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FAN- FIC TODO CAMBIARÁ. NESS-JACOB

INTRODUCCIÓN: Dicen que el terror es un sentimiento invencible, pero el amor supera cualquier cosa, sobre todo cuando se trata de la vida de tu propia hija... Después del amanecer se abrirá paso la luz del nuevo día... La eternidad lo cambiará todo. Descubre una historia entre todas, el futuro de los Cullen y del mundo vampírico está en las manos de una de sus descendientes. ¿Sacrificarías tu gran amor por salvar a tu familia? ¿Acaso podría Julieta renunciar a Romeo?

Capítulo I. Cambios.

-Mi vista estaba totalmente nublada. Todo estaba cubierto por la luz dorada del crepúsculo. El sol brillaba ardientemente en su ocaso y hacía muchísima calor. Estaba como muchas de esas tardes, en la Push, tirada en la arena. No conseguía ver nada con claridad. Solo escuché su voz que dijo mi nombre,-Reneésme, ¡te amo!.- De repente sentí la cálida piel de sus brazos que me abrazaban y estrechaban contra su cuerpo; y como me besaba apasionadamente. -¡Jacob!- grité mientras el ruido del despertador me hacía volver a mi mundo real. Todo mi cuerpo estaba cubierto de sudor. Este dichoso sueño no me dejaba descansar bien desde hacía ya varias semanas, siempre el mismo...- ¿Me estaré volviendo loca?- me pregunté en voz alta. -¿Cómo puedo estar tan enferma?, es mi Jake, mi amigo. ¡Tú amigo Reneésme, recuerda, solo eso! - Mamá tocó en la puerta. - Señorita, apresúrate o llegarás tarde. Pronto llegará Jacob para recogerte. Me levanté y tomé una ducha. Cuando terminé comencé a peinar mi cabello cuidadosamente. Puede sonar extraño, pero nunca me he preocupado por mi aspecto físico demasiado y sin embargo ahora...Me enfundé unos jeans ajustados y una camiseta blanca y cogí mi chaqueta. Cuando salí de mi habitación percibí el inconfundible olor de los desayunos de mamá. Seth, que se encontraba sentado en la mesa del comedor había venido a visitarnos; o más técnicamente dicho, a acabar con cualquier cosa comestible que hubiera en mi hogar...¡Buenos días mamá! Seth si sigues comiendo así acabarás hecho una bola...-le dije bromeando en un intento fallido por enfadarlo. Mi madre y yo reímos a la vez. Tranquila Ness, mi metabolismo es una verdadera joya nena.- Se oyó una conocida voz para mi, mientras subía la escaleras para reunirse con nosotros.-Seth, si no quieres que te arranque la lengua, no le llames "nena", ¡tiene nombre! ¿vale?- era Jacob, que entraba con la espectacular sonrisa de costumbre en los labios, que tanto resaltaba con su bronceada piel. - ¡Hola Bells!, ¡hola cariño!...- saludó al resto.-¡Oh perfecto! Tu si la puedes llamar "cariño",- agregó Seth en tono burlón,- ¿no Jake?- concluyó.- En serio, ¡eres verdaderamente tonto! Todos en la estancia rieron de la para ellos, "boba y sin sentido" ocurrencia del más joven de la manada Quileute. Todos, excepto yo...a algo en mi interior le empezaba a no hacer gracia aquel tipo de comentarios. Y tras tener tan fresco en mi mente el sueño con Jake, aquello me hizo sentir algo incómoda. Cogí un bollo de la mesa, antes de que no quedara nada y corté la conversación a la que había dejado de prestar atención.


