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Lecturas de Primavera Autores: FEDERICO IBAÑEZ DIAZ GABRIELA OELCKERS STEVE MURA


Cuentástico año 2013 Licencia Creative Commons Cuentos de FEDERICO IBAÑEZ DIAZ GABRIELA OELCKERS STEVE MURA 1° Publicación Editorial Cuentástico Rancagua Ilustraciones: Kevin Mura Este libro corresponde a las selecciones del sitio de Cuentástico del mes de Septiembre de 2013


LOS ERRANTES DE EUROPA FEDERICO IBAÑEZ DIAZ

Capítulo 1 En un castillo muy viejo vivía un herrero llamado Pigwolf que hacia armas para el ejército. Un día empezaron a atacar el castillo, pero él no tenía armas listas, así que empezó a hacerlas, cuando le faltaba una rompieron la puerta y les dio a todos sus armas, entonces empezó el combate y todos se fueron para arriba, bloquearon la puerta y Pigwolf se encontró con su hermano Fishwolf y el rey Birdwolf su primo. Mientras abría la puerta el enemigo, se escaparon junto a unos cien hombres más y después de irse vagaron por Bélgica, conquistando pueblos. Cada vez tenían más soldados. Un día se encontraron con un ejército tres veces más grande que el de ellos y empezaron a luchar sin piedad por tres días, ganaron pero no hubo fiesta esa noche porque el príncipe Fishwolf había muerto, solo sobrevivieron quince soldados, mas Pigwolf y Birdwolf. En la mañana, los gnomos les cortaron el pelo a todos y se fueron al bosque de los pastores de arboles, cuándo despertaron los soldados se dieron cuenta de que les habían cortado el pelo y entonces Pigwolf encontró tres cuchillos de gnomos del bosque y todos entraron al bosque. Capítulo 2 Dentro del bosque vieron una luz y se acercaron despacio, pero era una trampa de gnomo y cayeron por un hoyo que los llevo a la guarida de los gnomos, caminaron sin saber que los gnomos los seguían pero Birdwolf vio a uno de ellos, empezaron a perseguirlo pero el gnomo se transformó en un


monstruo gigante, lo atacaron, pero los estaba venciendo así que escaparon por entre sus piernas y salieron de la guarida de gnomos. Encontraron a enormes árboles parlantes hablando entre ellos, los soldados siguieron su paso, menos Pigwolf, porque lo habían atrapado aquellos árboles, pero se hizo amigo de ellos y los invitó a acompañarlos en su viaje. Siguieron su viaje junto a los arboles gigantes, después de seis meses llegaron a la frontera de Germania, con mil soldados que se les unían en el camino, pero tenían que luchar con enanos para pasar a Germania. Birdwolf no quería luchar, y se acerco a hablar con los enanos, pero le enterraron una flecha en la cabeza y murió, Pigwolf lleno de furia empezó a atacar al rey enano y los dos ejércitos empezaron a luchar, ganaron pero Pigwolf no festejo y se durmió, soñó que Birdwolf encarnó en un dragón. Se despertó justo cuando un dragón rojo estaba atacando el campamento y robando vacas. Por la mañana el dragón se fue y solo quedaron tres vacas, seiscientos treinta y dos soldados y dieciséis arboles gigantes. Después de ordenar empezaron a vagar por Germania y sus hermosas ciudades. Capítulo 3 Al cruzar Germania completa Pigwolf le dice a Treeshepherb (su amigo pastor de arboles) “… estoy cansado de vagar por los países, necesitamos un castillo propio así que ahora conquistaremos un hermoso castillo hecho de mármol, partiremos a buscar un hermoso castillo…” Y partieron en busca de un castillo. Lo encontró, el problema es que era de magos y comenzaron a atacar el castillo, lo ganaron pero no mataron a ningún mago ya que se rindieron solos, pero el gran mago Merlín le dijo a Pigwolf: “… una maldición caerá sobre ti y tu pueblo, su pelo se hará polvo y todos quedaran calvos y los conocerán como la gente calva…”


Pasaron los años y Pigwolf y su pueblo quedaron pelados y nadie se les acercaba porque les daba miedo quedar calvos también. Pigwolf fue a buscar a Merlín y sus druidas, con su ejército al bosque de los pastores de arboles. Pero los gnomos les robaron sus ropas y tuvieron que avanzar desnudos por el bosque buscando a Merlín. Se encontraron con los pastores de arboles y su amigo Treeshepherb, y les dieron ropas que guardaron de la última guerra en que lucharon juntos y los arboles gigantes los acompañaron en busca de Merlín. Fue entonces que en el camino un árbol le dijo a Pigwolf que había un árbol que tenia más de mil años y que conocía todo el bosque de memoria y le podía hacerle un mapa. Capitulo 4 Pigwolf, su ejército y los árboles gigantes encontraron a Merlín, pero sin sus druidas. Pigwolf le pidió por favor que le devolviera el pelo y le devolvería su castillo, Merlín acepto, pero el problema era que Merlín no tenía a sus druidas y no podía hacer un hechizo para deshacer el anterior, y Pigwolf le pregunto dónde estaban los druidas, Merlín le respondió que los gnomos del bosque los habían capturado en su guarida. Pigwolf le dijo que el sabia donde estaba la guarida de los gnomos. Fueron hacia la guarida, entraron por la trampa de los gnomos, siguieron el túnel, donde ahora habían dos gnomos, entonces los siguieron despacio para no ser descubiertos. Llegaron al pasaje principal de la guarida de los gnomos, donde tenían enjaulados a los druidas. Silenciosamente, los arboles, que eran cinco en total, distrajeron a todos los gnomos mientras Pigwolf y Merlín liberaban a los druidas. Salieron de la guarida, pero tres arboles no alcanzaron a salir, entre esos tres estaba Treeshepherb. Merlín y sus druidas


