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culturas

N° 83 Suplemento de

artes y letras

TRIBUNA DE SALAMANCA, Domingo, 17 de septiembre de 2006

Arriba, fotograma de In this world, de Michael Winterbottom. Abajo, un joven fotografiado ayer en una playa senegalesa

CINE Y EMIGRACIÓN

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El Festival de San Sebastián comienza esta semana y dedica un ciclo a los fenómenos migratorios de todas las épocas.

Películas cargadas de realidad

3 A. ALMARAZ

7 MONSIVÁIS

Antonio Almaraz expone en la galería Adora Calvo obras de su trabajo ‘El pensamiento del corazón’, cargadas de simbología personal.

El escritor mexicano acaba de ver reconocida toda su trayectoria literaria y periodística con el prestigioso Premio Juan Rulfo.


N°83

2  culturas

TRIBUNA DE SALAMANCA, Domingo, 17 de septiembre de 2006

o ha podido ser más oportuno el Festival de San Sebastián, cuya 54º edición con mienza esta semana, al dedicar un ciclo a los fenómenos migratorios, en el que se van a proyectar clásicos de todas las épocas y películas pertenecientes a cinematografías menos conocidas en esta parte del mundo. Vemos estos días como imágenes de inmigrantes llegando en todo tipo de embarcaciones a Canarias se han constituido en una cita fija en todos los telediarios. Pero esos breves mi-

nutos, marcados por el estereotipo audiovisual, no dicen mucho de quiénes son esas personas, qué les ha impulsado al viaje, cuáles son sus sueños. La imagen informativa, en estos casos, es menos explícita que la ficción. Por eso parece conveniente abrir fronteras para un amplio espectro de producciones cinematográficas que nos permitan obtener una visión más rica del mundo en que vivimos y derribar los tópicos, muy arraigados en España, de la llamada emigración ilegal. Cono-

cemos esta semana a Antonio Almaraz, cuyo sintético trabajo artístico puede verse en la galería Adora Calvo. Nos acercamos a la música de Wilco, observando que un grupo no sólo es grande por su propia música sino por cómo influye en la música de los demás. Trazamos un perfil del poco conocido en España Carlos Monsiváis, que acaba de recibir el prestigioso aunque, por otros motivos, polémico Premio Juan Rulfo, reconociendo una trayectoria muy periodística.

Antonio Marcos culturastribuna@yahoo.es

1 LOS FANTASMAS DE CHUCK PALAHNIUK «Otros sucesos –los que no puedes digerir– te envenenan. Las peores partes de tu vida, esos momentos de los que no puedes hablar, te pudren desde dentro. Hasta que no eres más que la sombra húmeda de Cassandra en el suelo. Sepultada en el barro amarillento de tus propias proteínas. Pero las cosas que sí puedes digerir, que sí puedes contar: de esos momentos pasados se puede tomar el control. Y usarlos en tu beneficio. Son historias que se pueden usar para hacer que la gente se ría o llore o vomite. O tenga miedo. Para hacer que la gente se sienta como se siente uno. Para ayudar a agotar ese momento del pasado para ellos y para uno mismo. Hasta que ese momento está muerto. Consumido. Digerido. Absorbido. Así es como podemos comernos toda la mierda que pasa». Lo escribe Chuck Palahniuk en su último libro, Fantasmas, y puede funcionar como toda una declaración de intenciones sobre la literatura de este americano que ha dejado las atrocidades de Breaston Ellis en juegos para infantes. No es de extrañar que le guste tanto a Enrique Marty. Quizá toda obra de arte sea una manera de exorcizar todos los demonios que se llevan dentro. Desde luego, la de Palahniuk lo es. Observador pasivo desde la infancia del lado más crudo de la violencia, su mundo literario es despiadado. En sus libros se recrea la pérdida de la inocencia de la sociedad y el individuo es un títere al que trituran unos mecanismos que se encuentran fuera del alcance de su comprensión. Fantasmas podría verse también como un compendio de sus inquietudes: antes había tocado las teorías conspiratorias –El club de la lucha–, los medios de comunicación y las sectas –Superviviente– y distintas facetas de la locura. Ahora encierra a una serie de personajes en una especie de ‘Gran Hermano’ siniestro: aspirantes a escritores de muy diferente condición obligados a convivir en un teatro abandonado y sin posibilidad de escape. Un juego social que revela las facetas más oscuras de la sociedad del espectáculo: la convivencia se convertirá en una especie de guión prefabricado –con héroes, villanos e incluso su subtrama de amor– para vender a las masas fuera de ‘la casa’. Les suena, ¿verdad? Un puñado de personajes para contarnos el afán de

construir la propia vida como producto de ficción. Palahniuk es uno de esos escritores que te gustaría no haber leído todavía para poder tener la capacidad de descubrirlo. El primer contacto impacta: esa mezcla de desbordada fantasía macabra con esa especie de rigor científico de las cosas que cuenta. En sus libros nada es inocente. Fantasmas no va a decepcionar a sus seguidores y, aunque el camino se le pueda ir agotando, aún consigue sorprender.

2Las TEMPORADA DE EXPOSICIONES dos galerías de arte de Salamanca ya tienen avanzados los contenidos de lo que van a ofrecer en la temporada que acaba de abrirse. Ambas participarán dentro del festival Explorafoto, que comienza en breve: Benito Esteban lo hace con las fotografías de Felipe Piñuela –que ya expuso algunas obras en una colectiva de la galería–, con un trabajo sobre la gente de la noche salmantina, y Adora Calvo propone la obra de la ‘performativa’ Orlan, la mujer que ha investigado las posibilidades artísticas de la cirugía estética. Benito Esteban continúa su programa con Carlos Cuenllas entre noviembre y diciembre, seguido por Chema Alonso y su versión pictórica de la canción ‘La noche no es para mí’, los leoneses Juárez y Palmero y JeanClaude –al que vimos en el DA2 el pasado año– a finales de marzo. Adora Calvo ocupará el mes de noviembre con Mitsuo Miura, un japonés afincado en España desde los años sesenta y que busca en los objetos y en el paisaje sus formas más esenciales. Adora estará presente en la remozada Bienal de Zamora y en la Feria de Valencia.

