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Exclusivo, desde Bogotá, Stephanie Cayo

Segundo debut

Hace tres años y medio que triunfa en la televisión colombiana, y su fama en Latinoamérica crece día a día. Ella ha decidido reinventarse: el 25 de junio se lanza como cantante en nuestro país con su disco “Llegaré”, que luego se presentará en varias ciudades del continente. Para Stephanie, es un sueño hecho realidad; para nosotros, un pretexto para conocerla mejor. Por Gabriel Gargurevich Pazos. Fotos de César Guerrero. Estilismo de Carolina D’Lacoste.

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Exclusivo, desde Bogotá, Stephanie Cayo

Segundo debut

Hace tres años y medio que triunfa en la televisión colombiana, y su fama en Latinoamérica crece día a día. Ella ha decidido reinventarse: el 25 de junio se lanza como cantante en nuestro país con su disco “Llegaré”, que luego se presentará en varias ciudades del continente. Para Stephanie, es un sueño hecho realidad; para nosotros, un pretexto para conocerla mejor. Por Gabriel Gargurevich Pazos. Fotos de César Guerrero. Estilismo de Carolina D’Lacoste.

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La actriz dice sentirse más segura, “pero eso no significa que me haya vuelto aburrida ni seria”. Vestido vintage de Alberta Ferreti y botas All Saints.

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“Es verdad que soy un poco volada, pero no llego a ser una freak”, aclara la actriz. Polo de Anis Samanez, chaleco de piel de Tul, jeans de Zara, botas All Saints y cinturón Massimo Dutti.

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T

odo empieza con su voz, esa que me ha acompañado toda la tarde de hoy en las canciones del disco que está por lanzar, “Llegaré”, y que he escuchado antes de nuestra cita. De pronto, aparece su imagen y no solo puedo ver su rostro sin maquillaje –“estoy toda despeinada, me vas a disculpar”–, sino también parte de su departamento en Bogotá, donde vive desde hace tres años y medio. Puedo verla ante una mesa redonda de madera con varios papeles desordenados, apoyada en los codos, utilizando las dos manos como repisas que sostienen un rostro fatigado, pero sonriente, apenas iluminado por una araña, al fondo, en un tercer plano. En lo que a mí respecta, hasta me he puesto colonia; luego, caigo en la cuenta de lo estúpido que he sido porque en una comunicación por Skype no se sienten los olores. Cada cierto tiempo, Stephanie interrumpe nuestra charla porque tiene que callar a su perra, una chihuahua de nombre Maya, o porque le tiene que dar alguna orden, siempre con dulzura, a un hombre al que jamás consigo ver, pero sí escuchar a lo lejos, como si se hubiera puesto una media en la boca. Al final de la entrevista me contaría que “¡no, no es ningún novio!”, sino “mi director de arte estrella, Andrés Vargas. Lo que pasa es que estamos viendo todo lo del lanzamiento del disco”. Y ello implica la creación de un concepto y un guion para los conciertos que se vienen. La actriz y ahora cantante cuenta que salió de su casa a las siete de la mañana para ir a las grabaciones de “El secretario”, donde cada día se convierte en Antonia, la protagonista de esta “comedia de situaciones”, de la cadena Caracol. Ahora, son las nueve y treinta de la noche en Lima y Bogotá, y Stephanie le dice a Andrés: “Ay, gordo, ya hirvió el agua… ¿Están los huevos dentro de la olla? No… Bueno, hay que apagar eso… ¿Mejor en un ratito? Okay, todavía no, todavía no…”. Normalmente, eso es lo que desayuna: huevos. Huevos con cereal, para ser más preciso. Pero esta noche le da pereza, “además, no hay mucho que cocinar”, así que con los dos huevos que Andrés está vigilando, podrá salir del paso. En determinado momento Stephanie se levanta, los trae a la mesa de madera y los empieza a comer con lentitud, disfrutando de cada mordida, chupándose los dedos. Está muy relajada. Por ratos, hace pucheros; por ratos, juega a ser una niña inocente y se ríe a carcajadas.

–Te veo más madura, segura, ¿qué es lo que te puede desequilibrar en estos momentos de tu vida?

–Hay un orden: el espíritu, el corazón y la mente. Cuando las dos primeras se desequilibran, la mente se jode y todo se vuelve un enredo. Yo también me siento un poco más segura. Tampoco estoy diciendo que me haya vuelto aburrida ni seria, pero sí siento que hay que lograr un equilibrio, y eso es lo más complicado de conseguir, sobre todo cuando creces. –¿Te golpean las críticas?

–Me afectan cuando vienen de alguien de mi familia; pero si vienen de alguien que no conozco, no tanto; todo el mundo tiene derecho a opinar. Siempre pasa; leo cosas todo el tiempo… –¿Qué es lo que más te ha impactado recientemente?

