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REGULAR LA DESRREGULACIÓN 

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Edición venezolana I S S N   1 8 5 6 - 9 2 7 7

Año II. Número 8. Caracas, abril de 2009

La Internacional Socialista ante el cambio de ciclo P3 Pasos hacia la reconstrucción del tejido social en Venezuela Algunas claves para la democratización de la información P4

10,00 Bs.F.

El golpe mediático de abril de 2002

“Gracias medios de comunicación” por ral

cazal

Después de 43 años de “excepción” Francia capitula en el corazón de la OTAN P5

La guerra sigue siendo un enigma Cinco días que estremecieron al Cáucaso P14 Las guerras africanas de Vincent Bolloré P16 Desertificación, explotación, dependencia alimentaria en Marruecos La ira de las campesinas del Souss P19 Nacionalizar la Banca por Serge Halimi P24

Ilustración: Ugo Ramallo

La moralidad de la “economía social de mercado” alemana Las preocupaciones de Monseñor Marx P8

Napoleón Bravo dio los buenos días a Venezuela por el canal de televisión de la familia Cisneros (Venevisión) y anunció: “Tenemos nuevo Presidente”. Era apenas las 6 de la mañana del 12 de abril de 2002, hora en que empezaba su programa “24 horas”. Bravo estaba acompañado en el estudio de televisión por el alcalde de Chacao para esa época, Leopoldo López; el presidente de la encuestadora Ceca, Víctor Manuel García; el contraalmirante (r) Carlos Molina Tamayo; entre otros que se iban incorporando al programa televisivo mientras se transmitía. “Debo decirlo, gracias Venevisión, gracias RCTV”, expresó García y lo interrumpe el conductor Bravo: “Yo voy a decir una cosa, y nosotros tenemos que decir, tanto Venevisión como RCTV: gracias Televen, gracias

CMT, gracias Globovisión” y retoma la palabra nuevamente García –para que nadie quede fuera del agradecimiento por participar en el complot contra el gobierno de Chávez–: “Gracias medios de comunicación”. Leopoldo López aprueba con la cabeza. Mientras en este programa de televisión revelaban cómo participaron los medios de comunicación en la preparación del golpe de Estado del 11 de abril, los ministros del Gobierno de Chávez, diputados de la Asamblea Nacional aliados a la V República y quienes presidían los poderes públicos eran censurados por los medios de televisión y radio privados. El entonces Fiscal General de la República, Isaías Rodríguez, convocó a una rueda de prensa con el pretexto de anunciar su renuncia. Gracias a este artilu-

gio consiguió que las cámaras y micrófonos se encendieran para transmitir un mensaje que los medios no esperaban. “No hay ninguna duda que se ha violentado el Estado constitucional y que estamos ante una situación que no se puede calificar si no de golpe de Estado”, denunció el Fiscal General y los canales de televisión lo sacaron del aire. Tan sólo había transcurrido cinco minutos de la rueda de prensa que fue parcialmente reseñada al día siguiente (13 de abril) por el periódico El Nacional refiriéndose a Rodríguez como “ex fiscal general de la República”. Los medios habían acatado al pie de la letra el decreto de Pedro Carmona Estanga que destituía de sus “cargos ilegítimamente ocupados, al Presidente y demás Magistrados del Tribunal Supremo de Justicia, al Fiscal General

de la República, al Contralor General de la República, al Defensor del Pueblo y a los miembros del Consejo Nacional Electoral Consultivo”. La policía política, por orden de quienes llevaron a cabo el golpe de Estado, detuvo al ministro de Interior y Justica, Ramón Rodríguez Chacín, y al diputado Tarek William Saab; mientras los medios actuaban como jueces, los sentenciaron como responsables de los muertos del 11 de abril y los expuso al escarnio público arrestándolos en medio de turbas exaltadas que hasta el día anterior eran pacíficos vecinos. “Si usted cree saber del paradero de algunos de ellos, colabore con las autoridades y ayúdenos a encontrarlos”, solicitaba Eduardo Rodríguez por la pantalla de Venevisión como si fuera un llamado de “servicio público”. “Llamamos a varios medios –El Nacional, El Universal, Unión Radio…– para denunciar lo que estaba pasando. No me concedieron el más mínimo espacio. En unos pocos minutos la calle se llenó de gente con palos, con piedras, con cadenas. Vimos incluso vecinos que conocían a mis hijos y a mi esposa colaborando con los fascistas”, relató Saab a los periodistas Rosa Miriam Elizalde y Luis Báez, autores del libro Chávez nuestro. En Globovisión por error El vicepresidente de la República para ese momento, Diosdado Cabello, se desplazaba hacia el apartamento de unos amigos para refugiarse cuando escuchó por radio la noticia de su muerte y la de Freddy Bernal, alcalde de Caracas. Habló con María Gabriela




