Issuu on Google+

LA SANTERÍA Un desafío para nuestra fe


Rafael Troconis

LA SANTERÍA Un desafío para nuestra fe


Distribuye: • San Pablo, distribución El Hatillo (Edo. Miranda) Telfs.: (0212) 963.68.81 - 963.65.19 Fax: (0212) 963.68.52 E-Mail: sphatillo@cantv.net

© SAN PABLO, 2008 Ferrenquín a la Cruz de Candelaria Edificio Doral Plaza, Local 1. Apartado 14.034. Caracas 1011-A. Venezuela Telfs.: (0212) 573.63.46 - 573.76.62 - 577.10.24 Fax: (0212) 576.93.34 E-Mail: speditorial@cantv.net Web site: h"p//www.sanpablo.org.ve

Siglas Cat Igl Cat Catecismo de la Iglesia Católica CIC Código de Derecho Canónico CMF Concilio Plenario de Venezuela, La Celebración de los misterios de la fe DGC Directorio General de Catequesis Ec Euc Juan Pablo II, Encíclica Ecclesia de Eucharistia ISMR Concilio Plenario de Venezuela, La Iglesia ante a las sectas y otros movimientos religiosos LG Concilio Vaticano II, Constitución dogmática Lumen Gentium PPEV Concilio Plenario de Venezuela, La proclamación profética del evangelio de Jesucristo en Venezuela Sac Char Benedicto XVI, Exhortación apostólica post sinodal Sachramentum Charitatis

Depósito legal: lf56220071332175 Impreso en Venezuela

5


Introducción

Una noche, al salir de la Iglesia parroquial, observé que una persona, toda vestida de blanco, ingresaba en el templo. La detuve y le pregunté qué hacía allí, y me contestó que venía a participar en la charla prebautismal. Agregó que era el padrino de una criatura que habría de ser bautizada el sábado siguiente. Obviamente esta persona practicaba la santería, por lo cual me sentí en la obligación de explicarle que no podía ser padrino de un niño que iba a ser bautizado en la religión católica. El padrino asume la misión de ayudar a los padres en la educación cristiana del bautizado; por tanto, mal podía ser padrino habiendo cambiado su religión. El hombre se molestó y me dijo que él era católico, que había 6

7


sido bautizado, había hecho la primera comunión y había sido confirmado tiempo atrás. Una vez más intenté hacerle entender que, al haberse iniciado en la santería, había abandonado a Jesucristo, y que esa religión era incompatible con la nuestra. No hubo acuerdo, por lo cual juzgué que debía hablar con los padres del niño. Les pedí que buscaran a otro padrino, cosa que aceptaron. El problema fue resuelto satifactoriamente. En otras ocasiones me he visto envuelto en situaciones de esta índole. Por supuesto todas han sido más o menos desagradables, ya que las personas que practican esta religión aducen que ellos son católicos, y piensan que se actúa injustamente, cuando no se les permite a ellos o a sus hijos el acceso a los sacramentos. Seguramente alguno de ustedes habrá pasado por experiencias más o menos similares. La santería se está extendiendo rápidamente. Se está haciendo cada vez más po8

pular. Tiene éxito en todos los estratos de la población. Hace poco, al término del último partido de la serie final de la Liga de Béisbol Profesional de Venezuela, protagonizado por los Navegantes del Magallanes y los Tigres de Aragua, que concluyó con victoria del equipo de Aragua, entrevistaron a un conocido beisbolista. Estaba muy contento y sus primeras palabras fueron para agradecer a Dios y a Orunla por la victoria de su equipo. Muchas personas acuden a la santería para buscar progreso económico, éxito en los estudios o en el deporte, salud, amor, para protegerse de diversos peligros y hasta para protegerse de la policía o de los malandros (según el interesado sea malandro o policía). La santería es una religión que mezcla elementos cristianos con creencias y ritos de la religión que practicaban las tribus yorubas que fueron traídas a América desde el África ecuatorial por comerciantes de esclavos en el siglo XVIII. Bastantes auto9


