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culturas

N° 79 Suplemento de

artes y letras

TRIBUNA DE SALAMANCA, Domingo, 18 de junio de 2006

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PhotoEspaña se ha consolidado como el más grande y popular festival de fotografía de España. En su edición de este año propone una mirada a la naturaleza a través de la obra de 375 artistas.

CAROLE FÉKÉTÉ: Cindha (l’elephante), 2003

El arte regresa a la naturaleza

PHOTOESPAÑA 3 ADIÓS A LA RANA

7 EL ROTO

Recién terminado el Festival de las Artes en una jornada pasada por agua, planteamos un repaso a lo que ha dado de sí esta edición.

Vocabulario figurado es un libro que reúne lo esencial de la obra de uno de los grandes viñetistas de la prensa española.


N°79

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TRIBUNA DE SALAMANCA, Domingo, 18 de junio de 2006

lega el verano y no paramos de hablar de Si anoche acababa el nuestro, lel festivales. de la rana –del que dentro les ofrecemos un resumen–, nos acercamos esta semana a PhotoEspaña, un encuentro fotográfico que resulta prácticamente inabarcable de tan grande: 62 exposiciones, 375 artistas, espacios expositivos fuera de la ciudad, en la calle... Bien merece una visita a Madrid para dejarse caer por alguna de esas muestras, que abarcan desde clásicos de la fotografía

hasta autores contemporáneos, nuevas visiones del paisaje, posicionamientos políticos... Ofrecemos una pequeña guía para tener claro cómo se estructura el programa y un análisis sobre los contenidos. El tema que centra el debate este año es la naturaleza, la forma en que el hombre se está hoy relacionando con ella y la manera del artista de mirarla, alejada ya de aquel pictorialismo característicos de los inicios de la fotografía como arte. Además del resumen del Festival In-

ternacional de las Artes, tratamos esta semana la figura de James Cagney, un actor cuya mirada y actitud física nos hacen evocar al criminal por excelencia del cine negro clásico. Traemos un libro de uno de los grandes viñetistas de la prensa española: Vocabulario figurado reúne una parte esencial de los pensamientos gráficos y literarios de Andrés Rábago, El Roto. Además, un buen libro de Antonio Tabucchi y una novela fallida de Barry McCrea.

Antonio Marcos culturastribuna@yahoo.es

1ASTRONAUTA EL MONOLITO Y EL FONTCUBERTA En 2001, una odisea del espacio, astronautas terrestres encontraban un monolito (¡el monolito!) que había permanecido en silencio durante milenios, quién sabe si dejado allí por seres superiores de Raticulín o por el mismísimo Creador. Algo así le ha pasado al ‘periodista de lo misterioso’ Iker Jiménez con la historia que en 1997 inventara el artista Joan Fontcuberta –de quien todavía se puede ver su exposición ‘La sirena del Tormes’ en la Casa de las Conchas– para su obra ‘Sputnik’. En su programa ‘Cuarto milenio’, Jiménez dio como cierta la existencia del astronauta ruso Iván Istochnikov, poniendo sus fotos y contando sus problemas con las órbitas terrestres, hablando de cómo se las gastaban en la Unión Soviética. Bingo. Esto, precisamente, era lo que pretendía Fontcuberta con su obra: revelar cómo la fotografía, por su propia especificidad, nos obliga a creernos que lo que refleja es la verdad. El artista juega en esa frontera, utiliza los medios a su alcance para lanzar una mentira vestida con la mejor ropa de la verdad y espera las reacciones con una sonrisa escéptica. En el blog ‘El regreso de los charlatanes’, Fontcuberta explica que «con mis proyectos intento desmantelar esa creencia pero la credulidad de la audiencia llega a veces a límites insospechados. Cuando alguien ya quiere creer algo su capacidad crítica desaparece. Esto es lo que ha vuelto a pasar ahora con ‘Sputnik’: los responsables del programa anhelaban y les convenía que la historia del cosmonauta fantasma- fuera cierta. Que esto suceda 9 años después no me sorprende. Mis proyectos son como semillas que he ido esparciendo; a veces germinan inmediatamente pero otras veces necesitan que se den las circunstancias adecuadas. Son como bombas de relojería». Sucede que programas como este ‘Cuarto milenio’ y cientos de libros que abarrotan las mesas de novedades son puros homenajes a este ‘efecto Fontcuberta’. Toman el vastísimo terreno de lo desconocido –se habrán dado cuenta de que lo desconocemos casi todo al fin y al cabo– y lanzan las hipótesis que resultan más espectaculares, más llamativas, más inquietantes para el

espectador, basándolas en mitos, creencias y miedos. Una nueva religión cuyo jefe es el ‘Gran Conspirador’ y su palabra es ‘Podría ser verdad’. El vídeo del programa está en Youtube con ‘tags’ como Fontcuberta o Sputnik.

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‘QUÉDATE, DÍA FELIZ’, CON PALOMA PÁJARO «Quédate, día feliz”, hace referencia a ese pensamiento convencional, perfectamente instalado aún hoy día en nuestra cultura, según el cual el ser humano está abocado a perpetuar su particular búsqueda de la felicidad hasta más allá de la muerte. Los paisajes-tipo son modelos en expansión, una suerte de ‘paisajes ficción’ y ‘no lugares’ que hacen referencia directa a la sociedad del ocio. La revolución científica ha prolongado en más de cuarenta años la esperanza de vida en los países desarrollados, al tiempo que se ha generalizado el llamado ‘estado del bienestar’; con el resultado de que ‘por primera vez la humanidad tiene futuro para plantearse objetivos más allá de los programados biológicamente, como es el caso de la reproducción, y se marca como meta el llegar a ser felices aquí y ahora’, misión ésta que en una sociedad compleja y acomplejada como la nuestra se revela delicada y difícil aunque inaplazable. El proyecto ‘Quédate, día feliz’ no se inspira en la ‘incapacidad de los seres humanos para ser felices’ sino más bien en su inextricable capacidad para ser infelices». Las exposiciones de la artista salmantina en el DA2 y Benito Esteban se inauguran la próxima semana.

