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—Me alegro tanto de que te hayas cruzado en mi vida…, y en la de mi hijo, sobre todo. Le contesto con una sonrisa cariñosa como ella y en ese momento oigo como llega Bryan. —¿A qué se debe tanto amor? ¡Yo también quiero un abrazo! Bryan pone los brazos en alto de manera dramática y se dirige a nosotros ligeramente. Cuando mira a Giselle enseguida sabe lo que le pasa y nos rodea a ambas con las dos manos para abrazarnos. Es un tema que no suelo hablar con Bryan. Sé que le duele demasiado y prefiero dejarlo estar; que aproveche de su padre el tiempo que pueda. El día que llegue, entonces, hablaremos, lloraremos y se hará lo que sea necesario. Inmersos en el abrazo, me quedo de piedra cuando escucho a Lucy como dice: —Pa..., pa..., papá. Nos separamos un momento y veo a Bryan más ilusionado que un niño en el día de reyes. Los tres nos miramos y entonces Bryan se agacha para estar a la altura de la pequeña. —¿Qué…, qué has dicho princesa? —balbucea un poco. La pequeña lo mira con esa carita regordeta que dan ganas de comérsela a bocados, y Bryan suelta un suspiro. Está enamorado, lo sé. De repente, escucho como la pequeña Natacha, en mis brazos, hace lo mismo que la hermana. Si es que son gemelas… —Pa…, pa…, papá. Bryan gira la cabeza y mira hacia arriba. Yo me agacho para estar a su altura y dejo a Natacha en el suelo. —Creo que hoy es mi día de suerte… Estamos tan absortos diciéndoles cosas a las niñas para que lo vuelvan a repetir, que no nos damos cuenta de quién entra por la puerta de la casa. Cuando me giro miro a Bryan un poco desconcertada y Giselle se adelanta rápidamente. —Any, es mi culpa; yo se lo dije a Bryan y, seguramente, él lo ha olvidado, porque con tanto jaleo del…

Angy skay solo por ti 3 eternamente  
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