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CÓMIC, POESÍA Y COCINA Si son aficionados al cómic y les gusta cómo lo cuenta nuestro crítico Rubén Varillas, pueden seguirle en su todavía reciente pero ya enjundioso littlenemoskat.blogspot.com, que ya ha despertado el interés que merece. También se coloca en la red la poeta y periodista Eloisa Otero, con dos sitios sugerentes: recetas de cocina con sello personal (mardepotas.blogsome.com) y poesía y literatura para leer debajo de un cocotero (islakokotero.blogsome.com).

Arriba, dos fotografías de Felipe Piñuela, que expondrá próximamente en la galería Benito Esteban. Abajo, el escritor Chuck Palahniuk y la portada de su último libro editado aquí, Fantasmas


ARTE

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Comienzo a analizar la obra cuando está terminada. Veo más la pieza como punto de partida que como meta. El camino es la meta

Antonio Almaraz, junto a una de sus obras expuestas en la galería Adora Calvo / PRIETO

ANTONIO ALMARAZ

«Es un absurdo pretender la originalidad en el arte» a obra de Antonio Almaraz habita estos días la galería Adora Calvo. Ese espacio limpio y austero acoge unas piezas que encajan de lleno en ese espíritu: parece que siempre hubieran estado allí, con su pureza de formas, sus límites bien marcados, conteniendo sin embargo reflejos de zozobras y momentos personales que surgen desde lo más profundo del inconsciente de su creador. Almaraz comenzó, como otros muchos pintores de su generación, en la línea marcada por el expresionismo abstracto. «Me gustaba sobre todo Twombly, que es un expresionista americano atípico porque se fue a Roma a trabajar, y tiene un matiz más europeo, no es ese expresionismo americano casi sin lógica. Yo iba en esa línea más irracional: pones pintura, haces pintura. Manchas de color, fondos, trazos, pero llega un momento en el que eso no tiene ninguna lógica. A raíz de ciertos problemas físicos y psíquicos que tengo es cuando empiezo a hablar de otras cosas. He crecido más como artista de esa manera», afirma. Paralelamente, descubre a los minimalistas y coincide con Fer-

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Antonio Almaraz (Salamanca, 1963) expone en la galería Adora Calvo trabajos de su serie ‘El pensamiento del corazón’. El artista concibe la creación como un reflejo del yo que toma forma en piezas de una absoluta precisión minimalista. Azar, reflexión, subconsciente, reflejos de las obras de otros y de sí mismo en las obras son los conceptos que vertebran esta muestra.

nando Sinaga como profesor en una incipiente Facultad de Bellas Artes de Salamanca. «Tengo una especie de dualidad con Sinaga. Hemos recorrido caminos paralelos sin tener tampoco demasiada relación entre nosotros. Se ha dado un sincronismo con su obra, un concepto del que él habla y del que me he hecho creyente. Analizo la obra de los artistas que me gustan. No me reconozco en mi obra hasta que no me veo reflejado en la obra de otros, pero a la vez los otros también se ven en la mía sin yo haber visto la suya. El concepto de originalidad en el arte es absurdo. No hay originalidad. Todos tenemos nuestros padres artísticos y no reconocerlos es meter la pata». Alejado del expresionismo, Almaraz sigue utilizando la forma par dar salida a sus obsesiones, utilizando algunos elementos poéticos recurrentes: el color negro, el espejo son los dos más presentes en esta exposición. «El negro es un color que se asimila a la muerte y tiene connotaciones negativas, pero yo lo uso de una manera absolutamente positiva, asociándolo a lo inconsciente. Trabajo también con esa forma

de cosas que surgen pero que no sabes por qué. Luego te das cuenta de que salen de una base interior que no controlas. En el momento que concibo la pieza y ya está hecha es cuando comienzo a analizarla, por esa forma de de trabajo de sacar desde dentro hacia afuera. Veo más la pieza como punto de partida que como meta. El camino es la meta», explica Almaraz. Junto a esto, el espejo se define en su poética como «una forma de habitar la obra. Es como si la obra fuera yo, lo que incluso me lleva a una dificultad para ponerle un precio económico a cada pieza». Junto a la dureza de los cristales coloca pegotes de silicona, planchas de látex dobladas como lo haría un panadero al amasar el pan –su padre se dedicaba a este oficio–. «Estos elementos forman parte de lo irracional. Creo que cada material tiene un concepto basado en la psicología del yo: lo blando, lo duro, lo que se rompe o lo irrompible. Todos los elementos que utilizo tienen una connotación física y psicológica con respecto al yo». Podría verse así la exposición como un atípico autorretrato donde en vez del

rostro se plasman las más convulsas formas del pensamiento interior, desde las relaciones hombre-mujer expresadas en dos ventanas enfrentadas en negro y blanco («el negro absorbe al blanco igual que el artista absorbe a quienes tiene alrededor») hasta un sueño curativo expresado en una gran «L» de neón negro. Un trabajo milimétrico, pensado para un espacio determinado, que, sin embargo, abre un lugar para el azar durante el proceso creativo. «El contrapunto a la meditación es el azar. Las dos ventanas tienen que ver con palés de madera encontrados y también con el hallazgo de un texto que hablaba sobre el concepto de Jung del ‘Unus Mundos’ como una ventana abierta a la eternidad. O un cristal que se rompe y el fragmento no encaja y lo utilizo para hablar de la cicatriz, de la herida, física o psíquica, que se ha curado pero que deja un poso. Hay un momento en el que se sabe que la pieza está terminada, cuando coincide con el concepto que quiere representar se le acaba el camino. Hay otras que van variando o dialogando con las demás obras». Azar y precisión, Almaraz ha pasado todo el verano midiendo la galería al milímetro, preparando el paso del taller al espacio expositivo, como quien se prepara cuidadosamente para una exhibición pública. «En mi taller utilizo básicamente una pared, muy dañada, amarillenta, llena de llagas que no restauro nunca. Temía que en ese paso no fuera a funcionar la obra, pero creo que sí lo hace. El estudio es importante, es donde proyectas, donde trabajas, donde estás solo. Simplemente con estar ya estás trabajando, con limpiar las piezas, colocarlas, estás en contacto con tu obra y contigo mismo». Almaraz trabajó esta idea del taller, el ‘atelier’, con el Colectivo Hábitat, que concibe ese espacio como una especie de obra en sí misma, como un retrato del artista. «Mi taller está abierto para el que llame a la puerta. Me gusta enseñar el estudio. De todas maneras, es muy raro que alguien llame a la puerta de los artistas». La exposición en Adora Calvo facilita ese trabajo, como también el libro que ha publicado la editorial Delirio con las obras y textos del artista. Antonio Marcos 


