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si el mismísimo diablo me persiguiera y llego a la puerta donde Brenda me está mirando con los ojos como platos. No miro hacia atrás en ningún momento, pero sé que me han visto. Brenda no tarda en confirmármelo. —¡Dios mío, Any! ¡Te han visto! ¡Te han visto! —Brenda, ¡cállate y corre! Pánico, mi cuerpo empieza a experimentar el pánico de manera atroz. Corremos escaleras abajo y, en determinadas ocasiones, saltamos varios peldaños a la vez. Cuando nos queda una planta para llegar a la salida, Brenda se tropieza y cae al suelo, pegándose un fuerte golpe en la barbilla. Esta empieza a sangrarle. Rápidamente, subo para ayudarla a levantarse. —¡Joderrrrrrrrrrrrr! —¡Brenda! ¿Te encuentras bien? —La cojo rápidamente del brazo para que se levante. Oigo como se abre una puerta en la planta de arriba. ¡Mierda! —Brenda, tenemos que irnos. ¡Corre! Al levantarse pega un chillido de dolor y yo la miro con los ojos como platos. —¿Qué pasa? ¿Qué te pasa? —le digo histérica. —Creo que me he hecho algo en el tobillo. Joder, como me duele. —Se queja y cojea al andar. Cuando escuchamos a alguien bajar las escaleras tranquilamente, ambas nos miramos. Por inercia, salimos disparadas. Brenda se agarra de mi brazo y salimos lo más rápido posible de allí. En cuanto veo la puerta, me tiro hacia ella sin pensar en nada más. Salimos, y menos mal que es la calle. Estamos en un callejón trasero, pero enseguida veo la gran avenida y la cafetería en la que estábamos antes. Salimos a toda prisa de allí. Cuando llegamos a la avenida, me giro un instante, y no puedo evitar sentir que alguien está clavándome los ojos. La barbilla de Brenda no para de sangrar, creo que se ha partido el labio. —Brenda, ¿estás bien? Tenemos que ir a un hospital inmediatamente. Ella asiente. Nos dirigimos al coche a toda prisa. Esto me ha hecho reflexionar… De camino al

Angy skay solo por ti 3 eternamente  
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