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culturas

N° 90 Suplemento de

artes y letras

TRIBUNA DE SALAMANCA, Domingo, 5 de noviembre de 2006

Cartel de Blow-up, de Antonioni, una de las películas que se proyectan en el ciclo del Moderno

CINE DE CULTO Oscuro objeto de deseo 3 LEIBOVITZ La fotógrafa norteamericana desnuda su vida más íntima en un libro que repasa su trayectoria de los últimos quince años.

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Un ciclo de cine en el Café Moderno nos introduce en el aleatorio concepto del cine de culto. ¿Qué lleva a una película a ese olimpo entre marginal y fanático?

7 FERNANDO ARAMBURU El autor bucea con Los peces de la amargura en la convivencia con el terror cotidiano en el País Vasco.


N°90

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TRIBUNA DE SALAMANCA, Domingo, 5 de noviembre de 2006

qué convierte a una película en una obra de culto, en la favorita a la que siempre se ¿regresa, de la que se compra el DVD con todos sus extras y cortes del director? Esa con la que de vez en cuando uno encuentra un punto de confluencia con alguien inesperado o desconocido. ¿Cuál es ‘su’ película? Da igual que fuera un fracaso comercial, que se quemaran los decorados a mitad del rodaje, que pesen sobre ella maldiciones de todo pelaje: el paso de los años nos va reafirmando en nues-

tra defensa a ultranza de esa película, que no envejece, que se va convirtiendo poco a poco en un fetiche cada vez más difícil de compartir. Los mecanismos que operan esa transformación no están claros ni se pueden enumerar fácilmente. Lo único que quizá podamos hacer es ver las películas que los diversos filtros –el tiempo, la crítica, su presencia– han definido como ‘de culto’. El Café Moderno ha organizado durante todo este mes un ciclo en el que se proyectarán ocho de esos filmes, una

buena oportunidad para revisarlas. Repasamos esta semana la obra de la fotógrafa Annie Leibovitz, que ha abierto la muralla que había construido en torno a su vida privada, mostrando fotografías de su intimidad que se unen a los retratos de corte que la hicieron famosa. Destacamos también el último libro del novelista Fernando Aramburu, diez relatos en los que despliega toda su potencia narrativa para entrar en el terror cotidiano que vive la sociedad civil en el País Vasco.

Antonio Marcos culturastribuna@yahoo.es

1COLUBI EL DIARIO DISPERSO DE PEPE Con prólogo de Javier Coronas y epílogo de Juan Carlos Ortega, Pepe Colubi consigue mantener un ritmo de publicación que no va en menoscabo del interés de su nuevo libro, Diario disperso: «Selección de artículos que se detienen en esos pequeños detalles que convierten la vida cotidiana en una extraña aventura; la creación de pelusas, las moscas insistentes, el kit de aseo en los hoteles, las colas de supermercado o la lista de regalos en la boda de Letizia. Pepe Colubi no ofrece preguntas metafísicas ni grandes respuestas, sólo la perplejidad de un ser disperso que no sabe de dónde viene, a dónde va, ni, sobre todo, para qué sirve ese agujero en la punta del capuchón del Bic». Está publicado por Editorial Laria. Por cierto, Colubi será uno de los ponentes en la tercera edición del Congreso de Novela y Cine Negro, que se celebrará en mayo en la Universidad de Salamanca. Allí hablará sobre las series televisivas de policías.

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CONSUMIR PREFERENTEMENTE, DE RAÚL VACAS «Señor concejal te amo Irma me dirijo a usted y aunque tus ojos no vigilen mis pasos para informarle que te amo de igual manera después de conocer las cifras y estoy dispuesto a quererte de todos estos años de gestión y a no olvidarte nunca no estoy nada de acuerdo y a quererte más con usted con el corazón y por eso le escribo muchos besos Irma adiós señor concejal un beso atentamente en los labios a dos de marzo mi pequeña Irma de mil novecientos adiós noventa y seis». Es un fragmento del libro Consumir preferentemente, que el poeta Raúl Vacas presentó ayer en la Biblioteca Torrente Ballester. Vacas dice de su nueva publicación: «Éste es un libro para inmiscuirse en el mundo; para recuperar el tiempo y engrasar los sueños y las utopías; para trepar a un universo de andar por casa y encender la luz en un poema o para descubrir, al otro lado del ojo de la cerradura, el tráfico diario de las palabras. Creo que la literatura y la vida son una misma cosa y que la realidad y la fantasía no tienen en sus tapas fechas de caducidad, aunque convenga consumirlas preferentemente». Consumir

preferentemente es el tercer libro de la colección ‘Otros espacios’ de la editorial Anaya; un proyecto puesto en marcha por Antonio Ventura y Samuel Alonso Omeñaca dirigido, fundamentalmente, a adolescentes.

3La revista DIEZ AÑOS DE MATADOR Matador, publicada por La Fábrica, llega a su décimo aniversario y sus editores han decidido celebrarlo con el lanzamiento de un libro en el en seiscientas páginas que se repasa lo más destacado de esta trayectoria. Matador nació con la idea de convertirse en un referente en publicaciones culturales en España. Tipografía, fotografía, textos, colaboraciones... todo se presentaba muy cuidado y con la capacidad de generar dinámicas y productos culturales. El libro cuenta con aportaciones de Eduardo Arroyo, Olivero Toscani, Robert Pledge, Abbott MIller, Toni Segarra y Alberto Anaut, que definen la naturaleza y la diversidad de este aventurero proyecto. A letra por año (sus números no se numeran, se ordenan alfabéticamente), a Matador le siguen quedando dieciocho por delante para seguir ahondando en temas como los terrenos del arte, la mente del artista, el caos, los sueños, el miedo o la utopía. Entre sus colaboradores durante estos diez primeros años figuran Oliver Stone, Rafael Alberti, Henri Cartier-Bresson, Cees Nooteboom, Enrique Morente, Ramon Masats, Eduardo Chillida o John Berger.

