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«OREMOS CON LA IGLESIA»

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Contiene: Laudes, Vísperas, Completas y Comentario a la Palabra de Dios

Año VIII - Nro. 87 - Febrero 2013 Director: P. Martino Maccapani, ssp. spediciones@cantv.net publicaciones@sanpablo.org.ve Subdirector: P. V. Amadío Ángel, ssp. spediciones@cantv.net publicaciones@sanpablo.org.ve Coordinadora: July Zambrano Comentarios: P. Antonio Danoz, Redentorista, Telf.: 481.35.40 Comentario a la Palabra de Dios: P. Antonio Danoz, Redentorista Portada: Adrián Rodríguez

Equipo de Revisión, Correcciones: J. Zambrano, Clemencia de Crény Diagramación: Dora González Pedidos por suscripción: Telfs.: (0212) 963.68.81 / 963.65.19 Fax 963.68.52 distribuidora@sanpablo.org.ve suscripciones@sanpablo.org.ve Precio unitario Bs.F. 28,00 Administración: Telfs.: (0212) 576.76.62 577.10.24 - Fax 576.93.34 cobranzas@sanpablo.org.ve Rif: J-00063835-7 Depósito legal: pp200502CS1934

Puntos de ventas de “Oremos con la Iglesia” Librerías San Pablo SAN PABLO DISTRIBUCIÓN Pedidos al mayor: El Hatillo, Edo. Miranda Telfs.: (0212) 963.68.81 - 963.65.19 Fax: 963.68.52 E-mail: distribuidora@sanpablo.org.ve suscripciones@sanpablo.org.ve CARACAS: Telfs.: (0212) 572.36.97 - 572.27.36 572.08.91- Fax : 573.75.42 E-mail: caracas@sanpablo.org.ve EL HATILLO: Telfs.: (0212) 963.23.42 - Fax : 963.68.52 - E-mail: hatillo@sanpablo.org.ve MARACAIBO: Telf.: (0261) 791.65.83 Fax: 791.68.06 E-mail: maracaibo@sanpablo.org.ve MARACAY: Telfs.: (0243) 247.04.21 - 247.33.25 Fax: 247.16.21 E-mail: maracay@sanpablo.org.ve MATURÍN: Telf. : (0291) 641.18.49 - 641.01.72 Telefax: 642.17.67 E-mail: maturin@sanpablo.org.ve MÉRIDA: Telf.: (0274) 252.92.18 Fax: 252.86.86 E-mail: merida@sanpablo.org.ve

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Intenciones Generales y Misionales del Santo Padre para el mes de Febrero 2013 Generales: Para que las familias de inmigrantes, en particular las madres, sean sostenidas y acompañadas en sus dificultades. Misionales: Para que las poblaciones que experimentan las guerras y conflictos puedan ser protagonistas de la construcción de un porvenir de paz.


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Calendario Litúrgico - Febrero 2013, Ciclo “C” 1 de Febrero - Viernes, Bta. Candelaria de San José, Vg. - Hb 10,32-39; Sal 36; Mc 4,26-34. 2 de Febrero - Sábado, Presentación del Señor, F - Mal 3,1-4; Sal 23; o Hb 2,14-18; Lc 2,22-40. 3 de Febrero - IV Domingo del Tiempo Ordinario /C - Jer 1,45.17-19; Sal 70; 1 Cor 12,31-13,13; Lc 4,21-30 - L.H.: 4ª Semana del Salterio. 4 de Febrero - Lunes, Feria, IV Sem. del Tpo. Ord. - Hb 11,32-40; Sal 30; Mc 5,1-20. 5 de Febrero - Martes, Sta. Águeda, Virg. y Mrt., M - Hb 12,1-4; Sal 21; Mc 5,21-43. 6 de Febrero - Miércoles, S. Pablo Miki y Comps. Mrts. - Hb 12,4-7.1115; Sal 102; Mc 6,1-6. 7 de Febrero - Jueves, Feria, IV Sem. del Tpo. Ord. - Hb 12,1819.21-24; Sal 47; Mc 6,7-13. 8 de Febrero - Viernes, Feria o Mem. de S. Jerónimo Emiliani - Hb 13,1-8; Sal 26; Mc 6,14-29. 9 de Febrero - Sábado, Feria o Mem. de S. Miguel Febres Cordero - Hb 13,15-17.20-21; Sal 22; Mc 6,30-34. 10 de Febrero - V Domingo del Tiempo Ordinario /C - Is 6,1-2.3-8; Sal 137; 1 Cor 15,1.11; Lc 5,1-11 L.H.: 1ª Semana del Salterio. 11 de Febrero Lunes, Ntra. Sra. de Lourdes, F - Is 66,10-14; Sal (Jt 13); Jn 2, 1-11. 12 de Febrero - Martes, Feria, V Sem. del Tpo. Ord. - Gén 1,20-2,4: Sal 8; Mc 7,1-13. 13 de Febrero - Miércoles de Ceniza - Jl 2,12-18; Sal 50; 2 Cor 5,20-6,2; Mt 6,1-6.16-18. 14 de Febrero - Jueves después de Ceniza - Dt 30,15-20; Sal 1; Lc 9,22-25.

15 de Febrero - Viernes después de Ceniza - Is 58,1-9; Sal 50; Mt 9,14-15. 16 de Febrero - Sábado después de Ceniza - Is 58,9-14; Sal 85; Lc 5,27-32. 17 de Febrero - I Domingo de Cuaresma /C - Dt 26,4-10; Sal 90; Rm 10,8-13; Lc 4,1-13 - L.H.: 1ª Semana del Salterio. 18 de Febrero - Lunes, Feria, I Sem. de Cuaresma - Lev 19,1-2.1118; Sal 18; Mt 25,31-46. 19 de Febrero - Martes, Feria, I Sem. de Cuaresma - Is 55, 10-11; Sal 33; Mt 6,7-15. 20 de Febrero - Miércoles, Feria, I Sem. de Cuaresma - Jon 3,1-10; Sal 50; Lc 11,29-32. 21 de Febrero - Jueves, Feria, I Sem. de Cuaresma - Est 14,1.35.12-14; Sal 137; Mt 7,7-12. 22 de Febrero - Viernes, Cátedra de San Pedro, Apóstol, F - 1Pe 5,14; Sal 22; Mt 16,13-19. 23 de Febrero - Sábado, Feria, I Sem. de Cuaresma - Dt 26,16-19; Sal; 118; Mt 5,43-48. 24 de Febrero - II Domingo de Cuaresma /C - Gén 15,5-12.17-18; Sal 26; Flp 3,17-4,1; Lc 9,28-36 L.H.: 2ª Semana del Salterio. 25 de Febrero - Lunes, Feria, II Sem. de Cuaresma - Dn 9,4-10; Sal 78; Lc 6,36-38. 26 de Febrero - Martes, Feria, II Sem. de Cuaresma - Is 1,10.16-20; Sal 49; Mt 23,1-12. 27 de Febrero, Miércoles, Feria, II Sem. de Cuaresma - Jer 18,18-20; Sal 30; Mt 20,17-28. 28 de Febrero - Jueves, Feria, II Sem.de Cuaresma - Jer 17,5-10; Sal 1; Lc 16,19-31.


Textos comunes

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Oración de la Tarde - Vísperas Invocación inicial

V Dios mío, ven en mi auxilio. R Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya. Cántico de la Sma. Virgen María (Lc 1,46-55) (cántico de la tarde) Proclama mi alma la grandeza del Señor,/ se alegra mi espíritu en Dios mi salvador;/ porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,/ porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:/ su nombre es santo y su misericordia llega a sus fieles/ de generación en generación. Él hace proezas con su brazo:/ dispersa a los soberbios de corazón, / derriba del trono a los poderosos/ y enaltece a los humildes,/ a los hambrientos los colma de bienes/ y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,/ acordándose de su misericordia/ —como lo había prometido a nuestros padres—/ en favor de Abraham y su descendencia por siempre. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo./ Como era en el principio, ahora y siempre,/ por los siglos de los siglos. Amén.

Conclusión - Laudes y Vísperas Si el que preside es un presbítero o un diácono, bendice con la fórmula siguiente:

El Señor esté con ustedes./ Y con tu espíritu./ La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo + y Espíritu Santo, descienda sobre vosotros./ Amén. Si se despide a la asamblea, se añade:

Pueden ir en paz./ Demos gracias a Dios. Si el que preside no es un ministro ordenado, y en la recitación individual, se concluye:

V El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. R Amén.

Oración de la Mañana - Laudes Invocación inicial

V Señor, abre mis labios. R Y mi boca proclamará tu alabanza. (En forma opcional se dice luego el salmo 94 (o bien el salmo 23, 99, o el 66)

Salmo 94 Venid, aclamemos al Señor,/ demos vítores a la Roca que nos salva;/ entremos a su presencia dándole gracias,/ aclamándolo con cantos. Se repite la antífona

Porque el Señor es un Dios grande,/ soberano de todos los dioses:/ tiene en su mano las simas de la tierra,/ son

suyas las cumbres de los montes./ Suyo es el mar, porque él lo hizo,/ la tierra firme que modelaron sus manos. Se repite la antífona

Venid, postrémonos por tierra,/ bendiciendo al Señor, creador nuestro./ Porque él es nuestro Dios,/ y nosotros su pueblo,/ el rebaño que él guía. Se repite la antífona

Ojalá escuchéis hoy su voz:/ «No endurezcáis el corazón como en Meribá,/ como el día de Masá en el desierto:/ cuando vuestros padres me pusieron a prueba,/ y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.


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Textos comunes

Se repite la antífona

Durante cuarenta años/ aquella generación me repugnó, y dije: «Es un pueblo de corazón extraviado,/ que no reconoce mi camino;/ por eso he jurado en mi cólera/ que no entrarán en mi descanso». Se repite la antífona

Gloria al Padre, y al Hijo,/ y al Espíritu Santo./ Como era en el principio, ahora y siempre, /por los siglos de los siglos. Amén. Se repite la antífona

o bien el Salmo 23 Del Señor es la tierra y cuanto la llena,/ el orbe y todos sus habitantes: /él la fundó sobre los mares,/ él la afianzó sobre los ríos. Se repite la antífona

¿Quién puede subir al monte del Señor?/ ¿Quién puede estar en el recinto sacro? Se repite la antífona

El hombre de manos inocentes/ y puro corazón,/ que no confía en los ídolos/ ni jura contra el prójimo en falso./ Ése recibirá la bendición del Señor,/ le hará justicia el Dios de salvación.

Señor, Dios de los ejércitos./ Él es el Rey de la gloria. Se repite la antífona

o bien el Salmo 66 El Señor tenga piedad y nos bendiga,/ ilumine su rostro sobre nosotros;/ conozca la tierra tus caminos,/ todos los pueblos tu salvación. Se repite la antífona

¡Oh Dios!, que te alaben los pueblos,/ que todos los pueblos te alaben. Se repite la antífona

Que canten de alegría las naciones,/ porque riges el mundo con justicia,/ riges los pueblos con rectitud/ y gobiernas las naciones de la tierra. Se repite la antífona

¡Oh Dios!, que te alaben los pueblos,/ que todos los pueblos te alaben. Se repite la antífona

La tierra ha dado su fruto,/ nos bendice el Señor, nuestro Dios./ Que Dios nos bendiga; que le teman/ hasta los confines del orbe.

o bien el Salmo 99 Aclama al Señor, tierra entera,/ servid al Señor con alegría,/ entrad en su presencia con aclamaciones.

Se repite la antífona

Se repite la antífona

Éste es el grupo que busca al Señor,/ que viene a tu presencia, Dios de Jacob.

Sabed que el Señor es Dios:/ que él nos hizo y somos suyos,/ su pueblo y ovejas de su rebaño.

Se repite la antífona

¡Portones!, alzad los dinteles,/ levantaos, puertas antiguas:/ va a entrar el Rey de la gloria. Se repite la antífona

¿Quién es ese Rey de la gloria?/ El Señor, héroe valeroso;/ el Señor, héroe de la guerra. Se repite la antífona

¡Portones!, alzad los dinteles,/ levantaos, puertas antiguas:/ va a entrar el Rey de la gloria. Se repite la antífona

¿Quién es ese Rey de la gloria?/ El

Se repite la antífona

Entrad por sus puertas, con acción de gracias,/ por sus atrios con himnos, /dándole gracias y bendiciendo su nombre: «El Señor es bueno,/ su misericordia es eterna,/ su fidelidad por todas las edades». Cántico de Zacarías (Lc 1,68-79) (cántico de la mañana) Bendito sea el Señor, Dios de Israel, /porque ha visitado y redimido a su pueblo,/ suscitándonos una fuerza


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Textos comunes

de salvación/ en la casa de David, su siervo,/ según lo había predicho desde antiguo/ por boca de sus santos profetas. Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos/ y de la mano de todos los que nos odian;/ ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,/ recordando su santa alianza/ y el juramento que juró a nuestro padre Abraham. Para concedernos que, libres de temor,/ arrancados de la mano de los enemigos,/ le sirvamos con santidad y

justicia,/ en su presencia, todos nuestros días. Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,/ porque irás delante del Señor /a preparar sus caminos,/ anunciando a su pueblo la salvación,/ el perdón de sus pecados. Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,/ nos visitará el sol que nace de lo alto,/ para iluminar a los que viven en tinieblas/ y en sombras de muerte,/ para guiar nuestros pasos por el camino de la paz.

Himno - Domingos - Tiempo Ordinario I Vísperas Luz mensajera de gozo/ hermosura de la tarde,/ llama de la santa gloria,/ Jesús, luz de los mortales. Te saludamos, Señor,/ oh luz del mundo que traes/ en tu rostro sin pecado/ pura la divina imagen. Cuando el día se oscurece,/ buscando la luz amable /nuestras miradas te siguen/ a ti, lumbre inapagable. Salve, Cristo venturoso,/ Hijo y Verbo en nuestra carne,/ brilla en tu frente el Espíritu,/ das el corazón del Padre. Es justo juntar las voces/ en el descanso del viaje,/ y el himno del universo/ a ti, Dios nuestro, cantarte. Oh Cristo que glorificas/ con tu vida nuestra sangre,/ acepta la sinfonía/ de nuestras voces filiales. Amén.

Laudes Las sombras oscuras huyen,/ ya va pasando la noche;/ y el sol, con su luz de fuego,/ nos disipa los temores.

Ya se apagan las estrellas/ y se han encendido soles;/ el rocío cae de los cielos/ en el cáliz de las flores. Las criaturas van vistiendo/ sus galas y sus colores,/ porque al nacer nuevo día/ hacen nuevas las canciones. ¡Lucero, Cristo del alba,/ que paces entre esplendores /apacienta nuestras vidas/ ya sin sombras y sin noches! ¡Hermoso Cristo, el Cordero,/ entre collados y montes! Amén.

II Vísperas Santa Unidad y Trinidad beata:/ con los destellos de tu brillo eterno,/ infunde amor en nuestros corazones,/ mientras se va alejando el sol de fuego. Por la mañana te cantamos loas/ y por la tarde te elevamos ruegos,/ pidiéndote que estemos algún día/ entre los que te alaban en el cielo. Glorificados sean por los siglos/ de los siglos el Padre y su Unigénito,/ y que glorificado con entrambos/ sea por tiempo igual el Paracleto. Amén.

Himnos - Feria, Tiempo Ordinario Laudes Eres la luz y siembras claridades;/ abres los anchos cielos que sostienen,/ como un pilar, los brazos de tu Padre.


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Textos comunes

Arrebatada en rojos torbellinos,/ el alba apaga estrellas lejanísimas;/ la tierra se estremece de rocío. Mientras la noche cede y se disuelve,/ la estrella matinal, signo de Cristo,/ levanta el nuevo día y lo establece. Eres la luz total, Día del Día,/ el Uno en todo, el Trino todo en Uno:/ ¡gloria a tu misteriosa teofanía! Amén.

Vísperas Languidece, Señor, la luz del día/ que alumbra la tarea de los hombres;/ mantén, Señor, mi lámpara encendida,/ claridad de mis días y mis noches.

Confío en ti, Señor, alcázar mío,/ me guíen en la noche tus estrellas,/ alejas con su luz mis enemigos,/ yo sé que mientras duermo no me dejas. Dichosos los que viven en tu casa/ gozando de tu amor ya para siempre,/ dichosos los que llevan la esperanza/ de llegar a tu casa para verte. Que sea de tu Día luz y prenda/ este día en el trabajo ya vivido,/ recibe amablemente mi tarea,/ protégeme en la noche del camino. Acoge, Padre nuestro, la alabanza/ de nuestro sacrificio vespertino,/ que todo de tu amor es don y gracia/ en el Hijo Señor y el Santo Espíritu. Amén.

Común de Pastores Laudes

Vísperas

Cristo, Cabeza, Rey de los pastores,/ el pueblo entero, madrugando a fiesta,/ canta a la gloria de tu sacerdote/ himnos sagrados.

Cantemos al Señor con alegría,/ unidos a la voz del Pastor santo;/ demos gracias a Dios, que es luz y guía,/ solícito pastor de su rebaño.

Con abundancia de sagrado crisma,/ la unción profunda de tu Santo Espíritu/ lo armó guerrero y lo nombró en la Iglesia/ jefe del pueblo.

Es su voz y su amor el que nos llama/ en la voz del pastor que él ha elegido,/ es su amor infinito el que nos ama/ en la entrega y amor de este otro cristo.

Él fue pastor y forma del rebaño,/ luz para el ciego, báculo del pobre,/ padre común, presencia providente,/ todo de todos.

Conociendo en la fe su fiel presencia,/ hambrientos de verdad y luz divina,/ sigamos al pastor que es providencia/ de pastos abundantes que son vida.

Tú que coronas sus merecimientos, / danos la gracia de imitar su vida/ y al fin, sumisos a su magisterio,/ danos su gloria. Amén.

Apacienta, Señor, guarda a tus hi-jos,/ manda siempre a tu mies trabajadores;/ cada aurora, a la puerta del aprisco,/ nos aguarde el amor de tus pastores. Amén.

Común de Santos Laudes Vosotros sois luz del mundo/ y ardiente sal de la tierra,/ ciudad esbelta en el monte,/ fermento en la masa nueva. Vosotros sois los sarmientos,/ y yo la Vid verdadera; / si el Padre poda las ramas,/ más fruto llevan las cepas. Vosotros sois la abundancia/ del reino que ya está cerca,/ los doce mil señalados/ que no caerán en la siega.


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Textos comunes

Dichosos, porque sois limpios/ y ricos en la pobreza,/ y es vuestro el reino que/ sólo se gana con la violencia. Amén.

Vísperas Patriarcas que fuisteis la semilla/ del árbol de la fe en siglos remotos,/ al vencedor divino de la muerte/ rogadle por nosotros. Profetas que rasgasteis inspirados/ del porvenir el velo misterioso,/ al que sacó la luz de las tinieblas/ rogadle por nosotros. Almas cándidas, santos Inocentes/ que aumentáis de los ángeles el coro,

/al que llamó a los niños a su lado/ rogadle por nosotros. Apóstoles que echasteis en el mundo/ de la Iglesia el cimiento poderoso,/ al que es de la verdad depositario/ rogadle por nosotros. Mártires que ganasteis vuestra palma/ en la arena del circo, en sangre rojo,/ al que es fuente de vida y hermosura/ rogadle por vosotros. Monjes que de la vida en el combate/ pedisteis paz al claustro silencioso,/ al que es iris de calma en las tormentas / rogadle por nosotros.

Común de Doctores de la Iglesia Laudes Para vosotros, el misterio del Padre;/ con vosotros, la luz del Verbo;/ en vosotros, la llama del Amor/ que es fuego. ¡Hontanares de Dios!, /¡hombres del Evangelio!,/ ¡humildes inteligencias luminosas!,/ ¡grandes hombres de barro tierno! El mundo tiene hambre de infinito/ y sed de cielo;/ las creaturas nos atan a lo efímero/ y nos vamos perdiendo en el tiempo. Para nosotros,/ el misterio que aprendisteis del Padre; con nosotros, la luz que os dio el Verbo;/ en nosotros, el Amor ingénito. ¡Hombres de Cristo, maestros de la Iglesia!, dadnos una vida y un anhelo,/ la angustia por la verdad,/ por el error el miedo. Dadnos una vida de rodillas/ ante el misterio,/ una visión de este mundo de muerte/ y una esperanza de cielo. Padre, te pedimos para la Iglesia /la ciencia de estos maestros. Amén.

Vísperas

Verbo de Dios, eterna luz divina,/ fuente eternal de toda verdad pura,/

gloria de Dios, que el cosmos ilumina,/ antorcha toda luz en noche oscura. Palabra eternamente pronunciada/ en la mente del Padre, ¡oh regocijo!,/ que en el tiempo a los hombres nos fue dada/ en el seno de Virgen, hecha Hijo. Las tinieblas de muerte y de pecado,/ en que yacía el hombre, así vencido,/ su verdad y su luz han disipado,/ con su vida y su muerte ha redimido. Con destellos de luz que Dios envía,/ no dejéis de brillar, faros divinos;/ de los hombres y pueblos sed su guía,/ proclamad la verdad en los caminos. Amén.


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Textos comunes - Oración de la Noche - Completas

ORACIÓN DE LA NOCHE - Completas En el espíritu de la reforma del Concilio, la oración de completas es presentada como la oración conclusiva de la jornada del cristiano. Es una oración de recogimiento antes del reposo de la noche (aunque sea después de medianoche). Está impregnada de intimidad y de silencio, propio de la noche. Más que una oración de alabanza, se puede decir que las completas son una súplica de protección y una petición de defensa espiritual contra los peligros de la noche.

INVOCACIÓN INICIAL V Dios mío, ven en mi auxilio. R Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos Amén. (Aleluya). EXAMEN DE CONCIENCIA

Es muy de alabar que, después de la invocación inicial, se haga el examen de conciencia, el cual en la celebración comunitaria puede concluirse con un acto penitencial, de la siguiente forma:

Hermanos, habiendo llegado al final de esta jornada que Dios nos ha concedido, reconozcamos sinceramente nuestros pecados. Todos examinan en silencio su conciencia. Terminado el examen se añade una de las siguientes fórmulas penitenciales:

I Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante ustedes, hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión: por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.

Por eso ruego a santa María, siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a ustedes, hermanos, que intercedan por mí ante Dios, nuestro Señor. V R V R

II Señor, ten misericordia de nosotros, Porque hemos pecado contra ti. Muéstranos, Señor, tu misericordia. Y danos tu salvación.

III V Tú que has sido enviado a sanar los corazones afligidos. Señor, ten piedad (de nosotros). R Señor, ten piedad (de nosotros). V Tú que has venido a llamar a los pecadores, Cristo, ten piedad (de nosotros). R Cristo, ten piedad (de nosotros). V Tú que estás sentado a la derecha del Padre para interceder por nosotros, Señor, ten piedad (de nosotros). R Señor, ten piedad (de nosotros).

Pueden usarse otras invocaciones penitenciales. Si preside la celebración un ministro, él solo dice la absolución siguiente; en caso contrario, la dicen todos:


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Oración de la Noche - Completas

V El Señor todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna. R Amén. HIMNOS A continuación se dice uno de los himnos siguientes:

Cuando la luz del sol es ya poniente, gracias, Señor, es nuestra melodía; recibe, como ofrenda, amablemente, nuestro dolor, trabajo y alegría. Si poco fue el amor en nuestro empeño de darle vida al día que fenece, convierta en realidad lo que fue un sueño tu gran amor que todo lo engrandece. Tu cruz, Señor, redime nuestra suerte de pecadora en justa, e ilumina la senda de la vida y de la muerte del hombre que en la fe lucha y camina. Jesús Hijo del Padre, cuando avanza la noche oscura sobre nuestro día, concédenos la paz y la esperanza de esperar cada noche tu gran día. Amén.

o bien: Cuando acabamos el día te suplicamos. Señor, nos hagas de centinela y otorgues tu protección. Que te sintamos: contigo sueñe nuestro corazón para cantar tus loores de nuevo al salir el sol. Danos vida saludable, alienta nuestro calor, tu claridad ilumine la oscuridad que llegó. Dánoslo, Padre piadoso, por Jesucristo, el Señor, que reina con el Espíritu Santo vivificador. Amén.

Pueden usarse también, sobre todo en las celebraciones con el pueblo, otros cantos oportunos y debidamente aprobados.

SALMODIA

La salmodia para Completas se encuentra en la página 12, después del Salterio en cuatro semanas. Los domingos y solemnidades, después de las I Vísperas, se dice el salmo 4 y el 133; después de las II Vísperas, se dice el salmo 90. En los días dentro de la octava de Navidad se dicen las Completas del domingo, escogiendo las de después de las I Vísperas o las de después de las II Vísperas, según se prefiera. Los demás días, se dicen los salmos y antífonas señalados para cada día de la semana en el Salterio de Completas. Pueden, sin embargo, sustituirse las Completas de cualquier día por las del domingo, para comodidad, sobre todo, de los que quisieren recitarlas de memoria. En este caso, puede tomarse cualquiera de las dos Completas del domingo, tanto las que se dicen después de las I Vísperas, como las que se dicen después de las II Vísperas.

LECTURA BREVE

Se hace luego la lectura breve, que se toma del Salterio de Completas y del mismo día del cual se tomaron los salmos; después se recita el responsorio breve.

RESPONSORIO BREVE V En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. R En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. V Tú, el Dios leal, nos librarás. R Te encomiendo mi espíritu.


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Oración de la Noche - Completas

V Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. R En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. CÁNTICO EVANGÉLICO Antífona: Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con Cristo y descansemos en paz. Cántico de Simeón Lc 2, 29-32 Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz, porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Antífona: Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con Cristo y descansemos en paz. Oración La oración conclusiva se toma del Salterio de Completas. Antes de ella se dice Oremos y al final de ella se responde Amén. CONCLUSIÓN Bendición Después de la oración conclusiva se dice la siguiente bendición, incluso cuando el Oficio lo reza una sola persona:

V El Señor todopoderoso nos conceda una noche tranquila y una santa muerte. R Amén. Antífona final de la Santísima Virgen Se termina con una de las antífonas de la Santísima Virgen que se presentan a continuación, o con algún otro canto debidamente aprobado.

I Madre del Redentor, virgen fecunda, puerta del cielo siempre abierta, estrella del mar, ven a librar al pueblo que tropieza y se quiere levantar. Ante la admiración de cielo y tierra, engendraste a tu santo Creador, y permaneces siempre virgen. Recibe el saludo del ángel Gabriel, y ten piedad de nosotros, pecadores.

II Salve, Reina de los cielos y Señora de los ángeles; salve raíz, salve puerta, que dio paso a nuestra luz. Alégrate, virgen gloriosa, entre todas la más bella; salve, agraciada doncella, ruega a Cristo por nosotros. III Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra,


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Oración de la Noche - Completas

Dios te salve.

A ti llamamos los desterrados hijos de Eva, a ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos, y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre.

¡Oh clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María! IV Bajo tu amparo nos acogemos, santa Madre de Dios, no desprecies las oraciones que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien líbranos de todo peligro, oh Virgen gloriosa y bendita.

Completas ORACIÓN PARA ANTES DEL DESCANSO NOCTURNO Para el rezo de Completas pueden usarse los formularios asignados a cada día de la semana en este Salterio de Completas. Si se prefiere, también pueden usarse, en cualquier día, los formularios señalados para después de las I o II Vísperas del domingo, en cuyo caso debe decirse como oración conclusiva la segunda de las dos oraciones que figuran en dichos formularios de domingo.

DOMINGO Y SOLEMNIDADES DESPUÉS DE LAS I VÍSPERAS V Dios mío, ven en mi auxilio. R Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre. Como era. Es muy de alabar que, después de la invocación inicial, se haga el examen de conciencia, el cual en la celebración comunitaria puede concluirse con alguna de las fórmulas del acto penitencial de la misa. El himno se halla indicado en pág. 9

SALMODIA Antífona 1 - Ten piedad de mí, Señor, y escucha mi oración. Salmo 4 Escúchame cuando te invoco. Dios, defensor mío; tú que en el aprieto me diste anchura, ten piedad de mí y escucha mi oración. Y vosotros, ¿hasta cuándo ultrajaréis mi honor, amaréis la falsedad y buscaréis el engaño? Sabedlo: el Señor hizo milagros en mi favor, y el Señor me escuchará cuando lo invoque. Temblad y no pequéis, reflexionad en el silencio de vuestro lecho; ofreced sacrificios legítimos y confiad en el Señor. Hay muchos que dicen: «¿Quién nos hará ver la dicha, si la luz de tu rostro ha huido de nosotros?» Pero tú. Señor, has puesto en mi corazón más alegría que si abundara en trigo y en vino.


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En paz me acuesto y en seguida me duermo, porque tú solo, Señor, me haces vivir tranquilo. Ant. Ten piedad de mí, Señor, y escucha mi oración. Antífona 2 - Durante la noche, bendecid al Señor. Salmo 133 Y ahora bendecid al Señor, los siervos del Señor, los que pasáis la noche en la casa del Señor: Levantad las manos hacia el santuario, y bendecid al Señor. El Señor te bendiga desde Sión: el que hizo cielo y tierra. Ant. Aleluya, aleluya, aleluya. LECTURA BREVE Dt 6, 4-7 Escucha, Israel: El Señor, nuestro Dios, es solamente uno. Amarás al Señor, tu Dios, con todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas. Las palabras que hoy te digo quedarán en tu memoria; se las repetirás a tus hijos y hablarás de ellas estando en casa y yendo de camino, acostado y levantado. RESPONSORIO BREVE V En tus manos. Señor, encomiendo mi espíritu. R En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. V Tú, el Dios leal, nos librarás. R Te encomiendo mi espíritu. V Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. R En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. CÁNTICO EVANGÉLICO Antífona: Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con Cristo y descansemos en paz. Cántico de Simeón Lc 2, 29-32 Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz, porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Antífona: Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con Cristo y descansemos en paz.


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Oración Después de las I Vísperas del domingo: Guárdanos, Señor, durante esta noche y haz que mañana, ya al clarear el nuevo día, la celebración del domingo nos llene con la alegría de la resurrección de tu Hijo. Que vive y reina por los siglos de los siglos. Después de las I Vísperas de las solemnidades que no coinciden en domingo: Visita, Señor, esta habitación: aleja de ella las insidias del enemigo; que tus santos ángeles habiten en ella y nos guarden en paz y que tu bendición permanezca siempre con nosotros. Por Cristo nuestro Señor. CONCLUSIÓN Bendición V El Señor todopoderoso nos conceda una noche tranquila y una santa muerte. R Amén. La antífona final de la Santísima Virgen, pág. 10

DOMINGO Y SOLEMNIDADES DESPUÉS DE LAS II VÍSPERAS V Dios mío, ven en mi auxilio. R Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre. Como era. Es muy de alabar que, después de la invocación inicial, se haga el examen de conciencia, el cual en la celebración comunitaria puede concluirse con alguna de las fórmulas del acto penitencial de la misa. El himno se halla indicado en pág. 9

SALMODIA Antífona: Al amparo del Altísimo no temo el espanto nocturno. Salmo 90 Tú que habitas al amparo del Altísimo, que vives a la sombra del Omnipotente, di al Señor: «Refugio mío, alcázar mío. Dios mío, confío en ti.» Él te librará de la red del cazador, de la peste funesta. Te cubrirá con sus plumas, bajo sus alas te refugiarás: su brazo es escudo y armadura. No temerás el espanto nocturno, ni la flecha que vuela de día, ni la peste que se desliza en las tinieblas,


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ni la epidemia que devasta a mediodía.

Caerán a tu izquierda mil, diez mil a tu derecha; a ti no te alcanzará. Tan sólo abre tus ojos y verás la paga de los malvados, porque hiciste del Señor tu refugio, tomaste al Altísimo por defensa. No se te acercará la desgracia, ni la plaga llegará hasta tu tienda, porque a sus ángeles ha dado órdenes para que te guarden en tus caminos;

te llevarán en sus palmas, para que tu pie no tropiece en la piedra; caminarás sobre áspides y víboras, pisotearás leones y dragones. «Se puso junto a mí: lo libraré; lo protegeré porque conoce mi nombre, me invocará y lo escucharé. Con él estaré en la tribulación, lo defenderé, lo glorificaré; lo saciaré de largos días, y le haré ver mi salvación». Ant. Al amparo del Altísimo no temo el espanto nocturno

LECTURA BREVE Ap 22, 4-5 Verán el rostro del Señor, y tendrán su nombre en la frente. Y no habrá más noche, y no necesitarán luz de lámpara ni de sol, porque el Señor Dios los alumbrará a ellos, y reinarán por los siglos de los siglos. RESPONSORIO BREVE V En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. R En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. V Tú, el Dios leal, nos librarás. R Te encomiendo mi espíritu V Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. R En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. CANTICO EVANGÉLICO Antífona: Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con Cristo y descansemos en paz. Cántico de Simeón Lc 2, 29-32 Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz, porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Antífona: Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con Cristo y descansemos en paz. Aleluya.


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Oración Después de las II Vísperas del domingo: Humildemente te pedimos, Señor, que después de haber celebrado en este día los misterios de la resurrección de tu Hijo, sin temor alguno, descansemos en tu paz, y mañana nos levantemos alegres para cantar nuevamente tus alabanzas. Por Cristo nuestro Señor. Después de las II Vísperas de las solemnidades que no coinciden en domingo: Visita, Señor, esta habitación: aleja de ella las insidias del enemigo; que tus santos ángeles habiten en ella y nos guarden en paz y que tu bendición permanezca siempre con nosotros. Por Cristo nuestro Señor. CONCLUSIÓN Bendición V El Señor todopoderoso nos conceda una noche tranquila y una santa muerte. R Amén. La antífona final de la Santísima Virgen, en la pág. 10

LUNES

V Dios mío, ven en mi auxilio. R Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre. Como era. Aleluya. Es muy de alabar que, después de la invocación inicial, se haga el examen de conciencia, el cual en la celebración comunitaria puede concluirse con alguna de las fórmulas del acto penitencial de la misa. El himno se halla indicado en el Ordinario, en pág. 9

SALMODIA Antífona: Tú, Señor, eres clemente y rico en misericordia. Salmo 85 Inclina tu oído. Señor; escúchame, que soy un pobre desamparado; protege mi vida, que soy un fiel tuyo; salva a tu siervo, que confía en ti. Tú eres mi Dios, piedad de mí, Señor, que a ti te estoy llamando todo el día; alegra el alma de tu siervo, pues levanto mi alma hacia ti; porque tú, Señor, eres bueno y clemente, rico en misericordia con los que te invocan. Señor, escucha mi oración, atiende a la voz de mi súplica.


16 En el día del peligro te llamo, y tú me escuchas. No tienes igual entre los dioses, Señor, ni hay obras como las tuyas. Todos los pueblos vendrán a postrarse en tu presencia, Señor; bendecirán tu nombre: «Grande eres tú, y haces maravillas; tú eres el único Dios.» Enséñame, Señor, tu camino, para que siga tu verdad; mantén mi corazón entero en el temor de tu nombre. Te alabaré de todo corazón, Dios mío; daré gloria a tu nombre por siempre, por tu grande piedad para conmigo, porque me salvaste, del abismo profundo.

Oración de la Noche - Completas

Dios mío, unos soberbios se levantan contra mí, una banda de insolentes atenta contra mi vida, sin tenerte en cuenta a ti. Pero tú, Señor, Dios clemente y misericordioso, lento a la cólera, rico en piedad y leal, mírame, ten compasión de mí. Da fuerza a tu siervo, salva al hijo de tu esclava; dame una señal propicia, que la vean mis adversarios y se avergüencen, porque tú, Señor, me ayudas y consuelas. Ant. Tú, Señor, eres clemente y rico en misericordia.

LECTURA BREVE 1Tes 5, 9-10 Dios nos ha puesto para obtener la salvación por nuestro Señor Jesucristo, que murió por nosotros, para que, velando o durmiendo, vivamos junto con él. RESPONSORIO BREVE V En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. R En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. V Tú, el Dios leal, nos librarás. R Te encomiendo mi espíritu. V Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. R En tus manos. Señor, encomiendo mi espíritu. CÁNTICO EVANGÉLICO Antífona: Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con Cristo y descansemos en paz. Cántico de Simeón Lc 2, 29-32 Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz, porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.


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Oración de la Noche - Completas

Antífona: Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con Cristo y descansemos en paz. Oración Concede, Señor, a nuestros cuerpos fatigados el descanso necesario, y haz que la simiente del reino que con nuestro trabajo hemos sembrado hoy crezca y germine para la cosecha de la vida eterna. Por Cristo nuestro Señor. CONCLUSIÓN Bendición V El Señor todopoderoso nos conceda una noche tranquila y una santa muerte. R Amén. La antífona final de la Santísima Virgen, en la pág. 10

MARTES V Dios mío, ven en mi auxilio. R Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre. Como era. Es muy de alabar que, después de la invocación inicial, se haga el examen de conciencia, el cual en la celebración comunitaria puede concluirse con alguna de las fórmulas del acto penitencial de la misa. El himno se halla indicado en pág. 9

SALMODIA Antífona: No me escondas tu rostro, ya que confío en ti. Salmo 142, 1-11 Señor, escucha mi oración; tú que eres fiel, atiende a mi súplica; tú que eres justo, escúchame. No llames a juicio a tu siervo, pues ningún hombre vivo es inocente frente a ti. El enemigo me persigue a muerte, empuja mi vida al sepulcro, me confina a las tinieblas como a los muertos ya olvidados. Mi aliento desfallece, mi corazón dentro de mí está yerto. Recuerdo los tiempos antiguos, medito todas tus acciones, considero las obras de tus manos y extiendo mis brazos hacia ti: tengo sed de ti como tierra reseca. Escúchame en seguida, Señor,

que me falta el aliento. No me escondas tu rostro, igual que a los que bajan a la fosa.

En la mañana hazme escuchar tu gracia, ya que confío en ti; indícame el camino que he de seguir, pues levanto mi alma a ti. Líbrame del enemigo, Señor, que me refugio en ti. Enséñame a cumplir tu voluntad, ya que tú eres mi Dios. Tu espíritu, que es bueno, me guíe por tierra llana. Por tu nombre, Señor, consérvame vivo; por tu clemencia, sácame de la angustia.


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Oración de la Noche - Completas

Ant. No me escondas tu rostro, ya que confío en ti LECTURA BREVE 1Pe 5, 8-9 Sed sobrios, estad despiertos: vuestro enemigo, el diablo, como león rugiente, ronda buscando a quien devorar; resistidle, firmes en la fe. RESPONSORIO BREVE V En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. R En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. V Tú, el Dios leal, nos librarás. R Te encomiendo mi espíritu. V Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. R En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. CÁNTICO EVANGÉLICO Antífona: Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con Cristo y descansemos en paz. Cántico de Simeón Lc 2, 29-32 Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz, porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel. Antífona: Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con Cristo y descansemos en paz. Oración Ilumina, Señor, nuestra noche y concédenos un descanso tranquilo; que mañana nos levantemos en tu nombre y podamos contemplar, con salud y gozo, el clarear del nuevo día. Por Cristo nuestro Señor. CONCLUSIÓN Bendición V El Señor todopoderoso nos conceda una noche tranquila y una santa muerte. R Amén. La antífona final de la Santísima Virgen, en la pág. 10

MIÉRCOLES

V Dios mío, ven en mi auxilio. R Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre. Como era. Es muy de alabar que, después de la invocación inicial, se haga el examen de conciencia, el cual en la celebración comunitaria puede concluirse con alguna de las fórmulas del acto penitencial de la misa.


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Oración de la Noche - Completas El himno se halla indicado en pág. 9

SALMODIA Antífona 1 - Sé tú, Señor, la roca de mi refugio, un baluarte donde me salve Salmo 30, 2-6 A ti, Señor, me acojo: no quede yo nunca defraudado; tú, que eres justo, ponme a salvo, inclina tu oído hacia mí; ven aprisa a librarme, sé la roca de mi refugio, un baluarte donde me salve, tú que eres mi roca y mi baluarte; Antífona 2 - Desde lo hondo a ti grito, Señor. Salmo 129 Desde lo hondo a ti grito, Señor; + Señor, escucha mi voz; estén tus oídos atentos a la voz de mi súplica. Si llevas cuenta de los delitos, Señor, ¿quién podrá resistir? Pero de ti procede el perdón, y así infundes respeto.

por tu nombre dirígeme y guíame: sácame de la red que me han tendido, porque tú eres mi amparo. En tus manos encomiendo mi espíritu: tú, el Dios leal, me librarás. Ant. Sé tú, Señor, la roca de mi refugio, un baluarte donde me salve Mi alma espera en el Señor, espera en su palabra; mi alma aguarda al Señor, más que el centinela la aurora. Aguarde Israel al Señor, como el centinela la aurora; porque del Señor viene la misericordia, la redención copiosa; y él redimirá a Israel de todos sus delitos. Ant. Desde lo hondo a ti grito, Señor.

LECTURA BREVE Ef 4, 26-27 No lleguéis a pecar; que la puesta del sol no os sorprenda en vuestro enojo. No dejéis lugar al diablo. RESPONSORIO BREVE V En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. R En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. . V Tú, el Dios leal, nos librarás. R Te encomiendo mi espíritu. V Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. R En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. CÁNTICO EVANGÉLICO Antífona: Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con Cristo y descansemos en paz. Cántico de Simeón Lc 2, 29-32 Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz,


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Oración de la Noche - Completas

porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel. Antífona: Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con Cristo y descansemos en paz. Oración Señor Jesucristo, tú que eres manso y humilde de corazón ofreces a los que vienen a ti un yugo llevadero y una carga ligera; dígnate, pues, aceptar los deseos y las acciones del día que hemos terminado: que podamos descansar durante la noche para que así, renovado nuestro cuerpo y nuestro espíritu, perseveremos constantes en tu servicio. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. CONCLUSIÓN Bendición V El Señor todopoderoso nos conceda una noche tranquila y una santa muerte. R Amén. La antífona final de la Santísima Virgen, en la pág. 10

JUEVES

V Dios mío, ven en mi auxilio. R Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre. Como era. Es muy de alabar que, después de la invocación inicial, se haga el examen de conciencia, el cual en la celebración comunitaria puede concluirse con alguna de las fórmulas del acto penitencial de la misa. El himno se halla indicado en pág. 9

SALMODIA Antífona 1 - Mi carne descansa serena Salmo 15 Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti; yo digo al Señor: «Tú eres mi bien.» Los dioses y señores de la tierra no me satisfacen. Multiplican las estatuas de dioses extraños; no derramaré sus libaciones con mis manos, ni tomaré sus nombres en mis labios. El Señor es mi heredad y mi copa; mi suerte está en tu mano:

me ha tocado un lote hermoso, me encanta mi heredad.

Bendeciré al Señor, que me aconseja, hasta de noche me instruye internamente. Tengo siempre presente al Señor, con él a mi derecha no vacilaré. Por eso se me alegra el corazón, se gozan mis entrañas, y mi carne descansa serena. Porque no me entregarás a la muerte, ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción.


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Oración de la Noche - Completas

Me enseñarás el sendero de la vida, me saciarás de gozo en tu presencia, de alegría perpetua a tu derecha. Ant. Mi carne descansa serena. LECTURA BREVE 1Tes 5, 23 Que el mismo Dios de la paz os consagre totalmente y que todo vuestro ser, alma y cuerpo, sea custodiado sin reproche hasta la Parusía de nuestro Señor Jesucristo. RESPONSORIO BREVE V En tus manos. Señor, encomiendo mi espíritu. R En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. V Tú, el Dios leal, nos librarás. R Te encomiendo mi espíritu. V Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. R En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. CÁNTICO EVANGÉLICO Antífona: Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con Cristo y descansemos en paz. Cántico de Simeón Lc 2, 29-32 Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz, porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel. Antífona: Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con Cristo y descansemos en paz. Oración Señor, Dios nuestro, concédenos un descanso tranquilo que restaure nuestras fuerzas, desgastadas ahora por el trabajo del día; así, fortalecidos con tu ayuda, te serviremos siempre con todo nuestro cuerpo y nuestro espíritu. Por Cristo nuestro Señor. CONCLUSIÓN Bendición V El Señor todopoderoso nos conceda una noche tranquila y una santa muerte. R Amén. La antífona final de la Santísima Virgen, en la pág. 10

VIERNES V Dios mío, ven en mi auxilio. R Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre. Como era.


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Es muy de alabar que, después de la invocación inicial, se haga el examen de conciencia, el cual en la celebración comunitaria puede concluirse con alguna de las fórmulas del acto penitencial de la misa. El himno se halla indicado en pág. 9

SALMODIA Antífona: Señor, Dios mío, de día te pido auxilio, de noche grito en tu presencia. Salmo 87 Señor, Dios mío, de día te pido auxilio, de noche grito en tu presencia; + llegue hasta ti mi súplica, inclina tu oído a mi clamor. Porque mi alma está colmada de desdichas, y mi vida está al borde del abismo; ya me cuentan con los que bajan a la fosa, soy como un inválido. Tengo mi cama entre los muertos, como los caídos que yacen en el sepulcro, de los cuales ya no guardas memoria, porque fueron arrancados de tu mano. Me has colocado en lo hondo de la fosa, en las tinieblas del fondo; tu cólera pesa sobre mí, me echas encima todas tus olas. Has alejado de mí a mis conocidos, me has hecho repugnante para ellos: encerrado, no puedo salir, y los ojos se me nublan de pesar. Todo el día te estoy invocando, tendiendo las manos hacia ti.

¿Harás tú maravillas por los muertos? ¿Se alzarán las sombras para darte gracias?

¿Se anuncia en el sepulcro tu misericordia, o tu fidelidad en el reino de la muerte? ¿Se conocen tus maravillas en la tiniebla o tu justicia en el país del olvido? Pero yo te pido auxilio, por la mañana irá a tu encuentro mi súplica. ¿Por qué, Señor, me rechazas y me escondes tu rostro? Desde niño fui desgraciado y enfermo, me doblo bajo el peso de tus terrores, pasó sobre mí tu incendio, tus espantos me han consumido: me rodean como las aguas todo el día, me envuelven todos a una; alejaste de mí amigos y compañeros: mi compañía son las tinieblas. Ant. Señor, Dios mío, de día te pido auxilio, de noche grito en tu presencia.

LECTURA BREVE Jer 14,9 Tú estás en medio de nosotros, Señor, tu nombre ha sido invocado sobre nosotros: no nos abandones, Señor Dios nuestro. RESPONSORIO BREVE V En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. R En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. V Tú, el Dios leal, nos librarás. R Te encomiendo mi espíritu.


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V Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. R En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. CÁNTICO EVANGÉLICO Antífona: Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con Cristo y descansemos en Paz. Cántico de Simeón Lc 2, 29-32 Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz, porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel. Antífona: Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con Cristo y descansemos en paz. Oración Señor, Dios todopoderoso: ya que con nuestro descanso vamos a imitar a tu Hijo que reposó en el sepulcro, te pedimos que, al levantarnos mañana, lo imitemos también resucitando a una vida nueva. Por Cristo nuestro Señor. CONCLUSIÓN Bendición V El Señor todopoderoso nos conceda una noche tranquila y una santa muerte. R Amén. La antífona final de la Santísima Virgen, en la pág. 10

Beata Candelaria de San José Adrián Setién Peña La Beata Candelaria de San José, nació y vivió al sur de la Cordillera de la Costa, en la provincia venezolana, en un tiempo en que Venezuela vive una crítica situación en cuanto a educación y salud se refiere. Es un tiempo de penurias en el que la Beata Candelaria pondrá todo su valor y creatividad al servicio de los más necesitados, siendo la suya una obra que la hace merecedora al cetro de la santidad. Se consigue en la red de Librerías SAN PABLO del país


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de Febrero - Viernes,Bta. Candelaria de San José, Virgen

La Beata de hoy: Bta. Candelaria de San José (1863-1940) Susana Paz Castillo Ramírez nació en Altagracia de Orituco (Edo. Guárico) en el seno de una familia profundamente religiosa. A la muerte de su madre asumió las responsabilidades del Hogar. Al mismo tiempo se dedica a la práctica de la caridad atendiendo a los enfermos.

Oración de la Mañana - Laudes

Invitación: Hacemos memoria de una persona que compartió la fe, la vida con muchas personas de esta tierra. Ella eligió dedicar su vida al servicio del Señor y de los enfermos. Fue su camino de santidad. “La santidad no es un lujo de unos pocos. Es un deber elemental mío y de ustedes. La santidad es aceptar lo que Jesús nos da y dar lo que Jesús nos pide con un gran sonrisa” (Teresa de Calcuta).

Invocación inicial

V Señor, abre mis labios. R Y mi boca proclamará tu alabanza. En forma opcional se dice luego el salmo 94, ver pág. 4, con la antífona siguiente:

Antífona (para el salmo invitatorio): Venid, adoremos al Señor, rey de las vírgenes.

Himno Nos apremia el amor, vírgenes santas,/ ustedes, que siguieron su camino,/ guíenos por las sendas de las almas/ que hicieron de su amor amar divino. Esperaron en vela a su Esposo/ en la noche fugaz de su vida,/ cuando llamó a la puerta, su gozo/ fue contemplar su gloria sin medida.

manente,/ despiertos en la fe y en veste blanca. Amén. Antífona 1 - Contra ti, contra ti solo pequé, Señor; ten misericordia de mí.

Salmo 50 Misericordia, Dios mío, por tu bondad;/ por tu inmensa compasión borra mi culpa;/ lava del todo mi delito,/ limpia mi pecado. Pues yo reconozco mi culpa,/ tengo siempre presente mí pecado:/ contra ti, contra ti solo pequé,/ cometí la maldad que aborreces. En la sentencia tendrás razón,/ en el juicio brillará tu rectitud./ Mira, que en la culpa nací,/ pecador me concibió mi madre.

Su fe y su amor, un fuego ardiente/ que mantuvo la llama en la tardanza,/ su antorcha encendida ansiosamente/ ha colmado de luz su esperanza.

Te gusta un corazón sincero,/ y en mi interior me inculcas sabiduría./ Rocíame con el hisopo: quedaré limpio;/ lávame: quedaré más blanco que la nieve.

Pues gozan ya las nupcias que el Cordero/ con la Iglesia de Dios ha celebrado,/ no permitan que se apague nuestro fuego/ en la pereza y el sueño del pecado.

Hazme oír el gozo y la alegría,/ que se alegren los huesos quebrantados./ Aparta de mi pecado tu vista,/ borra en mí toda culpa.

Demos gracias a Dios y,/ humildemente,/ pidamos al Señor que su llamada/ nos encuentre en vigilia per-

¡Oh Dios!, crea en mí un corazón puro,/ renuévame por dentro con espíritu firme;/ no me arrojes lejos de tu rostro/ no me quites tu santo espíritu.


1 de Febrero - Viernes, Bta. Candelaria de San José

Devuélveme la alegría de tu salvación,/ afiánzame con espíritu generoso:/ enseñaré a los malvados tus caminos,/ los pecadores volverán a ti. Líbrame de la sangre, ¡oh Dios,/ Dios, Salvador mío!,/ y cantará mí lengua tu justicia./ Señor, me abrirás los labios,/ y mi boca proclamará tu alabanza. Los sacrificios no te satisfacen;/ si te ofreciera un holocausto, no lo querrías./ Mi sacrificio es un espíritu quebrantado:/ un corazón quebrantado y humillado/ tú no lo desprecias. Señor, por tu bondad, favorece a Sión,/ reconstruye las murallas de Jerusalén:/ entonces aceptarás los sacrificios rituales,/ ofrendas y holocaustos,/ sobre tu altar se inmolarán novillos. Gloria y antífona 1 Antífona 2 - Reconocemos, Señor, nuestra impiedad; hemos pecado contra ti.

Cántico

Jer 14, 17-21

Mis ojos se deshacen en lágrimas,/ día y noche no cesan:/ por la terrible desgracia de la doncella de mi pueblo,/ una herida de fuertes dolores. Salgo al campo: muertos a espada;/ entro en la ciudad: desfallecidos de hambre;/ tanto el profeta como el sacerdote/ vagan sin sentido por el país. ¿Por qué has rechazado del todo a Judá?/ ¿Tiene asco tú garganta de Sión?/ ¿Por qué nos has herido sin remedio?/ Se espera la paz, y no hay bienestar,/ al tiempo de la cura sucede la turbación. Señor, reconocemos nuestra impiedad,/ la culpa de nuestros padres,/ porque pecamos contra ti. No nos rechaces, por tu nombre,/ no desprestigies tu trono glorioso;/ recuerda y no rompas tu alianza con nosotros. Gloria y antífona 2

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Antífona 3 - Reconocemos, Señor, nuestra impiedad; hemos pecado contra ti.

Salmo 99 Aclama al Señor, tierra entera,/ servid al Señor con alegría,/ entrad en su presencia con aclamaciones. Sabed que el Señor es Dios:/ que él nos hizo y somos suyos,/ su pueblo y ovejas de su rebaño. Entrad por sus puertas, con acción de gracias,/ por sus atrios con himnos,/ dándole gracias y bendiciendo su nombre:/ «El Señor es bueno,/ su misericordia es eterna, /su fidelidad por todas las edades». Gloria y antífona 3

Lectura breve

Ct 8, 7

Las aguas torrenciales no podrían apagar el amor, ni anegarlo los ríos. Si alguien quisiera comprar el amor con todas las riquezas de su casa, se haría despreciable.

Responsorio breve

V Oigo en mi corazón: buscad mi rostro. R Oigo en mi corazón: buscad mi rostro. V Tu rostro buscaré, Señor. R Buscad mi rostro. V Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. R Oigo en mi corazón: buscad mi rostro.

Cántico de Zacarías, pág. 4

Antífona: Esta es la virgen prudente que, unida a Cristo, resplandece como el sol en el reino celestial.

Preces Glorifiquemos a Cristo, esposo y corona de las vírgenes, y supliquémosle diciendo: Jesús, corona de las vírgenes, escúchanos. Señor Jesucristo, a quien las vírgenes amaron como a su único esposo, *


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1 de Febrero - Viernes, Bta. Candelaria de San José

concédenos que nada nos aparte de tu amor.

Señor, la verdadera sabiduría y la pureza de costumbres.

Tú que coronaste a María como reina de las vírgenes, * por su intercesión concédenos recibirte siempre con pureza de corazón.

(Se pueden añadir algunas intenciones libres)

Por intercesión de las santas vírgenes que te sirvieron siempre con fidelidad, consagradas a ti en cuerpo y alma, * ayúdanos, Señor, a que los bienes de este mundo que pasa no nos separen de tu amor eterno. Señor Jesús, esposo que has de venir y a quien las vírgenes prudentes esperaban, * concédenos que aguardemos tu retorno glorioso con una esperanza activa. Por intercesión de la Beata Candelaria de San José, que fue virgen sensata y una de las prudentes, * concédenos,

Con sencillez y humildad digamos la oración que Jesús nos enseñó: Padre nuestro.

Oración Señor nuestro, tú que te complaces en habitar en quienes te sirven con un corazón puro y sincero, por intercesión de la Beata Madre Candelaria de san José, virgen, ayúdanos a vivir según tu voluntad, para que seamos dignos de que vivas en nosotros. Por nuestro Señor Jesucristo.

Conclusión

V El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. R Amén.

Oración de la Tarde - Vísperas

Invitación: El final de la jornada invita a la acción de gracias. El día nos ha ofrecido la oportunidad de hacer el bien a muchas personas que nos hemos cruzado en la vida. Muchas quizá se fueron indiferentes, sin valorar el bien que hayamos hecho. El Señor nos ha enviado a hacer el bien, no a que nos lo recompensen. Demos gracias a Dios por el bien que hemos hecho en este día. Con María proclamemos: “Mi alma proclama la grandeza del Señor, se alegra en Dios mi Salvador”.

Invocación inicial

V Dios mío, ven en mi auxilio. R Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno

Dichosa tú, que, entre todas,/ fuiste por Dios sorprendida/ con tu lámpara encendida/ para el banquete de bodas. Con el brazo inocente/ de un hondo pacto amoroso,/ vienes a unirte al Esposo/ por virgen y por prudente. Enséñanos a vivir,/ ayúdenos tu

oración,/ danos en la tentación/ la gracia de resistir. Honor a la Trinidad/ por esta limpia victoria,/ y gloria por esta gloria/ que alegra a la humanidad. Amén. Antífona 1 - El Señor es grande, nuestro dueño más que todos los dioses.

Salmo 134

I Alabad el nombre del Señor, /alabadlo, siervos del Señor, /que estáis en la casa del Señor, /en los atrios de la casa de nuestro Dios. Alabad al Señor porque es bueno, /


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1 de Febrero - Viernes, Bta. Candelaria de San José

tañed para su nombre, que es amable./ Porqué él se escogió a Jacob,/ a Israel en posesión suya.

Antífona 3 - Vendrán todas las naciones y se postrarán en tu acatamiento, Señor.

Yo sé que el Señor es grande, /nuestro dueño más que todos los dioses. /El Señor todo lo que quiere lo hace: /en el cielo y en la tierra, /en los mares y en los océanos.

Grandes y maravillosas son tus obras,/ Señor, Dios omnipotente,/justos y verdaderos tus caminos,/ ¡oh Rey de los siglos!

Hace subir las nubes desde el horizonte, /con los relámpagos desata la lluvia, /suelta a los vientos de sus silos. Él hirió a los primogénitos de Egipto, / desde los hombres hasta los animales. /Envió signos y prodigios /—en medio de ti, Egipto¬— /contra el Faraón y sus ministros. Hirió de muerte a pueblos numerosos, /mató a reyes poderosos: /a Sijón, rey de los amorreos; /a Hog, rey de Basán, /y a todos los reyes de Canaán. Y dio su tierra en heredad, /en heredad a Israel, su pueblo. Gloria y antífona 1 Antífona 2 - Casa de Israel, bendecid al Señor; tañed para su nombre, que es amable. II Señor, tu nombre es eterno; /Señor, tu recuerdo de edad en edad. /Porque el Señor gobierna a su pueblo /y se compadece de sus siervos. Los ídolos de los gentiles son oro y plata, /hechura de manos humanas: / tienen boca y no hablan, /tienen ojos y no ven, tienen orejas y no oyen, /no hay aliento en sus bocas. /Sean lo mismo los que los hacen, /cuantos confían en ellos. Casa de Israel, bendice al Señor; / casa de Aarón, bendice al Señor; /casa de Leví, bendice al Señor; /fieles del Señor, bendecid al Señor. Bendito en Sión el Señor, /que habita en Jerusalén. Gloría y antífona 2

Cántico

Ap 15, 3-4

¿Quién no temerá, Señor,/ y glorificará tu nombre? /Porque tú solo eres santo,/ porque vendrán todas las naciones/ y se postrarán en tu acatamiento,/ porque tus juicios se hicieron manifiestos. Gloria y antífona 3

Lectura breve

1Co 7, 32. 34

El célibe se preocupa de los asuntos del Señor, buscando contentar al Señor; lo mismo, la mujer sin marido y la soltera se preocupan de los asuntos del Señor, consagrándose a ellos en cuerpo y alma.

Responsorio breve

V Llevan ante el Rey al séquito de vírgenes, las traen entre alegría. R Llevan ante el Rey al séquito de vírgenes, las traen entre alegría. V Van entrando en el palacio real. R Las traen entre alegría. V Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. R Llevan ante el Rey al séquito de vírgenes, las traen entre alegría.

Cántico de la Sma. Vg. Mª, pág. 3 Antífona: Ven, esposa de Cristo, recibe la corona eterna que el Señor te trae preparada.

Bta. Candelaria de San José


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1 de Febrero - Viernes - Oración de la Noche - Completas / Palabra de Dios para cada día

Preces Alabemos con gozo a Cristo, que elogió a los que permanecen vírgenes, a causa del reino de Dios, y supliquémosle diciendo: Jesús, rey de las vírgenes, escúchanos. Señor Jesucristo, tú que como esposo amante colocaste junto a ti a la Iglesia sin mancha ni arruga, * haz que sea siempre santa e inmaculada. Señor Jesucristo, a cuyo encuentro salieron las vírgenes santas con sus lámparas encendidas, * no permitas que falte nunca el óleo de la fidelidad en las lámparas de las vírgenes que se han consagrado a ti. Señor Jesucristo, a quien la Iglesia virgen guardó siempre fidelidad intacta, * concede a todos los cristianos la integridad y la pureza de la fe. Tú que concedes hoy a tu pueblo alegrarse por la fiesta de la Beata Candelaria de San José virgen, *

concédele también gozar siempre de su valiosa intercesión. (Se pueden añadir algunas intenciones libres)

Tú que recibiste en el banquete de tus bodas a las vírgenes santas, * admite también a nuestros hermanos difuntos en el convite festivo de tu reino. Oremos con Jesús, diciendo a nuestro Padre: Padre nuestro.

Oración Señor nuestro, tú que te complaces en habitar en quienes te sirven con un corazón puro y sincero, por intercesión de la Beata Madre Candelaria de san José, virgen, ayúdanos a vivir según tu voluntad, para que seamos dignos de que vivas en nosotros. Por nuestro Señor Jesucristo..

Conclusión

V El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. R Amén.

Oración de la Noche - Completas

Invitación: La noche es como el puente que nos conduce al despertar del nuevo día. Se abre ante nosotros como un misterio donde reinan las tinieblas. A la acción de gracias por el día que hemos vivido, hay que unir la plegaria para pasar una noche tranquila, preparando la nueva jornada que nos espera. A las tinieblas sigue la luz del nuevo día. (Completas: Textos comunes, pág. 8 y propios del Viernes, pág. 21)

PALABRA DE DIOS PARA CADA DÍA Lectura: Mc 4,26-29 Para hablar del reino de Dios, Jesús se ha fijado en un campesino, que tiene perfectamente organizado su tiempo y su trabajo. Tiene su tiempo de actividad durante la jornada, poniendo todo su esfuerzo en realizar una buena siembra. Sabe que el éxito de una buena recolección depende de la calidad de la semilla y de una buena siembra. Por otra parte, tiene un tiempo dedicado al descanso. En una buena estructura laboral, es necesario contar con un espacio para descansar; para reponer las fuerzas. El hombre de la parábola se reserva la noche para descansar. En la estructura laboral actual no todos pueden dedicar la noche para descansar. Hay actividades en las que también de noche hay que trabajar.