res opinan que se trata de sincretismo religioso, y lo es, ya que esta creencia combina elementos de la religión católica con otros de la religión yoruba. Sin embargo, hay que dejar claro que la mezcla es muy desigual, ya que en la santería prevalecen las creencias y ritos de los yorubas, hasta el punto de poder decir que los elementos cristianos son, en realidad, un simple ropaje, carente de valor, que cubre lo que realmente subyace: una religión típicamente animista que profesa la existencia de una serie de espíritus, llamados orishas, que personifican las fuerzas ocultas de la naturaleza, a los cuales se acude con el fin de alcanzar protección contra los enemigos, obtener beneficios diversos (amor, poder, dinero, salud, etc.) y atacar a aquellos que agreden a quienes se suman a esas creencias. La santería incluye la práctica de una serie de ritos mágicos mediante los cuales se pretende alcanzar los objetivos antes mencionados. Todo esto contradice el núcleo de nuestra fe, ya 10

que nosotros creemos que “…hay un solo Dios, y también un solo mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús, hombre también, que se entregó a sí mismo como rescate por todos” (1 Tim 2,5-6). El error fundamental de la santería consiste en la afirmación de que la vida de los hombres está gobernada por una serie de espíritus, llamados orishas o santos1 (aquí hay una clara muestra del sincretismo religioso al cual hacíamos mención) a los cuales hay que venerar y acudir. La mediación salvadora de Cristo desaparece por completo.

1A partir de este momento, y para evitar equívocos, aparecerá con frecuencia la palabra oricha-santo, con el fin de dejar claro que el término santo usado en la santería es sinónimo de oricha y no tiene nada que ver con nuestros santos. Aunque más adelante hablaremos de esto, vale la pena recordar, si bien someramente, que para los católicos los santos son seres de carne y hueso como nosotros, que vivieron en plenitud la vida cristiana, ejercitándose en todas las virtudes, teniendo como modelo a Jesucristo y buscando el Reino de Dios. Es por ello que la Iglesia los venera considerándolos como modelos e intercesores nuestros ante Dios.

11


En este libro pretendo dar a conocer las creencias y prácticas fundamentales de esta religión y analizarlas desde el punto de vista de nuestra fe. Ello nos permitirá descubrir la absoluta incompatibilidad entre nuestras creencias y la santería. Creo que este aporte es necesario, ya que en la actualidad son muchos los católicos que se confunden y piensan que es posible ser católico y santero a la vez. Quiera Dios que estas reflexiones sean de provecho, no sólo a todos los que trabajan en la obra de la evangelización, sino también a todos los creyentes que quieren dar razón de su esperanza a todo el que se la pida (Cfr.1 Ped 3,15).

12

I. Origen de la santería. Consideraciones generales La santería es una religión originaria de Nigeria, nación situada en África occidental, que limita al norte con Níger, al este con Chad y Camerún, al sur con el golfo de Guinea, y al oeste con Benín. En la actualidad es uno de los países más poblados de África y tiene una extensión de 923.768 km². Su nombre proviene de su río principal, el Níger. La capital es Abuja y Lagos la ciudad de mayor tamaño. Este es el país de origen de los yorubas, una de las muchas tribus africanas traídas al Nuevo Mundo por traficantes de esclavos hace dos siglos. El pueblo yoruba proviene de Nigeria meridional. Comprende un grupo grande de grupos étnicos, tales como los egba, ijebu e ife entre otros. A 13


principios del siglo XVII el pueblo ewe invadió la región de Dahomey y los reinos vecinos, forzando a las tribus yorubas, que para ese entonces habitaban allí, a emigrar a la costa de Nigeria. Durante los siglos XVIII y XIX muchos de ellos fueron capturados y traídos a América, especialmente a Cuba y Brasil, como esclavos, con el fin de sustituir o complementar la mano de obra indígena, y trabajar en las plantaciones de caña de azúcar. La Iglesia trató de evangelizar a estos aborígenes africanos en condiciones difíciles. No había sacerdotes suficientes y la situación de injusticia generada por la esclavitud no facilitaba la comprensión y aceptación del mensaje cristiano. Los misioneros españoles o portugueses pertenecían a la misma nación que les oprimía. En consecuencia, el resultado fue variado: algunos aceptaron en su integridad el mensaje cristiano, mientras que otros lo hicieron sólo en parte o no 14