- Jacob, ¿podemos irnos ya?, por favor. Voy a llegar tarde.- Mamá me había estado observando sin que hasta en ese momento, me diera cuenta. Seguramente se habría percatado de que algo me ocurría. Me miró fijamente por un instante y después se despidió de nosotros. -Chao chicos.- Seth al tener la boca literalmente saturada de comida solo hizo un gesto con la mano. Salí apresuradamente de la estacia bajando deprisa las escaleras y me monté en el nuevo coche de Jake. Un flamante Audi RS4 Cabrio descapotable, de color negro, el cual le regaló papá por su cumpleaños. En ese momento, según su expresión de felicidad al montar en él, nadie hubiera adivinado que hace escasamente un mes, cuando se lo trajeron, no lo quiso aceptar... Encendí la radio, y subí el volumen lo más que pude con el fin de no entablar conversación alguna, con el que desgraciadamente para mi, en ese momento solo era mi amigo. Fijé la vista en el paisaje y no hablé. Unos minutos después Jake bajo el sonido de la música y comenzó lo que tanto temía.-¿Qué te pasa Ness? ¿Estás enfadada conmigo por algo?- preguntó mientras de su rostro brotaba un gesto de angustia. -Oh, no, no Jacob. Claro que no has hecho nada malo, es solo que no he dormido bien.contesté. -¿Una pesadilla?- por Dios Santo, aquello si que me hizo gracia. - Todo lo contrario, querido.- contesté riendo sin demasiadas ganas, aunque tal vez de no haber estado él delante, hubiera preferido llorar en vez de reír por aquella inoportuna pregunta. A veces creía que Jacob me leía la mente...me conocía tan bien que daba en el clavo, sin ni si quiera darse cuenta.- Entonces está bien- y me dirigió de nuevo una de sus despampanantes sonrisas. No estaba de ánimo, asi que no volví a abrir la boca durante todo el trayecto. Llegamos y Jake detuvo el coche para despedirse de mi. Me bajé del coche y lo rodeé. Me apoyé en la ventana del conductor. -No hace falta que vuelvas a recogerme después, puedo ir sola...- Naturalmente que no te irás sola Nessi,-odiaba que me digera "Nessi" me hacía sentir aún más que él me seguía viendo como a una niña pequeña a la que cuidar...-vendré a por ti al acabar las clases.-concluyó.-¿No crees que ya puedo cuidarme sola? Ya soy mayorcita...- le respondí con gesto enfuruñado. Jacob rió fuertemente, al parecer la simple suposición de verme como al menos, una adolescente capaz de no matarse por andar de camino a casa sola le resultaba gracioso. - Fantástico ríete.- Y efectivamente así lo hizo, lo que me enfadó aún más. Antes de que me alejara de la ventanilla sentí como sus suaves y candentes labios besaban mi mejilla. Me quedé petrificada disfrutando de aquel instante.-¡Hasta luego niña!- pisó el acelerador y el coche salió a toda velocidad hacia la carretera mientras yo me quedaba mirándolo con cara de pasmarota...

Gracias a la insistencia de mamá, voy al instituto de la Reserva; lo cual no me desagrada ya que es un lugar acogedor. Las clases están divididas en varias cabañas de madera rojiza. Este año estrenamos gimnasio y además disfrutamos de algo con cierta frecuencia de lo cual el instituto de Forks no puede, ¡cantidad de excursiones a la Push! En total no creo que superemos los cien alumnos. Eché a caminar hacia la entrada del instituto; como casi siempre todo el mundo me miraba de reojo. Llevo cuatro años soportándolo, pero no logro acostumbrarme, sigue siendo tan irritante como el primer día. Tampoco ayuda nada tener un aspecto tan sumamente diferente al resto de estudiantes del centro... -Oh, ahí está doña perfecta de nuevo.-escuché cuchichear a Sarah y su pandilla de perritas falderas sin personalidad. Sarah había fingido querer ser mi amiga en el primer curso, pero es bastante falsa, siempre quiere ser el centro de atención y además, y por lo que debe andarse con ojo: le gusta Jacob. Sarah es prima de Leah. Vive en la Reserva. Siempre fue muy tímida, una niña muy acomplejada por su aspecto, ya que era gordita y bajita; afortunadamente para ella, y para sorpresa de su prima Leah que creía que sería la única

loba de la Push, Sarah entró en fase por primera vez hace tres años. Ésto hizo que su apariencia cambiara radicalmente. Pasó a ser una chica bastante alta y esbelta, muy guapa. Pero desgraciadamente, esto también influyó en su forma de ser, se convirtió en una prepotente y egocéntrica. No tenía amigos, sin embargo ahora pertenece y se rodea de una jauría de muchachas tan o más odiosas que ella, sin personalidad, de entre las cuáles hace el papel de líder. Su cuadrilla está formada por chicas también de la Reserva: Johana, Silvana y Sindy. Johana y Silvana Thomson, son gemelas; y los seres más