4  culturas MÚSICA

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LIBROS

El gran circo del rock XAVIER VALIÑO El gran circo del rock. Anécdotas, curiosidades y falsos mitos T&B, 2006 191 pp. / 16,80 euros

 ¿Vive Elvis?, ¿llegó a morir Paul McCartney?, ¿qué camiseta buscaban quienes profanaron la tumba del líder de Lynyrd Skynyrd?, ¿qué película con Mick Jagger de protagonista ganó un festival porno?, ¿salieron ilesos los Happy Mondays tras esnifar cocaína del tubo de escape de un autobús con el motor encendido?, ¿existió un grupo de country & western que teloneó a U2 disfrazados como Los Dalton?, ¿dónde está el hotel que tiene una foto de un melenudo con esta leyenda debajo: «Trate a esta persona con respeto; puede que haya vendido un millón de discos»?, ¿quién es el simpático cantante que se separó de su primera mujer por correo, de la segunda por télex y de la tercera por fax?, ¿qué une al punk y a Camilo José Cela? Todas estas y otras muchas cuestiones tienen su respuesta en la pista del grandioso circo que se ha montado bajo la carpa de este libro, que recorre la asombrosa existencia, sin ningún desperdicio, ni siquiera en sus cubos de la basura, de algunas de las estrellas del rock de ahora y de siempre.

Johnny Cash, por sí mismo JOHNNY CASH Man in Black Traducción de Javier Lucini Acuarela, 2006 192 pp. / 18 euros

 Man in Black es la autobiografía que Johnny Cash (1932-2003) publicara allá por 1975 convirtiéndose en un auténtico bestseller en pocos meses y vendiendo más de un millón de ejemplares. La historia de lucha, fe, amor y redención de una de las figuras más influyentes de la música americana y de la cultura pop, un ídolo hoy para todas las generaciones. Desde los campos de algodón de Arkansas, pasando por los estudios Sun de Memphis (donde coincidió con Elvis, Jerry Lee Lewis y Carl Perkins), sus años pendencieros y anfetamínicos, su extraordinaria historia de amour fou con June Carter, hasta los álbumes en prisiones, su apoyo a jóvenes artistas (como Kris Kristofferson o Charley Pride) en su programa de televisión líder de audiencia, este libro es la crónica del largo viaje a través de las tinieblas del ‘Hombre de Negro’, un espíritu independiente, oscuro y contradictorio que ha vuelto a la actualidad gracias a la película rodada sobre su vida. La editorial ha publicado también un cómic que recrea la trayectoria del músico americano.

WILCO

Reinventando melodías n personaje de Los príncipes nubios, una magnífica novela de Juan Bonilla, mantiene la teoría de que debería crearse una sociedad que regulase los ‘derechos de deseo’, de modo que aquellas personas que ocupasen (e inspirasen) constantemente el imaginario sexual de los demás cobrasen un canon. Si el creador de la canción del Colacao cobra derechos de autor cada vez que alguien canta aquello del negrito del África tropical, por qué no iba a tener derecho Sharon Stone, Antonio Banderas o cualquier sex-symbol de turno a recibir su cuota cada vez que alguien se alivia a su salud. Algo así podría adaptarse también al mundo musical, de forma que aquellos músicos cuyo sonido inspirase la formación de grupos, la creación de canciones o la adquisición de cierto estilo pudiesen ser reconocidos materialmente. Porque no sólo hay plagio cuando se copia un número determinado de acordes, como estipulan los derechos de autor y se encarga escrupulosamente de decidir un juez bajo la atenta mirada de los abogados de la SGAE. Cuántas carreras musicales hubieran quedado abortadas, para mal o para bien, de raíz de no ser por el acicate creativo y estético del ejemplo de la obra de los Stones, Bruce Springsteen o los Ramones. La historia de la música, como la de cualquier otra manifestación artística, es un constante flujo de ideas, de sonidos, de influencias, de estilos, de guiños y también a veces de plagios descarados. Tener ideas es complicado, y no viene nada mal ayudarse (inspirarse, estimularse…) con las de otros de vez en cuando para poder desarrollar las propias.

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WILCO Kicking Television. Live in Chicago Warner, 2005

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Su valor no sólo está en la música que hacen, ya de por sí magnífica, sino también en la música que, gracias a su valor sugerente, hacen hacer a los demás Actualmente, pocos grupos hay más influyentes que Wilco. Su valor no sólo está en la música que hacen, ya de por sí magnífica, sino también en la música que, gracias a su valor sugerente, hacen hacer a los demás. Kicking Televisión. Live in Chicago, su último trabajo, pone de manifiesto su carácter innovador y su deseo por situarse en la cima del rock de vanguardia. Doble recopilatorio en directo, pondrá los dientes largos a los seguidores que no pudieron disfrutar de su última gira, cuyos lamentos por no haber asistido quedarán mitigados con el placer de escuchar lo bien que suena la banda en vivo. Para los no iniciados, el disco permite entrar en contacto con la música de un grupo que

ha sabido evolucionar, desde los lejanos tiempos en que Jeff Tweedy lideraba Uncle Tupelo, de una música de raíces country progresivamente electrificada hasta un concepto estilístico más maleable y vanguardista. Pero, a pesar de las densas e hipnóticas capas que lo envuelven, el sonido de la banda no se deja llevar nunca por la experimentación, sino que sabe mantener en todo momento unas bases rítmicas e instrumentales que siempre remiten a sus señas de identidad y procedencia, ese rock de raíces folk al que la crítica ha dado en llamar ‘americana’. Con un sonido compacto y contundente y una portentosa capacidad de improvisación demostrada desde el corte inicial, donde el estribillo se machaca hasta la saciedad -más de treinta veces, como si fuera un disco rayadoante el desconcierto del público, incapaz de saber cuándo seguir coreando la canción, el disco muestra a la perfección la realidad actual de Wilco (el directo se nutre principalmente de sus dos últimos discos y apenas recoge cortes de A.M., Being there y Summerteeth), su facilidad para hacer de cada tema algo distinto del anterior y para hacer que en cada uno de ellos reinen reglas diferentes. Esa realidad actual basada en eternas atmósferas sónicas que juguetean de forma precisa con el ruido, los juegos instrumentales, la susurrante voz cantante y la acumulación de guitarras será dentro de poco el futuro de muchas bandas, del mismo modo que fue, hace no mucho, el pasado de otras. Javier Sánchez Zapatero 


