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—¡Vaya! No tienes muy buena cara. ¿Qué pasa, estás estresado? No te acordabas de lo que era el trabajo de la oficina…—se ríe con malicia. Arqueo una ceja por no levantarme y pegarle un puñetazo en toda la boca. No estoy de humor. —Vamos, Bryan. ¡Un poco de humor! No pasa nada, yo te ayudo. ¿Qué tienes que hacer? Lo miro con mala cara. —¿Piensas abrir la boca? —Sí. —¡Bingo! No tienes por qué estar así. ¿Sabes el peso que te has quitado de encima con toda esa mierda? ¡Ya puedes respirar, macho! —Lo sé… —¿Entonces, qué cojones te pasa? —pregunta sin entender nada. —No lo sé, Max; quizá no me haga a mí <<nueva vida>>. —Una vida muy buena, he de decirte. Tienes una mujer que te adora, dos niñas preciosas y pasta para que vivan los bisnietos de tus nietos. ¿Qué problema hay? —Muy rápido me han soltado. Hay algo que no me cuadra. Max arruga el entrecejo y se sienta delante de mí. Me interroga con los ojos, pero yo creo que los míos están completamente perdidos en otro mundo. —No te entiendo. —Yo sí que me entiendo. Aquí hay algo más, estoy seguro. Sabemos que el señor cabecilla no es tan amable. —Creo que no deberías de pensar en eso. Si ha pasado así, por algo será. Demasiado has aguantado si tener por qué; siempre te lo he dicho. Asiento porque no sé qué otra cosa hacer. Me levanto de la silla y desabotono mi camisa blanca. Cojo la chaqueta y me despido de Max. Sé que no llevo la mejor imagen de jefe, pero estoy un poco alterado… Podría ser la palabra. Elisabeth me mira y se ruboriza. ¡Ja!

Angy skay solo por ti 3 eternamente  
Angy skay solo por ti 3 eternamente  
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