repelentes que haya conocido en mi vida. Terminan las frases la una de la otra, siempre visten igual y son unas fieles seguidoras de Sarah. Sindy, sin embargo, es una buena chica. Creo que...podría describirla como un reflejo de lo que la propia Sarah fue en su pasado: una chica acomplejada físicamente por su cuerpo gordito, su baja estatura, etc; por lo cual tiene un carácter muy tímido y no posee amigos fuera de la "Manada de Arpías", como yo las llamo. Creo que Sarah la aceptó en su grupo de fieles seguidoras porque una parte de ella, muy en el fondo, donde aún queda algo de humanidad, se apiada de la pobre chica, recordando lo que ella misma pasó un tiempo atrás: burlas, discriminación... Sin embargo nadie diría eso cuando la mayor parte del tiempo lo pasa humillándola y haciéndole hacer cosas que en realidad Sindy no haría. Ignoré sus comentarios y seguí mi camino.-¡Espera Reneésme!- me gritó Sindy, mientras intentaba igualar mi paso.- Hola Sind, ¿qué tal?- pregunté con el tono menos apático que pude ofrecer, aunque no cumplí demasiado bien mi objetivo.- Oh, Ness...No le prestes atención a Sarah y a sus gemelas maléficas, sabes que solo te quieren fastidiar. ¡Son odiosas!, así que no te pongas triste por ellas.- No respondí; si de verdad la pobre e inocente de Sindy supiera lo que me resbalaban los comentarios de esas estúpidas niñas...El motivo y causante directo de mi evidente gesto de desinterés total por todo lo que me rodeaba tenía nombre y apellidos: Jacob Black...oh...mi Jake. era increíble como el simple recuerdo de su rostro con la habitual sonrisa perfecta pintada en él, me provocaba escalofríos y suspiros durante un tiempo indefinido; me dejaba en las nubes, por lo cual intentaba pensar en otra cosa. Un grito escandaloso de Sarah rompió la maravillosa pompa de pensamientos en la que de repente me había envuelto. - Sindy, ¡ estúpida boba, fofa!, ¡ven aquí en seguida! Si te vas con esa te vas a arrepentir...-Oh, ¡no!, ¡no! y ¡no! Hasta aquí habíamos llegado. Me volví rápidamente mandando una mirada envenenada hacia aquella perra sin escrúpulos. En dos segundos ya estaba plantada cara con cara delante de ella. -Mmm, veamos pequeña perrita, ¿voy a tener que enseñarte modales?- pregunté con tono sarcástico sin retirar mi mirada amenazante de la suya. - Oh, no importa Ness, déjalo ya.- intentó calmarme la dulce Sindy. - ¡Claro que no importa!, ¿quién eres tú?, ¿la defensora del pueblo, o qué?contestó Sarah, en tono chulesco. - Al menos ella no es una perra amargada como tú, ¡idiota!- concluyó Sind. Todos los presentes empezaron a bufarse de nuestra contrincante, risas a las que me uní gustosa. Creo que podría decir que prácticamente todos los estudiantes del instituto se habían concentrado a nuestro alrededor atraídos por nuestra inminente pelea. Al percatarse de su ridículo, Sarah levantó el puño con el fin de abofetear a mi amiga. Intervine y paré el golpe agarrándolo fuertemente. - Escúchame bien, ¡no te atrevas Finalmente, ésta acepto su derrota.

o

te

las

verás

conmigo!-

la

amenacé.

Soltó una especie de gruñido de protesta. -¡Chicas!,- Dijo dirigiéndose a las gemelas Johana y Silvana Thomson.- ¡vámonos de aquí!- Todo el mundo las abucheaba mientras se alejaban, al mismo tiempo que felicitaban a Sindy por su valentía al plantarle cara, teniendo en cuenta su clara desventaja física. Me alegré mucho por ella. Sarah se volvió acusadora,

indignada

y

añadió

señalando

a

Sindy

con

el

dedo

índice

de

forma

- ¡Te vas a arrepentir, necia!- y siguió su camino. Ese comentario casi no influyó en mi valiente amiga, que seguía disfrutando de su primer momento de popularidad en cuatro años de instituto. La dejé que se regocijara un poco más, al fin y al cabo, se lo merecía, era una buena chica. Me abrí paso entre la gente y emprendí de nuevo el camino hacía mi primera clase, música. Me encantaba esta asignatura, seguía siendo mi favorita, aunque los conocimientos que impartía el Señor Philp hiciera años que los aprendí gracias a mi querido papá Edward, y a


