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Año XLVII - Domingo XXXII del Tiempo Ordinario /C - 10 de Noviembre de 2013

EL DIOS DE LA VIDA TE HABITA

Remesa VII - Nº 52

N

uestra vida tiene semillas de eternidad. En el surco mortal del cuerpo la presencia del Espíritu eterniza la vida. En la muerte del cuerpo no está la muerte del yo. Está simplemente el final de la carne mortal. El Dios de la creación inmortaliza la vida del hombre. No entro en dialéctica teológica sobre la resurrección de los muertos; ni en la diatriba sobre con qué cuerpo resucitaremos. Hablo sólo con perspectiva sencilla de fe. La vida de los resucitados con Cristo es un misterio. El cómo y el cuándo se resucita, es otro misterio. Pero lo cierto, desde la fe, es que resucitaremos para la vida. Jesús dice: “Yo soy la resurrección y la vida. Quien cree en mí, aunque haya muerto vivirá”. “El Dios de la revelación, no es un Dios de muertos, sino de vivos”. “El Señor es Dios de Abraham, La fe en la resurrección es idea fundamental Dios de Isaac, Dios de Jacob. para dar sentido a la vida. Los hombres, miPorque Dios no es Dios de rados en cuerpo de carne animal, nacen para muertos, sino de vivos, pues para él todos viven” morir; pero, contemplados en Dios, nacen (Cfr. Lc 20,37-38). para la eternidad. La resurrección camina invisible bajo la ropa mortal de la carne humana. El Dios de Jesús, el Dios que nos habita, celebra su presencia de vida en nosotros. La incredulidad en el más allá ha sembrado y sigue sembrando la negación de la eternidad. Es increíble cómo la mente racional ha minado el sentido de la salvación en el Señor. Por eso, frente a una situación de muerte total, la fe se afianza en el evangelio de la vida. “Creo en la vida eterna”. Hay que creer y anunciar con la vida al Dios de la Vida. ¿Cómo vives tu vida? ¿Dudas de tu propia eternidad? ¿Cómo proyectas tu vida mortal en la eternidad de Dios? Camina en la Fe. El Pan de Vida eterna es tu pan de cada día. El Dios de la Vida te habita y proyecta su eternidad en tu ilusión. Vive tu vida en Dios y serás feliz. P. Antonio Gracia, pasionista Al despertar, Señor, contemplaré tu rostro (Sal 16)


Nuestra Misa Monición

Domingo XXXII del Tiempo Ordinario /C Hermanos. Estamos en el Domingo Trigésimo Segundo del Tiempo Ordinario. La Palabra de Jesús como pan vivo bajado del cielo son pan y palabra de vida eterna. Nuestro Dios no es el Dios de la muerte sino el Dios de la vida. Más allá de la muerte corporal caminamos con la eternidad del Espíritu dentro. Él es nuestra fuerza salvadora. Que la Eucaristía que celebramos, frente a tanta situación de muerte que nos rodea, nos ayude a vivir la vida en Dios y a ser sembradores de vida.

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Antífona de entrada

Que llegue hasta ti mi súplica, Señor, y encuentren acogida mis plegarias (Sal 87,3).

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Acto Penitencial

S Tú que has venido a buscar al que estaba perdido: Señor, ten piedad. R Señor, ten piedad. S Tú que has querido dar la vida en rescate por todos: Cristo, ten piedad. R Cristo, ten piedad. S Tú que reúnes a tus hijos dispersos: Señor, ten piedad. R Señor, ten piedad.

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Gloria

Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor. Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso. Señor, Hijo único, Jesucristo. Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica; tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros; porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo

tú Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre. Amén.

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Oración colecta

Ayúdanos, Señor, a dejar en tus manos paternales todas nuestras preocupaciones, a fin de que podamos entregarnos con mayor libertad a tu servicio. Por nuestro Señor Jesucristo.

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1ª Lectura (2Mac 7,1-2.9-14) Lectura del segundo libro de los Macabeos

En aquellos días, arrestaron a siete hermanos junto con su madre. El rey Antíoco Epifanes los hizo azotar para obligarlos a comer carne de puerco, prohibida por la ley. Uno de ellos, hablando en nombre de todos, dijo: “¿Qué quieres saber de nosotros? Estamos dispuestos a morir antes que quebrantar la ley de nuestros padres”. El rey se enfureció y lo mandó matar. Cuando el segundo de ellos estaba para morir, le dijo al rey: “Asesino, tú nos arrancas la vida presente, pero el rey del universo, nos resucitará a una vida eterna, puesto que morimos por fidelidad a sus leyes”. Después comenzaron a burlarse del tercero. Presentó la lengua como se lo exigieron, extendió las manos con firmeza y declaró confiadamente: “De Dios recibí estos miembros y por amor a su ley los desprecio, y de él espero recobrarlos”. El rey y sus acompañantes quedaron impresionados por el valor con que aquel muchacho despreciaba los tormentos. Una vez muerto éste, sometieron al cuarto a torturas semejantes. Estando ya para expirar, dijo: “Vale la pena morir a manos de los hombres, cuando se tiene la firme esperanza de que Dios nos resucitará. Tú, en cambio, no resucitarás para la vida”. Palabra de Dios. A Te alabamos, Señor.