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DOS AÑOS DE ‘CULTURAS’ Si la pasada semana ‘celebrábamos’ la publicación de la reseña literaria número 300, ahora llega el segundo aniversario del suplemento, que empezó el 7 de noviembre de 2004 con un repaso por las películas que considerábamos imprescindibles de aquel año. Echando un vistazo a la colección, recuerdo que no le hemos dedicado grandes despliegues a la autoafirmación en fechas puntuales, ni en el número cincuenta ni en el primer cumpleaños. No hemos sido demasiado de efemérides que digamos. Tampoco lo vamos a hacer ahora. Simplemente nos vamos a conformar con escuchar la canción ‘Mis cosas’ del último disco de Josele Santiago, para hacernos a la idea.

Arriba, dibujos de John Berger, aparecidos en Matador, letra E. Recrean un viaje en moto por Europa que el mismo realizó. Portada del Matador recopilatorio

Portadas de dos libros recién estrenados: Consumir preferente, de Raúl Vacas, y Diario disperso, de Pepe Colubi


ARTE

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ANNIE LEIBOVITZ

Íntimos retratos de corte La fotógrafa norteamericana, habitual retratista de las figuras más destacadas del imperio, rompe las barreras que había erigido en torno a su intimidad. n esta corte de los milagros que constituye el impero norteamericano, la fotógrafa oficial dedicada a retratar a los reyes poderosos, a las celebridades encaramadas en la vanidad de las luces cumple el papel de retratista de corte con el mismo empeño que en el pasado animaron los pinceles de Tiziano, Velázquez o Goya: engrandecer a la nobleza y, a la vez, con un punto de sátira, desvelar sus intimidades. Leibovitz, dedicada durante más de veinte años a retratar lo más granado de la sociedad estadounidense, se ha convertido ella misma en un icono tan fácilmente reconocible como sus inconfundibles retratos. La retrospectiva ‘Annie Leibovitz, a protographer´s life: 1990-2005’ nos sitúa frente a 200 imágenes que suponen la épica de una sociedad norteamericana marcada por el protagonismo de estrellas de todo tipo retratadas desde la óptica personal y grandilocuente así como resultan un sorprendente recorrido por la intimidad de una mujer quien, durante muchos años, se negó a autorretratarse. Con el aire inconfundible de una judía exitosa, la nariz erguida y las gafas escrutadoras, Leibovitz parece haber derruido las barreras que siempre alzó en torno a su persona. La exposición no sólo incluye las ya celebérrimas imágenes de los protagonistas de la vida norteamericanas convertidos en iconos de la modernidad –Cyndy Crawford desnuda con una serpiente al cuello, la embarazada actriz Demi Moore mostrando su embarazo o más recientemente, una Carolina Kennedy hierática y perfecta en toda su dimensión histórica y mediática– sino lo que resulta más sorprendente, retratos de su vida cotidiana, de sus padres, hermanos, hijas... y pareja, una pareja que hasta ahora había sido un secreto a voces, la escritora e intelectual recientemente fallecida Susan Sontag. Pareja desde finales de los ochenta hasta la muerte en 2004 de Sontag, la fotógrafa y la autora del magistral ensayo Sobre la fotografía, dejaron entrever su relación en las magníficas fotogra-

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Leibovitz fotografía la miseria cotidiana que en todos, hasta los que protagonizan su vida personal ahora publicitada, se muestra desnuda e indefensa

Arriba, Susan Sontag con la hija de Leibovitz. Sobre estas líneas, los padres de la fotógrafa. Abajo, Sontag en su lecho de muerte

fías que sirvieron para la promoción de la novela Sobre el volcán. Retratos dulces de una mujer tremendamente agresiva en su dominio de la imagen que nos devolvían a su propio principio de que fotografiamos aquello que amamos y que nos reflejaban los sentimientos de aquella que había apretado el obturador. La lectura fotográfica nos lleva más allá de la imagen, una imagen que Leibovitz siempre ha controlado utilizando una luz sumamente agresiva frente a paisajes crepusculares contrastados, haciendo estatuas de las figuras de cuerpo entero, conformando escenografías sumamente significativas que convierten sus imágenes en planos fijos en el imaginario colectivo de iconos que nos hacen soñar en su majestuoso distanciamiento. Recursos

típicamente Leibovitz que se vuelven íntimos y cotidianos en sus fotografías personales, inusuales, casi tímidas en medio de la escenografía desmesurada con la que envuelve sus retratos de corte. Todo en ella despierta curiosidad, su propia imagen, su fascinación por las celebridades, sus encargos millonarios, su vida personal. El hecho de que diera a luz a los cincuenta y dos años por medio de una cesárea el 26 de octubre del 2001 a una niña quien, según relatan, fue concebida con el semen de David Reiff, hijo biológico de Susan Sontag, nos sitúa más allá de la pareja convencional de dos homosexuales tí-

picamente neoyorkinos dedicados a vivir su vida al margen de las convencionalidades. Sarah Cameron Leibovitz, llamada así por la pionera de la fotografía Julia Margaret Cameron, resultaba así el explosivo cóctel de la suma de dos genialidades enfrentadas a la enfermedad y a la muerte. Leibobvitz ha retratado a su pareja en numerosas ocasiones –quién no– muy íntimas –hay una hermosa imagen de Susan desnuda en una bañera– y muy dolorosas. La escritora muerta es una imagen patética que la fotógrafa se obligó a tomar «para completar el trabajo que comenzamos juntas cuando le diagnosticaron cáncer dos años antes». Susan y Annie se habían conocido cuando la primera presentó su ensayo definitivo sobre la foto-

