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Un corazรณn metรกlico


— ¿Está lista? — Sí señora Kim, el prototipo humano número 001 está completado, estará en su casa a las cinco de la tarde. —Listo, los espero, hasta luego. Eran las seis de la mañana y Jeon se disponía a ir al colegio, se arregló, desayunó como de costumbre; pero se le notaba apagado, había estado así hace unos días, la probable razón de su estado de ánimo se debía a que su madre pasaba todo el día y hasta algunas noches trabajando en la empresa de tecnología y ella casi nunca veía a sus hijos, Jeon de diecisiete y Suki de cinco años. Tomó su mochila con la cabeza baja y salió rumbo al colegio junto a Suki para llevarla a la guardería; ella, alegre y dulce como siempre ya que no tenía preocupaciones a diferencia de su hermano. Este la dejó en la puerta de la guardería, le sonrió levemente y continuó caminando, el viento soplaba en su cabello alborotándolo y hacía bastante frío en las calles, Jeon se frotó las manos y se puso la capucha, después de unos minutos llegó al colegio; a pesar de haber estado en ese instituto por dos años, el seguía sintiéndose como un extraño. Mientras tanto en la casa, la señora Kimly y los tecnólogos estaban finalizando los últimos detalles del prototipo humano más conocido como Jinnie. Todo tenía un propósito, ya que la señora no tenía tiempo para cuidar a sus hijos ni hacer las tareas del hogar, había estado trabajando hace años en un robot que sería idéntico a una chica común y corriente, la cual estaba destinada a ser la empleada doméstica y una especie de niñera también. Pero había un detalle, ni sus hijos, ni nadie de la ciudad podía saber que Jinnie era un robot. Después de una larga y aburrida mañana para Jeon y una muy divertida para Suki, ambos llegaron a la casa, y apenas pusieron un pie sobre ella se llevaron un susto, su madre y una extraña joven estaban sentadas en la sala, Jeon se quedó parado allí preguntándose, quien era esa chica y que hacía en su casa — ¿Cómo les fue hoy? —Pues…normal; dijo Jeon sin dejar de mirar a su madre y a la chica —Escúchenme hijos hay algo que quiero decirles, estoy consciente de que casi no paso en la casa y he descuidado las cosas que hay que hacer aquí y los he descuidado a ustedes, por esta razón es que tomé la decisión de contratar a alguien que haga todo lo que yo, por cuestiones de trabajo no puedo, así que ella es la chica que he contratado —relató la madre. —Mucho gusto, soy Jinnie —dijo ella con una sonrisa, colocándose el cabello detrás de la oreja. — ¿Va a ser como mi hermana? —dijo Suki entusiasmada, y todos rieron, después Jeon se fue a su habitación, todo le parecía muy extraño y además él no

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quería una niñera, cerró la puerta, se colocó audífonos y puso música en alto volumen. Los días pasaban y todo transcurría bien, Suki se había encariñado mucho con Jinnie y a decir verdad Jeon también, todo iba acorde al plan, aunque Jinnie era una chica bastante extraña para ellos, nadie sospechaba que en realidad era un robot. Eran las seis de la mañana y todos estaban profundamente dormidos ya que era sábado pero a Jinnie le gustaba que se levanten temprano todos los días así que iba de cuarto en cuatro despertando a todos, Jeon era el que más trabajo daba ya que era muy perezoso. Él hacía todo lo que Jinnie le pedía que hiciera y no solo eso, también le contaba sus problemas, sus secretos, Jeon podía ser el chico más cerrado del planeta pero le había tomado tanta confianza a ella, que se hicieron muy buenos amigos. Después de despertar a todos Jinnie les hizo el desayuno, la señora Kimly le había instalado un programa de cocina, por esto es que ella preparaba unos platillos exquisitos. Todos comieron y empezaron a hacer las cosas que acostumbraban en sábado, su madre obviamente se encontraba trabajando, Suki jugaba con muñecas o se iba a explorar el jardín, mientras tanto Jinnie y Jeon se iban a caminar cerca del lago Okutama; para él, eso era lo mejor de la semana; así que los dos salieron para allá, en el camino él le fue contando: —Siempre me pongo a pensar cómo sería yo si es que mi madre hubiera pasado más tiempo conmigo —dijo Jeon suspirando. Ella lo miró indiferente ya que no tenía ninguna clase de sentimiento. —Ssí.., por supuesto, te entiendo, pero al menos me tienes a mí, yo soy como tu segunda madre —dijo ella riéndose. —Si tienes razón, ¿sabes? Creo que eres lo mejor que me ha pasado, gracias por eso —dijo Jeon tomándola de la mano. Ella solo le sonrió y siguió caminando, estaba más que claro que a él le gustaba ella, no solo que era con la única “persona” con la que se llevaba, sino que estaba enamorado de Jinnie, pero ella era tan inexpresiva que Jeon no lograba descifrar qué sentía por él.

