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Año 2, No. 4, Diciembre 2014 Manuel Cuesta Morúa, La normalización de la brecha / Leonardo Calvo Cárdenas, En el camino de la igualdad y la justicia / Rogelio Montesinos, Un Foro para la inclusión y la diversidad / José Hugo Fernández, El regionalismo como estrategia política / Moisés Leonardo Rodríguez, Luces y sombras de la atención a discapacitados en Cuba / Boris González Arenas, La callada molienda II / Verónica Vega, La maltratada alternatividad en Cuba / Robert Cavalier, Pittsburgh va a Cuba / Bonita Lee Penn, Mirando desde Estados Unidos hacia Cuba / Omer Freixa / La negritud en la Argentina / Ashanti Perú, Orgullosamente afrodescendientes

Rafel Campoamor [Date]

D A D E S


Video Manuel Cuesta MorĂşa Palabras para la sesiĂłn de Democracia Deliberativa organizada por el Profesor Robert Cavalier de la Universidad Carnegie Mellon de Pittsburgh


Año 2, No. 4, Diciembre 2014

Editor Jefe: Juan Antonio Alvarado Ramos Editora Asociada: Kenya C. Dworkin y Méndez Editor en Español: Arnaldo Miguel Fernández

IDENTIDADES es una publicación de la Plataforma de Integración Cubana, organización sin fines de lucro, no partidista, destinada a abogar por los derechos de los afrodescendientes y de otros grupos marginados en Cuba, promover sus derechos y recuperar su historia de activa participación en la fundación y desarrollo de la nación cubana y de su cultura. Aspira a debatir las dificultades que afrontan los afrodescendientes y todos los discriminados en la Cuba actual, así como a proponer acciones para enfrentar el problema y facilitar mecanismos de comunicación a nivel global. Estará abierta a todas las personas interesadas en el mundo, que puedan aportar sus experiencias y abordar un tema tan esencial para Cuba y el resto de los países que han sido receptores de la diáspora africana o donde residen minorías discriminadas por los centros de poder.

Editora en Inglés: Carliene S. Quist Traducción: abc language solutions Diseñador: Rafel Campoamor Sánchez Representante en Cuba: Leonardo Calvo Cárdenas Ilustración de Portada: Sí, pinto Angelitos David D’Omni

Plataforma de Integración Cubana, Inc. E mail: revista.juan@gmail.com

WEB: www.cubaintegra.org ISSN: 2373-1516

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Contenido Del Editor ...............................................................................................................................6 Raza, clase y género en Cuba y el mundo La normalización de la brecha ...............................................................................................11 Manuel Cuesta Morúa Economía étnica: Una versión abreviada ...............................................................................13 Manuel Cuesta Morúa En el camino de la igualdad y la justicia................................................................................17 Leonardo Calvo Cárdenas Un Foro para la inclusión y la diversidad ..............................................................................22 Rogelio Montesinos El regionalismo como estrategia política. ..............................................................................26 José Hugo Fernández Santiago de Cuba: Raza, pobreza y el reto de la desesperanza ..............................................30 Jorge Amado Robert Vera Un largo camino por recorrer .................................................................................................32 Fernando Palacio Mogár Luces y sombras de la atención a discapacitados en Cuba ....................................................35 Moisés Leonardo Rodríguez Afrocubanas, justicia e igualdad ............................................................................................38 Eroisis González Suares Las mujeres y la Copa Mundial en Brasil en 2014 (II) ..........................................................41 Rosivalda dos Santos Barreto “Mejor no hablar de ciertas cosas”: La negritud en la Argentina ..........................................50 Omer Freixa Orgullosamente afrodescendientes: Una nueva generación de jóvenes afrodescendientes en Perú ...............................................53 Ashanti Perú Democracia Deliberativa / Consenso Constitucional Pittsburgh va a Cuba ..............................................................................................................59 Robert Cavalier Consenso Constitucional en las comunidades: El Foro Económico arranca .........................61 Marthadela Tamayo González

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Culturales La maltratada alternatividad en Cuba ....................................................................................63 Verónica Vega Viviendo el Hip-Hop cubano .................................................................................................70 Miriam Real Reflejos sobre el rap y Hip-Hop cubano .....................................................................................73 Shawn Alfonso Wells

El que no tiene de congo tiene de carabalí: La temática negra y el negro como imagen de una raza en el discurso de identidad del arte cubano. .......................................................76 José Clemente Gascón Martínez Africaméricas (II) Mirando desde Estados Unidos hacia Cuba ...........................................................................90 Bonita Lee Penn Reino verdadero .....................................................................................................................98 David D Omni Ensayo fotográfico .................................................................................................................99 August Wilson Center y el legado africano ...........................................................................109 El valor de la memoria La callada molienda (II) .........................................................................................................111 Boris Gonzáles Arenas Capítulo cubano de la leyenda negra española ......................................................................116 Roberto G. Castell Actualidad Latinoamericana Colombia y Cuba en el escenario de la “Paz Tropical” .........................................................120 Mitchel J. Ovalle R.

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El tema de las desigualdades económicas, sociales y culturales adquiere cada día mayor espacio en la sociedad civil cubana, en medio de su creciente enfrentamiento contra el inmovilismo gubernamental y la lucha por la democratización del país y el respeto a los derechos humanos. En ese contexto, la reciente declaración del restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Cuba y los Estados Unidos, rotas desde 1961, parece incluir un nuevo ingrediente que puede poner sobre el tapete todos estos temas con mayor fuerza. La reacciones iniciales entre los que apoyan ese paso, indudablemente protagonizado por la administración de Estados Unidos, y los que se oponen, han sido múltiples y diversas, en las últimas horas de esta edición.

Algunos la consideran extemporánea y precipitada por la tozudez que ha venido mostrando el gobierno cubano en torno a los derechos humanos, su intransigencia en mantener un Estado totalitario y el evidente interés por prolongar el control del país a costa de la violación de los más elementales derechos civiles, políticos, sociales y

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culturales de los cubanos. Otros ven en tales medidas una consecuente estrategia política del gobierno norteamericano, que no solo marca un paso positivo después de varias décadas de confrontación, sino que también coloca bajo presión la política interna y externa que ha venido desarrollando Cuba y que puede abrir nuevos espacios y oportunidades que los cubanos deben disponerse a aprovechar. A ello responde la inclusión a última hora de “La normalización de la brecha”, de Manuel Cuesta Morúa, quien reconoce lo positivo que pueden resultar las nuevas condiciones, pero reafirma que los verdaderos resultados y sus efectos están todavía por verse. Aquí nos ofrece breves reflexiones sobre la posible repercusión en la solución de algunos problemas que enturbian la confraternidad sociocultural cubana, específicamente relacionados con las desigualdades raciales. Durante décadas la propaganda revolucionaria ha insistido en que, a medida que se radicalizara el proceso revolucionario, la solución a este problema no se haría esperar. La realidad ha sido bien diferente y la brecha racial salió a flote con marcada fuerza a partir de la década del 90, como parte de profundización de la crisis y del inoperante andamiaje socioeconómico y político que se había defendido e impuesto. El autor alerta sobre la posibilidad de que las nuevas medidas anunciadas por el gobierno de EE. UU. puedan ahondar esa brecha, como ha ocurrido con otras implementadas con anterioridad y que, a pesar de su positiva intencionalidad, han repercutido con efectos diferenciadores en el panorama cubano, como la ampliación de las remesas familiares. Cuesta Morúa ofrece también algunas ideas y pasos que podrían darse para enfrentar esa posibilidad. Hasta el momento las llamadas reformas del gobierno, como apunta Cuesta Morúa en otro trabajo de anterior elaboración para esta edición:


“Economía étnica. Una versión abreviada”, han tenido como subproducto “una economía de base racial eminentemente pobre y definitivamente marginal”, en la cual los afrodescendientes cubanos se han visto obligados a seguir viviendo entre la economía étnica de subsistencia y el mercado étnico de marginalidad. La conclusión es que bajo el eufemismo “Actualización del Modelo Social Cubano”, pregonada por el gobierno, las nuevas instituciones extractivas deprimen y reprimen para producir y reproducir el bienestar precario que venían generando para la mayoría de los afrodescendientes. A esto podría agregarse que el problema se ha venido agravando constantemente, por la intransigencia gubernamental a tratar el tema y a trazar políticas concretas, más allá del discurso triunfalista, tendientes a solucionarlo, pero no surgió en 1959 y no terminará de un plumazo bajo los efectos de una decisión diplomática, sino que tiene una larga historia, con matices diferentes en cada periodo, y constituye un asunto cardinal para el futuro de la nación cubana. El incremento de la lucha contra las practicas racistas y todas sus manifestaciones en la sociedad civil cubana, el desenmascaramiento al interior de Cuba y en la arena internacional, y el amplio movimiento desatado para enfrentar tales prácticas a nivel mundial no han pasado inadvertidos para el gobierno. Del silencio rotundo, la manipulación y la represión ante cualquier intento de debate, han pasado a las tibias reacciones y declaraciones oficiales que reconocen algunos problemas. La creación del Capítulo Cubano de la Articulación Regional Afrodescendiente para las Américas y el Caribe (ARAAC) resultó significativa y hasta alentadora para emprender la concertación de todo el movimiento antirracista cubano con plena autonomía, libre del tutelaje y condicionamiento que ha caracterizado a otros ademanes precedentes bajo los auspicios oficiales.

Los planteamientos programáticos así lo hacían pensar y a ellos se unieron las recientes declaraciones de Roberto Zurbano, uno de los promotores de ARAAC. Sin embargo, un libre desenvolvimiento del ARAAC parece inquietar al gobierno, como se asume “En el camino de la igualdad y la justicia”, de Leonardo Calvo Cárdenas, quien analiza este siempre enmarañado fenómeno a tenor de los resultados de la primera jornada de ARAAC, en noviembre de 2014, y afirma que si el ARAAC no quiere quedar en la historia como otro instrumento de engaño y manipulación, debe pasar de las declaraciones a constituirse como auténtico mecanismo de presión e integración, más allá de las concepciones ideológicas, que llegue hasta la comunidad y exija a las autoridades respeto a sus ciudadanos y a sus compromisos. Esa es la única manera de abrir un camino hacia la ansiada condición de igualdad y equidad social, al necesario cambio de la mentalidad y de las concepciones que desembocan en un callejón sin salida. Poco después de la sesión inaugural de ARAAC se celebró el Foro Raza y Cubanidad, auspiciado por el Comité Ciudadanos por la Integración Racial. Aunque este evento no fue una consecuencia del anterior, sino que celebraba su cuarta edición, desafortunadamente no contó con la presencia de ninguno de los promotores de ARAAC, como si lo habían hecho miembros del CIR en aquella sesión. En “Un Foro para la inclusión y la diversidad” se ofrece una crónica del desarrollo del foro y algunas de las ideas expuestas. Además de analizar diversos problemas económicos, políticos, sociales y culturales que afectan a los cubanos y, en especial, a los afrodescendientes, el foro patentizó que en un proceso de transición hacia la democracia, estos últimos están llamados a recuperar la voz cívica, política y mediática de la que han estado

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privados por tantos años. Así se anuncia un difícil pero posible escenario de interrelación social y para ello sería muy valiosa la concertación de todos los implicados que, como ha demostrado la historia, deben saltar sobre las fronteras impuestas por alineaciones ideológicas y políticas, que regularmente son tan dañinas. Esto solo puede lograse con labor comprometida, voluntad y coraje. La actuación del CIR y otros movimientos cívicos muestran la disposición a romper con esas barreras en una causa común. Esperemos que así resulte con el ARAAC. La disyuntiva queda en su terreno. Los trabajos “El regionalismo como estrategia política” y “Santiago de Cuba: raza, pobreza y el reto de la desesperanza”, de José Hugo Fernández y Jorge Amado Robert, respectivamente, abundan en esos dilemas cotidianos que deben enfrentar los cubanos en las provincias más orientales del país y el consiguiente incremento de la emigración a la capital, donde tienen que abrirse paso desde el fondo de la pobreza y el desamparo, a la vez que ven acrecentarse la histórica controversia entre habaneros y orientales. Después de tantos años de errada política gubernamental, que tanto hizo por fomentar estas migraciones desestabilizadoras a nivel nacional, quienes han llegado en las últimas décadas han tenido que enfrentar, además, la indolencia de las medidas puestas en práctica para devolverlos a la fuerza a sus regiones de origen, como parias en su propia tierra. Fernando Palacio, Moisés L. Rodríguez y Eroisis González, se remiten a la aplastante realidad en que sucumben no solo los afrodescendientes, sino también los discapacitados y las mujeres, con mayor énfasis en la mujer negra, frente a la desidia, la desatención a sus necesidades y la corrupción de quienes se supone deben responder a tanta penuria.

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Un recorrido por los caminos de la exclusión, la discriminación, la pobreza, la indiferencia y la falta de reconocimiento y oportunidades de las comunidades afrodescendientes en otros países de América Latina lo hacen Rosivalda dos Santos, con la segunda parte de su trabajo “La mujeres y la Copa Mundial en Brasil en 2014”; Omer Freixa con el artículo “Mejor no hablar de ciertas cosas” : La negritud en Argentina”, y Ashanti Perú con “Orgullosamente afrodescendientes”. Cada uno ofrece una panorámica de temas de estrecha vinculación con la realidad histórica y actual de la población negra y mestiza en Cuba. Dos Santos retoma, como punto de partida, la Copa Mundial de Futbol para adentrarse en múltiples problemas que afectan a la mujer negra y la estereotipada imagen que de ellas se sigue fomentando, sobre todo para su disponibilidad en el turismo sexual, con todas sus consecuencias generacionales en medio de intereses económicos y tradiciones culturales que han obstaculizado todos los intentos de solución. Freixa se adentra en un conocido problema latinoamericano, que principió muy temprano, cuando las nacientes repúblicas decidieron insertarse en la modernidad con el estandarte del blanqueamiento y la pureza racial. Estos propósitos alcanzaron en la Argentina muy altos niveles con la invisibilización forzada y la falta de reconocimiento a los aportes culturales de los afrodescendientes. Así se conformó un imaginario nacional y una narrativa excluyente que persiste hasta nuestros días. Y para finalizar la sección, Ashanti Perú nos presenta el alentador y exitoso trabajo de los jóvenes afroperuanos en torno a la exclusión social, el racismo y otros temas muy vinculados a los afrodescendientes peruanos, que pueden resultar igualmente estimulantes para los jóvenes cubanos. Y como la creación de un ambiente democrático constituye un factor esencial para poder encarrilar


la multiplicidad de problemas y necesidades que afectan a los cubanos de hoy, los trabajos sobre democracia deliberativa vuelven a nuestras páginas. “Pittsburgh va a Cuba”, de Rober Cavalier, y “Consenso Constitucional en la comunidades”, de Marthadela Tamayo, exponen los resultados de este trabajo en Cuba y el impacto, las simpatías y las posibilidades de colaboración que han promovido entre importantes promotores de esa modalidad democrática en los Estados Unidos. El movimiento artístico alternativo no queda a la zaga. En todo este proceso ha sido significativo su rol en el empeño de sacar a la luz, particularmente entre los jóvenes, mucho de lo que excluyen los medios oficiales mediante censuras, prohibiciones y acosos, como evidencian Verónica Vega y Miriam Real en “La maltratada alternatividad en Cuba” y “Viviendo el Hip Hop cubano”, respectivamente. Como ellas afirman, ninguno de estos riesgos han sido suficientes para desarraigar la decisión de mantener vivo y actuante aquel movimiento, caracterizado por un pensamiento independiente, crítico y representativo de la importancia y necesidad de la libre expresión. Después de establecerse las relaciones diplomáticas entre Cuba y EE. UU., esta labor adquiere un sentido muy particular, por cuanto nada indica que la política oficial vaya a cambiar, pero el contexto bilateral sí puede situar a estos jóvenes en posición de avanzada para buscar sus propios espacios. Este movimiento tiene ya su historia, como narra Shawn Wells en “Reflexiones sobre el rap y Hip Hop cubano”, quien se remonta a sus experiencias de fines de los 90 en Cuba para concluir de manera optimista: “En 2014 el rap y Hip Hop cubano es un verdadero hecho y ha cobrado identidad propia. El rap y Hip Hop cubano se han convertido por su propia cuenta en un rico género musical.

Han madurado y siguen participando en la conversación panafricana de la negritud. En especial, los raperos underground desempeñan un papel en el seguimiento de esta conversación rebelde de autodescubrimiento, protesta y desafío característicos del rap. El rap cubano tiene mucho que ofrecer a esta conversación sobre la conciencia negra.” Por su parte, en “El que no tiene de congo tiene de carabalí”, José Clemente Gascón entrega su segunda oferta sobre la presencia de la temática negra en el arte pictórico cubano y las nuevas direcciones expresivas que ha tomado en las ultimas décadas. Muchos de estos temas de la actualidad cubana son abordados en el interesante y comprometido trabajo de la periodista afroamericana Bonita Lee Penn: “Mirando a Cuba desde los Estados Unidos”. Aquí se expone la repercusión que, en su mirada hacia Cuba, han ejercido los eventos Africaméricas I y II y sus relaciones con activistas y artistas. “Al examinar tantas imágenes contrastantes e incompatibles, encontrar a la verdadera Cuba ha sido un proceso de continuo descubrimiento…, Una delas cosas que más me interesó fue como la sociedad civil en Cuba brega con sus propios problemas sociales y el racismo. Tal vez nosotros, los afroamericanos aquí, pudiéramos aprender algo de ellos”, puntualiza la autora. Lo relacionado con Africaméricas II cierra con la ilustrativa expresión poética de David D’ Omni “Reino verdadero” y sus impresiones personales sobre el evento, celebrado en septiembre de 2014 en Pittsburgh, más el “Ensayo fotográfico” que, además de las evidencias de lo ocurrido durante esa semana, muestran de qué forma se grabó en las mentes de los vecinos de aquella ciudad, quienes deben también bregar con sus propios problemas, tal y como reflejan la tentativa de privar de sus instalaciones al August Wilson Center y el éxito de sus defensores.

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“El valor de las memorias” se nutre con la segunda parte de “La callada molienda”, de Boris González, y con “Capítulo cubano de la leyenda negra española”, de Roberto Castell. Aquel retoma el desmantelamiento de la principal estructura agroindustrial de Cuba en toda su historia y los efectos económico-sociales de esa decisión tomada al margen del pueblo. El autor comienza por abundar en otro tema de profundas implicaciones económicas y culturales: el desconocimiento y desmontaje de tradiciones y costumbres para imponer otras carentes de historia, contenido y legitimidad en el agro cubano, cuyas consecuencias además de desastrosas son ya observables. Por su parte, Castell ahonda en los efectos de la propaganda, la educación ideologizante y el uso de todos medios disponibles en función de objetivos frecuentemente al margen de las verdades históricas, con efectos distorsionantes. El cierre y el inicio de esta edición se entrelazan muy estrechamente. Con anticipación al anun-

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ciado restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos, Mitchel Ovalle contextualizó, en “Colombia y Cuba en el escenario de la ‘Paz Tropical”, algunas de las peculiaridades que ya venían adoptando los vínculos de Cuba con América Latina y el resto del mundo. Se adentra específicamente en la ruta seguida particularmente con Colombia hasta convertir La Habana en sede del diálogo entre el gobierno colombiano y las FARC. La paradoja resulta evidente: los éxitos a nivel internacional no guardan coherencia con el funcionamiento del sistema legal y las acciones arbitrarias del gobierno cubano, las violaciones de los derechos humanos y el frecuente desconocimiento de las clausulas democráticas internacionales. Dr. Juan Antonio Alvarado Ramos Editor Jefe


La

normalización

clase y género en Cuba y el mundo

de la brecha Manuel Cuesta Morúa Historiador y politólogo Portavoz del Partido Arco Progresista (Parp) Coordinador Nacional del Proyecto Nuevo País Miembro del Comité Ciudadanos por la Integración Racial (CIR) La Habana, Cuba

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uba y Estados Unidos acaban de anunciar su intención de restablecer sus relaciones diplomáticas rotas desde 1961. Cincuenta y tres años después de que ambos países decidieran entrar en su particular Guerra Fría, con malos aderezos históricos, comienza un proceso tardío de deshielo político que parece calmar las viejas tensiones y colocar a los dos gobiernos en la senda de la convivencia civilizada. Estas son buenas noticias. Esta normalización política no equivale a una normalización social. La ruptura de 1961 venía por añadidura acompañada de una promesa de reducción de la brecha social que, acumulativamente, había trazado una línea racial a lo largo del continuo de la pobreza y la discriminación en Cuba. La narrativa y las opciones de igualdad eran directamente proporcionales a la creciente disensión con los Estados Unidos, de modo que a mayor conflicto político, menor serían las desigualdades y más débil la discriminación por el origen o por el color de la piel. A más radicalización revolucionaria correspondía una mayor radicalización de las políticas de igualdad y bienestar que incorporaran cada vez más a

quienes, históricamente, habían sido preteridos, esto es a la comunidad afrodescendiente. Esta ilusión de igualdad fue compartida, al menos en el imaginario, hasta finales de la década de los 80 del siglo pasado. La realidad fue siempre bien distinta, como vienen revelando estudios sociológicos, antropológicos y políticos bien serios. Lo cierto es, sin embargo, que los afrodescendientes eran vistos y se veían a sí mismos como compartiendo ámbitos de igualdad como nunca en cualquier momento de su historia anterior. A partir de la década de los 90, se profundiza estructuralmente la brecha racial por los fallos también acumulados de las políticas del Estado y por los errores conceptuales de partida para poner fin, real o supuestamente, al racismo y a la discriminación en Cuba. Esta brecha estructural, en medio de la ineficacia gubernamental, tuvo un fuerte aliado externo en las políticas, en sí mismo positivas, que comienza a diseñar y a poner en práctica el gobierno de los Estados Unidos, en primer lugar las remesas. Se sabe que las remesas favorecen a las personas blancas tanto directamente como en la base familiar.

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Esta última ha venido suponiendo una potenciación exponencial de las posibilidades de las familias blancas que cuentan en el exterior con pares familiares en capacidad de sostener el mecanismo de las remesas. Es difícil encontrar huecos o vacíos en el envío de remesas cuando se trata de personas blancas: en familias enteras y nucleares siempre hay posibilidad de llenar los vacíos, hay siempre un miembro de la familia en capacidad de socorrer desde el exterior. Lo que ha permitido crear una estructura económica sólida en términos económicos con base familiar, como ocurre en muchos lugares de Centroamérica. Esto no ocurre con las familias afrodescendientes. Las remesas que reciben son pocas en cuantía y frecuencia, y débiles como estructura. Es difícil encontrar familias enteras en el exterior que puedan sostener a familias afrodescendientes enteras dentro de Cuba. De esta manera el proceso de latinoamericanización económica al que se abrió Cuba desde fines del siglo pasado siguió, como tendencia, la línea del origen racial, marcando diferencias estructurales y abismales en las posibilidades de generar y sostener el bienestar. La normalización diplomática entre Cuba y Estados Unidos puede ahondar esta brecha. Una de las medidas es el aumento, hasta 2000 dólares, de la cantidad permitida en el envío de remesas a Cuba. Este paso importante a nivel familiar supone un paso decisivo en la estructuración de las diferencias raciales: la capitalización del dinero en las familias blancas contrastada con la precarización de la supervivencia en las familias negras. El cambio es fundamental. Permite la fundación de empresas de pequeña y mediana escala en el

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sector blanco de la población, la acumulación de capital para la inversión, no importa si legal o ilegal, y la compra de capital simbólico y social a partir del dinero. El flujo de dinero hacia un único sector coloca así en desventaja a quienes se supone fueran favorecidos por las políticas sociales que ahora comienzan a disminuir por la incapacidad del Estado para la acumulación y para fomentar políticas de nivelación, ya sea a través del conocimiento o a través de préstamos bancarios. ¿Cómo superar este desfasaje estructural a partir del nuevo escenario político? Se requiere una política de remesas sociales, que superen los vínculos familiares, dirigidas a los afrodescendientes. No como ayuda para la precariedad, sino como empoderamiento a emprendedores para crear empresas, generar beneficios con criterios de rentabilidad y productividad. No dinero para engordar, sino dinero para invertir. Es importante también un sistema de becas afirmativas para preparar a los afrodescendientes, sobre todo jóvenes, que estén en capacidad de entrar al mercado con conocimientos avanzados sobre la creación de empresas y las nuevas tecnologías. De lo contrario asistiremos a la ironía histórica de que el primer presidente negro de los Estados Unidos reforzó, involuntariamente, la brecha que separa a personas negras y blancas en Cuba. Se corre entonces el riesgo de que la normalización diplomática entre dos países lleve a la profundización social y política de las diferencias raciales en Cuba.


Economía étnica: Una versión abreviada clase y género en Cuba y el mundo

Manuel Cuesta Morúa Historiador y politólogo Portavoz del Partido Arco Progresista (Parp) Coordinador Nacional del Proyecto Nuevo País Miembro del Comité Ciudadanos por la Integración Racial (CIR) La Habana, Cuba

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as llamadas reformas de lo que ya podemos avizorar como la década perdida del Raulismo, replantean el tema de las desigualdades como un escenario forzoso para reordenar (actualizar) el modelo, pero generan un subproducto inevitable: una economía de base racial eminentemente pobre y definitivamente marginal. El problema de todo esto es que Cuba tiene un modelo extractivo. Unas instituciones, tanto políticas como económicas, concentradas en las elites y previstas para que estas se apropien de la mayor parte de los recursos de la sociedad. Los modelos extractivos son rentistas, poco productivos y se nutren de los monopolios comerciales que niegan el acceso social a la redistribución de la riqueza. Los modelos extractivos tienden por supuesto a redistribuir. Lo hacen, desde el Estado, mediante unos mecanismos de redistribución perversa, que en su versión totalitaria precariza la distribución de bienes y servicios, y en su versión autoritaria limita la fluidez estable en y del mercado para las elites. Los propulsores de los mercados étnicos pretenden y trabajan por dirigir recursos, inversiones, marketing y publicidad hacia sectores marginados como un modo de generar bienestar e inclusión.

Muchos turistas practican una manifestación de mercado étnicamente orientado cuando van de visita al Tercer Mundo: antes de hospedarse en hoteles de firmas privadas o del Estado, por ejemplo, alquilan y consumen los bienes y servicios que crean los pobres, los negros o los indígenas. El mercado étnico puede ser visto así como expresión de una especie de economía solidaria. En Cuba ha existido, históricamente, un intercambio entre economía y mercado étnicos. La economía étnica se caracterizó y caracteriza por situar a los afrodescendientes en una relación total de dependencia. Estos subsisten con lo que necesitan para reponer fuerzas y cubrir el cuerpo. El techo era y es proporcionado por la elite a través de la habitación promiscua del barracón colonial o moderno. Paradójicamente, lo que fija a la economía étnica no es propiamente la condición de esclavo, sino la imposibilidad de acceso, estructural e institucionalmente, a los predios y bienes de la elite. Es economía étnica precisamente porque solo puede recepcionar a nivel de subsistencia. Bloqueados estructuralmente los accesos al espacio decisorio, la economía étnica institucionaliza la reproducción de la pobreza por decisión política de la elite. Sin embargo, desde la economía étnica se puede crear un mercado étnico, porque los sujetos de esta economía fueron los creadores de los bienes

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que permitieron la riqueza y el poder de las elites o del Estado. El azúcar que sostuvo las fortunas de las grandes familias de la sacarocracia cubana es la misma de donde se pudo extraer la materia prima para la producción de raspaduras, que posibilitaron el intercambio entre los afrodescendientes y de estos con los colonos libres que comenzaron a degustar los platos del menú étnico. Surgió así el mal llamado mercado negro, que no es otra cosa que el mercado étnico en la periferia del mercado global. El mercado étnico es periférico y limitado. No permite acumulación ni genera la suficiente capacidad de ahorro para invertir en mejoras técnicas y producir raspaduras a una escala más o menos industrial que posibilite su participación en el mercado. Hay un mercado para la raspadura, pero no hay un mercado de la raspadura. Lo que perfila una característica esencial del mercado étnico en Cuba: su marginalidad y pobreza técnica. Se conforma así la condición económica de los afrodescendientes en Cuba: vivir entre la economía étnica de la subsistencia y el mercado étnico de la marginalidad. Hay una doble pared económica contra la que han rebotado tradicionalmente los afrodescendientes: reproducir sus fuerzas con el fin de reproducir el excedente que sostiene a las elites o al Estado y medrar en los intersticios del mercado para generar un beneficio sin rentabilidad que permita imitar, que no entrar, a las elites en su modo de vida. La economía o el mercado étnico en Cuba son reflejos de las insuficiencias del modelo extractivo para propiciar el desarrollo. Si el mercado étnico es siempre marginal respecto de los flujos de la economía de mercado, no es necesariamente sinónimo de subdesarrollo social, tecnológico o de los niveles de bienestar general. En Cuba la economía o mercado étnico sí supone subdesarrollo en todas las dimensiones: crecimiento, creación de bienestar, avance tecnológico e innovación, incremento del mercado, modernización y urbanización. Aquí la supervivencia de las elites ha dependido siempre de la reproducción de su modelo extractivo.

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Del modelo extractivo de las ricas haciendas transitamos —en transición que fue incompleta— al modelo inclusivo de las ciudades, divididas en clase alta, clase media y barrios obreros de arquitectura y diseño estético del espacio. Los mercados de Carlos III, el famoso Mercado Único, el Mercado de Marianao, Sears y los famosos Ten Cents reflejan y concentran el mercado abierto, inclusivo y participativo donde todos compran y al cual se accede desde los específicos poderes adquisitivos, independientemente del origen. El dinero y la igualdad de acceso igualan a los ciudadanos en este mercado, y si bien la cuna define las fortunas ―la pobreza es un duro dato moderno― los rasgos étnicos no deciden el acceso a la redistribución económica del mercado. Lo más importante: comienzan a sustituirse los mercados locales, desconectados y fragmentarios, que dieron vida y espacio a la economía rara de lo específico y propiamente étnico y a sus correlatos de mercado. Ese fenómeno, que el pensador polaco-británico Zygmunt Bauman describe muy bien en su pequeño y fundamental texto titulado Libertad, gana un espacio notable en la Cuba de principios de la década de 1950, cuando los ciudadanos alcanzan su igualación, libertad e identidad desde su capacidad para elegir en el mercado de consumo. Frente a esta realidad comienza a desaparecer la posibilidad de explotación étnica de las diferencias. La levita del calesero en la colonia comienza a ser sustituida por el tejido drill 100, que distingue al afrodescendiente varón, a veces en detrimento de su alimentación, y al mismo tiempo lo vuelve indistinguible: el Drill 100 se obtiene en el mercado global. El mercado en Cuba se niega a tolerar la diferenciación étnica, y lo hace de un modo básico para la integración social porque los afrodescendientes no constituían ni constituyen minoría. Nuestra experiencia con el modelo inclusivo fue corta en términos históricos. Recordemos que los modelos inclusivos dependen del flujo de lo social. Sus instituciones son


inclusivas desde el momento en que reconocen los derechos de propiedad, incentivan a las personas a que empleen sus talentos, potencian la ley como el lugar de la certidumbre ciudadana, garantizan unos bienes y servicios públicos que establecen condiciones mínimas de igualdad ―la educación obligatoria y el acceso a los servicios de salud― y crean las condiciones propicias para el desarrollo de mercados abiertos: tener una idea, crear un negocio y pedir un préstamo. Ese proceso de instituciones inclusivas en Cuba, recogido más tarde en la Constitución de 1940, abrió una vía clave para disolver la economía y el mercado étnico. Después de la década de 1930, todos los cubanos podían ser libremente contratados en el mercado laboral y las luchas sindicales arrancaban derechos básicos para los trabajadores. Las inconsistencias del ámbito político, que llevaron al golpe de Estado de 1952, malograron este proceso acumulativo. En 1959 se inicia el proceso, culminado en 1968 con la llamada Ofensiva Revolucionaria, de recuperación acelerada de las instituciones extractivas de la economía. El antiguo modelo extractivo colonial adquiere una nueva dimensión con el modelo extractivo totalitario. Si la colonia restringe el mercado para la élite, el totalitarismo disuelve el mercado para establecer una economía de dones o privilegios. La política social del nuevo modelo extractivo enmascara la economía étnica. El igualitarismo negativo —que minimiza el acceso a los bienes y servicios indiferenciadamente a todos los que no son miembros de la elite— construye el imaginario de inclusión racial dentro de unas instituciones que niegan la diferenciación social al suprimir la propiedad privada, la economía de mercado y el uso creativo de los talentos adquiridos o por adquirir. Al destruir las condiciones básicas para la libertad económica, se produce una igualación precaria que convierte a dos sujetos, al pueblo y a los ciudadanos, en una masa receptora de bienes y servicios otorgados, que se moviliza para las tareas de la producción. No es casual que el modelo extractivo totalitario dependa fundamentalmente, como en la colonia,

de la industria azucarera, en la que se concentró la mayor cantidad de recursos tanto humanos como de bienes de capital, así como los mayores esfuerzos tecnológicos. En este nuevo escenario, la economía étnica se invisibiliza, pero existe. Una primera determinación de su prolongación histórica, bastante evidente, es el nuevo esquema de redistribución económica basada en los dones o privilegios. Un conjunto específico de bienes y servicios está destinado, a partir de la consolidación del totalitarismo en Cuba, exclusivamente a la elite, compuesta por los jerarcas del poder y un segmento elegido de altos funcionarios dentro de los que no circulan, de ninguna manera, los afrodescendientes. Como grupo, más allá de personas específicas, los afrodescendientes no son sujetos dentro de la circulación de las elites. Su acceso a la economía de dones o privilegios fue, por tanto, nula. Una segunda determinación de esta nueva economía étnica se crea a partir de la exclusión de los practicantes de las religiones de origen africano de los nuevos y más importantes espacios institucionales creados a partir de 1959. Estas son realidades bien conocidas que no merecen ser descritas y reanalizadas políticamente. Su impacto sobre la economía étnica es, sin embargo, menos conocido. Y explican por qué la mayor cantidad de oficios necesarios que se ejercen libremente a pesar de las políticas del Estado, comienzan a ser repoblados por amplios segmentos de personas afrodescendientes que no acceden a las universidades u otros altos centros de estudio, que no pueden ejercer determinadas profesiones por razones ideológicas y que no logran adquirir los conocimientos necesarios en una época de trabajo científico y tecnológico. Albañiles, constructores, zapateros remendones, choferes, estibadores, mecánicos, carpinteros son algunos de los oficios repoblados por la afrodescendencia. No debe entenderse que los afrodescendientes estuvieran impedidos de acceder a las universidades y al ejercicio de determinadas profesiones. La sociedad cubana cuenta con un tercio de afrodescendencia ilustrada que se insertó en

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los flujos básicos. El fenómeno crucial es que dos tercios de la afrodescendencia quedan al margen de estos flujos y se ven obligados a ejercer los oficios que dan sustento a su economía étnica con su pobreza circular y a refundar el mercado étnico en las zonas periféricas donde habita. Para fines de los años 80 y principios de los 90, con el declive del modelo de comando en la economía, se fortalece la economía informal, con una subdivisión al interior que llamamos economía o mercado étnico. El mercado étnico se distingue, dentro de la economía informal, por tres rasgos: genera una pequeña industria productiva, es decir: no es exclusivamente mercantil; funciona a partir de una auténtica economía de mercado, donde los precios se fijan por la oferta y la demanda, no por el Estado o por los especuladores, y funda colonias de poblamiento en diversas localidades. Pero como se estructura en las periferias, se reproduce constantemente en y desde la cultura de la pobreza. Esa es su principal limitación. Esta pobreza se profundiza dentro de un modelo extractivo que depende en parte de las remesas y que contempla serias limitaciones financieras y estructurales para garantizar la seguridad social. La economía y el mercado étnico en Cuba terminan reflejando la marginalidad acumulada y estructurando a los sectores marginados por el modelo extractivo totalitario. ¿Cuál es su realidad frente al montaje político de un nuevo modelo extractivo autoritario? Bajo el eufemismo de Actualización del Modelo Social Cubano, se fragmenta y se construye un abismo dentro de la realidad económica. En lo que toca al mercado étnico, las nuevas instituciones extractivas deprimen y reprimen, a través de la matriz impositiva, sus dinámicas y su capacidad para producir y reproducir el bienestar precario que venía generando para la mayoría de los afrodescendientes.

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Muchos afrodescendientes que alcanzaron a convertirse en profesionales, empiezan a engrosar tanto las filas de la pobreza como del mercado étnico deprimido, por las limitaciones impuestas a determinadas profesiones para el ejercicio del trabajo por cuentapropia. El conocimiento que poseen, capaz de crear alto valor agregado si los emprendedores y pequeños empresarios pudieran abrir todo tipo de negocios, se devalúa y no puede recrear el bienestar para sectores históricamente deprimidos, incapaces de actuar dentro de la cartera de emprendimientos permitidos por carecer de capital inicial mínimo que se provee a otros tantos cubanos a través de las remesas. En un modelo extractivo que favorece los capitales familiares y patrimoniales, los afrodescendientes están ocupando, dentro de la reestructuración social, el mismo status, aunque no la misma relación de sujeción, de los afrodescendientes en la época colonial. Ahora, sin muchas de las garantías sociales que los igualaban al resto de la población durante los mejores momentos de las políticas redistributivas del totalitarismo, la alternativa para los afrodescendientes es clara: la instauración de unas instituciones económicas inclusivas que permitan acumular para el ahorro, crear negocios en ámbitos abiertos, aprovechar su capital de conocimiento e invertir en sus ideas de cómo generar bienestar social. Esa alternativa se llama capitalismo popular y sirve para fortalecerse como clase media. Las condiciones mínimas ya están inscritas en los mercados étnicos, que tenderán a desaparecer en la medida del despegue cierto y posible de la economía cubana, una vez se hagan las reformas institucionales necesarias.


