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Plataforma Juvenil de Suacha

Número 001 - Ago /sept. 2012

Suacha

Memoria, Identidad, Territorio Editorial

Con este número iniciamos un proceso de socialización de los diversos temas que se abordan en el proyecto de reconocimiento del territorio, tales como: Tradiciones populares, historias barriales, patrimonio arqueológico y conflictos medio ambientales. Temas que son trabajados de forma transversal, teniendo en cuenta pautas investigativas, pero también la participación de la comunidad, en especial de los jóvenes que participan dentro del proceso y que realizan aportes variados desde sus prácticas y conocimientos.

Contenido

De espaldas a los cerros.....pag 2 - 3 Voces de un Porvenir......... pag. 4 -5 Dibujando Suacha..................pag. 6 Crónicas de mí pueblo...........pag. 7 FACEBOOK: SUACHA: MEMORIA, IDENTIDAD, TERRITORIO ESPACIO HACIA LA PLATAFORMA DE JUVENTUD SOACHA articulajovensuacha@gmail.com


2. Territorio y Medio Ambiente

De espaldas a los cerros

Suacha 2

Julio Cesar Guasca

En este escrito queremos hacer mención a algo que los Soachunos adoptivos y mucho más los “raizales” se han encargado de olvidar: Las colinas que circundan a Soacha y se ubican en el costado oriental de nuestro municipio, ¿Por qué afirmamos que nos hemos encargado de olvidar? La respuesta es muy sencilla, porque no tenemos sentido de pertenencia por lo nuestro y poco nos interesa, porque los habitantes de la población han estado inmersos en otras problemáticas que tienen que ver exclusivamente con el aspecto urbano y su infraestructura. En estos importantes motivos que obedecen a la historia local no nos detendremos, los examinaremos con más atención en otra oportunidad, debido a que el interés central de este ensayo es otro. En el municipio parece que hemos olvidado la importancia de cuidar el medio ambiente y en especifico los recursos naturales, hemos olvidado crear sentido de identidad y de pertenencia por nuestro territorio. Muchos dicen saber de historia municipal y trabajar por la cultura, pero les hacemos la pregunta ¿acaso una colina, un bosque, una laguna o una vieja casona olvidada no podrían ser sanos sitios de esparcimiento, de encuentro y de interés cultural, o estar conjugados íntimamente con la historia local? Bueno este sería un interrogante para aquellos que dicen estar interesados en el “rescate” de nuestra historia e identidad. Volviendo al tema en cuestión, en Suacha, (como bien debería llamarse), ha sido tradicional la explotación minera de forma artesanal para la fabricación de ladrillos como extracción de arenas y recebos para la construcción, el impacto minero se incrementó en Suacha desde hace varias décadas, es decir se ha vuelto una empresa a gran escala que ha dejado inmensos estragos ambientales en los lugares donde ha hecho presencia esta actividad en nuestro territorio, estas franquicias están amputando de manera constante las colinas que hacen parte integrante de nuestro paisaje. Muchos se preguntaran ¿qué tiene que ver que exploten la colina con la identidad, la historia y la cultura? Bueno, pues en el costado oriental, específicamente en la vereda Panamá (sí es que a este lugar

todavía se le podría categorizar como una vereda, preferiríamos llamarle el socavón, pues la vereda responde a otra dinámicas sociales que tienen que ver con la agricultura como con el campesinado, y en este espacio parece que tanto la actividad agrícola, como la figura del campesino han desaparecido) se ubica la colina denominada Chebá, probablemente el nombre provenga de etimología muisca y evoque algún significado, seguramente para los antiguos habitantes de este territorio, esta colina tendría otra representación y otro imaginario, para ellos las montañas o cerros eran lugares para frecuentar constantemente, para

realizar diversas actividades bien sea de pagamento, adoración u otros ritos sagrados; por eso esta colina y sus cerros cercanos tienen una representación altamente simbólica que bien serviría para la reconstrucción de nuestra historia, sería interesante investigar qué significado tiene este nombre y si se ha mantenido desde lejanas épocas. En inmediaciones de Chebá se encuentra un gran legado de pictogramas que de igual manera están en vía de extinción por la explotación del terreno, la colina seguramente ha presenciado infinidad de acontecimientos en las diferentes épocas que han sido transversales en nuestro territorio, pero hoy lastimosamente esta presenciando su inminente destrucción.