CINE

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EMIGRANDO EN EL CINE

Realidades paneuropeas El Festival de San Sebastián, que comienza esta semana, dedica un necesario ciclo a repasar las miradas cinematográficas sobre los procesos migratorios. ue la 54ª edición del Festival de Cine de San Sebastián, que se celebrará del 21 al 30 de septiembre, dedique una retrospectiva al tema de la emigración no parece arriesgado sino imprescindible en un momento como el actual, en el que es ya una realidad que forma parte de nuestra vida diaria no ya como telón de fondo sino como ingrediente principal. El ciclo se titula ‘Emigrantes’ en un intento de humanizar la propuesta y opta tanto por lo consagrado –con películas como In this world, de Winterbottom, Pelle el conquistador, de Bille August, y (para no olvidar a nuestros realizadores) Las cartas de Alou, de Montxo Armedariz– como por la proyección más arriesgada de obras inéditas de las cinematografías más diversas. Las corrientes migratorias de oriente a occidente, de sur a norte, de zonas oprimidas a otras menos desfavorecidas, de la pobreza a la supervivencia, de la enfermedad a condiciones sanitarias aceptables, de la persecución política, racial y étnica a la lenta integración… todos estos flujos poblacionales están encontrando eco en las producciones que (generalmente sirviéndose de los escasos medios a su disposición y gracias a la libertad que brinda el formato digital con la democrática mini-DV) proliferan por doquier en países incluidos dentro del área denominada Tercer Mundo. Esta realidad cinematográfica se enmarca en una tendencia en crecimiento en nuestro país (Francia o Inglaterra nos llevan la delantera por un par de décadas aunque también allí está cambiando a pasos agigantados la situación) de ‘dar visibilidad’ a los inmigrantes. Para ello, además de actuaciones directas de política socio-económica, los medios audiovisuales resultan idóneos, siempre que sean capaces de huir de la estampa documentarística y de las imágenes efectistas bañadas de paternalismo de estirpe cristiana. Dar ‘voz’ e ‘imagen’ a este colectivo debería ser el primer paso a la hora de enfrentarse a un problema en el que todos los jugadores deberían poder negociar las reglas. El hecho de organizar exposi-

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Arriba, fotograma de Sud Express, de Chema de la Peña y Gabriel Velázquez; abajo, In this world, de Winterbottom y el cartel del ciclo en San Sebastián

ciones (en La casa encendida en Madrid o en el CCCB de Barcelona), ciclos de cine o de conferencias ‘especializadas’, los (en ascenso imparable) festivales de música ‘étnica’ o de tintes solidarios, el progresivo (aunque tristemente lento) aumento de asignaturas en colegios, institutos y universidades en las que se pretende incluir culturas como la árabe o la china tan próximas pero desconocidas… no está logrando los objetivos propuestos (si alguna vez los tuvieron). El racismo y la xenofobia aumentan, la exclusión se siente en la

calle desde todos los bandos y las únicas actuaciones efectivas que parecen ocurrírsele a los Estados es el cierre de fronteras enmascaradas por los cupos. El séptimo arte, con todas las armas a su favor, y como hizo en momentos clave con el movimiento del Cinema Nôvo Brasileiro, con el cine guerrillero de América Latina o como lo está haciendo en la actualidad desde Oriente Próximo y todo el continente africano, lucha contra esta situación injusta y aterradora. Este medio no puede sino continuar enfrentándose al

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Dar ‘voz’ e ‘imagen’ a este colectivo debería ser el primer paso a la hora de enfrentarse a un problema en el que todos los jugadores deberían poder negociar las reglas

reto que supone intentar la integración de pueblos oprimidos y míseros que llegan a nuestras fronteras, hacerse eco de las dificultades que encontrarán en su estancia en nuestros ‘acogedores’ países europeos y, quizás lo más importante, tratar de hacer entender estas culturas ‘extrañas’ (a nuestros ojos) para crear obras de arte reflejo de todas ellas. La inmensa riqueza que esto conlleva, las posibilidades abiertas a una renovación en las formas, las historias y la manera de narrar de nuevos realizadores que se adentran con pobreza de medios pero con unas voces potentes y personalísimas en el panorama audiovisual, evidencian la que será (ya está siendo, pero la distribución todavía es pobre) una realidad en poquísimos años: las obras cinematográficas que vendrán (si excluimos las super-producciones hiperrealistas que nos bombardearán desde las gigantescas pantallas de plasma de nuestras casas o en las más sofisticadas salas de proyección) lo harán, siempre, teniendo que cruzar muchísimas fronteras. La solución, sencilla, está en nuestras manos: crear canales apropiados de distribución en Occidente y dejar de levantar muros (ideológicos, emocionales, sociales, reales…) ya que, logrando su eliminación, se abriría un diálogo del que todos saldríamos enormemente beneficiados. Beatriz Leal Riesco 


6  culturas LIBROS Enciclopedia detectivesca

TRIBUNA DE SALAMANCA, Domingo, 17 de septiembre de 2006

En la estela de Joseph Heller La editorial Acantilado recupera una magnífica novela antibelicista de Willian Saroyan

SERGI ECHABURU SOLER Los héroes de la novela policíaca Grafein Ediciones, 2006 148 pp. / 13 euros

