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Ministerio Público Fiscal de la Nación

Expte. 05/07

Requisitoria parcial de elevación a juicio

Señor Juez Federal: Abel D. CÓRDOBA, Fiscal Federal Subrogante – Resolución MP 47/2009– y Antonio H. CASTAÑO, Fiscal Federal; en el expediente nro. 05/07 caratulado “Investigación de delitos de ´Lesa Humanidad´ cometidos bajo control operacional del Comando Vto.

USO O F I CI AL

Cuerpo de Ejército”, a S.S. decimos:

1 – OBJETO: Que venimos a formular la requisitoria parcial de elevación a juicio de acuerdo a lo normado por los artículos 346, 347 y concordantes del Código Procesal Penal de la Nación (C.P.P.N.); la que complementa la presentada con fecha 30 de marzo de 2009.

La misma se formula respecto a Héctor José ABELLEIRA en relación a los hechos que tuvieron como víctimas a Jorge Antonio ABEL; Héctor Juan AYALA; Oscar Amilcar BERMÚDEZ; Eduardo Mario CHIRONI; Mario Rodolfo Juan CRESPO; Luis Miguel GARCÍA SIERRA; Darío José ROSSI Oscar José MEILÁN; Vilma Diana RIAL de MEILÁN y sus hijos menores de edad Sebastian y Guadalupe MEILÁN. Respecto

a

Carlos

Alberto

CONTRERAS,

en

relación a los hechos que tuvieron como víctimas a Jorge Antonio ABEL; Héctor Juan AYALA; Oscar Amilcar BERMÚD EZ y Luis Miguel GARCÍA SIERRA.

1


En cuanto a Julián Oscar CORRES, la presente requisitoria de elevación a juicio se le formula en relación a los hechos que tuvieron como víctimas a Jorge Antonio ABEL; Gustavo Fabián ARAGON; Héctor Juan AYALA; Néstor Daniel BAMBOZZI; Víctor BENAMO; Oscar Amilcar BERMÚDEZ; Pablo Victorio BOHOSLAVSKY; Carlos CARRIZO; Juan Carlos CASTILLO; Patricia Irene CHABAT; Eduardo Mario CHIRONI; Cristina Elisa COUSSEMENT; Mario Rodolfo Juan CRESPO; Ricardo Gabriel DEL RÍO; Nélida Ester DELUCHI; Estela Clara DI TOTO; Pablo Francisco FORNASARI; Elizabeth FRERS; Guillermo Pedro GALLARDO; Luis Miguel GARCÍA SIERRA; Ricardo GARRALDA; César Antonio GIORDANO; María Eugenia GONZÁLEZ; Daniel Guillermo HIDALGO; Eduardo Alberto HIDALGO; Hijo nacido en cautiverio de María Graciela IZURIETA; Guillermo Oscar IGLESIAS; Carlos Mario ILACQUA; María Graciela IZURIETA; Zulma Araceli IZURIETA; Fernando JARA; Néstor Oscar JUNQUERA; Alberto Adrián LEBED; Gustavo Darío LOPEZ; Horacio Alberto LÓPEZ; Roberto Adolfo LORENZO; Zulma Raquel MATZKIN; Oscar José MEILÀN; Sergio Ricardo MENGATTO; Estrella Marina MENNA de TURATA; Dora Rita MERCERO de SOTUYO; Juan Carlos MONGE; Mónica MORÁN; Alicia Mabel PARTNOY; María Cristina PEDERSEN; José Luis PERALTA; José María PETERSEN; Vilma Diana RIAL de MEILÁN; Carlos Alberto RIVERA; Darío José ROSSI; Eduardo Gustavo ROTH; Julio Alberto RUIZ; Rubén Alberto RUIZ; Rudy Omar SAIZ; Rubén Héctor SAMPINI; Carlos Samuel SANABRIA; Luis Alberto SOTUYO; Olga Silvia SOUTO CASTILLO; Orlando Luis STIRNEMAN; Manuel VERA NAVAS; Emilio Rubén VILLALBA; Sergio Andrés VOITZUK; Renato Salvador ZOCCALI. Respecto

a

Vicente

Antonio

FORCHETTI,

se

requiere la elevación a juicio oral de los de hechos que tuvieron como

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víctimas a Jorge Antonio ABEL; Héctor Juan AYALA; Oscar Amilcar BERMÚDEZ; Eduardo Mario CHIRONI; Mario Rodolfo Juan CRESPO; Luis Miguel GARCÍA SIERRA; Oscar José MEILÁN; Vilma Diana RIAL de MEILÁN, sus hijos menores de edad Sebastian y Guadalupe MEILÁN y Darío José ROSSI. Respecto a Héctor Arturo GONCALVES, en relación a los hechos que tuvieron como víctimas a Jorge Antonio ABEL; Héctor Juan AYALA; Oscar Amilcar BERMÚDEZ; Eduardo Mario CHIRONI; USO O F I CI AL

Mario Rodolfo Juan CRESPO; Luis Miguel GARCÍA SIERRA; Oscar José MEILÁN, Vilma Diana RIAL de MEILÁN, sus hijos menores de edad Sebastian y Guadalupe MEILÁN; y Darío José ROSSI. Respecto a Andrés Reynaldo MIRAGLIA en relación a los hechos que tuvieron como víctimas a Jorge Antonio ABEL, Héctor Juan AYALA, Oscar Amilcar BERMÚDEZ, Mario Rodolfo Juan CRESPO, Héctor Osvaldo GONZÁLEZ, Oscar José MEILÁN, Luis Miguel GARCÍA SIERRA, Susana Margarita MARTÍNEZ, Alicia Mabel PARTNOY, Carlos Samuel SANABRIA. Respecto a Leonardo Luis NÚÑEZ en relación a los hechos que tuvieron como víctimas a Jorge Antonio ABEL, Héctor Juan AYALA, Víctor BENAMO, José Amilcar BERMÚDEZ, Pablo Victorio BOHOSLAVSKY,

Eduardo

Mario

CHIRONI,

Mario

Rodolfo

Juan

CRESPO, Patricia Irene CHABAT, Luis Miguel GARCÍA SIERRA, Héctor Osvaldo GONZÁLEZ, Eduardo Alberto HIDALGO, Susana Margarita MARTÍNEZ, Oscar José MEILÁN, Estrella Marina MENNA de TURATTA, Juan Carlos MONGE, Alicia Mabel PARTNOY, Julio Alberto RUIZ, Rubén Alberto RUIZ, Carlos Samuel SANABRIA y Orlando Luis STIRNEMAN.

3


Respecto a Héctor Luis SELAYA en relación a los hechos que tuvieron como víctimas a Jorge Antonio ABEL, Héctor Juan AYALA, Víctor BENAMO, Patricia Irene CHABAT, Eduardo Mario CHIRONI, Luis Miguel GARCÍA SIERRA, Eduardo Alberto HIDALGO, Estrella Marina MENNA de TURATTA, Juan Carlos MONGE, Orlando Luis STIRNEMAN. Respecto

a

Argentino

Cipriano

TAUBER

en

relación a los hechos que tuvieron como víctimas a Victor BENAMO, María

Felicitas

BALIÑA,

Hugo

Washington

BARZOLA,

Pablo

BOHOSLAVSKY, Juan Carlos CASTILLO, Claudio COLLAZOS, Cristina Elisa COUSSEMENT, Mario Rodolfo Juan CRESPO, Ricardo Gabriel DEL RÍO, Nélida Ester DELUCHI, Estela Clara DI TOTO, Simón León DEJTER,

Pablo

Francisco

FORNASARI,

Héctor

FURIA,

Ricardo

GARRALDA, María Eugenia GONZÁLEZ de JUNQUERA, María Graciela IZURIETA, Cristina JESSENE de FERRARI, Eduardo Alberto HIDALGO, Daniel

Guillermo

HIDALGO,

Néstor

Oscar

JUNQUERA,

Braulio

LAURENCENA, Horacio Alberto LÓPEZ, Roberto Adolfo LORENZO, Zulma Raquel MATZKIN, Estrella Marina MENNA de TURATA, Dora Rita MERCERO de SOTUYO, Juan Carlos MONGE, Mónica MORÁN, Héctor NÚÑEZ, José Luis PERALTA, María Cristina PEDERSEN, Carlos Alberto RIVERA, Julio Alberto RUIZ, Ruben Alberto RUIZ, Rudy Omar SAIZ, Luis Alberto SOTUYO, Orlando Luis STIRNEMAN, Manuel Mario TARCHITZKY, Manuel VERA NAVAS y Rubén Héctor SAMPINI.

En consideración a que se trata de un objeto idéntico y ampliatorio en cuanto a las personas de los procesados, a fin de facilitar los traslados que deberán formularse a las distintas querellas y defensas, se reiterará el desarrollo del contexto histórico y

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descripción de hechos que fuera ya expuesto en la primera requisitoria parcial de elevación a juicio que formuló este Ministerio Público Fiscal hace más de cinco meses y que aún no ha sido objeto de elevación material a la instancia oral por parte del Juzgado a su cargo, pese a las reiteraciones formuladas por esta Fiscalía en tal sentido con fecha 12 de agosto y 28 de agosto del corriente tendientes a lograr que se concrete la radicación ante el Tribunal

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Oral en lo Criminal Federal nro. 1 de esta ciudad.

2 - Imputados. La

requisitoria

comprende

a

los

imputados

mencionados, cuyos datos personales a continuación se detallan:

2.1 Héctor José ABELLEIRA. Nacido el 26 de abril de 1940 en la ciudad de Buenos Aires. Es titular del DNI nro. 4.311.221, hijo de Cruz Rogelio (f) y de Matilde Adela ALFAYRAN (f). Casado y de profesión comisario retirado de la Policía Federal Argentina. Tuvo

su

último

domicilio

en

Lascano

3795,

departamento 3 de la Ciudad de Buenos Aires. Actualmente se encuentra cumpliendo prisión preventiva en el Complejo Penitenciario Federal nro. 2 de Marcos Paz.

2.2 Carlos Alberto CONTRERAS. Nacido el 16 de diciembre de 1946 en San Antonio Oeste, provincia de Río Negro. Titular de la Libreta de Enrolamiento nro.

5


8.211.428, hijo de José (f) y de Hermelinda BECCO. Casado, de profesión policía federal retirado. Tuvo su último domicilio en Schieroni 1371 de Viedma. El 5 de mayo de 2009, fue excarcelado por la Cámara Nacional de Casación Penal.

2.3 Julián Oscar CORRES. Nacido el 6 de septiembre de 1952 en la ciudad de Córdoba, provincia homónima. Es titular del DNI nro. 10.525.324, hijo de Héctor Santiago (f) y de Blanca Aurora TORTOSA. Casado, de profesión teniente coronel retirado del Ejército Argentino. Tuvo su último domicilio en Gorosito 1246 de Bella Vista, partido de San Miguel, provincia de Buenos Aires. Tras haberse evadido de la Delegación Bahía Blanca de la Policía Federal Argentina -donde se encontraba por disposición de S.S. desde el 7 de julio de 2008-, y haber sido hallado el 18 de agosto de 2008, CORRES se encuentra cumpliendo prisión preventiva en el Complejo Penitenciario Federal nro. 2 de Marcos Paz.

2.4 Vicente Antonio FORCHETTI. Nacido el 6 de abril de 1929 en la ciudad de Buenos Aires, titular de la Libreta de Enrolamiento nro. 4.050.897, hijo de José (f) y de Margarita PÁEZ (f), viudo, de profesión comisario retirado de la Policía Federal Argentina. Previo a ser detenido tuvo domicilio en Torrent 1114 de la Ciudad de Buenos Aires, y se encuentra por disposición -de fecha

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28 de abril de 2009- de la Cámara Federal de Apelaciones de esta ciudad beneficiado con detención domiciliaria.

2.5 Héctor Arturo GONCALVES. Nacido el 2 de octubre de 1942 en Viedma, provincia de Río Negro. Titular de la Libreta de Enrolamiento nro. 7.397.687, hijo de Arturo Oscar (f) y de Eloísa Carmen GIOTONINI (f), casado, de profesión sargento retirado de la Policía Federal Argentina. USO O F I CI AL

Tuvo su último domicilio en Roca 256 de Viedma y fue excarcelado por la Cámara Federal de Apelaciones local.

2.6 Andrés Reynaldo MIRAGLIA. Nacido el 28 de agosto de 1941 en Mercedes, provincia de Buenos Aires, titular del DNI nro. 4.919.649, hijo de Armando José Antonio (f) y de Ángela Francisca Herrera (f), casado, de profesión oficial retirado del Servicio Penitenciario de la Provincia de Buenos Aires. Tuvo su último domicilio en calle 37 nro. 888 de Mercedes, partido homónimo, provincia de Buenos Aires y el 22 de junio de 2009 fue excarcelado por la Cámara Nacional de Casación Penal.

2.7 Leonardo Luis NÚÑEZ. Nacido el 22 de enero de 1955 en Tandil, provincia de Buenos Aires, titular del DNI nro. 11.606.093, hijo de Gil (f) y de Isabel SONDON (f), soltero, de ocupación chofer.

7


Su último domicilio fue en Bulnes 1747, piso 9, departamento A, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Actualmente

se

encuentra

cumpliendo

prisión

preventiva en el Complejo Penitenciario Federal nro. 2 de Marcos Paz.

2.8 Héctor Luis SELAYA. Nacido el 16 de agosto de 1932 en Azul, provincia de Buenos Aires, titular del DNI nro. 5.356.191, hijo de Casimiro (f) y de Justiniano CASTINEIRAS (f), casado, de profesión abogado y oficial retirado del Servicio Penitenciario de la Provincia de Buenos Aires. Tuvo su último domicilio en Calle 36 (entre 10 y 11) nro. 783, piso 4, departamento B de La Plata, provincia de Buenos Aires y fue beneficiado, por disposición de la Cámara Federal de Apelaciones local, con la detención domiciliaria el 23 de marzo de 2009.

2.9 Argentino Cipriano TAUBER. Nacido el 18 de mayo de 1928 en Nogoyá, Entre Ríos, titular de la L.E. nro. 5.896.339, hijo de Cipriano Adrián (f) y de Manuela GRIMAU ANADÓN (f), casado, de profesión militar retirado del Ejército Argentino. Tuvo su último domicilio en Cramer 1853, piso 4°, departamento “A” de la ciudad de Buenos Aires. El 23 de julio de 2009, la Cámara Federal de Apelaciones local, resolvió beneficiarlo con la posibilidad de que cumpla detención domiciliaria.

3 – HECHOS.

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Los hechos incluidos en la presente requisitoria parcial de elevación a juicio han sido ya objeto de descripción en la presentación de fs 11.296 a 11528 vta. La presente formulación se integrará a partir del contenido del artículo 347 (C.P.P.N.), que en su último párrafo prescribe el contenido mínimo que ha de integrar un requerimiento de elevación a juicio. Indica el precepto que, además de la identificación USO O F I CI AL

de los imputados, se deberá formular una relación clara, precisa y circunstanciada de los hechos, su calificación legal, y los motivos en que la misma se funda. Sin embargo, las particularidades que presentan los hechos en tratamiento

nos remiten

al

contexto en

que fueron

perpetrados, sin que se pueda dejar de lado la singularidad del proceso histórico que enmarcó los mismos, a riesgo de incurrir en una reducción a simples hechos delictivos descontextualizados. El aspecto fáctico de este proceso resulta de una exorbitancia de tal entidad, que rebasa los requisitos que la norma procesal prescribe para transitar desde la etapa de instrucción a la de juicio. Es por ello que, sin dejar de ceñirnos a las exigencias normativas de concreción, comenzaremos por exponer el contexto histórico en que ocurrieron los hechos y tras ello, se los describirá. Se formula la aclaración de que los hechos que tuvieron como víctimas a Miguel Ángel LOYOLA y Enrique HEINRICH se

9


encuentran pendientes –desde el mes de mayo de 2009- de resolución de la cuestión de competencia actualmente en trámite ante la Cámara Federal de Apelaciones de esta ciudad, por dicho motivo, no se incluye en esta presentación. Lo propio ocurre con los hechos que tuvieron como víctima a Daniel José BOMBARA, toda vez que se ha solicitado la realización de medidas de prueba en relación a ese caso.

3.1) CONTEXTO HISTÓRICO. 3.1.1)

Orígenes

y

metodología

del

Estado

terrorista. El intento de elucidar la matriz del terrorismo de Estado de la década del ‘70, exige explorar brevemente algunos hitos/procesos

de

nuestro

pasado

reciente,

en

busca

de

las

continuidades que se manifestaron en la maquinaria de muerte instrumentada por los protagonistas de la última dictadura militar. El antecedente de mención inevitable data de la década de 1930, momento inicial de un período signado por una crisis orgánica1 que atravesó múltiples aspectos de la vida institucional argentina. Por entonces la debilidad de los partidos políticos para canalizar las demandas de la sociedad civil, sentó las bases de un escenario propicio para la emergencia de una cultura corporativa y antidemocrática. El campo político comenzó a teñirse de violencia -la lucha contra los opositores incluyó desde la aplicación sistemática de la tortura hasta el asesinato y la utilización de fuerzas de choque privadas1Waldo,

ANSALDI “Profetas de cambios terribles. Acerca de la debilidad de la democracia argentina. 1912-1945”, en: ANSALDI, W., Pucciarelli, A., Villaruel, J. (ed.),

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y las asociaciones de interés (corporaciones) fortalecieron su rol de vehículos de mediación entre la sociedad civil y el Estado. En el marco de este proceso, las Fuerzas Armadas se erigieron en “una institución autoelegida para elevarse por encima de la sociedad y el Estado, “velar” por la defensa de los intereses de la Patria y decidir sobre la pertinencia y capacidad de los gobiernos civiles (a veces de los propios militares) para asegurar tal defensa”. 2 De este modo, el golpe de Estado de 1930 fue el hito inaugural de una sucesión USO O F I CI AL

de intentos de “salvar” al país de “peligros” disímiles: el nacionalismo uriburista

buscó

reestablecer las

jerarquías

perturbadas

por el

radicalismo; la Revolución de 1943 fue protagonizada por distintas facciones militares que confluyeron en torno al objetivo común de reprimir al comunismo y las organizaciones obreras; en 1955 y 1962, los militares irrumpieron en escena con la intención de impedir la continuación de regímenes políticos adversos a sus propios intereses. A medida que el siglo XX transcurría, las sucesivas intervenciones militares fueron ampliando los planos de la sociedad cuestionados por las Fuerzas Armadas. En cada nuevo proceso, se

“Representaciones inconclusas. Las clases, los actores y los discursos de la memoria 1912-1946”, Bi blos, Buenos Aires, 1995. 2 Waldo ANSALDI señala la diferencia entre la función política de las Fuerzas Armadas y la función políticamente orientada: “contrariamente a la vulgarizada concepción de que las Fuerzas Armadas no deben hacer política, no sólo no es cierto que ellas la hacen sino que ésa es una función indisoluble e indelegable de su condición de expresión material del monopolio de la coacción física o violencia legítima detentado por el Estado. La función de ser garante de éste, de su integridad territorial, de la Constitución, del orden social y político vigente, en suma, es inequívocamente una función política. Lo que en cambio está vedado a las Fuerzas Armadas es ser partícipes de acciones políticas partidarias. La distinción es importante y ayuda a comprender el pasaje experimentado por los militares argentinos de la función política a la acción políticamente orientada. (Max Weber). Esta acción deviene, finalmente en una forma corporativa. ANSALDI, Waldo, op. cit.

11


intensificó el nivel de involucramiento militar considerado necesario para corregir los supuestos vicios.3 En 1966 la ideología golpista fue más allá e invocó metas de “transformación estructural” estrechamente vinculadas a la doctrina de Seguridad Nacional. La Revolución Argentina se inició con el anuncio de su duración indeterminada, permanecería el tiempo necesario para ordenar e integrar la sociedad, modernizar al país y curar los males del período 1955-1966. Entre los aspectos a erradicar ya se incluía a la “subversión”, junto con la inflación, el escaso crecimiento económico, los conflictos

sociales,

la

corrupción,

los

egoísmos

sectoriales,

el

“descreimiento de los argentinos”, la falta de “cohesión espiritual”, etc.4 El

modelo

de

reconstrucción

de

las

Fuerzas

Armadas fue transpuesto analógicamente para orientar las metas del nuevo gobierno, así como ellas habían estado fraccionadas y habían superado la situación con el establecimiento de un orden interno basado en líneas de autoridad jerárquicamente definidas, era ahora la Nación la que debía ser salvada de la fraccionalización, los conflictos y la crisis de autoridad.5 En 1976, los militares argentinos se propusieron un objetivo aún más amplio que el de la Revolución Argentina. Los protagonistas del “Proceso de Reorganización Nacional” pretendieron edificar un nuevo orden social sobre la base de transformaciones irreversibles en las estructuras económicas, sociales y políticas.

3

Cavarozzi, “Autoritarismo y democracia”, Eudeba, Buenos Aires, 2004. O ’ Donnel, Guillermo, “El Estado Burocrático Autoritario. Triunfos, derrotas y crisis”, Editorial de Belgrano, Buenos Aires, 1996. 5 O ’ Donnel, Guillermo, op. cit. 4

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La alianza cívico militar que promovió el golpe del 24 de

marzo,

incluyó

a

un

conjunto

heterogéneo

de

personas

e

instituciones que confluyeron en torno a un diagnóstico común de la crisis argentina y de los instrumentos que debían ser aplicados para resolverla.6 Civiles y militares encontraron las causas del “caos” en la “subversión”, la sociedad política populista y la existencia de una estructura económica urbana sostenida por la dinámica del sector USO O F I CI AL

industrial. Sobre antisubversiva”

se

la

erigió

base en

la

de

esta

tarea

diagnosis,

prioritaria

del

“la

lucha

proyecto

refundacional de las Fuerzas Armadas. Bajo los postulados de la “Doctrina de la Seguridad Nacional”7, se asumió que el enemigo había dejado de estar fuera de las fronteras nacionales, ahora el frente de lucha primordial era el abierto por un peligroso enemigo interno.8 Este contendiente fue minuciosamente caracterizado y sus perfiles definidos en las reglamentaciones militares, uno de los instrumentos elegidos para construir la imagen del oponente a eliminar. En esos reglamentos se realizó un compendio de acciones

enemigas

y

técnicas

destructivas

utilizadas

por

los

6 CANELO ; Paula, “El Proceso en su laberinto. La interna militar de Videla a Bignone”, Prometeo, Buenos Aires, 2008. 7Según Inés Izaguirre en Argentina comenzó a institucionalizarse el concepto de seguridad nacional desde fines de la década del cincuenta, desde sus inicios estuvo asociado con la “estrategia de crecimiento económico capitalista vigente, que en todos los casos y para cualquier modelo económico implicaba desarticulación del capitalismo obrero y persecución de toda expresión política ideológica capitalista”. Izaguirre, Inés “La ideología de la seguridad nacional: ayer y hoy”, en: Daniel Feierstein y Guillermo Levy (comp.), “Hasta que la muerte nos separe. Poder y prácticas sociales genocidas en América Latina”, Ediciones Al margen, La Plata, 2004. 8 El abandono de la doctrina de la defensa nacional y su reemplazo por la de seguridad nacional comenzó a operarse hacia 1958 en la Escuela Superior de Guerra, a partir de

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“subversivos” que, según esa codificación, involucraban la “dislocación” -acciones tendientes a quebrar la estructura social por medio de disturbios civiles y terrorismo selectivo-, la “intimidación” -paralización de la producción, propagandas, secuestros, disturbios civiles y otras medidas violentas usadas para obligar a la población a prestarles apoyoy la

“desmoralización” -dirigida

a

destruir los

valores éticos y

espirituales por medio de la corrupción, el chantaje, la extorsión, etc-.9 De acuerdo a la lógica militar, estas técnicas de destrucción eran llevadas a cabo por “elementos” violentos y fanáticos, con gran espíritu de lucha y resistencia física. Los hombres reclutados por el bando opositor eran disciplinados, desapegados a su familia, estaban absolutamente convencidos de la necesidad de pelear una lucha larga y cruenta, y tenían capacidad para resistir a los interrogatorios.10 Esta construcción artificiosa se completó cuando el guión castrense les atribuyó la autoría de una “acción disolvente” que no reconocía límites; los “enemigos de la patria” estaban dispuestos a utilizar “cualquiera y todas las armas para conseguir sus propósitos”11 y no había aspecto de la vida nacional que quedara excluido de su impacto.12 La categoría “subversivo” promiscuamente esgrimida por los militares argentinos, estuvo lejos de quedar reducida a los

la influencia de oficiales argentinos que habían realizado sus estudios en Francia y de especialistas franceses. Canelo, Paula, op. cit. 9 RC 19- 1 “O peraciones contra elementos subversivos” (Reservado), 1977. 10 Op. cit. 11 Discurso del General VILAS ante intendentes, productores agrarios y juntas de defensa civil. Tema nro. 16 de la documentación presentada por el general Adel Edgardo V ILAS en la causa nro. 11/86, caratulada “Causa artículo 10, Ley 23.049, por hechos acaecidos en Provincias de Buenos Aires, Río Negro y Neuquén, bajo control operacional que habría correspondido al V Cuerpo de Ejército”. 12 Prudencio García considera que la peculiaridad más destacada del concepto de subversión era su carácter omnipresente. Para los hombres del “Proceso de Reorganización Nacional”, la subversión actuaba en todas las áreas de la vida social a través de las más variadas manifestaciones políticas, culturales, educativas y

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miembros de las organizaciones armadas, pues, consideraban que la “enfermedad” a ser extirpada incluía al “virus ideológico” diseminado por marxistas,

izquierdistas,

comunistas,

católicos

tercermundistas,

freudianos, ateos, peronistas, liberales, judíos, etc. En suma, todos los que con su prédica agnóstica, igualitaria o populista, atacaran las bases del orden nacional, debían ser perseguidos.13 El único modo de enfrentar a este enemigo que había sido construido en detalle y dotado de una potencialidad USO O F I CI AL

desmesurada, consistía en adoptar técnicas acordes con su supuesta naturaleza. Entonces es cuando se devela la función de la desmesura que traducían los instrumentos aludidos. Allí se encontraba el motivo que justificaría el ataque radical que se avecinaba. Esta reacción, con un enemigo omnipresente y omnipotente,

ahora

implicaba

la

necesidad

de

responder

a

la

“subversión” en “su mismo terreno y sus mismas armas”, a través de acciones encubiertas

de terrorismo, secuestro,

y asesinato;

uso

sistemático de la tortura, extensión del “teatro de operaciones” más allá del combate a los grupos armados y los límites territoriales del país, etc.14 De este modo, la última dictadura militar instauró una máquina de muerte que no reconoce antecedentes en la historia de América Latina. El sostén de este entramado represivo perfectamente

religiosas. García, Prudencio, “El drama de la autonomía militar”, Alianza, Madrid, 1995. 13 NO VARO , Marcos y Vicente Palermo, op. cit. 14 NO VARO , Marcos y Vicente Palermo, “La dictadura militar 1976-1983. Del golpe de Estado a la restauración democrática”, Buenos Aires, Paidós, 2003.

15


elucubrado fueron el secreto y el terror y sobre los cimientos de la clandestinidad15 el estado terrorista logró sembrar horrores impensados e inverosímiles. A partir del 24 de marzo de 1976 16, los aparatos coercitivos del Estado asumieron una doble faz de actuación: “una pública y sometida a leyes y otra clandestina, al margen de la legalidad formal”.17 El principal instrumento de ésta última fue la desaparición forzada de personas, un dispositivo de poder18 urdido para vigilar y castigar a la totalidad del cuerpo social, para extirpar lo disfuncional y edificar un nuevo orden en el que se vieran satisfechos los intereses, demandas y expectativas de la alianza cívico militar que promovió el golpe.

15 Según Acuña y Smulovitz, la decisión acerca de los alcances y modalidad de la estrategia represiva había tenido lugar a partir de septiembre de 1975 a partir de una resolución de Videla, entonces comandante en jefe del Ejército, en una reunión a la que habrían concurrido Viola como jefe de Estado Mayor y los comandantes de cuerpo, y en la que se habría acordado que además de las modificaciones a la normativa legal era necesario desarrollar una estrategia clandestina, y que los opositores no sólo debían ser neutralizados sino también exterminados físicamente. Citado en: Canelo; Paula, “El Proceso en su laberinto. La interna militar de Videla a Bignone”, Prometeo, Buenos Aires, 2008. 16 No se debe perder de vista que “la figura de la desaparición, como tecnología de poder instituido, con su correlato institucional, el campo de concentración exterminio hicieron su aparición estando en vigencia las llamadas instituciones democráticas y dentro de la administración peronista de Isabel Martínez. Sin embargo eran entonces apenas una de las tecnologías de lo represivo. El golpe de 1976 representó un cambio sustancial: la desaparición y el campo de exterminio dejaron de ser una de las formas de la represión para convertirse en la modalidad represiva del poder, ejecutada directa desde las instituciones militares”. CALVEIRO , Pilar, “Poder y desaparición. Campos de concentración en Argentina”, Buenos Aires, Colihue, 2004. 17 Esta actividad clandestina “adquiere formas estructurales, permanentes y propias de los órganos coercitivos estatales, como expresión paralela y complementada de la actividad del Estado totalitario que emerge como expresión superestructural pública.” DUHALD E, Eduardo Luis, “ El estado terrorista argentino”, Edi ciones El Caballito, Buenos Aires, 1983. 18 Este concepto está tomado del trabajo de Guillermo MAQ UEDA, quien propone pensar la desaparición forzada de personas como un dispositivo de poder. Para ello recurre al concepto de dispositivo enunciado por Michel Foucault en “Saber y Verdad”: lo que trato de situar con este nombre es, en primer lugar, un conjunto decididamente heterogéneo, que comprende discursos, instituciones, instalaciones arquitectónicas, decisiones reglamentarias, leyes, medidas administrativas, enunciados científicos, proposiciones morales, filantrópicas (…) El dispositivo es la red que puede establecerse entre estos elementos. Citado en Guillermo Maqueda, “La desaparición forzada de personas como dispositivo de poder, en: Inés Izaguirre (comp.) Violencia social y derechos humanos”, Eudeba, 1998.

16


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Los engranajes de este mecanismo desaparecedor se ponían en funcionamiento con la “selección del blanco”. Según el general Adel Edgardo VILAS se trataba de una tarea realizada sobre la base de datos “proporcionados por la propia población que colaboraba espontáneamente y los antecedentes que obraban en el área de Inteligencia”.19 La definición de los “elementos” a seleccionar era sumamente amplia, incluía un variado espectro que se extendía desde el USO O F I CI AL

“enemigo real” al “oponente”. Según el RC 16-1 “Inteligencia Táctica” del año 1976: “Enemigo real: Es el adversario concreto, definido, que posee capacidad para oponerse al logro de los propios objetivos, mediante el empleo de sus fuerzas. Enemigo potencial: Es cada persona, grupo humano, nación o bloque de naciones que, sin constituir un enemigo real, eventualmente puede oponerse al logro de los propios objetivos mediante el empleo de cualquier medio y/o procedimiento. Oponente: Se considera oponente a todo elemento extranjero o del propio país, real o potencial,

abierto

o

encubierto

que

pretende

afectar

negativamente al potencial nacional y/o trastocar nuestra filosofía de vida mediante la agresión directa o indirecta acompañada o no de motivaciones ideológicas…”. 20

19

Declaración de VILAS en la causa nro. 11/86, caratulada “Causa artículo 10, Ley 23.049, por hechos acaecidos en la Provincias de Buenos Aires, Río Negro y Neuquén, bajo control operacional que habría correspondido Vto. Cuerpo de Ejército”, Fs. 8461031. 20 RC 16- 1 “Inteligencia Táctica” (Reservado), 1976.

17


Si bien la categoría de “enemigo real” circunscribía el concepto a aquellos grupos con capacidad de acción; las otras dos definiciones involucraban dentro del campo a “atacar” a todo aquel que eventualmente pudiera oponerse al logro de los objetivos de la corporación militar. Los datos relativos a las personas consideradas “peligrosas” eran reunidos por la “Comunidad Informativa”, organismo constituido por el conjunto de Servicios de Informaciones de cada fuerza bajo la coordinación del Servicio de Informaciones del Estado (SIDE).21 Una

vez

que el “blanco” estaba

debidamente

“seleccionado”, debía ser “fijado” en el domicilio en el que se concretaría el secuestro. Las personas encargadas de esta tarea se comunicaban con el “equipo de contrasubversión” y le proporcionaban la información necesaria para que éste pudiera organizar el procedimiento. 22 Los

lugares

“detectados”

debían ser atacados

“preventivamente” actuando “aún sin órdenes del comando superior, con el concepto de que un error en la elección de los medios o procedimientos de combate será menos grave que la omisión o inacción”.23 Momentos antes de que el “grupo de tareas” iniciara el procedimiento, se solicitaba la “liberación de la zona” con el objeto de evitar interferencias entre las distintas fuerzas represivas. De este

21

DUHALD E, Eduardo Luis, “ El estado terrorista argentino”, Ediciones El Caballito, Buenos Aires, 1983. 22 Declaración de VILAS en la causa nro. 11/86, caratulada “Causa artículo 10, Ley 23.049, por hechos acaecidos en la Provincias de Buenos Aires, Río Negro y Neuquén, bajo control operacional que habría correspondido Vto. Cuerpo de Ejército”, Fs. 8461031. 23 RC-9-1 “O peraciones contra elementos subversivos” (Reservado), 1977.

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modo, los captores podían actuar con total impunidad y los pedidos de auxilio de las víctimas resultaban infructuosos. Con la zona liberada, el personal militar estaba en condiciones de ocupar el lugar del operativo y el área circundante, los efectivos establecían un cerco perimetral en las calles aledañas y formaban diversos “cordones” o niveles de acercamiento al lugar que sería centro del procedimiento. El grupo encargado de hacer la ofensiva debía USO O F I CI AL

“aplicar el poder de combate actuando con la máxima violencia para aniquilar a los delincuentes subversivos donde se encuentren”.24 Incluso podían hacer una “exploración en fuerza”, consistente en ingresar disparando al inmueble en caso de que hubiere una presunción de que se podría recibir fuego. 25 En una orden dada el 17 de diciembre de 1976 por el general Roberto Viola -jefe del Estado Mayor General del Ejército- se explicitó claramente que el objetivo era el aniquilamiento: “cuando las Fuerzas Armadas entran en operaciones no deben interrumpir el combate ni aceptar rendición (…) También se podrá operar en forma semi independiente y aún independiente, como fuerza de tareas (…) Como las acciones estarán a cargo de las menores fracciones, las órdenes deben aclarar, por ejemplo, si se detiene a todos o a algunos, si en caso de resistencia pasiva se los aniquila o se los detiene (…) Las operaciones serán ejecutadas por personal militar, encuadrado o no, en

24

RC-9-1 “O peraciones contra elementos subversivos” (Reservado), 1977. Declaración de VILAS en la causa nro. 11/86, caratulada “Causa artículo 10, Ley 23.049, por hechos acaecidos en la Provincias de Buenos Aires, Río Negro y Neuquén, bajo control operacional que habría correspondido Vto. Cuerpo de Ejército”, Fs. 8461031.

25

19


forma abierta o encubierta (…) Elementos a llevar: capuchones o vendas para el transporte de detenidos a fin de que los cabecillas detenidos no puedan ser reconocidos y no se sepa dónde son conducidos (…) los tiradores especiales podrán ser empleados para batir cabecillas de turbas o muchedumbres (…) La evacuación de los detenidos se producirá con la mayor rapidez, previa separación por grupos: jefes, hombres, mujeres, niños.”(EMGE, 17 de diciembre de 1976).26 Como protagonizados

por

se

Patricia

verá

más

Elizabeth

adelante, ACEVEDO,

los Olga

episodios SOUTO

CASTILLO y Daniel HIDALGO, entre otros, son ejemplos claros de la capacidad de “aniquilamiento” de las Fuerzas Armadas y su grupo operativo en la ejecución del plan de exterminio: el Equipo de Lucha contra la Subversión, al mando del entonces mayor IBARRA27 Pero no siempre las fuerzas represivas desplegaron todas sus capacidades para detener a un “subversivo”, la mayor parte de los secuestros involucró a un “grupo de tareas” compuesto por un máximo de 10 hombres que funcionaban como parte de una “auténtica patota”.28 Irrumpían violentamente en un domicilio durante la noche, golpeaban a la víctima –que en general era sorprendida en la realización de actividades cotidianas o incluso durmiendo-, la dejaban absolutamente

26

inerme

-vendada

y

encapuchada-,

robaban

sus

Citado en: NO VARO , Marcos y Vicente Palermo, “La dictadura militar 1976-1983. Del golpe de Estado a la restauración democrática”, Buenos Aires, Paidós, 2003. 27 Este grupo operativo era también denominado “Agrupación Tropa” “Compañía O peracional” “La O peracional” o “Equipo de Combate contra la Subversión” “Grupo Antiguerrillero” “Equipo de Contra subversión”. 28 CALVEIRO , Pilar, “Poder y desaparición. Campos de concentración en Argentina”, Colihue, 2004.

20


Ministerio Público Fiscal de la Nación

pertenencias, amenazaban a su familia y desaparecían llevándose consigo al “botín”. En

algunas

ocasiones

les

podían

surgir

inconvenientes imprevistos, los captores de Oscar MEILÁN y su esposa se encontraron con un obstáculo inesperado: los dos hijos de la pareja estaban en el auto en el que se concretó el secuestro. Frente a la circunstancia, decidieron dejarlos abandonados en mitad de la noche con el automóvil en marcha. USO O F I CI AL

Una situación análoga se dio en el caso del matrimonio BOSSI, la hija de ambos fue abandonada en la puerta del Cotolengo, en la madrugada de un día de invierno. Los

tiempos

del

secuestro

eran

variables,

dependían del lugar en el que se ejecutara. Carlos SANABRIA, por ejemplo, fue atrapado en su lugar de trabajo en el marco de un operativo que duró minutos. Lo mismo puede decirse de BOSSI, a quien secuestraron en la Plaza Rivadavia a plena luz del día. En otras oportunidades, los secuestradores se tomaban su tiempo, la familia de Miguel LOYOLA padeció la presencia de los intrusos durante más de ocho horas. En el transcurso del operativo además de consumar los secuestros, se perpetraban los saqueos, a cargo de los mismos efectivos. La madre de Dora Rita MERCERO hizo un largo listado de las cosas que el Ejército le había robado, los secuestradores se habían llevado absolutamente todo, los objetos enumerados incluyeron desde muebles hasta platos y garrafas. Lo propio ocurrió tras el secuestro de Néstor JUNQUERA y María Eugenia GONZÁLEZ, y la destrucción

21


íntegra, tras haber destruido el departamento que habitaban, de todo el mobiliario del lugar donde fueron abatidos Daniel HIDALGO y Olga Silvia SOUTO CASTILLO. Estas prácticas estaban tan sistematizadas como las torturas y asesinatos: todos los objetos de valor que pudieran encontrarse eran cargados en camiones, para luego venderlos o repartirlos.29 El general Adel VILAS arengaba a sus soldados para que cometieran estos desmanes, los llamaba a “apretar más” porque ya no había “troncos en la calle” -en alusión al gobierno democrático- y en caso de duda les ordenaba “disparar a la cabeza”. 30 Una vez que las víctimas eran capturadas de forma violenta, estando totalmente inermes, las llevaban al centro clandestino de detención. En algunas ocasiones eran transitoriamente alojadas, antes de su traslado al CCD, en Comisarías, Destacamentos de la Policía Bonaerense o en la Delegación de la Policía Federal en Bahía Blanca. En

la

jurisdicción del

V Cuerpo

de

Ejército

funcionaron distintos centros clandestinos de detención, algunos fueron: •

La Escuelita: Era el principal lugar de cautiverio, estaba ubicado

dentro del predio del Vto Cuerpo de Ejército y se accedía al mismo por un

camino

interno

o por una tranquera sobre el

camino

"La

Carrindanga". La construcción distaba unos 200 metros de ese acceso y se le construyó un cerco perimetral de seguridad.

29

NO VARO , Marcos y Vicente Palermo, op. cit.

22


Ministerio Público Fiscal de la Nación

Se trataba de una construcción antigua, tipo casa de campo, con una galería semi cubierta en uno de sus frentes. Contaba con dos habitaciones, con piso de madera y camas cuchetas, donde se alojaba a los detenidos. Las ventanas estaban ubicadas en altura y los postigos eran de color verde. Entre las salas donde permanecían las víctimas había un ambiente -con piso de baldosas y una reja que lo separaba del resto de la construcción-, que utilizado por los guardias para controlar a USO O F I CI AL

los cautivos. Por medio de un pasillo se accedía a la habitación de los guardias, a una cocina y a un baño. Al final del mismo pasillo había una puerta que comunicaba con un patio donde estaba la sala de torturas, un tinglado, una letrina, un aljibe, un portón de chapa, y en ciertos períodos, también dos casillas, una para guardias y otra para detenidos. •

El Galpón: Se trataba de una construcción perteneciente al

Batallón de Comunicaciones 181 del Vto. Cuerpo, que se encontraba a unos 100 metros de “La Escuelita”. Era una planta rectangular de aproximadamente 10 o 15 metros, con un portón de entrada de dos hojas en el centro de uno de los lados. La edificación era de chapa de cinc acanalada en paredes y techo; éste era sostenido por cabreadas de madera. El galpón tenía adosada una pieza, también de chapa, con el techo a un agua donde torturaban a los detenidos. •

Gimnasio del Batallón de Comunicaciones 181:

30Véase la declaración de Norberto Carlos CEV ED IO , en la causa nro. 86 ( 22) “Subsecretaría de Derechos Humanos s/ denuncia (LO PEZ, Gustavo Darío).Fs. 191193.

