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Has cambiado mucho, ¿no? Mis titanes se miran sin entender nada, pero sé que se divierten con la guerra de chicas. – Sí, la verdad es que todo ha cambiado mucho desde que tú te fuiste de aquí —dice un poco avergonzada. Pero la vergüenza se le va de inmediato cuando me aplasta con una verdad más grande que una catedral, cosa que ninguno de los dos hombres que tengo detrás sabía… – Supongo que en la cárcel enseñan mucho, ¿no, Any? —dice con una sonrisa malévola—. No sé cómo pudiste pasar por ese infierno, pero estoy segura de que te sirvió para muchas cosas… La corto de momento. Me está crispando y, al final, la vamos a tener. – Si la cárcel me espabiló o no, creo que no es tu problema. Cuando estoy terminando esa frase veo, a lo lejos, a una mujer mayor vestida completamente de luto. Al fijarme bien, casi me da un vuelco el corazón. ¿María? Joder…, es la madre de Mikel… – ¿María? —pregunto con los ojos como platos. – ¿Any? Oh, hija mía, cuánto tiempo sin verte. Se acerca a mí y deposita dos cariñosos besos en mis mejillas. Es una mujer que tendrá sobre unos setenta años, con ojos achinados, mandíbula cuadrada, y medirá sobre un metro cincuenta. La pobre ha pasado muchas desgracias en la vida, todo eso sin contar con los disgustos que le daban sus hijos Mikel y Jeremy cada dos por tres. – ¿Qué hace aquí? ¿Ha venido a ponerle flores a su esposo? La mujer niega con la cabeza y unas lágrimas recorren su arrugada piel. Ay, Dios mío… Miro a Bryan y a Max, pero ninguno muestra nada. La miro de nuevo a ella. Tania está en una esquina con la boca cerrada. – Mi nuera y yo hemos venido a ponerle flores a mi hijo… —la mujer rompe a llorar de nuevo.

Angy skay solo por ti 3 eternamente  
Angy skay solo por ti 3 eternamente  
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