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ESPECIAL NAVIDAD - DICIEMBRE 2013

CANCIÓN 2013 DE TRISTE NAVIDAD TEXTO: JUAN PIEDRA ILUSTRACIÓN: RICARD NOLLA


CANCIÓN 2013 DE TRISTE NAVIDAD

- Muy bien, Juanín, ya que hoy es Nochebuena y para hacer tiempo mientras llega tu padre a casa te contaré una historia muy curiosa. - Ya tengo treinta años para que me sigas llamando Juanín... pero dale, dale.

“Esta canción triste de navidad es una subversión del Cuento de Navidad de Charles Dickens y te evocará a...” - ¡Spoiler, abuelo, spoiler! - No me interrumpas...

“Decía que esta historia pretende ser una propuesta de futuro distópico en la que encontrarás reflejado lo que podría ser nuestro país de aquí veinte años: un mundo deshumanizado en el que trabajamos para vivir y no a la inversa, bajo un sistema basado en el beneficio extremo por parte de unos pocos de cualquier actividad humana. Un escenario futuro en el que el sexo se ha convertido en el único placer humano que no está sujeto a la intervención económica de un falso estado. Un estado-circo tras el cual se encuentran unas pocas manos ejecutoras, dueñas de los medios de producción y de las armas...”

TEXTO: JUAN PIEDRA. ILUSTRACIÓN: RICARD NOLLA

- ¿Sí? ¿Me sigues? - ¡Dale, coño!

“Buen, pues en ese mundo y en ese futuro, el Nécora (conocido con ese apelativo desde el fracasado levantamiento de los Becarios en 2025) tiene unos cincuenta años, está en paro, le quedan por pagar veinte años de hipoteca y vive de alquiler en l’Hospitalet de Llobregat, el barrio más populoso de Gran Barcelona. Es 2033. El Nécora hace repaso vital ahora que entra en la crisis de los cincuenta y su conclusión es que no puede estar ni satisfecho ni decepcionado de su paso por este mundo. Su existencia ha sido... más bien plana. Estas Navidades su exmujer y sus dos hijos le han invitado, diez años después, a pasar la noche más bonita del año juntos. Al menos al brindis de después de la cena. Pero el Nécora no quiere presentarse porque es un rencoroso, un rata y muy mala persona, así hablando claro...

A el Nécora no le gusta nada la Navidad, cree que es tiempo de hipocresía, cree que es un lujo postburgués de las clases altas blancas de la Ciudad. A el Nécora le gusta quejarse de que en Nochebuena, mientras las paupérrimas comunidades mongoles mantienen en marcha el Gran Metro y se hacen 3


cargo de la siempre inestable seguridad de la Ciudad, los hijos de papá apellidados García o Puig cenan frugalmente en sus lujosas casas...”

- Abuelo, una cena frugal es una cena de mierda. Frugal no es mucho, es poco. - A mí frugal me suena a mucho. - Da igual, sigue...

“Pues en esas que El Nécora vive en una estrecha calle que hace subida en l’Hospitalet. La iluminación es deficitaria y la acera está salpicada de charcos de orín. En una fachada algo desconchada hay un balcón pequeño. Una vecina sale al él y airea un mantel caro, que usará en la cena de Nochebuena, esa misma noche. Volverá a ponerlo en Nochevieja. Su casa es tan pequeña como la de al lado, en la que una pareja de bolivianos duerme la mona. En el piso inferior, a pie de calle, un joven vecino del Hospi de toda la vida está usando las gafas de realidad virtual PlayReal© cuando otro joven llega y le da 4000€f [Nota del editor: €f son euros fuertes] a cambio de un chusco de hachís del malo. El establecimiento contiguo a la casa del joven camello es un badulaque clandestino y al lado de éste hay un bar. El bar hace esquina y es tan viejo que aun huele a humo de tabaco. Los azulejos del bar fueron blancos y el suelo estuvo limpio. En la barra había ceniceros y en la pared hubo, en su tiempo, carteles en los que se leía ‘Beba Coca-Cola’ y, abajo, ‘100 pesetas 33cl’. El bar está regentado por Amparo, una gorda de setenta años.”

- Feliz Navidad -dijo Amparo. - Feliz Navidad mis cojones -le respondía el Nécora. - Vaya, no jodas que eres de esos a los que nos les gusta la Navidad. - Pues no, no me gusta -el Nécora se acomoda en un taburete y posa el codo en la barra. - ¿Hay algo que te guste? - Tú. - Cómeme el coño -le deja una Doble Estrella© y una tapa de olivas rojas al alcance de la mano-. ¿Y por qué no te gusta la Navidad? ¿Me vas a venir con el rollo del consumismo y la hipocresía y los niños escandinavos que se mueren de hambre? - Eso por un lado, sí. Por el otro, lo que más me jode es esa obligación de ser felices, amables y solidarios con el prójimo. - Pues yo creo que en estos tiempos que vivimos no le hace ningún daño a nadie un poco de buena voluntad. - ¿Buena qué? Vamos Amparo, no me jodas. En tu vida te has preocupado de nada ni nadie más allá de esa puerta -la de la calle, la señala-. Tu único deseo debe ser que nadie se te mee fuera de la taza. - ¿Tú qué mierda sabes de mi? Para ti solo soy un busto parlante que te da de beber. - La polla... ahora tienes sentimientos. - Eso no lo sé, pero sí que tengo necesidades. - ¿Follar? - No, que me follen. Pero como Dios manda. Y ya es algo, porque tú no tienes ni eso. - El qué no tengo, ¿sexo? 5


- Ni sé si follas, ni me importa. Lo que no tienes son necesidades, ni motivaciones. Todo el puto día echando pestes de los políticos, de tu madre y del Espanyol.