23


Era un edificio que en la planta baja contaba con un calabozo amplio con tres camas cuchetas y en el primer piso se encontraba una oficina en la que se interrogaba a los detenidos. •

Vagón de tren: Se trataba de un vagón de ferrocarril que se

encontraba ubicado en la playa de maniobras de la estación de trenes sita en calle Cerri de Bahía Blanca. Contaba con una dependencia aparte que operaba como sala de torturas. Los captores lo llamaban “avión de madera”. •

Galpón ferroviario Se encontraba dentro del predio de los galpones

ubicados en inmediaciones de la estación de ferrocarril, y se accedía al mismo por calle Parchappe. Contaba con un sector de planta alta, donde había una ventana grande con rejas que daba al exterior. •

Cárcel de Villa Floresta (U.P. 4) Algunas de las personas liberadas de los centros de

detención que se detallaron anteriormente, fueron trasladadas desde su lugar de cautiverio hasta la Unidad Penitenciaria Nº 4, y estando allí alojadas, pasaban a disposición del Poder Ejecutivo Nacional. De los testimonios de las víctimas surge un accionar coordinado para el traslado de los cautivos del centro de detención a la cárcel, la presencia de torturadores en dependencias de la Unidad Carcelaria Nº 4, e incluso interrogatorios realizados conjuntamente por personal del Servicio Penitenciario de la Provincia de Buenos Aires y del Ejército Argentino.

24


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En el interior de los centros clandestinos de detención, los cautivos fueron sometidos a un régimen de terror cuyas reglas estaban definidas de antemano por los perpetradores.31 Los

relatos de los sobrevivientes

muestran

la

existencia de múltiples mecanismos tendientes a generar la pérdida de humanidad de las personas que permanecían encerradas. El lugar de cautiverio funcionaba como un “depósito de cuerpos ordenados, acostados, inmóviles, sin posibilidad de ver, sin USO O F I CI AL

emitir sonido, como un anticipo de la muerte. Como si ese poder, que se pretendía divino precisamente por su derecho de vida y de muerte, pudiera matar antes de matar; anular selectivamente a su antojo prácticamente todos los vestigios de humanidad”.32 Los prisioneros transitaban sus días encapuchados, atados, con escasa o nula comunicación con sus compañeros de encierro y sometidos a un rígido control por parte de los guardias del lugar. Al silencio y la oscuridad, se sumaba la inmovilidad; los cautivos eran obligados a permanecer en una misma posición por largos períodos de tiempo: “…me dejan solo, atado a una cama de hierro, en compañía de dos perros (…) en esa posición creo haber permanecido alrededor de dos días sin que nadie me hablara, ni dieran de comer, ni beber, sólo que alguien entraba para observar…”33

31

Águila, Gabriela, “ Dictadura, represión y sociedad en Rosario, 1976-1983. Un estudio sobre la represión y los comportamientos y actitudes sociales en dictadura”, Prometeo, Buenos Aires, 2008. 32 CALV EIRO , Pilar, op. cit. 33 Declaración prestada por Eduardo H IDALGO frente a la A.P.D.H. que posteriormente fue ratificada en la causa nro. 86 (13), caratulada “Subsecretaría de derechos humanos s/denuncia (RIVERA, Carlos Roberto)”, Fs. 222-228.

25


Esta tendencia a la pasividad encontraba como contrapartida la tensión permanente a la que estaban expuestos los prisioneros.34 Cada uno de ellos debió convivir con la presencia ineludible de la muerte, el temor a los interrogatorios y a la posibilidad de ser torturado: “…después de golpearme y amenazarme con hacerme jabón (por ser judía), me hicieron volver a la habitación diciéndome que en dos semanas me iban a venir a buscar de nuevo y me iban “a matar, si no te acordas de las cosas”. Me sobresaltaba varias veces al día al oír el motor del auto de los torturadores, pensaba que venían a buscarme. Pasaron dos semanas y no volvieron…”35 La muerte formaba parte de la cotidianeidad del universo clandestino diseñado por los militares argentinos durante la última dictadura militar. El homicidio de cada compañero enfrentaba a los prisioneros con la inminencia de la propia muerte: “…la persona que habían llevado pidió que le saquen las esposas de las manos y que lo aten por los pies, ya que tenía claustrofobia, por lo que se reían de él, y pedía agua. A lo que le decían “vos estás tomando” y se reían, diciéndole que es eso que te sale por la boca, manifestando: “sangre, señor”. Luego no habló más, y a la mañana se quejó, y fue agarrado a patadas entre todos (…), y le siguieron pegando y dijeron “se

34 35 “Testimonio de Alicia Mabel PARTNOY sobre el campo de concentración “La Escuelita” de Bahía Blanca”, en la causa nro. 95, caratulada “González, Héctor O svaldo y otros s/denuncia”. Fs. 88-105.

26


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murió, se murió”; envuélvanlo en una frazada, y se lo llevaron…”36 Los destructoras”37

fueron

propósitos

que

sintetizados

perseguían

por

Oscar

estas Julián

“técnicas CORRES,

subteniente del Ejército, quien informó a Daniel Osvaldo FONTI respecto de la existencia de “una construcción denominada escuelita (…) destinada

a

civiles

detenidos

y

que

cumplía

funciones

de

“ablandamiento”, según los dichos del citado oficial, quien concurría a USO O F I CI AL

ese lugar en algunas oportunidades”. 38 Los mecanismos de “ablandamiento” se ponían en funcionamiento desde el ingreso del secuestrado al CCD y mostraban su faz más extrema durante los interrogatorios. En estas sesiones el detenido era torturado, amenazado y forzado a responder preguntas sobre sí mismo y su círculo de relaciones sociales. La práctica perseguía dos objetivos fundamentales: por un lado, obtener información útil para detener a otras personas y de este modo, dar continuidad al círculo secuestro, tortura, interrogatorio, secuestro; por el otro, lograr “quebrar” al individuo, modelando un sujeto acorde con el mundo de los captores.39 Los métodos utilizados para generar dolor en los detenidos estaban inmersos en una lógica sumamente perversa e

36

Declaración de Nélida Esther DEL UCHI en causa nro. 86(21), ca ratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/Denuncia (Deluchi, Nélida Esther)”. Fs 1/5 37 Según Eduardo Luis DUHALD E, dentro de los centros clandestinos existieron distintos tipos de técnicas destructoras. Dentro de esta categoría el autor incluye la presencia de la muerte; la ruptura con el mundo exterior; la pérdida de la visión y de la noción del tiempo; la “cosificación”; los vejámenes psico-físicos, la pérdida de la autoestima y la tensión constante. DUHALDE, Luis Eduardo, op. cit. 38 Declaración de Daniel O svaldo FO NTI en la causa nro. 86 (22) “Subsecretaría de Derechos Humanos s/ denuncia (LO PEZ, Gustavo Darío).Fs. 170-173. 39 CALV EIRO , Pilar, op. cit.

27


incluyeron aplicación de electricidad en las partes más sensibles del cuerpo (encías, paladar, genitales, oídos, ojos, etc.), exposición a mordeduras de perros; colgamiento de las muñecas y/o pies por largos períodos de tiempo; golpes con diversos objetos -bastones de goma, mangueras-;

amenazas

de

muerte;

simulacros

de

fusilamiento;

inmersión en tanques de agua; cortaduras; largos ayunos; etc. Muchos sobrevivientes han intentado poner en palabras los modos en que el horror del centro clandestino impactó sobre sus cuerpos: “me hicieron desvestir y totalmente desnudo me estaquearon sobre una cama de hierro, atándome de las manos y las piernas. Me ataron un cable en el dedo gordo del pié y comenzaron a aplicarme picana eléctrica por todo el cuerpo, rociándome con agua de tiempo en tiempo. Me aplicaron picana por todos lados; por momentos parecía que lo hacían más por sadismo que por saber cosas. Aproximadamente a la hora de estar siendo torturado pude escuchar que habían llevado a mi compañera y comenzaban a torturarla del mismo modo, ya que no la veía, pero por los gritos me daba cuenta le hacían la misma tortura que a mí (…) me decían que matarían a mi compañera; a ella le decían que me matarían a mí, y mientras tanto seguían torturándonos. Luego, no sé después de cuánto tiempo, mientras me aplicaban la picana, recuerdo que me hacían saltar tanto que se dio vuelta la cama donde estaba estaqueado, por lo tanto pensaron que era mejor tranquilizarme un poco, de modo que colocaron en ambos lados de la sien, sujetándolos con la venda, una especie de electrodos eléctricos, los cuales trabajaban independientes de

28


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la picana. El proceso es el siguiente: comenzaban a darme con picana, y cuando me movía demasiado o gritaba mucho me daban corriente con los electrodos de las sienes lo que hacía que me inmovilizara totalmente; era un dolor muy intenso y me hacía ver una estrella banca en la oscuridad del vendaje de mis ojos…”40 “...me sacan nuevamente afuera y retiran las esposas y ordenan desvestirme. Luego me hacen caminar cuatro o cinco USO O F I CI AL

metros y me sientan en una silla, y proceden a atarme, aparentemente a un palo o árbol. En esos momentos hacía bastante frío y parece que comienza a lloviznar. Luego me insultan y comienzan golpearme con todo los que tenían a su alcance, manos, pies, palos, incluso creo que hasta con un balde. Esta primer parte de la tortura dura alrededor de media hora dura alrededor de media hora. Luego vuelven a golpearme nuevamente y a tirarme agua. Esto se prolonga por espacio de varias horas, hasta que comienza a amanecer…”41

Otras víctimas lograron explicitar las formas en que esas vivencias incidieron sobre sus subjetividades, dejando huellas indelebles que signaron sus biografías personales e historias familiares: “…en estos últimos años vienen a mi mente ráfagas de cosas de la escuelita, que intento evadir, dado que me dañan mucho 40

Declaración de Juan Carlos MO NGE en la causa nro. 86 (13), caratulada “SUBS ECRETARÍA D E DERECHO S HUMANO S S/DENUNCIA (RIV ERA, Carlos Roberto). Fs. 215/221. 41 Declaración prestada por Eduardo HIDALGO frente a la A.P.D.H. que posteriormente fue ratificada en la causa nro. 86 (13), caratulada “Subsecretaría de derechos humanos s/denuncia (RIVERA, Carlos Roberto)”, Fs. 222-228.

29


(…)

culpa

de

lo

padecido

no

pude

cursar

estudios

universitarios (no podía concentrarme), y nunca había tenido problemas con el estudio en la secundaria. Por mi enfermedad perdí mi trabajo en Telefónica de Argentina (…) estuve internado en la clínica psiquiátrica (…) me esposa, también estuvo internada, porque nadie sabe lo que es vivir con una persona con pánico…”42 La tortura asumió formas particulares cuando la destinataria era una cautiva, el trato que recibieron las mujeres incluyó siempre una alta dosis de violencia sexual. Muchas detenidas eran jóvenes y atractivas y ello incrementaba las posibilidades de sufrir las agresiones43 de los guardias, torturadores o interrogadores. Las palabras de Dora Seguel – secuestrada a los dieciséis años de edad- permiten aproximarse a las situaciones que debieron padecer las mujeres que ingresaban a un centro clandestino: “…un señor de unos 40 a 45 años la condujo a un campo que ya era de noche, y la violó, insultándola, diciéndole que por que se hacía la virgen si ellas eran las hembras de los guerrilleros cuando bajaban del monte (…) violaron a otra chica que se encontraba al lado de la cama de Argentina, y la luego le dijeron que la perdonaran que había sido por error y que la dejarona (sic) en libertad…”44 La misma situación de humillación e inermidad fue vivida por su hermana:

42

Presentación de Edu ardo ROTH en ex causa 11 “ C” caratulada “ Presentación de APDH d el Neuquén y Bahía Blanca solicitando conocer el destino de los desaparecidos”. Fs. 426-427. 43 Jelin, Elizabeth, Los trabajos de la memoria 44 Declaración de Dora Seguel en la causa nro. 50125, caratulada “ Seguel, Dora s/denunc. privación ilegal de la libertad”. Fs. 2-5

30


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“el 17 la volvieron a llevar a la sala de torturas donde fue amarrada a la mesa y violada en presencia del Tío, por uno de sus ayudantes. Había también otros hombres presentes, que se reían y le decían groserías…”45 Los hombres también fueron vulnerables a la violencia sexual impuesta por los captores. Ciertas prácticas implicaron un acto de “feminización”, en tanto estaban dirigidas a convertirlos en sujetos pasivos, impotentes y dependientes.46 USO O F I CI AL

“…a veces, cuando saqueaban las casas solían traer algunas ropas al “campo” y una vez obligaron a todos los hombres a vestir camisones de mujer y vestidos mientras se secaban sus pantalones. El objetivo era humillarlos…”47 Los intentos de poner a los hombres en una posición femenina, se sumaron a la puesta en marcha de mecanismos de tortura que hacían foco en la genitalidad de los detenidos: Juan Carlos Castillo, por ejemplo, fue obligado a permanecer de pié con sus testículos atados a la reja de una de las ventanas de “La Escuelita”. Luego de las sesiones de interrogatorio y tortura, los oficiales de inteligencia producían un informe que señalaba los datos obtenidos, la información sobre posibles blancos y la estimación sobre el grado de peligrosidad y “colaboración” del “chupado”.48

45Declaración

de Dora Seguel en la causa nro. 50125, caratulada “Seguel, Dora s/denunc. privación ilegal de la libertad”. Fs. 7“Testimonio de Alicia Mabel PARTNO Y sobre el campo de concentración “La Escuelita” de Bahía Blanca”, en la causa nro. 95, caratulada “González, Héctor O svaldo y otros s/denuncia”. Fs. 88-105. 46 Jelin, Elizabeth, Los trabajos de la memoria… 47 “Testimonio de Alicia Mabel PARTNOY sobre el campo de concentración “La Escuelita” de Bahía Blanca”, en la causa nro. 95, caratulada “González, Héctor O svaldo y otros s/denuncia”. Fs. 88-105. 48 CALV EIRO , Pilar, op. cit.

31


Una

vez

que

los

interrogadores/torturadores

lograban “arrancar” la “confesión” esperada, el cautivo perdía utilidad y comenzaba el período de la “tortura sorda, de la incertidumbre sobre la vida, la oscuridad y el aislamiento permanentes, la desconfianza hacia todos, la mala alimentación, el maltrato y la humillación”. 49 A partir de aquí, los cautivos comenzaban a temer el “traslado”, estaba expuestos a un viaje que podía conducirlos a la liberación o la muerte. Los métodos de exterminio eran variados, en algunos casos los asesinos hacían aparecer el cuerpo en el marco de un enfrentamiento falso entre el “subversivo” y las “fuerzas legales”, episodio totalmente fraguado que luego era reproducido en la prensa local y nacional. En

otros

casos,

la

eliminación

física

de

los

prisioneros estuvo seguida por la puesta en marcha de un operativo tendiente a hacer desaparecer el cuerpo. Una

práctica

que

“fue

como

exacerbar la muerte, exigirle que diera el máximo de sí, que fuera más muerte cada día en la mesa de tortura y muerte más allá de la ejecución misma, hasta extinguir toda huella del cuerpo y la persona, hasta disolver nombres y vínculos, hasta desaparecer incluso como muerte”.50 La desaparición fue la estrategia perversa que pretendió dejar los crímenes impunes, sumiendo a los familiares de las víctimas en una incertidumbre macabra e indefinida y a quienes, en ocasiones en que acudían a los cuarteles buscando a quien había sido secuestrado, se les negaba todo tipo de información acerca de la persona

49

CALV EIRO , Pilar, op. cit. MERCADO , Tununa, “Reapariciones”, en: Inés IZAGUIRRE (comp.) Violencia social y derechos humanos”, Eudeba, 1998. 50

32


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que había sido arrastrada desde sus ámbitos y arrojada a la clandestinidad. El catálogo de tormentos, su conceptualización o su ejemplificación innumerable y extendida en el tiempo y número de víctimas resulta copiosa, y pone a prueba la capacidad del lenguaje para significar lo ocurrido en los centros clandestino de detención que se organizaron en el ámbito de la subzona de defensa nro. 51. Con aguda profundidad, Primo LEVI nos ilustra USO O F I CI AL

acerca de los lugares clandestinos de detención “Entonces por primer a vez nos damos cuenta d e que nuestr a lengua no tiene pal abr as par a expres ar esta ofens a, la destrucción de un hombre. En un instante, con intuición casi profétic a, se nos ha revelad o de realid ad: hemos llegado al fondo. Más bajo no pued e llegarse (…) Imag inaos cuando un hombr e a quien, ad emás de a sus personas amad as se le quiten l a c as a, las costumbres, la ropa, todo liter al mente todo lo que posee: ser á un hombre vacío, reducido al sufrimiento y la necesid ad, falto de dignid ad y de juicio, porque a quien lo ha perdido todo fácil mente le sucede perderse a sí mis mo; hasta tal punto que se podr á decidir sin remordimiento su vid a o su muerte prescindiendo de cualquier sentimiento de afinid ad humana; en el caso más afortunado, apoyándose mer amente en l a valor ac ión de su utilid ad. Comprenderéis ahor a el doble signific ado d el tér mino ´C ampo de Concentr ac ión´ y veréis clar amente lo que queremos decir con es a fr ase: yacer en el fondo.” 51

51

Primo L EVI, Si esto es un hombre, Muchnik Editores, año 2005, pág. 39/40 citado por María SAAVEDRA y Clarisa MIRANDA en “Derecho a la identidad y persecución de crímenes de Lesa Humanidad”, Abuelas de Plaza de Mayo, Buenos Aires, 2006, pág 165/166.

33


Serán

las

propias

víctimas

sobrevivientes,

los

forzados protagonistas de esos infiernos, quienes con su testimonio nos den una idea más aproximada a esa construcción avernal.

3.1.2) Estructuración del aparato represivo. La

planificación

de

la

maquinaria

de

muerte

impuesta por la última dictadura militar encuentra sus orígenes en un conjunto de disposiciones y normas elaboradas en el período anterior a la implantación del terrorismo de estado. El 6 de noviembre de 1974, en un contexto de recrudecimiento del accionar de la guerrilla e intensificación de la violencia de derecha, María Estela MARTÍNEZ de PERÓN declaró el estado de sitio.52 La medida presidencial perseguía el objetivo de “ordenar todas las formas de represión contra nuevas y reiteradas manifestaciones de violencia que se han consumado para impedir la realización de una Argentina Potencia y de una revolución en paz”.53 Esta decisión junto con el accionar de la “Triple A” y otros grupos de extrema derecha que llevaron adelante centenares de secuestros y asesinatos -amparados por sectores del gobierno peronista de entonces y las Fuerzas Armadas- eran parte de un operativo lanzado para liquidar a la izquierda dentro y fuera del peronismo.54 Unos meses después de la imposición del estado de sitio, María Estela MARTÍNEZ de PERÓN firmó el Decreto nro. 261 con

52

El decreto 1368/74 (06/11/74) declaró el estado de sitio en todo el territorio nacional. Este fue prorrogado por el decreto 2717/75, y finalmente derogado el 28 de octubre de 1983 por medio del decreto 2834/83. 53 Texto del decreto del Poder Ejecutivo, Mayoría, 8/11/ 1974, citado en: De Riz, Liliana, “Retorno y derrumbe: el último gobierno peronista”, Hispamérica, Buenos Aires, 1988. 54 De Riz, op. cit.

34


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el propósito de reprimir el foco guerrillero que había montado el “Ejército Revolucionario del Pueblo” en la provincia de Tucumán. De este modo, el Poder Ejecutivo dio intervención al Ejército en la represión de las actividades subversivas disponiendo que “El Comando General del Ejército procederá a ejecutar las operaciones militares que sean necesarias a efectos de neutralizar y/o aniquilar el accionar de los elementos subversivos que actúan en la provincia de Tucumán”.55 En este lugar, bajo el mando del General Adel USO O F I CI AL

Edgardo VILAS, comenzó a funcionar el primer centro clandestino de detención

y

se

organizaron

grupos

operativos

-conformados

principalmente por militares y policías en actividad- que secuestraron, torturaron y asesinaron a centenares de personas.56 En el mes de octubre del mismo año, los decretos nro. 2770, 2771 y 2772 ampliaron el marco legal precedente al disponer la “ejecución de las operaciones militares y de seguridad que sean necesarias a efectos de aniquilar el accionar de los elementos subversivos en todo el territorio del país”.57 Las

instrucciones

del

Poder

Ejecutivo

fueron

seguidas por la Directiva del Consejo de Defensa nro. 1/75 que instrumentaba el empleo

de

las

Fuerzas

Armadas,

Fuerzas

de

Seguridad, Fuerzas Policiales y otros organismos en la lucha contra la subversión. A continuación, el Comandante General del Ejército dictó la Directiva nro. 404/75 a los fines de poner en ejecución

55

Decreto nro. 261. NO VARO , Marcos y Vicente Palermo, op. cit. 57 Decreto nro. 2772. 56

35


inmediata las medidas y acciones previstas por el Consejo de Defensa. En esta norma se dispuso que los distintos comandos de zona de Defensa debían operar ofensivamente en la detección y aniquilamiento de las organizaciones subversivas.58 Cada uno de ellos tenía las siguientes obligaciones: 1. Ejecutar operaciones, a requerimiento y en apoyo, en la jurisdicción de otras FFAA. 2. esfuerzo

Conducir

de inteligencia

de la

con

responsabilidad

primaria

comunidad informativa

contra

el la

subversión, en su jurisdicción, a fin de lograr una acción coordinada e integrada de todos los medios a su disposición. 3. Ejercer el control operacional sobre: a)

Elementos de Gendarmería Nacional de su

jurisdicción (excepto la DNG). b) Delegaciones de la PFA de su jurisdicción. c) Instalaciones del Servicio Penitenciario Nacional de su jurisdicción (excepto la Jefatura del Servicio Penitenciario Nacional). d) Elementos de las policías y penitenciarios de las provincias de su jurisdicción. Según la misma directiva los comandos tenían “la más amplia libertad de acción para intervenir en todas aquellas situaciones

en

que

se

aprecie

puedan

existir

connotaciones

subversivas”.59 De este modo, al momento del golpe regía en el país, desde hacía casi dos años, el estado de sitio, las Fuerzas Armadas ya 58

Directiva del Comandante General del Ejército nro. 404/75 (Lucha contra la subversión).

36


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habían hecho la prueba piloto de “aniquilamiento” en Tucumán y existía una extensa legislación represiva que incluía la estructuración de cinco zonas de defensa. Cada

una

de

ellas

estuvo

a

cargo

de

los

comandantes de los cuerpos de ejército entonces existentes y del comandante de Institutos militares.60 Los hechos investigados en esta causa ocurrieron en la zona de defensa 5, dependiente del Vto. Cuerpo de Ejército. USO O F I CI AL

Su jurisdicción abarcaba el sur de la provincia de Buenos Aires (partidos de Adolfo Alsina, Guaminí, Coronel Suárez, Saavedra, Puan, Tornquist, Coronel Pringles, González Chávez, Coronel Dorrego, Tres Arroyos, Villarino, Bahía Blanca y Patagones), y las provincias de Río Negro, Neuquén, Chubut, Santa Cruz y el entonces Territorio Nacional de Tierra del Fuego. Comandaron el Vto. Cuerpo de Ejército y por lo tanto la zona de defensa 5: ♦ General Osvaldo René AZPITARTE (desde enero de 1976) ♦ General José Antonio VAQUERO (desde diciembre de 1977) ♦ General Abel Teodoro CATUZZI (desde octubre de 1979) ♦ General José Rogelio VILLARREAL (desde Febrero de 1980) ♦

General Osvaldo Jorge GARCÍA (desde diciembre de 1981)

La zona de defensa 5, estaba inicialmente dividida en tres subzonas: 51, 52 y 53. 61

59

Op cit. Mittelbach, Federico, “Punto 30. Informe sobre desaparecedores”, Edi ciones de la Urraca, Buenos Aires. 61 En el año 1980 se decidió dividir la subzona 53 y crear la número 54. 60

37


La subzona 51 estaba a cargo del 2º Comandante del V Cuerpo de Ejército con sede en Bahía Blanca y jurisdicción sobre los partidos de Adolfo Alsina, Guaminí, Coronel Suárez, Saavedra, Puan, Tornquist, Coronel Pringles, González Chávez, Coronel Dorrego, Tres Arroyos, Villarino, Bahía Blanca y Patagones de la provincia de Buenos Aires; y los departamentos de Avellaneda, Pichi Mahuida, 25 de mayo, 9 de julio, Valcheta, San Antonio, Adolfo Alsina y Conesa de provincia de Río Negro. Fueron responsables de la subzona 51: ♦ General Adel Edgardo VILAS (desde diciembre de 1975) ♦ General Abel Teodoro CATUZZI (desde diciembre de 1976) ♦ General Raúl José ORTIZ (desde diciembre de 1979) Dentro de la subzona 51, el aparato represivo comprendía otros elementos como el Destacamento de Inteligencia 181, la Compañía Telecomunicaciones 181, Compañía Policía Militar 181, Hospital Evacuación 181, Sección Depósito de Sanidad 181. La subzona 51, estaba, a su vez, dividida en áreas y sub áreas. En responsable

era

el

lo

que

Batallón

respecta de

al

área

Comunicaciones

511,

la

unidad

Comando

181,

Guarnición Bahía Blanca. Con jurisdicción sobre los partidos del sur de Buenos Aires bajo jurisdicción de la subzona 51, cuya organización comprendía en el año 1977 tres secciones “contra-subversivas”. Fueron

jefes

del

Batallón

de

Comunicaciones

Comando 181 y por ende, Jefes del área, el Teniente Coronel Cipriano Argentino TAUBER (desde octubre de 1974), el Teniente Coronel Jorge Enrique MANSUETO SWENDSEN

(desde noviembre de 1976), el

Teniente Coronel Carlos Alberto Gerardo MORRONE (desde enero de

38


Ministerio Público Fiscal de la Nación

1979) y el Teniente Coronel Alfredo Francisco ANDUJAR (desde septiembre de 1980). El territorio restante de la subzona 51, dentro del cual se hallaban comprendidas dos áreas de defensa, estaba dividido entre las unidades militares del Vto. Cuerpo de Ejército y las correspondientes a la fuerza Armada. Las unidades del Ejército responsables de este territorio eran la Compañía Policía Militar con sede en la ciudad de USO O F I CI AL

Viedma, y el Batallón de Arsenales 181 con asiento en Pigüé, partido de Saavedra. Revistaron como Jefes del Batallón de Arsenales 181 con sede en Pigüé el Teniente Coronel Luis María DELAICO (desde noviembre de 1975), el Teniente Coronel Enrique Alberto FERRARIS (desde octubre de 1977) y el Teniente Coronel Alejandro PÉREZ GIMENEZ (desde octubre de 1979). En lo que hace a la Armada Argentina, ésta, además de efectuar operaciones en coordinación con Ejército, controlaba territorio incluido en los límites geográficos de la subzona 51 a los fines de la ejecución del plan criminal dispuesto. Cabe destacar que en el ámbito de la Armada, particularmente en el del Comando de Operaciones Navales, se encontraba la organización Fuerza de Tareas 2 “Fuerza de Apoyo Anfibio”, con actuación en la alegada “lucha antisubversiva”. Por otra parte, cabe mencionar que en el ámbito de las Bases Naval “Puerto Belgrano” y de Infantería de Marina “Baterías”, funcionaron también centros clandestinos de detención.

39


Al margen de ese despliegue territorial, merece destacarse dentro de la organización militar, la existencia de un grupo de oficiales y suboficiales que tuvieron un papel destacado en la represión local. La

“AGRUPACIÓN

TROPA”,

“EQUIPO

ANTIGUERRILLERO”, o “EQUIPO DE COMBATE o LUCHA CONTRA LA SUBVERSIÓN” tuvo una destacada participación operativa en la ejecución, en nuestro ámbito, del plan sistemático de exterminio, conforme a la planificación estratégica llevada a cabo desde los estamentos superiores y en función de la “selección de blancos” en que intervenía el servicio de inteligencia. De

acuerdo

al

Reglamento

RV

136

1

“Terminología castrense de uso en las fuerzas terrestres”, un “Equipo de Combate”: “…consiste en un agrupamiento tempor ar io de una subunid ad de infantería, de tanques o de tir adores que agreg a fr acciones de combate de otro tipo (segreg and o o no pr opias fr acc iones de combate org ánic as par a otr a subunid ad) a fin de cumplir una misión deter minad a. A los equipos de combate se les podrá poner en apoyo elementos de apoyo de combate…” Desde un punto de vista orgánico, la agrupación dependía del Departamento III “Operaciones”62 y su jefe más notorio fue el por entonces mayor Emilio Jorge Fernando IBARRA63. Su estructura interna constaba de cuatro secciones -Exploración, Caballería, Artillería

62

Cfr. con la declaración de Emilio Jorge IBARRA en la ex causa 11 “C” caratulada “Presentación de APDH del Neuquén y Bahía Blanca solicitando conocer el destino de los desaparecidos”. 63 Cfr. con el legajo de servicios de Emilio IBARRA. Asimismo, cabe decir que el general Adel Edgardo VILAS reconoció que el Mayor Ibarra era el “jefe de los grupos antisubversivos”. Declaración de Adel Edgardo VILAS en la causa nro. 11/86, caratulada “Causa artículo 10, Ley 23.049, por hechos acaecidos en la Provincias de Buenos Aires, Río Negro y Neuquén, bajo control operacional que habría correspondido Vto. Cuerpo de Ejército”. F. 923.

40


Ministerio Público Fiscal de la Nación

e Infantería de Montaña-, las que habrían contado con no menos de treinta hombres cada una, vehículos anfibios, armas de guerra de grueso calibre, camiones, ambulancias, camionetas y autos particulares; además de la colaboración de cuanto uniformado quisiera sumarse a sus operativos monstruosos.64 La

organización

adoptada

da

cuenta

de

un

funcionamiento coordinado de tipo militar cuyo despliegue compacto e íntegro de los recursos con que contaban, daba por resultado una USO O F I CI AL

superioridad superlativa

frente a

los

ciudadanos que

quedaban

indefectiblemente reducidos al ser atacados por la organización militar que en general fijaba la oportunidad de su ofensiva en momentos en que la víctima se hallaba desprevenida e indefensa, ocasión en que imponían su indefectible superioridad. Algunos de los jefes de sección de la “Agrupación Tropa”,

fueron

los

oficiales

CASELA

(Exploración),

FERREIRA

(Caballería) SANTAMARIA (Artillería) y MASSON (Infantería).65 Entre sus integrantes se encontraba personal que revistaba en el Comando Vto. Cuerpo de Ejército -incluyendo unos cincuenta

soldados-

y

efectivos

traídos

en

comisión

de

otras

jurisdicciones. A éstos se les asignaron jefaturas de secciones, la función de comandar operativos y la autonomía para desarrollar las tareas inherentes al “Equipo de Combate contra la subversión”. Lo expuesto, resulta indicio de la ilegalidad de las tareas desempeñadas por esta unidad, en tanto se procuró que las

64 Declaración de Mario Alberto CASELA en la causa nro. 05/07, ca ratulada “Investigación de delitos de lesa humanidad cometidos bajo control operacional del Comando V Cuerpo de Ejército”. 2750-2753.

41


personas más destacadas del grupo fueran ajenas al medio de actuación. Sólidos testimonios (v. gr. Daniel FONTI, Alberto TARANTO y Norberto CEVEDIO entre otros) de aspirantes a oficiales de reserva que conocieron a los oficiales comisionados en esta ciudad a los fines de abocarse

al secuestro,

interrogación

y muerte

de

las

personas

sindicadas como enemigos, han dado cuenta de detalles reveladores del aspecto que destacamos.

El consenso civil de apoyo a la última dictadura militar El estudio de la historia contemporánea argentina revela la existencia de componentes civiles en las seis dictaduras militares del siglo XX.66 La aceptación por parte de diversos sectores de la ciudadanía del derrocamiento de las autoridades constitucionales, puede rastrearse desde la primera intervención castrense en la vida pública nacional67.

En 1966, el golpe contó con múltiples apoyos: dirigentes sindicales a nivel nacional, buena parte de los sectores populares, Perón y el peronismo en general, y la opinión pública. Además fue promocionado por la burguesía -que buscaba encontrar un

65

Declaración de Mario Alberto CASELA, loc cit. Sobre este tema véase el texto de Ricardo Sidicaro, “Coaliciones golpistas y dictaduras militares: el “proceso” en perspectiva comparada”, en Pucciarelli, R. (coord.), “ Empresarios, tecnócratas y militares. La tra ma corporativa de la última dictadura”, Siglo XXI, Buenos Aires, 2004. 67 En 1930 un conjunto heterogéneo de actores coincidió en torno al derrocamiento de Hipólito Yrigoyen: corporaciones empresarias, centros de estudiantes universitarios, ideólogos nacionalistas, legisladores conservadores y socialistas independientes, la casi totalidad del periodismo y las jerarquías eclesiásticas. De Privitello, Luciano, “La política bajo el signo de la crisis”, en Cataruzza Alejandro (dir.), “Cri sis económica, avance del Estado e incertidumbre política”, Sudamericana, Buenos Aires, 2001. 66

42


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Estado que garantizara más firmemente su dominación de clase68grandes

firmas

extranjeras,

medios

de

comunicación,

cenáculos

nacionalistas, economistas liberales y la Iglesia católica.69 Diez años después, los militares argentinos volvieron a encontrar apoyo en grupos de personas e instituciones que no tuvieron reparos en mostrar públicamente su complacencia frente a la interrupción del orden democrático. Los miembros de la alianza que apoyó el golpe del 24 de marzo de 1976, encontraron las causas del USO O F I CI AL

“caos” en “la forma distintiva en que se habían establecido las relaciones entre la sociedad y el Estado desde mediados de la década del cuarenta, y en el modo particular de constitución de los actores ligados a ese modelo, que se expresaba en una creciente activación social y política que desafiaba el “normal” funcionamiento del capitalismo argentino”.70 El inicio del “Proceso de Reorganización Nacional” fue saludado con optimismo por entidades empresarias, medios de comunicación, la jerarquía de la iglesia católica, amplios sectores políticos, entre otros.71 En el ámbito local también se desplegó una compleja trama de consenso civil, los actores involucrados demostraron diversos grados de participación y compromiso con el proyecto de las juntas militares que gobernaron el país desde 1976. Reflexionar sobre la trama civil de colaboración con la dictadura en Bahía Blanca, impone la necesidad de hacer referencia 68 O ’ Donnel, Guillermo, “El Estado Burocrático Autoritario. Triunfos, derrotas y crisis”, Editorial de Belgrano, Buenos Aires, 1996 69 Sidicaro, op. cit. 70 Canelo; Paula, “ El Proceso en su laberinto. La interna militar de Videla a Bignone”, Prometeo, Buenos Aires, 2008.

43


al papel desempeñado por el diario La Nueva Provincia. Desde sus editoriales, los hombres de armas fueron llamados a poner fin al “desquicio” representado por el gobierno de María Estela Martínez de Perón. Una vez que esto hubo ocurrido, los editorialistas mostraron su satisfacción frente al inicio de la nueva etapa y convocaron a la población a cerrar filas sobre las Fuerzas Armadas: “…Los que crean que las FF.AA. por sí solas van a arreglar este desquicio se equivocan de largo a largo. Constituyen nuestra reserva-

y está

visto

que es moral

y espiritual- pero

necesitarán, y Dios sabe como que esa ciudadanía (…) no ponga piedras, ahora en el camino…” (LNP, 25 de marzo de 1976). Desde la perspectiva del periódico bahiense, los militares debían apartarse de las estructuras institucionales y separar con claridad el ámbito de los aliados del de los opositores al régimen: “…nada de rodeos cuando llegue el momento -y es del caso señalar que ha llegado- de abandonar el profesionalismo aséptico y establecer la primera y fundamental distinción de una política revolucionaria: la del amigo-enemigo…” (LNP, 24 de marzo de 1976). De esta forma, el diario aplaudió la toma del poder por parte de las Fuerzas Armadas y les exigió que recurrieran a la violencia para luchar contra el enemigo: “…a

la

violencia

destructora

y

asesina

es

necesario

responderle con una violencia ordenadora; una violencia que, soslayando condescendencias equívocas, no haga distingos al

71

Véase Nov aro, Marcos y Vicente Pal ermo, “ La dictadura militar 1976/1983”, Paidós, Buenos Aires, 2003, pp. 23-24.

44


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emplear su fuerza limpia contra las banderías opuestas…”. (LNP, 24 de marzo de 1976). Más de treinta años después de que se publicara este texto, aún resulta difícil describir el horror que implicó la imposición de esa “violencia ordenadora”. Los testimonios de los sobrevivientes permitieron desmontar los aspectos más tenebrosos de la represión desatada por los artífices del “Proceso de Reorganización Nacional”, e invalidaron USO O F I CI AL

cualquier intento de negación de los delitos consumados. Estas evidencias del horror y sus secuelas parecen ser insuficientes o irrelevantes para los escritores del diario La Nuev a Provincia; al igual que aquel 24 de marzo, sus páginas siguen siendo usadas para defender lo inaceptable. “…Aquellos años de plomo -luctuosos por donde se los mire-, que dieron lugar a una conflagración civil cuyas secuelas, todavía hoy, resultan lacerantes, no la tomaron por sorpresa. Conocidos los primeros episodios terroristas, comprendió con claridad la

dimensión del ataque

que enderezaban

las

facciones revolucionarias -dependientes de uno de los dos imperialismos vigentes en la época- contra el país de los argentinos, y a partir de tal entendimiento tomó una decisión personal que guiaría la política editorial de "La Nueva Provincia" a lo largo de todo el conflicto: no había, con los enemigos de la Nación, negociación posible…” (LNP, 26 de agosto de 2009) el subrayado nos pertenece

45


3.1.3)

El

fin

del

llamado

“Proceso

de

Reorganización Nacional”. La consumación de la dictadura puso a las Fuerzas Armadas en posición de rendir cuentas. El saldo deudor de seis años de represión ilegal intentó ser subsanado con una serie de medidas que procuraban cerrar la posibilidad de pagar el oneroso costo de las faenas perpetradas72. Esta pretensión encontró como contrapartida las reivindicaciones de justicia y castigo a los culpables que desde hacía años constituían demandas prioritarias de los Organismos de Derechos Humanos, peticiones que, en parte, fueron acogidas por el principal protagonista de la transición. Raúl ALFONSÍN llevó adelante una política de Derechos Humanos que respondió a la necesidad de cumplir la promesa electoral de juzgar a los responsables, al tiempo que tendía a limitar el alcance de los juicios para evitar un posible desbordamiento de la “cuestión militar”. A través del decreto 158/83 dispuso que el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas debía juzgar a los miembros de las tres primeras juntas militares por los delitos de homicidio, privación ilegal de la libertad y aplicación de tormentos a los detenidos.

72

En este sentido debe tenerse presente que “…Tres fueron las medidas que conformaron el último intento militar por imponer condiciones antes de su salida. El 28 de Abril de 1983 las FF.AA. dieron a conocer el llamado documento final en donde fijaban su posición frente a las violaciones a los derechos humanos. Ese mismo día se conoció un “Acta institucional” en la cual la Junta establecía que todas las operaciones contra el terrorismo que habían sido llevadas a cabo por las FF. AA. debían ser consideradas actos de servicio y por lo tanto no eran punibles. Finalmente, dos semanas antes de las elecciones se sancionó la “Ley de pacificación nacional” habitualmente conocida como “ley de autoamnistía” que otorgaba inmunidad a los sospechosos de actos terroristas y a todos los miembros de las FF.AA. que por crímenes cometidos entre el 25 de mayo de 1973 y al 17de junio de 1982. A estas tres medidas hay que agregar el dictado del decreto n° 2726/83 que en los últimos días del gobierno militar dispuso la destrucción de los documentos referidos a la represión militar. (ACUÑA, C.H. y C. SMULO VITZ, 1995: 46)

46


Ministerio Público Fiscal de la Nación

Este instrumento legal se complementó con otro decreto derivado de la decisión de promover la acción penal “contra los máximos responsables de la acción política, cuya presencia perturbó la vida argentina, con particular referencia al período posterior al 25 de mayo de 1973”.73 Junto a los decretos reseñados, cabe señalar la derogación de la ley de “autoamnistía” y la sanción de la ley 23.049 -de Reformas del Código de Justicia Militar- por la que se obligó al Consejo USO O F I CI AL

Supremo de las FFAA a dar un informe al cumplirse los seis meses de iniciación de las actuaciones, mientras que se les otorgaba a las Cámara Federales la atribución de asumir el conocimiento del proceso en el caso de demora injustificada o negligencia74. La estrategia diseñada por la dirigencia radical para hacer frente a la problemática de los derechos humanos consistió en la pretendida autodepuración de las Fuerzas Armadas, un saneamiento que la máxima autoridad castrense en materia administrativo-judicial no estaba dispuesta a concretar. Las actuaciones del Consejo Supremo de las FFAA revelaron de forma palmaria la no concreción de las

73El decreto 157/83 dispuso la persecución penal por los delitos de homicidio, asociación ilícita, instigación pública a cometer delitos, apología del crimen y otros atentados contra el orden público de los líderes guerrilleros Mario Eduardo Firmenich, Fernando Vaca Narvaja, Ricardo Armando O bregón Cano, Rodolfo Gabriel Galimberti, Roberto Cirilo Perdía, Héctor Pedro Pardo y Enrique Gorriarán Merlo. 74 Según el artículo 10 de la ley 23.049 “…Procederá en estos casos un recurso ante la Cámara Federal de Apelaciones que corresponda, con los mismos requisitos, partes y procedimientos del establecido en el artículo 445 bis. Cumplidos seis meses de la iniciación de las actuaciones, el Consejo Supremo dentro de los cinco días siguientes informará a la Cámara Federal los motivos que hayan impedido su conclusión. Dicho informe será notificado a las partes para que en el término de tres días formulen las observaciones y peticiones que consideren pertinentes, las que se elevarán con aquél. La Cámara Federal podrá ordenar la remisión de proceso y fijar un plazo para la terminación del juicio; si éste fuera excesivamente voluminoso o complejo, la Cámara señalará un término para que se informe nuevamente con arreglo a lo dispuesto en el párrafo anterior.

47


expectativas depositadas en la llamada Justicia militar, y abrieron el camino para sentar a los acusados ante el único poder judicial, esto es los tribunales civiles. En razón de ello, la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional de la Capital Federal asumió la dirección del proceso dando lugar a la condena de las dos primeras Juntas Militares en el llamado Juicio a las Juntas75. El fallo de dicho tribunal incluyó en su punto 30 la indicación de iniciar nuevos procesamientos. El material de prueba reunido en la causa 13/84 debía ser utilizado para enjuiciar a “los Oficiales Superiores, que ocuparon los comandos de zona y subzona de Defensa, durante la lucha contra la subversión, y de todos aquellos que tuvieron responsabilidad operativa en las acciones”76. La decisión de continuar con los procesamientos puso de manifiesto que la causa 13/84 lejos de cerrar la cuestión y más allá de la intención política del gobierno, abría nuevos horizontes de discusión

y

ponía

a

los

Juzgados

Federales

de

las

distintas

jurisdicciones en posición de avanzar en el juzgamiento de los responsables de la represión en el ámbito local. En el caso de Bahía Blanca, los tribunales federales locales –desde antes de ese fallo de la Cámara porteña- se declararon incompetentes y las causas fueron remitidas al Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas.