2 de Febrero - Sábado, Presentación del Señor

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Finalmente, llega el momento de recoger los frutos. En el mundo laboral campesino, es el tiempo de recoger la cosecha. Muchos elementos intervienen para conseguir que la cosecha sea de calidad y abundante. Pablo escribe a la comunidad de Tesalónica: “Les recomendamos y aconsejamos, por el Señor Jesucristo, que trabajen tranquilamente y se ganen el pan que comen” (2Tes 3,12). Lo importante no es la profesión o la tarea. Lo que importa es que hagamos bien nuestro trabajo en provecho propio y como un servicio a la sociedad. P. Antonio Danoz, Redentorista

2 de Febrero - Sábado, Presentación del Señor, F La fiesta de hoy: Tiene su origen de la Iglesia de Jerusalén. Se celebraba allí a finales del Siglo IV. Al fijar el nacimiento de Jesús el 25 de diciembre, se fijó la fiesta de la Presentación en el templo el 2 de febrero. Andando el tiempo se le dio carácter mariano, recibiendo el nombre de”Purificación de María”. Después del Vaticano II recuperó el sentido cristológico.

Oración de la Mañana - Laudes

Invitación: Cuarenta días después de su nacimiento, Jesús es presentado en el templo. Allí es proclamado “gloria del pueblo de Israel” y “luz de las naciones”. Desde los primeros días de su existencia, Jesús ilumina nuestros pasos. Se convierte en guía de aquellos que avanzan por el mundo entre tinieblas. Oramos esta mañana para que su luz no deje de iluminar a tantos hombres y mujeres que no han encontrado la Luz, que es Cristo.

Invocación inicial

deje el corazón toda amargura/ porque Dios, siendo Dios, nos ha salvado/ en locura de amor y de ternura.

En forma opcional se dice luego el salmo 94, ver pág. 4, con la antífona siguiente:

Demos gracias al Padre que ha querido/ darnos el Hijo eterno y bien amado,/ todo el pueblo de Dios le cante unido/ al Fuego del amor que lo ha engendrado. Amén.

V Señor, abre mis labios. R Y mi boca proclamará tu alabanza. Antífona (para el salmo invitatorio): Mirad, el Señor llega a su templo santo, venid, adorémosle.

Himno Estás aquí, Señor, bien lo proclaman / los justos que de siempre han esperado/ estar cerca de ti, porque te aman/ y luchan por el mundo que has salvado. Estás aquí, mi Dios, humilde hermano,/ presencia ante mis ojos revelada,/ Salvador eternal del pueblo humano,/ Luz de la Luz que brilla en tu mirada. Bienvenido, Mesías esperado;/ que

Antífona 1 - Simeón, hombre recto y piadoso, esperaba la consolación de Israel y el Espíritu Santo moraba en él

Salmo 62, 2-9 ¡Oh Dios!, tú eres mi Dios, por ti madrugo;/ mi alma está sedienta de ti;/ mi carne tiene ansia de ti,/ como tierra reseca, agostada, sin agua. ¡Cómo te contemplaba en el santuario/ viendo tu fuerza y tu gloria!/ Tu gracia vale más que la vida,/ te alabarán mis labios.


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2 de Febrero - Sábado, Presentación del Señor

Toda mi vida te bendeciré/ y alzaré las manos invocándote./ Me saciaré de manjares exquisitos,/ y mis labios te alabarán jubilosos.

Fieras y ganados, bendecid al Señor,/ ensalzadlo con himnos por los siglos.

En el lecho me acuerdo de ti/ y velando medito en ti,/ porque fuiste mi auxilio,/ y a la sombra de tus alas canto con júbilo;/ mi alma está unida a ti, y tu diestra me sostiene. Gloria y antífona 1

Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor;/ siervos del Señor, bendecid al Señor.

Antífona 2 - Simeón tomó al Niño en sus brazos y, dando gracias, bendijo a Dios.

Cántico

Dn 3, 57-88. 56

Hijos de los hombres, bendecid al Señor,/ bendiga Israel al Señor.

Almas y espíritus justos, bendecid al Señor;/ santos y humildes de corazón, bendecid al Señor. Ananías, Azarías y Misael, bendecid al Señor,/ ensalzadlo con himnos por los siglos.

Creaturas todas del Señor, bendecid al Señor,/ ensalzadlo con himnos por los siglos.

Bendigamos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo,/ ensalcémoslo con himnos por los siglos.

Ángeles del Señor, bendecid Señor;/ cielos, bendecid al Señor.

Bendito el Señor en la bóveda del cielo,/ alabado y glorioso y ensalzado por los siglos. No se dice Gloria al Padre. Antífona 2

al

Aguas del espacio, bendecid al Señor;/ ejércitos del Señor, bendecid al Señor. Sol y luna, bendecid al Señor;/ astros del cielo, bendecid al Señor. Lluvia y rocío, bendecid al Señor;/ vientos todos, bendecid al Señor. Fuego y calor, bendecid al Señor;/ fríos y heladas, bendecid al Señor. Rocíos y nevadas, bendecid al Señor;/ témpanos y hielos, bendecid al Señor. Escarchas y nieves, bendecid al Señor,/ noche y día, bendecid al Señor. Luz y tinieblas, bendecid al Señor,/ rayos y nubes, bendecid al Señor. Bendiga la tierra al Señor,/ ensálcelo con himnos por los siglos. Montes y cumbres, bendecid al Señor,/ cuanto germina en la tierra, bendiga al Señor. Manantiales, bendecid al Señor,/ mares y ríos, bendecid al Señor. Cetáceos y peces, bendecid al Señor;/ aves del cielo, bendecid al Señor.

Antífona 3 - Luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel.

Salmo 149 Cantad al Señor un cántico nuevo,/ resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;/ que se alegre Israel por su Creador,/ los hijos de Sión por su Rey. Alabad su nombre con danzas,/ cantadle con tambores y cítaras;/ porque el Señor ama a su pueblo/ y adorna con la victoria a los humildes. Que los fieles festejen su gloria/ y canten jubilosos en filas:/ con vítores a Dios en la boca/ y espadas de dos filos en las manos: para tomar venganza de los pueblos/ y aplicar el castigo a las naciones,/ sujetando a los reyes con argollas,/ a los nobles con esposas de hierro. Ejecutar la sentencia dictada/ es un honor para todos sus fieles. Gloria y antífona 3

Lectura breve

Mal 3,1

Mirad, yo os envío a mi mensajero para


2 de Febrero - Sábado, Palabra de Dios para cada día

que prepare el camino delante de mí, y pronto entrará en el santuario el Señor a quien vosotros buscáis, el mensajero de la alianza que vosotros deseáis.

Responsorio breve

V Postraos ante el Señor en el atrio sagrado. R Postraos ante el Señor en el atrio sagrado. V Aclamad la gloria y el poder del Señor. R En el atrio sagrado. V Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. R Postraos ante el Señor en el atrio sagrado.

Cántico de Zacarías, pág. 4

Antífona: Cuando entraban sus padres con el niño Jesús, Simeón lo tomó en sus brazos y bendijo a Dios.

Preces Adoremos a Cristo, nuestro salvador presentado en el templo, y supliquémosle, diciendo: Que nuestros ojos vean tu salvación. Señor Jesús, tú que quisiste ser presentado al Padre en el templo, según estaba prescrito por la ley, * enséñanos a ofrecernos contigo al Padre en el sacrifico de tu Iglesia. Consolador de Israel, a cuyo encuentro en el templo acudió el justo

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Simeón, * haz que también nosotros salgamos a tu encuentro, acogiéndote en cada uno de nuestros hermanos. Esperado de las naciones, de quien la profetisa Ana habló a todos los que esperaban la redención de Israel, * haz que también nosotros hablemos dignamente de ti y anunciemos tu nombre a nuestros hermanos. Piedra angular del reino de Dios, que has sido predestinado como signo de contradicción, * haz que los hombres encuentren en ti, por la fe y el amor, su resurrección y no su ruina. (Se pueden añadir algunas intenciones libres)

Con el deseo de que la luz de Cristo ilumine a todos los hombres, pidamos al Padre que su reino llegue al mundo: Padre nuestro.

Oración Dios todopoderoso y eterno, en este día en que tu Hijo único fue presentado en el templo con un cuerpo como el nuestro, te pedimos nos concedas a nosotros poder ser presentados ante ti, plenamente renovados en nuestro espíritu. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

Conclusión

V El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. R Amén.

PALABRA DE DIOS PARA CADA DÍA

Lectura: Lc 2,22-40 En el escenario que nos describe Lucas, al presentar José y María al niño en templo, aparecen dos personas de edad avanzada. Un hombre, cuyo nombre es Simeón; y una mujer, su nombre es Ana. En las estrategias mercantiles actuales, ninguna empresa elegiría a dos ancianos desconocidos para hacer publicidad de sus productos. El Señor, sin embargo, se fijó en dos ancianos, para hacer la presentación de Jesús en el lugar más emblemático de Israel, que era el templo. El Anciano Simeón es quien se encarga de informar quién era aquel niño, que sus padres estaban presentando en el templo. Era “Luz para iluminar a las naciones”, y una “gloria para el pueblo de Israel”. Una humilde mujer se encarga de hacer la labor de forma más humilde. Ella


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3 de Febrero - IV Domingo del Tiempo Ordinario /C

lo hace entre los vecinos, persona a persona. Sencillamente habla del niño a cuantos encuentra. No olvidemos que se trata de una viuda, que contaba ochenta y cuatro años, que pera aquella época eran muchos años. En una época en la que hay prisa por jubilar a la gente; por enviar masivamente a las personas al pelotón de los dados de baja en el servicio, no nos vendrá mal fijarnos en Simeón y Ana, plenamente activos a pesar de sus muchos años. P. Antonio Danoz, Redentorista

3 de Febrero - IV Domingo del Tiempo Ordinario /C Oración de la Tarde - I Vísperas

Invitación: El Espíritu del Señor ungió a Jesús para anunciar la Buena Noticia. Este Espíritu sigue presente en los ungidos del Señor, que somos los bautizados. En el centro de las noticias que hemos de anunciar está la resurrección de Jesús. Lo anunciamos cuando oramos esta tarde entre las luces del atardecer, que iluminan los templos del espíritu, que somos los discípulos de Jesús.

Invocación inicial

V Dios mío, ven en mi auxilio. R Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno, I Vísperas, pág. 5 Antífona 1 - Desead la paz a Jerusalén.

Salmo 121 ¡Qué alegría cuando me dijeron:/«Vamos a la casa del Señor»!/ Ya están pisando nuestros pies/ tus umbrales, Jerusalén. Jerusalén está fundada/ como ciudad bien compacta./ Allá suben las tribus,/ las tribus del Señor, según la costumbre de Israel,/ a celebrar el nombre del Señor;/ en ella están los tribunales de justicia/ en el palacio de David. Desead la paz a Jerusalén:/ «Vivan seguros los que te aman,/ haya paz dentro de tus muros,/ seguridad en tus palacios».

Por mis hermanos y compañeros,/ voy a decir: «La paz contigo»./ Por la casa del Señor, nuestro Dios,/ te deseo todo bien. Gloria y antífona 1 Antífona 2 - Desde la aurora hasta la noche mi alma aguarda al Señor.

Salmo 129

Desde lo hondo a ti grito, Señor,/ Señor, escucha mi voz;/ estén tus oídos atentos /a la voz de mi súplica. Si llevas cuenta de los delitos, Señor,/ ¿quién podrá resistir?/ Pero de ti procede el perdón,/ y así infundes respeto. Mi alma espera en el Señor,/ espera en su palabra;/ mi alma aguarda al Señor,/ más que el centinela la aurora. Aguarde Israel al Señor,/ como el centinela la aurora;/ porque del Señor viene la misericordia,/ la redención copiosa;/ y él redimirá a Israel /de todos sus delitos. Gloria y antífona 2 Antífona 3 - Al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo y en la tierra. Aleluya.


3 de Febrero - IV Domingo del Tiempo Ordinario /C

Cántico

Fil 2, 6-11

Cristo, a pesar de su condición divina,/ no hizo alarde de su categoría de Dios,/ al contrario, se anonadó a sí mismo,/ y tomó la condición de esclavo,/ pasando por uno de tantos. Y así, actuando como un hombre cualquiera,/ se rebajó hasta someterse incluso a la muerte/ y una muerte de cruz. Por eso Dios lo levantó sobre todo/ y le concedió el «Nombre-sobre-todo -nombre»;/ de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble/ en el cielo, en la tierra, en el abismo/ y toda lengua proclame:/ Jesucristo es Señor; para gloria de Dios Padre. Gloria y antífona 3

Lectura breve

2Pe 1, 19-21

Tenemos confirmada la palabra profética, a la que hacéis bien en prestar atención, como a lámpara que brilla en lugar oscuro, hasta que despunte el día y salga el lucero de la mañana en vuestro corazón. Ante todo habéis de saber que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada; pues nunca fue proferida alguna por voluntad humana, sino que, llevados del Espíritu Santo, hablaron los hombres de parte de Dios.

Responsorio breve

V De la salida del sol hasta su ocaso, alabado sea el nombre del Señor. R De la salida del sol hasta su ocaso, alabado sea el nombre del Señor. V Su gloria se eleva sobre los cielos. R Alabado sea el nombre del Señor. V Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. R De la salida del sol hasta su ocaso, alabado sea el nombre del Señor.

Cántico de la Sma. Vg. Mª, pág. 3 Antífona: Todos se maravillaban de las palabras que salían de la boca de Dios. Preces Invoquemos a Cristo, alegría de

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cuantos se refugian en él, y digámosle: Míranos y escúchanos, Señor. Testigo fiel y primogénito de entre los muertos, tú que nos purificaste con tu sangre, * no permitas que olvidemos nunca tus beneficios. Haz que aquellos a quienes elegiste como ministros de tu Evangelio, * sean siempre fieles y celosos dispensadores de los misterios del reino. Rey de la paz, concede abundantemente tu Espíritu a los que gobiernan las naciones, * para que cuiden con interés de los pobres y postergados. Sé ayuda para cuantos son víctimas de cualquier segregación por causa de su raza, color, condición social, lengua o religión, * y haz que todos reconozcan su dignidad y respeten sus derechos. (Se pueden añadir algunas intenciones libres)

A los que han muerto en tu amor dales también parte en tu felicidad * con María y con todos tus santos. Porque Jesús ha resucitado, todos somos hijos de Dios; por eso, nos atrevemos a decir: Padre nuestro.

Oración Concédenos, Señor, Dios nuestro, venerarte con toda el alma y amar a todos los hombres con afecto espiritual. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

Conclusión

V El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. R Amén.


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3 de Febrero - IV Domingo del Tiempo Ordinario /C

Oración de la Noche - Completas

Invitación: La noche propicia con su silencio el encuentro con Dios, en lo más íntimo del corazón orante. Cesaron los ruidos, los afanes y turbulencias de una semana con momentos de paz y con otros de sobresalto. Recuperada la atmósfera pascual, oramos: “Mi alma aguarda al Señor más que el centinela la aurora…, porque del Señor viene la misericordia, la redención abundante” (Sal 130,6-7). (Completas: Textos comunes, pág. 8 y propios del Domingo I Vísperas, pág. 11)

Oración de la Mañana - Laudes

Invitación: La mejor noticia con que se despertó el mundo la mañana de Pascua fue ésta: Jesús, a quien los hombres dieron muerte colgándolo de una cruz, vive y está resucitado. La confesión de fe pascual preside este día consagrado a celebrar en comunidad la memoria de la resurrección. El resucitado es Jesús, y resucitados somos también los bautizados. Celebremos con gozo su resurrección y la nuestra.

Invocación inicial

V Señor, abre mis labios. R Y mi boca proclamará tu alabanza. En forma opcional se dice luego el salmo 94, ver pág. 4 con su antífona del invitatorio siguiente:

Antífona (para el salmo invitatorio): Pueblo del Señor, rebaño que él guía, bendice a tu Dios. Aleluya.

Himno, Laudes, pág. 5 Antífona 1 - Dad gracias al Señor porque es eterna su misericordia. Aleluya.

Salmo 117 Dad gracias al Señor porque es bueno,/ porque es eterna su misericordia. Diga la casa de Israel:/ eterna es su misericordia. Diga la casa de Aarón:/ eterna es su misericordia. Digan los fieles del Señor:/ eterna es su misericordia.

Señor está conmigo y me auxilia,/ veré la derrota de mis adversarios. Mejor es refugiarse en el Señor/ que fiarse de los hombres,/ mejor es refugiarse en el Señor/ que confiar en los magnates. Todos los pueblos me rodeaban,/ en el nombre del Señor los rechacé; / me rodeaban cerrando el cerco,/ en el nombre del Señor los rechacé;/ me rodeaban como avispas,/ ardiendo como fuego en las zarzas,/ en el nombre del Señor los rechacé. Empujaban y empujaban para derribarme,/ pero el Señor me ayudó;/ el Señor es mi fuerza y mi energía,/ él es mi salvación. Escuchad: hay cantos de victoria/ en las tiendas de los justos:/ «La diestra del Señor es poderosa,/ la diestra del Señor es excelsa,/ la diestra del Señor es poderosa».

En el peligro grité al Señor,/ y me escuchó, poniéndome a salvo.

No he de morir, viviré/ para contar las hazañas del Señor./ Me castigó, me castigó el Señor,/ pero no me entregó a la muerte.

El Señor está conmigo: no temo;/ ¿qué podrá hacerme el hombre?/ El

Abridme las puertas del triunfo,/ y entraré para dar gracias al Señor.


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3 de Febrero - IV Domingo del Tiempo Ordinario /C

Ésta es la puerta del Señor:/ los vencedores entrarán por ella. Te doy gracias porque me escuchaste/ y fuiste mi salvación. La piedra que desecharon los arquitectos/ es ahora la piedra angular./ Es el Señor quien lo ha hecho,/ ha sido un milagro patente. Éste es el día en que actuó el Señor:/ sea nuestra alegría y nuestro gozo./ Señor, danos la salvación;/ Señor, danos prosperidad.

Creaturas todas del Señor, bendecid al Señor/ ensalzadlo con himnos por los siglos. Gloria y antífona 2 Antífona 3 - Todo ser que alienta, alabe al Señor. Aleluya.

Salmo 150 Alabad al Señor en su templo,/ alabadlo en su augusto firmamento. Alabadlo por sus obras magníficas,/ alabadlo por su inmensa grandeza.

Bendito el que viene en nombre del Señor,/ os bendecimos desde la casa del Señor;/ el Señor es Dios: él nos ilumina.

Alabadlo tocando trompetas,/ alabadlo con arpas y cítaras,

Ordenad una procesión con ramos/ hasta los ángulos del altar.

alabadlo con platillos sonoros,/ alabadlo con platillos vibrantes.

Tú eres mi Dios, te doy gracias;/ Dios mío, yo te ensalzo. Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia. Gloria y antífona 1 Antífona 2 - Aleluya. Creaturas todas del Señor, bendecid al Señor. Aleluya.

Cántico

Dn 3, 52-57

Bendito eres, Señor, Dios de nuestros padres:/ a ti gloria y alabanza por los siglos. Bendito tu nombre, santo y glorioso:/ a él gloria y alabanza por los siglos. Bendito eres en el templo de tu santa gloria:/ a ti gloria y alabanza por los siglos. Bendito eres sobre el trono de tu reino:/ a ti gloria y alabanza por los siglos. Bendito eres tú, que sentado sobre querubines/ sondeas los abismos:/ a ti gloria y alabanza por los siglos. Bendito eres en la bóveda del cielo:/ a ti honor y alabanza por los siglos.

alabadlo con tambores y danzas,/ alabadlo con trompas y flautas,

Todo ser que alienta, alabe al Señor. Gloria y antífona 3

Lectura breve

2Tim 2, 8. 11-13

Acuérdate de Cristo Jesús, del linaje de David, que vive resucitado de entre los muertos. Verdadera es la sentencia que dice: Si hemos muerto con él, viviremos también con él. Si tenemos constancia en el sufrir, reinaremos también con él; si rehusamos reconocerle, también él nos rechazará; si le somos infieles, él permanece fiel; no puede él desmentirse a sí mismo.

Responsorio breve

V Te damos gracias, ¡oh Dios!, invocando tu nombre. R Te damos gracias, ¡oh Dios!, invocando tu nombre. V Pregonando tus maravillas. R Invocando tu nombre. V Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. R Te damos gracias, ¡oh Dios!, invocando tu nombre.

Cántico de Zacarías, pág. 4


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3 de Febrero - IV Domingo del Tiempo Ordinario /C

Antífona: Jesús, hablando en Nazaret, donde se había criado, dijo: “Tened por cierto que ningún profeta es bien recibido en su patria”.

Preces Dios nos ama y sabe lo que nos hace falta; invoquémosle, pues, diciendo: Te bendecimos y en ti confiamos, Señor. Te alabamos, Dios todopoderoso, Rey del universo, porque a nosotros, injustos y pecadores, nos has llamado al conocimiento de la verdad; * haz que te sirvamos con santidad y justicia. Vuélvete hacia nosotros, Señor, tú que has querido abrirnos la puerta de tu misericordia, * y haz que nunca nos apartemos del camino que lleva a la vida. Ya que hoy celebramos la resurrección del Hijo de tu amor, * haz

que este día transcurra lleno de gozo espiritual. Da, Señor, a tus fieles el espíritu de oración de alabanza, * para que en toda ocasión te demos gracias. (Se pueden añadir algunas intenciones libres)

Movidos ahora todos por el mismo Espíritu que nos da Cristo resucitado acudamos a Dios, de quien somos verdaderos hijos, diciendo: Padre nuestro.

Oración Concédenos, Señor, Dios nuestro, venerarte con toda el alma y amar a todos los hombres con afecto espiritual. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

Conclusión

V El Señor nos bendiga, nos guarde todo mal y nos lleve a la vida eterna. R Amén.

Oración de la Tarde - II Vísperas

Invitación: Con la resurrección de Jesús “ha llegado la victoria, el poder y el reinado de nuestro Dios y la autoridad de su Cristo; porque ha sido sepultado el que acusaba a nuestros hermanos” (Ap 12,10). Por un momento parecía que el enemigo se había levantado con la victoria. Pero no fue así. Dios no deja nunca abandonado al justo que pone su confianza en él. En el día de Pascua el justo era su Hijo, Jesucristo el Señor.

Invocación inicial

V Dios mío, ven en mi auxilio. R Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno, II Vísperas, pág. 5 Antífona 1 - Yo mismo te engendré, entre esplendores sagrados, antes de la aurora. Aleluya.

Salmo 109, 1-5. 7 Oráculo del Señor a mi Señor:/ «Siéntate a mi derecha,/ y haré de tus enemigos/ estrado de tus pies».

Desde Sión extenderá el Señor/ el poder de tu cetro:/ somete en la batalla a tus enemigos. «Eres príncipe desde el día de tu nacimiento,/ entre esplendores sagrados;/ yo mismo te engendré, como rocío,/ antes de la aurora». El Señor lo ha jurado y no se arrepiente:/ «Tú eres sacerdote eterno/ según el rito de Melquisedec». El Señor a tu derecha, el día de su ira,/ quebrantará a los reyes. En su camino beberá del torrente,/ por eso levantará la cabeza. Gloria y antífona 1


3 de Febrero - IV Domingo del Tiempo Ordinario /C

Antífona 2 - Dichosos los que tienen hambre y sed de ser justos, porque ellos serán saciados.

Salmo 111 Dichoso quien teme al Señor/ y ama de corazón sus mandatos./ Su linaje será poderoso en la tierra,/ la descendencia del justo será bendita. En su casa habrá riquezas y abundancia,/ su caridad es constante, sin falta./ En las tinieblas brilla como una luz/ el que es justo, clemente y compasivo. Dichoso el que se apiada y presta,/ y administra rectamente sus asuntos./ El justo jamás vacilará,/ su recuerdo será perpetuo. No temerá las malas noticias,/ su corazón está firme en el Señor./ Su corazón está seguro, sin temor,/ hasta que vea derrotados a sus enemigos. Reparte limosna a los pobres;/ su caridad es constante, sin falta,/ y alzará la frente con dignidad. El malvado, al verlo, se irritará,/ rechinará los dientes hasta consumirse./ La ambición del malvado fracasará. Gloria y antífona 2

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Aleluya. Llegó la boda del Cordero./ (R Aleluya). Su esposa se ha embellecido. R Aleluya, (aleluya). Gloria y antífona 3

Lectura breve

Heb 12, 22-24

Vosotros os habéis acercado al monte de Sión, ciudad del Dios vivo, Jerusalén del cielo, a la asamblea de los innumerables ángeles, a la congregación de los primogénitos inscritos en el cielo, a Dios, juez de todos, a las almas de los justos que han llegado a su destino, al Mediador de la nueva alianza, Jesús, y a la aspersión purificadora de una sangre que habla mejor que la de Abel.

Responsorio breve

V Nuestro Señor es grande y poderoso. R Nuestro Señor es grande y poderoso. V Su sabiduría no tiene medida. R Nuestro Señor es grande y poderoso. V Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. R Nuestro Señor es grande y poderoso.

Cántico de la Sma. Vg. Mª, pág. 3

Antífona 3 - Alabad al Señor sus siervos todos, pequeños y grandes. Aleluya.

Antífona: Querían matar a Jesús, pero él, atravesando por medio de ellos, siguió su camino.

Cántico

Preces

Ap 19, 1-2. 5-7

Aleluya La Salvación y la gloria y el poder son de nuestro Dios./ (R Aleluya). Porque sus juicios son verdaderos y justos. R Aleluya, (aleluya). Aleluya Alabad al Señor, sus siervos todos. / (R Aleluya). Los que le teméis, pequeños y grandes. R Aleluya, (aleluya). Aleluya Porque reina el Señor, nuestro Dios, dueño de todo./ (R Aleluya). Alegrémonos y gocemos y démosle gracias. R Aleluya, (aleluya).

Alegrándonos en el Señor, de quien vienen todos los dones, digámosle: Escucha, Señor, nuestra oración. Padre y Señor de todos, que enviaste a tu Hijo al mundo para que tu nombre fuese glorificado desde donde sale el sol hasta el ocaso, * fortalece el testimonio de tu Iglesia entre los pueblos. Haz que seamos dóciles a la predicación de los apóstoles, * y sumisos a la fe verdadera. Tú que amas la justicia, * haz justicia a los oprimidos. Libera a los cautivos, abre los ojos


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3 de Febrero - Domingo - Oración de la Noche - Completas / Palabra de Dios para cada dìa

al ciego, * endereza a los que ya se doblan, guarda a los peregrinos. (Se pueden añadir algunas intenciones libres)

Haz que nuestros hermanos que duermen ya el sueño de la paz, * lleguen, por tu Hijo, a la santa resurrección. Unidos entre nosotros y con Jesucristo, y dispuestos a perdonarnos siempre unos a otros, dirijamos al Padre nuestra súplica confiada: Padre nuestro.

Oración Concédenos, Señor, Dios nuestro, venerarte con toda el alma y amar a todos los hombres con afecto espiritual. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo

Conclusión

V El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. R Amén.

Oración de la Noche - Completas

Invitación: El Espíritu Santo está especialmente presente donde Jesús resucitado se manifiesta. El gozo pascual es obra del Espíritu; la celebración que reúne a los creyentes, para cantar, orar y revivir la gloria de la Pascua en cada discípulo y en la comunidad reunida, es obra del Espíritu. Invocamos al Espíritu, para que mantenga viva la alabanza durante el descanso. (Completas: Textos comunes, pág. 8 y propios del Domingo, II Vísperas, pág. 13)

PALABRA DE DIOS PARA CADA DÍA

Lectura: Gén 1,31; 2,2 Desde la primera página de su relato, el autor del Génesis nos presenta a Dios en plena faena de crear y crear sin darse un respiro. Era mucho lo que había que hacer cuando aún no existía nada. Así trabajó un día y otro día hasta el día sexto, concentró toda su genialidad creadora para sacar al ser humano a la existencia. No encontraba modelo que copiar, y se hizo su propio retrato y se dijo: “Ésta es mi imagen, en todo a mí semejante”. Le confió el mando para que gobernara todo lo creado. Fue el final del día sexto. Quedó concluido todo el universo. Amaneció el día séptimo. Contempló Dios toda obra que había hecho: vio que todo era perfecto y muy bueno. Se tomó un día de descanso. Es muy rica e interesante la riqueza que encierra este poema en el que el autor presenta a su modo la obra de la creación. Nos fijamos en el final: el día séptimo descansó. El autor en la vertiginosa actividad de Dios da un tiempo de descanso. El ser humano no puede concebirse como un agente de producción convirtiéndolo en una máquina. Hay que darle un tiempo de respiro y de descanso Israel reservó en ese día un tiempo para escuchar al Dios creador que le habló y le sigue hablando; para darle gracia por todo lo creado. Además de descansar, los cristianos también estamos llamados a alabar y dar gracias a Dios por todo lo creado. Y de modo especial, a reunirnos para celebrar a Jesús resucitado. P. Antonio Danoz, Redentorista


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de Febrero - Lunes, Feria, IV Semana del Tpo. Ord.

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Oración de la Mañana - Laudes

Invitación: Esta mañana iniciamos nuestra oración respondiendo a la invitación del profeta Isaías: “Los sedientos vengan por agua, también los que no tienen dinero, vengan, compren trigo, coman sin pagar, vino y leche gratis” (Is 55,1). La generosidad de Dios no tiene límite. No pide la cédula de identidad, para gozar de sus dones. Sólo pide que decidamos escuchar su oferta y disfrutar de ella.

Invocación inicial

V Señor, abre mis labios. R Y mi boca proclamará tu alabanza. En forma opcional se dice luego el salmo 94, ver pág. 3, con la antífona siguiente:

Antífona (para el salmo invitatorio): Demos vítores al Señor, aclamándolo con cantos.

Himno, Feria, Tpo. Ord., pág. 5 Antífona 1 - Por la mañana sácianos de tu misericordia, Señor.

Salmo 89 Señor, tú has sido nuestro refugio/ de generación en generación. Antes que naciesen los montes/ o fuera engendrado el orbe de la tierra,/ desde siempre y por siempre tú eres Dios. Tú reduces el hombre a polvo, diciendo:/ «Retornad, hijos de Adán». / Mil años en tu presencia/ son un ayer, que pasó;/ una vigilia nocturna. Los siembras año por año,/ como hierba que se renueva:/ que florece y se renueva por la mañana,/ y por la tarde la siegan y se seca. ¡Cómo nos ha consumido tu cólera/ y nos ha trastornado tu indignación!/ Pusiste nuestras culpas ante ti,/ nuestros secretos ante la luz de tu mi-rada:/ y todos nuestros días pasaron bajo tu cólera,/ y nuestros años se acabaron como un suspiro. Aunque uno viva setenta años,/ y el más robusto hasta ochenta,/ la mayor

parte son fatiga inútil,/ porque pasan aprisa y vuelan. ¿Quién conoce la vehemencia de tu ira,/ quién ha sentido el peso de tu cólera?/ Enséñanos a calcular nuestros años,/ para que adquiramos un corazón sensato. Vuélvete, Señor, ¿hasta cuándo?/ Ten compasión de tus siervos;/ por la mañana sácianos de tu misericordia,/ y toda nuestra vida será alegría y júbilo. Danos alegría, por los días en que nos afligiste,/ por los años en que sufrimos desdichas./ Que tus siervos vean tu acción,/ y sus hijos tu gloria. Baje a nosotros la bondad del Señor/ y haga prósperas las obras de nuestras manos. Gloria y antífona 1 Antífona 2 - Llegue la alabanza del Señor hasta el confín de la tierra.

Cántico

Is 42, 10-16

Cantad al Señor un cántico nuevo,/ llegue su alabanza hasta el confín de la tierra /muja el mar y lo que contiene,/ las islas y sus habitantes; alégrese el desierto con sus tiendas,/ los cercados que habita Cadar;/ exulten los habitantes de Petra,/ clamen desde la cumbre de las montañas; /den gloria al Señor,/ anuncien su alabanza en las islas. El Señor sale como un héroe,/ excita su ardor como un guerrero,/ lanza el alarido,/ mostrándose valiente frente al enemigo.


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4 de Febrero - Lunes, Feria, IV Semana del Tpo. Ord.

«Desde antiguo guardé silencio,/ me callaba y aguantaba;/ mas ahora grito como la mujer cuando da a luz, / jadeo y resuello. Agostaré montes y collados,/ secaré toda su hierba,/ convertiré los ríos en yermo,/ desecaré los estanques;/ conduciré a los ciegos/ por el camino que no conocen,/ los guiaré por senderos que ignoran./ Ante ellos convertiré la tiniebla en luz,/ lo escabroso en llano». Gloria y antífona 2 Antífona 3 - Alabad el nombre del Señor, los que estáis en la casa del Señor.

Salmo 134, 1-12 Alabad el nombre del Señor,/ alabadlo, siervos del Señor,/ que estáis en la casa del Señor,/ en los atrios de la casa de nuestro Dios. Alabad al Señor porque es bueno,/ tañed para su nombre, que es amable./ Porque él se escogió a Jacob,/ a Israel en posesión suya. Yo sé que el Señor es grande,/ nuestro dueño más que todos los dioses./ El Señor todo lo que quiere lo hace:/ en el cielo y en la tierra,/ en los mares y en los océanos. Hace subir las nubes desde el horizonte,/ con los relámpagos desata la lluvia,/ suelta a los vientos de sus silos. Él hirió a los primogénitos de Egipto,/ desde los hombres hasta los animales./ Envió signos y prodigios/ —en medio de ti, Egipto—/ contra el Faraón y sus ministros.

Recordad lo que hizo con Abraham, las pruebas porque hizo pasar a Isaac, lo que aconteció a Jacob. Como les puso a ellos en el crisol para sondear sus corazones, así el Señor nos hiere a nosotros, los que nos acercamos a él, no para castigarnos, sino para amonestarnos.

Responsorio breve

V Aclamad, justos al Señor, que merece la alabanza de los buenos. R Aclamad, justos al Señor, que merece la alabanza de los buenos. V Cantadle un cántico nuevo. R Que merece la alabanza de los buenos. V Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. R Aclamad, justos al Señor, que merece la alabanza de los buenos.

Cántico de Zacarías, pág. 4

Antífona: Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su pueblo.

Preces Ya que Cristo escucha y salva a cuantos en él se refugian, acudamos a él diciendo: Escúchanos, Señor. Te damos gracias, Señor, por el gran amor con que nos amaste; * continúa mostrándote con nosotros rico en misericordia. Tú que con el Padre sigues actuando siempre en el mundo, * renueva todas las cosas con la fuerza de tu Espíritu.

Hirió de muerte a pueblos numerosos,/ mató a reyes poderosos:/ a Sijón, rey de los amorreos;/ a Hog, rey de Basán,/ y a todos los reyes de Canaán./ Y dio su tierra en heredad,/ en heredad a Israel, su pueblo. Gloria y antífona 3

Abre nuestros ojos y los de nuestros hermanos * para que podamos contemplar hoy tus maravillas.

Lectura breve

(Se pueden añadir algunas intenciones libres)

Jdt 8, 25-27

Recordad que Dios ha querido probarnos como a nuestros padres.

Ya que nos llamas hoy a tu servicio, * haz que seamos buenos administradores de tu multiforme gracia en favor de nuestros hermanos. Acudamos a Dios Padre, tal como nos enseñó Jesucristo: Padre nuestro.


4 de Febrero - Lunes, Feria, IV Semana del Tpo. Ord.

Oración Señor Dios, que encomendaste al hombre la guarda y el cultivo de la tierra, y creaste la luz del sol en su servicio, concédenos hoy que, con tu ayuda, trabajemos sin desfallecer para tu gloria

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y para el bien de nuestro prójimo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

Conclusión

V El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. R Amén.

Oración de la Tarde - Vísperas

Invitación: El Espíritu Santo nos empuja hasta las profundidades de Dios. Con él nos encontramos en estos momentos de oración. Él nos ha acompañado durante la jornada, es él quien endereza los pasos de los justos. Contemplamos rostros radiantes de felicidad. También contemplamos rostros desfigurados por la pobreza, la miseria, la violencia, en los cuales se reflejaba el rostro doloroso de Jesús. Pedimos para ellos compasión.

Invocación inicial

V Dios mío, ven en mi auxilio. R Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

La luna que gobierna la noche:/ porque es eterna su misericordia. Gloria y antífona 1 Antífona 2 - Grandes y maravillosas son tus obras, Señor, Dios omnipotente.

Himno, Feria, Tpo. Ord., pág. 6

II Él hirió a Egipto en sus primogénitos:/ porque es eterna su misericordia.

Antífona 1 - Dad gracias al Señor, porque es eterna su misericordia.

Y sacó a Israel de aquel país:/ porque es eterna su misericordia.

Salmo 135

Con mano poderosa, con brazo extendido:/ porque es eterna su misericordia.

I Dad gracias al Señor porque es bueno:/ porque es eterna su misericordia. Dad gracias al Dios de los dioses:/ porque es eterna su misericordia. Dad gracias al Señor de los señores:/ porque es eterna su misericordia. Sólo él hizo grandes maravillas:/ porque es eterna su misericordia. Él hizo sabiamente los cielos:/ porque es eterna su misericordia.

Él dividió en dos partes el mar Rojo:/ porque es eterna su misericordia. Y condujo por en medio a Israel:/ porque es eterna su misericordia. Arrojó en el mar Rojo al Faraón:/ porque es eterna su misericordia. Guió por el desierto a su pueblo:/ porque es eterna su misericordia.

Él afianzó sobre las aguas la tierra:/ porque es eterna su misericordia.

Él hirió a reyes famosos:/ porque es eterna su misericordia.

Él hizo lumbreras gigantes:/ porque es eterna su misericordia.

Dio muerte a reyes poderosos:/ porque es eterna su misericordia.

El sol que gobierna el día:/ porque es eterna su misericordia.

A Sijón, rey de los amorreos: /porque es eterna su misericordia.


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4 de Febrero - Lunes, Feria, IV Semana del Tpo. Ord.

Y a Hog, rey de Basán:/ porque es eterna su misericordia. Les dio su tierra en heredad:/ porque es eterna su misericordia. En heredad a Israel su siervo:/ porque es eterna su misericordia. En nuestra humillación se acordó de nosotros:/ porque es eterna su misericordia. Y nos libró de nuestros opresores:/ porque es eterna su misericordia. Él da alimento a todo viviente:/ porque es eterna su misericordia. Dad gracias al Dios del cielo:/ porque es eterna su misericordia. Gloria y antífona 2 Antífona 3 - Dios proyectó hacer que todas las cosas tuviesen a Cristo por cabeza, cuando llegase el momento culminante.

Cántico

Ef 1, 3-10

Bendito sea Dios,/ Padre de nuestro Señor Jesucristo, /que nos ha bendecido en la persona de Cristo/ con toda clase de bienes espirituales y celestiales. Él nos eligió en la persona de Cristo,/ antes de crear el mundo,/ para que fuésemos consagrados/ e irreprochables ante él por el amor. Él nos ha destinado en la persona de Cristo,/ por pura iniciativa suya,/ a ser sus hijos, /para que la gloria de su gracia,/ que tan generosamente nos ha concedido/ en su querido Hijo,/ redunde en alabanza suya. Por este Hijo, por su sangre,/ hemos recibido la redención,/ el perdón de los pecados./ El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia/ ha sido un derroche para con nosotros,/ dándonos a conocer el misterio de su voluntad. Éste es el plan/ que había proyectado realizar por Cristo /cuando llegase el

momento culminante:/ hacer que todas las cosas tuviesen a Cristo/ por cabeza,/ las del cielo y las de la tierra. Gloria y antífona 3

Lectura breve

1Tes 3, 12-13

Que el Señor os haga aumentar y rebosar en amor de unos con otros y con todos, así como os amamos nosotros, para que conservéis vuestros corazones intachables en santidad ante Dios, Padre nuestro, cuando venga nuestro Señor Jesucristo con todos sus santos.

Responsorio breve V Suba, Señor, a ti mi oración. R Suba, Señor, a ti mi oración. V Como incienso en tu presencia. R A ti mi oración. V Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. R Suba, Señor, a ti mi oración.

Cántico de la Sma. Vg. Mª, pág. 3 Antífon: Proclame mi alma tu grandeza, Dios mío. Preces Llenos de confianza en el Señor Jesús que no abandona nunca a los que se acogen a él, invoquémosle diciendo: Escúchanos, Señor, Dios nuestro. Señor Jesucristo, tú eres nuestra luz; ilumina a tu Iglesia * para que proclame a todas las naciones el gran misterio de piedad manifestado en tu encarnación. Guarda a los sacerdotes y ministros de la Iglesia, * y haz que con su palabra y su ejemplo edifiquen tu pueblo santo. Tú que, por tu sangre, pacificaste el mundo, * aparta de nosotros el pecado de discordia y el azote de la guerra. Ayuda, Señor, a los que uniste con la gracia del matrimonio * para que su unión sea efectivamente signo del misterio de la Iglesia. (Se pueden añadir algunas intenciones libres)


4 de Febrero - Lunes - Oración de la Noche - Completas / Palabra de Dios para cada día

Concede, por tu misericordia, a todos los difuntos el perdón de sus faltas, * para que sean contados entre tus elegidos. Unidos a Jesucristo, supliquemos ahora al Padre con la oración de los hijos de Dios: Padre nuestro.

Oración Quédate con nosotros, Señor Jesús, porque el día ya se acaba; sé nuestro

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compañero de camino, levanta nuestros corazones, reanima nuestra esperanza; así, nosotros, junto con nuestros hermanos, podremos reconocerte en las Escrituras y en la fracción del pan. Tú que vives y reinas.

Conclusión

V El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. R Amén.

Oración de la Noche - Completas

Invitación: Dios que nos ha amado primero ha unido el amor con el perdón. Su perdón ha llegado a nosotros a través del rostro doloroso y glorioso de Jesús. Para permanecer en su perdón hay que permanecer en su amor. Porque donde no hay amor no es posible disfrutar del perdón. Al finalizar la jornada nos acercamos a Dios, para que nos conceda disfrutar de su amor y de su perdón. (Completas: Textos comunes, pág. 8 y propios del Lunes, pág. 15)

PALABRA DE DIOS PARA CADA DÍA

Lectura: Mc 4,30-32 Como ciudadano de una nación agrícola, Jesús se fija en lo que sucede en el campo con las plantas. Le llamó la atención una semilla muy pequeña, en la cual muchos no habían reparado. Era la semilla de mostaza. De esta semilla no le llama la atención su belleza, ni piensa que podía adornar con sus tallos el palacio de un gran señor. Lo que sorprende a Jesús es que una semilla tan pequeña, puede producir un arbusto tan grande. Hasta los pájaros lo eligen para poner sus nidos. Con frecuencia nos deslumbran los edificios gigantes, las sorprendentes conquistas del espacio. A lo pequeño, al que no se impone por su grandiosidad o por su mucho poder, lo ignoramos, no contamos con él. Más bien, nos merece desprecio. Aprendamos a reconocer, que todo tiene su belleza. Que las cosas que menos llaman la atención, ofrecen muchas veces grandes servicios. Sobre todo, tratándose de personas, no midamos a la gente por los centímetros de altura, por los cánones de belleza a flor de piel. Toda persona es un microcosmos de belleza que hay que valorar y admirar. Un ser con una gran dignidad, que hay que reconocer y respetar. Dando un paso más, que todo cristiano ha de dar, toda persona merece nuestro amor, sin atrevernos a discriminar. P. Antonio Danoz, Redentorista


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5 de Febrero - Martes, Sta. Águeda, Virgen y Mártir, M Oración de la Mañana - Laudes

Invitación: Hacemos memoria de aquellos que nos dejaron testimonio de su fe derramando su sangre. “Siguieron las huellas de Cristo, viven gozosos en el cielo. Derramaron su sangre por su amor, por eso se alegran con Cristo para siempre” (Liturgia). Todos estamos llamados a ser testigos, si no es por la sangre, es por una vida entregada por amor desde el comienzo del día.

Invocación inicial

Aborrezco al que obra mal,/ no se juntará conmigo;/ lejos de mí el corazón torcido,/ no aprobaré al malvado.

En forma opcional se dice luego el salmo 94, ver pág. 3, con la antífona siguiente:

Al que en secreto difama a su prójimo/ lo haré callar;/ ojos engreídos, corazones arrogantes/ no los soportaré.

V Señor, abre mis labios. R Y mi boca proclamará tu alabanza.

Antífona (para el salmo invitatorio): Venid, adoremos al Señor rey de los mártires.

Himno Palabra del Señor ya rubricada/ es la vida del mártir, ofrecida/ como prueba fiel de que la espada/ no puede ya truncar la fe vivida. Fuente de fe y de luz es su memoria,/ coraje para el justo en la batalla/ del bien, de la verdad, siempre victoria/ que, en vida y muerte, el justo en Cristo halla. Martirio es el dolor de cada día,/ si en Cristo y con amor es aceptado,/ fuego lento de amor que en la alegría/ de servir al Señor es consumado. Concédenos, oh Padre, sin medida,/ y tú, Señor Jesús crucificado,/ el fuego del Espíritu de vida/ para vivir el don que nos has dado. Amén. Antífona 1 - Para ti es mi música, Señor; voy a explicar el camino perfecto.

Pongo mis ojos en los que son leales,/ ellos vivirán conmigo;/ el que sigue un camino perfecto,/ ése me servirá. No habitará en mi casa/ quien comete fraudes;/ el que dice mentiras/ no durará en mi presencia. Cada mañana haré callar/ a los hombres malvados,/ para excluir de la ciudad del Señor/ a todos los malhechores. Gloria y antífona 1 Antífona 2 - No nos desampares, Señor, para siempre.

Cántico

Dan 3, 26-27. 29. 34-41

Bendito seas, Señor, Dios de nuestros padres,/ digno de alabanza y glorioso es tu nombre. Porque eres justo en cuanto has hecho con nosotros/ y todas tus obras son verdad,/ y rectos tus caminos,/ y justos todos tus juicios.

Voy a cantar la bondad y la justicia,/ para ti es mi música, Señor;/ voy a explicar el camino perfecto:/ ¿Cuándo vendrás a mí?

Hemos pecado y cometido iniquidad/ apartándonos de ti, y en todo hemos delinquido./ Por el honor de tu nombre,/ no nos desampares para siempre,/ no rompas tu alianza,/ no apartes de nosotros tu misericordia.

Andaré con rectitud de corazón/ dentro de mi casa;/ no pondré mis ojos / en intenciones viles.

Por Abraham, tu amigo,/ por Isaac, tu siervo,/ por Israel, tu consagrado,/ a quienes prometiste/ multiplicar su

Salmo 100


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5 de Febrero - Martes, Sta. Águeda

descendencia/ como las estrellas del cielo,/ como la arena de las playas marinas. Pero ahora, Señor, somos el más pequeño/ de todos los pueblos;/ hoy estamos humillados por toda la tierra/ a causa de nuestros pecados. En este momento no tenemos príncipes,/ ni profetas, ni jefes;/ ni holocausto, ni sacrificios,/ ni ofrendas, ni incienso;/ ni un sitio donde ofrecerte primicias,/ para alcanzar misericordia. Por eso, acepta nuestro corazón contrito,/ y nuestro espíritu humilde,/ como un holocausto de carneros y toros/ o una multitud de corderos cebados; que éste sea hoy nuestro sacrificio,/ y que sea agradable en tu presencia:/ porque los que en ti confían/ no quedan defraudados. Ahora te seguimos de todo corazón,/ te respetamos y buscamos tu rostro. Gloria y antífona 2 Antífona 3 - Te cantaré, Dios mío, un cántico nuevo.

Salmo 143, 1-10 Bendito el Señor, mi Roca,/ que adiestra mis manos para el combate,/ mis dedos para la pelea; mi bienhechor, mi alcázar,/ baluarte donde me pongo a salvo,/ mi escudo y mi refugio,/ que me somete los pueblos. Señor, ¿qué es el hombre para que te fijes en él?/ ¿Qué los hijos de Adán para que pienses en ellos?/ El hombre es igual que un soplo;/ sus días, una sombra que pasa. Señor, inclina tu cielo y desciende,/ toca los montes, y echarán humo,/ fulmina el rayo y dispérsalos,/ dispara tus saetas y desbarátalos. Extiende la mano desde arriba: / defiéndeme, líbrame de las aguas caudalosas,/ de la mano de los extran-

jeros,/ cuya boca dice falsedades,/ cuya diestra jura en falso. Dios mío, te cantaré un cántico nuevo,/ tocaré para ti el arpa de diez cuerdas:/ para ti que das la victoria a los reyes,/ y salvas a David tu siervo. Gloria y antífona 3

Lectura breve

2Co 1, 3-5

Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordia y Dios de todo consuelo; él nos consuela en todas nuestras luchas, para poder nosotros consolar a los que están en toda tribulación, mediante el consuelo con que nosotros somos consolados por Dios. Porque si es cierto que los sufrimientos de Cristo rebosan sobre nosotros, también por Cristo rebosa nuestro consuelo.

Responsorio breve

V El Señor es mi fuerza y mi energía. R El Señor es mi fuerza y mi energía. V Él es mi salvación. R Y mi energía. V Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. R El Señor es mi fuerza y mi energía.

Cántico de Zacarías, pág. 4

Antífona: Contenta y alegre, se dirigía Águeda a la cárcel como invitada a bodas, y encomendaba al Señor su combate, con oración ferviente.

Preces Celebremos, amados hermanos, a Jesús, el testigo fiel, y al recordar hoy a los santos mártires sacrificados a causa de la palabra de Dios, aclamémosle diciendo: Nos has comprado, Señor, con tu sangre. Por la intercesión de los santos mártires que entregaron libremente su vida como testimonio de la fe, * concédenos, Señor, la verdadera libertad de espíritu.


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5 de Febrero - Martes, Sta. Águeda

Por intercesión de los santos mártires que proclamaron la fe hasta derramar su sangre, * concédenos, Señor, la integridad y constancia de la fe.

Dirijamos ahora nuestra oración al Padre que está en los cielos, diciendo: Padre nuestro.

Por la intercesión de los santos mártires, que, soportando la cruz, siguieron tus pasos, * concédenos, Señor, soportar con generosidad las contrariedades de la vida.

Que nos alcancen tu perdón, Señor, las súplicas de santa Águeda, ella que tanto te agradó por el resplandor de su virginidad y por la fortaleza de su martirio. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

Por la intercesión de los santos mártires que blanquearon su manto en la sangre del Cordero, * concédenos, Señor, vencer las obras del mundo y de la carne. (Se pueden añadir algunas intenciones libres)

Oración

Conclusión V El Señor nos bendiga, nos guarde todo mal y nos lleve a la vida eterna. R Amén.

Oración de la Tarde - Vísperas

Invitación: El discípulo de Jesús sabe que no basta con conocer la Buena Noticia. Tienen que hacerse vida en el transcurso de la jornada. Del conocimiento tiene que pasar al corazón, para hacerla nuestra. Del corazón pasa a la acción. Es en las obras donde se revela su fuerza salvadora. Ellos son el testigo inequívoco de que estamos en comunión con Jesús y con la Buena Noticia. Damos gracias por los frutos que ha producido en este día.

Invocación inicial

V Dios mío, ven en mi auxilio. R Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno Oh Dios, que eres el premio, la corona/ y la suerte de todos tus soldados,/ líbranos de los lazos de las culpas/ por este mártir a quien hoy cantamos. Él conoció la hiel que está escondida/ en la miel de los goces de este suelo,/ y, por no haber cedido a sus encantos, / está gozando los del cielo eterno. Él afrontó con ánimo seguro/ lo que sufrió con varonil coraje,/ y consiguió los celestiales dones/ al derramar por ti su noble sangre. Oh piadosísimo Señor de todo,/ te suplicamos con humilde ruego/ que,

en el día del triunfo de este mártir,/ perdones los pecados de tus siervos. Gloria eterna al divino Jesucristo,/ que nació de una Virgen impecable,/ y gloria eterna al Santo Paracleto,/ y gloria eterna al sempiterno Padre. Amén. Antífona 1 - Si me olvido de ti, Jerusalén, que se me paralice la mano derecha.

Salmo 136, 1-8 Junto a los canales de Babilonia/ nos sentamos a llorar con nostalgia de Sión;/ en los sauces de sus orillas/ colgábamos nuestras cítaras. Allí los que nos deportaron/ nos invitaban a cantar;/ nuestros opresores, a divertirlos:/ «Cántennos un cantar de Sión». ¡Cómo cantar un cántico del Señor/ en tierra extranjera!/ Si me olvido de ti, Jerusalén,/ que se me paralice la mano derecha;


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5 de Febrero - Martes, Sta. Águeda

que se me pegue la lengua al paladar/ si no me acuerdo de ti,/ si no pongo a Jerusalén/ en la cumbre de mis alegrías. Gloria y antífona 1 Antífona 2 - Te doy gracias, Señor, delante de los ángeles.

Salmo 137

Te doy gracias, Señor, de todo corazón;/ delante de los ángeles tañeré para ti,/ me postraré hacia tu santuario,/ daré gracias a tu nombre; por tu misericordia y tu lealtad,/ porque tu promesa supera a tu fama;/ cuando te invoqué, me escuchaste,/ acreciste el valor en mi alma. Que te den gracias, Señor, los reyes de la tierra/ al escuchar el oráculo de tu boca;/ canten los caminos del Señor,/ porque la gloria del Señor es grande. El Señor es sublime, se fija en el humilde,/ y de lejos conoce al soberbio. Cuando camino entre peligros,/ me conservas la vida;/ extiendes tu izquierda contra la ira de mi enemigo, / y tu derecha me salva. El Señor completará sus favores conmigo:/ Señor, tu misericordia es eterna,/ no abandones la obra de tus manos. Gloria y antífona 2 Antífona 3 - Digno es el Cordero degollado de recibir el honor y la gloria.

Cántico

Ap 4, 11; 5, 9-10. 12

Eres digno, Señor Dios nuestro, de recibir la gloria,/ el honor y el poder/ porque tú has creado el universo;/ porque por tu voluntad lo que no existía fue creado. Eres digno de tomar el libro y abrir sus sellos,/ porque fuiste degollado/ y por tu sangre compraste para Dios/ hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación;/ y has hecho de ellos para nuestro Dios/ un reino de sacerdotes/ y reinan sobre la tierra. Digno es el Cordero degollado/ de recibir el poder, la riqueza y la sa-

biduría,/ la fuerza y el honor, la gloria y la alabanza. Gloria y antífona 3

Lectura breve

1Pe 4, 13-14

Queridos hermanos: Estad alegres cuando compartís los padecimientos de Cristo, para que, cuando se manifieste su gloria, reboséis de gozo. Si os ultrajan por el nombre de Cristo, dichosos vosotros: porque el Espíritu de la gloria, el Espíritu de Dios, reposa sobre vosotros.

Responsorio breve

V Oh Dios, nos pusiste a prueba, pero nos has dado respiro. R Oh Dios, nos pusiste a prueba, pero nos has dado respiro. V Nos refinaste como refinan la plata. R Pero nos has dado respiro. V Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. R Oh Dios, nos pusiste a prueba, pero nos has dado respiro.

Cántico de la Sma. Vg. Mª, pág. 3 Antífona: Señor Jesús, maestro bueno, te doy gracias porque me has hecho vencer los tormentos de mis verdugos; haz, Señor, que llegue felizmente a la felicidad de tu reino eterno. Preces En esta hora en la que el Señor, cenando con sus discípulos, presentó al Padre su propia vida que luego entregó en la cruz, aclamemos al Rey de los mártires, diciendo: Te glorificamos, Señor. Te damos gracias, Señor, principio, ejemplo y rey de los mártires, porque nos amaste hasta el extremo. Te damos gracias, Señor, porque no cesas de llamar a los pecadores arrepentidos y les das parte en los premios de tu reino. Te damos gracias, Señor, porque hoy hemos ofrecido, como sacrificio para el


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5 de Febrero - Martes - Oración de la Noche - Completas / Palabra de Dios para la vida

perdón de los pecados, la sangre de la alianza nueva y eterna. Te damos gracias, Señor, porque con tu gracia nos has dado perseverar en la fe durante el día que ahora termina. (Se pueden añadir algunas intenciones libres).

Te damos gracias, Señor, porque has asociado a nuestros hermanos difuntos a tu muerte. Dirijamos ahora nuestra oración al Padre que está en los cielos, diciendo: Padre nuestro.

Oración Que nos alcancen tu perdón, Señor, las súplicas de santa Águeda, ella que tanto te agradó por el resplandor de su virginidad y por la fortaleza de su martirio. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

Conclusión

V El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. R Amén.

Oración de la Noche - Completas

Invitación: Los gozos y las esperanzas, las dudas y las dificultades que hemos experimentado durante el día, las presentamos al Señor en nuestra oración al finalizar el día, en forma de alabanza y de acción de gracias. También reconocemos nuestros fallos, con el propósito de hacer mejor las cosas el día de mañana. El amor agradecido inspira y sostiene nuestra oración. (Completas: Textos comunes, pág. 8 y propios del Martes, pág. 17)

PALABRA DE DIOS PARA LA VIDA

Lectura: Mc 5,1-20 La persona que aparece en el relato de Marcos se sale de los cánones sociales. Se trata de “un hombre poseído de un espíritu inmundo”. Era la forma de calificar a las personas, que tenían una conducta extraña o alguna enfermedad que no sabían diagnosticar. La situación es dramática: vive entre sepulcros. Era un “hombre muerto” para la sociedad. Una sociedad que no contaba con medios adecuados, para solucionar el problema personal y social que generaba. Actualmente, existen personas con síntomas de anormalidad. De orden físico; de orden sicológico; de carácter extraño y difícil de diagnosticar. En todo caso, crean problemas de orden personal, familiar o social. Algunos optan por soluciones radicales. Incluso por eliminarlos cuando están aún en el seno materno. Hay que empezar por reconocer que son seres humanos, y como tales hay que tratarlos. Si hablamos del respeto a la vida, toda vida ha de respetarse, empezando por la vida humana. Para casos que desbordan el ámbito familiar, que ha de ser normalmente el lugar de tratamiento más adecuado, la sociedad ha de dotarse de medios, para solucionar este tipo de situaciones. El amor ha de empezar por los más débiles. P. Antonio Danoz, Redentorista


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6 de Febrero - Miércoles, S. Pablo Miki y Comp. Mártires, M

Los santos de hoy: S. Pablo Miki y compañeros mártires El 5 de febrero de 1597 era crucificado Pablo Miki con otros 25 compañeros en Nagasaki (Japón). Cinco eran franciscanos, tres jesuitas y los restantes eran laicos. Entre los franciscanos se encontraba Felipe de Jesús, nacido en México. Es el primer mártir mejicano.

Oración de la Mañana - Laudes

Invitación: “Si alguno confiesa que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece con él y él con Dios” (1Jn 4,15). Empezamos el día fortaleciendo la comunión con Dios en este tiempo de oración. Dios permanece con nosotros toda la jornada, para que sea fecunda en buenas obras. Sin su amor y sin su gracia, sabemos que los buenos frutos serán escasos. Confesemos nuestra fe en Jesús, para asegurarnos la permanencia de Dios con nosotros.

Invocación inicial

V Señor, abre mis labios. R Y mi boca proclamará tu alabanza. En forma opcional se dice luego el salmo 94, ver pág. 3, con la antífona siguiente:

Antífona (para el salmo invitatorio): Venid, adoremos al Señor, rey de los mártires.

Himno

Testigos de la sangre con sangre/ rubricada,/ frutos de amor cortados/ al golpe de la espada. Testigos del amor/ en sumisión callada;/ canto y cielo en los labios/ al golpe de la espada. Testigos del dolor/ de vida enamorada;/ diario placer de muerte/ al golpe de la espada. Testigos del cansancio/ de una vida inmolada/ a golpe de Evangelio/ y al golpe de la espada. Demos gracias al Padre/ por la sangre sagrada;/ pidamos ser sus mártires,/ y a cada madrugada/ poder morir la vida/ al golpe de la espada. Amén.

Despertad, cítara y arpa,/ despertaré a la aurora. Te daré gracias ante los pueblos, Señor,/ tocaré para ti ante las naciones:/ por tu bondad, que es más grande que los cielos;/ por tu fidelidad, que alcanza a las nubes. Elévate sobre el cielo, Dios mío,/ y llene la tierra tu gloria;/ para que se salven tus predilectos,/ que tu mano salvadora nos responda. Dios habló en su santuario:/ «Triunfante ocuparé Siquén,/ parcelaré el valle de Sucot; mío es Galaad, mío Manasés,/ Efraím es yelmo de mi cabeza,/ Judá es mi cetro; Moab, una jofaina para lavarme,/ sobre Edom echo mi sandalia,/ sobre Filistea canto victoria». Pero ¿quién me guiará a la plaza fuerte,/ quien me conducirá a Edom,/ si tú, ¡oh Dios!, nos has rechazado/ y no sales ya con nuestras tropas?

Salmo 107

Auxílianos contra el enemigo,/ que la ayuda del hombre es inútil;/ con Dios haremos proezas,/ Él pisoteará a nuestros enemigos. Gloria y antífona 1

Dios mío, mi corazón está firme,/ + para ti cantaré y tocaré, gloria mía./

Antífona 2 - El Señor me ha revestido de justicia y santidad.

Antífona 1 - Mi corazón está firme, Dios mío, mi corazón está firme. +


50 Cántico

6 de Febrero - Miércoles, S. Pablo Miki y Comp. Mártires

Is 61, 10—62, 5

Desbordo de gozo en el Señor,/ y me alegro con mi Dios:/ porque me ha vestido un traje de gala/ y me ha envuelto en un manto de triunfo,/ como a un novio que se pone la corona,/ o a una novia que se adorna con sus joyas. Como el suelo echa sus brotes,/ como un jardín hace brotar sus semillas,/ así el Señor hará brotar la justicia/ y los himnos, ante todos los pueblos. Por amor de Sión no callaré,/ por amor de Jerusalén no descansaré,/ hasta que despunte la aurora de su justicia/ y su salvación llamee como antorcha. Los pueblos verán tu justicia,/ y los reyes, tu gloria;/ te pondrán un nombre nuevo/ pronunciado por la boca del Señor. Serás corona fúlgida en la mano del Señor/ y diadema real en la palma de tu Dios. Ya no te llamarán «Abandonada»;/ ni a tu tierra, «Devastada»;/ a ti te llamarán «Mi favorita»,/ y a tu tierra, “Desposada”,/ porque el Señor te prefiere a ti,/ y tu tierra tendrá marido. Como un joven se casa con su novia, /así te desposa el que te construyó; /la alegría que encuentra el marido con su esposa, /la encontrará tu Dios contigo. Gloria y antífona 2 Antífona 3 - Alabaré al Señor mientras viva.