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ERA EL FÚTBOL, ERA EL FÚTBOL Tantos años filosofando sobre los males endémicos del fútbol de la selección española, que si la división territorial, que si somos un país importador de talento... y llega un entrenador que pone a cada jugador en su sitio a hacer lo que sabe y ya está: cohetes, España España a todas horas y a sacar pecho. Aragonés ha identificado cuál es el estilo que conviene a este fútbol y ha actuado en consecuencia. Parece sencillo ahora. Por primera vez da la sensación de que se puede disfrutar viendo jugar a España. Luego lo de ganar el Mundial y eso ya es otra cosa.

Fotografías de Joan Fontcuberta para su serie ‘Sputnik’. Abajo, un cuadro de Paloma Pájaro de series anteriores a las que expondrá en el DA2 a partir de la próxima semana. Fotografía de Edward Burtynsky, un artista para no perderse en PhotoEspaña


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El Peer Gynt de Calixto Bieito fue el momento álgido del festival: demostró que hay un público que responde, que no se deja llevar por tópicos y que será la base de un acontecimiento necesario para la ciudad Carmen Camí y Joel Joan en un momento del Peer Gynt dirigido por Calixto Bieito, el montaje más destacado del Festival

En el camino de Peer Gynt La segunda edición del Festival de las Artes de Castilla y León concluye con mejores números, mayor coherencia y mantiene su apuesta por lo internacional y ‘vanguardista’. Es la primera base para su consolidación. ras comprobar cómo ha transcurrido la segunda edición del festival de la rana, uno continúa preguntándose qué se les pasó por la cabeza el año pasado. Con un tercio del presupuesto –según los datos que ofrece la dirección del festival–, ha subido el número de espectadores, el público ha podido seguir el programa y ha comprado entradas para los espectáculos y se han sentado las bases para consolidar esta cita, aumentar su proyección exterior y, con el tiempo, convertirla en una referencia de un cierto tipo de espectáculos. Donde hubo saturación, falta de promoción, escasez de espectadores, un presupuesto desproporcionado y descoordinación institucional ahora se aprecia la captación de buena parte de su público potencial, una programación estructurada y un uso más ajustado de los recursos. No podía ser de otra manera: con los criterios de la primera edición, hubiera sido inviable. Consideremos que el festival

Un momento de La Sirenita, de la compañía italiana Lenz Rifrazioni / LADOIRE

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ha nacido este verano y pensemos cómo puede funcionar en el futuro si, tras las elecciones del próximo año, la Junta mantiene la voluntad política de sostener a Salamanca a la cabeza de las artes escénicas en la región. Si la fórmula ha funcionado bien, lo más probable es que en el futuro se repita tanto duración –ha pasado de un mes a quince días– como fechas –primera quincena de junio, que por otra parte le viene de perlas al Ayuntamiento que coincida con San Juan de Sahagún–. Por donde el festival irá ganando prestigio nacional e internacional será por la parte de la programación. Ahora, el programa es un híbrido de música, arte –un apartado nuevo y que ha funcionado muy bien–, teatro de calle

y teatro y danza, ambos en sala y en los únicos que hay que pasar por taquilla. Vemos alrededor festivales que han hecho su punto fuerte en la especialización: teatro de calle en Valladolid, títeres en Segovia, por no hablar de los muy asentados de música clásica –un género que ha desaparecido aquí este año después de su pésima ubicación y resultado en la primera edición–, los cada vez más numerosos ‘festivales con acampada’ de música o los de las grandes capitales. Salamanca toca todos los palos y quizá eso le impida tocarlos con la misma fuerza. Es una sensación, pero diría que hay tres tipos de público dentro del festival: el de los espectáculos de sala, el que sólo va a la Casa de las Conchas y el que ve los con-

ciertos gratuitos de música y teatro de calle. Por supuesto, cada categoría no es excluyente respecto a las demás. Probablemente, ninguno de los conciertos hubiera llenado por sí solo un recinto de aforo medio-alto, algo que se disimula con su ubicación en la Plaza. Y quizá otros –como Arto Lindsay o Kiko Veneno– hubieran funcionado mejor en recintos más íntimos que la Plaza. Sin duda, no ha habido un cabeza de cartel de esos que abarrotan y salen en los telediarios, en la programación musical. La electrónica es lo que ha vuelto a funcionar, con una gran acogida en Las Conchas. También convoca un gran número de espectadores el teatro de calle. En esta parcela se apuesta por el gran formato: espectacula-

res en cuanto al despliegue de medios, a veces resultan un tanto repetitivos y otras congregan a tanta gente que se dificulta su buena apreciación, como ocurrió en el río con la compañía Ilotopie. La mayor parte de las grandes cifras que se publicarán estos días provienen de los apartados mencionados anteriormente. Nada que objetar. Pero, probablemente, la singularidad del festival –excepto en el hallazgo de Las Conchas– no vaya a estar ahí si mantiene el perfil bajo actual. El riesgo ha estado en el contenido de sala, la columna vertebral de la programación. El gran momento ha sido, sin lugar a dudas, el estreno del Peer Gynt de Calixto Bieito con la compañía Teatre Romea. Bajo una idea general de ‘nuevas tendencias’, hemos visto espectáculos con resultados dispares: probar, investigar, inventar... es muy de agradecer, pero eso debería ser un punto de partida, no un fin en sí mismo. Bieito logra el equilibrio entre expresión personal y respeto al texto, concepción total y estética de la escena y trabajo actoral: imágenes potentes, la sensación de ver algo distinto e irrepetible. Fue el momento álgido del Festival: demostró que hay un público que responde, que no se deja llevar por tópicos y que va a ser la base de un acontecimiento necesario para la ciudad. Si Peer Gynt es un personaje que lucha por ser él mismo, al festival le pasa un poco lo mismo. Este año ha señalado un camino que esperemos que sea largo y fructífero. Antonio Marcos 