sus magistrales dotes como profesor. Las siguientes dos clases antes de llegar a la hora de la comida pasaron despacio, muy despacio; el tiempo se hacía eterno, pero al fin sonó el timbre que indicaba mi libertad, al menos durante algo más de media hora. Metí en mi maleta el bolígrafo y la libreta en la cual había fingido estar tomando apuntes, y en la que en realidad solo se repetían un par de palabras por doquier, Jacob Black, alternadas con varios dibujos. Me levanté y caminé por el pasillo hacia la cafetería. Antes de entrar escuché las voces de Sarah y las Thomson, no tenía hambre y menos aún ganas del horrible rancho que se ofrecía como almuerzo, así que cambié de rumbo y me dirigí hacia el patio. Me senté bajo la sombra de un árbol, comencé a escuchar música en el MP3, algo de Nirvana. Era un bonito día, teniendo en cuenta que generalmente no asoma por Forks ni un mísero rayo de Sol, el cielo estaba más despejado que de costumbre y no hacía demasiado frío. Los alumnos del centro habían sacado la ropa más veraniega que puede tener una persona que vive por estos parajes, camisetas de manga corta, bermudas,etc. Cerré los ojos e intenté concentrarme en la música y por una de los pocos instantes después de un largo período de tiempo, dejar de pensar en Jake. En ese momento noté unos pasos que se ivan acercando, un fuerte olor a perfume barato y por lo visto, en grandes cantidades me sacó de mi ensimismamiento llegando casi a marearme, unos instantes después supe quien era, Ryder Weber, el nieto de uno de los ancianos de la Push. Ryder era el capitán del equipo de fútbol del instituto de la Reserva. Era la causa de constantes suspiros de las chicas cada vez que pasaba cerca de alguna. Su piel es bronceada, tiene los ojos marrones, lleva el cabello corto y castaño. Es bastante alto y esbelto, pero todo ello quedaba eclipsado a la hora de compararlo con mi Jake, nada ni nadie podían superarlo en ninguna faceta como hombre, ni como persona. Nadie había llamado mi atención desde que empecé a tener edad para fijarme en chicos a excepción de mi hombre lobo, algo comprensiblemente normal si te crías entre seres grandiosamente perfectos, bellos... Ningún muchacho había despertado mi interés, ese matojo de adolescentes predecibles llenos de hormonas revolucionadas... grupo al que pertenecía el tal Ryder, el típico guaperas, la sensación y el tipo más popular del instituto. Fue pareja de Sarah hace un tiempo, pero la relación no duro mucho ya que al chico, por lo visto, no lo caracteriza su sentido de la fidelidad. Se enrollo con una chica llamada Vivian de segundo cuando no llevaban ni un mes, típico en los efervescentes noviazgos que se estilan entre la juventud de por aquí. El desenlace final fue una pelea, entre la tal Vivian y Sarah, y con la pérdida de media cabellera y la aparición de algunos moratones y arañazos en la primera. No puedo evitar reírme al pensarlo, aunque suene un poco cruel, Sarah se llevo casi todo ese curso caminando con la cabeza agachada por la vergüenza de haber sido engañada, se lo merecía la muy... Abrí los ojos y allí estaba plantado Ryder, con las manos en los bolsillos y en postura galante, - Eh!, ¿qué pasa Ness?- me saludó ofreciéndome una de sus características sonrisas a las que cualquier chica del instituto caería rendida. " Si crees que me impresionas estás equivocado querido." Pensé mientras en mi rostro se dibujó un gesto divertido al saber de antemano las intenciones del chico. Ryder, o el "Don Juan", como me gustaba llamarlo, había intentado conquistarme fallidamente en varias ocasiones desde que entré en el instituto. Desgraciadamente para él yo a diferencia de el resto de chicas no me dejaba impresionar tan fácilmente, en absoluto. - ¡Qué hay Ryder! ¿Cómo por aquí, hoy no juegas al fútbol?- fingí interesarme para ser cordial. -Pues la verdad es que no,- respondió acercándose y sentándose junto a mi sin que la "seductora" sonrisa desapareciera de sus labios. - prefiero estar con la chica más deslumbrante y guapa del instituto.- Concluyó acercándose aún más a mi. Solté una carcajada. - Gracias, eres alagador, pero eso debes decirle a todas tus cosquistas Romeo y no me contarás entre una de ellas, así que date por vencido de una vez.- le corté. -Me gustan los desafíos, son excitantes.- dijo mientras acercaba su cara a a la mía. Ese acto me pilló por sorpresa y antes de que me pudiera apartar Sarah y su mini ejército maléfico apareció delante nuestra. - Umm, apuesto que esto le parecería muy interesante a Jake, ¿no es cierto chicas?- Éstas les contestaron con su horrible risita repelente y nerviosa que tanto me sacaba de quicio. Me puse en pie y Ryder me imitó cogiéndome por la cintura. Me zafé de él con un fuerte codazo en las costillas por el que apuesto le deje algún que otro serio moratón,-¡Au!- se quejó.- Eso te pasa por tener las zarpas tan largas.