En el camino de la igualdad y la justicia

clase y género en Cuba y el mundo

Leonardo Calvo Cárdenas Vicepresidente Partido Arco Progresista (Parp) Vice coordinador nacional del Comité Ciudadanos por la Integración Racial (CIR) Representante en Cuba de la Revista IDENTIDADES La Habana, Cuba

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oinciden en el tiempo el inminente inicio del Decenio Mundial de los Afrodescendientes, el crecimiento y extensión del movimiento global contra el racismo y el repunte de los patrones de desigualdad social que complican sobremanera el panorama presente y futuro de un país estremecido por una crisis generalizada y abocado a trascendentales transformaciones. Durante años, con más o menos fuerza, se viene reclamando un tratamiento más consecuente y ponderado de la compleja problemática racial en Cuba, mientras las autoridades han respondido el reclamo con más silencio, más monopolio, más represión y más manipulación. Esto no ayuda en nada a destrabar la madeja de traumas y frustraciones que han profundizado el mantenimiento de patrones racistas y coloniales como característica histórica de la sociedad cubana y, sobre todo, la ausencia de debate público y transparente sobre un tema tan delicado y trascendente. El destacado crítico y ensayista Roberto Zurbano expresó su inquietud y frustración porque, luego de dos años de estructurado el llamado capitulo cubano de la Articulación Regional Afrodescendiente para las Américas y el Caribe (ARAAC), el proyecto no ha logrado extender su labor hacia la sociedad ni activar dinámicas y propuestas tácticas y estratégicas que conecten con las comunidades y las exigencias puntuales que plantean la

compleja actualidad, para asumir lo que llama legitimidad pública y sistemática en la labor que pretenden realizar. Zurbano achaca el limitado alcance y repercusión del ARAAC a deficiencias en el diseño y la concepción organizativa, así como a las tradicionales y persistentes limitaciones y prejuicios en el tratamiento del tema. Plantea, con honestidad y gran firmeza de convicciones, activar mecanismos y metodologías que impulsen propuestas útiles y consecuentes para abordar de manera valiente y transparente todo lo relacionado con la problemática racial, en busca de definiciones y soluciones viables, participativas y críticas. Amén de valorar la honestidad y el compromiso de Zurbano, el problema radica en la concepción original del diseño. En realidad, el ARAAC no es más que un ensayo de respuesta al crecimiento del movimiento global de revalorización y reafirmación de la herencia y los derechos de los afrodescendientes, que se fundamenta en la independencia cívica e institucional de las plataformas. Nadie niega que los líderes y miembros de esas plataformas puedan tener preferencias y alineaciones ideológicas y hasta compromisos políticos, pero la esencia de este movimiento es la plena autonomía, libre de todo tutelaje y condicionamiento.

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Este movimiento ha obtenido importantes logros como la instauración del Año y el Decenio Mundial de los Afrodescendientes, así como la celebración de la Primera Cumbre Mundial de Afrodescendientes, cuya Declaración Final constituye una evidencia lapidaria del carácter independiente del movimiento antirracista global, en tanto hace fuertes críticas y sólidas propuestas frente a los hegemonismos y desigualdades vigentes. En los últimos años se destacan instrumentos legales e institucionales contra la discriminación en varios países del continente y la aprobación de la Convención Interamericana contra Toda Forma de Discriminación. En la primavera-verano de 2012, dos eventos académicos en Washington y La Habana, junto a otro de carácter más político en Caracas, dieron lugar a la conformación del ARAAC con ánimo de enfrentar el problema racial, pero siempre convalidando los intereses de poder de algunos gobiernos con ejecutoria nada presentable. En Cuba, el capítulo del ARAAC tuvo su presentación pública en agosto de 2013. En una librería habanera, tres docenas de interesados reeditamos el ejercicio que tanto hemos repetido. Discutimos intensamente sobre la problemática racial, se dijeron cosas serias y profundas, se señalaron traumas y frustraciones, se habló de urgencias y peligros, pero como siempre sucede, allí no estaban los representantes del poder, quienes podían y debían atender a responsabilidades y soluciones efectivas. En aquella reunión se presentó incluso a un flamante responsable de Derechos Humanos del ARAAC, con un discurso altisonante e ininteligible. Se citó a otra reunión para el mes siguiente, donde supuestamente se expondrían y debatirían las propuestas y medidas. Al darse dicha reunión en la Casa del ALBA Cultural de La Habana, el espíritu del anterior encuentro se había diluido en un clima de extraño y pesado pánico, obviamente sembrado por el poder, invisible, pero a todas luces molesto e inquieto por los planteamientos y expectativas que había generado la reunión de agosto. Ante el asombro de todos y con el rostro atravesado por una sombra de evidente pánico y tensión, Gisela Arandia, coordinadora de ARAAC, 18

presentó insípidas disertaciones sobre “Chávez y África”, “Particularidades de la abolición en Brasil” y “Vida y obra de Evaristo Estenoz”. En honor a la verdad hubo participantes que abogaron por transparencia y publicidad para los debates raciales y directivos del proyecto. Los intelectuales Tomas Fernández Robaina, Tato Quiñonez y el propio Zurbano, al parecer ajenos al inesperado cambio de planes, hicieron certeros planteamientos y válidas propuestas para dar impulso al tratamiento consistente del tema, pero a partir de ese día el responsable de Derechos Humanos no volvió a hacer acto de presencia y el proyecto se sumió en esa especie de letargo que ahora lamenta Zurbano. Pocos después de la primera reunión, que alimentó las expectativas de algunos entusiastas, expuse en “Mesa de los leales maltratados” (Cubanet, 9 de agosto de 2013) mis dudas sobre el destino del propósito allí consagrado, precisamente por la falta de independencia institucional de esta nueva plataforma y por la persistente negativa de las autoridades cubanas a permitir el debate abierto y la activación de mecanismos y diseños conectados con la esencia estructural de esta problemática, que atañe a todos de una manera u otra. Entre otras cosas advertí: “Es bueno recordar a los líderes y miembros del ARAAC-Cuba que la presión externa e interna sobre la problemática racial crece. De modo que si no quieren asumir el riesgo de un nuevo fracaso deben abordar de frente y consecuentemente el tema,…” “Lo primero que deben hacer estos consagrados luchadores por la igualdad es separar sus preferencias político-ideológicas de las valoraciones y consideraciones sociales, humanas y morales que se vinculan con la problemática racial. Independientemente de su alineación ideológica, si estos activistas no reconocen la responsabilidad histórica de las autoridades cubanas en la profundización de las desigualdades que pretenden combatir, muy poco podrán avanzar en sus declarados propósitos. Si el ARAAC-Cuba no quiere pasar a la historia como un nuevo instrumento de engaño y manipulación debe constituirse en un auténtico mecanismo de presión que exija a las autoridades, ante


todo, respeto a sus ciudadanos y a sus compromisos.” El programa de la recién comenzada Primera Jornada Cubana contra el Racismo y la Discriminación (Noviembre, 2014), auspiciada por el ARAAC, está vacío de aproximaciones valientes a los enormes problemas y retos planteados por los traumas y desigualdades que todavía padecemos. Así se reafirma que esta plataforma aún no está preparada para generar la dinámica adecuada de debates y propuestas conectadas con los peligros y necesidades que nos agobian. En “Cinco minutos de reflexión contra el racismo”, Zurbano trata de pasar del lamento a la propuesta con una muy lamentable demostración de medias verdades, omisiones y contradicciones: “La población negra cubana es heredera de una historia donde esclavitud, marginación y racismo fueron realidades permanentes hasta 1959. La Revolución trajo un cambio mayúsculo para cubanos de cualquier raza, clase y condición social. Para los negros en particular, abrió un periodo cualitativamente superior, cuyos resultados se reconocen dentro y fuera de Cuba. El escaso reconocimiento del peso histórico del racismo y las desventajas históricas del negro en la sociedad cubana aun demandan análisis perspectivos que no deben aplazarse ante los retos del presente. La actual dinámica económica genera profundas desigualdades sociales que impactan fuertemente a estratos de escasos recursos en toda la isla. Entre dichos grupos, buena parte de nuestra población negra, heredera de viejas desventajas socioeconómicas, sufre hoy doblemente la marginación económica y social, al tener que enfrentar viejas y nuevas formas de racismo.” Lo primero que apreciamos en este ilustrativo párrafo es que Zurbano convalida el tradicional patrón supremacista de reflejar a los afrodescendientes cubanos como victimas inermes de sus desgracias, sin reconocer cuánta riqueza, cultura, sangre, sacrificio y entrega aportaron los africanos y sus descendientes a la formación de la nación y a su propio crecimiento.

Está claro que si toda esa historia que Zurbano vuelve a negar, fuera reconocida, entonces se derrumbaría el manido, tendencioso y racista argumento de que la revolución hizo personas a los cubanos negros y mestizos. Zurbano absolutiza los supuestos beneficios de la revolución y vuelve a esconder la parte fea de la historia bajo la alfombra de la omisión tergiversadora. No tiene en cuenta que, por muy positivas que hayan sido las transformaciones que menciona, resulta demasiado grande la marca negativa de traspolar a los individuos de su condición natural de sujetos socio-políticos a la de objetos del control y la manipulación de un poder absoluto que desprecia la diversidad y la independencia de los seres humanos. Zurbano omite que, incluso en el siglo XIX, nuestros ascendientes contaban con espacios cívicos y legales para defender sus derechos y a veces ganaban. Olvida a conveniencia que, con la revolución, los afrodescendientes cubanos perdimos la voz; olvida que él mismo es prueba del precio que se paga por tratar de recuperarla. Al reconocer que las víctimas y marginados de ayer lo seguimos siendo hoy, Zurbano arroja la simple conclusión de que las supuestas transformaciones y beneficios fueron inútiles, o al menos insuficientes, para cambiar de manera fundamental las atrofiadas relaciones sociales que arrastramos por siglos, lo cual se agrava por el velo de silencio impuesto durante décadas y por las puntuales conmociones represivas o excluyentes que, a lo largo de medio siglo, han sufrido líderes y pensadores, sindicalistas e intelectuales afrodescendientes. Tal represión y exclusión llegaron incluso a las manifestaciones religiosas y culturales de origen africano. Zurbano asegura: “Es cierto que se ha roto el silencio sobre el tema y se reconoce oficialmente la creciente discriminación racial en Cuba, pero son insuficientes los argumentos y soluciones que apenas ofrecen instancias políticas, estatales, gubernamentales y no gubernamentales”, pero las declaraciones puntuales o aisladas que no conecten con diseños de solución consecuente y, sobre todo, con una consistente voluntad política de afrontar la problemática de manera permanente

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en toda su dimensión y profundidad, podrán aportar muy poco a los cambios fundamentales que transformen la dura realidad nítidamente descrita por Zurbano. Las autoridades deben asumir la responsabilidad por tantos años de atrofias e injusticias, socializar el debate sobre el tema y devolver la voz a las víctimas para que volvamos a convertirnos en sujetos. Zurbano acuña el término de luchador antirracista de izquierda, pero la alineación ideológica es un dato secundario. A estas alturas no sé si tal declaración es un acto preventivo de limpieza de sangre, para evitar una nueva andanada de agresiones inquisitoriales y racistas como aquellas que sufrió en la primavera del pasado año. Muchos de los activistas de la sociedad civil independiente somos también de izquierda, pero la vida ha demostrado que, en la lucha por defender la igualdad y la dignidad de los seres humanos, lo más importante es el humanismo y la fidelidad a los valores universalmente reconocidos. De cualquier manera, líderes y pensadores antirracistas como Juan René Betancourt, Walterio Carbonell y Carlos Moore, fueron sometidos en los umbrales mismos de la revolución a persecución, represión y ostracismo, a pesar de que eran inequívocamente hombres de izquierda. Durante décadas el pretexto de la unidad políticaideológica sembró silencio, inmovilismo y retraso en el tratamiento del problema racial en Cuba. Las experiencias exitosas de lucha por la igualdad racial en Estados Unidos, Sudáfrica, Brasil y Colombia demuestran la importancia de romper esas inútiles divisiones ideológicas que tanto debilitan al movimiento. Zurbano formula cinco puntos con los cuales propone “atravesar nuestras comunidades, dentro y fuera de la capital, en busca de intercambio solidario, colaboración, crítica, propuestas y respuestas compartidas”. 1-Educación: Insertar en los currículos escolares las problemáticas raciales, asumiendo la disposición de bibliografía, especialistas e instituciones con resultados investigativos (historiografía, antropología, genética, etc.) que se publican y debaten fuera de los circuitos docentes, comenzando con la preparación de los profesores y maestros. 20

Así como insertar las historias de África, Asia y Medio Oriente. 2-Mercado laboral: Promover el acceso a puestos de trabajo que dignifiquen la capacidad profesional de trabajadores negros en importantes sectores económicos donde, evidentemente, son excluidos. Garantizar salarios dignos e implementar ayudas económicas a familias de bajos ingresos, así como vías de capacitación laboral para jóvenes residentes en barrios marginales. 3-Politicas públicas e instituciones dirigidas a promover la igualdad racial con eficacia: Definir instituciones y políticas que aborden las problemáticas raciales, significando los contenidos raciales que, entre otros, configuran el entramado de los conflictos económicos y sociales del país, con el propósito de enriquecer las estrategias y soluciones, haciéndolas inclusivas y transversales. 4-Transformacion de los medios de difusión masiva en espacios críticos y emancipatorios: Necesidad de dar voz y promover la participación responsable en el espacio público de nuestra diversidad. Debatir sobre las discriminaciones, a través de los medios y también en comunidades, escuelas, centros laborales y organizaciones de la sociedad civil. Este flagelo se oculta entre el silencio, la insensibilidad y la doble moral. 5-Ley antidiscriminatoria: Elaborar una Ley General contra las discriminaciones, pues los contextos (social, económico y político) han cambiado y la institucionalidad jurídica alcanzará un peso significativo en la regulación de la sociedad cubana. Encontrar nuevas formas políticas e institucionales de impedir las injusticias sociales que vienen apareciendo, así como detener la actual impunidad discriminatoria. El contenido de estos puntos constituye una necesidad para la demandada restauración del debate y la evolución de la sociedad cubana hacia la ansiada condición de igualdad y equidad social. Sin embargo, ni estas iniciativas ni el gran movimiento antirracista que propone Zurbano serán posibles sin el necesario cambio de mentalidad y concepción que coloque en nueva dimensión un problema de grave incidencia en el presente y el futuro de Cuba.


Lo más importante es que los afrodescendientes dejemos de ser percibidos como víctimas, culpables o beneficiarios del paternalismo de inspiración colonialista, para ser definitivamente reconocidos como protagonistas de nuestra historia y sujetos de derechos y dignidades. Los valores y la autoestima de los afrodescendientes cubanos deben recuperarse mediante la reestructuración de los programas de estudio, los discursos mediáticos y las imágenes simbólicas. Muy poco podrá avanzarse si las autoridades no reconocen y asumen su responsabilidad histórica y política en los traumas y fracturas que arrastramos. Es preciso divulgar y debatir los avances, instrumentos, propuestas, críticas y recomendaciones que dimanan de espacios y organismos internacionales como el Comité de la ONU para la Eliminación de la Discriminación Racial (CERD), tratado vinculante del que Cuba es signataria, pero que el pueblo desconoce totalmente. Es preciso cambiar de dimensión el movimiento antirracista para que sea totalmente independiente y se enfoque en cuestionar a los agentes institucionales de la discriminación en vez de seguir encubriendo la responsabilidad histórica y política

del gobierno con paños tibios, ocultamientos cómplices y medias verdades. Es preciso que, desde la ciudadanía, se presione a las autoridades, que hasta ahora no han demostrado ni compromiso ni voluntad política para socializar la verdad histórica y el debate que, de manera transparente y desprejuiciada, debe instalarse en las aulas, las academias, las pantallas, los escenarios y los barrios. Es preciso poner en práctica mecanismos de empoderamiento cívico y económico para atenuar, de manera consistente, la enorme desigualdad y desventaja que sufren los afrodescendientes cubanos, hasta ahora víctimas de la polarización social y del desamparo que imponen las presentes y futuras transformaciones socioeconómicas. Zurbano debe aclarar si ese gran movimiento antirracista que propone será una nueva plataforma oficialista, con pertenencia reservada a los miembros de esa “izquierda” totalitaria con medio siglo de poder absoluto opresivo y racista. Yo puedo asegurar que sin independencia cívica y diversidad incluyente, hagan lo que hagan será, a mediano plazo, motivo de fracaso, frustración e inútiles lamentos.

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clase y género en Cuba y el mundo

Un Foro para la inclusión y la diversidad Rogelio Montesinos Periodista independiente La Habana, Cuba

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on todo éxito acaba de concluir en La Habana, el 13 de diciembre de 2014, la cuarta edición del “Foro Raza y Cubanidad.

Cuba, pasado, presente y futuro”, la principal acción académica y cultural del Comité Ciudadanos por la Integración Racial de Cuba (CIR).


Una vez más el apartamento que en la barriada habanera de El Vedado sirve de sede a la organización civilista -y a la primera muestra del Salón de negras y negros ilustres de Cuba- quedó pequeño para acomodar a decenas de personas que asistieron a la inauguración del evento. En la tarde noche del jueves 11, Juan A. Madrazo Luna expuso en sus palabras de apertura varios logros internacionales alcanzados por el CIR este año. Madrazo Luna explicó que directivos y activistas del CIR han tejido sólidas conexiones de trabajo y colaboración con organizaciones e instituciones de varios países, a la vez que han participado en importantes conclaves políticos y académicos en diversas latitudes. El coordinador del CIR reiteró que el principal cometido de la institución es seguir ampliando las relaciones y dinámicas con los movimientos que dentro de Cuba o el exilio trabajen para afirmar los valores de respeto a la diversidad y protección de los derechos humanos y para contribuir a la creación y generación de la tan necesaria cultura cívica y de derechos que precisa el pueblo cubano. Madrazo Luna refirió la importancia de los vínculos y proyectos compartidos con el proyecto Nuevo País y la Plataforma de Integración Cubana. Leonardo Calvo Cárdenas, vice coordinador nacional del CIR dio a conocer al ganador del premio Tolerancia Plus 2014 en el capítulo racial. Entre candidatos de tanto renombre como Pastor Elías Murillo (Relator del Comité de la ONU para la Eliminación de la Discriminación Racial CERD), La Peña del Jazz de Santa Amalia, el Dr. Juan Antonio Alvarado (Presidente de la Plataforma de Integración Cubana), y Cecilia Ramírez (líder del Centro para el Desarrollo de la Mujer Afroperuana), fue distinguido el profesor e investigador Tomas Fernández Robaina, quien ha desarrollado a lo largo de varias décadas de trabajo investigativo y docente una extensa obra y un reconocido magisterio para dar a conocer en Cuba y otras latitudes, la verdad histórica y las enormes contribuciones de los afrodescendientes a la conformación de la nación y la cultura cubanas.

Calvo Cárdenas aseguró que el otorgamiento de este premio viene a ser una confirmación de la vocación del CIR de reconocer el mérito y los resultados más allá de la alineación ideológica o preferencia política. El CIR decidió reconocer la abnegada entrega de Fernández Robaina que se ha traducido en numerosos libros, cursos y conferencias impartidos alrededor del mundo, así como un activismo antirracista consecuente, sin dejar de lado su fidelidad política al gobierno cubano. La velada finalizó con un amplio programa cultural que incluyó presentaciones de música de cámara, arte lírico, la actuación de varios exponentes del hip hop cubano y la siempre gustada actuación del grupo de música folklórica afrocubana Tiemblatierra. La inauguración contó, además, con la satisfacción de la presencia de los activistas afrocubanos Sonia Garro y su esposo Ramón Alejandro Muñoz, recién liberados luego de casi tres años de injusto y arbitrario encarcelamiento. En la mañana del viernes 12 de diciembre comenzó la presentación de ponencias y el intenso debate que caracterizó al evento. Haciendo énfasis en las particularidades y consecuencias que para los afrodescendientes y sectores más desfavorecidos revisten las transformaciones y giros socioeconómicos en la Cuba de hoy, Fernando Palacio y los historiadores Fidel Guillermo Duarte y Manuel Cuesta Morúa brindaron profundos análisis y valoraciones acerca de la realidad, retos y expectativas, nada promisorias, que enfrentan los afrodescendientes cubanos, siempre en desventaja, víctimas de exclusión y desigualdad y ahora al parecer no tenidos en cuenta en los nuevos diseños de país y economía. Se analizaron en profundidad los traumas presentes y futuros generados por los abismos y brechas socioeconómicos acrecentados con la acelerada polarización social, ya imposible de esconder, que cada día aumentan con las medidas económicas impulsadas por el régimen en busca de afianzar su poder y paliar la crisis, pero que no generan nuevos horizontes ni oportunidades para los excluidos de siempre.

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En el Foro se reafirmó como un enorme reto para el presente y el futuro de Cuba los altísimos niveles de marginación y exclusión que se aprecian en todas las regiones del archipiélago, donde miles de ciudadanos, en su inmensa mayoría afrodescendientes, viven como parias ilegales en su propio país, privados de elementales servicios y sometidos a la permanente amenaza de la represión y en una condición de lamentable desamparo. Los participantes coincidieron, además, en que estos enormes problemas de desigualdad y desesperanza no encuentran lugar y atención ni en los planes de supuesto redimensionamiento socioeconómico de las autoridades, ni en los diseños de algunos sectores del exilio que pretenden obtener beneficios de la crisis actual y la eventual transición, ni en la imagen de Cuba que brindan algunos representantes de la oposición interna. Fue ratificado el criterio de que es la hora de reconocer abierta y honestamente la trascendencia de estos problemas, que es la hora de impulsar el tan largamente esperado empoderamiento cívico y económico de las víctimas tradicionales y actuales de la desigualdad, la marginación y la exclusión ante el real peligro de que estos traumas y carencias complejicen aún más lo que será una difícil reconstrucción democrática. Los ponentes reiteraron la tantas veces cantada necesidad de empoderamiento económico de los afrodescendientes cubanos para garantizar la igualdad y el equilibrio social, muy recurrente en el discurso y la propaganda oficial, pero inexistente en nuestra compleja cotidianidad. La sesión de la tarde presentó al historiador africanista y profesor argentino Omer Freixa, quien ofreció una muy completa panorámica de la presencia y herencia de los africanos y sus descendientes en el país austral, así como los patrones de invisibilización de los afrodescendientes que han prevalecido allí. El profesor, artista de la plástica y crítico de arte José Clemente Gascón abundó en la presencia, imagen y tradiciones afrodescendientes en la plástica cubana de todos los tiempos. La sesión del sábado 13 de diciembre fue iniciada por Roberto Castell quien disertó sobre los impactos psico-sociales y vivenciales del extendido 24

sincretismo religioso que caracteriza a la sociedad cubana desde épocas remotas. Eleanor Calvo y Juan A. Madrazo brindaron sendas caracterizaciones sobre la realidad socioeconómica de la Cuba actual, que han expuesto en diferentes eventos internacionales. A continuación Leonardo Calvo actualizó las particularidades y retos del debate racial en Cuba a tenor de los pronunciamientos del crítico y ensayista Roberto Zurbano sobre las carencias y lagunas de que adolecen las plataformas oficialistas supuestamente comprometidas con la igualdad racial y las campañas antirracistas. En las intervenciones afloró la preocupación compartida por los presentes a propósito del débil impulso que las plataformas oficialistas imprimen a la necesaria socialización del debate sobre las relaciones interraciales y los patrones de desigualdad en el marco de las complejas condiciones socioeconómicas de la actualidad cubana. Se analizó como la recién concluida primera jornada cubana contra la discriminación racial auspiciada por la Articulación Regional Afrodescendiente de América Latina y el Caribe ARAAC no abrió espacios para esa labor y las propuestas de solución a las enormes fracturas y carencias que todavía arrastra la sociedad en este campo. Calvo aseguró que solo la independencia real de las organizaciones antirracistas, el rescate de la identidad, la autoestima de los afrodescendientes y la conexión consecuente con los alcances globales en la promoción de los valores y derechos de los afrodescendientes y las minorías provocarán cambios sustanciales y cualitativos en el tratamiento de un problema que hunde sus raíces en los orígenes mismos de nuestra historia y que se complejiza con cada silencio y con cada manipulación. En un proceso de transición hacia la democracia, los afrodescendientes cubanos, cargando el pesado fardo de tanta desigualdad e injusticias acumuladas, están llamados a recuperar la voz cívica, política y mediática, lo cual anuncia un muy difícil escenario de interrelación social, por lo cual no huelgan todos los llamados a la responsabilidad y sensibilidad de los actores políticos y sociales para impulsar diseños e iniciativas que promuevan el equilibrio, la integración y la verdadera


igualdad de oportunidades que hemos soñado por tantas generaciones. Los organizadores del evento estuvieron muy satisfechos con el debate generado en el evento y reafirman su compromiso de extender esos conocimientos y valoraciones a los ciudadanos tan necesitados de nuevas referencias y un de cambio sustancial de mentalidad para convertirse en protagonistas de su propia historia y destino. Los participantes en el foro discutieron y aprobaron una Declaración Final que refrendó varios de los conceptos y principios expuestos y debatidos en el evento como compromisos de acción inmediata. Entre ellos: “Reafirmamos el valor de la legitimidad e independencia de las instituciones y proyectos de la

sociedad civil como sustento y garantía fundamental a la libertad, los derechos, la integridad y dignidad de todos los ciudadanos sin distinción o condicionamientos. Reafirmando además nuestro compromiso con la difusión y defensa de esos valores en cualquier circunstancia o coyuntura.” La cuarta edición del “Foro Raza y Cubanidad”, concluyó demostrando la capacidad de convocatoria y dinamismo de la sociedad civil para aportar soluciones viables a los enormes retos que se plantean al presente y el futuro de una Cuba plural y diversa, de una Cuba que sufre, lucha y espera.

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El regionalismo como estrategia política clase y género en Cuba y el mundo

José Hugo Fernández Escritor y periodista La Habana, Cuba

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a pregunta se escucha con persistente regularidad en las calles y en las casas habaneras: ¿De dónde han salido tantos orientales como para copar La Habana sin que por ello se reporte una merma notable en la masa poblacional del oriente de la Isla? Sería difícil responder con una afirmación rotunda. En nuestro país no existen (o no están al alcance del público) estadísticas confiables sobre los movimientos migratorios internos. Tampoco creo que sea esta la primera ni la más importante de las preguntas que debiéramos formularnos en torno al tema. En definitiva, es natural que la pobreza y la falta de oportunidades precipiten a los provincianos hacia la capital, que también ha estado agobiada por los efectos de la crisis económica, pero sin que llegue a alcanzar los cotos de desesperación que campean en el interior. No menos natural resulta que en esos sitios la población se reproduzca como hierba silvestre, dadas las circunstancias de precariedad general en que vive. Tal vez más útil sea que nos preguntemos el motivo por el cual el éxodo de provincianos hacia la capital ha pasado de ser un fenómeno corriente y razonable, como lo era antes de 1959 y como lo es hoy en muchos otros países del mundo, para convertirse en una verdadera tragedia nacional, que no sólo afecta en grado sumo la estabilidad habitacional y las fuentes de ingreso de los capi-

talinos, sino que coloca en niveles de mísera subsistencia a los emigrados del interior (orientales, negros y mestizos particularmente), al tiempo que los somete a un doble estigma: parias sin garantías para la existencia ni respaldo legal y discriminados por los propios conciudadanos, que no ven en ellos sino una amenaza que apunta hacia la agudización de sus problemas materiales, ya de por sí en estado crítico. Desde hace decenios, La Habana se ha venido ensanchando de forma desproporcionada y, además, con tintes dramáticos, pues en la misma medida que crece no dejan de aumentar sus limitaciones de infraestructura y sus problemas económicos y sociales. A la pobre gente del interior, y de manera muy marcada a los orientales, les ha tocado el rol más funesto, puesto que se ven obligados a emigrar, dejando atrás su suelo natal, para abrirse camino desde el fondo de la pobreza y el desamparo en una ciudad de por sí pobre y sin expectativas, así como a enfrentar la hostilidad regionalista y el egoísmo, quizás lógico, aunque no sea justo, de quienes ven en ellos la causa del agravamiento de sus propias desgracias. No haría falta consultar los mapas urbanísticos para saber que las oleadas de emigrantes terminan asentándose, mayoritariamente, en la periferia habanera, donde hoy por hoy hay cientos de pueblos, comunidades y villas miseria creados por ellos incluso en abierta actitud de desafío a las autoridades.


La calamidad tiene un solo culpable: el gobierno revolucionario. También tiene un origen, con acontecimientos específicos y fáciles de pormenorizar, por más que los estudiosos oficialistas de las ciencias sociales no se animen a meterle el cuerpo. Orígenes de la tragedia Desde los mismos días de su ascenso al poder, el gobierno revolucionario demostró un distintivo interés por violentar la composición socioeconómica de los habitantes de La Habana. Era lógico suponer que a los capitalinos, por vivir un tanto más cómodamente y con mayores niveles de información que el resto de los cubanos, les resultaría más difícil adaptarse a las condiciones de pobreza extrema y de sometimiento totalitarista que muy pronto, pasado el entusiasmo de los primeros momentos, nos vendría encima. Vio entonces el incipiente gobierno caer por su peso la necesidad de evitar riesgos sin duda previsibles. Esperar a que la gente de la capital emigrara espontáneamente hacia el extranjero, como al final ocurriría, era algo para lo que posiblemente no disponían de tiempo ni paciencia. Tampoco podían trasladar a los habaneros hacia el interior del país, aunque no iban a dejar de intentarlo. La solución estaba en imponerles un cambio en las condicionantes socio-económicas y, por supuesto, en la mentalidad. Y para que ello fuera factible había que alterar, en número, su composición clasista. Entonces comenzaron las oleadas desde el oriente. Primero fueron los integrantes del Ejército Rebelde. Después, cientos de miles de estudiantes, cuyo arribo a la capital resultó comprensible en principio, toda vez que en el interior apenas existían escuelas especializadas. Pero ocurrió que más tarde fueron los reclutas del servicio militar. Y detrás, decenas de contingentes de trabajadores para las más disímiles tareas, en particular obras constructivas. Y detrás, los policías y los maestros emergentes y los trabajadores sociales. En todos los casos se daba por descontado que no sólo fijarían residencia permanente en La Habana, sino que iban a traer a la familia. Y esa familia también cargaría con sus otros parientes.

No es de extrañar que, por tales razones, los nuevos barrios de edificios altos, numerosos y repletos, que se construyeron en predios capitalinos durante los años 60, 70 y 80 no hayan sido suficientes para resolver y ni siquiera aliviar la drástica situación de la vivienda en la ciudad. Y eso que, ciertamente, una gran parte de los habaneros naturales viven hoy fuera de Cuba. Tan cierto como que los capitalinos de reciente hornada tienen motivos (aunque no tengan razón) para mirar con alarma la continuación del alud migratorio. Parece obvio que, ante el imperativo de descontaminar la capital de parroquianos con espíritu de clase media, al gobierno revolucionario se le alumbró el bombillo con la idea de apretujarlos entre los pobres del interior. Con esto no sólo conseguía crear un desbalance favorable en su composición social, sino que, sin invertir nada y sin el menor esfuerzo, les mejoraba la vida a nuestros paisanos del interior y aseguraba así su incondicional apoyo. Ya que se trataba de inundar la capital con habitantes de otras regiones de la Isla, ninguna tan idónea como la oriental, superpoblada y empobrecida históricamente. A los orientales, con su muy bien ganada fama de rebeldes, no sólo resultaba importante contentarlos. También era conveniente tenerlos cerca. Por lo demás, ni a los habaneros ni a los orientales ni a nadie en esta isla les estaba dado prever los planes del gobierno. Y a quien los previera, no le estaba dado impedirlos. Así las cosas, llegamos hasta el momento actual, donde aun cuando haya variado la estrategia gubernamental no han cambiado las condicionantes que esa estrategia creo para la avalancha migratoria. Todo lo contrario. Si bien hay caos en La Habana —y en grado sumo en su periferia, donde la pobreza y la violencia toca fondo en estos inicios del tercer milenio, y no por casualidad en las comunidades levantadas por los emigrantes—, la tragedia del interior se agudiza hasta alcanzar el colmo en la mezcla draconiana de miseria, falta de oportunidades y superpoblación. No es casual entonces que no cesen las ya habituales oleadas. A los orientales no debe quedarles otra alternativa que bajar al llano o perder el pellejo en el intento. El tiro por la culata

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Las regulaciones migratorias dictadas en los últimos tiempos para devolver a los provincianos a sus regiones de origen (a la fuerza, de una forma inhumana), lejos de contradecir el anterior disparate del gobierno revolucionario y de mostrar algún interés por enmendarlo, corroboran la indolencia y el carácter descabellado de las decisiones, a la vez que devela el fracaso del proyecto, dando fe del callejón sin salida en que les ha metido una vez más su modo peregrino de disponer las cosas y de manipular a las personas. Aquellos a los que antes quisieron convertir en punta de lanza, son hoy una denuncia viva y un peligro para la estabilidad de su poder. No caben dudas de que en este, como en tantísimos otros planes, el tiro les salió por la culata. Paradójicamente, los emigrantes asentados en la periferia habanera se manifiestan casi por unanimidad contrarios o indiferentes a la política del gobierno. Al igual que el resto de los cubanos más pobres, demuestran estar hartos de los discursos

que desde hace medio siglo hablan de un futuro que se teje a la luz del día para luego ser destejido entre sombras, como el manto de Penélope. Y en tanto al gobierno parece no haberle quedado otro remedio que buscar simpatizantes dentro de una nueva clase media (bastarda), formada por el sedimento del dinero que generan los empresarios militares, la inversión extranjera y el turismo, o entre cierta intelectualidad pancista e hipócrita, que gusta de posar como salvadora del socialismo. Esta es ya la única clase a la que le conviene el estatus de dictadura retrógrada en que derivó la revolución, cuyos líderes solían pregonar que era de los pobres y para los pobres. Lástima que tales asuntos

no estén ocupando como es debido la atención de los historiadores y especialistas de las ciencias sociales, y que sólo sea posible hallarlos (apenas esbozados a vuelo de pájaro) en la prensa independiente y quizá en las ponencias de algunos estudiosos que actúan por su cuenta y riesgo. Una consecuencia de ese vacío informativo es que, ante el auge de la discriminación regionalista que tiene lugar hoy en La Habana, muy en especial contra los orientales, la mayoría de los observadores no

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ven sino el fruto de viejos rezagos, un capítulo más de la muy antigua saga de nuestros desencuentros por pruritos geográficos. Y creo que verlo así es una simpleza. De la misma manera que es una superficialidad —–muy conveniente para el gobierno— enmarcar las anormales oleadas migratorias de nuestros provincianos dentro de la dinámica común de los países subdesarrollados, hacia cuyas capitales bajan los pobres para mejorar sus vidas, pero sin ocasionar el resquemor, el miedo y aun la enconada aversión que hoy genera entre nosotros. Es tremendamente injusto, triste y dramático que, después de haber sido manejados hasta la debacle por el poder político, habaneros y orientales se vean embarcados en discrepancias sin sentido y en el agravamiento hasta el colmo de choques de conceptos estrechos que tienen ya muy vieja data y que jamás reportaron otra cosa que pérdidas para ambos y desunión para todos. Por supuesto que siempre hubo regionalismo en Cuba y muy en particular la pueril controversia entre habaneros y orientales. Pero nunca antes el contencioso ganó como hoy categoría de dilema nacional.

antes el regionalismo fue estimulado generalmente por mezquinos afanes o por divergencias de carácter militar y político, o por liviandades que son propias de la vanidad y el prurito populares, en la actualidad responde a un imperativo de sobrevivencia tanto para provincianos como capitalinos Es una actitud como de náufragos que no caben juntos sobre la única tabla de salvación. Y ojalá que no parezca un tremendismo recordar que circunstancias tales suelen ser caldo de cultivo para el odio y los enfrentamientos fratricidas. A quien requiera una constancia de que este litigio no es un mero capítulo de las disparidades históricas entre habaneros y orientales, le bastará con observar que muchos entre quienes hoy rechazan la avalancha migratoria hacia La Habana son tan orientales ellos mismos como el que acaba de llegar. Entonces, me limito a dejar una pregunta en el aire: El diferendo, ¿es de simple carácter regionalista o por razones mucho más graves?

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Santiago de Cuba Raza, pobreza y el reto de la desesperanza

clase y género en Cuba y el mundo

Jorge Amado Robert Vera Escritor y periodista Delegado del Comité Ciudadanos por la Integración Racial (CIR), en las provincias orientales Santiago de Cuba, Cuba

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rigida en su fundación al final de una gran bahía en la costa sur del archipiélago cubano, en el año 1515, la villa de Santiago de Cuba; hoy ciudad, tiene más de 500 mil habitantes. De ellos, más del 80% es afrodescendiente y por esa razón esta urbe ha sido considerada como la ciudad negra de Cuba y, en consecuencia, la peor en condiciones socioeconómicas.

Dentro del contexto social, el racismo y el prejuicio racial se encuentran fuertemente arraigados, sustentados por un conjunto de ideas y fijaciones psicológicas de discriminación. El desconocimiento de las luchas desatadas en contra del racismo ha contribuido a que la trilogía discriminación, racismo y estereotipos raciales negativos se recreen y reproduzcan.


El llamado trienio liberal (1821-1823) y la convulsión de Oriente (1912) tuvieron como escenario a Santiago de Cuba, pero no se describen en nuestra historia con la responsabilidad que requieren ni se destaca el protagonismo de la población negra y mestiza. De este modo se contribuye al fortalecimiento de la falsa igualdad racial que proclama la revolución cubana, como forma encubierta de practicar o ejercer el racismo desde el propio Estado o gobierno. El trienio liberal tuvo, entre sus múltiples efectos, visibilizar las más apasionadas discusiones sobre la exclusión de los africanos y sus descendientes, los derechos ciudadanos refrendados en la Constitución española de 1812. La convulsión de Oriente fue movimiento social de negros y mestizos encaminado a lograr igualdad social, sin ánimo de favorecer a los afrodescendientes sobre el resto. El gobierno cubano mantiene fuera de su agenda el debate del tema racial. Ante las demandas raciales o sociales se recurre a un supuesto nacionalismo para así disolver la conciencia individual de los afrodescendientes en una conciencia nacional, como mecanismo de manipulación y control de este sector poblacional y de la sociedad en sentido general. Hay quienes aseveran que los afrodescendientes tenemos como más fiel aliado al Estado cubano. Sin embargo, no hay en Cuba la profundidad educacional y cultural de una sociedad multirracial, como se evidencia en el constante agradecimiento que un creciente número de afrodescendientes profesa al Estado sobre la base de que el Buró Ejecutivo del Partido Comunista en Santiago de Cuba está compuesto por 11 negros, 31 mestizos y 30 blancos. Esta representatividad mayoritariamente afrodescendiente no visibiliza los niveles de pobreza, marginación y desesperanza en este sector poblacional. La indigencia y la pobreza tienen color. La economía de rebusque es la opción de los afrodescendientes

como alternativa para satisfacer necesidades, puesto que no participamos en todas las dimensiones de la economía cubana. Las condiciones habitacionales de Santiago son bien precarias. Antes del paso por este territorio de la tormenta Sandy, el fondo habitacional estaba afectado ya en 80%. La situación se agravó con el huracán y muchos damnificados, ante la falta de voluntad política y demora de las autoridades en solucionar sus necesidades inmediatas, construyeron con esfuerzo propio y escasos recursos viviendas en lugares inhóspitos y así se incrementaron los barrios informales y

asentamientos marginales. Los damnificados menos audaces continúan albergados en condiciones de hacinamiento dentro de escuelas de nivel superior abandonadas. Los afrodescendientes seguimos ocupando el nivel más bajo de la escala social y la nombrada economía emergente, que representa la alternativa viable para lograr mejores condiciones de vida, nos deja en la misma posición de quienes fueron traídos a América en contra de su voluntad: excluidos, sin fortuna y sin posibilidad de lograrla en una sociedad que ofrece el desempleo como futuro y el reto de la desesperanza.

