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—Tengo un problema y solo tú me puedes ayudar a solucionarlo. Max y yo nos entendemos con la mirada. Antes de decirle lo que tenía que hacer, ya sabía que sus labios estarían sellados y que se llevaría el secreto a la tumba. —Sabes que haré lo que necesites, pero Any… —Lo sé, no se enterará de nada hasta su debido momento. Tienes que ayudarme, Max. —Y lo haré. Miré durante unos minutos hacia el horizonte sin fijar la vista en nada en concreto. Esta vida es un asco. Cada día lo tengo más claro. —Hay otra cosa que no te he contado; te vas a quedar helado cuando te la cuente. —No me asustes. Max me miró atentamente y le conté lo de Sevilla, cuando me encontré con Jim allí. No sé por qué extraña razón Max se estaba poniendo… ¿blanco? —¿Te encuentras bien? —Dios mío… —Sí, ya lo sé, es un hijo de la gran puta. Estoy seguro de que lo tenía todo planeado. Mi padre tiene razón, esto no se acaba aquí. Max se levantó desesperado y lo que me dejó peor si cabe fue lo que me dijo. —Bryan, escucha. —Se pasó las manos por la cara desesperado—. Te lo tenía que haber contado, pero con todo el jaleo que tuve con mis problemas, se me olvidó. Empecé a ponerme de todos los colores de la gama del rojo. —Qué me tienes que contar, Max —dije pausadamente. —Pues… Cuando Max empezó a decirme que se encontró con Jim y Any en una cafetería, y que sabía que ese era cliente suyo, casi se me para el corazón. —¿¡Qué lo sabias!?

Angy skay solo por ti 3 eternamente  
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