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los ojos. —Tenemos una cámara encima de nuestras cabezas. Ella me mira y creo que los ojos están a punto de salírseles de las cuencas. Empiezo a buscar los botones para ir a algún sitio, pero ¿qué coño…? —¿En qué puedo ayudarlas? Pegamos a la vez un bote del susto que nos acaban de meter. El ascensor… ¡No tiene botones! Brenda y yo nos quedamos mirándonos, y ella me hace un gesto para que diga algo. Por un momento, creo que le va a entrar un tic de tanto torcer la cabeza. —Eh…—me aclaro la garganta—. Veníamos a ver al señor Darek. Brenda me da un codazo y yo la miro de malos modos. —¿Estás loca? —susurra en mi oído. —Cállate, Brenda, que nos van a pillar…—digo pegándole un pellizco. Esta salta de dolor y oímos como la señora que está en el interfono nos dice: —Enseguida. Bien. No sé a dónde vamos, pero, si es a ver al señor Dark, por fin le pondré cara. El ascensor sube hacia arriba. Llega un momento en el que no sé cuándo narices llegaremos; me estoy empezando a poner nerviosa. —¿Quieres parar de retorcerte las manos? —le digo con genio. —¡Ay, Any!... Que yo no valgo para trabajar en la CIA, por eso soy cajera… Que acojonada sería poca comparación respecto a cómo me encuentro ahora mismo… La miro y me es inevitable soltar una carcajada monumental. Ella me mira con cara de querer matarme, pero a mí me es imposible dejar de reírme. Las puertas del ascensor se abren y se me corta la respiración cuando veo a un hombre delante de nosotras… —Dios mío… Vamos a morir… —oigo como susurra Brenda. El tipo nos mira con mala cara. Lo curioso es que no podemos salir del ascensor, puesto que

Angy skay solo por ti 3 eternamente