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Un largo camino por recorrer clase y género en Cuba y el mundo

Fernando Palacio Mogár Presidente del Partido Liberal Nacional Cubano La Habana, Cuba

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a Organización de Estados Americanos (OEA), fundada en 1948, es una de las instituciones que trabaja sólidamente en contra de todas las formas de discriminación, incluyendo la racial. Son varios los pactos y convenciones internacionales que sirven de herramientas para denunciar la discriminación, desde los Pactos Internacionales de Derechos Humanos hasta la Convención Internacional contra todas las Formas de Discriminación Racial. Las Naciones Unidas definen como discriminación: “Cualquier distinción, exclusión o preferencia basada en la raza, color, sexo, religión, opinión política o de otra índole, origen nacional o social, propiedad, nacimiento u otro estatus y que tiene el propósito o efecto de anular o impedir el reconocimiento, goce o ejercicio de todas las personas a sus derechos y libertades”. Ninguna raza es privilegiada. Sólo por ignorancia y prejuicio puede divulgarse tal supremacía. A lo largo de la historia, unas razas se han instruido de otras y en esa instrucción se han beneficiado humanamente. Todas las personas pertenecen, por encima de razas, a la misma especie: la humana. En Cuba los afro descendientes son discriminados por prejuicios raciales. La discriminación racial radica en negar derechos y subyugar socialmente a las personas que pertenecen a cierta raza con el argumento de que son inferiores. Pero no hay un solo testimonio válido para afirmar que una raza es superior naturalmente a otra. Unos grupos raciales han tenido condiciones históricas y sociales

más favorables, pero ningún signo de superioridad aflora en los genes de determinada. Las tradiciones, hábitos, formas de vida y costumbres de todos los grupos sociales deben respetarse siempre y cuando no afecten los derechos humanos ni los derechos de terceros ni se pretendan imponer obligadamente a los miembros de otro grupo. La Declaración sobre la Naturaleza de la Raza y de las Diferencias Raciales(1950) deja bien claro que las razas no existen. Lo que existe verdaderamente son los grupos humanos, que pueden ser religiosos, nacionales, geográficos, lingüísticos y culturales, pero no podemos definirlos ni llamarlos razas, porque no necesariamente coinciden con los grupos raciales. Otro concepto que maneja esta declaración es que la inteligencia no tiene nada que ver con el color de la piel. A través de la historia, los afrodescendientes cubanos han dado grandes aportes a la formación de su identidad nacional y han trabajado arduamente en el rescate de sus orígenes y de su cultura, así como por el reconocimiento de su identidad y el auto reconocimiento. En Cuba la problemática de la discriminación racial se ha convertido en un gran flagelo. Es una realidad que los afrodescendientes cubanos son los más desprotegidos, discriminados y desplazados, sin tener la oportunidad de gozar de algún mecanismo legal o institucional para llevar sus inquietudes y problemáticas al sentirse apartados, desabrigados o humillados.


La sociedad civil en Cuba está en un momento crucial. Su progresivo estado de madurez ha contribuido a las transformaciones cívicas y hay creciente interés en participar en escenarios internacionales para dar a conocer la verdadera realidad que padecen los afrodescendientes, tan distorsionada por la elite gobernante. El gobierno manipula para que no sea visible la forma de discriminación directa, pero prima la discriminación indirecta. Al vivir en las localidades más insalubres y tener acceso a los puestos de trabajo de menor remuneración, es incuestionable que los afrodescendientes son objeto de discriminación y por ello son la mayoría de la población penal del país y en los puestos de trabajo donde tienen que realizar un esfuerzo físico mayor con muchísimo menor salario que en otros puestos. Para conocer la problemática racial en Cuba e intentar resolverla se deben aplicar varias estrategias, entre ellas políticas de acción afirmativa, con la intención no ya de eliminar, pero sí de minimizar la discriminación y enmendar viejas prácticas, igualar oportunidades y suscitar la diversidad. Estas políticas de acción afirmativa deben transformarse en capacitaciones y creación de mecanismos de queja, estudios para determinar la dimensión y el alcance de la discriminación, sistemas de cuotas para los centros de estudios y diferentes sistemas de admisión. Se debe trabajar en el establecimiento de instituciones que realmente funcionen y aborden las manifestaciones del racismo, monitoricen la legislación, acrecienten la visibilidad sobre la problemática racial, produzcan y publiquen textos y documentos, promuevan políticas y prácticas para asegurar el tratamiento equitativo y, a la vez, tengan la capacidad de asistir a las víctimas de la discriminación racial. Los grupos que resguardan los derechos de los afrodescendientes deben enlazar con las comunidades y los ciudadanos en búsqueda de auto reconocimiento y conocimiento de sus problemas, para poder trazar políticas de verdadera metamorfosis social, adquirir la mayor preparación intelectual y jurídica posible e impulsar así la socialización del debate y maximizar las conexiones de los mecanismos e instrumentos jurídicos internacionales que promuevan los derechos de los afrodescendientes.

En la actualidad la elite gobernante es mayoritariamente blanca y los afrocubanos están en minoría y desventaja con respecto a los puestos laborales de mayor remuneración. Las acciones afirmativas deben buscar un número más proporcionado de personas de ciertos grupos étnicos en instancias gubernamentales, así como diversificar los espacios laborales, universidades y escuelas. Hay un gran camino que recorrer para poder afrontar el azote de la discriminación racial. Hay falta de voluntad de las autoridades en reconocer y admitir espacios de discusión y debate público, así como gran falta de referencias y conocimientos de la realidad social. Pervive también una mentalidad colonizada de las víctimas del racismo, que genera muy pobre autoestima y rebaja el orgullo e identidad de los afrodescendientes. Así mismo se aprecia cierta desconexión con el movimiento global de defensa de los derechos de los afrodescendientes. Podemos empezar por enfocar nuestros esfuerzos en el rescate y la visibilización de la cultura de los afrodescendientes. Ya muchos trabajan, desde su militancia en organizaciones independientes, por el reconocimiento de la contribución afrocubana y es hora de que los afrodescendientes se conviertan en actores políticos y sociales por la afirmación de sus derechos. Al mismo tiempo deben interactuar con organizaciones sociales independientes, cubanas e internacionales, en la lucha contra el flagelo del racismo y la discriminación racial, así como por la inclusión en los espacios de toma de decisiones y definiciones de políticas públicas. Hay que fortalecer el movimiento afrodescendiente y trazar estrategias de trabajo para insertarlos en el movimiento mundial como parte de él. La problemática racial y la discriminación es uno de los trascendentales problemas en Cuba, que necesita un cambio no solo en su política económica, sino también en su política social. Son muchos los grupos independientes que están abogando por este cambio, pero si no tiene su agenda el problema de la discriminación ni se trata con seriedad, el cambio no va ser profundo ni real. Hay que tener en cuenta que el cambio en Cuba encontrará a los afrodescendientes como los más 33


indefensos y serán también los más afectados debido a su completo desamparo político y económico. Ante el flagelo de la discriminación racial, la sociedad civil cubana está lista para exigir al gobierno cubano el cumplimiento efectivo de las leyes, así como para facilitar la participación en la discusión y promover acciones que combatan

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todo tipo de violencia y discriminación contra los afrodescendientes. Esto conlleva a que ocupen dentro de la sociedad el lugar que por tanto tiempo ha sido negado y se rompan las barreras impuestas para llevar a feliz término una sociedad equivalente que viva en libertad y con derecho.


Luces y sombras de la atención a discapacitados en Cuba clase y género en Cuba y el mundo

Moisés Leonardo Rodríguez Profesor y activista cívico Artemisa, Cuba

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l entrar a una vivienda del batey del antiguo central Orozco, municipio Bahía Honda, provincia Artemisa, los sentidos perciben un ambiente infrahumano. Olores fuertes por la falta de higiene asociada a que no alcanza el dinero para comprar detergentes y jabón. Además, el agua no llega por tuberías y esto obliga a comprarla a 80 centavos la lata. Las despintadas paredes, techos y pisos completan lo dantesco del ambiente en que conviven Agustina Rodríguez Díaz, madre de la invidente de nacimiento Violeta Arozarena Rodríguez y de Elena Rodríguez Díaz, quien a su vez es madre soltera de Bárbara Isaura Rodríguez Díaz, de 20 años, ciega de nacimiento y con retraso mental severo.*

Estas mujeres declaran que no son atendidas por la seguridad social. Según Violeta, “aquí no nos atienden a nosotros; a mí no se me ha dado nada. En este mundo no se me ha dado nada”. La madre añade que Violeta se quemó para ver si así le daban algo y que, en otra ocasión, la sorprendió tratando de ahorcarse. Violeta afirma: “Yo tengo que estar abriéndole las patas a todos los hombres que vengan por veinte pesos para comer. ¿Por qué es eso? Porque para la seguridad social somos potrero”. Dice que estuvo “dos meses sin comer para poder comprar un colchón y un ventilador, y lo poco que nos han dado por bienestar social está podrido”.

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Elena quedó embarazada mientras estudiaba en una escuela especial. El padre nunca reconoció a la niña, que debe ser atendida todo el tiempo. Mantiene una relación informal y el delegado del Poder Popular, Leonardo Casanova, responde a su petición de ayuda con que “el dueño de la vaca es el dueño del ternero”. .

localizar y atender personas con discapacidades físicas y psíquicas. En documentales rodados por la televisión cubana se les ha visto por rincones de Ecuador y Bolivia, visitando y atendiendo a familias con personas especiales. Les brindan a domicilio chequeos y atención médica, asesoría y apoyo sicológico. También les entregan gratuitamente medios materiales para mejorar sus niveles de vida: ropas, colchones y sillones de rueda, entre otros. Contrasta con lo anterior una serie de casos de este “mundo del dolor”, según la terminología católica, como la familia Rodríguez Díaz, que promotores de la Corriente Martiana y otros actores de la sociedad civil no reconocida oficialmente han localizado y sobre los cuales han reportado por la prensa plana, digital y videos.

Uno de los logros más destacados por la oficialidad en Cuba es la atención a personas con discapacidades. La prensa del país, controlada por esa misma oficialidad, habla de los aciertos, pero no de los discapacitados que viven sin amparo alguno de la seguridad social. El 17 de septiembre de 2014, el periódico Juventud Rebelde publicó un reportaje del periodista Yuniel Labacena Romero: “Niños diferentes con Cocina de la familia Rodríguez Díaz iguales derechos”, que presenta el caso de dos “adolescentes con retraso Sirva otro de los mental moderado”. Ellos recicasos localizados ben en sus respectivos hogapor la Corriente res, dos veces por semana, la Martiana como sevisita de la maestra Felicia gundo botón de Delgado Valladares, del clausmuestra de las tro de la escuela de educación sombras del sisespecial 8 de Octubre en San tema de atención a Cristóbal, provincia Artemisa. discapacitados. En El gobierno cubano lleva adeAlquízar, municilante también, en algunos paípio de la propia ses de América Latina, la provincia Artemisión Manuela Espejo, con misa, le dijeron a médicos, psicólogos y trabajaXiomara Frómeta dores sociales que visitan los que si mantenía a Xiomara Frómeta y su hija más recónditos lugares para su niña de 15 años 36


en la escuela especial, le retirarían la pensión. Así que decidió no enviar más a su hija a la escuela. Xiomara narra que una trabajadora social le dijo que le habían quitado la dieta para niños distróficos a su hija, “porque esos niños no van a aumentar más, porque esos niños de ahí no suben”, refiriéndose al peso corporal. También se queja de los serios problemas de su vivienda, que ponen en riesgo su vida y la de su hija, a pesar de las múltiples gestiones ante directivos e instituciones oficiales por varios años. El paso del socialismo, mantenido por subsidios que permitía grandes prestaciones sociales, al capitalismo salvaje de Estado con su “sálvese el que pueda” ha sumergido a una indeterminada, pero gran cantidad de ciudadanos en la miseria, sobre todo personas de la tercera edad y familias con discapacitados a su cargo. Un tercer caso que ejemplifica el abandono de los humildes por los que se aseguró que se hacía la revolución, son Heriberta León Mejías y su hijo Yadriel Frómeta, de 14 años, diagnosticado con retraso mental moderado y excitación sicomotriz severa. Desde que su hijo era menor, Heriberta ha pedido “internarlo para tener una ayuda, porque yo estoy muy enferma de los nervios” y el niño “es agresivo y tengo que cuidarlo el día entero. Hay días que no puedo hacer ni una comida al día”. Han sido inútiles todos sus reclamos a trabajadores sociales y otros funcionarios y organismos. Asegura que son falsos los comentarios de que le habían resuelto una institución para internarlo y que ella la había rechazado: “Es mentira, todo está pedido de años y no se le resuelve nada”. Este caso se agrava por el engaño de los directivos de la Dirección Municipal de la Vivienda de San Antonio de los Baños, quienes le permutaron en 2003 su casa en el campo, que estaba en lugar peligroso para la vida de su hijo, por un cuarto en el pueblo, en malas condiciones y sin facilitarle medios para repararlo por su cuenta. La incapacidad de crear riquezas del sistema impuesto por los hermanos Castro imposibilita disponer de recursos suficientes para satisfacer debidamente las demandas elementales infraestructura, servicios, producción y seguridad social.

Además, la excesiva centralización gubernamental viene acompañada de la desidia y corrupción de muchos funcionarios de las cadenas de mando descendentes, quienes dilapidan o hacen desaparecer parte los recursos asignados a la seguridad social. Esto último imposibilita que se haga realidad plenamente lo enunciado en el título del reportaje oficialista: “Niños diferentes con iguales

Heriberta y Yadriel derechos”. Solo una descentralización unida a la transparencia en la gestión de gobierno y de la administración pública, la prensa libre, la liberación de las fuerzas productivas y un orden jurídico que favorezcan la generación de riquezas individuales, acompañadas de aportes proporcionales al presupuesto nacional, permitirán dar luz a las actuales sombras del sistema de seguridad social. Ello, y solo ello, con voluntad política de gobernantes que tracen políticas públicas centradas en la persona humana y no en metas políticas de partidos y en cifras para mostrar al mundo, permitirá que no queden más cubanos en necesidad extrema, abandonados a su suerte, como en la Cuba de ayer y la de hoy. *Nota del editor. La carencia de equipos de fotografía, hace que la calidad de las fotos no sea óptima, pero resultan ilustrativas de la problemática social que nos presenta este trabajo.

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Afrocubanas, justicia e igualdad clase y género en Cuba y el mundo

Eroisis González Suares Coordinadora de la Plataforma Femenina Nuevo País La Habana, Cuba

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a sociedad civil cubana viene alzando su voz para reclamar los derechos que han sido negados por más de medio siglo. Son muchas las organizaciones que han hecho suya la lucha por el respeto a los derechos ciudadanos y, en específico, de la mujer cubana. La Plataforma Femenina Nuevo País (PFNP) se instituye como una organización moderna y progresista, con agenda feminista actualizada para responder tanto al carente debate sobre temas de género como a la creciente demanda de muchas mujeres de crear una organización cuyo origen, formato y concepción sea completamente diferente a la oficialista Federación de Mujeres Cubanas (FMC).

La PFNP en los barrios

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La PFNP se crea para desarrollar una sólida estructura femenina, que defina y defienda los derechos e intereses de la mujer y, en especial, de las afro descendientes. Nadie mejor que las propias mujeres cubanas para plantear cuáles son y cómo canalizar los valores, códigos, objetivos e intereses que expresan sus inquietudes, debilidades y posibilidades de participación social, económica y política. Unas de las mayores preocupaciones es el creciente estado de violencia contra la mujer, que se viene manifestando de disímiles formas: violencia en el hogar, prostitución forzada, represión policial y otras prácticas. La PFNP ha ampliado el trabajo comunitario para intentar erradicar o por lo menos atenuar este mal de la sociedad cubana. Todas estas formas de violencia contra la mujer se duplican en el caso de las afrocubanas, que sufren por ser mujer y por ser afrodescendientes. En 1993 la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Declaración sobre la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Se reconoció que era necesario una clara declaración de los derechos aplicables para asegurar la eliminación de todo tipo de violencia contra la mujer en todas sus formas. Los estados y la comunidad internacional se comprometieron en eliminarlas. Esta lucha tiene larga data y en Cuba las mujeres han desempeñado un papel preponderante, a pesar de que tienen que redoblar sus esfuerzos para lograr resultados profesionales a la altura de sus


colegas masculinos. La constitución y las leyes prohíben la discriminación por sexo o color de la piel, pero esto no se cumple y ha quedado en letra muerta. El Estado no se ha preocupado por crear espacios de debate ni lugares donde se puedan denunciar y dar solución real a este problema. Si el 60 por ciento de la población es negra o mestiza, ¿cómo es posible que los más desposeídos, los más marginados y en mayor desventaja en todo sentido sea este 60 por ciento? Las afrodescendientes debemos comenzar a coger el sartén por el mango y aplicar en primera instancia una política de auto reconocimiento. Debemos conocer quiénes somos, de donde emergieron nuestras raíces y antepasados, conocer y reconocer que las mujeres afro fueron capaces de luchar contra la esclavitud, se volvieron palenqueras en aras de luchar por su libertad y siempre dejaron muy claro que su color y sus descendencias no podían cambiarse, porque se sentían orgullosas de ser negras. La marginación es tan grande que hay muy pocas evidencias sobre la lucha de la mujer negra, que al no estar reflejadas en la historia escrita parecería que nunca existió. En el Centro de Investigaciones Culturales Juan Marinello, unos de sus investigadores sostuvo que siempre que se dice hombre se habla en sentido genérico masculino y la mujer queda invisible. Que no se haya visualizado no quiere decir que no existiera un movimiento político femenino negro. Hoy la mujer afrodescendiente sigue siendo marginada. No se le considera con capacidad de dirigir. Cada día se siente más la necesidad que las mujeres afrocubanas den a conocer al mundo esta situación, que incluye la continuada desprotección ante la violencia policial, la terrible situación de las mujeres negras homosexuales, la violencia doméstica, las agresiones sexuales y lo más preocupante: esta práctica se torna habitual y sigue pasando inadvertida. Las negras son víctimas de discriminación en su núcleo familiar, en sus centros de trabajo, en sus localidades de residencia y en la sociedad. Todos los beneficios que logran alcanzar unas pocas negras quedan en el camino. Es una triste realidad que la capacidad intelectual y cultural de una mu-

jer blanca se valora más. Se ve muy poco a la mujer negra en trabajos importantes, en cargos de ministros u otras tareas de gobierno, aunque tenga igual capacidad que cualquier mujer blanca. Sin embargo, es muy común encontrar a mujeres negras cubanas limpiando pisos, lavando ventanas, trabajando como cocineras o en labores de muy bajísima remuneración. Así resulta paradójico que muchísimas campañas publicitarias desplegadas por el gobierno para atraer turistas a la isla, expongan a la mujer afro como mercancía de placer u objeto sexual, algo verdaderamente denigrante y humillante. Por eso las cubanas, y en especial las afro descendientes, exigimos al gobierno que destine los recursos humanos y financieros suficientes para combatir los prejuicios raciales, mejorar las condiciones de vida de los afrodescendientes y procurar que, sobre todo las mujeres, puedan ocupar el lugar social que corresponde y desempeñar el papel que deben y pueden. La Plataforma Femenina Nuevo País viene realizando un arduo trabajo para lograr que todas las mujeres cubanas, y en especial las afrodescendientes, sepan qué papel les toca en esta época y cuál es la labor que deben realizar en la sociedad civil. La PFNP está convencida de que es hora de realizar acciones concretas frente al sistema totalitario que pretender seguir sometiendo a las mujeres a políticas discriminatorias y violando los derechos de las afrocubanas. Nuestra organización ha logrado ganar espacios dentro de la sociedad civil. Imparte talleres con diversos temas, que van desde liderazgo hasta los derechos humanos, y se convierte así en opción viable para plantear e intentar dar solución a la creciente discriminación contra las afrodescendientes. Muchos no tienen una imagen e información clara de la realidad cubana. La elite gobernante es dueña de todos los medios de comunicación y exporta una realidad distorsionada de las afrocubanas. La PFNP ha dirigido su empeño a que la voz y la realidad del calvario que viven estas mujeres sean conocidas a nivel mundial. De esta forma se establecen lazos de trabajo y hermandad con otras organizaciones que luchan también en contra de la discriminación racial.

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Después de tantos años de no poder intervenir en estos tipos de espacios y poder así desenmascarar al gobierno cubano, la PFNP tuvo la oportunidad de ser invitada a la asamblea general de la OEA en Paraguay. Allí dio a conocer al mundo la situación de los afrodescendientes en Cuba. Fue una oportunidad única y siempre que sea posible, sin descuidar el trabajo dentro, la PFNP denunciará ante organismos internacionales las violaciones que se desatan contra las afrodescendientes La PFNP trabaja con otras organizaciones dentro y fuera de Cuba para que nuestra sociedad despierte con otra mentalidad y con mejor futuro. Las mujeres estaremos en las primeras filas, en especial las afro descendientes, ya que para ese momento estaremos más orgullosas de ser negras. Las integrantes de la PFNP estamos conscientes de que la problemática racial en Cuba no tiene fácil solución, pero sí estamos seguras de que debemos continuar esta difícil lucha y estudiar a fondo las raíces afrocubanas para trazar el camino que nos lleve a la verdadera justicia y la igualdad que demandamos para las afrodescendientes y para toda la sociedad cubana. Labor internacional de la PFNP

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Las mujeres y la Copa Mundial en Brasil en 2014 (II)

clase y género en Cuba y el mundo

Rosivalda dos Santos Barreto Profesora. Red Pública Estatal de Bahía Bahía, Brasil

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ste tema evidenciará situaciones que involucran a mujeres y a la desatención de los órganos oficiales con el turismo y la explotación sexual de menores y adolescentes, así como con las prostitutas, en fin, con todo lo que tenga que ver con la mujer. La imagen de las mujeres negras brasileñas fue exportada a través del libro Casa Grande y Senzala, de Gilberto Freyre; y la casa de samba de Osvaldo Sargentelli, como expresión de parte de la identidad nacional. Y unido a eso, con el paso del tiempo, se construía la idea de Brasil como el país de la samba, la cerveza, la mujer y el fútbol, que se corrobora con el turismo sexual y la explotación sexual de menores. Todo eso, de cierta forma, justifica la venta de las camisetas Adidas con símbolos sexuales alusivos a Brasil. El Proyecto de Ley (PL) No. 4211 buscaba evitar justamente la explotación sexual, pero no fue aprobado y dejó una brecha en que la mujer negra es la mayor víctima. Por otro lado, el gobierno brasileño, aun sin aprobar la ley, tomó algunas medidas para garantizar el trabajo de las profesionales del sexo, algo jamás pensado antes del

2003, cuando Fernando Gabeira presentó la primera versión del proyecto para reglamentar el ejercicio de la profesión. En este contexto hay, como veremos más adelante, una contradicción entre la tolerancia y la permisividad para explotar a las prostitutas. ¿Cómo es que un gobierno preocupado por combatir el turismo sexual se asocia con la Compañía Sandrinha Sargentelli?1 Esta empresa se autodefine como artística tradicional y celebra la samba y la mulata en eventos corporativos y sociales de conjunto con arte y entretenimiento. Su meta es fomentar la cultura mostrando el folclor nacional, divulgando ritmos brasileños, promoviendo ciudadanía con responsabilidad social y valorizando la cultura del pueblo brasileño. Sus espectáculos conjugan bailarinas semidesnudas, passistas2, ritmistas3, músicos, cantantes y técnicos. Hacen referencia al carnaval glamoroso y dan continuidad a la obra de Osvaldo Sargentelli. Las mujeres trabajan en trajes como si estuvieran en vitrina y son asociadas con el folclor, el carnaval y la cultura del pueblo brasileño (Figura 1).

Figura 1. Fuente: Compañía Sandrinha Sangentelli, 2014

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Así se confirma la imagen de Brasil como país de fútbol, samba, cerveza, mujeres y playa. La empresa está asociada a órganos oficiales como EMBRATUR (Instituto Brasileño de Turismo), SPTurismo (São Paulo Turismo), FENACTUR (Federación Nacional de Turismo) y CBTur (Cámara Brasileña del Turismo), así como a empresas privadas como São Paulo Convention y ABIH (Asociación Brasileña de Industria de Hoteles). Eso crea en la imaginación de los extranjeros la idea de cotidianidad con las mujeres brasileñas disponibles y la desnudez como tónica de Brasil en cualquier momento. Tomo como ejemplo lo ocurrido en el estadio de Manaos. (Figura 2)

Figure 2 Fuente: IG Último Segundo, 2014

Un aficionado inglés asistió al partido nocturno entre Inglaterra e Italia y el calor le hizo pensar que era permisible presenciarlo desnudo4 Otro tipo de indulgencia radica en las casas de prostitución. Las prostitutas son ilegales en Brasil, pero hay una concesión para el Bahamas Hotel Club (São Paulo), que funciona con licencia de “hotel y servicios profesionales” para ofrecer servicios sexuales con “miras hacia la Copa”. Anuncios publicitarios como el que se muestra más abajo fueron presentados en las carreteras de São Paulo para atraer a los turistas:

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La imagen publicitaria simula a una mujer practicando el sexo oral con un jugador de fútbol. Además de incentivar el turismo sexual, esa

Figura 3 Fuente: EFE, São Paulo, 2014.

publicidad sitúa a la mujer como uno de los atractivos de Brasil, igual que hizo la marca deportiva Adidas. En Bahamas Hotel Club fueron contratados funcionarios bilingües y se aceptó moneda extranjera como medio de pago. Ese club nocturno estaba cerrado desde 2007 y reabrió con permiso provisional de dos años y aval del Prefecto de São Paulo, Fernando Haddad, bajo la condición de no dar espectáculos eróticos. De todos modos, el empresario y propietario Oscar Moroni confirmó que en el club trabajaban mujeres universitarias inteligentes y corporalmente deliciosas (Área H, 2014)5. También alegó que el gobierno debe preocuparse por la explotación sexual en los alrededores de los estadios y no por el turismo sexual del club. Moroni argumentó que su producto, además de incrementar el turismo sexual, estimulaba la economía gastronómica. Esto provocó diversas reacciones de las ONGs Plan y Anette Trompeter, que se empeñan en prevenir y combatir el turismo sexual. Ambas estaban contra ese tipo de publicidad, porque contrarresta los esfuerzos que se están haciendo para no asociar la imagen del país con el sexo. Hasta el Ministerio de Turismo dijo que esa publicidad iba contra la política de promoción nacional del gobierno federal. El 12 de junio de


2014, en Salvador, una valla de anuncio exponía la imagen de la Copa asociada con un acto sexual (Figura 4). Una mujer con camisa de fútbol se sujeta los senos con sus manos protegidas por guantes de portero. La denominación “Espanhola” significa la masturbación del hombre con la región pectoral de la mujer.6

sexual de niños y adolescentes marcando 100 en el teléfono”. En este pronunciamiento la Presidenta insiste en la Copa de las Copas. Es un intento de demostrar un concepto idílico y de satisfacción con el evento y la preocupación del gobierno por el turismo sexual. Entretanto, hasta el mes en que se realizó la

Figura 4 Fuente: Se conecta. 2014 Entonces, ¿por qué continúa esa publicidad si el Copa 2014, tres investigaciones mostraron la ingobierno y las ONGs se esfuerzan por combatir el satisfacción de los brasileños7. La explotación seturismo sexual y la explotación sexual de menoxual de menores no fue combatida, pues en los res? Los órganos oficiales y las empresas privaalrededores de la Arena Castelão, en Fortaleza, das se asocian a empresas que explotan el servicio las garotas de programa8 de todas las edades trasexual de forma explícita o no. Para la Copa 2014, bajaron todo el día (Pavarini, 2014). A diferencia la Presidenta misma, Dilma Rousseff, afirmó en de lo que afirmó la presidenta, la explotación sesu cuenta de Twitter el 25 de febrero de 2014: xual de menores no fue combatida y la interven“Brasil está feliz de recibir a los turistas que lleción gubernamental sigue siendo insuficiente. garán para la Copa, pero también está lista para En un intento de solucionar el problema, la presicombatir el turismo sexual en las Copa de las Codenta promulgó el primero de mayo de 2014 una pas. El gobierno aumentará sus esfuerzos por preley de votación simbólica, que califica de crimen venir la explotación sexual de los menores y odioso la explotación sexual y la aceptación o adolescentes en el Carnaval y en la Copa de las apoyo a la prostitución de niños, adolescentes y Copas. El Ministerio de Turismo y las Secretarías otras personas vulnerables. Esa medida limita las de Políticas para las Mujeres y de Derechos Huacciones de quienes se valen de ese tipo de trabajo manos están firmes en el combate contra la explopara beneficiarse. Junto con esto deberían totación sexual en el Carnaval y la Copa de las marse medidas eficientes para combatir la poCopas. Se pueden hacer denuncias de explotación breza, la educación de mala calidad y el racismo,

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condiciones todas que impulsan a muchas mujeres y travestis negros a la prostitución y los trabajos sexuales. Ya que este artículo tiene como fuente metodológica la historia del tiempo presente, mostraremos relatos en textos y videos en el Internet a partir de entonces. Pavarini (2014) señala el testimonio de una prostituta acerca de que el movimiento fue inhibido durante la Copa de las Confederaciones, por causa de la omnipresencia policíaca. La policía no permitió la prostitución para prevenir riesgos de los turistas, lo cual no ocurriría fuera del periodo de la Copa Mundial. Según las trabajadoras, los policías ignoraban todo eso en los días comunes. Ningún órgano de la prefectura reprimió el trabajo, a diferencia de los evangélicos, quienes actuaron con irrespeto. Magnólia Said, del Comité Popular de la Copa en Fortaleza, dice que cuando visitó el Aeropuerto Internacional Pinto Martins, observó folletos explicativos colocados al final de un pasillo y ninguno estaba en lengua extranjera. Aun así, en inmigración se centra la información de cómo deben comportarse los brasileños en el exterior. Para ella, no hay ninguna campaña para cohibir el tráfico de mujeres ni la explotación de menores. Tânia Gurgel, presidenta de la Fundación Municipal de Niños, explica que hay un plan de acción en asociación con los taxistas, las personas sin techo y comerciantes del Centro y Beira Mar para combatir la explotación sexual de menores. Estuvo en acción los 30 días de la Copa del Mundo en Fortaleza y contó con un centro de atención específico para las denuncias, donde trabajaron 120 educadores, por turnos, para conversar con turistas y personas sin techo. La Figura 5 muestra a una niña negra de tierna edad,

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si uno se fija en sus manitas.

Figura 5. Fuente: Pavablog, 2014 La imagen explicita que las medidas del gobierno son paliativas y que hay desinterés social y político por resolver el problema. Según el Portal Terra (2013), 75% de la demanda de prostitución infantil en Brasil viene de clientes brasileños del mismo estado o del colindante. Es más activo en las ciudades del litoral y aumenta cuando hay grandes eventos. La industria del sexo infantil llegó a contar con unos 500 mil niños en 2012 y, de acuerdo al Fórum Nacional de Prevención y Erradicación del Trabajo Infantil, creció desde 2001. La Secretaría de Derechos Humanos, sin embargo, dice que son 8 millones en las ciudadessede de la Copa del Mundo y no hay en todas proyectos para utilizar el fondo de apoyo. Es importante notar que las inversiones e iniciativas de las ciudades aún están esperando que el gobierno tenga datos concretos con respecto a las actividades de explotación sexual. El CRPSP9 (Consejo Regional de Psicología de São Paulo) demuestra, con los estudios realizados por Ana María Kehmann y Dilma Felizardo, que Brasil tomó algunas iniciativas para combatir la explotación sexual de niñas y adolescentes


cuando EMBRATUR hizo una campaña publicitaria en restaurantes, hoteles, aeropuertos y agencias de viaje. En las embajadas brasileñas se empeñaron por identificar las agencias de viaje que comercializaban paquetes para el turismo sexual. A partir de 1995 empezaron a retirar carteles de mujeres en trajes de baño minúsculos, lo cual evidenciaba que el mismo gobierno del país iniciaba y estimulaba el turismo sexual. Pero el problema más grande es el racismo brasileño, que lleva a exclusión social, pobreza y miseria, por lo cual muchas niñas negras sucumben a la prostitución y al turismo sexual infantil y adolescente (Figura 5). El alcoholismo de los padres, así como la desintegración de la familia, las agresiones físicas y el abuso sexual doméstico son factores determinantes para la desestructuración psicológica de las niñas y quizá de los homosexuales. Las adolescentes adquieren un perfil psicosocial de opresión, dominación y sumisión; así como presentan disturbios en sus capacidades cognitivas primarias y secundarias. Los estudios indican que los turistas que llegan a Brasil son trabajadores de clase media baja que ostenta venir de vacaciones a este país, donde se interesan por las niñas negras y mulatas. De ahí que emerja en ellas la ilusión de que estos hombres pueden sacarlas de la miseria. La mayoría van para Alemania, pero en vez de como dueñas de casa, se convierten en empleadas domésticas al tiempo que continúan sirviendo como objeto sexual. Esto se puede ver en un documental de Zito (2007). Y junto con tal situación está “la impunidad, la ausencia de políticas sociales y las invocaciones sexuales que mueven la sociedad moderna, que se consideran los principales factores que estimulan más ese problema brasileño” (PSI, 1997)10. Nótese que esta situación ha permanecido casi sin cambios por 17 años.

En todos los intentos por resolver los problemas de las mujeres en Brasil y verificar que la Copa del Mundo tiene que ver con ellas, el racismo fue invisibilizado. Desde esa perspectiva la UNEafro (2011) señala su preocupación por las cifras de la pobreza entre las mujeres negras brasileñas. Según destaca Ana Caroliona Querino: “Es necesario que las políticas para combatir la pobreza evalúen las consecuencias de la discriminación de género y del racismo en la vida de las mujeres, y que no sólo estudien las dimensiones de género y raza. En Brasil, las estadísticas indican que las mujeres negras son mayoría entre la población que sufre de pobreza extrema. De acuerdo con el IBGE (Instituto Brasileño de Geografía y Estadísticas), las prietas y pardas constituyen 70% del total de las ocho millones de mujeres que sufren esa situación”.11 La preocupación del gobierno por la Copa está en la expectativa de inversión e inyección financiera a través de los turistas. Según el Portal de la Copa, el torneo mundial atrajo unos 600,000 visitantes de 180 países, la mayoría de ellos visitantes por primera vez. Se estima que inyectaron unos $2.6 billones de dólares en las ciudades-sede (BRASILIA, 2014)12. Y se gastaron $6.622.186.109 en aeropuertos, comunicación (comunicación internacional con acciones de promoción del Brasil como destino turístico y sede de la Copa del Mundo), ferias internacionales de turismo, eventos de promoción, talleres y presentaciones, desarrollo turístico, estadios, estructuras temporarias (durante la Copa de las Confederaciones), movilidad urbana, puertos, seguridad pública y telecomunicaciones (BRASILIA, 2014)13. El retorno fue inferior a la inversión. La aplicación de capital a la Copa Mundial y la expectativa de inyección financiera de billones fueron bastante estimuladoras para que el gobierno brasileño tomara acciones contundentes en el combate

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contra el turismo y la explotación sexual de menores. Los gobiernos de los Estados y Municipios no hicieron mayores esfuerzos para combatir ni el turismo ni la explotación sexual. Donde tuvieron lugar los juegos de la Copa no se desvinculó el turismo sexual del deporte ni de Brasil, y se vieron los anuncios publicitarios anteriormente citados en las calles, las carreteras y hasta en el video clip oficial de la Copa 201414, con mujeres brasileñas bailando samba en trajes extremadamente reveladores y con las palabras “Copa de Brasil” en los senos y nalgas, todo lo contrario a la intención del pronunciamiento de la Presidenta de Brasil y del Ministerio de Turismo. Por otro lado, el banco oficial, Caixa Económica Federal, en el Estado de Minas Gerais, contrató ‘con miras hacia la Copa’ a prostitutas como emprendedoras individuales portadoras del número de inventario para el control fiscal de todas las empresas brasileñas (CNPJ)15. Desde octubre de 2013, ese banco llegó a un acuerdo con las profesionales del sexo por medio de Asociación de las Prostitutas de Minas Gerais (APROSMIG). Para ellas, el programa de emprendedores individuales es beneficioso, porque consiste en ofrecer tarjetas y máquinas de tarjetas de crédito. También da acceso directo a líneas de crédito con intereses más bajos, además de mantener la seguridad y sigilo de quien utiliza sus servicios. La Caixa Económica Federal “ofrece a toda la población la oportunidad de tener acceso a servicios bancarios como cuenta corriente, cheques especiales y tarjetas de crédito. Los clientes del banco que posean el CNPJ también pueden acceder a servicios como recibir pagos por medio de tarjetas de crédito y débito”. De esa forma, no aparece por ningún lugar el acuerdo de la entidad bancaria con las profesionales del sexo. Para ellas, otro avance es la desvinculación de sus servicios como

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un agente que puede ganar hasta un 20%. La presidenta de APROSMIG creó hasta un lema: “Llegue al orgasmo antes y pague después”. Los prejuicios de ese tipo de contrato vinieron después de la Copa, cuando tuvieron que presentar cuentas al Ministerio de Hacienda, que cobra el impuesto sobre la renta. El legado de la Copa de las Copas para los brasileños será ínfimo, porque la gestión fracasó (DIP, 2012). La gestión del evento tuvo el objetivo de velar por los intereses de la FIFA, de los patrocinadores y prestamistas brasileños envueltos en la construcción de los estadios y de algunas obras de movilidad urbana. Consideraciones finales Entonces, ¿qué tienen que ver las mujeres con la Copa? Las mujeres de las ciudades-sede: Salvador, Fortaleza, Recife y Natal, se movilizaron en torno a ese pregunta al percibir que la Copa de las Copas no garantizaría ningún legado. No se preocupaba por minimizar la pobreza, la explotación y el turismo sexual, ni se vieron que los esfuerzos dieran pleno éxito. Ellas ganaron buen dinero. Y aunque está siendo pensado desde el 2003, el Proyecto de Ley (PL) para reglamentar la prostitución no fue aprobado, debido al conservadurismo político y religioso de la sociedad civil. El financiamiento ofrecido por la Caixa Económica Federal no resolvió el problema, porque la prostitutas, como emprendedoras individuales, deben rendir cuentas a través de un contador. En algunas ciudades hubo también formas de “limpieza social”: desaparecieron los mendigos, las prostitutas y los travestis del circuito de la Copa. Muchos de ellos, ciertamente, no tendrían la oportunidad de usar una máquina de tarjeta de crédito, ya que los turistas estaban reclamando por los precios elevados y por eso muchos habrían preferido divertirse sin mujeres.


