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marcharme en busca de Anthony. ¡Me está esperando Bryan! Antes de irme, giro mi cara un poco, pero no llego a mirarle. Estoy completamente de espaldas a él. —Llorar no es de débiles, también es de valientes. No se llora solo por pena, también se llora por alegría y por rabia. Si guardas tus sentimientos un día te comerán vivo por dentro. Llorar… Sí es de hombres también. Y la respuesta que no me esperaba, llega. Al parecer Max tiene mucho para él mismo. Tanto que no lo conozco tan bien como creía en algunos aspectos. —Jamás lloraré por una mujer y mucho menos por amor —dice mordazmente y a la misma vez pausadamente. —Eso es porque nunca te has enamorado de verdad. Asiento levemente sin venir a cuento y desaparezco de su campo de visión, dejándolo solo en el sillón. Mi cabeza va a tres mil por hora. No me puedo creer que una persona no sea capaz de llorar ni en su intimidad. No quiero ni imaginarme lo que tiene que tener guardado para él mismo. —¿Anthony? Nada. —¿Anthony? ¿Dónde estás? Tu hijo se va a desesperar… Silencio. —Qué raro…—murmuro. Empiezo a dar vueltas por la enorme casa y no encuentro nada. Me voy a la cocina a por un vaso de agua, tengo la garganta seca. Iré a llamar a Bryan, a ver si lo encuentra. ¿Dónde se habrá metido este hombre? Doy un paso adelante y me topo con algo. —¡Dios mío! ¡Ayuda! —chillo con todas mis fuerzas—. ¡Ayuda, por favor! Me dejo la garganta dando gritos hasta que Max me oye. Gracias a Dios que seguía en el salón.

Angy skay solo por ti 3 eternamente  
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