grafía. Leibovitz había sido la avispada hija de un militar norteamericano acostumbrada a los cambios de residencia y de paisaje que se había ido a los 19 años a un kibutz israelí a trabajar la tierra y que fascinó muy joven al editor de la revista ‘Rollinng Stone’ quien inmediatamente la contrató para hacerle unas fotos a Lennon. Cuando en 1982 cubrió el conflicto del Líbano para dicha revista, Annie reconoció que quería hacer una fotografía más personal donde ella tuviera todo el dominio sobre la imagen, una imagen que pronto se convirtió en retrato, primero en esta publicación y después en las satinadas páginas de ‘Vanity Fair’. Su proyección sería imparable, y su búsqueda de recursos expresivos, constante, Leibovitz podía haberse convertido únicamente en una dotada retratista, pero siempre quiso ir más allá narrando desde sus imágenes historias fascinantes. Fotografió los pies destrozados de un astro del fútbol, Pelé en una de sus imágenes más austeras, se burló de la megalomanía de los protagonistas de la guerra del Golfo y realizó el último estudio fotográfico de Lennon a quien recordaba como el hombre dulce al que había retratado en sus primeros tiempos de ‘Rolling Stone’. La fotografía nos muestra a una Yoko Ono vestida de negro tirada en el suelo del dormitorio al que se aferra un Lennon desnudo encogido como un feto que la besa en el rostro. Una desesperada metáfora de la indefensión de un artista a punto de sacar un nuevo trabajo fascinado por la inmóvil pasividad oriental de la mujer que no le toca por iniciativa propia. Unas horas después de hacer la fotografía, el 8 de diciembre de 1981, Lennon fue asesinado y Leibovitz, tras la llamada de su editor, sólo pudo correr hasta el hospital y fotografiar al médico confirmando la defunción. Dueña de un contundente blanco y negro, Leibovitz usa el color admitiendo que es intimidante. Su capacidad para enmarcar al sujeto, crear una inconfundible escenografia con vestuario, elementos metafóricos referidos al personaje, luces y decorados a veces de una significativa profundidad o desnudez convierten sus imágenes en una inconfundible y personal visión del ser imbuido de su propia importancia que se somete a sus pinceles ópticos. Como el rey barroco, tiene necesidad de que su grandeza sea plasmada. Y Leibovitz se presta gustosa al juego, sabe que irá más allá de la jactancia y mostrará, con la misma desnudez, las miserias que recubre con tan ricos ropajes. La miseria cotidiana que en todos, hasta los que protagonizan su vida personal ahora publicitada, se muestra desnuda e indefensa. Charo Alonso 


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The Warriors, de walter Hill (1979) se proyecta el lunes, día 13

PELÍCULAS DE CULTO

Una aguja en el pajar ¿Qué convierte a una película en una obra de culto? Difícil saber con exactitud como un número más o menos grande de espectadores la eligen como su fetiche. Un ciclo en el Moderno expone algunos ejemplos de este fenómeno. na ‘cult movie’ o película de culto alude a la terminología aplicada a aquellos filmes que, debido al proceso inverso lógico, van adquiriendo importancia a través del paso del tiempo, revalorizando su sustrato e importancia y convirtiéndose en un modelo a seguir o en un producto absolutamente vigente en la actualidad, independientemente del éxito que tuviera en su día. A veces, una película de culto se define por el apoyo incondicional de cinéfilos, de sectores de la crítica o por la categoría de trascendencia que alcanza una obra

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cinematográfica injustamente relegada. En una sociedad de consumo, donde el ‘mainstream’ define muchas veces las predisposiciones fílmicas, la síntesis de lo prefabricado viene en ocasiones dada por el lema ‘película de culto’ por las propias productoras a través de sus mastodónticas campañas publicitarias. Pero las auténticas películas de culto son elevadas a esa categoría por los cinéfilos, por el apego a esas cualidades que destacan por encima de valores estéticos considerados clásicos, por encima de la calidad intrínseca de la persona o de la obra. En cualquier caso, los motivos para tal calificación son insondables. El Café Moderno (Gran Vía 73) abre este mes de noviembre un ciclo de películas que han pasado a pertenecer al selecto grupo de ‘cine de culto’ con ocho muestras de diversos géneros e idiosincrasias heterogéneas que marcaron con su valor la historia

del cine y que verán su proyección los lunes y los jueves de este mes a las ocho de la tarde. Lunes 6: Arrebato, de Iván Zulueta (1980). El ciclo abre fuego con la obra de culto más importante dentro del cine español en toda su historia. Una incuestionable ‘cult movie’ que supone la más extravagante, sugestiva e hipnótica cinta de su controvertido autor. Cine dentro del cine, prontuario sobre la enfermedad y la obsesión, sobre el frenesí adulterado provocado por las drogas y que expone el axioma de Antonin Artaud: «El cine tiene, sobre todo, la virtud de un veneno directo, una inyección subcutánea de morfina. Por todo esto, el objeto del film no puede ser inferior a su poder de acción, y debe participar de lo maravilloso». La película de Zulueta supone una experiencia individual tan fuerte que cualquier cosa que se añada sobra. Jueves 9: Blow Up, de Michelangelo Antonioni (1966). Una

obra maestra del arte y ensayo centrada en la moderna y atractiva vida del Londres de los años 70. Antonioni se inspiró en un relato de Julio Cortazar para abordar la filosofía existencialista, llevando al espectador a un estado de reflexión profundo, en el que cuestionar la existencia y contradecir la naturaleza de la realidad. Antonioni ofrece una trama de suspense cuyos ejes giran en torno a la paradigmática obsesión que se establece entre un fotógrafo y su profesión, en fotos transformadas en perturbadoras abstracciones que logran el expresionismo del color, utilizando un teleobjetivo para eliminar el campo de profundidad de las imágenes y descubrir verdades inéditas. Lunes 13: The Warriors, de Walter Hill (1979). Presentado como un ‘neowestern’ urbano y radical, The Warriors reúne todas las características para trascender a través de los años, debido, en gran parte, a que sus personajes son arquetipos carentes de profundas sinecuras y motivaciones con una sola directriz como fin de su violenta conducta; la de sobrevivir. No hay una búsqueda de la causa, porque, pese a que estos antihéroes contienen


CINE

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Carteles de El fantasma del Paraíso, Arrebato y Le Samouraï, que se proyectan en el ciclo del Café Moderno

Fotogramas de Taxi Driver, de Marin Scorsese, y Carretera Perdida, de David Lynch

un variado inventario ético sólo quieren sobrevivir a una batalla de proporciones gigantescas tiene lugar en los bajos fondos de Nueva York, donde los ejércitos de la noche, con más de 100.000 integrantes de guerrillas callejeras, luchan a muerte desde Coney Island a Manhattan. Jueves 16: Grupo Salvaje, de Sam Peckinpah (1969). Magistral western crepuscular sobre una banda de forajidos en plena revolución mexicana. Un grupo de asesinos y ladrones a los que les pesan los años, sumergidos en códigos de honor y lealtad ante las adversidades. Grupo Salvaje contiene elementos comunes al cine de Peckinpah; violencia, traición, amistad, perversión, hipocresía y el reflejo de la decadencia de unos antihéroes llenos de dolor, como sórdido retrato de una comunidad sometida a la destrucción. Grupo Salvaje es la una de las obras maestras del ‘western’ y la mejor película del maestro Peckinpah, que supo reflejar esa América impúdica y empobrecida donde sólo queda lugar para la desesperanza. Lunes 20: Le samouraï, de Jean-Pierre Melvilla (1967).

