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ABORDANDO LAS CAUSAS DE LA DESOBEDIENCIA EN EL ASPERGER “¿Cómo puedo conseguir que mi hijo con Asperger obedezca y haga lo que se le pide? No quiere hacer los deberes y se niega a limpiar su habitación. Es desafiante y contesta mal. Cuando intentamos hablar con él sobre estos problemas de manera pacífica y madura, suele acabar enfadado y nos grita. Con el comienzo de las clases las cosas han empeorado. ¿Qué estamos haciendo mal? Desafortunadamente la desobediencia es más común en el Asperger que en la población general. Puede suceder por numerosas razones. Por ejemplo, ansiedad, baja tolerancia a la frustración, sensibilidades sensoriales, deficiencias en las habilidades sociales, dificultad para entender emociones y su impacto en los demás, cuando los rituales no se cumplen, cuando no se satisface su necesidad de orden y simetría, por nombrar algunos. Por esto es importante entender que en muchos casos el comportamiento oposicional del niño puede ser un síntoma de un problema relacionado con su trastorno. Los niños en el espectro del autismo poseen un determinado set de actitudes y comportamientos relacionados con su trastorno que pueden aparentar mal comportamiento voluntario. Por ejemplo:  

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Tienden a ser torpes física y socialmente, lo que frecuentemente los convierte en el blanco de los abusones del colegio. Sufren “ceguera mental”, lo que significa que tienen dificultad para entender las emociones que los demás intentan comunicar a través de expresiones faciales y lenguaje corporal. La ceguera mental da a los padres una impresión de que el niño es insensible, egoísta y que nada le importa. Pueden tener otros problemas como TDAH o Trastorno Oposicionista Desafiante. Pueden tener ansiedad por un evento habitual o próximo (por ejemplo, el inicio de las clases). Pueden tener fijación por sus propios intereses e ignorar los intereses y opiniones de los demás. Se obsesionan tanto por sus particulares áreas de interés que se alteran y enfadan cuando algo interrumpe sus actividades. Pueden ser incapaces de resistirse a sus obsesiones y compulsiones. Pueden negarse a participar en una actividad que no saben hacer perfectamente o una actividad que sea difícil. Tienen problemas para expresar sus propias emociones y entender los sentimientos de los demás. Tienen dificultad para entender las normas sociales. Tienen dificultad en la transición de una actividad a otra (esto es especialmente duro si la actividad actual no está acabada) No entienden las pistas sociales. No entienden las instrucciones implícitas. No saben “leer entre líneas”. No “se dan cuenta” de lo que pasa a su alrededor.


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No se dan cuenta del impacto que su comportamiento tiene en otros. Pueden ser extremadamente sensibles a los ruidos, olores fuertes y luces brillantes. Esto puede ser un desafío en las relaciones porque limita los sitios a los que pueden ir, influye en cómo tolerarán el ambiente y en qué tan receptivos estarán a las instrucciones de sus padres o maestros.. Los padres o maestros cambian circunstancias o normas preestablecidas. Las convenciones sociales son un laberinto de confusión para estos niños, resultando en inhabilidad para tolerar las pequeñas frustraciones que surgen durante el día. La baja autoestima causada por ser rechazado o apartado por sus pares suele hacer que sean más susceptibles de mostrar malos comportamientos en casa y la escuela. Debido a la dificultad para manejar los cambios en la rutina, una simple variación en lo programado puede ser suficiente para causar una crisis. Al costarles interpretar las figuras retóricas y los tonos de voz que los niños “típicos” captan naturalmente, pueden tener dificultad en mantener una conversación bidireccional.

