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Cuaderno diario de Rotacion Escuela Nacional de Niños nº 3.- Navas de San Juan (Jaén)

ENSEÑANZA GRADUADA 3er. Grado.-CURSO DE 1933-34


¿Qué padres, no recogen cada trimestre el trabajo escolar de sus hijos ya desde primero de Infantil con la intención de conservarlos para cuando sea mayor? Las tareas realizadas en esta etapa que recogen maestros y maestras en fichas para entregar a padres es el “cuaderno del alumno”.La evidencia del trabajo diario del maestro en clase y del seguimiento del aprendizaje cierto del alumno. “No me cabe la menor duda, de que el cuaderno del alumno es uno de los mejores recuerdos que pueda conservar un niño tras el paso por la escuela”.Así lo manifestaba Félix Martí Alpera, maestro nacional, tras sus viajes pedagógicos “por las escuelas de Europa” al descubrir en la escuela francesa la importancia que ésta le daba al cuaderno individual que llevaba cada alumno. En España, ya hacia la última década del siglo 19 y primera del 20, el cuaderno del alumno era un método de trabajo más; conocido y aplicado por los maestros y extendido sobre todo en los centros particulares. Hacia los años 30, se generalizaría y su uso se haría intensivo en las escuelas públicas españolas. Pero lo que realmente llamó la atención a nuestro Maestro Nacional en las Escuelas Francesas fue un cuaderno muy especial al que llamaban “cahier de roulement” y que en España se popularizó con el nombre de “cuaderno de rotación” En “el cuaderno de rotación” cada día y cada uno de los alumnos realizaría todas las actividades diarias de clase separadas por materias: dictado, problemas, lecciones, redacción,… Evidentemente que la intención era que fuese “un diario de clase hecho por la clase misma” para observar el proceso de aprendizaje de todos y cada uno de los alumnos y no el de los mejores o los escogidos. Se trataba de tener una visión general y no parcial del progreso de la clase. Y para que quedara constancia de su autoría y temporalidad debía estar fechado y firmado por el alumno. Pero una cosa es qué se debe hacer y otra muy distinta lo que se hace en realidad, y así apareció la moda del “cuadernismo”. Maravillosos cuadernos plagados de bellos dibujos realizados por aquellos alumnos más aventajados o realizados a veces por el propio maestro, carentes de originalidad y en la mayoría de las veces copiados de libros. Supongo que para que el inspector de turno se quedara embobado.


Supongo que sin llegar al extremo del “cuadernismo”, la mayoría de maestros se quedarían a mitad de camino entre que el “cuaderno de rotación” estuviese bien presentado pero sin dejar de perseguir la finalidad para el que estaba hecho. He aquí, sólo para los que quieran curiosear, un “cuaderno de rotación” realizado por personas conocidas por muchos de nosotros. “Cuaderno Diario de Rotación” del Curso de 1933/34 de la Escuela Nacional de Niños. Número 3. que consta de 53 páginas. (Fernando Requena)



Cuaderno de Rotación