lo hicieron en absoluto. Muchos, con el fin de poder continuar con sus creencias y prácticas, asumieron en apariencia las creencias cristianas, pero continuaron profesando su fe ancestral2. A partir de ese momento comenzó un proceso en el que se fueron mezclando elementos de una y otra religión (la cristiana y la yoruba), lo cual dio origen a la nueva creencia, que se denominó santería, ya que en ella las imágenes de los santos venerados por la Iglesia católica representan a los orishas o espíritus de los pueblos yorubas. También se le suele llamar la Regla de Ocha (o de los Orishas) o la re2Dando una charla sobre el tema alguien me dijo que estos aborígenes hicieron bien en camuflar sus creencias y prácticas religiosas, ya que estaban siendo obligados a profesar otras, extrañas a las suyas. No quiero adentrarme en cuestiones históricas que ahora no vienen al caso. Sin embargo el hecho de que esto haya ocurrido, no significa que la santería sea, en sí misma, verdadera. Por otra parte, es cierto que la evangelización de los esclavos traídos de Africa se verificó en condiciones injustas. La fe no se puede imponer a la fuerza; hay que proponerla y dejar que la acción del Espíritu Santo y la fuerza de la verdad del Evangelio se impongan por sí mismas.

15


ligión Lucumí, debido a que los yorubas fueron conocidos como lucumíes3. Algo similar ocurrió en Haití: el culto del vudú4 fue propagado por los nagos, ibos, aradas, dahomeyanos y otras tribus. En Brasil las creencias de los yorubas dieron origen a la macumba, religión parecida a la santería5. El adepto a esta religión es denominado santero. Es conocido como “caballo de los santos” o “asiento de los santos”, porque se considera que, después de la ceremonia de iniciación a la santería, llamada “asien-

to” o “hacerse el santo”, el orisha o espíritu toma posesión o “monta” a su iniciado, el cual se considera, a partir de ese momento, su hijo. En la santería existe la creencia en un ser supremo indefinido, pero también en espíritus u orishas provenientes de él, que personifican una determinada fuerza de la naturaleza y se comportan de manera semejante a la humana. Los practicantes de esta religión son llamados, como ya lo hemos señalado, santeros y creen tener un poder mágico llamado “aché” que es con-

3En Cuba, donde la santería se desarrolló extensamente, los yorubas fueron conocidos como lucumíes, término derivado de la palabra yoruba akumí, que es el nombre dado a un nativo de Aku, región de Nigeria de donde vinieron muchos yorubas. Otros afirman que el nombre viene del modo habitual de saludarse de estos aborígenes: Oloku mi, que significa “mi amigo”. 4“Vudú (en Dahomey vodun, ‘espíritu’), creencia religiosa mayoritaria en Haití, que también se practica en Cuba, Trinidad, Brasil y en el sur de Estados Unidos, sobre todo en Louisiana. El vudú combina elementos del cristianismo primitivo, del catolicismo y de religiones tribales de África occidental, particularmente Benín. Los cultos vudú veneran un dios principal, el Bon Dieu; a los ancestros o, más en general, a los muertos; a

los gemelos y a los espíritus llamados loa. Los loa, que pueden variar de un culto a otro según los países, son dioses tribales africanos que se identifican con santos del cristianismo. El dios serpiente, por ejemplo, lo hace con san Patricio. Otros elementos católicos en el vudú incluyen el uso de velas, campanas, cruces y oraciones, así como la práctica del bautismo y la señal de la cruz. Entre los elementos africanos están la danza, los tambores y la veneración de ancestros y gemelos.” Microsoft ® Encarta ® 2006. © 1993-2005 Microsoft Corporation. Como puede verse, el vudú es una práctica sincrética, semejante a la santería. La diferencia fundamental estriba, sobre todo, en el culto a los muertos, presente en la santería, en menor grado. 5“Macumba, culto africano muy difundido en Brasil. Proviene del cabula bantú-angoleño y es la expresión consagrada alre-