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ANTONIO SCORZA / FRANCE PRESS

CAIO REISEWITZ Goiana, 3. 2003

PHOTOESPAÑA 06

Apuntes del natural ‘Madre Tierra’ y ‘Del paisaje reciente’ son las dos exposiciones que vertebran el programa de PhotoEspaña 06, un inabarcable festival que plantea la relación del hombre con la naturaleza y su manera de mirarla. scasas son las ocasiones en las que, en nuestro país, se reúne una nómina de fotógrafos y videoartistas como la que es capaz de congregar cada año por estas fechas el Festival Internacional de Fotografía y Artes Visuales. Inaugurada la IX Edición el pasado 1 de junio y con interesantísimas propuestas en activo hasta el 23 del mes que viene, PhotoEspaña es una referencia obligada para aquellas personas interesadas en el medio así como para cualquiera que decida embarcarse en un viaje diverso y sugerente por la capi-

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tal madrileña de la mano de la Naturaleza, protagonista indiscutible de la presente edición. Discurso polivalente Con el apoyo de renombradas instituciones a las que se añaden esta vez el Museo Thyssen-Bornemisza y el interesante proyecto de cultura contemporánea que es el Matadero Madrid; con la intención de dar cabida a obras nuevas (en ocasiones creadas expresamente para la muestra) y prestando especial atención a las creaciones individuales; involucrando a galerías y conocidos espacios públicos; extendiendo su geografía más allá del área metropolitana a Toledo y Aranjuez; ofreciendo, además de las publicitadas exposiciones de fotografía, un conjunto riquísimo de conferencias, ciclos de cine, intervenciones artísticas en la ciudad, talleres didácticos y clases magistrales… Con todo ello y gracias al enorme esfuerzo de coordinación y colaboración entre los diferentes actores en juego guiados por su comisario Horacio Fernández, se ha conseguido que durante casi dos meses la fotografía se traslade de museos y formatos habituales como la pren-

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El programa cuestiona una realidad en la que urgen los cambios y en la cual el ser humano se ha de replantear a conciencia su papel en relación con la naturaleza de la forma parte

sa, nuestras cámaras digitales o Internet a los espacios más dispares, creando un discuso polivalente, enriquecedor y de absoluta actualidad sobre la relación del hombre con la naturaleza. Popular y cercano Nada menos que 375 artistas divididos en 62 exposiciones han sido llamados para dialogar con un público que necesariamente, por la urgencia de sus propuestas, ha de implicarse personalmente, sin limitarse a adoptar la posición de espectador pasivo que la museología tradicional ha ido imponiendo. Como afirma su presidente, Alberto Anaut: «PhotoEspaña es un festival atractivo, riguroso, popular y cercano». La valoración de la crítica y la afluencia de público estos nueve años abalan tales resultados. Para lograrlos se han servido de heterogéneos ingredientes con los que han confeccionado un cóctel de propuestas para todos los gustos donde caben tanto autores renombrados como personalidades recientes en el panorama artístico internacional. Formando parte de la Sección Oficial dos exposiciones sirven de guión al festival: ‘Madre

Tierra’ (Centro Cultural de la Villa) y ‘Del paisaje reciente’ (Museo ICO, sala casi desconocida a pesar de ser una de las más interesantes y dinámicas de Madrid) donde, a través de las imágenes, se nos propone reflexionar sobre nuestra vida como parte de la naturaleza y sobre la naturaleza que forma parte de nuestras vidas. En la contundente ‘Madre Tierra’ (título alusivo a este planeta como principio y fin de todos nuestros anhelos aunque injustamente olvidado en aras de nuestras ‘necesidades’) las visiones difieren por la procedencia de los fotógrafos y marcan tendencias de una manera clara: el europeo John Davies con paisajes llenos de cultura e historia, el americano Edward Burtynsky mostrando las atrocidades cometidas en ‘el nuevo continente’ que envejece a pasos agigantados en manos de una industria desaforada y caníbal, y la joven japonesa Rinko Kawauchi, en la línea de un arte de estirpe zen donde los detalles y las pequeñas cosas nos dan la medida del ser humano. El compromiso de estos autores con su tiempo, la capacidad crítica que destilan sus obras y la renuncia


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culturas 5 Naturaleza y paisaje ARTE