Si la Cámara advirtiese una demora injustificada o negligencia en la tramitación del juicio asumirá el conocimiento del proceso cualquiera sea el estado en que se encuentren los autos…”. 75En el fallo de la Cámara Nacional de Apelaciones se condenó al general Jorge R. Videla a reclusión perpetua, al almirante Emilio Massera a prisión perpetua, al almirante Armando Lambruschini a 8 años, al general Roberto Viola a 17 años de prisión, y al brigadier Agosti a 4 años y seis meses. Fallos de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Tomo 309, Volumen II, pp. 1649-1656. 76 Fallos de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Tomo 309, Volumen II, p.1656.

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La declinación de la justicia federal a atender en las causas por violaciones a los derechos humanos durante el Terrorismo de Estado, se fundamentó en que todos los actos cometidos “bajo una mecánica operacional dirigida desde el Comando del Vto. Cuerpo de Ejército, con intervención de otras fuerzas armadas o de seguridad” debían quedar a cargo de la máxima autoridad castrense en materia judicial77. El argumento central de los magistrados locales fue USO O F I CI AL

que la ley aplicable para estos casos era la 14.029 –Código de Justicia Militar-, que en su artículo 108 inc. 2 prescribía que la jurisdicción militar en tiempos de guerra incluía “los delitos cometidos por individuos de las fuerzas armadas en desempeño de un servicio dispuesto

por los

superiores

militares,

a

requerimiento

de

las

autoridades civiles o en auxilio de aquellas”78. La lectura de los hechos realizada por los jueces bahienses se condice con la interpretación esgrimida por los propios militares en el “Documento Final” de 1983: los actos llevados a cabo por una multiplicidad de miembros de la corporación castrense fueron “actos de servicio” y como tales no eran susceptibles de ser valorados por jueces civiles. La lógica concordante de magistrados y militares explica el retorno de las víctimas al mismo complejo edilicio en el que 77 Véase Causa nro. 86, caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia”. Fs. 384/385. 78 Según las resoluciones dispuestas por la justicia bahienses, este artículo se complementa con el 878 del mismo cuerpo legal, según el cual “Se entiende por acto de servicio, todo aquel que se refiere o tiene relación con las funciones específicas que a cada militar corresponden, por el hecho de pertenecer a las Fuerzas Armadas”. Asimismo, resulta necesario destacar que la justificación de la remisión de los

49


habían sido torturadas, privadas de su libertad, despojadas de sus seres queridos, a los fines de

declarar ante un Juez de Instrucción Militar

carente del menor deseo de encerrar a nadie. En el ámbito local, los expedientes remitidos por la Justicia Federal que oportunamente había paralizado toda actividad procesal conducente a esclarecer un solo hecho, desnaturalizado y vaciado totalmente instituciones como el hábeas corpus, la denuncia y la actividad judicial misma al, por ejemplo, interrogar a cautivos de centros clandestinos de detención que tras su “audiencia” eran nuevamente bajados a la oscuridad del C.C.D., en el que el magistrado interviniente también se sumía. Tras ser radicados ante el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas, los expedientes fueron derivados a los Juzgados de Instrucción militar n° 90 y n° 91 79, a cargo de los denominados “jueces” Emilio

Jorge

Fernando IBARRA80

y Jorge

Alberto

BURLANDO,81

respectivamente. De esta forma, el máximo tribunal administrativomilitar dispuso que la misión de “juzgar” los delitos cometidos en el ámbito del Cuerpo de Ejército Vto., recayera en dos protagonistas del aparato represivo local que ciertamente no pondrían ningún esfuerzo en condenar a quienes hasta hacía poco tiempo, habían sido

sus

expedientes al fuero castrense se asienta en los postulados de la ley 23.049 o de reformas del Código de Justicia Militar. 79 En virtud del Decreto 2816/84 se dispuso que “a fin de tornar practicable el procedimiento extraordinario del Código de Justicia Militar que comporta el juicio sumario en tiempos de paz, se torna necesario facultar al Presidente del Consejo Supremo a acudir en auxilio de Jueces de Instrucción militar, a fin de realizar la las diligencias de averiguación del artículo 487 del código mencionado”. 80En el desenvolvimiento de sus tareas, IBARRA contó con la colaboración del Suboficial primero oficinista, Roque Arturo Morabito –designado secretario permanente del JIM Nº 90 el 14 de marzo de 1979. 81 El mayor, Jorge Alberto BURLANDO , se desempeñó en el V cuerpo de Ejército como Jefe de servicio de justicia desde el 7 de noviembre de 1980. A parti r del 27 de agosto de 1984 ocupó el puesto de Juez de instrucción militar del JIM n° 91. En este tribunal actuaron como secretarios, Armando Raúl RO JAS y Cruz Daniel Apesteguía.

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Ministerio Público Fiscal de la Nación

camaradas/cómplices, sino -antes bien- garantizarles caminos de impunidad. El teniente coronel Emilio IBARRA permaneció en la ciudad de Bahía Blanca desde el 16 de octubre de 1970, desempeñando tareas

en la

Compañía

Comandos

y Servicios

dependiente

del

Departamento III Operaciones. El 20 de diciembre de 1975 había sido designado “Jefe de Equipo de Lucha contra la Subversión”82, agrupación encargada de llevar a cabo múltiples procedimientos que culminaron USO O F I CI AL

con el secuestro y/o asesinato de habitantes de la ciudad. Ocupó el mismo cargo y función hasta mediados de 1979 83. El 15 de junio de 1979, fue trasladado a la IX Brigada de Infantería para ocupar el cargo de Juez de Instrucción Militar N° 9884. El servicio prestado por IBARRA en esta función no contó con la aprobación de sus superiores, el Comandante de Brigada Carlos María FILIPIS, afirmó que no deseaba que permaneciera bajo sus órdenes porque “técnicamente, su desempeño como Juez no me satisface”85. Aún con críticas y sanciones, fue nuevamente designado Juez de Instrucción militar con destino en la ciudad de Bahía Blanca. El 13 de marzo de 1981 se produjo el retorno del teniente

82

Véase el legajo militar correspondiente a Emilio IBARRA. Según se desprende del legajo militar correspondiente a Emilio IBARRA, du rante su actuación como Jefe de la Agrupación Tropa fue apercibido por “tratar en forma vejatoria al empleado de una estación de servicio, amenazándolo con arma de fuego por negarse a cargar combustible a los vehículos que componían una columna militar que se trasladaba a la ciudad de Río Gallegos, a órdenes del causante, sin reparar que al abstenerse, le expresó que cumplía instrucciones de la autoridad militar acantonada en el lugar” (20-12-78). 84 La Brigada de Infantería IX pertenecía al Comando de Subzona 53, tenía asiento en Comodoro Rivadavia y jurisdicción sobre la provincia de Chubut, y los departamentos Lago Buenos Aires y Deseado de la Provincia de Santa Cruz (Mitelbach, 1986: 12) 85 Evaluación del Comandante de la IX Brigada de Infantería, Carlos María Filips, presente en el legajo militar n° 281 de Emilio IBARRA, F 201 83

51


coronel IBARRA al Comando Vto. Cuerpo de Ejército, lugar en el que permanecería hasta su retiro voluntario el 31 de diciembre de 1985. Jorge

Alberto

BURLANDO,

por

su

parte,

se

desempeñó como auditor del Comando Vto. Cuerpo de Ejército, función que

implicaba

dar respuesta

a los

pedidos

de

habeas

corpus

interpuestos ante la Justicia Federal de Bahía Blanca. Esta tarea implicó negar la existencia de individuos bajo control de las autoridades militares que en realidad estaban ilegalmente detenidos en “La Escuelita”. Tanto IBARRA como BURLANDO, llevaron adelante las actuaciones de las causas correspondientes al ámbito judicial bahiense, disponiendo la citación a prestar declaración -con o sin juramento86- de militares con distintos grados y cargos que prestaron servicios en el Vto. Cuerpo de Ejército , con asiento en Bahía Blanca y jurisdicción sobre el sector sur de la provincia de Buenos Aires y las provincias de Río Negro, Neuquén, Chubut, Santa Cruz y el territorio de Tierra del Fuego. Las tramas de sentido por ellos

tejidas, fueron

urdidas frente a pares, en un terreno que se reveló como sumamente fértil para ensayar relatos acerca del destino de los desaparecidos; negar declaraciones anteriores; justificar las tareas desarrolladas en el marco de

86

la

llamada

“guerra

contra

la

subversión”87;

reivindicar

el

Los casos en los que se debía prestar declaración con juramento o sin él estaban regulados por el Código de Justicia Militar en su artículo n° 235: “ Cuando haya motivo bastante para sospechar que una persona ha participado en la comisión de un delito o de una falta cuya represión exige sumario, se procederá a recibirle declaración indagatoria. Su prestación o, en su caso, la negativa del imputado a efectuarla, importará el procesamiento. En caso de que las sospechas no reúnan el carácter expresado en el párrafo anterior, podrá tomarse declaración sin juramento al imputado, pero con todos los recaudos y ga rantías de la declaración indagatoria, sin que ello implique procesamiento”. 87 Esta expresión apareció en diversas declaraciones de militares ante los Juzgados de Instrucción militar. A modo de ejemplo véase la declaración sin juramento de Azpitarte en la causa nro. 95, caratulada, “González, Héctor y otros s/denuncia”. Fs.165/167.

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Ministerio Público Fiscal de la Nación

comportamiento individual y corporativo demostrado tanto en la esfera pública como privada durante el período 1976-1983; definir las características y entidad del “enemigo”88; en suma, construir una narrativa verosímil ante camaradas al tiempo que se intentaba brindar una imagen positiva de las FF.AA. y de cada uno de sus miembros. Las

declaraciones

brindadas

en

tribunales

castrenses se sustentaron en la apelación a la legalidad de los actos desenvueltos en el ámbito del Cuerpo de Ejército Vto. La referencia al USO O F I CI AL

acatamiento de las directivas y reglamentaciones vigentes se presentó como mecanismo de justificación de la totalidad de los hechos inscriptos en el marco de un supuesto enfrentamiento bélico. El ocultamiento de la faz lóbrega y extra legal del Estado Terrorista apareció, entonces, ligada al respeto a la ley de los actores individuales, sumado a la presencia de un contralor siempre presente y dispuesto a imponer sanciones. El fuero castrense fue escenario de proyección de una historia mutilada del sufrimiento de las víctimas, recortada a gusto de un actor castrense que, como es lógico, optó por amputar las partes censurables

de

la

novela/drama,

aquellas

que lo

tenían

como

protagonista/perpetrador. Bordeando el terreno de la fábula, los militares se atrevieron a contar la historia de una “guerra” iniciada por la democracia y peleada por ellos sin apartarse un ápice de las normas vigentes. Argumentaban que el apoyo de la población y el esfuerzo de los camaradas permitieron enfrentarse a un enemigo que contaba con

88

El término enemigo constituyó un elemento recurrente del discurso militar. Puede verse el uso que se hace del mismo en la declaración sin juramento de O svaldo René Azpitarte en la causa nro. 95, caratulada “González, Héctor y otros s/denuncia”. Fs.165/ 167.

53


herramientas para solaparse, para disimular su presencia entre los ciudadanos bahienses. El resto fue negación de lo evidente: los centros clandestinos

de

detención

no

existieron,

nadie

persiguió/torturó/interrogó, ningún miembro de las Fuerzas Armadas fue cómplice o responsable de una desaparición, al fin y al cabo los desaparecidos no fueron más que personas que decidieron ausentarse por pro pia voluntad o que cayeron en los ajustes de cuentas propios del bando enemigo. Las fuerzas armadas santificadas, y el clasificado como enemigo demonizado. Las versiones dadas en el fuero castrense se completaron

con

las

interpretaciones

de

los

propios

jueces

de

instrucción militar, que luego de llevar a cabo las actuaciones declamaron que ningún miembro de las Fuerzas Armadas tuvo responsabilidad penal por los delitos denunciados en la jurisdicción de Bahía Blanca. IBARRA y BURLANDO adujeron la imposibilidad de probar los hechos delictivos debido a la existencia de múltiples obstáculos como la ausencia de testigos de las detenciones; la incapacidad de los denunciantes para aportar datos relativos a sus captores; la falta de tiempo para instruir las causas; la “firme negativa”89 de los declarantes de haber tenido participación en los hechos investigados; la desaparición de antecedentes médicos de las personas alojadas en la Unidad Penitenciaria N°4, entre otros argumentos. Del somero repaso de los hechos resultará la incontrastable evidencia de la negación de justicia que se mantuvo desde el mismo momento en que se consumaron. Para ello se contó con

54


Ministerio Público Fiscal de la Nación

un Poder Judicial inerte, cuyos órganos y funcionarios -en el mejor de los casos- limitaron su intervención a rechazar todo planteo, cuando no asumieron un rol más activo en el agravio a las víctimas y sus familiares. En suma, jueces civiles y militares e imputados devenidos testigos con quienes compartían intereses, construyeron un conjunto de relatos hechos a medida, en un intento fallido por dar respuestas convincentes a lo inexplicable, de ensayar una partitura más USO O F I CI AL

ajena que propia, más apócrifa que verosímil, cuyos ecos aún se advierten en los traspiés de actores de actuación posterior. Los

intentos

de

perpetuar

la

impunidad

se

extendieron en el tiempo, los militares argentinos no sólo intentaron dilatar la acción de la justicia armando juicios simulados, también hicieron demostraciones de fuerza que incluyeron actos de abierta insubordinación

y

rebeliones

armadas.

Estas

tentativas

fueron

resistidas por diversos actores que avanzaron por un camino plagado de obstáculos, sentando las bases del escenario propicio para la posibilidad actual de encaminar el tratamiento de los hechos hacia la etapa de su juzgamiento. En el marco del expediente 50.210 90, el 3 de junio de 1986 el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas solicitó la ampliación del plazo establecido para dar una resolución definitiva en todas las causas en trámite. Entre los motivos esgrimidos para fundamentar el

89

Véase la apreciación de los hechos que realiza el Juez BURLANDO en la causa “Crespo, Mario Rodolfo Juan s/denuncia privación ilegítima de la libertad y torturas”, F. 266. 90 Expediente agregado a la causa 11/86, que fue caratulado: “Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas s/solicita plazo para dictar sentencia en causas de la Cámara Federal de Bahía Blanca”

55


pedido, señaló que los tribunales castrenses se encontraban recibiendo el

personal

y los elementos

de infraestructura

necesarios

para

diligenciar las actuaciones con celeridad. Junto a ello resaltó el dictamen favorable al otorgamiento de una prórroga de120 días dado por la Cámara Federal de Apelaciones de Córdoba en mayo de ese mismo año. La Fiscalía ante la Cámara Federal bahiense, al evacuar la vista, afirmó que el requerimiento del máximo tribunal castrense no informaba debidamente acerca de los motivos que habían impedido la finalización de las causas. Por esa razón, se solicitó la remisión de todos los expedientes que hubieran tenido tramitación ante el Consejo Supremo para luego de evaluarlos dar una respuesta.91 La Alzada consideró pertinente esta propuesta y resolvió aguardar la llegada de las causas que ya habían sido requeridas a la justicia castrense en el contexto de un expediente relacionado92. El 19 de septiembre de 1986 la Cámara Federal de Apelaciones de Bahía Blanca resolvió formar la causa nro. 11, con la que se ocuparía de investigar los hechos ocurridos en las Provincias de Buenos Aires, Río Negro y Neuquén bajo control operacional del Vto. Cuerpo de Ejército93. En octubre del mismo año se corrió vista a la Fiscalía General de Cámara, para dictaminar sobre la competencia y eventual conexidad de los expedientes y acerca de avocamientos

91

Causa 50.120, “Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas s/solicita plazo para dictar sentencia en causas de la Jurisdicción de la Cámara Federal de Bahía Blanca”, F.7. 92 En el expediente 50010 la Cá mara ya había solicitado la remisión de todos los casos que se instruían por hechos ilícitos denunciados y presuntamente imputados a personal militar en el ámbito de su jurisdicción. 93 La causa 11 fue caratulada del siguiente modo: “Causa artículo 10, Ley 23.049, por hechos acaecidos en Provincias de Buenos Aires, Río Negro y Neuquén, bajo control operacional que habría correspondido al V Cuerpo de Ejército”.

56


Ministerio Público Fiscal de la Nación

solicitados y prórrogas peticionadas por el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas. Con respecto a éste último punto, el Ministerio Público Fiscal sostuvo que la Cámara debía aplicar el último párrafo del artículo 10 de la ley 23.049 y asumir el conocimiento de la causa en el estado en el que se encontrara. Los motivos argumentados para justificar dicho dictamen involucraron una multiplicidad de variables, en primer lugar USO O F I CI AL

se ponderó el vencimiento del plazo legal de seis meses otorgado al máximo tribunal militar en materia judicial, así como también la expiración

de

las

prórrogas

concedidas

posteriormente.

Esta

circunstancia se sumó al incumplimiento de las medidas dispuestas por la Cámara y a la ausencia de investigación sistemática de los delitos, evidenciada en la no vinculación de los hechos por centro de detención y en la falta de atribución de responsabilidades según la cadena de mandos. Con relación a la prueba, se tomo en consideración que la mayor parte de los elementos recogidos a los efectos de determinar los hechos, fueron reunidos en los Juzgados Federales. La actividad en sede castrense se limitó en muchos casos a reiterar la prueba producida por los tribunales civiles, sin aportar elementos novedosos que permitieran el real esclarecimiento de los delitos. Otro aspecto analizado por la Fiscalía fue que -en muchas causas- las partes se vieron imposibilitadas de formular sus peticiones y observaciones debido al incumplimiento del artículo 10 de la ley 23.049. Este factor, sumado al resto de las variables consideradas,

57


hizo posible que las actuaciones realizadas en los tribunales militares no arribaran a una sentencia, ni dieran lugar al procesamiento de los imputados. Por último, se agregó que la necesidad de que la Justicia

Federal

asumiera

la

dirección

del

proceso se

hallaba

fundamentada en la obligación del Estado hacia las víctimas. Así como esta instancia debía responsabilizarse de la ausencia de certezas entre quienes habían soportado el peso de su accionar represivo, también estaba constreñida a evitar una situación de sospecha generalizada favorable para los verdaderos responsables de los delitos. La Alzada94, por su parte, compartió la línea de razonamiento del Fiscal de Cámara, pero no aceptó el avocamiento de todos los procesos, determinando la necesidad de exceptuar algunos casos que fueron remitidos a los Juzgados Federales de Bahía Blanca y Neuquén, al Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas y a la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional Federal de la Capital Federal. El máximo tribunal castrense impugnó la decisión de la Cámara el 8 de enero de 1987, según el dictamen del Fiscal General de las Fuerzas Armadas el vencimiento de los plazos de instrucción se debió al elevado número de expedientes que debían sustanciarse

-provenientes

de

todo

el

territorio

nacional-,

a

la

94 En la vista de la Cámara Federal de Apelaciones del 30 de noviembre de 1986, el Juez Ricardo Emilio Planes votó en disidencia. Según su opinión: “… coincido en dar al Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas un plazo de treinta días corridos cuyo vencimiento inexorable deberá producirse el 30 de enero de 1987, en aquellas causas que no pasaron aún por esa instancia. Empero disiento con el avocamiento de las causas que ya pasaron por ese Consejo, también agregadas a la presente 11 (…) no cabe sólo remitir al Consejo Supremo las causas que aún no han pasado por esta instancia, sino todas las que integran esta causa N°11 (excluidas las declaradas incompetentes). Ello permitirá trabajar en la causa 11, con todos sus agregados

58


Ministerio Público Fiscal de la Nación

complejidad y voluminosidad de la causa 11/86 y al número reducido del personal afectado a este trabajo95. Estos argumentos fueron interpuestos a los efectos de rechazar la existencia de una demora injustificada o negligencia por parte de la justicia militar y solicitar la remisión de las causas sustraídas de su jurisdicción. Tanto el dictamen del Fiscal castrense, como la posterior resolución del Consejo Supremo96 tuvieron una intención claramente dilatoria que no obtuvo la aprobación de la Alzada y la USO O F I CI AL

Fiscalía General de Bahía Blanca97. De este modo, los prolegómenos de la causa 11/86 se extendieron en el tiempo con el objeto de inmovilizar las actuaciones. A principios de 1987, mientras los militares necesitaban hacer correr el tiempo, la Justicia Federal precisaba detenerlo, soplaban vientos de impunidad que exigían franquear con celeridad las vallas interpuestas por quienes deseaban evitar una condena penal. Junto a la necesidad de saltear los obstáculos levantados

para

entorpecer

el

proceso,

se

hizo

imprescindible

intensificar la actividad judicial. La habilitación de la feria judicial de enero

del

año

1987

con

el

objeto

de

evitar

demoras

en

el

simultáneamente, siguiendo un principio cardinal de concentración procesal, posibilitando tratar el tema en su conjunto”. Causa 11/86, F.31. 95 Dictamen 903, en Causa 154, “Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas s/pedido en causa nro. 11/86, ca ratulada: “Causa art. 10, Ley 23.049, Vto. Cuerpo de Ejército”, F.5. 96 La resolución del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas contuvo argumentos equivalentes a los del Fiscal de las Fuerzas Armadas. Véase Causa 154, “Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas s/pedido en causa nro. 11/86, caratulada: “Causa art. 10, Ley 23.049, Vto. Cuerpo de Ejército”, F.1-3. 97 Los argu mentos de la Fiscalía y la Cámara Federal de Bahía Blanca para rechazar el pedido aparecieron consignados en la Causa 154, “Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas s/pedido en causa nro. 11/86, caratulada: “Causa art. 10, Ley 23.049, Vto. Cuerpo de Ejército”, F.7-11.

59


diligenciamiento de la causa 11/86 98, y el rechazo a los pedidos de incompetencia del Consejo Supremo y de los militares imputados, se enmarcaron en el escenario posterior a la promulgación de la ley 23.492 99. El “Punto Final” propició una aceleración de la tramitación de las causas (desde fines de diciembre de 1986 a fines de febrero de 1987) al disponer la extinción de la acción penal “…respecto de toda persona por su presunta participación en cualquier grado, en los delitos del art. 10 de la ley 23.049, que no estuviere prófugo, o declarado en rebeldía, o que no haya sido ordenada su citación a prestar declaración indagatoria, por tribunal competente, antes de los sesenta días corridos a partir de la fecha de promulgación de la presente ley...”.100 Este contexto de transición entre el Juicio a las Juntas y la sanción de las leyes de impunidad, signó el inicio y posterior desarrollo del expediente 11/86. La promulgación de la ley de Punto Final -el 24 de diciembre de 1986- estableció un plazo temporal dentro del cual la justicia federal debía citar a declarar a las personas que considerara pertinente101. En el caso de la jurisdicción de Bahía Blanca, se concretaron las detenciones y declaraciones indagatorias de Aldo Mario ÁLVAREZ; Abel Teodoro CATUZZI; Raúl GUGLIELMINETTI; Bernardino PÁEZ; Ricardo PALMIERI; Enrique Braulio OLEA; Rafael

98

Causa 11/86, F.32. La ley de Punto Final fue sancionada el 23/12/86, promulgada el 24/12/86 y publicada en el Boletín O ficial el 29/12/86. 100Artículo Nº 1 de la Ley 23.049. 101 Según el artículo 67 del Código Penal el primer acto persecutorio del proceso penal con efecto relevante para la interrupción de la prescripción de la acción es “el primer llamado efectuado a una persona, con el objeto de recibirle declaración indagatoria por el delito investigado”. La ley 23.492 estipuló que el plazo para resolver sobre el mérito de llamar a prestar declaración indagatoria no podía ser mayor de 60 días una vez sancionada la ley. 99

60


Ministerio Público Fiscal de la Nación

Benjamín DE PIANO José Luis SEXTON y Adel Edgardo VILAS102. Todos ellos elaboraron -o reelaboraron- interpretaciones de sus actos y del conjunto de las Fuerzas Armadas durante el terrorismo de Estado; pero esta vez el espacio de enunciación fue otro, el talante complaciente de los jueces militares se había transfigurado en el semblante circunspecto de los magistrados civiles que desde la Cámara Federal actuaron en legal forma. Éstos procesaron a todos los militares que habían USO O F I CI AL

prestado declaración indagatoria – a excepción de Ricardo PALMIERI- y dictaron prisión preventiva rigurosa para VILAS, CATUZZI y SEXTON. Cabe consignar que pese al intento de cierre de los juicios con este plazo de caducidad de la acción penal establecido a fin de año y ante la inminente feria judicial, que suponían desde el gobierno que impediría realizar las citaciones del caso, en Bahía Blanca no hubo necesidad de plantear la inconstitucionalidad de esa ley llamada de “Punto Final”, pues por la rápida acción de la fiscalía y la Cámara Federal se pudo citar a todo el personal militar que a esa fecha aparecía involucrado. En este escenario signado por el evidente fracaso de la estrategia gubernamental destinada a recortar el alcance de los fallos judiciales, limitar las investigaciones y “cerrar el capítulo militar”, más la intensificación de las presiones militares; pocos meses después fue sancionada la llamada “ley de obediencia debida”. Este instrumento legal exculpó a los oficiales, suboficiales y subalternos, disponiendo que "se presume sin admitir

102

Los motivos que ocasionaron la no concreción de la totalidad de las indagatorias

61


prueba en contrario (...) que no son punibles por haber obrado en virtud de obediencia debida (...) porque obraron en estado de coerción bajo subordinación de la autoridad superior y en cumplimiento de órdenes sin facultad o posibilidad de inspección, oposición o resistencia a ellas en cuanto a su oportunidad y legitimidad”. Su sanción, además de demostrar que no todos los ciudadanos eran iguales ante la ley, volvió a indicar que la fuerza era un eficaz instrumento para el logro de fines políticos en nuestro país. No obstante la existencia de la presión militar, no puede dejar de afirmarse que la

ley sancionada remitía al proyecto original de la plataforma

electoral del Dr. Alfonsín, que sólo quería limitar el juzgamiento a las juntas militares exculpando por obediencia debida a quienes ejecutaron las órdenes. Si el proyecto original no pudo mantenerse fue a la falta de mayoría en el senado que obligó a aceptar la incorporación –como objeto de juzgamiento- a todos los hechos atroces y aberrantes. Es decir que se caía el argumento de la “obediencia debida”, pues la tortura (hecho atroz y aberrante) fue la matriz del plan de exterminio.

No obstante la

sanción de esta ley de impunidad, aquellos que se acogieron a sus efectos, debieron admitir que los hechos por los cuales se los eximía de castigo eran delitos.103 De conformidad al pedido realizado por esta Fiscalía General, el 14 de junio de 1984 la Cámara Federal de Bahía Blanca, resolvió declarar la inconstitucionalidad del primer artículo de la ley 23.521. Los jueces Luis Alberto COTTER e Ignacio LARRAZA104 consideraron que violaba el principio constitucional de igualdad al presumir, sin admitir prueba en contrario, la eximente de “obediencia

dispuestas por la Cámara, serán analizadas más adelante. 103 Acuña, C. H., González Bombal I., “ACUÑA

62


Ministerio Público Fiscal de la Nación

debida” para un grupo de militares y miembros de fuerzas de seguridad, policiales y penitenciarias. Afirmaron los magistrados que la norma contenía

discriminaciones

que encerraban

“la

concesión

de

un

irrazonable privilegio a personas o grupos de personas, en que se excluye a unos lo que se concede a otros en iguales circunstancias”. 105 El tercer miembro de la Cámara Federal de Bahía Blanca, Ricardo Emilio Planes, votó en disidencia rechazando el pedido de inconstitucionalidad de la ley 23.521 por considerar que se trataba USO O F I CI AL

de una ley de amnistía, que no necesariamente debía atender a la justicia dado que “no busca encumbrar ese valor sino el de consolidar la paz”.

Una

norma

que

había

sido

sancionada

por “razones

de

convivencia”, en la que la voluntad del legislador había sido “dar por terminado un drama mediante un acto político de olvido”, no podía ser revisada: “Quién puede afirmar que este precepto no tenga una destacada motivación política, por sobre lo jurídico? Cómo puédese (sic) entonces revisar la juricidad de una norma eminentemente política, por parte del juzgador, cuando es la propia Carta Magna la que faculta este tipo de actos de gobierno?.”106

De este modo, los votos mayoritarios de los distinguidos jueces Cotter y Larraza colocaron fuera del orden jurídico a la norma que presumía la “obediencia debida”.

104

El tercer miembro de la Cáma ra Federal de Bahía Blanca, Rica rdo Emilio Planes, votó en disidencia. 105 Incidente 335/87, “Dra. Mi rtha Mántaras s/plantea recurso de inconstitucionalidad ley 23.521”, F.307. 106 Voto en disidencia de Ricardo Emilio Planes, en: Incidente 335/87, “Dra. Mirtha Mántaras s/plantea recurso de inconstitucionalidad ley 23.521”, Fs. 307- 311.

63


El 26 de junio de 1988, la Corte Suprema de Justicia resolvió revocar la declaración de inconstitucionalidad de la ley 23.521 y dejar sin efecto los procesamientos dictados, al igual que las citaciones a prestar declaración indagatoria dispuestas por la Alzada.107 Debe destacarse que en esa Corte Suprema de cinco miembros, votó en disidencia el honorable juez Jorge Bacqué, con fundamentos memorables, magistrado que luego renunciara cuando se amplió en el gobierno de Menem el número de ministros de la Corte para tener una mayoría adicta automática. Pese a la paralización de la persecución penal resuelta, que favorecía a un gran número de represores, la Cámara, al recibir en devolución las actuaciones el 8 de julio de 1988, reanudó la tramitación del expediente, conforme surge de la resolución de fojas 2065/2068 vta. de la causa 11/86. Pero el proceso, que ya era accidentado, tuvo su paralización definitiva luego de que el presidente Carlos Saúl MENEM firmara el inconstitucional decreto de indulto a procesados, que alcanzaba a los que estaban bajo juzgamiento en esta jurisdicción. Desde este Ministerio Público Fiscal se planteó la inconstitucionalidad del decreto 1002/89, cuestionamiento al que la Cámara Federal de Apelaciones local hizo lugar. No obstante, la suerte del trámite se decidió el 14 de octubre de 1992 cuando la Corte Suprema de Justicia con mayoría automática revocó el fallo dado por la Alzada bahiense (por cinco votos a dos). En 1995 el ámbito judicial volvió a constituirse en escenario de reconstrucción del pasado dictatorial. Ese año se iniciaron los llamados "Juicios por la Verdad", cuya tramitación estuvo basaba 107

64

Causa 11 Fs. 2049-2059.


Ministerio Público Fiscal de la Nación

en los argumentos vertidos por la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el precedente "Velásquez Rodríguez" del 29 de julio de 1988, al decidir que es un deber del estado, a través de sus órganos judiciales, investigar y sancionar las violaciones a los derechos humanos;

subsistiendo

dicho

deber

mientras

se

mantenga

la

incertidumbre acerca de la verdad de lo ocurrido, más allá de los impedimentos legales internos de cada orden normativo. En

1999

mediante

la

presentación

del

caso

USO O F I CI AL

“Lapacó” ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, el Estado argentino reconoció expresamente el derecho a la verdad de las víctimas – y sus familiares – del terrorismo de Estado. En el mes de diciembre del mismo año, en esta jurisdicción, ante la Cámara Federal de Apelaciones de Bahía Blanca, tuvo inicio la ex causa Nº 11 (c) caratulada "Presentación de A.P.D.H. del Neuquén, Bahía Blanca y otros en causa Nº 11/86 reclamando saber el destino de los desaparecidos"

(actual causa Nº 283/05/03

recaratulada "Investigación de delitos de lesa humanidad cometidos bajo el control operacional del Comando V Cuerpo de Ejército") buscando disipar la mayor incertidumbre que dejó el genocidio argentino: el destino de los detenidos-desaparecidos y del los niños nacidos en cautiverio. Un hito fundamental dentro de la trabajosa puja por lograr el juzgamiento de los crímenes de Lesa Humanidad, lo constituye la resolución del Juez Gabriel CAVALLO en la causa nro. 8686

caratulada

“SIMÓN,

Julio

DEL

CERRO,

Juan

Antonio

s/sustracción de menores de 10 años” de fecha 6 de marzo de 2001, en

65


la que se declaró la invalidez del artículo 1 de la ley 23.492 y de los artículos

1,

3 y

4

de

la

ley 23.521,

como

así

también

la

inconstitucionalidad y la nulidad insanable de esos preceptos, a la luz del artículo 29 de la Constitución Nacional. Como consecuencia directa de tal pronunciamiento, en la misma resolución, se llamó a indagatoria a dos imputados que hasta entonces se encontraban al resguardo de una impunidad que comenzaba a tener fin. En un ya irreversible camino hacia la posibilidad del enjuiciamiento de los responsables por las atrocidades cometidas por el terrorismo de Estado, el Congreso de la Nación, el 2 de septiembre

de

2003

promulgó

la

Ley

25.779

que

declaró

insanablemente nulas las Leyes nros. 23.492 y 23.521. La

evolución

jurisprudencial

que

habilitó

definitivamente el juzgamiento de los imputados por crímenes de Lesa Humanidad, a nivel nacional, tuvo su culminación con el fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación del 14 de junio de 2005, dictado en la causa “Simón, Julio Héctor y otros s/ privación ilegítima de la libertad, etc.”. En dicha resolución el máximo tribunal resolvió la invalidez e inconstitucionalidad de las leyes de punto final y obediencia debida -leyes 23.492 y 23.521-, al tiempo que se pronunció en sentido afirmativo acerca de la validez de la Ley 25.779, que ya había declarado la nulidad de estas leyes. En nuestro ámbito la nulidad de las leyes de impunidad tramitó en el expediente 410/01 caratulado “Incidente de Nulidad de las leyes 23.492 y 23.521…”. Allí, la Cámara Federal de Apelaciones

66

local

con

fecha

2 de

junio

de

2005 declaró

su


Ministerio Público Fiscal de la Nación

incompetencia para entender en los hechos, por haberse agotado el avocamiento del artículo 10 de la ley 23.049 y, en consecuencia, resolvió remitir las actuaciones a la Justicia Federal de primera instancia, que por su incompetencia, corresponda. Al

instrumentar

dicha

resolución

la

Alzada

segmentó la causa en tres partes, con radicación cada una de ellas ante los Juzgados Federales de Bahía Blanca, Neuquén y Viedma, el que resultará incompetente, originando que la totalidad de los hechos USO O F I CI AL

ocurridos en la subzona de defensa 51 quedará radicados en este ámbito desde el 2 de septiembre de 2005. A partir de entonces los esfuerzos de la Fiscalía han estado orientados en lograr la realización del juzgamiento oral y público de los responsables penales de estos hechos.

3.2 DESCRIPCIÓN DE LOS HECHOS 3.2.1) Jorge Antonio ABEL El 15 de diciembre de 1976, a las 6.30 horas, en ocasión en que se dirigía hacia su trabajo en la calle Lavalle a la altura del número 1250 de la ciudad de Viedma, Jorge Antonio ABEL fue secuestrado por un grupo de personas relacionado con la Policía Federal Argentina, delegación Viedma108. El

operativo de secuestro estuvo

a cargo

del

comisario de la Policía Federal Argentino Vicente FORCHETTI. Desde la vía pública, ABEL fue conducido en el piso de una camioneta Ford F 100 con cúpula de color celeste con franjas blancas, a la Delegación

67


Viedma de la Policía Federal y tras permanecer unos minutos allí, fue trasladado a la sede de la Escuela de la Policía de la provincia de Río Negro. A continuación de un duro interrogatorio en el que se le propinaron fuertes golpes con elementos contundentes e incluso se simuló ejecutar su fusilamiento, ABEL fue conducido a bordo de un Ford Falcon, desde Viedma directamente a dependencias del Vto. Cuerpo de Ejército en Bahía Blanca. Ya en esta ciudad, fue introducido en el centro clandestino de detención “La Escuelita”, lugar en el que permaneció secuestrado y en cautiverio unos diez días, debiendo soportar continuos maltratos, tormentos psíquicos y físicos, los que incluyeron sesiones de tortura109. Resulta revelador mecanismo implementado por los militares para detener, torturar y desaparecer personas, que ABEL haya sido fotografiado sin vendaje en los ojos por una persona con uniforme, como así también se lo obligara a firmar una declaración de la cual desconocía su contenido110. En “La Escuelita” pudo saber quiénes eran algunas de las personas que se encontraban en su misma situación de cautiverio, entre los que pudo identificar se encontraban Oscar José MEILÁN, Vilma RIAL de MEILÁN, Miguél Angel GARCÍA SIERRA, Héctor AYALA, Armando LAUR ETTI, Eduardo CHIRONI El 24 de diciembre del mismo año- tras permanecer diez días en calidad de desaparecido alojado en ‘La Escuelita’ fue trasladado a la Cárcel N° 4 de Villa Floresta de esta ciudad.

108

Declaración de Jorge Antonio ABEL, en causa n° 13/11 CFABB caratulada “ABEL, Jorge Antonio s/dcia. ilegal libertad y torturas”, a fs. 9. 109 Declaración de Jorge Antonio ABEL, loc cit. 110 Declaración de Jorge Antonio ABEL, loc cit.

68


Ministerio Público Fiscal de la Nación

El trayecto desde el centro clandestino lo realizó en la caja de una camioneta. Cuando éste detuvo su marcha ABEL ufe recibido por un oficial del servicio penitenciario bonaerense llamado “Mono” o “Negro” NÚÑEZ111, quien actuaba de nexo entre ambos lugares de detención. Luego, mientras su privación de libertad transcurría en la Unidad Carcelaria nro. 4, ABEL conoció que otras personas habían estado en cautiverio al mismo tiempo que él en el centro clandestino. USO O F I CI AL

Entre ellos, Héctor Osvaldo GONZÁLEZ y su señora, Eduardo Felipe MADINA FRESCO, José Luis GON, Héctor Ricardo PÉREZ, José Luis ROBINSON, BERTANI, LEDES; SANABRIA y SOLDAVINI. Jorge ABEL pasó a estar detenido a disposición del P.E.N en virtud de lo dispuesto por el decreto 1/77 del 3 de enero de 1977, ordenando su internación el Teniente Coronel Rodolfo Lucio DAPEÑA del Vto. Cuerpo de Ejército. Al momento de su ingreso, el Director de la referida unidad penitenciaria era el Prefecto Héctor Luis SELAYA y al de su egreso el Prefecto Andrés Reynaldo MIRAGLIA. Calificación legal: Los

hechos

descriptos son

típicos de la figura de privación ilegal de la libertad agravada por el empleo de violencia (artículo 144 bis, inciso 1°, último párrafo, en función del artículo 142, inciso 1°, texto conforme ley 14.616, todos del Código Penal) en concurso real (artículo 55 C.P) con tormentos agravados por ser la víctima perseguida política (artículo 144 ter, según Ley 14.616 C.P.)

111

Declaración de Jorge Antonio ABEL, loc cit.

69


Procesados: En su calidad de coautores deberán responder Héctor Jorge ABELLEIRA, Carlos Alberto CONTRERAS, Héctor Arturo GONCALVES y Leonardo Luis NÚÑEZ. En tanto que como coautores mediatos deberán responder penalmente Vicente Antonio FORCHETTI, Andrés Reynaldo MIRAGLIA y Héctor Luis SELAYA y Julián Oscar CORRES.

3.2.2) CASO ENET. LOPEZ, Gustavo Darío: En 1976 Gustavo Darío LOPEZ tenía 16 años y cursaba sus estudios en la Escuela de Enseñanza Técnica Nº 1 de la ciudad de Bahía Blanca 112. El 21 de diciembre de ese año, se encontraba junto a su familia en el domicilio de Las Heras 958113. Aproximadamente las dos de la madrugada, tras tocar timbre y ser recibidos por Joaquín LOPEZ114 –padre del joven-, irrumpieron en esa vivienda más de cuatro personas

disfrazadas115,

que

portaban

armas

de

fuego116

y

se

identificaron como policías117.

112

Causa nro.. 133, caratulada “LO PEZ, Gustavo Darío s/recurso de habeas corpus”.

F1. 113

Declaración de Gustavo Darío LO PEZ en la causa nro.. 86 (22), ca ratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ, Gustavo Darío). Fs. 01-04. 114 El padre de Gustavo Darío LO PEZ abrió la puerta de su casa al escuchar los gritos de un grupo de personas que afirmaba pertenecer a la policía y exigía ingresar a la vivienda. Declaración de Joaquín LO PEZ en la causa nro.. 86 (22), caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ, Gustavo Darío). F. 212. 115 Las personas que ingresaron a la casa de la familia LO PEZ estaban disfrazadas con boinas, anteojos oscuros y bigotes postizos. Declaración de Gustavo Darío LO PEZ en la causa nro.. 86 (22), ca ratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ, Gustavo Darío). Fs. 01- 04. 116 Según el padre de Gustavo Darío LO PEZ las personas que secuestraron a su hijo estaban vestidas de civil y portaban armas largas y pistolas. Declaración de Joaquín LO PEZ en la causa nro.. 86 (22), caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ, Gustavo Darío). F. 212. 117 Tanto María GALLARDO Lozano de LO PEZ, como Joaquín LO PEZ y Gustavo Darío LO PEZ escucharon decir a los secuestradores que formaban parte de la policía. Véase causa nro.. 86 (22), ca ratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ, Gustavo Darío). Fs. 1, 212 y 213.

