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Deseos de Navidad Para esta Noche de Paz quiero coger mil estrellas, ¡¡¡todas las que sea capaz!!! las más chiquitas y bellas. Para adornar mi árbol verde que nació en la primavera, con la esperanza que vuelve al florecer la pradera. Y cada estrella colgar por cada ser al que amo, por poderlos disfrutar de nuevo el próximo año. Por sus vidas y sus sueños, por sus logros más luchados, porque todos sus empeños estén bien recompensados. También, colgar un lucero en esta noche de paz, por todos los que yo quiero, por quererlos, más y más Zandra, 2005 - 2006

Nana del Lucero Hay que ver, cosa difícil, que es dormir un lucero cantándole una nanita y que se duerma ligero. Yo le he dicho a su mamita, la luna gorda y plateada, que le cante una nanita en voz muy baja y pausada. Y le he dicho a su papito, el señor sol de los cielos, que le cante despacito la canción de los luceros. Y aunque todos le cantamos y le mandamos mil besos, el lucero no se duerme, ¡el muy bandido y travieso! ¡Hay que ver! cosa difícil que es dormir un lucero ni su madre ni su padre, tampoco lo consiguieron. Zandra MC.


Un día con mi libro Aquel día bajo el verde limonero con un libro entre las manos yo leía y Pulgarcito al oído me decía los secretos de aquel duende zapatero. Pude jugar con la niña, Rizos de oro y viajar en un viejo submarino, pedir un deseo al genio de Aladino y husmear en la cueva del tesoro. Tremendo susto me dieron los ladrones, yo me escondí detrás de Alí Babá, y pensaba: Si yo llamo a mi papá, él si que arregla a estos grandullones. Salí y vi - ¿a ¡Ay!

corriendo por una veredita al Lobo feroz que me llamaba: dónde vas? el pillo preguntaba, no me llame, no soy Caperucita.

Me tropecé con los siete cabritos porque el lobo también los perseguía ¡Qué venga el cazador! yo repetía o ¡qué vengan esos siete enanitos! Vi princesas, entre ellas, Cenicienta; muchas hadas y alguna bruja mala y de repente sentados en mi sala dos pajes con vistosa vestimenta. ¿Por casualidad es suya esta zapatilla? No señores míos, yo no uso tacones prefiero mis botines de ilusiones y, quizás, de Mary Poppins, la sombrilla. Escuché rebuznar, no eran trinos, era el burrito del gordo Sancho Panza que buscaba de su amo aquella lanza para ir a luchar con los molinos. Y me dijo el Enano Saltarín que la reina estaba un poco triste pues tenía con su nombre, tal despiste, y él se iba a llevar su chiquitín. Fui volando hasta aquel fugaz planeta, barrí el volcán, lo deje muy limpiecito, por si vuelve aquel rubio Principito en busca de su flor y su maleta. Me tope de repente en el ocaso con el querido Rin Rin Renacuajo, tan elegante, tan verde, tan majo, salió de casa sin hacer ni caso. La casa de chocolate estaba cerca, un poco antes de pasar la hoja, le di un bocado, pues se me antoja comerme la casa de la bruja terca.


Día delicioso junto al verde limonero con mi libro de viajes y aventuras cómplice bueno, infatigable compañero, con el que paso las duras y maduras. Zandra Montañez Carreño Ronda de los filibusteros

En el Caribe hace tiempo navegaba un galeón y, entre la brisa y el viento, se escuchaba este pregón.

Somos filibusteros, siete mares navegamos, perezosos, pendencieros, de nada nos asustamos.

Nuestro barco es invisible por perversa maldición, de una bruja muy horrible, que quería esta embarcación.

La bruja de las mareas, que hechizó nuestro navío, la más fea entre las feas, lo dejó sólo y vacío.

Fantasmas filibusteros recorremos siete mares, por distintos derroteros entre penas y pesares.


Hasta que un día atraquemos en una isla desierta buscando lo que queremos: ¡¡¡esa bruja flaca y tuerta!!!

Para que deshaga pronto su tremenda maldición y deje de hacer el tonto con su pésima poción.

Por ahora, proseguimos la búsqueda sin cesar, poder ser lo que antes fuimos: filibusteros del mar. Zandra MC - Piratas a la vista, Enero 12 y 13 de 2006

Piratas jubilados En el viejo mar de antaño están dos barcos anclados, de un inmenso tamaño y de piratas jubilados. Cuentan que hace tiempos asaltaban los navíos, contra las furias del viento, eran feroces, bravíos. El pirata Juan Antón fue, quizá, el más furioso, pero hoy su barrigón es el de un viejo goloso. Don Facundo, don destreza, de espesa melena fiera, hoy sin pelo en la cabeza, más pelado que una esfera. El pirata Siete vidas, el más guapo y resultón, por sus múltiples heridas es un viejo regañón. El señor Julio Clemente


apodado, el grosero, no le queda ningún diente pero si un gordo trasero. Campo Elías, el pirata que cruzó los siete mares anda rengo de una pata y llorando sus pesares. Muchas veces se reencuentran a tomarse un buen café y ellos mismos se repiten: ¡Quién te ha visto y quien te ve! Zandra Montañez Carreño - Piratas a la vista

POEMAS DE ZANDRA MONTAñEZ CARREñO  

poemas de brujas y piratas