n enorme árbol invertido. para este aparato gigantesco El cartel anunciador de la que constituye PhotoEspaña. El edición del 2006 de Pho- tema del paisaje se reinterpretoEspaña es toda una declara- ta desde la necesidad, el miedo ción de principios, la fotografía catastrofista, el goce estético, la es la perversión de la naturale- búsqueda o la mera revisión de za, sin embargo, en esta ocasión un género básico: la visión frones la naturaleza el tema de este tal de nuestro entorno, aquel Festival Internacional de Foto- que dominamos, aquel que nos grafía y Artes Visuales que des- condiciona, aquel que nos ende el 1 de junio hasta el 23 de ju- vuelve, aquel que cambiamos y lio cubre todo Madrid de imáge- que no reconocemos. Naturalezas vivas, muertas, nes estáticas, imágenes en movimiento, propuestas novedosas estáticas y en movimiento puey revisiones históricas. Conce- blan una ciudad palpitante de bido como un festival que mues- escasas zonas verdes y poca tra la últimas tendencias a tra- memoria paisajística. Nuestras vés de talleres, encuentros, exposiciones y foros, PhotoEspaña, se celebra desde 1998 invadiendo la ciudad con todo tipo de instalaciones y prop u e s t a s iconográficas que se apoderan de salas, museos, soportes al aire libre, espacios ciudadanos, medios de transporte y todo tipo de lugares susceptibles de ser observados. La fo- GONZALO PUCH: Sin título tografía lo permea todo, los autores se acumulan, los foros en Internet se multiplican y el tráfago diario de la polis de repente se remansa para dar lugar a la observación. La fotografía, la imagen precisa detenimiento, paréntesis, espacio quieto. En medio del asfalto, bajo el alquitrán y los túneles que retumban, el mundo natural late desde las imágenes. La naturaleza concebida como reflexión centra este año el tema de este festival originado en París que quiere convertir la ciudad en una inmensa sala de exposición BOSSFELDT: Cnidium Venosum y reflexión sobre la imagen. El árbol invertido de la cámara os- ciudades ahítas de gentes y elecura nos devuelve a los tiempos mentos manufacturados dejan en los que el paisaje era uno de un resquicio al verde desbordalos principales motivos de la fo- do de las grandes fotografías. La tografía pictorialista. Un paisa- imagen ya no lo es todo, su emje olvidado en el imaginario del plazamiento, tamaño, disposisiglo XX recuperado ahora con ción y soporte se convierten en las impactantes imágenes aére- elementos icónicos básicos paas de grandes superficies del ra hacer una lectura completa planeta. En un mundo obsesio- del actual fenómeno de la imanado con la ecología, el desarro- gen. La dicotomía natural-culllo sostenible y la falta de recur- tural precisa de un complejo ensos, el paisaje vuelve a conver- tramado de reflexiones visuales, tirse en un tema recurrente pa- estéticas y comprometidas. Étira resolver las grandes ca y estética, la imagen se vuelincógnitas de nuestro tiempo. El ve pretexto para detenerse no mundo agrícola en extinción, la sólo en el icono impactante, siinfluencia del hombre sobre el no en la polémica que suscita en medio, las problemáticas me- el espectador reflexivo. dioambientales y el concepto de La fotografía es una básica paisaje urbano e industrial se manipulación de la naturaleza, convierten en tema de reflexión puro artificio que tuvo el paisa-

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SAM TAYLOR WOOD: Self-Portrait suspended VI (izquierda) VINCE BUCCI: Orange County, 1998 (arriba)

BAE BIEN-U: Sin título

consciente de recurrir a efectismos vacuos propios de una postmodernidad a la que estamos demasiado acostumbrados se observa, asimismo, en la exposición de la sala ICO. En ella, Jesús Abad, Uta Barth, Nobuo Asada, Misha de Ridder, Maiko Haruki, Tomoko Imai, Xabier Ribas, Lars Tunbjörk, Rafael Laín, Angela Detanico y Tomoko Yoneda nos ofrecen la situación actual del paisaje fotográfico donde, tras años de imitación pictórica en base a la búsqueda romántica de lo sublime y lo pintoresco, se reflexiona al respecto según dimensiones sociales, culturales y ecológicas o en el plano de lo simbólico y de la más pura abstracción gracias el potencial evocador de sus representaciones. Únicamente por ver estas dos muestras merecería ya pasarse por PhotoEspaña, sin embargo, quedarían en el tintero las demás propuestas de la Sección Oficial (con un Olafur Eliasson casi desconocido como fotógrafo en la Fundación Telefónica; las personalísimas obras de los estadounidenses Joel Sternfeld, Chris Jordan y el austríaco Manfred Willmann en el Circulo de Bellas

Artes; el coreano de árboles de tinta Bae Bien-U en el Thyssen o los videoartistas portugueses en el Centro Cultural Conde Duque, entre otros), del Festival Off en las Galerías y Salas Invitadas, de la extensión toledana ‘Naturaleza: experiencia’ y de todas aquellas actividades relacionadas que poblarán este universo fotográfico durante ocho semanas. La retrospectiva fílmica de la cineasta francesa Agnès Varda en la Filmoteca Española, (acompañada de la bella exposición ‘DE-CI DE-LÀ, photografies d´Agnès Varda’) pone el broche de oro a este festival imprescindible para todo el que se preocupa por lo que somos, cuestionando una realidad en la que urgen los cambios y en la cual el ser humano se ha de replantear a conciencia su papel en relación con la naturaleza de la forma parte. Acabemos con una frase del catálogo de este año: «El Festival de Todos vuelve a abrir sus puertas. Adelante. Pasen y vean». No se me ocurren mejores frases para animar a una escapada a Madrid que será, esta vez, ‘naturalmente’ fotográfica. Beatriz Leal Riesco 

je como género básico. El primer fotógrafo se retrata a sí mismo y retrata su entorno, sus largos períodos de exposición precisaban un sujeto quieto, un paisaje al que contener en la lente. Apuntes del natural, los primeros paisajes se asemejaban a la pintura, el pintor y el fotógrafo desplegaban sus utensilios frente a él y ejercitaban la paciencia captando la luz sobre una naturaleza desbordante. Género anticuado, el paisajismo retoma desde un nuevo concepto interpretativo que reflexiona sobre la natura-

leza ya no como entorno o espacio bello, sino como medio en el que se desarrolla una existencia en peligro. El goce estético del paisaje se convierte en reflexión, se reinterpreta. Nombres como Edward Burtynsky, Ramón Massat, Joel Sterfeld o Takashi Yasumura por citar algunos de los participantes de este 2006, se recrean en este tema infinito y constante mostrando las más modernas tendencias, los más innovadores hallazgos técnicos y las propuestas más atrevidas del mundo de la imagen. PhotoEspaña se convierte así en un escaparate privilegiado cuyo despliegue resulta complejo y laberíntico para un espectador que se siente abrumado con la variedad y cantidad de propuestas que ofrece este festival que nos sale al encuentro con cada calle. Bosque en avenida, selva en cruce, campo de alquitrán. Quizás por ello la mejor manera de disfrutarlo sea pasearlo y descubrirlo al azar, como el vuelo de un animal sorpresivo, la especie vegetal oculta, la huella que permanece. Será entonces cuando el gozo de la sorpresa nos salga al camino, con la velocidad de un obturador, de una liebre fugitiva. Charo Alonso 


