Page 1

NORMALISTAS Número 6

Mayo de 2017

Órgano de Difusión Normalista


NORMALISTAS Órgano de Difusión Normalista

DIRECTORIO Mtro. Otto Granados Roldán Secretario de Educación Pública Dr. Rodolfo Tuirán Gutiérrez Subsecretario de Educación Superior Mtro. Mario Chávez Campos Director General de Educación Superior para Profesionales de la Educación Mtro. Édgar Omar Avilés Martínez Director de Profesionalización Docente Lic. Sandra Piedra Piedra Editora José Agustín Solórzano Jefe de contenido Lic. Víctor Solorio Reyes Diseño e ilustración Lic. Héctor Alvarado Díaz Corrección de estilo

DATOS LEGALES Las opiniones expresadas en Somos Normalistas pertenecen a sus autores y no necesariamente reflejan los puntos de vista de la DGESPE. Su desarrollo, seguimiento y distribución son de carácter público y ajenos a cualquier partido político. Se autoriza la reproducción de los contenidos previa autorización del editor y citando la fuente. contacto: normalistassomos@gmail.com Impresión: La Crónica Diaria, S.A. de C.V., Calz. Azcapotzalco La Villa No. 160, Col. Barrio de San Marcos, Delegación Azcapotzalco, C.P. 02020, México D.F.

A lo largo de la historia, pedagogos, tanto de la Escuela Nueva y de la Escuela Activa, han coincidido en la importancia de la educación socioemocional en el proceso de aprendizaje integral del ser humano, lo que implica el estudio de las relaciones interpersonales íntimamente conectadas con factores emocionales. Autores pioneros como Peter Salovey, John Mayer, Robert L. Selman y Daniel Goleman, definieron la inteligencia emocional como la habilidad para manejar los propios sentimientos y emociones, discriminarlos entre sí y utilizarlos para dirigir pensamientos y acciones. Las recientes investigaciones en psicología y neurología han centrado su interés en el estudio del desarrollo de competencias de conciencia y compromiso social (Selman), la relación existente entre la inteligencia emocional de los estudiantes y el éxito escolar y social (Maurice J. Elias); así como la regulación de emociones (James J. Gross), por mencionar algunas. En México el Nuevo Modelo Educativo contempla la prioridad de desarrollar las habilidades socioemocionales, entre ellas la autoestima, el autoconocimiento y el trabajo en equipo. Esto implica dejar atrás la visión de educación centrada únicamente en el desarrollo del intelecto y redirigir la atención al ser; crear estrategias que apoyen a los profesores, directivos y a los docentes en formación , así como en su labor de enseñanza de los mexicanos del presente y del futuro. La Dirección General de Educación Superior para Profesionales de la Educación (DGESPE) tiene el gusto de dedicar este número de la gaceta Somos Normalistas al tema de Educación Socioemocional. Aquí, docentes e investigadores nos comparten sus perspectivas y nos invitan a reflexionar sobre aspectos como el reconocimiento de las situaciones contextuales de los alumnos y la aproximación a sus necesidades, esto desde el punto de vista emocional antes que de los contenidos académicos. La Dra. Norma Guadalupe Pesqueiranos comparte cómo la educación socioemocional es una ruta acertada para que los alumnos enfrenten problemas afectivos de su entorno personal, familiar y social. Enfatiza en la reflexión de

la práctica in situ y sobre la práctica docente para analizar la realidad escolar y a sus diferentes actores, y cómo esto, a su vez, fomenta el diálogo entre colegas y la resolución colegiada de los desafíos de la práctica educativa. Investigadores y promotores de la Educación Socioemocional, como la Dra. Abigaíl Huerta y el Dr. Oscar Barrera, nos muestran la importancia de fomentar una pedagogía que permita la expresión de nuestros sentimientos, aquellos que culturalmente se nos ha limitado a expresar. En término de investigación esto se ha llamado desconexión emocional. También nos invitan a poner énfasis en el desarrollo de valores como el amor, la compasión y convivialidad, para una educación que promueva lazos fraternos, basada en el respeto a la forma de vivir de los demás. El Méd. Enrique González y la Lic. Fabiola Martínez, desde su experiencia como investigadores en Formación Cívica y Ética para adolescentes, y la Mtra. Emiliana Rodríguez Morales, en su participación en el Programa de Educación Socioemocional para Educación Básica del Nuevo Modelo Educativo, nos explican qué son las habilidades socioemocionales, en qué momento surgen y reflexionan acerca de lo que pueden hacer los docentes para potenciar el desarrollo de las habilidades socioemocionales dentro y fuera del aula. También la Mtra. Verónica Macías nos relata cómo el programa Cultura de paz incide para reconstituir el tejido social por medio del reconocimiento de la memoria, la lectura y la escritura. Mientras que en la sección Vida, ciencia y arte la Mtra. Julia Lizette Verduzco nos comparte cómo decidió encaminar su vida a la maravillosa profesión de ser docente y las experiencias de aprendizaje que, día a día, la nutren para dar más de sí con sus alumnos y con la sociedad. Disfruta y aprende con este nuevo número de la gaceta. Mtro. Mario Chávez Campos Director General de la DGESPE


2

NOTICIAS ¿Qué es el PACTEN? En la última Reunión Nacional de Evaluación y Dictaminación del Plan de Apoyo a la Calidad Educativa y la Transformación de las Escuelas Normales PACTEN 2018- 2019, celebrada en la ciudad de Tijuana, Baja California, del 29 de enero al 9 de febrero, nos dimos a la tarea de acercarnos a dos profesionales que han tenido el privilegio de participar en estos espacios de planeación desde sus inicios. Ellos nos compartieron estos interesantes artículos.

La mejora de la Educación Normal, un acercamiento desde la evaluación Por María Jesús Gracia López ¿Hacer un proyecto? ¿PROMIN? ¿Evaluación… de qué? ¿Planificación estratégica? ¿Qué es PEFEN? Esas fueron algunas de las preguntas que inundaban los pasillos, direcciones, salas de maestros y reuniones de academia de las Escuelas Normales alrededor del año 2005. Fue en ese tiempo cuando el Gobierno Federal ofreció a estas instituciones la oportunidad de la mejora a través de una evaluación externa. Lo más importante fue que este ejercicio de planeación puso a las Escuelas Normales en el plano de la Educación Superior.


3

NOTICIAS

Con el paso de los años, autoevaluación y planificación se asumen como parte de la dinámica institucional que se ha modificado en gran medida con los beneficios recibidos. La planeación proyectiva es ahora una tarea que motiva y alienta a realizar una revisión puntual de las necesidades institucionales y la oportunidad de presentar propuestas de atención viables. Indiscutiblemente, los productos de la evaluación realizada por docentes e investigadores nacionales le ha dado una dinámica y una fisionomía diferentes a las escuelas y a sus comunidades educativas. Se ha propiciado el liderazgo en la gestión y en el desarrollo acadé-

mico de los directivos; los docentes tienen mayores oportunidades de habilitación y fortalecimiento; los normalistas reciben propuestas innovadoras para mejorar su formación inicial, y la infraestructura progresa con la inclusión de los sistemas de redes, comunicaciones y mejora de los espacios. ¿Y qué decir de las defensas en la evaluación de PACTEN? Un ejercicio que obliga a los administrativos de las entidades a conocer sobre causas, consecuencias y estado de las instituciones bajo su coordinación; ese es un reto en el cual se requiere seguir avanzando. La experiencia y la búsqueda de la mejora requieren ser el sello de esta planeación participativa e

incluyente, donde autoevaluación, objetivos, metas, acciones y recursos se integren de manera tal que posibiliten la aprobación de las miradas evaluativas. Con ello, estaríamos alcanzando un óptimo nivel de incidencia en la calidad de la educación normal en el cual se requiere estar enfocado permanentemente. Acerca de la autora: Directora de la Benemérita y Centenaria Escuela Normal del Estado de Sonora "Profr. Jesús Manuel Bustamante Mungarro", maestra en Educación con campo en Formación Docente y pasante del Doctorado en Educación.

La Planeación Institucional de las Escuelas Normales con una visión prospectiva Por el Mtro. Benito Delgado Luna La planeación institucional en las escuelas normales ha posibilitado el acceso a recursos económicos otorgados por el Estado para atender necesidades y realizar proyectos con una visión prospectiva: abrirse a la innovación, buscar ser autocríticos y responder a requerimientos académicos, de investigación, de difusión, de intercambios a nivel institucional e interinstitucional, nacional e internacional. Asimismo, ha exigido la responsabilidad de rendir cuentas, de optimizar el uso de tales recursos, de asumir reglas y normas, así como de hacer propuestas que integren a todos los involucrados en las tareas de formación de docentes. Las escuelas normales del país comparten una identidad y, aunque forman docentes en contextos complejos, diversos y múltiples, como instituciones de educación superior deben aprovechar las oportunidades para consolidar esta identidad como formadoras de profesionales de la docencia, al planear su desarrollo y administrar sus recursos. Las primeras experiencias de planeación participativa, como política nacional para las escuelas normales, se concretaron en el Plan de Desarrollo Institucional y el Programa Anual de Trabajo (2003), después se plasmaron en el Plan Estatal de Fortalecimiento de la Educación Normal (PEFEN), el Programa de Fortalecimiento de la Gestión Estatal de la Educación Normal (ProGEN) y el Programa de Fortalecimiento de la Escuela Normal

