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Sobre la educación interactiva y los retos de educar en nuestro tiempo digital1 Este texto escrito por Marcos Silva, da cuenta de la necesidad de asumir lo digital en el sistema de educación, habla de los retos y las contraposiciones que este tema genera sobre todo en los docentes, al mismo tiempo teoriza sobre la importancia de asumir temas como la interacción y lo hipertextual para contrarrestar lo que él denomina la crisis de la educación, la cual le genera una tremenda critica. Es importante iniciar aclarando el ser de la educación actual que plantea este académico; frente a las aulas dice que manejan un sistema unidireccional normalmente magistral, donde solo el docente es protagonista y los estudiantes solo necesitan sus oídos nunca sus bocas, este problema de la comunicación unidireccional fue visto por Paulo Freire quien planteaba la necesidad de un ejercicio de retroalimentación donde el maestro abra los espacios de construcción ojala conjunta, y no el mero transporte del “conocimiento” para salir del paradigma depositario, donde el estudiante es sedentario o pasivo. Así, Freire planteaba la necesidad de la movilización del conocimiento. Anísio Teixeira, otro académico de tiempo atrás preocupado por el esquema tradicional de la educación, planteaba al docente como el guardián y trasmisor de la cultura, por lo cual volcó su trabajo a motivar a que los profesores hicieran frente a la complejidad social saliendo del paradigma trasmisor, así como el uso de las nuevas tecnologías como herramientas para democratizar el conocimiento (Escuela democrática) y permitir que el docente sea estimulador y asesor del estudiante ávido de adquirir conocimiento. Estos autores, entonces, visualizan un problema en el cómo se trasmite el conocimiento en las aulas de clase, bajo un paradigma de la mera transmisión de la información que no genera retroalimentación, pero además estos tres encuentran una posible solución en el uso de las tecnologías como instrumentos para romper el paradigma basados en la interacción que permita que el aula se convierta en una espacie de laboratorio donde se construye conjuntamente el conocimiento, se plantea en el texto que esto permite no quedarse en “la repetición de un saber superado” aunque esto genere inquietudes frente a los conocimientos que se pueden establecer como superados.

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Basado en las lecturas de Marco Silva, La educación interactiva, Educar en nuestro tiempo digital.


Marco Silva, a pesar del recorrido teórico que hace sobre las propuestas para enfrentar la crisis de la educación, sobrepone el hecho de que esta crisis no ha sido superada y el hecho de que las propuesta de incluir lo digital en la educación no ha hecho mella ni se ha modificado en la práctica pedagógica, razón por la cual seguimos en el paradigma del docente como trasmisor y el estudiante como archivador, del que no se puede estar seguro si realmente está aprendiendo ya que el aprendizaje se plantea como un proceso de actitud crítica del disidente que se elabora a través de la interacción, y al no posibilitarse la critica genera la duda. Uno de los mayores problemas que se identifican para que la educación se fortalezca con lo digital, se da en que los docentes no están siendo preparados para asumir las nuevas formas de comunicación ni entiende la educación ciudadana en su verdadero ser: lo dialogo, el intercambio de información, la posibilidad de la opinión y la participación de los “receptores” y las autorías en colaboración. Los docentes, según el autor no han entendido el lenguaje digital como la revolución que es, ya que estamos en la era digital, cuya mejor característica es la calidad semiótica que garantiza la fluidez, multi-direccionalidad, hipervincularidad (sobre la cual el texto profundiza) y la interactividad en tiempo real de los mensajes donde “cada uno debe estructurar su proceso de pensamiento según su propia autoría”. Según Silva, el docente no asume lo digital en el aula por la infoexclusión, el peso histórico/cultural de la trasmisión como el paradigma que siempre ha regido, y la costumbre de enseñar bajo un modelo tecnocrático y jerárquico de información y la comunicación. Se habla de los docentes como preocupados no en formar individuos sino personas competentes para el mercado laboral, y como poseedores de una incapacidad evidente para salir del sistema ya que aunque algunos asumen lo digital lo hacen potencializando el modelo de trasmisión que impera, en tanto no se motiva un uso efectivo y audaz de las diversas herramientas digitales existentes. Teóricos como Jesús Martin Barbero recalcan la separación entre docentes y estudiantes y la falta de una participación interactiva entre estos dentro de las aulas, a pesar de que los estudiantes ya no son meros espectadores, son más independientes a la hora de la consecución de la información que el docente le puede impartir, todo esto por el uso de las Tics, creando unos nuevos lectores/espectadores (Generación net) pero esto no se debe solo a la relación con lo digital, sino al debilitamiento de las antes “grandes referencias” que imponían verdades reveladas.


