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Tres palabras bastan para derretir un corazón. —No me importa tu pasado; te lo dije una vez y te lo diré mil veces hasta que lo entiendas. Lo único que me importa es estar a tu lado. Besa mis labios de manera dulce y cariñosa, y mi cuerpo se derrite por completo. Nuestro romanticismo termina cuando tocan a la puerta y noto como el frío se apodera de mi cuerpo en el momento en el que Bryan se aparta de mí. —Siento interrumpir, pero nos tenemos que ir —informa Max desde la puerta que da al jardín. —¿Nos vamos? —pregunta mi hombre, extendiéndome la mano. —Claro, tengo una prueba de mi vestido de novia. Me mira pícaramente y sonríe. —Si quieres, puedo ir contigo… —¡No! —le chillo y lo empujo fuera de mi alcance. Llegamos a Londres; cojo a mis pequeñas y a Brenda, y nos vamos a la tienda de novias, donde tengo mi vestido esperándome. Me costó mucho decidirme, pues esto de la boda no era algo que entrase dentro de mis planes, pero Bryan ha insistido en que así debe de ser. No me importa, si con eso él es feliz. Después de informar en el mostrador acerca de mi vestido, el cuerpo se me descompone cuando me comunican que ha desaparecido. Como siempre, la suerte no está de mi lado. —¿Cómo? ¡Cómo va a desaparecer un vestido, por Dios! —exclamo con las manos en el aire. —Ya…, ya…, lo… siento, señorita, no sé…, no sé… —Está bien, está bien. —Intento calmar a la dependienta, que no da pie con bola ni para contestarme—. Tranquilízate y encuéntralo, por favor… La joven dependienta sale echando humo de la sala. Yo me siento de golpe en uno de los carísimos sofás situados a mi espalda. —Tranquila, Any. Aparecerá, ya lo verás.

Angy skay solo por ti 3 eternamente  
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