70


Ministerio Público Fiscal de la Nación

Una vez en el interior de la casa, el grupo de secuestradores comenzó a hacer preguntas relativas a Gustavo Darío LOPEZ, obligando a su madre a permanecer encerrada en una habitación118, acostada con la boca hacia abajo; al tiempo que su padre era llevado a la parte trasera del inmueble119. Desde su lugar de encierro, María GALLARDO Lozano de LOPEZ oyó que su hijo recibía golpes y gritaba “Yo no fui, yo no se nada, de qué me están hablando”120. USO O F I CI AL

En efecto, luego de encontrar a Gustavo LÓPEZ sus secuestradoes le cubrieron la cabeza con un pulóver, lo obligaron a vestirse y le dieron un golpe con la culata de un arma121. Acto seguido, fue sacado de su domicilio y subido a un automóvil marca DKW, en el que viajaban al menos tres personas más122. El vehículo inició un itinerario que recorrió las calles Las Heras, Cervantes, Sarmiento, Cerrito hasta Casanova y, después de cruzar un puente, Urquiza. Atravesó, a continuación, el Parque de Mayo y tomó por el Camino “La Carrindanga”. A la vera de este camino, el automóvil se detuvo, para luego, tras abrirse una tranquera o portón, reiniciar la marcha por un camino de tierra.123 Después de recorrer un trecho de unos 300 metros, LOPEZ fue descendido del vehículo en el que había sido transportado y 118

Declaración de María GALLARDO Lozano de LO PEZ en la causa nro.. 86 (22), caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ, Gustavo Darío). Fs 213- 215. 119 Declaración de Joaquín LO PEZ en la causa nro.. 86 (22), caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ, Gustavo Darío). F. 212. 120 Declaración de María GALLARDO Lozano de LO PEZ en la causa nro.. 86 (22), caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ, Gustavo Darío). Fs 213- 215. 121 Declaración de Gustavo Darío LO PEZ en la causa nro.. 86 (22), ca ratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ, Gustavo Darío). Fs. 01-04.

71


entregado por uno de sus captores a una persona apodada “Perro”, quien lo castigó brutalmente, le puso una pistola en la cabeza y le ordenó que cerrara fuerte los ojos porque de lo contrario lo mataría. Seguidamente, le sacó la capucha que le cubría la cabeza, lo vendó y le ató las manos con una cinta de las utilizadas para enrollar cortinas124. Luego de recibir estos maltratos, Gustavo Darío LOPEZ fue introducido en una habitación, en la que debió permanecer tirado, en el piso. Pudo allí advertir la presencia de otras personas en una condición semejante a la suya.125 Allí pasó 24 horas, luego fue llevado a otra sala donde le tomaron los datos personales y más tarde conducido al lugar inicial donde permaneció 40 horas sin recibir alimentos. Transcurrido ese lapso de tiempo, fue trasladado de una habitación a la otra, manteniéndose siempre en el suelo126. A los dos o tres días de estar encerrado, LOPEZ fue conducido a través de una galería hasta otra habitación, que -pese a estar con los ojos vendados- pudo percibir como oscura127. En ese sitio fue interrogado acerca de su participación en un ataque dirigido contra la firma “Amado Cattáneo” y seguidamente fue sometido a un interrogatorio conjunto con un compañero de escuela -Renato ZOCCALIque le pidió que describiera “de buenas maneras” el episodio que tuvo lugar en la concesionaria local.128

122

Declaración Declaración 124 Declaración 125 Declaración 126 Declaración 127 Declaración 128 Declaración 123

72

de de de de de de de

Gustavo Gustavo Gustavo Gustavo Gustavo Gustavo Gustavo

Darío Darío Darío Darío Darío Darío Darío

LO PEZ, LO PEZ, LO PEZ, LO PEZ, LO PEZ, LO PEZ, LO PEZ,

loc loc loc loc loc loc loc

cit. cit. cit. cit. cit. cit. cit.


Ministerio Público Fiscal de la Nación

Gustavo LOPEZ negó su participación en el hecho e insultó a ZOCCALI. Una vez que éste ya no estuvo en la sala de interrogación, fue obligado a quitarse la ropa y en esas condiciones sus captores lo ataron a una cama metálica que se encontraba apoyada contra una pared. Allí recibió golpes de bastón de goma, y descargas eléctricas en distintas partes del cuerpo, mientras se lo instaba a que admitiera su cooperación en el atentado referido129. Tras una sesión de torturas de aproximadamente USO O F I CI AL

media hora, fue llevado nuevamente a la habitación en la que había sido dejado en primer término y allí transcurrió algunos días más recibiendo golpes y “palizas continuas”130. Poco

después,

fue

nuevamente

trasladado,

desnudado y colocado en un camastro con el objeto de ser sometido a una nueva sesión de torturas. En esta oportunidad la aplicación de electricidad fue realizada sobre las sienes y luego sobre todo el cuerpo por el lapso de 10 minutos; interrumpiéndose en el momento en el que la víctima decidió, finalmente, afirmar que había participado en el atentado131. Al día siguiente, Gustavo LOPEZ hizo un relato apócrifo

del

ataque

a

la

concesionaria

bahiense

utilizando

las

referencias que habían mencionado previamente los secuestradores. En esa

declaración

oral

“confusa

y

contradictoria”

respondió

afirmativamente acerca de la participación en el hecho de sus compañeros de colegio de apellido ROTH, ARAGON, CARRIZO, Zóccali,

129

Declaración de Gustavo Darío LO PEZ, loc cit. Declaración de Gustavo Darío LO PEZ, loc cit. 131 Declaración de Gustavo Darío LO PEZ, loc cit. 130

73


MENGATTO, PETERSEN, VOITZUK, BAMBOZZI y otros. Un día después, le leyeron párrafos de la misma y “tomándole la mano le hicieron firmar, con los ojos vendados” 132. El siguiente paso dado por los secuestradores fue “carearlo” con sus compañeros ROTH y ARAGON133, el objeto perseguido por este interrogatorio conjunto era que Gustavo LOPEZ les pidiera que manifiesten su participación en el atentado. Del mismo modo que la presencia de ZOCCALI había sido usada en la sesión de torturas que protagonizó LOPEZ con la intención de que confiese, ahora se utilizaba a éste último para alcanzar el reconocimiento de la intervención en el ataque a Amado Cattaneo por parte de ROTH y ARAGON.134 Durante su permanencia en el centro clandestino de detención, LOPEZ fue sujeto a simulacros de fusilamientos, amenazado de muerte, y sometido a condiciones inhumanas de detención135. En uno de esos episodios sus captores expresaron que harían lo que denonominó un “acto de servicio” y lo matarían, agregando que “trate de rezar, zurdo de mierda” si es que creía en la existencia de dios136. Junto al relato de las torturas sufridas, Gustavo LOPEZ reseñó algunas características del lugar en el que estuvo encerrado junto a otras personas, entre las que mencionó a Daniel

132

Declaración de Gustavo Darío LO PEZ, loc cit. Declaración de Gustavo Darío LO PEZ, loc cit. 134 De este modo, se puso en práctica un mecanismo habitual en los centros clandestinos de detención consistente en reforzar la idea de que allí “todos colaboraban” y era mejor no intentar enfrentarse al poder del campo de concentración. Así “la exhibición de omnipotencia que creaba en el secuestrado una sensación de impotencia también total”. Pilar Calveiro, “Poder y desaparición. Campos de concentración en Argentina”, Colihue, 1995. 135 Declaración de Gustavo Darío LO PEZ, loc cit. 136 Declaración de Gustavo Darío LO PEZ, loc cit. 133

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BAMBOZZI, Gustavo ROTH, CARRIZO, Sergio VOITZUK, PETERSEN, MENGATTO, ARAGON, Zócalli y VILLALBA 137. Según su declaración, el espacio físico en el que tuvo lugar el cautiverio, tenía pisos de madera y de baldosas; desde allí se oía el ruido de un tren que pasaba todos los días a las 18 horas, un helicóptero, un molino, vacas, perros y pájaros. Asimismo, LOPEZ recordó haber oído el sonido de un televisor; una radio que sintonizaba emisoras de Bahía Blanca y un equipo de radio, al tiempo que señaló USO O F I CI AL

que la comida era transportada al lugar de cautiverio en grandes ollas metálicas, y servida en platos de aluminio.138 En la misma declaración LOPEZ afirmó haber escuchado las palabras “Laucha”, “Perro”, “Tío”, “Zorzal”, “Pocho” para designar a los guardianes del centro clandestino; y gritos de personas que estaban siendo torturadas 139. Su

presencia

en

el

centro

clandestino

fue

atestiguada por Gustavo Fabián ARAGON140, Gustavo ROTH141 y Sergio Andrés VOITZUK142. Mientras estuvo encerrado en este lugar, sus padres hicieron múltiples gestiones tendientes a conocer su paradero.

137

Además de reconocer a sus compañeros de la Escuela de Enseñanza Técnica Nº 1, Gustavo LO PEZ aportó información sobre otros detenidos del centro clandestino de detención. Entre las personas con las que compartió cautiverio se encontraban: una mujer embarazada, un muchacho que manifestó ser de Bolívar, un joven que afirmó ser miembro de la agrupación Montoneros y había sido atrapado en Misiones intentando cruzar la frontera. Declaración de Gustavo Darío LO PEZ en la causa nro.. 86 (22) caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ, Gustavo Darío). Fs. 01/04. 138 Declaración de Gustavo Darío LO PEZ, loc cit. 139 Declaración de Gustavo Darío LO PEZ, loc cit. 140 Declaración de Gustavo Fabián ARAGO N en la causa nro.. 86 (22), caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ, Gustavo Darío). Fs. 199210. 141 Declaración de Gustavo ROTH en la causa nro.. 86 (22), caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ. Gustavo Darío). Fs, 196-198. 142 Declaración de Sergio Andrés VO ITZUK en la causa nro.. 86 (11), ca ratulada Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia, VO ITZUK Sergio Andrés. Fs. 3-6.

75


Desde la misma noche del secuestro143, Joaquín LOPEZ comenzó a hacer diligencias ante la Policía Provincial y Federal, la guardia del Comando del Vto Cuerpo de Ejército y el servicio de informaciones de la Base Naval Puerto Belgrano144. Estas investigaciones

resultaron

infructuosas

y

fueron acompañadas por la presentación de un recurso de habeas corpus el día 22 de diciembre de 1976 145. Este trámite también arrojó resultado negativo146, debido a que tanto la Delegación local de la Policía Federal y la Unidad Regional V, como el Comando del Quinto Cuerpo de Ejército y la Unidad Penal Nº 4 respondieron no poseer antecedentes relativos a la detención de Gustavo Darío LOPEZ147. Por intermedio de un vecino militar, los padres de la víctima supieron que su hijo estaba detenido en el Comando del Vto. Cuerpo de Ejército. Este hecho dio lugar a un intento de acercamiento a “La Escuelita” protagonizado por María GALLARDO Lozano de LOPEZ; tentativa fallida que culminó cuando empezaron a dispararle y la tomaron del brazo para evitar que siguiera avanzando148. La misma mujer se entrevistó con Monseñor MAYER junto con otras madres; pero el religioso las recibió “con mucha frialdad”

143

Declaración de Joaquín LO PEZ en la causa nro.. 86 (22), caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ, Gustavo Darío). F. 212. 144 Causa nro.. 133, caratulada “LO PEZ, Gustavo Darío s/recurso de habeas corpus”. Fs 1. 145 La presentación del recurso de habeas corpus fue realizada por Joaquín LO PEZ. Causa nro.. 133, caratulada “LO PEZ, Gustavo Darío s/ recurso de habeas corpus”. 146 El juez Federico Guillermo MADUEÑO rechazó por improcedente el recurso de habeas corpus e impuso el pago de cien pesos en concepto de gastos judiciales, al padre de Gustavo Darío LO PEZ. Causa nro.. 133, caratulada “LO PEZ, Gustavo Darío s/recurso de habeas corpus”, F.15. 147 Causa nro.. 133, caratulada “LO PEZ, Gustavo Darío s/recurso de habeas corpus”. Fs. 6, 7-9 y 10-12. 148 Declaración de María GALLARDO Lozano de LO PEZ en la causa nro.. 86 (22), caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ, Gustavo Darío). Fs 213- 215

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Ministerio Público Fiscal de la Nación

y luego de tomar conocimiento de los motivos por los que lo visitaban aseguró: “si se los llevaron, en algo estarían metidos”149. El

contralmirante

FRACASSI

fue

otra

de

las

personas contactadas por la familia LOPEZ en la búsqueda de respuestas respecto al destino de Gustavo. Este militar aseveró que si el joven estaba “comprometido” no tuvieran esperanzas de encontrarlo150. La última diligencia que cabe consignar consistió en una entrevista mantenida por los padres de Gustavo LOPEZ con el USO O F I CI AL

General CATUZZI. Este les pidió que asistieran al Vto. Cuerpo de Ejército con el objeto de informarles que su hijo había sido encontrado en un operativo, y lo iban a “reintegrar a la sociedad, queriendo decir que no hubo problemas, que no había encontrado delito alguno, y que vivieran tranquilos que no iban a tener ningún tipo de represalias”151. El

operativo

en

el

que,

según

CATUZZI,

“encontraron” a los jóvenes estudiantes de la ENET NRO.. 1; se produjo aproximadamente el día 15 de enero de 1977. En esa fecha –alrededor de la hora 1:00- Gustavo Darío LOPEZ recibió algunos efectos personales de los que había sido desposeído y fue sacado del centro clandestino de detención junto a sus compañeros

de

apellido

PETERSEN 152,

ROTH153,

ARAGON154,

149

Declaración de María GALLARDO Lozano de LO PEZ l oc. Cit. Declaración de Joaquín LO PEZ en la causa nro.. 86 (22), caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ, Gustavo Darío). F. 212. 151 Declaración de Joaquín LO PEZ loc cit. 152 Declaración de José María PETERSEN en la causa nro.. 86 (22), caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ, Gustavo Darío). Fs. 174177. 153 Declaración de Gustavo ROTH en la causa nro.. 86 (22), caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ. Gustavo Darío). Fs, 196-198. 154 Declaración de Gustavo Fabián ARAGO N en la causa nro.. 86 (22), caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ, Gustavo Darío). Fs. 199210. 150

77


ZOCCALI155 y CARRIZO en tres automóviles156. Tras efectuar un recorrido por diferentes calles, fueron dejados en cercanías del cementerio de Bahía Blanca. LOPEZ fue bajado junto con ROTH y a todos se les indicó que debían permanecer en ese lugar.157 Los vehículos en los que habían sido trasladados, se retiraron

raudamente

del

lugar

y

los

seis

estudiantes

fueron

inmediatamente recogidos por miembros del Ejército Argentino. Los uniformados los condujeron al Batallón de Comunicaciones 181158, a un edificio en el que había un calabozo recién pintado y seis camas preparadas

con

sus

respectivas

frazadas,

almohadas,

toallas

y

toallones159. Recién al día siguiente, el grupo de estudiantes fue llevado a bañarse y en horas del mediodía se les dio una pequeña porción de comida. Luego de que los seis jóvenes reclamaran hablar con el jefe de guardia de día porque estaban muy desnutridos, se presentó un oficial de apellido MARJANOV160 que ordenó que les suministraran elementos para afeitarse, jabón y cigarrillos. En ese mismo lugar fueron visitados por un médico que les curó las heridas161, por un enfermero, y un religioso que también les llevó cigarrillos y habló con ellos162.

155

Declaración de Renato Salvador ZO CCALI en la causa nro.. 86 (22) , ca ratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ, Gustavo Darío). Fs. 204206. 156 Declaración de Gustavo Darío LO PEZ en la causa nro.. 86 (22) ca ratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ, Gustavo Darío). Fs. 01/04. 157 Declaración de Gustavo Darío LO PEZ, loc cit. 158 Declaración de José María PETERS EN loc cit. 159 Declaración de Gustavo Darío LO PEZ, loc cit. 160 En la declaración de Gustavo Darío LO PEZ, el testigo hizo alusión a un mayor de apellido “Macanoff”. Según surge de la lectura del Libro Histórico del Batallón de Comunicaciones 181 del año 1977, el nombre correcto de este oficial es Alejandro O svaldo MARJANO V. Causa nro.. 05/07, caratulada “Investigación de delitos de lesa humanidad cometidos bajo control operacional del Comando V Cuerpo de Ejército” F. 6309. 161 Cfr. con la declaración de de Gustavo Darío LO PEZ en la causa nro.. 86 (22) caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ, Gustavo Darío). Fs. 01/04; y con la declaración de Alberto Antonio Taranto en la causa nro.. 86 (22)

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Ministerio Público Fiscal de la Nación

Aproximadamente a los tres días de su ingreso, fueron vendados y llevados a un primer piso para ser sometidos a un nuevo interrogatorio que, en este caso, versó sobre los motivos de los secuestros y las vinculaciones con la “subversión”. Ante la actitud de Gustavo LOPEZ que insistió en negar relaciones con la misma, le manifestaron que “sin embargo el rector dice que no es así”, y lo amenazaron con ponerlo a disposición del Poder Ejecutivo Nacional163. USO O F I CI AL

Siete días después, sus padres recibieron el aviso de que sería liberado y la víctima debió firmar una orden de libertad en la que constaba que no había sido objeto de malos tratos y que el Ejército Argentino le había dispensado un tratamiento correcto164. Finalmente, dos o tres días antes de ser liberado, se lo obligó a suscribir una nueva declaración, en la que también aparecía consignado el buen trato brindado por el Ejército, al tiempo que se negaban vínculos con la “subversión” 165. El 21 de enero de 1977 fue liberado166, su padre lo pudo retirar del edificio del Batallón de Comunicaciones 181 y lo llevó a su casa. Calificación legal: Los

hechos

descriptos son

típicos de la figura de privación ilegal de la libertad agravada por el empleo de violencia (artículo 144 bis, inciso 1°, último párrafo, en función del artículo 142, inciso 1°, texto conforme ley 14.616, todos del

caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ, Gustavo Darío); Fs. 188-189. 162 Declaración de Gustavo Darío LO PEZ, loc cit. 163 Declaración de Gustavo Darío LO PEZ, loc cit. 164 Declaración de Gustavo Darío LO PEZ, loc cit. 165 Declaración de Gustavo Darío LO PEZ, loc cit.

79


Código Penal) en concurso real (artículo 55 C.P) con tormentos agravados por ser la víctima perseguida política (artículo 144 ter, según Ley 14.616 C.P.). Procesados:

Deberá

responder

penalmente

en

carácter de coautor mediato Julián Oscar CORRES (art. 45 C.P.).

PETERSEN, José María: Durante el año inicial de la última dictadura militar, José María PETERSEN cursaba el sexto año de la carrera de técnico electricista en la Escuela Normal de Educación Técnica Nro.. 1 “Ingeniero César Cipolletti” de Bahía Blanca, al tiempo que cumplía el servicio militar obligatorio en la sede de la Prefectura Naval Argentina, situada en la calle Moreno de la misma ciudad167. El 20 de diciembre de 1976, aproximadamente a las 22 horas, fue privado de su libertad en el domicilio de sus padres, localizado en la calle Trelew Nº 517 de Bahía Blanca168. El secuestro fue realizado por 4 o 7 personas vestidas de civil con armas y metralletas169 que, sin identificarse ni explicarle los motivos del operativo, procedieron a vendarlo, amordazarlo y tirarlo al suelo. En esas condiciones fue trasladado en un vehículo170 al centro clandestino de detención “La Escuelita”, dentro del predio del Vto Cuerpo de Ejército. Desde su domicilio, realizó un viaje en automóvil de unos 20 minutos hasta que el conductor dobló hacia la derecha 166

Declaración de Gustavo Darío LO PEZ, loc cit. Declaración de José María PETERSEN en la causa nro.. 86 (22), caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ, Gustavo Darío). Fs. 174177. 168 Declaración de José María PETERS EN, loc cit. 169 Causa nro.. 136, caratulada “PETERSEN, José María s/recurso de habeas corpus”. F.1. 167

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Ministerio Público Fiscal de la Nación

cruzando una vía férrea. Al llegar a un sitio descampado el joven estudiante fue impelido a descender del auto, para luego ser introducido en una construcción o casa171. La primera experiencia de José María PETERSEN en el centro clandestino fue la vivencia de un interrogatorio que se realizó contra una pared y que versó fundamentalmente sobre un amigo de la víctima que supuestamente tendría armas172. Luego de pasar por esta situación, fue conducido USO O F I CI AL

hasta una especie de salón en el que había más detenidos y dejado allí, tirado en el suelo, permaneciendo continuamente esposado y maltratado por los guardias del lugar173. En dicha habitación advirtió la presencia de algunos compañeros de estudio, entre los que se encontraba tanto ROTH, como el Ingeniero VILLALBA 174, profesor del colegio industrial. Asimismo, él fue visto por Gustavo Darío LOPEZ175 y Néstor Daniel BAMBOZZI176. Casi

veinte

días

después

de

ingresar

a

“La

Escuelita”, exactamente el 7 de enero de 1977, José María PETERSEN fue sometido a dos sesiones de tortura en una misma jornada. En horas de la tarde fue conducido a otra habitación y allí fue atado de pies y manos a un elástico de la cama para poder aplicarle la picana eléctrica 170

Declaración de José María PETERS EN, loc cit. Declaración de José María PETERS EN, loc cit. 172 Declaración de José María PETERS EN, loc cit. 173 Declaración de José María PETERS EN, loc cit. 174 José María PETERS EN aclaró que pudo advertir la presencia del profesor VILLALBA desde el día 31 de diciembre de 1976. Declaración de José María PETERS EN en la causa nro.. 86 (22), ca ratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ, Gustavo Darío). Fs. 174-177. 175 Declaración de Gustavo Darío LO PEZ en la causa nro.. 86 (22) ca ratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ, Gustavo Darío). Fs. 01-04. 176 Declaración de Néstor Daniel BAMBO ZZI ante la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional de la Capital en el marco de la causa 13/84, agregada en 171

81


en todo el cuerpo, mientras se lo interrogaba sobre un atentado dirigido contra el local de “Amado Cattaneo”177. Ante el “insoportable sufrimiento de la picana eléctrica”, el joven afirmó que había sido “campana” en el ataque contra la concesionaria, asegurando que conocía un depósito de armas situado en la calle Aguado de esta ciudad. Los datos aportados eran falsos, PETERSEN

pretendió

utilizarlos

para

que

los

torturadores

interrumpieran los tormentos178. El intento de la víctima fue fallido, esa misma noche fue nuevamente sometida a la picana eléctrica en una sesión de tortura que incluyó la exposición a las mordeduras de un perro mientras permanecía

tendida

en

un

camastro.

En

esta oportunidad los

secuestradores le hicieron recriminaciones por los datos falsos que había brindado unas horas antes179. El conjunto de maltratos reseñados han dejado huellas en el cuerpo de José María PETERSEN. Al momento de prestar su declaración en el año 1987, aún presentaba marcas en su pie derecho, las que evidenciaban lesiones producidas por las ataduras a la cama metálica en la que fue torturado, signos del maltrato en su mano izquierda180 y una cicatriz en la parte superior de la nariz181.

la causa nro.. 86 (22), caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ, Gustavo Darío). Fs, 150-154. 177 Declaración de José María PETERS EN, loc cit. 178 Declaración de José María PETERS EN, loc cit. 179 Declaración de José María PETERS EN, loc cit. 180 Las lesiones sufridas en la mano hicieron que ésta perdiera sensibilidad durante un tiempo. Declaración de José María PETERS EN en la causa nro.. 86 (22), caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ, Gustavo Darío). Fs. 174177 181 Según José María PETERS EN la cicatriz de su nariz fue producida como consecuencia de una serie de empujones que lo hicieron impactar contra una reja. Declaración de José María PETERSEN en la causa nro.. 86 (22), caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ, Gustavo Darío). Fs. 174177

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Ministerio Público Fiscal de la Nación

Los tormentos se sucedieron durante todo el período que PETERSEN transcurrió en “La Escuelita”; hasta que el 13 de enero de 1977 los guardias del centro clandestino le dijeron que lo sacarían de allí. Así, fue conducido hasta un automóvil que marchó por el camino “La Carrindanga” hasta el Parque de Mayo y que luego de pasar por Urquiza, Casanova, Cerrito, Rincón y Avenida Pringles, se detuvo en inmediaciones del cementerio local, donde fue obligado a descender aún vendado- junto a otros jóvenes182. USO O F I CI AL

Momentos

después

apareció

una

ambulancia,

acompañada de patrulleros. PETERSEN fue introducido en la primera y allí le fueron quitadas las vendas pudiendo observar la presencia de algunos de sus compañeros de la Escuela Industrial entre los que citó a ROTH, LOPEZ183, ARAGON184y LEBED.185 El grupo de jóvenes fue trasladado al Batallón de Comunicaciones 181, lugar en el que José María PETERSEN fue nuevamente sometido a dos interrogatorios, el primero de ellos debió afrontarlo con los ojos vendados, y estuvo referido a los mismos hechos por los que había sido torturado186. El trato recibido en el nuevo lugar de encierro fue distinto, allí no sólo no fue sometido a tormentos, sino que además

182

Declaración de José María PETERS EN, loc cit. Véase la declaración de Gustavo Darío LO PEZ en la causa nro.. 86 (22) caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ, Gustavo Darío). Fs. 01/04. 184Fr. con la declaración de Gustavo Fabián ARAGO N en la causa nro.. 86 (22), caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ, Gustavo Darío). Fs. 199-210. 185 Declaración de José María PETERS EN, loc cit. 186 Declaración de José María PETERS EN, loc cit. 183

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comenzaron a curarle las heridas que presentaba en la nariz y el pie187. Fue además fotografiado188. Finalmente, el 21 de enero de 1977 fue liberado, siendo retirado del Batallón de Comunicaciones 181 por el padre de su compañero de apellido ROTH, quien lo condujo hasta el domicilio de su familia189. Durante todo el período en el que duró el cautiverio, sus padres habían hecho múltiples gestiones -ante la policía provincial y federal, la guardia del Comando V Cuerpo de Ejército y el servicio de informaciones de la Base Naval Puerto Belgrano- tendientes a conocer su paradero, pero en todos los casos recibieron una respuesta negativa. La falta de datos relativos al destino de su hijo, los llevó a presentar un recurso de habeas corpus ante el juez Guillermo Federico MADUEÑO, magistrado que luego de recibir contestaciones negativas de la Unidad Penal Nº 4, la Delegación local de la Policía Federal, la Unidad Regional V y el Comando V Cuerpo de Ejército, resolvió rechazarlo por improcedente190. Tras la liberación, PETERSEN se presentó en la Prefectura Naval Argentina con el objeto de relatar lo que le había ocurrido y tomar conocimiento de su situación como conscripto. Allí le informaron que había sido dado de baja porque se había ausentado sin

187

Las curaciones que recibió José María PETERS EN en el Batallón de Comunicaciones fueron relatadas por él mismo en su declaración testimonial de fojas 174-177 y confirmadas por Gustavo ARAGO N, compañero de la víctima que recordó que “lo curaban tendido boca abajo en la cama”. Declaración de Gustavo Fabián ARAGO N en la causa nro.. 86 (22), caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ, Gustavo Darío). Fs. 199- 201. 188 Declaración de José María PETERS EN, loc cit. 189 Declaración de José María PETERS EN, loc cit. 190 Causa nro.. 136, caratulada “PETERSEN, José María s/recurso de habeas corpus”, Fs. 6, 7-12.

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Ministerio Público Fiscal de la Nación

aviso191. Por intermedio de un sacerdote supo que era posible que no lo citaran nuevamente y efectivamente no volvieron a convocarlo192. Calificación legal: Los

hechos

descriptos son

típicos de la figura de privación ilegal de la libertad agravada por el empleo de violencia y prolongarse por más de un mes (artículo 144 bis, inciso 1°, último párrafo, en función del artículo 142, incisos 1° y 5°, texto conforme ley 14.616, todos del Código Penal) en concurso real (artículo 55 C.P) con tormentos agravados por ser la víctima perseguida USO O F I CI AL

política (artículo 144 ter, según Ley 14.616 C.P.) Procesados:

Deberá

responder

penalmente

en

carácter de coautor mediato Julián Oscar CORRES (art. 45 C.P.).

ARAGON, Gustavo Fabián: En diciembre de 1976, Gustavo Fabián ARAGON había sido delegado de curso en el tercer año de la Escuela Normal de Enseñanza Técnica Nº 1193. El día 21 de ese mes, se encontraba con su padre -Raúl Edmundo ARAGON- en la intersección de las calles Garibaldi y Caseros194 de la ciudad de Bahía Blanca, cuando se inició el procedimiento de secuestro que lo llevaría a integrar el grupo de víctimas de “La Escuelita”. En esa esquina del barrio “Villa Mitre”, él y su padre fueron interceptados por tres o cuatro personas vestidas de civil que, luego de palparlos de armas, los obligaron a subir a un automóvil Ford 191

Declaración de José María PETERS EN, loc cit. Declaración de José María PETERS EN, loc cit. 193 Declaración de Gustavo Fabián ARAGO N en la causa nro.. 86 (22), caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ, Gustavo Darío). Fs. 199201. 194 Declaración de Gustavo Fabián ARAGO N, loc cit. 192

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Falcon195. Mientras tanto, su madre y su hermana se encontraban en el domicilio de la familia siendo amenazadas por un grupo de personas, dos de las cuales tenían el rostro cubierto con una media de nylon196. Una vez que Gustavo llegó a su domicilio junto con su padre y los secuestradores; oyó que el líder del grupo le decía a su madre: “quédese tranquila, señora, que mañana lo tiene de vuelta acá”197. El ingreso de los desconocidos al hogar había dejado a la mujer y a su hija en un verdadero “estado de crisis nerviosa”198. Una persona rubia, fornida, de bigotes y a cara descubierta tomó a Gustavo del brazo y lo obligó a salir de la casa.199 A continuación, este secuestrador y otras dos personas lo metieron en el piso trasero de un automóvil tipo “Chevy”; le cubrieron la cabeza con su propio saco y le dieron las “primeras patadas”200. Tras

realizar

un

recorrido

de

unos

veinte

o

veinticinco minutos; el vehículo se detuvo frente a una “tranquera o algo por el estilo” y uno de ellos dijo “ahí te contestan las luces”201. Luego de continuar la marcha, se detuvieron e introdujeron al joven en una construcción techada, donde fue vendado, atado, desprovisto de sus objetos de de valor y documentos202. Luego de tomarle los datos, lo llevaron a una habitación que tenía una puerta de rejas y un piso de baldosas lisas. En dicho lugar, durmió dos días sobre el suelo, desde donde oyó una radio

195

Uno de los hombres portaba un arma larga. Declaración de Gustavo Fabián ARAGO N en la causa nro.. 86 (22), caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ, Gustavo Darío). Fs. 199- 201. 196 Declaración de Gustavo Fabián ARAGO N, loc cit. 197 Declaración de Gustavo Fabián ARAGO N en la causa nro.. 86 (22), caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ, Gustavo Darío). Fs. 199201. 198 Declaración de Gustavo Fabián ARAGO N, loc cit. 199 Declaración de Gustavo Fabián ARAGO N, loc cit. 200 Declaración de Gustavo Fabián ARAGO N, loc cit. 201 Declaración de Gustavo Fabián ARAGO N, loc cit. 202 Declaración de Gustavo Fabián ARAGO N, loc cit.

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Ministerio Público Fiscal de la Nación

y otros ruidos que daban cuenta de la presencia de una vaca en las cercanías del inmueble203. El día 23 por la mañana fue trasladado a otra habitación que, a diferencia de la primera, poseía camas cuchetas y piso de madera. Después de pasar dos días de ayuno le dieron de comer una especie de locro, un pan y agua en un jarro de aluminio204. La víctima transcurrió las jornadas sobre una cama sin colchón, hasta que el 27 o 28 de diciembre fue sometida a una USO O F I CI AL

primera sesión de tortura en la que la hicieron desnudar frente a tres o cuatro personas, para luego atarla a un catre e interrogarla sobre al atentado a la concesionaria Ford. Las respuestas negativas de Gustavo hicieron que los interrogadores le aplicaran la “picana eléctrica”, al tiempo que le advertían “ya vas a hablar”205. La amenaza se cumpliría siete u ocho días después, oportunidad en la que volvieron a torturarlo mientras le hacían preguntas referidas a una supuesta reunión realizada en una casa del barrio Palihue206. Los maltratos sufridos dejaron huellas en el cuerpo de Gustavo, en 1987 aún tenía las marcas de las ataduras en sus muñecas. Estas heridas fueron objeto de la atención de uno de los guardias de “La Escuelita” apodado “Pocho”; que le llevó a un médico para que le hiciera las curaciones pertinentes207.

203

Declaración Declaración 205 Declaración 206 Declaración 207 Declaración 204

de de de de de

Gustavo Gustavo Gustavo Gustavo Gustavo

Fabián Fabián Fabián Fabián Fabián

ARAGO N, loc ARAGO N, loc ARAGO N, loc ARAGO N, loc ARAGO N, loc

cit. cit. cit. cit. cit.

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Gustavo ARAGON

reconoció a algunos de sus

compañeros de la Escuela Industrial en el centro clandestino de detención; entre ellos citó a Gustavo LOPEZ, alias “el gallego”; a MENGATTO; a Gustavo ROTH apodado “el mono”; y al profesor VILLALBA 208. A su vez su presencia en el lugar fue atestiguada por Gustavo Darío LOPEZ, con quien lo “carearon”209, y por Daniel BAMBOZZI210. Los días transcurridos por Gustavo en ese lugar fueron “rutinarios”: limpieza a la mañana; siempre la misma comida papa abundante, guisos-; el ruido de un tren a media mañana; entre otras cosas211. En la memoria de la víctima estos elementos recurrentes se presentaron junto a otros no habituales, entre ellos Gustavo recordó una ducha durante la noche; sollozos de mujeres que provenían de otra habitación; un episodio en el que le sacaron las vendas para que reconociera a BAMBOZZI y rubricara una declaración en una hoja sin membrete ni firmas212. La permanencia de Gustavo ARAGON en el centro clandestino llegó a su fin, cuando “Pocho” le informó que iban a liberarlo y lo subieron a un vehículo213 que recorrió el camino de “La Carrindanga” para luego tomar el Parque de Mayo y las calles Casanova, Cerrito, Rincón, Avenida Pringles. Al llegar a esta última, el auto se

208

Declaración de Gustavo Fabián ARAGO N, loc cit. Declaración de Gustavo Darío LO PEZ en la causa nro.. 86 (22) ca ratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ, Gustavo Darío). Fs. 01/04. 210 Declaración de Néstor Daniel BAMBO ZZI ante la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional de la Capital en el marco de la causa 13/84, agregada en la causa nro.. 86 (22), caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ, Gustavo Darío). Fs.150- 154. 211 Declaración de Gustavo Fabián ARAGO N, loc cit. 212 Declaración de Gustavo Fabián ARAGO N en la causa nro.. 86 (22), caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ, Gustavo Darío). Fs. 199201. 213 Según las palabras de Gustavo Fabián ARAGO N el auto sería un “Gordini o Renault”. Declaración de Gustavo Fabián ARAGO N loc cit. 209

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desvió hacia un camino de tierra y uno de los captores pidió que tiraran al alumno de la ENET del auto porque venía una patrulla214. Tras caminar unos metros, la víctima divisó un patrullero, dos jeep, un camión y una ambulancia. Los miembros del Ejército Argentino que llevaron a cabo el operativo lo palparon y lo subieron a una ambulancia junto con algunos de sus compañeros entre los que pudo recordar a LOPEZ, ROTH y PETERSEN 215. A todos ellos un teniente les dio la misma información que “Pocho” le había suministrado USO O F I CI AL

a Gustavo cuando lo liberó; al día siguiente a las 8 de la mañana estarían en sus casas216. Desde cercanías del cementerio, los jóvenes fueron llevados al Batallón de Comunicaciones 181 217, lugar en el que recibieron un trato distinto al que les dispensaran en el centro clandestino de detención. Las personas que estaban a cargo del lugar les dieron cigarrillos, chocolates, caramelos, jabón y mate cocido. A pesar de las diferencias entre los dos lugares de encierro, algunos elementos se presentaron como recurrentes: “el sabor del pan era el mismo” y para interrogarlos los vendaban y trasladaban a otra habitación218.

214

Declaración de Gustavo Fabián ARAGO N loc cit. Cfr, con la declaración de Gustavo Darío LO PEZ en la causa nro.. 86 (22) caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ, Gustavo Darío). Fs. 01/04; con la declaración de Gustavo RO TH en la causa nro.. 86 (22), caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ. Gustavo Darío). Fs, 196198; y con el testimonio de José María PETERS EN en la causa nro.. 86 (22), ca ratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ, Gustavo Darío). Fs. 174177. 216 Declaración de Gustavo Fabián ARAGO N loc cit. 217 Declaración de José María PETERS EN loc cit. 218 Declaración de Gustavo Fabián ARAGO N en la causa nro.. 86 (22), caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ, Gustavo Darío). Fs. 199210. 215

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En ese lugar no sólo les curaron las heridas, sino que también les proporcionaron “ayuda espiritual”; el padre VARA se encargó de hacerlos rezar y les habló de la familia y la religión219. Finalmente, Gustavo ARAGON fue liberado a fines del mes de enero de 1977, el padre de Gustavo Darío LOPEZ se ocupó de llevarlo hasta su casa220. Calificación legal: Los

hechos

descriptos son

típicos de la figura de privación ilegal de la libertad agravada por el empleo de violencia (artículo 144 bis, inciso 1°, último párrafo, en función del artículo 142, inciso 1°, texto conforme ley 14.616, todos del Código Penal) en concurso real (artículo 55 C.P) con tormentos agravados por ser la víctima perseguida política (artículo 144 ter, según Ley 14.616 C.P.) Procesados:

Deberá

responder

penalmente

en

carácter de coautor mediato Julián Oscar CORRES (art. 45 C.P.).

BAMBOZZI, Néstor Daniel Néstor Daniel BAMBOZZI nació el 14 de noviembre de 1957. En el año 1976 tenía 19 años de edad y había concluido la carrera de Técnico en Automotores en la Escuela Normal de Enseñanza Técnica Nº 1 de la ciudad de Bahía Blanca221. El día 20 de diciembre de ese año fue privado ilegalmente de la libertad en su domicilio de la calle Humberto Primo Nº 575 de esta ciudad. El operativo de secuestro que lo tuvo como protagonista se produjo aproximadamente a las 21:30 horas y fue 219

Declaración de Gustavo Fabián ARAGO N, loc cit. Declaración de Gustavo Fabián ARAGO N loc cit. 221 Declaración de Néstor Daniel BAMBO ZZI ante la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional de la Capital en el marco de la causa 13/84, agregada en 220

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concretado por un grupo de cuatro a siete personas vestidas de civil que estaban armadas con pistolas y metralletas222. Luego de tocar el timbre y que Juan BAMBOZZI abriera la puerta, los secuestradores irrumpieron en la casa tirando un tiro en dirección al techo. Acto seguido, Néstor Daniel BAMBOZZI fue obligado a vestirse, tirado al piso, atado, vendado e introducido en el asiento trasero de un auto.223 La familia de Néstor quedó encerrada en la casa USO O F I CI AL

dado que el grupo que concretó el operativo cerró con llave la puerta al retirarse del lugar224. Mientras tanto, el joven era conducido en dirección al centro clandestino de detención conocido como “La Escuelita” de la ciudad de Bahía Blanca. En ese lugar le tomaron los datos personales y le preguntaron “en que andaba metido”. Al día siguiente, lo trasladaron de habitación exigiéndole que “empiece a cantar”, reclamo al que Néstor BAMBOZZI respondió que no sabía nada.225 Seguidamente, los interrogadores comenzaron a pegarle “trompadas”, lo hicieron desvestirse atándolo a un elástico de la cama y allí le aplicaron la “picana eléctrica” en distintas partes del cuerpo. En el transcurso de la sesión de tortura sus victimarios lo acusaron de ser cabecilla de un asalto a la concesionaria Ford, al tiempo

la causa nro.. 86 (22), caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ, Gustavo Darío). Fs.150- 154. 222 Causa nro.. 128, caratulada “BAMBO ZZI, Néstor Daniel s/ recurso de habeas corpus”. F.1. 223 Declaración de Néstor Daniel BAMBO ZZI ante la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional de la Capital en el marco de la causa 13/84, agregada en la causa nro.. 86 (22), caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ, Gustavo Darío). Fs.150- 154. 224 Declaración de Néstor Daniel BAMBO ZZI, loc cit. 225 Declaración de Néstor Daniel BAMBO ZZI, loc cit.

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que le endilgaban haberse ocupado de adoctrinar a la gente joven que ingresaba al grupo226. Luego de ser torturado cuatro días seguidos Néstor Daniel BAMBOZZI “ya no aguantaba más” y decidió decir que había tenido participación en el atentado227. Los tormentos infringidos por los secuestradores no terminaron allí, la víctima fue torturada durante diecisiete días seguidos por la mañana y la tarde. En una ocasión la hicieron permanecer durante una jornada, colgada de las manos y desnuda, dentro de un pozo con agua, en tanto que en otra oportunidad fue golpeada con una manguera.228 La presencia de Néstor en el centro clandestino de detención fue atestiguada por Gustavo Darío LOPEZ229, Emilio Rubén VILLALBA 230 y Sergio Andrés VOITZUK231. Antes de liberarlo, le sacaron una foto y le hicieron firmar una declaración en la que constaban los datos que había dado para evitar que siguieran castigándolo. Además hicieron lo posible para que aumentara de peso, dado que su estadía en el centro clandestino le había hecho perder 12 kilos.232

226

Declaración de Néstor Daniel BAMBO ZZI ante la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional de la Capital en el marco de la causa 13/84, agregada en la causa nro.. 86 (22), caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ, Gustavo Darío). Fs.150- 154. 227 Declaración de Néstor Daniel BAMBO ZZI, loc cit. 228 Declaración de Néstor Daniel BAMBO ZZI loc cit. 229 Declaración de Gustavo Darío LO PEZ en la causa nro.. 86 (22) ca ratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ, Gustavo Darío). Fs. 01/04. 230 Declaración de Emilio Rubén VILLALBA en la causa nro.. 86 (22), ca ratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ, Gustavo Darío). Fs. 179181. 231 Declaración de Sergio Andrés VO ITZUK en la causa nro.. 86 (11), ca ratulada Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia, VO ITZUK Sergio Andrés. Fs. 3-6. 232 Declaración de Néstor Daniel BAMBO ZZI ante la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional de la Capital en el marco de la causa 13/84, agregada en la causa nro.. 86 (22), caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ, Gustavo Darío). Fs.150- 154.