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Las auténticas películas de culto son elevadas a esa categoría por los cinéfilos, por el apego a esas cualidades que destacan por encima de valores estéticos considerados clásicos, por encima de la calidad intrínseca de la persona o de la obra

Alain Delon dio vida al hermético y frío asesino a sueldo Jef Costello, un hombre marcado por el código de honor japonés Bushido, estricta cédula ética por el que se regían los samuráis. Excelente pieza del cine negro francés, donde la calidad de los diálogos y su uso taxativo amparan una cuota de interés magistral. La obra maestra de Melville se ha mantenido como uno de los títulos más importantes del género dentro de la historia del cine y es una película capital a la que le han rendido homenaje cineastas como Godard, Scorsese, Tarantino, Jarmusch o John Woo. Jueves 23: Taxi Driver, de Martin Scorsese (1974). Inextinguible ‘cult movie’ de uno de los grandes clásicos del cine. Scorsese, junto al guionista Paul Schrader, otorgó una historia que transgredió a su época, un drama lleno de angustias y temores, de violencia y redención. Taxi Driver supuso un comprometido análisis de la desesperación de Travis Bickle (magistral Robert de Niro), un hombre alienado por la sociedad, solitario ex combatiente, incapaz de integrarse en un universo plagado de prostitución, violencia, intereses e incomprensión donde la paranoia sólo puede ser soslayada por la catarsis. Lunes 27: El fantasma del Paraíso, de Brian de Palma (1974). Inspirándose en los mitos de Fausto y El Fantasma de la Ópera, De Palma creó un extravagante musical de terror muy personal, alejado del género como se entiende habitualmente. Los personajes de Gaston Leroux y Goethe se fusionan bajo la mirada de un singular director en el mundo de la industria musical. Brian de Palma, en uno de sus mejores títulos, desarrolla esta historia con una estética deslumbrante, pletórica de vigor visual, con sus habituales movimientos de cámara, palpitante montaje, valientes angulaciones, cámara subjetiva o split screen. Eclécticos elementos narrativos que dotan a la película de una fascinación superlativa. Jueves 30: Carretera Perdida, de David Lynch (1997). El proyecto de Carretera perdida comenzó con la expresión Lost highway, que menciona uno de los personajes del libro de Barry Gifford Night People. A partir de esa sugerente frase y de algunos otros pensamientos comunes a ambos autores, Lynch creó uno de los títulos más hipnóticos del cine contemporáneo y una ‘cult movie’ en toda regla por su fascinación e inaccesibilidad. Una película cuyo designio esencial es la incertidumbre, la creación de perturbadoras sensaciones a través de la divergencia entre el sosiego y el sortilegio enfrentado a la paranoia de la locura, la violencia y el sexo. Una obra de imponente fuerza expresiva, con un poder de transmisión portentoso que no dejó indiferente a nadie. Miguel Á. Refoyo 

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Cine comprimido El festival Notodofilmfest convoca su quinta edición, una apuesta por ajustar el talento al mínimo espacio

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aro de producir, difícil de exhibir. Los mayores problemas a la hora de afrontar la realización de un cortometraje pueden acabar con las ganas de cualquiera y abandonar ese guión tan querido en el fondo de un cajón. El Notodofilmfest se presenta como una oportunidad para mostrar grandes talentos en pequeñas dosis, un trampolín para que un gran número de espectadores vean una película que, a la fuerza, tiene que ser pequeña y generalmente barata de producir. En las cuatro ediciones anteriores, el festival ha reunido más de tres mil cortos y desde su página –ésta es un festival con sede única en Internet– se han descargado más de cinco millones de copias. Cuando se habla de Rodrigo Cortés y Javier Corcuera, cortos, en dos de los cineastas que forman este caso, parte del jurado del festival son realmente cortos. El condicionante principal de la convocatoria es el tamaño: la película no puede superar los tres minutos y medio de duración ni su peso sobrepasará los 5 Mb. El resto queda para la imaginación de cada uno. La versión ‘Triple Destilación’ es aún más exigente: cada filme debe durar 30 segundos, ni uno más ni uno menos. El director de esta edición es Santiago Tabernero –Vida y color– y estará acompañado en el jurado por los cineastas Santi Amodeo –en cartelera su Cabeza de perro–, Jaume Balagueró, Matías Bize, Javier Corcuera, Rodrigo Cortés –del que se espera para principios de año el estreno de Concursante –, Javier Fesser, Pablo Llorens y Daniel Sánchez Arévalo. Una nómina con lo más granado de la nueva generación del cine español. La inscripción está abierta hasta el 10 de enero y se pueden ver las bases completas del concurso en el sitio Notodofilmfest.com.


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Los límites del ser humano SCOTT TUROW Héroes corrientes Mondadori, 2006 448 pp. / 21 euros

 Scott Turow nos ofrece en Héroes corrientes una sobrecogedora historia ambientada en los tiempos finales de la II Guerra Mundial y ofrecida como una historia de suspense que indaga Stewart Dubinsky, un periodista jubilado. Al morir su padre, busca saber mejor quién era ese ser distante. Papeles, diarios, cartas, le llevan a saber de la participación de su padre en la guerra. Esta nueva novela de Turow no es un simple thriller de ambiente bélico, ni una larga investigación en el pasado, en la intrahistoria del padre del protagonista, David Dubin, miembro del cuerpo de fiscales del Ejército de los Estados Unidos que fue juzgado en consejo de guerra en la Segunda Guerra Mundial. En una línea antibelicista, como hizo Remarque en Sin novedad en el frente con la I Guerra Mundial, Turow nos describe el horror de la contienda: «La humanidad está entrando en un largo y oscuro túnel». Pero también es ésta una historia sobre las historias. ¿Quiénes somos, sino las historias que contamos sobre nosotros mismos?