En cuanto a ti, perrita cotilla, haber ¿qué se supone que le vas a contar?- le pregunté en tono amenazante.- ¿Acaso he hecho algo malo? ¡Además, quien eres tú para meterte en mis cosas imbécil!- grité enfadada. - Soy la que va desenmascararte delante de Jacob, para que vea que tipo de mujercita eres.- solté un grito ahogado y furioso.- ¡Vete de aquí, no quiero soportar tu cara ni un solo instante más!- Sarah se alejó riendo junto a sus amigas. Como siempre había conseguido sacarme de mis casillas, no me importaba lo que quisiera contarle a Jake, ya que él siempre me creería, pero era tan, tan irritante, ¡Dios!, le arrancaría la cabeza gustosa. Cerré los ojos con ánimo de ahogar y reprimir la furia, en ese momento sentí como Ryder se acercaba a mi por la espalda. En serio, no me lo podía creer, ¿qué era, una especie de pulpo? Sentí como sus manos movieron el aire al levantarlas, - ¡No te atrevas o te las arranco!le grité histérica antes que las posara sobre mí. Al parecer el pobre chico se dejaba llevar por las apariencias, y no confió en mi advertencias haciendo caso omiso de ellas. Me agarró de nuevo por la cintura susurrándome al oído. En serio, me encantas Reneésme, ¿porque no vienes conmigo detrás del gimnasio después de clase?- Apretó su cuerpo con el mío haciéndomelo sentir. Su aliento caliente con olor a tabaco y sus insinuaciones escasas de respeto causaron repugnancia en mí y un helado escalofrío recorrió mi cuerpo. Agarré una de sus manos y lo tumbé de un fuerte golpe en el suelo. - ¡No me vuelvas a tocar!Ryder quedó tumbado lamentándose por el dolor. Para mi fortuna, nadie se percató de mi sospechosa fuerza para ser aparentemente una adolescente de 17 años. Cogí la maleta y me puse los auriculares alejándome a paso ligero. Gracias a aquel percance, las pocas ganas que hace unos minutos tenía de permanecer en el instituto ahora se habían agotado; así que decidí llamar a Jake para que viniera a recogerme, rápidamente cambié de idea... A él no le hacía gracia que perdiera clases. Además no quería que la estúpida de Sarah fuera a contarle su versión de los hechos con Ryder, así que simplemente decidí pasear por Forks durante el resto de la mañana. Me pasé por la tienda de deportes del tal Mike Newton, que al verme entrar por la puerta del comercio me miraba asombrado diciéndome cuanto me parecía a mi prima, osea, a mi madre, Bella. Compré un par de camisetas y un unas deportivas nuevas a mi lobito. El siempre necesitaba ropa nueva. Aunque llevaba mucho tiempo ejerciendo como "lobo profesional", como él mismo decía, aún seguía transformando en millones de tiras cada una de las prendas de su armario. Ésta continua necesidad por renovar el vestidor hizo muy feliz a mi tía Alice por un tiempo. Pero esa pequeña diablilla acabó por hartar a mi pobre Jake, hasta que se negó rotundamente a salir más de compras con ella o probarse ni siquiera un par de calcetines. No puedo evitar parar de reír al recordar aquellas tardes con mi tía y Jacob en el centro comercial...que siempre acababan en peleas. -Bien ésto es todo.- me dirigí hacia el Señor Newton con una amable sonrrisa. Él me contestó de la misma manera para después pasar las prendas por caja. -74 dólares señorita, pero por ser tú dejémoslo en 70. ¿Está bien? Pero que no salga de aquí, mi esposa Jessica es rácana como ella sola.- Me susurró en tono de broma y ambos comenzamos a reír.