Salmo 145 Alaba, alma mía, al Señor:/ alabaré al Señor mientras viva,/ tañeré para mi Dios mientras exista. No confiéis en los príncipes,/ seres de polvo que no pueden salvar; /exhalan el espíritu y vuelven al polvo,/ ese día perecen sus planes. Dichoso a quien auxilia el Dios de Jacob,/ el que espera en el Señor, su Dios,/ que hizo el cielo y la tierra, el mar y cuanto hay en él;

que mantiene su fidelidad perpetuamente,/ que hace justicia a los oprimidos,/ que da pan a los hambrientos. El Señor liberta a los cautivos,/ el Señor abre los ojos al ciego,/ el Señor endereza a los que ya se doblan,/ el Señor ama a los justos, el Señor guarda a los peregrinos;/ sustenta al huérfano y a la viuda/ y trastorna el camino de los malvados. El Señor reina eternamente,/ tu Dios, Sión, de edad en edad. Gloria y antífona 3

Lectura breve

2Co 1, 3-5

Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordia y Dios de todo consuelo; él nos consuela en todas nuestras luchas, para poder nosotros consolar a los que están en toda tribulación, mediante el consuelo con que nosotros somos consolados por Dios. Porque si es cierto que los sufrimientos de Cristo rebosan sobre nosotros, también por Cristo rebosa nuestro consuelo.

Responsorio breve

V Los justos viven eternamente. R Los justos viven eternamente. V Reciben de Dios su recompensa. R Viven eternamente. V Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. R Los justos viven eternamente.

Cántico de Zacarías, pág. 4

Antífona: Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, pues de ellos es el reino de los cielos.

Preces Celebremos, amados hermanos, a Jesús, el testigo fiel, y al recordar hoy a los santos mártires sacrificados a causa de la palabra de Dios, aclamémosle diciendo: Nos has comprado, Señor, con tu sangre.


6 de Febrero - Miércoles, S. Pablo Miki y Comp. Mártires

Por la intercesión de los santos mártires que entregaron libremente su vida como testimonio de la fe, * concédenos, Señor, la verdadera libertad de espíritu. Por intercesión de los santos mártires que proclamaron la fe hasta derramar su sangre, * concédenos, Señor, la integridad y constancia de la fe. Por la intercesión de los santos mártires, que, soportando la cruz, siguieron tus pasos, * concédenos, Señor, soportar con generosidad las contrariedades de la vida. Por la intercesión de los santos mártires que blanquearon su manto en la sangre del Cordero, * concédenos, Señor, vencer las obras del mundo y de la carne.

51

(Se pueden añadir algunas intenciones libres)

Dirijamos ahora nuestra oración al Padre que está en los cielos, diciendo: Padre nuestro.

Oración Señor Dios, fortaleza de los mártires, que quisiste que san Pablo Miki y sus compañeros alcanzaran la vida eterna, muriendo en cruz por confesar la fe verdadera, concédenos, por su intercesión, proclamar con valentía nuestra fe hasta derramar por ella, si es preciso, nuestra propia sangre. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo

Conclusión

V El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. R Amén.

Oración de la Tarde - Vísperas

Invitación: El espacio que nos damos para la oración al terminar nuestras labores, es un tiempo que nos damos para el amor. Orar es entablar un diálogo de amor con Dios, con la seguridad que él siempre responde. “Cosa grande es el amor. De todos los movimientos del espíritu, de los sentimientos, de los afectos, el amor es el único con que la creatura puede responder al Creador” (S. Bernardo).

Invocación inicial

V Dios mío, ven en mi auxilio. R Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya

Himno

Espíritus sublimes,/ ¡oh mártires gloriosos!,/ felices moradores/ de la inmortal Sión,/ rogad por los que luchan/ en las batallas recias,/ que alcancen la victoria/ y eterno galardón. ¡Oh mártires gloriosos/ de rojas vestiduras,/ que brillan con eternos/ fulgores ante Dios! Con vuestro riego crezca/ de Cristo la semilla,/ y el campo de las mieses/ se cubra ya en sazón. Amén.

Antífona 1 - Señor, tu saber me sobrepasa.

Salmo 138, 1-18. 23-24

I Señor, tú me sondeas y me conoces;/ me conoces cuando me siento o me levanto,/ de lejos penetras mis pensamientos;/ distingues mi camino y mi descanso,/ todas mis sendas te son familiares. No ha llegado la palabra a mi lengua,/ y ya, Señor, te la sabes toda./ Me envuelves por doquier,/ me cubres con tu mano./ Tanto saber me sobrepasa,/ es sublime, y no lo abarco. ¿Adónde iré lejos de tu aliento,/ adónde escaparé de tu mirada?/ Si escalo el cielo, allí estás tú;/ si me acuesto en el abismo, allí te encuentro;


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6 de Febrero - Miércoles, S. Pablo Miki y Comp. Mártires

si vuelo hasta el margen de la aurora,/ si emigro hasta el confín del mar,/ allí me alcanzará tu izquierda,/ tu diestra llegará hasta mí. Si digo: «Que al menos la tiniebla me encubra,/ que la luz se haga noche en torno a mí»,/ ni la tiniebla es oscura para ti,/ la noche es clara como el día. Gloria y antífona 1 Antífona 2 - Yo, el Señor, penetro el corazón, sondeo las entrañas, para dar al hombre según su conducta. II Tú has creado mis entrañas,/ me has tejido en el seno materno./ Te doy gracias,/ porque me has formado portentosamente,/ porque son admirables tus obras;/ conocías hasta el fondo de mi alma,/ no desconocías mis huesos. Cuando, en lo oculto, me iba formando,/ y entretejiendo en lo profundo de la tierra,/ tus ojos veían mis acciones,/ se escribían todas en tu libro,/ calculados estaban mis días /antes que llegase el primero. ¡Qué incomparables encuentro tus designios,/ Dios mío, qué inmenso es su conjunto!/ Si me pongo a contarlos, son más que arena;/ si los doy por terminados, aún me quedas tú. Señor, sondéame y conoce mi corazón/ ponme a prueba y conoce mis sentimientos,/ mira si mi camino se desvía,/ guíame por el camino eterno. Gloria y antífona 2 Antífona 3 - Todo fue creado por él y para él.

Cántico

Col 1, 12-20

Damos gracias a Dios Padre,/ que nos ha hecho capaces de compartir/ la herencia del pueblo santo en la luz. Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas,/ y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido,/ por cuya sangre hemos recibido la redención,/ el perdón de los pecados.

Él es imagen de Dios invisible,/ primogénito de toda creatura;/ pues por medio de él fueron creadas todas las cosas:/ celestes y terrestres, visibles e invisibles,/ Tronos, Dominaciones, Principados, Potestades;/ todo fue creado por él y para él. Él es anterior a todo, y todo se mantiene en él./ Él es también la cabeza del cuerpo de la Iglesia./ Él es el principio, el primogénito de entre los muertos, / y así es el primero en todo. Porque en él quiso Dios que residiera toda plenitud./ Y por él quiso reconciliar consigo todas las cosas:/ haciendo la paz por la sangre de su cruz/ con todos los seres, así del cielo como de la tierra. Gloria y antífona 3

Lectura breve

1Pe 4, 13-14

Queridos hermanos: Estad alegres cuando compartís los padecimientos de Cristo, para que, cuando se manifieste su gloria, reboséis de gozo. Si os ultrajan por el nombre de Cristo, dichosos vosotros: porque el Espíritu de la gloria, el Espíritu de Dios, reposa sobre vosotros.

Responsorio breve

V Alegraos, justos, y gozad con el Señor. R Alegraos, justos, y gozad con el Señor. V Aclamadlo, los rectos de corazón. R Y gozad con el Señor. V Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. R Alegraos, justos, y gozad con el Señor.

Cántico de la Sma. Vg. Mª, pág. 3 Antífona: Se alegran en el cielo los santos que siguieron las huellas de Cristo; y, porque lo amaron hasta derramar su sangre, reinan con el Señor eternamente. Preces

En esta hora en la que el Señor, cenando con sus discípulos, presentó al Padre su propia vida que luego entregó en la cruz, aclamemos al Rey de los


6 de Febrero - Miércoles - Oración de la Noche - Completas / Palabra de Dios para cada dia

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glorificamos,

asociado a nuestros hermanos difuntos a tu muerte.

Te damos gracias, Señor, principio, ejemplo y rey de los mártires, porque nos amaste hasta el extremo.

Dirijamos ahora nuestra oración al Padre que está en los cielos, diciendo: Padre nuestro.

Te damos gracias, Señor, porque no cesas de llamar a los pecadores arrepentidos y les das parte en los premios de tu reino.

Oración

mártires, Señor.

diciendo:

Te

Te damos gracias, Señor, porque hoy hemos ofrecido, como sacrificio para el perdón de los pecados, la sangre de la alianza nueva y eterna. Te damos gracias, Señor, porque con tu gracia nos has dado perseverar en la fe durante el día que ahora termina. (Se pueden añadir algunas intenciones libres).

Te damos gracias, Señor, porque has

Señor Dios, fortaleza de los mártires, que quisiste que san Pablo Miki y sus compañeros alcanzaran la vida eterna, muriendo en cruz por confesar la fe verdadera, concédenos, por su intercesión, proclamar con valentía nuestra fe hasta derramar por ella, si es preciso, nuestra propia sangre. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

Conclusión

V El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. R Amén.

Oración de la Noche - Completas

Invitación: Nuestro cuerpo fatigado necesita descansar después del esfuerzo realizado. Pero el espíritu ha de estar en permanente vigilia. Como en la visión de Isaías, cuando la noche nos envuelve con su silencio, hacemos resonar nuestra aclamación llenos de gozo y firmes en la fe: “¡Santo, santo, santo, el Señor todopoderoso, la tierra está llena de tu gloria! (Is 6,3). (Completas: Textos comunes, pág. 8 y propios del Miércoles, pág. 18)

PALABRA DE DIOS PARA CADA DÍA

Lectura: Mc 5,21-34 El relato que ofrece Marcos presenta una situación que vale la pena analizar. Se trata de una mujer que padece flujos de sangre desde hace doce años. Atendiendo a la normativa vigente, vive en estado de impureza legal. El Levítico establece: “Cuando una mujer tenga hemorragias frecuentes fuera o después de las menstruación, quedará impura como en la menstruación, mientras le duren las hemorragias” (Lv 15,25). La impureza legal se convierte para la mujer en un signo de discriminación. No podía mezclarse con la multitud, para acercarse a Jesús y solicitar su sanación. Arruinada por acudir a médicos y centros de salud, la mujer rompe con todos los obstáculos. A pesar de sus miedos, tiene la osadía de tocar el manto de Jesús. Jesús no busca a la mujer para juzgarla por haber transgredido la ley. Quiere conocerla, para felicitarla por haber puesto su confianza en él, y para darle como el “alta médica”: “Vete en paz y sigue sana de tu dolencia” (Mc 5,34). Jesús se opone a toda exclusión social. No existe motivo razonable, de orden social, religioso, étnico, o de cualquier otro género, que pueda impedir proporcionar cuidados de salud a una persona que los necesita. No podemos tolerar que una persona siga sufriendo, aduciendo motivos económicos para no atenderla. P. Antonio Danoz, Redentorista


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7 de

Febrero - Jueves, IV Semana del Tpo. Ord. Oración de la Mañana - Laudes

Invitación: Tenemos la promesa de Jesús: “Cuando venga el Espíritu de la verdad, los guiará hasta la verdad plena” (Jn 16,13). La verdad plena consiste en conocer al Padre y a su Hijo Jesús, que es su enviado. Oramos esta mañana, para que el Espíritu Santo nos conduzca hasta lo más profundo de este misterio. De él mana la vida abundante que necesitamos en esta jornada.

Invocación inicial

V Señor, abre mis labios. R Y mi boca proclamará tu alabanza. En forma opcional se dice luego el salmo 94, ver pág. 3 con su antífona del invitatorio siguiente:

Antífona (para el salmo invitatorio):

Entrad en la presencia del Señor con aclamaciones.

Himno, Feria, Tpo. Ord., pág. 5 Antífona 1 - En la mañana, Señor, hazme escuchar tu gracia.

Salmo 142, 1-11 Señor, escucha mi oración;/ tú que eres fiel, atiende a mi súplica;/ tú que eres justo, escúchame./ No llames a juicio a tu siervo,/ pues ningún hombre vivo es inocente frente a ti. El enemigo me persigue a muerte,/ empuja mi vida al sepulcro,/ me confina a las tinieblas/ como a los muertos ya olvidados./ Mi aliento desfallece,/ mi corazón dentro de mí está yerto. Recuerdo los tiempos antiguos,/ medito todas tus acciones,/ considero las obras de tus manos/ y extiendo mis brazos hacia ti:/ tengo sed de ti como tierra reseca. Escúchame en seguida, Señor,/ que me falta el aliento./ No me escondas tu rostro,/ igual que a los que bajan a la fosa. En la mañana hazme escuchar tu gracia,/ ya que confío en ti;/ indícame el camino que he de seguir,/ pues levanto mi alma a ti.

Líbrame del enemigo, Señor,/ que me refugio en ti./ Enséñame a cumplir tu voluntad,/ ya que tú eres mi Dios./ Tu espíritu, que es bueno,/ me guíe por tierra llana. Por tu nombre, Señor, consérvame vivo;/ por tu clemencia, sácame de la angustia. Gloria y antífona 1 Antífona 2 - El Señor hará derivar hacia Jerusalén como un río la paz.

Cántico

Is 66, 10-14a

Festejad a Jerusalén, gozad con ella, /todos los que la amáis, /alegraos de su alegría, /los que por ella llevasteis luto; /a su pecho seréis alimentados /y os saciaréis de sus consuelos /y apuraréis las delicias /de sus pechos abundantes. Porque así dice el Señor: /«Yo haré derivar hacia ella /como un río la paz, /como un torrente en crecida, /las riquezas de las naciones. Llevarán en brazos a sus criaturas /y sobre las rodillas las acariciarán; /como a un niño a quien su madre consuela, /así os consolaré yo /y en Jerusalén seréis consolados. Al verlo se alegrará vuestro corazón /y vuestros huesos florecerán como un prado». Gloria y antífona 2 Antífona 3 - Nuestro Dios merece una alabanza armoniosa.

Salmo 146 Alabad al Señor, que la música es buena; /nuestro Dios merece una alabanza armoniosa.


7 de Febrero - Jueves, IV Semana del Tpo. Ord.

55

El Señor reconstruye Jerusalén, / reúne a los deportados de Israel; /él sana los corazones destrozados, /venda sus heridas.

Antífona: Anuncia, Señor, la salvación a tu pueblo y perdónanos nuestros pecados.

Cuenta el número de las estrellas, /a cada una la llama por su nombre. / Nuestro Señor es grande y poderoso, / su sabiduría no tiene medida. /El Señor sostiene a los humildes, /humilla hasta el polvo a los malvados.

Invoquemos a Dios, de quien viene la salvación para su pueblo, diciendo: Tú, que eres nuestra vida, escúchanos, Señor.

Preces

Entonad la acción de gracias al Señor, /tocad la cítara para nuestro Dios, /que cubre el cielo de nubes, /preparando la lluvia para la tierra;

Bendito seas, Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, porque en tu gran misericordia nos has hecho nacer de nuevo para una esperanza viva, * por la resurrección de Jesucristo de entre los muertos.

que hace brotar hierba en los montes, /para los que sirven al hombre; /que da su alimento al ganado, /y a las crías de cuervo que graznan.

Tú que, en Cristo, renovaste al hombre, creado a imagen tuya, * haz que reproduzcamos la imagen de tu Hijo.

No aprecia el vigor de los caballos, / no estima los músculos del hombre: /el Señor aprecia a sus fieles, /que confían en su misericordia. Gloria y antífona 3

Derrama en nuestros corazones, lastimados por el odio y la envidia,* tu Espíritu de amor.

Lectura breve

Rom 8, 18-21

Los padecimientos de esta vida presente tengo por cierto que no son nada en comparación con la gloria futura que se ha de revelar en nosotros. La creación entera está en expectación, suspirando por esa manifestación gloriosa de los hijos de Dios; porque las creaturas todas quedaron sometidas al desorden, no porque a ello tendiesen de suyo, sino por culpa del hombre que las sometió. Y abrigan la esperanza de quedar ellas, a su vez, libres de la esclavitud gloriosa que han de recibir los hijos de Dios.

Responsorio breve

V Velando medito en ti, Señor. R Velando medito en ti, Señor. V Porque fuiste mi auxilio. R Medito en ti, Señor. V Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. R Velando medito en ti, Señor.

Cántico de Zacarías, pág. 4

Concede hoy trabajo a quienes lo buscan, pan a los hambrientos, alegría a los tristes, * a todos la gracia y la salvación. (Se pueden añadir algunas intenciones libres)

Por Jesús hemos sido hechos hijos de Dios; por esto nos atrevemos a decir: Padre nuestro.

Oración Concédenos, Señor, acoger siempre el anuncio de la salvación para que, libres de temor, y arrancados de la mano de los enemigos te sirvamos, con santidad y justicia, todos nuestros días. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

Conclusión

V El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. R Amén.


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7 de Febrero - Jueves, IV Semana del Tpo. Ord.

Oración de la Tarde - Vísperas

Invitación: El evangelio nos informa, que después de ponerse el sol, Jesús se dedicaba a sanar enfermos y a liberar oprimidos. Es éste un buen momento para acercarnos a él para darle a conocer de qué enfermedades tenemos que ser sanados en el cuerpo y en el espíritu. Demos a conocer las ataduras que nos oprimen y nos impiden disfrutar de la libertad de los hijos de Dios. Jesús de buen grado nos liberará.

Invocación inicial

V Dios mío, ven en mi auxilio. R Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno, Feria Tpo. Ord., pág. 6 Antífona 1 - Tú eres, Señor, mi bienhechor, y mi refugio donde me pongo a salvo.

Salmo 143

I

Bendito el Señor, mi Roca,/ que adiestra mis manos para el combate,/ mis dedos para la pelea; mi bienhechor, mi alcázar,/ baluarte donde me pongo a salvo,/ mi escudo y mi refugio,/ que me somete los pueblos. Señor, ¿qué es el hombre para que te fijes en él?/ ¿Qué los hijos de Adán para que pienses en ellos?/ El hombre es igual que un soplo;/ sus días, una sombra que pasa. Señor, inclina tu cielo y desciende,/ toca los montes, y echarán humo,/ fulmina el rayo y dispérsalos,/ dispara tus saetas y desbarátalos. Extiende la mano desde arriba:/ defiéndeme, líbrame de las aguas caudalosas,/ de la mano de los extranjeros,/ cuya boca dice falsedades,/ cuya diestra jura en falso. Gloria y antífona 1 Antífona 2 - Dichoso el pueblo cuyo Dios es el Señor.

II Dios mío, te cantaré un cántico nuevo,/ tocaré para ti el arpa de diez cuerdas:/ para ti que das la victoria a los reyes,/ y salvas a David, tu siervo. Defiéndeme de la espada cruel,/ sálvame de las manos de extranjeros,/ cuya boca dice falsedades,/ cuya diestra jura en falso. Sean nuestros hijos un plantío,/ crecido desde su adolescencia;/ nuestras hijas sean columnas talladas,/ estructura de un templo. Que nuestros silos estén repletos/ de frutos de toda especie;/ que nuestros rebaños a millares/ se multipliquen en las praderas,/ y nuestros bueyes vengan cargados;/ que no haya brechas ni aberturas,/ ni alarma en nuestras plazas. Dichoso el pueblo que esto tiene,/ dichoso el pueblo cuyo Dios es el Señor. Gloria y antífona 2 Antífona 3 - Ahora se estableció la salud y el reinado de nuestro Dios.

Cántico Ap 11, 17-18; 12, 10b-12a Gracias te damos, Señor Dios omnipotente,/ el que eres y el que eras,/ porque has asumido el gran poder/ y comenzaste a reinar. Se encolerizaron las naciones,/ llegó tu cólera,/ y el tiempo de que sean juzgados los muertos,/ y de dar el galardón a tus siervos los profetas,/ y a los santos y a los que temen tu nombre,/ y a los pequeños y a los grandes,/ y de arruinar a los que arruinaron la tierra.


7 de Febrero - Jueves, IV Semana del Tpo. Ord.

Ahora se estableció la salud y el poderío,/ y el reinado de nuestro Dios,/ y la potestad de su Cristo;/ porque fue precipitado/ el acusador de nuestros hermanos,/ el que los acusaba ante nuestro Dios día y noche. Ellos le vencieron en virtud de la sangre del Cordero/ y por la palabra del testimonio que dieron,/ y no amaron tanto su vida que temieran la muerte./ Por esto, estad alegres, cielos,/ y los que moráis en sus tiendas. Gloria y antífona 3

Lectura breve

Col 1, 23

Perseverad firmemente fundados e inconmovibles en la fe y no os apartéis de la esperanza del Evangelio que habéis oído, que ha sido predicado a toda creatura bajo los cielos.

Responsorio breve

V El Señor es mi pastor, nada me falta. R El Señor es mi pastor, nada me falta. V En verdes praderas me hace recostar. R Nada me falta. V Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. R El Señor es mi pastor, nada me falta.

57

Luz indeficiente y palabra eterna del Padre, tú que has venido a salvar a los hombres, * ilumina a los catecúmenos de la Iglesia con la luz de tu verdad. No lleves cuenta de nuestros delitos, Señor, * pues de ti procede el perdón. Señor, tú que has querido que la inteligencia del hombre investigara los secretos de la naturaleza, * haz que la ciencia y las artes contribuyan a tu gloria y al bienestar de todos los hombres. Protege, Señor, a los que se han consagrado en el mundo al servicio de sus hermanos; * que con libertad de espíritu y sin desánimo puedan realizar su ideal. (Se pueden añadir algunas intenciones libres)

Señor, tú que abres y nadie puede cerrar, ilumina a nuestros difuntos que yacen en tiniebla y en sombra de muerte, * y ábreles las puertas de tu reino. Porque todos nos sabemos hermanos, hijos de un mismo Dios, confiadamente nos atrevemos a decir: Padre nuestro.

Oración

Cántico de la Sma. Vg. Mª, pág. 3 Antífona: A los que tienen hambre de ser justos el Señor los colma de bienes.

Acoge benigno, Señor, nuestra súplica vespertina y haz que, siguiendo las huellas de tu Hijo, fructifiquemos con perseverancia en buenas obras. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo..

Preces

Conclusión

Invoquemos a Cristo, luz del mundo y alegría de todo ser viviente, y digámosle confiados: Señor, danos tu luz, la salvación y la paz.

V El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. R Amén.

Oración de la Noche - Completas

Invitación: Esta noche es signo de muchas noches, en las cuales las tinieblas nos cercaron y no nos dejaron descubrir a Dios. Oremos a Dios con entera confianza: “Crece dentro de mí, resplandece cada día más en mí, ilumíname, luz eternal. Sólo tú debes iluminarme, sólo tú hablarme. Todo lo demás que conozco o he aprendido debe llevarme solamente a ti” (K. Rahner). (Completas: Textos comunes, pág. 8 y propios del Jueves, pág. 20)


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8 de Febrero - Viernes - Feria o Mem. de S. Jerónimo Emiliani

PALABRA DE DIOS PARA CADA DÍA Lectura: Mc 5,35-43 En el episodio anterior Jesús se enfrenta con la enfermedad de una mujer. Aquí se trata también de una mujer, pero que ya ha dejado de existir. Su enfrentamiento es con la muerte. El entorno no le es nada favorable. A su llegada se encontró con el alboroto de los que lloraban y lanzaban gritos sin parar. Frente a aquellos que se burlaban de él, Jesús apuesta por la vida. No todos en el mundo en que vivimos hacen la misma apuesta. Son muchos los que se apuntan a mecanismos diabólicos que conducen a la muerte. Hay personas para las cuales la vida de los seres humanos cuenta poco. Jesús dijo en una proclamación inolvidable: “Dios no es Dios de muertos, sino de vivos” (Lc 20,38). Con esa convicción profunda se acerca a la muchacha. La agarra de la mano y le grita: “Chiquilla, contigo hablo, ¡levántate!” (Mc 5,41). El escenario cambió por completo. El llanto se convirtió en gozo; las burlas en asombro. Somos discípulos de Jesús, amigo de la vida, resucitador de muertos. Nuestro compromiso con la vida y con todo lo que la dignifica, tiene que ser cotidiano y permanente. Ninguna muerte nos puede dejar indiferentes. Llevemos vida allí, donde otros se empeñan en sembrar muerte. P. Antonio Danoz, Redentorista

8 de Febrero - Viernes - Feria o Mem. de S. Jerónimo Emiliani, Pbro. El santo de hoy: S. Jerónimo Emiliani (1486-1537) Nace en Venecia en el seno de una familia noble. Después de ejercer por algún tiempo la carrera militar, la abandona. Atendiendo a los enfermos de una epidemia cayó enfermo. Sanado de su enfermedad, empezó a recoger en su casa a huérfanos, enseñándoles una profesión. En Bérgamo fundó la Compañía de los Pobres. En 1928 fue declarado patrono de los huérfanos y de la infancia abandonada.

Oración de la Mañana - Laudes

Invitación: Empezamos el día con el corazón abierto a la colaboración con los demás para hacer el bien. “Lo que hago es ofrecerles la posibilidad de hacer obras de amor. Por medio de tales obras se acercan a Dios, porque la obra de amor les acerca más a Dios” (M. Teresa de Calcuta). No tengamos miedo de poner nuestro amor en acción, compartiendo nuestras inquietudes con aquellas personas que buscan hacer el bien.

Invocación inicial

V Señor, abre mis labios. R Y mi boca proclamará tu alabanza. En forma opcional se dice luego el salmo 94, ver pág. 3, con la antífona siguiente:

Antífona (para el salmo invitatorio): Entrad en la presencia del Señor con

aclamaciones.


8 de Febrero - Viernes - Feria o Mem. de S. Jerónimo Emiliani

Himno, Feria, Tpo. Ord., pág. 5 Antífona 1 - Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme.

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Antífona 2 - Alégrate, Jerusalén, porque en ti serán congregados todos los pueblos.

Cántico

Tob 13, 10-15. 17-19

Salmo 50

Anuncien todos los pueblos sus maravillas/ y alábenle sus elegidos en Jerusalén,/ la ciudad del Santo;/ por las obras de tus hijos te azotará,/ pero de nuevo se compadecerá/ de los hijos de los justos.

Pues yo reconozco mi culpa,/ tengo siempre presente mi pecado:/ contra ti, contra ti solo pequé,/ cometí la maldad que aborreces.

Confiesa dignamente al Señor/ y bendice al rey de los siglos/ para que de nuevo sea en ti/ edificado su templo con alegría,/para que alegre en ti a los cautivos/y muestre en ti su amor hacia los desdichados/ por todas las generaciones y generaciones.

Misericordia, Dios mío, por tu bondad;/ por tu inmensa compasión borra mi culpa;/ lava del todo mi delito,/ limpia mi pecado.

En la sentencia tendrás razón,/ en el juicio brillará tu rectitud./ Mira, que en la culpa nací,/ pecador me concibió mi madre. Te gusta un corazón sincero,/ y en mi interior me inculcas sabiduría./ Rocíame con el hisopo: quedaré limpio;/ lávame: quedaré más blanco que la nieve. Hazme oír el gozo y la alegría,/ que se alegren los huesos quebrantados./ Aparta de mi pecado tu vista,/ borra en mí toda culpa. ¡Oh Dios!, crea en mí un corazón puro,/ renuévame por dentro con espíritu firme;/ no me arrojes lejos de tu rostro,/ no me quites tu santo espíritu. Devuélveme la alegría de tu salvación,/ afiánzame con espíritu generoso:/ enseñaré a los malvados tus caminos,/ los pecadores volverán a ti. Líbrame de la sangre, ¡oh Dios, /Dios, Salvador mío!, /y cantará mi lengua tu justicia. /Señor, me abrirás los labios, /y mi boca proclamará tu alabanza. Los sacrificios no te satisfacen;/ si te ofreciera un holocausto, no lo querrías./ Mi sacrificio es un espíritu quebrantado:/ un corazón quebrantado y humillado/ tú no lo desprecias. Señor, por tu bondad, favorece a Sión,/ reconstruye las murallas de Jerusalén:/ entonces aceptarás los sacrificios rituales,/ ofrendas y holocaustos,/ sobre tu altar se inmolarán novillos Gloria y antífona 1

Brillarás cual luz de lámpara/ y todos los confines de la tierra vendrán a ti./ Pueblos numerosos vendrán de lejos/ al nombre del Señor, nuestro Dios,/ trayendo ofrendas en sus manos,/ ofrendas para el rey del cielo. Las generaciones de las generaciones/ exultarán en ti./ Y benditos para siempre todos los que te aman. Alégrate y salta de gozo por los hijos de los justos,/ que serán congregados,/ y al Señor de los justos bendecirán. Dichosos los que te aman;/ en tu paz se alegrarán./ Dichosos cuantos se entristecieron por tus azotes,/ pues en ti se alegrarán/ contemplando toda tu gloria,/ y se regocijarán para siempre. Bendice, alma mía, a Dios, rey grande,/ porque Jerusalén con zafiros y esmeraldas/ será reedificada,/ con piedras preciosas sus muros/ y con oro puro sus torres y sus almenas. Gloria y antífona 2 Antífona 3 - Sión alaba a tu Dios, que envía su mensaje a la tierra.

Salmo 147 Glorifica al Señor, Jerusalén;/ alaba a tu Dios, Sión:/ que ha reforzado los cerrojos de tus puertas/ y ha bendecido a tus hijos dentro de ti;/ ha puesto paz


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8 de Febrero - Viernes - Feria o Mem. de S. Jerónimo Emiliani

en tus fronteras,/ te sacia con flor de harina. Él envía su mensaje a la tierra,/ y su palabra corre veloz;/ manda la nieve como lana,/ esparce la escarcha como ceniza; hace caer el hielo como migajas/ y con el frío congela las aguas;/ envía una orden, y se derriten;/ sopla su aliento, y corren. Anuncia su palabra a Jacob,/ sus decretos y mandatos a Israel;/ con ninguna nación obró así,/ ni les dio a conocer sus mandatos. Gloria y antífona 3

Lectura breve

Ga 2, 19b-20

Estoy crucificado con Cristo; vivo yo, pero no soy yo, a Cristo quien vive en mí. Y, mientras vivo en esta carne, vivo de la fe en el Hijo de Dios, que me amó hasta entregarse por mí.

Responsorio breve

V Invoco al Dios Altísimo, al Dios que hace tanto por mí. R Invoco al Dios Altísimo, al Dios que hace tanto por mí. V Desde el cielo me enviará la salvación. R El Dios que hace tanto por mí. V Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. R Invoco al Dios Altísimo, al Dios que hace tanto por mí.

Cántico de Zacarías, pág. 4

Antífona: Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos visitará el sol que nace de lo alto.

Preces

Confiados en Dios, que cuida con solicitud de todos los que ha creado y redimido con la sangre de su Hijo, invoquémosle diciendo: Escucha, Señor, y ten piedad. Dios misericordioso, asegura nuestros pasos en el camino de la verdadera santidad, * y haz que busquemos siempre cuanto hay de verdadero, noble y justo. No nos abandones para siempre, por amor de tu nombre * no olvides tu alianza con nosotros. Con alma contrita y espíritu humillado te seamos aceptos, * porque no hay confusión para los que en ti confían. Tú que has querido que participáramos en la misión profética de Cristo, * haz que proclamemos ante el mundo tus maravillas. (Se pueden añadir algunas intenciones libres)

Dirijámonos al Padre, con las mismas palabras que Cristo nos enseñó: Padre nuestro.

Oración Te pedimos, Señor, tu gracia abundante, para que nos ayude a seguir el camino de tus mandatos, y así gocemos de tu consuelo en esta vida y alcancemos la felicidad eterna. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

Conclusión

V El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. R Amén.

Oración de la Tarde - Vísperas

Invitación: La oración del discípulo de Jesús al finalizar nuestras labores, no puede ser un refugio de lamentos y desesperanza. La dura realidad de la vida, más que fomentar el desánimo, ha de estimular nuestro espíritu. El amor, la justicia, la solidaridad, son metas difíciles de conseguir, pero no imposibles. Oremos, para que el Señor suscite hombres y mujeres generosos, que no se dejan venir por la fatiga.


8 de Febrero - Viernes - Feria o Mem. de S. Jerónimo Emiliani

Invocación inicial

V Dios mío, ven en mi auxilio. R Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno, Feria, Tpo. Ord., pág. 6 Antífona 1 - Día tras día te bendeciré, Señor, y explicaré tus proezas.

Salmo 144

I Te ensalzaré, Dios mío, mi rey;/ bendeciré tu nombre por siempre jamás. Día tras día te bendeciré/ y alabaré tu nombre por siempre jamás. Grande es el Señor, merece toda alabanza,/ es incalculable su grandeza;/ una generación pondera tus obras a la otra,/ y le cuenta tus hazañas. Alaban ellos la gloria de tu majestad,/ y yo repito tus maravillas;/ encarecen ellos tus temibles proezas,/ y yo narro tus grandes acciones;/difunden la memoria de tu inmensa bondad,/ y aclaman tus victorias. El Señor es clemente y misericordioso,/ lento a la cólera y rico en piedad;/ el Señor es bueno con todos,/ es cariñoso con todas sus criaturas. Que todas tus criaturas te den gracias, Señor,/ que te bendigan tus fieles;/ que proclamen la gloria de tu reinado,/ que hablen de tus hazañas; explicando tus proezas a los hombres,/ la gloria y majestad de tu reinado./ Tu reinado es un reinado perpetuo,/ tu gobierno va de edad en edad. Gloria y antífona 1

Antífona 2 - Los ojos de todos te están aguardando, Señor; tú estás cerca de los que te invocan. II El Señor es fiel a sus palabras,/ bondadoso en todas sus acciones./ El

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Señor sostiene a los que van a caer,/ endereza a los que ya se doblan. Los ojos de todos te están aguardando,/ tú les das la comida a su tiempo;/ abres tú la mano,/ y sacias de favores a todo viviente. El Señor es justo en todos sus caminos,/ es bondadoso en todas sus acciones;/ cerca está el Señor de los que lo invocan,/ de los que lo invocan sinceramente. Satisface los deseos de sus fieles,/ escucha sus gritos, y los salva./ El Señor guarda a los que lo aman,/ pero destruye a los malvados. Pronuncie mi boca la alabanza del Señor,/ todo viviente bendiga su santo nombre/ por siempre jamás. Gloria y antífona 2 Antífona 3 - Justos y verdaderos son tus caminos, ¡oh Rey de los siglos!

Cántico

Ap 15, 3-4

Grandes y maravillosas son tus obras /Señor, Dios omnipotente, /justos y verdaderos tus caminos, /¡oh Rey de los siglos! ¿Quién no temerá, Señor, /y glorificará tu nombre? /Porque tú solo eres santo, / porque vendrán todas las naciones /y se postrarán en tu acatamiento, /porque tus juicios se hicieron manifiestos. Gloria y antífona 3

Lectura breve

Rom 8, 1-2

No hay ya condenación alguna para los que están en Cristo Jesús, porque la ley del espíritu de vida en Cristo Jesús me libró de la ley del pecado y de la muerte.

Responsorio breve

V Cristo murió por nuestros pecados, para llevarnos a Dios. R Cristo murió por nuestros pecados, para llevarnos a Dios. V Muerto en la carne, pero vivificado en el espíritu. R Para llevarnos a Dios.


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8 de Febrero - Viernes - Oración de la Noche - Completas / Palabra de Dios para cada día

V Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. R Cristo murió por nuestros pecados, para llevarnos a Dios.

Tú que perdonaste a la mujer arrepentida y cargaste sobre los hombros la oveja descarriada, * no apartes de nosotros tu misericordia.

Cántico de la Sma. Vg. Mª, pág. 3

(Se pueden añadir algunas intenciones libres)

Antífona: Acuérdate, Señor, de tu misericordia como lo habías prometido a nuestros padres.

Preces Invoquemos a Cristo, en quien confían los que conocen su nombre, diciendo: Confirma, Señor, lo que has realizado en nosotros. Señor Jesucristo, consuelo de los humildes, * dígnate sostener con tu gracia nuestra fragilidad, siempre inclinada al pecado. Que los que por nuestra debilidad estamos inclinados al mal, * por tu misericordia obtengamos el perdón. Señor, a quien ofende el pecado y aplaca la penitencia, * aparta de nosotros el castigo merecido por nuestros pecados.

Tú que por nosotros aceptaste el suplicio de la cruz, * abre las puertas del cielo a todos los difuntos que en ti confiaron. Siguiendo las enseñanzas de Jesucristo, digamos al Padre celestial: Padre nuestro.

Oración Dios todopoderoso y eterno, que quisiste que tu Hijo sufriese por la salvación de todos, haz que, inflamados en tu amor, sepamos ofrecernos a ti como víctima viva. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

Conclusión

V El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. R Amén.

Oración de la Noche - Completas

Invitación: Empezamos la oración al concluir la jornada con las palabras de Isaías: “Así dice el Señor: En tiempo de gracia te he respondido, en el día de la salvación te he auxiliado…; para decir a los cautivos, salgan; a los que están en tinieblas: vengan a la luz” (Is 49-8-9). Dios nos ha liberado de nuestras esclavitudes en el curso de la jornada. Ahora nos invita a salir de las tinieblas, para disfrutar de su luz durante la noche. (Completas: Textos comunes, pág. 8 y propios del Jueves, pág. 20)

PALABRA DE DIOS PARA CADA DÍA

Lectura: Mc 6,14-29 Jesús se presentó en su pueblo con la intención de anunciar la Buena Noticia, como lo venía haciendo en otros pueblos y ciudades. Sus vecinos quedaron desconcertados al escucharlo. Sabían que no tenía el prestigio cultural de los maestros de la ley. Tampoco la aureola de los sacerdotes que oficiaban en el templo.


9 de Febrero - Sábado, Feria o Mem. de S. Miguel Febres Cordero

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Cuando Jesús llega a Nazaret, sus convecinos quedan sorprendidos por la sabiduría que manifiesta el hijo de José, el artesano del pueblo, y de María, una mujer sencilla, conocida por todos. A esto se añade el poder de hacedor de milagros. No se lo creen, y lo asedian a preguntas. A la sociedad actual le cuesta aceptar una persona que no llega con títulos nobiliarios o certificados de altos estudios de las universidades más prestigiosas. Para poder triunfar en la vida, el pobre y el que proviene de clase social humilde, tiene que pagar un peaje muy caro. En la persona de Jesús, Dios nos ha dado una excelente lección. El que era tenido por el hijo del artesano, lo eligió para una gran misión, sin que tuviera que venir con un fajo de títulos bajo el brazo. La visita a Nazaret no le salió nada bien a Jesús. Marcos dice: por su falta de fe no pudo hacer muchos milagros. Lucas pone las cosas más dramáticas: intentaron despeñarlo por un barranco P. Antonio Danoz, Redentorista

9 de Febrero - Sábado, Feria o Mem. de S. Miguel Febres Cordero, religioso El santo de hoy: Miguel Febres (1854-1910) Nace en Cuenca (Ecuador). Pertenecía a una familia distinguida de la ciudad. Tuvo la oposición de sus padres para hacerse religioso. Entró en el Instituto de los Hermanos de la Salle en 1868. Recorrió varios países de América y Europa, entregado a su misión educativa. Destacó por su capacidad intelectual y como escritor. También se distinguió como catequista.

Oración de la Mañana - Laudes

Invitación: En esta mañana nos orientará en nuestra oración una gran orante: Teresa de Jesús. Adentrémonos en nuestra morada interior donde nos aguarde el Señor. Después de poner todo en orden y dejar a la puerta nuestras preocupaciones, pensemos que “el aprovechamiento del alma no está en pensar mucho, sino en amar mucho” (Cam. de perf. 26). La oración es ante todo un ejercicio de amor.

Invocación inicial

V Señor, abre mis labios. R Y mi boca proclamará tu alabanza. En forma opcional se dice luego el salmo 94, ver pág. 4 con su antífona del invitatorio siguiente:

Antífona (para el salmo invitatorio): Escuchemos la voz del Señor y entremos

en su descanso.

Himno, Feria, Tpo. Ord., pág. 5 Antífona 1 - Es bueno tocar para tu nombre, oh Altísimo, y proclamar por la mañana tu misericordia.


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9 de Febrero - Sábado, Feria o Mem. de S. Miguel Febres Cordero

Salmo 91 Es bueno dar gracias al Señor/ y tocar para tu nombre, oh Altísimo,/ proclamar por la mañana tu misericordia/ y de noche tu fidelidad,/ con arpas de diez cuerdas y laúdes/ sobre arpegios de cítaras. Tus acciones, Señor, son mi alegría,/y mi júbilo, las obras de tus manos./ ¡Qué magníficas son tus obras, Señor,/ qué profundos tus designios!/ El ignorante no los entiende/ ni el necio se da cuenta. Aunque germinen como hierba los malvados/ y florezcan los malhechores,/ serán destruidos para siempre./ Tú, en cambio, Señor,/ eres excelso por los siglos. Porque tus enemigos, Señor, perecerán,/ los malhechores serán dispersados;/ pero a mí me das la fuerza de un búfalo/ y me unges con aceite nuevo./ Mis ojos no temerán a mis enemigos,/ mis oídos escucharán su derrota. El justo crecerá como una palmera /y se alzará como un cedro del Líbano:/ plantado en la casa del Señor,/ crecerá en los atrios de nuestro Dios; en la vejez seguirá dando fruto/ y estará lozano y frondoso,/ para proclamar que el Señor es justo,/ que en mi Roca no existe la maldad. Gloria y antífona 1 Antífona 2 - Os daré un corazón nuevo y os infundiré un espíritu nuevo.

Cántico

Ez 36, 24-28

Os recogeré de entre las naciones,/ os reuniré de todos los países,/ y os llevaré a vuestra tierra. Derramaré sobre vosotros un agua pura/ que os purificará:/ de todas vuestras inmundicias e idolatrías/ os he de purificar;/ y os daré un corazón nuevo,/ y os infundiré un espíritu nuevo;/ arrancaré de vuestra carne el corazón de piedra,/ y os daré un corazón de carne.

Os infundiré mi espíritu,/ y haré que caminéis según mis preceptos,/ y que guardéis y cumpláis mis mandatos. Y habitaréis en la tierra que di a vuestros padres./ Vosotros seréis mi pueblo/ y yo seré vuestro Dios. Gloria y antífona 2 Antífona 3 - De la boca de los niños de pecho, Señor, has sacado una alabanza.

Salmo 8

Señor, dueño nuestro,/ ¡qué admirable es tu nombre / en toda la tierra! Ensalzaste tu majestad sobre los cielos./ De la boca de los niños de pecho/ has sacado una alabanza contra tus enemigos,/ para reprimir al adversario y al rebelde. Cuando contemplo el cielo, obra de tus manos;/ la luna y las estrellas que has creado,/ ¿qué es el hombre, para que te acuerdes de él;/ el ser humano, para darle poder? Lo hiciste poco inferior a los ángeles, /lo coronaste de gloria y dignidad,/ le diste el mando sobre las obras de tus manos,/ todo lo sometiste bajo sus pies: rebaños de ovejas y toros,/ y hasta las bestias del campo,/ las aves del cielo, los peces del mar,/ que trazan sendas por las aguas. Señor, dueño nuestro,/ ¡qué admirable es tu nombre/ en toda la tierra! Gloria y antífona 3

Lectura breve

2Pe 3, 13-15a

Nosotros conforme a la promesa del Señor esperamos cielos nuevos y tierra nueva, en los que tiene su morada la santidad. Por eso, carísimos, mientras esperáis estos acontecimientos, procurad con toda diligencia que él os encuentre en paz, sin mancha e irreprensibles. Considerad esta paciente espera de nuestro Señor como una oportunidad para alcanzar la salud.

Responsorio breve

V Te aclamarán mis labios, Señor, cuando salmodie para ti.


9 de Febrero - Sábado, Palabra de Dios para cada día

R Te aclamarán mis labios, Señor, cuando salmodie para ti. V Mi lengua recitará tu auxilio. R Cuando salmodie para ti. V Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. V Te aclamarán mis labios, Señor, cuando salmodie para ti.

Cántico de Zacarías, pág. 4

Antífona: Guía nuestros pasos, Dios de Israel, por el camino de la paz.

Preces

Adoremos a Dios, que por su Hijo ha dado vida y esperanza al mundo, y supliquémosle diciendo: Escúchanos, Señor. Señor, Padre de todos, tú que nos has hecho llegar al comienzo de este día, * haz que toda nuestra vida unida a la de Cristo sea alabanza de tu gloria. Que vivamos siempre arraigados en la fe, esperanza y caridad, * que tú mismo has infundido en nuestras almas. Haz

que

nuestros

ojos

estén

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siempre levantados hacia ti, * para que respondamos con presteza a tus llamadas. Defiéndenos de los engaños y seducciones del mal, * y presérvanos de todo pecado. (Se pueden añadir algunas intenciones libres)

Contentos por sabernos hijos de Dios, digamos a nuestro Padre: Padre nuestro.

Oración Oh Dios que suscitaste en tierra ecuatoriana al Santo Hermano Miguel, para que, con su labor educativa y catequística, mostrara a los niños el camino que conduce a ti, concédenos que su ejemplo nos ayude a seguir a Jesucristo, nuestro Maestro, a fin de que logremos alcanzar, con nuestros hermanos, la gloria de tu reino. Por nuestro Señor Jesucristo.

Conclusión

V El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. R Amén.

PALABRA DE DIOS PARA CADA DÍA Lectura: Mc 6,7-9 Después de convivir un tiempo con él y de ser testigos de sus obras y de su enseñanza, Jesús envía a los discípulos a ser protagonistas en el proyecto del reino de Dios que él anuncia. En primer lugar, “les da autoridad sobre los espíritus inmundos” (Mc 6,7). Esta autoridad implica un compromiso de liberación de toda persona que sufre cualquier tipo opresión o de esclavitud. El mensaje del reino de Dios es una propuesta de liberación. En primer lugar, para las mismas personas, que deben tomar conciencia de sus esclavitudes y conocer a los esclavizadores, para liberarse de ellos. En segundo lugar, todo discípulo es un enviado de Jesús y un liberador de esclavos. Las formas de esclavitud son muchas. Unas son de orden moral. El que está sometido a cualquier conducta o actividad inmoral es un esclavo; necesita ser liberado. Fácilmente confundimos libertad con libertinaje; sabio uso de la libertad, con ignorar la existencia de toda ley divina y humana. Hay otro tipo de esclavitudes que son de orden social o económico. Existen situaciones políticas y sociales, que someten a las personas, las utilizan, las maltratan, las oprimen. Existe también la explotación económica y laboral. El discípulo es enviado por Jesús a despertar la conciencia de liberación y a colaborar eficazmente en ella P. Antonio Danoz, Redentorista


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10 de Febrero - V Domingo del Tpo. Ord. /C

La santa de hoy: Sta. Escolástica (480-547) Nace en Nursia. Es hermana gemela de san Benito. Pertenece a la ilustre familia de los Ancini. Se consagró a Dios desde su infancia. La relación humana con su hermano se extendió al campo espiritual. La Regla escrita por san Benito se fue imponiendo también en las congregaciones femeninas. Las religiosas benedictinas le dan el nombre de “Nuestra madre”, relacionándola con los orígenes de la orden.

Oración de la Tarde - I Vísperas

Invitación: Nos disponemos a revivir la memoria de Jesús, que venció la muerte y nos abrió el camino que conduce a la vida. Escuchemos al profeta: “Preparen en el desierto un camino al Señor, una calzada a nuestro Dios…Entonces se revelará la gloria del Señor” (Is 40,3.5). En todo espacio de oración se produce una revelación de Dios. Jesús resucitado nos sale al encuentro. Alegrémonos de encontrarnos con él.

Invocación inicial

V Dios mío, ven en mi auxilio. R Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno I Vísperas, pág. 5 Antífona 1 - Suba mi oración, Señor, como incienso en tu presencia.

Salmo 140, 1-9 Señor, te estoy llamando, ven de prisa,/ escucha mi voz cuando te llamo./ Suba mi oración como incienso en tu presencia,/ el alzar de mis manos como ofrenda de la tarde. Coloca, Señor, un guardia en mi boca,/ un centinela a la puerta de mis labios;/ no dejes inclinarse mi corazón a la maldad,/ a cometer crímenes y delitos;/ ni que con los hombres malvados/ participe en banquetes. Que el justo me golpee, que el bueno me reprenda,/ pero que el ungüento del impío no perfume mi cabeza;/ yo opondré mi oración a su malicia. Sus

jefes

cayeron

despeñados,/

aunque escucharon mis palabras amables;/ como una piedra de molino, rota por tierra,/ están esparcidos nuestros huesos a la boca de la tumba. Señor, mis ojos están vueltos a ti,/ en ti me refugio, no me dejes indefenso;/ guárdame del lazo que me han tendido,/ de la trampa de los malhechores. Gloria y antífona 1 Antífona 2 - Tú eres mi refugio y mi heredad, Señor, en el país de la vida.

Salmo 141 A voz en grito clamo al Señor,/ a voz en grito suplico al Señor;/ desahogo ante él mis afanes,/ expongo ante él mi angustia,/ mientras me va faltando el aliento. Pero tú conoces mis senderos,/ y que en el camino por donde avanzo/ me han escondido una trampa. Me vuelvo a la derecha y miro:/ nadie me hace caso;/ no tengo adónde huir,/ nadie mira por mi vida. A ti grito, Señor;/ te digo: «Tú eres mi refugio/ y mi heredad en el país de la vida». Atiende

a

mis

clamores,/

que


10 de Febrero - V Domingo del Tiempo Ordinario /C

estoy agotado;/ líbrame de mis perseguidores,/ que son más fuertes que yo. Sácame de la prisión,/ y daré gracias a tu nombre:/ me rodearán los justos/ cuando me devuelvas tu favor. Gloria y antífona 2 Antífona 3 - El Señor Jesús se rebajó; por eso Dios lo levantó sobre todo, por los siglos de los siglos.

Cántico

Fil 2, 6-11

Cristo, a pesar de su condición divina,/ no hizo alarde de su categoría de Dios,/ al contrario, se anonadó a sí mismo,/ y tomó la condición de esclavo,/ pasando por uno de tantos. Y así, actuando como un hombre cualquiera,/ se rebajó hasta someterse incluso a la muerte/ y una muerte de cruz. Por eso Dios lo levantó sobre todo/ y le concedió el «Nombre-sobre-todo -nombre»;/ de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble/ en el cielo, en la tierra, en el abismo/ y toda lengua proclame:/ Jesucristo es Señor; para gloria de Dios Padre. Gloria y antífona 3

Lectura breve

Rom 11, 33-36

¡Qué abismo de riqueza es la sabiduría y ciencia de Dios! ¡Qué insondables son sus juicios y qué irrastreables sus caminos! ¿Quién ha conocido jamás la mente del Señor? ¿Quién ha sido su consejero? ¿Quién le ha dado primero, para que él le devuelva? Él es origen, camino y término de todo. A él la gloria por los siglos. Amén.

Responsorio breve

V Cuántas son tus obras, Señor. R Cuántas son tus obras, Señor. V Y todas las hiciste con sabiduría. R Tus obras, Señor. V Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

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R Cuántas son tus obras, Señor.

Cántico de la Sma. Vg. Mª, pág. 3 Antífona: La gente se agolpaba sobre Jesús, para escuchar la palabra de Dios. Preces Glorifiquemos a Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, y supliquémosle diciendo: Escucha a tu pueblo, Señor. Padre todopoderoso, haz que abunde en la tierra la justicia * y que tu pueblo se alegre en la paz. Que todos los pueblos entren a formar parte de tu reino * y que el pueblo judío sea salvado. Que los esposos cumplan tu voluntad, vivan en concordia * y que sean siempre fieles a su mutuo amor. Recompensa, Señor, a nuestros bienhechores * y concédeles la vida eterna. (Se pueden añadir algunas intenciones libres)

Acoge con amor a los que han muerto víctimas del odio, de la violencia o de la guerra * y dales el descanso eterno. Movidos por el Espíritu Santo, dirijamos al Padre la oración que Cristo nos enseñó: Padre nuestro.

Oración Señor, protege a tu pueblo con tu amor siempre fiel y, ya que sólo en ti hemos puesto nuestra esperanza, defiéndenos siempre con tu poder. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

Conclusión

V El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. R Amén.


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10 de Febrero - V Domingo del Tiempo Ordinario /C

Oración de la Noche - Completas

Invitación: Jesús resucitado sorprendió a sus discípulos sumidos en la tristeza, cuando no se lo esperaban. Sorpresas parecidas no acontecen todos los días. Lo normal es que el Señor resucitado se nos manifieste sin ruido, como el día que amanece y calladamente se adentra en la oscuridad de la noche. No permitamos que esta jornada termine, sin compartir con el Señor el gozo de encontrarnos con él en este tiempo de oración. (Completas: Textos comunes, pág. 8 y propios del Domingo I Vísperas, pág. 11)

Oración de la Mañana - Laudes

Invitación: El amor de Dios a la humanidad se ha manifestado de formas diversas. La más importante de todas aconteció al enviar a su Hijo al mundo. Por su pasión salvadora y por su resurrección gloriosa regeneró a la humanidad de su pecado. Hoy hacemos memoria de este misterio de amor. Celebremos con gozo la victoria de Jesús sobre el pecado y sobre la muerte.

Invocación inicial

V Señor, abre mis labios. R Y mi boca proclamará tu alabanza. En forma opcional se dice luego el salmo 94, ver pág. 4, con la antífona siguiente:

Antífona (para el salmo invitatorio):

Venid, aclamemos al Señor, demos vítores a la Roca, que nos salva. Aleluya.

Himno, Laudes, pág. 5

En el lecho me acuerdo de ti/ y velando medito en ti,/ porque fuiste mi auxilio,/ y a la sombra de tus alas canto con júbilo;/ mi alma está unida a ti, y tu diestra me sostiene. Gloria y antífona 1 Antífona 2 - En medio de las llamas, los tres jóvenes unánimes cantaban: «Bendito sea el Señor». Aleluya.

Cántico

Dn 3, 57-88. 56

Antífona 1 - Por ti madrugo, Dios mío, para contemplar tu fuerza y tu gloria. Aleluya.

Creaturas todas del Señor, bendecid al Señor,/ ensalzadlo con himnos por los siglos.

Salmo 62, 2-9

Ángeles del Señor, bendecid Señor;/ cielos, bendecid al Señor.

¡Oh Dios!, tú eres mi Dios, por ti madrugo;/ mi alma está sedienta de ti;/ mi carne tiene ansia de ti,/ como tierra reseca, agostada, sin agua.

al

Aguas del espacio, bendecid al Señor;/ ejércitos del Señor, bendecid al Señor.

¡Cómo te contemplaba en el santuario/ viendo tu fuerza y tu gloria!/ Tu gracia vale más que la vida,/ te alabarán mis labios.

Sol y luna, bendecid al Señor;/ astros del cielo, bendecid al Señor.

Toda mi vida te bendeciré/ y alzaré las manos invocándote./ Me saciaré de manjares exquisitos,/ y mis labios te alabarán jubilosos.

Fuego y calor, bendecid al Señor;/ fríos y heladas, bendecid al Señor.

Lluvia y rocío, bendecid al Señor;/ vientos todos, bendecid al Señor.

Rocíos y nevadas, bendecid al Señor;/ témpanos y hielos, bendecid al Señor.


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10 de Febrero - V Domingo del Tiempo Ordinario /C

Escarchas y nieves, bendecid al Señor,/ noche y día, bendecid al Señor. Luz y tinieblas, bendecid al Señor,/ rayos y nubes, bendecid al Señor. Bendiga la tierra al Señor,/ ensálcelo con himnos por los siglos. Montes y cumbres, bendecid al Señor,/ cuanto germina en la tierra, bendiga al Señor. Manantiales, bendecid al Señor,/ mares y ríos, bendecid al Señor. Cetáceos y peces, bendecid al Señor;/ aves del cielo, bendecid al Señor. Fieras y ganados, bendecid al Señor,/ ensalzadlo con himnos por los siglos. Hijos de los hombres, bendecid al Señor,/ bendiga Israel al Señor. Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor;/ siervos del Señor, bendecid al Señor. Almas y espíritus justos, bendecid al Señor;/ santos y humildes de corazón, bendecid al Señor. Ananías, Azarías y Misael, bendecid al Señor,/ ensalzadlo con himnos por los siglos. Bendigamos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo,/ ensalcémoslo con himnos por los siglos. Bendito el Señor en la bóveda del cielo,/ alabado y glorioso y ensalzado por los siglos. No se dice Gloria al Padre. Antífona 2 Antífona 3 - Que el pueblo de Dios se alegre por su Rey. Aleluya.

Salmo 149 Cantad al Señor un cántico nuevo,/ resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;/ que se alegre Israel por su Creador,/ los hijos de Sión por su Rey. Alabad su nombre con danzas,/ cantadle con tambores y cítaras;/ porque el Señor ama a su pueblo/ y adorna con la victoria a los humildes.

Que los fieles festejen su gloria/ y canten jubilosos en filas:/ con vítores a Dios en la boca/ y espadas de dos filos en las manos: para tomar venganza de los pueblos/ y aplicar el castigo a las naciones,/ sujetando a los reyes con argollas,/ a los nobles con esposas de hierro. Ejecutar la sentencia dictada/ es un honor para todos sus fieles. Gloria y antífona 3

Lectura breve

Ap 7, 10. 12

¡La salvación es de nuestro Dios, que está sentado en el trono, y del Cordero! La bendición, y la gloria, y la sabiduría, y la acción de gracias, y el honor, y el poder, y la fuerza son de nuestro Dios por los siglos de los siglos. Amén.

Responsorio breve

V Cristo, Hijo de Dios vivo, ten piedad de nosotros. R Cristo, Hijo de Dios vivo, ten piedad de nosotros. V Tú que estás sentado a la derecha del Padre. R Ten piedad de nosotros. V Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. R Cristo, Hijo de Dios vivo, ten piedad de nosotros.

Cántico de Zacarías, pág. 4

Antífona: Maestro, toda la noche hemos estado trabajando y no hemos recogido nada, pero, ya que tú lo mandas, voy a echar la red.

Preces Glorifiquemos al Señor Jesús, luz que alumbra a todo hombre y sol de justicia que no conoce el ocaso, y digámosle: Tú que eres nuestra vida y nuestra salvación, Señor, ten piedad. Señor del universo, al darte gracias por el nuevo día que ahora empieza, * te pedimos que el recuerdo de tu santa resurrección sea nuestro gozo durante este domingo.


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10 de Febrero - V Domingo del Tiempo Ordinario /C

Que tu Espíritu Santo nos enseñe a cumplir tu voluntad, * y que tu sabiduría dirija hoy todas nuestras acciones.

Digamos ahora todos juntos la oración que Cristo nos enseñó: Padre nuestro.

Que al celebrar la Eucaristía de este domingo tu Palabra nos llene de gozo, * y que la participación en el banquete de tu amor haga crecer nuestra esperanza.

Señor, protege a tu pueblo con tu amor siempre fiel y, ya que sólo en ti hemos puesto nuestra esperanza, defiéndenos siempre con tu poder. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

Que sepamos contemplar las maravillas que tu generosidad nos concede, * y que vivamos durante todo el día en acción de gracias. (Se pueden añadir algunas intenciones libres)

Oración

Conclusión

V El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. R Amén.

Oración de la Tarde - II Vísperas

Invitación: Pablo escribe: Siempre que coman este pan y beban esta copa, proclamarán la muerte del Señor, hasta que vuelva” (1Co 11,26). También “hacemos memoria” de Jesús muerto y resucitado cuando oramos. “Hacer memoria” no es sólo recordar. Es reactualizar la fuerza salvadora de la muerte y resurrección de Jesús, para salvación nuestra y de toda la humanidad.

Invocación inicial

V Dios mío, ven en mi auxilio. R Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno, II Vísperas, pág. 5 Antífona 1 - Desde Sión extenderá el Señor el poder de su cetro, y reinará eternamente. Aleluya.

Salmo 109, 1-5. 7 Oráculo del Señor a mi Señor:/ «Siéntate a mi derecha,/ y haré de tus enemigos/ estrado de tus pies». Desde Sión extenderá el Señor/ el poder de tu cetro:/ somete en la batalla a tus enemigos.

arrepiente:/ «Tú eres sacerdote eterno/ según el rito de Melquisedec». El Señor a tu derecha, el día de su ira,/ quebrantará a los reyes. En su camino beberá del torrente,/ por eso levantará la cabeza. Gloria y antífona 1 Antífona 2 - En presencia del Señor se estremece la tierra. Aleluya.

Salmo 113 A Cuando Israel salió de Egipto,/ los hijos de Jacob de un pueblo balbuciente,/ Judá fue su santuario,/ Israel fue su dominio. El mar, al verlos, huyó,/ el Jordán se echó atrás;/ los montes saltaron como carneros;/ las colinas, como corderos.

«Eres príncipe desde el día de tu nacimiento,/ entre esplendores sagrados;/ yo mismo te engendré, como rocío,/ antes de la aurora».

¿Qué te pasa, mar, que huyes,/ y a ti, Jordán, que te echas atrás?/ ¿Y a vosotros, montes, que saltáis como carneros;/ colinas, que saltáis como corderos?