—Uy mira la hora, ya debemos volver. —Sí, tienes razón… —dijo él haciendo una mueca de tristeza, y ambos regresaron a la casa cuanto antes. Eran las diez de la noche cuando regresaron, y Suki se encontraba en el sillón mirando televisión, su cara estaba pálida, ellos se sentaron a ver también, parecía ser un reportaje.

—Sube el volumen —dijo Suki un tanto alterada. El reportaje trataba de que en la China el científico Daiki Hiroshi estaba creando miles de robots muy poderosos con el objetivo de destruir Asia e ir dominando de a poco todos los continentes, este científico había sido arrestado por la policía varias veces por atentados contra el mundo, pero siempre había logrado escapar y por ahora 3


nadie sabía en qué parte de China estaba, hay quienes decían que lo habían visto en Pekín, otros decían que está en Shanghái, pero no sabían cuál de esas afirmaciones era la real. Todos se quedaron asustados pero no creían posible que ocurra una invasión de robots, o bueno al menos no en mucho tiempo. Después de que todos habían merendado se fueron a dormir; Jeon no podía dormir pensando en qué sentiría Jinnie por él, siempre que pensaba en ella el rostro se le iluminaba; por otra parte ella se acostó y no pensó en él ni un segundo, su corazón era artificial, su cerebro estaba programado, por lo tanto no tenía sentimientos. No podía enamorarse. Pasaron varios meses, era invierno y las cosas habían empeorado, pues Suki había descubierto el secreto, ya que cierto día ella estaba en su cuarto y vio un cable en el suelo, lo siguió, y este la llevó al cuarto de Jinnie donde ella estaba cargándose la batería, desde luego que se asustó y creyó que era mentira pero luego a Jinnie no le quedó más remedio que decirle toda la verdad. Suki prometió no decir nada de esto a nadie. Aparte salían muchas noticias de que el científico Hiroshi estaba a punto de sacar a los robots, y todas las personas empezaban a entrar en pánico, esto podía ser muy grave, con la fuerza que se decía que tenían estos podían acabar con ciudades, quien sabe si hasta con países. Un día este científico descubrió que la señora Yin Kimly inventó un prototipo humano, el cual podría ser bastante útil para su malvado plan; sus robots podían ser muy fuertes, pero ella, tenía una inteligencia mucho más avanzada que ellos. Así que decidió entrar a la casa de esta familia ya que sabía que allí vivía el robot, entró sigilosamente por la ventana y con mucho cuidado apagó el botón de Jinnie y esta enseguida dejó de funcionar, y él empezó a configurarla, instalarle programas, etc. Esto le tardó aproximadamente dos horas y cuando finalizó había vuelto a Jinnie en contra de toda su familia, e incluso de toda la ciudad, le instaló un programa en el cual él podría manejarla y de esta manera su plan estaría listo. Jeon y Suki notaban algo raro en ella, no era la misma, su carácter se volvió amargo y serio, él estaba preocupado por Jinnie, en cada oportunidad le preguntaba si le sucedía algo pero siempre ella decía que no, y su madre se había ido de viaje así que no podía revisarla. Pasaron días, semanas, la gente empezó a creer que toda esa historia de los robots del científico eran mentiras y esto era perfecto para él. — ¿Segura que estás bien? Por favor dime la verdad —dijo Jeon cada vez más y más preocupado por Jinnie. —Sí, claro que estoy bien, ahora no quiero volver a oír que me preguntes eso —dijo ella muy seria, ambos se quedaron en silencio…