La ciudad hostil y cálida ADAM ZAGAJEWSKI Dos ciudades Acantilado, 20065 304 pp. / 18 euros

 En 1945, cuando Adam Zagajewski contaba cuatro meses de edad, su ciudad natal (Lvov) fue incorporada a la URSS y su familia obligada a mudarse a una antigua población alemana (Gliwice) que Polonia acababa de anexionarse. En una Europa marcada por el totalitarismo, la contradicción y el desarraigo, aquellas gentes desplazadas contra su voluntad se convirtieron en ‘inmigrantes que, no obstante, nunca habían abandonado su país’. De aquella experiencia nace esta reflexión lúcida, veraz y valiente, que trata de aúnar los dos polos que estas dos ciudades representan: el de un espacio mítico, aunque sorprendentemente doméstico, cálido y acogedor, y el de una realidad hostil y poco generosa, quién sabe si representación simbólica de la tensión poética.

TRIBUNA DE SALAMANCA, Domingo, 5 de noviembre de 2006

Todos los sueños son vida Alexander Lernet-Holenia se confirma como uno de los grandes del pasado siglo con esta breve novela ace poco otra editorial nos redescubrió a este escritor austriaco a través de una deliciosa comedia, El joven Moncada, en la que LernetHolenia (1897-1976) demostraba su dominio de la narrativa y, en gran medida, del teatro, género que cultivó con especial éxito a lo largo de su vida. Allí, en esa comedia, hacía gala de una erudición bien digerida, trayendo a colación constantes referentes literarios muy bien acoplados dentro de una obra de lectura deliciosa, cargada de un humor irónico nada dañino. Para aquellos que teníamos una cuenta pendiente con este autor, nos quedaba por saber si sería capaz de dominar otros ámbitos narrativos y, sin que deje de ser una grata sorpresa, apenas necesitamos de la lectura de noventa páginas para descubrir que así es. Con la lectura de estos dos libros uno ya sabe que, efectivamente, está tratando sobre uno de los grandes narradores austriacos del siglo pasado, lo cual, dada la altura a la que pusieron el listón sus contemporáneos, es casi tanto como decir uno de los mejores del mundo. Esperemos que Siruela se anime a continuar recuperando la obra de Lernet-Holenia. De entrada, nos encontramos frente a una situación en la que el autor nos grita, claramente: «señores, voy a hacer literatura». Dicho de otra manera, nos presenta al narrador a través de un conato de duelo, y este narrador le expone a su contertuliano que se dispone a contar una historia que explique el suceso, por qué se ha visto abocado a esa situación. Y entonces comienza una narración redonda, casi perfecta. Ubicada en los Cárpatos húngaros, en la Primera Guerra Mundial (en la que, no lo olvidemos, Lernet-Holenia participó como Oficial de Caballería), el críptico barón Bagge relata su experiencia en un territorio que pasará a ser suyo de tan onírico como se le presenta. Y ya se sabe que las sensaciones que uno percibe en sueños son tan reales, si no más, que las que a uno le azotan estando despierto. Y así,

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ALEXANDER LERNET-HOLENIA El barón Bagge Traducción de Alberto Luís Bixio Siruela, 2006 93 pp. / 14 euros

el Misterioso Bagge describe un recorrido por un territorio cuyo desconocimiento no deja de ser una amenaza. Al mando de la tropa se encuentran cuatro oficiales de muy diferentes temperamentos, que establecerán unas relaciones entre ellos que comparten la fidelidad castrense, la solidaridad del amigo y la desconsideración hacia las decisiones de los otros. Leído en esta época, el relato de su aventura posee un intencionado carácter anacrónico, posiblemente el que su autor quiso imprimir cuando lo publicó en 1936. Hasta aquí, el lector ya ha comprobado el dominio de la literatura oral –del lenguaje asequible y puro que se presenta en una estupenda traducción–, y también de la narrativa gótica, en la que los sucesos que vivirá Bagge rayarán lo increíble, pues increíble puede ser, por ejemplo, que patos salvajes habiten en los árboles, una demostración más de los puentes que unen lo fantástico a la locura. Aunque más difíciles de considerar como reales serán la desaparición del enemigo, o la presencia de unos joviales habitantes de un pueblo liberado, enamorados de sus liberadores. Si bien, tal y como lo presenta Lernet-Holenia, uno acepta perfectamente el pacto, sabe que todo tendrá un sentido natural que cerrará la historia, como debe de tenerlo esa forma de enamorarse, más propia de un hechizo que del conocimiento personal, que le toca vivir en brazos de una joven que pertenece a una familia conocida por la del barón. El hecho de que esta mujer se haya enamorado de él por los sueños, nos dará la única clave que permitirá resolver el enigma, ese enigma sobre el que ya escribió algún poeta mentando que soñar es, en realidad, tratar con los muertos. Y que, por tanto, lo razonable, lo sensato o lo sensible, es tratar con ellos como se trata con la vida misma. Ricardo Martínez Llorca 

Joya de la lectura pausada Jonathan Strange y el Señor Norrell atrapa al lector en un mundo tan fantástico como real onathan Strange... es un libro con autoridad, una novela que impone su ritmo, que te gobierna. Susanna Clarke, la autora, invirtió diez años de su vida en construirSUSANNA CLARKE la, imaginarla, conJonathan Strange y el tarla y escribirla. Señor Norrell Curiosamente, el esSalamandra, 2005 píritu de la escritora 800 pp. / 23,20 euros se transmite de las páginas al lector, que asume la ley de la paciencia, de la calma, del reposo, y le conduce a una lectura pausada y placentera. Estamos ante una novela que se desliza como el aceite por una tubería, suave, lentamente, sin interrupción. Strange y Norrell llaman la atención en silencio desde el lugar donde dejaste el libro por última vez. Cuando escuchas sus voces calladas, te detienes, miras sus tapas, ves la silueta del cuervo volando y de nuevo te sientes atraído por ellas. Y cuando te sumerges en sus páginas por enésima vez, percibes como una bienvenida, como un placer inmenso por integrarte de nuevo en sus historias, plácidamente acogido por los centenares de detalles que encierra cada capítulo. Susanna Clarke parece la heredera directa