El Señor lo ha jurado y no se

En presencia del Señor se estre-


10 de Febrero - V Domingo del Tiempo Ordinario /C

mece la tierra,/ en presencia del Dios de Jacob;/ que transforma las peñas en estanques,/ el pedernal en manantiales de agua. Gloria y antífona 2 Antífona 3 - Reina el Señor, nuestro Dios, dueño de todo. Aleluya.

Cántico

Ap 19, 1-2. 5-7

Aleluya La Salvación y la gloria y el poder son de nuestro Dios./ (R Aleluya). Porque sus juicios son verdaderos y justos. R Aleluya, (aleluya). Aleluya Alabad al Señor, sus siervos todos. / (R Aleluya). Los que le teméis, pequeños y grandes. R Aleluya, (aleluya). Aleluya Porque reina el Señor, nuestro Dios, dueño de todo./ (R Aleluya). Alegrémonos y gocemos y démosle gracias. R Aleluya, (aleluya). Aleluya. Llegó la boda del Cordero./ (R Aleluya). Su esposa se ha embellecido. R Aleluya, (aleluya). Gloria y antífona 3

Lectura breve

2Cor 1, 3-4

Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordia y Dios de todo consuelo; él nos consuela en todas nuestras luchas, para poder nosotros consolar a los que están en toda tribulación, mediante el consuelo con que nosotros somos consolados por Dios.

Responsorio breve

V Bendito eres, Señor, en la bóveda del cielo. R Bendito eres, Señor, en la bóveda del cielo. V Digno de gloria y alabanza por los siglos. R En la bóveda del cielo.

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V Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo R Bendito eres, Señor, en la bóveda del cielo.

Cántico de la Sma. Vg. Mª, pág. 3 Antífona: “Apártate de mí, Señor, que soy un hombre pecador”. “Ten ánimo, Simón. De hoy en adelante vas a ser pescador de hombres”. Preces Adoremos a Cristo, Señor nuestro y cabeza de la Iglesia, y digámosle confiadamente: Venga a nosotros tu reino, Señor. Señor, amigo de los hombres, haz de tu Iglesia instrumento de concordia y unidad entre ellos * y signo de salvación para todos los pueblos. Protege con tu brazo poderoso al Papa y a todos los obispos * y concédeles trabajar en unidad, amor y paz. A los cristianos concédenos vivir íntimamente unidos a ti, nuestro Maestro, * y dar testimonio en nuestras vidas de la llegada de tu reino. Concede, Señor, al mundo el don de la paz * y haz que en todos los pueblos reine la justicia y el bienestar. (Se pueden añadir algunas intenciones libres)

Otorga, a los que han muerto, una resurrección gloriosa * y haz que los que aún vivimos en este mundo gocemos un día con ellos de la felicidad eterna. Terminemos nuestra oración con las palabras del Señor: Padre nuestro.

Oración Señor, protege a tu pueblo con tu amor siempre fiel y, ya que sólo en ti hemos puesto nuestra esperanza, defiéndenos siempre con tu poder. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

Conclusión

V El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. R Amén.


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11 de Febrero - Lunes, Nuestra Señora de Lourdes

Oración de la Noche - Completas

Invitación: En este día en que hemos celebrado a Jesús resucitado, “se ha manifestado la gracia de Dios, que trae la salvación para todos los seres humanos” (Tit 2,11). Durante el día hemos sido testigos de múltiples manifestaciones de la gracia de Dios. Nosotros mismos hemos sido enriquecidos por ella. Demos gracias a Dios por su gran generosidad. Pidamos que este don del Señor no caiga en el vacío, sino que encuentre corazones bien dispuestos. (Completas. Textos comunes, pág. 8 y propios del Domingo II Vísperas, pág. 13)

PALABRA DE DIOS PARA CADA DÍA Lectura: Lc 5,1-11 Lucas presenta la escena en la que Jesús decide incorporar a otras personas a la misión de anunciar y construir en el mundo el reino de Dios. La decisión la toma al comienzo mismo de su actividad apostólica. Las personas que se incorporen necesitan un tiempo de aprendizaje a su lado, antes de asumir la responsabilidad de entregarse a este trabajo. Jesús no se dirige a las sinagogas para elegir maestros de la ley. Tampoco al templo, para hacer seguidores entre los sacerdotes. Dirige su llamado a unos pescadores de Galilea, sin otro título que el de remendar redes y manejar el arte de la pesca. Jesús empieza el proceso de incorporación a la misión de anunciar y construir el reino de Dios. Primero, sube con ellos a la barca, para que escuchen la enseñanza que dirigió a la multitud. A continuación realizó un signo, para que reconozcan quién es el que les hace la propuesta de seguirlo. Ante la redada de peces, se les abrieron los ojos. Por boca de Pedro hacen una confesión de fe en Jesús. Entonces viene la propuesta: “En adelante serán pescadores de hombres”. Ellos, “amarraron las barcas y lo siguieron” (Lc 5,1011). Jesús nos convoca a colaborar en la creación de una sociedad nueva, según el proyecto de Dios. No exigen necesariamente que amarremos la barca, sino que la hagamos avanzar en esa dirección. ¿Tú qué le respondes? P. Antonio Danoz, Redentorista

11 de Febrero - Lunes, Nuestra Señora de Lourdes, F La fiesta de hoy: Ntra. Sra. de Lourdes El origen del título mariano de Ntra. Sra. de Lourdes se relaciona con las apariciones de la Virgen María a Bernardette Soubirous en la gruta de Massabielle en Lourdes, el 11 de febrero de 1858. Éste fue el mensaje: “Yo soy la Inmaculada Concepción”. Cuatro años antes había sido declarado dogma de fe la Inmaculada Concepción de María. Lourdes es uno de los grandes centros de peregrinación de la cristiandad.


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11 de Febrero - Lunes, Nuestra Señora de Lourdes

Oración de la Mañana - Laudes

Invitación: Celebramos en este día a María, que es “Aurora luminosa de salvación, de la cual ha nacido el Sol de justicia”. En torno a María contemplamos los signos más sensibles de la debilidad humana, que son los enfermos. Por las tardes hacen su particular desfile ante ella. Necesitan ser sanados en su cuerpo y en su espíritu. Presentamos al Señor nuestra oración solidaria por todos los enfermos del mundo.

Invocación inicial

V Señor, abre mis labios. R Y mi boca proclamará tu alabanza. En forma opcional se dice luego el salmo 94, ver pág. 3, con la antífona siguiente:

Antífona (para el salmo invitatorio):

Venid, adoremos a Cristo, Hijo de María Virgen.

Himno Eres tú la mujer llena de gloria,/ alzada por encima de los astros;/ con tu sagrado pecho das la leche /al que en su providencia te ha creado. Lo que Eva nos perdió tan tristemente,/ tú lo devuelves por tu fruto santo;/ para que al cielo ingresen los que lloran,/ eres tú la ventana del costado. Tú eres la puerta altísima del Rey/ y la entrada fulgente de la luz;/ la vida que esta Virgen nos devuelve/ aplauda el pueblo que alcanzó salud. Sea la gloria a ti, Señor Jesús,/ que de María Virgen has nacido,/ gloria contigo al Padre y al Paráclito,/ por sempiternos y gozosos siglos. Amén. Antífona 1 - Dichosa eres, María, porque de ti vino la salvación del mundo; tú que ahora vives ya en la gloria del Señor, intercede por nosotros ante tu Hijo.

Salmo 62, 2-9 ¡Oh Dios!, tú eres mi Dios, por ti madrugo;/ mi alma está sedienta de ti;/ mi carne tiene ansia de ti,/ como tierra reseca, agostada, sin agua. ¡Cómo te contemplaba en el santuario/ viendo tu fuerza y tu gloria!/ Tu

gracia vale más que la vida,/ te alabarán mis labios. Toda mi vida te bendeciré/ y alzaré las manos invocándote./ Me saciaré de manjares exquisitos,/ y mis labios te alabarán jubilosos. En el lecho me acuerdo de ti/ y velando medito en ti,/ porque fuiste mi auxilio,/ y a la sombra de tus alas canto con júbilo;/ mi alma está unida a ti, y tu diestra me sostiene. Gloria y antífona 1 Antífona 2 - Tú eres la gloria de Jerusalén; tú, la alegría de Israel; tú, el orgullo de nuestra raza

Cántico

Dn 3, 57-88. 56

Creaturas todas del Señor, bendecid al Señor,/ ensalzadlo con himnos por los siglos. Ángeles del Señor, bendecid Señor;/ cielos, bendecid al Señor.

al

Aguas del espacio, bendecid al Señor;/ ejércitos del Señor, bendecid al Señor. Sol y luna, bendecid al Señor;/ astros del cielo, bendecid al Señor. Lluvia y rocío, bendecid al Señor;/ vientos todos, bendecid al Señor. Fuego y calor, bendecid al Señor;/ fríos y heladas, bendecid al Señor. Rocíos y nevadas, bendecid al Señor;/ témpanos y hielos, bendecid al Señor. Escarchas y nieves, bendecid al Señor,/ noche y día, bendecid al Señor.


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11 de Febrero - Lunes, Nuestra Señora de Lourdes

Luz y tinieblas, bendecid al Señor,/ rayos y nubes, bendecid al Señor. Bendiga la tierra al Señor,/ ensálcelo con himnos por los siglos. Montes y cumbres, bendecid al Señor,/ cuanto germina en la tierra, bendiga al Señor. Manantiales, bendecid al Señor,/ mares y ríos, bendecid al Señor. Cetáceos y peces, bendecid al Señor;/ aves del cielo, bendecid al Señor. Fieras y ganados, bendecid al Señor,/ ensalzadlo con himnos por los siglos. Hijos de los hombres, bendecid al Señor,/ bendiga Israel al Señor.

canten jubilosos en filas:/ con vítores a Dios en la boca/ y espadas de dos filos en las manos: para tomar venganza de los pueblos/ y aplicar el castigo a las naciones,/ sujetando a los reyes con argollas,/ a los nobles con esposas de hierro. Ejecutar la sentencia dictada/ es un honor para todos sus fieles. Gloria y antífona 3

Lectura breve

Is 61,10

Desbordo de gozo en el Señor, y me alegro con mi Dios: porque me ha vestido un traje de gala y me ha envuelto en un manto de triunfo, como a una novia que se adorna con sus joyas.

Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor;/ siervos del Señor, bendecid al Señor.

Responsorio breve

Almas y espíritus justos, bendecid al Señor;/ santos y humildes de corazón, bendecid al Señor.

V La hizo morar en su templo santo. R Y la predestinó.

Ananías, Azarías y Misael, bendecid al Señor,/ ensalzadlo con himnos por los siglos. Bendigamos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo,/ ensalcémoslo con himnos por los siglos. Bendito el Señor en la bóveda del cielo,/ alabado y glorioso y ensalzado por los siglos. No se dice Gloria al Padre. Antífona 2 Antífona 3 - ¡Alégrate, Virgen María! Tú llevaste en el seno a Cristo, el Salvador.

Salmo 149 Cantad al Señor un cántico nuevo,/ resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;/ que se alegre Israel por su Creador,/ los hijos de Sión por su Rey. Alabad su nombre con danzas,/ cantadle con tambores y cítaras;/ porque el Señor ama a su pueblo/ y adorna con la victoria a los humildes. Que los fieles festejen su gloria/ y

V El Señor la eligió y la predestinó. R El Señor la eligió y la predestinó.

V Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. R El Señor la eligió y la predestinó.

Cántico de Zacarías, pág. 4

Antífona: De ti, Virgen María, luminosa aurora de nuestra salvación, surgió el Sol de justicia que nació de lo alto para visitarnos.

Preces Elevemos nuestras súplicas al Salvador, que quiso nacer de María Virgen, y digámosle: Que tu santa Madre, Señor, interceda por nosotros. Sol de justicia, a quien María Virgen precedía cual aurora luciente, * haz que vivamos siempre iluminados por la claridad de tu presencia. Palabra eterna del Padre, tú que elegiste a María como arca de tu morada, * líbranos de toda ocasión de pecado. Salvador del mundo, que quisiste que tu Madre estuviera junto a tu cruz, * por


11 de Febrero - Lunes, Nuestra Señora de Lourdes

su intercesión concédenos compartir con alegría tus padecimientos. Señor Jesús, que colgado en la cruz entregaste María a Juan como madre, * haz que nosotros vivamos también como hijos suyos. (Se pueden añadir algunas intenciones libres)

Según el mandato del Señor, digamos confiadamente: Padre nuestro.

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Oración Ven en ayuda de nuestra debilidad, Dios de misericordia, y haz que, al recordar hoy a la inmaculada Madre de tu Hijo, por su intercesión nos veamos libres de nuestras culpas. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

Conclusión

V El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. R Amén.

Oración de la Tarde - Vísperas

Invitación: Al presentarnos en esta tarde ante el Señor para la oración vespertina, volvemos la mirada a la jornada que hemos vivido. Como solícito sembrador, Dios ha dejado caer su semilla en nuestros corazones; y no quiere que se malogre. En todo momento estaba dispuesto a hacer descender la lluvia de su gracia sobre nosotros. Si no la hemos recibido, es porque no se la hemos pedido. Pidámosla, que nunca es tarde.

Invocación inicial

V Dios mío, ven en mi auxilio. R Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno Salve, del mar Estrella,/ salve, Madre sagrada/ de Dios y siempre virgen,/ puerta del cielo santa. Tomando de Gabriel/ el «Ave», Virgen alma,/ mudando el nombre de Eva,/ paces divinas trata. La vista restituye,/ las cadenas desata,/ todos los males quita,/ todos los bienes causa. Muéstrate madre, y llegue/ por ti nuestra esperanza/ a quien, por dar-nos vida,/ nació de tus entrañas. Entre todas piadosa,/ Virgen, en nuestras almas,/ libres de culpa, infunde/ virtud humilde y casta. Vida nos presta pura,/ camino firme

allana,/ que quien a Jesús llega/ eterno gozo alcanza. Al Padre, al Hijo, al Santo/ Espíritu alabanzas;/ una a los tres le demos,/ y siempre eternas gracias. Amén. Antífona 1 - Alégrate María, llena de gracia, el Señor está contigo.

Salmo 121 ¡Qué alegría cuando me dijeron:/«Vamos a la casa del Señor»!/ Ya están pisando nuestros pies/ tus umbrales, Jerusalén. Jerusalén está fundada/ como ciudad bien compacta./ Allá suben las tribus,/ las tribus del Señor, según la costumbre de Israel,/ a celebrar el nombre del Señor;/ en ella están los tribunales de justicia/ en el palacio de David. Desead la paz a Jerusalén:/ «Vivan seguros los que te aman,/ haya paz dentro de tus muros,/ seguridad en tus palacios».


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11 de Febrero - Lunes, Nuestra Señora de Lourdes

Por mis hermanos y compañeros,/ voy a decir: «La paz contigo»./ Por la casa del Señor, nuestro Dios,/ te deseo todo bien. Gloria y antífona 1 Antífona 2 - Aquí está la esclava del Señor, hágase en mi según tu palabra.

Salmo 126 Si el Señor no construye la casa,/ en vano se cansan los albañiles;/ si el Señor no guarda la ciudad,/ en vano vigilan los centinelas. Es inútil que madruguéis,/ que veléis hasta muy tarde,/ los que coméis el pan de vuestros sudores:/ ¡Dios lo da a sus amigos mientras duermen! La herencia que da el Señor son los hijos;/ una recompensa es el fruto de las entrañas:/ son saetas en mano de un guerrero/ los hijos de la juventud. Dichoso el hombre que llena/ con ellas su aljaba:/ no quedará derrotado cuando litigue/ con su adversario en la plaza. Gloria y antífona 2 Antífona 3 - Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre.

Cántico

Ef 1, 3-10

Bendito sea Dios,/ Padre de nuestro Señor Jesucristo, /que nos ha bendecido en la persona de Cristo/ con toda clase de bienes espirituales y celestiales. Él nos eligió en la persona de Cristo,/ antes de crear el mundo,/ para que fuésemos consagrados/ e irreprochables ante él por el amor. Él nos ha destinado en la persona de Cristo,/ por pura iniciativa suya,/ a ser sus hijos, /para que la gloria de su gracia,/ que tan generosamente nos ha concedido/ en su querido Hijo,/ redunde en alabanza suya. Por este Hijo, por su sangre,/ hemos recibido la redención,/ el perdón de los pecados./ El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia/ ha sido un

derroche para con nosotros,/ dándonos a conocer el misterio de su voluntad. Éste es el plan/ que había proyectado realizar por Cristo /cuando llegase el momento culminante:/ hacer que todas las cosas tuviesen a Cristo/ por cabeza,/ las del cielo y las de la tierra. Gloria y antífona 3

Lectura breve

Gál 4, 5-6

Cuando se cumplió el tiempo, envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la ley, para rescatar a los que estaban bajo la ley, para que recibiéramos el ser hijos por adopción.

Responsorio breve

V Alégrate, María, llena de gracia, el Señor está contigo. R Alégrate, María, llena de gracia, el Señor está contigo. V Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre. R El Señor está contigo. V Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. R Alégrate, María, llena de gracia, el Señor está contigo.

Cántico de la Sma. Vg. Mª, pág. 3 Antífona: Alégrate, María, llena de gracia, el Señor está contigo; bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre. Preces Proclamemos las grandezas de Dios Padre todopoderoso, que quiso que todas las generaciones felicitaran a María, la madre de su Hijo, y supliquémosle diciendo: Que la llena de gracia interceda por nosotros. Señor, Dios nuestro, admirable siempre en tus obras, que has querido que la inmaculada Virgen María participara en cuerpo y alma de la gloria de Jesucristo, * haz que todos tus hijos deseen y caminen hacia esta misma gloria.


11 de Febrero - Lunes - Oración de la Noche - Completas / Palabra de Dios para cada día

Tú, que nos diste a María por madre, concede por su mediación salud a los enfermos, consuelo a los tristes, perdón a los pecadores * y a todos abundancia de salud y de paz. Tú que hiciste de María la llena de gracia, * concede la abundancia de tu gracia a todos los hombres. Haz, Señor, que tu Iglesia tenga un solo corazón y una sola alma por el amor, * y que todos los fieles perseveren unánimes en la oración con María, la madre de Jesús. (Se pueden añadir algunas intenciones libres)

Tú que coronaste a María como reina del cielo, * haz que los difuntos puedan alcanzar con todos los santos la felicidad de tu reino.

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Confiando en el Señor, que hizo obras grandes en María, pidamos al Padre que colme también de bienes al mundo hambriento: Padre nuestro.

Oración Ven en ayuda de nuestra debilidad, Dios de misericordia, y haz que, al recordar hoy a la inmaculada Madre de tu Hijo, por su intercesión nos veamos libres de nuestras culpas. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

Conclusión

V El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. R Amén.

Oración de la Noche - Completas

Invitación: Hemos tenido a lo largo de la jornada la oportunidad de manifestar nuestra solidaridad con los pobres, con los excluidos, con los espiritualmente marginados. En nuestra oración veamos cómo nos hemos portado con ellos. Al menos tengámoslos presentes ante el Señor, que derrama su bendición abundante sobre los buenos y los malos, sobre felices y desarraigados. (Completas: Textos comunes, pág. 8 y propios de la Lunes, pág. 15)

PALABRA DE DIOS PARA CADA DÍA Lectura: Mc 6,10-13 Jesús propone a los que convoca y envía a trabajar en el proyecto del reino de Dios, la estrategia a seguir. Les aclara desde el principio, que la creación y promoción del reino de Dios no es cuestión de dinero y de demostración de poder. No es así como Dios realiza sus proyectos. Basta lo imprescindible para vivir. Entre las estrategias a seguir, para incorporar las personas al proyecto de una sociedad nueva, basada en los valores del reino de Dios, el evangelista refleja la forma práctica de actuar de los primeros evangelizadores. Lo primero que hay que conseguir es el contacto directo con las personas. Un lugar privilegiado para conseguirlo es el espacio familiar. Jesús ordena: “Quédese en la casa hasta que se vayan” (Mc 6,10). Si queremos contar con las personas, necesariamente hay que proponerles el proyecto. El medio es la evangelización en sus diversas formas. La recepción de la propuesta de incorporarse a los constructores del reino de Dios no siempre es exitosa. Podemos encontrarnos con personas o instituciones que se niegan a escuchar; que escuchan y no hacen caso; que rechazan de


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12 de Febrero - Martes, Feria, V Sem. del Tpo. Ord.

frente la propuesta. En el último supuesto, no queda más remedio que irse a otra parte. “Sacudirse el polvo de los pies” es una forma de denuncia muy en consonancia con la tradición judía. Hay que estar siempre preparados para cualquier evento. Lo que no puede hacer el discípulo de Jesús es sucumbir al desaliento. No puede detenerse, hasta conseguir el último hogar. Como dice Jesús en otro lugar: hasta agotar todo de Israel. Para los discípulos de hoy, Israel es el mundo. P. Antonio Danoz, Redentorista

12 de Febrero - Martes, Feria, V Sem. del Tpo. Ord. Oración de la Mañana - Laudes

Invitación: A lo largo de la jornada nuestras obras han de ser como antorchas de luz en medio del mundo, en el que las tinieblas de la increencia ocultan y los signos de la presencia de Dios. Prendamos la propia vida en el cirio pascual, signo de Jesús resucitado, para iluminar a todas las personas que nos encontremos en casa, en la calle en los centros de trabajo.

Invocación inicial

V Señor, abre mis labios. R Y mi boca proclamará tu alabanza. En forma opcional se dice luego el salmo 23, ver pág. 3, con la antífona siguiente:

Antífona (para el salmo invitatorio): Al Señor, al gran Rey venid, adorémosle.

Himno, Días de Feria, pág. 5 Antífona 1 - El hombre de manos inocentes y puro corazón subirá al monte del Señor.

Salmo 23 Del Señor es la tierra y cuanto la llena,/ el orbe y todos sus habitantes: /él la fundó sobre los mares,/ él la afianzó sobre los ríos. ¿Quién puede subir al monte del Señor?/ ¿Quién puede estar en el recinto sacro? El hombre de manos inocentes/ y puro corazón,/ que no confía en los ídolos/ ni jura contra el prójimo en falso./ Ése

recibirá la bendición del Señor,/ le hará justicia el Dios de salvación. Éste es el grupo que busca al Señor,/ que viene a tu presencia, Dios de Jacob. ¡Portones!, alzad los dinteles,/ levantaos, puertas antiguas:/ va a entrar el Rey de la gloria. ¿Quién es ese Rey de la gloria?/ El Señor, héroe valeroso;/ el Señor, héroe de la guerra. ¡Portones!, alzad los dinteles,/ levantaos, puertas antiguas:/ va a entrar el Rey de la gloria. ¿Quién es ese Rey de la gloria?/ El Señor, Dios de los ejércitos./ Él es el Rey de la gloria. Gloria y antífona 1 Antífona 2 - Ensalzad con vuestras obras al rey de los siglos.

Cántico

Tob 13, 1-10

Bendito sea Dios,/ Padre de nuestro Señor Jesucristo, /que nos ha bendecido en la persona de Cristo/ con toda clase de bienes espirituales y celestiales.


12 de Febrero - Martes, Feria, V Sem. del Tpo. Ord.

Él nos eligió en la persona de Cristo,/ antes de crear el mundo,/ para que fuésemos consagrados/ e irreprochables ante él por el amor. Él nos ha destinado en la persona de Cristo,/ por pura iniciativa suya,/ a ser sus hijos, /para que la gloria de su gracia,/ que tan generosamente nos ha concedido/ en su querido Hijo,/ redunde en alabanza suya. Por este Hijo, por su sangre,/ hemos recibido la redención,/ el perdón de los pecados./ El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia/ ha si-do un derroche para con nosotros,/ dándonos a conocer el misterio de su voluntad. Éste es el plan/ que había proyectado realizar por Cristo /cuando llegase el momento culminante:/ hacer que todas las cosas tuviesen a Cristo/ por cabeza,/ las del cielo y las de la tierra. Gloria y antífona 2 Antífona 3 - El Señor merece la alabanza de los buenos.

Salmo 32 Aclamad, justos, al Señor,/ que merece la alabanza de los buenos. Dad gracias al Señor con la cítara,/ tocad en su honor el arpa de diez cuerdas;/ cantadle un cántico nuevo,/ acompañando vuestra música con aclamaciones: que la palabra del Señor es sincera,/ y todas sus acciones son leales,/ él ama la justicia y el derecho,/ y su misericordia llena la tierra.

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los pueblos;/ pero el plan del Señor subsiste por siempre;/ los proyectos de su corazón, de edad en edad. Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor,/ el pueblo que él se escogió como heredad. El Señor mira desde el cielo,/ se fija en todos los hombres;/ desde su morada observa/ a todos los habitantes de la tierra:/ él modeló cada corazón,/ y comprende todas sus acciones. No vence el rey por su gran ejército,/ no escapa el soldado por su mucha fuerza,/ nada valen sus caballos para la victoria,/ ni por su gran ejército se salva. Los ojos del Señor están puestos sus fieles,/ en los que esperan en misericordia,/ para librar sus vidas la muerte/ y reanimarlos en tiempo hambre.

en su de de

Nosotros esperamos en el Señor:/ él es nuestro auxilio y escudo,/ con él se alegra nuestro corazón,/ en su santo nombre confiamos. Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,/ como lo esperamos de ti. Gloria y antífona 3

Lectura breve Rom 13, 11b. 12 13a Ya es hora que despertéis del sueño. La noche va pasando el día está encima; desnudémonos, pues, de las obras de las tinieblas y vistámonos de las armas de la luz. Andemos como en pleno día, con dignidad.

Responsorio breve

La palabra del Señor hizo el cielo;/ el aliento de su boca, sus ejércitos;/ encierra en un odre aguas marinas,/ mete en un depósito el océano.

V Dios mío, mi escudo y peña en que me amparo. R Dios mío, mi escudo y peña en que me amparo.

Tema al Señor la tierra entera,/ tiemblen ante él los habitantes del orbe:/ porque él lo dijo, y existió;/ él lo mandó, y surgió.

V Mi alcázar, mi libertador. R En que me amparo.

El Señor deshace los planes de las naciones,/ frustra los proyectos de

V Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. R Dios mío, mi escudo y peña en que me amparo.


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12 de Febrero - Martes, Feria, V Sem. del Tpo. Ord.

Cántico de Zacarías, pág. 4

Antífona: Nos ha suscitado el Señor una fuerza de salvación, según lo había predicho por boca de sus santos profetas.

Preces Ya que hemos sido llamados a participar de una vocación celestial, bendigamos por ello a Jesús, el Pontífice de nuestra fe, y supliquémosle diciendo: Escúchanos, Señor. Señor Jesús, que por el bautismo has hecho de nosotros un sacerdocio real, * haz que nuestra vida sea un continuo sacrificio de alabanza. Ayúdanos, Señor, a guardar tus mandatos * para que por la fuerza del Espíritu Santo nosotros permanezcamos en ti y tú en nosotros. Danos tu sabiduría eterna * para que permanezca con nosotros y con nosotros trabaje.

Concédenos ser la alegría de cuantos nos rodean * y fuente de esperanza para los decaídos. (Se pueden añadir algunas intenciones libres)

Como hijos que somos de Dios, dirijámonos a nuestro Padre con la oración que Cristo nos enseñó: Padre nuestro.

Oración Escucha, Señor, nuestra oración matutina y con la luz de tu misericordia alumbra la oscuridad de nuestro corazón: para que, habiendo sido iluminados por tu claridad, no andemos nunca tras las obras de las tinieblas. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

Conclusión El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. Amén.

Oración de la Tarde - Vísperas

Invitación: Al amor que Dios nos manifiesta cada día, no podemos responder sino con amor. Aunque en amor no podemos competir con Dios, hagamos de la oración de esta tarde un ejercicio de amor insuperable. Nuestro amor es humilde y pequeño. Amemos con todo nuestro ser, pues, al que da todo, nada más se le puede reclamar. Dios que es rico en amor lo sabe comprender.

Invocación inicial

V Dios mío, ven en mi auxilio. R Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno, Feria del Tpo. Ord., pág. 6 Antífona 1 - El Señor da la victoria a su Ungido.

Salmo 19 Que te escuche el Señor el día del peligro,/ que te sostenga el nombre del

Dios de Jacob;/ que te envíe auxilio desde el santuario,/ que te apoye desde el monte Sión; que se acuerde de todas tus ofrendas,/ que le agraden tus sacrificios;/ que cumpla el deseo de tu corazón,/ que dé éxito a todos tus planes. Que podamos celebrar tu victoria/ y en el nombre de nuestro Dios alzar estandartes;/ que el Señor te conceda todo lo que pides. Ahora reconozco que el Señor/ da la victoria a su Ungido,/ que lo ha


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12 de Febrero - Martes, Feria, V Sem. del Tpo. Ord.

escuchado desde su santo cielo,/ con los prodigios de su mano victoriosa. Unos confían en sus carros,/ otros en su caballería;/ nosotros invocamos el nombre/ del Señor, Dios nuestro. Ellos cayeron derribados, /nosotros nos mantenemos en pie. Señor, da la victoria al rey /y escúchanos cuando te invocamos. Gloria y antífona 1 Antífona 2 - Al son de instrumentos cantaremos tu poder.

Salmo 20, 2-8. 14 Señor, el rey se alegra por tu fuerza,/ ¡y cuánto goza con tu victoria!/ Le has concedido el deseo de su corazón,/ no le has negado lo que pedían sus labios. Te adelantaste a bendecirlo con el éxito,/ y has puesto en su cabeza una corona de oro fino./ Te pidió vida, y se la has concedido,/ años que se prolongan sin término. Tu victoria ha engrandecido su fama,/ lo has vestido de honor y majestad,/ le concedes bendiciones incesantes,/ lo colmas de gozo en tu presencia:/ porque el rey confía en el Señor/ y con la gracia del Altísimo no fracasará. Levántate, Señor, con tu fuerza/ y al son de instrumentos cantaremos tu poder. Gloria y antífona 2 Antífona 3 - Has hecho de nosotros, Señor, un reino de sacerdotes para nuestro Dios.

Cántico

Ap 4, 11; 5,9-10. 12

Eres digno, Señor Dios nuestro, de recibir la gloria,/ el honor y el poder,/ porque tú has creado el universo;/ porque por tu voluntad lo que no existía fue creado. Eres digno de tomar el libro y abrir sus sellos,/ porque fuiste degollado/ y por tu sangre compraste para Dios/ hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación;/

y has hecho de ellos para nuestro Dios/ un reino de sacerdotes /y reinan sobre la tierra. Digno es el Cordero degollado/ de recibir el poder, la riqueza y la sabiduría,/ la fuerza y el honor, la gloria y la alabanza. Gloria y antífona 3

Lectura breve

1Jn 3, 1a.2

Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos! Queridos hermanos, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal cual es.

Responsorio breve

V Tu palabra, Señor, es eterna, más estable que el cielo. R Tu palabra, Señor, es eterna, más estable que el cielo. V Tu fidelidad de generación generación. R Más estable que el cielo.

en

V Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo R Tu palabra, Señor, es eterna, más estable que el cielo.

Cántico de la Sma. Vg. Mª, pág. 3 Antífona: Se alegra mi espíritu en Dios mi salvador. Preces Alabemos a Cristo, que mora en medio de nosotros, su pueblo adquirido, y supliquémosle diciendo: Por el honor de tu nombre, escúchanos, Señor. Dueño y Señor de los pueblos, acude en ayuda de todas las naciones y de los que las gobiernan: * que todos los hombres sean fieles a tu voluntad y trabajen por el bien y la paz. Tú que al subir al cielo llevaste contigo una gran multitud de cautivos, * devuelve la libertad de los hijos de


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12 de Febrero - Martes - Oración de la Noche - Completas / Palabra de Dios para cada día

Dios a nuestros hermanos que sufren esclavitud en el cuerpo o en el espíritu. Concede, Señor, a los jóvenes la realización de sus esperanzas * y que sepan responder a tus llamadas en el transcurso de su vida. Que los niños imiten tu ejemplo * y crezcan siempre en sabiduría y en gracia. (Se pueden añadir algunas intenciones libres)

Acoge a los difuntos en tu reino, * donde también nosotros esperamos reinar un día contigo.

Con el gozo de sabernos hijos de Dios, acudamos a nuestro Padre: Padre nuestro.

Oración Te damos gracias, Señor Dios todopoderoso, porque has permitido que lleguemos a esta noche; te pedimos aceptes con agrado el alzar de nuestras manos como ofrenda de la tarde. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

Conclusión

V El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. R Amén.

Oración de la Noche - Completas

Invitación: Al final de la jornada el Señor valora el trabajo realizado por los obreros que laboran en su gran parcela, que es el mundo. Algunos reciben su felicitación: “Muy bien, sirviente honrado y trabajador”. Otros reciben su reproche: “Sirviente indigno y perezoso”. Llegó la hora de dar gracias al Señor por invitarnos a trabajar en su campo; por habernos elegido y haber puesto en nosotros su confianza. (Completas: Textos comunes, pág. 8 y propios de la Martes, pág. 17)

PALABRA DE DIOS PARA CADA DÍA Lectura: Mc 7-9 Jesús propone la estrategia a seguir, a los que convoca y envía a trabajar en el proyecto del reino de Dios, que él anuncia. La primera propuesta es simple y desafiante: No lleven dinero y provisiones. Han de contentarse con lo imprescindible. La posesión de riqueza, por muy urgente que sea para las obras, no puede ser elemento prioritario en la construcción del reino de Dios. Los signos de riqueza y de opulencia, más que anunciar el reino de Dios, son una denuncia. En no pocas ocasiones son un signo del anti-reino. El discípulo, con su humilde “alforja “al hombro, son un signo más expresivo de la estrategia que propone Jesús, para ser colaboradores en la construcción del reino de Dios. La obsesión por la seguridad, por bienestar personal, de modo que nada nos falte, tampoco está en consonancia con el espíritu que propone Jesús. No coincide en nada con el estilo de vida que él llevó: “El Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza” (Lc 9,58). Su estilo de vida ha de identificarse más bien con los pobres. El par de sandalias era el calzado corriente de los pobres en Galilea, cuando podían disponer de él. Hay que contar con los pobres en la construcción del reino de Dios. No podemos llevar un estilo de vida que nos aleje de ellos. P. Antonio Danoz, Redentorista


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Textos comunes para la Cuaresma Himnos - Domingos - Tiempo de Cuaresma I Vísperas Insigne defensor de nuestra causa,/ Señor y Salvador del pueblo humano,/ acoge nuestras súplicas humildes,/ perdona nuestras culpas y pecados. El día con sus gozos y sus penas/ pasó dejando huellas en el alma,/ igual que nuestros pies en su camino/ dejaron en el polvo sus pisadas. No dejes de mirarnos en la noche,/ dormida nuestra vida en su regazo;/ vigila el campamento de los hombres,/ camino de tu reino ya cercano. Ahuyenta de tu pueblo la zozobra,/ sé nube luminosa en el desierto,/ sé fuerza recobrada en el descanso,/ mañana y horizonte siempre abierto. Bendice, Padre santo, la tarea/ del pueblo caminante en la promesa;/ llegados a Emaús, tu Hijo amado/ nos parta el pan y el vino en la cena. Amén.

Laudes Oh sol de salvación, oh Jesucristo,/ alumbra lo más hondo de las almas,/ en tanto que la noche retrocede,/ y el día sobre el mundo se levanta. Junto con este favorable tiempo danos ríos de lágrimas copiosas,/ para lavar el corazón que, ardiendo/ en jubilosa caridad, se inmola. La fuente que hasta ayer manó delitos/ ha de manar desde hoy perenne

llanto,/ si con la vara de la penitencia/ el pecho empedernido es castigado. Ya se avecina el día, el día tuyo,/ volverá a florecer el universo;/ compartamos su gozo los que fuimos/ devueltos por tu mano a tus senderos. Oh Trinidad clemente, que te adoren/ tierra y cielo a tus pies arrodillados,/ y que nosotros por tu gracia nuevos,/ cantemos en tu honor un nuevo canto. Amén.

II Vísperas

Oh bondadoso Creador, escucha/ la voz de nuestras súplicas y el llanto/ que, mientras dura el sacrosanto ayuno de estos cuarenta días, derramamos. A ti, que escrutas nuestros corazones/ y que conoces todas sus flaquezas,/ nos dirigimos para suplicarte/ la gracia celestial de tu indulgencia. Mucho ha sido, en verdad, lo que pecamos,/ pero estamos, al fin, arrepentidos,/ y te pedimos, por tu excelso nombre,/ que nos cures los males que sufrimos. Haz que, contigo ya reconciliados,/ podamos dominar a nuestros cuerpos,/ y, llenos de tu amor y de tu gracia,/ no pequen más los corazones nuestros. Oh Trinidad Santísima, concédenos,/ oh simplicísima Unidad, otórganos/ que los efectos de la penitencia/ de estos días nos sean provechosos. Amén.

Himnos - Días de ferias - Tiempo de Cuaresma Laudes Cuando vuelto hacia ti de mi pecado/ iba pensando en confesar sincero/ el dolor desgarrado y verdadero/ del delito de haberte abandonado; cuando pobre volvíme a ti humillado,/ me ofrecí como inmundo pordiosero;/ cuando, temiendo tu mirar severo,/ bajé los ojos; me sentí abrazado.


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13 de Febrero - Miércoles de Ceniza

Sentí mis labios por tu amor sellados/ y ahogarse entre tus lágrimas divinas/ la triste confesión de mis pecados. Llenóse el alma en luces matutinas,/ y, viendo ya mis males perdonados,/ quise para mi frente tus espinas. Amén.

Vísperas

Heme, Señor, a tus divinas plantas,/ baja la frente y de rubor cubierta,/ porque mis culpas son tales y tantas,/ que tengo miedo a tus miradas santas/ y el pecho mío a respirar no acierta.

Más ¡ay!, que renunciar la lumbre hermosa/ de esos divinos regalados ojos/ es condenarme a noche tenebrosa;/ y esa noche es horrible, es espantosa/ para el que gime ante tus pies de hinojos. Dame licencia ya, Padre adorado,/ para mirarte y moderar mi miedo; /mas no te muestres de esplendor cercado;/ muéstrate, Padre mío, en cruz clavado,/ porque sólo en la cruz mirarte puedo. Amén.

13 de Febrero - Miércoles de Ceniza Oración de la Mañana - Laudes

Invitación: El llamado que Dios nos dirige por medio del apóstol Pablo es éste: “En nombre de Cristo les suplicamos: déjense reconciliar con Dios. A aquel que no conoció pecado, Dios lo trató por nosotros como un pecador” (2Co 5,20-21). La reconciliación supone un “paso” radical, del pecado al amor, de la muerte a la vida. Sencillamente, es una Pascua, en la que la personalidad pecadora ha de morir, para que resucite en nuevo discípulo.

Invocación inicial

V Señor, abre mis labios. R Y mi boca proclamará tu alabanza. En forma opcional se dice luego el salmo 94, ver pág. 4, con la antífona siguiente:

Antífona (para el salmo invitatorio): A Cristo, el Señor, que por nosotros fue tentado y por nosotros murió, venid, adorémosle.

Himno, Feria de Cuaresma, pág. 83

contra ti solo pequé,/ cometí la maldad que aborreces. En la sentencia tendrás razón,/ en el juicio brillará tu rectitud. /Mira, que en la culpa nací,/ pecador me concibió mi madre. Te gusta un corazón sincero,/ y en mi interior me inculcas sabiduría./ Rocíame con el hisopo: quedaré limpio;/ lávame: quedaré más blanco que la nieve.

Salmo 50

Hazme oír el gozo y la alegría,/ que se alegren los huesos quebrantados./ Aparta de mi pecado tu vista,/ borra en mí toda culpa.

Misericordia, Dios mío, por tu bondad;/ por tu inmensa compasión borra mi culpa;/ lava del todo mi delito,/ limpia mi pecado.

¡Oh Dios!, crea en mí un corazón puro,/ renuévame por dentro con espíritu firme;/ no me arrojes lejos de tu rostro/ no me quites tu santo espíritu.

Pues yo reconozco mi culpa,/ tengo siempre presente mi pecado:/ contra ti,

Devuélveme la alegría de tu salvación,/ afiánzame con espíritu ge-

Antífona 1 - Contra ti, contra ti solo pequé, Señor, ten misericordia de mí.


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13 de Febrero - Miércoles de Ceniza

neroso:/ enseñaré a los malvados tus caminos,/ los pecadores volverán a ti. Líbrame de la sangre, ¡oh Dios,/ Dios, Salvador mío!, /y cantará mi lengua tu justicia./ Señor, me abrirás los labios,/ y mi boca proclamará tu alabanza. Los sacrificios no te satisfacen;/ si te ofreciera un holocausto, no lo querrías./ Mi sacrificio es un espíritu quebrantado:/ un corazón quebrantado y humillado/ tú no lo desprecias. Señor, por tu bondad, favorece a Sión,/ reconstruye las murallas de Jerusalén:/ entonces aceptarás los sacrificios rituales,/ ofrendas y holocaustos,/ sobre tu altar se inmolarán novillos. Gloria y antífona 1 Antífona 2 - Reconocemos, Señor, nuestra impiedad; hemos pecado contra ti.

Cántico

Jer 14, 17-21

Mis ojos se deshacen en lágrimas,/ día y noche no cesan:/ por la terrible desgracia de la doncella de mi pueblo,/ una herida de fuertes dolores. Salgo al campo: muertos a espada;/ entro en la ciudad: desfallecidos de hambre;/ tanto el profeta como el sacerdote/ vagan sin sentido por el país. ¿Por qué has rechazado del todo a Judá?/ ¿Tiene asco tú garganta de Sión?/ ¿Por qué nos has herido sin remedio?/ Se espera la paz, y no hay bienestar,/ al tiempo de la cura sucede la turbación. Señor, reconocemos nuestra impiedad,/ la culpa de nuestros padres,/ porque pecamos contra ti. No nos rechaces, por tu nombre,/ no desprestigies tu trono glorioso;/ recuerda y no rompas tu alianza con nosotros. Gloria y antífona 2 Antífona 3 - El Señor es Dios y nosotros somos su pueblo y ovejas de su rebaño.

Salmo 99 Aclama al Señor, tierra entera,/ sirvan al Señor con alegría,/ entren en su presencia con aclamaciones. Sepan que el Señor es Dios:/ que él nos hizo y somos suyos,/ su pueblo y ovejas de su rebaño. Entren por sus puertas, con acción de gracias,/ por sus atrios con himnos,/ dándole gracias y bendiciendo su nombre: «El Señor es bueno,/ su misericordia es eterna,/ su fidelidad por todas las edades». Gloria y antífona 3

Lectura breve

Dt 7, 6. 8-9

El Señor, tu Dios, te eligió para que fueras, entre todos los pueblos de la tierra, el pueblo de su propiedad. Por el amor que os tienen y por mantener el juramento que había hecho a vuestros padres, os sacó de Egipto con mano fuerte y os rescató de la esclavitud, del dominio del Faraón, rey de Egipto. Así conocerás que el Señor, tu Dios, es el Dios verdadero, el Dios fiel que mantiene su alianza y su favor, por mil generaciones, con los que lo aman y guardan sus preceptos.

Responsorio breve

V Él me librará de la red del cazador. R Él me librará de la red del cazador. V Me cubrirá con su plumaje. R Él me librará de la red del cazador. V Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo. R Él me librará de la red del cazador.

Cántico de Zacarías, pág. 4

Antífona: Cuando ayunéis, no os hagáis los melancólicos como los hipócritas.

Preces Demos gracias a Dios Padre, que nos concede el don de iniciar hoy el tiempo cuaresmal; roguémosle que, durante


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13 de Febrero - Miércoles de Ceniza

estos días de salvación, la acción de su Espíritu purifique nuestros corazones y los llene de su amor, y digámosle: Danos, Señor, tú Espíritu Santo.

Digamos al Padre, unidos a Jesús la oración que él nos enseñó: Padre nuestro.

Danos vivir de toda palabra * que sale de tu boca.

Oración

Haz que practiquemos la caridad no sólo en los acontecimientos importantes, * sino también en lo pequeño de nuestra vida de cada día. Ayúdanos a privarnos de lo superfluo, * para compartir lo nuestro con los hermanos necesitados. Concédenos llevar en nuestros cuerpos la pasión de tu Hijo, * tú que nos has vivificado en su cuerpo.

(Se pueden añadir algunas intenciones libres)

Al empezar esta cuaresma, te pedimos, Señor, que nos des un verdadero Espíritu de conversión: así la austeridad de la penitencia de estos días nos servirá de ayuda en nuestra lucha contra el espíritu del mal. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

Conclusión El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. Amén.

Oración de la Tarde - Vísperas

Invitación: La conversión cuaresmal que Dios propone, exige voluntad decidida de un cambio radical que alcanza lo más profundo de la persona. Escuchemos al profeta: “Rasguen los corazones y no las vestiduras; conviértanse al Señor su Dios, que es compasivo y clemente, paciente y misericordioso, lento a la cólera y rico en piedad” (Joel 2,13). La generosidad de Dios es inmensa; el llamado apremiante.

Invocación inicial

V Dios mío, ven en mi auxilio. R Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Himno, Feria de Cuaresma, pág. 84 Antífona 1 - El Señor es grande, nuestro dueño más que todos los dioses.

Salmo 134 I Alabad el nombre del Señor,/ alabadlo, siervos del Señor,/ que estáis en la casa del Señor,/ en los atrios de la casa de nuestro Dios. Alabad al Señor porque es bueno,/ tañed para su nombre, que es amable./

Porqué él se escogió a Jacob,/ a Israel en posesión suya. Yo sé que el Señor es grande, / nuestro dueño más que todos los dioses./ El Señor todo lo que quiere lo hace:/ en el cielo y en la tierra, /en los mares y en los océanos. Hace subir las nubes desde el horizonte,/ con los relámpagos desata la lluvia,/ suelta a los vientos de sus silos. Él hirió a los primogénitos de Egipto,/ desde los hombres hasta los animales./ Envió signos y prodigios/ —en medio de ti, Egipto—/ contra el Faraón y sus ministros. Hirió de muerte a pueblos numerosos,/ mató a reyes poderosos:/ a Sijón, rey de los amorreos;/ a Hog, rey de Basán,/ y a todos los reyes de Canaán.


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13 de Febrero - Miércoles de Ceniza

Y dio su tierra en heredad,/ en heredad a Israel, su pueblo. Gloria y antífona 1

que a él le agrada. Hacedlo todo sin murmuraciones ni discusiones, a fin de que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha.

Antífona 2 - Casa de Israel, bendecid al Señor; tañed para su nombre, que es amable.

Responsorio breve

II Señor, tu nombre es eterno;/ Señor, tu recuerdo de edad en edad./ Porque el Señor gobierna a su pueblo/ y se compadece de sus siervos.

V Sáname, porque he pecado contra ti. R Señor, ten misericordia.

Los ídolos de los gentiles son oro y plata,/ hechura de manos humanas:/ tienen boca y no hablan,/ tienen ojos y no ven, tienen orejas y no oyen,/ no hay aliento en sus bocas./ Sean lo mismo los que los hacen,/ cuantos confían en ellos. Casa de Israel, bendice al Señor;/ casa de Aarón, bendice al Señor;/ casa de Leví, bendice al Señor;/ fieles del Señor, bendecid al Señor. Bendito en Sión el Señor,/ que habita en Jerusalén. Gloria y antífona 2 Antífona 3 - Vendrán todas las naciones y se postrarán en tu acatamiento, Señor.

Cántico

Ap 15, 3-4

Grandes y maravillosas son tus obras,/ Señor, Dios omnipotente,/ justos y verdaderos tus caminos,/ ¡oh Rey de los siglos! ¿Quién no temerá, Señor,/ y glorificará tu nombre? /Porque tú solo eres santo,/ porque vendrán todas las naciones/ y se postrarán en tu acatamiento,/ porque tus juicios se hicieron manifiestos. Gloria y antífona 3

Lectura breve

Fil 2, 12b-15a

Trabajad por vuestra salvación con respeto y seriedad. Porque es Dios el que obra en vosotros haciendo que queráis y obréis movidos por lo

V Yo dije: «Señor, ten misericordia». R Yo dije: «Señor, ten misericordia».

V Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. R Yo dije: «Señor, ten misericordia».

Cántico de la Sma. Vg. Mª, pág. 3 Antífona: Cuando des limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha. Preces

Demos gracias a Dios Padre, que estableció en la sangre de Cristo una alianza nueva y eterna con su pueblo y la renueva en el sacramento del altar, y supliquémosle, diciendo: Bendice, Señor, a tu pueblo. Dirige, Señor, el sentir de los pueblos y la mente de sus gobernantes por los caminos de tu voluntad, * para que procuren con empeño el bien común. Aumenta el fervor de aquellos que, habiéndolo dejado todo, siguieron a Cristo, * para que su vida sea luz para los hombres y claro testimonio de la santidad de tu Iglesia. Tú que creaste a todos los hombres a imagen tuya, * haz que sintamos horror de las injusticias y desigualdades entre los hombres. Llama a tu amistad y a tu verdad a los que viven alejados de ti, * y a nosotros enséñanos cómo podemos ayudarlos. (Se pueden añadir algunas intenciones libres)

Admite a los difuntos en tu gloria, * para que te alaben eternamente. Ya que por Jesucristo somos hijos de Dios, digamos confiados a nuestro Padre: Padre nuestro.


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13 de Febrero - Miércoles - Oración de la Noche - Completas / Palabra de Dios para cada día

Oración Al empezar esta cuaresma, te pedimos, Señor, que nos des un verdadero Espíritu de conversión: así la austeridad de la penitencia de estos días nos servirá de ayuda en nuestra lucha

contra el espíritu del mal. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

Conclusión

V El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. R Amén.

Oración de la Noche - Completas

Invitación: Al concluir este primer día de Cuaresma, oramos con el salmista: “Crea en mí, oh Dios, un corazón puro, renueva en mi interior un espíritu firme…; devuélveme la alegría de tu salvación” (Sal 51,12.14). La conversión significa la renovación completa de la persona, representada en el corazón. Recuperar “la alegría de la salvación”, nacida de la muerte y resurrección de Jesús. (Completas: Textos comunes, pág. 8 y propios del Miércoles, pág. 18)

PALABRA DE DIOS PARA CADA DÍA Lectura: Mt 6,1-4 Israel, como otras muchas religiones, incluía entre sus prácticas la limosna. Los discípulos de Jesús hemos heredado de ellos esta práctica. Era una forma de socorrer a las personas de escasos recursos, que dependían en gran medida de la generosidad de la gente para vivir. Sin quitar valor a la generosidad, antes bien hay que aplaudirla y promoverla, la limosna como solución al problema social de la pobreza, no deja de ser una solución precaria e insuficiente. No podemos pensar en solucionar el problema de la pobreza con una donación voluntaria y escasa. En primer lugar, estamos ante una solución que va contra la dignidad de la persona. No podemos permitir que la persona tenga que humillarse a solicitar una ayuda, que la sociedad está en obligación de proporcionarle. La forma más digna es proporcionar a la persona un trabajo, del cual puede vivir ella y su familia. De no ser posible, establecer un sistema social de ayuda a las diversas clases de necesitados. No podemos colaborar a que existan personas que tengan como profesión “pedigüeño/a” de por vida. Los discípulos de Jesús hemos de hacer un esfuerzo importante, para que se establezca en el país un sistema de seguridad social para todos. Que nadie tenga que depender de los intereses del político de turno. P. Antonio Danoz, Redentorista


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de Febrero - Jueves después de Ceniza

Los santos de hoy: Stos. Cirilo y Metodio Nacieron en Tesalónica (Grecia). Eran hermanos. Al hacerse religiosos tomaron los nombres de Cirilo y Metodio. Se formaron en Constantinopla. Allí, Cirilo fue ordenado presbítero. Metodio, después de ser gobernador, se hizo monje. Son los grandes evangelizadores de los países eslavos. Fue arzobispo de Constantinopla. Fueron proclamados patronos de Europa.

Oración de la Mañana - Laudes

Invitación: La Palabra de Dios nos señala cada día el camino a recorrer durante la Cuaresma. Leemos en el evangelio de este día: “Es necesario que el Hijo del hombre sufra mucho, que sea rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, que sea entregado a la muerte y que resucite al tercer día” (Lc 9,22). Puestos los ojos en la meta, recorramos sin desfallecer el camino.

Invocación inicial

V Señor, abre mis labios. R Y mi boca proclamará tu alabanza. En forma opcional se dice luego el salmo 94, ver pág. 3, con la antífona siguiente:

Antífona (para el salmo invitatorio): A Cristo, el Señor, que por nosotros fue tentado y por nosotros murió, venid, adorémosle.

Himno, Feria de Cuaresma, pág. 83 Antífona 1 - En la mañana, Señor, hazme escuchar tu gracia.

Salmo 142, 1-11

Señor, escucha mi oración; /tú que eres fiel, atiende a mi súplica; /tú que eres justo, escúchame. /No llames a juicio a tu siervo, /pues ningún hombre vivo es inocente frente a ti. El enemigo me persigue a muerte, / empuja mi vida al sepulcro, /me confina a las tinieblas /como a los muertos ya olvidados. /Mi aliento desfallece, /mi corazón dentro de mí está yerto. Recuerdo los tiempos antiguos, / medito todas tus acciones, /considero las obras de tus manos /y extiendo mis brazos hacia ti: /tengo sed de ti como tierra reseca. Escúchame en seguida, Señor, /que me falta el aliento. /No me escondas tu

rostro, /igual que a los que bajan a la fosa. En la mañana hazme escuchar tu gracia, /ya que confío en ti; /indícame el camino que he de seguir, /pues levanto mi alma a ti. Líbrame del enemigo, Señor, /que me refugio en ti. /Enséñame a cumplir tu voluntad, /ya que tú eres mi Dios. / Tu espíritu, que es bueno, /me guíe por tierra llana. Por tu nombre, Señor, consérvame vivo; /por tu clemencia, sácame de la angustia. Gloria y antífona 1 Antífona 2 - El Señor hará derivar hacia Jerusalén como un río la paz.

Cántico

Is 66, 10-14a

Festejad a Jerusalén, gozad con ella, /todos los que la amáis, /alegraos de su alegría, /los que por ella llevasteis luto; /a su pecho seréis alimentados /y os saciaréis de sus consuelos /y apuraréis las delicias /de sus pechos abundantes. Porque así dice el Señor: /«Yo haré derivar hacia ella /como un río la paz, /como un torrente en crecida, /las riquezas de las naciones. Llevarán en brazos a sus criaturas /y sobre las rodillas las acariciarán; /como


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14 de Febrero - Jueves después de Ceniza

a un niño a quien su madre consuela, /así os consolaré yo /y en Jerusalén seréis consolados.

Responsorio breve

Al verlo se alegrará vuestro corazón /y vuestros huesos florecerán como un prado». Gloria y antífona 2

V Me cubrirá con su plumaje. R Él me librará de la red del cazador.

Antífona 3 - Nuestro Dios merece una alabanza armoniosa.

Salmo 146 Alabad al Señor, que la música es buena; /nuestro Dios merece una alabanza armoniosa. El Señor reconstruye Jerusalén, / reúne a los deportados de Israel; /él sana los corazones destrozados, /venda sus heridas. Cuenta el número de las estrellas, /a cada una la llama por su nombre. / Nuestro Señor es grande y poderoso, / su sabiduría no tiene medida. /El Señor sostiene a los humildes, /humilla hasta el polvo a los malvados. Entonad la acción de gracias al Señor, /tocad la cítara para nuestro Dios, /que cubre el cielo de nubes, /preparando la lluvia para la tierra; que hace brotar hierba en los montes, /para los que sirven al hombre; /que da su alimento al ganado, /y a las crías de cuervo que graznan. No aprecia el vigor de los caballos, / no estima los músculos del hombre: /el Señor aprecia a sus fieles, /que confían en su misericordia. Gloria y antífona 3

Lectura breve 1Re 8, 51a. 52-53a. Nosotros, Señor, somos tu pueblo y tu heredad; que tus ojos estén abiertos a las súplicas de tu siervo y a la súplica de tu pueblo Israel, para escuchar todos sus clamores hacia ti. Porque tú nos separaste para ti como herencia tuya de entre todos los pueblos de la tierra.

V Él me librará de la red del cazador. R Él me librará de la red del cazador.

V Gloria al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo. R Él me librará de la red del cazador.

Cántico de Zacarías, pág. 4

Antífona: «Si alguno quiere venir en pos de mí —dice el Señor —, renúnciese a sí mismo, tome cada día su cruz y sígame».

Preces Celebremos la bondad de Dios, que por Cristo se reveló como Padre nuestro, y digámosle de todo corazón: Acuérdate, Señor, de que somos hijos tuyos. Concédenos vivir con toda plenitud el misterio de la Iglesia, * a fin de que nosotros y todos los hombres encontremos en ella un sacramento eficaz de salvación. Padre, que amas a todos los hombres, haz que cooperemos al progreso de la comunidad humana * y que todos busquemos tu reino con nuestros esfuerzos. Haz que tengamos hambre y sed de justicia * y acudamos a nuestra fuente, que es Cristo, el cual entregó su vida para que fuéramos saciados. Perdona, Señor, todos nuestros pecados * y dirige nuestra vida por el camino de la sencillez y de la santidad. (Se pueden añadir algunas intenciones libres).

Porque sabemos que somos hijos de Dios, llenos de confianza nos atrevemos a decir: Padre nuestro.

Oración Tu gracia, Señor, inspire nuestras acciones, las sostenga y acompañe, para que todo nuestro trabajo cua-


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14 de Febrero - Jueves después de Ceniza

resmal brote de ti, como una fuente, y a ti tienda, como a su fin. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

Conclusión

V El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. R Amén.

Oración de la Tarde - Vísperas

Invitación: En Jesús hemos visto de cerca el amor de Dios a la humanidad. Lo ha manifestado curando enfermos, liberando oprimidos, comiendo con los excluidos de la sociedad. De modo insuperable lo manifestó, cuando cargando con nuestras miserias subió como un pecador al madero de la cruz. Al comienzo de la Cuaresma nos muestra el camino. No nos dejemos vencer por la cobardía.

Invocación inicial

Antífona 2 - Dichoso el pueblo cuyo Dios es el Señor. II Dios mío, te cantaré un cántico nuevo,/ tocaré para ti el arpa de diez cuerdas:/ para ti que das la victoria a los reyes,/ y salvas a David, tu siervo.

Himno, Feria de Cuaresma, pág. 84

Defiéndeme de la espada cruel,/ sálvame de las manos de extranjeros,/ cuya boca dice falsedades,/ cuya diestra jura en falso.

V Dios mío, ven en mi auxilio. R Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 1 - Tú eres, Señor, mi bienhechor, y mi refugio donde me pongo a salvo.

Salmo 143

Sean nuestros hijos un plantío,/ crecido desde su adolescencia;/ nuestras hijas sean columnas talladas,/ estructura de un templo.

mi bienhechor, mi alcázar,/ baluarte donde me pongo a salvo,/ mi escudo y mi refugio,/ que me somete los pueblos.

Que nuestros silos estén repletos/ de frutos de toda especie;/ que nuestros rebaños a millares/ se multipliquen en las praderas,/ y nuestros bueyes vengan cargados;/ que no haya brechas ni aberturas,/ ni alarma en nuestras plazas.

I Bendito el Señor, mi Roca,/ que adiestra mis manos para el combate,/ mis dedos para la pelea;

Señor, ¿qué es el hombre para que te fijes en él?/ ¿Qué los hijos de Adán para que pienses en ellos?/ El hombre es igual que un soplo;/ sus días, una sombra que pasa. Señor, inclina tu cielo y desciende,/ toca los montes, y echarán humo,/ fulmina el rayo y dispérsalos,/ dispara tus saetas y desbarátalos. Extiende la mano desde arriba:/ defiéndeme, líbrame de las aguas caudalosas,/ de la mano de los extranjeros,/ cuya boca dice falsedades,/ cuya diestra jura en falso. Gloria y antífona 1

Dichoso el pueblo que esto tiene,/ dichoso el pueblo cuyo Dios es el Señor. Gloria y antífona 2 Antífona 3 - Ahora se estableció la salud y el reinado de nuestro Dios.

Cántico Ap 11, 17-18; 12, 10b-12a Gracias te damos, Señor Dios omnipotente,/ el que eres y el que eras,/ porque has asumido el gran poder/ y comenzaste a reinar. Se encolerizaron las naciones,/ llegó tu cólera,/ y el tiempo de que sean


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14 de Febrero - Jueves después de Ceniza

juzgados los muertos,/ y de dar el galardón a tus siervos los profetas,/ y a los santos y a los que temen tu nombre,/ y a los pequeños y a los grandes,/ y de arruinar a los que arruinaron la tierra.

Señor, fuente y autor de toda santidad, haz que los obispos, sacerdotes y diáconos, al participar de la mesa eucarística, se unan más plenamente a Cristo, * para que vean renovada la gracia que les fue conferida por la imposición de manos.

Ahora se estableció la salud y el poderío,/ y el reinado de nuestro Dios,/ y la potestad de su Cristo;/ porque fue precipitado/ el acusador de nuestros hermanos,/ el que los acusaba ante nuestro Dios día y noche. Ellos le vencieron en virtud de la sangre del Cordero/ y por la palabra del testimonio que dieron,/ y no amaron tanto su vida que temieran la muerte./ Por esto, estad alegres, cielos,/ y los que moráis en sus tiendas. Gloria y antífona 3

Lectura breve

Stgo 4, 7-8. 10

Vivid sometidos a Dios. Resistid al diablo y huirá de vosotros. Acercaos a Dios y él se acercará a vosotros. Pecadores, lavaos las manos; purificad vuestros corazones, gente que obráis con doblez. Humillaos en la presencia del Señor y él os ensalzará.

Responsorio breve

V Yo dije: «Señor, ten misericordia.» R Yo dije: «Señor, ten misericordia.» V Sáname, porque he pecado contra ti. R Señor, ten misericordia. V Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. R Yo dije: «Señor, ten misericordia».

Cántico de la Sma. Vg. Mª, pág. 3

Antífona: «Quien pierda su vida por amor a mí la salvará para siempre», dice el Señor.

Preces

Celebremos la misericordia de Dios, que nos ilumina con la gracia del Espíritu Santo para que nuestra vida resplandezca con obras de fe y santidad, y supliquémosle, diciendo: Renueva, Señor, al pueblo redimido por Cristo.