(ProFEN), y actualmente en el Plan de Apoyo a la Calidad y la Transformación de las Escuelas Normales (PACTEN), el ProGEN y el ProFEN. Esta planeación institucional se ha constituido en referente sustancial de los procesos de mejora de las escuelas normales del país. Es innegable la compleja diversidad de situaciones que se enfrentan en cada entidad y en cada escuela Normal para consolidar los diversos procesos de planeación institucional. Desde el PEFEN 1.0 hasta el PACTEN 2018,se ha ido consolidando el acceso a recursos para el fortalecimiento de la calidad de la formación de docentes. A partir de la planeación institucional se ha ido accediendo a recursos para atender las necesidades que se detectaban en el contexto de la educación normal de cada entidad. Ahora, desde referentes de la educación superior, de la mejora de la calidad de los servicios que se ofrecen en ellas y de la transformación institucional que esto implica, se ha impulsado una planeación prospectiva para superar la inmediatez de la atención a necesidades y para construir un imaginario de futuro sobre la formación de docentes con una visión prospectiva. En este contexto se impulsa el desarrollo profesional de los docentes de las escuelas normales con el Programa de Mejoramiento del Profesorado (PROMEP), para cubrir el perfil requerido en Instituciones de Educación Superior, con docentes realizando funciones de docencia, tutoría, formación de cuerpos académicos, investigación, generación de conocimientos y gestión

individual y colectiva, e impactar con esto en la calidad de la formación de docentes. Los procesos de desarrollo profesional, la acreditación de programas de estudio por Comités Interinstitucionales para la Evaluación de la Educación Superior (CIEES), la evaluación de las instituciones con la norma ISO: 9001-2015, los intercambios, estancias y participaciones en eventos estatales, regionales, nacionales e internacionales, entre otros ejes de mejora, tienen menos de nueve años de haberse considerado en las evaluaciones institucionales, en los proyectos académicos y de gestión. Por ejemplo, la posibilidad de formar cuerpos académicos apenas se plantea en el PEFEN 2.0 de abril de 2007. Los talleres de inducción y las Guías PEFEN fueron enmarcando una visión prospectiva de mejora y de acciones que algunas entidades y escuelas normales asumieron, como punta de lanza, por contar con las condiciones, el consenso y la actitud necesarios. Siete ejercicios de planeación institucional se han realizado, con las correspondientes reprogramaciones que se requirieron, a nivel federal: en 2005, 2007, 2008, 2011 y 2012, 2013, 2014 y 2015 y, finalmente, en 2016 y 2017. Muchos de estos esfuerzos se han coronado con acciones exitosas, de apertura y mejora de las escuelas normales. Es necesario ser autocríticos para reducir las brechas que se tienen entre las escuelas normales. Cabe preguntarse por el seguimiento y la evaluación que se hace en cada entidad sobre estas mejoras. Sin duda que hay tareas pendientes que habrán de detectarse y aten-


4

derse, es necesario convertir en objeto de estudio los procesos que se viven al realizar las planeaciones institucionales en el contexto de la educación normal del país, en cada entidad, en cada escuela normal y su relación con las tareas específicas de formación de docentes. Por lo tanto la planeación institucional, a partir de las reglas de operación del Programa de Mejoramientos Institucional de las Escuelas Normales Públicas, ha representado una oportunidad para la participación de todos los docentes en su definición, en el reconocimiento de fortalezas y oportunidades de mejora de la calidad de los servicios que se ofrecen, para sistematizar el logro de aspiraciones académicas y el aprovechamiento de oportunidades, para generar consensos y procesos participa-

NOTICIAS

tivos de toma de decisiones, para impactar en la mejora de la organización y funcionamiento de las Escuelas Normales, del desarrollo académico y de la calidad de la formación de docentes. Es deseable que los recursos se otorguen a quienes tienen mejores ejercicios de planeación institucional, porque se han involucrado de forma comprometida en las tareas que esto implica, pero sin excluir de esta oportunidad a quienes tienen dificultades para actualizarse y mejorar sus ejercicios de planeación, porque sin más y mejores apoyos para que le den sustento a sus planeaciones, se terminaría negándoles recursos. Cabe preguntarse:¿qué se hace en cada entidad para garantizar estas condiciones?, ¿qué apoyos y acompañamiento se refleja

en sus planeaciones?, ¿cómo se garantiza la consistencia entre la planeación estatal y la de las escuelas normales?, ¿qué condiciones favorecen estos apoyos?, ¿qué se hace para superar las dificultades que se tienen? Acerca del autor: Egresado de la Centenaria y Benemérita Escuela Normal “Miguel F. Martínez” (Profesor de Educación Primaria), de la Escuela Normal Superior “Profr. Moisés Sáenz Garza” (Licenciado en Pedagogía), del Centro de Estudios Superiores de la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL (Maestro en Metodología de las Ciencias). Docente de la Escuela Normal “Miguel F. Martínez”.

No hubo impedimento para que Tamaulipas viviera

en todo su esplendor el programa nacional

“Leer para la vida” En el mes de septiembre de 2017 la comunidad normalista de Tamaulipas vivió y disfrutó a plenitud gratas experiencias de diversas prácticas de la lectura y la escritura con manifestaciones artísticas, culturales y sociales; todas con un propósito didáctico. Este es el panorama general en el que se desarrolló el Programa Nacional “Leer para la vida”, a través del Seminario “Fomento a la lectura y la escritura en las Escuelas Normales”. Con la presencia y coordinación de especialistas–ponentes y talleristas, se desarrolló el tema de cómo la lectura y la escritura, enmarcados en una tradición lingüística y literaria, presentan también un horizonte de placer, de gusto, de sensación emocional. Los profesionales nos llevaron de la mano en cada práctica realizada a través de la lectura en voz alta, que comprendió narraciones, poemas, rimas, refranes, imágenes, cantos y hasta memes, a comprender que la expresión escrita no sólo es decodificar de manera oral las letras y los signos, sino que es una forma de mover la imaginación, de crear representaciones mentales para interactuar social y culturalmente. En cada una de las ocho Conferencias–Taller y en la Jornada Cultural del Seminario en mención, fueron notorias la alegría, el gusto, el entusiasmo y la algarabía de los estudiantes normalistas al encuentro de cada evento esperado, motivados por conocer y participar en todas las acciones de las diversas prácticas lectoras, que sin


5

NOTICIAS

duda dejaron experiencias muy significativas, como pudo observarse en el desarrollo de la Jornada Cultural “Prácticas de fomento a la lectura y la escritura”, actividad integradora que en un formato ecléctico donde los estudiantes normalistas y sus asesores institucionales, pusieron en práctica saberes, aptitudes, actitudes y destrezas, desde el interior de sus Escuelas Normales mediante la planeación, organización, selección de materiales, gestión de apoyos e inclusive la elaboración de los guiones, bajo los cuales pondrían en práctica las acciones elegidas, de acuerdo a lo aprendido en el gozo, placer, el disfrute, la emoción que la lectura y la escritura les da como prácticas sociales del lenguaje. Es motivante, recordar los rostros juveniles, su iniciativa, su creatividad, su gracia y también su formalidad, al ser actores comprometidos compartiendo con una comunidad estatal normalista los logros obtenidos en este seminario, a través de: La narración oral escénica “La niña de las escaleras”, donde conjugaron la lectura de imágenes con el drama, el terror y la comedia, rescatando en ello el valor de estas prácticas de interacción lingüística. El desarrollo de “El cuento, a través del teatro guiñol”, para lo cual los estudiantes se apoyaron de

un teatrino, los muñecos guiñol y el guion correspondiente, todo creado y elaborado por ellos mismos; recursos con los que dieron vida de una manera sencilla, atractiva, emotiva y bien ambientada, a la narración de un cuento que entre comedia y sátira enfatizó las ideas sobresalientes que los conferenciantes–talleristas aludieron sobre las prácticas de la palabra hablada y escrita. “Lectura de imágenes”, fue otra actividad y práctica presentada por los estudiantes, quienes mediante la preparación de cinco cuentos cortos titulados: El caracol, El árbol rojo, Pinta ratones, Quiero salvar a mi planeta y El erizo de mar, expuestos a través de la lectura de imágenes, fueron interactuando con los presentes mediante cuestionamientos sobre la interpretación de las mismas proyectadas en forma electrónica, lo que atrajo la atención y participación de la comunidad normalista para validar, incorporar y habilitar otras posibilidades de lectura de diversos códigos y lenguajes. Fue una experiencia atractiva mediante una narrativa gráfica, en un contexto ambientado que permitió a los espectadores reconocer otras maneras de leer. Esto fue, pues, todo un ejercicio, un juego de lectura y ordenamiento oral de imágenes.

Hacia una cultura de paz, la palabra, la memoria y las prácticas comunitarias en las Escuelas Normales

Por Mtra. Verónica Macías Andere Aprendí que paz no sólo es tranquilidad, tiene demasiado qué decir en sólo tres pequeñas letras. Larissa, estudiante de la Normal Rural Carmen Serdán, Teteles, Puebla Cultura de paz es un modelo de gestión comunitaria que apunta a una estrategia de no violencia, reconoce el poder de la palabra, la lectura y la escritura como medios para reconstituir el tejido social. Surgió a partir de una necesidad urgente: ¿qué hacer en una comunidad violentada donde los hilos de confianza y solidaridad estaban rotos? Así fue en Apatzingán en el 2013. El Fondo de Cultura Económica (FCE) diseñó un modelo que se materializó en la inauguración del Centro Cultural “La Estación”. Con la intención de multiplicar esta experiencia se formó a un grupo de profesionistas para impartir un semi-

nario dirigido a gestores culturales locales que fueran capaces de ayudar a desarrollar un trabajo artístico y cultural dentro de una estrategia social de acuerdo a las necesidades específicas de cada contexto. Esta necesidad no es exclusiva de la Tierra Caliente michoacana, es un tema urgente para ser abordado en escuelas, agrupaciones vecinales, bibliotecas, asociaciones civiles, donde las personas puedan ejercer su derecho a la cultura y cuenten con espacios de encuentro, donde prime el respeto y la promoción de los derechos humanos y el acercamiento a la cultura. Impartimos el seminario en distintos espacios, particularmente con estudiantes y docentes de escuelas normales para pensar en modelos de cultura de paz tanto en las instituciones de formación, como en sus futuros espacios de trabajo. En mi caso, impartí el seminario a estudiantes normalistas, tanto de escuelas rurales como urbanas. Fue una gran experiencia conocer a los chicos, los motivos por los que están formándose como maestros; saber un poco de su historia, de lo que consideran que debe ser la

Un “Recital poético”, donde un grupo de estudiantes de la Licenciatura en Educación Preescolar vivenció de manera armónica y acompañados de música, baile, movimientos rítmicos, lectura de pequeños poemas y rimas, las diversas modalidades de la lectura, siendo muy notorio el placer y el entusiasmo al participar. Esta emotiva jornada concluyó en un ambiente de alegría y de ratificación de saberes, con la entrega de paquetes de acervos bibliográficos a las seis Escuelas Normales Públicas de Tamaulipas, recursos que favorecen el fomento de las habilidades comunicativas: hablar, escuchar, leer y escribir. Bajo esta resignificación de la lectura y la escritura, los futuros docentes deben acompañar su formación inicial. Si ellos transforman estos saberes, sabrán inducir a las generaciones venideras en el uso adecuado, correcto y convencional del lenguaje hablado y escrito en sus diversas modalidades, provocando una amplia comunicación. Dirección de Formación y Superación Profesional de Docentes en el Estado de Tamaulipas, Departamento de Educación Normal.