 Para todos aquellos que estudiamos el género negro y policiaco desde una perspectiva formal –si me permiten la expresión– nos parece importante dar a conocer los escasos estudios científicos que surgen, teniendo en cuenta el gran momento que está atravesando el género en la actualidad. A pesar de no poder considerarse una reflexión teórica, Los héroes de la novela policíaca constituye un excelente trabajo de recopilación y documentación. Sergi Echaburu Soler ha sabido reunir en este volumen a todos aquellos personajes, que desde los albores del género, es decir Edgar Allan Poe y su Charles Auguste Dupin, iniciaron el género trazando un recorrido histórico hasta llegar a los más contemporáneos como Kostas Jaritos y Kurt Wallander, personajes que se han consagrado en el panorama criminal por derecho propio. En dicho manual –que sobrepasa el centenar de páginas– Echaburu nos hace una selección –ordenada alfabéticamente– de todos aquellos personajes más ilustres del género. En cada descripción se nos consigna de qué tipo de personaje estamos hablando, para quién trabaja, dónde y en qué época. Por si fuera poco, el autor profundiza también en las diferentes cualidades y también en los principales defectos de éstos héroes de ficción, así como en las diversas fastuosidades que han caracterizado a cada uno de ellos. Todo ello, complementado por los verdaderos culpables de todo esto, como son los diferentes artífices que un día decidieron crear por diferentes motivos y momentos ideológicos a sus pintorescos protagonistas. Otro de los aspectos más relevantes –y el que me parece de un gran trabajo exhaustivo– es la capacidad y la paciencia del autor por mostrar en cada uno de ellos las diferentes novelas publicadas –muchas de ellas consideradas sagas ya dentro del género– así como las diferentes adaptaciones cinematográficas y las televisivas, mucho más complejas de descifrar. Entre la selección de héroes, antihéroes, ladrones, policías, investigadores y detectives encontrarán que la selección ha sido hecha –como nos confiesa el propio autor– respondiendo a criterios de popularidad, de importancia dentro del género ya sea por el número de novelas protagonizadas o por las diferentes influencias que haya podido ejercer en narraciones posteriores, así como las siempre discutidas calidades literarias de cada uno de ellos. Por todo ello, quiero felicitar a su autor, primero por su trabajo riguroso y exhaustivo de una recopilación que ya ardía en deseos de aparecer y que se convierte por derecho propio en la primera enciclopedia de detectives privados. Àlex Martín Escribà 

n 1955 saltó a los estantes de las librerías una obra maestra que se titulaba Catch 22 (traducido al castellano como Trampa 22), de Joseph Heller. Se trata, posiblemente, del mejor alegato contra el espíritu castrense que se ha escrito nunca, y para tal fin debería de tener como decorado o trasfondo la Segunda Guerra Mundial. Ruego a quien tenga a bien repasar estas líneas que no deje de leer esa novela. Uno puede deducir, siguiendo una lógica que tiene que ver con el dios tiempo, que Las aventuras de Wesley Jackson tienen como doble raíz la obra antes descrita. Uno puede imaginarse que el impacto que aquella causó entre los lectores fue lo que decidió al ejército americano a buscar un autor de prestigio al tiempo que marginal, hijo de inmigrantes, como casi todo buen americano, al que encargarle una novela en la que se reivindicara el buen ambiente que se vivía entre las tropas americanas durante la guerra, ya se sabe, ese sueño de tópicos que se representaba en algunas de las peores películas de la historia, protagonizadas incluso por Elvis Presley: la camaradería sin artificios, el flirteo sin arañar la belleza, la utopía común y evidente de un mundo rosa por el que merece la pena batallar, pero no matar, pues el enemigo no moría porque no era humano. Y así William Saroyan, un autor que está rescatando Acantilado con su proverbial acierto, fue designado con no buen tino por quien interviniera en la selección. Saroyan no se anduvo con chiquitas, y se colocó a la estela de Heller en su profundo odio a la violencia y rechazo de todo lo que tenga que ver con la guerra, y eso incluye al ejército, por mucho que en los tiempos que corran se nos pretenda aturdir asegurándonos que se trata de un cuerpo de intervención a favor de la paz y la seguridad. Una de las conclusiones que uno puede extraer, tras leer estas grandes novelas, es que si un país pretende ayudar

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WILLIAM SAROYAN Las aventuras de Wesley Jackson Traducción de J. Martín Lloret Acantilado, 2006 390 pp. / 21 euros

a los demás, en lugar de soldados armados con fusiles o con escritores dispuestos a inundar las mesas de productores cinematográficos de guiones belicistas, no haría mal en enviar bomberos, enfermeros, médicos… incluso agricultores y albañiles. La mayor parte de la novela transcurre en los Estados Unidos, durante el período de formación del protagonista, un muchacho de diecinueve años que nos relata los episodios en primera persona, utilizando un lenguaje limitado, pero muy bien elaborado por parte de Saroyan y de su traductor, que no pretende transmitir valores. Así, las deducciones o toma de partido que elija el lector surgirán como resultado de la filtración de los episodios, vistos a través de los ojos del protagonista. Dichos episodios, divididos en capítulos cortos, se centran en las personas que va conociendo. No parece haber ninguna intención de retratos sociales ni de descripciones de sitios. A ninguna de estas personas, la mayoría gente que respira el aire de sus días y de sus noches en la esfera de lo cotidiano, se la llega a odiar. Ni siquiera al cabo traicionero o al sargento bruto y mediocre. Todas flotan con esfuerzo en el ámbito castrense, tratando de no tropezar con los mandos, cuya presencia en la novela es casi nula. Como no podía ser de otra manera, Wesley Jackson va eligiendo una serie de amigos con los que convivir en una relación intensa, de veinticuatro horas, con los que se emborracha o descubre el amor a pesar de su fealdad. Al mismo tiempo, trata de arreglar, desde la distancia, su desarraigo familiar, conciliándose con su padre y con su madre gracias a unas cartas en las que descubre su gran virtud, que es la misma que tiene la buena literatura: ayudar a reconciliarnos con el mundo. Así pues, una vez que cierren la novela de Jospeh Heller, por favor, abran ésta. Ricardo Martínez Llorca 

