Page 140

Le insté con los ojos para que continuara. Sin ninguna prisa, dejó el café encima de la mesa, cerró el periódico, se quitó las gafas y me miró con sus arrugados ojos azules. —Quieres saber por qué le he dado a Any cierta información sin que tú lo supieras, ¿cierto? —Cierto. —Porque confío en ella, muy simple. Arqueé un poco la ceja y negué con la cabeza. —Apenas la conoces, no puedes tener tanta confianza en ella. —¿Tú no confías en ella? —preguntó mirándome malamente. Le miré por un instante. Qué estupidez. —Papá ¡por Dios! Que es la madre de mis hijas. ¡Le confiaría mi vida! Lo observé y estaba asintiendo, lógico. Algunas veces me fallan las neuronas. —Pues creo que la respuesta te la acabas de dar tú solo. Has decidido dejar esta mierda de mundo, pero no es tan fácil. —Ellos lo están poniendo fácil. Y ella no sabe nada papá; tendrías que habérmelo consultado primero, ¿no crees? —pregunté un poco molesto. —Vamos por partes, Bryan. Te pareces a tu madre demasiado. Yo ya estoy mayor para tener dos conversaciones en una. Any no ha visto nada y sé que confía en ti. Ahora está en tu mano que se lo cuentes o que se entere por ella misma. Ella lo hizo por ti, es hora de darle las gracias de la misma forma. —Lo sé, papá, pero tenía que habérselo dicho yo. —No había tiempo. Me quedé mirándolo a cuadros. ¿Que no había tiempo? Claro, ahora entiendo por qué no había tiempo. Sabía perfectamente que tenía los días contados. Maldita sea esta vida… —Bryan, la llave que trajiste de tu despacho, la que te pedí hace poco… ¿Recuerdas? —Sí, claro.

Angy skay solo por ti 3 eternamente  
Angy skay solo por ti 3 eternamente  
Advertisement