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pistola. Me pongo a alerta porque ante esta situación no sé qué hacer. Se pone delante de nosotros y me mira fijamente. —Vamos a ver, Any. ¿Y si ahora os pego un tiro a los dos y morís felices para siempre? Lo miro y no vacila ni un instante en apuntarnos con la pistola. Bryan se revuelve en la silla y yo sigo tirada en el suelo, mirándolo. Hasta que mi boca habla antes de la cuenta, jugándosela de una manera brutal. —Por lo menos, moriremos juntos. Por lo menos estaré con él. Jim se pasa las manos por la cara desesperado y, cuando creo que nos va a disparar a ambos, oigo la puerta de entrada y una voz aguda. —Jim, ya está bien. Alfred Dawson. Mira a Bryan, luego a mí y luego a Jim. No repara demasiado en nosotros. —No sé a qué cojones estás jugando, pero nos tenemos que ir. ¿Qué coño hace Bryan atado a una silla? —Problemas nuestros —se limita a decir Jim. Alfred asiente. —Ya veo. Se acerca a Bryan y le quita la cinta adhesiva de la boca. —Lárgate, Bryan. —Esto es asunto mío, Alfred, no tuyo —dice Jim escupiendo veneno. Alfred me mira y mira a Jim. —Esto se te ha ido de las manos, Jim. No pensarías matarlos, ¿verdad? Jim mira hacia otro lado y Alfred niega con la cabeza. —Desátame de esta silla y verás quién muere antes —dice Bryan colérico. —No, hijo, se acabó. Estás fueras, ya te lo dije en su día. Jim, nos vamos, no pienso tolerar

Angy skay solo por ti 3 eternamente