Al otro lado de la ley Danny King realiza un retrato de la figura del ladrón con voluntad humanizadora y sin sensiblería acido en un suburbio londinense, Danny King ocupó su juventud en desvalijar casas en busca de electrodomésticos y joyas. De aquel tiempo salvaDANNY KING je y arriesgado de Diario de un ladrón asaltos, visitas a peTraducción de Marta García ristas y carreras deMartínez lante de la policía La Factoría de Ideas, 2006 habla su ópera pri333 pp. / 18,95 euros ma Diario de un ladrón, una sucesión de anécdotas y recuerdos de su etapa de transgresión y delito. Emparentada por el título y por su carácter autobiográfico con el escandaloso libro con el que en 1949 Jean Genet sacudió los cimientos de la bienpensante sociedad francesa de la época, la obra no plantea, como el homónimo texto del polémico escritor galo, que el mal sea una forma de alcanzar el absoluto. Lo que en la literatura de Genet se presentaba como sublime se muestra en la obra del autor británico como una mera forma de subsis-

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tencia ante el hastío, la depresión social y la falta de perspectivas. Dotados de una particular pero consistente (y políticamente incorrecta) filosofía ética vital, los protagonistas de Diario de un ladrón, trasuntos de King y de sus compañeros de fechorías, no consideran el robo tanto un delito sino una forma de salir adelante: «Robar cosas es sólo robar cosas. No lo haces porque seas un hijo de puta enfermo, lo haces sólo para ganarte unos cuantos pavos, cosa que, seamos realistas, todo el mundo hace. Violar y asesinar mujeres y niños, bueno, eso es básicamente maldad pura, y a la gente que lo hace habría que colgarla y quemarla viva y que le cortaran las manos y demás». Directa y tremendamente fresca, la novela se sitúa, a pesar de su temática, más cerca del retrato generacional que de la literatura criminal. Por encima de su actividad delictiva, lo que realmente importa del personaje principal es su comportamiento cotidiano, su posición ante la vida, sus condicionamientos contextuales, su forma de relacionarse con los demás, sus gustos e inquietudes… Como si de un Nick Hornby irreverente se tratase, el autor describe los problemas e intereses de una juventud pasota y asqueada que sólo parece encontrar su si-

tio en la sociedad bebiendo cerveza en el pub, viendo por televisión los partidos de la Premier League o preparando un golpe que proporcione el dinero suficiente para pasar el mes sin agobios. Gracias a esa voluntad humanizadora que, sin caer nunca en la sensiblería, ve en el ladrón algo más que una persona que roba, el mundo del hampa se presenta en la obra con extremado realismo, sin el atractivo que en ocasiones le han concedido la literatura y el cine, pero también sin el moralista halo de arrepentimiento con el que suelen estar concebidas las memorias de quienes estuvieron al margen de la ley. La novela está compuesta a base de retazos que muestran el día a día del protagonista principal. Sin más hilo argumental que su vida y sus andanzas, la falta de unidad de la que en determinados momentos adolece el texto es subsanada con la vitalidad con la que está escrito. Bajo esa gracia, elevada a hilaridad en determinados pasajes de la obra, subyace una voluntad reflexiva que permite descubrir una interesante y necesaria cosmovisión alejada de la moral convencional. Javier Sánchez Zapatero 


LIBROS

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CARLOS MONSIVÁIS

Crónicas mexicanas Periodista, escritor, cronista, voz ética de una sociedad convulsa, Monsiváis acaba de ganar el Premio Juan Rulfo, un galardón de reconocido prestigio y abocado a la polémica. n este México convulso que se debate entre la insurgencia civil –¿a poco se creyeron que eran limpias las elecciones que le otorgaron la victoria por la mínima a un pulcrísimo Calderón?–, la temporada de huracanes y las tensiones derivadas de un continente que vira hacia la izquierda con el timón del Norte siempre mandando hacia la derecha, la polémica parece instaurarse hasta en los más reconocidos y celebrados premios literarios. En México no hay Cervantes, hay Juan Rulfo, en México no se habla de un lugar de la Mancha, se recita como un mantra el comienzo prodigioso de Pedro Páramo: «Vine a Comala porque me dijeron que acá vivía mi padre, un tal Pedro Páramo. Mi madre me lo dijo». Y pinche madre, hasta al eco sordo del autor de Jalisco le salen vengativos vástagos y resentidas viudas, porque la familia Rulfo ha decidido registrar el nombre y considerar textualmente al premio otorgado por la Feria del Libro de Guadalajara, de ámbito latinoamericano y caribeño y probadísimo prestigio «algo que no existe, es ilegal», condenando al ganador a «ser un premiado espurio, que estaría aceptando un premio con un nombre ilegal». No es realismo mágico –aquel que inventara Rulfo– son declaraciones textuales de Juan Francisco Rulfo. La polémica ha empañado un viraje muy revelador del jurado de este año que ha ampliado el premio al periodismo y a la crónica en un país y un entorno en el que los géneros se funden y configuran una sola escritura: la voz disidente. ¿Serán de adeveras los cien mil dólares del premio? ¿O serán tan ilegales e irreales como el dinero negro de los narcos del norte? En medio del mar embravecido, Carlos Monsiváis se limita a decir que siempre que lee a Rulfo comprueba que la verdad de la literatura es la verdad que se sostiene siempre. Y lo dice una voz autorizada. Periodista, escritor, cronista, voz ética de una sociedad convulsa, ubicuo y va-

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Carlos Monsiváis, en una fotografía tomada en el año 2000

liente, su influencia en la vida cotidiana de México es difícilmente comprensible para un europeo. Si hay sociedad civil, si hay aprecio por la cultura popular entre la ‘intelectualidá’ si hay denuncia, si hay voz crítica, indudablemente es porque existen el efecto Monsiváis y el efecto Poniatowska, es decir, porque el periodismo y la crónica diaria tienen en ambos escritores el perfecto reflejo de su naturaleza multiforme, diaria, a veces convulsa,

siempre desorbitada. La obra de Monsiváis nos sitúa en la literatura periférica, en la vivencia diaria, la oralidad, la historia, la antropología, el ensayo, los temas inmediatos, el viaje colectivo por el día a día, lo que los norteamericanos llamaron acertadamente el Nuevo Periodismo y lo que los escritores hispanoamericanos habían hecho desde siempre: testimoniar la realidad con valentía, convertir los periódicos en foro político, dar voz a quienes