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Salmo responsorial (16)

L Al despertar, Señor, contemplaré tu rostro.


R Al despertar, Señor, contemplaré tu rostro. L Señor, hazme justicia y a mi clamor atiende; presta oído a mi súplica, pues mis labios no mienten /R L Mis pies en tus caminos se mantuvieron firmes, no tembló mi pisada. A ti mi voz elevo, pues sé que me respondes. Atiéndeme, Dios mío, y escucha mis palabras /R L Protégeme, Señor, como a las niñas de tus ojos, bajo la sombra de tus alas escóndeme, pues yo, por serte fiel, contemplaré tu rostro y al despertarme, espero saciarme de tu vista /R

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2ª Lectura (2Tes 2,16-3,5) Lectura de

la segunda carta del apóstol san Pablo a los tesalonicenses

Hermanos: Que el mismo Señor nuestro, Jesucristo, y nuestro Padre Dios, que nos ha amado y nos ha dado gratuitamente un consuelo eterno y una feliz esperanza, conforten los corazones de ustedes y los dispongan a toda clase de obras buenas y de buenas palabras. Por lo demás, hermanos, oren por nosotros para que la palabra del Señor se propague con rapidez y sea recibida con honor, como aconteció entre ustedes. Oren también para que Dios nos libre de los hombres perversos y malvados que nos acosan, porque no todos aceptan la fe. Pero el Señor, que es fiel, les dará fuerza a ustedes y los librará del maligno. Tengo confianza en el Señor de que ya hacen ustedes y continuarán haciendo cuanto les he mandado. Que el Señor dirija su corazón para que amen a Dios y esperen pacientemente la venida de Cristo. Palabra de Dios. A Te alabamos, Señor.

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Aclamación a/d Evangelio

R Aleluya, aleluya. Jesucristo es el primogénito de los muertos; a él sea dada la gloria y el poder por siempre. R Aleluya (Ap 1,5.6).

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Lectura del santo Evangelio según san Lucas A. Gloria a ti, Señor

(Lc 20,27-38)

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús algunos saduceos. Como los saduceos niegan la resurrección de los muertos, le preguntaron: “Maestro, Moisés nos dejó escrito que si alguno tiene un hermano casado que muere sin haber tenido hijos, se case con la viuda para dar descendencia a su hermano. Hubo una vez siete hermanos, el mayor de los cuales se casó y murió sin dejar hijos. El segundo, el tercero y los demás, hasta el séptimo, tomaron por esposa a la viuda y todos murieron sin dejar sucesión. Por fin murió también la viuda. Ahora bien, cuando llegue la resurrección, ¿de cuál de ellos será esposa la mujer, pues los siete estuvieron casados con ella?” Jesús les dijo: “En esta vida, hombres y mujeres se casan, pero en la vida futura, los que sean juzgados dignos de ella y de la resurrección de los muertos, no se casarán ni podrán ya morir, porque serán como los ángeles e hijos de Dios, pues él los habrá resucitado. Y que los muertos resucitan, el mismo Moisés lo indica en el episodio de la zarza, cuando llama al Señor, Dios de Abraham, Dios de Isaac, Dios de Jacob. Porque Dios no es Dios de muertos, sino de vivos, pues para él todos viven”. Palabra del Señor. A Gloria a ti, Señor Jesús.

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Profesión de fe

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Oración de los fieles

S Las palabras de Jesús son resurrección y vida. Oremos, para que la fe en su palabra nos conduzca a la resurrección en el día de su venida. A Te lo pedimos, Señor. L Por el pecado vino la muerte, por Jesús la resurrección. Para que viviendo con fe el Evangelio de la vida, participemos con Jesús de la resurrección: Oremos al Señor. A Te lo pedimos, Señor.