El Gobierno Federal aprobó por lo menos la ley que calificó como crimen odioso la explotación sexual de menores. Aunque estaba demostrando su preocupación en el combate contra el turismo sexual, el tráfico de personas y la explotación sexual de menores, adoptó medidas paliativas para resolver el problema, que prosiguió después del Mundial, porque el foco principal estaba en los turistas y no en nuestros/as ciudadanos/as brasileños/as. En la comercialización de productos locales, la Copa no resultó en mayores ganancias, principalmente para las tapioqueras16 de Olinda, que en su mayoría son el sustento financiero de sus familias y no consiguieron usar sus oficios para mejorar el presupuesto familiar en esos días del Mundial. La insatisfacción con el Mundial tuvo que ver con el comercio. Por interferencia de la FIFA, las ciudades se vaciaron y los comerciantes en Salvador tuvieron bajas en sus ventas. En fin, mendigos, prostitutas y menores que se prostituyen volvieron nuevamente a sus puntos de prostitución y la concepción de la mujer negra disponible, sensualizada y descrita en las entrelíneas de Casa Grande y Senzala por Gilberto Freyre, permanecerán por más tiempo en nuestra sociedad, donde la mujer blanca es para casarse: la mulata, para fornicar; y la negra, para trabajar. Notas: 1- Cía Sandrinha Sargentelli. Aquí es posible verificar todas las empresas oficiales y privadas asociadas a esta casa de ‘shows’. En: <http://www.sargentelli.com.br/#gal.php?a=parceiros/associa%C3%A7%C3%B5es>. 2 - Son integrantes de una escuela de samba, que ejecutan los pasos fundamentales del arte danzario y otras gestualidades de performance. 3 - Son los integrantes del conjunto musical de la escuela de samba, que marcan el ritmo tocando

instrumentos manuales de percusión como el tamborín. 4 - IG Último Segundo. La imagen en que el jugador aparece desnudo está disponible en: http://copadomundo.ig.com.br/2014-06-15/torcedor-da-inglaterra-nao-aguenta-o-calor-de-manaus-e-tira-a-roupa-no-estadio.html. 5 – Los demás materiales que tratan de la temática sobre el turismo sexual y la prostitución: anuncio publicitario de la casa nocturna Bahamas y retirado de la vía en São Paulo. Folha de São Paulo <http://www1.folha.uol.com.br/cotidiano/2014/05/1456445-outdoor-da-casa-noturna-bahamas-e-retirado-de-rodovia-na-grandesp.shtml> y “Copa del Mundo aumenta libido del mercado del sexo en Brasil”. Esporte Interativo. <https://br.esporteinterativo. yahoo.com/ noticias/copa-do-mundo-aumenta-libido-do-mercado-do-sexo-no-brasil-162104142.html>. 6 - “Se Conecta”. Anuncio publicitario en la Avenida Paralela, que asocia la imagen de la Copa al acto sexual. <http://www.seconectabahia.com/#!news/cb30>. Otras imágenes disponibles en: http://jornaldehoje.com.br/motel-pegacarona-e-promove-classico-para-faturar-comcopa-2014/. 7 –Los resultados de las investigacones están disponibles en Arena das Nações. “Pesquisa aponta pouca animação com a Copa do Mundo”. <http://especiais.ne10.uol.com.br/arenadasnacoes/noticia/pesquisa-aponta-pouca-animacaocom-a-copa-do-mundo-886>. GÓIS, Chico. Jornal O Globo. La investigación muestra la insatisfacción de los brasileños con la Copa. http://oglobo.globo.com/esportes/copa2014/pesquisa-mostra-insatisfacao-dos-brasileiros-com-copa-11637174#ixzz35BXeFX4l. Revista Exame. “72% dos brasileiros estão insatisfeitos com a Copa do Mundo”.

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<http://exame.abril.com.br/brasil/noticias/pesquisa-revela-grande-descontentamento-no-brasil>. 8 - Son acompañantes masculinos o femeninos que atienden sus clientes en eventos sociales y fiestas. Generalmente son jóvenes que se prostituyen sin ir a las calles. Sus contactos son telefónicos, como principal característica. 9 -Es digno de notar que los datos del Jornal PSI del (Consejo Regional de Psicología de São Paulo) son del año 1995 y casi nada tangible cambió en 2014 con respecto al tráfico de personas y la explotación sexual de menores. 10 -Jornal PSI. “Comportamento Turismo sexual atinge crianças” (Año 17. Nº103. Janeiro / fevereiro 1997). En: <http://www.crpsp.org.br/portal/comunicacao/jornalcrp/103/frames/frcomport ament o.aspx>. 11- Información más detallada sobre la pobreza de las mujeres negras en “Mulheres são maioria entre os mais pobres e as mulheres negras são maioria entre os mais pobres e as mulheres negras são maioria entre a população em pobreza extrema”. UNEAfro. Visite: <http://www.uneafrobrasil.org/mulheres.php?pg=noticia&id=167>. 12- BRASÍLIA. “Copa do Mundo atrai 600 mil turistas estrangeiros ao Brasil”. Portal da Copa. <http://www.copa2014.gov.br/pt-br/noticia/copa-do-mundo-atrai-600-mil-turistas-estrangeiros-ao-brasil>. 13 - BRASÍLIA. Portal da Transparência. “Quadro geral: previsão de aplicação de recursos”. Disponible en: <http:// www.Portaltransparencia.gov.br/copa2014/empreendimentos/investime ntos.s eam? menu=2&assu nto=tema>. 14 - Clip Oficial de la Copa 2014. “We are one (Ole Ola)”. En: <https://www.youtube.com/watch?v=TGtWWb9 emYI>.

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15 - Video: “Garotas de programa aceitam cartões de créditos e parcelar até 6 vezes”. En: <https://www.youtube.com/watch?v=DgCfaDn_ M5E>. 16 - Pesona que elabora y comercializa la tapioca, alimento de origen indígena de las regiones Norte y Nordeste de Brasil, que se come tanto en el desayuno como durante el resto del día. Referencias bibliográficas ARAÙJO, Joel Zito de. “Cinderelas, lobos e um príncipe encantado”. Documental. Brasil, 2009. 107min. “Área H. O Bahamas reabriu, mas não é nada disso que você está pensando”. En: <http://www.areah.com.br/vip/boate/materia/58463/1/pagina_1/o-bahamas-reabriu,-masnao-e-nada-disso-que-voce-esta-pensando.aspx>. BRASÍLIA. “Brasil está feliz com a chegada de turistas, mas pronto para combater o turismo sexual, afirma Dilma”. Blog do Planalto Presidência da República. En: <http://blog.planalto.gov.br/brasil-esta-feliz-com-a-chegada-deturistas-mas-pronto-para-com bater-o-turismosexual-afirma-dilma/>. _________. “Copa do Mundo atrai 600 mil turistas estrangeiros ao Brasil”. Portal da Copa. <http://www.copa2014.gov.br/pt-br/noticia/copa-do-mundo-atrai-600-mil-turistas-estrangeiro s-ao-brasil>. Cia Sandrinha Sargentelli. <http://www.sargentelli.com.br/#gal.php?a=parceiros /associa%C3%A7%C3%B5es>. Jornal PSI. “Comportamento Turismo sexual atinge crianças” (Ano 17. nº103. Janeiro / fevereiro 1997). Disponible en: <http://www.crpsp.org.br/portal/comunicacao/jornal_crp /103/frames/fr_comportamento.aspx>.


DIP, Andrea. “‘O que me preocupa mais que a Lei Geral é a gestão da Copa’, diz especialista.” Agência de Reportagem e Jornalismo Investigativo. Publica. En: <http: //apublica.org/2012/05/o-preocupa-mais-lei-e-gestaoda-copa-diz-especialista/>. IG Último Segundo <http://copadomundo.ig.com.br/2014-06-15/torcedor-da-inglaterra-nao-aguenta-o-calor-de-manaus-e-tira-aroupa-no-estadio.html>. PAVARINI, Sérgio. “Às vésperas da Copa, Fortaleza fecha os olhos para prostituição ao lado do Castelão”. Pavablog. Disponible en: <http://www.pavablog.com/2014/05/15/as-vesperas-da-copa-fortaleza-fecha-os-olhos-paraprostituicao-ao-lado-do-castelao/>. _________. “Às vésperas da Copa, Fortaleza fecha os olhos para prostituição ao lado do Castelão”. 2014. Pavablog. < http://w ww.pavablog.com/2014/05/15/as-vesperas-da-

copa-fortaleza-fecha-os-olhos-para-prostituicaoao-lado-do-castelao/>. PORTAL TERRA NA COPA. “Às vésperas da Copa do Mundo, prostituição infantil é preocupação em sedes”. 2013. <http://esportes.terra.com.br/futebol/copa-2014/as-vesperasda-copa-do-mundo-prostituicao-infantil-e-preocupacao-em-sedes,97ac46ac709b2410VgnVC M5000009ccceb0aRCRD.html>. Se Conecta. “Outdoor na Paralela associa imagem da Copa a ato sexual”. <http://www.seconectabahia.com/#!news/cb30>. UNEAfro. “Mulheres são maioria entre os mais pobres e as mulheres negras são maioria entre a população em pobreza extrema”. En: <http://www.uneafrobrasil.org/mulheres.php?pg=noticia&id=167>.

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“Mejor no hablar de ciertas cosas”:

La negritud en

Argentina

clase y género en Cuba y el mundo

Omer Freixa Profesor e investigador en la Universidad de Buenos Aires Argentina

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A

partir de que el sujeto afrodescendiente no tiene el lugar que merece en la conformación étnica de América Latina y de su marginación económica y política, la temática se problematiza en Argentina, un país que se jacta de una blancura indiscutible y que no da lugar a la presencia africana. Actualmente se insiste en que “no hay negros” en la patria de Maradona. Ese lema se repite sin mayor fundamento, pero detrás de esa aseveración del orden de lo inconsciente (y reproducida hasta en la enseñanza escolar) está un relato histórico que delimitó sus horizontes de pertenencia y excluyó (por diversos motivos) a los que no debían formar parte del discurso, entre ellos los afroargentinos, que ingresaron en la categoría del desaparecido, un término con un peso simbólico enorme en un país que sufrió una terrible dictadura con saldo de 30.000 víctimas del terrorismo de Estado: los “desaparecidos”. Si bien para muchos el racismo no guarda relación con el discurso, esto se debe a que ese vínculo es tan evidente y obvio que no se detecta. Sus resultados pasan a formar parte, si se quiere, del sentido común. Hay autores que argumentan que lo que se hizo con el negro en Argentina equivale a un “genocidio discursivo”, que responde a una construcción del poder y muestra el resultado final pergeñado por la élite política argentina, la famosa “Generación de 1880”, con discurso negador de la alteridad.

La negación es otra forma desenmascarada del racismo moderno y uno de los modos más recurrentes en América Latina, siguiendo a Teun Van Dijk. Las élites simbólicas tienen una responsabilidad enorme en la reproducción del racismo a nivel social para mantenerse en el poder y conservar su status. Para este grupo, la mejor forma de protegerse contra elementos considerados peligrosos es la negación discursiva del colectivo afroargentino o “invisibilización” del actor negro en la historia oficial Argentina. La construcción de un Estado-Nación es un proceso material que también adquirió forma de relato histórico. En la Argentina, el orden del relato se centró en la pureza racial más que en el mestizaje. La pureza racial, tan en boga a fines del siglo XIX y comienzos del XX, produjo un exceso de “purismo”. De allí la obsesión por aislar, antes de eliminar, elementos impuros. De esa marca narrativa proviene la teoría famosa del “crisol de razas”, pregonada por los gobernantes durante el aluvión inmigratorio que, desde fines del siglo XIX, elevó la población de 1.3 millones (1859) a 3.9 millones (1895), como sucedió en varios países de América. La amalgama armónica de los recién llegados con los poco presentes daría lugar a la fundición de una nueva ciudadanía, sin diversidad, o más bien homogénea, no afrontó problemas étnicos, porque los negros argentinos fueron lisa y llanamente aislados y silenciados. Incluso se fue un poco más lejos: se dijo que estaban extintos. El ex presidente argentino Domingo Sarmiento, “padre del


aula”, observó en 1883 que el negro, como elemento social, había desaparecido y quedaban solo unos pocos individuos. La clase gobernante argentina (como otras en la región) fue advirtiendo, al compás de la edificación de un Estado-nación, la presencia de los “otros”, a los cuales arrinconó y así se erigió una construcción vertical. Aquella clase se entronizó en desmedro del arrinconamiento de identidades que pasaban a ser periféricas y sobreviene la creación de “alteridades históricas”, narradas y contenidas dentro de un espacio nacional. El Estado nacional moderno es igualitario frente a una comunidad de pertenencia que delimita fronteras. El individuo es igual ante la nacionalidad, como planteó el filósofo francés Étienne Balibar, aunque esa máxima no se cumpliera en el caso de los afroargentinos. ¿Cómo se dio ese resultado? En el caso de los negros, el intento por blanquear y homogeneizar la sociedad argentina de fines de siglo XIX erradicó todo rasgo étnico no funcional a la lectura europeizante. Y el resultado final es que Argentina se jacta de ser una nación blanca, orgullosamente la más blanqueada de Sudamérica. Se recurrió a prácticas de exterminio, intimidación, ocultamiento y otras para que ninguna diferencia pudiera amenazar el colectivo argentino formado al son del “crisol de razas”. El negro fue borrado ideológicamente primero y luego, de forma material, del imaginario nacional. Incluso hoy día, los grupos de mayor apariencia europea discriminan en Latinoamérica a los que no lo son y distan más que otros de serlo. La identidad nacional de los Estados modernos demandó la blanquitud de sus habitantes, tuvieran o no población no-blanca. La modernidad consideró el color blanco como emblemático y éste devino sinónimo de modernidad. En cambio, lo no-blanco pasó a ser considerado premoderno y primitivo. Se puede revisar la forma en que los medios de comunicación occidentales presentan al África como el espacio de la barbarie habitado enteramente por poblaciones negras, aunque haya blancas. Atento a estas variables que se dieron en toda América Latina, es lógico concluir que la Argentina sea un país que se enorgullezca de su raíz europea y, si se supone “descendido de los barcos”,

se sostenga que provinieron del sur de Europa desde las postrimerías del siglo XIX, pero hubo otra clase de navío que arribó antes: uno muy diferente, con origen en diversos puertos del África. Fueron los barcos negreros, que dejaron un importante cargamento humano no solo en la región del Río de la Plata, sino en el interior de lo que sería la futura Argentina. La primera entrada formal se dio en 1588 con tres negros esclavos en Buenos Aires. La escasez de mano de obra en las latitudes australes fue constante y como las autoridades metropolitanas desoyeron, imperó el contrabando, en el cual participaron muchos poderosos y el esclavo fue uno de los productos más redituables. A comienzos del siglo XVII, el gobernador de Buenos Aires, Hernandarias de Saavedra, decretó el cese del flujo anual de quince navíos con dos mil negros cada uno, pero la población africana fue creciendo con la misma intensidad del tráfico. Para 1778, el primer censo de lo que luego sería territorio argentino, arrojó que de 200 mil censados unos 92 mil eran negros y mulatos (46%). Varias provincias tenían más de la mitad de su población “parda y morena”. No obstante, el censo de 1895 reveló solo 454 afroargentinos entre cuatro millones de habitantes. De ahí que comenzara a tomar fuerza el mito de la desaparición sin que nadie cuestionara la validez de las cifras oficiales. Tal mito defiende que el negro, por su extinción, no pudo dejar nada tras su paso. Sin embargo, lo que sucedió fue algo muy diferente. Los negros en el país del Cono Sur fueron desplazados por los censistas, estadistas y eruditos que forjaron el mito de la “Argentina blanca”. También se asumió que la presencia africana implicaría desempolvar el flagelo de la esclavitud, pero a pesar de esa táctica deliberada de “blanquear” las estadísticas —la cual debe explicitarse y criticarse— las explicaciones que componen el mito de desaparición se siguen repitiendo y están muy vigentes. Se pueden agrupar en cuatro motivos: 1) la sucesión de guerras desde 1810, sobre todo contra Paraguay; 2) la baja tasa de natalidad y alta de mortandad en condiciones de vida desfavorables y con el recuerdo en la capital de la epidemia de fiebre amarilla de 1871, que cobró muchas víctimas negras; 3) la disminución del tráfico negrero; y 4) el mestizaje. 51


Si bien estos motivos tan difundidos tienen en buena medida elementos de certeza, falta algo básico: haber sido probados rigurosamente. Y la tesis colateral de que los negros desaparecieron sin dejar ningún aporte se deshace ante la evidencia histórica. El problema afroargentino estriba en su no reconocimiento y la represión de su representación en la configuración del imaginario nacional y de la narrativa resultante. Las visiones que enceguecen el aporte de este actor social tienden a confinar su presencia al pasado colonial (no argentino) y subrayan su ausencia actual para reforzar el mito de la extinción. En los actos escolares, por ejemplo, la efemérides patria de 1810 se dramatiza con niños tiznados de negro vendiendo empanadas, velas y otros productos. Se sabe que los oficios estuvieron copados en buena medida por los negros, pero, como por acto de magia, en la conmemoración del Día de la Independencia (9 de julio) todos los actores son blancos. En contra de este mito debe recordarse que los aportes de los afroargentinos a la cultura nacional son numerosos, si bien el discurso histórico se encargó (con bastante éxito) de silenciarlos. Al respecto conviene repasar tres tópicos: estadísticas, idioma y música. El último censo nacional (2010) estimó en dos millones el número de afrodescendientes. Al menos 150 mil personas se reconocieron a sí mismas como afro. En virtud de la diáspora, una considerable comunidad caboverdiana (y sus descendientes) llegó a la ciudad de Buenos Aires y otros partidos bonaerenses desde principios del siglo XX. Suman aproximadamente 15 mil, aunque pasaron inadvertidos frente a la ingente masa humana que ingresó desde Europa. Actualmente, el castellano de Argentina registra unas 1,500 palabras introducidas por los esclavos africanos, las cuales se denominan africanismos y fueron fundiéndose con el lunfardo (el argot porteño). Mina, mucama, quilombo, tango, son algunas de las palabras muy utilizadas en el habla argentina y acusan etimología africana, principalmente de la familia de las lenguas bantúes, muy habladas en el centro y sur de África, aunque esclavos de la región occidental también fueron a parar al área Río de la Plata. En toda América al diablo se le dice mandinga y no por casualidad 52

este vocablo define un grupo étnico puntual de África Occidental que conoció la penuria de la esclavitud en América. El tango, marca de Argentina, es de origen africano (aunque el tema es muy discutido) y al menos en sus inicios los cultores del género fueron negros. Hoy día un personaje destacado como el pianista y compositor Horacio Salgán es afroargentino. La palabra es un africanismo con múltiples usos asociados a la trata esclavista y uno de origen yorubá (etnia de Nigeria) que explica la presencia del dios del trueno y así el tango es como algo sagrado: Shangó es la divinidad del trueno y el amo de los instrumentos de percusión. El candombe, tan popular como ritmo rioplatense, es de indudable prosapia negra. Algunos lo vinculan con el nacimiento del tango, al igual que la famosa milonga, otra marca negra en el castellano rioplatense. ¿Cuál es el lugar del negro hoy día? Es preciso repatriar la ausencia que derivó del empeño de un grupo opresor para invisibilizar a otro grupo oprimido con una política deliberada de negación y silenciamiento. A pesar del terrible silencio, uno de los insultos más recurrentes cuando se alude a los sectores más pobres (no necesariamente no blancos) consiste en caracterizarlos como “negros de mierda”, “de alma”, “cabecitas negras”, “gronchos”. Lo negro no remite ahora a la africanidad, sino a lo más bajo de la sociedad y esto se repite en muchas partes de América. Así se trata, como rémora colonial, en la forma de aludir y denostar a la mano de obra explotable. Como formula Van Dijk, el racismo latinoamericano confunde la clase social con la idea de la “jerarquía de color”. En el caso argentino, tal identificación no involucra una dimensión racial, sino socio-económica, como explica el sociólogo argentino Alejandro Frigerio. El problema radica en que si el afroargentino desapareció (en teoría) físicamente, reaparece (difusamente junto a otros) de forma negativa en el discurso, en calidad de sujeto marginalizado, ya no racializado. Y el racismo queda entonces como cuenta pendiente no solo de Argentina, sino también de América Latina, pero como cantó un prestigioso músico argentino: “Mejor no hablar de ciertas cosas”.


ORGULLOSAMENTE AFRODESCENDIENTES:

clase y género en Cuba y el mundo

Una nueva generación de jóvenes afrodescendientes en Perú.

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llos son ASHANTI PERÚ, la Red Peruana de Jóvenes Afrodescendientes que se encuentra liderando espacios de inclusión social en las ciudades de Tumbes, Piura, Lambayeque, Arequipa, Lima, Callao, Ica y Tacna. Luchan contra el racismo y la pobreza en las comunidades afrodescendientes en el Perú, levantando la bandera de la inclusión social mediante el ejercicio pleno de su ciudadanía y de sus derechos humanos, y la promoción de políticas públicas que empoderen a la juventud afroperuana.

LOS ASHANTI Son un importante pueblo africano en la región de Ghana, el cual, orgulloso y valiente, ofreció una dura resistencia a la colonización de los imperios europeos por más de 70 años. Cuando en 2005 la Asociación Negra de Defensa y Promoción (ASONEDH) creó la Red Peruana de Jóvenes Afrodescendientes, decidieron llamarse así: ASHANTI PERÚ, por el sacrificio y entrega del pueblo del mismo nombre y por preservar su cultura, su historia y sus derechos. El nombre ASHANTI sirve de inspiración para seguir luchando por los derechos humanos, la inclusión social y el desarrollo de la juventud afroperuana.

Participantes del 1er Congreso Nacional de Jóvenes Afroperuanos Hacia una Agenda Política de la Juventud Afroperuana, Lima 2013

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La Asociación Negra de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos (ASONEDH) apuesta por el “Recambio Generacional”. Y por ello, al día de hoy, ASHANTI PERÚ está formada por más de 200 jóvenes afrodescendientes voluntarios y voluntarias en toda la costa peruana, que dedican su tiempo a realizar acciones sociales y de incidencia política para la población afroperuana.

Tres ejes de acción  Capacitación a la Juventud Afroperuana: Generan espacios de formación y capacitación de los jóvenes afroperuanos con la finalidad de fortalecer los conocimientos en temas de identidad, liderazgo, derechos humanos, participación juvenil e incidencia política, entre otros, como manera de empoderarse y formarse como jóvenes afrodescendientes líderes, para surtir efecto en distintos espacios públicos locales, nacionales e internacionales.  Intervenciones Urbanas: Participan en intervenciones urbanas, traducidas en actividades lúdicas con la población en general, así como en ferias, eventos y toda actividad libre en plazas, parques y calles, con el propósito de difundir la historia afroperuana, los aportes al país, el trabajo y la problemática de la juventud afroperuana, que se encuentran generalmente invisibilizada.  Incidencia política: Participan en espacios políticos de incidencia, generación de alianzas inter-institucionales y aportes a políticas públicas para la juventud afroperuana, que colocan en agenda pública las principales demandas de la juventud afroperuana. Logros y reconocimientos de ASHANTI PERU Ashanti Perú ha trabajado arduamente los últimos años para despegar notablemente y ser reconocidos a nivel nacional e internacional.  Elaboración de la I Agenda Política de la Juventud Afrodescendiente En abril del 2012 realizaron el “I Encuentro Metropolitano de Jóvenes Líderes Afrodescendientes: Democracia Participativa e Inclusiva” con más de 40 jóvenes líderes afrodescendientes de las ciudades de Lima, Piura e Ica, para elaborar la primera hoja de ruta de políticas públicas de la juventud afroperuana. Se engolfaron en cuatro grandes temas: Educación, Salud, Trabajo y Participación. Expresaron los problemas de la juventud afroperuana en general y plantearon soluciones mediante iniciativas de políticas en beneficio del pueblo afroperuano y, especialmente, de la juventud afroperuana. También demandaron su implementación en el Plan Nacional de Juventudes 2012- 2021 rumbo al bicentenario

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Participantes del 1er Encuentro Metropolitano de Jóvenes Líderes Afrodescendientes, Lima 2012 

Fueron ganadores del Concurso Nacional de “Mejores Prácticas Ciudadanas de Jóvenes” (2012) Con la elaboración histórica de la I Agenda Política de la Juventud Afroperuana, el presidente del Jurado Nacional de Elecciones, Dr. Francisco Távara Córdova, reconoció el Premio a Ashanti Perú y lo describió de la siguiente manera:

Marco Ramírez, Presidente de Ashanti Perú; Elohim Monard, representante de CEDRO Perú; Angie Campos y Jorge Rafael Ramírez, miembros de la directiva de Ashanti Perú

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“Una experiencia que recoge las demandas y propuestas de las y los jóvenes afrodescendientes y logran incidir, por primera vez, en los instrumentos de políticas de juventud. La iniciativa de Ashanti nos muestra sus niveles de representación y capacidades de organización para visibilizar y colocar en la agenda pública las realidades que vive este sector de la población históricamente discriminado” El presidente del JNE señaló también que este premio: “Resalta el aporte y el compromiso de Ashanti en el desarrollo de iniciativas ciudadanas que contribuyan a la construcción de ciudadanía y fortalecimiento de la democracia en nuestro país” Video: https://www.youtube.com/watch?v=-ZmkDYGprX0 

Organizaron la I Escuela de Formación de Jóvenes Líderes Afrodescendientes, Promoción “Nelson Mandela” Este proceso surge de una necesidad sentida de la población afrodescendiente e identificada en los años de trabajo organizativo de Ashanti Perú. El proceso reunió a 30 jóvenes afrodescendientes entre 15 y 29 años de edad durante 4 meses, para fortalecer sus habilidades y capacidades de liderazgo en la lucha contra el racismo y la discriminación racial, impartir conocimientos sobre los derechos humanos, generar propuestas de desarrollo local e incremento gradual de la participación ciudadana, así como posicionarse en espacios locales, regionales y nacionales de toma de decisión. Video: http://www.youtube.com/watch?v=KHoOIqaUGzc

Jóvenes afroperuanos egresados de la I Escuela de Formación de Jóvenes Líderes Afrodescendientes, 2013 en la Ceremonia de Clausura

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Organizaron el I Congreso Nacional de Jóvenes Afroperuanos “Hacia la Validación de una Agenda Política de la Juventud Afrodescendiente rumbo al Bicentenario de la Nación”.

Fue un espacio de debate nacional en que 50 jóvenes líderes afroperuanos, provenientes de los departamentos de Piura, Lambayeque, Arequipa, Lima, Callao, Ica, Moquegua y Tacna, dedicaron 3 días a elaborar una hoja de ruta política y estratégica para la incidencia en políticas públicas y acciones afirmativas, en busca del desarrollo local con identidad, NO racismo y NO a la discriminación racial, con inclusión social en las mesas de trabajo divididas para Educación, Trabajo, Salud, Cultura y Participación de las comunidades Afrodescendientes en el Perú. Video: http://www.youtube.com/watch?v=ZevOFSVVV7c

Participantes del 1er Congreso Nacional de Jóvenes Afroperuanos, Lima 2013

Recibieron una Mención Honrosa por la Embajada de Francia y UNESCO en el Premio Nacional de Derechos Humanos Javier Pérez de Cuellar 2014

La Embajada de Francia en el Perú reconoció públicamente a Ashanti Perú, en el III Premio de Derechos Humanos "Javier Pérez de Cuellar", por la experiencia de la Escuela de Formación de Jóvenes Lideres Afrodescendientes en Derechos Humanos, un programa de ocho meses intensos que contribuyó al desarrollo y formación de 40 jóvenes de las comunidades afroperuanas de Chincha, Pisco, Ica, Nazca y Acarí, con presencia tanto física como virtual de los estudiantes, para promover un recambio generacional y nuevos liderazgos con identidad para la lucha por los derechos humanos y la inclusión social rumbo a la construcción de una agenda para las Elecciones Regionales y Municipales del 2014.

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Jorge Rafael Ramírez_ Angie Campos_ Sr. Jean-Jacques BEAUSSOU, Embajador de Francia en Perú y Marco Ramírez Esta iniciativa promovió la candidatura de 3 jóvenes líderes afrodescendientes egresados de dicha escuela en las Elecciones Regionales y Municipales del 2014. Rosaliz Lujan Carhuayo resultó elegida Regidora del Distrito de Acarí, Provincia de Caravelí - Arequipa.

Rosaliz Lujan Carhuayo, de 19 años, egresada de la Escuela de Formación de Jóvenes Lideres Afrodescendientes en Derechos Humanos y regidora electa en el Distrito de Acarí, Provincia de Caravelí - Arequipa

Actualmente los jóvenes de ASHANTI PERU desarrollan un constante esfuerzo por incentivar la participación de más jóvenes comprometidos con este arduo trabajo de VISIBILIZACIÓN. Están conscientes de que es un trabajo de fondo, porque el racismo en nuestro país está detrás de frases, miradas y actitudes que todos asumimos como normales y graciosas. Sin embargo, en cuanta exclusión laboral por no tener la “tez clara”, en cuanto niño o niña objeto de bromas e insultos racistas en las escuelas, en cuanta falta de representatividad en espacios políticos y sociales, Ashanti Perú no dejará de luchar por una generación empoderada y participativa, que actúe como agente social de cambio. Somos Ashanti, ¡orgullosamente afrodescendientes!

www.ashantiperu.org

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Pittsburgh va a Cuba deliberativa / Consenso constitucional

Robert Cavalier Profesor Programa de Democracia Deliverativa, (Carnegie Mellon University- CMU) Pittsburgh, Pensilvania, EEUU

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unque ahora las relaciones entre los Estados Unidos y Cuba están cambiando, ya se habían visto, aquí mismo en Pittsburgh, interesantes señales de cambio en la Isla. Todo empezó con la visita reciente de cubanos dedicados a la integración política de las comunidades afro-descendientes en América Latina y prosigue con la relevante tarea de revisar la carta magna de la República de Cuba. Para el historiador y politólogo cubano Manuel Cuesta Morúa, una vez más la sociedad cubana necesita reflexionar sobre las leyes básicas que regirán mientras se muevan hacia una sociedad más liberal. Sin embargo, lo que distingue este trabajo suyo y de sus colegas de otros grupos proponentes de reformas democráticas en Cuba es el enfoque en los principios y prácticas de la democracia deliberativa, así como la manera en que dan forma y contenido a esta “conversación constitutional”. Ya se ha visto dolorosa y claramente que, en los casos con intención de ‘trasplantar’ ideales constitucionales liberales sin historia previa de instituciones democráticas, las sociedades vuelven con frecuencia a sus afiliaciones sectarias y tribales. Cada lado ve al otro como el enemigo a derrotar, en maneras que desafortunadamente hacen eco de nuestras propias divisiones políticas. En contraste, Cuesta Morúa propone basar la discusión constitucional cubana en “foros deliberativos”

que incluyan una bien pensada, informada y activa participación ciudadana. Al reconocer que es necesario integrar los ideales básicos de libertad e igualdad en un documento de consenso, el camino hacia ese documento empieza a nivel local y con que las ideas se manifiesten en el proceso mismo de la deliberación ciudadana. Ya se formaron por todo el país las Mesas de Iniciativa Constitucional con el propósito de obtener “perspectivas diversas, complementarias o contrastantes”. Basándose en el ideal habermasiano de que los afectados por una cierta política son los que deben participar en la discusión, la participación ciudadana en estas discusiones inicia el proceso de sobrepasar la inhabilitación y abulia que ha caracterizado a la población cubana por décadas. También cultiva virtudes cívicas como la tolerancia y la disposición a aprender de las perspectivas de los demás. Mediante ese camino, se arraiga más la democracia. Nuestra propia experiencia con este tipo de foros en Pittsburgh demuestra cómo unas pautas sencillas y bien estructuradas de mesa redonda pueden crear las condiciones necesarias para conversaciones civiles e informadas. Y la experiencia misma cultiva las virtudes ciudadanas. Así, los principios y las prácticas de la democracia deliberativa se conectan estructuralmente al discurso y a la participación ciudadana. Es precisamente ésa

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el tipo de sociedad civil que falta en muchas nacientes democracias. Cultivarla desde el comienzo es asegurarla al final. La conexión con Pittsburgh es doble. Durante los últimos diez años, la ciudad ha adoptado prácticas deliberativas de una manera u otra. Ha involucrado a grupos de fuera, como AmericaSpeaks y EveryDay Democracy, así como a centros locales como el Programa de Democracia Deliberativa de Carnegie Mellon University. En 2013, hubo una serie de talleres y eventos artísticos para la delegación cubana que nos visitó, cuyos miembros querían establecer una línea de comunicación entre quienes trabajan para que Cuba sea más democrática y quienes, aquí en Pittsburg, trabajan para que la democracia sea más deliberativa. Juan Antonio Alvarado, que ahora edita la revista IDENTIDADES, y Kenya Dworkin, de Carnegie Mellon University, quien ha reconocido desde hace décadas la conexión entre Pittsburgh y la comunidad cubana, fueron instrumentales en juntar a estos dos grupos. Las conexiones continuaron este año con una segunda visita y la publicación, por Cuesta Morúa,

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del artículo “Debate Constitucional y Ciudadanos” en la revista IDENTIDADES. No hay duda de que estos cubanos entienden bien y así mismo lo entiende el alcalde Peduto, que ha respaldado la recomendación de que Pittsburgh se convierta en un centro de democracia deliberativa. Todos han seguido sus palabras con acciones: talleres y mesas redondas comunitarias en Cuba, y foros deliberativos en las reuniones y discusiones del Consejo de Salud Pública en Pittsburgh, que incluyeron a ciudadanos en el proceso para seleccionar a un nuevo Jefe de Policía. Benjamin Barber escribió hace poco que la disfunción que vemos en nuestra democracia a nivel nacional y hasta estatal nos ha hecho volver a las ciudades, donde la toma de decisiones necesita volverse realista y la verdadera participación ciudadana puede marcar la diferencia. Por medio de foros deliberativos, herramientas en línea como MindMixer y Next Door, y presupuestos participativos, Pittsburgh puede servir de modelo a otras ciudades y hasta a otros países. Como Cuba. .


Consenso Constitucional en las comunidades: deliberativa / Consenso constitucional

El Foro Económico arranca Marthadela Tamayo González Proyecto Nuevo País Antilla, Holguín, Cuba

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l proyecto Consenso Constitucional ha alcanzado el objetivo que se propuso desde sus inicios, procurando siempre cambios fundamentales, impulsados por el propio proyecto, para dotarnos del Estado de Derecho que deseamos para Cuba sobre la base de la anhelada Constitución democrática. Consenso Constitucional comenzó con una hoja de ruta para abordar aspectos relacionados con las leyes actuales y brindó la metodología requerida para las Mesas de Iniciativas Constitucionales (MIC), que comenzaron en mayo y junio por todo el país y lograron un rico y amplio debate desde la ciudadanía al rescate pleno de la soberanía. Las recogidas de firmas y propuestas ciudadanas, como forma de participación e implicación de los ciudadanos en el proyecto de Asamblea Constituyente que impulsa Nuevo País, beneficiaron mucho los debates en las Mesas Iniciativas Constitucionales. Cada vez a más ciudadanos se insertaron en este proceso, que ofreció la oportunidad para que debatieran y dieran sus puntos de vista sobre las leyes futuras. Dentro del amplio proyecto Consenso Constitucional, se crearon el primer Foro Económico y las Encuestas Participativas como vía de extender y captar las ideas de cada vez más ciudadanos en sus diversos espacios. A través de pequeñas grabaciones de tres minutos, los ciudadanos vienen expresando en las encuestas su visión sobre el estado de leyes y sus

ideas de qué y cómo se puede asumir el papel de ciudadano en la sociedad. Todas estas escaladas de Consenso Constitucional han sido importantes para el desarrollo del proyecto y el rescate de la legitimidad del ciudadano. Por muy importante que sean los cambios o reformas desde el poder del Estado, lo principal es que se rescate plenamente la soberanía tal y como se reconoce en todas las constituciones, incluso la cubana. Entre las etapas fundamentales que ha vivido Consenso Constitucional, vamos a referir específicamente el Primer Foro Económico, que ha tenido una excelente aceptación. Se creó como espacio para emprendedores y productores pequeños y medianos nacionales, ya que Consenso Constitucional entiende que las riquezas futuras dependen de las pequeñas y medianas empresas y de los medianos productores. El Foro Económico pretende el intercambio entre todos aquellos que deseen inscribirse y busca apoyos mutuos para llegar así a cambios legales y a diferentes iniciativas para la protección de los derechos de los campesinos y los trabajadores por cuenta propia, los cuales están desprotegidos frente a las autoridades, que solo quieren extraer la parte jugosa sin dar importancia realmente a la protección de sus derechos. Mediante el intercambio de ideas, criterios, valoraciones y puntos de vista que aportan los trabajadores por cuenta propia y los campesinos como pequeños productores, al inscribirse en el Primer

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Foro Económico, se pudo lograr el objetivo. Consenso Constitucional respetó y compartió las ideas de los que crean y producen, y por ello estos debates contaron con un número significativo de campesinos y trabajadores por cuenta propia. En los municipios Banes y Antilla, al norte de la provincia oriental de Holguín, se han inscrito hasta el momento 70 trabajadores por cuenta propia y campesinos como pequeños productores, a quienes llamamos Emprendedores. A través de los debates e intercambios pudieron primeramente expresar en las pésimas condiciones en que están trabajando para subsistir y llevar los alimentos a sus hogares. Esto se ha tornado problemático por el mal funcionamiento del sistema económico. Otro de los aspectos abordados son los altos impuestos que exigen tanto la Oficina Nacional Tributaria (ONAT) a los trabajadores por cuenta propia como las cooperativas a los campesinos inscritos. Estos últimos manifestaron y denunciaron que los abusos del gobierno no se limitan a altos impuestos, sino que incluyen otras lindezas del poder, como decomisar animales, cultivos y frutos. Un punto muy importante fue la imposibilidad de vender sus cosechas una vez recogidas. Si el gobierno no autoriza la comercialización, los campesinos no pueden venderlas a la ciudadanía. Si algún campesino no cumple con lo que está establecido, entonces es multado y, en ocasiones, se decomisan los productos. Otra de las preocupaciones discutidas es la inexistencia, como promesa incumplida, de tiendas mayoristas para adquirir materias primas y herramientas a precios más bajos que en los mercados minoristas, para reducir el costo y, por consiguiente, el precio de los productos a comercializar. La situación se agrava en pueblos tan pequeños como Banes y Antilla, principalmente en este último, donde la entrada económica es muy pobre porque está rodeado de mar y la mayor parte de la población vive de la pesca o de las labores del campesinado y del trabajador por cuenta propia. ¿Cómo se supone entonces que los precios de los

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productos se igualen a los precios de la capital, donde hay mayores ingresos? Estos trabajadores por cuenta propia y campesinos como pequeños productores están de acuerdo con pagar sus cuotas u obligaciones, porque así lo exige la cultura económica y tributaria, pero reclaman contra:  Las multas y los impuestos tan altos tienen que pagar por tantas arbitrariedades que el propio gobierno comete contra ellos.  El incumplimiento de la promesa del Estado de abrir tiendas mayoristas para la adquisición de materias primas y otros recursos para laborar y a su vez mejorar las condiciones pésimas de trabajo, ya que no tiene ningún aseguramiento logístico para sus respectivos objetos sociales.  La parcialidad de los sindicatos, a los que se les obliga pertenecer y que responden netamente a los intereses del Estado y no al de los trabajadores  El irrespeto a las libertades económicas y al derecho de propiedad privada, ya que no se supone que si el gobierno ofreció la posibilidad del trabajo por cuenta propia y la fusión de varios campesinos como pequeños productores, se impida luego la libre comercialización de las mercancías. Fueron estas las principales preocupaciones que arrojaron estos intercambios entre campesinos y trabajadores por cuenta propia en Banes y Antilla, donde Consenso Constitucional respetó cada criterio y valoró cada debate con entera fidelidad a nuestro concepto de democracia deliberativa. No es un secreto para nadie que el sistema político cubano niega la posibilidad misma del progreso al negar, impedir y limitar las libertades individuales Es por eso que Consenso Constitucional procura cambios fundamentales impulsados por y desde el proyecto, para dotarnos de un Estado de Derecho y una Constitución democrática, que se legitime en la ciudadanía. Se trata de que se haga realmente imprescindible, para nuestro Nuevo País, esta premisa: “Procurar que Cuba sea una nación en la que predominen las leyes y no los hombres”.