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En España difícilmente comprendemos su prestigio y la importancia de la crónica como género que se mide con el narrativo

no la tienen. Si para Elena Poniatowska la literatura testimonial es siempre política, Monsiváis es el más político de los escritores, porque a lo largo de una fecunda obra, ha sido siempre el relator testigo que ha dado testimonio de lo que pasa: así como lo vio lo contó, y saben sus lectores que Monsiváis lo ha visto todo. A Monsiváis el tiempo le ha atemperado la alborotada cabeza de rizos que aparecía en cada página consignando cuanto ve. A ustedes les consta que lleva desde los años cincuenta recorriendo la ciudad de México y entregándonosla en forma de artículo o de libro. En España difícilmente comprendemos su prestigio y la importancia de la crónica como género que se mide con el narrativo, género al que dedicó uno de sus más importantes títulos, precisamente ese A ustedes les consta de 1980 donde pasa revista a la crónica en México, no en vano es también uno de los mejores antólogos del país al que le debemos un libro vital para entender el relato breve contemporáneo, el magistral Lo fugitivo permanece . Monsiváis es más mexicano que el chile piquín y aunque en España le dieran el Premio Anagrama de Ensayo en el 2000, su rabiosa influencia nos resulta difícil de calibrar. Una influencia ganada página a página ocupándose de la historia verdadera, esa de a de veras, esa del diario, la de a pie, la del hombre que recorre, pata de perro, las calles y las plazas. No se sabe si la cultura popular la inventó Monsi o fueron los sones de Toña la Negra y las series televisivas las que le convirtieron en referente cercano, familiar –aquí diríamos castizo–, ese que de puro entrañable dan ganas de apapachar hasta la asfixia. ¡Ay Monsiváis! Si hubiéramos elegido un momento más adecuado para premiarle, para cantarle de mariachi y llenarle páginas, no habríamos encontrado otro mejor, porque para este autor que se ha pasado la vida analizando como nadie los movimientos sociales de una sociedad complejísima, fustigando a un gobierno inoperante, empujando al poder civil, denunciando las condiciones de los más humildes, mostrando los barrios más depauperados, este momento de cambio y de lucha es definitorio. Monsiváis, cronista, periodista, ensayista, polemista, es uno de los grandes de la literatura mexicana, así, sin género, y el Juan Rulfo viene a gritárselo y a consagrárnoslo a golpe de caballito de tequila... aunque ese tal premio sea ilegal e inexistente... después de todo, ni Comala ni Macondo existen en los mapas. Ni falta que les hace. Charo Alonso 


8  culturas LIBROS NOVEDADES

Deliciosa novela de Oscar Wilde OSCAR WILDE El fantasma de Canterville Traducción de Mario Lacruz Funambulista, 2006 128 pp. / 10,30 euros

 Inteligentísima mezcla de sátira social y elaborada farsa, El fantasma de Canterville (originalmente publicada en 1887) es una de las piezas más deliciosas y elegantes del gran Oscar Wilde. Una sofisticada familia norteamericana, los Otis, compra el añejo castillo inglés de los Canterville. El anciano dueño les habla entonces de que en la mansión habita desde tiempos inmemoriales el colérico fantasma de Lord Simón Canterville, que mató a su esposa y cuyo cuerpo desapareció después misteriosamente. Lejos de amedrentarse, los inquilinos compran el castillo con fantasma incluido, y acaban sometiendo al pobre espectro anacrónico, que acaba siendo juguete y víctima de los dos niños terribles de la familia. Tal vez sea El fantasma de Canterville la novella más conocida y celebrada de Wilde, que ha pasado por méritos propios a la lista de obras inolvidables y fundamentales de la literatura universal. En esta edición la editorial Funambulista recupera la traducción que en los primeros cincuenta realizó Mario Lacruz para la mítica Enciclopedia Pulga de Editorial Plaza, de la que acabaría siendo el director. Una versión ajustadísima y plena de vigor a día de hoy de este texto que no envejece con los años.

TRIBUNA DE SALAMANCA, Domingo, 17 de septiembre de 2006

Héroe, patriarca, monstruo Enrique Gil Calvo analiza en un largo ensayo los papeles de lo masculino en la sociedad contemporánea os estudios de género que han florecido en las Universidades de todo el mundo en los últimos decenios son en un 99% estudios femeninos y sobre la femineidad, ligados a inconfesados intereses gremialsexuales. Máscaras masculinas es uno de los pocos libros enfocados sobre el bando perdedor de esta batalla, el género que ni siquera merece estudios de género, el término no marcado de la oposición, el malo de la película. Pero no es, como aquel Iron John de hace quince años que se anunciaba como «la primera respuesta no machista al feminismo», un libro contrafeminista, ni un libro revanchista ni resentido de ninguna manera. Gil Calvo examina los papeles que interpretamos los hombres en nuestra vida cotidiana, reduciendo nuestro elenco a tres caracteres principales, que relaciona con el triángulo culinario de lo crudo, lo cocido y lo podrido de Claude Lévi-Strauss. El hombre crudo es el héroe, el cocido el patriarca, y el podrido el monstruo. El primero resulta admirable, el segundo respetable, el tercero temible. De ahí que las mujeres tiendan a amar al héroe, a casarse con el patriarca y a enamorarse del monstruo. La filosofía progresista ha creído que la civilización dominaría a los monstruos, dueños del pasado, y la lucha secular de los héroes por domesticar a los monstruos es lo que se llama modernización. El capitalismo, tanto el liberal como el de Estado, podía alardear de haber controlado y sujetado todos los monstruos, y aunque la revolución la hicieran los héroes, se apropiaron de ella los patriarcas. Pero entre 1968 y 1989 se produjo una gigantesca metamorfosis económica: la sociedad posindustrial liderada por los servicios financieros, tecnológicos y mediáticos, con la llamada globalización, ha traído el retorno del imperialismo neoliberal. La privatización del Estado del bienestar y la desaparición del empleo