–¡Hace tiempo que no me pasa! Pero, en el colegio, había chicas que se inventaban chismes y decían cosas como “ay, esa chica se cree lo máximo”. Pero como ya trabajaba en ese entonces, no tenía tiempo para preocuparme. –Debe de ser difícil recibir críticas para alguien que ha sido constantemente alabada durante toda su vida.

–La envidia es querer tener algo que no puedes y eso es totalmente comprensible; todo el mundo puede sentir eso. Es algo muy básico. Pero tampoco es que me hayan alabado y querido toda la vida. Siempre me he sentido bastante normal, común y corriente, como todo el mundo. A veces, me he sentido incomprendida, pero es otra cosa; es como sentirte el patito feo.

“Soy apasionada en todo, sobre todo en las cosas que me gustan mucho. Creo que la pasión es fundamental en una pareja”.

–En la canción “Yo te quiero tanto”, dices “voy a reconquistarte”.

–Creo que no pasé por eso. –Entonces sí has escrito canciones que no reflejan lo que has vivido.

–De las doce canciones que compuse con mi productor –el colombiano José Gaviria–, diez u once son experiencias propias. En todo caso, sí sé lo que es reconquistar a alguien. No sé si lo haya hecho alguna vez, pero sí sé lo que es quererlo; sé lo que es sentir las ganas de tener de nuevo a la otra persona al lado.

–¿Pero tu orgullo no te ha permitido hacer la reconquista?

–Por orgullo no dejo de hacer nada en la vida. –¿Entonces?

–Pueden existir las ganas de reconquistar a alguien, pero quizá no sea lo correcto o no sea el momento. –¿O quizás no sea la estrategia adecuada?

–No me gusta forzar nada. Tú puedes querer algo con muchas ganas, pero si lo tienes que forzar, si tienes que trying too hard, obviamente, habrá un pronunciamiento del universo que te dice que no es el momento; entonces no puedes ir contra eso, ¡sería muy tonto!

–En una entrevista dijiste que este disco es un sueño hecho realidad. No sé por qué tengo la sensación de que vas a conseguir todos tus sueños.

–En realidad, vivo con cierta incertidumbre de no saber qué puede pasar mañana. A veces, pienso que la vida ya tiene un plan para cada uno, pero también que podemos hacer algo para malograrlo o mejorarlo. Entonces, conseguir los sueños también depende mucho de uno… y de la gente que te rodea, por supuesto. Desde chiquita, siempre he tenido una gran determinación y no hago absolutamente nada que no me apasione, porque sé que no me va a salir bien.

–En otra canción dices: “Y yo pidiéndote perdón”.

–Se pide perdón cuantas veces sea necesario. –¿Alguna vez no te han perdonado algo?

–Sí, me ha pasado; aunque, a la larga, siempre se perdona, ¿no? Solo que a veces te encuentras con personas más orgullosas que otras.

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“ Siempre me he sentido bastante normal, como todo el mundo. A veces, me he sentido incomprendida, pero es otra cosa: es como sentirte el patito feo�.

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Para Stephanie, ser romántica es tener capacidad de sorprenderse de las cosas que hace la pareja, aunque siempre sean las mismas. Vestido de Limi Feu y botas All Saints.

Cero pretendientes –El amor es un tema recurrente en todas tus canciones. ¿El amor es el fin supremo del ser humano?

–Sí, claro. El amor hacia todo, no solamente hacia tu pareja. El amor es la energía más fuerte, como el miedo, que es lo contrario. –¿Qué significa para ti ser una persona romántica?

–Ser sensible, tener capacidad de sorprenderte de las cosas que haga tu pareja, aunque siempre sean las mismas. No pienso mucho en las cosas cursis que se dan en las relaciones, cuando pienso en romanticismo. –El hecho de tener la calidez de un cuerpo cerca, ¿qué tanto pesa en tu definición de romanticismo?

–Siempre es importante, y la persona que te diga que no, es de hielo. Claro que hay personas más frías que otras. –¿Cómo te consideras en ese aspecto?

–Yo soy apasionada en todo, sobre todo en las cosas que me gustan mucho. Creo que la pasión es fundamental en una pareja. –¿Cómo diferencias el amor de la mera excitación? Hay gente que piensa que el sexo no se puede separar del amor.

–¡Claro que se pueden separar! Hay varios tipos de amor. El amor filial, el amor de hermanos… –¿Crees que los artistas sensibles, como tú, son mejores amantes que las personas comunes y corrientes?

–Quizá, pero eso no está comprobado –dice estallando en risa–; tendría que ver los documentos de un doctor, un psicólogo y un sexólogo para opinar al respecto. –Cuando te entrevisté, hace tres años, fuimos a la playa con tus amigas y tu novio Sebastián. ¿Sigues con él?

