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Spinetta escribe sobre Tangalanga Libro Las cosas que hay que oĂ­r, 1993

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"Tangalanga", "Tarufetti", o "Rabufetti" o "Licenciado Varela" o muchos homónimos más... es un auténtico mito hoy día. El sujeto en cuestión es un hombre "sumamente" anónimo (por obvias razones de seguridad) que comenzaría con sus célebres llamados telefónicos, allá por 1961. Amigo del queridísimo y recordado actor cómico "Tato Bores"; dará inicio a sus llamados, por una razón humanitaria. Sucede que un gran amigo de él, se encontraba en cama (por una enfermedad terminal) Su única compañía era un canario, el cual le había generado preocupación por una repentina alteración de su salud. El veterinario que atendiera a su querida mascota, no fue demasiado "amable" con este hombre, con esa llamativa frialdad de algunos profesionales. Enterado de ello, "Tangalanga" (o "Tarufetti") decidió vengarse del mismo, de un modo no demasiado: habitual... Para ello, decidió emplear un nuevo adelanto de la tecnología de aquel entonces: un micrófono tipo "chupete" que se insertaba dentro del teléfono, lo que le permitía grabar las conversaciones. Dicho elemento, le había sido provísto por su hija, como regalo tras regresar de los Estados Unidos. El debut de dicho "elemento" marcará un camino impensado para "Tangalanga", ya que al reproducir la grabación de dicho diálogo para su amigo, percibió que lo alegraba de una manera aliviadora, pese al dolor de su enfermedad... Decidió entonces, efectuar nuevos llamados, los cuales, merced a la intervención de ciertos amigos en común, comenzarían a propagarse por toda la ciudad... Había nacido un mito... Sus llamados se intercambiaban en el mercado "pirata", hasta que comenzaron a editarse a fines de los ´90. Con una tónica entre surrealista, desopilante y justiciera: "Tangalanga" emprende contra embaucadores, tránsfugas y chantas de toda laya (tan habituales en estas tierras...) No podemos menos que "agradecer" al maestro por su humor y por lo que ha logrado constituír: una suerte de "neo-arte"... No conocemos como se vinculó a Spinetta, pero es ampliamente notorio el enorme afecto que mutuo que los vincula. El "sujeto" en cuestión, ha dado muestras públicas de su amistad con Luis, y Spinetta le ha dedicado varios de sus discos (hasta incluyó el fragmento de un llamado en "Lago de forma mía "Peluson of milk" - 1991) Spinetta escribió el prólogo de una antología de sus llamados, cuyo texto transcribimos a continuación:

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• Las cosas que hay que oír (Los llamados telefónicos del Dr. Tangalanga - Planeta) Prólogo de Luis Alberto Spinetta. '"Dígale de parte del señor Catapatac..." "¿de Cataparca ..? "He aquí un brevísimo ejemplo del surrealismo verbal que se repite en las más insólitas formas, cuando escuchamos los cassettes de este genio "underground" del humor argentino. A través de decenas de años este buen "Tangalanga", o bien "Chufitefi", "Tarufetti", "Taruffi", "Garqueta", "Raúl Atenas", "Raúl Standard", "Patitesi", "Rigatuso", "Sarabeta", "Catabeta", "Sarangana", o infinidad de nombres inconfesables, ha desempolvado por la vía capital a la verdaderamente inconfesable sarta de chapuceros que habitan en todos nosotros. Es que "Sarangana" hace que; incautos, seamos ellos... Es tal el aporte que se da con el interlocutor de cada llamada, en esta lista de conversaciones con chantas tarotistas, integrantes de sectas, fabricantes de nada... que reciben el "azote de luz"... de conversar y hasta confesar su nulidad..., que puede afirmarse que estos diálogos continúan entre todos modificando el propio lenguaje, en un osado y romántico intento del autor para desbaratar la trampa, la trapisonda... Se dirá que aparte de una intensa obra de humor e imaginación conceptual, la obra de "Sarangana" es profundamente ecológica, y sus frases comienzan a usarse por doquier. Obviamente, este "neolunfardo" está repleto de lenguaje : "espejaime", "buzos con solapa", "tejemaneje", el pantalón que generalmente ha sido arrugado por el dueño que es tartamudo, o que en los dias de tormenta usa el cierre relámpago, el avión a galena, el auto marca "Patanglén" que tiene siete puertas, o el departamento que la inmobiliaria reconoce por el olor... Basta analizar algunas de estas invenciones para darnos cuenta del múltiple sentido de la comunicación en una sociedad condicionada por "bromas de las que nadie podría reirse". Y esto no es nada... Lo importante aquí es la risa que nos genera, ese sentido de querer repetir la risa y no ya toda la otra locura de estas ciudades y, sobre todo, conociendo al verdadero "Sarangana", tener el placer de ver al maravilloso ser humano que esconde...

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