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NOVEDADES

‘Thriller’ negro en Florida VICTOR GISCHLER La jaula de los monos Trad. de Carlos Herrero Quirós Tropismos, 2006 296 pp. / 18 euros

 Charlie Swift le metió tres balazos a un oso polar muerto que se encontró en el garaje de su chica, de profesión taxidermista. Pero él es un pistolero y su facilidad para apretar el gatillo resulta natural. Lo cierto es que desde que cogió la autopista de Florida con un Chrysler en cuyo maletero viajaba un cadáver decapitado y se cargó poco después a cuatro policías, Charlie se ha hundido hasta las cejas en el sórdido submundo que se extiende por toda la Florida Central. Por si tuviera pocos problemas, se empeña en aferrarse a ciertos documentos turbios que mucha gente quiere arrebatarle. Ahora que su jefe ha desaparecido y que sus compañeros caen como moscas, Charlie tiene una tarea prioritaria: sobrevivir. Y si además quiere quedarse con el dinero y con la chica, lo más normal es que termine perdiendo el juicio... La jaula de los monos es un ‘thriller’ negro siniestro y divertido. Un mosaico vertiginoso y frenético en el que hay cabida para el ingenio, los personajes mafiosos, la violencia y la acción trepidante: una carrera a toda velocidad por el lado más tenebroso de la soleada Florida. Víctor Gischler (Estados Unidos) es profesor de escritura creativa y autor de cuatro novelas, todas ellas dentro del género negro. La jaula de los monos fue seleccionada para el Premio Edgar a la mejor ópera prima del género policíaco en el año 2002.

Sciascia retrata el poder LEONARDO SCIASCIA Los apuñaladores Tusquets, 2006 136 pp. / 12,5 euros

 El 1 de octubre de 1862, trece personas son apuñaladas a la misma hora y en puntos equidistantes de la ciudad de Palermo. La investigación del crimen la llevará a cabo el abogado Guido Giacosa, un piamontés recién llegado a Sicilia que, tras ser nombrado fiscal general en el tribunal de apelación de Palermo, tratará de demostrar que el verdadero instigador de los hechos es una importante figura de la clase dirigente interesada en reinstaurar el antiguo orden borbónico. Sciascia parte de un episodio histórico para construir un amargo retrato de las clases sociales que ostentan el poder, de su carácter abusivo y de los laberintos de corrupción que las envuelven

James Cagney, camino de la silla eléctrica en Ángeles con caras sucias

Cagney, el más criminal Recordamos a una de las leyendas del cine negro en el veinte aniversario de su desaparición e cumplen veinte años sin la presencia de James Cagney, un actor que supo llevar al paroxismo la mirada más oscura y tenebrosa de todo aquel periodo que se etiquetó como cine negro. Su rostro, entre lo pueril y lo sádico, supo transmitir los suficientes elementos prototípicos para encasillarlo dentro del arquetipo del criminal puro. Efectivamente, el actor neoyorquino protagonizó este papel gracias a su ferocidad desmedida, su desequilibrio psicológico y su comportamiento compulsivo en la gran pantalla, fastuosidades que lo encasillaron como una de las grandes figuras maléficas del cine americano. Quizás su experiencia como bailarín encima de los escenarios de Hollywood durante los años veinte fue el detonante para que la Warner se fijará en sus aptitudes físicas. Este hecho provocó que Cagney protagonizase en tan solo dos años filmes como The Doorway to Hell (1930), Smart Money (1931) y The Public Enemy (1931), éste último interpretando por primera vez a un delincuente en los años de la Ley Seca. Estas primeras interpretaciones provocaron fuertes críticas al personaje en la puritana sociedad americana, forzando que el actor realizara varios papeles mucho más suaves de los que había interpretado hasta el momento. Durante aquellos años, Cagney protagonizó de agente del FBI a G-Men (1935, Contra el imperio del crimen) o personificó magistralmente a Johny Cave (uno de los perseguidores contra los gángsters) en Great Guy (El gran tipo). Fue a partir de entonces cuando el actor más malo del cine negro reveló su

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Su rostro, entre lo pueril y lo sádico, supo transmitir los suficientes elementos prototípicos para encasillarlo dentro del arquetipo del criminal puro auténtica personalidad dentro y fuera de la gran pantalla. Acusado de comunista en diversas ocasiones, fue uno de los actores más liberales de Hollywood, donde protagonizó algunos de sus filmes más controvertidos y de fuertes implicaciones ideológicas: entre ellos, Angels with Dirty Faces (1938) donde Cagney encarnaba a Rocky Sullivan, un personaje de la vida real que años más tarde acabaría sentenciado a la pena de muerte. Otras de sus memorables películas –por citar la más representativa– fue The Roaring Twenties (1939) película que escenificaba la escalada y decadencia d’Eddie Bartlett, otro de los personajes más célebres de aquella escena industrial clandestina del alcohol durante sus años de prohibición. Estas películas son solo algunas muestras de por qué Cagney se convirtió en un verdadero fenómeno cinematográfico durante la década de los años treinta. Al igual que tuvo un éxito fulgurante y de la misma manera que sus personajes pasaban del éxito al fracaso en un abrir y cerrar de ojos, parece que al actor le su-