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de Dickens. La época, el tipo de historia, la ambientación, el lenguaje y el ritmo, sobre todo el ritmo, lo recuerdan. Ella, sin embargo, cuenta en su favor con la tranquilidad. Relata los hechos sin exabruptos, sin sobresaltos. La acción discurre sinuosa, como el té de las cinco (con pastas o no). Los personajes, incluso los aparentemente malos o pedantes, son pedantes o malos suaves, engrasados, atractivos. La historia se desenvuelve en torno a la personalidad de dos magos, Mr. Norrell y Jonathan Strange, su discípulo, aparentemente bien avenidos pero sólo aparentemente, porque Norrell es un mago insaciable y celoso, que se considera único en su especie y que desconfía hasta de su sombra. El gobierno británico, acuciado por la lucha interminable contra las tropas napoleónicas, decide, a través del ministro de la Guerra, recurrir a las artes de la magia para derrotar a los franceses. Y aquí entran en escena Strange y Norrell. Pero antes de que esto ocurra, se nos muestra su procedencia, su origen, sus defectos, sus virtudes, sus manías, sus celos profesionales –la rivalidad entre dos magos–, su interés por poseer los mejores libros que existen sobre magia en Inglaterra, el control sobre la información. Completan la atmósfera, la leyenda del Rey Cuervo, un mito legendario hacia el que Norrell observa una especial animadver-

sión y las apariciones de Vinculus, un mago callejero de aparente poca monta. Extraordinaria, infinita, abismal diferencia entre el mago de Susanna Clarke; quien, además, juega con el propio relato y con las anotaciones al margen, algo que ya han utilizado otros autores como José Carlos Somoza en su Caverna de las ideas. Ignoro qué anotaciones son ciertas y cuáles no, pero indudablemente suponen un derroche de fantasía, de inventiva, de mundo interior, de erudición. Estamos ante una novela que, sin duda, puede convertirse en un libro de culto, si es que alguien se atreve a acotar este concepto. Jonathan Strange y el Señor Norrell es un nuevo éxito de la editorial Salamandra, una de las que mejores títulos presenta últimamente al público español y una de las que más cuida la traducción de los autores extranjeros al castellano. Y gracias a ese trabajo traductor podemos apreciar tantos y tantos matices. Déjense dirigir por su ritmo cadencioso, suave, no intenten imponer su premura de lector apasionado. Fracasarán. No es esa la mejor manera de leer esta estupenda novela. Ella manda, no lo olviden. Quizá el hecho de que el libro incluya como tema principal la magia tenga algo que ver con este asunto. Pero sólo quizá. Luis Barreda 


LIBROS

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FERNANDO ARAMBURU

La intrahistoria del dolor o ha sido el terrorismo etarra material especialmente fecundo para la literatura española. A pesar de que autores como Juan Madrid, José Javier Abasolo o Antonio Muñoz Molina se han acercado tangencialmente al conflicto en algunas de sus obras, la cercanía y el dramatismo de la situación vasca han impedido que hayan sido más los escritores y los textos dedicados al tema. Fernando Aramburu, nacido en San Sebastián pero residente en la ciudad alemana de Lippstad, ha invertido esa tendencia con la publicación de Los peces de la amargura, una excepcional colección de cuentos que muestran la convivencia diaria con la violencia que ha marcado la vida de los últimos años en el País Vasco. A través de diez relatos, Aramburu habla de una sociedad llena de miedo y tensión en la que la neutralidad parece imposible y en la que hasta el silencio es una forma de posicionamiento. Y en la que su propia obra, claro está, supone una toma de partido. Quizá por eso habrá quien le acuse de parcial, olvidando que la buena literatura es siempre una forma personal –y, por tanto, cargada de valores éticos– de mirar al mundo circundante. De ahí que la maestría de Los peces de la amargura no provenga únicamente de su calidad literaria, sino también de su particular interpretación de la situación de amenaza y temor en que ha vivido inmersa la sociedad vasca en los últimos años. Olvidando motivaciones políticas y relegando del primer plano a los protagonistas mediáticos del conflicto, Aramburu relata la cotidianeidad del pueblo vasco, haciendo recaer el foco narrativo y temático de las historias a los personajes anónimos que han de convivir día a día con un drama cuyas ramificaciones a todos afectan. En ninguno de los cuentos se habla de legitimidades históricas, ni de grandes acciones terroristas, ni de equidistancias políticas o judiciales, sino del dolor anónimo que provoca vivir en un contexto dominado por la violencia y el odio. Las víctimas, entendidas como un heterogéneo colectivo que se ve, de una u otra forma, salpicada por el terrorismo, se convierten así en las verdaderas protagonistas de la obra. El catálogo es amplio, abarcando al joven incapaz de superar el trauma que le produjo ver morir a su padre a manos de dos pistoleros etarras; a la viuda de un policía municipal que ha de soportar el hostigamiento de los violentos después del asesinato de su marido; al pa-

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FERNANDO ARAMBURU Los peces de la amargura Tusquets, 2006 242 pp. / 16 euros

dre aferrado a sus aficiones rutinarias para poder asimilar y sobrellevar la convivencia con su hija, inválida tras la explosión de un coche bomba; a la madre de un preso atormentada al saber que su hijo participó en un atentado que causó la muerte de varios niños; al matrimonio que sufre la continua presión a la que los fanáticos someten a su vecino… Es precisamente ese cuento (‘La colcha quemada’), protagonizado por una pareja que ha de convivir casi diariamente con las pintadas y el lanzamiento de piedras y cócteles molotov hacia su fachada, el que mejor pone de manifiesto la profunda capacidad destructiva del conflicto vasco. Atemorizados y cansados del acoso que sufren por la decisión de su vecino de meterse en política, el matrimonio se divide entre el cariño que tienen a quien ha vivido durante años en el piso de arriba y la amenaza constante a la que están expuestos por la presión de los violentos. «A mí lo que de verdad me preocupa –dice uno de los personajes-