labor transformadora del docente, de los planes que tienen para sus alumnos, de la resignificación que hicieron del modelo de cultura de paz pensando en sus entornos. Muchos de ellos habían elegido ese camino por ser su única posibilidad de educación superior; muchos fueron los primeros en sus familias en acceder a una licenciatura. Algunos no llegaron ahí por una elección propia y genuina, pero tienen claridad en el compromiso con sus futuros estudiantes, para ofrecerles herramientas para la vida, y para construir colectivamente una realidad distinta, más esperanzadora, menos violenta, más digna. Este modelo tiene puntos en común con la educación socioemocional, toma en cuenta las distintas dimensiones del sujeto dentro de su contexto social y lo mira en relación con los otros. Dichos principios posibilitaron que los estudiantes y docentes normalistas imaginaran nuevas formas de relacionarse con el otro. La autora es docente del seminario. Miembro del Consejo Puebla de Lectura, A.C. Para conocer más sobre la experiencia de Apatzingán, ver: Cultura de paz, palabra y memoria. Un modelo de gestión cultural comunitario, publicado por el FCE.


7

DOSSIER

Educación socioemocional para la sociedad del siglo XXI

Por Dra. Norma Guadalupe Pesqueira Bustamante La educación socioemocional es la ruta mediante la cual se puede habilitar a los alumnos con estrategias para enfrentar los problemas afectivos de su entorno personal, familiar y social. En este esquema, el docente no solamente requiere conocer la situación del grupo a su cargo, sino también es necesario que se aproxime a cada alumno para determinar cuáles son sus necesidades desde el punto de vista emocional antes de proceder con los contenidos académicos. Si un niño está emocionalmente abatido por la pérdida de un ser querido, porque no es aceptado por el grupo o debido a que tiene problemas familiares, difícilmente podrá aprender. La atención en el ser es la opción para favorecer un ambiente para el aprendizaje socioemocional. Docente y alumnos reconocen sus emociones y las socializan como parte inherente al ser humano, como ese abanico de reacciones a lo que nos sucede y que nos hace sentirnos de diferentes maneras. Una situación puede provocar alegría, tristeza o enojo, a veces la emoción puede irse a extremos como la furia, la euforia o la depresión. Todas estas emociones están presentes en el grupo y es en el ambiente escolar en donde los alumnos pueden aprender a orientar sus emociones y a vivirlas sanamente. Cuando los docentes enseñan a sus alumnos a utilizar estrategias para reconocer y dar cauce a sus emociones, los proveen de una base sólida para toda su vida. Sin embargo, no se puede dar lo que no se posee, y en este sentido es prioridad que el propio docente tenga una situación socioemo-

cional saludable, que le permita predicar con el ejemplo. La salud del docente es fundamental para la enseñanza y para la promoción de la educación socioemocional de sus alumnos. Nuestra sociedad mexicana muestra problemas relacionados con la salud mental de sus habitantes y, en lo particular, la docencia en México es vulnerable en este sentido, no solamente por el desgaste que la propia atención a los alumnos representa, sino también porque como personas estamos expuestos a una problemática de la salud. En esta nueva era para la educación, con esta perspectiva hacia la educación socioemocional, la salud mental del docente habrá de considerarse esencial para que, a su vez, pueda cumplir como se espera en el ámbito escolar. En general, en la sociedad actual se han incrementado los índices de enfermedades relacionadas con la salud mental de las personas. El estilo de vida, los medicamentos para otras enfermedades que tienen efectos secundarios como la depresión e insomnio, así como el desempleo y la inseguridad, son condiciones que pueden impactar en la salud mental. La profesión docente no queda al margen de esta situación. Desde las últimas dos décadas del siglo pasado existe literatura al respecto bajo el nombre de “malestar docente” (Esteve, 1994) en donde se describen padecimientos psicológicos y sociológicos de los docentes como nerviosismo, depresión, insomnio, alteración del sueño, ansiedad, adicciones, entre otros. Ante esta realidad: ¿Cómo podemos fortalecer a los docentes desde su formación para que, además de contar con su propia estabilidad emocional, puedan favo-

recer la educación socioemocional de sus alumnos? En cuanto a los docentes en formación inicial es necesario que los formadores de docentes provean un ambiente que muestre la práctica de la resiliencia (Day, 2012), que es la capacidad para salir adelante a pesar de las adversidades. Esto tiene dos implicaciones. La primera es que la institución formadora de docentes se prepare para ser ejemplo de un ambiente resiliente. La segunda implicación está en posibilitar el medio para que los normalistas analicen lo que sucede en las escuelas donde realizan sus prácticas a través de la reflexión en y sobre la práctica docente (Hargreaves y Fullan, 2014), con enfoque en aspectos académicos y también en contenidos que tienen que ver con las habilidades socioemocionales de los docentes y de alumnos. La reflexión que se hace en el momento es la que se denomina reflexión en la práctica, mientras que la que se realiza posteriormente es la reflexión sobre la práctica. Estos dos procesos, la reflexión en y sobre la práctica, proveen información valiosa para que se analice la realidad escolar y a sus diferentes actores desde la institución formadora de docentes. Es un proceso de investigación que ayuda al futuro docente en varios sentidos. Por un lado, desarrolla la sensibilidad para reconocer las distintas aristas que puede tener un problema y, por otro, se ejercita en el diálogo con otros colegas y en la búsqueda colegiada de alternativas para resolver los desafíos de la práctica docente. La resiliencia como habilidad para la vida puede enseñarse en las escuelas. Las instituciones formadoras


8

de docentes son el terreno idóneo para que los futuros maestros aprendan a enfrentar sus problemas con base en estrategias como la escucha activa, el análisis de situaciones y la búsqueda de soluciones con apoyo de especialistas. La práctica de estas estrategias con el apoyo de los docentes formadores de docentes es el equipaje que proveerá de herramientas al docente novel cuando enfrente la realidad de la comunidad escolar en la se le otorgue su plaza. En el mejor de los casos, contará con el auxilio de un tutor conforme a lo establecido por la actual reforma educativa para los primeros años en la docencia, la cual ha tenido resultados positivos en otros países. Sin embargo, no se ha logrado este respaldo para todos los docentes noveles y en tanto esto sucede, es fundamental preparar al futuro docente para que pueda salir adelante con o sin el apoyo de un tutor. Este ejercicio en la formación inicial brindará herramientas para la docencia en todas sus etapas, principalmente en el inicio, es decir en la novatez, respondiendo a la necesidad que han expresado tanto los normalistas como los docentes noveles que hemos entrevistado por motivos de investigación, quienes manifiestan el temor que tienen de no saber conducir adecuadamente a los grupos a su cargo y especialmente a los alumnos con problemas conductuales. Más que el aprendizaje de contenidos de lenguaje, matemáticas o ciencias, les preocupa saber cómo detectar problemas de aprendizaje y/o conducta, así como las bases para atender un grupo y a los padres de familia. Los futuros docentes quieren saber cómo orientar a los grupos que estarán bajo su responsabilidad, así como las problemáticas de los alumnos, especialmente cuando los padres muestran baja capacidad para conducir a sus hijos en casos de mala conducta, indiferencia hacia la escuela y otras situaciones que dificultan la enseñanza y entorpecen el aprendizaje. Esto pareciera común en todas las épocas, pero la realidad es que, a diferencia de otros tiempos, el peso de la educación ha sido endosado casi exclusivamente a la escuela, es decir, a los docentes, con el peso emocional que esto representa y que se ha documentado en diversos países como una de las causas que afectan la salud de los docentes. Esteve (1994) menciona que uno de los motivos del malestar docente es por la responsabilidad que se les atribuye respecto a la educación de las nuevas generaciones, con escaso apoyo de las familias. En contextos vulnerables de alta marginación desafortunadamente el problema se agudiza y el docente tiene menos respaldo. Es precisamente en estos lugares donde regularmente inician en la docencia la mayoría de los docentes, a veces sin tener las herramientas que la gestión ofrece para atender los problemas que se suscitan en las escuelas. Esta condición ha expulsado de

DOSSIER

forma temprana a jóvenes docentes con vocación, pero que no tienen la fortaleza socioemocional para enfrentar una situación complicada. Ante esta posibilidad, el convencimiento de que no está solo debe instalarse en el pensamiento del joven normalista para que sepa qué hacer cuando inicie su labor. Por eso es importante que en la institución formadora de docentes los jóvenes experimenten las bases de la gestión escolar y la colaboración interinstitucional. Si el inicio se da en una comunidad en donde hay hostilidad por parte de los mismos docentes, habrá de localizar otras figuras que lo apoyen como puede ser el director, el supervisor e incluso padres de familia que estén interesados en la mejora de la escuela y en la educación de sus hijos. Los relatos de maestros que iniciaron en la docencia en comunidades alejadas y que tuvieron éxito presentan evidencias de gestión que realizaron con las autoridades locales y con personajes clave de dicha población. Investigaciones realizadas sobre el ciclo de vida docente nos han permitido documentar casos de docentes en sus distintas etapas, desde la novatez hasta el retiro. En cuanto a docentes noveles, tenemos información que ilustra las dificultades que se viven en el inicio. Un caso especial fue el de un docente sonorense que llegó hace más de 35 años a una comunidad de Michoacán en donde lo esperaban más de 40 niños de primaria de diferentes edades y no tenían la infraestructura elemental, es decir, un aula en donde pudiera dar clases. Lo primero que hizo fue localizar al presidente municipal y conven-

cerlo para construir un aula para sus alumnos, con el apoyo de varios padres de familia. Este docente puede decirse que contaba con la fuerza y la salud emocional para enfrentar la adversidad con una estrategia fundamental que es la gestión con la comunidad. Las habilidades socioemocionales del propio docente son básicas. Enfrentar con ánimo y esperanza el desafío que representa una comunidad vulnerable requiere un docente preparado en todos los aspectos. Las historias de docentes que enfrentaron este tipo de desafío indican que si bien fueron momentos de dificultad y escasos recursos, a la vez constituyeron la base de una carrera exitosa y del reconocimiento de la comunidad. Un docente que se entrega a la comunidad gana su respeto. Si el docente en formación se prepara con las bases de la gestión escolar es más probable que tenga éxito en cualquier contexto. La colaboración interinstitucional es una estrategia para que el docente se apoye en el proceso de educación socioemocional de sus alumnos. En 2012 elaboramos una guía para el directivo de educación básica que incluía una sección con más de 30 instituciones que potencialmente representan apoyo especializado para la escuela, entre ellas las de salud y seguridad pública. A ello se agregan las universidades que, a través del servicio social y la investigación, pueden auxiliar a los docentes en diversos temas, incluidos por supuesto los de educación socioemocional. Esta última opción habrá de regularse en congruencia con la normatividad de educación básica por los riesgos que tiene el ingreso de otras personas a la escuela.