La

maltratada alternatividad

en Cuba Verónica Vega Escritora La Habana, Cuba

Y pronuncia los nombres de los seres virtuosos que, engañados con la promesa de un porvenir feliz, han desaparecido antes que yo. Goethe (Fausto)

L

a teoría sensacionalista tan explotada en el cine de que una omnipresencia infalible controla el destino de la sociedad a través de una organización humana, podría ser aplicada a todo el movimiento contracultural de la Cuba post 59. Sin embargo, habría que añadir que la naturaleza funciona a través del juego de contrarios y sin esta condición no hay equilibrio posible. La palabra underground describe exactamente la condición de eso que existe, en estado latente, y estalla en forma de contracultura. Es un reclamo directo desde la omisión, el silencio o la represión. Todo el movimiento alternativo artístico cubano surgido a partir de los años 80 comparte el mismo sueño inicial: visibilizar el arte excluido de los medios oficiales. Paideia, GrupoUno, OMNIZONAFRANCA, MatraKa… Estos proyectos surgen espontáneamente y descubren nuevas necesidades en ese experimento de libertad. Cada uno va chocando con los mismos límites, dictados por una apatía congénita o personalizados en funcionarios que se refugian en su propia ignorancia o incapacidad ejecutiva, bajo la

abstracción de términos como “institución”, “oficial”, “sistema”. En ningún operativo de censura se revelan las verdaderas causas del ataque. Sólo argumentos circunstanciales, que generan entre artistas, público (y hasta funcionarios), gran confusión. La solución entonces no es desentrañar esas razones, sino observar atentamente los resultados. Paideia En este proyecto multidisciplinario convergió la mayoría de la comunidad artística e intelectual de La Habana en la segunda mitad de los 80s. Fue “una propuesta de política cultural autónoma. Pero al igual que otros proyectos culturales de aquella época (Castillo de la Fuerza, Arte Calle, Hacer…), no se planteaba una ruptura con el Estado sino una negociación de su autonomía por medio de una labor ‘complementaria’, ‘asistencial’ o ‘pedagógica’, que enseñara al Estado cómo debía administrar la nueva cultura”1. El final de todos los encuentros a salón repleto en el Centro Alejo Carpentier (Habana Vieja), donde exponían poetas, escritores, artistas plásticos, dramaturgos, coreógrafos… eran apasionados intercambios con el público, en los cuales intervenían también críticos de prestigio. Según Reina María Rodríguez, poetisa y Premio Nacional de Literatura 2013: “PAIDEIA dejó de existir poco después de la censura de las revistas Novedades de Moscú y Sputnik, cuando firmamos una carta contra la censura de esas revistas (el primero en la cola para firmar

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fue el crítico Iván de la Nuez y detrás yo), y esto fue visto como si fuéramos un partido político que Paideia nunca fue”2. Los que sobrevivieron a “la desbandada” se reunían luego en la azotea de la casa de la madre de Reina María, que fue “bautizada con antorchas encendidas sobre los muros sin repello”. Así se inauguró el proyecto Azoteas, que trasladado años después al pináculo del Palacio del Segundo Cabo, entonces sede del Instituto Cubano del Li-

que se autodenominaban “Agosto Negro”, aludiendo tanto a hechos de su propia historia en la lucha por los derechos civiles de la raza negra como también a esta gran fiesta del Hip Hop que ocurría en la cúspide del verano. Sobre las razones ofrecidas por las autoridades, Rodolfo Rensoli, coordinador de GrupoUno, expresa: “Lo más parecido a un argumento fue aquello de que: “el festival sobrepasaba nuestras posibilidades”… Pero hubo muchas cosas ambivalentes. Además,

Festival de Rap en el anfiteatro de Alamar 2000. Foto. Archivo OMNI bro, se convirtió en la Torre de Letras. Al este de La Habana Mientras, al este de La Habana, se celebraba la quinta edición del Festival de Rap, creado por GrupoUno, proyecto de jóvenes artistas que confiaban en la utopía de crear una empresa independiente. Al ser intervenido por la Asociación Hermanos Saíz (AHS), que supuestamente apoya y promueve el arte joven, ya había atraído a personalidades internacionales como Harry Belafonte y Danny Glover, a los activistas norteamericanos

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¿qué derecho tenían a sustituir un evento sin ser sus creadores, sus protagonistas? Eso sin contar que no hubo ningún ejemplo, (desde los términos que ellos sostienen), de posición “opositora”, ni siquiera política”. Una vez en manos institucionales, el evento fue debilitado y extinguido. Surgieron la Agencia de Rap y un Simposio de Hip Hop muy lejos de Alamar, que ya era conocida como la Ciudad del Rap y volvió al filo de su periferia, al ostracismo y al olvido. Pero esta ciudad de edificios “feos como decretos”3, sin historia ni atención oficial, insiste en construirse una identidad cultural. A fines de


los 90s, un grupo de artistas plásticos y poetas, OMNIZONAFRANCA, empieza a invadir sus calles con grafitis, performances, lecturas de poesía. Surge el festival Poesía sin Fin, que fue violentamente censurado en diciembre de 2009.

Abel Prieto y el viceministro, Fernando Rojas, han dicho en la Asociación Hermanos Saíz que no deben, que no pueden apoyarnos porque trabajamos para el enemigo. ¿Pero les dan argumentos de por qué los conside-

Poesía Sin Fin 2006. Foto. Archivo OMNI Un operativo policial, que incluía dos patrullas y una ambulancia, obliga a los miembros del grupo a abandonar el taller, en la Casa de la Cultura, donde trabajaron por más de una década. Cito a Luis Eligio Meriño, poeta, performer y fundador de OMNIZONAFRANCA: ¿Cómo se manifiesta la censura? ¿Tienen ustedes prohibido el acceso a determinados espacios, se les ha informado eso? No, en el caso de OMNI la censura no obra así. La directora del municipio de cultura ha difundido una carta donde nos acusa de ser un grupo contrarrevolucionario. El ministro de cultura,

ran un grupo contrarrevolucionario? A nosotros no.4 Año y medio después, aparece en Internet una declaración de la productora independiente MatraKa, acusando al Ministerio de Cultura de secuestrar el festival Rotilla, evento de música alternativa que se había convertido en el acontecimiento cultural más masivo de la Isla. La declaración advierte que iniciará los procesos legales para recuperar su festival, amparada por las leyes de derecho de autor y propiedad intelectual.

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En entrevista concedida a Havana Times, Michel Matos, director de Rotilla, responde a la pregunta de qué motivo les dio la oficialidad: “Absolutamente ninguno. Todo sucedió como aparece en la declaración. Llegamos un día a hacer el protocolo habitual: visitar las sedes de los gobiernos, reunirnos con el MININT, para garantizar que haya policías, comida, agua, la limpieza… Noel Soca, director de la Comisión Provincial de Recreación y Cultura en la provincia de Mayabeque, nos recibió en un parqueo y nos dijo: “Miren, ustedes no tienen más nada que ver con esto. El festival va a ser realizado por las instituciones, el Estado, el Ministerio de Cultura. Esto viene de Esteban Lazo”. Le preguntamos si estaba hablando de nuestro festival, y respondió

competitivo que se realiza de forma independiente: “Puños Arriba”, que surgido hace siete años intenta instaurar un mercado interno a la discografía del rap underground cubano y sentar un espacio de encuentro para todos los raperos que están creando a lo largo del país, aislados y anónimos. A la sexta edición del festival, dirigida por Soandry (rapero, proyecto Hermanos de Causa), se le negó la sede que había funcionado con éxito el año anterior: el cine América. Los productores consiguieron la carpa de circo de “La Isla del Coco”, en el municipio Playa, con capacidad para dos mil personas, pero el vicepresidente del Instituto de la Música informó que sólo podían realizar la gala en el cine Avenida, local de espacio

Festival Puños Arriba que sí. No tenemos claro por qué ha pasado esto…”5 Al final de la entrevista Matos aseguró: Este año [2011] el Rotilla Festival está suspendido, no se va a hacer. Pero el año que viene lo haremos y además, con el permiso de las autoridades. La reacción oficial a la demanda legal de MatraKa fue rebautizar el evento como “Verano en Jibacoa”. MatraKa es también el coordinador del mayor evento de Hip Hop en Cuba y el único festival

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limitado y con problemas técnicos al que van a parar todos los artistas “incómodos”. La respuesta fue una protesta organizada de productores y raperos frente al Instituto Cubano de la Música. Las autoridades se vieron obligadas a ceder, pero la constante fricción, además de ampollas, provoca suspicacia… y cansancio. Muchos temen el fin de Puños Arriba, el evento de Hip Hop más logrado en toda la historia del Rap cubano.


Los proyectos emergentes deberían aprender de los viejos (desaparecidos) y no ignorar que las arenas donde construyen ya las arrasó la marea. Mas el hipnotismo es la premisa de la juventud, la sustancia misma de su confianza. No reconoce más victoria o derrota que las propias. Y así la oficialidad también se alimenta de las nuevas ilusiones: el eterno sistema de reciclaje humano. Un poco de historia La idea de un arte independiente al que prometía aupar la revolución con sus florecientes escuelas de arte (signadas por las mismas rígidas estructuras que han demostrado, tradicionalmente, no poder contener un fenómeno tan vivo y expansivo como el arte), tal vez no existía de forma definida en la primera década revolucionaria, cuando se confiaba en que los cambios sociales iban encaminados a renovar todo lo caduco y permitir todo lo necesario. Ni las Palabras de Fidel a los intelectuales (1961) ni las cacerías nocturnas a jóvenes con melena o minifalda fueron suficientes para desarraigar la aspiración de expresar un pensamiento autónomo. Con el caso Padilla (1971), el ejemplo de “lo permisible” debió quedar claro, al menos para el sector intelectual entonces en órbita. Por si quedaban dudas, el subsiguiente proceso de “parametración” se encargó de “depurar” cuidadosamente el arte que fluía por los canales oficiales y, mediante performances punitivos, reactivar la memoria de los rebeldes. Sin embargo, los sucesos de la embajada del Perú y el éxodo del Mariel (1980) sirvieron de catalizador para derivar en doble función: librarse de una buena parte de los inconformes (en esa sangría que se llevó a Reinaldo Arenas) y barnizar el horizonte para los que no sabían, no habían vivido, no tenían conciencia del límite, y levantaban con brío una nueva bandera de libertad. Eran los intelectuales y artistas que en esa década de esplendor de celofán, sustentado en la maternidad soviética, llegaron a creer realizable un ideal de los griegos: Paideia: “la base de educa-

ción que dotaba a los hombres de un carácter verdaderamente humano, centrada en los elementos de la formación que harían del individuo una persona apta para ejercer sus deberes cívicos”. El entorno en que se gestó el movimiento Hip Hop era mucho más convulso: el Período Especial (1990-¿?), esa crisis moral y económica que sucedió al desplome del campo socialista; el hundimiento del remolcador 13 de Marzo y el estallido del Maleconazo (1994) desembocaron en otro éxodo masivo. Tal vez por eso los raperos gozaron de relativa libertad, pero una vez controlada la crisis, las tijeras asoman sus afiladas puntas. Puntas camufladas en sonrisas aprobatorias, que entre tijeretazos y promesas ralentizan el proceso de reunir los trozos (desechados y dispersos) hasta percibir la imagen completa. En opinión de Rodolfo Rensoli: “El control es expresión de un ejercicio de poder que lleva mucho tiempo en esa experiencia y también les representa un aprendizaje. Los americanos se ocuparon de eso hace mucho tiempo, porque siempre han fabricado las alternativas como hicieron con Elvis Presley. No de-construyen, no barren: manipulan, reemplazan. Y así han logrado cierto nivel de diálogo con el movimiento alternativo. El socialismo ha sido muy inflexible. Mi generación fue como el albacea del legado de los hippies y rastas de los 60s, y por supuesto, logramos cosas que ellos no lograron frente al criterio totalitario y represor de toda manifestación universalista, porque el enfoque oficial entonces era que necesitábamos el nacionalismo. Algunos artistas consiguieron insertarse alcanzando cierta notoriedad, por ejemplo, Los Van van, pero no como propuesta de pensamiento, que es vista por la oficialidad como un hueco en el dique”. OMNIZONAFRANCA emerge a fines de los 90s con una poesía rabiosa, escandalosa, inquisidora, con algo del Hip Hop, del Slam Poetry, gritando en la comunidad de Alamar: “Saca ese atroz punzón de mis entrañas” Una comunidad que ya había “repudiado” a la poetisa María Elena Cruz Varela; donde se disolvían los ecos del proyecto Criterio Alternativo. Mientras poetas y artistas

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plásticos creaban y debatían con frenesí en el taller de la Casa de la Cultura, el líder cristiano Oswaldo Payá presentaba el Proyecto Varela (2002) y asechaba invisible la Primavera Negra (2003). El naciente grupo multidisciplinario fue defendido por los mismos funcionarios que habían visto extinguirse en sus predios a movimientos como Arte Nativa, El Quijote y la masiva Peña “La Bicicleta”, que en pleno Período Especial bullía con música, danza, literatura y llegó a montar una feria de artesanía. Se negaban a regresar a la mediocridad y al tedio. Tras una década de intenso trabajo e increíble negociación con las instituciones, OMNI se fue ubicando en el blanco de la censura. Tal vez porque los visitaba el poeta Orlando Luis Pardo; tal vez porque Yoani Sánchez se interesó en su trabajo; tal vez porque —efectivamente— el performance planeado por una integrante del grupo para el Día de los Derechos Humanos, en medio del Festival Poesía sin Fin 2009, se convirtió en justificación perfecta para un golpe ya expedito. Rotilla Festival venía avalado por un imponente apoyo internacional. Una gira de conciertos de música electrónica, costeada y filmada por un canal alemán, se convirtió en la película Dance floor, caballero, presentada con éxito en los circuitos europeos. Tenía aval incluso de la AHS y era de hecho el acontecimiento alternativo más arrollador de la Isla. Quizás la estrategia para salir de un espacio cuya posición inicial “no era directamente crítica o polémica, pero estaba demasiado abierto al movimiento underground de vanguardia”,6 fue tan simple como para que, a la par que se prohibía al estigmatizado OMNI se permitía a Los Aldeanos, un dúo de rap cuyo contestatario discurso había sido muy templado en Miami y llegó en Rotilla 2010 al punto más ácido, dando el pretexto ideal para el ataque. ¿Pretexto casual o prefabricado? Quién puede saberlo. El presente

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La “desbandada” que disolvió a Paideia es la reacción más recurrida tras el intento frustrado de expansión no sólo en el movimiento alternativo, sino en toda la población. El proyecto “La Torre de Letras” existe todavía, pero al migrar el Instituto Cubano del Libro al edificio más alto de la calle Obispo, se le asignó una exigua buhardilla en el noveno piso, adonde se llega sin resuello cuando no hay ascensor y en la que caben (muy apretadas) unas veinte personas. La celebración del aniversario de la “Torre” cada 6 de enero se hace con el público desparramado por los pasillos externos, desde donde es imposible ver ni escuchar las exposiciones. Alamar, después de años de silencio, asistió a dos intentos de renacimiento del Rap: un “Festival de la Moña”, que hizo dos presentaciones con grandes fallas de organización, y un intermitente “Festival de Invierno”, con un elenco desbalanceado y promoción casi nula. Poesía sin fin se hace a muy baja escala en casas particulares y algunas han sido asediadas con mítines de repudio. Los miembros de OMNIZONAFRANCA tienen prohibido hacer espectáculos, no ya en sedes institucionales, sino en espacios públicos. Sobre las razones de su expulsión de la Casa de la Cultura se dispersaron rumores de que colaboraban con la CIA, estaban vinculados a las Damas de Blanco, practicaban pornografía con niños en el espacio del taller y se les han visto cambiando miles de dólares en las casas de cambio. Cito de nuevo a Luis Eligio: En tu opinión, ¿hay criterios diferentes para iniciar un proceso de censura contra un proyecto alternativo? Quiero decir, las razones por las que la institución se apropió del Festival Rotilla, ¿son las mismas que impulsaron la intervención del festival de Rap, las mismas por las que a OMNI le prohibieron hacer “Poesía sin Fin” en 2009? Yo creo que todo esto tiene que ver con lo que dio origen a los UMAP (Unidades Militares para la Producción), y al llamado “Quinquenio Gris”, que no ha cesado. Ha habido sólo aperturas aparentes. Es evidente que no hay una voluntad política de desarrollar la cultura, sino, no se reprimiría. Si hubiera la idea de que la cultura es vital para el desarrollo de Cuba, no habría toda


esa historia de represión y la hay: ejemplos terribles. Ha habido de hecho una devastación en la política y en la cultura. Para el público leal a Rotilla, “Verano en Jibacoa” destroza los cimientos creados por el festival original. Presenta a artistas oficialistas que no carecen de escenarios, inserta música bailable (reggaetón incluido) y fuerza la convivencia de públicos incompatibles. Hay muchachas que se quejan de sentirse amenazadas por acosadores sexuales y operativos antidroga que aceleran el éxodo. La bandera de rebeldía y libertad de Rotilla es pisoteada por multitudes que se niegan a pensar y cuestionar. Diario de Cuba informó el 25 de enero de 2013 que los creadores de Rotilla Festival lo presentaron en el Vedado Social Club de Miami y aseguran que, “más temprano que tarde, volverán a celebrarlo en Cuba”. El pasado agosto se realizó otro “Verano en Jibacoa” y el blog de Rotilla no se actualiza desde hace más de un año. Tal vez ahora la imagen al fin se completa. Vemos artistas que se exilian, salas semivacías, espectáculos mediocres, eventos por encargo

reglamentados sin pasión ni autenticidad. También exposiciones plásticas sin madurez conceptual o académica, a cuyas inauguraciones solo asisten parientes o amigos del expositor, y libros que se destiñen en las vidrieras de las librerías. Y detrás, paranoia, delaciones, amistades rotas… Jóvenes aburridos con gestos indolentes, casi cínicos; generaciones que no creen en la cultura, mucho menos como una vía “para ser libres”. Notas: 1-Rafael Rojas: “Memorias de Paideia”, http://cubistamagazine.com/050113.html 2-Reina María Rodríguez: “La desbandada”, http://cubistamagazine.com/050112.html 3-Acuñado por Ángel Escobar, poeta cubano que vivió en Alamar. 4- “Todos los cubanos somos un albatros”, http://www.havanatimes.org/sp/?p=57578 5- “El próximo año habrá Rotilla Festival”, http://www.havanatimes.org/sp/?p=48264 6-Ibidem

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Viviendo el Hip Hop cubano Miriam Real Promotora Cultural Directora de la revista Hip Hop Misceláneo La Habana, Cuba

H

ace unos días un amigo me decía de forma metafórica que nosotros, por nuestra manera de funcionar y de enfrentar nuestro trabajo dentro de la alternatividad, éramos como dinosaurios dentro de la sociedad cubana, donde aparentes cambios y aperturas brindan una fingida imagen de libertad y pluralidad sin ser así, Vivimos en una sociedad donde una cultura esencialmente urbana como el Hip Hop, con mensajes dirigidos hacia los menos favorecidos, no tiene posibilidad de difusión, en particular aquellos más críticos de la realidad cotidiana y sus flagelos. Todos los raperos han sido víctimas, en menor o mayor medida, de la censura directa o indirecta.

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No es menos cierto que algunos se sobreponen a esa “fuerza “misteriosa” que todos sabemos que no es la Seguridad del Estado con fachada de institución cultural, quizás porque han vencido el miedo a lo desconocido y no son víctimas de prejuicios raciales y sociales. Como productora de eventos dentro del género y directora de la revista independiente Hip Hop Misceláneo, que defiende la total libertad de creación y desarrollo, he atravesado situaciones como tener prohibido presentar la publicación en instituciones como la Asociación Hermanos Saíz.


El Hip Hop está creado por y para lo popular en la cultura urbana, como reflejo de sus necesidades y sueños, así como de los derrumbes y ocasos, transformando la visión de las personas consumidas por la pobreza o la marginalidad. En Cuba es como la voz del pueblo, que despierta conciencias con narraciones de vivencias que pueden tocarle a cualquiera. Muchas veces no tiene intenciones políticas, pero por su impacto social van a parar a ese punto y llevan a confrontación con el régimen. Tenemos músicos y amigos que han pasado por situaciones de este tipo, como Raudel, Maykel Xtremo,

David d Omni, Estudiantes sin Semilla y otros. Hay una especie de maquinación institucional para que el Rap no se establezca ni eche raíces, así como cierta inconexión entre músicos que defienden este género, pero actúan contra él. Para muchos, el Hip Hop es una manera de vivir que a menudo pasa a ser vital. La mayoría de los raperos defienden su música, el amor en toda su extensión y luchan por acabar con el racismo y las desigualdades.

Estudiantes Sin Semilla. Foto: Adolfo Cabrera

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Los artistas y proyectos independientes debemos reinventarnos constantemente, cambiar estrategias de trabajo y promoción, lo cual, por otro lado, nos hace evolucionar y crecer como creadores independientes. Falta mucho por hacer y si nos centramos en lo que queremos, los artistas pueden unirse de verdad, por encima de todos los obstáculos, y lograr cambios importantes sin tener que esperar a una mesa de negociación cada cierto tiempo en la Agencia Cubana de Rap, donde directivos acomodados en sus cargos, a quienes ni les va ni les viene el Hip Hop Cubano, se limitan a dar largas a cuestiones que no les importa resolver ni promover. Hay que mantenerse trabajando, tenemos que seguir luchando contra ese muro invisible que nos dice que no podemos. Hay que recogerse las mangas y seguir adelante.

Maykel Xtremo. Foto: Adolfo Cabrera Los temas sociales y sobre prejuicios raciales, totalitarismo y manipulación son censurados; los artistas y proyectos que promueven estos temas o están comprometidos con los cambios y la crítica del gobierno y sus políticas erróneas, reciben llamadas, visitas y hasta son arrestados por la Seguridad del Estado. Unido a esta política de vigilancia, las instituciones y oficialidad controlan los espacios, las disqueras nacionales y la mayoría de los medios de promoción.

Raudel y David

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Reflejos sobre el rap y Hip Hop

cubano

Shawn Alfonso Wells Profesora, Carnegie Mellon University, University of Pittsburgh Pittsburgh, Pensilvania, Estados Unidos

C

uando estuve en La Habana a fines de los noventa, me interesaba absorber cultura y, sobre todo, aprender a bailar salsa al estilo cubano. A pesar de mi interés, también me impactaron el rap y hip-hop estadounidense que se oía salir a todo volumen de las viviendas. Después de varios meses, por fin sentí que conocía la comunidad cuyos señuelos musicales flotaban en las calles. Después de las entrevistas de mi trabajo de campo, algunos amigos se juntaron en un pequeño apartamento en Centro Habana y empezaron a tocar rap y hip-hop. Los integrantes del pequeño grupo de afrocubanos tendrían unos 20 a 30 años y estaban ansiosos por mostrarme su colección de música: de Keith Sweat a R. Kelly, de Tupac a Biggie Smalls. Habían crecido en Cuba al mismo tiempo que emergía el rap en Estados Unidos y, como con el caso de muchas poblaciones de afrodescendientes en las Américas, estaban participando en un proceso de comunicación panafricana que desafiaba los límites culturales. La relación entre Cuba y Estados Unidos ha sido simbiótica en los intercambios culturales conscientes o inconscientes entre africanos diaspóricos. Durante el llamado Renacimiento de Harlem, poetas como el afrocubano Nicolás Guillén y el afroestadounidense Langston Hughes se influyeron mutuamente. En particular fueron elogiados por haber traído conscientemente los ritmos de África a su poesía

y explorar sus sentimientos de dualidad en el escenario estadounidense. En ese momento estaban pasando por sus propias innovaciones estilos musicales como el son, la conga, la guaracha, la rumba, los blues y el jazz, con las colaboraciones entre artistas como Dizzy Gillespie y Chano Pozo. Lo que vino después: salsa, rock, R&B, funk, soul, reggae, rap, hip-hop y reguetón, fue una continuación de esa conversación callada con África. Varias partes del texto de esta conversación están escondidas. Una tiene que ver con el público y su interacción con los diferentes tipos de música que se escuchan en diferentes lugares; la otra tiene que ver con los artistas que están creando la música y quién o qué está influyendo en su trabajo. Los lugares donde se presenta música hip-hop y rap son importantes. Me fijé que a veces se escuchaba en casas particulares, pero se tocaba además en una discoteca que llamaban “La Moña” y en festivales musicales patrocinados por el Estado. En estos últimos, la música era de artistas cubanos; por el contrario, la música en “La Moña” era de Estados Unidos. En “La Moña” La música que tocaban en “La Moña” era la última que había salido en Estados Unidos. Algunos bailaban breakdance o, generalmente, trataban de hacer los últimos bailes que habían visto en MTV y otras televisoras estadounidenses que recibían por señal clandestina, o más tarde por YouTube. En esos clubes había tres o cuatro hombres por

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cada mujer. Muchos venían en grupos de cinco o seis y sólo a veces había una mujer con ellos. Vi unas pocas parejas que bailaban muy pegados y me provocó gracia ver a la gente retregándose con Stomp, de Kirk Franklin. No se dieron cuenta, pero estaban bailando con una canción sobre alabar a Dios. Con la excepción de esta canción, la mayoría de la música en “La Moña” era hip-hop convencional con un poquito de R&B. No estaban tocando ninguna música experimental o alternativa. Vi a muchos con peinados afro o con trenzas rastas, que no eran un peinado muy popular en Cuba en ese momento. Como con el caso de los afroestadounidenses, las trenzas rastas eran vistas como una expresión cultural de rebelión. No se les consideraba un estilo aceptable en la corriente principal de EE.UU. ni en la cultura afrocubana. En Cuba se les asociaba con turistas de Estados Unidos o con ser jinetero. Rap cubano La mayoría de los cubanos escuchaba rap de EE. UU., a pesar de la barrera lingüística. Aun así emergían algunos grupos de rap cubano como Obsesión, Orishas y Grupo Uno. Este tipo de rap apenas salía en la televisión y la radio. Para oir rap nativo había que viajar hacia el este, a Alamar, donde se daba el festival de rap patrocinado por el Estado, que había tenido éxito al cooptar así el rap cubano. También había rap underground, pero el problema del transporte representaba un reto para poder llegar a los festivales. Un aspecto interesante de la conversación musical entre Cuba y Estados Unidos era que los artistas raperos tomaban ritmos de canciones que producían artistas estadounidenses para revestirlos con letras cubanas. Así se creaba una interesante “colaboración” y que yo sepa no se producía para un mercado público, pero de todas maneras estos ritmos prestados se hicieron populares. Mientras que los raperos estadounidenses tomaban prestado de canciones viejas, con frecuencia clásicas, para entablar una conversación retro con

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músicos y público pasados, los artistas cubanos no lo hacían de viejos géneros musicales, sino que recurrían a la nueva música de EE.UU. y de este modo se establecía algo así como un nuevo tipo de diálogo. Pareciera que la Conciencia Negra tuvo parte en el nacimiento del movimiento de rap cubano. Sus propios artistas parecen haber estados muy conscientes de su negritud, sin importar su color de piel. Hasta los raperos apoyados y aprobados por el Estado tenían al menos una o dos canciones con referencia explícita a la raza o el color de la piel y hablaban por lo general de la experiencia de ser negro en La Habana. Muchas veces se daba un significado especial en alguna localidad específica, lo cual dio lugar al uso de jerga y términos provenientes de las masas afrocubanas. Esa exploración de negritud y vibrante conciencia negra—cuya existencia muchos negaban—surgió específicamente de y fue expresada por los raperos underground. Estos dos lugares de encuentro con el rap —“La Moña” y los festivales— tenían en común el público, que era principalmente afrocubano. Asistían cubanos blancos y de piel clara, pero cuando comparo este fenómeno con otros eventos, la gente era de tez mucho más oscura. Además, la mayoría de los cubanos suelen asociarse sin distinción de color o clase social: los conserjes y médicos se mezclan más en sus vidas personales como iguales, a diferencia de lo que sucede en Estados Unidos. Las excepciones se encuentran en barrios específicos muy pobres, como El Cerro, donde viven una gran cantidad de afrocubanos en comparación con otras áreas residenciales, como El Vedado, donde hay más cubanos blancos. La gente aún se asocia, pero la composición demográfica de los barrios hace que se vean más cubanos oscuros o más claros según el lugar. Rap y hip-hop cubano hoy En 2014 el rap y hip-hop cubano es un verdadero hecho y ha cobrado identidad propia. Ahora hay una variedad de artistas cubanos de rap y hip-hop que se expresan en todas las formas del género. El hip-hop cubano tiene su propia personalidad y


va desde las letras sexualmente explícitas y mucho meneo de traseros hasta el tipo alternativo y de conciencia social como De La Soul y A Tribe Called Quest. Aunque la comercialización controla parte de esta música con ayuda del patrocinio estatal, hay grupos y solistas como las Krudas Cubensi, Anónimo Consejo, Hermanos de Causa, Eskuadrón Patriota y David D Omni que permanecen en la vanguardia del movimiento cubano de hip-hop y rap no comercial. Su persistente resistencia a ser cooptados por el Estado ha permitido a este movimiento underground conservar su negritud y conciencia social: están rapeando sobre el sesgo social y policíaco en contra de los cubanos más oscuros, con letras que exploran su negritud y su posición en la sociedad cubana. Estos artistas están dándole voz a sus situaciones actuales en sus propias palabras. El 18 de septiembre de 2014 tuve el intenso placer de conocer a Eskuadrón Patriota y David D Ovni, traídos a Pittsburg por la Plataforma de Integración Cubana con el auspicio de City of Asylum. Para mí estos artistas ejemplifican el crecimiento y desarrollo del rap y hip-hop en Cuba. Lo primero que noté fue su estilo de peinado: trenzas afro. Si se hace una revisión rápida de los raperos cubanos, se ve que la mayoría de ellos—underground o patrocinados por el Estado—han aceptado y asimilado completamente los peinados afrocéntricos: trenzas afro y torcidas, pelo afro y abombado. A diferencia de años atrás, los raperos cubanos populares no están aislados en la producción de su arte. A pesar del embargo, muchos han podido salir del país y viajar para compartir su mensaje. La visita de estos dos raperos me hizo pensar en otros momentos de mezcla cultural en que se

compartían las expresiones de la conciencia negra. Cuando le pregunté a Eskuadrón cómo se había involucrado en el movimiento hip-hop, me contestó que se había topado al azar con un concierto de rap en que se presentaba Anónimo Consejo. Describió cómo las letras le tocaron hondo y cómo se le prendió la imaginación. A diferencia de los raperos del pasado, su primera influencia vino de la vanguardia del rap cubano; a medida que iba creciendo su interés por el género cubano aprendió sobre artistas estadounidenses: Public Enemy, Tupac y The Notorious Big. Aunque no entendía lo que decían, me dijo que no hacía falta una traducción de la energía de esa música para entenderla. David D Omni ejemplifica también el desarrollo del movimiento del hip-hop cubano. Creció en Alamar, considerada la “cuna del rap cubano” por todos los festivales estatales que se organizaron allí. Se hizo rapero de forma que le parece natural. Experimenta con muchos diferentes estilos que representan, según mi perspectiva, el rap alternativo. Su variedad sigue en alza y es evidencia del crecimiento del rap en Cuba. El rap y hip-hop cubanos se han convertido por su propia cuenta en un rico género musical. Han madurado y siguen participando en la conversación panafricana de la negritud. Los raperos underground, en especial, juegan un papel esencial en el seguimiento de esta conversación rebelde del autodescubrimiento, protesta y desafío característicos del género del rap. El rap cubano tiene mucho que ofrecer a esta conversación sobre la conciencia negro. Espero con ansias a ver adónde nos llevará este camino.

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El que no tiene de congo tiene de carabalí: La temática negra y el negro como imagen de una raza en el discurso de identidad del arte cubano. Ms C. José Clemente Gascón Martínez Artista plástico y crítico de arte La Habana, Cuba

La patria es dicha de todos, y dolor de todo, y cielo para todos, y no feudo ni capellanía de nadie. José Martí

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n las artes plásticas cubanas, la imagen del negro como imagen de una raza ha gozado de todas las manipulaciones posibles. Lo más común ha sido explotarla desde el punto de vista religioso, folclorista, emparentando los conceptos de raza e identidad a fin de tamizar o eludir un punto en que, debido a las connotaciones políticas que podría conducir su examen por lo delicado de su tratamiento, pocos se atreven a hurgar. Por primera vez en la pintura cubana aparece la figura de un negro gracias a Nicolás de la Escalera (1734-1804), considerando como pintura cubana este caso primigenio en específico de un negro nacido en estas tierras, en medio de la dominación colonial y el inhumano flagelo de la esclavitud. Escalera recibió como premio por sus servicios lo que hoy sería una certificación de nacimiento que “limpiaba su sangre” y aseguraba su pertenencia a la raza blanca. Si bien el valor como artista está en ser el pionero del tema negro en el arte cubano, la realidad es que la figura del negro en cuestión se encuentra en una de las pechinas del crucero de la iglesia de Santa María del Rosario, “la catedral de los campos”, construida entre 1760 y 1766. Es una recreación de la leyenda de la Casa Bayona, donde el negro-esclavo

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aparece en primer plano junto a sus amos y fue quien indicó a su dueño las propiedades medicinales de los manantiales de su feudo. (Ribeaux, 1998: 2). A partir de este ejemplo inicial, la imagen del negro aparece casi exclusivamente en los grabados de Federico Mialhe; el más ilustrativo es la litografía El Día de Reyes, que exhibe indumentarias típicas de la figura cultural. Sin importar el sentido con que se realice, el siglo XIX es pródigo en imágenes donde se representa la figura del negro (Figuras 1a, 1b, 1c).