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Aramburu habla de una sociedad llena de miedo y tensión en la que la neutralidad parece imposible y en la que hasta el silencio es una forma de posicionamiento. Y en la que su propia obra, claro está, supone una toma de partido

es que le coloquen una bomba al vecino y se nos caiga la casa encima. Y todo por meterse a concejal. ¿Para qué se arriesga? ¿Le gusta ir de mártir por la vida o qué? Y si dijéramos que vive solo en el monte y que le apetece jugarse el pellejo sin ponernos a los demás en peligro, pues bueno, allá cuidados. Pero es que esto es la rehostia». El fenómeno terrorista es retratado a través del odio y la maniquea división social que genera, del profundo tajo que supone en la existencia de todo quien lo sufre y, sobre todo, de la imposibilidad de sustraerse a su impacto. Como una gigantesca maquinaría diabólica, pervierte todo aquello que toca, haciendo imposible vivir al margen de él. Para dar más intensidad al crisol de voces y experiencias que componen la colección de cuentos, Fernando Aramburu expone una amplia variedad de registros literarios que hacen que ningún relato se parezca al anterior. Sólo es constante su temática, que da sentido y unidad a la obra, y un tono

melancólico que provoca con la misma facilidad sentimientos de angustia y de indignación, de dolor y de rabia. Así, hay cuentos testimoniales, epistolares, dialogados, en forma de crónica periodística, construidos como si de secuencias cinematográficas se tratasen e incluso concebidos adaptando las técnicas tradicionales de la narración oral. Especialmente interesante dentro de esta heterogeneidad resulta el texto que cierra la obra, titulado ‘Después de las llamas’. Estructurado como una pequeña pieza teatral, enteramente dialogado y con unidad espacial, narra la estancia en un hospital de un hombre herido tras la explosión de un cóctel molotov. Postrado en la cama con las piernas quemadas, el protagonista ha de soportar cómo sus hijos le reprochan haber sido víctima casual del terrorismo callejero («mis amigas creen que te diste un trompazo en el almacén de la imprenta, voy a quedar fatal delante de ellas cuando te vean en el periódico», le llega a decir uno de ellos), cómo su mujer parece más preocupada por la posible visita del Lehendakari al hospital que por su propia salud o cómo su compañero de habitación le pide que, si va a visitarle su esposa, no hable ni de política ni del atentado porque «ella es maja, y en misa siempre da limosna, pero es muy vasca». Con un tono tragicómico, por algunos momentos sainetesco, es el único cuento que deja aflorar en algún momento una sonrisa –una sonrisa, eso sí, profundamente triste– en labios del lector. Sin buscar el dramatismo exagerado ni la fácil empatía con el público a través de la conmoción, Fernando Aramburu logra con los relatos que forman Los peces de la amargura abordar de forma magistral un tema tan espinoso, polémico y difícil como es del terrorismo vasco. Con el mismo material con el que muchos otros hubieran caído en el panfleto demagógico, el escritor donostiarra se limita a aportar un aséptico y realista fresco de los años de violencia en el País Vasco en el que sólo hay lugar para la tradicionalmente silenciada intrahistoria humana, que nunca tendrá sitio en los libros de texto ni en los grandes acontecimientos públicos, pero que es, al fin y al cabo, la que hace mover el mundo. Lejos de acusar y repartir culpas, en su retrato sólo hay hechos y dolor, suficientes para que sea el lector quien saque sus propias conclusiones. Mostrando sin querer juzgar, pero sin dejar nunca de ser consciente de que toda estética implica una ética y que escribir sin comprometerse con la verdad es sinónimo de mala literatura, su obra se eleva a la categoría de texto imprescindible, tan lleno de humanidad como de valores literarios. Javier Sánchez Zapatero 


8  culturas LIBROS NOVEDADES

Retrato lúcido de todas las guerras ALEKSANDAR TISMA El libro de Blam Traducción de Tihomir Pistelek y Luisa Fernanda Garrido Acantilado, 2006 272 pp. / 17 euros

 Miroslav es el único superviviente de la familia Blam: tanto sus padres, judíos, como su hermana, rebelde y comunista, han muerto a manos de los soldados. Miroslav, hombre apocado, sobrevive gracias a la protección de Propadic, antiguo amante de su madre, y a estar casado con Janja, una cristiana que le es infiel. Pero así como el diario oficial de la ciudad oculta los acontecimientos más atroces bajo falsas crónicas de sociedad, así también Blam intenta en vano sacudirse el desaliento recordando a los vecinos ahora exterminados, los amigos caídos y la mujer que amó. El resultado es una extraordinaria semblanza de la falsa normalidad a la que se aferra el ciudadano en tiempos de violencia, un retrato lúcido y necesario de todas las guerras. El libro de Blam es la primera de las cinco novelas del ciclo Ramas entralazadas, en el que Aleksandar Tisma convirtió la ciudad de Novi Sad, a orillas del Danubio, en un microcosmos de los acontecimientos más deplorables del siglo pasado.

Oscurantismo frente a razón MICHAEL GREGORIO Crítica de la razón criminal Salamandra, 2006 416 pp. / 18,50 euros

 El oscurantismo y la superstición frente al racionalismo y la ciencia. El choque entre estos dos condicionantes del comportamiento humano es el fundamento de este thriller de lograda ambientación histórica, primera entrega de una serie que retrata la adusta y convulsa Prusia de principios del siglo XIX a través de las pesquisas del magistrado Hanno Stiffeniis y su mentor, el filósofo Immanuel Kant. Corre el año 1801 en Lotingen, cerca de la frontera con Polonia. El magistrado Hanno Stiffeniis ejerce sus funciones en este pequeño y apacible pueblo prusiano donde se ha refugiado de un pasado turbio. Sin embargo, una intempestiva orden real lo obliga a volver de inmediato a Königsberg para investigar una serie de asesinatos que han desatado el pánico en la ciudad. Allí tendrá que trabajar bajo la vigilante y perspicaz supervisión de Kant, cuya fría racionalidad y ansias de conocimiento ocultan rasgos de carácter mucho más inquietantes.