- Joder, será que no llevo razón. - Mira, nen, tú lo que tienes que hacer es espabilarte, quitarte esa cara de nabo que llevas por la vida e intentar hacer algo de provecho. Algo que no sea quejarte. - Cágate... Ahora me vas a dar lecciones de la vida tú, que tienes los pies pegados a este suelo. Échale un fregao, aunque sea. Así podrás ver tu cara de amargada en él. - Mira el poeta, qué bonico ta quedao eso. Has estado toda la noche pensándolo, ¿no? - Déjame en paz.

En ese momento, seis niños negros y tres rumanos entran al bar llevando gorros de Papá Noël y panderetas eléctricas y, sin dar tiempo a reacción, empiezan un flashmob de Los peces en el río.

- ¡Fuera, fuera, fuera! -a el Nécora se le enciende la cara de rabia- ¡Parad, cojones, quietos, no bailéis, callaos, callaos. Fuera, coño, fuera! - ¡Tranquilos, bonicos, seguid, seguid, es precioso!

Y así siguieron, bajo la violenta expresión de el Nécora, que devino aun más amenazante al reparar en la felicidad con la que Amparo atendía a la actuación de los niños. Apuró la cerveza que quedaba en la botella y, una vez vacía, la lanzó contra los niños, que huyeron despavoridos. Amparo y el Nécora se miraron en

silencio unos segundos, pero fue ella la que retomó la palabra.

- Mira, pa que lo sepas, yo echo aquí más horas que un reloj, sí. Pero luego llego a mi casa con la cabeza bien alta, porque he ayudado a levantar el país y porque me siento útil, aunque sea sirviendo carajillos y fregando meadas. ¿Pero tú qué? Desde tiempos de la Crisis, lo único que haces es levantarte a mediodía, pero solo por hacer algo... porque ahí te quedarías... y te pasas las tardes apoyado en esta barra cuando podrías estar buscándote la vida por ahí... que con cincuenta aun eres joven, coño... - Pues peor aun, hostia. ¿Tú sabes cuantos jóvenes están en el paro hoy en día? - ¿Y cuantos hay trabajando? - No hay trabajo de lo mío. - ¿Lo has buscado? - Me cago en la puta -el Nécora se pone de pie y alza la voz-, ¿de qué parte estás tú? He trabajado de cualquier mierda que te puedas imaginar. Y no se me han caído los anillos. Así que no tengo porqué aguantar que me insinúes que si estoy en el paro es por mi culpa. Qué me vas a decir ahora, ¿que he vivido por encima de mis posibilidades?... ¡Que fumo sucedáneo, coño! - Oye, primeramente, no me levantes la voz. Te quedan unos añitos y un par de pelos en los huevos para tener derecho a levantarme la voz. Y segundo, saca tu culo de aquí, que ya me he hartado de verte esa cara de niño de mamá que tienes. ¡Parásito! Si tus padres no te diesen dinerito fresco cada semana ya veríamos qué harías...Y con casi cincuenta años... ¡Desagradecido, vergüenza! ¡¡VERGÜENZA!! Aprende un poco de la 7


Navidad, chaval. Aprende a agradecerle a tu familia lo que te ha dado y déjate de hostias de neocapitalismos y de clases. - Coño, Amparo... me has alegrado el día. - ¡¿A qué sí?! Feliz Navidad, pollito. - Métete tu mierda de Navidad por el culo, Amparo. Por el culo. - Cierra la puerta. Y no des portazo, maleducado.

El Nécora dio portazo y encendió un cigarro de sucedáneo...”

- ...me cae bien el Nécora, abuelo. Me cae bien... - Pues no debería ser así. Y no me interrumpas... - Coño pero no veo porqué un hombre tiene que ser feliz por cojones cuando llega la Navidad. Vamos, no me jodas, 2013 ha sido un año de mierda y nada apunta a que el que viene sea mejor. Yo tampoco tengo motivos para ser optimista. - Chico, Juanín, yo he vivido años peores. - Hostia, ya estamos con la guerra otra vez... Has visto demasiado cine español. Para nuestra generación la Guerra Civil está superadísima, no le tenemos miedo. Yo a lo que sí le tengo miedo es al actual estado de las cosas, le tengo miedo a un gobierno que dice estar obligado a asfixiar al pueblo porque tiene las manos atadas. Le tengo miedo a un pueblo que escucha eso pero que no hace nada al respecto. - ¿Y por eso te cae bien el Nécora? Yo no lo veo ni mucho menos un revolucionario... - No, no lo es. Pero me cae bien porque es un tío sincero y legal, que no hace ni siente las cosas por obligación. - Es un fracasado y un flojo.