Hasta hace poco no sabíamos que esta colina se llamaba así, probablemente este desconocimiento se debe a la falta de sentido de apropiación por estos lugares, y es por esto que se olvidan los nombres y sus connotaciones, por eso, sí a la mayoría de los que habitan este territorio les preguntaran por el nombre de ese lugar no lo sabrían, porque no interesa crear una relación o una pertenencia hacia lo que no conocemos y mas con un lugar que a la vista se ve en pleno deterioro. Muchos pensamos que esta colina siempre ha estado así y que deberá seguirlo estando, pero es porque no somos consientes de lo que estamos perdiendo, porque Cheba y sus inmediaciones tienen n sí mismas huellas o registros de nuestros antepasados, ellos, identificaron el verdadero valor de estos lugares para la conformación de su identidad, la cual estuvo basada en la relación con la naturaleza, situación que difiere mucho al valor que se le otorga hoy a esos mismos lugares, un valor que se encuentra marcado por la extracción minera y el aprovechamiento económico de los cerros mediante su explotación. Ahora, el otro cuestionamiento es: ¿Los soachunos qué hacemos para detener esto? La respuesta también es


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3. Territorio y Medio Ambiente sencilla: nada, ninguna acción se hace para defender esta colina al igual que otros lugares en el territorio, los cuales son de alta importancia para la construcción de nuestra memoria; por eso resulta difícil creer a los que se ubican en los puestos burocráticos de la esfera local, que en verdad se trabaje en pro de la cultura, de la historia y mejor aún de la preservación de estos lugares. Pasan los años y todos somos testigos de cómo paulatinamente van desapareciendo estos sitios, porque preferimos quedarnos expectantes. Indudablemente ese gigante desde tiempos inmemorables ha sido observante de miles de amaneceres y atardeceres, ha sido espectador del transcurrir diario del pueblecito para convertirse en una abrumadora “ciudad”, ha sido intimo testigo de nuestra historia, pero ese gigante poco a poco pierde su magnificencia y el destino que le depara, al igual que sus colinas y cerros vecinos, es convertirse en polvo, y con esto último, también se verá borrada parte de nuestra cultura, por lo tanto se hará más complejo constituir nuestra historia. Es difícil pensar que en el municipio exista una política de la preservación, por lo tanto estamos llamados a crear tejido social en torno a la conservación de estos lugares, que podrían ser valiosos al momento de construir una cultura, una historia, es decir una identidad. Ojala dejemos de darle la espalda a Chebá, retomando el ejemplo que ilustraba un profesor de otro territorio no muy distante, el sentido de construcción y organización de las ciudades va en dirección contraria a las montañas, cerros o colinas, sin importar lo que le ocurra a ellas, una clara muestra es de lo que hemos venido hablando, si algún día nos fijamos con detenimiento, observáremos que nuestro municipio le da la espalda a nuestras colinas y cerros, al Chebá, y al cerro del Esparto ubicado al frente, ahora mal llamado de las dos tetas o las 3 cruces, y que por tal desinterés se encuentran en el estado actual, con cráteres, con sus laderas explotadas o fragmentadas, es decir riesgo de inminente desaparición. En este país no es nuevo que le demos la espalda a lo que no nos interesa o no conviene recordar, así siempre nos lo han enseñado. En este municipio la mayoría de la población (salvo algunas personas y colectivos) miran únicamente los problemas de seguridad, de infraestructura, entre otros fenómenos muy graves por cierto, pero nunca se ve más allá de las cosas materiales o inmediatas, nunca queremos voltear nuestro rostro hacia atrás, porque no deseamos ver el problema ,y sí lo hiciéramos seguramente veríamos la grave dificultad que tenemos al ver

la depredación voraz de nuestros cerros o colinas, lugares en los cuales reposa mucha de nuestra memoria local y por ahí mismo la oportunidad de reafirmar nuestra identidad, ojala un día volviéramos nuestras miradas hacia Chebá, porque así no estaríamos “de espaldas” con nuestra historia, con nuestro medio ambiente, con nuestro territorio.

{ } Es difícil pensar que en el municipio exista una política de la preservación, por lo tanto estamos llamados a crear tejido social en torno a la conservación de estos lugares, que podrían ser valiosos al momento de construir una cultura, una historia, es decir una identidad.


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4. Memoria y Oralidad

Voces de un Porvenir

Juan Camilo Díaz M.

¿En aquellos días las casitas caminaban, como era un tiempo de invierno, nosotros hacíamos casitas de parody y de noche movíamos las casitas para empezar a hacer la de los compañeros y familias que iban llegando. Un día hacíamos una o la de varías familias, tres años estuvimos en una lucha y una resistencia que nos permitió conseguir nuestras casitas.