Fig. 1a. Federico Mialhe (siglo XIX). El día de Reyes. Grabado. Litografía


Fig. 1c. Juana Borrero (1896). Los pilluelos. Pintura. Óleo sobre tela Fig. 1b. Víctor Patricio Landaluze (1881). Historia de la Mulata. Grabado. Litografía

La obra del artista vasco Víctor Patricio de Landaluce. Tanto la pictórica como la gráfica realizada para ilustrar cajetillas de cigarros, revelan y ejemplifican el pensamiento esclavista colonial, además de constituir una ácida burla para la raza negra. Landaluze recorre todas las gamas, desde la crueldad de la sátira hasta el atractivo de la sensualidad de la mulata, convertida en objeto sexual, y crea el correspondiente estereotipo de la mujer mestiza, de naturaleza ingenua, libertina o sierva, que sucumbe fácilmente a las primera insinuaciones aduladoras de sus atractivos: Vida y muerte de la mulata e Historia de la mulata constituyen ejemplos demoledores que reafirman su visión de aquella como ser, alegre, sensual y libertino. En la segunda mitad del siglo XIX, la escritora y pintora Juana Borrero (1877-1896) realiza Los negritos (1896) o Los pilluelos, un óleo sobre tela de 76.5 x 53 cm, en el cual se aprecia otra visión del negro como personaje simpático y feliz en

medio de sus miserias. Toda la crítica sobre esta obra resalta más la potencialidades y logros técnico-artísticos de la joven pintora y su derroche de virtuosismo para representar una escena del romanticismo, dominante en la pintura de la época, en su variante costumbrista, así como el desmesurado elogio a su talento por abordar una temática inusual dentro de la hegemonía académica: tres niños negros o tres traviesos y hambrientos chicuelos son plasmados con un sentimiento de simpatía hacia quienes, en medio de sus miserias, no renuncian a la ingenuidad y la alegría de hacer travesuras. Esta incursión pictórica sirvió a la autora para ganarse la simpatía de la crítica. Además de ser una figura importante de las letras en su tiempo, siempre estuvo acechada por la pregunta: ¿Y qué de los tres negritos? La llegada del siglo XX cambió muy poco el estigma que pesaba sobre el negro. Más bien contribuyó a afianzarlo, aunque en condiciones de tolerancia con una sutileza engañadora que no en

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pocas personas han hecho mella. Su presencia en el teatro vernáculo como parte de los tipos cubanos, junto con la mulata y el gallego, resultó una imagen sobrellevada mayormente cuando, para mayor chanza, no era asumido por un personaje de ese color de la piel o raza, sino por un actor blanco que, en acto de travestismo, se maquillaba para dar un matiz más sarcástico a esa imagen ya estigmatizaba, con proyección personológica del negro como marañero, burlón, picaresco y capaz de cualquier artimaña. Esta caracterización estereotipada de las cualidades de la negritud nacía bajo ese sello muy difícil de cambiar y acompañó la imagen del negro durante el periodo de la República (1902-58). La temática negra pasa a ser una de las principales tratadas por artistas de la época y no solo en las artes plásticas. En otras manifestaciones —literatura, música, danza— los ejemplos son abundantes. La integración y el convencimiento de que las manifestaciones culturales de esta importante parte de la población cubana pertenecían por completo al acervo cultural de la nación, se enfocan desde una perspectiva aún con rasgos de pintoresquismo y, en la mayoría de los casos, se sobredimensiona el papel de la religión en función de la “integralidad cultural” que contribuía a sentar las bases de ese complejo concepto denominado identidad. La imagen del negro como ser social se trata, en la mayoría de las obras, con muy poca diferencia respecto al período colonial, sobre todo en las cajetillas del tabaco cubano. De forma burlona, si bien por la actividad, se ejemplifican la pereza, el robo menor o el fisgoneo, cuando no la borrachera y la inclinación pendenciera, o por el diálogo de los personajes, transcrito fonéticamente en castellano imperfecto. (De Juan, 1978: 33)

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Esta visión limitada, incomprensiva y culturalmente equivocada entraña una concepción del mundo de raíces ancestrales que, sacada del contexto que le dio origen, de ninguna manera podía obedecer a los patrones de pensamiento, comportamiento social, forma y proyecto de vida occidentales. Se marcaba la diferencia entre el pensamiento progresista intelectual y la posición de los gobiernos de turno ante las demandas sociales de la raza negra y la libertad de expresión de sus manifestaciones culturales. La vanguardia Dentro de la llamada primera generación de la vanguardia, la presencia del negro en las artes plásticas es más bien pobre, con aislados ejemplos. La línea temática general de algunos artistas entronca con la herencia de la imagen estereotipada. La obra paradigmática El rapto de las mulatas (1938), de Carlos Enríquez (1900-1957), vendría a ser un clásico con intención de sobrepujar el carácter sensual de la imagen de la mujer de raza negra o mestiza. La segunda promoción de la vanguardia evidencia mayor grado de asimilación de los componentes culturales afrocubanos. Wifredo Lam (19021982), Roberto Diago (1920-1957), Eduardo Abela (1891-1965), René Portocarrero (19121985) y otros reflejaron de alguna manera la marginación de este sector de la población y enfatizaron la presencia del negro desde la cosmogonía antropológica cultural, con la sugerencia simbólica, el colorido y toda una serie de elementos alusivos a los cultos religiosos de raíz africana. (Figuras 2a, 2b, 2c).


Fig. 2a. Eduardo Abela (1928). El triunfo de la Rumba. Pintura. Óleo sobre tela

Fig. 2b. Wifredo Lam (1942). La Jungla. Pintura. Óleo sobre papel Craft

Fig. 2c. Roberto Diago (1952). Elegguá regala los caminos. Pintura. Óleo sobre tela

Los antecedentes iconográficos estuvieron localizados en ciertos discursos y poéticas de nacionalidad en el imaginario colectivo, con figuras y hechos de la historia patria ligados a los niveles de aspiración de ideales que no se habían concretado desde la lucha por la independencia. En la poesía negrista, Ramón Guirao (1908-1949) puso en circulación la poesía afro-antillana con

La bailadora de rumba (1928). Siguió Nicolás Guillen (1902-1989) con Songoro Cosongo (1930), que sugiere una nueva modalidad de castellano adulterado por la intercalación de expresiones africanas dentro de la fonética popular. Alejo Carpentier (1904-1980) se ajusta a esa modalidad plasmando el dialecto de los ñáñigos en su novela experimental Écue-Yamba-Ó (1933). Los músicos Amadeo Roldán, Alejandro García Caturla y otros experimentaban musicalmente con los ritmos afrocubanos en la llamada música culta nacional, amparados por la legitimación que concedía el sabio cubano Fernando Ortiz (18811969). La presencia efectiva y factual, más que virtual, en la representación de personajes de rasgos fenotípicos que definen como pertenecientes a esta raza, sólo es verificable en unos pocos artistas con poéticas definitorias: el dibujante Jaime Valls, centrado en las escenas de bailes, personajes e instrumentos de música popular; los escultores Teodoro Ramos Blanco y Agustín Cárdenas, sumados al idilio europeo con África, que explicitan sus ideas absolutamente esteticistas sobre la belleza de los rasgos negroides como parte de una

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“Belleza Otra” respecto al canon de representación occidental. (Figuras 3a, 3b, 3c)

Fig. 3a.Teodoro Ramos Blanco.

1935. “Vida Interior”. Talla directa en mármol

Fig. 3b.Jaime Wall. Dibujo 1927. “Cabeza de Negro” Carboncillo-cartulina

No obstante, la temática negra conserva cierta visión pintoresca, identificada con el humor, la burla y el choteo como parte del estereotipo identitario de compatibilidad con el componente social de etapa histórica y contexto marcadamente adverso para la población negra cubana, que de algún modo lograría reflejarse en el arte. La revolución Al triunfo de la revolución de 1959, Cuba se universalizó como nación. Los ojos del mundo estaban sobre ella y seguían, con horror, ilusión o escepticismo, los acontecimientos en la remota isla caribeña que creía poder transformar el estado normal de las cosas. El nuevo sistema de gobierno y de vida irrumpió mostrando una y otra vez su originalidad y autonomía; se pronunció con leyes que contemplaban la igualdad y la integración racial, pero en realidad aún persistía el prejuicio contra las prácticas religiosas de origen africano, que eran vistas con escepticismo y sometidas a ciertas supervisiones. Los productos ceremoniales solo se obtenían en el mercado subterráneo y otras restricciones regulaban la asistencia de menores de edad y controlaban a los participantes proclives a hechos

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delictivos y los focos de guapería, machismo y otras formas de marginalidad. La relectura del pasado de la nación y la fuerte carga de futuridad propuesta por el discurso polí-

Fig. 3c. Agustín Cárdenas

1956. S/t. Talla directa en Madera

tico enfrentaba la difícil tarea de crear una nueva cultura, que formulaba la diferencia opuesta drásticamente al capitalismo imperante, pero necesitaba cambiar los contenidos y, con ellos, las formas de expresión de una identidad cultural gestada en el contexto de la República, donde la cultura artística, literaria y política, gracias a su vocación nacionalista, devoción social y autonomía de pensamiento y acción, generó una huella conceptual identificada en gran medida con la visión del héroe nacional José Martí, como parte consustancial de un entramado cultural de esencia liberal. Desde el primer Salón Anual de la Plástica (1959) y a lo largo de la década del 60 se montan exposiciones retrospectivas de los maestros de la vanguardia plástica cubana. Esta noción de continuidad sirvió para que la plástica se adentrara más emancipada en la nueva situación y propició un camino de experimentación productiva ajustada a las nuevas circunstancias. La influencia de la locución neofigurativa y de los lenguajes internacionales del arte conformó una poética liberadora del ímpetu subjetivo, indagadora de una parte de la conformación identitaria y


social vinculada a la moralidad, las prácticas de normativas éticas y conductas relacionadas con el erotismo del cubano, el misticismo y la espiritualidad. Esto se entremezcló con el comportamiento de una zona del universo popular cubano llevado a lo poético, aparentemente fantástico y onírico, pero un nuevo espectro político e ideológico aparecía en el escenario de la creación y esa liberación expresiva de las poéticas y los discursos artísticos de la década se vieron afectados por desencuentros ocasionales e incomprensiones, contradicciones y obstáculos que, en medio de las polémicas circunstancias históricas, incidieron en las individualidades creadoras. Las producciones artísticas a finales de la década resultaron complejas en la literatura, mientras la plástica había edulcorado paisajes rurales y fabulaciones incomprometidas. Solo unos pocos soportaron con la más altísima dignidad por su confianza en qué significaba lo alcanzado como sociedad. Aun así se vieron como portadores del virus del diversionismo ideológico o proclives a la extravagancia, es decir: aficionados a las melenas, los Beatles, los pantalones ajustados, los peinados afro, los evangelios, los escapularios y otras prácticas problemáticas. Desde el Congreso Cultural de La Habana (1968) se menciona el subdesarrollo cultural que hay que suplantar en el orden social a través de la revolución científico-técnica. Las prácticas culturales y religiosas de la tradición africana no constituían un estandarte confiable ante el anhelado acercamiento a las ciencias y la explicación científica del mundo. El peligroso etiquetamiento de un tipo de orientación creadora religiosa, considerada como retrograda y rezago del pasado, tornó más complicada la vocación por obras con fuentes conceptuales y referentes de la cosmovisión y religiosidad africana. Esta complicación se apreció desde posiciones de la crítica artística, que no entendió, como raíz de tradición viva de la nacionalidad, las directrices de los discursos artísticos calificados como folclorismo y cualidades exóticas de la negritud.

La plástica cubana —con las más modernas técnicas y tendencias— se llenó de contenidos sobre campesinos con sus fantasías y costumbres, el pueblo integrado a las tareas agrícolas, la defensa de la patria, las luchas de liberación, los héroes y líderes revolucionarios, la mujer, los jóvenes, las acciones cotidianas. Hacia estas temáticas se dirigió el arte cubano como línea de orientación de las artes plásticas y camino para que los jóvenes artistas se acercaran a la realidad. La esperanza cierta Emergió la generación de la esperanza cierta: Zaida del Rio, Nelson Domínguez, Ever Fonseca, Flora Fong, Fabelo, Choco y otros creadores muy jóvenes se distinguían por su origen rural y por estar formados en la Escuela Nacional de Arte (ENA). Uno de sus valores radicó en su inserción poética en el panorama plástico sin ocultar sus fuentes de procedencia. Más bien se hizo honor con la correspondencia maestro-discípulos, que coadyuvó a liberar la expresión plástica en estos últimos. Desde diversas miradas a favor o en contra de sus poéticas visuales, estos creadores de los años setenta impulsaron hacia una postura descontaminada de acotación social. Desde sus referentes vivenciales se volcaron a una poética más íntima, edulcorada, formalista, con una verdadera destreza técnica y experimentación. Durante su formación artística, Manuel Mendive fue quien con más fuerza implantó el referente sincrético de su vocación caribeña e indagó los sustratos históricos de los espacios con mestizaje de tiempos y vocación antropológica que yuxtapone los mantos temporales del pasado y el presente, conjugándolos con un mundo espiritual mostrado desde simbólicas claves culturales. Su pintura se adentró, contra todos los designios, en un estudio profundo de la visualidad antillana; asimiló formalmente los recursos plásticos de factura naif de la escuela haitiana, identificada con el vudú y ciertos primitivismos de otros países de la región. Desde el primer momento su obra recreó los mitos de raíz etnopopular, conformadores de

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una cosmogonía que se ha calificado como mágico-religiosa. (Figuras 4a, 4b, 4c)

Fig. 4a. Manuel Mendive s/f. “Muchacha con Pavo real”. Serigrafía

Fig. 4b. Manuel Mendive 1978. S/t. Pintura. Óleo sobre madera

Así tenemos al creador de un universo y un estilo muy personales, habitados por orishas, deidades fundidas con la naturaleza e iluminadas por una pródiga imaginación, calificado como demiurgo representacional que ha atendido las señales de dos grandes hitos del arte afrocubano: Wifredo Lam (1902-1982) y Roberto Diago (1920-1957). Su urdimbre poética ha entretejido historias, resaltado caminos e interpretaciones de una mitología de piel y origen oscuros, que se plasma sobre los más variados soportes: desde el tronco de una palma, los poros de un lienzo o una cartulina, hasta la superficie sumamente sensible y receptiva del cuerpo humano. De este modo reactualizó, a través del body art, la antiquísima tradición de la danza y el maquillaje corporal para revelar una arista más de su universo multifacético y prolífico. En el ambiente cultural cubano, el negrismo se había identificado con un grupo de propuestas de intelectuales y artistas de raza negra que habían estimulado el dialogo sobre la permanencia de prácticas e ideas racistas en la sociedad cubana y cuyos presupuestos eran contrario a los lineamientos trazados por la política cultural y la propaganda política.

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Cualquier análisis o debate al respecto no era factible entonces —nunca es el momento— pues

Fig. 4c. Manuel Mendive 1995 S/t. Pintura. Técnica mixta sobre papel

ningún creador quería enfrentar ideológicamente lo que, ante los ojos de la mirada internacional, la revolución había desterrado de sus prácticas sociales. Cualquier forma de aplicación de estas ideas revelaba para los “entendidos” alguna manera de folclorismo y oscurantismo. Lo afro tenía que sortear los localismos. La imitación como parte de entender lo antillano se manifestó en la sociedad cubana bajo la influencia física que propiciaron los miembros del grupo Panteras Negras (Black Panthers), fundado en Oakland (California) hacia 1966 por Bobby G. Seale y Huey P. Newton, así como las melenas de los Beatles. El quinquenio gris Durante el quinquenio gris (1971-76) hubo persecución y rechazo. José Fowler, escultor y profesor de la Academia San Alejandro, no pudo entrar a su aula por orden del director en virtud de tener un peinado inapropiado, conocido popularmente como spedrum o hair drum (tambor de pelo), que lucía la luchadora por los derechos civiles Ángela Davis y se convirtió en moda de la población joven negra y mestiza.


La idea de la defensa ante la penetración de las ideologías del imperialismo dio pie a que las manifestaciones de las tradiciones culturales religiosas africanas que acompañaron la nacionalidad desde sus orígenes se juzgaran como expresiones folcloristas, valiosas como constancias históricas de los procesos culturales, pero retrasadas en sus credos y prácticas con respecto al ansiado progreso verdadero de la revolución. Algunas publicaciones oficiales siguieron las estrategias de educación ideológica mostrando el lado oscuro de la tradición y entendiendo el arraigo a ellas como incompatibles con el desarrollo social. Abundaron los calificativos de retrógradas, antisociales y contrarias a la revolución. Permeada la realidad por el discurso del poder, la orientación creadora derivadas de las bases ancestrales de la religiosidad y el sincretismo resultaba no solo compleja, sino peligrosa, a pesar de que derivaban del fenómeno transcultural que había impulsado el desarrollo de la identidad y la nacionalidad. La ficción o la invención de personajes y sucesos imaginarios con símbolos traídos a América por las mitologías de las religiones africanas para construir nuevos y personalizados discursos, son formas derivadas del concepto de negritud, que tiene figuras representativas en la literatura cubana y en la literatura haitiana. Así mismo sucede en las artes plásticas. Lo afrocubano sirvió para justificar una reorientación de los discursos artísticos alejados del exigente realismo social que amenazaba con imponerse como línea temática de todas las expresiones culturales durante el quinquenio gris. El conflicto se manifiesta entre la visión científica del mundo, a la luz de las concepciones del marxismo soviético, y los ritos, dioses y leyendas que resultaban un componente ideológico problemático ante la imperiosa necesidad de empotrar el ingrediente soviético que trataba de certificarse. Solo que este no consiguió remplazar las tradiciones culturales acumuladas por los cubanos ni pasó a enriquecer el ajiaco nacional.

La sovietización de la sociedad cubana y el copismo de su modelo social marcaron una diferencia de referentes en la generación de niños y adolescentes de los 70 y los 80, expuestos a sus productos y su influencia cultural. Los conflictos conceptuales desorientaron a más de un creador, por la obligación de seguir las líneas temáticas que propiciaban e imponían los concursos y salones nacionales para legitimarse ante la disyuntiva de continuar bajo la orientación de las influencias artísticas internacionales. El grupo Origen En medio de estos desvaríos aflora en 1974 el grupo Origen: Miguel de Jesús Ocejo, Mariano Suarez del Villar y Pablo Toscano formaron un colectivo de artistas animado por las mismas preguntas e inquietudes que animarían a otros creadores plásticos posteriormente. El tema afrocubano se asumió como indagación de una autenticidad alejada del discurso político social; la poética enfatizó los elementos del paisaje, mitos y leyendas de la cultura popular para mostrar nuevas visiones de los elementos seculares, como parte de un mestizaje integrador en el que subyacen los componentes referenciales de los tiempos y culturas que dieron origen a ese mestizaje antillano. La visión plástica de Origen se fundamentó desde una mirada investigativa como estrategia para un discurso conceptualmente problematizador ante las predisposiciones sobre la religiosidad africana. Los resultados de sus producciones creativas resultarían, a la postre, de raíces desacralizadas con intención de desmitificar las posibles influencias religiosas, mezclados con los elementos de una nueva estética y una nueva visualidad caribeña, despojada de la mística religiosa, que constituyeron un discurso artístico propio identificado como evidencia cultural (Figuras 5a, 5b, 5c).

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Fig. 5c. Arnaldo Rodríguez LaFig. 5b. Miguel de J. Ocejo Fig. 5a. Pablo Toscano 1978. “Ancestrálica de los fósles”. rrinaga 1976. 1974. “En mi Paisaje”. “La Danza de la Semilla”. Pintura óleo sobre tela Pintura. óleo sobre tela óleo sobre cartulina Esta exploración del universo explicaciones y justificaciones de la plástica caribeña, como motivación creadora que evitaran malentendidos, aunque gran parte de los integrantes de Origen, se desligó de la midel público asistía por el mojito y los bocaditos rada oficial dirigida a Europa del Este, con la cual que se ofrecían en esa “cosa de negros”, aunque se guardaban tan solo vínculos políticos y protolos críticos de arte, parafraseando una canción pocolares. pular, fueran a consultarse por la madrugá. Esta cerrazón permitió al grupo manipular iconos y símbolos, reconstruir historias sincréticas con El grupo Antillano narrativa ecléctica e imaginativa que los aproxiAl desparecer el Consejo Nacional de Cultura maba a lo onírico. (CNC) y crearse en 1976 el Ministerio de Cultura Se fusionaron referentes del imaginario antropo(MINCULT), se intentó desmontar el andamiaje lógico cubano y se recrearon otras nuevas fabuladel quinquenio gris con toda su secuela conseciones, mitos y leyendas, cuyo valor artístico cuencias en el orden de las ideas: incomprensioradicaba en su inclinación hacia la distorsión de nes y estalinismos, extremismos y excesivo los referentes originarios, algo así como, al decir dirigentismo, como legado del tristemente célebre del propio Ocejo, “una nueva manera de proyecPrimer Congreso de Educación y Cultura (1971), tar lo real maravilloso planteado por Carpentier que desencadenó una cruzada contra un grupo de en el reino de este mundo”. personalidades del arte y la literatura "parametraAunque en Cuba el que no tiene de congo tiene de dos" como antisociales, homosexuales y otras decarabalí, era más tolerable un investigador folnominaciones despectivas. La Dirección de Artes clórico que alguien etiquetado de religioso, retroPlásticas y Diseño del MINCULT, bajo la direcgrado, anticientífico y con rezago del pasado. ción del arquitecto, poeta y escultor Fernando SaTodo lo que se acercara a estos argumentos era linas, favoreció y apoyó la creación del grupo brujería y la producción creadora con fuentes en Antillano, que en 1978 fundó el escultor y grabala religiosidad africana se enmarañaba. Fue necedor Rafael Queneditt Morales. A él se sumaron sario organizar conversatorios en las inauguraciodos miembros de Origen y no solo investigadores, nes de las exposiciones para dar largas

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historiadores y otros intelectuales de reconocido prestigio, como Rogelio Martínez Furé, Juan Benemelis, Ivette Altarribay y Guillermina Ramos Cruz, sino también artistas plásticos destacados con puntos de encuentros en los temas afrocubanos: Manuel Couceiro, Larrinaga, Leonel Morales, Ever Fonseca, Manuel Mendive, Rogelio Rodríguez Cobas, Ramón Haití, Ángel Laborde y Clara Morera. Luego se incorporaron como artistas invitados René Portocarrero, Rita Longa y Luis Martínez Pedro. Wifredo Lam sería nombrado Presidente de Honor y compartió momentos de creación y encuentros de suma importancia. Antillano salió a la escena plástica nacional con fuerza expresiva dentro del discurso de identidad afroantillana y revitalizó la temática negra dentro de la cultura cubana, el papel de África y el africano en la conformación del ajiaco identitario nacional conocido como cubanidad, que Fernando Ortiz había resaltado en legendaria conferencia (Anfiteatro Enrique José Varona, Universidad de La Habana, 28 de noviembre de 1939) publicada por la Revista Bimestre Cubana (marzo-abril de 1940). (Figuras 6a, 6b, 6c,).

Fig. 6b. Ever Fonseca 1977. “El nacimiento del Jigüe”. Pintura. Óleo sobre tela

Fig. 6c. Oscar Rodríguez Lasseria 1973. “Matacongo”. Cerámica policromada

Fig. 6a. Manuel Couceiro s/f. S/t. Pintura. Óleo sobre tela

El movimiento de conciencia negra intentó comunicar la tradición de la diáspora africana en América y las Antillas en el contenido y las formas del arte. Aunque gran parte de los miembros del grupo eran bastante mayores y se habían consolidado profesionalmente con determinado formalismo estilístico. Antillano tuvo desde su nacimiento el apoyo oficial de las instituciones del poder y estableció nexos con el Fondo Cubano de Bienes Culturales

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(FCBC) y la Asociación Cubana de Artesanos Artistas (ACAA). En el arte cubano se vislumbraba ya una diversidad de contenidos que problematizaron la escena artística y bambolearon los cimientos del oficialismo durante sus conflictos con los creadores plásticos de la década los 80. Algunos han rechazado el grupo Antillano por sobredimensionar la raza y la religiosidad, así como por su conexión cultural y espiritual afrocubana con énfasis en lo artesanal. Lo cierto es que, tras sus últimas apariciones en 1983, Antillano pasó a un movimiento cultural olvidado de las artes visuales, a pesar de que articuló una visión de la cultura que privilegiaba la importancia de África y el Caribe afro en la formación de la nación cubana. . (Figuras 7a, 7b, 7c 7d).

Fig. 7b.Herminio Escalona. 1997 S/t. Ensamblaje. Madera y bronce

Fig. 7a. Rafael Queneditt. 1985 S/t. Ensamblaje. Madera y cobre

Fig. 7c.Ramón Haití. 1978. “El Gran Güije”. Talla directa madera

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Fig. 7d. Rogelio Rodríguez Cobas. 1978. “Instrumento Musical”. Talla directa madera


El discurso de identidad del grupo Antillano quedó relegado y se desactualizó. Los vestigios de luces y polémicas de renovación respecto a lo afrocubano se asumieron con vigor y valentía en los momentos más críticos de la nación, al agudizarse las diferencias de clases por la despenalización del dólar y la lucha cotidiana por la supervivencia, que ubicaron al negro, con menos posibilidades económicas, como ciudadano de segunda categoría, en contra del discurso emancipador que había planteado la revolución. En la práctica social pasaron a ser los más desfavorecidos y marginados, en grandes núcleos familiares en las periferias urbanas y con empleo en las labores menos remuneradas Otros tratan de certificar la confrontación con la aparición de Volumen Uno y todo el respaldo de la crítica especializada que legitimó el nuevo movimiento plástico, new art cuban o nuevo arte cubano que no fue en sí mismo un movimiento de renovación, pero sus enseñanzas actuaron como detonante de los posteriores giros discursivos en los lenguajes artísticos y constituyeron un punto de partida para renovar los trillados caminos de las artes plásticas y sacarlas del viciado discurso oficial. La rebeldía de los jóvenes creadores — particularmente la utopía ochentiana— diluyó la nostalgia del tiempo perdido y la estratégica alineación de los creadores de los mecanismos institucionales. La renovación discursiva del lenguaje de la plástica y la asimilación de otros recursos y medios expresivos de la llamada postmodernidad propiciaron una visión diferente para desacralizar los símbolos y emblemas de la tradición e insertar el rejuego de las revelaciones, cambiar las reglas de la supuesta armonía discursiva del arte cubano y mostrar las problemáticas existenciales en que estaban envueltos tanto blancos como negros en el contexto más convulso y complejo de la nación: el periodo especial. Magdalena Campos, Martha María Pérez, Belkis Ayón y otras mujeres artistas descorrieron el velo con nuevas visiones e inéditas polémicas en el núcleo de la problemática negra (Figuras 8a, 8b, 8c).

Fig. 8a.José Bedia Morales. 1992. “Yo soy la ruta”. Pintura. Óleo sobre tela

Fig. 8b. Marta María Pérez. 1994. “Está en sus manos”. Fotografía manipulada

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Fig. 8c.Belkis Ayón. 1993. “La sentencia”. Grabado. Colografía Belkis Ayón toma, como punto de partida para la de los tradicionalmente relegados. Marta María indagación plástica, la sociedad secreta abakuá o Pérez muestra una obra conceptual y polémica soñáñigos, el cuerpo de mitos de su sistema relibre el conflicto producción-reproducción que gioso y los modelos de conductas marcados raitransita por todo un pasado de mitos, fantasías galmente por una conciencia sexual evocadoras, arquetipos y ritos de transformación exclusivamente masculina. Magdalena Campos en torno a la figura ancestral de la mujer. defiende de modo visceral, en tanto poética gloPone en tela de juicio los tabúes y clichés que tebal, la impronta de una perspectiva femenina, alujen las nociones y creencias populares en la prácsiva y evocativa a términos como trata, tráfico, tica devocional de la Regla de Ocha y el Palo trampa y transculturación, así como a todos los Monte, extrapolando en escenas dramáticas y padecimientos de la raza negra desde su llegada agresivas una ritualidad primitiva y auténtica, al Nuevo Mundo, para recurrir a las alocuciones desde la metáfora o la alegoría, para mostrar “Lo

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Afro” como descendencia en sus formas expresivas culturales. Es otra manera de abordar el problema del sujeto negro, la religiosidad, la discriminación racial y de género, la orientación sexual, el negrismo y la negritud. El Big Bang El Big Bang del tema afrocubano, el racismo y la raza, la religiosidad y otros problemas del negro en el arte y la sociedad cubana contemporánea sobrevino en las exhibiciones de la Casa de África y del Centro de Desarrollo de las Artes Visuales (CDAV) a finales de los 90. Algunas no tuvieron la debida promoción, pero todas revelaron otras direcciones expresivas sobre la temática negra, más incisivas y no menos hirientes, con muestras al desnudo del lado “más oscuro” del negro en medio de la peor crisis de la nación. Los aportes formales y libertad de contenidos demostraron que este tema, como raíz de la tradición viva, era también factible dentro lenguaje de la postmodernidad y más allá de los paradigmas impuestos por la política cultural. Los presupuestos artísticos del grupo Antillano marcaron amplia diferencia y encontraron fuerza discursiva en las obras de Alexis Esquivel, Elio Rodríguez, Armando Mariño y otros. Los expositores de Queloides I y II develaron en su discurso artístico los visos de racismo y exclusión presentes en la sociedad cubana tras caer en los noventas las cortinas de hierros de Europa del Este y levantarse cortinas de bagazos en la mayor de las Antillas (Esquivel, 2004). Conclusión Si algo ha permitido la permanencia del tema negro en la escena plástica es la fuerza expresiva en sí con su propia vigencia, el lenguaje y las formas del arte africano, y el discurso de la deculturación a que fue sometida la diáspora. La esclavitud, el colonialismo y la explotación acallaron la voz del africano en América, mientras el sincretismo y la transculturación lo parieron mestizo, acriollado y como parte de una de síntesis de los tiempos culturales originarios. La cosmovisión y las prácticas religiosas africanas han servido para recrear el discurso artístico

de identidad y en ellos se han planteado las problemáticas que dieron pie a los conceptos de etnia, raza y racialidad, sin quedar aún resueltos como discurso teórico. La deconstrucción de estos componentes y su resemantización en la práctica cultural han servido para mantener vigente esas huellas del pasado discriminatorio que se estamparon en la nacionalidad cubana desde los primeros momentos. Levantar el arte del folclorismo barato es elevar a su condición misma de precursor los útiles discursos de la identidad, como parte de una cultura visual re sintonizadora por la magnitud de saberes y prácticas que se originan en el contexto sociocultural a partir de las problemáticas ideológicas en la cultura cubana. Lo afrocubano es la respuesta de autenticidad contra la hegemonía de la deculturación a que fueron sometidos los pueblos traídos por el Atlántico e implantados en América. Este problema no puede vislumbrase como catarsis de la población negra, sino como problema de integración en la identidad cultural de la nacionalidad. Persisten los mismos trances de exclusión, segregación y rechazo en la sociedad cubana actual, ya sean por factores psicosociales o culturales o los múltiples factores que hoy en día acentúan las diferencias, rebotes suburbanos y marginaciones ya sea por ser negro, mulato, mestizo, pobre, disidente, religioso, gay u otro diferente. Referencias De Juan, Adelaida (1978).Pintura Cubana: Temas y variaciones. La Habana. UNIÓN. De la Fuente Alejandro (2000). Una Nación para todos. Madrid. Colibrí. Esquivel, Alexis (2004). Catálogo de la Exposición Queloides. Ibarra Cuesta, Jorge (2009). Patria, Etnia y Nación. La Habana. Ciencias Sociales. Ribeaux, Diago A. (1998). “Ni músicos ni deportista”, Arte Cubano, No. 1. Rigol, Jorge (1989). Apuntes sobre la pintura y el grabado en Cuba. La Habana. Pueblo y Educación.

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Mirando desde Estados Unidos hacia Cuba Bonita Lee Penn Periodista Directora editorial, Soul Pitt Media Pittsburgh, Pensilvania, Estados Unidos

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e sentí honrada cuando mi amigo Juan A. Alvarado Ramos, Presidente de la Plataforma de Integración Cubana, me pidió que escribiera un artículo para IDENTIDADES. Sabía que quería escribir sobre el proyecto AfricAméricas II 2014, especialmente sobre los importantes diálogos que tuvieron lugar en los paneles presentados, pero también sobre la entrevista que hice a dos artistas, un diálogo entre cubanos y estadounidenses. Antes de los eventos AfricAméricas 2013 y 2014, lo que sabía de Cuba venía de películas viejas, diarios de viaje y de la versión de la historia, llena de generalizaciones y estereotipos, que aprendimos en la escuela: bellas playas, una perspectiva idealizada de igualdad entre todos los cubanos, viejas fumando puros, gente tocando y bailando (Los cubanos siempre están bailando, ¿verdad?). En las películas se presentaban criminales típicos (Scarface), estilos ilícitos de vida (Antes que anochezca); traición y mujeres sexy (Chico & Rita)… Las verdades dependían de quién estaba narrando, sobre todo cuando se trataba de las verdades sobre los afrodescendientes. Al examinar tantas imágenes contrastantes e incompatibles, encontrar a la verdadera Cuba ha sido un proceso de continuo descubrimiento. Un punto de inflexión para mí fue cuando un grupo de cubanos visitó Pittsburgh en 2013 para exponer fotos documentales sobre las verdaderas y actuales condiciones de vida de muchos negros en La Habana. El fotógrafo, Juan Antonio Madrazo,

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afrodescendiente y activista por los derechos civiles, captó muchas imágenes de las muy malas condiciones de vida y vivienda, algo que reflejaba la falta de recursos para lo que en Estados Unidos llamaríamos vivir con dignidad. Sin embargo, encontré en estas fotos una bocanada de aire fresco: lo que yo buscaba, la verdadera gente que vive en Cuba—sin encubrimiento— su día a día en su lucha también cotidiana. Invité a todos mis conocidos a visitar la exhibición y ver las películas, para poder cerciorarnos de lo que en realidad estaba ocurriendo allí. Me alegró mucho poder llevar a mi madre y a mi tía, que presenté al grupo cubano. Lo único que me interesa es la verdad, sin importar lo fea o bella que sea. Por vivir como mujer negra en Estados Unidos y porque soy producto de un sistema educacional blanco, conozco muy bien qué es la verdad mancillada, que siempre nos ha contado el opresor. Pero estoy agradecida de haber nacido con el espíritu de mis ancestros dentro: mi abuela siempre me decía que siguiera buscando y descubriera mi propia verdad. Hay un proverbio africano que reza: “Hasta que los leones tengan sus propios historiadores, los cuentos de la caza siempre celebrarán al cazador”. Este es uno de los lemas que rigen mi vida como escritora y la razón por la cual siempre escribo desde mi punto de vista sobre cómo mi gente ve su vida en Estados Unidos y el mundo. Por eso apoyo y estimulo la libertad de expresión de cada persona que conozca y esta es la razón por la cual quiero enseñarles a nuestros niños a escribir y por la cual


me interesa la historia de otros que se parecen a mí fuera de Estados Unidos. Creo que todos compartimos historias similares. Nuestra lucha podrá ser diferente, pero es la misma lucha. La historia de la opresión se contado una y otra vez desde el punto de vista del opresor. Es hora de enorgullecer a nuestros ancestros y contar su historia, darles voz y ofrecer a nuestra comunidad la conciencia que necesita para ir desde la lucha hasta la victoria. Mientras los espíritus de mis ancestros se conmovían, me alegré mucho cuando supe que mis amigos cubanos volvían al AfricAméricas II en septiembre de 2014, con eventos en City of Asylum, La Roche College y Carnegie Mellon University. Fue grato reunirme con los estudiosos y activistas civiles Leonardo Calvo Cárdenas, Juan Antonio Madrazo, Juan Antonio Alvarado, Rafel Campoamor; conocer a Eleanor Calvo Martínez y Veizant Boloy González, así como a los artists David Escalona y Raudel Collazo. Pero fue triste saber que Manuel Cuesta Morúa no pudo hacer el viaje porque tenía restringida su libertad de movimiento.* Con el tema de “Somos la raíz del cambio,” el evento central fue un panel de discusión en La Roche College, amén de la exhibición fotográfica “Los niños invisibles de Cuba” y la película “La otra Cuba”. Discusiones y reflexiones Algunos de los puntos de discusión fueron la migración de áreas rurales a las ciudades y cómo se excluye socialmente a los afrodescendientes, sobre todo en cuanto a la vivienda. Me sorprendió oír que cuando la gente se mudaba de una comunidad a otra (por ejemplo, a un caserío o barrio de llega y pon) se les consideraba residentes ilegales, como indocumentados, y por serlo no pueden recibir ayuda del gobierno. Para mí, éste es otro ejemplo de vivir bajo un gobierno represivo. ¿Cómo puede un gobierno tratar a sus propios ciudadanos como ilegales? ¿Cómo es posible que marginalicen las necesidades de la gente? Se necesita acceso al agua limpia y potable, buena vivienda y empleo para mantener una familia.

