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Divagaciones sobre: La propiedad MASTER OF ARTS IN DESIGN- TALLER 1 Stefan Schwarz Appelt

La Propiedad Nace como una necesidad. Desde chico, ser dueño de algo te entrega seguridad, por que te gusta algo, y lo quieres por más tiempo. Por cariño, porque te conviene. La necesidad de propiedad se desarrolla, puede ser extrema. Es egoísta. Es solitaria. Es emocional, subjetiva, condicional, cuando se necesita. Aparece porque el hombre, dentro de la paz, busca el orden. Y muchas personas son desorden. La propiedad sirve para organizarse, ordenarse. Esto se mío, yo me encargo. Esto es tuyo, tú te responsabilizas. Sientes tuyo lo que es parte de ti. Y al revés, haces parte de ti lo que haces tuyo. La propiedad suele ser material. El problema es que abusamos de ella cuando no se necesita, por inseguridad. En las relaciones, puedes tentarte a querer propiedad sobre otra persona, eso es egoísmo, está mal. Luego te empiezas a preguntar, si la propiedad en si misma está bien o no. Un hijo, es tuyo. Y cuando es grande, ¿sigue siendo tuyo? La propiedad es una utilidad, es temporal y según conveniencia. Una botella de agua es tuya, pero si se acaba el agua. ¿Sigue siendo tuya la botella? Hasta que la botas. La propiedad compartida. ¿Es posible? Si comparto un terreno con alguien. ¿El 100% es de los dos? ¿O en realidad es cada uno dueño del 50%? Depende como lo mires. ¿Tu socio lo ve así? La propiedad no tiene ley si no se ponen reglas. “Esta moneda es mía porque yo la encontré”. ¿Y qué? Me la quitas, ¿y es tuya? Quizás la propiedad requiere validación de dos o más personas. Si estoy solo, completamente solo en una isla, tomo una piedra y digo: “Es mía”. ¿Es fácil convencerme que es mía? ¿O en verdad sigo creyendo que la piedra es de la isla? Al parecer necesito otro ser consciente para contrastar. La propiedad es un servicio. Se vende y se compra. No compro una casa. Compro la propiedad de la casa, y en parte pues existe el terreno, la ciudad, la nación. Concluyo, la propiedad es una condición, que te beneficia de manera muy egoísta. Pero es necesaria, pues te permite ser responsable y hacerte cargo. Si compartes lo tuyo te duele si se rompe. Si no fuera tuyo, no te dolería y no se evitaría que se rompiera. Eso es porque también aprendimos a cuidar más lo nuestro que lo otro, nuevamente, egoísmo. Podríamos no ser dueños de nada, si supiéramos cuidar y respetar las cosas de manera desinteresada.


La Propiedad