Según el autor para posicionar la escuela en los nuevos contextos se debe tener claridad frente a las diferencias de los esquemas de la comunicación: la Comunicación unidireccional y la interactiva, ya que la comunicación no es solo informar “sino proporcionar la libertad de conectividad y de intervención del interlocutor”, aunque a mi modo de ver es una apuesta contradictoria en tanto plantea la inmersión de la educación en la interactividad promesa de lo digital, pero asimismo no dejar fuera el modelo clásico (transmisor). Frente a la hipotética inmersión de la educación en lo digital, se plantea que el profesor debe generar una red no una ruta, debe ser quien delimite los territorios a explorar, debe problematizar sobre lo que es “verdad”, debe abrir los debates en el aula, en este sentido el profesor debe ser hipertextual a la hora de aportar a sus clases. Debe recurrir a otras herramientas no necesariamente digitales (textos, pinturas, música, nuevos espacios, etc.) sobre todo debe ser creativo para sostener las aulas interactivas cuyo modelo se basa en el todos-todos, así como plantearse en la modalidad interactiva de aprendizaje que se contrapone a la tradicional, donde se racionaliza todo, sin que esto sea tildado de malo o erróneo, pero sí entendiendo el aprendizaje interactivo como potencializador de las intuiciones y las nuevas construcciones de conocimiento. Frente a esto, considero se debe hacer la reflexión sobre ¿Hasta dónde lo online nos convierte en meros operacionales que se pueden perder en la infinidad de opciones de la internet? Barbero plantea la necesidad de que el docente se cuide de la interactividad, para esto el docente debe desarrollar algunas capacidades como identificar lo que significa la participación activa la cual modifica e interfiera en los mensajes, poder garantizar la bi direccionalidad de la emisión y la recepción, disponer de varias redes articuladoras, sabiendo de la necesidad de no proponer mensajes cerrados, potencializar la cooperación entre él y sus estudiantes, saber lidiar con las diferencias y realizar debates sobre la base de la tolerancia y el respeto. Frente a los desafíos de la era digital como la infoexclusión y el analfabetismo digital, lo más importante es saber que la interactividad no se relaciona exclusivamente con las tecnologías digitales, razón por la cual se puede hablar de este término que es también de la comunicación, en las aulas que no cuentan con herramientas digitales(en las lecturas: infopobres). En cuanto a la interactividad en la educación, a pesar de no estar puesta en práctica de manera generalizada, es necesario su abordaje ya que lo que antes llamábamos nuevos espectadores, está demandando su uso y enfrenta a los docentes a acomodarse a estas nuevas lógicas de la generación net, con la dificultad que estos nuevos espectadores no representan la totalidad de los estudiantes y de igual manera excluye a la mayoría de docentes, así pues el


docente se enfrenta a una doble problemática, que se sale de lo online a espacios como “la ciberciudad o el ciberespacio” Frente a la sociedad de la información y la cibercultura, esta lectura plantea que lo que se denomina la sociedad posindustrial que versaba sobre los servicios está pasando ahora a la sociedad de la información, la cual se encuentra por encima de todo en los sistemas de producción, generando un cambio importante que deja de lado, incluso, el trabajo y el capital como la base de todo para ser reemplazado por la información y el conocimiento, razón por la cual se hace necesaria la llamada “teoría del conocimiento” y surge una gran movilización mundial de todos los sectores frente a este tema. A pesar de las movilizaciones e incluso las legislaturas frente a la comunicación y la información según Manuel Castell nace una preocupación en tanto los “poderosos pueden oprimir a los desinformados, puede generar exclusión de los desvalorizados por los conquistadores del valor”, de ahí la división entre inforicos e infopobres creando una nueva estructura piramidal, permitiendo también que haya una nueva categorización: los analfabetas digitales, quienes son los excluidos del aparataje digital, entendiendo que no basta tener las conexiones a internet sino saber darle un uso adecuado al sistema, visto así, la cuestión va mas allá de la democratización de lo digital, va hacia la participación activamente en este. Según el autor, debemos estar preparados para una nueva forma de latifundismo ya no de las tierras como se plantea en la lectura sino del ciberespacio, debemos estar atentos a las respuestas de los llamados medios tradicionales (que al igual que los modelos de educación se dan dentro del paradigma de la mera transmisión) ya que entran en disputa con quienes coaptan los receptores de la información, es decir el internet, el cual se cataloga como “una infraestructura de la colectividad para abrir espacios de participación ciudadana”. Por último queda decir que la mayor critica al modelo impuesto por la generación net, se da sobre la disolución del sujeto en el ciberespacio, argumentado el internet no como tecnologías de libertad y democratización que favorece individuos y comunidades, sino como el espacio para que las personas pierdan de alguna manera sus esencias, para que ya no sepan quiénes son, estén alienados y dejen de existir según lo planteado por Marc Guillaume, personaje con el que yo estoy de acuerdo. Sonia Fernanda Cifuentes

Sobre la educación interactiva  

Resumen Sonia Fernanda Cifuentes sobre las lecturas de Marco

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