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diría que voy a echar a correr. Sí, quieres echar a correr... ¡Hasta mi subconsciente me lo dice! ¡Será posible! No pienses en esa posibilidad ni por un momento. Creo que todas están presenciando la batalla interior que tengo con mi ángel y demonio. Deciden salir de la habitación, pero Giselle, antes de salir, me mira y veo auténtico miedo en sus ojos. —Te esperaremos en casa. No hagas esperar a mi chico…, por favor. La boda se celebra al final en el amplio jardín de los Summers, donde se han habilitado un montón de sillas forradas hasta los pies de un blanco mantel y un enorme lazo en color naranja. El pasillo tiene una larga alfombra blanca en forma de zeta y en el altar hemos colocado una carpa repleta de todo tipo de flores de diversos colores. Por como lo vimos en la prueba que tuvimos de muestras, quedará espectacular; espero llegar para verlo. Me siento un momento en el sillón y me permito beber una copa de champán de las que ha traído Anthony antes de irse. Miro por la ventana y veo una limusina negra esperando a que yo baje. No puedo echarme atrás, no sé por qué tengo tanto miedo a todo… Oigo la puerta y es Anthony quien viene; seguro que Giselle le ha dicho algo. —No voy a dejar a tu hijo en el altar —sonrío mientras sigo mirando por la ventana—. Solo necesitaba unos minutos. Anthony se pasea con las manos en los bolsillos de su bonito traje de pingüino. Agacha la cabeza un momento y me mira con esos ojos azules, los mismos que tiene su hijo. —Estás preciosa. Eres la segunda novia más guapa que he visto en toda la historia. Sonrío. —La primera es Giselle, supongo. —Sí, la primera es mi Giselle. Eso es indudable. —Sonríe. —Uf, menos mal. Pensaba que me ibas a mencionar a alguien peor.

Angy skay solo por ti 3 eternamente