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Ministerio Público Fiscal de la Nación

Finalmente, el 21 de enero de 1977 fue subido a un vehículo junto con VILLALBA y VOITZUK y luego de hacer un viaje de dos o tres horas fue dejado en la localidad de Ingeniero White233. Años después, Néstor BAMBOZZI declaró ante la Cámara Criminal en lo Federal de la Capital, allí no sólo brindó datos relativos a las torturas recibidas sino también información concerniente al lugar en el que estuvo encerrado. Entre otras cosas pudo recordar que el piso de la construcción era de madera en algunas partes y de USO O F I CI AL

baldosas en otras y había un carro, que servía para acarrear agua, de color verde, con un escudo234. Al mismo tiempo, del testimonio de BAMBOZZI surgieron los apellidos de algunos compañeros de la ENET con los que compartió el cautiverio en “La Escuelita”, entre ellos PETERSEN, VOITZUK, LEBED, ARAGON, MENGATTO y el profesor VILLALBA. 235 Por último, resta aclarar que los hechos reseñados, dieron lugar a la realización de múltiples diligencias por parte de la familia del joven secuestrado. Las presentaciones ante la policía provincial y federal, la guardia del Comando del Quinto Cuerpo de Ejército y el servicio de informaciones de la Base Naval Puerto Belgrano; fueron seguidas por la interposición de un recurso de habeas corpus que arrojó resultado negativo. El juez federal Federico Guillermo MADUEÑO determinó que el mismo era improcedente luego de que la Unidad Penal Nº 4, la Unidad Regional V, la Delegación local de la 233

Declaración de Néstor Daniel BAMBO ZZI loc cit. Declaración de Néstor Daniel BAMBO ZZI ante la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional de la Capital en el marco de la causa 13/84, agregada en la causa nro.. 86 (22), caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ, Gustavo Darío). Fs.150- 154. 235 Declaración de Néstor Daniel BAMBO ZZI, loc cit. 234

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Policía Federal y el Comando del V Cuerpo de Ejército declararan que no poseían antecedentes sobre Néstor Daniel BAMBOZZI236. Calificación legal: Los

hechos

descriptos son

típicos de la figura de privación ilegal de la libertad agravada por el empleo de violencia y prolongarse por más de un mes (artículo 144 bis, inciso 1°, último párrafo, en función del artículo 142, incisos 1° y 5°, texto conforme ley 14.616, todos del Código Penal) en concurso real (artículo 55 C.P) con tormentos agravados por ser la víctima perseguida política (artículo 144 ter, según Ley 14.616 C.P.) Procesados:

Deberá

responder

penalmente

en

carácter de coautor mediato Julián Oscar CORRES (art. 45 C.P.).

CARRIZO, Carlos: Carlos CARRIZO era alumno de la Escuela Normal de Enseñanza Técnica Nº 1 de la ciudad de Bahía Blanca 237. Fue secuestrado a mediados del mes de diciembre de 1976 238 y llevado a “La Escuelita”, centro clandestino de detención en el que fue visto por sus compañeros Gustavo Darío LOPEZ239 y Eduardo Gustavo ROTH.240

236

Causa nro.. 128, caratulada “BAMBO ZZI, Néstor Daniel s/ recurso de habeas corpus”. Fs. 6-12. 237 En el testimonio dado ante la Cámara Federal de Bahía Blanca, Gustavo Darío LO PEZ afirmó que era compañero de CARRIZO en la Escuela Industrial. Declaración de Gustavo Darío LO PEZ en la causa nro.. 86 (22) caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ, Gustavo Darío). Fs. 01/ 04 238 La fecha aproximada del secuestro de Carlos CARRIZO surge de las declaraciones de Gustavo ROTH y de Gustavo Darío LO PEZ. El primero fue secuestrado el 20 de diciembre de 1976 y mientras estuvo en “La Escuelita” estuvo con Carlos CARRIZO , compañero de la Escuela Industrial que, según los guardias, fue detenido porque ROTH lo había nombrado. Declaración de Gustavo ROTH ante la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional de la Capital en el marco de la causa 13/84. Gustavo Darío LO PEZ, por su parte, fue secuestrado el día 20 de diciembre del mismo año y mencionó a Carlos CARRIZO como parte del grupo de detenidos de “La Escuelita” con los que compartió el cautiverio. declaración de Gustavo Darío LO PEZ en la causa nro.. 86 (22) ca ratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ, Gustavo Darío), Fs. 01-04. 239 Declaración de Gustavo Darío LO PEZ en la causa nro.. 86 (22) ca ratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ, Gustavo Darío). Fs. 01-04. 240 Declaración de Gustavo ROTH en la causa nro.. 86 (22), caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ. Gustavo Darío). Fs, 196-198.

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Ministerio Público Fiscal de la Nación

Las condiciones de vida en este lugar implicaban el sometimiento a torturas, interrogatorios y distintos tipos de maltrato. Los secuestrados permanecían durante largo tiempo vendados y esposados durmiendo sobre el piso o camas cuchetas. Un episodio protagonizado por la víctima y ROTH ilustra el tipo de tormentos a los que eran sometidos los cautivos: CARRIZO fue obligado a golpear a su compañero luego de que los guardias le informaran que había sido llevado a “La Escuelita” porque Gustavo ROTH lo había mencionado. 241 USO O F I CI AL

Su permanencia en dicho lugar se extendió hasta mediados de enero de 1977; cuando fue sacado junto con PETERSEN, ROTH242, ARAGON, LOPEZ243 y ZOCCALI244 en tres automóviles que recorrieron distintas calles y se detuvieron en cercanías del cementerio de Bahía Blanca.245 Tras hacer descender a los jóvenes los vehículos se retiraron rápidamente, los alumnos de la ENET fueron recogidos por miembros del Ejército Argentino que los trasladaron al Batallón de Comunicaciones 181.246

241

Declaración de Gustavo ROTH ante la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional de la Capital en el marco de la causa 13/84. 242 Cfr. con la declaración de Gustavo ROTH ante la Cámara Criminal en lo Federal de la Capital, y con el testimonio de la misma persona en la causa nro.. 86 (22), caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ. Gustavo Darío). Fs, 196-198. 243 Declaración de Gustavo Darío LO PEZ en la causa nro.. 86 (22) ca ratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ, Gustavo Darío). Fs. 01/04. 244 Declaración de Renato Salvador ZO CCALI en la causa nro.. 86 (22) , ca ratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ, Gustavo Darío). Fs. 204206. 245 Cfr. con la declaración de Gustavo Darío LO PEZ en la causa nro.. 86 (22) caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ, Gustavo Darío), Fs. 01-04; y con la declaración de Gustavo ROTH en la causa nro.. 86 (22), caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ. Gustavo Darío). Fs, 196198. 246 Declaración de Renato Salvador ZO CCALI en la causa nro.. 86 (22) , ca ratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ, Gustavo Darío). Fs. 204206.

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El 21 de enero de 1977 fue liberado, el padre de Gustavo Darío LOPEZ lo retiró de las instalaciones militares.247 Calificación legal: Los

hechos

descriptos son

típicos de la figura de privación ilegal de la libertad agravada por el empleo de violencia y prolongarse por más de un mes (artículo 144 bis, inciso 1°, último párrafo, en función del artículo 142, incisos 1° y 5°, texto conforme ley 14.616, todos del Código Penal) en concurso real (artículo 55 C.P) con tormentos agravados por ser la víctima perseguida política (artículo 144 ter, según Ley 14.616 C.P.) Procesados:

Deberá

responder

penalmente

en

carácter de coautor mediato Julián Oscar CORRES (art. 45 C.P.).

ROTH, Gustavo Eduardo: En 1976, Gustavo ROTH se encontraba cursando el cuarto año en la Escuela Normal de Enseñanza Técnica Nº 1. El 20 de diciembre de ese año, aproximadamente a las 21:30 horas, estaba cenando junto a sus padres en la casa de calle Salta 777 248, cuando fue secuestrado por un grupo de cuatro a siete personas que irrumpieron violentamente en la vivienda, vestidas de civil, armadas con pistolas y metralletas, y a cara descubierta249. El primer individuo que entró al inmueble era morocho, de pelo corto y medía aproximadamente un metro setenta250. Al ingresar amenazaron a ROTH con un arma y revisaron minuciosamente su cuarto, requisando papeles personales.

247

Declaración de Joaquín LO PEZ en la causa nro.. 86 (22), caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ, Gustavo Darío). F. 212. 248 Declaración de Gustavo ROTH en la causa nro.. 86 (22), caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ. Gustavo Darío). Fs, 196-198. 249 Causa nro.. 137, caratulada “RO TH, Eduardo Gustavo s/recurso de habeas corpus”. F.1.

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Mientras los padres de la familia eran encerrados en un dormitorio; al joven estudiante lo encapucharon y lo introdujeron en un vehículo para realizar un viaje de unos15 minutos junto a tres personas más251. Las características del hecho hicieron que la víctima pensara que se trataba de un asalto, en la medida que “la índole del procedimiento, la vestimenta de las personas que lo efectuaron, el automóvil que utilizaban, señalaban un hecho delictual común”252. Durante el viaje, notó que el conductor tomaba una USO O F I CI AL

pequeña curva, pasaba por algo similar a una alcantarilla o lomo de burro; hacía un cambio de luces y detenía el auto poco después. Al llegar a una “especie de casa o rancho”, de adobe o con un revoque desperfecto, rodeada de eucaliptos253, lo hicieron descender y una vez que estuvo en el interior de la construcción le cambiaron la capucha por un vendaje254. La primera experiencia vivida por el joven dentro del centro clandestino de detención, fue el sometimiento a una sesión de tortura255 que lo hizo desvanecer y delirar por una semana entera256. Luego

de

atarlo

a

una

cama

de

alambre

-

completamente desnudo-, le aplicaron la “picana eléctrica” al tiempo que

250

Declaración de Gustavo ROTH ante la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional de la Capital en el marco de la causa 13/84. 251 El automóvil en el que trasladaron a Gustavo ROTH era un “gordini de color rojo”. Declaración de Gustavo RO TH en la causa nro.. 86 (22), caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ. Gustavo Darío). Fs, 196-198. 252 Declaración de Gustavo ROTH, loc cit. 253 Declaración de Gustavo ROTH, loc cit. 254 Declaración de Gustavo ROTH, loc cit. 255 En la declaración prestada por Gustavo ROTH ante la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional de la Capital en el marco de la causa 13/84 afirmó que las personas que lo secuestraron no eran las mismas que lo interrogaron. 256 De acuerdo a la declaración prestada por Gustavo RO TH, fue Gustavo Darío LO PEZ quien le contó que luego de la sesión de tortura deliró por una semana. Declaración de Gustavo ROTH en la causa nro.. 86 (22), caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ. Gustavo Darío). Fs, 196-198.

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lo indagaban respecto de su presunta participación en dos episodios: el atentado a la firma bahiense “Amado Cattaneo” y las muertes del cabo René PAPINI y un conscripto Bruno ROJAS. Este último acontecimiento tuvo lugar en las calles Urquiza y Casanova de Bahía Blanca, en momentos en que Gustavo ROTH aún no había cumplido los trece años de edad257. Cuando recobró el conocimiento, casi una semana después de ser torturado, se encontró con las manos en la espalda, esposado y acostado boca abajo sobre un piso de cemento alisado258. Durante la detención, tanto Gustavo ROTH, como su compañero de la Escuela de apellido LOPEZ recibieron un trato diferente por parte de uno de los guardias de “La Escuelita”. Según el primero, el hecho de que su padre fuera Suboficial Principal de Infantería de Marina pudo haber sido uno de los motivos por los que el secuestrador decidiera darles chocolates y cigarrillos, o les permitiera salir por un momento al exterior de la vivienda259. En

el

centro

clandestino,

Gustavo

no

sólo

permaneció vendado y esposado durmiendo sobre el piso o en una cama cucheta, sino que también debió hacer sus necesidades fisiológicas en un “tarro de aceite de cinco litros”260. Estas condiciones de vida se sumaron a otros tipos de maltrato. En una oportunidad los guardias le dijeron a Carlos CARRIZO que había sido llevado al centro clandestino de detención porque ROTH lo había nombrado y por ese motivo le exigieron que le

257

Declaración Declaración 259 Declaración 260 Declaración 258

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de de de de

Gustavo Gustavo Gustavo Gustavo

ROTH, loc ROTH, loc ROTH, loc ROTH, loc

cit. cit. cit. cit.


Ministerio Público Fiscal de la Nación

pegara. La situación vivida por ROTH al ser golpeado por un compañero suyo, le resultó absolutamente imposible de comprender.261 La declaración de Gustavo sobre las condiciones generales de vida en “La Escuelita” se complementó con otros testimonios semejantes que, al mismo tiempo, atestiguaron la presencia de la víctima en dicho centro clandestino. En este sentido, puede decirse que al menos cinco compañeros de la escuela industrial lo reconocieron, entre ellos se encuentran Gustavo Darío LOPEZ262; José María USO O F I CI AL

PETERSEN 263;

Sergio VOITZUK264;

Gustavo

Fabián

ARAGON265

y

Guillermo Pedro GALLARDO.266 Su encierro en “La Escuelita” concluyó en enero de 1977, cuando fue subido a un vehículo marca DKW267 y luego de recorrer un trayecto, oyó que el conductor decía “me parece que nos sigue la policía” acelerando la marcha. Seguidamente el auto se detuvo y el joven fue arrojado en cercanías del cementerio local junto con otros alumnos

de la

Escuela Industrial

-LOPEZ,

ZOCCALI,

ARAGON,

261

Declaración de Gustavo ROTH ante la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional de la Capital en el marco de la causa 13/84. 262 Declaración de Gustavo Darío LO PEZ en la causa nro.. 86 (22) ca ratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ, Gustavo Darío). Fs. 01/04 263Declaración de José María PETERS EN en la causa nro.. 86 (22) , ca ratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ, Gustavo Darío). Fs. 174177 264 Declaración de Sergio Andrés VO ITZUK en la causa nro.. 86 (11), ca ratulada Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia, VO ITZUK Sergio Andrés. Fs. 3-6. 265 Declaración de Gustavo Fabián ARAGO N en la causa nro.. 86 (22), caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ, Gustavo Darío). Fs. 199201. 266 Declaración de Guillermo Pedro GALLARDO en la causa nro.. 86 (22), caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ. Gustavo Darío). Fs. 202203 267 Según RO TH en este vehículo también viajaban otras personas privadas ilegalmente de la libertad. Causa nro.. 86 (22), caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ. Gustavo Darío). Fs. 196- 198.

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CARRIZO y PETERSEN 268- que venían en otros automóviles, uno de ellos marca “Fiat 128” 269. A continuación, ROTH escuchó ruidos de sirenas, tiros y la voz de un hombre diciendo “ahí están, ahí hay paquetes”. Los miembros del Ejército Argentino que los recogieron les sacaron las vendas y los interrogaron sobre los motivos por los que estaban allí270. Al responder que eran los alumnos de la ENET Nº 1 que estaban desaparecidos, los militares presentes llamaron a un Teniente y le comunicaron “estos son los muchachos del industrial que estábamos buscando”271. Desde allí, los llevaron a una celda amplia y cómoda del Batallón de Comunicaciones 181. 272 En este nuevo lugar de detención, Gustavo ROTH recibió cigarrillos, zapatillas y caramelos; además fue fotografiado e interrogado por personal de inteligencia que le hizo firmar una declaración en la constaba que no había tenido participación en el atentado que se investigaba y sólo había reconocido haberlo hecho por las torturas que le infringieron273. Cuando los padres lo retiraron, el

268

Cfr. con los siguientes testimonios: 1) Gustavo ROTH ante la Cámara Criminal en lo Federal de la Capital 2) Gustavo RO TH en la causa nro.. 86 (22), caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ. Gustavo Darío). Fs, 196198. 3) Gustavo Darío LO PEZ en la causa nro.. 86 (22) caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ, Gustavo Darío). Fs. 01/04. 4) Renato Salvador ZO CCALI en la causa nro.. 86 (22), caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ, Gustavo Darío). Fs. 204-206. 5) José María PETERSEN en la causa nro.. 86 (22), ca ratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ, Gustavo Darío). Fs. 174-177. 269 Gustavo ROTH reconoció las marcas de los vehículos en los que viajaron por el ruido característico de los motores del “DKW” y del “Fiat 128”. Declaración de Gustavo ROTH en la causa nro.. 86 (22), caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ. Gustavo Darío). Fs, 196- 198. 270 Declaración de Gustavo ROTH ante la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional de la Capital en el marco de la causa 13/84. 271 Declaración de Gustavo ROTH ante la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional de la Capital en el marco de la causa 13/84. 272 Declaración de José María PETERSEN en la causa nro.. 86 (22), caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ, Gustavo Darío). Fs. 174177. 273 Declaración de Gustavo ROTH en la causa nro.. 86 (22), caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ. Gustavo Darío). Fs, 196-198.

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joven pesaba alrededor de 10 kilos menos que en el momento de su secuestro274. Un mes después de haber sido puesto en libertad, encontró los papeles personales de los que había sido desposeído en un paquete que fue dejado en la rueda trasera de un automóvil que estaba estacionado en la puerta de su casa275. Mientras estuvo detenido, su padre no sólo presentó un recurso de habeas corpus276, sino que también fue a ver al USO O F I CI AL

“Comandante o el segundo Comandante de Infantería de Marina” con el que tenía una relación de amistad por haber prestado servicios bajo sus órdenes277. El militar que recibió a Evaldo ROTH le dijo que no podía hacer nada por él278. Asimismo, junto con otros padres de estudiantes de la ENET que habían sido secuestrados, envió telegramas a VIDELA, a Monseñor Pio LAGHI y a Monseñor SHOUTON279. Los medios de comunicación de Bahía Blanca no publicaron la noticia de la desaparición de los jóvenes, a pesar de que

274

Declaración de Gustavo ROTH ante la Declaración de Gustavo ROTH Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional de la Capital en el marco de la causa 13/84. 275 Declaración de Gustavo ROTH loc cit. 276 El juez federal Guillermo Federico MADUEÑO declaró improcedente el recurso de habeas corpus presentado por Evaldo ROTH; luego de que la Unidad Penal NRO .. 4, la Unidad Regional V, la Delegación local de la Policía Federal y el Comando V Cuerpo de Ejército informaran no registrar antecedentes de detención de Gustavo RO TH. Véase causa nro.. 137, caratulada “RO TH, Eduardo Gustavo s/recurso de habeas corpus”. Fs. 6-12. 277 Declaración de Gustavo ROTH ante la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional de la Capital en el marco de la causa 13/84. 278 Declaración de Gustavo ROTH loc cit. 279 Declaración de Gustavo ROTH loc cit.

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las familias afectadas concurrieron a las emisoras LU 2, LU 3 y al Canal 9280. Calificación legal: Los

hechos

descriptos son

típicos de la figura de privación ilegal de la libertad agravada por el empleo de violencia y prolongarse por más de un mes (artículo 144 bis, inciso 1°, último párrafo, en función del artículo 142, incisos 1° y 5°, texto conforme ley 14.616, todos del Código Penal) en concurso real (artículo 55 C.P) con tormentos agravados por ser la víctima perseguida política (artículo 144 ter, según Ley 14.616 C.P.) Procesados: En calidad de coautor mediato deberá responder Julián Oscar CORRES (art. 45 C.P.).

VILLALBA, Emilio Rubén: Emilio Rúben VILLALBA nació el 14 de abril de 1934 y

tenía

unas

militancia

política

se

hallaba

ligada

al

Partido

Comunista281. Desde el año 1970 estaba a cargo de impartir la materia “Física y Electrotecnia” en la Escuela Normal de Enseñanza Técnica Nº1, ubicada en calle Azara 1250 de esta ciudad282. Entre el 26 y el 27 de diciembre de 1976, en momentos en que se encontraba

junto

a su esposa

y siendo

aproximadamente a las 22.30 horas; irrumpieron en su domicilio de

280

Declaración de Gustavo ROTH ante la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional de la Capital en el marco de la causa 13/84. 281 Declaración de Emilio Rubén VILLALBA en la causa nro.. 86 (23), ca ratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (VILLALBA, Emilio Rubén). F. 1-2. 282 Declaración de Emilio Rubén VILLALBA en la causa nro.. 86 (22), ca ratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ, Gustavo Darío). Fs. 179181.

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Lucero 2168 –Barrio Rosendo LOPEZ- tres personas de civil armadas, que se dieron a conocer como policías283. Una vez que fue identificado y admitió ser profesor de la E.N.E.T. su esposa fue encerrada en el baño de la casa, al tiempo que a él le vendaban los ojos, para luego sustraerle los documentos de identidad e introducirlo en un vehículo. A continuación, la víctima y sus captores hicieron un viaje de unos 20 minutos, hasta que el automóvil giró en dirección a USO O F I CI AL

la izquierda para tomar un camino de tierra.284 Tras recorrer un breve trayecto, VILLALBA fue descendido del vehículo y entregado por sus secuestradores a la persona que estaba a cargo del lugar de detención, mientras aclaraban “acá está el profesor”.285 Luego de que el automóvil se alejara del lugar, lo despojaron del anillo de casamiento y de su cinturón; dos personas lo tomaron de los brazos y lo introdujeron en un recinto cerrado donde fue atado con sogas para que mantuviera sus miembros superiores hacia atrás. En esas condiciones, permaneció hasta el 2 de enero de 1977.286 Ese día, fue llevado a una sala contigua a la que se encontraba con el objetivo de someterlo a una sesión de tortura. En dicho lugar, lo desnudaron, lo ataron a una cama de hierro y mojaron su cuerpo para poder aplicarle electricidad con la “picana eléctrica” mientras le hacían preguntas. El interrogatorio versó sobre información

283

Declaración Declaración 285 Declaración 286 Declaración 284

de de de de

Emilio Emilio Emilio Emilio

Rubén Rubén Rubén Rubén

VILLALBA, loc VILLALBA, loc VILLALBA, loc VILLALBA, loc

cit. cit. cit. cit.

103


relativa a las células que componían la juventud peronista y la organización montoneros.287 Esta sesión de tortura fue seguida por otros dos eventos similares; entre ambos tuvo lugar un episodio en el que lo enfrentaron con una persona que, según los interrogadores, se llamaba BAMBOZZI288. Este alumno de la E.N.E.T, se encargó de pedirle a su profesor que admitiera pertenecer a la “célula montonera y diera los nombre de sus componentes”289. En otra oportunidad, Emilio VILLALBA fue llevado a una habitación en la que le sacaron las vendas y le exhibieron fotografías para que identifique viviendas en las que podría haber armas, siendo luego trasladado para hacer un reconocimiento ocular de la casa que al azar había señalado para no ser sometido a sesiones de torturas290. Otro día le permitieron bañarse, afeitarse y luego de tomarle una fotografía, le hicieron firmar una declaración en la que constaba que sus ideas eran de izquierda pero que nunca había pertenecido a ninguna organización terrorista291. VILLALBA relató dos momentos en los que pudo bañarse, en la segunda oportunidad vio que la persona que lo custodiaba estaba encapuchada y usaba una musculosa calada “similar a la que usa la marina o el ejército”292. A las situaciones descriptas se sumó un evento en el que los guardias advirtieron que el profesor de la E.N.E.T. se había

287

Declaración de Emilio Rubén VILLALBA, loc cit. Néstor Daniel BAMBO ZZI en su testimonial confirmó la presencia de Emilio VILLALBA en “La Escuelita”. Declaración de Néstor Daniel BAMBO ZZI ante la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional de la Capital en el marco de la causa 13/84, agregada en la causa nro.. 86 (22), caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ, Gustavo Darío). Fs.150- 154. 289 Declaración de Emilio Rubén VILLALBA, loc cit. 290 Declaración de Emilio Rubén VILLALBA, loc cit. 291 Declaración de Emilio Rubén VILLALBA, loc cit. 292 Declaración de Emilio Rubén VILLALBA, loc cit. 288

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corrido la venda de sus ojos. Esta acción le trajo aparejado un duro castigo que incluyó la utilización de la “picana eléctrica” y el sometimiento a permanecer colgado de pies y manos de una viga, posición en la que perdió el conocimiento.293 Al sacarse la venda, Emilio VILLALBA logró ver que se encontraba encerrado en un lugar amplio, con piso de madera y zócalos sobresalientes, donde además había un cartel que decía “Despacio Escuela”294. USO O F I CI AL

Estas referencias se sumaron a otros datos que la víctima pudo dar respecto de su lugar de encierro: periódicamente se oía el ruido del paso del tren, autos que transitaban cerca y -en forma diaria- el sonido de un avión; el edificio tenía una letrina exterior; la comida era transportada desde otro lugar; los interrogadores no estaban de forma permanente en el centro clandestino; habría un enfermero realizando curaciones; y se escuchaban murmullos, gritos, algo de música y una radio295. La presencia de Emilio Rubén VILLALBA en este lugar fue confirmada por sus alumnos de la Escuela Industrial. Entre los jóvenes que vieron u oyeron al profesor cabe citar a Néstor Daniel BAMBOZZI296; Gustavo Darío LOPEZ297; José María PETERSEN298;

293

Declaración de Emilio Rubén VILLALBA en la causa nro.. 86 (22), ca ratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ, Gustavo Darío). Fs. 179181. 294 A los datos citados, Emilio Rubén VILLALBA agregó la siguiente frase “cree que también había un equipo de radio”. Declaración de Emilio Rubén VILLALBA en la causa nro.. 86 (22), ca ratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ, Gustavo Darío). Fs. 179-181. 295 Declaración de Emilio Rubén VILLALBA, loc cit. 296 Declaración de Néstor Daniel BAMBO ZZI ante la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional de la Capital en el marco de la causa 13/84, agregada en la causa nro.. 86 (22), caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ, Gustavo Darío). Fs.150- 154

105


Guillermo Pedro GALLARDO299; Gustavo Fabián ARAGON300, Gustavo ROTH.301 Junto a ellos se presentó un testigo privilegiado del cautiverio, Sergio Andrés VOITZUK302 dio detalles de los maltratos sufridos por el profesor: “…lo castigaron muy duramente le propinaron varias palizas con mangueras de goma, lo picaneaban hasta por diversión prácticamente porque también había negado todo, y lo llevaban en los momentos de ocio, si se podría decir así, para divertirse un rato con él, y en retiradas ocasiones fue torturado este hombre…”303. Finalmente, VILLALBA recibió la información de que sería liberado, al tiempo que se le advirtió que no debía hacer comentarios sobre lo ocurrido. Así, el 21 de enero de 1977 fue introducido -siempre vendado- en la caja de un camión con otras personas304. Tras realizar un viaje de aproximadamente media hora fue obligado a descender, pidiéndole que contara hasta 100 antes

297

Declaración de Gustavo Darío LO PEZ en la causa nro.. 86 (22) ca ratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ, Gustavo Darío). Fs. 01/04 298 José María PETERS EN aclaró que pudo advertir la presencia del profesor VILLALBA desde el día 31 de diciembre de 1976. Declaración de José María PETERS EN en la causa nro.. 86 (22), ca ratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ, Gustavo Darío). Fs. 174-177. 299 Declaración de Guillermo Pedro GALLARDO en la causa nro.. 86 (22) caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ, Gustavo Darío). Fs. 202203. 300 Declaración de Gustavo Fabián ARAGO N en la causa nro.. 86 (22), caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ, Gustavo Darío). Fs. 199210. 301 Declaración de Gustavo ROTH en la causa nro.. 86 (22), caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ. Gustavo Darío). Fs, 196-198. 302 Declaración de Sergio Andrés VO ITZUK ante la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional de la Capital en el marco de la causa 13/84, agregada en la causa nro.. 86 (22), caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos (LO PEZ, Gustavo Darío). Fs. 284-295. 303 Declaración de Sergio Andrés VO ITZUK loc cit. 304 Declaración de Emilio Rubén VILLALBA en la causa nro.. 86 (22), ca ratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ, Gustavo Darío). Fs. 179181

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de quitarse la venda. Al alejarse el camión, descubrió sus ojos y pudo comprobar que se encontraba en el partido de Tornquist.305 Fue recogido por un ex alumno suyo, de apellido OJEDA, que lo llevó hasta la entrada de la ciudad.306 En abril de 1977 fue citado a la Comisaría cuarta de esta ciudad para que explique cómo había regresado a su domicilio luego de haber sido considerado desaparecido.307 Luego de consultar a facultativos, estos pudieron USO O F I CI AL

constatar la existencia de lesiones en un oído y fisuras en tres costillas, producto de los castigos sufridos durante el cautiverio descripto308. Los tormentos soportados le dejaron marcas visibles, aún una decena de años después.309 Por último, cabe decir que el secuestro y la prolongada ausencia de Emilio dieron lugar a la realización de distintas diligencias por parte de su esposa. Luego de presentarse “ante todos los organismos y fuerzas de seguridad”, interpuso un recurso de habeas corpus que fue rechazado por el juez Guillermo Federico MADUEÑO luego de recibir respuestas negativas de la Unidad Regional V, de la Policía Federal, del

305

Declaración de Emilio Rubén VILLALBA, loc cit. Declaración de Emilio Rubén VILLALBA en la causa nro.. 86 (22), ca ratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ, Gustavo Darío). Fs. 179181 307 Declaración de Emilio Rubén VILLALBA, loc cit. 308 El profesor VILLALBA fue atendido por el Dr. Moreno y el Dr. Coll. Declaración de Emilio Rubén VILLALBA en la causa nro.. 86 (22), caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ, Gustavo Darío). Fs. 179-181. 309 Las ligadu ras le dejaron marcas en las muñecas que podían verse cuando dio su testimonio en 1987. Declaración de Emilio Rubén VILLALBA en la causa nro.. 86 (22), caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ, Gustavo Darío). Fs. 179-181. 306

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V Cuerpo de Ejército y de la Base Naval Puerto Belgrano.310 La contestación dada por Jorge Alberto BURLANDO, negando que el Vto Cuerpo de Ejército tuviera antecedentes de la detención de VILLALBA, fue realizada en momentos en que éste permanecía encerrado en el centro clandestino de detención que funcionó en dependencias de ese Comando durante la última dictadura militar. Calificación legal: Los

hechos

descriptos son

típicos de la figura de privación ilegal de la libertad agravada por el empleo de violencia (artículo 144 bis, inciso 1°, último párrafo, en función del artículo 142, inciso 1°, texto conforme ley 14.616, todos del Código Penal) en concurso real (artículo 55 C.P) con tormentos agravados por ser la víctima perseguida política (artículo 144 ter, según Ley 14.616 C.P.). Procesados: En calidad de coautor mediato deberá responder penalmente Julián Oscar CORRES (art. 45 C.P.).

MENGATTO, Ricardo: Ricardo MENGATTO nació el 8 de julio de 1959. Al momento de ocurrir los hechos que se describen, había culminado el cursado del quinto año en la Escuela Normal de Enseñanza Técnica Nº 1 “Ingeniero César Cipolletti”, de Bahía Blanca.311 El 21 de diciembre de 1976 a la 1:30 hora, irrumpieron en su domicilio de Ingeniero Luiggi nro. 650 de esta ciudad

310

Causa nro.. 140, caratulada “Villalba Emilio Rubén s/recurso de habeas corpus interpuesto por María Ester Trisi de Villalba”. 311 Declaración de Ricardo MENGATTO en la causa nro.. 86 (22), ca ratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ, Gustavo Darío). Fs.185187.

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varias personas vestidas de civil, con anteojos negros y fuertemente armadas, que se identificaron como pertenecientes a la Policía.312 Al ingresar el grupo a la vivienda, todos los integrantes

de

la familia

MENGATTO

fueron encañonados.

Tras

identificar a Ricardo como alumno de la ENET Nº 1, los recién llegados registraron el lugar, para luego encapuchar al joven con una funda de almohada e introducirlo en el piso de la parte trasera de un automóvil313. USO O F I CI AL

El corte del cable telefónico sumado a la sustracción de la llave tras cerrar la puerta, hicieron que su familia se quedara encerrada e incomunicada en el interior de la casa. Al marcharse, los secuestradores les exigieron que no informaran el episodio a la policía314. A pesar de la advertencia, unos días después – exactamente el 29 de diciembre- el padre de la víctima presentó un recurso de habeas corpus. La interposición del mismo no arrojó resultado positivo, tanto la Unidad Penal Nº 4, como la Delegación local de la Policía Federal, el Comando Quinto Cuerpo de Ejército y la Unidad Regional Nº 5, negaron la presencia de Ricardo MENGATTO en sus respectivas dependencias315. En

realidad,

mientras

sus

padres

hacían

averiguaciones, el joven había sido llevado y se encontraba detenido ilegalmente en “La Escuelita” de Bahía Blanca. Cuando el automóvil en

312

Declaración de Ricardo MENGATTO , loc cit. Declaración de Ricardo MENGATTO , loc cit. 314 Declaración de Ricardo MENGATTO , loc cit. 315 Causa nro.. 135, caratulada “MENGATTO , Ricardo s/recurso de habeas corpus. Fs. 6-9. 313

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el que fue concretado el secuestro inició la marcha en dirección a ese centro clandestino, Ricardo empezó a ser interrogado sobre sus compañeros de escuela316. Después de efectuar un recorrido por un lapso aproximado de 15 a 20 minutos, transitar sobre pavimento de hormigón con juntas y cruzar sobre una superficie semejante a las vías de tren, el automóvil se detuvo y el joven secuestrado fue descendido e introducido en un ámbito cerrado, en el que cambiaron la capucha por vendas. Allí le tomaron sus datos personales y a otras tres o cuatro personas les retiraron algunos objetos como anillos o relojes. Los encargados de recabar información de los detenidos eran tres o cuatro individuos317. A continuación, MENGATTO fue arrojado sobre el piso calcáreo de un hall central al que convergían otras habitaciones, siendo obligado a dormir en esas condiciones durante 13 o 14 días. En ese lugar permaneció vendado, con sus manos atadas hacia atrás – excepto para comer-, sin poder hablar y haciendo sus necesidades en una lata que los guardias le acercaban o en un baño exterior de la vivienda318. Luego de permanecer en esa situación, fue sacado del lugar en el que se encontraba; tras trasponer una reja de hierro y ser obligado a recorrer un corto trecho a la intemperie, fue introducido en el interior de un cuarto de menores dimensiones. En dicha habitación fue interrogado por una persona de voz grave que le hizo preguntas relativas

316

Declaración de Ricardo MENGATTO en la causa nro.. 86 (22), ca ratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ, Gustavo Darío). Fs.185187. 317 Declaración de Ricardo MENGATTO , loc cit. 318 Declaración de Ricardo MENGATTO , loc cit.

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a su presunta participación en un atentado a la concesionaria Ford de Bahía Blanca 319. En el recinto, el interrogador estaba acompañado por otras personas y una vez que MENGATTO negó haber intervenido en el ataque a la empresa local comenzó a recibir “golpes por todos lados, cabeza y cuerpo”320. Posteriormente, fue trasladado a una habitación en la que había otras personas cautivas, en este nuevo espacio de USO O F I CI AL

detención el piso era de madera y había camas cuchetas321. Allí, Ricardo MENGATTO pudo hablar un momento con VOITZUK322 pero un guardia los sorprendió, provocando una nueva sesión de tortura en la que se le aplicó electricidad mientras le formulaban preguntas323. A los

dos o tres

días

de este episodio, fue

interrogado en una galería semicubierta, al tiempo que a su lado escribían a máquina, tomando nota de lo que declaraba. Luego lo condujeron a un cuarto pequeño para que, en soledad, lea la declaración y la firme324. Nueve o diez días después, un guardia apodado “Ronco” le dijo “quédate tranquilo, que hoy te largan”. Efectivamente,

319

Declaración de Ricardo MENGATTO , loc cit. Declaración de Ricardo MENGATTO , loc cit. 321 Declaración de Ricardo MENGATTO , loc cit.. 322 Sergio Andrés VO ITZUK reconoció haber compartido el cautiverio con Ricardo MENGATTO . Declaración de Sergio Andrés VO ITZUK en la causa nro.. 86 (11), caratulada Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia, VO ITZUK Sergio Andrés. Fs. 3-6. 323 Declaración de Ricardo MENGATTO en la causa nro.. 86 (22), ca ratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ, Gustavo Darío). Fs.185187. 324MENGATTO le pidió al interrogador “de voz grave” que le diera una copia de la declaración, pero este no se la dio y le respondió “quédate tranquilo, pibe, que vos de acá salís por la puerta grande”. Declaración de Ricardo MENGATTO en la causa nro.. 86 (22), caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ, Gustavo Darío). Fs.185-187. 320

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esa noche fue llevado en la caja de una camioneta diesel a la intersección de las calles Inglaterra y Castelli. El viaje desde el centro clandestino

de

detención

hasta

el

lugar

de

liberación

duró

aproximadamente media hora y el período en el que permaneció en cautiverio hizo que Ricardo regresara a su casa con ocho kilos menos325. Mientras permaneció encerrado en “La Escuelita”, MENGATTO fue visto por Gustavo Darío LOPEZ326; Gustavo Fabián ARAGON327,

Sergio

VOITZUK328,

Néstor

Daniel

BAMBOZZI329

y

Guillermo Pedro GALLARDO330. A su vez, él pudo reconocer a su compañero VOITZUK331. Además de identificar a algunas personas con las que compartió el cautiverio, MENGATTO dio referencias sobre las características de “La Escuelita”, la comida era “tipo guisos, locro, sopas, pan” y en una oportunidad les dieron carne asada muy salada332; los recipientes utilizados para servir el alimento eran los clásicos cilindros de campaña y era transportados hasta el CCD en un vehículo que sonaba como una camioneta; se oía un tren a la tardecita y ruido de 325

Declaración de Ricardo MENGATTO en la causa nro.. 86 (22), ca ratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ, Gustavo Darío). Fs.185187. 326 Declaración de Gustavo Darío LO PEZ en la causa nro.. 86 (22) ca ratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ, Gustavo Darío). Fs. 01/04. 327 Declaración de Gustavo Fabián ARAGO N en la causa nro.. 86 (22), caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ, Gustavo Darío). Fs. 199201. 328 . Declaración de Sergio Andrés VO ITZUK en la causa nro.. 86 (11), caratulada Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia, VO ITZUK Sergio Andrés. Fs. 3-6. 329 Declaración de Néstor Daniel BAMBO ZZI ante la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional de la Capital en el marco de la causa 13/84, agregada en la causa nro.. 86 (22), caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ, Gustavo Darío). Fs.150- 154. 330 Declaración de Guillermo Pedro GALLARDO en la causa nro.. 86 (22), caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ. Gustavo Darío). Fs. 202203 331 Declaración de Ricardo MENGATTO en la causa nro.. 86 (22), ca ratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ, Gustavo Darío). Fs.185187. 332 Según MENGATTO el día en el que comieron carne asada coincidió con Navidad o Año Nuevo. En la misma jornada oyó ruidos que permitían suponer que en el exterior de la vivienda estaban hachando leña. Declaración de Ricardo MENGATTO en la causa

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perdices. Además, la víctima recordó que vio que un guardia de “La Escuelita” tenía puestas las zapatillas nuevas que llevaba consigo cuando lo secuestraron; en una oportunidad se bañó y afeitó para luego ser fotografiado; escuchó que un guardia hablaba con una voz femenina y en distintos momento oyó gritos de dolor333. En 1978, Ricardo tuvo que volver al lugar en el que estuvo privado de su libertad. Durante el servicio militar obligatorio debió concurrir en comisión al Comando para hacer tareas de dibujo USO O F I CI AL

como Maestro Mayor de Obras. Antes de ser incorporado para prestar servicios en el Distrito Militar Bahía Blanca había sido citado por un Sargento Ayudante Coronel que le dijo “usted no puede estar acá. Usted ha sido montonero”334. Calificación legal: Los

hechos

descriptos son

típicos de la figura de privación ilegal de la libertad agravada por el empleo de violencia (artículo 144 bis, inciso 1°, último párrafo, en función del artículo 142, inciso 1°, texto conforme ley 14.616, todos del Código Penal) en concurso real (artículo 55 C.P) con tormentos agravados por ser la víctima perseguida política (artículo 144 ter, según Ley 14.616 C.P.) Procesados: En calidad de coautor mediato deberá responder penalmente Julián Oscar CORRES (art. 45 C.P.).

IGLESIAS, Guillermo Oscar:

nro.. 86 (22), ca ratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ, Gustavo Darío). Fs.185-187. 333 Declaración de Ricardo MENGATTO , loc cit. 334 Declaración de Ricardo MENGATTO , loc cit.

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En el año 1976, Guillermo Oscar IGLESIAS tenía 18 años y era alumno de la Escuela Normal de Enseñanza Técnica Nº 1 de la ciudad de Bahía Blanca. El 27 de diciembre de ese año, a las 0:45 horas se presentaron seis o siete personas armadas en su domicilio de Patricios 235 de esta ciudad335. El

individuo

que

aparentemente

conducía

el

operativo informó que eran policías -sin exhibir ninguna credencial, ni orden de allanamiento-336; y al no encontrar al joven en la casa, dos miembros del grupo lo esperaron en la puerta de acceso del inmueble.337 Una vez que Guillermo Oscar IGLESIAS llegó a su hogar fue conducido en un automóvil, vendado y maniatado338, al centro clandestino de detención “La Escuelita”, ubicado dentro del predio del V Cuerpo de Ejército. Allí fue interrogado sobre los integrantes de su grupo familiar, siendo más tarde desnudado, atado a un catre por las manos y los pies y sometido a sesiones de tortura mediante aplicación de descargas eléctricas, al tiempo que era nuevamente interrogado339. Las preguntas que le hacían los secuestradores no podían ser contestadas por la víctima en virtud de que tenía un desconocimiento completo respecto de los temas sobre los que versaba el interrogatorio340. Durante su cautiverio sufrió otras sesiones de torturas similares. Fue liberado en las últimas horas de la tarde del 29

335

Causa nro.. 131, caratulada “IGLESIAS y Giacinti, Guillermo O scar s/recurso de habeas corpus. F.1. 336 Causa nro.. 131, caratulada “IGLESIAS y Giacinti, Guillermo O scar s/recurso de habeas corpus. F.1. 337 Declaración de Guillermo O scar IGL ESIAS en la causa nro.. 86 (22), ca ratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ, Gustavo Darío)”, Fs. 194/195. 338 Declaración de Guillermo O scar IGL ESIAS, loc cit. 339 Declaración de Guillermo O scar IGL ESIAS, loc cit. 340 Declaración de Guillermo O scar IGL ESIAS, loc cit.

