Issuu on Google+

Año XLIV - Domingo III de Pascua /C - 18 de Abril de 2010

Remesa II - Nº15

L

Pescado y pan para hambrientos

a tercera vez que Jesús resucitado se aparece a los discípulos fue en la orilla del lago. Un Pedro nostálgico que vuelve a la pesca, con sus compañeros. Pero no pescaron nada. Se presenta Jesús y les invita a echar de nuevo las redes. La pesca fue extraordinaria. Mientras tanto Jesús ha preparado fuego, un pez y pan. ¿De dónde ha sacado Jesús el pez y el pan? La comida es pescado y pan. No es pan y vino, como en la última cena. Lógicamente tenemos que pensar que no fue Eucaristía (algo sagrado) sino un simple refrigerio (algo profano). Dar de comer al hambriento es una obligación que está al alcance de los laicos. Es misión de todo cristiano: “Tuve hambre y me dieron de comer” (Mt 25,35). Cristo resucitado nos está diciendo que también lo profano, no sólo lo sagrado, es el ámbito donde podemos encontrar a Dios. “No es el alma sola donde mora la Trinidad. Tu también eres cuerpo, del Espíritu Santo templo. El cielo y la tierra cantan la gloria infinita y santa porque todo lo creado entona himno sagrado

al Padre misericordioso que ama al gusano y al lobo, hijos de Dios y hermanos del mínimo ser humano”. “A Dios se ha de adorar en espíritu y verdad” (Jn 4, 23-24). Hno. Carlos Bazarra, Capuchino.

Jesús les dijo: “Echen la red a la derecha de la barca y encontrarán peces” (Cfr. Jn 21,6).

Mañana es el 5º Aniversario de la elección de Benedicto XVI


Nuestra Misa Monición Domingo III de Pascua Es importante destacar cómo Pedro recibe la máxima autoridad de la Iglesia no por sus conocimientos teológicos, por su experiencia jurídica, por sus dotes de gobierno, sino por su capacidad de amar. El gobierno de la Iglesia es fundamentalmente manifestación del amor de Dios a los hombres a través de sus pastores. Y por eso la autoridad debe intentar siempre suscitar el amor entre todos. Ese es el desafío.

1

Antífona de entrada

Aclamen al Señor, habitantes todos de la tierra, canten un himno a su nombre, denle gracias y alábenlo. Aleluya (Sal 65,1-2).

2

Acto Penitencial

S Hermanos: para celebrar dignamente los sagrados misterios reconozcamos nuestros pecados. S Tú que eres el sumo sacerdote de la nueva Alianza: Señor, ten piedad. R Señor, ten piedad. S Tú que nos edificas como piedras vivas en el templo santo de Dios: Cristo, ten piedad. R Cristo, ten piedad. S Tú que has ascendido a la derecha del Padre para enviarnos el don del Espíritu: Señor, ten piedad. R Señor, ten piedad.

3

Gloria

4

Oración colecta

Señor, tú que nos has renovado en el espíritu al devolvernos la dignidad de hijos tuyos, concédenos aguardar, llenos de júbilo y esperanza, el día glorioso de la resurrección. Por nuestro Señor Jesucristo.

5

1ª Lectura (He 5,27-32.40-41) Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles

En aquellos días, el sumo sacerdote reprendió a los apóstoles y les dijo: “Les

hemos prohibido enseñar en nombre de ese Jesús; sin embargo, ustedes han llenado a Jerusalén con sus enseñanzas y quieren hacernos responsables de la sangre de ese hombre”. Pedro y los otros apóstoles replicaron: “Primero hay que obedecer a Dios y luego a los hombres. El Dios de nuestros padres resucitó a Jesús, a quien ustedes dieron muerte colgándolo de la cruz. La mano de Dios lo exaltó y lo ha hecho jefe y salvador, para dar a Israel la gracia de la conversión y el perdón de los pecados. Nosotros somos testigos de todo esto y también lo es el Espíritu Santo, que Dios ha dado a los que lo obedecen”. Los miembros del sanedrín mandaron azotar a los apóstoles, les prohibieron hablar en nombre de Jesús y los soltaron. Ellos se retiraron del sanedrín, felices de haber padecido aquellos ultrajes por el nombre de Jesús. Palabra de Dios. A Te alabamos, Señor.

