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—Si no hubiese encontrado a mi Giselle, no sé qué habría sido de mí. Igual que mi hijo si no te hubiera encontrado a ti y tú no le hubieras encontrado a él. —Sonríe—. Vive cada minuto que tengas junto a él como si fuera el último, si le amas, que sé que sí; hazle caso a este viejo, porque el día que no lo tengas, un vacío enorme se apoderará de ti y no podrás remediarlo. Inmediatamente mis ojos se llenan de lágrimas, pero, gracias a Dios, no derramo ninguna. Veo que él los tiene iguales. —Eso nunca pasará —afirmo. Muestra una sonrisa de medio lado, como las de su hijo, y me mira. —Y ¿cómo lo sabes? No lo pienso ni un segundo. Amo a este hombre. —Porque le quiero. Porque le amo hasta la saciedad. Y porque estaré con él… Eternamente… —Esa es mi chica. Nos fundimos en un abrazo y veo como entra Max, desesperado, dentro de la habitación. —¿¡Pero qué demonios hacéis!? —chilla desesperado. Nos separamos y a Anthony vuelve a darle el ataque de tos, por lo cual le doy otro vaso de agua. —Bryan, está… ¡Está que le va a dar algo! ¡Lleva media hora esperando que lleguéis! —Tranquilo, hijo, dudo mucho que se quiera fugar con un viejo como yo —dice con la tos y dándole un ataque de risa. —Bueno, tampoco estás de tan mal ver, un poco arrugado… ¡No me liéis! ¡Vámonos! Nos echamos a reír y salimos a toda prisa hacia la casa de Anthony y Giselle, donde mi amor me espera desesperado. Llegamos a la entrada de la casa y aparcamos el coche fuera. Entraré andado como una modelo. Menos mal que está cerca o si no los tacones me matarán. En la boda no hay nadie fuera de lo común. Hemos querido hacer una boda muy privada. Solo están los padres y hermanos de Bryan. Román también ha venido. No le esperábamos, pero a

Angy skay solo por ti 3 eternamente  
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