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CON

ONDA CONOCER

BUENA

Entierro Cántabro. Foto: Asociación Guerras Cántabras mitiría datar su génesis entre finales de la Edad de Bronce y principios de la Edad de Hierro. La primera cita histórica documentada sobre este pueblo nos la proporciona, Catón el Viejo, en su obra Los Orígenes, de la que se conservan varios fragmentos. Uno de ellos habla de la campaña que el propio Catón realizó por la península Ibérica cuando era cónsul en el año 195 a.C. Principales Batallas. La mayoría de las batallas importantes fueron libradas entre el 26 y el 22 a. C., siendo esta la época de mayor intensidad de la guerra. Algunas de las batallas más importantes se fraguaron en lugares tan emblemáticos como Peña Amaya, Monte Bernorio, Monte Vindio, Monte Medulio y Aracillum, una de las más importantes, el castro fue rodeado por tres campamentos y tomado por Antistio, con cinco legiones a su mando. Para esta acción bélica de las guerras cántabras, Roma puso en juego nada menos que entre siete y nueve legiones (según varios autores). Las legiones que conocemos participaron en algún momento y distribuidas en tres frentes. Los cántabros rehuyendo la guerra a campo descubierto usaron estrategias de guerrillas y emboscadas, desmoralizando y enfermando a

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CON BUENA ONDA / VERANO 2012

los romanos. En vista de lo irreductibles que eran los cántabros, Octavio puso al frente de la guerra al general, además yerno suyo, M. Vipsanius Agrippa, quien junto con el legado P. Silius Nerva concluyó definitivamente la larga, sangrienta y penosa campaña en el 19 AC, anunciándose por fin la Pax romana para todo el imperio incluida la Hispania Citerior, la Ulterior y la Lusitania. Según el historiador romano Dión Casio la táctica de cántabros y astures consistía en una guerra de guerrillas, evitando la acometida directa sobre las fuerzas romanas conscientes de su inferioridad numérica, su inferior armamento y la invulnerabilidad táctica de las legiones romanas en campo abierto. Su mejor conocimiento de un territorio abrupto y montañoso les permitía ofensivas rápidas y sorpresivas mediante el uso de armas arrojadizas, con emboscadas y ataques de gran movilidad seguidos de un ágil repliegue, que causaban graves daños a las fuerzas romanas y a sus líneas de abastecimiento. Los cántabros Iban provistos con espada pequeña, puñal, dardos o jabalinas, lanzas, escudos redondos u ovalados de madera, petos de cuero o lino, gorros de piel con tiras de nervios así como con la falcata ibérica y la bipennis, arma esta última que consistía en un hacha de doble filo claramente

Con Buena Onda Nº3  

Tercer número de nuestra revista.

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