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Prebentzio eta Asistentziarako Elkartea

¿Quiénes somos? Jaiki Hadi es una asociación sin ánimo de lucro, dedicada a prestar asistencia a cualquier persona que haya sufrido, o esté sufriendo, la violencia política en Euskal Herria por parte de los Estado Español y Francés. Nuestra asociación está integrada por profesionales de la salud (psicólogos, psiquiatras y médicos) asi como por otros profesionales y también por otras personas que conocen por experiencia propia las consecuencias que la prolongada estancia en prisión trae consigo, y los problemas a los que los presos han de hacer frente tras su excarcelación.

Jaiki Hadi se creó en el año 2008, con el objetivo de coordinar los esfuerzos de diversos profesionales que prestaban yà asistencia médica y psicoterapéutica, a personas que habían sido victimas de la represión y la tortura perpetradas por las fuerza de seguridad del estado de citados Estados, o a los familiares de esas víctimas. Hoy en día, además de los profesionales mencionados, trabaja en Jaiki Hadi un grupo de personas expresas, integradas en el grupo Harrera Taldea, que ofrecen asistencia integral a las personas recién salidas de la prisión, buscando soluciones a los problemas a los se que enfrentan quienes han estado en prisión, en la mayoría de los casos con condenas de muchos años y alejados de su entorno familiar, social y cultural. Son muchas las personas afectadas en los últimos 30 años por el conflicto político que se vive en Euskal Herria. Como en todo conflicto en este también hay dos partes afectadas: 

por una parte aquellos a los que, desde las Instituciones Públicas se intenta solventar todas las necesidades asistenciales que puedan tener.

por otra, aquellos afectados por la violencia política del Estado, a quienes no sólo no se les proporciona ningún tipo de asistencia, sino que se intenta convertir en un colectivo invisible, sin ningún tipo de reconocimiento como parte afectada, con el único ánimo de criminalizarlo. 1


Este colectivo de personas, también victimas de la violencia política, está compuesto por los miles de ciudadanos y ciudadanas vascas que han sido detenidas durante más de tres décadas en Euskal Herria, junto con los más de 730 presos y presas políticas vascas actuales, sus familiares y amigos, y todas aquellas personas que tras en algunos casos décadas de encierro, sufren el trauma de la incorporación a una realidad social que desconocen por haber sido aisladas de ella.

Durante estos años. Nuestra experiencia Las detenciones. En cuanto a las condiciones en las que se producen las detenciones relacionadas con el conflicto político vasco, a pesar de las recomendaciones de organismos internacionales para la prevención de la tortura, en el Estado Español se sigue aplicando la Legislación Antiterrorista, que permite la incomunicación durante cinco días, lo que hace posible que los y las detenidas sean sometidos a la tortura y todo tipo de vejaciones. Los datos sobre lo está sucediendo en las comisarías y cuartelillos muestran una realidad irrefutable. En el año 2010, de las 82 personas detenidas 78 denunciaron malos tratos. Las denuncias fueron dirigidas contra todos los cuerpos policiales españoles, y los métodos denunciados abarcaban tanto malos tratos físicos como psíquicos.

El paso por prisión. La mayoría de las personas que sufren la detención incomunicada acaba en prisión. Ahí continúa el sufrimiento para familiares y amigos. Tras las interminables jornadas del paso por comisaría con la incertidumbre y el miedo de no saber nada sobre la situación de la persona detenida, inician el peregrinaje que la dispersión de los presos por todas las cárceles de los dos Estados lleva consigo. Viajes inacabables cada fin de semana para visitar a sus allegados, con un enorme desgaste personal y económico que se prolonga durante años en la mayoría de los casos. Las Políticas Penitenciarias de los distintos gobiernos del estado español y francés han supuesto el aislamiento, incluso dentro de la propia prisión, de centenares de personas presas a quienes se les ha aplicado los regímenes de vida carcelaria más severos y restrictivos, cacheos degradantes de presos y familiares y una medida de desarraigo y alejamiento tan cruel como es la política de dispersión, que afecta tanto a presos como a familiares. A esta situación se le añade la implantación ,en la práctica, de la cadena perpetua, al elevar a 40 años el cumplimiento efectivo de las penas tras la reforma del Código Penal de 1996 , y al alargar en muchos casos las condenas en más de diez años en aplicación de la llamada “Doctrina del Supremo” o “Doctrina Parot”.

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Por otro lado, durante muchos años ha sido puesta en práctica una de las medidas más inhumanas de esta Política Penitenciaria. Se trata del mantenimiento en prisión de personas con enfermedades graves e incurables, a pesar de reunir las condiciones marcadas por la Ley para ser puestas en libertad.

El trabajo de Jaiki Hadi Son muchas las consecuencias físicas, psíquicas y sociales derivadas de estas situaciones y son, precisamente, esas situaciones a las que queremos hacer frente desde Jaiki Hadi. Nuestro trabajo no es fácil. Continuamente encontramos trabas de todo tipo.

Durante la detención. En cuanto al papel que intentan desarrollar los médicos de confianza desde el momento de la detención, hay que tener en cuenta que el llamado protocolo Garzón, además de aleatorio por no ser aplicado de manera sistemática en todas las detenciones incomunicadas, resulta insuficiente. Así, la nula colaboración de los forenses de la Audiencia Nacional y la actitud obstruccionista de la custodia policial han impedido que se den las condiciones básicas para poder hacer nuestro trabajo, como son la confidencialidad de los reconocimientos, o el rigor técnico de los informes y exploraciones realizadas. Por ello, se puede afirmar que el protocolo Garzón dista mucho de garantizar la prevención de la tortura y los malos tratos. Frente a esta situación, los médicos de confianza consideramos nuestra labor imprescindible para poder conocer lo que realmente sucede durante el periodo de incomunicación.

