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—Acaban de llegar Rosaly y William. Román todavía no ha aparecido. —Ese chico no cambiará nunca… —Me temo que no. ¿Vamos dentro? Asiento y nos metemos dentro del hospital. Me preocupa dónde pueda estar Bryan. Sé que necesita estar solo e incluso pensar un rato para poder asimilarlo. Pero las cosas siempre se asimilan mejor cuando alguien te apoya y está a tu lado. Abrazo a Rosaly cuando llego y le doy dos besos a William. Ambos me caen muy bien, pero no he podido tener tanto roce con ellos como con el resto de la familia. Estamos en la sala de espera y Giselle se queda dormida en una de las sillas. —Hemos pensado en volver a casa para estar con mamá —comenta Rosaly, haciendo que le preste atención. —No sería mala idea. Todo se le va a hacer muy extraño. Si no, yo me la llevaría a mi casa, sin ningún problema. No me importaría para nada que Giselle viviera conmigo de manera indefinida. Es una mujer que se hace querer por momentos. Todos los días te da un nuevo motivo para quererla más. Estamos un rato hasta que decidimos irnos a descansar. Mañana se hará el funeral por la tarde y todavía quedan muchas cosas que hacer. Siempre he odiado esto de los funerales. Cuando estás en el peor momento de tu vida, tienes que ponerte a elegir flores, ataúd, una misa… Es un caos. Llegamos a casa y Giselle se retira rápidamente a su habitación. Necesita llorar a su marido. —¿Has conseguido hablar con Bryan? —le pregunto a Max. —No, no me lo coge. —A mí tampoco —suspiro. Llevo un rato intentado hablar con él, pero me es imposible. Ni contesta al teléfono, ni a los mensajes. ¿Dónde estará? Subo a las pequeñas a su dormitorio y me dispongo a ponerles el

Angy skay solo por ti 3 eternamente  
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