Caracas, abril de 2009

DE NUESTRA REDACCION EN CARACAS

Ediciones

Edición venezolana Abril 2009 Raúl Cazal Director Estela Aganchul Editora Samuel Bravo Alfredo Rajoy Ugo Ramallo Carlos Zerpa Ilustradores Margarita Zapata Liliane Blaser Colaboradoras Ricardo Menéndez Eduardo Tovar Elizabeth Coronado Equipo asesor «El Dipló» Edición Cono Sur Traducción Producciones del Waraima Corrección Producciones del Waraima Producción gráfica Luis Carrasco Contador Gráficas Lauki Impresión Depósito legal pp 200801DC1253

Es una publicación de  Producciones del Waraima 7257 C.A. RIF: J-29596783-7 Víctor García Presidente Cuarta av. Res. Unión. Torre B. Local E y F. Los Palos Grandes. Caracas 1060. Venezuela +58 212 2519027 produccionesdelwaraima@gmail.com info@monde-diplomatique.net.ve www.monde-diplomatique.net.ve De esta edición se imprimieron  5.000 ejemplares

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Edición cono sur Carlos Gabetta Director Carlos Alfieri Creusa Muñoz Luciana Rabinovich Pablo Stancanelli Redactores Teresa Garufi Patricia Minarrieta Gustavo Recalde Mariana Saúl Lucía Vera Carlos Alberto Zito Traductores Julia Ariza Corrección Es una producción de Capital Intelectual S.A. Francisco Acuña de Figueroa 459. Buenos Aires 1180. Argentina Teléfono: +5411 4864 3692 / 4866 1881 Telefax: +5411 4861 1687 secretaria@eldiplo.org www.eldiplo.org

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Chávez, la hija del Presidente, y le dijo: “Mira, hay que mostrar al mundo lo que está pasando”. Cabello llamó el 12 de abril a Unión Radio y le grabaron la declaración, pero lo censuraron. Escribió a los principales periódicos y radios del país y sólo “El Universal hizo una ligera referencia, el 13, esbozando que [él] había mandado una nota a los periódicos donde decía que era el Presidente”. Hasta que apareció Cabello por el canal de televisión Globovisión, pero por error. Había entrado en contacto con el corresponsal de CNN Otto Neustald que accedió a entrevistarlo el 13 de abril. “Globovisión cometió el gravísimo error de encadenarse con la CNN. Ni soñaron que podía aparecer Diosdado Cabello por ahí, y casi toda Venezuela me escuchó diciendo que yo era el Presidente constitucional, que había habido un golpe de Estado, que Chávez estaba secuestrado, que temíamos por su vida y no sé cuánta vaina más”, relató el Vicepresidente a Elizalde y Báez. El entonces ministro de Educación, Cultura y Deportes, Aristóbulo Istúriz, no corrió con la misma suerte. Convocó a una rueda de prensa en su casa el 12 de abril y fueron periodistas nacionales y corresponsales extranjeros, pero antes se fue a la planta de Radio Caracas Televisión (RCTV)­ para solicitar que lo sacaran de una lista de buscados que este canal transmitían a cada instante. “Hay muchas personas que son buscadas, además de Aristóbulo Istúriz, Freddy Bernal, Nicolás Maduro, Juan Barreto, José Vicente Rangel Ávalos, pero hasta el momento ya ha sido detenido el ministro de Interior y Justicia”, era la requisitoria de la periodista de esa planta televisora. Lo recibió Eladio Lares, presidente de RCTV, y le prometió que iban a suspender esa nota televisiva. Istúriz, que anteriormente condujo varios programas televisivos –además de haber sido Alcalde de Caracas en el gobierno de Rafael Caldera– por lo cual conocía personalmente a Lares, le creyó y se retiró confiado a su apartamento para atender a los periodistas que había convocado antes del mediodía. No había cámaras, ni microondas para transmitir en vivo. Prendió el televisor y la nota seguía trasmitiéndose. “Te jodieron, negro”, le dijo una de las periodistas que organizó la rueda de prensa. Las cámaras estaban trasmitiendo el asedio a que era objeto la Embajada de Cuba; pero también estaban esperando en la sede de la Disip que llegara detenido el diputado Saab. “Todo ocurrió muy rápido, y