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ENRIQUE GIL CALVO Máscaras masculinas Anagrama, 2006 369 pp. / 19,50 euros

estable provoca la disolución de las familias, de forma que ahora el hombre ya no puede comprometerse de por vida con su oficio ni su familia, pues la duración de ambos es cada vez más incierta. Así se ha producido una creciente desestructuración social que afecta especialmente a los varones. Este hombre a la deriva pierde la integridad de su anterior carácter al volverse incapaz de llevar adelante sus proyectos vitales. Esto ha traído consigo el retorno de los monstruos: los héroes se retiran porque ya no merece la pena luchar por la vida, dada la falta de recompensa, incluso de mero agradecimiento; y los patriarcas se retiran también porque la privatización ha arruinado los patrimonios que administraban en beneficio de su familia. Los gobernantes (patriarcas) dejan de sentirse servidores para conspirar vendiendo populismo xenófobo, montando escándalos y traficando con la corrupción. Interesante pero demasiado largo, como tantos otros libros, el lector se pregunta al final si sus 370 páginas no se podían haber resumido perfectamente en quince o veinte sin perder un ápice de información. Y si luego nos preguntamos por qué se escriben casi cuatrocientas páginas para explicar lo que hubiera quedado mejor en veinte, terminaremos constatando que muchos autores quieren que sus libros engorden a toda costa, como aquellas madres de la posguerra con sus hijos. El oscense Enrique Gil Calvo es profesor de sociología en la Universidad Complutense. De entre sus numerosos libros sobresale tal vez El miedo es el mensaje (Alianza, 2003). Algunos han sido galardonados: Lógica de la libertad (Anagrama, 1977) con el premio Anagrama de Ensayo, Estado de fiesta (Espasa-Calpe, 1991) con el Espasa, y más recientemente La ideología española (Nobel, 2006) con el premio Jovellanos. Garcimuñoz 

Dadaístas y raperos Borja Delclaux mostró su afición al juego literario en una novela publicada justo antes de su muerte

En busca de explicaciones JOHN D. BARROW Teorías del todo. Hacia una explicación fundamental del Universo Crítica, 2006 368 pp. / 9,95 euros

 En el corazón del Universo se encierra un secreto matemático y la clave para desentrañarlo es la Teoría del Todo, una propuesta única y global que explique las leyes de la naturaleza y de la cual pueda derivarse con lógica irrefutable el conocimiento de todas las cosas que nos rodean. En este libro, escrito con un estilo y una claridad inusuales, John D. Barrow, uno de los cosmólogos más reconocidos del mundo, conduce al lector hacia un apasionante viaje desde la creación de los viejos mitos hasta las últimas teorías sobre el big bang<, las supercuerdas, los agujeros de gusano, los universos bebé y el misterio cuántico del tiempo.

o es ésta la primera experiencia literaria, con planteamientos muy vanguardistas, que lleva a cabo Borja Delclaux. Ya en PicatosBORJA DELCLAUX tes y otros textos El hijo de Gutenberg (obra con la que gaLengua de Trapo, 2006 naría el Primer Pre218 pp. / 17,50 euros mio Lengua de Trapo de Narrativa) el escritor hacía toda una exhibición de ejercicios retóricos en la mejor línea de aforismos, palíndromos, textos simbólicos de curiosa condición críptica… Esta afición por los juegos formales, de gran dificultad en muchos casos, se muestra de forma brillante en El hijo de Gutenberg. La novela (mucho más compleja en su contenido que lo que anticipa la contraportada) ofrece una curiosa visión del mundo, pero sobre todo una visión a través de la literatura. En la novela hay mucho más que esa ‘historia de amistad entre Bruno y Vargas’, dueño el primero de una gestoría y administrador de fincas urbanas el segundo. La condición profesional del padre de Vargas, un apasionado linotipista hasta su muerte, facilita buena parte de la trama: un gru-

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po de dadaístas elige el taller donde se conserva la linotipia como recinto para llevar a cabo una exposición, titulada Anonimarte, que pretende «celebrar otro feliz aniversario de la muerte del dadaísmo y el nacimiento de dadá». La curiosa actividad que implica elegir los objetos para la exposición permite el hallazgo de un elemento inerte, pero doméstico: un par de zapatillas que Bruno ha guardado con un extraño sentimiento fetichista y que acabarán transformadas en un elemento de inesperado atractivo. La narración de su vida, unida a esas zapatillas y las experiencias personales de Vargas, serán el sustrato humano de la novela, al que se superpone toda una serie de variados y curiosos acontecimientos. Con un manejo magistral de los ecos de las vanguardias, especialmente del surrealismo, y con la aportación de textos literarios de los años veinte junto a nombres de escritores actuales (como es el caso de Vila-Matas, por ejemplo) Borja Delclaux muestra una vez más ser un originalísmo creador de la literatura como juego, facilidad patente en diversos pasajes. Si en el capítulo ‘Otto vs Elle’ presenta un precioso apartado dedicado a un campeonato de palíndromos, en otro momento lleva a cabo la incorporación de las zapatillas al mundo de Internet o al mundo de los raperos. Los jóvenes,

además de orientadores de Bruno y Vargas en ciertos ritos modernos, serán el documento de una nueva forma de ver la vida y, sobre todo, el arte. El último pasaje de la obra tiene un valor coral de admirables connotaciones. Todo tiene cabida en este recital en el que se mezclan las voces y actitudes más dispares, bien conocidas por el lector a lo largo de las páginas. Lo clásico, lo artesanal del taller (la figura mecánica de la Señora Berg es una aportación deslumbrante en la obra), el ‘monográfico audiovisual de las zapatillas’, los textos literarios, la audición de unos textos surrealistas (en realidad son la trascripción de las reuniones de vecinos recogidas por Vargas) hacen de la ‘muerte del Dadaísmo’ una fiesta verdaderamente pánica, entendido el calificativo en su sentido etimológico de total. Vargas tecleando la pulcra linotipia de su padre mientras la escultura de la señora Berg se suma al coro resulta de una plasticidad llamativa… acaba siendo así en efecto ‘El hijo de Gutenberg’, dueño de ese espacio donde se celebra el fin de fiesta. Tal fin de fiesta ha sido la semilla que, de forma brillante y atractiva, ha ido dando cuerpo a esta sorprendente novela de Borja Delclaux. Nicolás Miñambres 


numero83  

5 El Festival de San Sebastián comienza esta semana y dedica un ciclo a los fenómenos migratorios de todas las épocas. N° 83 Suplemento de 3...

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