6

Salmo responsorial (29)

L Te alabaré, Señor, eternamente. Ale-

luya. R Te alabaré, Señor, eternamente. Aleluya. L Te alabaré, Señor, pues no dejaste que se rieran de mí mis enemigos. Tú, Señor, me salvaste de la muerte y a punto de morir, me reviviste /R L Alaben al Señor quienes lo aman, den gracias a su nombre, porque su ira dura un solo instante y su bondad, toda la vida. El llanto nos visita por la tarde; por la mañana, el júbilo /R L Escúchame, Señor, y compadécete; Señor, ven en mi ayuda. Convertiste mi duelo en alegría, te alabaré por eso eternamente /R

7

2ª Lectura (Ap 5,11-14) Lectura del libro del Apocalipsis del apóstol san Juan

Yo, Juan, tuve una visión, en la cual oí alrededor del trono de los vivientes y los ancianos, la voz de millones y millones de ángeles, que cantaban con voz potente:


“Digno es el Cordero, que fue inmolado, de recibir el poder y la riqueza, la sabiduría y la fuerza, el honor, la gloria y la alabanza”. Oí a todas las creaturas que hay en el cielo, en la tierra, debajo de la tierra y en el mar -todo cuanto existe-, que decían: “Al que está sentado en el trono y al Cordero, la alabanza, el honor, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos”. Y los cuatro vivientes respondían: “Amén”. Los veinticuatro ancianos se postraron en tierra y adoraron al que vive por los siglos de los siglos. Palabra de Dios. A Te alabamos, Señor.

8

Aclamación a/d Evangelio

R Aleluya, aleluya. Ha resucitado Cristo, que creó todas las cosas y se compadeció de todos los hombres. R Aleluya.

9

Lectura del santo Evangelio según san Lucas (Jn 21,1-19) A. Gloria a ti, Señor

En aquel tiempo, Jesús se les apareció otra vez a los discípulos junto al lago de Tiberíades. Se les apareció de esta manera: Estaban juntos Simón Pedro, Tomás (llamado el Gemelo), Natanael (el de Caná de Galilea), los hijos de Zebedeo y otros dos discípulos. Simón Pedro les dijo: “Voy a pescar”. Ellos le respondieron: “También nosotros vamos contigo”. Salieron y se embarcaron, pero aquella noche no pescaron nada. Estaba amaneciendo, cuando Jesús se apareció en la orilla, pero los discípulos no lo reconocieron. Jesús les dijo: “Muchachos, ¿han pescado algo?” Ellos contestaron: “No”. Entonces él les dijo: “Echen la red a la derecha de la barca y encontrarán peces”. Así lo hicieron, y luego ya no podían jalar la red por tantos pescados.

Entonces el discípulo a quien amaba Jesús le dijo a Pedro: “Es el Señor”. Tan pronto como Simón Pedro oyó decir que era el Señor, se anudó a la cintura la túnica, pues se la había quitado, y se tiró al agua. Los otros discípulos llegaron en la barca, arrastrando la red con los pescados, pues no distaban de tierra más de cien metros. Tan pronto como saltaron a tierra, vieron unas brasas y sobre ellas un pescado y pan. Jesús les dijo: “Traigan algunos pescados de los que acaban de pescar”. Entonces Simón Pedro subió a la barca y arrastró hasta la orilla la red, repleta de pescados grandes. Eran ciento cincuenta y tres, y a pesar de que eran tantos, no se rompió la red. Luego les dijo Jesús: “Vengan a almorzar”. Y ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle: “¿Quién eres?”, porque ya sabían que era el Señor. Jesús se acercó, tomó el pan y se lo dio y también el pescado. Esta fue la tercera vez que Jesús se apareció a sus discípulos después de resucitar de entre los muertos. Después de almorzar le preguntó Jesús a Simón Pedro: “Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?” Él le contestó: “Sí, Señor, tú sabes que te quiero”. Jesús le dijo: “Apacienta mis corderos”. Por segunda vez le preguntó: “Simón, hijo de Juan, ¿me amas?” Él le respondió: “Sí, Señor, tú sabes que te quiero”. Jesús le dijo: “Pastorea mis ovejas”. Por tercera vez le preguntó: “Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?” Pedro se entristeció de que Jesús le hubiera preguntado por tercera vez si lo quería y le contestó: “Señor, tú lo sabes todo; tú bien sabes que te quiero”. Jesús le dijo: “Apacienta mis ovejas. Yo te aseguro: cuando eras joven, tú mismo te ceñías la ropa e ibas a donde querías; pero cuando seas viejo, extenderás los brazos y otro te ceñirá y te llevará a donde no quieras”. Esto se lo dijo para indicarle con qué género de muerte habría de glorificar a Dios. Después le dijo: “Sígueme”. Palabra del Señor. A Gloria a ti, Señor Jesús.

El Domingo. Día del Señor. Fundado por el Beato Santiago Alberione en 1921 en Italia y en Venezuela se inició su publicación en 1965. Director: P.