9

DOSSIER

La gran ventaja para los docentes que inician en la profesión o los que se encuentran en su fase inicial de formación es la comunicación a través de distintos medios. Para quienes iniciamos en la docencia en las últimas décadas del siglo pasado llegar a una comunidad rural era prácticamente quedar en aislamiento. Las opciones de comunicación eran escasas, si acaso el teléfono en la cabecera municipal o en la casa de alguna persona de la comunidad. Ahora los jóvenes pueden estar comunicados a través de la telefonía celular y el internet. Si tienen una duda pueden consultar por correo electrónico, con llamada telefónica o investigar por su propia cuenta la información que requieran. Al menos no sentirán la agonía de la soledad y se mitigará cualquier problema al saber que pueden recibir apoyo inmediato de un tutor, un colega o un especialista al que puedan consultar. Así sucedió con un docente y director de la sierra de Sonora, que a través de la consulta por internet localizó al centro educativo que contribuyó con su formación continua a distancia y, a la vez, lo apoyó con trabajo interinstitucional para atender a los niños con problemas emocionales derivados de la violencia de su comunidad. Un relato crudo y real que ilustra lo que puede hacer un docente en condiciones similares. Insistimos, es fundamental no sentirse solo, ese pensamiento habrá de modificarse desde la institución formadora de maestros.

La visión de considerar la educación socioemocional como parte del currículum de educación básica en México es un gran acierto, pero también un desafío. Representa anteponer el ser y el convivir al hacer y conocer. Y no es que se desestime la acción y el conocimiento, sino que se atiende a la persona en su esencia emocional. Analógicamente, es como preparar el terreno para una buena siembra. Si queremos educar a la persona, hay que entenderla y favorecer las condiciones para el aprendizaje. En un ambiente emocionalmente saludable las probabilidades de éxito se incrementan y los resultados son mejores, aun en los contextos más complicados. En la reciente investigación que hemos realizado en escuelas que se encuentran en contextos vulnerables, alta violencia y marginación, los niños nos dicen que en la escuela es el lugar donde se sienten mejor y más seguros, dato que también confirman sus docentes y directivos en las entrevistas. Esto coincide con los resultados de otros colegas de otros países que participan en el proyecto documentando escuelas similares. Todos coinciden en lo mismo: la escuela es el espacio en el que niño puede estar bien. Pero para ello habremos de preparar a los docentes desde su formación y posteriormente fortalecerlos con programas de formación continua que los ayuden a desarrollar la educación socioemocional de sus alumnos. Preparar a los niños en este rubro significa trabajar por una sociedad mexicana más fuerte en todos los sentidos.

En conclusión, para que se promueva la educación socioemocional habrá de considerarse en primer término a las instituciones formadoras de docentes, como ejemplo claro para los docentes en formación y para el resto de las escuelas, liderado por los docentes y directivos formadores de docentes, quienes para lograr este objetivo precisan del cuidado de su propia salud y estabilidad emocional. Acerca de la autora: Egresada de la Escuela Normal del Estado de Sonora y de la Escuela Normal Superior de Hermosillo. Cuenta con maestría en Educación y doctorado en Innovación Educativa por el Tec de Monterrey. Actualmente es integrante de la Red de Investigación en Gestión Educativa de México (RIGE). Referencias Esteve, J.M. (1994). El malestar docente. 3ª. ed. Barcelona: Paidós. Hargreaves, A. y Fullan, M. (2014). Capital profesional. Madrid: Morata. Day, C. (2012). Resilient leaders, resilient schools. National College for School Leadership. Obtenido el 24 de 01 de 2018 de https://www.nationalcollege.org.uk/cmmc-sml-op-day.pdf

A propósito de la educación socioemocional Por Méd. Enrique González Ruelas y Lic. Fabiola Martínez Díaz Sonreir, asentir, abrazar, jugar, unir esfuerzos y voluntades, son algunas de las habilidades que nos ayudan en nuestro día con día a estrechar los vínculos con el grupo al que pertenecemos. Pero, ¿en qué momento surgen?, ¿todos los humanos las poseemos de la misma manera?, ¿alguien puede carecer de ellas?, ¿se puede influir con la educación en la adquisición de tales habilidades? Intentemos responder a cada cuestionamiento. Al nacer, todas las personas venimos dotadas de información genética que nos define como seres gregarios y nos lleva a actuar como tales. Así, cuando llegamos al mundo, somos recibidos por una familia (unifamiliar, reconstruida, nuclear, etc.) que nos protege, alimenta y cuida, al igual que lo


10

hacen otros seres vivos como los elefantes, los leones, los perros o los gatos. En esa interacción primaria inicia nuestra respuesta a estímulos y gracias a ellos desarrollamos la capacidad de reconocer a los miembros de dicha familia, sentirnos cobijados, desarrollar apego, confianza. Todos los seres humanos nacemos con la información genética que nos permitirá interactuar con los miembros del grupo con el que tenemos el primer contacto. Lo que quizá puede ser diferente es el estilo o la manera en que lo hace cada individuo y el contexto en el que cada grupo social primario –como la familia-, estimula el desarrollo de habilidades para expresar emociones y socializar. El espacio familiar juega un papel fundamental en el desarrollo de las habilidades emocionales y sociales que servirán a los niños para relacionarse con los grupos sociales secundarios como la escuela o la comunidad. Si el entorno es hostil, el individuo probablemente desarrolle miedo, inseguridad, baja autoestima o actitudes defensivas. Por el contrario, si el entorno es favorable, niños y niñas contarán con mejores recursos para integrarse e interactuar en los grupos secundarios donde transcurra su vida. Con frecuencia, la escuela es el segundo grupo social donde tiene lugar la siguiente interacción significativa de los pequeños, tanto por la edad como por el tiempo que transcurren en ella. Ya en convivencia con los demás, se presenta la necesidad de poner en práctica las habilidades desarrolladas dentro del grupo social primario y es donde se comienza a hacer evidente la necesidad de que los alumnos cuenten con determinadas habilidades sociales y emocionales básicas, que les permitan un aprendizaje de mayor calidad. Vale la pena aclarar que hasta hoy no existe un consenso con el que se pueda emitir una definición única de lo que se considera habilidad emocional y social, así como tampoco un consenso universal que defina la educación socioemocional, pues las habilidades sociales forman parte de contextos culturales y evolucionan de acuerdo con la dinámica de cada época y se vuelven más complejas en el mundo global y fuertemente independiente como en el que vivimos ahora. Sin embargo, es importante y necesario tener una noción básica de lo que puede considerarse como una “conducta socialmente habilidosa”. Según Vicente E. Caballo, ésta es el conjunto de conductas emitidas por un individuo en un contexto interpersonal, que expresa los sentimientos, actitudes, deseos, opiniones o derechos de ese individuo en un modo adecuado a la situación, respetando esa conducta en los demás, y que generalmente resuelve los problemas inmediatos de la situación mientras minimiza la probabilidad de futuros problemas.

DOSSIER

De acuerdo con la especialista Carolyn Saarni, las habilidades emocionales se relacionan con la autosuficiencia al expresar emociones en las transacciones sociales. Saarni define la autoeficiencia como la capacidad y las habilidades que tiene el individuo para lograr los objetivos deseados, para lo cual se requiere el conocimiento de las propias emociones y la capacidad para regularlas hacia los resultados deseados, mismos que dependen, en gran medida, de los principios morales y éticos de cada individuo. En los seres humanos, la línea que divide aquello que forma parte de la base biológica, psicológica y social es prácticamente imperceptible debido a las complejas relaciones establecidas entre los miembros de los grupos sociales. Por tal motivo, aquello que algunos especialistas pueden considerar habilidades sociales otros pueden identificarlas como habilidades emocionales. De manera general, de acuerdo con lo que señala C. Saarni, las habilidades emocionales son: Conciencia del propio estado emocional. Habilidad para discernir las habilidades de los demás. Habilidad para utilizar el vocabulario emocional y términos expresivos habitualmente disponibles en una cultura. Capacidad para implicarse empáticamente en las experiencias emocionales de los demás. Habilidad para comprender el estado emocional interno Habilidad para afrontar emociones negativas mediante la utilización de estrategias de autocontrol que regulen la intensidad y la duración de tales estados emocionales. Capacidad de autoeficacia emocional: significa que el individuo acepta su propia experiencia emocional, tanto si es única y excéntrica como si es culturalmente convencional, y esta aceptación está de acuerdo con las creencias del individuo sobre lo que constituye un balance emocional deseable. Por su parte, Rafael Bisquerra propone las siguientes habilidades sociales: Comunicación efectiva (que implica la comunicación receptiva y expresiva). Respeto por sí mismo y por los demás, asertividad Compartir emociones Cooperación Amabilidad