16

17


cedido por el orisha o santo que le protege. Las devociones rituales comprenden bailes, ofrendas de alimentos y de animales sacrificados a los orishas-santos, adivinación realizada con fetiches hechos con huesos o conchas marinas, hechizos de diversa índole para alcanzar favores de los espíritus, etc. Podríamos decir que la santería es un caso típico de sincretismo religioso, en el que se mezclan las creencias de las tribus yorubas con las de la religión católica. Pienso sinceramente que en la santería, como en el vudú haitiano o la macumba brasileña, lo predominante no es la religión católica sino más

bien el animismo propio de los aborígenes africanos venidos a nuestras tierras. La santería es una práctica religiosa que se ha extendido notablemente: de Cuba a Estados Unidos (por influencia de los cubanos que allí se han residenciado) y de este país norteño a otras partes. En Venezuela está cobrando cada vez mayor auge y representa para nosotros los católicos un verdadero reto pastoral.

dedor de 1930 para el culto bantú de Río de Janeiro. Dio origen a umbanda y a quimbanda, que llegaron a sustituir al término macumba. Sus sesiones se llaman giras, ritual de cánticos y danzas de los hijos de santo que danzan unos detrás de otros para homenajear a sus dioses. El sacerdote principal se llamó primero umbanda, después padre de terreiro (nombre del lugar de culto) y, finalmente, padre de santo. Invoca a los espíritus y dirige las ceremonias. En esas sesiones son llamados los orichas y los diversos grupos de almas (negros viejos, niños, caboclos o indios, echúes), las cuales están organizadas en hileras o falanges bajo la conducción de un oricha. Las hileras abarcan un conjunto de representaciones (corporal, danzas, colores,

símbolos) y de rituales (comidas, bebidas, días de la semana) de cada oricha. Los ritos se realizan en un terreiro con un congá (altar), donde se mezclan imágenes de santos católicos que representan entidades africanas como san Jorge (Ogún) o Jesús (Ochalá). En un plano inferior del altar están las imágenes de los caboclos y de los negros viejos (antepasados negros). Umbanda es la facultad de curar mediante la medicina natural o sobrenatural (encantamientos), de adivinar lo desconocido, de inducir a los espíritus para que influyan en los hombres o en la naturaleza para el bien o para el mal. Quimbanda invoca a los orichas nagos y se inclina por el maleficio” Microsoft® Encarta® 2006. © 1993-2005 Microsoft Corporation.

18

19


que encubre los deseos de la carne; más bien, háganse esclavos unos de otros por amor… Por eso les digo: anden según el Espíritu y no lleven a efecto los deseos de la carne… Es fácil ver lo que viene de la carne: libertad sexual, impurezas y desvergüenzas, cultos de los ídolos y magia; odios, celos y violencia; furores, ambiciones, divisiones, sectarismo, desavenencias y envidias; borracheras, orgías y cosas semejantes. Les vuelvo a declarar lo que ya les he dicho: los que hacen estas cosas no heredarán el Reino de Dios” (Gál 5, 13.16.19-21).

150

Índice

Siglas Introducción I. Origen de la santería. Consideraciones generales II. El panteón yoruba III. Rituales y ceremonias de la santería 1. Collares 2. La hechura de Elegguá 3. Hechura del santo 4. Santos lavados 5. El babalao 6. Sacrificios de animales y ofrendas de alimentos 7. El güemilere o bembé IV. Prácticas mágicas V. Magia negra. Brujería VI. Consideraciones doctrinales y pastorales VII. Epílogo Anexo No. 1 Anexo No. 2 Los más conocidos orichas de la Santería Anexo No. 3 Relación entre la santería y el satanismo

5 7 13 20 25 27 29 32 33 34 35 37 40 43 112 121 130

134 151


La Santería