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—Lo siento… No quería decir eso… Yo…—Se separa de mí y coge mi cara con ambas manos. Cierro los ojos un instante y noto como me besa con auténtica pasión. —Está bien, te he entendido. Solo que, para mí, es un poco complicado. Entiéndelo… —Claro que lo entiendo. Nos metemos dentro del hotel y no me da por mirar ni como ha quedado la fachada. En lo que sí me fijo es en el interior del hotel. Todo, absolutamente todo, es de cristal. Suelos, paredes, puertas… ¡Todo! Menuda pasada de limpiacristales tiene que gastarse Jim en tener todo esto impoluto. Sonrío. —¿Qué te hace tanta gracia? —pregunta Bryan arqueando una ceja. —Es un poco…, no sé… ¿Impactante? —Sí, la verdad que es poco sobrecogedor. Me dirijo al mostrador para dar mi nombre, y Bryan me sigue. Lo veo un poco incómodo. —¿Estás bien? —pregunto preocupada. —Sí, es que este sitio no me da buena espina —gruñe. —No te da buena espina o no te gusta su dueño, mejor dicho —afirmo. —Ambas me valen. Niego enérgicamente con la cabeza y me apoyo en el mostrador, donde una chica regordeta, con pelo rojo y cara redonda, me saluda amablemente. —Buenos días, señorita. ¿En qué puedo ayudarla? A Bryan le suena el teléfono móvil y se separa del mostrador un momento, pidiéndome un minuto con la mano. Le hago un gesto para que se aleje y continúo con la chica agradable del mostrador. —Buenos días, tengo una habitación reservada a nombre de Annia Moreno. La chica busca en el ordenador y veo como arruga la nariz de vez en cuando. Para intentar

Angy skay solo por ti 3 eternamente  
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