cedió algo parecido en las postrimerías de los años cuarenta, después de que finalizase la Segunda Guerra Mundial. Algunos críticos hacen hincapié en que Cagney se equivocó desplazándose políticamente hacia la derecha y que ése fue el motivo por el cual la industria cinematográfica dejó de contar con él. Fuera lo que fuera, lo cierto es que Cagney durante esos años ya no contaba con una juventud esplendorosa como en años anteriores, aspecto que se convirtió en prioritario para interpretar los nuevos papeles de los héroes que se avecinaban. Fue a partir de entonces cuando el actor empezó a realizar actividades de producción, junto a su hermano William, reapareciendo cada vez menos en la gran pantalla. Sí cabe destacar de esa época filmes como 13 Rue Madeleine (1946), interpretando a un espía americano hasta la mítica White Heat (1949) y Kiss Tomorrow Goodbye (1950). A partir de entonces las apariciones de Cagney ya fueron mucho más contadas, recordando siempre aquella gran interpretación en One, two, three dirigida por Billy Wilder (1961). Después de cuarenta años de intensa carrera, detrás quedaban ya decenas de películas y de interpretaciones clamorosas de un hombre que supo interpretar la figura del criminal como ningún otro personaje del cine negro. Por ello, y aprovechando que se cumplen veinte años de su desaparición, queremos recordarle, homenajearle y situarle de forma merecida en la lista de las viejas leyendas del cine negro americano. Àlex Martín Escribà 


LIBROS

TRIBUNA DE SALAMANCA, Domingo, 18 de junio de 2006

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EL ROTO

Hablar con la boca cerrada 

Utilizó el heterónimo de Ops, ahora es El Roto. Las viñetas de Andrés Rábago se basan en una conjunción de dibujo y texto y en ellas nos muestra a la vez un trozo de realidad y sus causas. Un libro reúne su obra esencial. uis Goytisolo, en su prólogo al libro, encuentra los antepasados de El Roto en Daumier y en Goya, sobre todo en el Goya de series como los ‘Caprichos’, los ‘Disparates’ y los ‘Desastres’ de la guerra. El horror que nos provoca El Roto, efectivamente, tiene algo que ver con el de Goya, especialmente en eso que Goytisolo identifica como carácter hispánico: «el inexpresivo fatalismo con el que semejantes seres se expresan no es ni estadounidense ni británico ni alemán, sino de profundas raíces hispánicas, todo y todos sometidos a ese fatalismo tan inexorable como el de los pasos de Semana Santa». Es evidente que también se encuentra entre sus antepasados Solana. Pero no puedo evitar que El Roto me recuerde más que a nadie a Castelao, incluso en el trazo. Los desheredados de Castelao tienen la misma tristeza y la misma lucidez de los de El Roto. Pero El Roto, que en mi opinión es el dibujante más importante que haya trabajado nunca en un periódico español, se eleva por encima de la inmediatez de los personajes de Castelao para darnos una interpretación tan brillante como amarga del funcionamiento del mundo, y al hacerlo consige algo que apenas logra ningún escritor: dar no solo una descripción de un trozo de la realidad, sino también una explicación de las causas. Para ello, El Roto se vale de la multiplicidad de niveles que le permite su viñeta diaria: un día está con los potentados, otro día con los obreros, otro día con los obispos. Básicamente, estos tres sectores constituyen su acerbo de personajes, aunque hay otros que terminan de conformarlo: los mandatarios, los jueces, los niños, las mujeres, las víctimas de la guerra, los telespectadores, los soldados estadounidenses, los pequeño-burgueses, los médicos, los animales, Bush y Aznar. Todos estos personajes sirven para conformar un mundo en el que los negocios dominan a los seres

Conforma un mundo en el que los negocios dominan a los seres humanos, en el que estos viven cada vez más degradados bajo la opresión de un sistema monstruoso en el que ni siquiera los que están en la cúspide parecen felices

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necesita del dibujo. Pero, si bien a veces parecería que el texto se basta, es suficiente extraerlo de la viñeta a la que pertenece para que pierda una parte importante de su fuerza.

Algunas de las viñetas que El Roto ha publicado en ‘El País’ durante los últimos años

humanos, en el que estos últimos viven cada vez más degradados bajo la opresión de un sistema monstruoso en el que ni siquiera los que están en la cúspide parecen felices ni dueños de sí mismos, sino tan solo dueños de los que están por debajo. Existen básicamente dos estilos en El Roto: uno, predominante en sus viñetas mudas, es el surrealista; el otro, predominante en sus viñetas con texto, es el social. Ambos se entremezclan, desde luego, pero en este libro predomina el social, pese a que la ilustración de portada pertenece al surrealista. Como señala Victorino Gar-

EL ROTO Vocabulario figurado Prólogo de Luis Goytisolo. Selección de Felipe Hernández Cava Reservoir Books, 2006 236 pp. / 25 euros

cía Calderón, en El Roto las facetas de dibujante y escritor están equilibradas. La mayor parte de los dibujantes de prensa no son grandes dibujantes, El Roto sí lo es. Su dibujo nos inquieta, nos hace penetrar en vagas sombras de pesadilla, en tanto su ingenio explica y desenmascara racionalmente el carácter del abismo en que el dibujo nos ha sumido. A menudo, el humor (dejémoslo así, en “humor”, por más que este libro difícilmente arrancará a nadie una leve sonrisa, como no sea una sonrisa de admiración ante la inteligencia de su autor) de El Roto está enteramente contenido en el texto, no