Uno cualquiera o todos estos detonantes pueden resultar en patrones de conducta que aparentan desobediencia (discutir, berrinches, negarse a escuchar, etc.). Sin embargo, sus respuestas a estos detonantes suelen tener más que ver con la ansiedad y la rigidez que con la necesidad de desafiar a la autoridad. Entonces, ¿qué pueden hacer los padres para ayudar al niño a lidiar mejor con esto? Investigar un poco y crear un plan: La investigación 1. Mantén una agenda ( o una tabla si es un comportamiento frecuente) para anotar cada incidencia en ese comportamiento en particular (por ejemplo, se enfada cuando se le pide que pare de jugar a videojuegos y se ponga a hacer deberes). 2. Incluye el momento del día en el que ocurre el comportamiento. 3. Piensa en qué sucedió inmediatamente antes de que ocurriera, y más temprano ese día. 4. Piensa también en qué sucedió durante y directamente después del comportamiento, si tu hijo consiguió una recompense (incluso la atención negativa es una recompense si la alternativa es no recibir atención). 5. Pregúntate si el comportamiento tiende a:  

ocurrir cuando hay mucho ruido o hay mucha gente? ocurrir cuando pasa algo – o cuando no pasa?


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ocurrir cuando se altera una rutina? ocurrir en anticipación a algo que va a suceder? ocurrir durante transiciones? ocurrir luego de cierto evento? ser más frecuente durante cierto momento del día?

6. Haz un registro durante unas cuantas semanas y busca patrones. 7. Recoge la información de tu agenda o tabla (por ejemplo patrones que hayas descubierto, observaciones sobre el ambiente, etc.) y mira de deducir qué hay detrás del comportamiento. Por ejemplo:    

Tal vez se porta mal porque portarse bien no le consigue ninguna atención. Tal vez explote por algo insignificante porque agotó su paciencia capeando frustraciones ese día. Tal vez está rogando ser castigado porque ir a su habitación es más seguro que enfrentarse a una situación complicada. Tal vez se resiste a las matemáticas porque ve demasiados problemas en la página.

8. Cuando tengas una teoría sobre la que trabajar, haz algunos cambios en el ambiente de tu hijo para facilitarle el portarse bien. Por ejemplo:  

Reconoce las situaciones complicadas para tu hijo y ofrécele una alternativa entre el cumplimiento y la desobediencia.. En lugar de quedarte contenta de que tu hijo parece estar manejando bien las situaciones frustrantes, dale apoyo durante el día para que la paciencia le dure más. Si la hoja de tareas tiene demasiados problemas, dóblala para que se vea solamente una línea a la vez, o corta un agujero en una hoja y ponla encima como si fuera una ventana que sólo deja ver uno o dos problemas a la vez. Dale mucha atención cuando se esté portando bien – y ninguna cuando se porte mal (excepto por un tiempo muerto bien rápido y sin emoción).

Puede que no aciertes a la primera, y que no todos los cambios que hagas funcionen. Los padres eficaces tendrán una enorme bolsa de trucos en la que rebuscar hasta encontrar algo que funcione ese día, esa hora, o ese minuto. Pero analizar el comportamiento y crear estrategias con soluciones ayudará a que te sientas más en control y tu hijo se sentirá más seguro. Solamente esto reduce mucho el mal comportamiento. El Plan— La idea básica en desarrollar un plan de manejo del comportamiento es probar diferentes estrategias y encontrar las técnicas que funcionen mejor. Esto es un


proceso continuo. A medida que se identifican estrategias, se puede añadir al plan y utilizarlas cuando el niño empieza a sentirse alterado. Algunos niños se refieren a los planes de manejo de conducta como su “caja de herramientas” y a las estrategias específicas utilizadas para el control de su comportamiento y emociones como sus “herramientas”. Esta analogía puede ser de mucha ayuda. Puedes ir más allá y crear una caja física para que tu hijo ponga sus estrategias (escritas en un papel). Y puedes ser muy creativa y cortar los papeles con forma de herramientas. Insistimos, es importante identificar las estrategias de manejo de la conducta que funcionan mejor para tu hijo. Estas estrategias deben ser escritas en un plan formal para referencia cuando se encuentre en una situación molesta. También es importante explorar cómo técnicas diferentes pueden utilizarse en momentos diferentes. Hablando de la caja de herramientas, un destornillador puede ser muy útil pero no para clavar clavos. Aplicándolo al Asperger, tu hijo tal vez se sienta mejor si da tres vueltas corriendo al parque, pero esto no es posible cuando se altera en clase. Las estrategias deben estar disponibles en el lugar en el que puedan necesitarse.

Abordando las causas de la desobediencia en el asperger  
Abordando las causas de la desobediencia en el asperger  
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