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EL SOLDADITO DE PLOMO


Colección de ropa infantil inspirada en el cuento “El soldadito de plomo”. Esta colección intenta transmitir el romanticismo del cuento con prendas muy románticas, combinadas con lineas más sobrias transmitiendo así su parte más triste. Sus colores representan al soldadito y a la bailarina, con sus tonos rojos, azul, negro, gris y rosa. Colección que narra el cuento a través de las prendas, representando parte de su mágia y encanto.

Proyecto realizado en base a tejidos y materiales ecológicos y de comercio justo.

Sonia Cepa


Érase una vez veinticinco soldaditos de plomo que eran hermanos, pues habían nacido todos de un viejo cucharón. Lo primero que oyeron en este mundo cuando se levantó la tapa de la caja en la que estaban fué: ¡Soldados de plomo!. La exclamación procedía de un niño que daba palmas; se los habían regalado porque era su cumpleaños y los fue colocando sobre la mesa. Cada soldado era el vivo retrato del otro, excepto uno que era diferente: tenía una sola pierna, pues lo fundieron el último y no había quedado plomo suficiente. Sin embargo se mantenía tan firme como los demás, y él era precisamente, el más digno de atención.


Sobre la mesa había más juguetes, el más llamativo era un precioso castillo de papel. A sus puertas se alzaban algunos arbolillos entorno a un estanque. El conjunto rebosaba encanto, pero lo más encantador era una bella bailarina que estaba ante sus puertas; Llevaba una falda demuselina y una enorme lentejuela en forma de estrella que resplandecia en su centro. La muchacha tenía la pierna levantada a tál altura que el soldadito no lograba verla, creyendo que solo tenía una, como el. ¡Esta es la esposa que necesito!- Pensó-, Y se colocó detrás de una caja donde poder ver a la bella damisela.

Popelin gris

Tul rosa

Tul gris

Tul negro


Ilustraci贸n inspirada en el comienzo del cuento. Pintada a mano y decorada con partes en tela, bolitas y lentejuelas

Broche inspirado en la lentejuela de la baillarina, realizado en cuero negro y distintas cintas de colores.

Botonadura en la parte trasera de la blusa

Falda realizada con recortes de tul sobrepuestos, en tonos rosa, gris y negro.


Popelin rosa

Sarga gris

Tul gris

Al dar las doce la tapa se abrió y ¡zas! un duende negro salió. ¡Soldado!- Dijo el duende-. ¿Porqué no dejas de mirar a la bailarina?-. El soldado hizo como si no lo hubiera oído. ¡Ya verás mañana! -exclamó el duende. A la mañana siguiente se levantaron los niños y colocaron al soldadito en la ventana y, ya fuera obra del duende o de la corriente, el caso es que, de pronto la ventana se abrió y el soldadito se precipitó cabeza abajo hacia los adoquines. La criada y el niño bajaron enseguida pero a pesar de buscarlo, no lo vieron.


Ilustraci贸n del soldadito pintada a mano. Bolitas de avalorios entre las gotas de agua. Chaquetita cosida en tela. Trocitos de tul cosido sobre los adoquines.

Lazada en tul en la parte trasera, con adorno de estrella en cuero negro y cintas de varios colores.

Falda inspirada en los adoquines. Con forma abombada mediante amplios pliegues. Lentejuelas cosidas simulando las gotas callendo sobre los adoquines.


Pópelin azul

Sarga gris

Punto negro

Se hacercaron unos chiquillos e hicieron un barco de papel, metiendo en el al soldadito. -¡Sopla! -dijo uno-. ¡Ahí va un soldadito de plomo a navegar! Que olas se levantaban en el arroyo y que corriente... El barco se tambaleaba arriba y abajo con tál presteza que el soldadito no paraba de temblar. Aun así, se mantuvo firme. El barco se inundó de agua hasta el borde. El agua cubría ya la cabeza del soldado, que pensaba en la encantadora bailarina a la que nunca habría de volver a ver...


Barco de tela realizado en papiroflexia

Amigurimi del soldadito realizado en ganchillo

hna vez un niño que viv ia en u gran c había una vez un ni había una vez un niño que vivia en una gran casa había una ve había una vez z un niño q un niño que vivi ue vivia e en una gran casa

hna vez un niño que viv ia en u gran c había una vez un ni había una vez un niño que vivia en una gran casa había una ve había una vez z un niño q un niño que vivi ue vivia e en una gran casa

Pieza sobrepuesta, en tejido de punto

Abertura para bolsillo

Remaches metálicos


Popelin rojo

Tul gris

Punto gris

En ese momento el papel se rompió, el soldadito se fué a pique, y de inmediato llegó un enorme pez que se lo tragó.¡Uf, qué oscuro estaba aquello! . Aun así, el soldadito se mantuvo firme y permaneció tumbado cuán largo era. El pez nadaba velozmente y hacía terribles movimientos, hasta que al fin se quedó muy quieto. Derrepente una voz gritó: -El soldadito! Habían pescado al pez, vendido y llevado a la cocina donde la criada lo cogió y puso en la sala. ¡Hay que ver lo extraño que es este mundo! El soldadito estaba en la mismisíma habitación donde estuviera antes.


Pieza sobrepuesta, en tejido de punto. Inspirada en la cola del pez. Detalles de escamas pintados a mano. Lentejelas simulando el brillo de las escamas. Abertura para bolsillo. Remaches metรกlicos.

Botonadura en la parte trasera

Lazada en tul en la parte trasera, con adorno de estrella en cuero y cintas de varios colores

Falda inspirada en las ondulaciones del agua. Realizada con varias tiras de tejido de tul, dobladas y subrepuestas unas sobre otras


Vio el precioso castillo con la encantadora bailarina, que seguía sosteniéndose sobre una pierna.El la miró y ella lo miró a el, pero nada se dijeron. En esto llegó uno de los niños, cogió al soldadito y lo tiró a la chimenea. El soldadito vió una garn luz y sintió un calor terrible, pero ignoraba si aquello que lo consumía era el fuego o el amor. Miró a la doncella, ella lo miró a él; sintió cómo se derretía, aunque continuó firme. Entonces una puerta se abrió y se llevó a la bailarina, que voló hasta la chimenea, junto al soldado, despidió una llamarada y desapareció.

Pópelin gris

Sarga negro

Punto rojo


Pieza en punto rojo, sobrepuesta a la camisa Remaches metĂĄlicos Soldadito, parte ilustrado y con algunas piezas en tela

Abertura para bolsillo

Tanto la parte trasera como la delantera van abotonadas

Pasan unos cordones entre las costuras, para despuĂŠs fruncirlos


El soldadito se fundió en una masa y al dia siguiente, cuando la criada retiró las cenizas, lo encontró convertido en un pequeño corazón de plomo; de la bailarina, en cambio, quedaba solo la lentejuela, que el fuego había vuelto negra como el carbón.

Fin


Sonia Cepa

El Soldadito de Plomo  

Colección de ropa infantil inspirada en el cuento "El Soldadito de Plomo"

El Soldadito de Plomo  

Colección de ropa infantil inspirada en el cuento "El Soldadito de Plomo"

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