hicieron que a Pigwolf y su ejército les creciera el pelo, pero un árbol le pidió que reviviera a los tres árboles y los revivió. Treeshepherb le dio gracias y se fue junto a los otros árboles. Pigwolf le dijo a Merlín si su pueblo podía vivir en su castillo junto con los druidas, Merlín respondió que sí, y se fueron al castillo de mármol, donde vivieron juntos por siempre.


“Vampiro” GABRIELA OELCKERS

“Allí estaba de nuevo, en su lecho, junto a él, ya no recordaba cuando había empezado todo este embrollo, ni sabia cuando terminaría, lo único que sabía era que él ahora se iría para luego volver, claro que no sabía cuando, pero tarde o temprano volvería, como siempre lo hacía. Él hacía como que dormía y ella lentamente se acomodo en su pecho y comenzó a besarle el cuello, le quedaba muy poco tiempo para disfrutar de él, siguió recorriendo su cuello hasta que él le acaricio la espalda y la beso, con esa pasión que solo él podía hacerla sentir “ya me tengo que ir, pronto amanecerá”, ella lo sabía pero aún así le dolió, quería que se quedará, sabía que podría si quisiera, ni un rayo de luz podía entrar en esa habitación que ella había preparado precisamente por eso, porque quería que él alguna vez se quedase, pero no dijo nada, lo miro a los ojos “te quiero” le susurro y él la beso y recordó una vieja conversación, lejana, de una de las primeras noches… “Te quiero”, susurro ella y el la miro y le dijo “lo sé, yo también te quiero” y la beso, ella lo abrazo “¿Por que me quieres?” le pregunto y él la miro a los ojos, le sonrió y dijo “por que, eres caos y yo amo el caos” y ella le creyó. Él se levanto, ella no, ¿para que? él se vistió, se inclino para darle el último beso y se dirijío hacía la salida, “espera” susurro ella “tengo una pregunta”, él se volvió y la miro, ella se miraba las manos “¿Que pasará el día en que yo ya no sea caos, cuando sea viejita y haya encontrado la calma?” levanto la vista, él estaba sentado frente a ella y le tomo las manos “entonces, yo te provocaré caos y así siempre tendrás caos


para darme” la miro a los ojos, volvió a besarla y se fue. Ella se quedo ahí mirando por donde él se había ido y termino de darse cuenta que aquel ser inmortal que se había ido, la amaba y que pronto volvería y quizás en la próxima no lo vería irse.”


Felipe no quería jugar a la pelota STEVE MURA

Esta es la historia de un niño llamado Felipe, que todos los días salia a jugar con su pelota de fútbol favorita. Corría de un lado a otro con ella, soñando que ganaba muchas copas y los mejores equipos del mundo peleaban por él. Pero Felipe creía que nunca podría ganar nada, estaba seguro de que era demasiado malo para el fútbol. Cada noche soñaba de que era delantero en un equipo y se perdía muchos goles, y que llegaba su mascota tortuga y lo remplazaba, haciéndolo despertar muy triste. En el colegio siempre que sus compañeros jugaban a la pelota él se escondía para no jugar, !uf, no quiero que vean lo malo que soy! se decía para él mismo. Pronto sus compañeros también comenzaron a pensar de que Felipe era tan malo que incluso el chico juan, que nunca le pegaba a la pelota, le podía anotar montones de goles, lo que causo que los niños se burlaran de él cada vez que se escondía. Un día en un importante partido del colegio, el chico Juan golpeo sin querer una piedra en vez de la pelota, terminando lesionado en la enfermería. Entonces el Tio Pato de Educación física obligo a Felipe a que entrara a jugar o le pondría una mala calificación. ¡Que haré ahora!, se decía Felipe, poniéndose muy nervioso y lanzando la pelota a cualquier lado cada vez que le daban un pase, causando la risa de los que observaban el gran partido. Pero sus compañeros de equipo en vez de reírse lo alentaron ya que no podían perder el partido, -¡Animos Felipe!- le gritaban. Felipe al escuchar los gritos de sus compañeros se le pasaron


los nervios y !Zas!, comenzó a anotar muchos goles, de todo tipo, desde mitad de cancha y cabezeandola con gran astucia. Su equipo finalmente gano por mucha diferencia y nunca nadie más se volvió a reír de Felipe, quien si no hubiera sido alentado por sus compañeros de equipo, jamás hubiera podido demostrar su talento que hasta él pensaba que no tenía.


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