Impulsa a tus fieles para que, con santidad de vida, participen activamente de la mesa de la palabra y del cuerpo de Cristo * y vivan lo que han recibido por la fe y los sacramentos. Concédenos, Señor, que reconozcamos la dignidad de todo hombre redimido con la sangre de tu Hijo * y que respetemos su libertad y su conciencia. Haz que todos los hombres sepan moderar sus deseos de bienes temporales * y que atiendan a las necesidades de los demás. (Se pueden añadir algunas intenciones libres).

Acuérdate, Señor, de todos los que has llamado hoy a la eternidad * y concédeles el don de la eterna bienaventuranza. Invoquemos a Dios Padre con la oración que nos enseñó Jesús: Padre nuestro.

Oración Tu gracia, Señor, inspire nuestras acciones, las sostenga y acompañe, para que todo nuestro trabajo cuaresmal brote de ti, como una fuente, y a ti tienda, como a su fin. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

Conclusión

V El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. R Amén.


15 de Febrero - Viernes después de Ceniza

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Oración de la Noche - Completas

Invitación: La noche es un tiempo propicio para la reflexión sosegada. “Dichoso aquel que no se guía por criterios mundanos, que no anda en malos pasos” (Sal 1,1). La conversión cuaresmal exige una gran sinceridad con Dios y consigo mismo. Reconocer que andamos por caminos equivocados, es el primer paso para una conversión sincera. Dios está siempre a nuestro lado para guiarnos por el camino que conduce a la vida y a la salvación. (Completas: Textos comunes, pág. 8 y propios del Jueves, pág. 20)

PALABRA DE DIOS PARA CADA DÍA

Lectura: Lc 9,22-26 Después de anunciar a los discípulos el camino que queda por recorrer, pasa por la cruz para alcanzar la resurrección, Jesús hace una invitación: “El que quiera seguirme, niéguese a sí mismo, cargue con la cruz de cada día y sígame” (Lc 9,23). Los Discípulos aprendieron la lección del seguimiento recorriendo los caminos de Galilea. No se quedaron parados a lo lejos hasta perderlo de vista. Se pusieron a caminar con él. Todo inmovilismo personal y en la comunidad de los discípulos, es totalmente contrario al espíritu de seguimiento. Es necesario sentir pasión por seguir a Jesús en todos sus movimientos, en sus vivencias, en sus enfrentamientos con el adversario. Una especie de instinto por sobrevivir, por evitar enfrentarnos con la realidad que nos rodea, muchas veces nada placentera, nos lleva al inmovilismo, a ausentarnos de la vida real, de las situaciones sociales que afectan la vida de las personas. No hay seguimiento auténtico de Jesús, si no avanzamos con la gente. Si no compartimos sus vidas, si nos estamos de espaldas a sus problemas. Jesús avanzaba con una multitud, que pasaba hambre; con unas personas que salían a su encuentro para ser sanadas de sus dolencias físicas y morales. Es ahí donde debemos superar la vergüenza de declararnos sus discípulos. P. Antonio Danoz, Redentorista

15 de Febrero - Viernes después de Ceniza Oración de la Mañana - Laudes

Invitación: Para verificar la autenticidad de la conversión, Isaías nos ofrece las claves. El ayuno que Dios nos pide es éste: “Abrir las prisiones injustas, hacer saltar los cerrojos, dejar en libertad a los oprimidos; compartir el pan con el hambriento; hospedar al pobre sin techo; vestir al desnudo y ocuparse del hermano” (Is 58,6-7). Veamos si colaboramos a que las palabras del profeta se están cumpliendo.


94 Invocación inicial

V Señor, abre mis labios. R Y mi boca proclamará tu alabanza. En forma opcional se dice luego el salmo 94, ver pág. 3 con su antífona del invitatorio siguiente:

Antífona (para el salmo invitatorio): A Cristo, el Señor, que por nosotros fue tentado y por nosotros murió, venid, adorémosle.

Himno, Feria de Cuaresma, pág. 83 Antífona 1 - Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme.

Salmo 50 Misericordia, Dios mío, por tu bondad;/ por tu inmensa compasión borra mi culpa;/ lava del todo mi delito,/ limpia mi pecado. Pues yo reconozco mi culpa,/ tengo siempre presente mi pecado:/ contra ti, contra ti solo pequé,/ cometí la mal-dad que aborreces. En la sentencia tendrás razón,/ en el juicio brillará tu rectitud./ Mira, que en la culpa nací,/ pecador me concibió mi madre. Te gusta un corazón sincero,/ y en mi interior me inculcas sabiduría./ Rocíame con el hisopo: quedaré limpio;/ lávame: quedaré más blanco que la nieve. Hazme oír el gozo y la alegría,/ que se alegren los huesos quebrantados./ Aparta de mi pecado tu vista,/ borra en mí toda culpa. ¡Oh Dios!, crea en mí un corazón puro,/ renuévame por dentro con espíritu firme;/ no me arrojes lejos de tu rostro/ no me quites tu santo espíritu. Devuélveme la alegría de tu salvación,/ afiánzame con espíritu generoso:/ enseñaré a los malvados tus caminos,/ los pecadores volverán a ti. Líbrame de la sangre, ¡oh Dios,/ Dios, Salvador mío!,/ y cantará mi lengua tu

15 de Febrero - Viernes después de Ceniza

justicia./ Señor, me abrirás los labios,/ y mi boca proclamará tu alabanza. Los sacrificios no te satisfacen;/ si te ofreciera un holocausto, no lo querrías./ Mi sacrificio es un espíritu quebrantado:/ un corazón quebrantado y humillado/ tú no lo desprecias. Señor, por tu bondad, favorece a Sión,/ reconstruye las murallas de Jerusalén:/ entonces aceptarás los sacrificios rituales,/ ofrendas y holocaustos,/ sobre tu altar se inmolarán novillos. Gloria y antífona 1 Antífona 2 - Alégrate, Jerusalén, porque en ti serán congregados todos los pueblos.

Cántico

Tob 13, 10-15. 17-19

Anuncien todos los pueblos sus maravillas/ y alábenle sus elegidos en Jerusalén,/ la ciudad del Santo;/ por las obras de tus hijos te azotará,/ pero de nuevo se compadecerá/ de los hijos de los justos. Confiesa dignamente al Señor/ y bendice al rey de los siglos/ para que de nuevo sea en ti/ edificado su templo con alegría,/ para que alegre en ti a los cautivos/ y muestre en ti su amor hacia los desdichados/ por todas las generaciones y generaciones. Brillarás cual luz de lámpara/ y todos los confines de la tierra vendrán a ti./ Pueblos numerosos vendrán de lejos/ al nombre del Señor, nuestro Dios,/ trayendo ofrendas en sus manos,/ ofrendas para el rey del cielo. Las generaciones de las generaciones /exultarán en ti./ Y benditos para siempre todos los que te aman. Alégrate y salta de gozo por los hijos de los justos,/ que serán congregados,/ y al Señor de los justos bendecirán. Dichosos los que te aman;/ en tu paz se alegrarán./ Dichosos cuantos se entristecieron por tus azotes,/ pues en ti se alegrarán/ contemplando toda tu gloria,/ y se regocijarán para siempre.


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15 de Febrero - Viernes después de Ceniza

Bendice, alma mía, a Dios, rey grande,/ porque Jerusalén con zafiros y esmeraldas/ será reedificada,/ con piedras preciosas sus muros/ y con oro puro sus torres y sus almenas. Gloria y antífona 2 Antífona 3 - Sión alaba a tu Dios, que envía su mensaje a la tierra.

Salmo 147 Glorifica al Señor, Jerusalén;/ alaba a tu Dios, Sión:/ que ha reforzado los cerrojos de tus puertas/ y ha bendecido a tus hijos dentro de ti;/ ha puesto paz en tus fronteras,/ te sacia con flor de harina. Él envía su mensaje a la tierra,/ y su palabra corre veloz;/ manda la nieve como lana,/ esparce la escarcha como ceniza hace caer el hielo como migajas/ y con el frío congela las aguas;/ envía una orden, y se derriten;/ sopla su aliento, y corren. Anuncia su palabra a Jacob,/ sus decretos y mandatos a Israel;/ con ninguna nación obró así,/ ni les dio a conocer sus mandatos. Gloria y antífona 3

Lectura breve

Is 53, 11b-12

Mi siervo justificará a muchos, porque cargó sobre sí los crímenes de ellos. Le daré una multitud como parte y tendrá como despojo una muchedumbre, porque se entregó a sí mismo a la muerte y fue contado entre los malhechores; él tomó sobre sí el pecado de las multitudes e intercedió por los pecadores.

Responsorio breve

V Él me librará de la red del cazador. R Él me librará de la red del cazador. V Me cubrirá con su plumaje. R Él me librará de la red del cazador. V Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo. R Él me librará de la red del cazador.

Cántico de Zacarías, pág. 4

Antífona: Cuando veas a alguien desnudo, cúbrelo, y no desprecies a tu semejante; entonces brillará tu luz como la aurora, y tu justicia te abrirá camino.

Preces Acudamos a Cristo, nuestro Salvador, que nos redimió con su muerte y resurrección, y supliquémosle, diciendo: Señor, ten piedad de nosotros. Tú que subiste a Jerusalén para sufrir la pasión y entrar así en la gloria, * conduce a tu Iglesia a la Pascua eterna. Tú que, exaltado en la cruz, quisiste ser atravesado por la lanza del soldado, * sana nuestras heridas. Tú que convertiste el madero de la cruz en árbol de vida, * haz que los renacidos en el bautismo gocen de la abundancia de los frutos de este árbol. Tú que, clavado en la cruz, perdonaste al ladrón arrepentido, * perdónanos también a nosotros, pecadores. (Se pueden añadir algunas intenciones libres.)

Como Cristo nos enseñó, pidamos al Padre que perdone nuestros pecados, diciendo: Padre nuestro.

Oración Te pedimos, Señor, que nos ayudes a continuar animosos estos días de penitencia que acabamos de empezar y que nuestras prácticas externas de penitencia estén siempre acompañadas por la sinceridad de un corazón que desea convertirse. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

Conclusión

V El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. R Amén.


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15 de Febrero - Viernes después de Ceniza

Oración de la Tarde - Vísperas

Invitación: Suena con fuerza la denuncia que Dios dirige al pueblo por medio de Isaías. El ayuno que hacen no es del agrado del Señor. Esta denuncia se dirige también al pueblo de la nueva alianza, que somos nosotros. Nos ponemos la ceniza, guardamos la abstinencia, ayunamos. Con esto hemos cumplido unos ritos que la Iglesia prescribe para la Cuaresma. La pregunta es: ¿En qué ha cambiado nuestro corazón?

Invocación inicial

V Dios mío, ven en mi auxilio. R Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Himno, Feria de Cuaresma, pág. 84 Antífona 1 - Día tras día te bendeciré, Señor, y explicaré tus proezas.

Salmo 144

I Te ensalzaré, Dios mío, mi rey;/ bendeciré tu nombre por siempre jamás. Día tras día te bendeciré/ y alabaré tu nombre por siempre jamás. Grande es el Señor, merece toda alabanza,/ es incalculable su grandeza;/ una generación pondera tus obras a la otra,/ y le cuenta tus hazañas. Alaban ellos la gloria de tu majestad,/ y yo repito tus maravillas;/ encarecen ellos tus temibles proezas/ y yo narro tus grandes acciones;/ difunden la memoria de tu inmensa bondad,/ y aclaman tus victorias. El Señor es clemente y misericordioso,/ lento a la cólera y rico en piedad;/ el Señor es bueno con todos,/ es cariñoso con todas sus creaturas.

reinado es un reinado perpetuo,/ tu gobierno va de edad en edad. Gloria y antífona 1 Antífona 2 - Los ojos de todos te están aguardando, Señor; tú estás cerca de los que te invocan. II El Señor es fiel a sus palabras,/ bondadoso en todas sus acciones./ El Señor sostiene a los que van a caer,/ endereza a los que ya se doblan. Los ojos de todos te están aguardando,/ tú les das la comida a su tiempo;/ abres tú la mano,/ y sacias de favores a todo viviente. El Señor es justo en todos sus caminos,/ es bondadoso en todas sus acciones;/ cerca está el Señor de los que lo invocan,/ de los que lo invocan sinceramente. Satisface los deseos de sus fieles/ escucha sus gritos, y los salva./ El Señor guarda a los que lo aman,/ pero destruye a los malvados. Pronuncie mi boca la alabanza del Señor,/ todo viviente bendiga su santo nombre/ por siempre jamás. Gloria y antífona 2 Antífona 3 - Justos y verdaderos son tus caminos, ¡oh Rey de los siglos!

Cántico

Ap 15, 3-4

Que todas tus creaturas te den gracias, Señor,/ que te bendigan tus fieles;/ que proclamen la gloria de tu reinado,/ que hablen de tus hazañas;

Grandes y maravillosas son tus obras,/ Señor, Dios omnipotente,/ justos y verdaderos tus caminos,/ ¡oh Rey de los siglos!

explicando tus proezas a los hombres,/ la gloria y majestad de tu reinado./ Tu

¿Quién no temerá, Señor,/ y glorificará tu nombre? /Porque tú solo eres santo,/


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15 de Febrero - Viernes después de Ceniza

porque vendrán todas las naciones/ y se postrarán en tu acatamiento,/ porque tus juicios se hicieron manifiestos. Gloria y antífona 3

Lectura breve

Stgo 5, 16. 19-20

Confesaos mutuamente vuestros pecados y rogad unos por otros, para alcanzar vuestra curación, pues la oración ferviente del justo tiene gran eficacia. Hermanos, si alguno de entre vosotros se desvía de la verdad y otro logra convertirlo, sepa que quien convierte a un pecador de su camino equivocado salvará su alma de la muerte y cubrirá la multitud de sus pecados.

Responsorio breve

V Yo dije: «Señor, ten misericordia». R Yo dije: «Señor, ten misericordia». V Sáname, porque he pecado contra ti. R Señor, ten misericordia. V Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. R Yo dije: «Señor, ten misericordia».

Cántico de la Sma. Vg. Mª, pág. 3

Antífona: Vendrán días en que se les quitará el esposo y entonces los invitados a las bodas ayunarán.

Preces Adoremos al Salvador de los hombres, que muriendo destruyó la muerte y resucitado restauró la vida, y digámosle humildemente: Santifica, Señor, al pueblo que redimiste con tu sangre. Redentor nuestro, concédenos que, por la penitencia, nos unamos más

plenamente a tu pasión, * para que consigamos la gloria de la resurrección. Concédenos que imitemos a tu Madre, consuelo de los afligidos, * para que podamos consolar a los tristes, mediante el consuelo que nosotros somos por ti consolados. Concede a tus fieles participar en tu pasión por medio de sus sufrimientos, * para que tu salvación se manifieste también en ellos. Tú que te humillaste, haciéndote obediente hasta la muerte y una muerte de cruz, * enséñanos a ser obedientes y a tener paciencia. (Se pueden añadir algunas intenciones libres)

Dígnate transfigurar a los difuntos a semejanza de tu cuerpo glorioso * y concédenos a nosotros ser un día partícipes de la gloria de ellos. Ya que por Jesucristo somos hijos de Dios, oremos confiados a nuestro Padre: Padre nuestro.

Oración Te pedimos, Señor, que nos ayudes a continuar animosos estos días de penitencia que acabamos de empezar y que nuestras prácticas externas de penitencia estén siempre acompañadas por la sinceridad de un corazón que desea convertirse. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

Conclusión

V El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. R Amén.

Oración de la Noche - Completas

Invitación: En la conversión cristiana, el amor que es un agente primordial, toma la forma de siervo, en especial de aquellos servicios que se dirigen a los más pobres y necesitados. En nuestra Cuaresma brillará la luz de la aurora, nuestras heridas quedarán curadas, abrirá camino la justicia, brillará la gloria del Señor, dejando una estela a nuestro paso (Is 58,8). (Completas: Textos comunes, pág. 8 y propios del Viernes, pág. 21)


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16 de Febrero - Sábado después de Ceniza

PALABRA DE DIOS PARA CADA DÍA Lectura: Mt 9,14-15 Los discípulos de Juan Bautista, lo mismo que los fariseos, continúan aferrados a lo antiguo. No han descubierto la novedad que se ha iniciado con la presencia de Jesús. Él todo lo hizo nuevo. También las instituciones relacionadas con la ley. La institución del ayuno es una de las que han de ser renovadas. El ayuno es una de las prácticas de Cuaresma. Se lo considera como una “penitencia”. La palabra “penitencia” se suele utilizar en doble sentido. Primer sentido: “Penitencia” significa el proceso de conversión, que todo discípulo de Jesús ha de hacer de forma permanente. Segundo sentido: “Penitencia” es sinónimo de sacrificio o de una suerte de reparación por los pecados. El ayuno se considera una práctica de penitencia en este segundo sentido. Sería muy pobre nuestro ayuno, si se limitara a una simple privación de alimentos. Esta privación hay que proyectarla hacia el prójimo, hacia la ayuda al necesitado. Me “privo yo de alimento”, para que otros, que carecen de ellos puedan saciar su hambre. El Señor nos dice por el profeta: “El ayuno que yo quiero es éste: abrir las prisiones injustas…, dejar libres a los oprimidos, romper todos los cepos; compartir tu pan con el hambriento, hospedar a los pobres sin techo, vestir al que ves desnudo, no despreocuparte de tu hermano” (Is 58,6-7). P. Antonio Danoz, Redentorista

16 de Febrero - Sábado después de Ceniza Oración de la Mañana - Laudes

Invitación: El llamado de Leví señala la trayectoria a seguir durante la Cuaresma. Dios es quien invita a realizar el proceso de conversión. La respuesta positiva genera un cambio radical. En la vida de Leví hay un antes y un después. Atrás ha quedado el recaudador de impuestos mal visto por la gente. Al dejarlo todo y seguir a Jesús, surge la persona renovada y comprometida. Cualquiera que sea nuestra profesión o estilo de vida, nos espera el llamado de Jesús: “Sígueme”.

Invocación inicial

V Señor, abre mis labios. R Y mi boca proclamará tu alabanza. En forma opcional se dice luego el salmo 94, ver pág. 3 con su antífona del invitatotio siguiente:

Antífona (para el salmo invitatorio): A Cristo, el Señor, que por nosotros fue tentado y por nosotros murió, venid, adorémosle.

Himno, Feria de Cuaresma, pág. 83 Antífona 1 - Es bueno tocar para tu nombre, oh Altísimo, y proclamar por la mañana tu misericordia.


99

16 de Febrero - Sábado después de Ceniza

Salmo 91

Es bueno dar gracias al Señor/ y tocar para tu nombre, oh Altísimo,/ proclamar por la mañana tu misericordia/ y de noche tu fidelidad,/ con arpas de diez cuerdas y laúdes/ sobre arpegios de cítaras. Tus acciones, Señor, son mi alegría,/ y mi júbilo, las obras de tus manos./ ¡Qué magníficas son tus obras, Señor,/ qué profundos tus designios!/ El ignorante no los entiende/ ni el necio se da cuenta. Aunque germinen como hierba los malvados/ y florezcan los malhechores,/ serán destruidos para siempre./ Tú, en cambio, Señor,/ eres excelso por los siglos. Porque tus enemigos, Señor, perecerán,/ los malhechores serán dispersados;/ pero a mí me das la fuerza de un búfalo/ y me unges con aceite nuevo./ Mis ojos no temerán a mis enemigos,/ mis oídos escucharán su derrota.

Os infundiré mi espíritu, /y haré que caminéis según mis preceptos, /y que guardéis y cumpláis mis mandatos. Y habitaréis en la tierra que di a vuestros padres. /Vosotros seréis mi pueblo /y yo seré vuestro Dios. Gloria y antífona 2 Antífona 3 - De la boca de los niños de pecho, Señor, has sacado una alabanza.

Salmo 8 Señor, dueño nuestro,/ ¡qué admirable es tu nombre / en toda la tierra! Ensalzaste tu majestad sobre los cielos./ De la boca de los niños de pecho/ has sacado una alabanza contra tus enemigos,/ para reprimir al adversario y al rebelde. Cuando contemplo el cielo, obra de tus manos;/ la luna y las estrellas que has creado,/ ¿qué es el hombre, para que te acuerdes de él;/ el ser humano, para darle poder?

El justo crecerá como una palmera /y se alzará como un cedro del Líbano:/ plantado en la casa del Señor,/ crecerá en los atrios de nuestro Dios;

Lo hiciste poco inferior a los ángeles, /lo coronaste de gloria y dignidad,/ le diste el mando sobre las obras de tus manos,/ todo lo sometiste bajo sus pies:

en la vejez seguirá dando fruto/ y estará lozano y frondoso,/ para proclamar que el Señor es justo,/ que en mi Roca no existe la maldad. Gloria y antífona 1

rebaños de ovejas y toros,/ y hasta las bestias del campo,/ las aves del cielo, los peces del mar,/ que trazan sendas por las aguas.

Antífona 2 - Os daré un corazón nuevo y os infundiré un espíritu nuevo.

Cántico

Ez 36, 24-28

Os recogeré de entre las naciones, / os reuniré de todos los países, /y os llevaré a vuestra tierra. Derramaré sobre vosotros un agua pura /que os purificará: /de todas vuestras inmundicias e idolatrías /os he de purificar; /y os daré un corazón nuevo, /y os infundiré un espíritu nuevo; /arrancaré de vuestra carne el corazón de piedra, /y os daré un corazón de carne.

Señor, dueño nuestro,/ ¡qué admirable es tu nombre/ en toda la tierra! Gloria y antífona 3

Lectura breve

Is 1, 16-18

«Lavaos, purificaos, apartad de mi vista vuestras malas acciones. Cesad de obrar mal, aprended a obrar bien; buscad lo que es justo, haced justicia al oprimido, defended al huérfano, proteged a la viuda. Entonces, venid, y litigaremos –dice el Señor–. Aunque vuestros pecados sean como la grana, blanquearán como la nieve; aunque sean rojos como escarlata, quedarán blancos como lana».


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16 de Febrero - Sábado Palabra de Dios para cada día

Responsorio breve

V Él me librará de la red del cazador. R Él me librará de la red del cazador. V Me cubrirá con su plumaje. R Él me librará de la red del cazador. V Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo. R Él me librará de la red del cazador.

Cántico de Zacarías, pág. 4

Antífona: Atesorad tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni herrumbre que los corroa.

Preces Demos gracias siempre y en todo lugar a Cristo, nuestro Salvador, y supliquémosle, diciendo: Ayúdanos, Señor, con tu gracia. Concédenos guardar sin mancha nuestros cuerpos, * para que el Espíritu Santo pueda habitar en ellos. Desde el comienzo del día acrecienta en nosotros el amor a nuestros hermanos * y el deseo de cumplir tu

voluntad en todas las acciones de esta jornada. Danos hambre del alimento que perdura y da la vida eterna, * y que tú diariamente nos proporcionas. Que interceda por nosotros tu santísima Madre, refugio de peca-dores, * para que obtengamos el perdón de nuestros pecados. (Se pueden añadir algunas intenciones libres)

Pidamos al Padre que nos libre de todo mal, repitiendo la oración que Cristo nos enseñó: Padre nuestro.

Oración Dios todopoderoso y eterno, mira compasivo nuestra debilidad y extiende sobre nosotros tu mano para protegernos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

Conclusión

V El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. R Amén.

PALABRA DE DIOS PARA CADA DÍA Lectura: Lc 5,27-32 Tan importante es para el anuncio del reino de Dios, lo que Jesús dice, como lo que hace. Hay hechos que hablan por sí mismo, y provocan la reacción de los adversarios. Uno de estos hechos es el llamado de Leví, que tenía como profesión la de recaudar impuestos. Los fariseos y los maestros de la ley los tenían en la lista de los pecadores. Sin atender a la reacción que pudiera producir, Jesús llama a Leví a formar parte del grupo de sus amigos más cercanos. Seguramente quedó impactado con la invitación. “Lo dejó todo, se levantó y se fue con él. En el banquete ofrecido por Leví había varios invitados que ejercían la profesión de recaudadores como él. Al sentarse a la mesa con ellos provoca un nuevo impacto. No se atreven a enfrentarse con Jesús y le hacen llegar la denuncia por medio de sus discípulos. Saltando por encima de toda barrera discriminatoria, Jesús sentencia: “No vine a llamar a justos, sino a pecadores para que se conviertan” (Lc 5,32). Después de muchos siglos, aún seguimos discriminando a las personas por razones de religión, de clase social, de cultura o nacionalidad. Convertirse significa eliminar de la sociedad cualquier discriminación. P. Antonio Danoz, Redentorista


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17 de Febrero - I Domingo de Cuaresma/ C

Los santos de hoy: Los Siete Santos Fundadores (s. XIII-XIV) Eran siete hombres laicos, ricos comerciantes de Florencia (Italia). En 1233 deciden retirarse al monte Senario para dedicarse a la vida contemplativa. Se distinguieron por su devoción a María. En su honor fundaron la Orden de los Siervos de la Bienaventurada Virgen María, siguiendo la regla de san Agustín. La orden fue aprobada por la Iglesia en 1304. Los siete fueron canonizados en 1888.

Oración de la Tarde - I Vísperas

Invitación: La Cuaresma está marcada por tres realidades estrechamente relacionadas entre sí. Primera: la muerte y resurrección de Jesús; segunda: el bautismo, verdadero acontecimiento pascual para cada bautizado; tercera: recuperación de la vida pascual para aquellos que la han perdido, por medio de la conversión. Las tres realidades han de mantenerse vivas y activas durante la Cuaresma.

Invocación inicial

V Dios mío, ven en mi auxilio. R Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Himno, I Vísperas, pág. 83 Antífona 1 - Con espíritu humilde y corazón contrito deseamos aceptos; que éste sea hoy nuestro sacrificio, y que sea agradable en tu presencia, Señor, Dios nuestro.

Salmo 140, 1-9

Sus jefes cayeron despeñados,/ aunque escucharon mis palabras amables;/ como una piedra de molino, rota por tierra,/ están esparcidos nuestros huesos a la boca de la tumba. Señor, mis ojos están vueltos a ti,/ en ti me refugio, no me dejes indefenso;/ guárdame del lazo que me han tendido,/ de la trampa de los malhechores. Gloria y antífona 1 Antífona 2 - Entonces clamarás al Señor y él te responderá, gritarás y él te dirá: «Aquí estoy».

Salmo 141

Señor, te estoy llamando, ven de prisa,/ escucha mi voz cuando te llamo./ Suba mi oración como incienso en tu presencia,/ el alzar de mis manos como ofrenda de la tarde.

A voz en grito clamo al Señor,/ a voz en grito suplico al Señor;/ desahogo ante él mis afanes,/ expongo ante él mi angustia,/ mientras me va faltando el aliento.

Coloca, Señor, un guardia en mi boca,/ un centinela a la puerta de mis labios;/ no dejes inclinarse mi corazón a la maldad,/ a cometer crímenes y delitos;/ ni que con los hombres malvados/ participe en banquetes.

Pero tú conoces mis senderos,/ y que en el camino por donde avanzo/ me han escondido una trampa.

Que el justo me golpee, que el bueno me reprenda,/ pero que el ungüento del impío no perfume mi cabeza;/ yo opondré mi oración a su malicia.

Me vuelvo a la derecha y miro:/ nadie me hace caso;/ no tengo adónde huir,/ nadie mira por mi vida. A ti grito, Señor;/ te digo: «Tú eres mi refugio/ y mi heredad en el país de la vida».


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17 de Febrero - I Domingo de Cuaresma/ C

Atiende a mis clamores,/ que estoy agotado;/ líbrame de mis perseguidores,/ que son más fuertes que yo. Sácame de la prisión,/ y daré gracias a tu nombre:/ me rodearán los justos/ cuando me devuelvas tu favor. Gloria y antífona 2 Antífona 3 - Cristo murió por nuestros pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios; muerto en la carne, pero vivificado en el espíritu.

Cántico

Fil 2, 6-11

Cristo, a pesar de su condición divina,/ no hizo alarde de su categoría de Dios,/ al contrario, se anonadó a sí mismo,/ y tomó la condición de esclavo,/ pasando por uno de tantos. Y así, actuando como un hombre cualquiera,/ se rebajó hasta someterse incluso a la muerte/ y una muerte de cruz. Por eso Dios lo levantó sobre todo/ y le concedió el «Nombre-sobre-todo -nombre»;/ de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble/ en el cielo, en la tierra, en el abismo/ y toda lengua proclame:/ Jesucristo es Señor; para gloria de Dios Padre. Gloria y antífona 3

Lectura breve

2Co 6, 1-4a

Os exhortamos a que deis pruebas de no haber recibido en vano la gracia de Dios, pues dice él en la Escritura: «En el tiempo propicio te escuché, y te ayudé en el día de salvación». Ahora es el tiempo propicio, ahora es el día de salvación. A nadie queremos dar nunca motivo de escándalo, a fin de no hacer caer en descrédito nuestro ministerio, antes al contrario, queremos acreditarnos siempre en todo como verdaderos servidores de Dios.

Responsorio breve

V Escúchanos, Señor y ten piedad, porque hemos pecado contra ti.

R Escúchanos, Señor, y ten piedad, porque hemos pecado contra ti. V Cristo, oye los ruegos de los que te suplicamos. R Porque hemos pecado contra ti. V Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. R Escúchanos, Señor, y ten piedad, porque hemos pecado contra ti.

Cántico de la Sma. Vg. Mª, pág. 3

Antífona: No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.

Preces

Glorifiquemos a Cristo, el Señor, que ha querido ser nuestro Maestro, nuestro ejemplo es nuestro hermano, y supliquémosle, diciendo: Renueva, Señor, a tu pueblo. Cristo, hecho en todo semejante a nosotros, excepto en el pecado, haz que nos alegremos con los que se alegran y sepamos llorar con los que están tristes, * para que nuestro amor crezca y sea verdadero. Concédenos saciar tu hambre en los hambrientos * y tu sed en los sedientos. Tú que resucitaste a Lázaro de la muerte, * haz que, por la fe y la penitencia, los pecadores vuelvan a la vida cristiana. Haz que todos, según el ejemplo de la Virgen María y de los santos, * sigan con más diligencia y perfección tus enseñanzas. (Se pueden añadir algunas intenciones libres)

Concédenos, Señor, que nuestros hermanos difuntos sean admitidos a la gloria de la resurrección * y gocen eternamente de tu amor. Pidamos a nuestro Padre que nos dé la fuerza que necesitamos para no caer en la tentación: Padre nuestro.

Oración Te pedimos, Señor todopoderoso, que las celebraciones y las penitencias de


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17 de Febrero - I Domingo de Cuaresma/ C

esta Cuaresma nos ayuden a progresar en el camino de nuestras Conversión: así conoceremos mejor y viviremos con mayor plenitud las riquezas inagotables del misterio de Cristo. Que vive reina contigo.

Conclusión

V El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. R Amén.

Oración de la Noche - Completas

Invitación: En la oración de esta noche confesamos con el pueblo de Israel: “Hemos pecado contra el Señor” (Núm 21,7). Es el primer paso para la conversión. No basta con reconocer el pecado, hay que dar el paso de romper con él y ponerse a caminar en seguimiento de Jesús. La conversión es un proceso dinámico. Un paso reclama siempre el siguiente. Mientras la perfecta configuración con Jesús no se produce, estamos en estado de conversión. (Completas: Textos comunes, pág. 8 y propios del Domingo I Vísperas, pág. 11)

Oración de la Mañana - Laudes

Invitación: El tercer día de Cuaresma nos señalaba el camino. Ésta era la invitación: “El que quiera seguirme, que se niegue a sí mismo, cargue con su cruz de cada día y se venga conmigo” (Lc 9,23). La propuesta está hecha. El camino de Jesús ya lo conocemos. La liturgia de este domingo nos invita a ponernos a caminar. Al final del camino nos espera Jesús resucitado.

Invocación inicial

V Señor, abre mis labios. R Y mi boca proclamará tu alabanza. En forma opcional se dice luego el salmo 94, ver pág. 3 con su antífona del invitatorio siguiente:

Antífona (para el salmo invitatorio): A Cristo, el Señor, que por nosotros fue tentado y por nosotros murió, venid, adorémosle.

Himno de Laudes, pág. 83 Antífona 1 - Toda mi vida te bendeciré, Señor, y alzaré las manos invocándote.

Salmo 62, 2-9

¡Oh Dios!, tú eres mi Dios, por ti madrugo;/ mi alma está sedienta de ti;/ mi carne tiene ansia de ti,/ como tierra reseca, agostada, sin agua. ¡Cómo te contemplaba en el santuario/ viendo tu fuerza y tu gloria!/ Tu gracia vale más que la vida,/ te alabarán mis labios.

Toda mi vida te bendeciré/ y alzaré las manos invocándote./ Me saciaré de manjares exquisitos,/ y mis labios te alabarán jubilosos. En el lecho me acuerdo de ti/ y velando medito en ti,/ porque fuiste mi auxilio,/ y a la sombra de tus alas canto con júbilo;/ mi alma está unida a ti, y tu diestra me sostiene. Gloria y antífona 1 Antífona 2 - Cantad y exaltad a Dios eternamente.

Cántico

Dn 3, 57-88. 56

Creaturas todas del Señor, bendecid al Señor,/ ensalzadlo con himnos por los siglos. Ángeles del Señor, bendecid Señor;/ cielos, bendecid al Señor.

al

Aguas del espacio, bendecid al Señor;/ ejércitos del Señor, bendecid al Señor.


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17 de Febrero - I Domingo de Cuaresma/ C

Sol y luna, bendecid al Señor;/ astros del cielo, bendecid al Señor.

Antífona 3 - El Señor ama a su pueblo y adorna con la victoria a los humildes.

Lluvia y rocío, bendecid al Señor;/ vientos todos, bendecid al Señor.

Salmo 149

Fuego y calor, bendecid al Señor;/ fríos y heladas, bendecid al Señor. Rocíos y nevadas, bendecid al Señor;/ témpanos y hielos, bendecid al Señor. Escarchas y nieves, bendecid al Señor,/ noche y día, bendecid al Señor. Luz y tinieblas, bendecid al Señor,/ rayos y nubes, bendecid al Señor. Bendiga la tierra al Señor,/ ensálcelo con himnos por los siglos. Montes y cumbres, bendecid al Señor,/ cuanto germina en la tierra, bendiga al Señor. Manantiales, bendecid al Señor,/ mares y ríos, bendecid al Señor. Cetáceos y peces, bendecid al Señor;/ aves del cielo, bendecid al Señor. Fieras y ganados, bendecid al Señor,/ ensalzadlo con himnos por los siglos. Hijos de los hombres, bendecid al Señor,/ bendiga Israel al Señor. Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor;/ siervos del Señor, bendecid al Señor. Almas y espíritus justos, bendecid al Señor;/ santos y humildes de corazón, bendecid al Señor. Ananías, Azarías y Misael, bendecid al Señor,/ ensalzadlo con himnos por los siglos. Bendigamos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo,/ ensalcémoslo con himnos por los siglos. Bendito el Señor en la bóveda del cielo,/ alabado y glorioso y ensalzado por los siglos. No se dice Gloria al Padre. Antífona 2

Cantad al Señor un cántico nuevo,/ resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;/ que se alegre Israel por su Creador,/ los hijos de Sión por su Rey. Alabad su nombre con danzas,/ cantadle con tambores y cítaras;/ porque el Señor ama a su pueblo/ y adorna con la victoria a los humildes. Que los fieles festejen su gloria/ y canten jubilosos en filas:/ con vítores a Dios en la boca/ y espadas de dos filos en las manos: para tomar venganza de los pueblos/ y aplicar el castigo a las naciones,/ sujetando a los reyes con argollas,/ a los nobles con esposas de hierro. Ejecutar la sentencia dictada/ es un honor para todos sus fieles. Gloria y antífona 3

Lectura breve

Ne 8, 9.10

Este día está consagrado al Señor vuestro Dios; no hagáis duelo ni lloréis. No estéis tristes: la alegría del Señor es vuestra fortaleza.

Responsorio breve

V Cristo, Hijo del Dios vivo, ten piedad de nosotros. R Cristo, Hijo del Dios vivo, ten piedad de nosotros. V Tu que fuiste triturado por nuestros crímenes. R Ten piedad de nosotros. V Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. R Cristo, Hijo del Dios vivo, ten piedad de nosotros.

Cántico de Zacarías, pág. 4

Antífona: Fue llevado Jesús por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el demonio; y, después de ayunar cuarenta días y cuarenta noches, sintió hambre.


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17 de Febrero - I Domingo de Cuaresma/ C

Preces Ahora es el tiempo propicio, ahora es el día de salvación; acudamos, pues, a nuestro Redentor que nos concede estos días de perdón, y, bendiciéndole, digamos: Infúndenos, Señor, un espíritu nuevo. Cristo, vida nuestra, tú que por el bautismo nos has sepultado místicamente contigo en la muerte, para que contigo también resucitemos, * concédenos andar hoy en vida nueva. Señor Jesús, tú que pasaste por el mundo haciendo el bien, * haz que también nosotros seamos solícitos del bien de todos los hombres. Ayúdanos, Señor, a trabajar concordes en la edificación de nuestra ciudad terrena, * sin olvidar nunca tu reino eterno.

Tú, Señor, que eres médico de los cuerpos y de las almas, * sana las dolencias de nuestro espíritu para que crezcamos cada día en santidad. (Se pueden añadir algunas intenciones libres).

Ya que la fuerza para no caer en la tentación nos viene de Dios, acudamos al Padre, diciendo: Padre nuestro.

Oración Te pedimos, Señor todopoderoso, que las celebraciones y las penitencias de esta Cuaresma nos ayuden a progresar en el camino de nuestras Conversión: así conoceremos mejor y viviremos con mayor plenitud las riquezas inagotables del misterio de Cristo. Que vive reina contigo..

Conclusión

V El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. R Amén.

Oración de la Tarde - II Vísperas

Invitación: Al caer de la tarde de este día tenemos que decir: “La tentación está servida”. Jesús, que es el pionero de la salvación “sufrió la prueba, para ayudar a los que son probados” (Hb 2,18). Los discípulos nos vemos sometidos cada día a la tentación del poder, del tener y gozar. Como dice el dicho popular: “Comamos y bebamos que mañana moriremos”. La sabiduría de Dios es muy distinta. Amemos, compartamos con fe y con amor, que en la mañana de Pascua gozaremos con Jesús resucitado.

Invocación inicial

V Dios mío, ven en mi auxilio. R Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Himno, II Vísperas, pág. 83 Antífona 1 - Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto.

Salmo 109, 1-5. 7 Oráculo del Señor a mi Señor:/ «Siéntate a mi derecha,/ y haré de tus enemigos/ estrado de tus pies». Desde Sión extenderá el Señor/ el poder de tu cetro:/ somete en la batalla a tus enemigos. «Eres príncipe desde el día de tu nacimiento,/ entre esplendores sagrados;/ yo mismo te engendré, como rocío,/ antes de la aurora».


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17 de Febrero - I Domingo de Cuaresma/ C

El Señor lo ha jurado y no se arrepiente:/ «Tú eres sacerdote eterno/ según el rito de Melquisedec».

/vivamos para la justicia. /Sus heridas nos han curado.

El Señor a tu derecha, el día de su ira,/ quebrantará a los reyes.

Lectura breve

1Co 9, 24-25

Antífona 2 - Ahora es el tiempo propicio, ahora es el día de salvación.

Los atletas que corren en el estadio corren todos, pero uno solo consigue el premio. Corred como él, para conseguirlo. Todo atleta se impone moderación en todas sus cosas. Ellos lo hacen para alcanzar una corona que se marchita; nosotros una que no se ha de marchitar jamás.

Salmo 113 A

Responsorio breve

En su camino beberá del torrente,/ por eso levantará la cabeza. Gloria y antífona 1

Cuando Israel salió de Egipto,/ los hijos de Jacob de un pueblo balbuciente,/ Judá fue su santuario,/ Israel fue su dominio.

V Escúchanos, Señor, y ten piedad, porque hemos pecado contra ti. R Escúchanos, Señor, y ten piedad, porque hemos pecado contra ti.

El mar, al verlos, huyó,/ el Jordán se echó atrás;/ los montes saltaron como carneros;/ las colinas, como corderos.

V Cristo, oye los ruegos de los que te suplicamos. R Porque hemos pecado contra ti.

¿Qué te pasa, mar, que huyes,/ y a ti, Jordán, que te echas atrás?/ ¿Y a vosotros, montes, que saltáis como carneros;/ colinas, que saltáis como corderos?

V Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. R Escúchanos, Señor, y ten piedad, porque hemos pecado contra ti.

En presencia del Señor se estremece la tierra,/ en presencia del Dios de Jacob;/ que transforma las peñas en estanques,/ el pedernal en manantiales de agua. Gloria y antífona 2 Antífona 3 - Ya veis que subimos a Jerusalén y que todas las cosas que fueron escritas acerca del Hijo del hombre van a tener ya su cumplimiento.

Cántico

1Pe 2, 21b-24

Cristo padeció por nosotros, / dejándonos un ejemplo /para que sigamos sus huellas. Él no cometió pecado /ni encontraron engaño en su boca; /cuando le insultaban, /no devolvía el insulto; /en su pasión no profería amenazas; /al contrario, /se ponía en manos del que juzga justamente. Cargado con nuestros pecados subió al leño, /para que, muertos al pecado,

Cántico de la Sma. Vg. Mª, pág. 4 Antífona: Vela sobre nosotros, Salvador eterno; sé tú nuestro protector, que no nos sorprenda el tentador astuto.

Preces

Demos gloria y alabanza a Dios Padre que, por medio de su Hijo, la Palabra encarnada, nos hace renacer de un germen incorruptible y eterno, y supliquémosle diciendo: Señor, ten piedad de tu pueblo. Escucha, Dios de misericordia, la oración que te presentamos en favor de tu pueblo * y concede a tus fieles desear tu palabra más que el alimento del cuerpo. Enséñanos a amar de verdad y sin discriminación a nuestros hermanos y a los hombres de todas las razas, * y a trabajar por su bien y por la concordia mutua. Pon tus ojos en los catecúmenos que se preparan para el bautismo * y has de


17 de Febrero - Domingo - Oración de la Noche - Completas / Palabra de Dios para cada día

ellos piedras vivas y templo espiritual en tu honor. Tú que por la predicación de Jonás exhortaste a los ninivitas a la penitencia, * haz que tu palabra llame a los pecadores a la conversión. (Se pueden añadir algunas intenciones libres)

Haz que los moribundos esperen confiadamente el encuentro con Cristo, su juez, * y gocen eternamente de tu presencia. Unidos fraternalmente, dirijamos al Padre nuestra oración común: Padre nuestro.

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Oración Te pedimos, Señor todopoderoso, que las celebraciones y las penitencias de esta Cuaresma nos ayuden a progresar en el camino de nuestras Conversión: así conoceremos mejor y viviremos con mayor plenitud las riquezas inagotables del misterio de Cristo. Que vive reina contigo.

Conclusión

V El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. R Amén.

Oración de la Noche - Completas

Invitación: Jesús se retiró cuarenta días a la soledad, para vivir en diálogo con Dios. La Cuaresma invita a elegir momentos de soledad y de silencio para fomentar el encuentro con Dios. Nuestra oración ha de traspasar los muros del propio interés personal. Ha de ser una oración fraternal y misionera. Oremos por los que no han encontrado el camino de Jesús o lo han abandonado. “El que convierte al pecador del mal camino salvará su vida de la muerte y obtendrá el perdón” (Stgo 5,20). (Completas: Textos comunes, pág. 8 y propios del Domingo II Vísperas, pág. 13)

PALABRA DE DIOS PARA CADA DÍA Lectura: Lc 4,1-13 El panorama de las tentaciones de Jesús que presenta Lucas, está estrechamente relacionado con su misión de Mesías. Presenta tres situaciones estrechamente relacionadas con las ambiciones muy propias del ser humano. La primera: Vivir sin trabajar. El recurso más fácil es pedir a otros que nos solucione los problemas. Y si es por medio de un milagro, tanto mejor. ¿Cuántas veces no nos dejamos atrapar por la primera tentación, recurriendo a Dios para que nos proporcione alimento, vestido, o satisfacer un capricho? Lo mismo sucede con la tercera propuesta del maligno. Se nos abren los ojos como ruedas de molino, ante escaparates de lujo, ante los productos espectaculares de consumo. El enemigo nos haca la oferta: si me adoras te los regalo. ¿Cuántas veces no nos hemos arrodillado ante estos mini-dioses, vendiendo el alma al diablo? Ante muchas propuestas que nos hacen, no dudamos en arriesgarlo todo, con tal de conseguir ofertas engañosas. A veces somos capaces de precipitarnos al abismo, con tal de conseguir fama, prestigio o salir en las portadas de los medios de comunicación, impresos o de otro género. Jesús respondió con tres frases lapidarias, tomadas de la Palabra de Dios: “No sólo de pan vive el hombre”; “al Señor tu Dios adorarás”; “no pondrás a prueba al Señor, tu Dios” (Lc 4,4.8.12). P. Antonio Danoz, Redentorista


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18 de Febrero - Lunes, Feria,

I Semana de Cuaresma

La santa de hoy: Sta. María Bernadette Soubirous (1844-1879) Nace en Lourdes (Francia). Nace en una familia humilde. El 11 de Febrero de 1858, un acontecimiento extraordinario cambió su vida. En la gruta de Massabielle, se le apareció una señora, que resultó ser la Inmaculada Concepción. En 1863 entra en el Instituto de Religiosas de la Caridad de Nevers. Fue canonizada el 8 de diciembre de 1933.

Oración de la Mañana - Laudes

Invitación: El llamado “Código de santidad” lo resume el Levítico en una frase: “Sean santos, porque yo, el Señor, soy santo” (Lv 19,1). La primera carta de Pedro recuerda esta norma a los bautizados: “Como el que llamó es santo, sean también ustedes santos en toda su conducta” (1Pe 1,15). En estos primeros días de Cuaresma, la liturgia nos recuerda que es la norma fundamental de la ley antigua y de la nueva.

Invocación inicial

Pero yo, por tu gran bondad,/ entraré en tu casa,/ me postraré ante tu templo santo/ con toda reverencia.

En forma opcional se dice luego el salmo 94, ver pág. 3 con su antífona del invitatorio siguiente:

Señor, guíame con tu justicia,/ porque tengo enemigos;/ alláname tu camino.

Antífona (para el salmo invitatorio): A Cristo, el Señor, que por nosotros fue tentado y por nosotros murió, venid, adorémosle.

En su boca no hay sinceridad,/ su corazón es perverso;/ su garganta es un sepulcro abierto,/ mientras halagan con la lengua.

Himno, Feria de Cuaresma, pág.

Que se alegren los que se acogen a ti,/ con júbilo eterno;/ protégelos, para que se llenen de gozo/ los que aman tu nombre.

V Señor, abre mis labios. R Y mi boca proclamará tu alabanza.

83

Antífona 1 - A ti te suplico, Señor; por la mañana escucharás mi voz.

Salmo 5, 2-10. 12-13 Señor, escucha mis palabras,/ atiende a mis gemidos,/ haz caso de mis gritos de auxilio,/ Rey mío y Dios mío. A ti te suplico, Señor;/ por la mañana escucharás mi voz,/ por la mañana te expongo mi causa,/ y me quedo aguardando. Tú no eres un Dios que ame la maldad,/ ni el malvado es tu huésped,/ ni el arrogante se mantiene en tu presencia. Detestas a los malhechores,/ destruyes a los mentirosos;/ al hombre sanguinario y traicionero/ lo aborrece el Señor.

Porque tú, Señor, bendices al justo/ y como un escudo lo rodea tu favor. Gloria y antífona 1 Antífona 2 - Alabamos, Dios nuestro, tu nombre glorioso.

Cántico

1Crón 29, 10-13

Bendito eres, Señor,/ Dios de nuestro padre Israel,/ por los siglos de los siglos. Tuyos son, Señor, la grandeza y el poder,/ la gloria, el esplendor, la majestad,/ porque tuyo es cuanto hay en cielo y tierra,/ tú eres rey y soberano de todo. De ti viene la riqueza y la gloria,/ tú eres señor del universo,/ en tu mano está


18 de Febrero - Lunes, Feria, I Semana de Cuaresma

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el poder y la fuerza,/ tú engrandeces y confortas a todos.

Responsorio breve

Por eso, Dios nuestro,/ nosotros te damos gracias,/ alabando tu nombre glorioso. Gloria y antífona 2

V Me cubrirá con su plumaje. R Él me librará de la red del cazador.

Antífona 3 - Postraos ante el Señor en el atrio sagrado.

Salmo 28 Hijos de Dios, aclamad al Señor,/ aclamad la gloria y el poder del Señor,/ aclamad la gloria del nombre del Señor,/ postraos ante el Señor en el atrio sagrado. La voz del Señor sobre las aguas, /el Dios de la gloria hace oír su trueno,/ el Señor sobre las aguas torrenciales. La voz del Señor es potente,/ la voz del Señor es magnífica,/ la voz del Señor descuaja los cedros,/ el Señor descuaja los cedros del Líbano. Hace brincar al Líbano como a un novillo,/ al Sarión como a una cría de búfalo. La voz del Señor lanza llamas de fuego,/ la voz del Señor sacude el desierto/ el Señor sacude el desierto de Cadés. La voz del Señor retuerce los robles,/ el Señor descorteza las selvas./ En su templo un grito unánime: ¡Gloria! El trono del Señor está encima de la tempestad,/ el Señor se sienta como rey eterno./ El Señor da fuerza a su pueblo,/ el Señor bendice a su pueblo con la paz. Gloria y antífona 3

Lectura breve

Ex 19, 4-6a

Vosotros habéis visto cómo os saqué sobre alas de águila y os traje hacia mí; ahora pues, si queréis obedecerme y guardar mi alianza, seréis mi especial propiedad entre todos los pueblos, pues mía es toda la tierra. Seréis para mí un reino de sacerdotes y una nación santa.

V Él me librará de la red del cazador. R Él me librará de la red del cazador.

V Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. R Él me librará de la red del cazador.

Cántico de Zacarías, pág. 4

Antífona: Venid, benditos de mi Padre, a tomar posesión del reino que está preparado para vosotros desde la creación del mundo.

Preces Bendigamos a Jesús, nuestro Salvador, que por su muerte nos ha abierto el camino de salvación y digámosle confiados: Danos caminar por tus senderos, Señor. Señor de misericordia, que en el bautismo nos diste una vida nueva, * te pedimos que nos hagas cada día más conformes a ti. Enséñanos, Señor, a ser hoy alegría para los que sufren * y haz que sepamos servirte en cada uno de los necesitados. Que procuremos, Señor, hacer lo bueno, lo recto y lo verdadero ante ti * y que busquemos tu rostro con sinceridad de corazón. Perdona, Señor, las faltas que hemos cometido contra la unidad de tu familia * y haz que tengamos un solo corazón y un solo espíritu. (Se pueden añadir algunas intenciones libres)

Dirijámonos a Dios con la oración que Cristo nos enseñó: Padre nuestro.

Oración Conviértenos a ti, Dios salvador nuestro, y ayúdanos a progresar en el conocimiento de tu palabra, para que así la celebración de esta Cuaresma dé en nosotros fruto abundante. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.


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18 de Febrero - Lunes, Feria, I Semana de Cuaresma

Conclusión

V El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. R Amén.

Oración de la Tarde - Vísperas

Invitación: Una práctica fundamental de la Cuaresma es el amor fraterno. Mateo hace desfilar ante el Hijo del hombre a todas las naciones. Ante la gran asamblea se realiza una especie de examen y evaluación universal. En el centro está el mandamiento primero y principal de la ley: el amor. San Juan de la Cruz resume sabiamente el mensaje: “A la tarde te examinarán en el amor” (Dichos). El llamado lo hace Jesús para esta Cuaresma.

Invocación inicial

V Dios mío, ven en mi auxilio. R Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Himno, Feria de Cuaresma, pág. 84 Antífona 1 - El Señor se complace en los justos.

Salmo 10

Al Señor me acojo, ¿por qué me decís:/ «Escapa como un pájaro al monte,/ porque los malvados tensan el arco,/ ajustan las saetas a la cuerda,/ para disparar en la sombra contra los buenos?/ Cuando fallan los cimientos,/ ¿qué podrá hacer el justo?» Pero el Señor está en su templo santo,/ el Señor tiene su trono en el cielo;/ sus ojos están observando,/ sus pupilas examinan a los hombres. El Señor examina a inocentes y culpables,/ y al que ama la violencia, él lo detesta. Hará llover sobre los malvados ascuas y azufre,/ les tocará en suerte un viento huracanado./ Porque el Señor es justo y ama la justicia:/ los buenos verán su rostro. Gloria y antífona 1 Antífona 2 - Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.

Salmo 14 Señor, ¿quién puede hospedarse en tu tienda/ y habitar en tu monte santo? El que procede honradamente/ y practica la justicia,/ el que tiene intenciones leales/ y no calumnia con su lengua, el que no hace mal a su prójimo/ ni difama al vecino,/ el que considera despreciable al impío/ y honra a los que temen al Señor, el que no retracta lo que juró/ aun en daño propio,/ el que no presta dinero a usura /ni acepta soborno contra el inocente. El que así obra nunca fallará. Gloria y antífona 2 Antífona 3 - Dios nos ha destinado en la persona de Cristo a ser sus hijos.

Cántico

Ef 1, 3-10

Bendito sea Dios,/ Padre de nuestro Señor Jesucristo, /que nos ha bendecido en la persona de Cristo /con toda clase de bienes espirituales y celestiales. Él nos eligió en la persona de Cristo, /antes de crear el mundo, /para que fuésemos consagrados /e irreprochables ante él por el amor. Él nos ha destinado en la persona de Cristo, /por pura iniciativa suya, /a ser sus hijos, /para que la gloria de su gracia, /que tan generosamente nos ha


18 de Febrero - Lunes, Feria, I Semana de Cuaresma

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concedido/ en su querido Hijo, /redunde en alabanza suya.

y con la palabra: * purifícala y renuévala por la penitencia.

Por este Hijo, por su sangre, /hemos recibido la redención, /el perdón de los pecados.

Maestro bueno, haz que los jóvenes descubran el camino que les preparas * y que respondan siempre con generosidad a tus llamadas.

El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia /ha sido un derroche para con nosotros, /dándonos a conocer el misterio de su voluntad. Este es el plan /que había proyectado realizar por Cristo /cuando llegase el momento culminante: /hacer que todas las cosas tuviesen a Cristo por cabeza, / las del cielo y las de la tierra. Gloria y antífona 3

Lectura breve

Rom 12, 1-2

Os exhorto, por la misericordia de Dios, a presentar vuestros cuerpos como hostia viva, santa, agradable a Dios; éste es vuestro culto razonable. Y no os ajustéis a este mundo, sino transformaos por la renovación de la mente, para que sepáis discernir lo que es la voluntad de Dios, lo bueno, lo que agrada, lo perfecto.

Responsorio breve

V Yo dije: «Señor, ten misericordia». R Yo dije: «Señor, ten misericordia». V Sáname, porque he pecado contra ti. R Señor, ten misericordia. V Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. R Yo dije: «Señor, ten misericordia».

Cántico de Sma. Vg. Mª, pág. 3

Antífona: Lo que hicisteis con uno de estos mis humildes hermanos conmigo lo hicisteis.

Preces Invoquemos al Señor Jesús, que nos ha salvado a nosotros, su pueblo, librándonos de nuestros pecados, y digámosle humildemente: Jesús, Hijo de David, compadécete de nosotros. Te pedimos, Señor Jesús, por tu Iglesia santa, por la que te entregaste para consagrarla con el baño del agua

Tú que te compadeciste de los enfermos que acudían a ti, levanta la esperanza de nuestros enfermos * y haz que imitemos tu gesto generoso y estemos siempre atentos al bien de los que sufren. Haz, Señor, que recordemos siempre nuestra condición de hijos tuyos, recibida en el bautismo, * y que vivamos siempre para ti. (Se pueden añadir algunas intenciones libres)

Da tu paz y el premio eterno a los difuntos * y reúnenos un día con ellos en tu reino. Con el gozo de sabernos hijos de Dios, acudamos a nuestro Padre, diciendo: Padre nuestro.

Oración Conviértenos a ti, Dios salvador nuestro, y ayúdanos a progresar en el conocimiento de tu palabra, para que así la celebración de esta Cuaresma dé en nosotros fruto abundante. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

Conclusión

V El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. R Amén.


112

19 de Febrero - Martes, Feria, I Semana de Cuaresma

Oración de la Noche - Completas

Invitación: Veamos en este tiempo de oración, cuál ha sido nuestra actitud ante las personas que enumera Mateo en el evangelio, hambrientos, sedientos, sin techo, desnudos, encarcelados. La lista se alarga, si incluimos otras formas de pobreza que existen en nuestra sociedad. Si hemos amado y hemos servido, escucharemos las palabras de Jesús: “Vengan benditos de mi Padre”. De lo contrario, sus palabras serán: “Apártense de mí, malditos” (Mt 25,34.41). (Completas: Textos comunes, pág. 8 y propios del Lunes, pág. 15)

PALABRA DE DIOS PARA CADA DÍA Lectura: Mt 25,31-46 A diario Dios realiza el gran juicio a las “naciones” y a cada persona. No hace falta esperar al final. Quizá sea la lectura pública de la sentencia. El juicio se ha realizado antes. En el escenario que ofrece Mateo se presentan dos grupos bien diferenciados. A un lado, están los que disfrutan de bienes en abundancia para saciar su hambre; bebidas exquisitas, hasta para emborracharse; trajes de última moda; remedios y clínicas bien equipadas, para cuidar la salud; libertad para recorrer el mundo. Del otro lado están los hambrientos; los que carecen de vestido; los enfermos, sin hospitales ni remedios; los privados de libertad. Muchos de ellos maltratados y sin nadie que defienda su causa. La cruda realidad que millones de personas tienen que soportar, se concentra en un grito desesperado, que el mundo no quiere escuchar. Muchas situaciones son suficientemente dramáticas, para conmover el corazón y las entrañas. Pero los discípulos de Jesús no podemos cerrar los oídos y el corazón a sus palabras: “Sean misericordiosos, como el Padre del cielo es misericordioso” (Lc 6,36). Recordemos la parábola del rico sin corazón y del pobre Lázaro (Lc 16,19-31). Hay que añadir: seamos justos, como el creador del universo es justo en su reparto. A nosotros toca decidir, qué palabra queremos escuchar. Una es: “Vengan benditos de mi Padre, a recibir el reino”. La otra: “Apártense de mí malditos, vayan al fuego eterno” (Mt 25,34.41). P. Antonio Danoz, Redentorista

19 de Febrero - Martes, Feria, I Semana de Cuaresma Oración de la Mañana - Laudes

Invitación: Por boca del profeta Isaías nos hace el llamado: “La palabra que sale de mi boca no volverá a mí estéril, sino que hará mi voluntad y cumplirá su misión” (Is 55,11). La escucha de la Palabra de Dios es uno de los ejercicios de la Cuaresma. A la escucha ha de seguir la contemplación, la asimilación mediante la reflexión serena, para llevar a la práctica durante el día. Dios nos la envía como lluvia que fecunda la tierra.


19 de Febrero - Martes, Feria, I Semana de Cuaresma

Invocación inicial

V Señor, abre mis labios. R Y mi boca proclamará tu alabanza. En forma opcional se dice luego el salmo 94, ver pág. 3, con la antífona siguiente:

Antífona (para el salmo invita torio): A Cristo, el Señor, que por nosotros fue tentado y por nosotros murió, venid, adorémosle.

Himno, Feria de Cuaresma, pág. 83 Antífona 1 - El hombre de manos inocentes y puro corazón subirá al monte del Señor.

Salmo 23 Del Señor es la tierra y cuanto la llena,/ el orbe y todos sus habitantes:/ él la fundó sobre los mares,/ él la afianzó sobre los ríos. ¿Quién puede subir al monte del Señor?/ ¿Quién puede estar en el recinto sacro? El hombre de manos inocentes/ y puro corazón,/ que no confía en los ídolos/ ni jura contra el prójimo en falso/ Ése recibirá la bendición del Señor,/ le hará justicia el Dios de salvación. Éste es el grupo que busca al Señor,/ que viene a tu presencia, Dios de Jacob. ¡Portones!, alzad los dinteles,/ levantaos, puertas antiguas:/ va a entrar el Rey de la gloria. ¿Quién es ese Rey de la gloria?/ El Señor, héroe valeroso;/ el Señor, héroe de la guerra. ¡Portones!, alzad los dinteles,/ levantaos, puertas antiguas:/ va a entrar el Rey de la gloria. ¿Quién es ese Rey de la gloria?/ El Señor, Dios de los ejércitos./ Él es el Rey de la gloria. Gloria y antífona 1 Antífona 2 - Ensalzad con vuestras obras al rey de los siglos.

Cántico

113 Tob 13, 1-10

Bendito sea Dios, que vive eternamente,/ y cuyo reino dura por los siglos:/ él azota y se compadece,/ hunde hasta el abismo y saca de él,/ y no hay quien escape de su mano. Dadle gracias, israelitas, ante los gentiles,/ porque él nos dispersó entre ellos./ Proclamad allí su grandeza,/ ensalzadlo ante todos los vivientes:/ que él es nuestro Dios y Señor,/ nuestro padre por todos los siglos. Él nos azota por nuestros delitos,/ pero se compadecerá de nuevo,/ y os congregará de entre todas las naciones/ por donde estáis dispersos. Si volvéis a él de todo corazón /y con toda el alma,/ siendo sinceros con él,/ él volverá a vosotros/ y no os ocultará su rostro. Veréis lo que hará con vosotros,/ le daréis gracias a boca llena,/ bendeciréis al Señor de la justicia/ y ensalzaréis al rey de los siglos. Yo le doy gracias en mi cautiverio,/ anuncio su grandeza y su poder/ a un pueblo pecador. Convertíos, pecadores,/ obrad rectamente en su presencia:/ quizá os mostrará benevolencia/ y tendrá compasión. Ensalzaré a mi Dios, al rey del cielo,/ y me alegraré de su grandeza./ Anuncien todos los pueblos sus maravillas/ y alábenle sus elegidos en Jerusalén. Gloria y antífona 2 Antífona 3 - El Señor merece la alabanza de los buenos.