–¿Eh? Ay, no sé qué tan bueno sea hablar de estos temas ahora… Lo que te puedo decir es que las cosas están aún mejor de cómo las viste esa vez. Y que estoy contenta. –¿Qué es lo más difícil de estar con un chico tanto tiempo?

–Seguro hay muchas cosas difíciles, pero creo que la amistad y la comunicación son lo que mantienen las cosas. Aunque no sé, en realidad, lo que significa estar tanto tiempo con alguien; para mí, “tanto tiempo” es 25 años de casados. –¿El asunto se complica con los miles de pretendientes que te rondan?

–¡No tengo pretendientes! –No te creo.

–Es que para tener pretendientes debes de tener una vida social activa, y no es mi caso. El trabajo me absorbe. –Cualquiera pensaría que los hombres giran alrededor tuyo.

–¡Lamentablemente, no! No, mentira… De hecho, mejor que sea así, ¿qué hace una con pretendientes? Por lo menos, en este momento, no.

Todos somos marcianos –¿Sigues con la intención de no proyectar una imagen de femme fatale?

–Bueno, no me considero una femme fatale. ¡Sharon Stone fue una femme fatale! Quizá más adelante quiera proyectar esa imagen, cuando me sienta así. Por lo pronto, ¡me siento más bien como una petit femme fatale! –¿Te acuerdas de que, en la entrevista de hace tres años, estaba tu amiga Anís?

–Ella se quedó totalmente horrorizada… horrorizada de cómo contaste todo. ¡La vendiste! Pero ella habló más de la cuenta, así que yo le dije “me fregaste, qué te pasa. No puedes estar diciendo cosas así, 43


Stephanie dice que “la envidia es algo totalmente comprensible; todo el mundo puede sentir eso”. Blusa de Tul, shorts de Johana Rubiano y zapatos de Christian Louboutin.

sentenciándome”. Hizo una sentencia muy fuerte, una afirmación contundente. –En realidad, hizo dos. Una de ellas fue: “¿Sabes que Stephanie es un marciano? Porque vive en su mundo”. (La otra fue: “Está templada de Sebastián. Olvídate, siempre se va a morir por él”). –Sí, claro, ella es muy espontánea. Es verdad que soy un poco volada, sí, pero no creo que llegue a ser una freak.

–Definitivamente, sí. –¿Los peruanos te parecen marcianos?

–No creo que me parezcan marcianos. A veces, el Perú es un poco aburrido quizá. Lo que veo es que la gente joven está teniendo más coraje para arriesgarse a hacer cosas, para crear, y eso me parece genial. Aunque todavía hay mucho miedo, se siente, se huele. –¿Qué te parece el triunfo de Humala?

–Sí, eres un poco marciano. Tengo que admitirlo. No eres aburrido.

–Prefiero no opinar al respecto. Pero el Perú siempre va a ser el Perú. Hace poco, puse en Facebook: “Pase lo que pase, tenemos que estar unidos; no podemos abrir más la brecha social e intelectual que hay. Si comenzamos a atacar a nuestro propio país, no va a quedar nada”. Creo que así salga Chespirito de presidente lo que tenemos que hacer es no tirar la toalla y defender nuestra libertad, ante cualquier circunstancia.

–Entonces, ¿tu definición de los marcianos es que son un poco divertidos?

–¿Estarías dispuesta a salir a las calles a marchar frente a una dictadura?

–Pero qué aburrido sería ser igual al resto, ¿no?

–Creo que todos somos distintos, en nuestro propio estilo. –¿Quiénes son marcianos para ti?

–Todos son un poco marcianos. –¿Yo te parezco un marciano?

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“Creo que así salga Chespirito de presidente, lo que tenemos que hacer es no tirar la toalla. Si atentaran contra nuestra libertad, saldríamos todos a las calles a defenderla, incluyéndome”. –¡Pero por supuesto! De todas maneras. –¿Harías canciones en contra de una dictadura?

–No haría canciones en contra de nada, sino a favor de algo. Espero no equivocarme, pero creo que en el pueblo peruano hay gente que sabe levantarse, que no se deja. Si atentaran contra nuestra libertad, creo que saldríamos todos a las calles. Tengo fe en los peruanos. –Si tuvieras que elegir, ¿en qué país pasarías el resto de tus días?

–Definitivamente, en una playa. Si me quiero quedar en mi país, sería Máncora. –¿Con Sebastián, ya casados, y con miles de hijos?

–No es que diga que no; uno no sabe qué puede pasar… Y así, Stephanie desaparece de la pantalla, como por arte de magia, algo que, así el Skype tenga más de ocho años de existencia, me sigue resultando de otro planeta. n

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Entrevista en la Revista Cosas