Aleida Bolaños

¿Quién es Aleida y Bolaños y cómo llegó al Barrio el Porvenir en Soacha? Soy desplazada de la región de Yacopi – Cundinamarca, durante muchos años pague arriendo en Bogotá con mí mamá, mi abuelita y mis hijos muy pequeñitos, allí comencé a escuchar de la Central Nacional Provivienda (CENAPROV). Me arrime al lado de la Central para que ellos me ayudaran, porque estaba en muy malas condiciones. Entonces, Provivienda nos organizo y nos trajo el 8 de abril de 1978 al municipio de Soacha. Ese día llegamos a las 4 a.m. y a partir de las 8 a.m. comenzó la guerra de agua con las autoridades del municipio, las cuales nos desalojaron de manera violenta, nos golpearon, nos quitaron nuestras cosas. Sin embargo, después de ciertas horas logramos nuevamente acceder a los terrenos y defenderlos, pero ante esto, la Policía creo “el cerco del hambre”, de esta manera nos impedían salir a conseguir alimentos y víveres necesarios, luego nos colocaron el “muro de la infamia”. Duramos tres años aguantando las peores situaciones, no teníamos servicios y además recibíamos de parte de los vecinos un rechazo total. Gracias a la Central Provivienda que siempre estuvo con nosotros y nos acompaño con abogados, logramos evitar los múltiples intentos de desalojo. ¿Por qué se dice que en El Porvenir las casitas caminaban?

¿Mario Upegüi y Bladimir Escobar? Mario Upegüi y Bladimir Escobar fueron dirigentes de CENAPROV, ellos nos protegieron, incluso a Bladimir lo echaron a la cárcel porque nos estaban apoyando y defendiendo. Por eso digo que la persecución a los fundadores del Barrio El Porvenir en Soacha fue política, ellos lo único que hicieron fue defendernos y ayudarnos, entregaron todo por nosotros, por poder tener este terreno. ¿El papel de la mujeres? En la lucha que nos toco a nosotros, la mujer es cabeza de familia, somos más dóciles para el trabajo, nosotras peleamos con nuestros hijos, nietos, etc., para poder ganar. Hoy a 34 años de la celebración de fundación de nuestro barrio, estamos contentas por la gente que nos colabora y por el reconocimiento que nos dan.

En Colombia, durante la segunda mitad del siglo XX, las casitas se movían de allá para acá y de aquí para allá.

Blanca Maldonado

¿Cómo fue la llegada al lugar donde hoy queda el Barrio El Porvenir? Llegue al Barrio el Porvenir a las 4 a.m. el 8 de abril de 1978. Llegamos cuarenta camiones, donde venía la madera y todo para hacer los ranchitos. El terreno lo tenían vigilado por orden del alcalde de ese tiempo, el señor Alfredo Bogotá Chía, él tenía todo cercado con celadores armados con escopetas, entonces nosotros los cogimos, los encerramos en una pieza y comenzamos a descargar las cosas. Después de que descargamos de los camiones, los soltamos y ellos terminaron uniéndose a nosotros, porque también eran personas que necesitaban una vivienda. Nosotros no llegamos a “robarnos la tierra” como nos decían los vecinos del barrio Camilo Torres, no, nosotros veníamos a que nos dejaran el terreno a un precio cómodo para nosotros poderlo pagar, porque nosotros no nos queríamos robar nada. Sin embargo, la gente de las Juntas de Acción Comunal de por acá nos decían que éramos prostitutas, que veníamos con hijos delincuentes a robar y no nos regalaban ni un vaso de agua para nuestros niños. Yo, por ejemplo, traía tres niños pequeños, y a pesar de esto, todos los vecinos se unieron para que nos sacaran de aquí. ¿Cómo fue la resistencia? Por todo esto, llegó “la disponible” a desalojarnos, nos saco, barrio el terreno completamente, quedando sólo. La Policía nos sacó, nos golpeó, nos arrastra-


