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Jim… Intento contestar serenamente, aunque, a decir verdad, desde la última vez, esto me pone un poco nerviosa. —Diga —sueno firme. ¡Bien! —Eh…, ejem… Hola, Any, soy Jim. ¿Ya has borrado mi número? Mierda. —Hola, Jim. No, es que voy conduciendo y no he visto quién era. Silencio. Incómodo además. —¿Qué necesitas, Jim? —Eh… Sí, claro. Te llamaba porque ya está listo el hotel en Sevilla. La inauguración será mañana; quería saber si podrías venir… —Sí, claro. Se lo diré a Bryan y, si él puede también, iremos. Silencio de nuevo. —Claro, Bryan. Me dijiste que vendría contigo —dice amargamente. —Claro, Bryan, mi futuro esposo y el padre de mis hijas; y sí, te dije que vendría —contesto segura de mí misma. Porque lo estoy. Me parece escuchar que gruñe, pero yo hago caso omiso. A partir de ahora, tengo que acortar las distancias, y mucho. No quiero que se malinterprete nada. Jim me parece un buen hombre; no quiero que confunda las cosas y, mucho menos, que sufra por mi culpa. —Está bien. La inauguración será a las nueve de la noche. Nos vemos allí entonces. Lo afirma. No pregunta. ¿Es que sabe acaso que voy a ir? —En cuanto hable con Bryan, te lo diré. Te mando un mensaje después. Silencio… —Vale. Pues espero ese mensaje entonces. Y sin más, cuelga el teléfono. ¡Hombres!

Angy skay solo por ti 3 eternamente