Capacidad para identificar, anticiparse o afrontar resolutivamente conflictos sociales y problemas interpersonales. Quienes escribimos el presente, consideramos que una habilidad de la que muchas personas carecen en nuestro medio cultural mexicano es la capacidad de decir no. Diversas investigaciones señalan que en la medida en que una persona desarrolla habilidades emocionales y sociales que le permitan conocerse a sí mismo, autorregularse y relacionarse mejor con otras personas, mejorará su proceso de aprendizaje a lo largo de su vida escolar y su desempeño como miembro de la sociedad. En un país que promueve una educación humanista, es relevante que sus alumnos cuenten con determinadas habilidades sociales y emocionales, ya que estas les permitirán desenvolverse en un entorno mundial cada vez más cambiante y continuar adquiriendo habilidades con las que encausen su vida a fin de lograr un desarrollo humano pleno. Es aquí donde se responde a la pregunta ¿se puede influir con la educación en la adquisición de tales habilidades? La respuesta es sí, y los programas de educación básica son un medio ideal para lograrlo. Es por ello que al sistema educativo mexicano se integró una asignatura denominada Educación socioemocional, cuyos propósitos generales y específicos están encaminados a lograr que los alumnos desarrollen determinadas habilidades socioemocionales que les permitan mayores logros académicos y de desarrollo humano. Vale la pena que padres de familia y docentes, de todas las asignaturas, conozcan en qué consiste la Educación socioemocional y participen activamente en ella. Acerca de los autores: Enrique González Ruelas Médico Cirujano egresado de la UNAM con especialidad en Psiquiatría, y sub especialidad en Psiquiatría Infantil y Juvenil. Terapeuta de Pareja. Especializado en Terapia Cognitivo Conductual. Catedrático Universitario de la UNAM. Escritor, Conferencista y Perito en Psiquiatría. Fabiola Martínez Díaz Licenciada en literatura y lengua rusas, cursó estudios superiores en el Instituto Pedagógico de Lenguas Extranjeras de Kiev, Ucrania, y egresó de la Universidad de La Habana, Cuba. Autora de libros de texto para secundaria y primaria. Investigadora, editora, traductora e intérprete ruso-español.


11

DOSSIER

Amor, compasión y convivialidad como base para una educación humanista

Por Dr. Oscar Barrera Sánchez En los últimos años, la educación se ha olvidado de tres de sus principales motores: el amor, la compasión y la convivialidad. La racionalidad moderna ha provocado que la dimensión emocional y ética de las personas sea olvidada en los espacios educativos y fuera de ellos. El amor, por ejemplo, ha sido reducido a la cursilería del romanticismo con tintes mercadotécnicos; la compasión a la inmediación de un “échale ganas” o consejos de optimismo de libros de centros departamentales o memes en las redes sociales; y la convivialidad traducida en habilidades para convivir con el otro (aunque siempre Otro), bajo un esquema de evaluación, inclusión, integración forzada y una resignada tolerancia basada en el Manual de Carreño. La educación, más que reproducir conocimientos enciclopédicos, inicialmente buscó una incitación mediante una serie de ejercicios espirituales que favorecieran técnicas constantes sobre el alma y el cuerpo que propiciaran la búsqueda de un encuentro gozoso consigo mismo, con los demás y con todo lo que lo rodeaba: con la existencia. Ésta, no estaba resumida en la reflexión conceptual sobre la aparición de los entes en el mundo, sino con la experiencia de la potencia de la vida, con el inigualable aprendizaje de la donación de las personas al devenir del Ser. No puede haber búsqueda del amor, sin ser una indagación del Ser. De esta manera, el amor es el sentimiento de pertenencia a la culminación de la misma sustancia sagrada del universo que habita en cada persona, animal, planta, ser material e inmaterial existente, productora de todo aquello que causa bien a la tota-

lidad y la unidad. El ser humano necesita del amor (según las significaciones y prácticas culturales propias de cada grupo), traducido en la caricia esencial, la ternura, el cuidado, la amabilidad y la cordialidad para vivir con uno mismo, con los demás y con los que nos rodean. La Ética es siempre un ejercicio de amor a sí mismo, a los demás y a la existencia. Sin embargo, la maquinaria de la Cultura de muerte de la brutalidad capitalista junto con la frialdad inhumana han alejado a las personas de su Ser y, por lo tanto, del amor. La enajenación, al hacernos ajenos de los demás y del entorno, ha marcado una densa barrera entre la comunidad de la vida. El egocentrismo, la conversión de personas en capital humano y mercancías, la experienciación y los ejercicios espirituales convertidos en competencias para el trabajo o el vivir de manera tolerada con los otros, han hecho insostenible la existencia y producido sociedades de cansancio y con un aburrimiento profundo ante la existencia. La urgencia de una pedagogía del cuidado, de la atención, del amor, implica el ejercitar la mirada hacia los demás, pero sobre todo ante los sectores vulnerables como: personas de escasos recursos, mujeres, niños, adultos mayores, migrantes y refugiados, grupos indígenas, entre muchos otros, olvidados por nosotros mismos. Hay una necesidad de una pedagogía de amor, así como una de compasión, de estremecimiento por el sufrir del y con el otro, ésta implica una relación amorosa con los demás, un vínculo cordial, desde el corazón que vibra con la sonrisa, con la carcajada y el gozo del otro y que se conmueve con la necesidad, el sufrimiento y el llanto del otro, que es nuestro propio llanto, que son las lágrimas de la humanidad y la comunidad de la vida y el acompañamiento

en los procesos de liberación material y espiritual de todos. Esto implica no poner al ser humano en el centro, sino como un elemento fundamental que acompaña a los otros elementos que hacen la vida. La Historia no ha colocado al ser humano en el centro, sino la racionalidad humana como supremacía ante la vida, lo cual ha sido muy costoso para la propia existencia. Pasar de una pedagogía de los conocimientos a una de los saberes, de la reproducción conceptual a la experiencia de la vida amorosa, compasiva, misericordiosa y cordial nos obliga a dar un brinco cualitativo de la convivencia a la convivialidad, es decir, del vivir con el otro, y permita a quien cohabita con él establecer un lazo fraterno que recupere nuestro Ser y permita vibrar con la existencia del Otro. La educación tiene una urgencia fundamental: ejercitar el corazón y no sólo la razón. Enseñar y aprender de y en la vida es apremiante. Ejercitar(se) en la compasión, la cordialidad, la misericordia, la ternura, el cuidado y la convivialidad es reconocerse como un ser de amor, capaz de comprometerse con crear comunidades donde antes de juzgar, actuar y decidir, el latido del corazón consigo mismo, con el otro y con la existencia… sea el motor, es decir, el amor. Acerca del autor: Es Licenciado en Filosofía y Ciencias de la Comunicación y Doctor en Ciencias Políticas y Sociales por la Universidad Iberoamericana. Docente del Colegio de Puebla, A.C. y de la Universidad Marista, y autor de varios artículos y libros, entre ellos: Formación Cívica y Ética para la Educación Básica y Media Superior.


12

DOSSIER

Desconexión emocional, un grave problema de nuestro tiempo

Por Dra. Abigaíl Huerta Rosas Uno de los principales conflictos que viven las sociedades de nuestro tiempo tiene que ver con la falta de capacidad para conocer, manejar y conectar con las emociones. Esto se debe, en gran medida, a los imperativos sociales: “no sientas”, “niega lo que sientes” (lo que denomino desconexión emocional). De ahí que cuando alguien se siente triste, agotado, con miedo, ira, estrés; incluso alegre o feliz, tienda a no reconocerlo y no sea consciente de lo sentido. La principal repercusión de ello puede verse reflejada en los niveles de agresión, violencia y crueldad entre las distintas relaciones, pues al no reconocer y negar lo sentido se tiende a negarlo y no reconocerlo en los demás. Además, es sabido que el aumento de enfermedades del corazón, diabetes, cáncer, depresión, ansiedad y esquizofrenia, entre otras, están íntimamente ligadas con la falta de desahogo y conocimiento del sentir personal; es decir, con la desconexión emocional. Todo ser humano nace con la capacidad de sentir, sentir es algo innato. Esto no significa que sentir sea bueno o malo, simplemente <es>; así como <es>, por ejemplo, crecer, envejecer, morir. Sin embargo, para los humanos de nuestro tiempo es difícil dejar que tal rasgo <sea>. Cuando sobre la mesa de lo social se plantean cuestionamientos como: ¿qué sentimos?, ¿cómo lo sentimos? y ¿cómo lo expresamos? o si ¿es bueno expresar lo que sentimos? comienzan las restricciones de los valores y la moral social.

Desde muy pequeños dichas restricciones suelen ir en un sentido: “no sientas” y si sientes “no lo expreses”. Se considera que evitar y negar lo sentido es lo adecuado. Es como si los sentimientos representaran una gran amenaza, y tal vez algo haya de cierto en ello. Atender sentimientos que nos disgustan implicaría hacer consciente que debemos modificar alguna situación en nuestra vida. ¿Qué pasa cuando una mujer que padece violencia de parte de su pareja sabe/siente que no le gusta que la agredan? Siente feo, se siente mal, y de hacer caso a su sentir, sabe que dicha situación debería cambiar, debe moverse de ahí. No obstante, por siglos el mandato familiar/social suele ser: “aguántate”, “la vida es así”, “es el padre de tus hijos”, “qué será de ti sin un hombre”. Cuando un niño o niña se cae y el golpe recibido por la caída le genera un dolor (dolor natural al que el cuerpo de todo ser humano reacciona para atenderle) la primera reacción del adulto es “no llores”, “no te quejes” “no expreses lo que te pasó”. Incluso, de forma cruel y violenta hay adultos que les pegan luego de haberse caído, tropezado o lastimado. El mensaje es no puedes fallar, no puedes lastimarte y no puedes expresar lo que tal situación te hace sentir. De igual forma ocurre cuando alguien a quien amamos está muy enfermo; el mandato es “no expreses lo que sientes”. Se cree que ante el enfermo uno se debe mostrar sonriente, animado, feliz; pues, se dice, de lo contario le podemos contagiar la tristeza y el desánimo. Así, aprendemos y reproducimos que lo sentido debe ser ignorado, desatendido, ni siquiera se puede expresar a uno mismo. De ahí que seamos una sociedad analfabeta de nuestras emociones, y por supuesto, de las de los demás. En el caso de los hombres dicha situación se agudiza, a ellos sólo se les permite expresar enojo y coraje. Por su parte, a las mujeres, sólo emociones de vulnerabilidad y dulzura. Sin lugar a dudas, la educación de género en el caso de expresión emocional es de vital importancia analítica. Los hombres conectados sólo con las emociones de agresión y violencia han ocasionado millones de muertes a lo largo de la historia, y lo siguen haciendo. En las mujeres han generado enfermedades terribles, así como casi nulo cuestionamiento de la violencia ejercida hacia los hijos, otras mujeres u otros hombres.