Hay ejemplos parecidos en la historia estadounidense, como el periodo en que el gobierno obligó a los indígenas a vivir en reservaciones y les quitaron hijos a sus padres para llevarlos a las ciudades con ánimo de que se asimilaran el estilo “americano” de vida. Era una manera de borrar su cultura, su identidad étnica, una táctica de control parecida a la empleada durante la institucionalización de la esclavitud: al ser traídos los africanos a Estados Unidos, quienes tenían poder destruían primero la unidad familiar-comunitaria, luego los nombres, religiones y lenguas. Hasta el día de hoy, aquella “limpieza cultural” surte un efecto perjudicial sobre la forma en que viven los negros, en cómo pensamos y nos tratamos, en cómo bregamos con nuestros opresores. Es algo que llamamos “mentalidad de esclavos” y sigue en vigor con fuerza. Durante una discusión se mencionó que el gobierno cubano estaba empezando a reconocer el racismo. Pero según la larga lista de cosas que se tienen que arreglar, es más que evidente que los activistas enfrentan un largo y difícil camino en su lucha por el cambio. No obstante, cada cual habló con convicción y determinación. No dudo en absoluto que cada poquito de progreso logrado ayuda a la población en general de manera que ni siquiera pueden imaginar. Son un reflejo del tema “somos la raíz del cambio”. Legarán su lucha a sus hijos para que continúen la batalla, como vemos en el equipo padre-hija de Leonardo Calvo Cárdenas y Eleanor Calvo Martínez. Ella vino por primera vez en 2014 y para mí fue muy significativo ver a una mujer como parte de la delegación cubana. Es admirable su dedicación a cambiar la política y la ociedad en Cuba. Además de ésta y otras discusiones, los artistas Raudel Collazo y David Escalona añadieron algo muy especial a AfricAméricas II. Estoy muy convencida de que los poetas y músicos están llamados a ser los griots y protectores de la historia de las comunidades, para compartirla y legarla a las generaciones más jóvenes, así como asegurar que el mundo sepa la verdad. Me sentí honrada al entrevistar a Raudel y David casi al final de su estancia en EE.UU. A estos hombres les llamo

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“guerreros”, porque el término tiene no sólo la acepción literal de “persona involucrada o experimentada en la guerra”, sino también el sentido figurado de “persona que demuestra o ha demostrado gran vigor, valentía o agresividad, por ejemplo, en la política o los deportes.” En el clima de hoy, en que el pie del opresor aplasta con fuerza los cuellos de los oprimidos, hemos descubierto guerreros comunitarios: son los que se arriesgan al abogar con su arte por el pueblo, la cultura, la comunidad y el país. Algunos de los guerreros más temidos de este mundo no fueron persas, zulús, espartanos ni apaches, sino poetas y músicos. Me senté a entrevistar a los guerreros David “D. Omni” Escalona y Raudel “Escuadrón Patriota” Collazo en un asado por la tarde en casa de la amable anfitriona Kenya C. Dworkin, quien también sirvió de intérprete. Ambos artistas tienen raíces muy profundas en su compromiso con la reunificación de los cubanos y comparten un intenso amor por su gente y país, lo cual se aprecia muy bien en la música de cada uno. D. Omni crea desde un espacio espiritual y acogedor tan sagrado como leer un poema rumi; Escuadrón Patriota tiene toda la potencia de los raperos estadounidenses Public Enemy o NWA. Sin embargo, ambos artistas con la unificación del país y el pueblo de Cuba. David “D. Omni” Escalona David Escalona se presenta como músico con el nombre artístico David “D. Omni”. Le pregunté sobre la voz espiritual en su música y cómo parecía que llegaba al alma, calmaba y llamaba a la acción, todo a la vez. “Así como hay una demanda mercantil, también hay una demanda espiritual y, como ser humano, también exijo ciertas cosas de mí mismo”, repuso David. Desde muy temprana edad empezó a sentir que la vida ofrecía algo más que no encontraba en la escuela. Tras abandonar los estudios a los 16 años, se enfrascó con las grandes religiones mundiales en busca de paz. “Sentí un deseo de abandonar las cosas. Quería estar en un lugar donde no hubiera política ni retórica social”. Su camino hacia el descubrimiento de esta paz lo llevó a explorar el

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budismo, la cristiandad, el Islam, Hare Krishna, el judaísmo y hasta la francmasonería. “Empecé a conocer a otra gente que también se preocupaba por su estado espiritual. Nos reuníamos y dialogábamos”. Esa gente eran poetas y músicos. Como joven artista emergente, David creaba videos y se empeñaba en otras diversas formas de arte con ánimo de abrirse un espacio dentro de esta nueva comunidad. Ahora tiene 30 años y admite que no ha encontrado la paz, pero que ha madurado por medio de la comprensión. “El entender no es sólo por medio de la palabra escrita. No es lo mismo hablar del amor que sentir el amor. No es lo mismo hablar de la paz que estar en paz”. David está tratando de encontrar un estado de ánimo, un estado de ser —mucho más allá de la letra de las canciones— que pueda sentir en su corazón. Durante su presentación en City of Asylum, el público estuvo inmerso en los movimientos horizontales y verticales de su voz y cuerpo, que me hicieron pensar en los derviches sufíes que usan sus giros corporales como una forma de meditación activa diseñada para alcanzar la perfección. David afirma que está tratando de encontrar una paz perfecta; el sufí busca la paz al abandonar los deseos personales, escuchar música, enfocarse en Dios y girar el cuerpo como movimiento simbólico del sistema cósmico alrededor del sol. No comprendí todas sus letras, pero sí la música y el movimiento, que fueron contagiosos y quise lanzarme de mi asiento a dar vueltas y vueltas hasta encontrar mi propia paz. David me dijo que no era político, sino artista. No está dirigiendo ningún tipo de movimiento político. El mensaje de sus canciones puede tener algún enfoque político, pero es ante todo un artista igual que otros. Lo que tienen las letras de sus canciones es que comunican qué está pasando en su vida diaria. “Yo mismo tengo el mismo problema que los demás. El hecho que se me permita viajar no significa que vivo mejor en Cuba. Sufro lo mismo que los demás. Esa es mi realidad”. David ha sido perseguido por y tenido muchos encontronazos con la policía. Le gusta empoderar a su comunidad por medio de la música y asevera


que ningún sistema político tiene derecho a dar o quitar la libertad. Con ese empoderamiento que canta, hace que la gente se dé cuenta de quiénes andan a su alrededor, sean quiénes sean: dictadores, personas amorosas o llenas de odio. “No tiene que ver con alguien específico, pues siempre habrá dictadores y revoluciones, así como problemas en el mundo”. Cree que el poder de sobrepasar la situación personal reside en cada uno y mediante su música quiere enseñarle a la gente a trascender sus situaciones. Su canción “Guerrero por la paz” encierra un llamado a enfocarse en su meta compartida, a sobrepasar: Óiganme los míos/ no tomen partido/ sáquenle el pie a esa pila de divididos/ estamos unidos queramos o no/ así lo quiso Dios que con amor nos hizo/ ya los míos/ basta de rencores/ de falsos temores/ de falsos dolores/ estoy aquí los míos rezándole a Dios para limpiar todo el dolor que el mismo Hombre se ha metido/ se me ha partido el corazón a la mitad porque hay gente que no quiere cambiar ya/ que se aferran al poder/ a la mezquindad/ para ustedes quiero luz/ para ustedes quiero paz. ¿Somos o no somos? ¿Dónde están mis guerreros de paz? Sé que no ando solo/ échense para acá/ vamos a vencer ya. Raudel “Escuadrón Patriota” Collazo Un mensaje muy similar se escucha en las letras del rapero cubano Raudel “Escuadrón Patriota” Collazo. Cuando salió al escenario me quedé hipnotizada. Su presentación fue una experiencia que describiría como feroz y poderosa. Fue como el aliento más dulce que uno pudiera aspirar. Él tiene lo que falta en muchos raperos estadounidenses: la convicción de arriesgarse y mejorar sus comunidades. Collazo es lo que la poesía del Movimiento Negro de las Artes fue para los Estados Unidos de la década del 60 y principios de la del 70. Me dije que se nos ha entregado el guerrero. Collazo define su música como hip-hop urbano, poesía urbana, underground y política. Para él, lo político no es el gobierno, sino lo social. Cuando le expliqué que en EE.UU. el concepto político es de gobierno o cualquier entidad opresiva, sonrió y continuó: “Sí, definitivamente. Yo soy de los

que pertenece a ese grupo. En nuestra letra y música hay mucha crítica del gobierno, pero también cantamos sobre los problemas sociales en la comunidad. Definitivamente cantamos en contra de la opresión, cantamos en contra del sistema totalitario”. Collazo narró que había adoptado la forma del hip-hop por necesidad social, no por pasión personal. Ocurrió durante un periodo específico de su vida, que llama su despertar. Sintió una necesidad muy fuerte de comunicar lo que le preocupaba en su vida. “Soy parte de la generación cero/cero. Tenía 24 años en el año 2000 y durante ese tiempo fue que nuestra generación empezó a desarrollar una postura crítica ante el sistema. Había muchos problemas y pocos hablaban de ellos. Empezamos a involucrarnos más en la comunidad. Usamos las artes para traer el mensaje: poesía, música y artes visuales para hablar de la realidad”. Cuando usó el término Generación Cero me pareció conocido. Hace años, compré una antología de ficción cubana titulada Generation Zero. Recuerdo un cuento de Ahmel Echevarría Peré y estoy pensando que tal vez Ahmel sea uno de esos artistas aprobado por el gobierno, porque su ficción fue un tanto aburrida para venir de un país en que tantas cosas estaban sucediendo. También recuerdo que se dijo que los músicos y artistas aceptados por el gobierno no escriben o cantan nada en contra del gobierno. Me sentí decepcionada con la antología de ficción, porque siempre estoy buscando historias reales sobre la gente. Tengo otro libro, la antología poética Island of Hunger, en que espero encontrar algunas verdades. ¿De qué otra forma alguien de afuera puede conocer un país y su gente, si no puede escuchar o leer la verdad de boca de quienes viven allí? Lo bello en una revolución es la gente dispuesta a decir la verdad. No encajan ni una visión romántica ni una marginalización de la revolución. Lo que sí debe constar son las expresiones de muchísimo respeto a quienes luchan por la libertad de otros. Los músicos y poetas conocen el riesgo que se encara por expresar qué hay de malo, sabiendo que pueden perder su posición, ser encarcelados o

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peor —caer muertos— por causa de sus creencias. El gobierno ha intentado controlar la música de David y Raudel a través de la censura, pero ambos están dispuestos a correr el riesgo. Ver y crear conexiones: los negros en EE.UU. y los negros en Cuba Después del asesinato de Malcolm X y Martin Luther King han faltado líderes con fuerza y consistencia en la comunidad negra estadounidense. Hay negros que sienten que ya se acabó el movimiento de derechos civiles y se han asimilado exitosamente a la corriente principal, pero no es verdad. Los poetas del Movimientos Negro de las Artes escribieron sobre la lucha por la igualdad. Las cosas no han cambiado mucho desde las décadas del 60 y del 70. Claro que todos tenemos acceso a la educación universitaria, pero ¿qué se puede hacer con ella? Seguimos siendo excluidos de altas posiciones y ciertos trabajos, y el sueldo de los negros es más bajo. Por eso, como escritora, mis temas son la desigualdad, el maltrato y las condiciones sociales de los negros estadounidenses. Por eso disfruté tanto de las presentaciones de los guerreros cubanos Raudel y David. El elemento desinteresado y abnegado de su música se revela en la vida que llevan. David abre su casa a un grupo demográficamente diverso para conversar con entera libertad de expresión. Dijo que no necesita pasarle llave o candado a su puerta, algo opuesto a la situación en EE.UU. Yo misma tengo cerraduras electrónicas en las puertas y ventanas de mi casa. Sin importar a cuánto suba la temperatura de noche, jamás dormiría con las ventanas abierta. Sentí que él tenía algo mucho mejor en su comunidad que yo en la mía. Durante los paneles y discusiones, y en todos los eventos de AfricAméricas II, una de las cosas que más me interesó fue cómo la sociedad civil en Cuba brega con sus propios problemas sociales y el racismo. Tal vez nosotros, los afroamericanos aquí, pudiéramos aprender algo de ellos. Como mujer he tenido que lidiar con distintas capas de racismo y discriminación, tanto por parte de mi propia gente como de los blancos.

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El lugar de la mujer en cualquier movimiento universal es un problema y un reto. Recuerdo que a la poeta Carolyn M. Rodgers, participante del Movimiento Negro de las Artes, unos hombres del propio movimiento le pidieron que cambiara su estilo y se convirtiera en una poeta más reservada y sumisa. Ella manifestó su negativa en el poema “el último h de p”, que resuena conmigo como una mujer con escritura que no es reservada ni sumisa. Le pregunté a Raudel si había raperas cubanas. Sonrió y dijo que sí, que había, pero que no muchas, aunque piensa que el lugar de las mujeres en el movimiento es importante y reconoce que también hay una cultura machista. Me explicó que el machismo es la cultura en que el hombre es el que gana dinero y protege a la mujer. En tal sociedad, las mujeres reciben sustento y son protegidas y respetadas a cambio de asumir roles sumisos. No tienen poder. Tuve que contener mi risa, ya que el término “machismo” se usa también en inglés, pero parece haber perdido el significado. Aun así, significa que la mujer es servil y sumisa a las necesidades de los hombres, pero no significa por eso que el hombre vaya a mantener y proteger a la mujer. Y reí otra vez, porque hasta cierto punto lo que describió Raudel es lo que la mayoría de las mujeres negras en los EE.UU. quieren: un hombre negro que las cuide, las proteja y las mantenga. No todas somos gritonas, peleonas e interesadas; queremos lo que quieren las mujeres en todas partes, y eso es ser queridas, protegidas, alentadas, y apoyadas. Que los hombres estén activamente involucrados en nuestras vidas, la vida de nuestras familias y en la comunidad. Raudel añadió que el “machismo” sólo funciona si todo mundo acepta felizmente su posición. Para mí, ser libre significa que nadie tiene una posición, que todos son iguales y tienen voz. Me encantaría encontrar un hombre que me lo hiciera todo, pero no sacrificaría mi voz. En EE.UU. se incrementó la violencia contra de las mujeres y los niños a manos de sus esposos, novios u otros hombres. Ese es un tipo fatal del machismo, que no puede ser tolerado en ninguna


sociedad. Tenemos que amar y respetarnos todos para ser más felices. Ser feliz también puede significar establecer metas. Le pregunté a Raudel sobre su principal meta con su música. Como verdadero activista, me responidió que no tenía una meta final, porque lo único que no cambia es el cambio. Las cosas siempre están cambiando. “Hoy alcanzamos un meta. A la vuelta de la esquina habrá tres metas más por alcanzar. Cuando se ve de esta manera, no puede haber una meta final”. Kenya había hecho un comentario parecido en 2013, cuando la entrevisté a ella. Me dijo que “la gente en EE.UU. no comprende lo que significa la palabra revolución. Es un proceso interno, algo que siempre está cambiando”. Se requiere una entrega a largo plazo para estar dedicado al cambio toda la vida. No es un antojo pasajero ni un sentimiento temporáneo, sino algo que dura más allá de cuando uno haya desaparecido. Esa es otra razón por la cual tenemos que enseñarles a nuestros hijos la verdadera historia y asegurar que sus voces siempre sean escuchadas. Lo que Raudel sí quiere es crear una nueva conciencia en Cuba. “Quiero crear una nueva forma de funcionar para nuestro gobierno. Quiero que la gente que se crió con pocos privilegios, recursos o dinero tenga derecho a vivir con dignidad. Que tenga suficiente comida, una vivienda decente y costeable. Así como mis amigos viven con estos problemas, yo también”. Siempre me interesa saber cómo ve la gente a EE.UU. Le pregunté a Raudel sobre su primera visita. “Mi meta era llegar a conocer la historia, que no entendía. Quería entender a los cubanos que viven exiliados aquí. Esas eran las cosas que quería saber, pero no podía hacerlo hasta llegar aquí y hablar con la gente aquí, conectándome con la comunidad. Quiero conectarme más con los afroamericanos, que parecen diferentes de nosotros, pero están moviéndose en la misma dirección”.

Esta declaración: “diferentes, pero moviéndose en la misma dirección”, me hizo recordar una línea de la canción “Introducción al alma cubana”: Y la tierra se manchó de sangre la traición fue grande/ los gritos de dolor flotaban en el aire./Y vi a mi pueblo tenso triste con hambre/perdido y yo pidiéndole a mi dios que me los guarde./Dios ¿¿por qué la separación, por qué el terror??/¿¿ Por qué el llanto en silencio, por qué la represión? ¿Por qué se pierde la alegría y la ilusión? ¿Por qué la no libertad? Esta letra refleja los sentimientos de los afroamericanos que viven en EE.UU. y están lidiando con lo que parece ser una matanza desenfrenada de jóvenes negros por la policía, junto con las situaciones de negros recurriendo a la violencia entre sí, escasez de trabajos, aburguesamiento de lo que en algún momento fueron comunidades negras, clausura de escuelas y apertura de más prisiones. También pudiéramos preguntarnos: ¿Por qué no hay libertad? No hay muchos raperos estadounidenses hablando de libertad o discutiendo cómo la policía mata a los jóvenes negros, pero se rapea sobre la desigualdad de nuestro sistema penal. Con letras tergiversadas y de contenido sexual, por supuesto que no van a hablar del abuso a mujeres y niños. ¿Dónde está la voz que se arriesgue a hablar así en Estados Unidos? La mayoría de los raperos hablan sobre lo material, el sexo y la falta de respeto hacia las mujeres o las conductas adictivas. Las raperas y otras artistas que salen al escenario están casi desnudas e interpretan letras explícitamente condescendientes, llenas de sexo y autocomplacencia. Muchos artistas están mal preparados y cantan letras de protesta de forma incorrecta, sin tener idea de los que es una verdadera protesta. Unos pocos raperos de conciencia, como Public Enemey, Talib Kweli, Lupe Fiasco, Dead Prez, Mos Def (Yassin Bey) y KRS-One, transmiten mensajes importantes para las masas, pero su música no se difunde mucho. La corriente principal de los raperos estadounidenses tiene todavía esa mentalidad esclava como tema en sus letras. Aún no somos libres en Estados Unidos.

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Esto estereotipos de los negros en EE.UU. llegan a Cuba. Raudel declaró que la información gubernamental sobre Estados Unidos no incluye a los negros, pero cuando llegó aquí, vio otro país. Lo que vio “es muy distinto y más increíble que la historia que aprendimos en Cuba. Fue muy chocante e impactante que buscara el “sueño americano” y no lo encontró. Me reí y le dije que todos estábamos en busca de ese sueño. David comentó que presentarse en EE. UU. le ha permitido recaudar fondos para añadir un espacio a su casa segura: más espacio para más gente. Le gusta tener nuevos conocidos, guiarlos en conversaciones profundas y hasta en desacuerdos, aunque no necesita salir de Cuba para hacerlo. “Amo mi cultura, mis vecinos. Vine a Estados Unidos a vender un producto: mi música y mis cuadros. No estoy aquí para vender una idea; eso es para los políticos. Yo soy un artista”. Raudel afirmó: “Cada vez que vengo es una nueva experiencia. Durante este viaje conocí más comunidades en Miami, Atlanta, New Jersey y Nueva York. Conocí a gente nueva; pude hablar con gente que piensa de diferentes formas. Regreso a Cuba más poderoso que cuando vine”. Con tantas ideas erradas que hay sobre Cuba, le pregunté qué era lo que quería que supiéramos. Me respondió que su país no está tan lejos y que su historia no es la que cuenta su gobierno. “Cuba es un país con una gente bella que lucha a diario. Es nuestra difícil realidad. Queremos que los estadounidenses sepan cuál es nuestra realidad”. Miro a Raudel y veo a un guerrero que está para luchar todos los días: Las letras de sus canciones y los riesgos que corre cada día evidencian eso. Le pregunté qué consejos daría a los negros en Estados Unidos que combaten contra de la matanza injusta a manos de la policía. ¿Cómo hacemos para que nuestras voces sean escuchadas? “Hay que llevarle conciencia social a más gente. Para conectar a mucha gente con la misma forma de pensar. Hay que conseguir que le gente se involucre, mantenerla motivada. Asegurar que entienda el verdadero problema.

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Un pueblo con conocimiento, un pueblo ejerciendo presión, puede resolver problemas. Puede que el gobierno no tenga las soluciones, pero la gente tiene que presionar al gobierno”. Muchos de nuestros amigos en las buenas y activistas que se promocionan a sí mismos, pueden aprender mucho sobre la misión a largo plazo de los activistas cubanos. Y los raperos estadounidenses y otros artistas pueden aprender del movimiento cubano que discurre por detrás de la música de los guerreros David y Raudel. Tal vez cuando vengan de nuevo podremos organizar más eventos dentro de la comunidad negra. Creo que es importante conectarnos a través de nuestra lucha compartida. La visita de 2014 no pudo ser en mejor momento, cuando pensamos en la protesta de Ferguson, Missouri, por el policía blanco que mató a un negro desarmado y la constante violencia fatal de la policía contra la comunidad negra. Nuestros amigos visitantes cubanos pudieron ver de primera mano qué pasa realmente pasa en EE.UU., cómo funcionan nuestros gobiernos locales y federales en el contexto de las relaciones con los negros. Aun con un ‘negro’ en la presidencia, la opresión de las vidas negras va a toda mecha. Tal vez cuando vengan de nuevo podrán visitar más a organizaciones de la comunidad negra y ver más de la vida cotidiana, como programas extracurriculares, una escuela púbica, una iglesia, los barrios donde viven los negros y las condiciones de las comunidades negras en Pittsburgh. Sería otro gran encuentro si la comunidad negra pudiera auspiciar un programa creativo y compartir con los talentosos artistas que tenemos aquí. *Nota

del Editor: El 26 de enero del presente año fue detenido por el intento de organizar un Foro Alternativo a la II Cumbre de la CELAC, que se celebraría en La Habana, para discutir sobre la Declaración Constitutiva de este espacio sub hemisférico que reúne a Jefes y Jefas de Estado de América Latina y el Caribe, como ocurre en cualquier cumbre que se organiza en el mundo. Por


esa razón estuvo detenido por cuatro días, bajo interrogación, con una acusación de Difusión de Noticias Falsas contra la Paz Internacional, según el Artículo 115 del Código Penal Cubano, que pretende disciplinar la opinión a partir de la última Constitución de corte soviético que existe en el mundo: la Constitución de 1976. Después de liberado se le impuso una Medida Cautelar que lo obligó a acudir todos los martes a una estación policial a firmar su presencia y que le impidió su salida del país para asistir al congreso de LASA 2014, al evento Africámericas II y un evento en

Polonia invitado por el Instituto Lech Walesa. Las autoridades argumentaron que sus numerosos textos y ensayos sobre la realidad cubana, fundamentalmente relacionados con el tema racial, amenazan la paz en este mundo. La Medida cautelar le fue levantada y la causa sobreseída, el 14 de noviembre de 2014, sin que se celebrara juicio, ante la inexistencia de pruebas legales que lo justificaran.

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Reino verdadero David Escalona Carrillo (David D’Omni) Artista de la música y de la plástica La Habana, Cuba

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azas, colores y sabores, junto a mixtura, matices y ajiacos, van definiendo este amanecer galáctico. Para mí fue una corroboración de tales mezclas participar en AFRICAMERICAS II, con gente de varios pueblos y edades, entre charlas, artes plásticas y canción. El tema de este evento, celebrado en Pittsburgh, era claro: ´´la raza´´. La realidad era clara: ´´no había nadie de raza pura´´; se veía en los rostros la mezcla milenaria de etnias y el deseo general de continuar en ascenso hacia la nueva humanidad, que ya existe en nuestros cuerpos, pero no se hace tan clara en los circuitos de poder. Parece mentira, fantasía y hasta un poco de locura que haya gente que aún segrega al prójimo dando la espalda a su propia sangre. Parece ignorancia, estupidez y maldad el orgullo por la nobleza y la clase en apariencia, de espaldas a la realidad de que nobleza y clase son estados de sangre y alma. Me siento, de pronto, en un reinado paralelo, entre ministros, reyes y pueblo. Los reyes son reyes por su sangre, porque inspiran respeto su mirada y su obrar; los ministros reconocen el liderazgo del alma y saben poner su talento en función con humildad y gozo; el pueblo aporta con auténtica cultura y trabajo en equipo. Permítanme aclarar que este reino paralelo existe y es reino triunfante, porque reconoce lo auténtico en la acción y ha destronado a los falsos reyes, ministros y plebe de un reinado que promueve el valor en la cáscara y reprime, por temor, el jugo en la fruta. Reino gobernado y habitado por gente de alma estrecha que, por falta de brillo en la mirada y calidez en el abrazo, se esconden en trajes caros, coches del año, armas y apariencias huecas para llenar un vacío que da pena y lástima; gente que a golpe de violencia, movidos por la envidia y el odio, han ido calando en nuestra sociedad disfrazados de auténticos líderes y mesías porque son reyes del disfraz. Ahí nace mi devoción por quienes saben reconocer una mirada; su palabra es acción, son verbo hecho carne y trascienden raza, filosofía y religión. Me siento profundamente agradecido por la invitación a este evento, por las manos que me ayudaron a sostener el pincel, por quienes gozaron mi música y por un espacio de integración y un City of Asylum que permitan la manifestación del reino verdadero.

Encuentros David D’ Omni, 2014

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Ensayo fotográfico Africaméricas II. Pittsburgh. Septiembre de 2014 Taller: “Democracia Deliberativa en Pittsburgh y Cuba”, Carnegie Mellon University (CMU) Estimados colegas de la Plataforma de Integración Cubana: El taller fue extremadamente útil y revelador para todos. A continuación un comentario de uno de mis estudiantes de Democracia Deliberativa en CMU: Fantástica sesión. Fue maravilloso poder aprender tanto sobre su cultura y experiencia. Espero con ansiedad otros futuros eventos. Gracias por invitarme. Lavender A Tim Dawson le impresionaron mucho los retos que enfrentan los cubanos en sus esfuerzos por la democracia. Como representante del Programa de Democracia Deliberativa de CMU, tanto él como yo nos comprometemos a dar seguimiento de la mejor forma que podamos y con todos ustedes, organizadores e invitados.

Robert J Cavalier Departmento de Filosofía CMU Co-Director del Programa para Democracia Deliberativa

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Participantes en el Taller. Leonardo Calvo hace uso de la palabra

Tim Dawson expone su trabajo sobre Democracia Deliverativa

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Concierto: “Somos la raíz del cambio: Cuba en el corazón de Pittsburgh”, City of Asylum

Henry Reese, cofundador de City of Asylum, inaugura el concierto Anoche sucedió algo que ni puedo explicar. He estado sonriendo desde entonces. Es increíble ver cómo la música viaje de país en país y, dependiendo de las circunstancias, cómo los raperos toman lo que quieren o deciden en qué enfocarse para desarrollar su propio arte. Sólo porque siento que el riesgo que están corriendo es real son para mí guerreros de los oprimidos, de los cuales deben aprender los de EE. UU. para avanzar en nuestra propia causa. Pude oír la protesta, oír la urgencia en la voz, en el ritmo. Casi lloré. Lo único que se me ocurría pensar era qué coño es un verdadero guerrero. Realmente no creía que existiera gente así. Fueron dos maravillosas voces (David y Raudel) llegando desde diferentes direcciones, pero ambas con muchísimo poder y fuerza. Fabuloso. Bonita Lee Penn, Directora Editorial, Soul Pitt Media

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El auditorio Más que nada, mis hijos tuvieron una experiencia transformacional. Mi hija, en particular, siguió toda la música y ávidamente leyó las traducciones. Durante el periodo de preguntas y respuestas se trataron asuntos de gobierno, raza y pobreza. Mi hija siguió preguntándonos sobre Cuba, el sistema de salud, la raza y la pobreza, las condiciones de vivienda y las experiencias de su padre allá. Quería saber más. Llevó la música del concierto a la escuela para compartirla con sus compañeros de clase en una presentación formal. Gracias al apoyo a este evento y el lugar que se escogió para él, la experiencia de mi hija surtió efecto entre sus amigos, quienes quieren acompañarnos la próxima vez a un evento como éste. Ustedes hicieron posible que nuestra familia tuviera una increíble experiencia, que nos unió más no sólo como familia, sino también como negros y latinos aquí en Pittsburgh. Shawn Alfonso Wells Profesora universitaria

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Raudel

David Dâ&#x20AC;&#x2122;Omni

Entre amigos

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“La otra Cuba” y “Animando Sonrisas”. La Roche College

Profesora Astrid Kersten da la bienvenida El 17 de septiembre de 2014, La Roche College tuvo el privilegio de participar en una fascinante, diversa y extremamente informativa serie de programas colaborativos: “We Are the Root of Change” [Somos la Raíz del Cambio], organizada por la Plataforma de Integración Cubana. La serie se concentró en compartir la cultura y los retos de Cuba contemporánea. La Roche College acogió la exposición fotográfica “Inspiring Smiles: Brightening the Lives of Cuba’s Invisible Children” [Animando Sonrisas: Iluminando la Vida de los Niños Invisibles de Cuba], una maravillosa colección que resalta el trabajo de llevar las artes a los niños pobres y marginados en Cuba. Nos sentimos honrados al poder escuchar, directamente del fotógrafo, en qué consistía el programa de arte y su impacto positivo en los niños. También se presentó un nuevo documental, “The Other Cuba” [La Otra Cuba], que nos ofreció útiles referencias sobre los retos que enfrentan las familias que no se tienen en cuenta por el sistema gubernamental para recibir ayuda o asistencia social. El evento en La Roche incluyó un panel con un fantástico grupo de estudiosos, profesionales, artistas y activistas, quienes respondieron preguntas y conversaron con el público sobre asuntos claves. El programa fue todo un regalo para los estudiantes, profesores y personal de La Roche y la comunidad de North Hills. Estamos deseosos de que nuestra relación continúe en el futuro. Dr. Astrid Kersten. Profesora de Administración y Co-Directora de Ayuda Humanitaria y Desarrollo (Global Development and Humanitarian Aid).

El panel y la proyección

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Concierto y exposición en 720 Records En el concierto de hip-hop de Raudal Collazo y David D’ Omni, y la discusión que le siguió, los activistas hicieron gala de una profunda y analítica crítica social, llena de optimismo, a pesar de la realidad actual en Cuba. Con ese antecedente se produjo un rico intercambio de más de una hora entre los artistas y el público presente (activistas y residentes de la ciudad, artistas, estudiantes y profesores universitarios) en la que intervino activamente el resto del grupo de invitados cubanos. Gracias a Nate que nos ofreció su espacio.

Nuestro anfitrión : Dj Nate

Participantes

Raperos cubanos y americanos (David y Eugenio)

El recuerdo final

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“De Alamar a Alphabet City: Cuba en el corazón de Pittsburgh”. Pintando un mural comunitario con artista cubano David D Omni. City of Asylum En una rica y cálida tarde mi esposa Ingrid y yo fuimos a visitar el mural creado por un grupo interracial de jóvenes locales, estudiantes universitarios, activistas comunitarios, personalidades políticas y culturales, así como los cubanos invitados, pero sobre todo niños, que se sintieron en sus anchas haciendo como que desbarataban la concepción del pintor. La labor educativa, valores humanos y amor al prójimo de David D Omni se impuso para lograr una obra impresionante, “Encuentros,” bajo el auspicio de la Plataforma de Integración Cubana. Algo llamativo del mural fueron sus brillantes colores, alegría y sentido lúdico. También se destaca por su alta calidad. Nos invitaron a Ingrid y a mí a unirnos a la diversión para que hiciéramos nuestra propia contribución pintando también. Se veía la alegría en el rostro de Ingrid. El mural y el día se convirtieron en una metáfora de los que el mundo puede y debe ser: todos trabajando juntos, en alegría y armonía, para producir algo bello. Jamás se nos olvidará ese día, ese proyecto. Fue una fiesta de arte que promovió nuevamente el intercambio entre cubanos y residentes de Pittsburgh. Gracias a David y a la Plataforma de Integración. ¡Ojalá que haya más! Larry Glasco Profesor de la Universidad de Pittsburgh

Profesor Glasco con Campoamor

El trabajo de David con los niños del barrio

Y comienzan sus trazos originales

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Un público heterogéneo

Mamá se siente orgullosa

Ingrid y Sylvia

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Y finaliza â&#x20AC;&#x153;Encuentrosâ&#x20AC;?

El homenaje de sus amigos

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August Wilson Center y el legado africano

Yo soy August tt n medio del programa de actividades AfricÁmericas II, el viernes 19 de noviembre de 2014, nos dirigimos al Centro de la Cultura Afroamericana nombrado en honor al dramaturgo afroestadounidense August Wilson, ganador del Premio Pulitzer, cuyas obras expresan la experiencia negra en Pittsburgh. Nos sorprendieron las puertas cerradas y una multitud de personas congregadas frente al edificio, en medio de toques de tambor y portando carteles en los que se leía “I am August” (Yo soy Augusto). Enseguida nos pusieron al tanto de lo que ocurría. El August Wilson Center (AWC) atravesaba por diversas dificultades financieras y estaba a punto de ser vendido. Tras dedicarse por años a preservar, presentar, interpretar, celebrar y crear el arte, cultura e historia de los afroamericanos en el Oeste de Pensilvania

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y del pueblo afrodescendiente en la diáspora por todo el mundo, el AWC quedaría sin sede. Nos unimos a la manifestación popular, donde confluían varias personalidades y representantes de diversas organizaciones e instituciones. Artistas, activistas, periodistas y profesionales de las más diferentes ramas conformaban el nutrido grupo que crecía constantemente. Allí estaba Janera Solomon, organizadora del movimiento, y otros miembros del Comité por la Recuperación del AWC, junto a figuras del Proyecto de Empoderamiento Político Negro y de 1Hood Media. Vimos a Cecile Springer, Tammy Dixon, Idasa Tariq, Phat Man Dee, Anqwenique Wingfield, Jamila Taylor, Darrell Kinsell, DJ SMI, Lauren Stuparitz y a Paradise X Gray, esposo de Renee Wilson Gray, pariente y descendiente de August Wilson.

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Al cabo la decisión judicial en este caso fue a favor del AWC. Hombres y mujeres, personalidades políticas, sociales, mediáticas y culturales hicieron posible la preservación del legado africano en un centro tan importante, que es parte intrínseca de la identidad nacional estadounidense y de otros muchos países del mundo, entre ellos Cuba.

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La callada molienda (II)

El valor de la memoria

Boris González Arenas Historiador y cineasta Blog Probidad La Habana, Cuba

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l 24 de septiembre de 2009 se realizó en La Habana un debate organizado por el Proyecto Cultural Temas: Cultura agraria, política y sociedad. Entre los invitados al panel estuvo Mavis Álvarez, ingeniera e investigadora, quien afirmó: “¿Cómo se les llama a los que trabajan en las UBPC? ‘Ubepecistas’. ¿Qué es eso, de dónde salió esa palabra, que tradición comporta, qué significa en la cultura agraria cubana ser ubepecista? No significa nada, es una pérdida total de la identidad. (…) ¿Cómo se les está llamando a las personas que trabajan en esas fincas familiares? Siempre se les llamó campesinos; la agricultura campesina es de trabajo y economía familiar; pero ahora se les denomina ‘finqueros’. Ateniéndonos a los patrones culturales, al acervo cultural de este país, ser una cosa o la otra, no es nada. El otro típico nombre que se está usando es usufructuario. Así se ha llamado al que está recibiendo tierras en usufructo por el Decreto Ley 259.”1 Mavis Álvarez anota la política del Estado cubano tendiente a ignorar los nombres de prácticas tradicionales y la falta de contenido, la capacidad de no ser nada, de los que se crean en sustitución. Los azares del nombre Cualquier práctica, agrícola, social, comercial o de otra naturaleza, queda desconectada de su pasado por el solo cambio de nombre. Por muy semejantes que sean las prácticas, la variación del nombre les quita, como mínimo, su identidad, pero la condición de nuevo no consagra la falta de arraigo para un término.

Aún cuando una práctica agrícola haya cambiado poco, algunos eventos podrían demandarle un nuevo nombre. De ser exitoso el cambio, los años darán a la denominación su historia y legitimidad social. Un cochero pasa a ser chofer por la índole del vehículo que conduce; la majestad pasa a ser señorío por el cambio en el sistema social que le pone al frente del Estado; una patriota soberanista se convierte en gusana por la miseria moral del déspota que la denomina. Todas son definiciones que alcanzan notoriedad y, por las razones que sean, determinan nuevos hábitos y prácticas. En las entrevista acopiadas por Maylan Álvarez en La callada molienda, no son pocas las referencias que solo se hicieron corrientes en nuestro país después de 1959: Héroe Nacional del Trabajo, Bon de los 500, miliciano, donante (de sangre), Millonario (por los millones de arrobas de caña cortada), cooperativista… Todas ayudaron a caracterizar el nuevo panorama laboral del país desde muchos puntos de vista, consiguieron generar sentido y por décadas numerosos obreros se posicionaron a su sombra. Sin embargo, toda redefinición entraña también ciertos riesgos de cara al futuro. Como señala Mavis Álvarez, el nuevo término dificulta la identificación si se pierden las razones que lo inspiraron y poco se puede argumentar para conservarlo. De forzar su mantenimiento o implementar nuevas redefiniciones, el concepto y la práctica que pretende nombrar desviarán sus rumbos sin reconocerse. Eso pasó en Cuba cuando el modelo de desarrollo importado de la antigua Unión Soviética colapsó

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con ella y el resto del campo socialista. Décadas de una agricultura ineficiente, extensiva y de altos costos, terminaron de pronto sin que fuera posible, para tantos donantes, millonarios y cooperativistas mantener siquiera la producción de alimentos básicos, sacrificada en pos de la caña de azúcar. Las definiciones son frágiles, pero la ausencia de historia y arraigo las hace aún más débiles. ¿Por qué la insistencia del Estado castrista en desvincular al campesino del nombre que le identifica a través de la historia y del espacio geográfico, como denuncia Mavis Álvarez? Una de las causas de este encono, o cuando menos rechazo del término campesino, es la misma por la que se llama al empresario o comerciante cubano con el término marginal de cuentapropista. El campesino y el comerciante fueron siempre un problema para el socialismo estatista. Ambos trabajan de manera autónoma con el rigor de sus empresas y el conocimiento particular sobre aquello que les ocupa. Así son reacios a totalizaciones propias de las doctrinas. La calidad de la tierra puede variar la forma de cultivo de cualquier hortaliza; el deterioro del suelo, a través de los años, cambia las formas de cultivar en la misma región. Incluso la adaptación de la tecnología y del saber científico es también variable. Para lidiar con tantos parámetros se precisan personas que permanezcan en el lugar por décadas, que se responsabilicen con sus resultados y puedan pasar a sus descendientes el conocimiento adquirido, pero sobre todo que tengan autonomía. Nada de eso está dispuesto a garantizarlo el castrismo, al menos no como derecho, y privar a una persona de autonomía es una acción que se legitima cuando aparece un nombre que lleve implícita esa pérdida. De ahí que el campesino fuera convertido en cooperativista, Héroe Nacional del Trabajo o millonario. Al desmontarse todo el imaginario que lo contenía, vuelve a su casa para ser ubepecista, finquero o cuentapropista. Jamás campesino. El estatismo castrista se pudo dar cuenta rápidamente de la dificultad que ocasiona el trabajador

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autónomo para sus maniobras totalizadoras. Si la Primera Ley de Reforma Agraria (1959) conservó la práctica campesina, la Segunda (1963) consiguió difuminarla2. Las subsiguientes ofensivas revolucionarias contra el pequeño sector privado, que podía de manera artesanal procesar productos del agro, así como la creación de una institución como Acopio, que privó al campesino de la comercialización libre de su producción, junto con las presiones estatales para la integración cooperativa, convirtieron el campo cubano en espacio fértil para la arenga, pero no para la siembra. Así condenaron al campesino. Es arenga el planteo del documento programático sobre la reestructuración de la industria azucarera que Maylan Álvarez recoge en la primera parte de La callada molienda: “Las tierras que liberarían las actuales áreas cañera que ascienden al 62% del área agrícola, se emplearían en la producción ganadera –carne y leche-, en el cultivo de viandas, frijoles, así como de hortalizas en organopónicos y huertos intensivos, lo cual incrementaría la disponibilidad de alimentos para las propias familias azucareras y para toda la población, redundaría en la sustitución de importaciones y en la creación de nuevos empleos para trabajadores cañeros, azucareros y sus familiares. Una parte de esas tierras liberadas de caña se dedicará a áreas forestales, tanto a bosques industriales, con el propósito de utilizar su madera y la pulpa de esta, lo que proporciona un alto valor agregado, como a bosques naturales asociados a la producción de frutas, producto que también demanda el consumo nacional y la exportación.” Atreverse a augurar un futuro de frutas, árboles y vacas para la familia cubana, que ha sido privada de conseguir no ya carnes ni maderas, sino arroz y huevos, linda con lo grotesco. Y si no movió a risa a los campesinos que iban a quedar sin empleo, habrá sido por la conciencia que tenían de la gravedad del anuncio. Semejante declaración es respondida por Luis Pita Suárez, tecnólogo azucarero que testimonió a Maylan Álvarez: “Después de lo del central se creó una granja. La granja agroindustrial Julio