A. Vagnoni, ssp. - Coordinación: July Zambrano - Corrección: Manolo Martínez - Diagramación: Dora González - Dibujo de: Hna. Teresa Castaño - Edita SAN PABLO - Aptdo. 14.034 de Candelaria, Caracas 1011-A -Telfs.: (0212) 573.63.46 - 576.76.62 - 577.10.24.- Fax: (0212) 576.93.34 - Administración y distribución: Telfs.: (0212) 963.68.81 - 963.65.19 - Fax: (0212) 963.68.52 - Correo Electrónico E-Mail: publicaciones@sanpablo.org.ve - Web site: http: //www.sanpablo.org.ve - Para notificar pagos: (0212) 577.10.24 - E-mail: cobranzas@sanpablo.org.ve - Con licencia eclesiástica. Dep. Leg. pp 76-1793


10

Profesión de fe

11

Oración de los fieles

S Jesús resucitado está con nosotros en medio de las faenas. Oremos, para que Dios nos abra los ojos para reconocerlo y seguirlo A Sabes, Señor, que te queremos. Acrecienta nuestro amor. L Jesús resucitado para muchos es poco conocido. Para que las celebraciones pascuales nos ayuden a descubrirlo, a amarlo y a seguirlo con gozo: Roguemos al Señor. A Sabes, Señor, que te queremos. Acrecienta nuestro amor. L Andamos preocupados por nuestros negocios, nuestros pleitos y nuestras juergas, lejos del Señor. Para que Jesús resucitado presida nuestras actividades y nuestros espacios de ocio: Roguemos al Señor. A Sabes, Señor, que te queremos. Acrecienta nuestro amor. L Jesús nos confía como a Pedro la misión de darlo a conocer. Para que seamos anunciadores de Jesús resucitado y testigos de su Evangelio: Roguemos al Señor. A Sabes, Señor, que te queremos. Acrecienta nuestro amor. (Intenciones libres) S Hoy confesamos como Pedro:“Señor, tú sabes que te amo”. Acrecienta el amor a ti en nuestras comunidades, para que el mundo te conozca y te ame. Tú, que vives resucitado por los siglos de los siglos. Amén.

12

Oración sobre las ofrendas

Acepta, Señor, los dones que te presentamos llenos de júbilo por la resurrección de tu Hijo, y concédenos participar con él, un día, de la felicidad eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

13

Plegaria Eucarística

14

Antífona de comunión

15

Oración d/de la comunión

Mira, Señor, con bondad a estos hijos tuyos que has renovado por medio de los sacramentos, y condúcelos al gozo eterno de la resurrección. Por Jesucristo, nuestro Señor.

El personaje de la semana

Carlos Manuel Rodríguez “Charlie”

N

ació el 22 de noviembre de 1918 en Caguas-Puerto Rico. En julio de 1997 el Papa Juan Pablo II proclamó la heroicidad de virtudes de Carlos Manuel “Charlie” Rodríguez, un laico puertorriqueño que consagró su vida al servicio de la Iglesia y dedicó todos sus esfuerzos a la pastoral universitaria. Charlie estaba enamorado de Cristo, lo amaba y amaba a los demás, hizo de su vida un acto de amor a Dios. Charlie desarrolló una intensa actividad apostólica entre los estudiantes y maestros que buscaban sus consejos en lo académico y en la vivencia de la fe. Todo esto lo combinó con su amor por la liturgia, especialmente por la celebración de la Vigilia Pascual. Los valores evangélicos esenciales, la vivencia de la cruz, la humildad, y las virtudes infusas que da el Bautismo que son la fe, la esperanza y la caridad, se daban en grado extraordinario en su vida. El Papa manifestó que Charlie, como laico y apóstol universitario, “puso de relieve la llamada universal a la santidad para todos los cristianos y la importancia de que cada bautizado responda a ella de manera consciente y responsable”. Luis Carlos Mora

Liturgia de la Semana - 3ª Sem. del Salterio (Del 19 al 25 de abril de 2010)

19 Lunes - Feria, III Sem. de Pascua - He 6,8-15: Sal 118; Jn 6,22-29. 20 Martes - Feria, III Sem. de Pascua He 7,51—8,1; Sal 30; Jn 6,30-35. 21 Miércoles - Feria, III Sem. de Pascua - He 8,1-8; Sal 65; Jn 6,35-40. 22 Jueves - Feria, III Sem. de Pascua He 8,26-40; Sal 65; Jn 6,44-51. 23 Viernes - Feria o Memoria libre: San Jorge, Mart.- He 9,1-20; Sal 116; Jn 6,52-59. 24 Sábado - Feria o Memoria libre: San Fidel Sigmaringen, Pbr. y Mart.- He 9,31-42; Sal115; Jn 6,60-69. 25 Domingo IV de Pascua /C - He 13,14.43-52; Sal 99; Ap 7,9.14-17; Jn 10,27-30 - L.H.: 4ª Semana del Salterio - Jornada Mundial de Oraciones por las vocaciones sacerdotales y religiosas.


Hoja Domingo III domingo de Pascua/C