Salmo 32 Aclamad, justos, al Señor,/ que merece la alabanza de los buenos. Dad gracias al Señor con la cítara, / tocad en su honor el arpa de diez cuerdas;/ cantadle un cántico nuevo,


114 /acompañando aclamaciones:

19 de Febrero - Martes, Feria, I Semana de Cuaresma

vuestra

música

con

que la palabra del Señor es sincera,/ y todas sus acciones son leales,/ él ama la justicia y el derecho,/ y su misericordia llena la tierra. La palabra del Señor hizo el cielo;/ el aliento de su boca, sus ejércitos;/ encierra en un odre aguas marinas, / mete en un depósito el océano. Tema al Señor la tierra entera,/ tiemblen ante él los habitantes del orbe:/ porque él lo dijo, y existió;/ él lo mandó, y surgió. El Señor deshace los planes de las naciones,/ frustra los proyectos de los pueblos;/ pero el plan del Señor subsiste por siempre; los proyectos de su corazón, de edad en edad. Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor,/ el pueblo que él se escogió como heredad. El Señor mira desde el cielo,/ se fija en todos los hombres;/ desde su morada observa/ a todos los habitantes de la tierra:/ él modeló cada corazón,/ y comprende todas sus acciones. No vence el rey por su gran ejército,/ no escapa el soldado por su mucha fuerza,/ nada valen sus caballos para la victoria,/ ni por su gran ejército se salva. Los ojos del Señor están puestos sus fieles,/ en los que esperan en misericordia,/ para librar sus vidas la muerte/ y reanimarlos en tiempo hambre.

en su de de

Nosotros esperamos en el Señor:/ él es nuestro auxilio y escudo,/ con él se alegra nuestro corazón,/ en su santo nombre confiamos. Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,/ como lo esperamos de ti. Gloria y antífona 3

Lectura breve

Jl 2, 12-13

Convertíos a mí de todo corazón con ayuno, con llanto, con luto. Rasgad

vuestros corazones y no vuestras vestiduras, y convertíos al Señor, vuestro Dios, porque es compasivo y misericordioso, lento a la cólera y rico en piedad; y se arrepiente de las amenazas.

Responsorio breve

V Él me librará de la red del cazador. R Él me librará de la red del cazador. V Me cubrirá con su plumaje. R Él me librará de la red del cazador. V Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo. R Él me librará de la red del cazador.

Cántico de Zacarías, pág. 4

Antífona: Señor, enséñanos a orar, como enseñó Juan a sus discípulos.

Preces Bendigamos a Cristo, pan vivo bajado del cielo, y digámosle: Cristo, pan de las almas y salvación de los hombres, fortalece nuestra debilidad. Señor, sacia nuestra hambre en el banquete de tu eucaristía * y danos participar plenamente de los bienes de tu sacrificio pascual. Concédenos, Maestro bueno, escuchar tu palabra con un corazón noble, * y haz que perseveremos hasta dar fruto. Que con nuestro trabajo, Señor, cooperemos contigo para mejorar el mundo, * para que así, por la acción de tu Iglesia, reine en él la paz. Reconocemos, Señor, que hemos pecado; * perdona nuestras faltas por tu gran misericordia. (Se pueden añadir algunas intenciones libres)

Unidos fraternalmente, acudamos ahora al Padre de todos: Padre nuestro

Oración Señor, mira con amor a tu pueblo, que trata de purificar su espíritu en estos días cuaresmales con la moderación


19 de Febrero - Martes, Feria, I Semana de Cuaresma

en el uso de las cosas terrenas, y haz que esta sobriedad alimente en él el deseo de poseerte. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

115

Conclusión

V El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. R Amén.

Oración de la Tarde - Vísperas

Invitación: Como todos los grandes maestros, Jesús nos dejó una oración que nos identifica. Las primeras comunidades la llamaron “Oración del Señor”. La oración está estrechamente relacionada con la Buena Noticia que anunciaba. En esta oración pedimos que “venga su reino”; cumplir la voluntad del Padre en la tierra como la cumplen en el cielo; pedimos el alimento que necesitamos como hijos de Dios, y perdonar, como el Padre nos perdona.

Invocación inicial

V Dios mío, ven en mi auxilio. R Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Himno, Feria de Cuaresma, pág. 84 Antífona 1 - El Señor da la victoria a su Ungido.

Salmo 19 Que te escuche el Señor el día del peligro,/ que te sostenga el nombre del Dios de Jacob;/ que te envíe auxilio desde el santuario,/ que te apoye desde el monte Sión; que se acuerde de todas tus ofrendas,/ que le agraden tus sacrificios;/ que cumpla el deseo de tu corazón,/ que dé éxito a todos tus planes.

Ellos cayeron derribados, /nosotros nos mantenemos en pie. Señor, da la victoria al rey /y escúchanos cuando te invocamos. Gloria y antífona 1 Antífona 2 - Al son de instrumentos cantaremos tu poder.

Salmo 20, 2-8. 14 Señor, el rey se alegra por tu fuerza,/ ¡y cuánto goza con tu victoria!/ Le has concedido el deseo de su corazón,/ no le has negado lo que pedían sus labios. Te adelantaste a bendecirlo con el éxito,/ y has puesto en su cabeza una corona de oro fino./ Te pidió vida, y se la has concedido,/ años que se prolongan sin término.

Que podamos celebrar tu victoria/ y en el nombre de nuestro Dios alzar estandartes;/ que el Señor te conceda todo lo que pides.

Tu victoria ha engrandecido su fama,/ lo has vestido de honor y majestad,/ le concedes bendiciones incesantes,/ lo colmas de gozo en tu presencia:/ porque el rey confía en el Señor/ y con la gracia del Altísimo no fracasará.

Ahora reconozco que el Señor/ da la victoria a su Ungido,/ que lo ha escuchado desde su santo cielo,/ con los prodigios de su mano victoriosa.

Levántate, Señor, con tu fuerza/ y al son de instrumentos cantaremos tu poder. Gloria y antífona 2

Unos confían en sus carros,/ otros en su caballería;/ nosotros invocamos el nombre/ del Señor, Dios nuestro.

Antífona 3 - Has hecho de nosotros, Señor, un reino de sacerdotes para nuestro Dios.


116 Cántico

19 de Febrero - Martes, Feria, I Semana de Cuaresma

Ap 4, 11; 5,9-10. 12

Eres digno, Señor Dios nuestro, de recibir la gloria,/ el honor y el poder,/ porque tú has creado el universo;/ porque por tu voluntad lo que no existía fue creado. Eres digno de tomar el libro y abrir sus sellos,/ porque fuiste degollado/ y por tu sangre compraste para Dios/ hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación;/ y has hecho de ellos para nuestro Dios/ un reino de sacerdotes /y reinan sobre la tierra. Digno es el Cordero degollado/ de recibir el poder, la riqueza y la sabiduría,/ la fuerza y el honor, la gloria y la alabanza. Gloria y antífona 3

Lectura breve Stgo 2, 14. 17. 18b Hermanos, ¿qué provecho saca uno con decir: «Yo tengo fe», si no tiene obras? ¿Podrá acaso salvarlo la fe? La fe, si no va acompañada de las obras, está muerta en su soledad. Pruébame tu fe sin obras que yo por mis obras te probaré mi fe.

Responsorio breve V Yo dije: «Señor, ten misericordia». R Yo dije: «Señor, ten misericordia». V Sáname, porque he pecado contra ti. R Señor, ten misericordia. V Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. R Yo dije: «Señor, ten misericordia».

Cántico de la Sma. Vg. Mª, pág. 3

Antífona: Tú, cuando vayas a rezar, entra en tu aposento, cierra la puerta y ora a tu Padre.

Preces A Cristo, el Señor, que nos mandó velar y orar a fin de no sucumbir en la tentación, digámosle confiadamente: Señor, escucha y ten piedad.

Señor, tú que prometiste estar presente cuando tus discípulos se reúnen en tu nombre para orar, * haz que oremos siempre unidos a ti en el Espíritu Santo, a fin de que tu reino llegue a todos los hombres. Purifica de todo pecado a la Iglesia penitente * y haz que viva siempre en la esperanza y el gozo del Espíritu Santo. Amigo del hombre, haz que estemos siempre atentos, como tú nos mandaste, al bien del prójimo, * para que la luz de tu amor brille a través de nosotros ante todos los hombres. Rey pacífico, haz que tu paz reine en el mundo * y que nosotros trabajemos sin cesar para conseguirla. (Se pueden añadir algunas intenciones libres)

Tú que has muerto para que nosotros tengamos vida, * da la vida eterna a los que han muerto. Terminemos nuestra oración diciendo juntos las palabras del Señor y pidiendo al Padre que nos libre de todo mal: Padre nuestro.

Oración Señor, mira con amor a tu pueblo, que trata de purificar su espíritu en estos días cuaresmales con la moderación en el uso de las cosas terrenas, y haz que esta sobriedad alimente en él el deseo de poseerte. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

Conclusión

V El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. R Amén.


20 de Febrero - Miércoles, Feria, I Semana de Cuaresma

117

Oración de la Noche - Completas

Invitación: Al orar la “Oración del Señor” nos comprometimos a hacer realidad en este día lo que pedíamos al Señor. En este tiempo de oración al concluir la jornada, nos hacemos algunas preguntas. ¿Qué hemos hecho en este día, para que el reino de Dios se haga presente en el mundo? ¿Hemos cumplido la voluntad del Padre? ¿Hemos perdonado, como pedimos al Padre que nos perdone? (Completas: Textos comunes, pág. 8 y propios del Martes, pág. 17)

PALABRA DE DIOS PARA CADA DÍA Lectura: Mt 6,7-13 El discípulo de Jesús, como el Maestro, ha de ser un orante, en diálogo permanente con el Padre del cielo. La primera recomendación de Jesús es ésta: no sean orantes-charlatanes. El Señor no está sordo, para que le gritemos al oído. Fijémonos en dos de las peticiones de la “oración del Señor”, como llamaron las primeras generaciones cristianas a la oración que nos enseñó Jesús. La primera de estas peticiones es “Venga a nosotros tu reino”. Esta petición tan corta y tan simple, encierra una riqueza que hay que desentrañar. Jesús dedicó su predicación a anunciar el reino de Dios. Las obras que realizaba eran signos vivos de que el reino de Dios estaba actuando en el mundo. Hacemos presente el reino de Dios, cuando sanamos enfermos, liberamos oprimidos, cuando amamos, perdonamos y hacemos el bien, En su carta a la comunidad de Roma Pablo escribe: “El reino de Dios no consiste en comidas ni bebidas, sino en la justicia, en la paz y en el gozo del Espíritu Santo” (Rm 14,17). El mismo Pablo habla de los frutos del Espíritu: amor, alegría, paciencia, benevolencia, bondad, fidelidad, mansedumbre (Gál 5,22). Todos ellos forman parte del reino de Dios. La segunda petición viene a continuación: “Hágase tu voluntad” (Mt 6,10). La voluntad de Dios es que el reino alcance la plenitud en la tierra, como la que existe en el cielo. P. Antonio Danoz, Redentorista

20 de Febrero - Miércoles, Feria, I Semana de Cuaresma Oración de la Mañana - Laudes

Invitación: La Palabra de Dios nos llega en este día por medio de Jonás, el profeta rebelde. Nos encontramos con un Dios infinitamente misericordioso, empeñado en salvar a los habitantes de Nínive. Al final, Dios siempre se sale con la suya, y Jonás se fue a Nínive a anunciar el llamado de conversión. Aquellas gentes acogieron las palabras del profeta y se convirtieron. Este llamado nos lo hace hoy el Señor a nosotros. ¿Qué le respondemos?


118

20 de Febrero - Miércoles, Feria, I Semana de Cuaresma

Invocación inicial

V Señor, abre mis labios. R Y mi boca proclamará tu alabanza. En forma opcional se dice luego el salino 94, ver pág. 3 con su antífona del ínvitatorio siguiente:

Antífona (para el salmo ínvitatorio): A Cristo, el Señor, que por nosotros fue tentado y por nosotros murió, venid, adorémosle.

Himno, Feria de Cuaresma, pág. 83 Antífona 1 - Tu luz, Señor, nos hace ver la luz.

Salmo 35 El malvado escucha en su interior/ un oráculo del pecado:/ «No tengo miedo a Dios,/ ni en su presencia»./ Porque se hace la ilusión de que su culpa/ no será descubierta ni aborrecida. Las palabras de su boca son maldad y traición,/ renuncia a ser sensato y a obrar bien;/ acostado medita el crimen,/ se obstina en el mal camino,/ no rechaza la maldad. Señor, tu misericordia llega al cielo,/ tu fidelidad hasta las nubes,/ tu justicia hasta las altas cordilleras;/ tus sentencias son como el océano inmenso. Tú socorres a hombres y animales;/ ¡qué inapreciable es tu misericordia, oh Dios!;/ los humanos se acogen a la sombra de tus alas;

Antífona 2 - Señor, tú eres grande, tu fuerza es invencible.

Cántico

Jdt 16, 2 3. 15-19

¡Alabad a mi Dios con tambores,/ elevad cantos al Señor con cítaras,/ ofrecedle los acordes de un salmo de alabanza,/ ensalzad e invocad su nombre!

Porque el Señor es un Dios quebrantador de guerras,/ su nombre es el Señor. Cantaré a mi Dios un cántico nuevo:/ Señor, tú eres grande y glorioso,/ admirable en tu fuerza, invencible. Que te sirva toda la creación,/ porque tú lo mandaste y existió;/ enviaste tu aliento y la construiste,/ nada puede resistir a tu voz. Sacudirán las olas los cimientos de los montes,/ las peñas en tu presencia se derretirán como cera,/ pero tú serás propicio a tus fieles. Gloria y antífona 2 Antífona 3 - Aclamad a Dios con gritos de júbilo.

Salmo 46

Pueblos todos, batid palmas,/ aclamad a Dios con gritos de júbilo;/ porque el Señor es sublime y terrible,/ emperador de toda la tierra. Él nos somete los pueblos/ y nos sojuzga las naciones;/ él nos escogió por heredad suya:/ gloria de Jacob, su amado.

se nutren de lo sabroso de tu casa,/ les das a beber del torrente de tus delicias,/ porque en ti está la fuente viva/ y tu luz nos hace ver la luz.

Dios asciende entre aclamaciones;/ el Señor, al son de trompetas:/ tocad para Dios, tocad,/ tocad para nuestro Rey, tocad.

Prolonga tu misericordia con los que te reconocen,/ tu justicia con los rectos de corazón;/ que no me pisotee el pie del soberbio,/ que no me eche fuera la mano del malvado.

Porque Dios es el rey del mundo:/ tocad con maestría./ Dios reina sobre las naciones,/ Dios se sienta en su trono sagrado.

Han fracasado los malhechores;/ derribados no se pueden levantar. Gloria y antífona 1

Los príncipes de los gentiles se reúnen/ con el pueblo del Dios de Abraham;/ porque de Dios son los grandes de la tierra,/ y él es excelso. Gloria y antífona 3


20 de Febrero - Miércoles, Feria, I Semana de Cuaresma

Lectura breve

Dt 7, 6. 8-9

El Señor, tu Dios, te eligió para que fueras, entre todos los pueblos de la tierra, el pueblo de su propiedad. Por el amor que os tiene y por mantener el juramento que había hecho a vuestros padres, os sacó de Egipto con mano fuerte y os rescató de la esclavitud, del dominio del Faraón, rey de Egipto. Así conocerás que el Señor, tu Dios, es el Dios verdadero, el Dios fiel que mantiene su alianza y su favor, por mil generaciones, con los que lo aman y guardan sus preceptos.

Responsorio breve

V Él me librará de la red del cazador. R Él me librará de la red del cazador. V Me cubrirá con su plumaje. R Él me librará de la red del cazador. V Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo. R Él me librará de la red del cazador.

Cántico de Zacarías, pág. 4

Antífona: Esta raza es una raza perversa: pide una señal, pero no se le dará otra señal que la de Jonás.

Preces Bendigamos al Autor de nuestra salvación, que ha querido renovar en sí mismo todas las cosas, y digámosle: Renuévanos, Señor, por tu Espíritu Santo.

119

Señor, tú que nos has prometido un cielo nuevo y una tierra nueva, renuévanos sin cesar por tu Espíritu Santo, * para que lleguemos a gozar eternamente de ti en la nueva Jerusalén. Que trabajemos, Señor, para que el mundo se impregne de tu Espíritu * y se logre así más eficazmente la justicia, el amor y la paz universal. Enséñanos, Señor, a corregir nuestra pereza y nuestra desidia * y a poner nuestro corazón en los bienes eternos. Líbranos del mal * y presérvanos de la fascinación de la vanidad que oscurece la mente y oculta el bien. (Se pueden añadir algunas intenciones libres)

Digamos al Padre, unidos a Jesús, la oración que él nos enseñó: Padre nuestro.

Oración Señor, mira complacido a tu pueblo, que con fervor desea entregarse a una vida santa, y, ya que con sus privaciones se esfuerza por dominar el cuerpo, que la práctica de las buenas obras transforme su alma. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

Conclusión

V El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. R Amén.

Oración de la Tarde - Vísperas

Invitación: En este tiempo de Cuaresma no se nos manda preparar el camino para recibir al que ha de venir. El que esperábamos ya vino. Vivió entre nosotros, murió y resucitó. Con su vida y la Buena Noticia que nos anunció, él mismo se convirtió en camino, que todo discípulo ha de recorrer. Él mismo es la luz que ilumina nuestro camino cuaresmal con la luz que mana de la Pascua.

Invocación inicial

V Dios mío, ven en mi auxilio. R Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.


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20 de Febrero - Miércoles, Feria, I Semana de Cuaresma

Himno, Feria de Cuaresma, pág. 84 Antífona 1 - El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? +

Salmo 26

I El Señor es mi luz y mi salvación,/ ¿a quién temeré? /+ El Señor es la defensa de mi vida,/ ¿quién me hará temblar? Cuando me asaltan los malvados/ para devorar mi carne,/ ellos, enemigos y adversarios,/ tropiezan y caen. Si un ejército acampa contra mí,/ mi corazón no tiembla;/ si me declaran la guerra,/ me siento tranquilo. Una cosa pido al Señor,/ eso buscaré:/ habitar en la casa del Señor/ por los días de mi vida;/ gozar de la dulzura del Señor/ contemplando su templo. Él me protegerá en su tienda/ el día del peligro;/ me esconderá en lo escondido de su morada,/ me alzará sobre la roca; y así levantaré la cabeza/ sobre el enemigo que me cerca;/ en su tienda sacrificaré /sacrificios de aclamación:/ cantaré y tocaré para el Señor. Gloria y antífona 1 Antífona 2 - Tu rostro buscaré, Señor, no me escondas tu rostro.

II Escúchame, Señor, que te llamo; /ten piedad, respóndeme. Oigo en mi corazón: “Buscad mi rostro”. /Tu rostro buscaré, Señor, /no me escondas tu rostro. No rechaces con ira a tu siervo, /que tú eres mi auxilio; /no me deseches, no me abandones, /Dios de mi salvación. Si mi padre y mi madre me abandonan, /el Señor me recogerá. Señor, enséñame tu camino, /guíame por la senda llana, /porque tengo enemigos.

No me entregues a la saña de mi adversario, /porque se levantan contra mí testigos falsos, /que respiran violencia. Espero gozar de la dicha del Señor / en el país de la vida. Espera en el Señor, sé valiente, /ten ánimo, espera en el Señor. Gloria y antífona 2 Antífona 3 - Él es el primogénito de toda criatura, es el primero en todo.

Cántico

Col 1, 12-20

Damos gracias a Dios Padre,/ que nos ha hecho capaces de compartir/ la herencia del pueblo santo en la luz. Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas,/ y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido,/ por cuya sangre hemos recibido la redención,/ el perdón de los pecados. Él es imagen de Dios invisible,/ primogénito de toda criatura;/ pues por medio de él fueron creadas todas las cosas:/ celestes y terrestres, visibles e invisibles,/ Tronos, Dominaciones, Principados, Potestades;/ todo fue creado por él y para él. Él es anterior a todo, y todo se mantiene en él./ Él es también la cabeza del cuerpo de la Iglesia./ Él es el principio, el primogénito de entre los muertos,/ y así es el primero en todo. Porque en él quiso Dios que residiera toda plenitud./ Y por él quiso reconciliar consigo todas las cosas:/ haciendo la paz por la sangre de su cruz/ con todos los seres, así del cielo como de la tierra. Gloria y antífona 3

Lectura breve

Fil 2, 12b-15a

Trabajad por vuestra salvación con respeto y seriedad. Porque es Dios el que obra en vosotros haciendo que queráis y obréis movidos por lo


20 de Febrero - Miércoles - Oración de la Noche - Completas

121

que a él le agrada. Hacedlo todo sin murmuraciones ni discusiones, a fin de que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha.

Mueve a los cristianos para que con amor fraternal se interesen por los enfermos * y que en ellos socorran a tu Hijo.

Responsorio breve

Haz que entren a formar parte de tu Iglesia los que aún no creen en el Evangelio, * y que, con sus buenas obras, la hagan crecer en el amor.

V Yo dije: «Señor, ten misericordia». R Yo dije: «Señor, ten misericordia». V Sáname, porque he pecado contra ti. R Señor, ten misericordia. V Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. R Yo dije: «Señor, ten misericordia».

Cántico de la Sma. Vg. Mª, pág. 3

Antífona: Como estuvo Jonás en el vientre del cetáceo tres días y tres noches, así estará el Hijo del hombre tres días y tres noches en el seno de la tierra.

A nosotros, pecadores, concédenos, tu perdón * y la reconciliación con tu Iglesia. (Se pueden añadir algunas intenciones libres)

A los que murieron concédeles resucitar a la vida eterna * y morar eternamente contigo. Invoquemos a Dios Padre con la oración que nos enseñó Jesús: Padre nuestro.

Oración

Preces Alabemos a Dios todopoderoso y providente, que conoce todas nuestras necesidades pero quiere ante todo que busquemos su reino; supliquémosle, pues, diciendo: Venga, Señor, tu reino y su justicia. Padre santo, que nos diste a Cristo como pastor de nuestras vidas, ayuda a los pastores y a los pueblos a ellos confiados, para que no falte nunca al rebaño la solicitud de sus pastores * ni falte a los pastores la obediencia de su rebaño.

Oración de la Noche Completas

Señor, mira complacido a tu pueblo, que con fervor desea entregarse a una vida santa, y, ya que con sus privaciones se esfuerza por dominar el cuerpo, que la práctica de las buenas obras transforme su alma. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

Conclusión

V El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. R Amén.

Invitación: Este tiempo de recogimiento y de silencio invita a la reflexión. Con frecuencia estamos pendientes de los mensajes de los políticos, de los filósofos, de los artistas. Cuando nos habla Dios como en este tiempo de Cuaresma, siempre tenemos un pretexto para no escucharlo. Ahora Jesús nos hace un llamado a la conversión. Como otras muchas veces, ¿predica en el desierto? (Completas: Textos comunes, pág. 8 y propios del Miércoles pág. 18)


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21 de Febrero - Jueves, Feria, I Semana de Cuaresma

PALABRA DE DIOS PARA CADA DÍA Lectura: Lc 11,29-32 El libro de Jonás se abre con el gesto de un profeta rebelde, que se niega a cumplir su misión. El Señor le ordena: “Levántate y vete a Nínive, la gran metrópoli, y proclama en ella que su gran maldad ha llegado hasta mí” (Jon 1,2). Jonás se levantó y emprendió la huida del Señor camino de Tarsis. Jonás es enviado con una misión de misericordia, para un pueblo extranjero, que es símbolo de crueldad e imperialismo. La amenaza condicionada, que pone como exigencia la conversión, no es una amenaza de muerte, sino un llamado a vivir, eliminando las injusticias y las maldades. El mismo rey reconocía la “mala vida y las acciones violentas” (Jn 3,8). El llamado de Jonás se dirige a todo un pueblo. Toda la comunidad necesita cambiar. La regeneración social ha de ser fruto de la conversión individual, institucional, comunitaria. No basta de que el pueblo rectifique. Es necesario empezar por los responsables principales. Hay que empezar por reconocer los errores: errores morales, sociales, económicos y políticos; cosa que no es fácil. El segundo paso consiste en una voluntad decidida de emprender de modo eficaz la senda de la justicia, de la honestidad, del trabajo bien hecho, de la atención a los más necesitados en todas las instancias del país. Un dato de la historia de Jonás, lo utilizó el nuevo testamento, para significar la resurrección de Jesús. P. Antonio Danoz, Redentorista

21 de Febrero - Jueves, Feria, I Semana de Cuaresma El santo de hoy: S. Pedro Damián (1007-1072) Nace en Ravena (Italia). En 1035 entra en el monasterio de Fonteavellana. Funda varias comunidades de eremitas. Colabora con papas, obispos y abades en la renovación de la Iglesia. Fue nombrado cardenal de Ostia. Desplegó una gran labor apostólica en Milán, Florencia y en Las Galias. Fue un teólogo profundo, que escribió varias obras, y también fue predicador elocuente.

Oración de la Mañana - Laudes

Invitación: En la Cuaresma, Dios nos ofrece un camino de salvación plenamente fiable. El mismo que hizo Jesús muerto y resucitado. La humanidad no tiene otro que ofrezca más seguridad. Él comunica su Espíritu a quien se lo pide. Es luz que ilumina; fortaleza para no desfallecer por el camino, y llegar hasta el final. El Espíritu Santo revive nuestra vocación de discípulos, de seguidores y de testigos.

Invocación inicial

V Señor, abre mis labios. R Y mi boca proclamará tu alabanza. En forma opcional se dice luego el salmo 94, ver pág. 3 con su antífona del invitatorio siguiente:

Antífona (para el salmo invitatorio):

A Cristo, el Señor, que por nosotros fue tentado y por nosotros murió, venid, adorémosle.

Himno, Feria de Cuaresma, pág. 83


21 de Febrero - Jueves, Feria, I Semana de Cuaresma

Antífona 1 - Despertad, cítara y arpa; despertaré a la aurora.

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Salmo 56

Señor:/ hacia el trigo y el vino y el aceite,/ y los rebaños de ovejas y de vacas;/ su alma será como un huerto regado,/ y no volverán a desfallecer.

Invoco al Dios Altísimo,/ al Dios que hace tanto por mí:/ desde el cielo me enviará la salvación,/ confundirá a los que ansían matarme,/ enviará su gracia y su lealtad.

Entonces se alegrará la doncella en la danza,/ gozarán los jóvenes y los viejos;/ convertiré su tristeza en gozo,/ los alegraré y aliviaré sus penas;/ alimentaré a los sacerdotes con manjares/ sustanciosos,/ y mi pueblo se saciará de mis bienes. Gloria y antífona 2

Misericordia, Dios mío, misericordia,/ que mi alma se refugia en ti;/ me refugio a la sombra de tus alas/ mientras pasa la calamidad.

Estoy echado entre leones/ devoradores de hombres:/ sus dientes son lanzas y flechas,/ su lengua es una espada afilada. Elévate sobre el cielo, Dios mío,/ y llene la tierra tu gloria. Han tendido una red a mis pasos/ para que sucumbiera;/ me han cavado delante una fosa,/ pero han caído en ella. Mi corazón está firme, Dios mío,/ mi corazón está firme./ Voy a cantar y a tocar:/ despierta, gloria mía;/ despertad, cítara y arpa;/ despertaré a la aurora. Te daré gracias ante los pueblos,/ Señor; tocaré para ti ante las naciones:/ por tu bondad, que es más grande que los cielos;/ por tu fidelidad, que alcanza a las nubes. Elévate sobre el cielo, Dios mío,/ y llene la tierra tu gloria. Gloria y antífona 1 Antífona 2 - «Mi pueblo se saciará de mis bienes», dice el Señor.

Cántico

Jer 31, 10-14

Escuchad, pueblos, la palabra del Señor,/ anunciadla en las islas remotas:/ «El que dispersó a Israel lo reunirá,/ lo guardará como un pastor a su rebaño;/ porque el Señor redimió a Jacob,/ lo rescató de una mano más fuerte». Vendrán con aclamaciones a la altura de Sión,/ afluirán hacia los bienes del

Antífona 3 - Grande es el Señor y muy digno de alabanza en la ciudad de nuestro Dios. +

Salmo 47 Grande es el Señor y muy digno de alabanza/ en la ciudad de nuestro Dios,/ + su monte santo, altura hermosa,/ alegría de toda la tierra: el monte Sión, vértice del cielo,/ ciudad del gran rey;/ entre sus palacios,/ Dios descuella como un alcázar. Mirad: los reyes se aliaron/ para atacarla juntos;/ pero, al verla, quedaron aterrados/ y huyeron despavoridos; allí los agarró un temblor/ y dolores como de parto;/ como un viento del desierto,/ que destroza las naves de Tarsis. Lo que habíamos oído lo hemos visto/ en la ciudad del Señor de los ejércitos,/ en la ciudad de nuestro Dios:/ que Dios la ha fundado para siempre. ¡Oh Dios!, meditamos tu misericordia /en medio de tu templo:/ como tu renombre, ¡oh Dios!, tu alabanza/ llega al confín de la tierra; tu diestra está llena de justicia,/ el monte Sión se alegra,/ las ciudades de Judá se gozan/ con tus sentencias. Dad la vuelta en torno a Sión,/ contando sus torreones;/ fijaos en sus baluartes,/ observad sus palacios, para poder decirle a la próxima


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21 de Febrero - Jueves, Feria, I Semana de Cuaresma

generación:/ «Éste es el Señor, nuestro Dios»./ Él nos guiará por siempre jamás. Gloria y antífona 3

Lectura breve 1Re 8, 51a. 52-53a Nosotros, Señor, somos tu pueblo y tu heredad; que tus ojos estén abiertos a las súplicas de tu siervo y a la súplica de tu pueblo Israel, para escuchar todos sus clamores hacia ti. Porque tú nos separaste para ti como herencia tuya de entre todos los pueblos de la tierra.

Cristo, amigo de los hombres, haz que sepamos progresar hoy en tu imitación, * para que lo que perdimos por culpa del primer Adán lo recuperemos en el segundo. Que tu palabra sea siempre luz en nuestro sendero, * para que, realizando siempre la verdad en el amor, hagamos crecer todas las cosas en ti.

Responsorio breve

Enséñanos, Señor, a trabajar por el bien de todos los hombres, * para que así, por nuestra acción, la Iglesia ilumine a toda la sociedad humana.

V Me cubrirá con su plumaje. R Él me librará de la red del cazador.

Que por nuestra sincera conversión crezcamos en tu amistad * y expiemos las faltas cometidas contra tu bondad y tu sabiduría.

V Él me librará de la red del cazador. R Él me librará de la red del cazador.

V Gloria al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo. R Él me librará de la red del cazador.

Cántico de Zacarías, pág. 4

Antífona: Si vosotros, siendo malos como sois, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡con cuánta mayor razón las dará vuestro Padre celestial al que se las pida!

Preces Glorifiquemos a Cristo, nuestro Señor, que resplandece como luz del mundo para que siguiéndolo no caminemos en tinieblas, sino que tengamos la luz de la vida, y digámosle: Que tu palabra, Señor, sea luz para nuestros pasos.

(Se pueden añadir algunas intenciones libres)

Porque sabemos que somos hijos de Dios, llenos de confianza nos atrevemos a decir: Padre nuestro.

Oración Señor, haz que nos inclinemos siempre a pensar con rectitud y a practicar el bien con diligencia y, puesto que no podemos existir sin ti, concédenos vivir siempre según tu voluntad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

Conclusión

V El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. R Amén.

Oración de la Tarde - Vísperas

Invitación: Un discípulo de Jesús no puede quedarse con los brazos cruzados, ante la labor ingente que tenemos por delante. Tenemos que ser activos y audaces. Jesús insiste: Pidan, busquen, toquen a la puerta. El Señor siempre abre a quien llama; sale al encuentro de quien lo busca. La Cuaresma es tiempo de busca y de encuentro. El Señor siempre reserva cosas buenas para sus hijos.

Invocación inicial

V Dios mío, ven en mi auxilio. R Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Himno, Feria de Cuaresma, pág. 84


21 de Febrero - Jueves, Feria, I Semana de Cuaresma

Antífona 1 - Señor, Dios mío, a ti grité, y tú me sanaste; te daré gracias por siempre.

Salmo 29

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Había pecado, lo reconocí, /no te encubrí mi delito; /propuse: “Confesaré al Señor mi culpa”, /y tú perdonaste mi culpa y mi pecado.

Te ensalzaré, Señor, porque me has librado/ y no has dejado que mis enemigos se rían de mí.

Por eso, que todo fiel te suplique /en el momento de la desgracia: /la crecida de las aguas caudalosas /no lo alcanzará.

Señor, Dios mío, a ti grité,/ y tú me sanaste./ Señor, sacaste mi vida del abismo,/ me hiciste revivir cuando bajaba a la fosa.

Tú eres mi refugio, me libras del peligro, /me rodeas de cantos de liberación.

Tañed para el Señor, fieles suyos,/ dad gracias a su nombre santo;/ su cólera dura un instante;/ su bondad, de por vida;/ al atardecer nos visita el llanto,/ por la mañana, el júbilo.

No seáis irracionales como caballos y mulos, /cuyo brío hay que domar con freno y brida; /si no, no puedes acercarte.

Yo pensaba muy seguro:/ «No vacilaré jamás»./ Tu bondad, Señor, me aseguraba/ el honor y la fuerza;/ pero escondiste tu rostro, /y quedé desconcertado. A ti, Señor, llamé,/ supliqué a mi Dios:/ «¿Qué ganas con mi muerte, con que yo baje a la fosa? ¿Te va a dar gracias el polvo,/ o va a proclamar tu lealtad?/ Escucha, Señor, y ten piedad de mí;/ Señor, socórreme». Cambiaste mi luto en danzas,/ me desataste el sayal y me has vestido de fiesta;/ te cantará mi alma sin callarse./ Señor, Dios mío, te daré gracias por siempre. Gloria y antífona 1 Antífona 2 - Dichoso el hombre a quien el Señor no le apunta el delito.

Salmo 31 Dichoso el que está absuelto de su culpa, a quien le han sepultado su pecado; /dichoso el hombre a quien el Señor /no le apunta el delito. Mientras callé se consumían mis huesos, /rugiendo todo el día, /porque día y noche tu mano /pesaba sobre mí; /mi savia se me había vuelto /un fruto seco.

Te instruiré y te enseñaré el camino que has de seguir, /fijaré en ti mis ojos.

Los malvados sufren muchas penas; / al que confía en el Señor, /la misericordia lo rodea. Alegraos, justos, y gozad con el Señor, /aclamadlo los de corazón sincero. Gloria y antífona 2 Antífona 3 - El Señor le dio el poder, el honor y el reino, y todos los pueblos le servirán.

Cántico Ap 11, 17-18; 12, 10b-12a Gracias te damos, Señor Dios omnipotente,/ el que eres y el que eras,/ porque has asumido el gran poder/ y comenzaste a reinar. Se encolerizaron las naciones,/ llegó tu cólera,/ y el tiempo de que sean juzgados los muertos,/ y de dar el galardón a tus siervos los profetas,/ y a los santos y a los que temen tu nombre,/ y a los pequeños y a los grandes,/ y de arruinar a los que arruinaron la tierra. Ahora se estableció la salud y el poderío,/ y el reinado de nuestro Dios,/ y la potestad de su Cristo;/ porque fue precipitado/ el acusador de nuestros hermanos,/ el que los acusaba ante nuestro Dios día y noche. Ellos le vencieron en virtud de la sangre del Cordero/ y por la palabra del testimonio que dieron,/ y no amaron


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21 de Febrero - Jueves - Oración de la Noche - Completas

tanto su vida que temieran la muerte./ Por esto, estad alegres, cielos,/ y los que moráis en sus tiendas. Gloria y antífona 3

Tú que en la cruz pediste al Padre el perdón para tus verdugos, * concédenos amar a nuestros enemigos y orar por los que nos persiguen.

Lectura breve

Señor, que la participación en el misterio de tu cuerpo y de tu sangre acreciente en nosotros el amor, la fortaleza y la confianza, * y dé vigor a los débiles, consuelo a los tristes y esperanza a los agonizantes.

Stgo 4, 7-8. 10

Vivid sometidos a Dios. Resistid al diablo y huirá de vosotros. Acercaos a Dios y él se acercará a vosotros. Pecadores, lavaos las manos; purificad vuestros corazones, gente que obráis con doblez. Humillaos en la presencia del Señor y él os ensalzará.

Responsorio breve

V Yo dije: «Señor, ten misericordia.» R Yo dije: «Señor, ten misericordia.» V Sáname, porque he pecado contra ti. R Señor, ten misericordia. V Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. R Yo dije: «Señor, ten misericordia».

Cántico de la Sma. Vg. Mª, pág. 3 Antífona: Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá. Preces Oremos a Cristo, el Señor, que nos dio el mandamiento nuevo de amarnos unos a otros, y digámosle: Acrecienta, Señor, la caridad de tu Iglesia. Maestro bueno, enséñanos a amarte en nuestros hermanos * y a servirte en cada uno de ellos.

Señor, luz del mundo, que, por el agua, concediste al ciego de nacimiento el poder ver la luz, * ilumina a nuestros catecúmenos por el sacramento del agua y de la palabra. (Se pueden añadir algunas intenciones libres)

Concede la plenitud de tu amor a los difuntos * y haz que un día nos contemos entre tus elegidos. Con el gozo de sabernos hijos de Dios, acudamos a nuestro Padre, diciendo: Padre nuestro.

Oración Señor, haz que nos inclinemos siempre a pensar con rectitud y a practicar el bien con diligencia y, puesto que no podemos existir sin ti, concédenos vivir siempre según tu voluntad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

Conclusión

V El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. R Amén.

Oración de la Noche - Completas

Invitación: Dios sale a nuestro encuentro en este día en una persona valiente y audaz. Su nombre es Ester. Disfruta de un buen nivel de vida y de seguridad en el palacio del rey. Entre tanto, el pueblo está amenazado de extinción por parte de las autoridades dominantes. Arriesgando la vida, se presenta ante el rey, solicitando que no se ejecute el edicto contra su pueblo. Siempre existe alguien por el que merece la pena dar la vida. (Completas: Textos comunes, pág. 8 y propios del Jueves, pág. 20).


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22 de Febrero - Viernes, Cátedra de San Pedro

PALABRA DE DIOS PARA CADA DÍA Lectura: Mt 7,7-12 Mateo aborda dos cuestiones de máximo interés: la oración y la acción. La acción del discípulo de Jesús tiene que surgir del encuentro personal con Dios y con Jesús en la oración. La oración ha de ser uno de los inspiradores y propulsores de la acción en todos los campos: religioso, político, económico y social. Un discípulo no puede desvincularse de Dios y de Jesús a la hora de proyectar y de realizar sus actuaciones. El evangelista centra en tres verbos lo esencial de la oración: “buscar, llamar, pedir”. La oración no es un acoso para exigir a Dios, sino un abrir las manos y el corazón, para recibir el don del Padre del cielo que nos ama, y siempre da cosas buenas al que se las pide. Lucas sustituye las “cosas buenas” por una de insuperable valor: el Espíritu Santo. La carta de Santiago señala otro don importante: “Si alguno anda falto de sabiduría, pídala a Dios y la recibirá, porque él da a todos generosamente” (St 1,5). La enseñanza sobre la oración culmina en la llamada “regla de oro”: “Traten a los demás como quieren que los demás los traten a ustedes” (Mt 7,12). El amor se hace visible en el “hacer” el bien a otros sin egoísmos. El egoísta exige que los demás le hagan el bien, y no piensa en hacer el bien a los demás. Necesitamos orar sin desfallecer, para cumplir la “ley y los profetas” y amar como Jesús ordena. P. Antonio Danoz, Redentorista

22 de Febrero - Viernes, Cátedra de San Pedro, F Oración de la Mañana - Laudes

Invitación: Jesús se presentó en el mundo con una misión: llevar a plenitud toda la ley antigua. En el discurso del monte, enumera Mateo una serie de casos. No es suficiente con no matar. Hay que eliminar todo signo de violencia en hechos y palabras. En los conflictos personales o sociales, Jesús propone la reconciliación con el adversario. Cualquier arreglo razonable, es mejor que una guerra abierta con el vecino.

Invocación inicial

V Señor, abre mis labios. R Y mi boca proclamará tu alabanza. En forma opcional se dice luego el salmo 94, ver pág. 4, con la antífona siguiente:

Antífona (para el salmo invitatorio): Vengan, adoremos al Señor, rey de los apóstoles.

Himno Tú, Cefas, eres Pedro y eres roca,/ eres maestro fiel y gobernante/ de la barca divina en que viajamos/ de esta sombra a la aurora rutilante. Eres piedra angular en que se basa/ el templo espiritual del Dios viviente;/ tu


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22 de Febrero - Viernes, Cátedra de San Pedro

humilde llanto canceló la culpa/ de tu culpable labio irreverente.

Rocíos y nevadas, bendecid al Señor;/ témpanos y hielos, bendecid al Señor.

Demos gracias al Padre y su Hijo,/ y al Espíritu, fuego sempiterno,/ porque la Iglesia no será vencida/ por la fuerza terrible del infierno. Amén.

Escarchas y nieves, bendecid al Señor,/ noche y día, bendecid al Señor.

Antífona 1 - El Señor dijo a Simón: «Ten ánimo, de hoy en adelante vas a ser pescador de hombres».

Bendiga la tierra al Señor,/ ensálcelo con himnos por los siglos.

Salmo 62, 2-9

¡Oh Dios!, tú eres mi Dios, por ti madrugo;/ mi alma está sedienta de ti;/ mi carne tiene ansia de ti,/ como tierra reseca, agostada, sin agua. ¡Cómo te contemplaba en el santuario/ viendo tu fuerza y tu gloria!/ Tu gracia vale más que la vida,/ te alabarán mis labios. Toda mi vida te bendeciré/ y alzaré las manos invocándote./ Me saciaré de manjares exquisitos,/ y mis labios te alabarán jubilosos. En el lecho me acuerdo de ti/ y velando medito en ti,/ porque fuiste mi auxilio,/ y a la sombra de tus alas canto con júbilo;/ mi alma está unida a ti, y tu diestra me sostiene. Gloria y antífona 1 Antífona 2 - «Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo» «Bienaventurado eres tú, Simón Pedro».

Cántico

Dn 3, 57-88. 56

Creaturas todas del Señor, bendecid al Señor,/ ensalzadlo con himnos por los siglos. Ángeles del Señor, bendecid Señor;/ cielos, bendecid al Señor.

al

Aguas del espacio, bendecid al Señor;/ ejércitos del Señor, bendecid al Señor. Sol y luna, bendecid al Señor;/ astros del cielo, bendecid al Señor. Lluvia y rocío, bendecid al Señor;/ vientos todos, bendecid al Señor. Fuego y calor, bendecid al Señor;/ fríos y heladas, bendecid al Señor.

Luz y tinieblas, bendecid al Señor,/ rayos y nubes, bendecid al Señor.

Montes y cumbres, bendecid al Señor,/ cuanto germina en la tierra, bendiga al Señor. Manantiales, bendecid al Señor,/ mares y ríos, bendecid al Señor. Cetáceos y peces, bendecid al Señor;/ aves del cielo, bendecid al Señor. Fieras y ganados, bendecid al Señor,/ ensalzadlo con himnos por los siglos. Hijos de los hombres, bendecid al Señor,/ bendiga Israel al Señor. Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor;/ siervos del Señor, bendecid al Señor. Almas y espíritus justos, bendecid al Señor;/ santos y humildes de corazón, bendecid al Señor. Ananías, Azarías y Misael, bendecid al Señor,/ ensalzadlo con himnos por los siglos. Bendigamos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo,/ ensalcémoslo con himnos por los siglos. Bendito el Señor en la bóveda del cielo,/ alabado y glorioso y ensalzado por los siglos. No se dice Gloria al Padre. Antífona 2 Antífona 3 - El Señor dijo a Pedro: «Yo te daré las llaves del reino de los cielos».

Salmo 149 Cantad al Señor un cántico nuevo,/ resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;/ que se alegre Israel por su Creador,/ los hijos de Sión por su Rey. Alabad su nombre con danzas,/ cantadle con tambores y cítaras;/ porque


22 de Febrero - Viernes, Cátedra de San Pedro

el Señor ama a su pueblo/ y adorna con la victoria a los humildes. Que los fieles festejen su gloria/ y canten jubilosos en filas:/ con vítores a Dios en la boca/ y espadas de dos filos en las manos: para tomar venganza de los pueblos/ y aplicar el castigo a las naciones,/ sujetando a los reyes con argollas,/ a los nobles con esposas de hierro. Ejecutar la sentencia dictada/ es un honor para todos sus fieles. Gloria y antífona 3

Lectura breve

Hch 15, 7b-9

Dios determinó que por mi boca escuchasen los gentiles la doctrina del Evangelio y llegasen a la fe. Dios, que conoce los corazones, se ha declarado a favor de ellos, al darles el Espíritu Santo, igual que a nosotros; y no ha establecido diferencia alguna entre ellos y nosotros, pues ha purificado sus corazones por la fe.

Responsorio breve

V Los nombrarás príncipes sobre toda la tierra. R Los nombrarás príncipes sobre toda la tierra. V Harán memorable tu nombre Señor. R Sobre toda la tierra. V Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. R Los nombrarás príncipes sobre toda la tierra.

Cántico de Zacarías, pág. 4

Antífona: Dijo el Señor a Simón Pedro: «Yo he rogado por ti, para que tu fe no desfallezca; y tú, una vez convertido, confirma a tus hermanos».

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Preces

Demos gracias a nuestro Padre que está en los cielos, porque por medio de los apóstoles nos ha dado parte en la herencia de los elegidos, y aclamémosle diciendo: El coro de los apóstoles te alaba, Señor. Te alabamos, Señor, porque por medio de los apóstoles nos has dado la mesa de tu cuerpo y de tu sangre: * en ella encontramos nuestra fuerza y nuestra vida. Te alabamos, Señor, porque por medio de los apóstoles no has preparado la mesa de tu palabra: * Por ella crecemos en el conocimiento de la verdad y se acrecienta nuestro gozo. Te alabamos, Señor, porque por medio de los apóstoles has fundado tu Iglesia: * por ella nos edificas en la unidad de tu pueblo. Te alabamos, Señor, porque por medio de los apóstoles nos has dado el bautismo y la penitencia: * por ellos nos purificas de todas nuestras culpas. (Se pueden añadir algunas intenciones libres)

Concluyamos nuestra oración con la plegaria que Jesús enseñó a los apóstoles: Padre nuestro.

Oración

No permitas, Señor, que ninguna desorientación llegue a perturbar nunca la fe de la Iglesia, que tú quisiste estuviera cimentada sobre la roca sólida de la confesión del apóstol san Pedro. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

Conclusión

V El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. R Amén.

Oración de la Tarde - Vísperas

Invitación: Los discípulos de Jesús somos sembradores en los propios campos y en el inmenso campo que es el mundo. Según sea la semilla será la cosecha. “Quien siembra para los bajos instintos, de ellos cosechará corrupción; quien siembra para el Espíritu, cosechará vida eterna. Mientras tengamos ocasión, hagamos el bien a todos” (Gál 6,9-10).


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22 de Febrero - Viernes, Cátedra de San Pedro

Invocación inicial

V Dios mío, ven en mi auxilio. R Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Himno Lo que en la tierra Pedro quiera atar/ será con fuerza atado allá, en el cielo;/ lo que en la tierra mande desatar/ será soltado en el celeste reino./ Al fin del tiempo, al mundo juzgará. Al Padre, gloria eterna por los siglos,/ al Hijo, el Unigénito, alabanzas,/ honor también al celestial Espíritu;/ a ti, Dios Uno y Trino, nuestras almas/ te alaben por los siglos infinitos. Amén. Antífona 1 - «Pedro, ¿me amas?» «Sí, Señor, tú sabes que te amo» «Apacienta mis ovejas».

Salmo 115 Tenía fe, aun cuando dije:/ «¡Qué desgraciado soy!»/ Yo decía en mi apuro:/ «Los hombres son unos mentirosos». ¿Cómo pagaré al Señor/ todo el bien que me ha hecho? / Alzaré la copa de la salvación,/ invocando su nombre./ Cumpliré al Señor mis votos/ en presencia de todo el pueblo. Vale mucho a los ojos del Señor/ la vida de sus fieles./ Señor, yo soy tu siervo,/ siervo tuyo, hijo de tu esclava:/ rompiste mis cadenas. Te ofreceré un sacrificio de alabanza,/ invocando tu nombre, Señor./ Cumpliré al Señor mis votos/ en presencia de todo el pueblo;/ en el atrio de la casa del Señor,/ en medio de ti, Jerusalén. Gloria y antífona 1 Antífona 2 - Mientras Pedro estaba detenido en la cárcel, la Iglesia oraba incesantemente por él.

Salmo 125 Cuando el Señor cambió la suerte de Sión,/ nos parecía soñar:/ la boca se nos llenaba de risas,/ la lengua de cantares. Hasta los gentiles decían:/ «El Señor ha estado grande con ellos»./ El Señor ha estado grande con nosotros,/ y estamos alegres. Que el Señor cambie nuestra suerte/ como los torrentes del Negueb./ Los que sembraban con lágrimas/ cosechan entre cantares. Al ir, iban llorando,/ llevando la semilla;/ al volver, vuelven cantando,/ trayendo sus gavillas. Gloria y antífona 2 Antífona 3 - Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia.

Cántico

Ef 1, 3-10

Bendito sea Dios,/ Padre de nuestro Señor Jesucristo, /que nos ha bendecido en la persona de Cristo/ con toda clase de bienes espirituales y celestiales. Él nos eligió en la persona de Cristo,/ antes de crear el mundo,/ para que fuésemos consagrados/ e irreprochables ante él por el amor. Él nos ha destinado en la persona de Cristo,/ por pura iniciativa suya,/ a ser sus hijos, /para que la gloria de su gracia,/ que tan generosamente nos ha concedido/ en su querido Hijo,/ redunde en alabanza suya. Por este Hijo, por su sangre,/ hemos recibido la redención,/ el perdón de los pecados./ El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia/ ha sido un derroche para con nosotros,/ dándonos a conocer el misterio de su voluntad. Éste es el plan/ que había proyectado realizar por Cristo /cuando llegase el momento culminante:/ hacer que todas las cosas tuviesen a Cristo/ por cabeza,/ las del cielo y las de la tierra. Gloria y antífona 3


22 de Febrero - Viernes - Oración de la Noche - Completas

Lectura breve

1Pe 1, 3-5

Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que en su gran misericordia, por la resurrección de Jesucristo de entre los muertos, nos ha hecho nacer de nuevo para una esperanza viva, para una herencia incorruptible, pura, imperecedera, que os está reservada en el cielo. La fuerza de Dios os custodia en la fe para la salvación que aguarda a manifestarse en el momento final.

Responsorio breve

V Cuenten a los pueblos la gloria del Señor. R Cuenten a los pueblos la gloria del Señor. V Sus maravillas a todas las naciones. R Cuenten a los pueblos la gloria del Señor. V Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. R Cuenten a los pueblos la gloria del Señor.

Cántico de la Sma. Vg. Mª, pág. 3

Antífona: Tú eres pastor de las ovejas, Príncipe de los apóstoles; a ti te han sido entregadas las llaves del reino de los cielos.

Preces Hermanos: Edificados sobre el cimiento de los apóstoles, oremos al padre por su pueblo santo, diciendo: Acuérdate, Señor, de tu Iglesia. Padre santo, que quisiste que tu

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Hijo resucitado de entre los muertos se manifestara en primer lugar a los apóstoles, * haz que también nosotros seamos testigos de Cristo hasta los confines del mundo. Padre santo, tú que enviaste a tu Hijo al mundo para dar la Buena Noticia a los pobres, * haz que el Evangelio sea proclamado a toda la creación. Tú que enviaste a tu Hijo a sembrar la semilla de la palabra, * haz que, sembrando también tu palabra con nuestro esfuerzo, recojamos sus frutos con alegría. Tú que enviaste a tu Hijo para que reconciliara el mundo contigo, * haz que también nosotros cooperemos a la reconciliación de los hombres. (Se pueden añadir algunas intenciones libres)

Tú que quisiste que tu Hijo resucitara el primero de entre los muertos, * concede a todos los que son de Cristo resucitar con él, el día de su venida. Oremos ahora al Padre, como Jesús enseño a los apóstoles: Padre nuestro.

Oración No permitas, Señor, que ninguna desorientación llegue a perturbar nunca la fe de la Iglesia, que tú quisiste estuviera cimentada sobre la roca sólida de la confesión del apóstol san Pedro. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

Conclusión

V El Se��or nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. R Amén.

Oración de la Noche - Completas

Invitación: Tratándose de paz y de concordia Jesús es muy exigente. Los discípulos han de procurar vivir en paz con todo el mundo. Es necesario vivir en paz con todos, para poder presentarse ante el altar a realizar la ofrenda al Señor. Es necesario estar en paz con todos, para poder participar con gozo en las celebraciones de la comunidad. La reconciliación es sólo una opción, para todo discípulo es una obligación. (Completas: Textos comunes, pág. 8 y propios del Viernes, pág. 21).


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23 de Febrero - Sábado, Feria, I Semana de Cuaresma

PALABRA DE DIOS PARA CADA DÍA Lectura: Mt 16,13-19 Ahora que la crisis de identidades está en declive, ya casi no se sabe bien quién es quién, Jesús nos lanza una pregunta muy necesaria en los tiempos que vivimos. Lo primero que hemos de aclarar los discípulos, es aclarar en qué Jesús creemos. Hay quien cree en el Jesús milagrero, y se acerca a él para que le haga el milagro que necesita. Son muchos menos los que se le acercan, para descubrir al Jesús que se conmovía ante el mal ajeno, ante el ciego, el lisiado, el sordo, y los libraba de sus dolencias. Tampoco tiene muchos devotos el Jesús que dijo a los discípulos: “Yo estoy en medio de ustedes como el que sirve” (Lc 22,27). La revelación de la verdadera identidad de Jesús, solo la puede hacer el Padre del cielo, no los que se le acercan en busca de intereses. Sobre el Jesús auténtico, el amigo de Dios y de los pobres, hay que construir la propia vida de discípulos. Sobre estas rocas firmes en la fe, en el amor y el en servicio, adquiere consistencia el edificio, que formamos la gran comunidad de sus discípulos. Con la mirada fija en la verdadera identidad de Jesús, configuremos nuestra propia identidad. Que sea tan nítida e inconfundible, que nadie tenga que preguntarnos en la calle, en el hogar, en el lugar de trabajo: ¿es usted discípulo de Jesús? P. Antonio Danoz, Redentorista

23 de Febrero - Sábado, Feria, I Semana de Cuaresma El santo de hoy: S. Policarpo (+167) Nace en Esmirna (Turquía) Pertenece a los llamados “Padres Apostólicos”. Fue obispo de Esmirna. Mantuvo buenas relaciones con el obispo de Roma, con el cual trató la fijación de la fecha de la Pascua. Escribió varias cartas a diversas comunidades. Murió mártir, siendo arrojado primero a una hoguera. Según la tradición, las llamas lo respetaron y murió apuñalado.

Oración de la Mañana - Laudes

Invitación: El amor constituye el mensaje central del discurso de Jesús sobre el monte. Jesús llega a la máxima exigencia del amor al proclamar: “Amen a los enemigos; oren por los que los persiguen” (Mt 5,44). Sólo actuando de esta forma, podemos considerarnos hijos del Padre del cielo. Él reparte sus dones sobre buenos y malos, sin hacer discriminación alguna. Reparte su lluvia y su sol sobre todos por igual.

Invocación inicial

V Señor, abre mis labios. R Y mi boca proclamará tu alabanza. En forma opcional se dice luego el salmo 94, ver pág. 3, con la antífona siguiente:

Antífona (para el salmo invitatorio): A Cristo, el Señor, que por nosotros fue tentado y por nosotros murió, venid, adorémosle.


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23 de Febrero - Sábado, Feria, I Semana de Cuaresma

Himno, Feria de Cuaresma, pág. 83 Antífona 1 - Me adelanto a la aurora pidiendo auxilio.

Salmo 118, 145-152 Te invoco de todo corazón;/ respóndeme, Señor, y guardaré tus leyes;/ a ti grito: sálvame,/ y cumpliré tus decretos;/ me adelanto a la aurora pidiendo auxilio,/ esperando tus palabras. Mis ojos se adelantan a las vigilias de la noche,/ meditando tu promesa; / escucha mi voz por tu misericordia,/ con tus mandamientos dame vida;/ ya se acercan mis inicuos perseguidores, / están lejos de tu voluntad. Tú, Señor, estás cerca,/ y todos tus mandatos son estables;/ hace tiempo comprendí que tus preceptos/ los fundaste para siempre. Gloria y antífona 1 Antífona 2 - Mi fuerza y mi poder es el Señor, él fue mi salvación.

Cántico

Ex 15, 1-4. 8-13. 17-18

Cantaré al Señor, sublime es su victoria,/ caballos y carros ha arrojado en el mar./ Mi fuerza y mi poder es el Señor,/ él fue mi salvación. Él es mi Dios: yo lo alabaré;/ el Dios de mis padres: yo lo ensalzaré./ El Señor es un guerrero,/ su nombre es «Yahvé». Los carros del Faraón los lanzó al mar,/ ahogó en el mar Rojo a sus mejores capitanes. Al soplo de tu ira se amontonaron las aguas,/ las corrientes se alzaron como un dique,/ las olas se cuajaron en el mar. Decía el enemigo: «Los perseguiré y alcanzaré,/ repartiré el botín, se saciará mi codicia,/ empuñaré la espada, los agarrará mi mano». Pero sopló tu aliento y los cubrió el mar,/ se hundieron como plomo en las aguas formidables.

¿Quién como tú, Señor, entre los dioses?/ ¿Quién como tú, terrible entre los santos,/ temible por tus proezas, autor de maravillas? Extendiste tu diestra: se los tragó la tierra;/ guiaste con misericordia a tu pueblo rescatado,/ los llevaste con tu poder hasta tu santa morada. Lo introduces y lo plantas en el monte de tu heredad,/ lugar del que hiciste tu trono, Señor;/ santuario, Señor, que fundaron tus manos./ El Señor reina por siempre jamás. Gloria y antífona 2 Antífona 3 - Alabad al Señor todas las naciones. +

Salmo 116 Alabad al Señor, todas las naciones,/ + aclamadlo, todos los pueblos: Firme es su misericordia con nosotros,/ su fidelidad dura por siempre. Gloria y antífona 3

Lectura breve

Is 1, 16-18

«Lavaos, purificaos, apartad de mi vista vuestras malas acciones. Cesad de obrar mal, aprended a obrar bien; buscad lo que es justo, haced justicia al oprimido, defended al huérfano, proteged a la viuda. Entonces, venid, y litigaremos –dice el Señor–. Aunque vuestros pecados sean como la grana, blanquearán como la nieve; aunque sean rojos como escarlata, quedarán blancos como lana».

Responsorio breve

V Él me librará de la red del cazador. R Él me librará de la red del cazador. V Me cubrirá con su plumaje. R Él me librará de la red del cazador. V Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo. R Él me librará de la red del cazador.

Cántico de Zacarías, pág. 4

Antífona: «Amad a vuestros enemigos


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23 de Febrero - Sábado - Palabra de Dios para cada día

y rogad por los que os persiguen; así seréis hijos de vuestro Padre celestial», dice el Señor.

Preces Glorifiquemos a Cristo, que para hacer de nosotros creaturas nuevas ha instituido el baño del bautismo y nos alimenta con su palabra y su carne, y supliquémosle, diciendo: Renuévanos con tu gracia, Señor. Señor Jesús, tú que eres manso y humilde de corazón, danos entrañas de misericordia, bondad y humildad. * y danos comprensión para con todos. Que sepamos ayudar a los necesitados y consolar a los que sufren, * para imitarte a ti, el buen Samaritano. Que María, la Virgen Madre, interceda por las vírgenes que se han consagrado a tu servicio, * para que vivan su virginidad con un grande amor hacia ti, en bien de la Iglesia.

Concédenos la abundancia de tu misericordia * y perdona la multitud de nuestros pecados y el castigo que por ellos merecemos. (Se pueden añadir algunas intenciones libres)

Digamos juntos la oración que Cristo nos enseñó y pidamos al Padre que nos libre del mal: Padre nuestro.

Oración Padre eterno, convierte hacia ti nuestros corazones, para que, viviendo consagrados a tu servicio, te busquemos siempre a ti, que eres lo único necesario, y practiquemos la caridad en todas nuestras acciones. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

Conclusión

V El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. R Amén.

PALABRA DE DIOS PARA CADA DÍA Lectura: Mt 5,43-48 Ante cualquier cambio que se produce, enseguida se lo bautiza de “revolución”. Corre por los medios de comunicación, como un fuego sin control. Existen revoluciones silenciosas, con mucho más impacto, que no se anuncian. Estas revoluciones se hacen aunque no tengan publicidad. Una de estas revoluciones silenciosas la desencadenó Jesús de Nazaret: “Amen a sus enemigos, oren por sus perseguidores” (Mt 5,44). Junto al dicho conocido: “Ojo por ojo”, existe otro que también circula en la sociedad: “Hago el bien al que me lo hace”. Si seguimos el primero, conseguiremos una sociedad de ciegos. Este tipo de ciegos desgraciadamente son legión. Si seguimos el segundo, la sociedad será un club donde solo entran los amiguetes. En ambos casos, la sociedad tendrá graves carencias. Los discípulos de Jesús estamos convocados a formar parte activa de la “revolución del amor”, en la que se conjuga el verbo “amar” en todos sus tiempos y modalidades. Y se destierra del diccionario por desuso, el verbo “odiar”. Tal palabra ni si mencione entre nosotros. Apúntate a esta “revolución del amor”, activa y silenciosa. P. Antonio Danoz, Redentorista


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24 de Febrero - II Domingo de Cuaresma /C Oración de la Tarde - I Vísperas

Invitación: La cruz, como signo de la muerte violenta de Jesús, y la resurrección, como signo de su gloria, preside nuestra ruta cuaresmal. Las palabras de Pablo nos ponen en alerta: “Se lo decía con frecuencia y ahora se lo repito con lágrimas en los ojos: muchos viven como enemigos de la cruz de Cristo…Nosotros esperamos recibir al Señor Jesucristo, que transformará nuestro cuerpo mortal haciéndolo semejante a su cuerpo glorioso” (Fil 3,18.20-21).