114


Ministerio Público Fiscal de la Nación

de diciembre de 1976 cuando lo condujeron en un vehículo hasta la calle Blandengues al 300, aproximadamente a dos cuadras de su domicilio341. Una vez que bajó del automóvil, se sacó las vendas que cubrían sus ojos y retornó a su hogar.342 Mientras

Guillermo

Oscar

IGLESIAS

estuvo

desaparecido, su padre realizó acciones judiciales con el objetivo de conocer su paradero. La presentación de un recurso de habeas corpus el día 28 de diciembre de 1976 obtuvo respuestas negativas de la Unidad USO O F I CI AL

Regional V, la Delegación local de la Policía Federal, la Unidad Penal Nº 4 y el Comando Quinto Cuerpo de Ejército343. Calificación legal: Los

hechos

descriptos son

típicos de la figura de privación ilegal de la libertad agravada por el empleo de violencia (artículo 144 bis, inciso 1°, último párrafo, en función del artículo 142, inciso 1°, texto conforme ley 14.616, todos del Código Penal) en concurso real (artículo 55 C.P) con tormentos agravados por ser la víctima perseguida política (artículo 144 ter, según Ley 14.616 C.P.) Procesados: En calidad de coautor mediato deberá responder penalmente Julián Oscar CORRES (art. 45 C.P.).

VOITZUK, Sergio Andrés: En el año inaugural de la última dictadura militar, Sergio Andrés VOITZUK había terminado de cursar el sexto ciclo en la

341

Declaración de Guillermo O scar IGL ESIAS, loc cit. Declaración de Guillermo O scar IGL ESIAS, loc cit. 343 Causa nro.. 131, caratulada “IGLESIAS y Giacinti, Guillermo O scar s/recurso de habeas corpus. F 7-10 y 12-15. 342

115


Escuela Normal de Enseñanza Técnica Nº 1, y se hallaba elaborando la tesis final de su carrera.344 En las primeras horas del 21 de diciembre de 1976 se encontraba en su domicilio de la calle Santiago del Estero 561 345, cuando se hizo presente un grupo de cinco personas vestidas de civil y armadas con metralletas, que alegaron pertenecer a la Policía de la Provincia de Buenos Aires y actuar en cumplimiento de órdenes emitidas en la ciudad de La Plata346. Tras encañonar a sus padres y exigirle su documento de identidad, lo vendaron y subieron a un automóvil, cubriéndolo con una manta.347 Luego

de

realizar

un

recorrido

de,

aproximadamente, 15 minutos; descendió del vehículo y fue embestido por un grupo de perros de gran porte. El siguiente paso dado por sus captores fue obligarlo a ingresar a una casilla de chapa aledaña a la “La Escuelita”, donde lo esperaban con una cama elástica preparada para aplicarle la “picana eléctrica” y bañarlo con agua helada.348 Al finalizar el interrogatorio, Sergio se encontraba en estado de delirio, pero a pesar de ello, uno de los guardias le puso un arma en la cabeza para que hablara. La víctima sólo respondió que no tenía nada para decir y fue llevada a una habitación más amplia en la que había muchas personas.349

344

Declaración de Sergio Andrés VO ITZUK en la causa nro.. 86 (11), ca ratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia, VO ITZUK Sergio Andrés”. Fs. 3-6. 345 Causa nro.. 138, caratulada Sergio Andrés VO ITZUK s/ solicita recurso de habeas corpus. F. 1. 346 Declaración de Sergio Andrés VO ITZUK en la causa nro.. 86 (11), ca ratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia, VO ITZUK Sergio Andrés”. Fs. 3-6. 347 Declaración de Sergio Andrés VO ITZUK, loc cit. 348 Declaración de Sergio Andrés VO ITZUK ante la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional de la Capital en el marco de la causa 13/84, agregada en la causa nro.. 86 (22), caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos (LO PEZ, Gustavo Darío). Fs. 284-295. 349 La víctima percibió que había otras personas en el lugar porque frecuentemente “se oía pedir ir al baño para orinar (…) o agua, y de a ratos en forma de susurro hablaban entre ellos”. Declaración de Sergio Andrés VO ITZUK en la causa nro.. 86 (11),

116


Ministerio Público Fiscal de la Nación

Seis o siete días después de haber ingresado al centro clandestino de detención, lo introdujeron en una “caldera casi llena de agua” y lo hicieron permanecer colgado durante una noche y parte del día siguiente350. Posteriormente, fue sometido a un “careo” con sus compañeros

BAMBOZZI y LOPEZ, en esta oportunidad las

preguntas del interrogador versaron sobre una casa del barrio Palihue en la que habría armas.351 Otro episodio

relatado

por la

víctima

fue

un

USO O F I CI AL

interrogatorio llevado a cabo por el guardia apodado “padre”, mientras el joven respondía las preguntas se oía una máquina de escribir y al finalizar la declaración le levantaron levemente la venda de los ojos para que pudiera firmarla.352 En

el

centro

clandestino

de

detención

Sergio

transcurrió aproximadamente un mes, período de tiempo en el que pudo advertir cierta rutina. A la mañana, los detenidos eran obligados a permanecer apoyados en las paredes de la habitación mientras limpiaban el piso de cemento con baldazos de agua. Luego, cada secuestrado volvía al lugar que le correspondía, en algunos casos se trataba de una cama de metal, en otros de una cama cucheta o simplemente del piso. Ya sobre el mediodía, quince minutos antes del almuerzo un vehículo salía del lugar y a su regreso “traía la comida”,

caratulada Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia, VO ITZUK Sergio Andrés. Fs. 3-6. 350 Periódicamente, los guardias se acercaban a insultarlo y a arrojarle agua con una manguera. Declaración de Sergio Andrés VO ITZUK ante la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional de la Capital en el marco de la causa 13/84, agregada en la causa nro.. 86 (22), caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos (LO PEZ, Gustavo Darío). Fs. 284-295. 351 Declaración de Sergio Andrés VO ITZUK en la causa nro.. 86 (11), ca ratulada Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia, VO ITZUK Sergio Andrés. Fs. 3-6. 352 Declaración de Sergio Andrés VO ITZUK loc cit.

117


alimento consistente en un típico “rancho de regimiento”353. En la tarde, se realizaban los interrogatorios en una habitación a la que las víctimas llegaban trasponiendo un amplio recinto común y atravesando un lugar abierto o patio. Finalmente, por la noche, se oía el motor del vehículo y quince minutos después los cautivos cenaban.354 Además, durante las horas nocturnas se efectuaban los “traslados” de detenidos y, en dos oportunidades, se sucedieron simulacros de fusilamientos.355 La rutina descripta se completaba con el trato “bestial” que la mayoría de los guardias dispensaban a los cautivos. Las prohibiciones impuestas eran múltiples, no podían hablar; ni realizar movimientos; y les molestaba que pidieran agua o que los llevaran al baño. Las represalias en estas situaciones, también eran disímiles e incluían desde bastonazos de goma hasta palizas que duraban minutos.356 En el transcurso de los días, Sergio pudo advertir que se encontraba en un inmueble de tres habitaciones, ubicado en un lugar descampado al que llegaban sonidos de algunos automóviles, de un tren en forma diaria y de una banda militar en ocasiones357. Estos elementos sumados al recorrido del vehiculo que lo había llevado hasta allí; le permitieron arribar a la conclusión de que se trataba de un predio

del

Vto.

Cuerpo

de

Ejército

aledaño

al

camino

de

la

“Carrindanga”.358

353

Según Sergio VO ITZUK, los guardias decían que la comida era realizada en el casino. Declaración de Sergio Andrés VO ITZUK loc cit. 354 Declaración de Sergio Andrés VO ITZUK loc cit. 355 Declaración de Sergio Andrés VO ITZUK, loc cit. 356 Declaración de Sergio Andrés VO ITZUK loc cit. 357 Declaración de Sergio Andrés VO ITZUK loc cit. 358 Declaración de Sergio Andrés VO ITZUK ante la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional de la Capital en el marco de la causa 13/84, agregada en la causa nro.. 86 (22), caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos (LO PEZ, Gustavo Darío). Fs. 284-295.

118


Ministerio Público Fiscal de la Nación

Los guardias del lugar se alojaban en un recinto separado, que disponía de un televisor. Entre ellos, se nombraban utilizando los apodos “El Padre, “El Perro”, “El Abuelo”, “El Changuí”, “El Zorzal”359. Mientras el primero estaba –aparentemente- a cargo de los interrogatorios; el último era un individuo de baja estatura que se jactaba de haber participado en la “lucha de Tucumán” habiendo matado a 12 personas.360 Así como Sergio VOITZUK pudo apreciar ciertos USO O F I CI AL

rasgos de los guardianes, también logró identificar a algunos de los detenidos en el centro clandestino, entre ellos recordó a BAMBOZZI, MENGATTO, ROTH, VILLALBA, LOPEZ, a GIORDANO y su novia.361 Al mismo tiempo, su presencia en “La Escuelita” fue atestiguada por Gustavo Darío LOPEZ362, Néstor Daniel BAMBOZZI363, Emilio Rubén VILLALBA 364 y Ricardo MENGATTO365. Finalmente, un día le informaron que lo liberarían, obligándolo a bañarse, afeitarse y vestirse con ropa nueva. Después de

359

Cfr. con la declaraciones de Sergio Andrés VO ITZUK en la causa nro.. 86 (11), caratulada Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia, VO ITZUK Sergio Andrés, y ante la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional de la Capital en el marco de la causa 13/84, agregada en la causa nro.. 86 (22), caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos (LO PEZ, Gustavo Darío). Fs. 284-295. 360 Declaración de Sergio Andrés VO ITZUK en la causa nro.. 86 (11), ca ratulada Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia, VO ITZUK Sergio Andrés. Fs. 3-6. 361 Además recordó haber tomado conocimiento de la presencia de personas que habían sido trasladadas desde Misiones y de la ciudad de La Plata. Declaración de Sergio Andrés VO ITZUK en la causa nro.. 86 (11), caratulada Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia, VO ITZUK Sergio Andrés. Fs. 3-6. 362 Declaración de Gustavo Darío LO PEZ en la causa nro.. 86 (22) ca ratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ, Gustavo Darío). Fs. 01/04 363 Declaración de Néstor Daniel BAMBO ZZI ante la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional de la Capital en el marco de la causa 13/84, agregada en la causa nro.. 86 (22), caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ, Gustavo Darío). Fs.150- 154. 364 Declaración de Emilio Rubén VILLALBA en la causa nro.. 86, ca ratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (VILLALBA, Emilio Rubén). F.3. 365 Declaración de Ricardo MENGATTO en la causa nro.. 86 (22), ca ratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ, Gustavo Darío). Fs.185187.

119


la cena, se dio inicio al operativo de liberación cuando los guardias lo golpearon para que no contara lo ocurrido en el centro de detención y lo subieron a un “Unimog” junto con BAMBOZZI y VILLALBA. 366 Tras realizar un viaje de una hora, descendió del vehículo y al sacarse la venda advirtió que se encontraba en la ruta que une Tornquist con Bahía Blanca, a unos cuarenta kilómetros de esta ciudad. 367 De este modo, a fines de enero de 1977 Sergio retornó a su casa con diez kilos menos, su cuerpo registraba heridas cortantes en las muñecas y otras marcas que daban cuenta de las infecciones sufridas a raíz de los vendajes.368 Durante

la

prolongada

ausencia

del

joven

estudiante, sus padres hicieron diversas gestiones tendientes a conocer su paradero. Se presentaron ante la Policía Provincial y Federal, el servicio de informaciones de la Base Naval Puerto Belgrano y la guardia del Vto. Cuerpo de Ejército. La ausencia de datos ciertos en estas dependencias, los llevó a interponer un recurso de habeas corpus ante el juez Guillermo Federico MADUEÑO el día 22 de diciembre de 1976. 369

La Unidad Penitenciaria Nro. 4, la delegación local de la Policía Federal y la Unidad Regional V respondieron negativamente los oficios enviados por el magistrado local. Lo mismo ocurrió con el Vto. Cuerpo de Ejército, el Teniente Coronel Auditor Jorge GONZÁLEZ RAMÍREZ negó la existencia de antecedentes de detención de Sergio

366

Declaración de Sergio Andrés VO ITZUK en la causa nro.. 86 (11), ca ratulada Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia, VO ITZUK Sergio Andrés. Fs. 3-6. 367 Declaración de Sergio Andrés VO ITZUK, loc cit. 368 Declaración de Sergio Andrés VO ITZUK, loc cit. 369 Causa nro.. 138, caratulada Sergio Andrés VO ITZUK s/ solicita recurso de habeas corpus. F.1.

120


Ministerio Público Fiscal de la Nación

Andrés VOITZUK370 en momentos en que éste se encontraba cautivo en el centro clandestino que funcionó en esa gran unidad de Batalla durante la última dictadura militar. Calificación legal: Los

hechos

descriptos son

típicos de la figura de privación ilegal de la libertad agravada por el empleo de violencia y prolongarse por más de un mes (artículo 144 bis, inciso 1°, último párrafo, en función del artículo 142, incisos 1° y 5°, texto conforme ley 14.616, todos del Código Penal) en concurso real USO O F I CI AL

(artículo 55 C.P) con tormentos agravados por ser la víctima perseguida política (artículo 144 ter, según Ley 14.616 C.P.). Procesado: En calidad de coautor mediato deberá responder penalmente Julián Oscar CORRES (art. 45 C.P.).

ZOCCALI, Renato Salvador: En el año 1976, Renato Salvador ZOCCALI era alumno de la Escuela de Enseñanza Normal Nº 1 de Bahía Blanca y vivía con su familia en una vivienda ubicada en la calle Italia 776.371 A mediados de diciembre de ese año fue objeto de un operativo de secuestro concretado por “efectivos del ejército que llegaron en dos patrulleros” a su casa. El ingreso de los uniformados se produjo “sin mayor violencia, pero en actitud firme y empuñando armas”; tras preguntar por el joven lo palparon de armas y le informaron que lo

370

Causa nro.. 138, caratulada Sergio Andrés VO ITZUK s/ solicita recurso de habeas corpus. F. 6,8-11. 371 Declaración de Renato Salvador ZO CCALI en la causa nro.. 86 (22) , ca ratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ, Gustavo Darío). Fs. 204206.

121


conducirían al “Batallón 181 de Villa Floresta en averiguación de antecedentes”.372 Luego de esposarlo, lo subieron a una camioneta ocupada por soldados uniformados, y al llegar al Batallón advirtió que el Jefe de la Patrulla que lo había arrestado entablaba conversaciones con otras personas al efecto de definir su situación. Seguidamente, lo introdujeron en una habitación -cercana a la guardia del regimiento-, donde transcurrió una semana y fue interrogado “sin ninguna violencia ni amenazas”, sobre el atentado que se habría cometido a la firma “Amado Cattaneo” de Bahía Blanca373. Posteriormente, un oficial del Ejército se presentó en el lugar y le preguntó si quería retornar a su casa ese mismo día, la respuesta del alumno de la ENET fue que deseaba hacerlo lo más rápido posible. De este modo, Renato fue conducido hasta el fondo del Batallón, donde le pidieron que subiera a un Fiat 128 y se acostara sobre el piso bajo pretexto de que “tenían que trasponer la guardia para conducirlo a su casa y no querían que lo vieran”374. Luego de taparlo con una manta y pasar la guardia del regimiento, recorrieron un camino dando “giros y contragiros por un buen tiempo” hasta llegar a una construcción o casa. Una vez en el interior de “La Escuelita” lo vendaron y ataron con las manos atrás.375 A los pocos días de permanecer allí, lo sentaron en una silla y comenzaron a preguntarle sobre el mismo hecho por el que había sido interrogado dentro del Batallón. Luego de que la víctima respondiera negativamente; la llevaron a otra habitación para aplicarle 372

En su testimonio, Renato Salvador ZO CCALI afirmó que le parecía que los dos patrulleros en los que se movilizaban los miembros del Ejército eran camionetas marca Ford F 100. Declaración de Renato Salvador ZO CCALI loc cit. 373Declaración de Renato Salvador ZO CCALI loc cit. 374 Declaración de Renato Salvador ZO CCALI loc cit.

122


Ministerio Público Fiscal de la Nación

la “picana eléctrica” al tiempo que la indagaban, una vez más, sobre el atentado a la firma “Amado Cattaneo”376. El mismo tema fue objeto de la atención de los interrogadores en otras dos sesiones de tortura muy similares a la primera377. La permanencia de la víctima en “La Escuelita” fue corroborada por Gustavo Darío LOPEZ en su declaración testimonial, este testigo contó que ambos fueron sometidos a un interrogatorio conjunto en el centro clandestino de detención378. USO O F I CI AL

Finalmente, alrededor del 15 de enero de 1977 379 fue sacado del CCD en un automóvil que lo abandonó en cercanías del cementerio local junto con ARAGON380, LOPEZ381, CARRIZO, ROTH382, PETERSEN 383. En ese lugar, personal del Ejército Argentino y la Policía384

lo

volvió

a

detener para

alojarlo en

el

Batallón

de

Comunicaciones 181385.

375

Declaración de Renato Salvador ZO CCALI, loc cit. Declaración de Renato Salvador ZO CCALI, loc cit. 377 Declaración de Renato Salvador ZO CCALI, loc cit. 378 Declaración de Gustavo Darío LO PEZ en la causa nro.. 86 (22) ca ratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ, Gustavo Darío). Fs. 01/04 379 La fecha de la liberación surge de la declaración de Gustavo Darío LO PEZ en la causa nro.. 86 (22) caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ, Gustavo Darío). Fs. 01/ 04 380 Declaración de Gustavo Fabián ARAGO N en la causa nro.. 86 (22), caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ, Gustavo Darío). Fs. 199210. 381 Cfr. con la declaración de Gustavo Darío LO PEZ en la causa nro.. 86 (22) caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ, Gustavo Darío). Fs. 01/ 04. 382 Veáse la declaración de Gustavo ROTH en la causa nro.. 86 (22), ca ratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ. Gustavo Darío). Fs, 196198. 383 Cuando les quitaron las vendas Renato ZO CCALI pudo advertir la presencia de algunos de sus compañeros entre los que recordó a LO PEZ, CARRIZO , RO TH y “cree que también uno de los PETERS EN”. Declaración de Renato Salvador ZO CCALI en la causa nro.. 86 (22), ca ratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ, Gustavo Darío). Fs. 204-206. 384 Renato ZO CCALI vio “un patrullero de la Policía al menos y dos vehículos del Ejército”. Declaración de Renato Salvador ZO CCALI loc cit. 385 Declaración de Renato Salvador ZO CCALI loc cit. 376

123


Los

interrogatorios

que

debió

afrontar Renato

ZOCCALI en el nuevo lugar de detención ya no versaron sobre el atentado a la concesionaria bahiense, en esta oportunidad el interés estuvo centrado en las características del cautiverio sufrido en el centro clandestino de detención386. Su permanencia en el Batallón se extendió hasta el 21 de enero de 1977. 387 Calificación legal: Los

hechos

descriptos son

típicos de la figura de privación ilegal de la libertad agravada por el empleo de violencia y prolongarse por más de un mes (artículo 144 bis, inciso 1°, último párrafo, en función del artículo 142, incisos 1° y 5°, texto conforme ley 14.616, todos del Código Penal) en concurso real (artículo 55 C.P) con tormentos agravados por ser la víctima perseguida política (artículo 144 ter, según Ley 14.616 C.P.). Procesado: En calidad de coautor mediato deberá responder penalmente Julián Oscar CORRES (art. 45 C.P.).

LEBED, Alberto Adrián: Durante 1976, Alberto Adrián LEBED cursaba sus estudios en la Escuela Normal de Enseñanza Técnica Nº 1388. En la madrugada del 21 de diciembre de ese año, fue víctima de un secuestro bajo intimidación con arma de fuego en su domicilio de la calle Entre Ríos 1351. El operativo fue concretado por

386Declaración

de Renato Salvador ZO CCALI, loc cit. La fecha de la liberación se desprende de las declaraciones de Gustavo Darío LO PEZ. Declaración de Gustavo Darío LO PEZ en la causa nro.. 86 (22). ca ratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ, Gustavo Darío). Fs. 01-04. 388 Causa nro.. 134, caratulada “L EBED, Alberto Adrián s/recursos de habeas corpus”. F.1. 387

124


Ministerio Público Fiscal de la Nación

un grupo de entre cuatro y siete hombres jóvenes, vestidos de civil, armados con pistolas y metralletas, y a cara descubierta389. Posteriormente,

Adrián

fue

llevado

al

centro

clandestino de detención “La Escuelita” ubicado en un predio del Vto Cuerpo de Ejército. Su presencia en ese lugar fue atestiguada por su compañero de la escuela industrial, Néstor Daniel BAMBOZZI390. La ausencia del joven en su hogar dio lugar a una serie de diligencias por parte de su familia. Su padre, Horacio LEBED, USO O F I CI AL

hizo las presentaciones pertinentes en la Policía Provincial y Federal; la Guardia del Vto. Cuerpo de Ejército y el Servicio de Informaciones de la Base Naval Puerto Belgrano391. La falta de respuestas en todas estas dependencias, dio lugar a la interposición de un recurso de habeas corpus ante el Juez Federal Guillermo Federico MADUEÑO392. Esta presentación se realizó el día 22 de diciembre de 1976 y fue rechazada el 14 de enero de 1977. El magistrado consideró que era improcedente, en virtud del resultado negativo de los informes dados por la Unidad Penal Nº 4, la Delegación local de la Policía Federal, la Unidad Regional Vta. y el Comando Vto. Cuerpo de Ejército393. Calificación legal: Los

hechos

descriptos son

típicos de la figura de privación ilegal de la libertad agravada por el 389

Causa nro.. 134, caratulada “L EBED, Alberto Adrián s/recursos de habeas corpus”. F.1. 390 Declaración de Néstor Daniel BAMBO ZZI ante la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional de la Capital en el marco de la causa 13/84, agregada en la causa nro.. 86 (22), caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ, Gustavo Darío). Fs.150- 154. 391 Causa nro.. 134, caratulada “L EBED, Alberto Adrián s/recursos de habeas corpus”. F.1. 392 Loc cit.

125


empleo de violencia (artículo 144 bis, inciso 1°, último párrafo, en función del artículo 142, inciso 1°, texto conforme ley 14.616, todos del Código Penal) en concurso real (artículo 55 C.P) con tormentos agravados por ser la víctima perseguida política (artículo 144 ter, según Ley 14.616 C.P.) Procesado: En calidad de coautor mediato deberá responder penalmente Julián Oscar CORRES (art. 45 C.P.).

Algunas

consideraciones

adicionales

a

la

descripción de los hechos del “Caso ENET”: Por lo reseñado hasta aquí, resulta evidente que los hechos relatados cuentan con una multiplicidad de elementos comunes; las características de cada uno de los secuestros, cautiverios y liberaciones revelan la existencia de consonancias evidentes entre las vivencias de las víctimas. Lo dicho también es posible afirmarlo respecto de otras personas que permanecieron cautivas en el centro clandestino de detención “La Escuelita”, pero en esta serie de hechos, el vínculo con la Escuela Normal de Educación Técnica Nro. 1 “Ingeniero César Cipolletti” es el elemento aglutinante del conjunto de protagonistas. Entre los secuestrados se encontraban un profesor y alumnos de distintos cursos y especialidades de esta institución.394 El segundo elemento común entre los 13 casos, también configurado a partir de la voluntad criminal que decidió la

393

Causa nro.. 134, caratulada “LEBED, Albero Adrián s/recurso de habeas corpus”. Fs. 6-12. 394 La única relación previa entre los estudiantes estaba dada por la práctica común de un deporte o el conocimiento derivado de cursar sus estudios en la misma escuela. Declaración de Sergio Andrés VO ITZUK ante la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional de la Capital en el marco de la causa 13/84, agregada en la causa nro.. 86 (22), caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos (LO PEZ, Gustavo Darío). Fs. 284-295. No obstante, se debe tener presente que Gustavo Darío LO PEZ tenía una vínculo de parentesco con Guillermo Pedro GALLARDO .

126


Ministerio Público Fiscal de la Nación

actuación uniforme en estos hechos, fue la fecha de los procedimientos de secuestro; siete de las víctimas fueron privadas de su libertad entre el 20 y el 21 de diciembre de 1976 395, otras cinco a mediados o fines de ese mismo mes396 y sólo una en enero del año siguiente397. La mayor parte de los operativos fueron realizados en horas de la noche por varias personas vestidas de civil y armadas que irrumpieron violentamente en las casas de los jóvenes mientras todo el grupo familiar se encontraba durmiendo. USO O F I CI AL

Asimismo, fue recurrente que los perpetradores se identificaran como policías, golpearan a la persona que estaban buscando y tras cubrirle el rostro la subieran por la fuerza a un vehículo. Los golpes, las amenazas con armas de fuego y la sustracción de objetos –en algunos casos-, dotaron a los operativos de rasgos propios de un “hecho delictual común”398. Si bien las descripciones de los testigos presentaron ciertas disonancias, aun cuando tenían el rostro cubierto y la vista bloqueada, respecto del recorrido realizado por el auto en el que fueron trasladados

existieron

referencias

comunes

al

camino

de

“La

Carrindanga”, la presencia de una tranquera, el pasaje por algo parecido a un lomo de burro; la existencia de señas de luces antes de llegar al centro clandestino de detención, entre otras cosas.

395

Gustavo Darío LO PEZ, José María PET ERS EN, Gustavo RO TH, Ricardo MENGATTO , Néstor Daniel BAMBO ZZI, Sergio Andrés VO ITZUK y Adrián Alberto LEBED. 396 Carlos CARRIZO , Renato Salvador ZO CCALI y Gustavo Fabián ARAGO N fueron secuestrados a mediados de diciembre, Emilio Rubén VILLALBA y Guillermo IGL ESIAS entre el 26 y el 27 de ese mismo mes. 397 Guillermo Pedro GALLARDO . 398 Declaración de Gustavo ROTH en la causa nro.. 86 (22), caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ. Gustavo Darío). Fs, 196-198.

127


Una vez en “La Escuelita”, los relatos de las condiciones de cautiverio reiteraron la presencia de interrogatorios referidos al ataque dirigido contra la concesionaria “Amado Cattaneo” de Bahía Blanca. Los secuestradores indagaron a las víctimas respecto del conocimiento que tenían de sus compañeros de escuela y en ocasiones hicieron “careos” entre ellos. Las

torturas

consignadas

por

los

declarantes

incluyeron aplicación de “picana eléctrica” en distintas partes del cuerpo; exposición a mordeduras de perros; colgamiento de las muñecas y/o pies por largos períodos de tiempo; golpes con diversos objetosbastones de goma, mangueras-; amenazas de muerte; simulacros de fusilamiento; inmersión en tanques de agua; cortaduras; largos ayunos; etc. A su vez, algunos de ellos advirtieron que la mayor parte de estas prácticas eran realizadas en un lugar especial al que se llegaba trasponiendo una reja metálica. Junto a las torturas sufridas, las víctimas señalaron aspectos atinentes a las características de la vida en el centro clandestino; los cautivos permanecían esposados y vendados en el piso o sobre una cama, muchas veces hacían sus necesidades fisiológicas en un tarro que les alcanzaban los guardias; oían el ruido de un tren a la tardecita; la comida era traída desde el exterior del centro clandestino; no podían hablar entre ellos; en distintas ocasiones los obligaban a firmar declaraciones, etc. Los estudiantes de la “Escuela Industrial” pasaron alrededor de un mes en ese lugar, su permanencia en el CCD fue atestiguada por otros cautivos de “La Escuelita”, entre los que se

128


Ministerio Público Fiscal de la Nación

encuentran Alicia Mabel PARTNOY399, Carlos Samuel SANABRIA400, Diana

RIAL

de

MEILAN401,

Oscar

MEILAN402

y

Nélida

Esther

DELUCHI.403

USO O F I CI AL

399

Según Alicia Mabel PARTNO Y “cuando llegó a la “Escuelita”, había allí alrededor de una docena de jóvenes de 17 años, todos alumnos de un curso de la Escuela Nacional de Educación Técnica N1 de Bahía Blanca. Habían sido secuestrados de sus domicilios en presencia de sus padres, en la segunda mitad de diciembre de 1976. Algunos llegaron a estar un mes allí, siendo duramente golpeados y obligados a yacer en el piso con las manos atadas a la espalda. Por lo menos dos de ellos fueron torturados con picana eléctrica. Luego fueron liberados. El motivo de sus secuestros fue un incidente que habían tenido con un profesor (militar de la marina): siendo fin de clases, había un clima de alegría en la escuela, el citado profesor los apercibió por el bullicio y los alumnos no se sometieron a sus órdenes. Por ese motivo los expulsó de la escuela. Los padres de los alumnos elevaron protestas a las autoridades militares y pidieron la reincorporación de los estudiantes. Las autoridades les “advirtieron” que finalizaran los pedidos o “se arrepentirían”. Días más tarde grupos de encapuchados fuertemente armados irrumpieron en los domicilios de los estudiantes, secuestrándolos”. “Testimonio sobre el campo de concentración “La Escuelita” de Bahía Blanca”, causa nro.. 95, caratulada “González, Héctor O svaldo y otros s/denuncia. Fs. 88-105. 400 Carlos Samuel SANABRIA afi rmó haber compa rtido cautiverio en “La Escuelita” con “un estudiante al parecer Maestro Mayor de O bras que habría perdido la razón y varios estudiantes de una escuela técnica”. Declaración de Carlos Samuel SANABRIA en la causa nro.. 95, caratulada “González, Héctor O svaldo y otros s/denuncia. Fs. 112-115. 401 Según la declaración de Diana Vilma RIAL de MEILAN en la noche del 22 de diciembre de 1976 “trajeron un gran número de chicos de la escuela secundaria, especialmente recuerdo uno que no estaba conciente de los (sic) que hacía y que por lo mismo fue castigado en forma brutal y sistemática durante toda la noche. Se que en un momento determinado, como estaba cerca de donde estaba le susurré “Por favor, no te parés más!, después me descompuse pues no podía aguantar la desesperación ante los golpes. El guardia que lo castigaba se apodaba “el abuelo” era de la zona de Cuyo, era brutal y sanguinario”. Declaración de Vilma RIAL de MEILAN en la causa nro.. 86 (3), caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (MEILAN, O scar José. RIAL, Vilma Diana). Fs. 10- 13. 402 O scar José MEILAN aseguró que “alrededor del 15 de diciembre ingresaron un grupo de chicos de una escuela secundaria de Bahía Blanca o la zona y junto con ellos a un profesor de Educación Física. Este último cuyo nombre no recuerdo pedía por favor en voz alta que le dijeran algún nombre para decirle a los torturadores y que no lo torturaran más. El único pecado de los chicos había sido desinflarle la goma al coche de un profesor de su colegio como despedida del año, lo que ellos no tuvieron en cuenta es que ese señor era de marina y ellos pasaron a ser subversivos.”Declaración de O scar José MEILAN en la causa nro.. 86 (3), caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (MEILAN, O scar José. RIAL, Vilma Diana). Fs. 403 De acuerdo al testimonio dado por Nélida Esther DEL UCHI, una vez que fue liberada los guardias de “La Escuelita” concurrieron a su domicilio particular. En uno de esos episodios y siendo el día previo a los festejos de fin de año, se presentaron “zorzal” y “calandria”, con una botella de Astigancia para brindar, porque zorzal se iba a la casa, que estaba ubicada en Bariloche y no volvía más a Bahía Blanca (…) En esa oportunidad le cuenta del profesor del Colegio Industrial y de los chicos de dicha escuela que habían sido detenidos y trasladados a ese lugar, y de los malos tratos que les estaban aplicando, constituyendo para la declarante una suerte de tortura psicológica, y a cada rato le preguntaban por su hija mayor, que también concurría a dicha escuela, y que en esos momentos no se encontraba en la casa”. Declaración de Nélida Esther D EL UCHI ante la CO NADEP, agregada a la causa nro.. 86 (21), caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (DELUCH I, Nélida Esther)”. Fs. 6 y sig.

129


Asimismo, cabe consignar que el General Abel Teodoro CATUZZI -comandante de la subzona 51, Segundo Comandante del V Cuerpo de Ejército y Jefe de Estado Mayor-; reconoció la participación de personal del Ejército en los episodios que tuvieron como protagonistas a los 13 alumnos de la escuela bahiense. Según este militar, el Coronel LOSARDO le informó que: “…había habido una denuncia por inter medio del COT, al cual la pobl ación podía recurrir par a temas atinentes a l a subversión. Que según esta denuncia, habría antecedentes de una célul a en for mación de c ar ácter subversivo de poc a magnitud. Que esta denunc ia había sido r atific ad a por un pr ofesor de la Enet nro..1. Que en base a todo ello se había hecho el procedimiento. Que s alvo dos o tres jóvenes que apar ecían con ideas izquierdistas, no había habido nad a más. Que habían sido c orrectamente tr atad os. Que fueron liber ad os. Lo dicho por el Coronel Los ardo no le s atisfizo el dicente –del todo- porque se había pr ocedido a l a detención de ad olescentes y jóvenes sin los suficientes elementos de juic io.” 404 Según las palabras del Segundo Comandante del Vto. Cuerpo de Ejército, al tomar conocimiento de los hechos, decidió amonestar al

Coronel LOSARDO,

advirtiéndole

que no

deberían

reiterarse episodios análogos. A su vez, “le expresó –y los hechos le dieron la razón- de que este tema, por tratarse de adolescentes, jóvenes y alguna persona mayor, sería oportunamente aprovechado políticamente”405

404

Declaración de Abel Teodoro CATUZZI en la causa nro.. 11/86, caratulada “Causa artículo 10, Ley 23.049, por hechos acaecidos en Provincias de Buenos Aires, Río Negro y Neuquén, bajo control operacional que habría correspondido al V Cuerpo de Ejército”. Fs. 1116-1177. 405 Declaración de Abel Teodoro CATUZZI, loc cit.

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Ministerio Público Fiscal de la Nación

El cautiverio de los estudiantes de la “Escuela Industrial” en el centro clandestino, concluyó con una serie de procedimientos que tuvieron lugar a mediados del mes de enero de 1977. Uno

de

los

operativos

fue

protagonizado

por

Guillermo Pedro GALLARDO y Ricardo MENGATTO. A pesar de compartir parte del recorrido no fueron abandonados en el mismo lugar; Ricardo fue obligado a bajar del vehículo en la intersección de las calles USO O F I CI AL

Inglaterra y Castelli y Guillermo en la calle Brasil. En otro procedimiento, subieron en un vehículo a Emilio Rubén VILLALBA, Sergio Andrés VOITZUK y Néstor Daniel BAMBOZZI; mientras los dos primeros fueron impelidos a descender cerca de Tornquist; el último fue dejado en la localidad de Ingeniero White. Otros seis alumnos –LOPEZ, PETERSEN, ARAGON, ROTH, ZOCCALI y CARRIZO- fueron llevados a inmediaciones del cementerio local y en ese lugar fueron recogidos por miembros del Ejército que los condujeron al Batallón de Comunicaciones 181. Distintos elementos atestiguan la presencia de los seis jóvenes en esas instalaciones. En primer término se debe tener en cuenta que el testigo Alberto TARANTO reconoció haber realizado curaciones a dos estudiantes de la ENET406 en una construcción

406

Según Antonio Alberto TARANTO los jóvenes presentaban excoriaciones leves en las muñecas y en los tobillos, estas heridas eran “semejantes a las que producen las ligaduras”. Declaración de Antonio Alberto TARANTO en la causa nro.. 86 (22), caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ. Gustavo Darío). Fs, 188-189.

131


ubicada “a la entrada del Batallón sobre mano derecha, donde comienzan los edificios siendo el segundo o el tercero de ellos”. 407 Otro elemento a ponderar es la presencia del Segundo Jefe del Batallón de Comunicaciones 181408 en el recinto en el que

permanecían

cautivos

los

estudiantes.

Según

surge

de

la

declaración de Gustavo Darío LOPEZ el Mayor Alejandro Osvaldo MARJANOV se hizo presente en el lugar y ordenó que les suministraran elementos para afeitarse, jabón y cigarrillos.409 En tercer lugar, cabe decir que el propio Jefe del Batallón de Comunicaciones 181 admitió que los estudiantes fueron trasladados desde “La Escuelita” a dependencias a su cargo. Según el entonces Teniente Coronel, Jorge Enrique MANSUETO SWENDSEN: “…en el mes de enero del 77, se comentaba en el Comando que algún loco pens aba que en el Colegio Industrial había un grupo de tir abombas o algo por el estilo por lo que tengo conocimiento de que se procedió a detenerlos a todos y llevarlos a La Escuelita. Posterior mente, siendo investig ad os, resultó que es as personas no tenían relación con ello,

407

y por

eso fueron tr aslad ad os

al

Batallón de

Declaración de Antonio Alberto TARANTO loc cit. Cfr. con el Libro Histórico del Batallón de Comunicaciones 181, agregado a la causa nro.. 05/07, caratulada “Investigación de delitos de lesa humanidad cometidos bajo control operacional del Comando V Cuerpo de Ejército” F. 6309, y con la declaración de Jorge Enrique MANSUETO SWENDS EN en la misma causa. Fs. 4782-4784. 409 Gustavo Darío LO PEZ hizo alusión a un mayor de apellido “MACANO FF”, de acuerdo al Libro Histórico del Batallón de Comunicaciones 181 del año 1977, el nombre correcto de este oficial es Alejandro O svaldo MARJANO V. Cfr. con: 1) Declaración de Gustavo Darío LO PEZ en la causa nro.. 86 (22), caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ, Gustavo Darío). Fs. 01-04. 2) Libro Histórico del Batallón de Comunicaciones 181, agregado a la causa nro.. 05/07, caratulada “Investigación de delitos de lesa humanidad cometidos bajo control operacional del Comando V Cuerpo de Ejército” F. 6309. 3) Declaración de Jorge Enrique MANSUETO SWENDSEN en la causa nro.. 05/07, caratulada “Investigación de delitos de lesa humanidad cometidos bajo control operacional del Comando V Cuerpo de Ejército”. Fs. 4782-4784. 408

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Comunic aciones. Esa es l a bronc a que yo tengo. Nos hizo qued ar en vergüenza a todos…” 410 El último elemento a tener en consideración con respecto a este tema, es el relato de Renato Salvador ZOCCALI. Las diferencias de este caso con el resto evidenciaron la activa intervención de personal del Batallón de Comunicaciones 181 en los episodios descriptos. Las víctimas llevadas a este lugar hicieron un recorrido análogo, luego de ser secuestrados fueron conducidos a “La Escuelita; USO O F I CI AL

posteriormente los abandonaron en cercanías de la necrópolis local y allí fueron recogidos por miembros del Ejército que los llevaron al Batallón. ZOCCALI, en cambio, hizo un trayecto distinto; fue secuestrado por el Ejército y encerrado en el Batallón. Desde ese lugar lo condujeron a “La Escuelita” para liberarlo un tiempo después en cercanías del cementerio de Bahía Blanca junto con cinco de sus compañeros de la ENET Nº 1. Al ser recogido por los uniformados; Renato ingresó nuevamente a las instalaciones del Batallón. Resta mencionar que los hechos reseñados dieron lugar a la realización de diversas gestiones por parte de familiares de los alumnos secuestrados. Muchos de ellos se habían encontrado en las Comisarías haciendo las denuncias, y de este modo “tomar[on] conciencia que lo ocurrido no era un caso aislado sino que estaban conectados por las circunstancias de que sus hijos eran alumnos de la citada escuela”411.

410

Declaración indagatoria de Jorge Enrique MANSUETO SWENDS EN en la causa nro.. 05/07, caratulada “Investigación de delitos de lesa humanidad cometidos bajo control operacional del Comando V Cuerpo de Ejército”. Fs. 4782-4784. 411 Declaración de Sergio Andrés VO ITZUK en la causa nro.. 86 (11), ca ratulada Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia, VO ITZUK Sergio Andrés. Fs. 3-6.

133


Con el paso de los días, el grupo de padres se fue haciendo cada vez más numeroso412 y multiplicaron sus actividades de búsqueda,

intentaron

comunicarse

con

el

General

de

División

AZPITARTE y con el General de Brigada CATUZZI413. En dos oportunidades entrevistaron a Monseñor MAYER, obispo de Bahía Blanca que profirió diversas hipótesis sobre lo ocurrido. Tras una primera reunión en la que “prometió influir sobre las autoridades militares”, manifestó que su “influencia era limitada, que los militares le habían dicho que ellos también tenían sus secuestrados, que a su vez le indicaron que los secuestros podían ser obra de Montoneros y lo iban a investigar”. Al concluir la reunión, y en contradicción con las palabras expresadas anteriormente, les informó que “lo que había generado las detenciones, al parecer, era el posible tráfico de drogas”. 414 Las gestiones no acabaron allí, los padres de las víctimas también fueron a visitar el Círculo de Ajedrez, al Intendente Municipal Víctor PUENTE. Los medios de comunicación de Bahía Blanca no publicaron la noticia de la desaparición de los jóvenes, a pesar de que las familias afectadas concurrieron a las emisoras LU 2, LU 3, al Canal 9415 y visitaron a la Directora del Diario La Nueva Provincia –Diana JULIO de MASSOT- y al corresponsal del periódico La Nación en Bahía Blanca 416 (VIGLIZZO).

412

Dentro de las personas que se preocuparon por el paradero de los jóvenes secuestrados, se encontraban padres de otros alumnos de la ENET que no estaban directamente afectados como Alesandroni, Carlos Baliño y Juan Ángel Arrieta. Declaración de Sergio Andrés VO ITZUK loc cit. 413 Declaración de Sergio Andrés VO ITZUK loc cit. 414 Declaración de Sergio Andrés VO ITZUK loc cit. 415 Declaración de Gustavo ROTH ante la Cámara Nacional en lo Criminal y Correccional de la Capital Federal. 416 Declaración de Sergio Andrés VO ITZUK loc cit.

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Para finalizar cabe consignar que las familias de la mayoría de las víctimas hicieron diligencias e investigaciones en la Policía Federal y Provincial, la guardia del Comando del Vto. Cuerpo de Ejército y el Servicio de Informaciones de la Base Naval Puerto Belgrano. La ausencia de respuestas satisfactorias dio lugar a la presentación de distintos recursos de habeas corpus que fueron rechazados por el juez federal Guillermo Federico MADUEÑO, luego de recibir respuestas negativas de la Unidad Regional V, la Unidad Penal Nº 4, la Delegación USO O F I CI AL

local de la Policía Federal y el Comando V Cuerpo de Ejército.