Es decir, las consecuencias de la prohibición emocional son muchas y de diversa índole. Grosso modo podemos señalar que propician mucho dolor humano, pues al callar lo sentido, lo desconozco y dejo de hacer algo para modificar aquello que me daña. Por otro lado, contribuimos a la formación de una sociedad injusta en la que desde pequeños se nos dijo que si alguien nos lastimaba teníamos que someternos, callar y aguantar. Son incontables los abusos que se gestan entre los alumnos, de maestros a alumnos, entre maestros, de autoridades a docentes y el mandato es, “no expreses cómo esto te hace sentir”. Contactar y expresar lo sentido trastoca el status quo, lo cuestiona, lo puede intentar modificar. Pensemos en todas las situaciones ante las cuales podríamos protestar por hacer caso a lo que sentimos: las largas jornadas laborales, el jefe abusador o acosador, la pareja violenta, la familia que abusa y coarta la vida, el propio sistema económico y capitalista bajo el cual vivimos y que tiene como base la explotación de la mayoría en favor de la acumulación de riquezas de unos cuantos. Podemos citar infinidad de situaciones, finalmente la invitación y el gran reto sería para uno mismo y para los que tenemos cerca: “habla de lo que sientes, por lo menos, contigo mismo.” Acerca de la autora: Es Licenciada en Sociología por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, maestra y especialista en Estudios de la Mujer por la UAM-Xochimilco con doctorado en Ciencias Sociales y Políticas por la Universidad Iberoamericana. Su línea de investigación son los temas de género, familia y sociología de los sentimientos, tales como: violencia intrafamiliar, roles de género, sentimientos, maternidad-paternidad y depresión. Ha participado en conferencias, talleres y debates televisivos en torno a los temas citados.

Para saber más: Ver

https://goo.gl/uP1B2e

Escanea el código QR


13

La Dirección General de Educación Superior para Profesionales de la Educación (DGESPE) a través de la Gaceta Somos Normalistas

CONVOCA

A todos los estudiantes, profesores, directivos y egresados de las Escuelas Normales del país, a participar con textos de su autoría en las diferentes secciones de la gaceta.

de los temas centrales y tengan relación con la docencia y la educación. Si se incluyen imágenes, estas habrán de ser enviadas como archivo adjunto, fuera del archivo de texto.

Cada uno de los textos enviados debe contar con los siguientes requisitos: Título Nombre del autor, que incluya el nombre de la Normal a la que pertenece o de la que egresó (o escuela en la que trabaja). Claridad y buena ortografía La extensión y temática dependen de la sección. Los caracteres se pueden contar en el procesador de texto, aparecen en donde se da el conteo de palabras. Los textos participantes pueden ir dirigidos a las siguientes secciones y contarán con estas características.

El librero

Noticias

Textos de entre 3 mil y 10 mil caracteres Cuentos, poemas, crónicas literarias, ensayos creativos y reseñas literarias de temas libres, de autoría propia.

Somos Normalistas, somos nuestra historia

Textos de entre 4 mil y 5 mil caracteres Reseñas históricas o anecdóticas sobre la fundación, transformación o actividades regulares de las Normales. También pueden ser artículos sobre los proyectos que impulsan de manera cotidiana. Se les dará prioridad a los textos que muestren o revisen la historia de las escuelas o su impacto en la región.

Textos de 2 mil a 5 mil caracteres Crónicas, reportajes y notas periodísticas sobre eventos locales, regionales o nacionales que repercutan en la vida de las Normales. Se les dará prioridad a los que incluyan fotografías con alta resolución y sean de mayor impacto.

Todos los textos son susceptibles de una revisión general de ortografía y estilo. El envío de los textos no asegura su publicación, depende de su calidad y cantidad de participaciones recibidas.

Vida, ciencia y arte

Las propuestas se recibirán en el correo normalistassomos@gmail.com. No se mantendrá correspondencia, se enviará acuse de recibido y, en caso de publicación, notificación.

Textos de entre 4 mil y 5 mil caracteres Ensayos, reseñas, testimonios de vida, artículos que se relacionen con alguno

NORMALISTAS


14

VIDA, CIENCIA Y ARTE

El séptimo sentido: la vocación

Por Dra. (c) Ed. Julia Lizette Verduzco Torres De niña, solía imaginarme dentro de un pequeño aparato de radio que me regaló mamá. Era un radio reloj despertador International que databa de finales de la década de los 70; no sé cómo llegó a manos de mi madre, quizá se lo regaló mi tía, su única hermana, la primera vez que regresó de EUA. Este aparato era mágico, ya que hacía que me internara en estaciones de radio de diversas partes del país e incluso del mundo. ¡Era fascinante cuando lograba sintonizar frecuencias radiofónicas de Chihuahua, de la Ciudad de México o Chicago! Todas las noches esperaba a que dieran las diez u once para vivir la magia de mi encantador aparato. Escuchaba locutores hablando en inglés, y yo suponía que dedicaban canciones o saludaban a los radioescuchas, ya que en ese entonces no comprendía ese idioma. Para sintonizar una estación de radio la noche es fantástica, pues su frecuencia emisora se vuelve más aguda y nítida. Esto tiene una explicación científica, la señal de radio llega a nuestro receptor mediante dos cami-

nos: uno es a través de las ondas que viajan de forma directa hasta el aparato de radio, y otra cuando las ondas dirigidas hacia el espacio rebotan en la ionosfera (capa de la atmósfera) y vuelven a la superficie terrestre. Estas últimas tienen un alcance mayor que las primeras, durante la noche, sobre todo en invierno, la capa más baja de la ionosfera desaparece y las ondas pueden reflejarse en capas superiores y, por tanto, llegar más lejos. Gracias a ello, mi maravilloso radio podía sintonizar estaciones de varios lugares. Imaginaba a “Los Temerarios”, a “Los Bukys” y hasta a “Chente” Fernández de manera diminuta, creía que se hacían pequeñitos y se metían en la bocina del aparato, no existía en mi mente explicación alguna ante tal fenómeno, sin embargo, disfrutaba intensamente la conexión que había entre mi aparato y yo. Los años corrieron como agua que lleva el río y en un abrir y cerrar de ojos la niña se convirtió en una adolescente experimentando cambios físicos, mentales y emocionales, pero eso sí, había algo de lo que no dudaba: cuando fuera grande sería locutora de radio.

Un buen día llegó mamá a mi habitación y aprovechando la quietud, se sentó en la orilla de la cama y me dijo: “Hija, se acerca el momento de que te inscribas al bachillerato, por lo que debes decidir qué es lo que deseas estudiar para elegir la escuela más apropiada”, ante tal comentario, en mi rostro se dibujó una enorme sonrisa y sin pensarlo dos veces le respondí: “¡Letras y Comunicación, mamá, quiero ser locutora!”. En ese mismo instante el corazón de mi madre se detuvo por milésimas de segundo, lo supe porque su rostro sufrió cambios de forma y de color, pero aun así, sin perder la calma, me dijo: “Hija, esa carrera que tú quieres no va a ser tan fructífera para ti, yo te sugiero que estudies en la Normal para que seas maestra, tu papá y yo somos maestros, te podemos apoyar en todo tu recorrido”. Al escuchar esas palabras, fue ahora mi corazón el que se detuvo, mi sonrisa se invirtió y mis pequeños ojos se abrieron más de lo normal, de tal forma que reaccioné con un: “Mamá, esa carrera sería lo último que yo estudiaría en mi vida, yo no quiero ser maestra” y de nuevo, con toda seguridad le dije: “¡Yo quiero ser locutora de radio!”.


15

VIDA, CIENCIA Y ARTE

Decepcionada salió mi madre de la recamara y al paso de unas tres horas regresó con refuerzos. La tía que se había ido a EUA, también había estudiado en la Normal, (como mis padres) y para ese entonces ya estaba de regreso en México ejerciendo su profesión. Ella había obtenido dos títulos, uno como educadora y otro como profesora de educación primaria. Cuando escuché que tocaron de nuevo a la puerta, entraron a mi habitación las hermanas (mi madre y mi tía) con una sonrisa envidiable, segura estoy que ya habían diseñado la estrategia perfecta para persuadirme y finalmente convencerme para ser maestra, lo cual lograron. Comencé mi formación como docente en agosto de 1998 en el Instituto Superior de Educación Normal del Estado de Colima (ISENCO). Pronto me convertiría en una “maestra”, como suelen llamarnos a los docentes. Una maestra con ímpetu de locutora, una maestra con sueños por cumplir, pero no en las aulas, sino en una cabina de radio. Una maestra amante de la comunicación y apasionada con las letras. Pensar en ello me frustraba, me asustaba. Cuando inicié las jornadas de observación a la práctica docente fue el acabóse, veía a esos pequeños saltando, gritando y haciendo desorden, me imaginaba vociferando y regañándolos para que se mantuvieran en orden, me parecía imposible concebir cómo algunos docentes de los que observaba no hacían algo para calmar a esos “diablillos”, y mi mente soñadora e ingenua pensaba que a mí no me sucedería lo que a ellos, inclusive en mi mundo, un tanto rebelde, cimentaba mis propios constructos respecto a lo que debía ser una clase modelo. En ese momento existía en mí una brecha en relación a los aprendizajes necesarios para impartir clases y como consecuencia, escasez de experiencias que me permitieran concretar el significado pragmático de estar frente a grupo. Algo que disfrutaba bastante en mi pasaje por las escuelas observadas era escribir “el diario”, instrumento básico y necesario para la reflexión y el análisis de lo adquirido en las jornadas pedagógicas, sin embargo, debo confesar que yo tenía dos diarios. Sí, uno el diario que le entregaba al docente de observación del proceso escolar y el otro, mi diario de enseñanzas personales. Éste último llamaba más mi atención, pues según el programa de la asignatura, en el primero no debíamos

