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Muestra otra sonrisa y de reojo veo como niega con la cabeza. Me saca de mis pensamientos cuando vuelve a hablar: —No tengo miedo a que le dejes en el altar. Sé que le quieres demasiado como para hacerle eso. Pero, ¿qué temes? Giro mi cabeza y me pongo de cara a él. Anthony no se sienta, yo tampoco. Nos mantenemos la mirada durante un instante y a mí se me vienen miles de contestaciones a la cabeza y no sé cuál dar. —No lo sé. No sé si soy suficiente para él, quizá ese sea uno de mis peores miedos. No sé si seré capaz de ser una buena esposa… —Any… Estábais predestinados a encontraros en la vida. —Y si no soy una buena madre, una buena compañera; y si… Me corta de inmediato haciendo un giro con la mano en el aire. —Eres una madre de las que hoy en día no se ven. Eres la perfección en persona para él. ¿No te das cuenta? Suspiro… —Es porque me miras con buenos ojos, estoy segura… —Te miro con buenos ojos porque te has convertido en una persona vital para mi vida. Tú eres la única persona por la que mi hijo lo ha dejado todo. Y cuando te digo todo, créeme que no te puedes hacer una idea de cuánto. Asiento. No, no lo sé, todavía. —Sé que lo tienes. Y veo por tu mirada que no sabes aún nada. Pero encontrarás mucho. También te digo que le des la oportunidad a mi hijo de explicártelo; él no ha tenido la culpa de nada nunca, créeme… —No sé de qué me hablas y no, no he visto nada. Y no sé si quiero verlo o no… Pero no logro entender tanto secretismo a qué viene, Anthony. Sois una familia estupenda, tú eres un padre

Angy skay solo por ti 3 eternamente  
Angy skay solo por ti 3 eternamente  
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