3.2.3) Héctor Juan AYALA. El 20 de diciembre de 1976, aproximadamente a las 22.30 horas el ciudadano Héctor Juan AYALA –que se encontraba realizando trabajos de pintura en la chacra del señor VALLA, sito en la zona de IDEVI de la ciudad de Viedma-, fue secuestrado por un Grupo de entre 10 y 12 personas vestidas de civil, algunos de ellos pertenecientes a la Policía Federal Argentina417 El

operativo de secuestro estaba

a cargo

del

sargento de la Policía Federal Argentina de apellido CONTRERAS.418 En la chacra, Héctor Juan AYALA inmediatamente después de que se identificó ante requerimiento de personal policial, lo introdujeron violentamente en una camioneta marca Ford F-100 doble

417

Declaración de Héctor Juan AYALA, en causa “AYALA, Hector Juan s/dcia. ilegal libertad y torturas”, a fs. 1. 418 Declaración de Héctor Juan AYALA, loc cit.

135


cabina419, le colocaron una capucha en la cabeza y lo patearon salvajemente.420 Luego, ya habiendo iniciado la marcha por la ruta, aproximadamente a cinco o seis kilómetros de la ciudad de Viedma, la camioneta frenó y bajaron violentamente al señor AYALA, sometiéndolo a un simulacro de fusilamiento.421 Una vez finalizado esto, la víctima fue subida dentro de la camioneta, la cual partió rumbo a la Delegación Viedma de la Policía Federal.422 Al

llegar a

dicha dependencia, el

Jefe

de la

Delegación Viedma de la Policía Federal Argentina, Vicente FORCHETTI, amenazó verbalmente e interrogó al señor AYALA sobre sus actividades e ideas políticas. Al concluir el duro interrogatorio, lo condujeron al altillo

de

la

dependencia,

lugar

en

el

que

permaneció

hasta

aproximadamente las 6:00 horas del día 21 de diciembre de 19767, dado que en durante esa madrugada fue transportado hacia Bahía Blanca al centro clandestino de detención

la ciudad de

denominado “La

Escuelita”. 423 Una vez allí, Héctor Juan AYALA fue sometido a vejaciones

y

brutales

torturas

efectuadas

por

personal

militar,

destinadas a obtener datos de actividades políticas propias o de otras personas, la mayoría desconocidas por AYALA.424

419

Declaración Declaración 421 Declaración 422 Declaración 420

423 424

de de de de

Héctor Juan Héctor Juan Héctor Juan Héctor Juan

AYALA, loc AYALA, loc AYALA, loc AYALA, loc

cit. cit. cit. cit.

Declaración de Héctor Juan AYALA, loc cit. Declaración de Héctor Juan AYALA, loc cit.

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Ministerio Público Fiscal de la Nación

Según surge de la declaración testimonial de Jorge Antonio ABEL, Héctor Juan AYALA se encontraba junto con él en el CCD “La escuelita”.425 El 24 de diciembre del mismo año fue trasladado en una camioneta a la Cárcel N° 4 de Villa Floresta, siendo recibido por un oficial del Servicio Penitenciario bonaerense llamado “Mono” o “Negro” NÚÑEZ - quien actuaba de nexo entre ambos lugares de detención-. Lo expuesto surge de la documentación secuestrada USO O F I CI AL

por la Cámara Federal de Apelaciones local en la Unidad Penitenciaria nro. 4, en el marco de la ex causa 11 c (cita: caratulada “APDH del Neuquén y Bahía

Blanca s/solicitan conocer el destino de los

desaparecidos....”), Héctor Juan AYALA fue ingresado a esa Unidad con fecha 24 de diciembre de 1976. Tiempo después fue trasladado a la U.6 de la cuidad de Rawson donde permaneció hasta el día 20 de junio de 1978 fecha en la que lo dejaron en libertad. Calificación legal: Los

hechos

descriptos son

típicos de la figura de privación ilegal de la libertad agravada por el empleo de violencia (artículo 144 bis, inciso 1°, último párrafo, en función del artículo 142, inciso 1°, texto conforme ley 14.616, todos del Código Penal) en concurso real (artículo 55 C.P) con tormentos agravados por ser la víctima perseguida política (artículo 144 ter, según Ley 14.616 C.P.)

425

Declaración de Jorge Antonio ABEL en la causa “AYALA, Héctor Juan s/dcia. ilegal libertad y torturas”, a fs. 179

137


Procesados: Deberán responder penalmente en carácter de coautores mediatos Vicente Antonio FORCHETTI, Andres Reynaldo MIRAGLIA, Héctor Luis SELAYA y Julián Oscar CORRES, En tanto que en carácter de coautores deberán hacerlo Héctor Jorge ABELLEIRA, Carlos Alberto CONTRERAS, Héctor Arturo GONCALVES y Leonardo Luis NÚÑEZ, (art. 45 C.P.).

3.2.4) María Felicitas BALIÑA. María Felicitas BALIÑA fue secuestrada de su domicilio

sito

en

Hipólito

Irigoyen

252,

Piso,

dto.

“C”,

aproximadamente a la hora 5:00 del 23 de julio de 1976, por grupo de personas que superaban los diez, vestidos con ropa de fajina verde, los que calzaban borceguíes, portaban armas tanto largas como cortas y se identificaron como pertenecientes al Ejército Argentino. Quienes componían el grupo de secuestradores ingresaron a la vivienda y la requisaron minuciosamente, luego le informaron a la víctima que tenían que llevarla para interrogarla. Al ser sacada de su domicilio BALIÑA pudo observar gran despliegue de personal militar tanto dentro como fuera de edificio, como así también la presencia de varios vehículos que por su identificación pertenecían al Ejército Argentino. Previo a ascender al auto en el que la trasladarían, le colocaron una capucha de lana en la cabeza, le hicieron dar varias vueltas y es ese estado fue forzada a subir a borde de un rodado más alto que un automóvil, probablemente se trataba de un camión. Después de efectuar un recorrido por lugares desconocidos, el vehículo detuvo su marcha y BALIÑA fue obligada a ingresar a las dependencias del Batallón de Comunicaciones 181,

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Una vez allí, la colocaron contra una pared con los brazos en alto, encapuchada. Permaneció en esa posición por el lapso de una hora aproximadamente. Posteriormente fue llevada hasta una habitación amplia, con techos altos y sin ventanas, que tenía una puerta de dos hojas, donde al sacarse la capucha pudo o bservar que había alrededor de veinte personas en su misma situación, algunas de ellas, atadas. De allí fue sacada al exterior para sacarle una foto, USO O F I CI AL

situación en que pudo sentir que el sol le afectaba la vista como consecuencia de haber permanecido encapuchada durante mucho tiempo. Más tarde, fue trasladada hasta otra habitación donde

había

dos

mujeres

detenidas,

a

la

cual

ingresaban

permanentemente soldados y oficiales. En una o portunidad la llevaron a otra dependencia del mismo edificio, en la que había una máquina de escribir, una mesa , una silla y una persona que interrogaba. Allí le requirieron sus antecedentes personales y profesionales, con lo cuales iban llenando una especie de ficha. En otra oportunidad fue interrogada por el teniente coronel Argentino Cipriano TAUBER quien por entonces era el Jefe del Batallón de Comunicaciones 181 “Mayor Santiago Buratovich”. El interrogatorio al que la sometió TAUBER versó sobre compañeras de estudios y de trabajo de María Felicitas Baliña. En una ocasión, a través del vidrio de una ventana ubicada en una planta alta del edificio, le hicieron observar a un joven,

139


el que era obligado a dar vueltas para que lo identificara, cosa que no hizo ya que no conocía a esa persona. En

las

dependencias

del

Batallón

de

Comunicaciones 181, BALIÑA compartió su cautiverio con Estrella MENNA de TURATTA, entre otras personas, cuyas identidades, en la gran mayoría de los casos, nunca conoció.426 La fecha de su liberación le fue informada por el Capitán Raúl Oscar OTERO, oficial que revistaba en el Batallón de Comunicaciones 181, tras serle comunicada su posible liberación, se hicieron presentes el teniente coronel TAUBER y el mayor Blas CERDÁ. El día de su liberación, los victimarios llamaron a la madre de BALIÑA para que la fuera a buscar y previo a ello Argentino Cipriano TAUBER le aconsejó que no dejara su trabajo, que tuviera cuidado con la gente que se trataba, llevara una vida normal y que no saliera de Bahía Blanca. Durante su cautiverio en el centro clandestino “La Escuelita”427 Sobre María Felicitas BALIÑA fue interrogada María Cristina PEDERSEN BALIÑA fue liberada el 11 de agosto de 1976, contaba por entonces con 21 años. A los cuatro días de su liberación se presentó en el Batallón de Comunicaciones 181, una vez allí solicitó hablar con el Teniente Coronel TAUBER para obtener un constancia de su detención a ser presentada en su lugar de trabajo Hospital Interzonal “Dr. Jose Penna”. 426

Declaración de Estrella Menna de Turata en la causa nro. 86(8), caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/ Denuncia” (IZURIETA, María Graciela). Fs.161/ 164.

140


Ministerio Público Fiscal de la Nación

La constancia le fue expedida, firmada por Argentino Cipriano TAUBER y luego presentada en el nosocomio citado para justificar las

inasistencias

de

los

días

en

que

permaneció

en

cautiverio428 que motivaron una suspensión preventiva que le habían aplicado.429 Posteriormente se le reconoció el derecho a percibir haberes durante ese período en virtud de que en las actuaciones pertinentes se informó que estuvo “… detenida por autoridades militares USO O F I CI AL

con fecha 23 de julio y puesta en libertad en 12 de agosto del corriente año…”430. Calificación legal: Los

hechos

descriptos son

típicos de la figura de privación ilegal de la libertad agravada por el empleo de violencia (artículo 144 bis, inciso 1°, último párrafo, en función del artículo 142, inciso 1°, texto conforme ley 14.616, todos del Código Penal) en concurso real (artículo 55 C.P) con tormentos agravados por ser la víctima perseguida política (artículo 144 ter, según Ley 14.616 C.P.) Procesados: En su calidad de coautor mediato deberá responder penalmente Argentino Cipriano TAUBER (art. 45 C.P.)

3.2.5) BARZOLA, Hugo

427

Declaración de María Cristina Pedersen en la causa nro. 86(8), caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/ Denuncia” (IZURIETA, María Graciela), fs.169/173. 428 Declaración testimonial ante la Conadep de María Felicitas BALIÑA obrante en la causa nro. 86(8), caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/ Denuncia” (IZURIETA, María G raciela). Fs. 166/168. 429 Resolución del Ministerio de Bienestar Social de la Provincia de Buenos Aires N° 01455 del 11/08/1976 . 430 Resolución del Ministerio de Bienestar Social de la Provincia de Buenos Aires N° 02874 del 10/12/1976.

141


Hugo BARZOLA nació el 20 de enero de 1934, casado, con hijos, radio aficionado, especializado en radiogoniometría, habiendo obtenido premios en concursos realizados por el Ejército Argentino y la Armada Argentina, en los que compitiera con miembros de esas fuerzas. El 20 de julio de 1976, se encontraba en su domicilio en la calle 19 de mayo n° 1460 del Barrio Palihue de esta ciudad, cuando, a las 4:19 horas de ese día, un grupo de personas vestidas de civil y que dijeron ser policías, llamaron a la puerta de su casa y le exigieron que abriera. Pese a sus pedidos, los sujetos no se identificaron y BARZOLA se vio obligado a franquearles el paso al ser amenazado con armas largas. El

Subteniente

GANDOLFO

del

Batallón

de

Comunicaciones 181 le colocó una pistola en la cabeza y registraron su vivienda, incluyendo las habitaciones de su esposa e hijos. Se le hizo saber que el motivo del procedimiento era la existencia de una denuncia que lo mencionaba como propietario de una radio clandestina. Pese a sus explicaciones respecto a su condición de radio aficionado y a que tenía todas las matrículas y habilitaciones correspondientes en orden, lo subieron a un auto marca Opel K-180 color azul, juntamente con tres de los secuestradores. En el vehículo le colocaron las manos sobre el respaldo del asiento trasero, lo encapucharon y a continuación lo obligaron a tirarse en el piso, dirigiéndose por la Avda. Urquiza y el Parque de Mayo hacia el camino de la Carrindanga. Luego de pocos minutos de marcha ingresaron a un campo. Al bajar, llevaron a BARZOLA a un sitio en el que -para entrar-

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tuvo que bajar cinco escalones de madera y aparentaba ser una enfermería, por el olor a formol y antisépticos. Allí sus captores le dijeron, mientras era golpeado, que no tenía que abrir los ojos. Le sacaron la capucha, le vendaron los ojos y lo retiraron de ese lugar. Luego de caminar unos diez metros lo hicieron entrar a otro sitio, donde lo ubicaron en un rincón, siendo empujado, golpeado y maniatado con alambre de fardo. Cada vez que intentaba hablar era golpeado, habiendo percibido a su lado a personas paradas y USO O F I CI AL

sentadas. También escuchó en el lugar el llanto de una mujer que parecía ser torturada mientras era interrogada. Poco después retiraron a BARZOLA y cuando pidió algún tipo de explicación, fue agredido nuevamente. Lo introdujeron en un auto y pudo conversar con su captor, quien le dijo que su situación había sido aclarada y que debía olvidar el lugar en que había estado y nunca más preocuparse. Cuando se detuvo el auto, le quitaron la venda de sus ojos y vio que estaba frente a la guardia del Batallón de Comunicaciones 181. Lo colocaron en manos del Jefe de Guardia del Batallón, Capitán OTERO, se le retiraron los documentos y se le dijo que cuando abriera la parte administrativa del Comando, quedaría en libertad. Sin embargo, durante cincuenta y dos días permaneció en esa unidad -en un gimnasio, junto a gremialistas y profesores universitarios entre otras personas-, sin recibir explicaciones de los motivos de su detención y sin poder recibir visitas.

143


Su esposa Nelly fue anoticiada de la situación a través de un conocido de apellido SFAZIA y luego de presentar una nota en el Comando Vto. Cuerpo de Ejército recibió contestación suscripta por el General de Brigada Osvaldo René AZPITARTE431 -de fecha 24 de agosto de 1976- en la que se indicaba que su esposo se encontraba detenido “en averiguación de antecedentes”. Transcurridos los días de detención, el Capitán OTERO hizo firmar a BARZOLA unos papeles en los que se hacía constar que había sido bien atendido y que recibió atención médica, y luego de ello, lo puso en libertad432. Calificación legal: Los hechos descriptos son típicos de la figura de privación ilegal de la libertad agravada por el empleo de violencia y prolongarse por más de un mes (artículo 144 bis, inciso 1°, último párrafo, en función del artículo 142, incisos 1° y 5°, texto conforme ley 14.616, todos del Código Penal) en concurso real (artículo 55 C.P) con tormentos agravados por ser la víctima perseguida política (artículo 144 ter, según Ley 14.616 C.P.) Procesados: En calidad de coautor mediato deberán responder penalmente Argentino Cipriano TAUBER (art. 45 C.P.).

3.2.6) Víctor BENAMO. Al momento de la producción de los hechos en descripción, Víctor BENAMO contaba con 45 años y ejercía su profesión de abogado en la ciudad de Buenos Aires. En los primeros días del mes de abril del año 1976, mientras el general Adel Edgardo VILAS era el segundo Comandante del 431

Entonces Comandante del Vto. Cuerpo. Hoy fallecido.

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Comando de Vto. Cuerpo de Ejército y comandante de la subzona 51, BENAMO tomó conocimiento que en una conferencia de prensa en que también participó personal de la Policía Federal Argentina Delegación Bahía Blanca se lo había involucrado con la organización “Montoneros”. Ante esta noticia, BENAMO decidió presentarse en la Brigada de Avellaneda con el fin de que se le informe al respecto y se le haga saber dónde presentarse para aclarar su situación y poder continuar trabajando normalmente. USO O F I CI AL

A los pocos días de esa presentación, el 26 de abril de 1976, en ocasión en que se encontraba saliendo de un juzgado penal de los tribunales de la localidad de Banfield, Víctor BENAMO fue secuestrado y conducido a la misma Brigada de Avellaneda donde se había presentado espontáneamente. Desde allí, personal de la Policía de la Provincia de Buenos Aires lo trasladó hasta un aeródromo, que supone era el de la ciudad de La Plata, donde lo esperaba un avión al que lo hicieron subir, indicándole que debía situarse en el piso. Al encontrarse esposado por la espalda el peso de su cuerpo

reposaba

sobre

las

muñecas,

lo

que

le

provocaba

las

consecuencias lógicas de permanecer mucho tiempo en esa posición433, esto determinó que arribara a Bahía Blanca desmayado434.

432

CFABB 109 (18) “Subset. Derechos Humanos, s/ denuncia. BARZO LA, Hugo W.” presentación ante la CO NADEP y testimonio judicial de Hugo Washington Barzola. 433 Declaración testimonial de Víctor BENAMO en la causa nro. 05/07 caratulada “Investigación de Delitos de Lesa Humanidad cometidos bajo control operacional del Comando V Cuerpo del Ejército”. Fs. 956/958 vta. 434 Declaración testimonial de Víctor BENAMO en la causa nro. 05/07 caratulada “Investigación de Delitos de Lesa Humanidad cometidos bajo control operacional del Comando V Cuerpo del Ejército”. Fs. 1249 vta.

145


Durante el trayecto, BENAMO estuvo siempre con los ojos vendados, impedido de toda visión, una vez en Bahía Blanca, fue conducido al centro clandestino de detención “la Escuelita”. Allí padeció muchos días de tortura física y psicológica, con aplicación de electricidad en su cuerpo con picana, para lo cual en ocasiones lo colgaban de alguna estructura. En otras oportunidades le asestaban golpes de electroshock en las sienes, método mucho más doloroso que la picana. Durante su permanencia en cautiverio BENAMO escuchaba los gritos de otras personas que estaban siendo sometidas a sesiones de torturas.435 Dentro

de

las

prácticas

de

tortura

del

centro

clandestino, también lo sometieron a quedar estaqueado. Además de ello, pudo percibir fue que los guardias de lugar esposaban a los detenidos y los hacían fingir que boxeaban, entre risas y burlas de quienes trasmitían las supuestas peleas. También fingían supuestos ataques al regimiento disparando tiros cerca de los detenidos. La víctima ha referido que durante el cautiverio las víctimas

privadas

de

libertad eran

continuamente

amenazadas,

diciéndoles “si se les caen las vendas son muertos”.436 BENAMO sindicó a “El Tío”, como la persona que aparentaba ser el jefe, interrogador y conductor de los horrores allí vividos.437 El 26 de mayo de 1976 Víctor BENAMO fue trasladado a Unidad Penitenciaria N° 4, a la que llegó del centro clandestino

435

Declaración testimonial de Víctor BENAMO , loc cit. Declaración testimonial de Víctor BENAMO , loc cit. 437 Declaración testimonial de Víctor BENAMO , loc cit. 436

146


Ministerio Público Fiscal de la Nación

organizado por el Ejército, en un estado deplorable de salud, apunto de no poder permanecer de pie.438 Con fecha 2 de agosto de 1976 fue trasladado al penal de Rawson junto con otras personas.439, luego de ello fue sobreseído parcial y definitivamente en la causa “Ramírez. Stella Maris y otros p/ infracción a la ley 20.840 con fecha 21 de septiembre de 1977, resolución que el Juez Federal Guillermo Federico MADUEÑO ordenó notificar a BENAMO. USO O F I CI AL

El Director del Penal hizo saber al juez MADUEÑO que se había notificado al detenido y que no obstante haberse dispuesto la inmediata libertad destacó que ello no se hizo efectivo, ya que BENAMO por entonces se hallaba a disposición del Poder Ejecutivo Nacional por disposición decreto Nro.57l/76.440 Calificación legal: Los hechos descriptos son típicos de la figura de privación ilegal de la libertad agravada por el empleo de violencia y prolongarse por más de un mes (artículo 144 bis, inciso 1°, último párrafo, en función del artículo 142, incisos 1° y 5°, texto conforme ley 14.616, todos del Código Penal) en concurso real (artículo 55 C.P) con tormentos agravados por ser la víctima perseguida política (artículo 144 ter, según Ley 14.616 C.P.) Procesados: Deberán responder penalmente en su carácter de coautores mediatos Julián Oscar CORRES, Héctor Luis

438

Declaración testimonial de Víctor BENAMO , loc cit. Declaración testimonial de Víctor BENAMO en la causa nro. 05/07 caratulada “Investigación de Delitos de Lesa Humanidad cometidos bajo control operacional del Comando V Cuerpo del Ejército”. Fs. 956/958 vta. 440 Causa nro. 612/76 caratulada “Ramirez, Stella Maris y otros p/ infracción a la ley 20840, fs.1684; 1688;1689,1690,1691,1692, 1694, y 1695. 439

147


SELAYA y Argentino Cipriano TAUBER; en tanto coautor deberá hacerlo Leonardo Luis NÚÑEZ (art. 45 C.P.).

3.2.7) Oscar Amilcar BERMÚDEZ. El 7 de enero de 1977, aproximadamente a las 05.00 horas, al momento de salir de su casa en la calle 25 de mayo s/n donde se domiciliaba junto a su familia, mientras se dirigía a su trabajo conduciendo un camión Bedford modelo 1961 en el que transportaba arena y pedregullo para una empresa contratista que construiría viviendas rurales en la zona del IDEVI, Oscar BERMÚDEZ fue secuestrado ante un despliegue considerable de personas pertenecientes a la Policía Federal Argentina, Delegación Viedma. El

operativo

estuvo

dirigido

por

el

Comisario

FORCHETTI y secundado por otras dos personas441, una de ellas, de aproximadamente 25 años de edad, delgado, rubio y con bigote; y el otro una persona robusta, alta de pelo negro. Los tres victimarios redujeron a BERMÚDEZ y lo colocaron en el interior de la cabina del camión, obligándolo a hincarse en el suelo mirando hacia abajo, momento en que el Comisario FORCHETTI personalmente le vendó los ojos y le colocó las esposas antes de sacarlo del camión, para hacerlo subir, junto a los demás integrantes del operativo que se encontraban con ropas de civil, a otro vehículo. Se trataría de una camioneta Ford “do ble cabina”, la que era conducida por otras personas, diferentes a las que ejecutaron el secuestro.

441 Declaración de O scar Amílcar Bermúdez en causa N° 12/ 86 CFABB ca ratulada “Bermúdez, O scar Amílcar s/ dcia. privación ilegal de la libertad y torturas, a fs. 24.

148


Ministerio Público Fiscal de la Nación

BERMÚDEZ fue conducido al Vto. Cuerpo de Ejército en Bahía Blanca442. Durante se cautiverio en el centro clandestino de detención ‘La Escuelita’ fue sometido a interrogatorios mediante golpes, picana eléctrica en distintas partes del cuerpo y simulacro de fusilamiento. Permaneció secuestrado en la ‘La Escuelita’ unos once días443, durante los cuales pudo saber que junto a él estaban también Oscar MEILÁN, Mario CRESPO, Darío ROSSI, Emilio VILLARROEL y un USO O F I CI AL

hombre de apellido ÁLVAREZ, yerno de DAMIANI, otro de apellido GON y LEDE 444. El 18 de enero de 1977 fue trasladado a la cárcel de Villa Floresta de esta ciudad, donde fue recibido por un funcionario del Servicio Penitenciario bonaerense llamado “Negro” NÚÑEZ, quien también participaba de los interrogatorios a los cuales lo sometían. El 17 de abril sorpresivamente fue trasladado a la cárcel de Rawson, en un avión ‘Guaraní’ del Servicio Penitenciario Federal, soportando

durante el traslado todo

tipo

de torturas

físicas y

psicológicas. En la Unidad Penal de Rawson, una persona de apellido STEDIN

–quien

cumpliera

funciones

de

dirigir

la

´Operación

Recibimiento´ y que sería de la ciudad de Viedma, era el encargado de someterlos a tortura psicológica.

442

Declaración de O scar Amílcar Bermúdez en causa N° 12/ 86 CFABB ca ratulada “Bermúdez, O scar Amílcar s/dcia. privación ilegal de la libertad y torturas, a fs. 10/ 11. 443 Declaración de O scar Amílcar Bermúdez en causa N° 12/ 86 CFABB ca ratulada “Bermúdez, O scar Amílcar s/dcia. privación ilegal de la libertad y torturas, a fs. 13. 444 Declaración de O scar Amílcar Bermúdez en causa N° 12/ 86 CFABB ca ratulada “Bermúdez, O scar Amílcar s/ dcia. privación ilegal de la libertad y torturas, a fs. 17.

149


De acuerdo a la documental obrante, en el Libro de registros de detenidos de la Delegación Local de la Policía Federal Argentina, no fueron dejadas constancias que aludan al ingreso de Oscar Amílcar BERMÚD EZ a esa dependencia, consignándose que según informe brindado por el Ejército que fue arrestado y puesto a disposición del Poder Ejecutivo Nacional por Decreto Nro. 98 del 19/01/1977, habiendo cesado tal situación por Decreto Nro. 2985 del 19/12/1978. Calificación legal: Los hechos descriptos son típicos de la figura de privación ilegal de la libertad agravada por el empleo de violencia (artículo 144 bis, inciso 1°, último párrafo, en función del artículo 142, inciso 1°, texto conforme ley 14.616, todos del Código Penal) en concurso real (artículo 55 C.P) con tormentos agravados por ser la víctima perseguida política tormentos (artículo 144 ter, según Ley 14.616 C.P.) Procesados: Deberán responder penalmente en carácter de coautores mediatos Vicente Antonio FORCHETTI y Julián Oscar CORRES; en tanto que en condición de coautores deberán hacerlo Héctor Jorge ABELLEIRA, Carlos Alberto CONTRERAS, Héctor Arturo GONCALVES y Leonardo Luis NÚÑEZ.

3.2.7)

BOHOSLAVSKY, Pablo Victorio; RUIZ, Julio

Alberto y RUIZ, Rubén Alberto. Agruparemos

las

descripciones

de

los

hechos

que

padecieron las tres víctimas, a las que durante el transcurso de sus cautiverios, se las sometió a un mismo Concejo de Guerra Especial de la subzona 51.

150


Ministerio Público Fiscal de la Nación

BOHOSLAVSKY, Pablo Desde el año 1972 Pablo BOHOSLAVSKY se desempeñó como ayudante de trabajos prácticos en la Universidad Nacional del Sur. En 1975 accedió a un cargo de profesor de la cátedra de matemáticas general y cálculo, en la que se desempeñó hasta junio de 1976; por otra parte445 El 19 de octubre de 1976, persiguiendo uno de los objetivos prioritarios de la última dictadura militar, al que designaban USO O F I CI AL

“combate a l a subversión”, el personal del Ejército Argentino que tenía a cargo los operativos realizados con esa consigna, desplegó su accionar en al menos dos puntos de la ciudad de Bahía Blanca. El primer allanamiento y registro lo llevaron a cabo en Cacique Venancio 631, lugar donde fue privado de libertad Julio Alberto RUIZ. El mismo día, un grupo de militares -entre los que se encontraban integrantes de la Agrupación Tropa y del Destacamento de Exploración de Caballería de Montaña 181- constituido, entre otros, por el Mayor Emilio Jorge Fernando IBARRA, el subteniente Jorge Horacio ROJAS y el Cabo Primero Miguel Ángel NILOS se constituyeron en la calle Córdoba 67 a fin de efectuar un allanamiento y secuestrar a Pablo BOHOSLAVSKY a quien le atribuían vinculación con Julio Alberto RUIZ, quien, como fue descripto ya había sido secuestrado por el grupo encargado de realizar operativos “antisubversivos”. Una vez que el grupo de captores, montó el operativo con personal en inmediaciones de Córdoba 67, al menos tres de ellos

445

Sumario Consejo de Guerra RUIZ, RUIZ y BO HO LAVSKY (86 -13-), fs. 69.

151


ingresaron al domicilio vestidos de civil, armados y con el rostro cubierto con un pañuelo. Una vez en el interior del domicilio, los captores dieron con Pablo BOHOSLVASKY al que comenzaron a golpear en presencia de su familia. Tras reducirlo, y cubrirlo con una frazada, lo introdujeron en un Ford Falcon a bordo del cual fue llevado al centro clandestino de detención “La Escuelita”. En el domicilio de Córdoba 67 un grupo de militares permaneció varias horas a la espera del arribo de más personas a las que detener. Así, al otro día, fue emboscado y privado de libertad Rubén RUIZ, quien asistió allí para ver a BOHOSLAVSKY. La inverosimil versión de los secuestradores, dirá que personas desconocidas arrancaron por la fuerza a BOHOSLAVSKY de su hogar, momentos antes del operativo militar que iba a secuestrarlo. Al finalizar el trayecto de traslado que con inmediatez siguió al secuestro, a BOHOSLAVSKI le fueron colocadas vendas en los ojos y luego fue introducido en las dependencias de “La Escuelita”, a la que la víctima alcanzó a divisar como una especie de casa de construcción antigua. En

ese

sitio

fue

torturado

con

picana

eléctrica

e

interrogado en todo momento respecto a nombres y domicilios de las personas del “Peronismo de Base”. En

el

centro

clandestino

BOHOSLAVSKY

advirtió la

presencia de otras personas. De algunas de ellas sabía o pudo saber su identidad. Así identificó a Julio Alberto RUIZ, quien al arribo de BOHOSLAVSKY ya estaba siendo torturado, Armando LAURETTI y Rubén Alberto RUIZ. Ya en la Unidad Carcelaria de Villa Floresta pudo saber la identidad de otras personas con las que había estado en el centro

152


Ministerio Público Fiscal de la Nación

clandestino, entre ellas, Julio LEDE, otra persona de apellido MADINA y también un hombre de apellido CALLEJAS al que conoció cuando fueron llevados juntos del centro clandestino al Batallón de Comunicaciones 181. Durante el cautiverio, BOHOSLAVSKY escuchó que los guardias se referían al detenido HIDALGO, a RIVERA y a una mujer apodada “La Vasca” de apellido IZURIETA446. El día 22 de noviembre, a BOHOSLAVSKY lo subieron a un USO O F I CI AL

camión o camioneta junto con otras tres personas. Tras recorrer un trayecto desconocido las cuatro víctimas, que se encontraban atadas en sus manos, fueron bajadas del vehículo que se alejó. Simulando sus ocupantes huir del lugar. En cuanto comenzaron las víctimas a desatarse, vieron acercarse un vehículo que simuló rescatarlos. Al llegar a donde se encontraban las víctimas, militares que tripulaban los vehículos procedieron a subirlos para luego sacarle las vendas y llevarlos al Batallón de Comunicaciones 181. Junto a BOHOSLAVSKY estaban Julio Alberto RUIZ, Rubén Alberto RUIZ y Daniel CALLEJAS447. El 10 de diciembre de ese año, Pablo BOHOSLAVSK, junto a Julio y Alberto RUIZ fue sometido al Consejo de Guerra de la subzona 51, que por entonces comandaba el general retirado Adel VILAS, el que funcionará como mecanismo de legalización de las privaciones ilegales de libertad.

446

CFABB 86 (13) “SUBS ECRETARÍA D E D ERECHO S HUMANO S s/ DENUNCIA (RIV ERA, Carlos Roberto)”, testimonio de Pablo Bohoslavsky, fs. 288/291. 447 loc cit.

153


El sumario del Concejo de Guerra fue encabezado por un parte que suscribió el Mayor Emilio IBARRA, quien comandaba la Agrupación Tropa o “grupo antiguerrillero” al decir del general (retirado) Adel VILAS; IBARRA manifestó que se habían detectados actividades de índole subversivo, y que en esa investigación allanó con personal de diferentes unidades el domicilio de Julio Alberto RUIZ ubicado en Cacique Venancio

N° 631, donde IBARRA dijo haber encontrado

armamentos, y elementos de impresión de panfletos. Posteriormente, IBARRA y su tropa vinculó a RUIZ con Pablo Victorio BOHOSLAVSKY, licenciado en matemática y empleado del Frigorífico “Siracusa”, a quien los militares fueron a secuestrar a su domicilio en calle Córdoba N° 67. Durante ese allanamiento, además de privar de libertad de BOHOSLAVSKY, también fue secuestrado Rubén Alberto RUIZ, albañil y empleado del Frigorífico “Enfripez”. Tras dos días de actuación, el 17 de diciembre de 1976, ese Consejo de Guerra presidido por Osvaldo Bernardino PAEZ, e integrado por

Manuel Emilio FREIRE, José Héctor HIDALGO, Miguel Ángel

GARCÍA MORENO y Guillermo J. GONZALEZ CHIPONT, y el Secretario Subteniente Carlos Alberto ARROYO; condenó a Julio Alberto RUIZ y Pablo Victorio BOHOSLAVSKY a 1 año y 6 meses de reclusión por los delitos de “Tenencia de Armas y Explosivos” e “Incitación a la alteración del

orden

previsto”,

mientras

que

Rubén

Alberto

RUIZ

por

“encubrimiento” 7 meses de prisión. Posteriormente, con fecha 21 de febrero de 1977, el Consejo Supremo Fuerzas Armadas presidido por Dalmiro Jorge ADARO, e integrado por los vocales: Angel Alberto GARCÍA BULLINI, Carlos Enrique HOLLMANN, Jorge DAMIANOVICH OLIVEIRA, Rafael CUESTA, Manuel Enrique VALENTINI; y el Secretario: Norberto Juan HERRERO –todos miembros de las Fuerzas Armadas-,

154


Ministerio Público Fiscal de la Nación

cambió las calificaciones y elevó las condenas, en el caso de Julio Alberto RUIZ a 5 años de reclusión e inhabilitación absoluta, perpetua, como autor del delito de “Tenencia ilegítima de armas, explosivos y afines” en concurso real con el delito de “Incitación Pública a la violencia colectiva”448. Tras este fallo, BOHOSLAVSKY fue trasladado a la Unidad Penitenciaria de Rawson donde estuvo hasta el 20 de junio de 1981, habiendo pasado un breve período por la Unidad Penitenciara de Villa USO O F I CI AL

Floresta, hasta que obtuvo su libertad.

RUIZ, Julio Alberto En 1976 Julio RUIZ trabajaba como operario maltero en la Cervecería Austral y vivía junto a su esposa y tres hijos en Cacique Venancio 631 de esta ciudad449. El 19 de octubre de 1976, en cumplimiento de la misión que las Fuerzas Armadas se habían determinado de “combatir a l a subversión”, el personal del Ejército Argentino que tenía a cargo los operativos realizados con esa consigna, desplegó su accionar en al menos dos puntos de la ciudad de Bahía Blanca. Ese

día,

un

grupo

de

militares entre

los

que

se

encontraban los integrantes de la Agrupación Tropa, del Grupo de Artillería 181 y del Hospital de Evacuación 181, y constituido, entre otros, por el Mayor Emilio Jorge Fernando IBARRA, el subteniente Julio

448

Sumario Consejo de Guerra RUIZ, RUIZ y BO HO LAVSKY (86 -13-), fs. 2 y acta de allanamiento fs. 106/108 y 126/135. 449 Sumario Consejo de Guerra RUIZ, RUIZ y BO HO LAVSKY (86 -13-), fs. 66 y CFABB 86 (13) “SUBS ECRETARÍA D E D ERECHO S HUMANO S s/ DENUNCIA (RIV ERA, Carlos Roberto)”, testimonio de Julio Alberto RUIZ, fs. 276/279vta.

155


Manuel SANTAMARÍA y el Sargento Primero Pedro Ángel CACERES se constituyeron en la calle Cacique Venancio 631 a fin de allanar el domicilio y secuestrar a Julio RUIZ. Al irrumpir en la vivienda, los militares dieron con RUIZ, a quien tomaron de sus brazos, vendaron sus ojos con un trapo, maniataron sus manos a la espalda y comenzaron a golpearlo para luego introducirlo en su vehículo marca Citroën y a bordo del mismo, cubierto con una colcha fue sacado de su domicilio, y llevado al centro clandestino de detención “La Escuelita”450. Los secuestradores, en el acta que labrarán para tratar de justificar la posterior realización de un Consejo de Guerra, dirán que efectivamente allanaron el domicilio, y que se les informó que RUIZ había sido llevado por la fuerza momentos antes del operativo de su secuestro. En el CCD “La Escuelita”, Julio RUIZ fue esposado e inmediatamente golpeado. Luego comenzó a ser interrogado sobre un volanteo que habría existido en la ciudad por el aniversario del 17 de octubre, sobre su actuación política en el gremio de trabajadores de la industria lechera de Bahía Blanca, del cual había sido Secretario. y acerca de su vinculación con la organización “Montoneros”. Luego

del

interrogatorio,

RUIZ

fue

llevado

a

otra

dependencia del centro clandestino, en la que fue atado a una cama y luego sometido a una sesión de tortura con aplicación de descargas eléctricas en las sienes. Esta vez los datos que le exigían los torturadores eran los referidos a la actuación y metodología del peronismo de base, específicamente el

156

gremial. Poco tiempo después,


Ministerio Público Fiscal de la Nación

Julio RUIZ volvió a ser objeto de las torturas y los interrogatorios sobre sus actividades políticas. Hacia fines de octubre o principios de noviembre, fue sometido a un nuevo interrogatorio, esta vez quien lo conducía era “El Tío”, quien lo inquirió sobre la actuación de varios dirigentes sindicales de Bahía Blanca, por ejemplo los hermanos BUSTOS, Abertano QUIROGA y Rodolfo PONCE. Tras dicho interrogatorio, y como sanción por haber sido USO O F I CI AL

detectado hablando con Pablo BOHOSLAVSKY, también cautivo en “La Escuelita”,

RUIZ

fue

nuevamente

colgado

de

sus

brazos,

que

permanecían atados a su espalda, y luego comenzó a sentir que era izado con alguna especie de malacate. En esa situación, consistente en la técnica de tortura denominada “palenque” o “la cruz”, fue dejado aproximadamente media hora451. Además del mencionado BOHOSLAVSKY, Julio RUIZ, recordó

haber compartido

cautivaron

con Juan

Carlos MONGE,

Armando LAUR ETTI y Carlos RIVERA. Luego

de

permanecer aproximadamente

30 días

en

cautiverio, uno de los guardias del centro clandestino, le avisó RUIZ habían decidido liberarlo junto con otras personas. Tras ellos RUIZ fue subido atado a una camioneta con tres personas más y los cuatro dejados en un lugar descampado.

450

CFABB 86 (13) “SUBS ECRETARÍA D E D ERECHO S HUMANO S s/ DENUNCIA (RIV ERA, Carlos Roberto)”, testimonio de Julio Alberto RUIZ, fs. 276/279vta; Sumario Consejo de Guerra RUIZ, RUIZ y BO HO LAVSKY (86 -13-), acta de fs. 3/ 5. 451 CFABB 86 (13) “SUBS ECRETARÍA D E D ERECHO S HUMANO S s/ DENUNCIA (RIV ERA, Carlos Roberto)”, testimonio de Julio Alberto RUIZ, fs. 276/279vta.

157


Una vez que simularon huir quienes los habían tirado en ese baldío, los cautivos se liberaron de sus ataduras e inmediatamente llegó una camioneta simulando auxiliarlos. Fueron nuevamente subidos a la misma y llevados al Batallón de Comunicaciones 181. En ese lugar, y luego de varios días, a RUIZ se le comunicó -juntamente con Pablo BOHOSLAVSKY y Rubén Alberto RUIZ, los otros arrojados y luego trasladados con Julio RUIZque iban a ser sometidos a un juicio militar por delitos que se les harían saber. La cuarta persona, de apellido CALLEJAS, dejó de ser vista por Julio RUIZ. El Comandante de subzona 51 activó un CONSEJO DE GUERRA ESPECIAL ESTABLE al que fueron sometidos Julio y Rubén RUIZ

junto

a

Pablo

BOHOSLAVSKY,

el

que

utilizarán

como

procedimiento de legalización de las privaciones de libertad ilegales. La actuación del sumario, fue encabezada por un parte del Mayor Emilio IBARRA, quien comandaba la Agrupación Tropa o “grupo antiguerrillero” al

decir del general (retirado) Adel VILAS; quien

manifestó que se habían detectados actividades de índole subversivo, y que en esa investigación allanó con personal de diferentes unidades el domicilio de Julio Alberto RUIZ sito en Cacique Venancio N° 631, donde IBARRA dijo haber encontrado armamentos, y elementos de impresión de panfletos. Posteriormente, IBARRA y su tropa vinculó a RUIZ con Pablo Victorio BOHOSLAVSKY, licenciado en matemática y empleado del Frigorífico “Siracusa”, a quien los militares fueron a secuestrar a su domicilio en calle Córdoba N° 67, y durante ese allanamiento, además de privar de libertad de BOHOSLAVSKY, también fue secuestrado Rubén Alberto RUIZ, albañil y empleado del Frigorífico “Enfripez”.

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Ministerio Público Fiscal de la Nación

Tras dos días de actuación, el 17 de diciembre de 1976, ese Consejo de Guerra presidido por Osvaldo Bernardino PAEZ, e integrado por

Manuel Emilio FREIRE, José Héctor HIDALGO, Miguel Ángel

GARCÍA MORENO y Guillermo J. GONZALEZ CHIPONT, y el Secretario Subteniente Carlos Alberto ARROYO; condenó a Julio Alberto RUIZ y Pablo Victorio BOHOSLAVSKY a 1 año y 6 meses de reclusión por los delitos de “Tenencia de Armas y Explosivos” e “Incitación a la alteración del

orden

previsto”,

mientras

que

Rubén

Alberto

RUIZ

por

USO O F I CI AL

“encubrimiento” 7 meses de prisión. Posteriormente, con fecha 21 de febrero de 1977, el Consejo Supremo Fuerzas Armadas presidido por Dalmiro Jorge ADARO, e integrado por los vocales: Angel Alberto GARCÍA BULLINI, Carlos Enrique HOLLMANN, Jorge DAMIANOVICH OLIVEIRA, Rafael CUESTA, Manuel Enrique VALENTINI; y el Secretario: Norberto Juan HERRERO –todos miembros de las Fuerzas Armadas-, cambió las calificaciones y elevó las condenas, en el caso de Julio Alberto RUIZ a 5 años de reclusión e inhabilitación absoluta, perpetua, como autor del delito de “Tenencia ilegítima de armas, explosivos y afines” en concurso real con el delito de “Incitación Pública a la violencia colectiva”.452 Luego de que se lo sometiera a Consejo de Guerra, en el que miembros de las Fuerzas Armadas que lo habían secuestrado, y mantenido en cautiverio clandestino, RUIZ comenzó a cumplir su condena en la Unidad Carcelaria de Villa Floresta y luego en el

452 Sumario Consejo de Guerra RUIZ, RUIZ y BO HO LAVSKY (86 -13-), fs. 2 y acta de allanamiento fs. 3/5 y fs. 6/8 y resoluciones de fs. 106/108 y 126/135.

