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fútbol

Pablo Berraondo COPE Me encantaría que Osasuna jugara con once canteranos: hombres recios, implicados, bregadotes y castos. Un equipo espejo de la idiosincrasia Navarra. Pero no es posible. No lo es porque la secretaría técnica ficha extranjeros que aporten el toque de calidad –o eso se pretende- que falta en la cantera y permita al aficionado soñar con algo más que la permanencia. La realidad es que donde no hay, no hay. ¿Camacho no sacaba jóvenes promesas por el artículo 33 o porque no los creía válidos para el primer equipo? Dudo que se tire piedras contra su propio tejado. Y Mendilibar, nada más aterrizar, fue claro. Si los canteranos quieren jugar “se lo tienen que ganar”. Hay buenas hornadas y entrenadores que saben aprovecharlas. Tajonar ha dado muchos frutos, pero ahora no vienen bien dadas. Lo mejor, buscar minutos y un nombre lejos de Pamplona para volver con garantías. Cruchaga, Josetxo o Puñal tuvieron que emigrar antes de convertirse en iconos del osasunismo. Otros prefieren la comodidad de formar parte de una plantilla de primera división, comprobar que la cartilla sigue lícitamente engordando y soñar con una carambola que les permita gozar en el campo. Cantera sí, pero no porque sí. Hay que seguir trabajando con los equipos filiales, formar jugadores de futuro y hacerles ver que el fútbol no empieza y acaba en Osasuna. La selección española se ha hecho grande cuando sus jugadores han optado por otras ligas, y conocer otras formas de trabajar, otros equipos, y currarse los minutos y los cánticos de la grada en ningún caso van a restar, sólo pueden abrir las puertas de casa de par en par.

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No hay que perder de vista lo importante que es tener al equipo en la máxima categoría. Ejemplos de sufrimiento sobran, lo que cuesta volver a subir. Es y debe ser el objetivo de los rojillos temporada tras temporada, máxime viendo la igualdad del fútbol español. La permanencia cada vez está más cara. Confío que Mendilibar tenga la suerte que le faltó a Camacho, y que la afición reme en el mismo sentido que los jugadores. Mucho podríamos hablar de su cambio de actitud, pero mejor lo dejamos para más adelante, no vayamos a apagar la chispa de la ilusión. Y qué carajo, de la ilusión también se vive.

Xabier Aristu STAFF La base de Osasuna no es el verde, no un emir con carruajes, no se admiten discursos capitalistas, ni se buscan estrellas fugaces. Aquí el rojo no es política o entrometer, es pasión, y los secuaces del poder, son payasos que se ven Sansón. Es de ver, que a veces las cosas no salen, que los principios de siempre fallan a veces. que los fichajes escuecen, los entrenadores perecen, la suerte se pincha, y la excepción, la pone el hincha. ¡Quién si no! Pero ni falto de fe, se ve a un navarro sin correr. Porque fue Sadar, defenderá el Reyno, igual que se escudó El Sadar, porque era el reino comarcal.

La base de Osasuna no es dorada. no hay príncipes ni templo, hay un campo de barro, y millares de ejemplos, porque tiran del carro, allí desde la grada. Osasuna es él si está sano, no se puede esperar, a que le salve un santo, o venga un amigo a pitar. Cuando todos los rojos echan una mano, imposible verle enfermar, arrullado por el canto, sale con el alta, de llevar así la cabeza, y dispone a batallar. No mandemos rencores a Cieza, olvidemos posibles certezas, pues los humildes tenemos corazón de roble, y no de huracán innoble. De Pamplona es nuestra corteza, busquemos fuera a quien se enraíce y amolde. ¿Y qué hacer dentro? No podemos enfurruñarnos, con ser de casta especial, más frutos que ser huraños, da estudiar al ideal. El modelo de cantera es bueno, mas se puede potenciar, que el mueble más fácil de desempolvar, no es el del hogar ajeno, si no el de Tajonar. Si fuera verde o dorada, no sería ninguna. La perla joven es el hada, esa es la base de Osasuna.

Staff Magazin edición 1  

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