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—Yo…tengo algo que decirte —dijo él mirándola directo a los ojos, hasta que se escuchó en las calles un montón de ruidos y explosiones, rápidamente salieron a ver qué ocurría, no podían creer lo que sus ojos veían y de pronto Suki lanzó un fuerte grito, Jeon fue a buscarla. —Tenemos que salir de aquí, ¡ahora! No preguntes, solo corre —dijo él jalándola del brazo y le hizo una señal a Jinnie para que los siguiera, ni bien pusieron un pie afuera de la casa, supieron que era su fin, habían miles y miles de robots por todos lados, lanzando láseres por los ojos, destruyendo las calles, a las personas; Jeon veía como la ciudad se destruía muy rápido, después de mucho tiempo de estar corriendo por sus vidas pudieron divisar un mirador al otro lado de la playa. Hay que ir allí, ¡rápido! —dijo él, y ellas le siguieron, sin embargo Jinnie no parecía asustada ni nada por el estilo y el científico tenía un plan con ella, Jeon estaba preocupado por ella pero no tenía tiempo de pensar en nada más que salvarlas. Empezaron a acelerar el paso cuando vieron que los robots los seguían y les disparaban. Lograron llegar al mirador pero al entrar se encontraron con una terrible sorpresa, resulta que este era el laboratorio de Hiroshi y desde allí manejaba a todos los robots que estaban atacando la ciudad mediante unos paneles pero había algo raro, en la pantalla aparecía la imagen de una chica, no podía ver muy bien ya que estaban escondidos detrás de unos tanques para que el científico no se diera cuenta. —Ya sé lo que hay que hacer, miren esos paneles, están funcionando gracias a la electricidad que está conectada en ese enchufe, solo hay que desconectarlo y todos dejarán de funcionar —dijo Jeon mirando a Jinnie, pero al momento en que él se acercó a intentar desenchufarlo sin querer derramó una botella con un líquido y esto hizo que el científico regresara a ver. Este presionó un botón e hizo que se abriera un panel con el cual empezó a controlar a Jinnie, ella se acercó donde Jeon, lo miró con sus ojos que se habían vuelto rojos, lo elevó en el aire y con una gran fuerza lo arrojó al otro extremo de la habitación. Él no sabía lo que estaba ocurriendo pero sabía que esa no era la Jinnie que él conocía, mientras tanto Suki salió corriendo de ese lugar, y en ese momento entró una multitud de gente que también había visto ese lugar como refugio, pero Jinnie se encargó de eliminarlos a todos, haciéndoles lo mismo que a le hizo a Jeon o quemándolos con sus ojos. Jeon descubrió lo que estaba haciendo Hiroshi, por lo tanto supo que Jinnie era un robot; se sintió triste y confundido pero no tenía tiempo, debía parar todo lo que estaba pasando y aún adolorido por la caída se paró e intentó llegar al enchufe pero el científico lo detuvo y comenzaron a pelear, muchos robots se estaban acercando al mirador y Hiroshi estaba ahorcando a Jeon, no iba a sobrevivir mucho tiempo, estaba muy rojo y se le estaba acabando el aire. 5


Al ver esto, algo cambió dentro de Jinnie, ella recordó todos los momentos que pasó con él y su cerebro empezó a expulsar el virus que él le había puesto. Al fin, ella le dio una patada y sin importarle que al desconectar los paneles ella también se destruiría, lo hizo. Jeon vio como Jinnie se destruía y eso le causó tanto impacto que se desmayó, cuando abrió los ojos lo último que vio fue a ella en el piso destruida y su cuerpo metálico roto en mil pedazos. Minú Carolina Chaychi Guevara Amauta Noveno grado EGB

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Un corazón metálico - Minú Chaychi  

¿Qué tan humano puede llegar a ser un robot? Este cuento busca provocar una chispa de amor en la intrincada estructura metálica de un robot...

Un corazón metálico - Minú Chaychi  

¿Qué tan humano puede llegar a ser un robot? Este cuento busca provocar una chispa de amor en la intrincada estructura metálica de un robot...

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