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se tensa de pies a cabeza y aprieta mi mano con más intensidad. Jim se despega de mí, pero no habla, solo me mira a los ojos, y una mirada vale más que mil palabras. Es deseo lo que veo en ellos y eso me asusta, y mucho. Durante el entierro no me permito ni siquiera echar una lágrima, no puedo; si lo hago, no pararé de llorar hasta sabe Dios cuándo. Ponen todas las flores encima del ataúd de Anthony. Hay un montón de coronas de diversos colores, sobre todo blancos y rojos. Yo llevo una rosa en la mano para depositarla antes de que lo entierren. El cura hace una pequeña misa bajo el aguacero que está cayendo. Llega el momento en que los familiares y amigos pasan a decir algunas palabras antes de finalizar. Me sorprende ver a Alfred subir después de Giselle. —Buenos días. Hoy es un día muy duro para todos, ya que se nos va un amigo, compañero y, por supuesto, en mi lugar, un hermano. Un hermano que ha compartido conmigo muchas cosas, tanto buenas como malas. Solo espero que desde donde estés, veles por nosotros y por los que te queremos. A partir de ahora, tu familia será la mía y la cuidaremos como siempre hemos hecho, protegiéndonos los unos a los otros. Miro a Bryan de reojo y veo como traga saliva con dificultad. Los nudillos de la mano que tiene libre se han convertido en una hilera de color blanquecina de tanto apretarlos. A mi mano creo que ya ha dejado de llegarle sangre. La meneo un poco, pero él parece no darse cuenta. —Bryan, te vas a quedar con mi mano…—murmuro para que nadie me oiga. Me mira repentinamente y veo odio en sus ojos, un odio aplastante. —Lo siento —se limita a decir. El funeral termina. Cuando estamos dispuestos a irnos, viene hacia mí Román a paso muy decidido. Me voy a adentrar en el coche, y Bryan se está subiendo también, pero me detengo al oír que me llaman: —Any, espera un momento, por favor. Me giro e incorporo mi cuerpo de nuevo para mirarle. Le hago un gesto con la cabeza para que

Angy skay solo por ti 3 eternamente  
Angy skay solo por ti 3 eternamente  
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