Invocación inicial

V Dios mío, ven en mi auxilio. R Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Himno, I Vísperas, pág. 83 Antífona 1 - Jesús tomó consigo a Pedro a Santiago y a su hermano Juan, y los llevó aparte a un alto monte, y se transfiguró en su presencia.

Salmo 118, 105-112 Lámpara es tu palabra para mis pasos,/ luz en mi sendero;/ + lo juro y lo cumpliré:/ guardaré tus justos mandamientos;/ ¡estoy tan afligido!/ Señor, dame vida según tu promesa. Acepta, Señor, los votos que pronuncio,/ enséñame tus mandatos;/ mi vida está siempre en peligro,/ pero no olvido tu voluntad;/ los malvados me tendieron un lazo,/ pero no me desvié de tus decretos. Tus preceptos son mi herencia perpetua,/ la alegría de mi corazón;/ inclino mi corazón a cumplir tus leyes,/ siempre y cabalmente. Gloria y antífona 1 Antífona 2 - Su rostro se puso brillante como el sol y sus vestidos se volvieron blancos como la luz.

Salmo 15 Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti;/ yo digo al Señor: «Tú eres mi

bien»/ Los dioses y señores de la tierra/ no me satisfacen. Multiplican las estatuas/ de dioses extraños;/ no derramaré sus libaciones con mis manos,/ ni tomaré sus nombres en mis labios. El Señor es mi heredad y mi copa;/ mi suerte está en tu mano:/ me ha tocado un lote hermoso,/ me encanta mi heredad. Bendeciré al Señor, que me aconseja,/ hasta de noche me instruye internamente./ Tengo siempre presente al Señor,/ con él a mi derecha no vacilaré. Por eso se me alegra el corazón,/ se gozan mis entrañas,/ y mi carne descansa serena./ Porque no me entregarás a la muerte,/ ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción. Me enseñarás el sendero de la vida,/ me saciarás de gozo en tu presencia,/ de alegría perpetua a tu derecha. Gloria y antífona 2 Antífona 3 - Moisés y Elías hablaban de la muerte que Jesús iba a padecer en Jerusalén.

Cántico

Fil 2, 6-11

Cristo, a pesar de su condición divina,/ no hizo alarde de su categoría de Dios,/ al contrario, se anonadó a sí mismo,/ y tomó la condición de esclavo,/ pasando por uno de tantos. Y así, actuando como un hombre cualquiera,/ se rebajó hasta someterse


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24 de Febrero - II Domingo de Cuaresma /C

incluso a la muerte/ y una muerte de cruz. Por eso Dios lo levantó sobre todo/ y le concedió el «Nombre-sobre-todonombre»;/ de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble/ en el cielo, en la tierra, en el abismo/ y toda lengua proclame:/ Jesucristo es Señor; para gloria de Dios Padre. Gloria y antífona 3

Lectura breve

2Co 6, 1-4a

Os exhortamos a que deis pruebas de no haber recibido en vano la gracia de Dios, pues dice él en la Escritura: «En el tiempo propicio te escuché, y te ayudé en el día de salvación». Ahora es el tiempo propicio, ahora es el día de salvación. A nadie queremos dar nunca motivo de escándalo, a fin de no hacer caer en descrédito nuestro ministerio, antes al contrario, queremos acreditarnos siempre en todos como verdaderos servidores de Dios.

Responsorio breve V Escúchanos, Señor y ten piedad, porque hemos pecado contra ti. R Escúchanos, Señor, y ten piedad, porque hemos pecado contra ti. V Cristo, oye los ruegos de los que te suplicamos. R Porque hemos pecado contra ti. V Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. R Escúchanos, Señor, y ten piedad, porque hemos pecado contra ti.

Cántico de la Sma. Vg. Mª, pág. 3 Antífona: De la nube salió una voz que dijo: «Ése es mi Hijo amado, en quien tengo mis complacencias, escuchadlo». Preces Bendigamos al Señor, solícito y providente para con todos los hombres, e invoquemos, diciendo: Salva, Señor, a los que has redimido.

Señor, fuente de todo bien y origen de toda verdad, llena con tus dones a todos los obispos, * y conserva en la doctrina de los apóstoles a los fieles que les han sido confiados. Que aquellos que se nutren con el mismo pan de vida vivan unidos en la caridad, * para que todos seamos uno en el cuerpo de tu Hijo. Que nos despojemos de nuestra vieja condición humana y de sus obras, * y nos renovemos a imagen de Cristo, tu Hijo. Concede a tu pueblo que por la penitencia obtenga el perdón de sus pecados * y tenga parte en los méritos de Jesucristo. (Se pueden añadir algunas intenciones libres)

Haz que nuestros hermanos difuntos puedan alabarte eternamente en el cielo, * y que nosotros esperemos confiadamente unirnos a ellos en tu reino. Pidamos a nuestro Padre, con las palabras que Cristo nos enseñó, que nos dé la fuerza que necesitamos para no caer en la tentación: Padre nuestro.

Oración Señor, Padre santo, que nos has mandado escuchar a tu amado Hijo, aliméntanos con el gozo interior de tu palabra, para que, purificados por ella, podamos contemplar tu gloria con mirada limpia en la perfección de tus obras. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

Conclusión

V El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. R Amén.


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24 de Febrero - II Domingo de Cuaresma /C

Oración de la Noche - Completas

Invitación: El primer anuncio de Jesús a los discípulos de que tenía que subir a Jerusalén, sufrir la muerte y al tercer día resucitar, los había desconcertado. Pedro no se lo puede creer y trata de impedirlo. Necesitaban ser fortalecidos en la fe, para superar la prueba. Con su Transfiguración, Jesús nos conforta, para no ceder a la tentación de abandonar el camino que nos lleva a su resurrección gloriosa, pasando por la cruz. (Completas: Textos comunes, pág. 8 y propios del Domingo I Vísperas, pág. 11).

Oración de la Mañana - Laudes

Invitación: Jesús se presenta transfigurado ante nuestros ojos, como se manifestó a Pedro, a Santiago y a Juan en el Tabor. Es un anticipo de lo que viviremos el día de Pascua, cuando se nos presente resucitado. Es el mismo del Tabor, el de la cruz y el de la Pascua. Con su imagen luminosa preside nuestra peregrinación cuaresmal hacia la Pascua. No lo perdamos de vista durante el camino.

Invocación inicial

V Señor, abre mis labios. R Y mi boca proclamará tu alabanza. En forma opcional se dice luego el salmo 94, ver pág. 3, con la antífona siguiente:

Antífona (para el salmo invitatorio): A Cristo, el Señor, que por nosotros fue tentado y por nosotros murió, venid, adorémosle.

Himno de Laudes, pág. 83 Antífona 1 - La diestra del Señor es poderosa, la diestra del Señor es excelsa.

Salmo 117 Dad gracias al Señor porque es bueno,/ porque es eterna su misericordia. Diga la casa de Israel:/ eterna es su misericordia. Diga la casa de Aarón:/ eterna es su misericordia. Digan los fieles del Señor:/ eterna es su misericordia. En el peligro grité al Señor,/ y me escuchó, poniéndome a salvo.

El Señor está conmigo: no temo;/ ¿qué podrá hacerme el hombre? El Señor está conmigo y me auxilia,/ veré la derrota de mis adversarios. Mejor es refugiarse en el Señor/ que fiarse de los hombres,/ mejor es refugiarse en el Señor/ que confiar en los magnates. Todos los pueblos me rodeaban,/ en el nombre del Señor los rechacé; / me rodeaban cerrando el cerco,/ en el nombre del Señor los rechacé;/ me rodeaban como avispas,/ ardiendo como fuego en las zarzas,/ en el nombre del Señor los rechacé. Empujaban y empujaban para derribarme,/ pero el Señor me ayudó;/ el Señor es mi fuerza y mi energía,/ él es mi salvación. Escuchad: hay cantos de victoria/ en las tiendas de los justos:/ «La diestra del Señor es poderosa,/ la diestra del Señor es excelsa,/ la diestra del Señor es poderosa». No he de morir, viviré/ para contar las hazañas del Señor./ Me castigó, me castigó el Señor,/ pero no me entregó a la muerte.


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24 de Febrero - II Domingo de Cuaresma /C

Abridme las puertas del triunfo,/ y entraré para dar gracias al Señor.

Bendito eres en la bóveda del cielo:/ a ti honor y alabanza por los siglos.

Ésta es la puerta del Señor:/ los vencedores entrarán por ella.

Creaturas todas del Señor, bendecid al Señor/ ensalzadlo con himnos por los siglos. Gloria y antífona 2

Te doy gracias porque me escuchaste/ y fuiste mi salvación. La piedra que desecharon los arquitectos/ es ahora la piedra angular./ Es el Señor quien lo ha hecho,/ ha sido un milagro patente. Éste es el día en que actuó el Señor:/ sea nuestra alegría y nuestro gozo./ Señor, danos la salvación;/ Señor, danos prosperidad. Bendito el que viene en nombre del Señor,/ os bendecimos desde la casa del Señor;/ el Señor es Dios: él nos ilumina.

Antífona 3 - Alabad al Señor por sus obras magníficas.

Salmo 150 Alabad al Señor en su templo,/ alabadlo en su augusto firmamento. Alabadlo por sus obras magníficas,/ alabadlo por su inmensa grandeza. Alabadlo tocando trompetas,/ alabadlo con arpas y cítaras, alabadlo con tambores y danzas,/ alabadlo con trompas y flautas,

Ordenad una procesión con ramos/ hasta los ángulos del altar.

alabadlo con platillos sonoros,/ alabadlo con platillos vibrantes.

Tú eres mi Dios, te doy gracias;/ Dios mío, yo te ensalzo.

Todo ser que alienta, alabe al Señor. Gloria y antífona 3

Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia. Gloria y antífona 1

Lectura breve

Antífona 2 - Cantemos el himno que cantaban los tres jóvenes en el horno de fuego bendiciendo al Señor.

Cántico

Dn 3, 52-57

Bendito eres, Señor, Dios de nuestros padres:/ a ti gloria y alabanza por los siglos. Bendito tu nombre, santo y glorioso:/ a él gloria y alabanza por los siglos. Bendito eres en el templo de tu santa gloria:/ a ti gloria y alabanza por los siglos. Bendito eres sobre el trono de tu reino:/ a ti gloria y alabanza por los siglos. Bendito eres tú, que sentado sobre querubines/ sondeas los abismos:/ a ti gloria y alabanza por los siglos.

Ne 8, 9. 10

Este día está consagrado al Señor vuestro Dios; no hagáis duelo ni lloréis. No estéis tristes: la alegría del Señor es vuestra fortaleza.

Responsorio breve V Cristo, Hijo del Dios vivo, ten piedad de nosotros. R Cristo, Hijo del Dios vivo, ten piedad de nosotros. V Tu que fuiste triturado por nuestros crímenes. R Ten piedad de nosotros. V Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. R Cristo, Hijo del Dios vivo, ten piedad de nosotros.

Cántico de Zacarías, pág. 4

Antífona: Por medio del Evangelio, nuestro Salvador Jesucristo destruyó la muerte y sacó a la luz la vida inmortal.


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24 de Febrero - II Domingo de Cuaresma /C

Preces Glorifiquemos a Dios, cuya bondad es infinita, y elevemos a él nuestra oración por medio de Jesucristo, que está siempre vivo para interceder en favor nuestro; digámosle: Enciende, Señor, en nosotros la llama de tu amor. Dios de misericordia, haz que hoy nos entreguemos generosamente a las obras de amor al prójimo, * para que tu misericordia, a través de nosotros, llegue a todos los hombres. Tú que en el arca salvaste a Noé de las aguas del diluvio, * salva por el agua del bautismo a los catecúmenos. Concédenos vivir no sólo de pan, * sino de toda palabra que sale de tu boca.

Haz que, con tu ayuda, venzamos toda disensión * y podamos gozarnos en el don de tu paz y de tu amor. (Se pueden añadir algunas intenciones libres)

Invoquemos a Dios Padre con la oración que nos enseñó: Padre nuestro.

Oración Señor, Padre santo, que nos has mandado escuchar a tu amado Hijo, aliméntanos con el gozo interior de tu palabra, para que, purificados por ella, podamos contemplar tu gloria con mirada limpia en la perfección de tus obras. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

Conclusión

V El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. R Amén.

Oración de la Tarde - II Vísperas

Invitación: La Biblia señala la montaña como uno de los lugares del encuentro con Dios. Jesús eligió una montaña para revelar a los discípulos la gloria que posee como Hijo de Dios. En la escena que ofrece Lucas encontramos elementos para orar. Contemplación: “Delante de sus ojos se transfiguró”. Escucha: De la nube salió una voz: “Éste es mi Hijo predilecto”. Diálogo: Jesús conversaba con Moisés y Elías: “Hablaban de su muerte” (Lc 9,29.31.35).

Invocación inicial

V Dios mío, ven en mi auxilio. R Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Himno, II Vísperas, pág. 83 Antífona 1 - Desde Sión extenderá el Señor el poder de tu cetro, entre esplendores sagrados.

Salmo 109, 1-5.7 Oráculo del Señor a mi Señor:/ «Siéntate a mi derecha,/ y haré de tus enemigos /estrado de tus pies». Desde Sión extenderá el Señor/ el

poder de tu cetro:/ somete en la batalla a tus enemigos. «Eres príncipe desde el día de tu nacimiento,/ entre esplendores sagrados;/ yo mismo te engendré, como rocío,/ antes de la aurora». El Señor lo ha jurado y no se arrepiente:/ «Tú eres sacerdote eterno / según el rito de Melquisedec». El Señor a tu derecha, el día de su ira,/ quebrantará a los reyes. En su camino beberá del torrente,/ por eso levantará la cabeza. Gloria y antífona 1 Antífona 2 - Adoramos a un solo Dios, que hizo el cielo y la tierra.


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24 de Febrero - II Domingo de Cuaresma /C

Salmo 113 B No a nosotros, Señor, no a nosotros,/ sino a tu nombre da la gloria;/ por tu bondad, por tu lealtad./ ¿Por qué han de decir las naciones:/ «Dónde está su Dios»? Nuestro Dios está en el cielo,/ lo que quiere lo hace./ Sus ídolos, en cambio, son plata y oro,/ hechura de manos humanas:/ tienen boca, y no hablan;/ tienen ojos, y no ven;/ tienen orejas, y no oyen;/ tienen nariz, y no huelen; tienen manos, y no tocan;/ tienen pies, y no andan;/ no tiene voz su garganta:/ que sean igual los que los hacen,/ cuantos confían en ellos. Israel confía en el Señor:/ él es su auxilio y su escudo./ La casa de Aarón confía en el Señor:/ él es su auxilio y su escudo./ Los fieles del Señor confían en el Señor:/ él es su auxilio y su escudo. Que el Señor se acuerde de nosotros y nos bendiga,/ bendiga a la casa de Israel,/ bendiga a la casa de Aarón;/ bendiga a los fieles del Señor,/ pequeños y grandes. Que el Señor les acreciente,/ a ustedes y a sus hijos;/ benditos sean del Señor,/ que hizo el cielo y la tierra./ El cielo pertenece al Señor,/ la tierra se la ha dado a los hombres. Los muertos ya no alaban al Señor,/ ni los que bajan al silencio./ Nosotros, sí, bendeciremos al Señor/ ahora y por siempre. Gloria y antífona 2 Antífona 3 - Dios no perdonó a su propio Hijo, sino que lo entregó a la muerte por todos nosotros.

Cántico

1Pe 2, 21b-24

Cristo padeció por nosotros,/ dejándonos un ejemplo/ para que sigamos sus huellas. Él no cometió pecado/ ni encon-

traron engaño en su boca;/ cuando le insultaban,/ no devolvía el insulto;/ en su pasión no profería amenazas;/ al contrario,/ se ponía en manos del que juzga justamente. Cargado con nuestros pecados subió al leño,/ para que, muertos al pecado,/ vivamos para la justicia./ Sus heridas nos han curado. Gloria y antífona 3

Lectura breve

1Co 9, 24-25

Los atletas que corren en el estadio corren todos, pero uno solo consigue el premio. Corred como él, para conseguirlo. Todo atleta se impone moderación en todas sus cosas. Ellos lo hacen para alcanzar una corona que se marchita; nosotros una que no se ha de marchitar jamás.

Responsorio breve

V Escúchanos, Señor, y ten piedad, porque hemos pecado contra ti. R Escúchanos, Señor, y ten piedad, porque hemos pecado contra ti. V Cristo, oye los ruegos de los que te suplicamos. R Porque hemos pecado contra ti. V Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. R Escúchanos, Señor, y ten piedad, porque hemos pecado contra ti.

Cántico de la Sma. Vg. Mª, pág. 3 Antífona: A nadie deis a conocer esta visión hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos. Preces Demos siempre gracias a Cristo, nuestra cabeza y nuestro maestro, que vino a servir y a hacer el bien a todos, y digámosle humilde y confiadamente: Atiende, Señor, a tu Iglesia. Asiste, Señor, a los obispos y presbíteros de la Iglesia y haz que cumplan bien su misión de ser instrumentos tuyos, cabeza y pastor de la Iglesia, * para que por medio de


24 de Febrero - Domingo - Oración de Noche - Completas / Palabra de Dios para cada día

ti conduzcan a todos los hombres al Padre. Que tus ángeles sean compañeros de camino de los que están de viaje, * para que se vean libres de todo peligro de cuerpo y de alma. Enséñanos, Señor, a servir a todos los hombres, * imitándote a ti, que viniste a servir y no a ser servido. Haz que en toda comunidad humana reine un espíritu fraternal, * para que, estando tú en medio de ella, sea como una plaza fuerte. (Se pueden añadir algunas intenciones libres)

Sé misericordioso, Señor, con todos los difuntos * y admítelos a contemplar la luz de tu rostro.

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Unidos fraternalmente, dirijamos al Padre nuestra oración común: Padre nuestro.

Oración Señor, Padre santo, que nos has mandado escuchar a tu amado Hijo, aliméntanos con el gozo interior de tu palabra, para que, purificados por ella, podamos contemplar tu gloria con mirada limpia en la perfección de tus obras. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

Conclusión

V El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. R Amén.

Oración de la Noche - Completas

Invitación: Pedro se encontraba feliz con tan buena compañía: Jesús transfigurado, hablando con Moisés y Elías. Se encontraba en la gloria. Quería que la escena se eternizara. Pero sonó una voz: “Éste es mi Hijo amado, escúchenlo” (Lc 9,35). Escucharlo significa ponerse en camino con él. Hay que descender del monte, porque aún queda camino por andar hasta reencontrarse con otra escena parecida después de resucitar. (Completas: Textos comunes, pág. 8 y propios del Domingo II Vísperas, pág. 13).

PALABRA DE DIOS PARA CADA DÍA Lectura: Lc 9,28-36 Están de moda las operaciones de estética para cambiar la imagen, de reconstrucción de rostros desfigurados. El relato de la Transfiguración que ofrece el evangelista, invita a realizarnos una operación a fondo de cambio de imagen. Todos necesitamos algún retoque serio. Algunos, quizá necesiten un trasplante. La imagen que Jesús ofrece a los tres discípulos en el monte, no era la que ellos contemplaban todos los días. Mucho había cambiado el rostro, hasta la ropa no era la misma. De hecho, el evangelista adelanta a este momento, la imagen de Jesús resucitado. Claro que está cambiado. Pedro se siente feliz con la nueva imagen de Jesús. Hace una propuesta: quedarse ya para siempre en aquel lugar. No se propone cambiar él su propia imagen. Tampoco se lo solicita a Jesús. Se siente muy a gusto en su propia piel. Hoy se nos ofrece la oportunidad de realizar una opresión a fondo de cambio de imagen. El modelo es Jesús resucitado. Pablo escribe a la comunidad de Corinto: “Todos seremos transformados”. “Así como llevamos la imagen del hombre terrestre, llevaremos también la del celestial” (1Co 15.49.51). P. Antonio Danoz, Redentorista


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25 de Febrero - Lunes, Feria, II Semana de Cuaresma Oración de la Mañana - Laudes

Invitación: En este tiempo de oración al comenzar la jornada, ahondemos en el misterio de la Cuaresma. La salvación de la humanidad es obra del amor del Padre, que entregó a su Hijo por todos nosotros. Su misión en el mundo fue de salvación, no de condenación. Pablo se pregunta: “¿Quién condenará? ¿Será acaso Cristo, que murió, más aún, que resucitó y está a la derecha de Dios, y que intercede por nosotros? (Rm 8,34). Tenemos un intercesor maravilloso ante Dios.

Invocación inicial

Una sima grita a otra sima/ con voz de cascadas:/ tus torrentes y tus olas/ me han arrollado.

En forma opcional se dice luego el salmo 94, ver pág. 3, con la antífona siguiente:

Antífona (para el salmo invitatorio):

De día el Señor/ me hará misericordia,/ de noche cantaré la alabanza/ del Dios de mi vida.

Himno, Feria de Cuaresma, pág. 83

Diré a Dios: Roca mía,/ ¿por qué me olvidas?/ ¿Por qué voy andando, sombrío,/ hostigado por mi enemigo?

V Señor, abre mis labios. R Y mi boca proclamará tu alabanza.

A Cristo, el Señor, que por nosotros fue tentado y por nosotros murió, venid, adorémosle.

Antífona 1 - ¿Cuándo entraré a ver el rostro de Dios?

Salmo 41 Como busca la cierva/ corrientes de agua,/ así mi alma te busca/ a ti, Dios mío; tiene sed de Dios,/ del Dios vivo:/ ¿cuándo entraré a ver/ el rostro de Dios? Las lágrimas son mi pan/ noche y día,/ mientras todo el día me repiten:/ «¿Dónde está tu Dios?». Recuerdo otros tiempos,/ y mi alma desfallece de tristeza:/ cómo marchaba a la cabeza del grupo,/ hacia la casa de Dios,/ entre cantos de júbilo y alabanza,/ en el bullicio de la fiesta. ¿Por qué te acongojas, alma mía,/ por qué te me turbas?/ Espera en Dios, que volverás a alabarlo:/ «Salud de mi rostro, Dios mío». Cuando mi alma se acongoja,/ te recuerdo,/ desde el Jordán y Hermón/ y el Monte Menor.

Se me rompen los huesos/ por las burlas del adversario;/ todo el día me preguntan:/ «¿Dónde está tu Dios?» ¿Por qué te acongojas, alma mía,/ por qué te me turbas?/ Espera en Dios, que volverás a alabarlo:/ «Salud de mi rostro, Dios mío». Gloria y antífona 1 Antífona 2 - Muéstranos, Señor, tu gloria y tu compasión.

Cántico

Sir 36, 1-7. 13-16

Sálvanos, Dios del universo,/ infunde tu terror a todas las naciones;/ amenaza con tu mano al pueblo extranjero,/ para que sienta tu poder. Como les mostraste tu santidad al castigarnos,/ muéstranos así tu gloria castigándolos a ellos:/ para que sepan, como nosotros lo sabemos,/ que no hay Dios fuera de ti. Renueva los prodigios, repite los portentos,/ exalta tu mano, robustece tu brazo. Reúne a todas las tribus de Jacob/ y dales su heredad como antiguamente.


25 de Febrero - Lunes, Feria, II Semana de Cuaresma

Ten compasión del pueblo que lleva tu nombre,/ de Israel, a quien nombraste tu primogénito./ Ten compasión de tu ciudad santa,/ de Jerusalén, lugar de tu reposo. Llena a Sión de tu majestad,/ y al templo de tu gloria. Gloria y antífona 2 Antífona 3 - Bendito eres, Señor, en la bóveda del cielo.

Salmo 18 A

El cielo proclama la gloria de Dios,/ el firmamento pregona la obra de sus manos:/ el día al día le pasa el mensaje,/ la noche a la noche se lo murmura. Sin que hablen, sin que pronuncien,/ sin que resuene su voz,/ a toda la tierra alcanza su pregón/ y hasta los límites del orbe su lenguaje. Allí le ha puesto su tienda al sol:/ él sale como el esposo de su alcoba,/ contento como un héroe, a recorrer su camino. Asoma por un extremo del cielo,/ y su órbita llega al otro extremo:/ nada se libra de su calor. Gloria y antífona 3

Lectura breve

Ex 19, 4-6a

Vosotros habéis visto cómo os saqué sobre alas de águila y os traje hacia mí; ahora pues, si queréis obedecerme y guardar mi alianza, seréis mi especial propiedad entre todos los pueblos, pues mía es toda la tierra. Seréis para mí un reino de sacerdotes y una nación santa.

Responsorio breve

V Él me librará de la red del cazador. R Él me librará de la red del cazador. V Me cubrirá con su plumaje. R Él me librará de la red del cazador. V Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. R Él me librará de la red del cazador.

Cántico de Zacarías, pág. 4

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Antífona: «Sed misericordiosos, como es misericordioso vuestro Padre», dice el Señor.

Preces Alabemos a Dios, nuestro Padre, que nos concede ofrecerle el sacrificio de alabanza cuaresmal, y supliquémosle, diciendo: Ilumínanos Señor, con tu Palabra. Dios todopoderoso y compasivo, concédenos el espíritu de oración y de penitencia, * y danos un verdadero deseo de amarte a ti y a nuestros hermanos. Concédenos ser constructores de tu reino, para que todas las cosas tengan a Cristo por cabeza * y abunde la justicia y la paz en toda la tierra. Haz que sepamos descubrir la bondad y hermosura de tu creación, * para que su belleza se haga alabanza en nuestros labios. Perdónanos por haber ignorado la presencia de Cristo en los pobres, los sencillos y los marginados, * y por no haber atendido a tu Hijo en estos hermanos nuestros. (Se pueden añadir algunas intenciones libres)

Impulsados por el Espíritu que nos hace clamar: «¡Padre!», invoquemos a nuestro Dios: Padre nuestro.

Oración Señor, tú que para nuestro progreso espiritual nos mandas dominar nuestro cuerpo mediante la austeridad, ayúdanos a huir también de todo pecado y a entregarnos, con amor filial, al cumplimiento de tus mandatos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

Conclusión

V El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. R Amén.


144

25 de Febrero - Lunes, Feria, II Semana de Cuaresma

Oración de la Tarde - Vísperas

Invitación: Jesús nos propone en el discurso sobre el monte una magnífica tarea para este tiempo de Cuaresma: practicar la misericordia. En estos días nos acompaña el salmo 51 que empieza: “Misericordia, Dios mío, por tu bondad” (Sal 51,1). La misericordia que pedimos al Señor, es la misma que nosotros tenemos que practicar con los demás. Nos lo recuerda Jesús: “Sean misericordiosos, como misericordioso es su Padre del cielo” (Lc 6,36). El listón nos lo ha puesto muy alto.

Invocación inicial

V Dios mío, ven en mi auxilio. R Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Himno, Feria de Cuaresma, pág. 84 Antífona 1 - Eres el más bello de los hombres, en tus labios se derrama la gracia.

Salmo 44

I Me brota del corazón un poema bello,/ recito mis versos a un rey;/ mi lengua es ágil pluma de escribano. Eres el más bello de los hombres,/ en tus labios se derrama la gracia,/ el Señor te bendice eternamente. Cíñete al flanco la espada, valiente:/ es tu gala y tu orgullo;/ cabalga victorioso por la verdad y la justicia, /tu diestra te enseñe a realizar proezas./ Tus flechas son agudas, los pueblos se te rinden,/ se acobardan los ene-migos del rey. Tu trono, ¡oh Dios!, permanece para siempre;/ cetro de rectitud es tu cetro real;/ has amado la justicia y odiado la impiedad:/ por eso el Señor, tu Dios, te ha ungido/ con aceite de júbilo entre todos tus compañeros. A mirra, áloe y acacia huelen tus vestidos,/ desde los palacios de marfiles te deleitan las arpas./ Hijas de reyes salen a tu encuentro,/ de pie a tu

derecha está la reina/ enjoyada con oro de Ofir. Gloria y antífona 1 Antífona 2 - Llega el esposo, salid a recibirlo. II Escucha, hija, mira: inclina el oído,/ olvida tu pueblo y la casa paterna:/ prendado está el rey de tu belleza, / póstrate ante él, que él es tu señor./ La ciudad de Tiro viene con regalos,/ los pueblos más ricos buscan tu favor. Ya entra la princesa, bellísima,/ vestida de perlas y brocado;/ la llevan ante el rey, con séquito de vírgenes,/ la siguen sus compañeras:/ las traen entre alegría y algazara,/ van entrando en el palacio real. «A cambio de tus padres tendrás hijos,/ que nombrarás príncipes por toda la tierra». Quiero hacer memorable tu nombre/ por generaciones y generaciones,/ y los pueblos te alabarán/ por los siglos de los siglos. Gloria y antífona 2 Antífona 3 - Dios proyectó hacer que todas las cosas tuviesen a Cristo por cabeza, cuando llegase el momento culminante.

Cántico

Ef 1, 3-10

Bendito sea Dios,/ Padre de nuestro Señor Jesucristo, /que nos ha bendecido en la persona de Cristo/ con toda clase de bienes espirituales y celestiales. Él nos eligió en la persona de Cristo,/


25 de Febrero - Lunes, Feria, II Semana de Cuaresma

antes de crear el mundo,/ para que fuésemos consagrados/ e irreprochables ante él por el amor. Él nos ha destinado en la persona de Cristo,/ por pura iniciativa suya,/ a ser sus hijos, /para que la gloria de su gracia,/ que tan generosamente nos ha concedido/ en su querido Hijo,/ redunde en alabanza suya. Por este Hijo, por su sangre,/ hemos recibido la redención,/ el perdón de los pecados./ El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia/ ha sido un derroche para con nosotros,/ dándonos a conocer el misterio de su voluntad. Éste es el plan/ que había proyectado realizar por Cristo /cuando llegase el momento culminante:/ hacer que todas las cosas tuviesen a Cristo/ por cabeza,/ las del cielo y las de la tierra. Gloria y antífona 3

Lectura breve

Rom 12, 1-2

Os exhorto, por la misericordia de Dios, a presentar vuestros cuerpos como hostia viva, santa, agradable a Dios; éste es vuestro culto razonable. Y no os ajustéis a este mundo, sino transformaos por la renovación de la mente, para que sepáis discernir lo que es la voluntad de Dios, lo bueno, lo que agrada, lo perfecto.

Responsorio breve

V Yo dije: «Señor, ten misericordia». R Yo dije: «Señor, ten misericordia». V Sáname, porque he pecado contra ti. R Señor, ten misericordia. V Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. R Yo dije: «Señor, ten misericordia».

Cántico de la Sma. Vg. Mª, pág. 3 Antífona: «No juzguéis y no seréis juzgados; con la medida con que midáis se os medirá a vosotros», dice el Señor. Preces Bendigamos a Dios, nuestro Padre, que por la palabra de su Hijo prometió

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escuchar la oración de los que se reúnen en su nombre, y, confiados en esta promesa, supliquémosle, diciendo: Escucha a tu pueblo, Señor. Señor, tú que en la montaña del Sinaí diste a conocer tu ley por medio de Moisés y la perfeccionaste luego por Cristo, * haz que todos los hombres descubran que tienen esta ley inscrita en el corazón y que la deben guardar para hacer efectiva la alianza que has hecho con ellos. Concede a los superiores fraternal solicitud hacia los que les han sido confiados, * y a los súbditos espíritu de obediente colaboración. Fortalece el espíritu y el corazón de los misioneros * y suscita en todas partes colaboradores de su obra. Que los niños crezcan en gracia y en edad, * y que los jóvenes se abran con sinceridad a tu amor. (Se pueden añadir algunas intenciones libres)

Acuérdate de nuestros hermanos que ya duermen el sueño de la paz * y dales parte en la vida eterna. Digamos a nuestro Padre, juntamente con Jesús, la oración que él enseñó: Padre nuestro.

Oración Señor, tú que para nuestro progreso espiritual nos mandas dominar nuestro cuerpo mediante la austeridad, ayúdanos a huir también de todo pecado y a entregarnos, con amor filial, al cumplimiento de tus mandatos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

Conclusión

V El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. R Amén.


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26 de Febrero - Martes, Feria, II Semana de Cuaresma

Oración de la Noche - Completas

Invitación: En nuestra oración que cierra el día, recordemos otra enseñanza de Jesús en el discurso sobre el monte: la generosidad. En este campo no tengamos miedo en excedernos. Por muy generosos que seamos, nunca alcanzaremos al Señor, cuya generosidad no conoce límite. Generosos en el amor; generosos en el perdón; generosos en hacer el bien, sin dejarnos vencer por la fatiga. (Completas: Textos comunes, pág. 8 y propios del Lunes, pág. 15)

PALABRA DE DIOS PARA CADA DÍA Lectura: Lc 6,36-38 La antigua ley establece un principio que ha de ser fundamento de la ética que nos ofrece la Biblia: “Sean santos, porque yo, el Señor su Dios, soy santo (Lev 9,2). Se establece al ser supremo como referencia de toda ética. En el nuevo testamento, se recoge este mismo mensaje. Lo hace la primera carta de Pedro (1Pe 1,16). Lucas se fija en un aspecto de la santidad, que tiene que ver con el amor: la misericordia. “Sean misericordiosos como es misericordioso el padre de ustedes” (Lc 6,36). El evangelista nos ha revelado un perfil de Dios, que se identifica con la misericordia. La misericordia está presente en toda la obra de Lucas. Esta misericordia la encarna Jesús en sus “dichos y en sus hechos”. Jesús es el samaritano, que se compadece de la humanidad herida y desvalida, abandonada al borde del camino. El discípulo ya tiene dos iconos en qué mirarse, para identificarse con el Padre del cielo que es misericordioso, y con Jesús, que hizo visible en su vida y en sus acciones la misericordia de Dios Padre. Ahora nos toca a los discípulos hacer presente en el mundo la misericordia de Dios Padre, siguiendo los pasos de Jesús. El campo de operaciones es inmenso. Ocupa el mundo entero. P. Antonio Danoz, Redentorista

26 de Febrero - Martes, Feria, II Semana de Cuaresma Oración de la Mañana - Laudes

Invitación: En su rica enseñanza sobre el monte, Jesús nos hace llegar este mensaje: “Traten a los demás, como ustedes quieren que los demás los traten a ustedes” (Mt 7,12). A esta sentencia se le ha llamado “regla de oro”. En la enseñanza de la Biblia no es nueva. Tobías se la inculcaba a su hijo: “No hagas a otro lo que a ti no te agrada” (Tob 4,15). En este día se nos ofrece la oportunidad de llevarla a la práctica.

Invocación inicial

V Señor, abre mis labios. R Y mi boca proclamará tu alabanza. En forma opcional se dice luego el salmo 94, ver pág. 3, con la antífona siguiente:


26 de Febrero - Martes, Feria, II Semana de Cuaresma

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Antífona (para el salmo invitatorio): A Cristo, el Señor, que por nosotros fue tentado y por nosotros murió, venid, adorémosle.

Estoy piando como una golondrina,/ gimo como una paloma./ Mis ojos mirando al cielo se consumen:/ ¡Señor, que me oprimen, sal fiador por mí!

Himno, Feria de Cuaresma, pág. 83

Me has curado, me has hecho revivir,/ la amargura se me volvió paz/ cuando detuviste mi alma ante la tumba vacía/ y volviste la espalda a todos mis pecados.

Antífona 1 - Envíame, Señor, tu luz y tu verdad.

Salmo 42 Hazme justicia, ¡oh Dios!, defiende mi causa/ contra gente sin piedad,/ sálvame del hombre traidor y malvado. Tú eres mi Dios y protector,/ ¿por qué me rechazas?/ ¿Por qué voy andando sombrío,/ hostigado por mi enemigo?

El abismo no te da gracias,/ ni la muerte te alaba,/ ni esperan en tu fidelidad/ los que bajan a la fosa. Los vivos, los vivos son quienes te alaban:/ como yo ahora./ El padre enseña a sus hijos tu fidelidad.

Envía tu luz y tu verdad:/ que ellas me guíen/ y me conduzcan hasta tu monte santo,/ hasta tu morada.

Sálvame, Señor, y tocaremos nuestras arpas /todos nuestros días en la casa del Señor. Gloria y antífona 2

Que yo me acerque al altar de Dios,/ al Dios de mi alegría;/ que te dé gracias al son de la cítara,/ Señor, Dios mío.

Antífona 3 - ¡Oh Dios!, tú mereces un himno en Sión. +

¿Por qué te acongojas, alma mía,/ por qué te me turbas?/ Espera en Dios, que volverás a alabarlo:/ «Salud de mi rostro, Dios mío». Gloria y antífona 1 Antífona 2 - Protégenos, Señor, todos los días de nuestra vida.

Cántico

Is 38, 10-14. 17-20

Yo pensé: «En medio de mis días/ tengo que marchar hacia las puertas del abismo;/ me privan del resto de mis años». Yo pensé: «Ya no veré más al Señor/ en la tierra de los vivos,/ ya no miraré a los hombres/ entre los habitantes del mundo.

Salmo 64 ¡Oh Dios!, tú mereces un himno en Sión,/ + y a ti se te cumplen los votos,/ porque tú escuchas las súplicas. A ti acude todo mortal/ a causa de sus culpas;/ nuestros delitos nos abruman,/ pero tú los perdonas. Dichoso el que tú eliges y acercas/ para que viva en tus atrios:/ que nos saciemos de los bienes de tu casa,/ de los dones sagrados de tu templo. Con portentos de justicia nos respondes,/ Dios, Salvador nuestro;/ tú, esperanza del confín de la tierra/ y del océano remoto;

Levantan y enrollan mi vida/ como una tienda de pastores./ Como un tejedor devanaba yo mi vida/ y me cortan la trama».

tú que afianzas los montes de tu fuerza,/ ceñido de poder;/ tú que reprimes el estruendo del mar,/ el estruendo de las olas/ y el tumulto de los pueblos.

Día y noche me estás acabando,/ sollozo hasta el amanecer./ Me quiebras los huesos como un león,/ día y noche me estás acabando.

Los habitantes del extremo del orbe/ se sobrecogen ante tus signos,/ y a las puertas de la aurora y del ocaso/ las llenas de júbilo.


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26 de Febrero - Martes, Feria, II Semana de Cuaresma

Tú cuidas de la tierra, la riegas/ y la enriqueces sin medida;/ la acequia de Dios va llena de agua,/ preparas los trigales; riegas los surcos, igualas los terrones,/ tu llovizna los deja mullidos,/ bendices sus brotes;/ coronas el año con tus bienes,/ las rodadas de tu carro rezuman abundancia; rezuman los pastos del páramo,/ y las colinas se orlan de alegría;/ las praderas se cubren de rebaños, /y los valles se visten de mieses,/ que aclaman y cantan. Gloria y antífona 3

Lectura breve

Jl 2, 12-13

Convertíos a mí de todo corazón con ayuno, con llanto, con luto. Rasgad vuestros corazones y no vuestras vestiduras, y convertíos al Señor, vuestro Dios, porque es compasivo y misericordioso, lento a la cólera y rico en piedad; y se arrepiente de las amenazas.

solemnidad que se avecina nos unamos con mayor fervor a Cristo, nuestra Pascua. Que tu Espíritu Santo nos asista, * para que seamos testigos de tu verdad y de tu bondad ante los vacilantes y equivocados. Concédenos vivir más profundamente el misterio de Cristo, * para que podamos dar testimonio de él con más fuerza y claridad. En este tiempo de penitencia, Señor, renueva y purifica a tu Iglesia, * para que se manifieste con más claridad como signo de salvación. (Se pueden añadir algunas intenciones libres)

Porque sabemos que somos hijos de Dios, llenos de confianza nos atrevemos a decir: Padre nuestro.

Oración

Responsorio breve

Señor, vela con amor constante sobre tu Iglesia, edificada en la debilidad humana, y, pues sin ti la naturaleza mortal sucumbe, que tu protección la preserve siempre del mal y la encamine por las sendas de la salvación. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

V Me cubrirá con su plumaje. R Él me librará de la red del cazador.

Conclusión

V Él me librará de la red del cazador. R Él me librará de la red del cazador.

V Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo. R Él me librará de la red del cazador.

Cántico de Zacarías, pág. 4

Antífona: Uno solo es vuestro maestro, Cristo el Señor, que está en los cielos.

Preces Demos gracias a Dios, nuestro Padre, que nos dio a su Hijo unigénito, Palabra hecha carne, para que vivamos de ella, e invoquémosle, diciendo: Que la palabra de Cristo habite en nosotros con toda su riqueza. Concédenos escuchar con más frecuencia tu palabra en este tiempo cuaresmal, * para que en la gran

V El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. R Amén.


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26 de Febrero - Martes, Feria, II Semana de Cuaresma

Oración de la Tarde - Vísperas

Invitación: El Señor cuando perdona, su perdón elimina todo lo malo que hemos hecho. Nos dice por boca de Isaías: “Aunque sus pecados sean como el rojo más vivo, se volverán blancos como nieve” (Is 1,18). En esta Cuaresma acerquémonos a Dios, para que realice en nosotros su obra maravillosa de perdón. Y aprendamos a obrar el bien; socorramos al oprimido; defendamos a los indefensos; protejamos a los débiles.

Invocación inicial

V Dios mío, ven en mi auxilio. R Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Himno, Feria de Cuaresma, pág. 84 Antífona 1 - No podéis servir a Dios y al dinero.

Salmo 48 I Oíd esto, todas las naciones,/ escuchadlo, habitantes del orbe:/ plebeyos y nobles, ricos y pobres; mi boca hablará sabiamente,/ y serán muy sensatas mis reflexiones;/ prestaré oído al proverbio/ y propondré mi problema al son de la cítara. ¿Por qué habré de temer los días aciagos,/ cuando me cerquen y me acechen los malvados,/ que confían en su opulencia/ y se jactan de sus inmensas riquezas,/ si nadie puede salvarse/ ni dar a Dios un rescate? Es tan caro el rescate de la vida,/ que nunca les bastará/ para vivir perpetuamente/ sin bajar a la fosa. Mira: los sabios mueren,/ lo mismo que perecen los ignorantes y necios,/ y legan sus riquezas a extraños. El sepulcro es su morada perpetua/ y su casa de edad en edad,/ aunque hayan dado nombre a países. El hombre no perdura en la opulencia,/ sino que perece como los animales. Gloria y antífona 1

Antífona 2 - «Atesorad tesoros en el cielo», dice el Señor. II Éste es el camino de los confiados,/ el destino de los hombres satisfechos: son un rebaño para el abismo,/ la muerte es su pastor,/ y bajan derechos a la tumba;/ se desvanece su figura/ y el abismo es su casa. Pero a mí, Dios me salva,/ me saca de las garras del abismo/ y me lleva consigo. No te preocupes si se enriquece un hombre/ y aumenta el fasto de su casa:/ cuando muera, no se llevará nada,/ su fasto no bajará con él. Aunque en vida se felicitaba:/ «Ponderan lo bien que lo pasas»,/ irá a reunirse con sus antepasados,/ que no verán nunca la luz. El hombre rico e inconsciente/ es como un animal que perece. Gloria y antífona 2 Antífona 3 - Digno es el Cordero degollado de recibir el honor y la gloria.

Cántico

Ap 4, 11; 5, 9-10. 12

Eres digno, Señor Dios nuestro, de recibir la gloria,/ el honor y el poder/ porque tú has creado el universo;/ porque por tu voluntad lo que no existía fue creado. Eres digno de tomar el libro y abrir sus sellos,/ porque fuiste degollado/ y por tu sangre compraste para Dios/ hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación;/ y has hecho de ellos para nuestro Dios/


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26 de Febrero - Martes - Oración de la Noche - Completas

un reino de sacerdotes/ y reinan sobre la tierra.

él, y digámosle: Atrae, Señor, a todos hacia ti.

Digno es el Cordero degollado/ de recibir el poder, la riqueza y la sabiduría,/ la fuerza y el honor, la gloria y la alabanza. Gloria y antífona 3

Señor, que la luz con que resplandece el misterio de la cruz atraiga a todos los hombres, * para que te reconozcan como camino, verdad y vida.

Lectura breve Stgo 2, 14. 17. 18b Hermanos, ¿qué provecho saca uno con decir: «Yo tengo fe», si no tiene obras? ¿Podrá acaso salvarlo la fe? La fe, si no va acompañada de las obras, está muerta en su soledad. Pruébame tu fe sin obras que yo por mis obras te probaré mi fe.

Responsorio breve

V Yo dije: «Señor, ten misericordia». R Yo dije: «Señor, ten misericordia». V Sáname, porque he pecado contra ti. R Señor, ten misericordia. V Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. R Yo dije: «Señor, ten misericordia».

Cántico de la Sma. Vg. Mª, pág. 3

Antífona: Todos vosotros sois hermanos; no deis entre vosotros a nadie el título de padre, porque uno solo es vuestro Padre, el que está en los cielos; ni os proclaméis maestros, porque uno solo es vuestro maestro, el Mesías.

Preces Oremos a Jesús, el Señor, que levantado en la cruz atrae a todos hacia

Da tu agua viva a todos los sedientos de verdad, * para que su sed quede eternamente saciada. Ilumina a los científicos y a los artistas, * para que el progreso sea también camino de salvación. Mueve los corazones de los que se apartaron de ti a causa del pecado o del escándalo, * para que se conviertan a ti y permanezcan en tu amor. (Se pueden añadir algunas intenciones libres)

Admite en tu reino a todos los difuntos, * para que se alegren eternamente con la Virgen María y con todos los santos. Que el Espíritu que habita en nosotros y nos une en su amor nos ayude a decir: Padre nuestro.

Oración Señor, vela con amor constante sobre tu Iglesia, edificada en la debilidad humana, y, pues sin ti la naturaleza mortal sucumbe, que tu protección la preserve siempre del mal y la encamine por las sendas de la salvación. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

Conclusión

V El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. R Amén.

Oración de la Noche - Completas

Invitación: Muchos en nuestra sociedad se apropian el título de maestros y de dirigentes. No siempre sus enseñanzas rezuman la sabiduría que proviene de la Palabra de Dios. En ocasiones son claramente opuestas. Nosotros contamos con un Maestro, que dedicó a proclamar la mejor Buena Noticia. Escuchémoslo durante la Cuaresma. Cada día sienta cátedra en nuestros templos. Procuremos que lo haga en nuestras casas. (Completas: Textos comunes, pág. 8 y propios del Lunes, pág. 15)


27 de Febrero - Miércoles, Feria, II Semana de Cuaresma

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PALABRA DE DIOS PARA CADA DÍA

Lectura: Mt 23,1-12 Las palabras de Jesús llaman la atención por su dureza. Están dirigidas a los responsables del pueblo. Jesús se manifiesta especialmente exigente con los dirigentes sociales y religiosos, que buscan títulos, prerrogativas, puestos de honor. No soporta a los que se erigen con el título de maestro “sentando cátedra”, ignorando a los demás, a los que dicen y no hacen. Por lo que se refiere a la comunidad de discípulos, Jesús quiere que todos se sientan hermanos, con la misma dignidad, con espíritu de servicio y solidaridad. Más que grandes maestros con muchos títulos, lo que necesitan las comunidades son “maestros de vida”, testigos de lo que anuncian, servidores humildes del evangelio. En la vida social y pública, menos defensores de sus puestos de poder, que se apoderan de su puesto para crecer; menos proclamadores de justicia, y más personas que viven al nivel del ciudadano, que se interesa por solucionar sus problemas a pie de obra. La denuncia de Jesús contra los que se sirven de su puesto en el campo político, social y religioso es muy directa: “Atan fardos pesados difíciles de llevar, y se los cargan sobre las espaldas a la gente, mientras ellos se niegan a moverlos con un dedo” (Mt 23,4). Jesús indica el camino a seguir: “El mayor de ustedes que se haga servidor de los demás” (Mt 23,11). P. Antonio Danoz, Redentorista

27 de Febrero - Miércoles, Feria, II Semana de Cuaresma Oración de la Mañana - Laudes

Invitación: Por tercera vez Jesús recuerda a los discípulos que están haciendo, para que no se distraigan en otras cosas. “Miren que subimos a Jerusalén, y el Hijo del hombre será entregado a los sumos sacerdotes y letrados que lo condenarán a muerte…Al tercer día resucitará” (Mt 20,18-19). La liturgia nos lo recuerda, una vez más, para que tengamos presente el final del camino, y para no perder el paso en el cotidiano caminar.

Invocación inicial

V Señor, abre mis labios. R Y mi boca proclamará tu alabanza. En forma opcional se dice luego el salmo 94, ver pág. 3, con la antífona siguiente:

Antífona (para el salmo invitatorio): A Cristo, el Señor, que por nosotros fue tentado y por nosotros murió, venid, adorémosle.

Himno, Feria de Cuaresma, pág. 83 Antífona 1 - Dios mío, tus caminos son santos: ¿qué dios es grande como nuestro Dios?


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27 de Febrero - Miércoles, Feria, II Semana de Cuaresma

Salmo 76 Alzo mi voz a Dios gritando,/ alzo mi voz a Dios para que me oiga. En mi angustia te busco, Señor mío:/ de noche extiendo las manos sin descanso,/ y mi alma rehúsa el consuelo./ Cuando me acuerdo de Dios, gimo,/ y meditando me siento desfallecer. Sujetas los párpados de mis ojos,/ y la agitación no me deja hablar./ Repaso los días antiguos, /recuerdo los años remotos;/ de noche lo pienso en mis adentros,/ y meditándolo me pregunto: ¿Es que el Señor nos rechaza para siempre/ y ya no volverá a favorecernos? /¿Se ha agotado ya su misericordia,/ se ha terminado para siempre su promesa?/ ¿Es que Dios se ha olvidado de su bondad,/ o la cólera cierra sus entrañas? Y me digo: ¡Qué pena la mía!/ ¡Se ha cambiado la diestra del Altísimo!/ Recuerdo las proezas del Señor; / sí, recuerdo tus antiguos portentos,/ medito todas tus obras/ y considero tus hazañas. Dios mío, tus caminos son santos:/ ¿qué dios es grande como nuestro Dios? Tú, ¡oh Dios!, haciendo maravillas,/ mostraste tu poder a los pueblos;/ con tu brazo rescataste a tu pueblo,/ a los hijos de Jacob y de José. Te vio el mar, ¡oh Dios!,/ te vio el mar y tembló,/ las olas se estremecieron. Las nubes descargaban sus aguas,/ retumbaban los nubarrones,/ tus saetas zigzagueaban. Rodaba el fragor de tu trueno,/ los relámpagos deslumbraban el orbe,/ la tierra retembló estremecida. Tú te abriste camino por las aguas,/ un vado por las aguas caudalosas,/ y no quedaba rastro de tus huellas:

mientras guiabas a tu pueblo, como a un rebaño,/ por la mano de Moisés y de Aarón. Gloria y antífona 1 Antífona 2 - Mi corazón se regocija por el Señor, que humilla y enaltece.

Cántico

1Sam 2, 1-10

Mi corazón se regocija por el Señor,/ mi poder se exalta por Dios;/ mi boca se ríe de mis enemigos,/ porque gozo con tu salvación./ No hay santo como el Señor,/ no hay roca como nuestro Dios. No multipliquéis discursos altivos,/ no echéis por la boca arrogancias,/ porque el Señor es un Dios que sabe;/ él es quien pesa las acciones. Se rompen los arcos de los valientes,/ mientras los cobardes se ciñen de valor;/ los hartos se contratan por el pan,/ mientras los hambrientos no tienen ya que trabajar;/ la mujer estéril da a luz siete hijos,/ mientras la madre de muchos se marchita. El Señor da la muerte y la vida,/ hunde en el abismo y levanta;/ da la pobreza y la riqueza, /humilla y enaltece. Él levanta del polvo al desvalido,/ alza de la basura al pobre,/ para hacer que se siente entre príncipes/ y que herede un trono de gloria; /pues del Señor son los pilares de la tierra,/ y sobre ellos afianzó el orbe. Él guarda los pasos de sus amigos,/ mientras los malvados perecen en las tinieblas,/ porque el hombre no triunfa por su fuerza. El Señor desbarata a sus contrarios,/ el Altísimo truena desde el cielo,/ el Señor juzga hasta el confín de la tierra./ Él da fuerza a su Rey,/ exalta el poder de su Ungido. Gloria y antífona 2 Antífona 3 - El Señor reina, la tierra goza. +


27 de Febrero - Miércoles, Feria, II Semana de Cuaresma

Salmo 96

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Responsorio breve

El Señor reina, la tierra goza,/ + se alegran las islas innumerables./ Tiniebla y nube lo rodean,/ justicia y derecho sostienen su trono. Delante de él avanza fuego/ abrasando en torno a los enemigos;/ sus relámpagos deslumbran el orbe,/ y, viéndolos, la tierra se estremece. Los montes se derriten como cera / ante el dueño de toda la tierra;/ los cielos pregonan su justicia,/ y todos los pueblos contemplan su gloria. Los que adoran estatuas se sonrojan,/ los que ponen su orgullo en los ídolos;/ ante él se postran todos los dioses. Lo oye Sión, y se alegra,/ se regocijan las ciudades de Judá/ por tus sentencias, Señor;

V Él me librará de la red del cazador. R Él me librará de la red del cazador. V Me cubrirá con su plumaje. R Él me librará de la red del cazador. V Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo. R Él me librará de la red del cazador.

Cántico de Zacarías, pág. 4 Antífona: El Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a entregar su vida como rescate de una multitud. Preces

Demos gracias a Dios Padre, que por el Espíritu Santo ha derramado su amor en nuestros corazones, y supliquémosle, diciendo: Danos, Señor, tu Espíritu Santo.

porque tú eres Señor, /altísimo sobre toda la tierra,/ encumbrado sobre todos los dioses.

Concédenos, Señor, el espíritu de fe y de acción de gracias, * para recibir siempre con gozo lo bueno y soportar con paciencia lo adverso.

El Señor ama al que aborrece el mal,/ protege la vida de sus fieles/ y los libra de los malvados.

Haz que practiquemos la caridad no sólo en los acontecimientos importantes, * sino también en lo pequeño de nuestra vida de cada día.

Amanece la luz para el justo,/ y la alegría para los rectos de corazón./ Alegraos, justos, con el Señor,/ celebrad su santo nombre. Gloria y antífona 3

Lectura breve

Dt 7, 6. 8-9

El Señor, tu Dios, te eligió para que fueras, entre todos los pueblos de la tierra, el pueblo de su propiedad. Por el amor que os tienen y por mantener el juramento que había hecho a vuestros padres, os sacó de Egipto con mano fuerte y os rescató de la esclavitud, del dominio del Faraón, rey de Egipto. Así conocerás que el Señor, tu Dios, es el Dios verdadero, el Dios fiel que mantiene su alianza y su favor, por mil generaciones, con los que lo aman y guardan sus preceptos.

Ayúdanos a privarnos de lo superfluo, * para compartir lo nuestro con los hermanos necesitados. Concédenos llevar en nuestros cuerpos la pasión de tu Hijo, * tú que nos has vivificado en su cuerpo. (Se pueden añadir algunas intenciones libres)

Recitemos juntos la oración que Cristo nos enseñó y pidamos al Padre que nos libre siempre del mal: Padre nuestro.

Oración Señor, haz que tu pueblo persevere siempre en el camino del bien que tú has enseñado; protégelo en sus necesidades temporales, para que, sin angustia, pueda tender a los bienes eternos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.


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27 de Febrero - Miércoles, Feria, II Semana de Cuaresma

Conclusión

V El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. R Amén.

Oración de la Tarde - II Vísperas

Invitación: La oración de Vísperas se considera como “sacrificio vespertino de alabanza y de acción de gracias”. “Al caer el sol y morir el día, se debe orar necesariamente de nuevo. Cristo es el sol verdadero; al ocaso del sol del día de este mundo oramos y pedimos que venga sobre nosotros la luz; invoquemos la venida de Cristo, que nos traerá la gracia de la luz eterna” (S. Cipriano).

Invocación inicial

V Dios mío, ven en mi auxilio. R Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Himno, Feria de Cuaresma, pág. 84 Antífona 1 - Aguardamos la alegre esperanza, la aparición gloriosa de nuestro Salvador.

Salmo 61

Sólo en Dios descansa mi alma,/ porque de él viene mi salvación;/ sólo él es mi roca y mi salvación,/ mi alcázar: no vacilaré. ¿Hasta cuándo arremeteréis contra un hombre/ todos juntos, para derribarlo/ como a una pared que cede/ o a una tapia ruinosa? Sólo piensan en derribarme de mi altura,/ y se complacen en la mentira:/ con la boca bendicen,/ con el corazón maldicen. Descansa sólo en Dios, alma mía,/ porque él es mi esperanza;/ sólo él es mi roca y mi salvación,/ mi alcázar: no vacilaré. De Dios viene mi salvación y mi gloria/ él es mi roca firme,/ Dios es mi refugio. Pueblo suyo, confiad en él,/ desahogad ante él vuestro corazón,/ que Dios es nuestro refugio.

Los hombres no son más que un soplo,/ los nobles son apariencia:/ todos juntos en la balanza subirán/ más leves que un soplo. No confiéis en la opresión,/ no pongáis ilusiones en el robo;/ y aunque crezcan vuestras riquezas/ no les deis el corazón. Dios ha dicho una cosa,/ y dos cosas que he escuchado: «Que Dios tiene el poder/ y el Señor tiene la gracia;/ que tú pagas a cada uno/ según sus obras». Gloria y antífona 1 Antífona 2 - Que Dios ilumine su rostro sobre nosotros y nos bendiga.

Salmo 66 El Señor tenga piedad y nos bendiga,/ ilumine su rostro sobre nosotros;/ conozca la tierra tus caminos,/ todos los pueblos tu salvación. ¡Oh Dios!, que te alaben los pueblos,/ que todos los pueblos te alaben. Que canten de alegría las naciones,/ porque riges el mundo con justicia, / riges los pueblos con rectitud/ y gobiernas las naciones de la tierra. ¡Oh Dios!, que te alaben los pueblos,/ que todos los pueblos te alaben. La tierra ha dado su fruto,/ nos bendice el Señor, nuestro Dios./ Que Dios


27 de Febrero - Miércoles, Feria, II Semana de Cuaresma

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nos bendiga; que le teman/ hasta los confines del orbe. Gloria y antífona 2

V Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. R Yo dije: «Señor, ten misericordia».

Antífona 3 - Todo fue creado por él y para él.

Cántico de la Sma. Vg. Mª, pág. 3 Antífona: El Hijo del hombre será entregado en manos de los gentiles, para que hagan burla de él, para que lo azoten y lo crucifiquen; pero al tercer día resucitará.

Cántico

Col 1, 12-20

Damos gracias a Dios Padre,/ que nos ha hecho capaces de compartir/ la herencia del pueblo santo en la luz. Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas,/ y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido,/ por cuya sangre hemos recibido la redención, /el perdón de los pecados. Él es imagen de Dios invisible,/ primogénito de toda creatura /pues por medio de él fueron creadas todas las cosas:/ celestes y terrestres, visibles e invisibles,/ Tronos, Dominaciones, Principados, Potestades; /todo fue creado por él y para él. Él es anterior a todo, y todo se mantiene en él./ Él es también la cabeza del cuerpo de la Iglesia./ Él es el principio, el primogénito de entre los muertos, / y así es el primero en todo. Porque en él quiso Dios que residiera toda plenitud./ Y por él quiso reconciliar consigo todas las cosas: /haciendo la paz por la sangre de su cruz /con todos los seres, así del cielo como de la tierra. Gloria y antífona 3

Lectura breve

Fil 2, 12b-15a

Trabajad por vuestra salvación con respeto y seriedad. Porque es Dios el que obra en vosotros haciendo que queráis y obréis movidos por lo que a él le agrada. Hacedlo todo sin murmuraciones ni discusiones, a fin de que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha.

Responsorio breve

V Yo dije: «Señor, ten misericordia». R Yo dije: «Señor, ten misericordia». V Sáname, porque he pecado contra ti. R Señor, ten misericordia.

Preces Demos gracias a Dios Padre, que estableció en la sangre de Cristo una alianza nueva y eterna con su pueblo y la renueva en el sacramento del altar, y supliquémosle, diciendo: Bendice, Señor, a tu pueblo. Dirige, Señor, el sentir de los pueblos y la mente de sus gobernantes por los caminos de tu voluntad, * para que procuren con empeño el bien común. Aumenta el fervor de aquellos que, habiéndolo dejado todo, siguieron a Cristo, * para que su vida sea luz para los hombres y claro testimonio de la santidad de tu Iglesia. Tú que creaste a todos los hombres a imagen tuya, * haz que sintamos horror de las injusticias y desigualdades entre los hombres. Llama a tu amistad y a tu verdad a los que viven alejados de ti, * y a nosotros enséñanos cómo podemos ayudarlos. (Se pueden añadir algunas intenciones libres)

Admite a los difuntos en tu gloria, * para que te alaben eternamente. Ya que por Jesucristo somos hijos de Dios, digamos confiados a nuestro Padre: Padre nuestro.

Oración Señor, haz que tu pueblo persevere siempre en el camino del bien que tú has enseñado; protégelo en sus necesidades temporales, para que, sin angustia, pueda tender a los bienes eternos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.


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27 de Febrero - Miércoles - Oración de la Noche - Completas /Palabra de Dios para cada día

Conclusión

V El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. R Amén.