Tras pagar me di cuenta de lo tarde que era, pronto terminaría la última hora de clases, así que me apresuré por llegar al parking del instituto. Llegué al mismo sitio donde esa misma mañana me había dejado mi Jacob. Me cercioré de que no había moros en la costa, o más bien, arpías en la costa ansiosas de estropearme mi momento de gloria con Jake. ¡Bien!- solté en voz alta al ver como la pandilla de Sarah, se alejaba charlando animadamente en sentido opuesto al que me encontraba sin ni siquiera percatarse de mi presencia. Vi mi reflejo en las ventanillas de una camioneta aparcada a mi lado. " No está nada mal para haber soportado dos peleas en un mismo día guapa." Pensé riéndome de mi misma. De pronto lo oí, sin duda el sonido del motor de Jake, pronto entraría en el parking. Mi corazón se empezó a acelerar y las manos me sudaban. " Estúpida, parece que lo acabas de conocer." Me dije. Segundos después allí estaba mi dios personificado dedicándome una perfecta sonrisa toda para mí. Corrí hacia el coche y me introduje gracilmente en él feliz como una niña pequeña. -¡Hola lobito! ¿Qué tal?- le saludé mientras disimulaba mis ansias por verle colocándome bien el cabello mientras me miraba en el espejo del quitasol. -Bien ahora que estás aquí, nena. ¡Oh! Por el amor de Dios y de todo lo que tu más quieras en toda tu existencia, deja de moverte el pelo.- me dijo con tono desesperado. -¡Tía, de verdad no te entiendo, estas preciosa de todas formas!- Vale, esa era la parte en la que me ponía roja como un tomate. ¿Por qué tenía que haber heredado lo de sonrojarme de mamá?...- En fin...algo se te tenía que pegar de tu tía "la barbie malvada" después de tanto tiempo con ella.- dijo intentando


enfadarme, pero no lo consiguió. Me encogí de hombros como respuesta y seguí a lo mío. ¿Venga ya? Ni siquiera un pellizco...estás perdiendo facultades mocosa...- ahora sí que lo había conseguido. Le saqué la lengua. - Anda cállate y mira lo que te he traído. -Le saqué la ropa para mostrársela. Me puso mala cara, como ya esperaba - Sabes que no me gusta qu... - ¡Shhh! Jacob Black no vas a despreciar un regalo de tu fantástica y maravillosa Nessi ¿verdad?- le dije mientras ponía mi famosa mirada tipo: "cachorrito huérfano". - Se buen chico Jake, please. - ¡No me hagas esto! ¡No me mires!- se burlaba de mi mientras se tapaba la cara con una mano. -Vale niña malvada y sin escrúpulos, aceptaré tu regalo. - Já, gané perrito. - Mmm, simplemente por ese comentario vas a tener que pagar un precio para que no te devuelva el presente. - ¡Eh! Eso no vale Jacob. - Aquí yo pongos las reglas.- y comenzó a reír.

- Sí, sí...claro, claro. Vale suéltalo...¿qué es lo que quieres? - Ven a cenar conmigo ésta noche al restaurante de Hastu Ryder. Por supuesto yo invito.- "¿Perdona? Acaba de pedirte una cita Ness, según las millones películas románticas de tía Alice cena a solas = cita." Pensé para mis adentros a punto del colapso neuronal. - ¿Qué?- lo había escuchado perfectamente, pero quería volverlo a oír de sus labios. - Deberías ir a que tu abuelo te revisara el oído. Te he dicho que vengas a cenar conmigo, claro si quieres que acepte el regalo.- Terminó haciéndose el interesante y mirándome por el rabillo del ojo. Aunque exteriormente no lo demostré, en mi interior acababa de explotar una bomba nuclear. " ¡Aaaah! No puedes oír algo mal dos veces teniendo en cuenta que eres medio vampira, así que sí, te ha invitado." Me gritó mi subconsciente.

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