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sin embargo, estaban los camarógrafos. Me llevaron a la sede de la policía en El Helicoide, para entregarme a la Disip. Había un fiscal, lo que prueba que nada se improvisó. Cuando salí esposado, estaba la prensa aguardando en la sede de la policía política. Ahí vi una oportunidad y empecé a gritar que se estaba cometiendo un atropello a mis derechos humanos, que estábamos ante una dictadura, un golpe de Estado. Un periodista me dijo: ‘¿Usted va a renunciar?’. ‘No, yo no voy a renunciar. El Presidente no ha renunciado’.” La denuncia fue internacional Los medios de comunicación nacionales habían dejado de transmitir las declaraciones de cualquier partidario de Chávez o movilización que estuviera a favor de la restitución de la Constitución. María Gabriela Chávez volvió a vivir una experiencia similar a la vivida en 1992: su padre otra vez estaba preso. Y se lo comentó cuando hablaron con él por teléfono el 12 de abril en la mañana para bajar la tensión familiar. Conversaron tan sólo tres minutos y su padre le dijo que “llamara a Fidel (Castro), que él era el único que podía hacer la denuncia internacional”, relata María Gabriela en el libro Chávez nuestro. Primero entró en contacto telefónico con Diosdado Cabello porque tanto su teléfono como el de su hermana Rosa Virginia no tenían cobertura para llamadas internacionales, por lo cual no podían llamar a Castro. Luego se comunicó con la pizarra central del Palacio de Miraflores y corrió con la suerte de que los integrantes del cuerpo de protocolo presidencial no habían sido despedidos y eran leales a su padre. “Soy María Gabriela y necesito que llames a Fidel Castro, a Cuba”, le dijo con claridad a quien le atendió y de inmediato la comunicaron con él. A las 11 de la mañana del 12 de abril María Gabriela era entrevistada por Randy Alonso, conductor de “Mesa redonda” que transmite la televisión cubana, gracias a la mediación de Castro. “Diosdado Cabello me ha pedido que se dé a conocer al mundo esta situación, y que se denuncie ante la Organización de Estados Americanos (OEA), ante el Grupo de los 77 y ante todos los organismos internacionales. Es una dictadura de extrema derecha lo que se está dando en el país y la quieren tapar con una supuesta renuncia. Están buscando a los simpatizantes del gobierno para detenerlos”, declaró por la televisión cubana.