Reyes Cairo. Pero el nombre no se corresponde porque de agro tenía algo, pero de industrial no tenía nada. Era una empresa de nuevo fomento. No tenía una estructura creada. No era rentable tampoco y en la actualidad prácticamente está desintegrada, porque no hay respaldo económico. Incluso tuvimos etapas de dos y hasta tres meses sin cobrar, no se nos podía pagar el salario porque la empresa no tenía cómo buscar el dinero.”3 Al señalar las carencias de una granja supuestamente agroindustrial, Luis Pita señala, como Mavis Álvarez, el nombre mal puesto, la grandilocuencia usada para denominar algo que no existe. Si la euforia revolucionaria permitió la emergencia de un puñado de conceptos, su legitimidad duró lo que los créditos soviéticos pudieron sostener. Con el fracaso que a la revolución le propició Fidel Castro, todos sus términos perdieron sentido. La palabra campesino, que en algún momento pudo haber sido sinónimo de explotado, hombre sin tierra u olvidado, emerge hoy menos por desmentir la precariedad con que antaño se identificaba como para manifestar la iniquidad que los nuevos conceptos encubren. El castrismo sabe eso. La presión que los antiguos términos ejercen para su restablecimiento son el resultado de la evidencia en que ha quedado su despropósito y perversidad. Reynaldo Castro Yedra Como introducción a la entrevista de Reynaldo Castro, a quien Maylan Álvarez dedica, entre otros, su libro; la autora se limita a enumerar sus diversas funciones políticas y laborales: diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular, miembro del Consejo de Estado y del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, fundador del Movimiento Millonario y de la Emulación Socialista en el sector azucarero, y primer Héroe del Trabajo de la República de Cuba. De origen muy humilde, Reynaldo Castro pasó de desconocido cortador de caña, con 18 años en 1959, a ser una de las figuras más mentadas en el panorama laboral cubano de las décadas siguientes. Si un hombre que corta 300 arrobas al día es

un buen machetero, Reynaldo Castro llegó a cortar 2308 arrobas el 28 de abril de 1963, en una competencia de grandes cortadores que ganó frente a los ojos admirados de, entre otros, Ernesto Che Guevara. Reynaldo Castro apunta el desconocimiento como una carencia individual: “Yo no sabía lo que era la producción y era el que más producía en el país, ni sabía qué cosa era el concepto de productividad, ni emulación. Yo estaba haciendo las cosas y no sabía lo que estaba haciendo.”4 Pero en aquello tiempos la sociedad entera compartía el desconocimiento y la incertidumbre sobre algunos aspectos de la realidad. Como tantos otros cubanos, Reynaldo Castro estaba despertando a un nuevo proceso de significaciones, que entrañó para él, gracias a su extraordinario rendimiento, el paso de un apartado pueblo de provincia al centro del poder político. “Yo creo que, en realidad, este fue el comienzo de mi vida”, dice Reynaldo Castro a Maylan Álvarez. Y describe como se vio de pronto durmiendo en las sábanas impecables del Hotel Habana Libre al finalizar el segundo día de estar en La Habana, pues la primera noche no se atrevió a acostarse en ellas. Uno de los estados más enojosos de cualquier miseria se establece con la conformidad y el acomodo que la reproducen, tanto entre los que la padecen como entre quienes están libres de ella. El testimonio de Reynaldo Castro conmueve, porque si bien la revolución se empantanó entre sus crímenes y la consagración de la miseria, no podrá olvidarse aquel instante en que la nación se entregó por entero, como si del programa fundamental de la patria se tratase, a la obra de superar las peores desigualdades. Puede alegarse que ya en aquel momento la revolución cultivaba las semillas de su perversión, pero también se podría afirmar que no hay episodio histórico que no porte en su ejecutoria un alto grado de perjudicados. Cuando hoy nuestros enfermos mentales deambulan entres sus delirios o mueren a la sombra de la vista pública y nuestros hospitales, escuelas o prisiones carecen de agua potable, servicios sanitarios y acomodo mínimo;

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cuando el castrismo niega sin embozo las libertades más elementales y el derecho a construir la hacienda familiar, más demanda el espíritu de algunos momentos de nuestra corta historia independiente que los cubanos comprendan la noción de patria que insta a superar de conjunto las peores condiciones. Para Reynaldo Castro, quien a diferencia de Alberto Perret renació por aquellos días en que comenzaba la revolución y el castrismo era impensable, el abandono de los trabajadores azucareros es algo muy triste. Entre los ancianos entrevistados por Maylan Álvarez, su testimonio permite intuir mejor las tensiones que se derivan de la afinidad con la revolución de Fidel Castro y la conciencia del deterioro, el abandono y el olvido en que tal afinidad sumió a los trabajadores de la industria azucarera: “Si yo tuviera eso en mis manos los hubiera dejado cerrados, darle mantenimiento, engrasarlos y hubiera esperado a ver qué pasaba. No los demolía. No fueron desactivados, fueron demolidos. (…) Los hierros grandes… los picaron con antorchas y los vendieron para materias primas. … pero hubo hasta robos. (…) Aquí hay gente que se ha hecho de dinero vendiendo chatarra. ¿Quién tiene chatarra en este país? El Estado. Había personas que parecían un bando de tiñosas sobre un animal muerto: picando hierros con oxígeno y acetileno. ¿Y el oxígeno y el acetileno de quién es? También del Estado. Fueron cosas que se toleraron, barbaridades que se toleraron.”5 Si la decisión de destruir nuestros centrales o conservarlos no estuvo en las manos del obrero Reynaldo Castro, como él mismo dice, con su historia de machetero y dirigente político, no es difícil comprender que no estuvo en manos de ningún trabajador y que en un país donde todas las categorías humanas fueron sacrificadas en pos de aquella que lo define como obrero, el fin de nuestra principal estructura agroindustrial fue decidido al margen de los cubanos. Sin embargo, Reynaldo Castro se refiere a los que mandaron a destruir los centrales y acabar con el paisaje centenario de tantos pueblos sin usar los calificativos que sí está dispuesto a aplicar para

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particulares que se mezclaron, buscando el beneficio individual, a la corriente de destrucción desatada por el Estado. No es bárbara la revolución ni Fidel Castro es una tiñosa, pero sí lo son los otros, a los que es fácil posicionar allí donde el castrismo depositó, por décadas, todos los agravios; allí donde reúne y busca confundir a los criminales con los opositores políticos. La tensión intelectual que sufren estos hombres entregados a la manera de Reynaldo Castro, se puede comprobar también con Pedro Pablo Castañeda, quien afirma en la entrevista con Maylan Álvarez: “Después que pararon el central, las gentes se han sentido muy tristes, como si hubieran perdido la vida. Después que el central paró la gente perdió el ánimo. Pero el concepto revolucionario sí lo mantenemos. Ahora, esa alegría de cuando molía el central, decayó.”6 El castrismo exige a sus adeptos una tarea ingrata: desgranar de la revolución los elementos que le pudieron parecer constitutivos. La vida, la alegría y el ánimo, algo que la propaganda castrista no se cansa de exaltar como propiamente revolucionarios, pueden ser secuestrados sin que parezca necesario disminuir el “concepto revolucionario”. Pero no todos los testimonios recogidos por Maylan Álvarez muestran esta peculiaridad en el análisis. Gladys Abreu Cárdenas defiende el valor relativo de la llamada Tarea Álvaro Reynoso: aplicar el estudio como empleo para decenas de miles de trabajadores que quedaron sin vínculo laboral con el cierre de los centrales. “En medio de la tarea llegó la resolución esa, la de jubilarte antes de cumplir la edad y muchas personas se acogieron a esto. Por eso te digo que yo creo que cumplió su objetivo: el de adaptar a las personas a no ser más lo que fueron. Y a partir de ahí empezar otra vida. Esa otra vida ha estado marcada por el canibalismo. Así yo le llamo al desmantelamiento del central, lo mismo por parte del Gobierno que de las personas de por aquí. Por parte del Gobierno, todos los que tienen que ver con Materias Primas. Eso alguien lo ha tenido que autorizar. Ha sido catastrófico. Han llegado con equipos de oxicorte y a cortar por pedazos el central y llenar camiones y camiones de las piezas


que dieron de comer a tanta gente. Daba mucho sentimiento ver los camiones grandes esos desfilar por el medio del central, para La Habana con todo cortado para chatarra.”7 No limita Gladys el canibalismo a “las personas de por aquí”, sino que lo extiende también al gobierno. Y no es difícil suponer que el Estado protagonizó tamaña destrucción para dar curso a una corriente extraordinaria de restos en la que “las personas de por aquí” —o las “tiñosas” de que habla Reynaldo Castro— solo pueden pretender ganancia de pescadores. El legado de Maylan Álvarez Maylan Álvarez se suma, con La callada Molienda, a un grupo de autores que han estudiado el fenómeno del cultivo del azúcar en Cuba y su importancia para la nación. En las ciencias sociales, el testimonio resulta de una utilidad invaluable y, con los años, ha devenido un género dentro de las investigaciones históricas. El Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau premió La callada Molienda y se adelanta así en la estimación de esta forma de rescate histórico compilando registros de las existencias individuales. En declaración para la revista Bohemia, Víctor Casaus, Director del Centro Pablo de la Torriente Brau, puntualizó: “Algunos piensan en el país que debe reflejarse la cotidianidad de manera edulcorada, como si no hubiera conflictos; sin embargo, lo que mueve la sociedad, las ideas, son justamente las contradicciones. Y el género testimonial posee una capacidad singular de mostrarlas. Si se orienta y se estimula que aborde nuestra realidad, con sentido crítico, participativo, responsable, el testimonio tiene mucho que decir todavía.”8 Ese fenómeno extraño que fue la revolución cubana, inspirada por un afán de justicia que no reparó en procedimientos y naturalizó el crimen para su consecución, fue superado por la fracción que los cometió y que consiguió, para su escueto grupo de ejecutores, el uso del poder, la violencia y la fortuna.

Si de la revolución se puede aislar algún sentimiento límpido, ese parece habitar en el propósito de Maylan Álvarez. Sólo que La callada molienda —y esa es otra virtud de la autora— no pone énfasis lastimero para encubrir la exclusión ni la defección del reconocimiento colectivo al magnificar el individuo aislado. Ambos son también un producto de la revolución y el castrismo los convirtió en su sino. Notas: 1-Temas No. 61 (2010), p. 94 2-Opinión semejante puede encontrarse en otro participante del mismo debate. Armando Nova subraya: “Después del Triunfo de la Revolución se realiza la anhelada reforma agraria. Primero, la de 1959 y después la de 1963, mediante sendas leyes. Esto provocó cambios estructurales significativos (…) pues entregó la propiedad de la tierra al que la trabajaba en ese momento y no era dueño de ella, ya fuera precarista, arrendatario, subarrendatario, etc. Ese fue un paso muy importante; pero realmente la Reforma Agraria no hizo una total distribución de la tierra de los latifundios expropiados, por cuanto, al finalizar 1963, 75% de la tierra estaba en manos del Estado, así como todo el ciclo de producción, distribución, comercialización, etc. Este fenómeno (…) no favoreció la vinculación del hombre rural a la tierra, más bien contribuyó a su separación, y le dio continuidad a lo heredado. Era el latifundio en otra modalidad, cualitativamente diferente en cuando a su finalidad, pero que también enajenaba al trabajador agrícola”. 3-ÁLVAREZ, Maylan (2011). La callada molienda. Ediciones La Memoria. La Habana, p. 174 4-Ibidem, p. 92 5- Ibidem, p. 105 6- Ibidem, p. 186 7- Ibidem, p. 184 8-CHAPPI, Tania: “De primera mano”, Bohemia, 7 de febrero de 2014, p. 66.

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Capítulo cubano de la leyenda negra española El valor de la memoria

Roberto G. Castell Escritor, novelista y periodista Batabanó, Mayabeque, Cuba

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n la jerga criolla se alude al envenenamiento. Suele decirse que los cubanos estamos envenenados tras cincuenta años de propaganda. A mí, por ejemplo, me costó trabajo hacer justicia a las guerrillas que operaron en el Escambray en la década del sesenta. Mi primera reacción fue calificar de reaccionario, y valga la redundancia, aquel ejemplar de la revista Encuentro que echaba por tierra la oficialistamente constituida teoría del bandidaje, achacada por el castrismo a dichos grupos guerrilleros. Me llevó tiempo desarraigar de mi psiquis profunda la huella dejada por películas, seriales de televisión, telenovelas, aventuras y literatura que pertinazmente demonizaron la acción y los verdaderos objetivos de dichos grupos armados. El envenenamiento por demagogia tiene en el español Julián Juderías un teórico clave. En La leyenda negra (1914), Juderías llama la atención sobre el conjunto de opiniones negativas vertidas sobre España, en función de la conquista y colonización de América, por sus más acérrimos enemigos, especialmente Inglaterra, con el objetivo de atacar los intereses y mermar la influencia de la entonces mayor potencia de la tierra. En el capítulo medular de la Inquisición, Juderías subraya que no representa nada extraordinario dentro de la época, ni más ni menos cruel que otras instituciones de Alemania, Inglaterra, Francia o Suiza. No obstante dejar claro que no la defiende por considerarla un tribunal cruel, la sitúa en el contexto de la época, al subrayar que fue un instrumento en manos de los reyes para mantener

en la península la cohesión espiritual que faltó por completo en los demás países, lo cual impidió que España fuese teatro de guerras de religión, que hubieran causado un número de víctimas infinitamente superior al que se atribuye a la represión inquisitorial exagerada por sus detractores. Por estas opiniones se le llegó a considerar reaccionario, aunque más tarde su biógrafo demostrara que, en realidad, Juderías fuera un destacado regeneracionista. Se plantea que Inglaterra fue pionera en el fomento de la leyenda, a través de los incipientes medios masivos de comunicación, en este caso la imprenta, con la edición del anticatólico Libro de los mártires, de John Fox. Tres siglos más tarde, los descendientes de estos pueblos, asentados al norte del nuevo mundo, heredarán las tácticas demagógicas de sus antecesores para emplearlas en sus fines expansionistas sobre el antiguo imperio español. En el capítulo cubano de La leyenda…, la política norteamericana incursiona en una versión actualizada para justificar su intervención en lo que su historiografía llama la Guerra de Cuba. Un edicto oficial en la Inglaterra de 1570 dispone que toda catedral y hogar de cualquier miembro del clero disponga de un ejemplar de la segunda edición del Libro de los mártires, entre otras razones para incentivar el nacionalismo a través del odio al enemigo. Tres siglos después, en América, las formas cambian, pero no los objetivos. Los magnates de la prensa neoyorkina, William Randolph Hearst y


Joseph Pulitzer, mantienen una tenaz lucha por mayor circulación de sus respectivos periódicos. A ambos se les atribuye la creación de un nuevo estilo de periodismo difamatorio, que habría de ser conocido como prensa amarilla. La guerra hispano-estadounidense se considera un punto de inflexión tanto en la historia de la propaganda, como en el uso de dicho periodismo. Hearst y Pulitzer enviaron corresponsales a Cuba para cubrir el conflicto, quienes al no ser capaces de obtener informes fiables acabaron por inventarse la mayor parte de las historias y publicaron artículos sensacionalistas sobre la base de informantes de dudosa procedencia. Un inusual Elpidio Valdés irrumpe en 1995 en coproducción con España, durante el gobierno socialista de Felipe González y el apogeo de las inversiones españolas en Cuba. El tema central alude sin éxito a una descontextualizada frase atribuida a Maceo: preferir unirse a los españoles en caso de intervención norteamericana. Cuatro años después, ya en el gobierno del derechista Aznar y gracias a Hugo Chávez, Castro puede darse el lujo de poner fin a la luna de miel con España y abrir otro nuevo inciso en el capítulo cubano de La leyenda… con el reclamo para Cuba el estatus de primera víctima de lo que luego sería el fascismo, equiparando la reconcentración de Valeriano Weyler a los futuros campos de exterminio nazi. Si bien los primeros Elpidio Valdés logran identificar a mi generación, nacida en la década del 70, con el personaje y su cerril expresión del patriotismo, el resto de los intentos de fomentar la leyenda a través de dibujos animados, fracasa. Los hacendados españoles de la serie animada El negrito cimarrón ni remotamente alcanzan la frescura matizada de los soldados peninsulares de Elpidio. Las ocurrencias de los panchos brillan por su ausencia entre los aristócratas y el prelado. Demasiado cliché para la inteligencia del público al que se destina. A diferencia del simpático, aunque negativo, General Resoplez, Don Cacafuco resulta un engendro difuso y nada creíble del peor guión estalinista. Un esperpento condenado al

fracaso, con el cual la demagogia castrista pretende demonizar la cultura europea y granjearse de paso la simpatía de la africana. A partir de los años noventa, con el regreso de la política nacional a un laicismo controlado, la manipulación de las religiones de origen africano es una táctica clave para mantener en el brasero el capítulo cubano de la leyenda negra española. En el boom de la salsa que señorea la música de los noventa, abundan las referencias a las deidades del panteón africano. Lo mismo que en los policíacos de factura nacional, con personajes que encarnan a sacerdotes yorubas y practicantes de la llamada santería, por ejemplo: Toña la Negra, el santero del popular Su propia guerra. Casi todos tienen el perfil de “revolucionarios incomprendidos” en sus tradiciones. El sacerdote, el feligrés católico, sigue brillando por su ausencia durante esa década y las siguientes. En medio siglo de castrismo, acaso uno solo personaje ha encarnado en televisión: el Padre Miguel, de la telenovela Sol de Batey (1986). No es de extrañar que, a fines de los noventa o inicios de los 2000, una publicación católica se quejó de la velada intención del gobierno de “vender” como religión nacional a las de origen africano. No es de extrañar la observación, si nos fijamos en los dramatizados que nos llegan de Brasil, con el cual guardamos no pocas similitudes y en los cuales no hay objeción alguna en poner en la balanza ambas tradiciones nacionales: católica y africana. El motivo es elemental al adoctrinamiento estalinista. Las religiones de origen africano carecen de sentido civilista que se proyecte más allá del yo y el tú, más allá de la lógica consultor-consultado. Consultado que “pide” salud, dinero o prosperidad para él y su familia, y consultor que “ilumina” lo que debe hacerse y ofrendarse para obtenerlo. De las religiones, esta es la que menos hace peligrar el adoctrinamiento, mientras que la religión traída por los conquistadores, por el contrario, hunde sus raíces en encíclicas que condenan explícitamente al comunismo y que lo enfrentan y lo cuestionan fuertemente en el terreno social.

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En el ámbito académico, La leyenda… campea a sus anchas. El capítulo cubano da inicio con la rebelión de Hatuey, que se instala en nuestra cultura popular con el “no quiero ir al cielo si para allá van los españoles”. Así lo recoge la historia, en el sentido demagógico y poco objetivo del contexto. Cuando el niño termina de escuchar el relato de boca del maestro, queda con la sensación, ya para toda la vida, de que fue la iglesia quien quemó al indio rebelde. Es más; queda la iglesia española como aplastadora del primer conato de cubanía. En ningún momento se explica que la hoguera fue uno de los castigos más comunes de la época ni que la conquista fue llevada a cabo por hombres analfabetos, aventureros, ex presidiarios y toda clase de elementos con apetitos y ambiciones, que nada tuvieron que ver con el espíritus excelso del padre Las Casas, Juan de la Cruz, Ignacio de Loyola o Teresa de Jesús. Más para acá, en el tablero cronológico, la historiografía castrista se da a la tarea de simplificar el fenómeno del sincretismo religioso criollo arrojando otro leño a la leyenda. Acá se saca de contexto la idea de la evangelización como un atenuante —casi nada efectivo— a la barbarie y codicia de los hacendados, ya sean criollos o peninsulares, así como de políticos y funcionarios corruptos en tiempos de España. No obstante, el saldo positivo que arroja el sincretismo criollo como uno de los pilares de la cubanía tiene su mayor contribución, tal vez, en la fusión de las dos principales culturas que hoy hacen lo cubano. La historiografía castrista mata dos pájaros de un tiro al distorsionar el complejísimo fenómeno en dos o tres oraciones fáciles de digerir: los esclavos, para evitar la represión religiosa, el fuerte adoctrinamiento católico, disfrazan sus orishas con los nombres de los santos traídos desde España. Así, de paso, el castrismo se agencia un argumento más a la teoría de la religiónopio-del-pueblo y suma otro en favor del mito de liberador de la población de color. Sin embargo, en mi imaginación no cabe la idea de un hacendado o un mayoral, católico fanático adoctrinando con fervor a los esclavos. Cabrá en la de un Tomás Gutiérrez Alea, en sus intentos de

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hacer del cine un arma de la lucha de clases, pero no en la mía. En la mía cabe el aristócrata o burgués explotador, el asesino, el violador, el sádico indiferente a los asuntos religiosos. Y cabe, es justo reconocer, el hacendado piadoso que hace todo lo que está a su alcance para reducir al mínimo el sufrimiento del otro en una circunstancia que heredó. Pero no cabe el católico fanático. Entre los esclavistas norteamericanos, tal vez alguno haya mandado a azotar esclavos en el nombre de Cristo. Pero en países de ascendencia católica, como Cuba y Brasil, el adjetivo fuerte no ensambla con la idea del adoctrinamiento religioso. Basta con un simple discurrir: cada feligrés protestante es también un ministro religioso, independiente a la capacidad intelectual que tenga o no para interpretar las Escrituras a su albedrío. Contrario al feligrés católico, al que no se le exige, porque no es deseable, un esfuerzo intelectual más allá de sus posibilidades, precisamente para evitar su caída en el fanatismo. La libre interpretación de las Escrituras se enmarca en los fundamentos protestantes (fundamentalismo), no en la doctrina católica, que se decanta por interpretar las Escrituras a la luz de la tradición. Por otro lado, el celibato de los curas siempre ha sido objeto de resquemor por parte del machismo hispano, que por lo general relega los asuntos religiosos —la asistencia a la misa dominical— a las mujeres de la familia. Una de las razones de Juderías para justificar su teoría de la Leyenda negra…, es que el arranque coincide con el Siglo de Oro español. La literatura y el arte clásico, por naturaleza, además de requerir de un clima de libertad, no admiten manipulaciones. Así que no es de extrañar que el arte serio de la época no dé fe de su existencia. No es extraño que para universalizar la leyenda haya tenido que esperarse a la distorsión centenaria (un par de siglos de tardanza) en el siglo XIX a manos de dos grandes: Goya y Dostoievski, según Edward Peters (Inquisition, 1989). Algo parecido ocurre en el capítulo cubano. Tiene que esperar a la segunda mitad del siglo XX para tomar forma en la academia castrista con su fuerte


aparato de propaganda antiamericana, antiespañola y anticatólica. No obstante, aún la literatura de ficción no se ha hecho eco de la teoría del sincretismo, no ya como dialéctica espontánea, fecunda y evolutiva, sino como imposición degenerativa calculada por la clase dominante. Acaso el ensayo, con mayor o menor acierto, ha sido quien más ha coqueteado con La leyenda…, porque ni siquiera los dramatizados televisivos, de la peor factura, han logrado llevar a la ficción el fenómeno de marras. Tiene que esperarse a la segunda mitad del XX, porque en la primera mitad no hubiese tenido efecto debido a la fuerte inmigración peninsular,

que evita la idealización de supuestas malvadas costumbres y creencias de los españoles. Pero ya en el castrismo, el proceso de envenenamiento por demagogia arranca en las escuelas y universidades instalando procesos mnémicos que la mayoría de los estudiantes, con independencia del nivel de inteligencia, arrastrarán de por vida. Así que el cliché de la revolución que “hace persona” al cubano de etnia africana, que no solo lo libera del racismo, sino que “desenmascara” el oscurantismo de la religión “impuesta” por la clase dominante en el pasado, bebe directamente de La leyenda negra española en su capítulo cubano.

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Colombia y Cuba en el escenario de la “Paz Tropical” Mitchel J. Ovalle R. Abogado y politólogo colombiano Analista político internacional Buenos Aires, Argentina

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o podemos ser indiferentes a un proceso de cambio al interior de Cuba… es tiempo de superar la parálisis que lleva a la terquedad, por el bien del pueblo cubano", fueron las palabras del reelecto presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, en su discurso inaugural de la Cumbre de las Américas celebrada en Cartagena de Indias (Colombia) en abril del 2012. Muchos han sido los esfuerzos que, durante décadas, los diferentes mandatarios de Colombia han desplegado con el propósito de mantener buenas relaciones dentro del complejo contexto internacional para compensar de cierta forma que a nivel interno, por motivo del conflicto armado que lleva más de 50 años desangrando al país, poco o nada de lo apostado por la paz ha resultado efectivo. Es evidente la actitud que han tenido varios gobiernos colombianos frente a una gran cantidad de problemas internos: “Estando bien con los de afuera, a lo mejor nos puedan ayudar en algo con lo de adentro”. Así se traduce coloquialmente la esperanza del país en la cooperación internacional, que tiene como colaborador de antaño al gobierno de los Estados Unidos. La lucha por la paz continúa y hay unanimidad en reconocer que la fusión del apoyo externo con la buena voluntad de la insti-

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tucionalidad nacional es fundamental para desvanecer con prontitud la pesadilla del conflicto armado. Ahora bien, tras la solidaria afirmación del presidente Santos, que evidenciaba por aquella época una particular cercanía entre Colombia y Cuba, se hizo pública meses después la organización de una mesa de diálogo entre el gobierno colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), grupo guerrillero contra el que el gobierno ha librado una cruenta batalla por durante más de medio siglo, a través de la cual se pretende lograr la paz para el país. Los diálogos se iniciaron a fines del año 2012, con sede primera Oslo (Noruega) y posteriormente La Habana (Cuba), donde en la actualidad continúa desarrollándose este proceso. De esta manera, Cuba y Noruega actúan como garantes, mientras Chile y Venezuela fungen como acompañantes. En el terreno específico del trato entre Colombia y Cuba, hay que volver sobre la afirmación del presidente Santos, pues a pesar de su reducida extensión tiene una profunda connotación. Antes de entrar a analizar aquellas palabras que en cierta forma hacen alarde del folclor político nacional, es menester definir brevemente el contexto bajo el cual se formó el concepto de Paz Tropical, para luego proceder a su definición. Vale destacar que


dicha noción es una construcción propia, derivada del análisis de la realidad. Así, este concepto tiene una base más bien empírica, producto del actuar de diferentes jefes de Estado y de gobierno quienes en múltiples oportunidades, bajo el mágico efecto del ambiente caribeño, han debatido el tema de la paz en medio de engalanados cocteles, frescos atuendos, una que otra muestra folclórica y sonrisas que, además de cordialidad, transmiten un claro mensaje: “Lo que hagas de fronteras para adentro es problema tuyo y desde que no me afecte, viviremos en paz”. Este escenario parcialmente aislado de tensión por motivos de conveniencia, es sin duda alguna latinoamericano. Trazado su contexto, la Paz Tropical se define como “un estado de tranquilidad y buena relación entre los gobiernos de la comunidad política latinoamericana, que con un criterio basado en la permisividad por conveniencia, promueven una armonía regional que no es consecuente con su orden interno e ignoran el comportamiento de sus homólogos en el terreno local, siempre que el acercamiento genere beneficios recíprocos para las partes”. La noción comprende, por contagio político, a los países de América Latina que no están ubicados en la zona intertropical. Este concepto constituye el eje fundamental del presente artículo y sus elementos están involucrados en la dinámica de la relación entre Colombia y Cuba. Es así como resulta ineludible plantear la pregunta: ¿Qué habrá querido decir el presidente Santos con “No podemos ser indiferentes a un proceso de cambio al interior de Cuba”? Pues bien, su respuesta ha venido construyéndose a través de los últimos años y parece que este, así como muchos otros llamados a dejar de lado la indiferencia con la Isla, ha tenido eco en la comunidad internacional. En primera instancia, se podría pensar ingenuamente que Santos intentó inducir a sus colegas a que brindaran apoyo y formularan propuestas para que a nivel interno, Cuba avanzara en la ejecución de una reforma sustancial de su modelo

político y económico. Sin embargo, como el principio de no intervención en los asuntos internos de los Estados es sagrado y tanto el oficialismo cubano como los demás gobiernos lo tienen muy claro, esta interpretación resulta un verdadero saludo a la bandera y se configura, por el contrario, lo que en realidad se debía esperar de tal solución a la indiferencia: un gobierno cubano encontrando espacios de participación dentro de la esfera internacional, reconocido por sus homólogos y triunfando una vez más sobre las “estrictas” cláusulas que, en el marco normativo de las organizaciones internacionales, obligan a los gobiernos al comportamiento democrático, que garantice las libertades civiles y políticas de sus ciudadanos. Que Cuba participe en encuentros internacionales como la Cumbre de las Américas, genera opiniones encontradas, especialmente entre los contradictores del régimen, pues por una parte reconocen la importancia de que la Isla esté presente en un evento que involucra a todos los países de América, con una considerable aceptación dentro de la comunidad internacional e incremento del optimismo por los enormes beneficios que esto le traería, tanto en materia política como económica. Por otro lado, no toleran que el gobierno oficialista adquiera legitimidad dentro del escenario internacional, sin que se tome en cuenta la constante violación de derechos humanos en la Isla. Así, la postura de un gran conglomerado se concreta de la siguiente manera: “Reconocimiento y apoyo internacional para Cuba sí, pero no así”. Entonces, ¿cuál vendría siendo ese verdadero proceso de cambio al interior de Cuba? Si de algo se debe tener certeza es que, a pesar de la permisividad de algunos gobiernos con el comportamiento del régimen oficialista cubano, aquellos no integrarían un país que no satisfaga de manera real sus intereses políticos y económicos. En esta lógica, debieron contemplar de manera previa una serie de reformas o, por lo menos, una intención de mejoría por el gobierno de Castro en los asuntos que les conciernen, para así avanzar en el proceso de integración.

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Frente al mencionado proceso de cambio y los últimos avances positivos del gobierno cubano en sus relaciones diplomáticas, que entre otras cosas apuntan al reconocimiento como “agente de paz” dentro de la región, se debe destacar que, pese a las restricciones impuestas desde hace varias décadas al comercio, la inversión y la movilidad por Estados Unidos, el oficialismo ha tenido éxito en la formación de nuevas alianzas con sus vecinos regionales, los cuales han mostrado un significativo interés económico y político en el futuro del sistema cubano, que ya ha empezado a despegar tras el levantamiento de las restricciones de los viajes a sus ciudadanos y la prestación de un mejor servicio de telecomunicaciones. Cabe resaltar que no solo los vecinos han olfateado las ventajas de este intento de cambio, pues la buena disposición mostrada por el gobierno de Castro ha acaparado la atención de la Unión Europea, que el 10 de Febrero de 2014 tomó la decisión de hacer un nuevo esfuerzo para encontrar un acuerdo plausible con Cuba, que facilite el comercio y la inversión e institucionalice un diálogo sobre derechos humanos. Se aguarda el llamado “Diálogo Político y Acuerdo de Cooperación” hacia finales del 2015, pero la posición cubana frente a esta intención de apoyar reformas relativas al mercado y los derechos humanos a través del acuerdo ha sido contundente: el cambio en Cuba no ocurrirá por motivo de la presión externa. Así se ratifica la convicción del gobierno en el tratamiento de su política exterior. Es indiscutible que, de concretarse dicho acuerdo de cooperación, los beneficios para Cuba serían mayores en el ámbito político que en el económico, pues representaría una forma de demostrarle a Estados Unidos la capacidad diplomática que tiene para la aceptación formal de su modelo económico y su estructura gubernamental en el ámbito internacional, retando una vez más la postura norteamericana que insiste en el cambio de régimen como requisito para consolidar cualquier vínculo diplomático. En este sentido, Cuba insinúa que, tras el pujante reconocimiento internacional de su gobierno, es momento de que

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Washington también empiece a sintonizar con La Habana. Profundizando en la afinidad de Colombia y Cuba con la Paz Tropical, se debe destacar, como hecho igualmente reciente, la celebración de la cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) en La Habana a fines de enero de 2014. Se demostró que la Isla ha vuelto a posicionarse como un país importante dentro de la comunidad internacional, reconociéndosele su cuidadoso equilibrio frente a los divergentes intereses de los Estados de la zona y sus esfuerzos por fomentar una voz regional sin tendencia ideológicamente marcada. Actitudes que, a pesar de ser admitidas de forma generalizada, deben contemplarse con cierta reserva, pues irónicamente aún no se devela la coherencia entre el funcionamiento interno del gobierno cubano y lo que ha suscrito en los organismos internacionales. La organización de la Cumbre de la CELAC dejó a Cuba, como buen antecedente, la “Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz”. Más allá de haberse consolidado un instrumento que fomenta el trato pacífico entre los países de la región, se fortaleció su anhelo de mostrarse al mundo como embajador de la paz. Cuando la definición de Paz Tropical menciona que los gobiernos “promueven una armonía regional que no es consecuente con su orden interno”, la pregunta es: ¿Cómo hace un país para construir un ambiente pacífico para los demás, sin estar en paz consigo mismo? Así, en virtud de la lógica de la Paz Tropical, la respuesta corta halla sustento en un proverbio popular: “Ayúdate que yo te ayudaré”, pero traspasando la perspectiva celestial. Un buen punto de partida para encontrar la respuesta humana toma cuerpo en la postura del presidente Santos: “Es tiempo de superar la parálisis que lleva a la terquedad, por el bien del pueblo cubano”. Esta frase fue emitida en el discurso inaugural de la Cumbre de las Américas del 2012 y se valora la mención en tono de súplica que el presidente hace a favor del bienestar de los cubanos, quienes


muchas veces son olvidados por aquellos que debaten la situación de Cuba y se concentran únicamente en el funcionamiento institucional. Sin embargo, como en todo discurso político, el mensaje va más allá de esta altruista referencia y tiene un especial destinatario: Estados Unidos. En este sentido, los esfuerzos del gobierno colombiano por estrechar los vínculos entre los gobierno cubano y estadounidense se han intensificado desde que La Habana se consolidó como sede del proceso de paz que adelantan el gobierno colombiano y las FARC. Hay que tener en cuenta, además, que la solución del conflicto bilateral entre Colombia y Venezuela no habría tenido lugar sin la buena intermediación de Cuba. De este modo, la dinámica colombo-cubana se puede describir brevemente a través de un diálogo ficticio, pero realista. Así, Colombia empieza expresándole a Cuba: “Ayúdese reformando su sistema político y económico, muestre una buena imagen, garantizar una efectiva ejecución de mi proceso de paz con las FARC y que este concluya con un exitoso acuerdo le dará mayor visibilidad, así podremos junto con los vecinos, interceder más intensamente por usted dentro de la escena internacional”. Cuba responde con cierto tono autoritario: “Yo soy quien toma las decisiones, pero tendré en cuenta esas recomendaciones. Ayúdese usted también teniendo paciencia con el proceso, no se vaya a levantar de la mesa y sea más comprensivo con mis camaradas de las FARC, que de eso depende en gran parte la efectividad de mi colaboración”. Probablemente Colombia y Cuba estén tomando el rumbo acertado para la consecución de sus objetivos, pero evidentemente falta un largo camino por recorrer hasta su propia paz, aquella que, más allá de solucionar las controversias de los conflictos, garantice de manera efectiva el ejercicio y la protección de los derechos humanos. De este modo, Colombia continúa soportando el flagelo del conflicto armado interno que le ha impedido estar en paz consigo misma por durante más de 50 años, aunque los diferentes gobiernos han propendido por mantener buenas relaciones con los demás países, aspecto que actualmente está dando

sus frutos tras manifestarse un apoyo masivo de la comunidad internacional al proceso de paz. Este apoyo es motivado, entre otras cosas, por la implementación del modelo de Justicia Transicional, que a pesar de su ambicioso discurso sobre la verdad, la justicia, la reparación y la garantía de no repetición, no ha logrado satisfacer las demandas de muchos colombianos, entre ellos las víctimas, quienes se han sentido excluidas y desprotegidas por un gobierno que, de manera reiterada, ha omitido la presencia de actores importantes en asuntos que los involucran; en el caso del proceso de paz, las víctimas han tenido una escasa participación, lo cual fortalece el escepticismo, prolonga el resentimiento y pone en tela de juicio el compromiso de Colombia con los derechos humanos. El caso de Cuba resulta paradójico, pues aquella pretensión de consolidarse en la escena internacional como un “agente de paz” no guarda coherencia con el funcionamiento de su sistema legal e institucional de partido único, que omite la aplicabilidad de las cláusulas democráticas instituidas internacionalmente para que los Estados se comprometan al funcionamiento interno acorde con el respeto de los derechos humanos, las libertades fundamentales, el acceso al poder y su ejercicio con sujeción al Estado de Derecho, así como la celebración de elecciones periódicas, libres, justas y basadas en el sufragio universal; el régimen plural de partidos y organizaciones políticas y la separación e independencia de los poderes públicos. Cuba no está en paz consigo misma, principalmente porque impide la libre participación de la sociedad civil a través de su forma de gobierno, basada en la supremacía del poder del Estado sobre los derechos humanos, que con frecuencia son vulnerados por las acciones arbitrarias del régimen. Debe recordarse que la permisividad por conveniencia, elemento de la Paz Tropical, es el eje conductor de las relaciones entre los gobiernos latinoamericanos. De lograrse un acuerdo de paz que permita desvanecer uno de los conflictos internos más largos de la historia de América, no solo Colombia, sino

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también todos los países latinoamericanos intentarán convencer a los Estados Unidos de que renuncie a la terquedad, supere la parálisis con Cuba y la deje de catalogar como “Estado patrocinador del terrorismo”. La presión es cada vez más fuerte y, como se ha vuelto habitual, la Cumbre de las Américas vuelve a ser el escenario que aboga por la participación de Cuba dentro de la esfera regional. Muchos países latinoamericanos han condicionado su asistencia a la próxima edición, a celebrarse en Panamá en mayo de 2015, a la efectiva participación de Cuba. Diferentes gobiernos velan por la reconciliación entre Cuba y Estados Unidos siendo permisivos con la situación de exclusión de la sociedad civil que se vive dentro de la Isla y la constante violación de las cláusulas democráticas suscritas por el régimen en diferentes organizaciones internacionales. La Carta Democrática Interamericana es contundente en su artículo primero: “Los pueblos de América tienen derecho a la democracia y sus gobiernos la obligación de promoverla y defenderla". Por tal motivo, tanto Colombia como los demás países de América Latina deben exigirle a Cuba un verdadero compromiso de transforma-

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ción política como requisito esencial para su integración al Sistema Interamericano y dar así por terminado el aislamiento que ha tenido que soportar el pueblo cubano durante varias décadas. Que Cuba esté presente en la próxima Cumbre, solo si participa el espíritu del noble comprometido y no del villano timador. Considerar que la paz se construye de cualquier manera o de la forma en que unos pocos creen, sin permitir la participación de la sociedad civil, constituye un grave atentado contra la democracia y los derechos humanos. Colombia y Cuba deben seguir esforzándose por limar las asperezas internas, para de ahí sí saltar al escenario internacional a lucir con vehemencia el resultado de un proceso de pacificación que no consista solamente en reducir la tensión tanto dentro como fuera del país, sino que también garantice un trato justo e incluyente a todos los sectores de la sociedad. Solo así podrán ser reconocidos como honorables agentes de paz dentro de la región, dejando a un lado la apariencia y demostrando que no es una cuestión de conveniencia, sino de transparencia, cambiar la Paz Tropical por una paz cierta y real.

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Manuel Cuesta Morúa, La normalización de la brecha / Leonardo Calvo Cárdenas, En el camino de la igualdad y la justicia / Rogelio Montesinos...

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