La ayuda psicológica en prisión. En el campo de la asistencia psicológica, la primera traba que encontramos es la dificultad de conseguir la autorización de las Instituciones Penitenciarias, para realizar la terapia que precise la persona presa. Pero, es más, aun consiguiendo esa autorización, posteriormente se nos imponen condiciones que vulneran los propios principios de la terapia, condiciones que hacen imposible la confidencialidad, el seguimiento del tratamiento y el cumplimiento de sus recomendaciones.

La atención de las enfermedades fisicas y psíquicas. El trabajo asistencial de los médicos de Jaiki Hadi alcanza a los y las presas enfermas. Sin embargo, desde hace mas de diez años se nos impide la asistencia directa a nuestros pacientes presos, a pesar de estar contemplado este derecho en el legislación penitenciaria. Así puede decirse, sin ninguna duda, que el derecho a la salud es sistemáticamente conculcado en el interior de las prisiones ya que se impide la 3


intervención medica externa mientras la atención medica penitenciaria raya en la negligencia. De hecho, la situación de salud del colectivo de presos y presas vascas se ha ido deteriorando con el paso de los años. Ello es debido a la mencionada ínfima calidad de la asistencia como a lo prolongado de las condenas que cumplen.

La ayuda al finalizar la condena. Otra labor que nuestra Asociación cumple es la que llevan a cabo personas ex-presas, con la acogida a aquellos que tras cumplir su condena vuelven a Euskal Herria, casi siempre después de muchos años de ausencia. En la mayoría de los casos, quien sale de prisión se encuentra institucional y socialmente desprotegido. Necesidades básicas como buscar una vivienda, lograr la cobertura sanitaria o realizar gestiones administrativas como lograr ser empadronado, obtener el documento de identidad o el subsidio de excarcelación, suponen para una persona que ha permanecido en prisión durante muchos años(,) un problema insalvable y, por ello, necesita ayuda y acompañamiento. Hay que tener en cuenta que en muchos casos el entorno familiar y de amistad ha envejecido o se ha dispersado. Sólo la ayuda colectiva puede crear una red social de protección para las personas expresas. En esta situación es especialmente grave la falta de expectativas para obtener trabajo. Sin currículum ni informes laborales de ningún tipo, a pesar de contar en muchos casos con una formación cualificada, las personas ex-presas tienen un muy difícil acceso al mercado laboral, por lo que necesitan un asesoramiento e información específicos. El grupo de ex-presos de Jaiki Hadi trata de cubrir estas necesidades, teniendo que luchar a menudo con la falta de apoyo, cuando no con la abierta oposición, de las Instituciones, agravado ello por la crisis económica. Expuesta cuál es nuestra labor y cuáles las dificultades que encontramos para realizarla, hacemos un llamamiento en dos sentidos a la sociedad vasca: 

En primer lugar, queremos recabar adhesiones, individuales y colectivas, en torno a los siguientes mínimos que consideramos imprescindibles:

1- Toda persona presa sea cual sea su ideología, militancia, raza ,grupo étnico o sexo, tiene derecho efectivo a ser asistida por un medico o psicólogo de su confianza en prisión.. Dicha asistencia debe llevarse a cabo en las condiciones de confidencialidad y accesibilidad exigibles para cualquier acto terapéutico ( sin grabaciones, ni cristales, ni presencia de personal carcelario) y realizarse con la periodicidad que se considere necesaria por el medico o el psicólogo de confianza, para el buen seguimiento del tratamiento. Además las Instituciones Penitenciarias deberán tener en cuenta las recomendaciones realizadas por el terapeuta. 2- Debe de ser eliminado el régimen de incomunicación de las personas detenidas, pues supone éste, en sí mismo, un a forma de mal trato. Debe aplicarse ante cualquier detención el Protocolo para la Prevención de la Tortura de las Naciones Unidas, y cumplirse sus recomendaciones sobre

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informes forenses y sobre la presencia de médicos de confianza durante el tiempo que dure la detención. 3- Deben de otorgarse ayudas y protección social a todas las personas excarceladas. También han de ser puestos en marcha por las Instituciones programas específicos de integración laboral de las personas que han estado en prisión. Junto a ello, han de adoptarse las medidas necesarias para garantizarse el derecho a la asistencia sanitaria, así como el acceso a la vivienda y al trabajo de las personas salidas de prisión o, mientras este trabajo no llega, una cobertura económica suficiente. 

En segundo lugar, pedimos la implicación de los profesionales de la Salud, de agentes empresariales, de responsables institucionales y de la sociedad en general para que, en la medida de sus responsabilidades públicas y capacidades económicas, aporten su conocimiento, recursos y trabajo para la atención integral de las personas objeto de esta declaración, que también han sufrido y sufren los efectos del conflicto político que vive Euskal Herria.

En coherencia con los códigos éticos de los profesionales, con la responsabilidad social del mundo empresarial y con el compromiso político que han de asumir de una vez las instituciones, no puede seguir manteniendose en la invisibilidad y la criminalizacion a un colectivo social fundamental en Euskal Herria. En esta nueva fase que se abre en nuestro Pueblo, las personas que trabajamos en Jaiki Hadi consideramos necesario, más que nunca, el respeto a todos los derechos de todas los y las ciudadanas, y con tal objetivo queremos implicar al mayor número de personas en la red de asistencia que hemos creado.

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Jaiki Hadi txostena  

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