- Yo lo veo más como un apaleado de la vida, un nihilista, un... ...bueno, deja que acabe la historia..… desecho social. ¿Para qué? No hace falta, ya me leí el Cuento de Navidad en la escuela, abuelo. A ver, cómo seguía... ahora se le aparece a el Nécora el arcángel Gabriel que le echa la bronca y le dice que se aparecerán tres espíritus más, ¿no? Entonces, el tipo se caga encima con la visita y, en efecto, después se le aparece la santísima trinidad haciéndole ver que en el pasado había sido un tipo alegre y generoso, que ahora es un mierdas y que en el futuro, por culpa de su actitud, le pasarán cosas malas a él y a sus allegados. Entonces le da un subidón de humanidad y se convierte en un tipo cojonudo, ¿no? - Sí, básicamente... - ¿Y qué más?... - ¡¿Qué?! Ya lo has acabado tú... - Una moraleja o algo, digo yo... - ¿No habíamos quedado en que ya te lo sabías?

El pequeño Juanín, su abuelo y su padre, que acabó llegando una hora tarde, cenaron juntos esa noche, brindaron con cava y cumplieron el rutinario ritual de la Nochebuena sin más que contar. Juanín se marchó a eso de la medianoche y esperó en la puerta de iglesia a que pasase un taxi mientras algunos devotos impuntuales se apresuraban para no perderse palabra de la misa del Gallo, no fuese caso que esta vez sí cambiase el cuento y María acabase dando a luz en la recepción de un hospital sin camas disponibles ni doctores contratados. Pasó un taxi y Juanín levantó la mano. Ya en casa, y para animar un poco el fin de 9


fiesta, se sirvió en un vaso tres dedos de güisqui con hielo y decidió acompañarlo con un par de relajantes musculares.

No encontró mejor manera de disfrutar de los efectos de la mezcla que metiéndose en la cama y tapándose, que hacía frío. Al momento cerró los ojos y cayó liviano en una nube de confort. Una comodidad que se vio truncada cuando movió un poquito los pies y notó el contacto en sus dedos de algo que bien podría haber sido un bloque de hielo dentro de la cama. El sobresalto le devolvió a la realidad y, cuando abrió los ojos, cuál fue su sorpresa al ver a su lado, igualmente abrigado con las sábanas y el edredón, a un espectro de esos que tanto les gusta a los que hacen pelis en 3D.

- ¡La polla! ¡La virgen! - No, no. Ni una ni otra. Soy el espíritu de tu Yo del futuro, encantado -y le tiende una mano refulgente de una fría incandescencia-. No tengo mucho tiempo, solo tenemos presupuesto para una aparición de un minuto. - ¿En serio? - Sí, recortes... - ¿Una aparición? ¿En serio? ¿A estas horas? ¿Mi Yo del futuro? - ¿Dudas de tus ojos? - ¡¿En serio?! - ¡Que sí! - Entonces... ¡no seré calvo! ¡De puta madre! -gesto de euforia contenida. - Pero sí que serás un mierdas. Con cincuenta años no

podrás enorgullecerte de nada, porque tus dos hijos no te querrán, tu mujer te habrá dejado, habrás enterrado todas tus ideas y proyectos en el lodo y habrás pasado más de la mitad de tu vida quejándote. - ¿Pero me habré quejado con razón? - Hombre sí, pero tu falta de iniciativa y tu desidia te habrán comido por dentro y hecho infelices a los que quieres. - Pero ese es un problema de mi yo del futuro, ¿no? Yo ahora no me siento mal del todo, soy joven y eso, ¿no?... - Pero tío, ¡tus pocos amigos te llamarán el Nécora! ¿Te parece normal? - No jodas, ¿la historia del abuelo hablaba sobre mí de viejo? - Claro, ¿aun no te habías entera...? Por cierto, ser calvo está de moda en 2033. Así que, nen, hazme caso. Has de cambiar. - Sé más específico, Yo. - Pues no sé, monta algo, aprende más, rebélate, haz redes, contactos, consigue dinero, inviértelo en acciones de Mercadona. Sé emprendedor, ingenioso, creativo, deja de fumar, ten cuidado con todo lo que bebes, confía en los que saben, escucha más y mejor, deséale feliz navidad a tu gente, cuídalos, nunca viajes a Noruega a partir del año 19 y, sobre todo, no compres nada de Apple. ¿Me has oído? - Sí, apuntado. Gracias. Una cosa, estaba pensando... tú que vienes del futuro, dime: si ahora follásemos, ¿en tu tiempo eso se considera algo homosexual o más bien la mejor masturbación que puede uno imaginar? FIN

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Fanzine Especial Navidad  

'Canción 2013 de triste Navidad' Por Juan Piedra. Ilustraciones de Ricard Nolla.

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