externar juicios acerca de lo observado, nos limitábamos a narrar solamente lo que se veía en la clase y en el contexto. Pero en el segundo, mi favorito, era el espacio donde escribía todo aquello que no quería hacer cuando impartiera clases. Anotaba ideas novedosas que me permitieran hacer mejor mi labor como futura docente y diseñaba un mundo que normalmente no veía en las aulas observadas. Sin darme cuenta comenzaba a enamorarme en secreto de mi carrera, pero no del todo, cuando pasaba cerca de una escuela primaria, comenzaba a sentir un pánico terrible y prefería voltear el rostro hacia otro lado para no sufrir. Asimilar la carrera que estaba estudiando no fue sencillo, pero al comenzar a realizar mis primeras prácticas docentes, pude adquirir la noción de lo que me esperaba en un futuro, sin embargo, de nuevo me sentaba en la silla principal del titular del grupo y observaba a todos esos pequeños, del grado que fueran, los veía y me decía: “Yo no deseo hacer esto durante toda mi vida, qué pena con estos niños y sus familias, ¿y si no lo logro?, ¿y si los echo a perder?, bueno, de todos modos como dice el dicho, echando a perder se aprende”. A pesar de estas ideas que me confundían, debo señalar que como estudiante normalista puse todo empeño y finalmente egresé con Mención honorifica en el 2002. Tuve la fortuna de ingresar por primera vez al sistema educativo estatal y como iba “fresca” en conoci-

mientos y con muchas ganas de trabajar, “recién horneada”, como decimos en Colima, se prestaba la ocasión para que mi autoridad inmediata me diera la noticia de que sería la maestra de primer grado en una escuela primaria de nueva creación. “Qué dulce noticia, qué amable maestra, qué niños tan tiernos, qué vida la mía. ¿Cómo voy a enseñar a leer y a escribir a esos diminutos seres?”,todas esas expresiones y más, rodearon mi cabeza. Al paso de tres meses, ver el avance de mis alumnos y lo que podía lograr con ellos fue una experiencia apasionante. Convertí el aula en una gran cabina de radio, el micrófono de las ceremonias cívicas me permitía imaginarme como una locutora, los niños y sus formas de pensar y de expresarse eran las mejores melodías para escuchar diariamente. Borré de mi mente el “no quiero ser maestra” por un “amo ser maestra”. Me encantaba ver sus rostros cada día, inventaba escenarios diversos con material lúdico en el salón de clases para que fuera llamativo y los pequeños de primero disfrutaran su estancia en la escuela. Veía a sus padres y a los niños como una gran familia y comenzamos a hacer de manera colaborativa un trabajo conjunto en pro de sus hijos. En diversas ocasiones también cometí errores, no solamente en los procedimientos de enseñanza, sino en la toma de algunas decisiones referentes a lo extra curricular, constantemente aprendí de los padres, de la direc-


16

tora y de mis compañeros. Era una escuela pequeña en la que laboraba, pero al mismo tiempo tan grande, pues los aprendizajes que adquirí en ella fueron inmensos y fue ahí donde me enamoré por primera vez de esta apasionante profesión. Experimentar de cerca y de manera continua que mis alumnos aprendían cosas nuevas a través de las actividades que realizaba en el aula, me permitió conectarme con la docencia. Comprendí que no sólo era el método de enseñanza, la metodología o los consejos de las docentes experimentadas. Descubrí que la pasión con la que haces las cosas es la que te da el impulso para lograr tus objetivos. Trabajé a través de un sexto sentido, el de la intuición, el de la pasión, el del enamoramiento. Clara estoy que los primeros cinco sentidos físicos nos permiten percibir el mundo exterior y con ello llegar al aprendizaje, al conocimiento científico. Sin embargo, existe otro medio para percibir el mundo que solo los docentes conocemos. A ese sentido lo he llamado “S7V”, lo cual significa: El “Séptimo Sentido: la vocación”. Vivir la docencia desde el séptimo sentido significa conectarte con cada uno de tus estudiantes, orientarlos, guiarlos, escucharlos, comprenderlos, entenderlos, conocerlos y en diversas ocasiones tenerles compasión. La compasión es la comprensión aplicada de manera más profunda, es decir, sentir lo que el otro siente, es “ponerte en los zapatos” de la otra persona. El sentido de la vocación te permite diseñar actividades novedosas para la diversidad, pero esto no se realiza porque lo dijo tal o cual autor, se hace porque se siente, porque la vocación te lo indica, como una voz interior que revolotea en la mente, pero más en el corazón. Cuando impartes clases desde el Sentido de la Vocación, mágicamente (como aquel aparato de radio) vienen a ti señales, “frecuencias vocacionales” que te indican el camino que debes tomar para crear una clase de calidad, porque fluye a través de ti la energía que requiere el diseño y la aplicación de técnicas que le permitirán a tus estudiantes captar la señal y como “radiecitos”, transmitirán así mismo todo lo que han recibido de ti y de la gran onda transmisora que se habrá generado gracias a tu pasión. El séptimo sentido permite que se abran canales de aprendizaje infinitos, estos canales los reconocerás al ver las producciones de tus alumnos, resultados que en ocasiones ni tú mismo podrás explicar cómo se lograron. Como lo dijo Tallaferro: “Aprender a enseñar no es un acontecimiento ocasional ni de duración limitada, sino un proceso que dura toda la vida, comienza cuando quien sueña con hacer de la docencia su voca-

VIDA, CIENCIA Y ARTE

ción, recibe su primera clase en una institución de formación docente y culmina cuando la vida lo coloca por última vez frente a sus alumnos”. El séptimo sentido me permitió que uniera dos pasiones. Durante varios meses me dediqué a impartir clases, formando futuros docentes en la misma escuela normal que me vio crecer, y por la tarde me desenvolví como locutora de radio. Esto me permitió comprobar que, cuando verdaderamente deseas cumplir tus sueños, solamente debes tener paciencia y ver cómo comienzan a llegar a tu vida las oportunidades específicas para lograrlo. Para concluir, comparto contigo algunas reflexiones: 1. Sueña siempre. No importa que sea aparentemente algo imposible de cumplir, los niños son expertos en soñar despiertos. Seamos como niños a la hora de soñar. 2. Toma oportunidades. El mayor riesgo al que te puedes enfrentar es que no sea de tu agrado aquello que estás haciendo o que no te satisfaga, entonces podrás dejarlo y decir: al menos lo intenté. 3. Desarrolla tu vocación. Quizá no te has dado cuenta que aquello a lo que te niegas puede llegar a agradarte. Inténtalo y si te apasiona es porque tienes vocación para ello. 4. Aplica el séptimo sentido. Todo cuanto te apasione en la vida es movido por el séptimo sentido, éste te impulsa a amar lo que haces y con ello a recibir resultados gratificantes.

5. Nunca es tarde. Lleva cabo aquello que tantas ganas tienes de hacer y disfrútalo, si te apasiona vas por el camino correcto. 6. Toma decisiones asertivas. Apóyate en la experiencia y en tus aprendizajes adquiridos durante varios años. La sabiduría se obtiene a través del tiempo. 7. Sé un docente de excelencia. No porque apruebes una evaluación o porque te graduaste con honores, sino porque a través del S7V te apasiona esta noble labor y deseas promover nuevos aprendizajes en tus estudiantes. 8. Agradece. Esta práctica fortalecerá tu autoestima y te permitirá encontrar lo positivo de las situaciones aparentemente negativas. Si te has iniciado en la formación docente sin haber sido ésta tu prioridad, agradécelo. Con cariño para ti, normalista. Acerca de la autora Estudió la Licenciatura en Educación Primaria en el Instituto Superior de Educación Normal del Estado de Colima “Profr. Gregorio Torres Quintero” (ISENCO). Culminó sus estudios de Doctorado en Educación por la UAG y actualmente se encuentra en proceso de titulación. Conductora y productora de programas de radio y televisión. Cuenta con el certificado que emite la Secretaria de Educación Pública como Locutora Categoría “A”.


17

LIBRERO ¿Qué forma tiene el amor? Narrativa

Por David Uriel Rodríguez Esquivel Un círculo caminaba por la calle. Veía, dentro de aquel mundo de formas perfectas, a muchos triángulos, cuadrados, pentágonos, círculos y, en fin, toda clase y tipo de figuras imaginables. Por mucho que se parecieran, el círculo jamás había visto dos iguales; entonces, en aquel mundo tan simétrico, se hizo una pregunta: ¿qué forma tiene el amor? El círculo era un incansable buscador de respuestas, por lo que acudió con un Dodecaedro, un sabio inminente. Al plantearle su incógnita, el sabio atinó a decir que el amor tenía que ser lineal, conformado de rectas, entre más rectas mejor; lo previsible era amor: la monotonía y el seguimiento a cosas establecidas, sin curvas peligrosas.

Al círculo aquella respuesta no le fue suficiente, él era redondo y a veces espontáneo. Pero, ¿él amaba? El círculo buscó un triángulo, de esos que son intrépidos, apostadores. La respuesta fue diferente a la del dodecaedro: el amor era pasional, profundo y a veces fortuito, como el fuego, así como puede prender fácil, se apaga de la forma más repentina y sin sentido. Nuevamente, círculo dudó de la respuesta, aunque él se consideraba una figura que mostraba sus sentimientos ampliamente, no creía que éstos caducaran así, mucho menos el amor. Se dio por vencido, porque no sabía dónde más podía encontrar la respuesta. Fue a caminar nuevamente, viendo figuras por allá y por acá. Años después, un cuadrado fue con el círculo a preguntarle sobre la forma del amor. El círculo, viéndolo con una sabiduría sempiterna, consiguió responder con otra pregunta: ¿qué forma tienes tú? Cuadrada, señor.