Cero chavismo Los medios de comunicación privados habían silenciado las voces leales a Chávez y a quienes exigían que se respetara la Constitución Bolivariana. Caracas, como otras ciudades de Venezuela, fue testigo de la movilización espontánea del pueblo que salieron a la calle a buscar la verdad desde el día anterior al 13 de abril. Para este día, a comienzos de la tarde, las televisoras privadas sólo mostraban programas infantiles. En sus pantallas no se mostró a la gente congregada en Fuerte Tiuna, que después se movilizó a pie hacia Miraflores. Tampoco a aquellos que llegaban de todas partes de la ciudad hacia el Palacio de Miraflores que querían ver al presidente Chávez y que no se retiraron hasta verlo de regreso. “La censura se implantó desde el viernes (12 de abril) en la mañana cuando se nos dice por primera vez que no estaba permitido que apareciera en pantalla, desde ese momento en adelante, ningún personero del chavismo. Cero chavismo”, declaró el ex director de prensa de RCTV Andrés Izarra a los reporteros Kim Bartley y Donnacha O’Briain para el reportaje audiovisual “La revolución no será transmitida”. El canal del Estado Venezolana de Televisión (VTV) permanecía su señal caída desde que el 11 de abril. El entonces gobernador del estado Miranda, Enrique Mendoza, que había participado activamente para movilizar a la población opositora y a la policía a su mando, había dado la orden de sacar del aire a VTV. “A esa basura que se llama canal 8, la vamos a sacar fuera del aire”, fueron las palabras del gobernador Mendoza que se trasmitieron por los canales privados. El viernes 12 el presidente de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel), Jesse Chacón, trataba infructuosamente de levantar la señal aunque fuera de manera clandestina. Ésta finalmente se restableció el sábado 13 a las 8 de la noche aproximadamente, gracias a que el pueblo se apostó a las afueras de la planta televisiva y la intervención decidida del presidente del canal, Jesús Romero Anselmi, que retomó el canal y levantó la señal con técnicos de la televisora comunitaria Catia TV. Una vez restablecida la señal televisiva del Estado se dio a conocer que las fuerzas leales a Chávez restablecían el orden Constitucional y presentaron ante las cámaras la carta del Presidente preso, donde se leía que no había renunciado. Los medios de comunicación privados tuvieron sus 15 minutos de fama el 12 de abril de 2002. Pero después que Chávez retomó la presidencia continuaron con lo que venían haciendo.


Caracas, abril de 2009

DE NUESTRA REDACCION EN CARACAS

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La Internacional Socialista ante el cambio de ciclo zapata*

Ilustración: Samuel Bravo

por margarita

Hacerse una idea de los problemas sobre el papel, en una oficina o peor aún, en una televisión no es política, sino un teorema matemático Giulio Andreotti No parece necesario perder más tiempo en diagnósticos: hace treinta años que el neoliberalismo dirige una pertinaz ofensiva política contra el Estado, dique legal de contención contra la obtención del máximo beneficio monetario con la mínima responsabilidad política. Actualmente, el panorama resulta inquietante: el Estado ha sido profundamente debilitado allí donde, geográfica o socialmente, su concurso ha dejado de ser necesario para dotar de legitimidad a extracciones de la ganancia que, al aumentar desproporcionadamente las desigualdades sociales y geográficas, han terminado llenando el mundo de inestabilidades y el medio ambiente, de amenazas. El secreto de la victoria del capi-

* Socióloga y abogada. Presidenta de la Fundación Emiliano Zapata. Fue profesora de la Universidad Centroamericana UCA (Nicaragua) y de la Universidad de Costa Rica. Ex vicepresidenta de la Internacional Socialista y de la Internacional Socialista de Mujeres. Consultora independiente de Naciones Unidas.

tal sobre la fuerza de trabajo que subsiguió a la Guerra Fría no ha consistido tanto en una inversión tecnológica y ecológica responsables, como en una gestión financiera y en un dumping social cuyo lamentable corolario está siendo la recesión global a la que todos, sin distinción, nos estamos viendo arrastrados.Hace meses que millares de exégetas –fundamentalmente mediáticos y académicos– tratan de comprender y de explicar la genealogía de la crisis.  Loable esfuerzo al que le suele faltar, empero, una pizca de claridad. Suele obviarse, por ejemplo, que los discursos todavía dominantes suponen un fraude moral mucho mayor del que ha sido operado en los mercados financieros. De hecho –como está quedando actualmente de manifiesto– la ortodoxia monetarista, a pesar de su control disciplinario de las variables macroeconómicas, no conduce a la felicidad suprema. A lo que en realidad estamos asistiendo desde la caída del Muro de Berlín, en 1989, es a un ciclo histórico de extinción de pretenciosas ideologías totalizadoras que –como el socialismo real primero y el neoliberalismo ahora– tienden a asumirse, no solo como la respuesta a todas las preguntas, sino como el mismísimo fin de la historia. El problema político de fondo al que nos enfrentamos, la razón