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5. Memoria y Oralidad

ron, a los hombres les dieron duro, nos amenazaron con quitarnos los niños y llevárselos al bienestar familiar, sin embargo, nosotros seguimos. De ahí sacaron mucha gente para el Salto, amenazándolos con lanzarlos; otra gente la sacaron hacia un trigal y a nosotras nos llevaron presas para Puente Aranda, en total éramos nueve mujeres; de allí nos llevaron para Keneddy y así nos tuvieron de una lado para el otro. Al otro día nos trajeron nuevamente a Soacha y nos dejaron cerca de la Plaza Municipal de Mercado, en esos días había un concejal llamado Horacio Vargas y otro del cual no recuerdo el nombre. Ellos nos colaboraron, nos llevaron unos plásticos para cubrirnos porque todo el día estuvo lloviendo, allí fueron llegando las demás familias de tal forma que nos organizamos nuevamente, para ver si podíamos tomarnos nuevamente el terreno, pero no fue posible, porque lo habían militarizado completamente. A los ocho días de estar allí, nos iban a sacar nuevamente, pero gracias a la ayuda de PROVIVIENDA y los demás sindicatos, el de Eternit y Croydon, además de los demás barrios de la Central que nos prestaron la solidaridad y nos colaboraron, no nos dejamos sacar de ese sitio, no dejamos que nos tumbaran el ranchito donde estábamos más o menos unas 60 personas. Después de eso nos toco “dentrar” gateando nuevamente al terreno. Fue el señor Rudencindo Alvarez quien nos ayudo, nos dio la entrada al lugar y ahí nos toco dormir, entre el barro, con los marranos, pero eso no nos importaba, porque volvimos a tener la posesión del terreno. A pesar de todo esto, y de que me tuvieron tres veces en la cárcel, nosotros siempre dimos la pelea, hicimos la resistencia, a raíz de eso la policía nos desapareció una compañera de la cual nunca volvimos a saber nada. Ella tenía tres niños pequeños y en un gesto de solidaridad, nosotros y CENAPROV nos hicimos cargo de ellos.

Suacha

Así poco a poco fueron llegando aquí, así se fue construyendo “El Porvenir”: La lucha espontánea y popular se mezcló con la lucha organizada para defender un derecho que en Colombia, como tantos otros derechos, termino convertido en mercancía. El derecho a una vivienda es hoy día un negocio para grandes empresas constructoras y bancos que con sus créditos hipotecarios esclavizan con una deuda a gran parte del pueblo colombiano. Todavía hayun tiempo que no ha llegado: el tiempo de las clases populares en Colombia, aún esta por venir.

Fundadoras del Barrio El Porvenir. Alborada


6. Suacha en Imágenes

Dibujando Suacha

Suacha

Grupo Suacha: Memoria, Identidad, Territorio.

Una cartografía social tiene como objetivo representar un territorio o un espacio desde la experiencia y percepciones propias de un individuo o un grupo de personas. El grupo Suacha: memoria, identidad, territorio., dentro de las herramientas pedagógicas y didácticas del proceso de reconocer el municipio, utiliza la cartografía como un elemento para acercarse aún más al territorio y comprender desde allí sus cualidades y conflictos. En este sentido, en días pasados, el grupo se dió a la tarea de dibujar el mapa de Suacha. Para ello, se llevó a cabo un primer acercamiento, en el que fue evidente el desconocimiento que tenemos sobre la gran extensión de nuestro territorio y sus riquezas. Para muchos de nosotros, Suacha es únicamente la parte urbana, en especial, aquella que tiene que ver con la Plaza Central y sus alrededores. Sin embargo, y con la ayuda de algunos atlas, se procedió luego a dibujar la Provincia de Suacha en su totalidad y a realizar su división política, descubriendo así, la gran extensión de ruralidad que conforma el territorio. ¿Cuántas veredas tiene nuestro municipio? ¿cuáles son las actividades económicas que allí se realizan? ¿cuáles son las prácticas cotidianas de sus habitantes?, el ejercicio de dibujar Suacha en un papel nos arrojo muchas preguntas y nos ha permitido acercarnos de manera más crítica a los lugares que se visitan en cada uno de los recorridos que hace el grupo. En este número, queremos dejar el resultado de esa experiencia, allí en el mapa, aparecen representadas no sólo las veredas, sino también los lugares en donde se encuentran las principales haciendas, los sitios con arte rupestre, las zonas de interés ambiental y los principales conflictos que se presentan en nuestro territorio.


7. Crónicas de mí pueblo

Groot y su paseo al Salto

Suacha

Crónicas de mí pueblo es una sección dedicada a recuperar aquellos textos históricos que hacen referencia a nuestra Suacha y que la ubican dentro de la historia nacional.

Hemos decidio comenzar esta sección con el texto: “El paseo al Salto del Tequendama” del historiador decimononico José Manuel Groot, la crónica hace parte de una de las obras más importantes de la historia republicana de nuestra nación, titulada: “HISTORIA ECLESIÁSTICA Y CIVIL DE LA NUEVA GRANADA, obra cumbre de Groot. Su valor para la historia de Suacha, consiste no sólo en que allí se

relatan las acostumbradas travesías al Salto de Tequendama, sitio que para la época era muy visitado por gran parte de la sociedad capitalina. Sino, también, porque allí se relata la visita del Virrey Ezpeleta a Suacha y su participación en una fiesta donde bailo paspié y bolero con castañuela. El texto completo se puede consultar: http://www.banrepcultural.org/sites/default/files/87491 /brblaa774936.pdf

Pasquin 002  

Suacha: memoria, identidad, territorio. Número 2, agosto - septiembre de 2012.

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