El Domingo. Día del Señor. Fundado por el Beato Santiago Alberione en 1921 en Italia y en Venezuela se inició su publicación en 1966. Director: P. A. Vagnoni, ssp. - Coordinación: July Zambrano - Corrección: Manolo Martínez - Diagramación: Dora González - Edita SAN PABLO - Aptdo. 14.034 de Candelaria, Caracas 1011-A -Telfs.: (0212) 573.63.46 - 576.76.62 - 577.10.24.- Fax: (0212) 576.93.34 - Administración y distribución: Telfs.: (0212) 962.73.98 - 962.73.47 - 962.73.40 - Fax: (0212) 963.68.52 - Correo Electrónico E-Mail: publicaciones@sanpablo.org.ve - Web site: http: //www.sanpablo.org.ve - Para notificar pagos: (0212) 577.10.24 - E-mail: cobranzas@sanpablo.org.ve - Con licencia eclesiástica. Dep. Leg. pp 76-1793


L Gastamos muchos millones en construir instrumentos de muerte. Para que apostemos por la vida y dediquemos los recursos a mejorar la situación de los más necesitados: Oremos al Señor. A Te lo pedimos, Señor. L Los humanos abrimos sepulcros para enterrar muertos. Para que pongamos nuestra confianza en Dios que resucitó a Jesús, y proclamemos su victoria sobre la muerte: Oremos al Señor. A Te lo pedimos, Señor. L Son muchas las personas que viven sin esperanza. Para que la Palabra de Jesús en favor de la vida, nos estimule a trabajar con gozo en la construcción de un mundo más feliz y más justo: Oremos al Señor. A Te lo pedimos, Señor. (Intenciones libres) S Aumenta nuestra fe en ti, Señor, que eres el Dios de la vida. Haz que la fe en la resurrección nos estimule a servirte con alegría y con esperanza. Por Jesucristo, el Señor resucitado. R Amén.

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Oración sobre las ofrendas

Mira, Señor, con bondad los dones que te presentamos, a fin de que el sacramento de la muerte y resurrección de tu Hijo, nos alcance de ti la vida verdadera. Por Jesucristo, nuestro Señor.

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Plegaria Eucarística

Anastasia Guadalupe García Zavala

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ació en México el 27 de Abril de 1878, que tomó el nombre de María Guadalupe, es la cofundadora de las Siervas de Santa Margarita María y de los Pobres. Conocida como la ‘Madre Lupita’, ejerció como enfermera y se adaptó a una vida extremadamente sobria y en momentos de graves dificultades económicas para el hospital que regentaba, no dudó en mendigar por las calles hasta solucionar los problemas para sustentar a los enfermos. A partir de 1911 la vida religiosa se vio crudamente perseguida por diferentes revolucionarios. Este fue un periodo sangriento de persecución que no terminó antes de 1936. En estos años de persecución, la Madre Lupita, según sus biógrafos, arriesgando su vida y la de sus compañeras escondió en el hospital a algunos sacerdotes e incluso al arzobispo de Guadalajara Francisco Orozco y Jiménez. La Madre Lupita murió con fama de santidad el 24 de junio de 1963, a los 85 años. Fue canonizada por el Papa Francisco el 12 de Mayo del 2013. Ángel Rubén Deceano

Liturgia de la Semana

4ª Sem. del Salterio (Del 11 al 17 de Noviembre 2013)

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Oración del Señor

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Antífona de comunión

El Señor es mi pastor, nada me falta; en verdes praderas me hace recostar; me conduce hacia fuentes tranquilas para reparar mis fuerzas (Sal 22.1-2).

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El personaje de la semana

Oración d/de la comunión

Te damos gracias, Señor, por habernos alimentado con el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo y te rogamos que la fuerza del Espíritu Santo, que nos has comunicado en este sacramento, permanezca en nosotros y transforme toda nuestra vida. Por Jesucristo, nuestro Señor.

11 Lunes, San Martín de Tours, Obispo, M Sab 1,1-7; Sal 138; Lc 17,1-6. 12 Martes, San Josafat, Obispo y Mártir, M - Sab 2,23–3,9; Sal 33; Lc 17,7-10. 13 Miércoles - Feria, XXXII Sem. del Tpo. Ord. - Sab 6,1-11; Sal 81; Lc 17,11-19. 14 Jueves - Feria, XXXII Sem. del Tpo. Ord. - Sab 7,22-8,1; Sal 118; Lc 17,2025. 15 Viernes - Feria o Memoria de San Alberto Magno, Obispo y Doctor - Sab 13,1-9; Sal 18; Lc 17,26-37. 16 Sábado - Feria o Memoria de Santa Gertrudis, Virgen - Sab 18,14-16; 19,69; Sal 104; Lc 18,1-8. 17 Domingo XXXIII del Tiempo Ordinario /C - Mal 3,19-20; Sal 97; 2 Tes 3,6-12; Lc 21,5-19 - L.H.: 1ª Semana del Salterio.


El domingo 10 de noviembre del 2013