última de tan poca claridad, es que los enterradores de la utopía neoliberal están siendo sus, hasta hace poco, más acérrimos ensalzadores. Nicolas Sarkozy, actual presidente de Francia, constituye un buen ejemplo al respecto: ha pasado, en menos de tres años, de reclamar la necesidad de “rehabilitar el dinero” y entablar una relación diferente con Washington a reivindicar una “refundación del capitalismo” y a criticar a Estados Unidos. Todavía es pronto para evaluar si la llegada de Barack Obama a la Presidencia de dicho país conllevará cambios radicales. De momento, los planes de rescate aprobados por sus predecesores ultraliberales (en principio, enemigos acérrimos de toda intervención del Estado) se fundamentan en una filosofía orientada a reflotar –con dinero público y de forma selectiva– a actores fundamentales de la crisis sin castigar, proporcionalmente, a muchos de los protagonistas de tanta inmoralidad. El verdadero quid de la cuestión no reside en que las reglas del juego permanezcan inalteradas sino en que las trazas fundamentales del neoliberalismo siguen sin ser realmente cuestionadas. Se supone que la Internacional Socialista (IS) es quien más debiera hacerlo y en teoría, en ello está. El problema es la inercia: hace tiempo que, en plena ofensiva neoliberal, dicha organización

interiorizó una estrategia política defensiva (frente a las iniciativas políticas planteadas por sus adversarios) y paliativa (de los desequilibrios sociales generados por las políticas monetaristas). Por eso años después, en plena crisis, a la IS le cuesta impulsar propuestas que, verdaderamente, delineen un proyecto alternativo de sociedad al que nos ha sido impuesto durante los últimos treinta años. La IS ha obtenido, en ocasiones, victorias tácticas muy importantes pero, definitivamente, enfrenta problemas estratégicos de fondo. Lo demuestra, por ejemplo, el camino recorrido entre las 35 horas laborales semanales (aprobadas, en 2000, en Francia) y la defensa de las 40 horas que los socialistas europeos se vieron obligados a realizar ocho años después. Se ganan, en definitiva, posiciones que después, por lo que sea, no se defienden. Peor: en ocasiones (como, por ejemplo, la aprobación de la directiva europea de retorno: que legaliza la deportación, retención e incluso el internamiento de inmigrantes ilegales) se ha llegado a votar con el enemigo mínimos tan mínimos que terminan diluyendo la identidad socialista. En dicho marco lo preocupante es que los contrincantes políticos de la IS sí parecen estar avanzando en función de estrategias políticas definidas. La influencia mundial

de la derecha neoliberal resulta, por ejemplo, notable. Su Internacional Demócrata de Centro es ya un actor internacional de peso con capacidad de influencia, tanto en las agendas de organismos decisivos como en los programas electorales de sus partidos miembros. La izquierda no socialista, mientras tanto, pese presentar ciertas deficiencias en términos de propuestas, logra generar una movilización global –basada en el malestar social existente– que la IS y sus miembros concitan, tan solo, cuando se trata de ir a votar, y eso si hablamos de Europa porque si lo hacemos de América Latina –por más que muchos se empeñen en mirar hacia otro lado– hay una izquierda no socialdemócrata que gana elecciones. De hecho, un puñado de ejemplos evidencia 1) que la crisis política del neoliberalismo es, ya, un hecho irrefutable; 2) que los actores políticos tradicionales (miembros de la IS incluidos) no suelen ver más allá, en el mejor de los casos, de planes de rescate que difícilmente se orientan al consumo y menos aún, al trabajo 3) que el desdeño prejuicioso hacia políticas públicas heterodoxas (a menudo tildadas de populistas) tiende a retroalimentar el aislamiento cuando no el desprecio social hacia una organización, cada vez más, percibida como mal menor, no como alternativa ilusionante. Por eso, ahora que las aguas todavía bajan relativamente tranquilas, se debe actuar en pro de una refundación del proyecto socialista que recupere la esencia del cambio, no la de la continuidad: el mundo, más que medidas para salir de la crisis, lo que necesita es una hoja de ruta que permita abandonar, con responsabilidad pero, también, con decisión la filosofía neoliberal, forjadora de desequilibrios constantes, madre de crisis inciertas. El socialismo puede y debe ser la respuesta.

Gracias medios de comunicación  

Raúl Cazal sobre el golpe mediático de abril de 2002 / abril de 2009

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