Grito desesperado En una de las viñetas, El Roto, en un grito desesperado, hace que un personaje se pregunte «¿Quedará alguien que aún piense sin ánimo de lucro?». Desde aquí quisiera decirle a El Roto que muchas veces nos hemos preguntado, de forma parecida, si quedaría aún algún resto de verdad por alguna parte de la prensa española, y que abrir ‘El País’, nos ha resultado enormemente consolador ver su viñeta respondiéndonos que sí (esa viñeta que, ignoro por qué, durante años el diario nos ha escatimado a los castellanoleoneses). Con la disculpa de ilustrar algo más de doscientas palabras puestas por orden alfabético, nos ofrece en Vocabulario figurado doscientas oportunidades de quitarnos el sombrero. Si en El País El Roto no siempre está a la altura de sí mismo, aquí sí. Andrés Rábago García utilizó durante la dictadura el heterónimo de Ops, en quien predominaba la vertiente surrealista. Ha publicado sus viñetas en ‘Hermano Lobo’, ‘Triunfo’, ‘Ajoblanco’, ‘Cuadernos para el diálogo’, ‘El Independiente’, ‘El Jueves’, ‘El Periódico de Catalunya’ y ‘La Codorniz’, y actualmente dibuja para ‘El País’ con marcados tintes sociales (al fin y al cabo, para surrealista ya está la realidad nacional e internacional). Además ha publicado libros, en solitario o en colaboración, y destaca también por su labor como guionista, escenógrafo y pintor. Garcimuñoz 


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Ensayos sobre la creación ESCUELA CONTEMPORÁNEA DE HUMANIDADES Los rascacielos de marfil Lengua de Trapo, 2006 328 pp. / 21,80 euros

 Un sinfín de modernas torres de marfil arañando el cielo: sus moradores –dioses, locos, poetas, chamanes, matemáticos, demiurgos…, hombres– viven para crear, para mostrar lo invisible. Enfrentados al estupor, crean de la nada, crean sentido, futuro; crean y enloquecen; crean espacios, tecnología, imágenes de sí y del mundo todo. Crean el caos, pero también se oponen a él con sus creaciones. En el presente volumen, once especialistas analizan, desde sus respectivas disciplinas –la teoría del arte, la filosofía, la semiótica…– un mismo objeto de estudio, la creación, para configurar una imagen holística, tridimensional, de este fenómeno tan complejo como cotidiano. La relación entre el signo y su referente (creación de sentido), la supuesta democratización de la creatividad, la creación de nuevos lenguajes para expresar lo absoluto, la segregación de mitos sociales o individuales y la imbricación íntima de los procesos de creacióndestrucción en la sociedad capitalista son algunos de los enfoques de esta tercera entrega de los miembros del seminario de investigación de la Escuela Contemporánea de Humanidades. La Escuela es una institución fundada en 2000 con el propósito de reunir a intelectuales y creadores provenientes de todas las disciplinas para investigar las transformaciones, rápidas y constantes, que está produciendo la nueva sociedad global.

Inéditos de Italo Calvino ITALO CALVINO Mundo escrito y mundo no escrito Trad. de Ángel Sánchez-Gijón Siruela, 2006 280 pp. / 21,9 euros

 Mario Barenghi ha reunido en este libro una serie de artículos y ensayos de Italo Calvino, inéditos hasta ahora en castellano, que van desde los años cincuenta hasta 1985 y que el autor había publicado en distintos medios sin recopilarlos nunca en un volumen. Además de sus reflexiones sobre la literatura fantástica en Italia y en general, el destino de la literatura y de su propia obra, se recogen textos de extraordinario interés histórico, científico y antropológico que permiten reconstruir, casi completamente, el horizonte intelectual de Calvino e ilustrar el itinerario de sus múltiples intereses.

TRIBUNA DE SALAMANCA, Domingo, 18 de junio de 2006

El principio del final Antonio Tabucchi se vale de su memoria para analizar su literatura entre el ensayo y la ficción no comienza a leer esta nueva entrega de Tabucchi, y se pregunta a qué se debe esta decisión editorial de publicarlo dentro de la colección destinada a narrativa, en lugar de ubicarla como un ensayo. Y uno termina el libro dándose cuenta de cuál es la razón, pues será al final, con un relato perfectamente artificioso dentro de su vestido de exposición reflexiva, a partir de una anécdota autobiográfica, titulado ‘Historia de una imagen’, cuando caiga en la cuenta de que es la ficción, o los tintes de ficción, o el deseo de hacer ficción, es decir, de vivir cabalgando entre dos realidades puramente compatibles, lo que impera en este volumen. ‘Historia de una imagen’ es un texto inédito, que contiene una preciosa historia sobre el enigma de una fotografía –ciertamente intrigante–, que se cruza en la vida de Tabucchi para revelarle que no es preciso conocerlo todo, que apagar los deseos de saber demasiado es, en gran medida, un principio estético sobre el que comenzar a construir no sólo una obra literaria, sino también la mejor obra a la que uno puede consagrarse, que es la propia vida. Así, Tabucchi dará por concluido su juego reflexivo, compuesto por textos de diversos orígenes: introducciones a sus novelas, transcripciones de conversaciones, recogidos de revistas, etc., en los que el factor común danza sobre la poética de la creación. De hecho, el subtítulo de este volumen explica bien a las claras las intenciones de su autor: ‘Poéticas a posteriori’. Sin perder de vista la enseñanza del epígrafe de Conrad que Tabucchi ha elegido a modo de presentación –«Primero se crea la obra, y sólo después se reflexiona sobre ella. Y es una actividad ociosa y egoísta que no es de utilidad alguna y que a menudo conduce a falsas conclusiones»–, para evitar el error que un libro de esta índole podría presentar: el tomarse a uno mismo demasiado en serio, se reflexiona un poco a bote pronto, pero siempre con garantías