Oración de la Noche - Completas

Invitación: Al hacerse de noche, la oración nos hace partícipes de la Pascua. En ella, la “noche brilla como el día” (Pregón pascual). La oración hace crecer la esperanza, que nos mantiene en vigilia hasta que amanezca el nuevo día. El ritmo incontenible de las noches y de los días, acompaña nuestro caminar entre sombras y entre luces. Algún día la luz vencerá a las tinieblas para siempre. (Completas: Textos comunes, pág. 8 y propios del Miércoles, pág. 18)

PALABRA DE DIOS PARA CADA DÍA Lectura: Mt 20,17-28 El anuncio de Jesús no deja lugar a dudas: “Subimos a Jerusalén y el Hijo del hombre será entregado…para que lo crucifiquen. Al tercer día resucitará” (Mt 20,18-20). Santiago y Juan y los otros diez andaban en otra cosa. Había entre ellos una lucha soterrada por el poder. En disputa interviene la madre de los dos primeros. ¡Qué madre no busca los mejores puestos para sus hijos! Con el afán de conseguir su objetivo, los dos discípulos se comprometen a lo que sea. Hasta dicen estar dispuestos a beber la “copa” que Jesús había de beber, sin saber lo que decían ni a qué se comprometían. La ambición ciega los ojos y la inteligencia. Jesús aprovecha para hacer una hermosa catequesis. Muy provechosa para los discípulos de entonces y los de ahora. También para los señores del dinero y los poderosos de este mundo. Jesús denuncia abiertamente las formas de ejercer el poder en su tiempo. Eran las mismas que ahora. En eso poco hemos cambiado. Los que tienen el poder someten a los que están a sus órdenes. El cinismo es mayor, cuando se aprovechan de la gente humilde, para que bese la mano del que los oprime. El mensaje de Jesús no ofrece duda: “Entre ustedes no ha de ser así. El que quiera ser grande, que se haga servidor de los demás” (Mt 20,26). No cualquier servidor: como el Hijo del hombre que vino a servir y entregar la vida como rescate por todos (Mt 20,28). P. Antonio Danoz, Redentorista


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28 de Febrero - Jueves, Feria, II Semana de Cuaresma Oración de la Mañana - Laudes

Invitación: La oración de esta mañana se presenta llena de fuertes contrastes. Lucas ofrece una parábola llena de realismo. Puede estar tomada de cualquiera de nuestras ciudades. El rico vestido de púrpura – el pobre cubierto de andrajos; el rico banqueteando – el pobre que se contenta con las migajas; el rico construyendo graneros – el pobre que no tiene donde caerse muerto. El llamado a revertir esta situación, interpela nuestra conciencia sin palabras. Invocación inicial V Señor, abre mis labios. R Y mi boca proclamará tu alabanza. En forma opcional se dice luego el salmo 94, ver pág. 3, con la antífona siguiente:

Antífona (para el salmo invitatorio): A Cristo, el Señor, que por nosotros fue tentado y por nosotros murió, venid, adorémosle.

Himno, Feria de Cuaresma, pág. 83 Antífona 1 - Despierta tu poder, Señor, y ven a salvarnos.

Salmo 79

Pastor de Israel, escucha,/ tú que guías a José como a un rebaño; / tú que te sientas sobre querubines, resplandece/ ante Efraím, Benjamín y Manasés;/ despierta tu poder y ven a salvarnos. ¡Oh Dios!, restáuranos,/ que brille tu rostro y nos salve. Señor Dios de los ejércitos,/ ¿hasta cuándo estarás airado/ mientras tu pueblo te suplica? Le diste a comer llanto,/ a beber lágrimas a tragos;/ nos entregaste a las disputas de nuestros vecinos,/ nuestros enemigos se burlan de nosotros. Dios de los ejércitos, restáuranos,/ que brille tu rostro y nos salve. Sacaste una vid de Egipto,/ expulsaste a los gentiles, y la trasplantaste;/ le preparaste el terreno y echó raíces,/ hasta llenar el país;

su sombra cubría las montañas/ y sus pámpanos, los cedros altísimos;/ extendió sus sarmientos hasta el mar,/ y sus brotes hasta el Gran Río. ¿Por qué has derribado su cerca/ para que la saqueen los viandantes,/ la pisoteen los jabalíes/ y se la coman las alimañas? Dios de los ejércitos, vuélvete:/ mira desde el cielo, fíjate,/ ven a visitar tu viña,/ la cepa que tu diestra plantó,/ y que tú hiciste vigorosa. La han talado y le han prendido fuego:/ con un bramido hazlos perecer./ Que tu mano proteja a tu escogido,/ al hombre que tú fortaleciste./ No nos alejaremos de ti;/ danos vida, para que invoquemos tu nombre. Señor Dios de los ejércitos, restáuranos,/ que brille tu rostro y nos salve. Gloria y antífona 1 Antífona 2 - Anunciad a toda la tierra que el Señor hizo proezas.

Cántico

Is 12, 1-6

Te doy gracias, Señor,/ porque estabas airado contra mí,/ pero ha cesado tu ira/ y me has consolado. Él es mi Dios y salvador:/ confiaré y no temeré,/ porque mi fuerza y mi poder es el Señor,/ él fue mi salvación./ Y sacaréis aguas con gozo/ de las fuentes de la salvación. Aquel día, diréis:/ Dad gracias al Señor,/ invocad su nombre,/ contad a


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28 de Febrero - Jueves, Feria, II Semana de Cuaresma

los pueblos sus hazañas,/ proclamad que su nombre es excelso.

saciaría con miel silvestre». Gloria y antífona 3

Tañed para el Señor, que hizo proezas;/ anunciadlas a toda la tierra; /gritad jubilosos, habitantes de Sión:/ «¡Qué grande es en medio de ti/ el Santo de Israel!» Gloria y antífona 2

Lectura breve 1Re 8, 51a. 52-53a.

Antífona 3 - Aclamad a Dios, nuestra fuerza. +

Nosotros, Señor, somos tu pueblo y tu heredad; que tus ojos estén abiertos a las súplicas de tu siervo y a la súplica de tu pueblo Israel, para escuchar todos sus clamores hacia ti. Porque tú nos separaste para ti como herencia tuya de entre todos los pueblos de la tierra.

Salmo 80

Responsorio breve

Aclamad a Dios, nuestra fuerza;/ + dad vítores al Dios de Jacob:

V Él me librará de la red del cazador. R Él me librará de la red del cazador.

acompañad, tocad los panderos,/ las cítaras templadas y las arpas;/ tocad la trompeta por la luna nueva,/ por la luna llena, que es nuestra fiesta;

V Me cubrirá con su plumaje. R Él me librará de la red del cazador.

porque es una ley de Israel,/ un precepto del Dios de Jacob,/ una norma establecida para José/ al salir de Egipto. Oigo un lenguaje desconocido:/ «Retiré sus hombros de la carga,/ y sus manos dejaron la espuerta. Clamaste en la aflicción, y te libré,/ te respondí oculto entre los truenos,/ te puse a prueba junto a la fuente de Meribá. Escucha, pueblo mío, doy testimonio contra ti;/ ¡ojalá me escuchases, Israel! No tendrás un dios extraño,/ no adorarás un dios extranjero; yo soy el Señor Dios tuyo,/ que te saqué del país de Egipto;/ abre tu boca y yo la saciaré.

V Gloria al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo. R Él me librará de la red del cazador.

Cántico de Zacarías, pág. 4

Antífona: Hijo mío, acuérdate de que ya recibiste tus bienes en la vida; Lázaro, en cambio, recibió males.

Preces

Celebremos la bondad de Dios, que por Cristo se reveló como Padre nuestro, y digámosle de todo corazón: Acuérdate, Señor, de que somos hijos tuyos. Concédenos vivir con toda plenitud el misterio de la Iglesia, * a fin de que nosotros y todos los hombres encontremos en ella un sacramento eficaz de salvación.

Pero mi pueblo no escuchó mi voz,/ Israel no quiso obedecer:/ los entregué a su corazón obstinado,/ para que anduviesen según sus antojos.

Padre, que amas a todos los hombres, haz que cooperemos al progreso de la comunidad humana * y que todos busquemos tu reino con nuestros esfuerzos.

¡Ojalá me escuchase mi pueblo/ y caminase Israel por mi camino!:/ en un momento humillaría a sus enemigos/ y volvería mi mano contra sus adversarios;

Haz que tengamos hambre y sed de justicia * y acudamos a nuestra fuente, que es Cristo, el cual entregó su vida para que fuéramos saciados.

los que aborrecen al Señor te adularían,/ y su suerte quedaría fijada; /te alimentaría con flor de harina,/ te

Perdona, Señor, todos nuestros pecados * y dirige nuestra vida por el camino de la sencillez y de la santidad.


28 de Febrero - Jueves, Feria, II Semana de Cuaresma

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Porque sabemos que somos hijos de Dios, llenos de confianza nos atrevemos a decir: Padre nuestro.

que, inflamados por el fuego de tu Espíritu, permanezcamos firmes en la fe y seamos diligentes para hacer el bien. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

Oración

Conclusión

(Se pueden añadir algunas intenciones libres).

Dios nuestro, que amas la inocencia y la devuelves a quienes la han perdido, atrae hacia ti nuestros corazones, para

V El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. R Amén.

Oración de la Tarde - Vísperas

Invitación: El rico ostentoso propone como agente de conversión la resurrección de un muerto.: “Si un muerto los visita, se arrepentirán” (Lc 16,30). Reclamamos milagros espectaculares, para convertirnos. El mensaje suena con fuerza: “Aunque un muerto resucite no le harán caso” (Lc 16,31). Para una sincera conversión no es necesario que un muerto resucite. Basta con escuchar la Palabra de Dios, que nos interpela todos los días.

Invocación inicial

V Dios mío, ven en mi auxilio. R Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Himno, Feria de Cuaresma, pág. 84 Antífona 1 - Te hago luz de las naciones, para que seas mi salvación hasta el fin de la tierra.

Salmo 71 I Dios mío, confía tu juicio al rey,/ tu justicia al hijo de reyes,/ para que rija a tu pueblo con justicia,/ a tus humildes con rectitud. Que los montes traigan paz,/ y los collados justicia;/ que él defienda a los humildes del pueblo,/ socorra a los hijos del pobre/ y quebrante al explotador. Que dure tanto como el sol,/ como la luna, de edad en edad;/ que baje como lluvia sobre el césped,/ como llovizna que empapa la tierra. Que en sus días florezca la justicia/ y la paz hasta que falte la luna.

Que domine de mar a mar, del Gran Río al confín de la tierra. Que en su presencia se inclinen sus rivales;/ que sus enemigos muerdan el polvo;/ que los reyes de Tarsis y de las islas/ le paguen tributo. Que los reyes de Saba y de Arabia/ le ofrezcan sus dones;/ que se postren ante él todos los reyes,/ y que todos los pueblos le sirvan. Gloria y antífona 1 Antífona 2 - Socorrerá el Señor a los hijos del pobre; rescatará sus vidas de la violencia. II Él librará al pobre que clamaba,/ al afligido que no tenía protector;/ él se apiadará del pobre y del indigente,/ y salvará la vida de los pobres; él rescatará sus vidas de la violencia,/ su sangre será preciosa a sus ojos. Que viva y que le traigan el oro de Saba;/ él intercederá por el pobre/ y lo bendecirá. Que haya trigo abundante en los campos,/ y ondee en lo alto de los montes,/ den fruto como el Líbano,/ y broten las espigas como hierba del campo.


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28 de Febrero - Jueves, Feria, II Semana de Cuaresma

Que su nombre sea eterno,/ y su fama dure como el sol;/ que él sea la bendición de todos los pueblos,/ y lo proclamen dichoso todas las razas de la tierra. Bendito sea el Señor, Dios de Israel,/ el único que hace maravillas; /bendito por siempre su nombre glorioso,/ que su gloria llene la tierra./ ¡Amén, amén! Gloria y antífona 2 Antífona 3 - Ahora se estableció, la salud y el reinado de nuestro Dios.

Cántico Ap 11, 17-18; 12, 10b-12a Gracias te damos, Señor Dios omnipotente,/ el que eres y el que eras,/ porque has asumido el gran poder/ y comenzaste a reinar. Se encolerizaron las naciones,/ llegó tu cólera,/ y el tiempo de que sean juzgados los muertos,/ y de dar el galardón a tus siervos los profetas,/ y a los santos y a los que temen tu nombre,/ y a los pequeños y a los grandes,/ y de arruinar a los que arruinaron la tierra. Ahora se estableció la salud y el poderío,/ y el reinado de nuestro Dios,/ y la potestad de su Cristo;/ porque fue precipitado/ el acusador de nuestros hermanos,/ el que los acusaba ante nuestro Dios día y noche. Ellos le vencieron en virtud de la sangre del Cordero/ y por la palabra del testimonio que dieron,/ y no amaron tanto su vida que temieran la muerte./ Por esto, estad alegres, cielos,/ y los que moráis en sus tiendas. Gloria y antífona 3

Lectura breve

Stgo 4, 7-8. 10

Vivid sometidos a Dios. Resistid al diablo y huirá de vosotros. Acercaos a Dios y él se acercará a vosotros. Pecadores, lavaos las manos; purificad vuestros corazones, gente que obráis con doblez. Humillaos en la presencia del Señor y él os ensalzará.

Responsorio breve

V Yo dije: «Señor, ten misericordia.» R Yo dije: «Señor, ten misericordia.» V Sáname, porque he pecado contra ti. R Señor, ten misericordia. V Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. R Yo dije: «Señor, ten misericordia.

Cántico de la Sma. Vg. Mª, pág. 3 Antífona: Aquel rico que negó las migajas de pan a Lázaro pidió luego una gota de agua. Preces Celebremos la misericordia de Dios, que nos ilumina con la gracia del Espíritu Santo para que nuestra vida resplandezca con obras de fe y santidad, y supliquémosle, diciendo: Renueva, Señor, al pueblo redimido por Cristo. Señor, fuente y autor de toda santidad, haz que los obispos, sacerdotes y diáconos, al participar de la mesa eucarística, se unan más plenamente a Cristo, * para que vean renovada la gracia que les fue conferida por la imposición de manos. Impulsa a tus fieles para que, con santidad de vida, participen activamente de la mesa de la palabra y del cuerpo de Cristo * y vivan lo que han recibido por la fe y los sacramentos. Concédenos, Señor, que reconozcamos la dignidad de todo hombre redimido con la sangre de tu Hijo * y que respetemos su libertad y su conciencia. Haz que todos los hombres sepan moderar sus deseos de bienes temporales * y que atiendan a las necesidades de los demás. (Se pueden añadir algunas intenciones libres).

Acuérdate, Señor, de todos los que has llamado hoy a la eternidad * y concédeles el don de la eterna bienaventuranza.


28 de Febrero - Jueves Oración de la Noche - Completas / Palabra de Dios para cada día

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Invoquemos a Dios Padre con la oración que nos enseñó Jesús: Padre nuestro.

Espíritu, permanezcamos firmes en la fe y seamos diligentes para hacer el bien. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

Oración

Conclusión

Dios nuestro, que amas la inocencia y la devuelves a quienes la han perdido, atrae hacia ti nuestros corazones, para que, inflamados por el fuego de tu

V El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. R Amén.

Oración de la Noche - Completas

Invitación: La conversión exige un reencuentro con Dios y con los hermanos. Por la vía por la que hemos roto con Dios, por esa misma vía hemos de intentar retornar. Cuando hemos roto los puentes que mantenían fluido el acceso a Dios, es difícil poder encontrarlo. La Cuaresma nos da la oportunidad de reconstruir esos puentes. Dios está siempre dispuesto a recorrer el espacio que le toca. A nosotros nos toca hacer el resto. (Completas: Textos comunes, pág. 8 y propios del Lunes, pág. 15)

PALABRA DE DIOS PARA CADA DÍA Lectura: Lc 16,19-31 En su parábola Jesús captó la realidad social de su tiempo, que no dista mucho de la actual. Seguimos teniendo ricos, muy ricos, que banquetean y se desplazan en sus yates. A su puerta se encuentran “mendigos”, que son países enteros. No viste púrpura, sino llagas repugnantes. Los países y las personas que encarna el “hombre rico”, andan ocupados en sus negocios y en sus fiestas. Alguna vez echan una mirada desde el balcón de su indiferencia y vuelven la cara para no ver. O no pasan de un lamento vano, que nada soluciona. Reflejan mayor humanidad los perros callejeros que lamen sus heridas. Parece que unos y otros no pertenecen a la misma humanidad, que tienen códigos éticos distintos, que la vida del pobre carece de valor y no interesa a nadie. La barrera que separa a unos de los otros se convierte en abismo infranqueable. Hay alguien que no permanece insensible ante la realidad. Es el Señor, que defiende la vida de los pobres. Él hará que se produzca un vuelco en la situación. El abismo que existe en la vida presente continuará después. Pero la suerte dará un vuelco total. Los otrora poderosos y ricos, tendrán necesidad del pobre. ¿Habrá que esperar a que el Señor venga a poner orden en este mundo injusto e inhumano? ¿No seremos capaces de hacerlo los que habitamos esta tierra? P. Antonio Danoz, Redentorista


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BEATA CANDELARIA DE SAN JOSÉ

L

a Iglesia venezolana da gracias a Dios y a su Santidad Benedicto XVI por ese regalo tan hermoso que nos han dado: LA BEATIFICACIÓN DE MADRE CANDELARIA DE SAN JOSÉ. No es un hecho significativo solo para la Iglesia y la familia carmelita, sino para todo el pueblo venezolano, porque ella es un paradigma de vida ejemplar, de profunda fe y de solidaridad para con los más pobres y excluidos de la sociedad para todo hombre y mujer de buena voluntad. Susana Paz Castillo Ramírez, en religión conocida como Madre Candelaria de San José, fue una mujer de los llanos venezolanos, nacida en Altagracia de Orituco, estado Guárico, el 11 de agosto de 1863. Fue la tercera hija del matrimonio de Don Francisco de Paula Paz Castillo y María del Rosario Ramírez. Se desprende de estudios históricos y genealógicos de su familia, que Madre Candelaria estaba ligada con el Libertador Simón Bolívar con el parentesco del quinto grado igual de consaguinidad. Su infancia transcurre en el seno de una familia típica de su tiempo, con un fondo cristiano muy bien formado que se traducía en un ambiente respetuoso y honesto, sencillo y ordenado, cumplidores de sus deberes, como tales, laboriosos. En ese ambiente familiar, ella aprende y asume en su vida, los valores humanos y cristianos. Como se desprende del testimonio de su hermana Carmela: “Contaba mamá, que cuando ella era pequeña y le daba algunas monedas, locha, etc. No lo gastaba y como se daban cuenta de esto, se pusieron a observarla y ver que hacía con ella. Pudieron darse cuenta que se la daba a una viejecita.” Su instrucción académica, aunque escasa y deficiente, propia de la época que le tocó vivir, no fue un impedimento para su formación integral: frecuentó una escuela particular donde dio sus primeros pasos en la escritura y el cultivo de su apasionamiento por la lectura. Además, aprendió corte y confección y todas clases de labores. Este aprendizaje fue un gran apoyo para su posterior servicio a los más necesitados. En los albores del siglo XX, Venezuela vivía en una gran turbulencia política económica y social a consecuencia de la Revolución Libertadora. La Madre Candelaria, se solidariza con los enfermos y heridos, prodigándoles atención y consuelo, especialmente en los llanos centrales. Junto con otras jóvenes de su pueblo natal, de un grupo de Médicos y con el apoyo del párroco de Altagracia de Orituco, el padre Sixto Sosa, funda un hospital para atender a todos los necesitados. Allí en chinchorros y catres de lona, que ella misma confeccionaba, los atendía. Con la fundación de este centro de salud, en 1903, se dio inicio a la familia religiosa que hoy


163 conocemos como Hermanas Carmelitas de Madre Candelaria. La vida de esta mujer venezolana transcurrió entre los pobres, se distinguió por una profunda humildad, e inagotable caridad para con ellos, una profunda vida de fe, oración y amor a la Iglesia. Además de su esmerada atención por los enfermos, se preocupó por la educación de los niños, tarea esta que dejó como legado para sus hijas carmelitas. En su labor de servicio a la comunidad venezolana, se pueden mencionar en el área de la salud las fundaciones de los hospitales de Altagracia de Orituco, de Margarita, de Duaca, Estado Lara y la colaboración como personal de enfermería en el hospital Jesús Crucificado de Upata y el Hospital Militar de Barcelona. En educación, la fundación del Colegio de nuestra Señora del Carmen de Cumana. Además, de las diversas actividades de caridad y de acción parroquial. En su última enfermedad que duró casi dos años y la dejó imposibilitada, dio muestra de singular paciencia y plena aceptación de la voluntad de Dios. En su lecho decía, “no hay que buscar suavizar las penas sino ofrecérselas a Dios”. En la madrugada del 31 de enero de 1940 la Madre Candelaria muere, pronunciando por tres veces el nombre de Jesús. La fama de santidad de que gozara en vida la Madre Candelaria vinculó a su persona gracias y favores del cielo. Realmente Dios la favoreció con carismas y dones para el bien de la Iglesia y de la sociedad venezolana. Por ello, el 22 de marzo de 1969 se inició en la ciudad de Caracas su proceso de Beatificación y Canonización. Después de 36 años de estudio de su vida, por medio de sus cartas y de testimonios de personas que la conocieron y de la aprobación del milagro acontecido en la persona de Milagros del Valle Candelaria Bermúdez Messia, su Santidad Benedicto XVI el día 6 de julio del 2007, firmó el decreto de beatificación. Su testimonio de vida ejemplar permanece vivo entre sus hijas carmelitas, y sus obras continúan, brindando un servicio de caridad en Ancianatos, casas hogares y obras educativas, no solo en nuestra tierra venezolana, sino compartiendo nuestros servicios con los indígenas de Bolivia y ancianos en Brasil. Pedimos al Señor que bendiga a la Iglesia Venezolana con vocaciones que puedan perpetuar en el tiempo esta labor, que fue iniciada con tanto amor por esta emprendedora mujer, el siglo pasado. PENSAMIENTOS DE MADRE CANDELARIA. “SIRVAMOS AL SEÑOR CON ALEGRÍA” “Unámonos en espíritu para bendecir al Señor y marchar en su presencia” “Dios todo lo dispone con peso y medida” “Que Dios suscite almas amantes del sacrificio” “Sin sacrificio no se puede triunfar”’ “Estando Dios servido todo lo demás nos vendrá por añadidura” (Tomado de la “CEV”).


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La Cuaresma comienza con el Miércoles de Ceniza La imposición de las cenizas nos recuerda que nuestra vida en la tierra es pasajera y que nuestra vida definitiva se encuentra en el Cielo. La Cuaresma comienza con el Miércoles de Ceniza y es un tiempo de oración, penitencia y ayuno. Cuarenta días que la Iglesia marca para la conversión del corazón. Las palabras que se usan para la imposición de cenizas, son: * “Concédenos, Señor, el perdón y haznos pasar del pecado a la gracia y de la muerte a la vida” * “Recuerda que polvo eres y en polvo te convertirás” * “Arrepiéntete y cree en el Evangelio”. ORIGEN DE LA COSTUMBRE Antiguamente los judíos acostumbraban cubrirse de ceniza cuando hacían algún sacrificio y los ninivitas también usaban la ceniza como signo de su deseo de conversión de su mala vida a una vida con Dios. En los primeros siglos de la Iglesia, las personas que querían recibir el Sacramento de la Reconciliación el Jueves Santo, se ponían ceniza en la cabeza y se presentaban ante la comunidad vestidos con un “hábito penitencial”. Esto representaba su voluntad de convertirse. En el año 384 d.C., la Cuaresma adquirió un sentido penitencial para todos los cristianos y desde el siglo XI, la Iglesia de Roma acostumbra poner las cenizas al iniciar los 40 días de penitencia y conversión. Las cenizas que se utilizan se obtienen quemando las palmas usadas el Domingo de Ramos del año anterior. Esto nos recuerda que lo que fue signo de gloria pronto se reduce a nada. También, fue usado el período de Cuaresma para preparar a los que iban a recibir el Bautismo la noche de Pascua, imitando a Cristo con sus 40 días de ayuno. La imposición de la ceniza es una costumbre que nos recuerda que algún día vamos a morir y que nuestro cuerpo se va a convertir en polvo. Nos enseña que todo lo material que tengamos aquí se acaba. En cambio, todo el bien que tengamos en nuestra alma nos lo vamos a llevar a la eternidad. Al final de nuestra vida, sólo nos llevaremos aquello que hayamos hecho por Dios y por nuestros hermanos. Cuando el sacerdote nos pone la ceniza, debemos tener una actitud de querer mejorar, de querer tener amistad con Dios. La ceniza se le impone a los niños y a los adultos. EL AYUNO Y LA ABSTINENCIA El miércoles de ceniza y el viernes santo son días de ayuno y abstinencia. La abstinencia obliga a partir de los 14 años y el ayuno de los 18 hasta los 59 años. El ayuno consiste en hacer una sola comida fuerte al día y la abstinencia es no comer carne. Este es un modo de pedirle perdón a Dios por haberlo ofendido y decirle que queremos cambiar de vida para agradarlo siempre. LA ORACIÓN La oración en este tiempo es importante, ya que nos ayuda a estar más cerca de Dios para poder cambiar lo que necesitemos cambiar de nuestro interior.


165 Necesitamos convertirnos, abandonando el pecado que nos aleja de Dios. Cambiar nuestra forma de vivir para que sea Dios el centro de nuestra vida. Sólo en la oración encontraremos el amor de Dios y la dulce y amorosa exigencia de su voluntad. Para que nuestra Oración tenga frutos, debemos evitar lo siguiente: La hipocresía: Jesús no quiere que oremos para que los demás nos vean llamando la atención con nuestra actitud exterior. Lo que importa es nuestra actitud interior. La disipación: Esto quiere decir que hay que evitar las distracciones lo más posible. Preparar nuestra oración, el tiempo y el lugar donde se va a llevar a cabo para podernos poner en presencia de Dios. La multitud de palabras: Esto quiere decir que no se trata de hablar mucho o repetir oraciones de memoria sino de escuchar a Dios. La oración es conformarnos con Él; nuestros deseos, nuestras intenciones y nuestras necesidades. Por eso no necesitamos decirle muchas cosas. La sinceridad que usemos debe salir de lo profundo de nuestro corazón porque a Dios no se le puede engañar. EL SACRIFICIO Al hacer sacrificios (cuyo significado es “hacer sagradas las cosas”), debemos hacerlos con alegría, ya que es por amor a Dios. Si no lo hacemos así, causaremos lástima y compasión y perderemos la recompensa de la felicidad eterna. Dios es el que ve nuestro sacrificio desde el cielo y es el que nos va a recompensar. “Cuando ayunéis no aparezcáis tristes, como los hipócritas que desfiguran su rostro para que los hombres vean que ayunan; en verdad os digo, ya recibieron su recompensa. Tú cuando ayunes, úngete la cabeza y lava tu cara para que no vean los hombres que ayunas, sino Tu Padre, que está en lo secreto: y tu padre que ve en lo secreto, te recompensará” (Mt 6,6). CONCLUSIÓN Como vemos, la ceniza no es un rito mágico, no nos quita nuestros pecados, para ello tenemos el Sacramento de la Reconciliación. Es un signo de arrepentimiento, de penitencia, pero sobre todo de conversión. Es el inicio del camino de la Cuaresma, para acompañar a Jesús desde su desierto hasta el día de su triunfo que es el Domingo de Resurrección. Debe ser un tiempo de reflexión de nuestra vida, de entender a donde vamos, de analizar como es nuestro comportamiento con nuestra familia y en general con todos los seres que nos rodean. En estos momentos al reflexionar sobre nuestra vida, debemos convertirla de ahora en adelante en un seguimiento a Jesús, profundizando en su mensaje de amor y acercándonos en esta Cuaresma al Sacramento de la Reconciliación (también llamado confesión), que como su nombre mismo nos dice, representa reconciliarnos con Dios y sin reconciliarnos con Dios y convertirnos internamente, no podremos seguirle adecuadamente. Está Reconciliación con Dios está integrada por el Arrepentimiento, la Confesión de nuestros pecados, la Penitencia y finalmente la Conversión. El arrepentimiento: Debe ser sincero, reconocer que las faltas que hemos cometido (como decimos en el Credo: en pensamiento, palabra, obra y omisión), no las debimos realizar y que tenemos el firme propósito de no volverlas a cometer. La confesión de nuestros pecados: El arrepentimiento de nuestras faltas, por sí mismo no las borra, sino que necesitamos para ello la gracia de Dios, la cual llega a nosotros por la absolución de nuestros pecados expresada por el sacerdote en la confesión.


166 La penitencia: Que debemos cumplir empieza desde luego por la que nos imponga el sacerdote en el Sacramento de la Reconciliación, pero debemos continuar con la oración, que es la comunicación íntima con Dios, con el ayuno, que además del que manda la Iglesia en determinados días, es la renuncia voluntaria a diferentes satisfactores con la intención de agradar a Dios y con la caridad hacia el prójimo. Y finalmente la Conversión que como hemos dicho es ir hacia delante, es el seguimiento a Jesús. Es un tiempo de pedir perdón a Dios y a nuestro prójimo, pero es también un tiempo de perdonar a todos los que de alguna forma nos han ofendido o nos han hecho algún daño. Pero debemos perdonar antes y sin necesidad de que nadie nos pida perdón, recordemos como decimos en el Padre Nuestro, muchas veces repitiéndolo sin meditar en su significado, que debemos pedir perdón a nuestro Padre, pero antes tenemos que haber perdonado sinceramente a los demás. Y terminemos recorriendo al revés nuestra frase inicial, diciendo que debemos escuchar y leer el Evangelio, meditarlo y Creer en él y con ello Convertir nuestra vida, siguiendo las palabras del Evangelio y evangelizando, es decir transmitiendo su mensaje con nuestras acciones y nuestras palabras. Sugerencias para vivir la fiesta: • Asistir a la iglesia a ponerse ceniza con la actitud de conversión que debemos tener. • Leer la parábola del hijo pródigo, San Lucas 15, 11-32 o el texto evangélico de San Mateo 6, 1-8. (Escrito por Luz Divia Luna/Oblatos.com)

Meditaciones para cada día de la Cuaresma en Febrero Se trata de que hagas oración cada día. Todos los días puedes empezar el rato de oración con la “oración inicial para cada día”; después, leyendo con atención el “texto de cada día”, charlas con Dios y con María; por último, terminar rezando la “oración final”. Dos ideas previas: 1. PROHIBIDO CORRER: Es corto; no tengas prisa en acabar. No es leer y ya está. 2. LO QUE NO ESTÁ ESCRITO: ¿Sabes qué es lo mejor de este texto? Lo que no está escrito y tú le digas; la conversación que tú, personalmente, tengas con Él. ORACIÓN INICIAL PARA CADA DÍA Señor mío, Jesucristo, creo firmemente que estás aquí; en estos pocos minutos de oración que empiezo ahora quiero pedirte y agradecerte. PEDIRTE la gracia de darme más cuenta de que Tú vives, me escuchas y me amas; tanto, que has querido morir libremente por mí en la cruz y renovar cada día en la Misa ese sacrificio. Y AGRADECERTE con obras lo mucho que me amas: ¡Tuyo soy, para ti nací ! ¿qué quieres, Señor, de mí?


167 ORACIÓN FINAL No me mueve, mi Dios, para quererte el cielo que me tienes prometido, ni me mueve el infierno tan temido para dejar por eso de ofenderte. Tú me mueves, Señor; muéveme el verte clavado en la Cruz y escarnecido. Muéveme ver tu cuerpo tan herido muévenme tus afrentas y tu muerte. Muéveme, en fin, tu amor, de tal manera, que aunque no hubiera cielo, yo te amara, y aunque no hubiera infierno, te temiera. No me tienes que dar porque te quiera; pues aunque lo que espero no esperara, lo mismo que te quiero te quisiera. Día 1º. MIÉRCOLES DE CENIZA (13 de Febrero) ¿Por qué la cuaresma? ¡Qué absurdo! Si te fijas, los hombres estamos continuamente con el Yo en la boca: que si me han dicho, si siempre tengo que hacerlo yo, si me tienen manía, si era mío o para mí, que si yo he metido el gol, si yo le dije y entonces .... si me apetece a mí, qué pensarán de mí, ... y mil frases más que conjugan con distintos verbos el Yo, a Mí, Mío. Y hoy, miércoles de ceniza, la Iglesia nos recuerda: polvo eres y en polvo te convertirás. ¿Sabes qué quiere decir eso? Dios creó el cuerpo de Adán de la tierra, y nuestro cuerpo volverá a ser tierra con la muerte. Y nuestra alma volverá a Dios:

a) Si es una persona que ha amado a Dios se quedará disfrutando de Dios ya para siempre. b) Y si es una persona que ha amado el YO, lo MÍO y el a MI no podrá estar en el Cielo porque allí sólo pueden ir los que han querido y quieren a Dios; y éstos también ya para siempre.

Por eso empieza así la Cuaresma: tenemos que ir amando a Dios y olvidando -matando- el Yo. Es tiempo para recordar que mi cuerpo se convertirá en polvo; recordar que tengo que cuidar la vida de mi alma; pedir más perdón por mis pecados; prepararme para recibir la salvación y el amor de Jesús que conmemoramos en la Semana Santa. Dile a la Virgen que te gustaría vivir la Cuaresma como Ella quiere que lo hagas. Y pídele que te recuerde y te ayude a hacer con cariño este rato de oración estos 40 días. Le darás una alegría a Jesús. Se lo merece. Ahora es el momento importante, en el que tú hablas a Dios con tus palabras, comentándole algo de lo que has leído. Cuando lo hayas hecho termina con la oración final.


168 Día 2º. JUEVES (14 de Febrero) Santa Misa. A media tarde, Jorge entra en la cocina como un huracán y le dice a su mujer: “Hola, cariño... Voy a cambiarme. Felipe y yo vamos a jugar un partido de tenis antes de que se haga de noche”. “¡Pero, Jorge! -objeta su mujer- es muy tarde y tenía preparada una excelente cena: carne a la borgoñesa, y verduras, y una tarta de limón.” “Lo siento, cariño -responde Jorge- tomaré un bocadillo en un bar. Tómatelo tú...” A los cinco minutos, Jorge ya está en camino. Su mujer no puede reprimir el llanto. “No me quiere”, solloza contemplando la excelente cena que había preparado a su marido. Cualquier mujer que lea esto simpatizará con la esposa de Jorge y hasta muchos hombres le darán la razón, sin pensar que casi todos somos culpables de una falta de consideración semejante, y en mucho mayor grado. Falta de consideración con Jesús. Desprecio del amor que ha derrochado con nosotros. Indiferencia ante el Gran Banquete -la Eucaristía, la Comunión- a que nos invita. ¿Vas a Misa siempre que puedes? ¿Adelantas el estudio para poder ir a estar con tu Amigo acompañándole en la Pasión, que eso es la Misa? Qué buen propósito: durante la Cuaresma ir a Misa siempre que pueda, todos los días que me sea posible. Lo que no está escrito es ahora cuando puedes decírselo, comentando el texto que has leído y las preguntas. Después termina con la oración final. Día 3º. VIERNES (15 de Febrero) Rechazar excusas. El cardenal Mindszenty era cardenal en Hungría cuando este país fue tomado por los comunistas. En seguida lo metieron en la cárcel, donde pasó muchos años, años que fueron un martirio. Salió de la cárcel cuando Hungría se independizó de la Rusia comunista; era ya muy mayor y murió al poco tiempo. Durante los muchos años que pasó encarcelado fue un ejemplo como cristiano por su fortaleza y fidelidad a Dios y a la Iglesia. Una muestra, es, por ejemplo, su firmeza en vivir la abstinencia, que es el mandamiento de la Iglesia que nos manda a los cristianos mayores de 14 años, que vivamos la mortificación de no comer carne los viernes de todo el año. Como sabes, fuera de la Cuaresma la abstinencia de carne se puede sustituir por otro acto penitencial (oración, mortificación o limosna); pero durante la cuaresma no. Todos los viernes, y sólo los viernes, le daban carne para comer y cenar. El cardenal sabía perfectamente que en sus circunstancias no le obligaba esa ley de la Iglesia, pero jamás tomaba aquella carne. Quería libremente vivir aquella mortificación. En sus “memorias” escribe este diálogo con el Comandante de la prisión, un día en que el policía no pudo aguantar más aquella actitud: - ¿Cree usted que son los presos quienes dictan el reglamento en la cárcel? - No; no creo semejante cosa. - Pues entonces coma lo que se le da. - Los viernes no como carne. - No le daré otra cosa. - Tampoco pido que me dé otra comida. Pero si me da carne no la comeré los viernes.


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En tal caso, le castigaré. Estoy dispuesto a aceptar cualquier castigo. Aquel día la comida se quedó sobre la mesa. Se la llevaron poco antes de la cena, que también consistió en un poco de carne, La escena se repitió en los sucesivos viernes, hasta que acabaron por dársela los domingos.

Puedes decirle ahora a Dios lo que sigue, pero dándote cuenta de que le estás hablando y ÉL te está escuchando. Señor, cuántas veces yo tengo compasión de mí mismo, y me busco excusas para no mortificarme, o no obedecer a mi madre la iglesia. A veces, por el deporte o por el estudio soy capaz de esforzarme y sufrir, y sin embargo cuando lo tengo que hacer por ti me echo para atrás. Si te amase más, sería más generoso y fuerte. Te amo, Señor, pero quiero amarte más. La próxima vez que ante una mortificación me venga a la cabeza una excusa, la rechazaré “porque te quiero”. Y, en concreto, seré en la abstinencia de comer carne porque te quiero. Día 4º. SÁBADO (16 de Febrero) Su Cruz y mi Cruz. La cruz de Cristo no era sólo el leño que llevó a cuestas y en el que murió. La cruz de Jesús fue, junto a ésa, el dolor de la soledad, las injusticias que sufrió, los insultos que recibió... Los de aquel momento y los de toda la historia. El dolor que siente por lo que yo he hecho mal hoy contra otra persona, o contra mí mismo o contra Él. Esa es su cruz. Por eso yo soy RESPONSABLE DE LA CRUZ DE JESÚS. Y mi cruz de cada día, la que tengo que coger para seguirle, no es un leño de madera. Mi cruz es el dolor de la enfermedad, las injusticias que sufro, el cansancio en el trabajo, el dolor que me supone luchar contra la pereza, el esfuerzo por ser generoso -porque me cuesta dar mis cosas-. Mi Cruz es trabajar bien cuando no me apetece. Y saber pisotearme y obedecer cuando no quiero, y... Mi cruz es el DOLOR QUE SUPONE A VECES ACTUAR DE ACUERDO CON EL AMAR A DIOS, CON EL AMAR A LOS DEMÁS -más que a mí mismo- y CON EL AMARME BIEN A Mí MISMO ¿para perfeccionarme y no destruirme?. Durante esta cuaresma, Señor, quiero coger mi cruz de cada día porque quiero seguirte. ¡Que sea generoso, Dios mío! Continúa hablándole a Dios con tus palabras Día 5º. DOMINGO PRIMERO (17 de Febrero) Confesión. Papá y mamá están ocupados trabajando en el jardín y ruegan a la pequeña Sofía, su hija, que ponga la mesa. Sofía, que está viendo su programa favorito de televisión, dice que sí, pero continúa ante el televisor, de tal forma que cuando sus padres entran en casa, la mesa no está puesta. Aquello desagrada a los padres, pero no les ofende, porque en la desobediencia de Sofía ha habido poco interés, descuido, poca malicia, ir a lo suyo en algo pequeño. Una noche, sin embargo, Vanesa, la hija mayor, ya en la puerta, se enfrenta a sus padres y les dice: “¡Ya estoy harta de que me digáis a qué hora tengo que regresar. Volveré cuando me apetezca, os guste o no!”. Y, dando un portazo, desaparece. En este caso, está claro que hay mayor malicia, una desobediencia buscada y querida, que lleva consigo desprecio a los padres y rechazo de su autoridad. Entre la desobediencia de Sofía y la de Vanesa, hay una diferencia. Pues bien, tal es la diferencia que existe, desde el punto de vista de Dios, entre el pecado mortal y el pecado venial; una diferencia inconmensurable. El pecado mortal mata la presencia de Dios en mí; rompe y destruye mi relación con Dios: le doy un portazo y desaparezco.


170 Señor, te pido que me ayudes a darme cada vez más cuenta de que mis pecados, son actos míos que te duelen a ti, momentos en los que paso de ti, elijo lo que a mí me viene bien, dejándote a ti o a otros de lado; y por lo tanto mis pecados te duelen. Dame dolor de mis pecados, dolor de amor. ¿Esperas más de un día para confesarte si has cometido algún pecado mortal? ¿ Te duelen de verdad los pecados veniales? ¡Madre mía, antes morir que pecar! Continúa hablándole a Dios con tus palabras Día 6º. LUNES PRIMERO (18 de Febrero) A Dios le afecta todo, porque lo ve todo. Felipe, uno de los apóstoles, era amigo de Natanael, y le dice a éste que quiere presentarle a Jesús, porque era el Hijo de Dios. Natanael duda mucho que un carpintero de un pueblucho como Nazareth, pudiese ser el Mesías. Pero Felipe se lo presenta, y con una frase de Jesús, Natanael se convirtió. Y ésta fue la frase: CUANDO ESTABAS DEBAJO DE LA HIGUERA, TE VÍ. Algo habría hecho Natanael debajo de la higuera. No sabemos qué. Lo había hecho a solas, algo que nadie sabía. Pero resulta que, a pesar de haberse asegurado para estar solo, resulta que Jesús le vio. Y alguien que ve lo que sólo yo sé y hago, ése tiene que ser Dios. Por eso le contesta Natanael a Jesús: Tú eres el Hijo de Dios. Esta mañana cuando te has despertado, Dios te estaba viendo. Y lo que has pensado cuando ese amigo te ha dicho tal cosa, Dios lo ha visto. Y eso que has guardado para que no te lo pidiesen, Dios te lo ha visto. Y ese esfuerzo por sonreír a ése que te cae mal, Dios lo ha visto... Y COMO DIOS VE TODO LO TUYO, TODO LO TUYO LE AFECTA. Dios mío, que me dé cuenta de que todo el día y toda la noche estoy en Tu presencia. ¡Cuántas alegrías puedo darte en un día! ¡y cuánto dolor puedo causarte también en un día! ¡Creo que me ves y que me oyes! Gracias, y auméntame la fe. Continúa hablándole a Dios con tus palabras. Día 7º. MARTES PRIMERO (19 de Febrero) Pecado. Siempre que hablo del pecado, sobre todo del pecado mortal, viene a mi mente el triste recuerdo de una tragedia que presencié un día. Un niño de unos tres años corría por el césped del jardín de su casa, perseguido por su madre: “¡Ven aquí, Jimmy!”, gritaba ésta. “¡No atravieses el seto!”. Pero Jimmy no le hizo ningún caso. Traspasó el seto y sorteó hábilmente los automóviles estacionados en la calzada, hasta que un coche que pasaba le lanzó por los aires. Su cuerpecillo roto fue a caer casi en brazos de su madre. Dejando aparte el hecho de que Jimmy era demasiado joven para responder de sus actos, la escena recuerda mucho la actitud de Dios con los pecadores. “¡Ven aquí, ven aquí!”, grita ansiosamente, con su gracia, cuando un alma corre hacia el pecado. Pero el pecador, ajeno a todo lo que no sea su deseo, hace oídos sordos a la voz de Dios y sale voluntariamente al encuentro de la muerte. La estupidez es un elemento siempre presente en el pecado. Señor, no quiero ofenderte, pero a veces me olvido de Ti y, cuando llega el momento me vence la estupidez. Perdona, Señor, desde ahora con tu gracia odiaré el pecado, también los pequeños, y te pediré perdón por ellos en la confesión. Coméntale a Dios con tus palabras algo de lo que has leído. Después termina con la oración final.


171 Día 8º. MIÉRCOLES PRIMERO (20 de Febrero) Dios no se asusta de mí. Quizá hayas visto la película “Tarzán en Nueva York”. Describe las divertidas aventuras de Tarzán y Chita cuando son trasladados en avión desde la selva a la ciudad de los rascacielos, donde todo les llena de asombro y les ocurren mil peripecias. Chita protagoniza una de las sorpresas: al llegar a la habitación del hotel ve reflejada su fea cara sobre el gran espejo del armario. El susto fue tan descomunal que, lanzando un terrible bramido presa de pavor, salió corriendo: no se imaginaba que aquel feísimo “monstruo” que ha visto en la habitación es su propia imagen reflejada en el espejo. La escena acaba bien: Chita se refugió en los brazos de Tarzán, que la cogió con afecto, calmándola con sus caricias. Y es que Tarzán quería a Chita como era: con sus pelos negros y largos, su rostro de irracional y su mirada extraviada. Dios nos quiere a cada uno de nosotros infinitamente más: sabe mejor que nadie cómo somos; conoce nuestros fallos; no ignora que somos miserables y que tenemos muchos defectos. Nos conoce mucho mejor que podemos conocernos a nosotros mismos, y tiene en cuenta nuestras cosas buenas y nuestros deseos de mejorar. Dios no se asusta de nuestras fealdades. Gracias, Dios mío, porque me quieres a mí y a cada uno más que todas las madres del mundo puedan querer a sus hijos; no te asustas ante nuestras torpezas, ni ante nuestras miserias, y nos acoges con un cariño infinitamente mayor que el que tenía Tarzán a Chita. El problema es que cuando yo voy descubriendo lo feo que soy (mis limitaciones, fallos, miserias, etc) me puedo “medio asustar” y pensar que no me es posible ser santo, que no puedo estar cerca de ti, entonces puedo desanimarme, olvidarme de que Tú me quieres como soy, y alejarme de Ti. Que no me pase esto, Señor. Si alguna vez me alejo de Ti, volveré corriendo a tu lado contándote lo que me pasa. Coméntale a Dios con tus palabras algo de lo que has leído. Después termina con la oración final. Día 9º. JUEVES PRIMERO (21 de Febrero) Conversión. La Cuaresma es buen momento para una profunda conversión. Conversión significa cambiar la dirección de tu vida, quizá perezosa, quizá facilona. ¡Cuántas veces buscas la felicidad en una vida cómoda! Y sabemos que para alcanzar la felicidad lo que se necesita es amor, servicio a los demás, corazón que se da. Es una paradoja: para vivir y ser feliz, hay que morir, no buscar la felicidad cómodamente. Para tener hay que dar. Ahora Jesús puede ayudarte. Te propongo un cambio en concreto, por si te sirve: morir a la ley del gusto. Debes morir a la ley del gusto: Hacer las cosas porque me gusta, me apetece, me va bien.... Un cristiano hace las cosas por dar gusto a Jesús: Porque le gustará a Jesús, le dará una alegría, le interesará que yo haga esto, o lo otro. Madre mía, que siempre actúe para darle gusto a tu Hijo; que muera a la ley del gusto mío. Esta es la elección que tengo que hacer vivir esclavo de mis caprichos, o vivir con la ilusión de hacerme esclavo de Dios. Prefiero esto último, María, pero ayúdame. Continúa hablándole a Dios con tus palabras.


172 Día 10º. VIERNES PRIMERO (22 de Febrero) Rezaba por los secuestradores. El 12 de abril de 1993 secuestran a una joven madrileña, Anabel Segura, mientras hace footing cerca de su casa. Después de dos años de secuestro encontraron su cuerpo ya sin vida. Su padre, José, es un ejemplo como persona y como cristiano. Transcribo unas preguntas de una entrevista que le hacen en Mundo Cristiano: - Dos años y medio: ¿en qué es distinto ahora don José Segura, el padre de Anabel? - En la fe, sin duda. - Pero esa fe, a mí me parece que no es de ahora. - No, desde luego. A nosotros nos viene de familia, pero se hace más profunda; situaciones como ésta te sirven para acercarte más. Lógicamente hay momentos de duda, o mejor de desconcierto: ¿cómo puede Dios permitir algunas cosas? Pero uno, en el fondo de su alma, sabe que Dios sabe más. ¿Y nunca la rebelión? ¿Puede uno no rebelarse? Mi experiencia es que se puede: no sé cómo, pero con la ayuda de Dios, yo he podido no rebelarme. ¿Pero el odio? ¿Se puede sin ser un héroe vencer al odio? Odio no hemos tenido nunca. Me lo preguntaba un periodista en los primeros días, en esta misma sala, cuando los ánimos estaban más alterados, y le tuve que dar la misma respuesta. A usted quizá se lo puedo explicar más y sé que me entenderá: desde el principio he pedido al Señor por Anabel y por sus secuestradores, unas veces antes por Anabel y otras veces antes por ellos, por si Dios les tocaba el corazón. Desde el principio. Lógicamente, en la sociedad española hay unas reglas de juego, unas normas y unas leyes y según esas leyes tendrán que ser juzgados, Odio no. Pienso que si su mente funciona bien, estarán sufriendo ahora tanto como sufro yo. Por muy especiales que sean, es imposible que estén tranquilos, que puedan dormir bien. Sobre todo, si no pueden rezar, si no tienen confianza en alguien, si no pueden abrirse a nadie. Señor, creo en Ti. ¡Cómo ayudas a los tuyos para que se comporten como lo hubieses hecho Tú! Cuando no entienda algo, que en el fondo de mi alma sepa que Tú sabes más. Que ame y rece por los que no me quieren o los que obran contra mi. ¡Amar al enemigo! Eso quiero. Solo podré con tu ayuda. ¡María, ayuda a tus hijos! Coméntale a Dios con tus palabras algo de lo que has leido. Después termina con la oración final. Día 11º. SÁBADO PRIMERO (23 de Febrero) Muerte. Tal vez hayas asistido alguna vez a la proyección de un video en casa de un amigo que quiere mostrarte lo mucho que ha disfrutado en su último viaje por el Caribe. De repente, para hacerse el gracioso, da el interruptor y la cinta se detiene; en la pantalla queda la imagen congelada en su acción: Una expresión bobalicona, un ceño fruncido, una ingenua sonrisa... Resulta cómico y todo el mundo se ríe. Sin embargo, no nos entrará la risa cuando Dios interrumpa la cinta de nuestra vida y quedemos captados para siempre en nuestra fealdad o en nuestra hermosura. Por eso debemos estar preparados, en gracia, para recibir a la muerte, que es un cambio de casa. Por eso repetía Jesús: Velad y orad, porque no sabéis el día ni la hora.


173 ¿Eres consciente de que Jesús puede que te llame en cualquier momento? ¿y de que vale la pena morir bien porque comparado con la tierra el cielo dura infinitamente más? Madre mía, ayúdame a estar preparado para cuando me llame Jesús. Pero no de cualquier manera: con toda la gracia que me sea posible. Tú eres la llena de gracia, esto es, que Dios te llenaba, no había nada tuyo personal que se opusiese a Dios; El hacía a través de ti todo lo que quería, porque le dejabas. Así quiero vivir y morir yo. Coméntale a Dios con tus palabras algo de lo que has leído. Después termina con la oración final. Día 12º. DOMINGO SEGUNDO (24 de Febrero) Tendremos una eternidad para descansar. “Cualquier persona -ha dicho Joaquín Navarro Valls, portavoz oficial de la Santa Sede hablando de Juan Pablo II- con mucha menos responsabilidad que la que él soporta, tiene su sistema de descanso, su fin de semana intocable, su deporte, cosas todas ellas que probablemente son necesarias. En el caso del Papa, nada de eso existe. Su único descanso es la posibilidad de caminar por una terraza que hay encima de su apartamento. En diez años de pontificado, en total serán cuatro las veces que ha podido salir un día a la montaña. Cuando alguna vez le han dicho: “Santo Padre, está cansado ... “, la respuesta que ha dado en tono humorístico ha sido: “Tendremos una eternidad para descansar”. Como ha dicho, también con humor, André Frossard, “hasta ahora, el único medio que se ha descubierto para obligarle a dejar el trabajo es la anestesia total”. Y decía en Uruguay: Jesucristo, nuestro Señor, es también nuestro guía y modelo. “Todo lo hizo bien” decían de Él las gentes. Cada uno de nosotros -asumida por la fe nuestra condición de hijos de Dios en Cristo- hemos de esforzarnos por seguir sus huellas en el trabajo de cada día. Como leemos en el Antiguo Testamento, no se le deben hacer a Dios ofrendas defectuosas. Los cristianos serán verdaderamente “sal de la tierra” y “luz del mundo”, si saben dar a su trabajo la calidad humana de una obra bien hecha, con amor de Dios y con espíritu de servicio al prójimo”. Señor, quiero trabajar en serio. Y cuando esté cansado, también. A partir de ahora, cuando empiece a trabajar te lo ofreceré, te lo regalaré. Por eso intentaré que no sea defectuoso, sino algo bien hecho. Y ya, sólo porque es mi regalo para Ti, mi trabajo es importante. Este es mi propósito: en cuaresma trabajar bien por Ti. Y cansarme trabajando. Continúa hablándole a Dios con tus palabras. Día 13º. LUNES SEGUNDO (25 de Febrero) Amar al enemigo. Perdonar todo y siempre. El 13 de mayo de 1981, fiesta de la Virgen de Fátima, miles de personas acuden a la plaza de San Pedro para ver a Juan Pablo II. Una niña rubia con un globo azul levanta sus manitas al Papa, que la toma en sus brazos y la levanta en alto sonriente. “Nada hacía presentir -comenta el secretario del Papa, don Estanislao- lo que iba a suceder. Cuando el Santo Padre daba la segunda vuelta a la plaza, el turco Alí Agca disparó contra él, ( ... ). Yo estaba sentado como de costumbre detrás del Santo Padre, y la bala, a pesar de su fuerza, cayó entre nosotros en el automóvil, a mis pies. La otra rozó el codo derecho, quemó la piel y fue a herir a otras personas ( ... )”.


174 “¿Qué pensé? Nadie creía que una cosa así fuera posible ( ... ) Vi que el Santo Padre había sido alcanzado. Entonces le pregunté: ¿Dónde está herido?” Me respondió: “En el vientre”. Todavía le pregunté: “¿Es doloroso?”. Y me respondió: “Sí”.” “El Santo Padre no nos miraba. Con los ojos cerrados, sufría mucho y repetía breves plegarias exclamatorias. Si no recuerdo mal, eran sobre todo: “¡María, Madre mía! ¡María, Madre mía!.” “Cuando llegamos al hospital todo era confusión. Una cosa era prepararse para recibir a un Papa, y otra verle llegar exangüe e inconsciente La operación duró cinco horas y veinte minutos, el pulso era casi imperceptible. Todos temíamos lo peor. Le administré el sacramento de la Unción, justo antes de la intervención. El Santo Padre estaba inconsciente.” “La esperanza renació durante la operación gradualmente. Al principio parecía que la muerte era inevitable: el Santo Padre había perdido las tres cuartas partes de su sangre”. “Es extraordinario que la bala no destruyese en su trayectoria ningún órgano esencial. Una bala de nueve milímetros es un proyectil de una brutalidad inaudita. Para no causar daños irreparables en una parte tan compleja del cuerpo, tuvo que seguir una trayectoria improbable. Pasó a unos milímetros de la aorta. Si la hubiera alcanzado, habría sido la muerte instantánea. No tocó la espina dorsal ni ningún punto vital. Digamos, entre nosotros, milagrosamente. “ El Papa estuvo en serio peligro de muerte hasta el 15 de julio. Pero en cuanto pudo, Juan Pablo II se desplazó hasta la cárcel donde estaba prisionero Alí Agca, quien le disparó. Habló con él, a solas, durante mucho tiempo. Le perdonó. Le ayudó. Señor, qué ejemplo para mí. Como Tú, que perdonaste desde la Cruz a los que crucificaban: “Perdónales, Padre”. iQue perdone siempre! ¡Ayúdame! Como cristiano no puedo guardar rencor nunca, me hagan lo que me hagan. Continúa hablándole a Dios con tus palabras. Día 14º. MARTES SEGUNDO (26 de Febrero) Callar. Después de ser condenado, Pilatos ordena que azoten a Jesús. Dos soldados brutales descargan toda su fuerza sobre la espalda de Jesús. Noventa golpes pueden contarse en la sábana santa. Cada látigo tenía varias cuerdas y la punta de las cuerdas poseía pequeños trozos de plomo sin pulir, con puntas y salientes que hirieron todo el cuerpo de nuestro Dios. Jesús lo sufrió por ti y por mí. Era tan doloroso que muchos de los condenados morían en la flagelación. María, nuestra madre, lo ve todo y sufre, pero se calla, porque quiere que Jesús nos salve y para ello debe morir. Madre, haz que sepa callar; no contestar a mis padres, no protestar, no decir siempre la última palabra. Aunque sea injusto, o tenga motivos para protestar.. que me calle. También Tú podrías haber dicho muchas cosas, y te callaste. Me cuesta pero ayúdame: que sepa callar. Continúa hablándole a Dios con tus palabras Día 15º. MIÉRCOLES SEGUNDO (27 de Febrero) Se curó el monstruo. Lo escribía J. Urteaga: “Ocurrió en un pueblo español. Intervienen como protagonistas: un muchacho enfermo, su familia, una ermita dedicada a Santa María y muchas súplicas. El chico tiene 14 años, era alegre, dinámico, dicharachero, incapaz de estarse quieto un instante, deportista ... ; en muy poco tiempo el muchacho ha sufrido un cambio espectacular. Una parálisis progresiva le tiene inmovilizado en un sillón


175 de ruedas. Toda aquella alegría contagiosa se ha transformado en un infierno, especialmente para la familia; en lo humano es inútil, en lo espiritual un pequeño monstruo egoísta. Todos deben servirle, cuidarle, atenderle, desvivirse por él. Todo es poco. Una luz se ha encendido en el alma de su madre. Le llevarán a la ermita. Rezarán a la Virgen. Le pedirán su curación. Se hará el milagro. Llegó el día. Ante la reja hay una madre que habla en voz alta con la Virgen, sin que le importe ni poco ni mucho que haya gente en su entorno. ¡María, tienes que cuidar a mi hija! ¡Es mi pequeña! Cúrala María. Que fallen los diagnósticos. ¡Qué no sea cáncer! Esta niña es todo lo que tengo en mi vida. ¡Cómo te la vas a llevar! ¡María, que no sea cáncer! Ella también te lo pide. Me ha dicho que venga a rezarte a la ermita. ¡Anda, María, que no sea cáncer! Poco después, aquella madre angustiada, santiguándose, abandonó la reja de la ermita. Es ahora cuando la otra madre, la de nuestro muchacho, se acerca para decirle, al tiempo, con miedo y con dulzura: ¡Hijo!, ¿ya has Pedido a la Virgen ... ? Y se realiza el portento. - Sí, mamá. He pedido la curación ... He pedido a la Virgen que no sea cáncer. Señor, a veces yo también soy un auténtico monstruo por el egoísmo. Si ser cristiano es parecerse a Ti... me tienes que cambiar. ¡Qué piense en los demás! ¡que haga más por los demás que por mi! ¡que ayude, que haga favores, que me dé cuenta de lo que necesitan o de lo que podría alegrarles! ¡Cúrame, Madre mía, y dame mi corazón generoso! Gracias. Continúa hablándole a Dios con tus palabras. Día 16º. JUEVES SEGUNDO (28 de Febrero) Vocación. El director de una película de cine está ocupado en la tarea de escoger una actriz para protagonista de la película. Está sentado frente a su mesa de trabajo, sobre la cual yacen desplegadas docenas de fotografías facilitadas por los agentes cinematográficos. Al cabo de un rato, escoge una de ellas, la contempla detenidamente y dice a su secretaria: “Sí, éste es el tipo de mujer que necesito, llámela y cítela aquí mañana”. Ni que decir tiene que hay una inmensa diferencia entre un director cinematográfico y Dios, entre Hollywood y el Cielo. Con todo, a través de este ejemplo podemos hacernos una idea de la razón de ser de nuestra existencia. Allá, en lo más profundo de la eternidad, Dios planeó el universo entero y escogió a los protagonistas del gran argumento que habría de desarrollarse hasta el fin de los tiempos. Ante su divina mente fueron desfilando las fotografías de las almas ilimitadas en número que él podía crear. Cuando se topó con tu imagen, se detuvo y dijo: “Quiero darle mi vida a esta persona, para que sea feliz. La necesito para que desarrolle un papel único, personal, y luego, goce de mi presencia durante toda la eternidad... Sí, la voy a crear”. Ahora ya sabes cuál es tu misión. Eres el protagonista. De que tú hagas o dejes de hacer lo que Dios ha pensado para ti depende que muchas personas sean felices o no, se salven o no. Tus amigos necesitan que les ayudes a conocer a Jesús. Madre mía, que como tú, diga a Jesús que sí en los planes que Él tiene para mí. Señor, quiero lo que quieras, quiero cuando quieras, quiero como quieras, quiero mientras quieras. Coméntale a Dios con tus palabras algo de lo que has leído, Después termina con la oración final.


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Jornada Mundial del Enfermo

La próxima solemne Jornada Mundial del Enfermo se celebrará en Alemania el 11 de febrero de 2013. El centro evangélico de esta jornada estará bajo la cita de San Lucas 10,29-37, el sacramento de la penitencia y de la reconciliación como el sacramento de la curación y la unción de los enfermos. Como mencionó el Santo Padre en ésta jornada la tarea de la iglesia es el anuncio del reino de Dios, “pero precisamente este mismo anuncio debe ser un proceso de curación:... para curar los corazones desgarrados” “El binomio entre salud física y renovación del alma lacerada nos ayuda, pues, a comprender mejor los sacramentos de curación”. El tema de este Mensaje para la XX Jornada Mundial del Enfermo, ¡Levántate, vete; tu fe te ha salvado!, dijo el Papa que se refiere también al próximo -Año de la fe-, que comenzó el 11 de octubre de 2012, “ocasión propicia y preciosa para redescubrir la fuerza y la belleza de la fe, para profundizar sus contenidos y para testimoniarla en la vida de cada día” anotó. El Santo Padre animó a los enfermos a fortalecer su fe como una ancla segura, con la perseverancia en la escucha de la palabra, la oración incesante y los sacramentos; también invito a los pastores a facilitarle a los enfermos los sacramentos y a que sigan el ejemplo del Buen Pastor, Jesucristo. Por último el Papa Benedicto XVI invitó a las familias y todos los que de una u otra manera tiene que ver con la salud de los enfermos a que vean en ellos el rostro sufriente del Señor Jesús. (Tomado de Univision Communications Inc.)


OREMOS FEBRERO 2013