TRIBUNA DE SALAMANCA, Domingo, 5 de noviembre de 2006

Invitación a leer ciencia Roger Penrose escribe un libro de ciencia inteligible más que divulgativo, de lectura no fácil pero gratificante ste es un libro que pueden leer tanto los de letras como los de ciencias. No se necesitan para ello mayores conocimientos científicos que los que tiene el lector medio de Camus, por ejemplo, pero sí es necesario interés y paciencia, pues no es el texto apropiado para hacer prácticas de lectura rápida. No es un libro de divulgación científica al uso. No es uno de esos, desde luego, que nos enseñan como si fuéramos tontos, haciendo en cada momento el esfuerzo por poner a nuestro humilde nivel los conocimientos que de otro modo nos resultarían inaccesibles. O contándonos tontadas divertidas y fáciles para todo el mundo, como aquel La sonrisa de Pitágoras que hemos reseñado aquí no hace mucho y que todavía está en los escaparates de las librerías. Éste es un libro científico antes que divulgativo, y la polémica que contiene no es un truco para hacernos disfrutar ni comprender nada, es una polémica de verdad. Es un libro de ciencia inteligible más que divulgativo. De ahí que su lectura resulte no muy fácil, pero sí enormemente gratificante. Al leerlo, comprendemos que estamos aprendiendo de primera mano cuál es la visión de Roger Penrose de la física teórica moderna. Las ideas de Penrose están expuestas en sus dos libros anteriores, La nueva mente del emperador y Las sombras de la mente. También estos dos libros son legibles por un público no especializado. En un alarde de elegancia y deportividad, este libro cuenta, después de la exposición de los tres temas de los que trata el libro (y a los que se refiere el título: la cosmología, la física cuántica, y la mente), con las críticas de Abner Shimony, Nancy Cartwright y Stephen Hawking, a las que sigue una ‘Respuesta de Roger Penrose’. El libro concluye con dos apéndices, uno de los cuales explica el Teorema de Goodstein y el otro la reducción de estado inducida gravitatoriamente.

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ROGER PENROSE Lo grande, lo pequeño y la mente humana Akal 2006 154 pp. / 17,10 euros

En los dos primeros capítulos, es decir, tratando lo muy grande y lo muy pequeño, el mundo de las estrellas y el mundo de las moléculas, Roger Penrose explora el misterio 1: la relación entre las matemáticas y el mundo físico. Como Wigner, Penrose considera esta relación algo extraordinario, sorprendente e incomprensible: «¿A qué se debe que el mundo físico parezca obedecer leyes matemáticas de una manera extraordinariamente precisa?», se pregunta tal como nos hemos preguntado cualquiera de nosotros. «Y no sólo eso, sino que las matemáticas que parecen tener el control de nuestro mundo físico son excepcionalmente fructíferas y potentes simplemente como matemáticas. Creo que esta relación es un profundo misterio». La visión de Penrose es platónica: identifica las matemáticas con el mundo de las ideas, un mundo independiente de la realidad física, pero con el que resulta que esta coincide. El capítulo 3, el dedicado a la mente humana, explora lo que llama el misterio 2: el misterio de la relación entre el mundo de la mentalidad y el mundo físico; y el misterio 3: ¿qué subyace a nuestra capacidad de acceder a la verdad matemática? Por si fuera poco, este libro está muy bien escrito, como suele suceder con los libros de ciencia. Misterio 4: ¿Por qué nadie escribe tan mal como los profesores de Filología? Esto no se refiere solo a los de Salamanca, como mínimo es aplicable a todos los de España. Tal vez sea parte de la respuesta comprender que la elegancia verbal de este libro no puede ser simplemente obra de un buen traductor ni de buenos correctores editoriales, sino que surge de la claridad y de la necesidad del pensamiento. Y es que el lenguaje no es nunca una traducción de lo que pasa por nuestra mente, sino la forma en que lo percibimos. Garcimuñoz 

Banana, el amor y la muerte La japonesa Banana Yoshimoto compone en Sueño profundo una sutil visión de los sentimientos ara los lectores que no conocieron Kitchen, estas tres narraciones de la escritora japonesa serán sin duda un descubrimiento literario. Lo serán BANANA YOSHIMOTO por la peculiar viSueño profundo sión de los sentiTusquets, 2006 mientos humanos y 172 pp. / 15 euros por la tersura estilística con la que Banana Yoshimoto describe el proceso psicológico de sus personajes. No existen además los tópicos que cualquier lector occidental tiene respecto a la nación nipona. En Sueño profundo nada hay de esa civilización ultramoderna y deshumanizada como se suele considerar y sí en cambio de escenarios sutiles en los que la noche, la luna, la nieve o el aroma de las flores sirven de plástico marco lírico. Aunque titulada Sueño profundo, realmente el trasfondo temático común a

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las tres narraciones es el amor, consumado en situaciones diferentes, en las que está siempre presente la muerte. Como diferentes son las tres protagonistas narradoras. El sueño y el amor sirven de móviles a la primera: La extraña afición por dormir que muestra Terako, la protagonista, es síntoma siempre de la tranquilidad que da el amor, aunque ese amor sólo sea posible por el sueño vegetativo, mortal, en el que está sumida la esposa de Iwanaga, su amante. En ‘La noche y los viajeros de la noche’, Shibami es la catalizadora literaria, y psicológica en ocasiones, de un amor arrebatado que cruza fronteras y culturas. La relación entre la americana Sarah y Yoshihiro, hermano de la narradora, parece seguir cauces convencionales, aunque alterados con al presencia de Marie. Su extraña personalidad y la forma de aceptar los acontecimientos la convierten en un ser de reacciones inesperadas, pero de admirable juego resultado literario, adensado por la sutilísima forma de incorporar a la narración delicados trazos del paisaje. El último de los relatos, ‘Una experiencia’ resulta inferior literariamente, tal vez por una limitación de verosimilitud en lo narrado. Concebido de forma muy original, el relato presenta a una

mujer que se acuesta ebria y tiene un felicísimo comienzo en su sueño; en el oye una extraña y agradable melodía: «Una melodía tenue, más sensual que la de los ángeles, y más real. Intento atraparla y aguzo el oído desesperadamente con la poca conciencia que me queda. Caigo dormida y la feliz melodía se funde también con mis sueños». El amor que la narradora compartió con Haru, por un hombre de extraños encantos, se transforma en el pretexto temático esencial. La clave que Mizuo, su novio, le da a la protagonista de la melodía que oye fascinada antes de acostarse («esto significa que alguien quiere decirte algo») y la posibilidad de que tenga acceso a través del hipnotismo a esa persona lleva a la narradora a una situación irreal. Tanaka-kun ‘el Enano’, consigue el milagro del encuentro con Haru, la odiosa mujer, recientemente muerta en París. A partir de ese momento, la vida será nueva, distinta. Son tres formas del amor, pero en realidad, son tres bellas alegorías de la vida, entendida desde los dos sentimientos esenciales, el amor y la muerte, tratados con una admirable sutileza literaria. Nicolás Miñambres 


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4 Un ciclo de cine en el Café Moderno nos introduce en el aleatorio concepto del cine de culto. ¿Qué lleva a una película a ese olimpo entre...

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