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ANTONIO TABUCCHI Autobiografías ajenas Traducción de Carlos Gumpert Anagrama, 2006 143 pp. / 14 euros

de pensamiento sereno y maduro, acerca de esos tópicos de la creación que con tanta frecuencia aparecen en las entrevistas a escritores con problemas de narcisismo (generalmente, con problemas de exceso de narcisismo): la vida paralela que uno acarrea dentro del relato que escribe, la presencia indómita de un personaje que se impone, cómo se presenta lo que uno ha vivido en la historia que expone, lo lícito del uso de referentes traídos de la realidad y de los conocidos, la traición de todo escritor, esa deslealtad tan atractiva de confesar las confesiones que uno ha escuchado, la relación bidireccional entre autor y narrador, o los niveles de creación que abarcan desde el onírico al del rígido superyo. Ahora bien, sucede que Tabucchi no aburre con teoría literaria, que sería de inédita arrogancia al venir suscitada por la revisión de sus novelas, ni con abusos metaliterarios, aunque no deja de sobrevolar la sospecha de la invención sobre muchos de los capítulos de este libro, con lo cual se transformaría en literatura que sustituye a la literatura. Tabucchi se limita a narrar un tanto a vuela pluma las ocurrencias, algunas extrañas hasta para él mismo, que le suscita la memoria, que no la relectura, de sus obras anteriores. Él mismo define como hipótesis vagabundas, nómadas, arbitrarias las que el lector ejecuta tras cerrar el libro, y califica el sentido a partir del valor de la mentira y de su utilidad al definir los confines de la verdad. Y así, ni llega a ninguna conclusión ni lo pretende. Sus divagaciones alrededor de la literatura, en completa libertad, más bien parecen demostrar que toda conclusión ha sido, es y será precipitada. Y para ello se vale de su memoria, la más importante herramienta de cualquier autor de ensayos que se precie. En definitiva: hay que leer a Tabucchi, incluso al que versa sobre sí mismo. Ricardo Martínez Llorca 

La intención no es lo que cuenta Novela fallida sobre la posibilidad de encontrar todas las respuestas de la vida en los libros s Literati una novela iniciática en la que el protagonista, un joven estudiante que comienza su estancia como becario en el prestigioso Trinity Collage de BARRY MCCREA Dublín, se adentra Literati en la vida adulta a Trad. de Luis Nacenta través del descubriDestino, 2006 miento del sexo y de 348 pp. / 20 euros la literatura. En poco se diferenciaría su argumento del de otras ‘novelas de campus’ (género, típicamente anglosajón, que narra las relaciones entre los miembros de la comunidad universitaria) si no fuera por la insólita forma que tiene su personaje principal de descubrir el mundo y posicionarse ante él. Fascinado por el extraño comportamiento de una pareja de estudiantes, el protagonista entra en contacto con una forma de adivinación que, retomando milenarias creencias, se basa en la azarosa búsqueda de fragmentos de obras literarias. Todas las respuestas se hallan en los libros: basta con formularlas en voz alta y elegir de forma aleatoria un pasaje de una obra para encontrarlas. El descubrimiento de este insólito culto literario le

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obsesiona hasta tal punto que termina por perder el contacto con el mundo real, inmerso en una paranoia marcada por las averiguaciones y por la pérdida de su libertad de comportamiento en beneficio de los dictados de las palabras e indicaciones de los libros. Amena y atractiva en su comienzo, en el que el autor describe con acierto el ambiente universitario –a menudo presentado en otras obras con un exceso de tópicos–, la lectura de Literati va perdiendo interés a medida que se radicaliza la adicción de su personaje principal a los ritos adivinatorios. Y es que el gran problema de la novela es que no logra mostrar en ningún momento la intensidad de la atracción que siente el protagonista por las extrañas sesiones en las que logra determinar su futuro a través de las respuestas de los libros. El lector asiste perplejo al descubrimiento de la desconocida dimensión gnoseológica de los textos leídos al azar y a los insólitos cambios de comportamiento que en la vida del personaje principal ello genera, sin llegar a entender nunca qué es lo que está ocurriendo. Esa incapacidad para transmitir resulta especialmente lamentable si se tiene en cuenta que la idea que vertebra toda la trama de la novela –que presenta algún rasgo similar a la de ciertos best-sellers del momento, que también

plantean la existencia de una superestructura que condiciona la vida del ser humano– resulta sumamente interesante (e inquietante) al cuestionar la validez de la libertad y la originalidad en un mundo posmoderno lleno de referentes. Más lamentable es aún que muchos de esos referentes que pueblan la novela en forma de libro abierto al azar no se puedan entender con facilidad por no haber sido adaptados al castellano. De forma incomprensible, la edición española se ha limitado a traducir aquellos fragmentos que en el texto original aparecían en inglés. Novela fallida repleta de buenas intenciones, Literati también se ve lastrada por la tendencia al detallismo de su autor, que recrea con profusión de datos todos y cada uno de los escenarios en los que transcurre la acción, sin llegar a darse cuenta de que crear atmósferas verosímiles no tiene nada que ver con informar de los nombres de todas las calles por las que se pasea. Tan minuciosa como innecesaria, la descripción de la geografía urbana de Dublín parece haber gastado toda la energía del autor, incapaz de insuflar intensidad a la peripecia del protagonista y hacer al lector partícipe de ella. Javier Sánchez Zapatero 

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PhotoEspaña se ha consolidado como el más grande y popular festival de fotografía de España. En su edición de este año propone una mirada a...