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—Si tengo que follarte hasta que pierdas el sentido, lo haré, pero te correrás, te lo juro que lo harás. Río maliciosamente y le miro. —No me correré nunca, Jim, entiéndelo. Y no eres un hombre de palabra porque tú querías acostarte conmigo a cambio de dejar a Bryan libre, así que ¡termina de una puta vez! Aprieta la mandíbula de manera exagerada. Creo que en cualquier momento le saltarán los dientes debido a la presión que ahora mismo está ejerciendo en ella. Sigue bombeando fuertemente hasta que suelta un gruñido varonil y se desploma encima de mí. Giro mi cabeza hacia el otro lado para no tener que verle la cara. —Tu mujercita tiene un coño apetecible, Bryan. Te admiro. Intenta de nuevo besar mis labios y yo ladeo mi cara. —¡Fin del juego, Jim! —digo de malas maneras. Asiente y se levanta. Se coloca bien los pantalones y desata mis manos de los postes de la cama de malas maneras, haciendo que mi fina piel se desgarre más. —¡Vaya! ¡Qué bruto soy! Es que no sé follarme a putas con delicadeza. Bryan se pone rojo de rabia y sé que, si no estuviera atado, ahora mismo lo habría matado ya. Jim me coge del pelo y lleva mi cuerpo arrastras por el suelo hasta que llega a la altura de Bryan y me tira a sus pies. —¡No entiendo qué has visto en él! ¡No lo entiendo! Empieza a dar vueltas por la habitación como un loco y yo levanto mi cabeza para mirar a Bryan, que no me quita los ojos de encima. Está temblando y sé que es de rabia. —Lo siento —murmuro muy bajo. Cierra los ojos por un instante y rápidamente los vuelve a abrir. Me mira con auténtica pasión en ellos, con adoración me atrevería a decir. Oigo como Jim vocea sin parar y da vueltas hasta que llega uno de sus hombres y le dice algo al oído. Se acerca a una mesita y coge una

Angy skay solo por ti 3 eternamente