Luego volvió a preguntar: ¿y yo? Circular. Bien, podrás ver que somos diferentes. Ahora dime, ¿tú crees estar enamorado? Sí, de una ovoide. El amor es eso, una ovoide. Para mí, el amor es una trapecio. El amor no se define con palabras, pero se le puede dar nombres, seguramente esa ovoide tiene todo para ti. Señor círculo, eso quiere decir que el día de mañana el amor para mí podría tomar la forma de una estrella, ¿no? No, porque entonces me habrías mentido al decir que amabas a esa ovoide. El amor no cambia de forma, tal vez nos confundamos al definir su nombre, pero al encontrarlo, jamás cambiará. Acerca del autor: Egresado del Centro de Actualización del Magisterio en Zacatecas

La verdadera Odisea Narrativa

Por Héctor Alvarado Díaz El atractivo irresistible de la sirena Carlya no bastó para que Ulises la salvara. Desde niña, cuando el héroe apenas levantaba la espada y Alcíades no podía despertar en él las pasiones del estudio, Carlya lo perseguía presa de la fascinación de lo que su madre —vidente en las profundidades del Templo Hundido— le decía sobre el futuro glorioso de Odiseo. Tan fragante y bella no obstante su corta edad, rompía las prohibiciones y se mostraba en la superficie a

los ojos del joven que practicaba conduciendo las fragatas en los juegos. Desde entonces los dos conocieron la urgencia de la piel. Cada tarde Odiseo bajaba al muelle y se perdía en el mar por horas. Nadie se explicaba qué magia hacía posible aquel portento del que retornaba con el cuerpo lleno de anémonas y algas iridiscentes. El tiempo pasó y Ulises, obligado por la ley mortal, desposó a Penélope y ella le dio, sin saberlo, aquello único que Carlya no podría jamás: un hijo. Satisfecho el orden terrenal (una esposa, un heredero, una figura real que condujera los destinos de su pueblo),

Ulises volvió a entregarse al amor prohibido. Tras seguir muchos días al héroe que se ausentaba con frecuencia, Penélope descubrió a los amantes y resolvió, para interés de la polis, pero sobre todo para dar cauce a su venganza, ponerle fin a su idilio. Tejió la red más fina para que Odiseo lograra traer a Carlya a su mundo; pero no bien la utilizó, la pequeña sirena se precipitó a los abismos. Desde entonces Odiseo partió de viaje para alejarse de la odiosa Penélope, y ésta, para obtener el perdón, teje otra red que le permita un día traer de vuelta a su rival.


18

Somos Normalistas, somos Nuestra Historia La Normal “Dra. Rosario María Gutiérrez Eskildsen”,

Cuna del Magisterio Tabasqueño Por Mtro. Carlos Gerardo Brabata Domínguez y Dr. Pedro García Fentanes Hablar del normalismo en Tabasco es referirse a tres siglos de historia En la Escuela Normal del Estado de Tabasco se han formado más del setenta por ciento de los maestros de educación primaria que imparten clases en las distintas escuelas del estado, en las modalidades multigrado y de organización completa en el contexto urbano, suburbano, urbano marginal y rural. Su historia nos remite a 1879. En ese entonces era gobernador Simón Sarlat Nova y fue inaugurado el Instituto Juárez de Tabasco, en la actualidad Universidad Juárez Autónoma de Tabasco, siendo el director Manuel Sánchez Mármol. En ese periodo, el maestro veracruzano José Ochoa Lobato trajo e implemento el sistema Rébsamen y la nueva pedagogía de la enseñanza moderna, donde se formaron distintas carreras, incluyendo la de maestro. En ese sistema se impartía el bachillerato y las carreras de Jurisprudencia y Pedagogía. Ésta última no estaba acorde con la realidad. Veamos algunos detalles. Los bachilleres eran preparados en 3 líneas pedagógicas: la general (filosofía), la histórica (historia de la pedagogía) y la práctica. Para obtener el título de Maestro de Instrucción Primaria se cursaban 6 años: 2 de bachillerato y cuatro de profesional. Los textos en que se apoyaban eran franceses que entraban por Veracruz. Las cerca de 38 escuelas que había en todo el estado no representaban una fuente de trabajo para los futuros pedagogos, y ello habla de lo alejado que estaba el mundo de las ciuda

des de Tabasco y su realidad, sobre todo de las necesidades sociales del campo. Es hasta mayo de 1904, bajo el decreto número 20, que el gobernador Abraham Bandala recibió la autorización del Congreso Constitucional para establecer en la capital del estado, hoy ciudad de Villahermosa, un colegio de enseñanza superior normal para profesoras de instrucción elemental y superior. Así fue que se creó la Escuela Normal, siendo nombrada la profesora Inocencia Galván la primera directora, y con el apoyo de un equipo de maestros de Xalapa, entre los que se encontraban personajes destacados como José Ochoa Lobato e Ismael Chístense. La

institución inició sus funciones con 17 alumnas, siendo becadas con 16 pesos, durante 10 meses. Para estudiar la carrera de Profesora de Instrucción Superior era necesario cursar tres años de instrucción elemental y dos complementarios. El horario: Se iniciaban actividades a las cinco de la mañana, se tomaba un receso a las once y se reanudaban actividades a las doce para concluir a las cinco de la tarde. Existía una junta académica compuesta por la directora y los profesores de la escuela, la cual tenía por objetivo examinar y aprobar los textos para la instrucción normal y proponer mejoras a las autoridades.


19

NUESTRA HISTORIA

De ahí en adelante se concretó la consolidación del Sistema Educativo Normalista en el estado. En 1908 se edifica la Estación Agrícola Experimental, iniciando funciones el 15 de septiembre de 1908. La Federación da la concesión para establecer la Escuela Granja “Simón Sarlat”, en terrenos ubicados a la orilla de la Laguna de las Ilusiones, hoy fraccionamiento Prados de Villahermosa, en la que se estudiaría la carrera de Agronomía, con el compromiso del Gobierno Estatal de becar a diez estudiantes. En aquel entonces la infraestructura educativa de Tabasco se acrecentó con tres centros formadores de docentes: El (IJT) Instituto Juárez de Tabasco y su Escuela de Pedagogía; la Escuela Normal para Profesores de Instrucción Primaria Elemental y Superior, la Escuela (Rural) de Experimentación Agrícola (Normal Rural) “La Granja”. En el estado, la Escuela Normal Rural “La Granja” es considerada como la pionera del normalismo, y se fundó sin apoyo financiero del Gobierno (1920-1936). Posteriormente se constituyó como el núcleo de la formación docente. En septiembre de 1922, en el mismo edificio “La Granja” se erige la Escuela Normal de Maestros Rurales con presupuesto estatal. La inscripción es de 38 alumnos, pero debido a la rebelión que encabezó don Adolfo de la Huerta en diciembre de 1923, “La Granja” fue ocupada por la tropa hasta 1932. El 9 de enero, una vez abandonada por el ejército, se abrieron inscripciones

en la normal rural para el ciclo escolar 1933. La Escuela Normal Rural para campesinas “Dolores Correa Zapata” operaría en el edificio de “La Granja”. En 1934, se trasladó también ahí la Escuela del Maestro Tabasqueño. Trabajaron separadas hasta mediados de 1935. Para 1936 se fusionan con el nombre de Escuela Normal Rural del Estado, reformándose el Plan de Estudios con el fin de ajustarlo “al de las Escuelas Normales del país”. Todas estas acciones fueron encabezadas por el gobernador, Lic. Tomas Garrido Canabal, quien fue uno de los precursores de la escuela racionalista. En 1955, se adoptó el plan de estudios de 6 años, tres de secundaria y tres de profesional, con el programa que aplican las escuelas normales rurales del país, y por razón del mismo decreto se eliminó la denominación de “La Granja”, quedando como Escuela Normal Rural del Estado. De esta primera generación egresaron los siguientes alumnos sobresalientes en el ámbito educativo estatal: Primera Generación Juan Antonio Solís Ávalos Julio César Díaz Zapata Argentino Baeza Cruz Arturo Ramón Tosca Mauricio Tejero Otero

La educación socioemocional

ganando terreno en la actualidad Por Sandra Piedra Emiliana Rodríguez Morales es licenciada en Física por la UNAM, cuenta con una maestría en Mente, Cerebro y Educación por la Universidad de Harvard y actualmente es directora de Investigación de la Asociación Civil AtentaMente Consultores, A.C. Su trabajo se ha centrado en impulsar programas de habilidades sociales y emocionales, así como en la investigación. Ha colaborado en el desarrollo del currículo y la estrategia de formación docente para el Programa

“Constrúyete” de Educación Media Superior, así como también en la elaboración del Programa de Educación Socioemocional para Educación Básica. ¿Qué te motivó a interesarte sobre este tema, Emiliana? Siempre me apasionaron la mente y las emociones. Mi padre es psicólogo, así que yo las veía como un fenómeno natural que se podía estudiar y entender desde muchos ámbitos. Por ello lo combiné con la Física y tuve la oportunidad de participar en investigaciones en el laboratorio de neurociencias. Cuando empecé a explorar las emociones me di cuenta

Segunda Generación Juan Adolfo García Pérez Rubén Magaña Gabriel Luna Elodia Ramón Carmita Alamilla Concepción Úlin Manuela Casanova Desde ese momento y hasta la década de los 80, la educación Normal y las ciencias de la educación continuaron en el estado de Tabasco con una serie de peripecias en las que en algunos momentos fue sobajada la labor educativa; sin embargo, el trabajo, la responsabilidad y la persistencia de los educadores sacaron a flote a la escuela y la educación del estado. Así, en el año de 1979, por decreto del gobernador del estado Ing. Leandro Rovirosa Wade, se le da el nombre de la Dra. “Rosario María Gutiérrez Eskildsen”, en homenaje a su trayectoria académica y por ser egresada destacada de esta institución. Por el saber la libertad En memoria al excelso Mtro. César González Mirabal

de lo poco que conocemos de ellas y lo importantes que son en nuestro actuar, en las decisiones que tomamos, en nuestras relaciones interpersonales, pero sobre todo lo significativas que son para la educación. Cuando recién acabé mi carrera y antes de entrar a la maestría, tuve la oportunidad de viajar a la India. Ahí conocí otros modelos educativos donde se daba espacio a un trabajo de tradición oriental, que ayudaba a los niños a tener una mente más en calma, cuidando aspectos como la nutrición, la salud, el contacto del cuerpo y las emociones con el ambiente. Concluí que es necesario considerar un tiempo para explorar nuestra mente y emociones con el fin de que no sean nuestras enemigas, ni mucho menos que nos controlen de manera inconsciente, sino que sean aliadas de nuestro mundo interno. Lee el resto de la entrevista, aquí:

Link https://goo.gl/6nrd9Y leer

Somos normalistas 6  

En este número damos un vistazo a la educación socioemocional, herramienta imprescindible de la docencia moderna.

Somos normalistas 6  

En este número damos un vistazo a la educación socioemocional, herramienta imprescindible de la docencia moderna.

Advertisement