159


establecimiento carcelario de Rawson, quedando liberado al cumplir la pena453.

RUIZ, Rubén Alberto: El 19 de octubre de 1976, en cumplimiento de la misión que las Fuerzas Armadas se había determinado de “combatir a l a subversión”, el personal del Ejército Argentino que tenía a cargo los operativos realizados con esa consigna, desplegó su accionar en al menos dos puntos de la ciudad de Bahía Blanca. En Cacique Venancio 631 un grupo de militares entre los que se encontraban los integrantes de la Agrupación Tropa, y del Grupo de Artillería 181 y del Hospital de Evacuaciones 181, constituido, entre otros, por el Mayor Emilio Jorge Fernando IBARRA, el subteniente Roberto Remi SOSA454, el subteniente Julio Manuel SANTAMARÍA y el Sargento Primero Pedro Ángel CÁCERES procedieron a allanar el domicilio y privar allí de libertad a Julio Alberto RUIZ455. Luego de proceder contra esos “elementos subversivos”, según explicó el Mayor IBARRA al Jefe de Operaciones Juan Manuel BAYÓN456,

a los perpetradores se les reveló la vinculación de ese

procedimiento con Rubén Alberto RUIZ y Pablo Victorio BOHOSLAVSKI, a quienes el mismo 19 de octubre de 1976 fueron a secuestrar al domicilio de éste, sito en Córdoba 67.

453

Declaración de Julio Alberto RUIZ, en causa nro. 86 (13) CFABB caratulada “SUBS ECRETARÍA D E D ERECHO S HUMANO S s/ D ENUNCIA (RIVERA, Carlos Roberto)”. Fs. 276/279vta. 454 Sumario Consejo de Guerra RUIZ, RUIZ y BO HO LAVSKY (Causa 86 (13)). Fs. 59. 455 Sumario Consejo de Guerra RUIZ, RUIZ y BO HO LAVSKY (Causa 86 (13)). Fs. 3. 456 Sumario Consejo de Guerra RUIZ, RUIZ y BO HO LAVSKY (Causa 86 (13)). Fs. 2.

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Al momento de ser privado de la libertad en ese domicilio junto con Pablo BOHOSLAVSKI, Rubén Alberto RUIZ contaba con 22 años de edad457, era albañil y empleado en un frigorífico. Según informan las actas labradas por los ejecutores, participó nuevamente personal que revistaba en la Agrupación Tropa, y también militares del Destacamento de Exploración de Caballería 181 que se encontraba en comisión en el Comando Vto. Cuerpo de Ejército. Junto con otros, se apersonaron a ejecutar el allanamiento y las USO O F I CI AL

detenciones, el Mayor IBARRA, el Subteniente Jorge Horacio ROJAS y el Cabo Primero Miguel Ángel NILOS quienes efectivamente allanaron el domicilio y privaron de libertad a Pablo BOHOSLAVSKY y, momentos después tras esperarlo de incógnito a su llegada al domicilio, también a Rubén RUIZ. Los

cargos que fueron explicitados

para

desatar la

actuación militar fueron “la acción propag andístic a de elementos subversivos”458

y la pertenencia de los detenidos a una “cédula del

Peronis mo de B ase (FAP)” 459 Rubén RUIZ, al igual que Pablo BOHOSLAVSKY y Julio RUIZ, fue llevado a dependencias del Comando Vto. Cuerpo de Ejército y allí introducido al CCD “La Escuelita”, donde, además de padecer las condiciones de cautiverio propias de ese centro clandestino, fue sometido a sesiones de torturas460.

457

Causa nro. 166 caratulada “RUIZ, Rubén Alberto s/Recurso de habeas corpus solicitado por su padre JO SÉ ALBERTO RUIZ”. Fs. 1. 458 Sumario Consejo de Guerra RUIZ, RUIZ y BO HO LAVSKY (Causa 86 (13)). Fs. 6. 459 Sumario Consejo de Guerra RUIZ, RUIZ y BO HO LAVSKY (Causa 86 (13)). Fs. 8. 460 Declaración de Pablo BO HO SLAVSKY en la causa nro. 86 (13) ca ratulada “SUBS ECRETARÍA D E DERECHO S HUMANO S S/DENUNCIA (RIV ERA, Carlos Roberto). Fs. 288/290.

161


Mientras Rubén RUIZ se encontraba privado de libertad en el CCD “La Escuelita”461, el 2 de noviembre de 1976, su padre, José Alberto RUIZ, interpuso un recurso de hábeas corpus, el que tramitó ante la secretaría del Dr. Hugo Mario SIERRA, del Juzgado Federal a cargo del Juez Guillermo Federico MADUEÑO. Entre las comunicaciones que formalizó el Juez MADUEÑO antes de rechazar por improcedente el recurso –en consonancia con el dictamen fiscal de la Dra. María del Carmen VALDUNCIEL de MORONI462- resulta ilustrativa del accionar de las Fuerzas Armadas la respuesta negativa del teniente coronel auditor Jorge GONZÁLEZ RAMÍREZ, quien en su carácter de asesor jurídico del Comando del Vto. Cuerpo de Ejército informa que RUIZ no se encuentra detenido a disposición

de ese

Comando.

El

mismo

GONZÁLEZ

MARTÍNEZ

participará del simulacro de juzgamiento a que someterán a los secuestrados. Al tiempo que el hábeas corpus tramitaba en el Juzgado Federal compilando negativas de las policías bonaerense y federal, el 22 de noviembre de 1976, Rubén RUIZ junto a otros cautivos fue sacado del centro clandestino y subido a un camión o camioneta . A bordo del mismo, al menos cuatro cautivos transitaron por lugares desconocidos hasta que fueron descendidos y obligados a permanecer atados y vendados en sus ojos, tal como se encontraban, hasta tanto huyeran quienes los habían llevado hasta ese sitio. Una vez que se produjo la huida de quienes los habían sacado del centro clandestino, un grupo de militares simuló auxiliar a

461

Declaración de Juan Carlos MO NGE en la causa nro. 86 (13) caratulada “SUBS ECRETARÍA D E DERECHO S HUMANO S S/DENUNCIA (RIV ERA, Carlos Roberto). Fs. 215/221. 462 Causa nro. 166 caratulada “RUIZ, Rubén Alberto s/Recurso de habeas corpus solicitado por su padre JO SÉ ALBERTO RUIZ”. Fs. 6.

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quienes se pretendía hacer creer liberados, y continuó privando de libertad a las víctimas Rubén y Julio RUIZ, Daniel CALLEJAS y Pablo BOHOSLAVSKY quienes fueron llevados a dependencias del Batallón de Comunicaciones 181. En el trayecto las víctimas fueron desvendadas y desatadas. En la guardia del Batallón un Teniente Coronel les informó que habían sido llevados hasta esa unidad en averiguación por haber sido encontrados sin documentación y en circunstancias anómalas463. USO O F I CI AL

Mientras CALLEJAS fue sacado del lugar por militares, a Rubén RUIZ, junto a Pablo BOHOSLAVSKY y Julio RUIZ, se les informó luego que serían sometidos a un juicio militar, juzgados por delitos que les harían saber, acusados y defendidos por personal militar. Mientras tanto, las tres víctimas permanecieron en cautiverio, privadas de su libertad en el Batallón de Comunicaciones 181. El “juic io militar ” fue tramitado entre el 15 y el 17 de diciembre de 1976 y estuvo a cargo del Consejo de Guerra Especial Estable de la subzona de Defensa 51, que era presidido por el Teniente Coronel Osvaldo Bernardino PÁEZ y funcionará como procedimiento de legalización de las privaciones ilegales de la libertad. Además de PÁEZ, otros oficiales de la subzona 51 y del Área 511 participaron en diferentes roles de secretarios, vocales, fiscales y defensores, entre ellos Carlos Alberto ARROYO, Manuel Emilio FREIRE, Miguel Ángel GARCÍA MORENO, Guillermo Julio GONZÁLEZ CHIPONT, José Héctor FIDALGO, Miguel Antonio VILLEGAS, Jorge

463

Declaración de Pablo BO HO SLAVSKY en la causa nro. 86 (13) ca ratulada “SUBS ECRETARÍA D E DERECHO S HUMANO S S/DENUNCIA (RIV ERA, Carlos Roberto). Fs. 276/279 vta.

163


BURLANDO, Alberto Ramón BOTTA, Rodolfo Tomás BRUNO y Enrique SOMMARUGA. El expediente que actuó este Concejo se inició con actas elaboradas por algunas de las personas que consumaron los secuestros de Rubén y Julio RUIZ y Pablo BOHOSLAVSKY. El 17 de diciembre de 1976, dos días después de iniciado el proceso apócrifo del Concejo de Guerra, desarrollado al margen de todas las garantías constitucionales, luego de que los partícipes en los allanamientos y secuestros ratificaran la versión que habían plasmado en el acta inicial y tras ser interrogadas las víctimas –después de pasar por el centro clandestino de detención, el simulacro de liberación y permanecer privados de su libertad en el Batallón de Comunicaciones 181- los tres “enjuiciados” fueron condenados en el marco de la alegada “lucha antisubversiva”. A Rubén RUIZ, el Concejo de Guerra lo consideró un encubridor, por conocer las “acciones directas” alentadas por Pablo BOHOSLAVSKY y Julio RUIZ, no poner las mismas en conocimiento de las autoridades competentes y recibir de ellos apoyo económico. El mismo 17 de diciembre de 1976 en que Rubén RUIZ era condenado por el Concejo de Guerra de la subzona de Defensa 51, el secretario del Juzgado Federal Dr. Hugo Mario SIERRA, en el expediente de hábeas corpus iniciado por el padre del secuestrado, libró el oficio dirigido al Jefe de la delegación Bahía Blanca de la Policía Federal Argentina –Subcomisario Félix ALAIS- ordenado por el Juez MADUEÑO. Por el mismo se intimó al padre de Rubén RUIZ a pagar las costas del proceso que había instando en vano464.

464 Causa nro. 166 caratulada “RUIZ, Rubén Alberto s/Recurso de habeas corpus solicitado por su padre JO SÉ ALBERTO RUIZ”. Fs 10.

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Posteriormente, el

Concejo

Supremo

de las Fuerzas

Armadas, el Consejo Supremo Fuerzas Armadas presidido por el General de División retirado Dalmiro Jorge ADARO, e integrado por los vocales Brigadier retirado Ángel Alberto GARCÍA BULLINI, Contralmirante retirado Carlos Enrique HOLLMANN, Brigadier Jorge DAMIANOVICH OLIVEIRA, General Rafael CUESTA, Capitán de Navío Manuel Enrique VALENTINI y el Secretario Coronel Auditor retirado Norberto Juan HERRERO; resolvió anular la sentencia anterior y elevar la reprensión a USO O F I CI AL

la que se había condenado a Rubén RUIZ de siete meses a dos años y seis meses de reclusión e inhabilitación absoluta y perpetua, por considerarlo autor de “tenencia ilegítima de ar mas, explosivos y afines” en concurso real con la “incitación públic a a la violencia c olectiva” 465. Luego de esa simulación de proceso a que fue sometido en el ámbito de la subzona de Defensa 51, Rubén RUIZ continuó privado de su libertad en la Unidad Carcelaria Nro. 4 de esta ciudad, y desde allí fue trasladado a la cárcel de Rawson.

Calificaciones legales: Los hechos descriptos son típicos de la figura de privación ilegal de la libertad agravada por el empleo de violencia y prolongarse por más de un mes (artículo 144 bis, inciso 1°, último párrafo, en función del artículo 142, incisos 1° y 5°, texto conforme ley 14.616, todos del Código Penal) en concurso real (artículo 55 C.P.) con tormentos agravados por ser la víctima perseguida política (artículo 144 ter, según Ley 14.616 C.P.).

465

Sumario Consejo de Guerra RUIZ, RUIZ y BO HO LAVSKY (86 -13-), fs. 2 y acta de

165


Procesados por los tres hechos: Deberán responder penalmente en carácter de coautores mediatos Julián Oscar CORRES y Argentino Cipriano TAUBER, en tanto que Leonardo Luis NÚÑEZ deberá hacerlo en carácter de coautor (art. 45 C.P.).

3.2.8) CASTILLO, Juan Carlos; FORNASARI, Pablo; MATZKIN, Zulma y TARTCHITZKY, Mario Manuel (Caso “Masacre de calle Catriel”): Daremos un tratamiento conjunto a los hechos que padecieron las cuatro víctimas, aunque no todos hayan tenido un inicio común. Ha sido la voluntad criminal de los victimarios la que conformó el agrupamiento fáctico en el domicilio de Catriel nro. 321 de esta ciudad. FORNASARI, Pablo Francisco: Pablo Francisco, hijo de Elba Teresa NICOLETTI y de Ángel FORNASARI, había nacido el 20 de junio de 1948 en Capital Federal.466 Al momento de ocurrir los hechos en descripción, tenía 28 años de edad467 y era militante de la Juventud Peronista.468 Durante la tarde del 25 de junio de 1976469, Pablo FORNASARI, Juan Oscar GATICA y Juan Carlos CASTILLO; transitaban en una camioneta por la ruta nacional número 22, rumbo a Bahía

allanamiento fs. 106/108 y 126/135. 466 Declaración de Ángel FO RNASARI en la causa nro. 103, caratulada “FO RNASARI, Pablo Francisco, CASTILLO , Juan Carlos, TARCHITZKY, Manuel Mario, y MATZKIN, Zulma Raquel- abatidos en procedimientos por atentado y resistencia a la autoridad s/entrega de cadáveres a sus familiares. F. 22. 467 Certificado de defunción de Pablo Francisco FO RNASARI. Causa nro. 103, caratulada “FO RNASARI, Pablo Francisco, CASTILLO , Juan Carlos, TARCHTITZKY, Manuel Mario, y MATZKIN, Zulma Raquel- abatidos en procedimientos por atentado y resistencia a la autoridad s/entrega de cadáveres a sus familiares. F.69. 468 Declaración de Juan O scar GATICA en la causa nro. 109 (10), caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia s/CASTILLO , Juan Carlos”. Fs. 2628.

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Ministerio Público Fiscal de la Nación

Blanca. Los tres jóvenes habían iniciado el viaje en la localidad de Médanos -Partido de Villarino- y fueron interceptados por personal militar antes de arribar a destino. 470 El grupo que los secuestró, se encontraba realizando un operativo de control vehicular al mando del Capitán Raúl Oscar OTERO. Este oficial revistaba en el Batallón de Comunicaciones 181, “Sargento Mayor Santiago Buratovich”, y Pablo FORNASARI lo conocía porque había realizado el servicio militar obligatorio bajo sus órdenes.471 USO O F I CI AL

Los militares identificaron a los tripulantes del vehículo interceptado y, tras cotejar sus identidades con una nómina472, los condujeron –en la misma camioneta en la que viajaban- a dependencias del Batallón de Comunicaciones 181, en Bahía Blanca. Al llegar a la sede militar, los tres fueron puestos en una misma celda. En la mañana del sábado siguiente, CASTILLO fue sacado de ese lugar, en tanto que FORNASARI y GATICA permanecieron allí hasta el domingo 27 de junio de 1976. En esa fecha fueron trasladados a una celda cercana a la que ocuparon originalmente; lugar en el que pudieron advertir la presencia de otras personas detenidas473. El

lunes

28

de

junio,

sufrieron

el

primer

interrogatorio, las preguntas fueron realizadas por dos personas y versaron sobre sus actividades familiares y laborales. En el mismo 469 Declaración de Lilia Blanca SERRANO en la causa nro. 109 (10), caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia. CASTILLO , Juan Carlos”. Fs. 2123. 470 Declaración de Juan Carlos GATICA loc cit. 471 Declaración de Juan Carlos GATICA loc cit. 472 Según GATICA, el nombre de Juan Carlos CASTILLO figuraba en la nómina que poseía el personal militar; mientras que FO RNASARI no aparecía registrado. Declaración de Juan Carlos GATICA loc cit.

167


momento se les permitió escribir una carta a algunos parientes cercanos. Durante el transcurso de la primera semana de detención, ambos fueron fotografiados por una persona vestida de civil acompañada por un suboficial. A los seis días de estar privados de la libertad, FORNASARI y GATICA fueron trasladados a una guardia y debieron suscribir una nota que consignaba que el trato recibido había sido correcto y que la liberación se concretaría en un tiempo breve. Al día siguiente, Pablo FORNASARI, esposado y vendado, fue retirado de la celda y Juan GATICA fue golpeado e interrogado sobre su relación con CASTILLO y FORNASARI474. Luego de esa fecha, Pablo FORNASARI, estuvo privado de su libertad en el C.C.D. “La Escuelita”. Allí, fue sometido a sesiones de tortura con picana eléctrica, y obligado a permanecer a la intemperie, desnudo, con sus ojos vendados, al alcance de los perros que usaban los guardias del centro clandestino para asediar a los secuestrados.475 Durante el cautiverio de Pablo, Elba NICOLETTI realizó múltiples gestiones tendientes a obtener información sobre el paradero de su hijo. Entre las diligencias efectuadas cabe consignar dos presentaciones en dependencias militares, una de ellas en el Batallón de Comunicaciones 181 y otra en el Comando Vto. Cuerpo de Ejército.476

473

Declaración de Juan Carlos GATICA loc cit. Declaración de Juan Carlos GATICA loc cit. 475 “Testimonio sobre el campo de concentración “La Escuelita” de Bahía Blanca”, agregado a la causa nro. 95, caratulada “GO NZALEZ Héctor O svaldo s/denuncia”. Fs. 88-105. 476 Denuncia de Elba NICO LETTI de FO RNASARI, en la causa nro. 86 (1), ca ratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (FO RNASARI, Pablo Francisco).F1. 474

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Ministerio Público Fiscal de la Nación

El personal que la atendió negó poseer información sobre su hijo. No obstante, en el mes de julio de 1976, el Teniente Coronel Argentino Cipriano TAUBER, se entrevistó con ella y reconoció que Pablo había estado detenido “entre los presos comunes” por “averiguación de antecedentes”, pero que el día anterior había sido liberado. En el mismo momento le exhibió documentación y afirmó que la firma que aparecía consignada pertenecía a Pablo FORNASARI.477 Elba NICOLETTI no obtuvo otra información, la USO O F I CI AL

próxima noticia que tuvo de su hijo fue que había sido asesinado por miembros del Ejército Argentino478. Entre las últimas horas del 4 de septiembre de 1976 y las primeras del 5 de septiembre, en el domicilio de Catriel 321 de Bahía Blanca, personal del Vto. Cuerpo de Ejército entre los que se encontraban los integrantes de la “Agrupación Tropas”bajo la apariencia de un enfrentamiento armado intentó fraguar la masacre de cuatro personas que perpetraron. Las

víctimas

fueron

Pablo

Francisco

FORNASARI, Juan Carlos CASTILLO, Zulma MATZKIN y Manuel Mario TARCHITZKY a quienes para dar muerte, arrojaron al piso y luego ultimaron con ráfagas de proyectiles de armas de fuego de grueso calibre. Las cuatro víctimas habían sido secuestradas y se encontraban cautivas en el centro clandestino de detención “La Escuelita”. El intento de justificación de los cuatro homicidios y consecuente encubrimiento de la mecánica de las muertes ocurridas, hizo que el Mayor BRUZZONE, a las 2.00 horas del día 5 de septiembre

477

Denuncia de Elba NICO LETTI de FO RNASARI, en la causa nro. 86 (1), ca ratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (FO RNASARI, Pablo Francisco).F1.

169


de 1976, desde el Centro de Operaciones Táctico (C.O.T.) del Comando del Vto. Cuerpo de Ejército comunicara al Subcomisario Félix Alejandro ALAIS de la Policía Federal Argentina que a partir de denuncias de la población

y

por

investigaciones

propias,

una

patrulla

militar

fuertemente armada fue comisionada para rodear y reducir a las personas armadas que con actitud sospechosa estaban en el inmueble de Catriel 321. 479 En radiograma,

los

la

versión

militares fueron

que

ALAIS

recibidos

con

hizo

circular

fuego

de

por

armas

automáticas y tras 30 minutos de repeler la agresión, “resultaron muertas cuatro personas, tres masculinas y una femenina y el secuestro de armas de guerra y explosivos”.480 Los cadáveres fueron depositados en la morgue del Hospital Municipal local481 y el juez federal Guillermo Federico MADUEÑO, dispuso iniciar la diligencia judicial por “Atentado y resistencia a la autoridad y muerte de cuatro personas N.N. a identificar”482 El diario La Nueva Pr ovincia, el 6 de septiembre de 1976, bajo el título “Otra Eficaz Acción del Ejército. Cuatro Extremistas Fueron Abatidos en Nuestra Ciudad” realizó una extensa publicación referida al accionar militar del día anterior en Catriel 321. 478

Denuncia de Elba NICO LETTI de FO RNASARI, en la causa nro. 86 (1), ca ratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (FO RNASARI, Pablo Francisco).F1. 479 Causa nro. 103, caratulada “FO RNASARI, Pablo Francisco, CASTILLO , Juan Carlos, TARCHTITZKY, Manuel Mario, y MATZKIN, Zulma Raquel- abatidos en procedimientos por atentado y resistencia a la autoridad s/entrega de cadáveres a sus familiares. F.7. 480 Causa nro. 103, caratulada “FO RNASARI, Pablo Francisco, CASTILLO , Juan Carlos, TARCHTITZKY, Manuel Mario, y MATZKIN, Zulma Raquel- abatidos en procedimientos por atentado y resistencia a la autoridad s/entrega de cadáveres a sus familiares. F. 8. 481 Según constancias obrantes en el libro de fallecidos de dicho nosocomio, los cuatro ingresaron el 5 de septiembre de 1976. Causa nro. 103, caratulada “FO RNASARI, Pablo Francisco, CASTILLO , Juan Carlos, TARCHTITZKY, Manuel Mario, y MATZKIN, Zulma Raquel- abatidos en procedimientos por atentado y resistencia a la autoridad s/entrega de cadáveres a sus familiares. F.95.

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Ministerio Público Fiscal de la Nación

Dicha

publicación,

refirió

que

tanto

Pablo

FORNASARI como Juan Carlos CASTILLO eran “cabecillas de la organización ilegalizada en primer término”, y le asignó al primero participación en diversos hechos delictivos, al tiempo que se hizo eco de la revelación de futuras “acciones extremistas” que las víctimas llevarían a cabo. En la nota se transcribió un comunicado emitido por la subzona de Defensa 51, Comando Vto. Cuerpo de Ejército, en el que se admitió que efectivos del Ejército efectuaron una operación en el domicilio de USO O F I CI AL

Catriel

321

y

abatieron

a

cuatro

personas

catalogadas

como

“delincuentes subversivos”. En relación a Pablo FORNASARI, en la nota aludida, La Nueva Provincia publicó que el comunicado de la subzona de defensa 51 identificaba a: “Pablo Francisco Fornazari (a) “Lito” “Oficial Segundo” de la organización que se desempeñaba como jefe de la “zona de destacamentos”, la que incluye los agrupamientos delictivos que actúan en Bahía Blanca, Tandil y Mar del Plata (…) Este activo delincuente subversivo se había incorporado a la organización en el año 1969, militando inicialmente en la ciudad de La Plata. El 20 de marzo de 1969, militando inicialmente en la ciudad de La Plata. El 20 de marzo de 1975 participó en Bahía Blanca del asesinato del subcomisario Ramos de la Policía de la provincia de Buenos Aires. A mediados de ese mismo año fue trasladado a esta ciudad en carácter de responsable político en la zona. Participó en el planeamiento y ejecución de la emboscada al vehículo de la patrulla militar perteneciente a la Compañía de la Policía

482 Causa nro. 103, caratulada “FO RNASARI, Pablo Francisco, CASTILLO , Juan Carlos, TARCHTITZKY, Manuel Mario, y MATZKIN, Zulma Raquel- abatidos en procedimientos por atentado y resistencia a la autoridad s/entrega de cadáveres a sus familiares. F.7.

171


Militar 181, hecho que tuvo lugar en Bahía Blanca el 15 de diciembre de 1975 y en el que fueron asesinados el cabo primero Brujo ROJAS y el soldado conscripto René PAPINI. El delincuente Fornazari habitó la finca ubicada en Sarmiento 1502, del Barrio Palihue, hasta fines de julio del corriente año, debiendo abandonarla precipitadamente en oportunidad de ser allanada la vivienda por fuerzas del Ejército…”483 Con respecto al último punto, cabe aclarar que un tiempo antes, el mismo periódico había publicado la noticia del allanamiento que habría ocurrido en la noche del 24 de julio de 1976 en una casa ubicada en Sarmiento 1502 de la ciudad de Bahía Blanca. Este procedimiento militar fue difundido como un “exitoso operativo realizado en la lucha contra la subversión”484 y posteriormente fue asociado con las actividades políticas de Pablo FORNASARI.485

TARCHITZKY, Manuel Mario: Manuel

TARCHITSZKY

había

nacido el 26 de

diciembre de 1949 486, era hijo de Abraham TARCHITZKY y Reveca LEW. Al momento de ocurrir los hechos en descripción tenía 26 años y era físico nuclear.487

483

“Cuatro extremistas fueron abatido en nuestra ciudad”, La Nueva Provincia, 08/09/76. En: causa nro. 87, ca ratulada “Denuncia anónima atribuida a la ciudadana Alicia Mabel PARTNOY s/presunta existencia de campo de concentración “La Escuelita” en Bahía Blanca”. F.65.

484

“Exitoso O perativo del Ejército. Fue Descubierto en Nuestra Ciudad un Reducto Extremista”, La Nueva Provincia, 25/07/1976. En: causa nro. 87, caratulada “Denuncia anónima atribuida a la ciudadana Alicia Mabel PARTNO Y s/presunta existencia de campo de concentración “La Escuelita” en Bahía Blanca”. F.63. 485 “Cuatro extremistas fueron abatido en nuestra ciudad”, La Nueva Provincia, 08/09/76. En: causa nro. 87, ca ratulada “Denuncia anónima atribuida a la ciudadana Alicia Mabel PARTNOY s/presunta existencia de campo de concentración “La Escuelita” en Bahía Blanca”. F.65. 486 Causa nro. 103, caratulada “FO RNASARI, Pablo Francisco, CASTILLO , Juan Carlos, TARCHTITZKY, Manuel Mario, y MATZKIN, Zulma Raquel- abatidos en procedimientos por atentado y resistencia a la autoridad s/entrega de cadáveres a sus familiares. F.3 487 Causa nro. 103, caratulada “FO RNASARI, Pablo Francisco, CASTILLO , Juan Carlos, TARCHTITZKY, Manuel Mario, y MATZKIN, Zulma Raquel- abatidos en procedimientos por atentado y resistencia a la autoridad s/entrega de cadáveres a sus familiares. F.68.

172


Ministerio Público Fiscal de la Nación

Durante la última dictadura militar fue secuestrado y llevado al centro clandestino de detención “La Escuelita” de Bahía Blanca.488 Luego de permanecer cautivo, fue asesinado por miembros del Ejército Argentino. Entre las últimas horas del 4 de septiembre de 1976 y las primeras del 5 de septiembre, en el domicilio de Catriel 321 de Bahía Blanca, personal del Vto. Cuerpo de Ejército entre los que se encontraban los integrantes de la “Agrupación Tropas”USO O F I CI AL

bajo la apariencia de un enfrentamiento armado intentó fraguar la masacre de cuatro personas. Las víctimas fueron Manuel Mario TARCHITZKY, Pablo Francisco FORNASARI, Juan Carlos CASTILLO y Zulma MATZKIN, a quienes para dar muerte, arrojaron al piso y luego ultimaron con ráfagas de proyectiles de armas de fuego de grueso calibre. Las cuatro víctimas habían sido secuestradas y se encontraban cautivas en el centro clandestino de detención “La Escuelita”. El intento de justificación de los cuatro asesinatos y consecuente encubrimiento de la mecánica de las muertes ocurridas, hizo que el Mayor BRUZZONE, a las 2.00 horas del día 5 de septiembre de 1976, desde el Centro de Operaciones Táctico (C.O.T.) del Comando del Vto. Cuerpo de Ejército comunicara al Subcomisario Félix Alejandro ALAIS de la Policía Federal Argentina que a partir de denuncias de la población

y

por

investigaciones

propias,

una

patrulla

militar

fuertemente armada fue comisionada para rodear y reducir a las

488

“Testimonio sobre el campo de concentración “La Escuelita” de Bahía Blanca”, agregado a la causa nro. 95, caratulada “GO NZALEZ Héctor O svaldo s/denuncia”. Fs. 88-105.

173


personas armadas que con actitud sospechosa estaban en el inmueble de Catriel 321. 489 En radiograma,

los

la

versión

militares fueron

que

ALAIS

recibidos

con

hizo

circular

fuego

de

por

armas

automáticas y tras 30 minutos de repeler la agresión, “resultaron muertas cuatro personas, tres masculinas y una femenina y el secuestro de armas de guerra y explosivos”.490 Los cadáveres fueron depositados en la morgue del Hospital Municipal local491 y el juez federal Guillermo Federico MADUEÑO, dispuso iniciar la diligencia judicial por “Atentado y resistencia a la autoridad y muerte de cuatro personas N.N. a identificar”492 El cadáver de Mario TARCHITZKY fue reconocido el 17 de septiembre de 1976 y retirado por su tío –Isidoro TARCHITZKY-, dos días más tarde.493 El diario La Nueva Pr ovincia, el 6 de septiembre de 1976, bajo el título “Otra Eficaz Acción del Ejército. Cuatro Extremistas Fueron Abatidos en Nuestra Ciudad” realizó una extensa publicación referida al accionar militar del día anterior en Catriel 321.

489 Causa nro. 103, caratulada “FO RNASARI, Pablo Francisco, CASTILLO , Juan Carlos, TARCHTITZKY, Manuel Mario, y MATZKIN, Zulma Raquel- abatidos en procedimientos por atentado y resistencia a la autoridad s/entrega de cadáveres a sus familiares. F.7. 490 Causa nro. 103, caratulada “FO RNASARI, Pablo Francisco, CASTILLO , Juan Carlos, TARCHTITZKY, Manuel Mario, y MATZKIN, Zulma Raquel- abatidos en procedimientos por atentado y resistencia a la autoridad s/entrega de cadáveres a sus familiares. F. 8. 491 Según constancias obrantes en el libro de fallecidos de dicho nosocomio, los cuatro ingresaron el 5 de septiembre de 1976. Causa nro. 103, caratulada “FO RNASARI, Pablo Francisco, CASTILLO , Juan Carlos, TARCHTITZKY, Manuel Mario, y MATZKIN, Zulma Raquel- abatidos en procedimientos por atentado y resistencia a la autoridad s/entrega de cadáveres a sus familiares. F.95. 492 Causa nro. 103, caratulada “FO RNASARI, Pablo Francisco, CASTILLO , Juan Carlos, TARCHTITZKY, Manuel Mario, y MATZKIN, Zulma Raquel- abatidos en procedimientos por atentado y resistencia a la autoridad s/entrega de cadáveres a sus familiares. Fs. 7. 493 Causa nro. 103, caratulada “FO RNASARI, Pablo Francisco, CASTILLO , Juan Carlos, TARCHTITZKY, Manuel Mario, y MATZKIN, Zulma Raquel- abatidos en procedimientos por atentado y resistencia a la autoridad s/entrega de cadáveres a sus familiares. F.34.

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Ministerio Público Fiscal de la Nación

Dicha

publicación,

refirió

que

tanto

Pablo

FORNASARI como Juan Carlos CASTILLO eran “cabecillas de la organización ilegalizada en primer término”, y le asignó al primero participación en diversos hechos delictivos, al tiempo que se hizo eco de la revelación de futuras “acciones extremistas” que las víctimas llevarían a cabo. En la nota se transcribió un comunicado emitido por la subzona de defensa 51, Comando Vto. Cuerpo de Ejército, en el que se admitió que efectivos del Ejército efectuaron una operación en el domicilio de USO O F I CI AL

Catriel

321

y

abatieron

a

cuatro

personas

catalogadas

como

“delincuentes subversivos”. La versión difundida en los medios de prensa y en los radiogramas, fue refutada por las evidencias que los fusilamientos dejaron en los cuerpos de las víctimas. El informe del médico legista Mariano CASTEX demostró que FORNASARI, CASTILLO, MATZKIM Y TARCHITZKY no pudieron haber muerto en un enfrentamiento, el análisis de la autopsia reveló que “de todas las hipótesis barajadas, la única realmente posible, que no arroja contradicciones intrínsecas, es la de un fusilamiento de las víctimas estando arrojadas al piso, boca arriba y con los brazos indistintamente plegados unos sobre tórax y/o abdomen, y, otros, alejados del cuerpo”.494

CASTILLO, Juan Carlos:

494 Causa nro. 103, caratulada “FO RNASARI, Pablo Francisco, CASTILLO , Juan Carlos, TARCHTITZKY, Manuel Mario, y MATZKIN, Zulma Raquel- abatidos en procedimientos por atentado y resistencia a la autoridad s/entrega de cadáveres a sus familiares. F.75.

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Juan Carlos era hijo de Manuel Enrique CASTILLO y Lilia Blanca SERRANO, había nacido un 27 de septiembre de 1940 en la ciudad de Huanguelén, provincia de Buenos Aires. 495 Al momento de ser víctima del terrorismo de Estado tenía 35 años de edad.496 Durante la tarde del 25 de junio de 1976 497, Juan Carlos CASTILLO, Pablo FORNASARI y Juan Oscar GATICA; transitaban en una camioneta por la ruta nacional número 22, rumbo a Bahía Blanca. Los tres jóvenes habían iniciado el viaje en la localidad de Médanos -Partido de Villarino- y fueron interceptados por personal militar antes de arribar a destino. 498 El grupo que los secuestró, se encontraba realizando un operativo de control vehicular al mando del Capitán Raúl Oscar OTERO. Este oficial revistaba en el Batallón de Comunicaciones 181, “Sargento Mayor Santiago Buratovich”, y Pablo FORNASARI lo conocía porque había realizado el servicio militar obligatorio bajo sus órdenes. Los militares identificaron a los tripulantes del vehículo interceptado y, tras cotejar sus identidades con una nómina499, los condujeron –en la misma camioneta en la que viajaban- a dependencias del Batallón de Comunicaciones 181, en Bahía Blanca.

495

Certificado de nacimiento de Juan Carlos CASTILLO . Causa nro. 103, caratulada “FO RNASARI, Pablo Francisco, CASTILLO , Juan Carlos, TARCHTITZKY, Manuel Mario, y MATZKIN, Zulma Raquel- abatidos en procedimientos por atentado y resistencia a la autoridad s/entrega de cadáveres a sus familiares. F.162. 496 Certificado de defunción de Juan Carlos CASTILLO . Causa nro. 103, caratulada “FO RNASARI, Pablo Francisco, CASTILLO , Juan Carlos, TARCHTITZKY, Manuel Mario, y MATZKIN, Zulma Raquel- abatidos en procedimientos por atentado y resistencia a la autoridad s/entrega de cadáveres a sus familiares. F.44. 497 Declaración de Lilia Blanca SERRANO en la causa nro. 109 (10), caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia. CASTILLO , Juan Carlos”. Fs. 2123. 498 Declaración de Juan Carlos GATICA, loc cit. 499 Según GATICA, el nombre de Juan Carlos CASTILLO figuraba en la nómina que poseía el personal militar; mientras que FO RNASARI no aparecía registrado. Declaración de Juan Carlos GATICA loc cit.

176


Ministerio Público Fiscal de la Nación

Al llegar a la sede militar, los tres fueron puestos en una misma celda. En la mañana del sábado siguiente, CASTILLO fue sacado de ese lugar. 500 Posteriormente, fue llevado a “La Escuelita” de Bahía Blanca. En el centro clandestino de detención lo torturaron con picana eléctrica y lo obligaron a permanecer de pie con los testículos atados a una reja.501 Mientras

CASTILLO

permanecía

encerrado,

su

USO O F I CI AL

camioneta era utilizada por el Subteniente Julián Oscar CORRES.502 Este vehículo había sido robado por personal del Ejército Argentino durante el operativo de secuestro de CASTILLO, GATICA y FORNASARI. Entre las últimas horas del 4 de septiembre de 1976 y las primeras del 5 de septiembre, en el domicilio de Catriel 321 de Bahía Blanca, personal del Vto. Cuerpo de Ejército -entre los que se encontraban los integrantes de la “Agrupación Tropas”- bajo la apariencia de un enfrentamiento armado intentó fraguar lo que fue la masacre de cuatro personas. Las

víctimas

fueron

Juan

Carlos

CASTILLO, Pablo Francisco FORNASARI, Zulma MATZKIN y Manuel Mario TARCHITZKY a quienes para dar muerte, arrojaron al piso y luego ultimaron con ráfagas de proyectiles de armas de fuego de grueso calibre. Las cuatro víctimas habían sido secuestradas y se encontraban cautivas en el centro clandestino de detención “La Escuelita”. 500

Declaración de Juan Carlos GATICA loc cit. “Testimonio sobre el campo de concentración “La Escuelita” de Bahía Blanca”, agregado a la causa nro. 95, caratulada “GO NZALEZ Héctor O svaldo s/denuncia”. Fs. 88-105. 502 Declaración de Alberto TARANTO en la causa nro. 109 (5), caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia SAMPINI, Rubén Héctor. F.11. 501

177


El intento de justificación de los cuatro asesinatos y consecuente encubrimiento de la mecánica de las muertes ocurridas, hizo que el Mayor BRUZZONE, a las 2.00 horas del día 5 de septiembre de 1976, desde el Centro de Operaciones Táctico (C.O.T.) del Comando del Vto. Cuerpo de Ejército comunicara al Subcomisario Félix Alejandro ALAIS de la Policía Federal Argentina que a partir de denuncias de la población

y

por

investigaciones

propias,

una

patrulla

militar

fuertemente armada fue comisionada para rodear y reducir a las personas armadas que con actitud sospechosa estaban en el inmueble de Catriel 321. 503 En radiograma,

los

la

versión

militares fueron

que

ALAIS

recibidos

con

hizo

circular

fuego

de

por

armas

automáticas y tras 30 minutos de repeler la agresión, “resultaron muertas cuatro personas, tres masculinas y una femenina y el secuestro de armas de guerra y explosivos”.504 Los cadáveres fueron depositados en la morgue del Hospital Municipal local505 y el juez federal Guillermo Federico MADUEÑO, dispuso iniciar la diligencia judicial por “Atentado y resistencia a la autoridad y muerte de cuatro personas N.N. a identificar”506

503

Causa nro. 103, caratulada “FO RNASARI, Pablo Francisco, CASTILLO , Juan Carlos, TARCHTITZKY, Manuel Mario, y MATZKIN, Zulma Raquel- abatidos en procedimientos por atentado y resistencia a la autoridad s/entrega de cadáveres a sus familiares. F.7. 504 Causa nro. 103, caratulada “FO RNASARI, Pablo Francisco, CASTILLO , Juan Carlos, TARCHTITZKY, Manuel Mario, y MATZKIN, Zulma Raquel- abatidos en procedimientos por atentado y resistencia a la autoridad s/entrega de cadáveres a sus familiares. F. 8. 505 Según constancias obrantes en el libro de fallecidos de dicho nosocomio, los cuatro ingresaron el 5 de septiembre de 1976. Causa nro. 103, caratulada “FO RNASARI, Pablo Francisco, CASTILLO , Juan Carlos, TARCHTITZKY, Manuel Mario, y MATZKIN, Zulma Raquel- abatidos en procedimientos por atentado y resistencia a la autoridad s/entrega de cadáveres a sus familiares. F.95. 506 Causa nro. 103, caratulada “FO RNASARI, Pablo Francisco, CASTILLO , Juan Carlos, TARCHTITZKY, Manuel Mario, y MATZKIN, Zulma Raquel- abatidos en procedimientos por atentado y resistencia a la autoridad s/entrega de cadáveres a sus familiares. Fs.7.

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Ministerio Público Fiscal de la Nación

El diario La Nueva Pr ovincia, el 6 de septiembre de 1976, bajo el título “Otra Eficaz Acción del Ejército. Cuatro Extremistas Fueron Abatidos en Nuestra Ciudad” realizó una extensa publicación referida al accionar militar del día anterior en Catriel 321. Dicha

publicación,

refirió

que

tanto

Pablo

FORNASARI como Juan Carlos CASTILLO eran “cabecillas de la organización ilegalizada en primer término”, y le asignó al primero participación en diversos hechos delictivos, al tiempo que se hizo eco de USO O F I CI AL

la revelación de futuras “acciones extremistas” que las víctimas llevarían a cabo. En la nota se transcribió un comunicado emitido por la subzona de defensa 51, Comando Vto. Cuerpo de Ejército, en el que se admitió que efectivos del Ejército efectuaron una operación en el domicilio de Catriel

321

y

abatieron

a

cuatro

personas

catalogadas

como

“delincuentes subversivos”. La versión difundida en los medios de prensa y en los radiogramas, fue refutada por las evidencias que los fusilamientos dejaron en los cuerpos de las víctimas. El informe del médico legista Mariano CASTEX demostró que FORNASARI, CASTILLO, MATZKIM Y TARCHITZKY no pudieron haber muerto en un enfrentamiento, el análisis de la autopsia reveló que “de todas las hipótesis barajadas, la única realmente posible, que no arroja contradicciones intrínsecas, es la de un fusilamiento de las víctimas estando arrojadas al piso, boca arriba y con los brazos

179


indistintamente plegados unos sobre tórax y/o abdomen, y, otros, alejados del cuerpo”.507

MATZKIN Zulma Raquel: Zulma Raquel era hija de Francisco MATZKIN y Lía GORER, había nacido el 9 de junio de 1952 en Francisco Madero, provincia de Buenos Aires.508 A la fecha de los hechos en descripción estaba casada con Alejandro Mónaco -también ultimado durante la última dictadura militar- y tenía 24 años de edad. Fue secuestrada por personal militar y trasladada al centro clandestino de detención “La Escuelita” de Bahía Blanca. Su presencia en este lugar se encuentra acreditada por los testimonios de Estrella MENA de TURATA 509, Alicia PARTNOY510, María Felicitas BALIÑA511 y María Cristina PEDERSEN512. Luego de permanecer cautiva, fue asesinada por miembros del Ejército Argentino. Entre las últimas horas del 4 de septiembre de 1976 y las primeras del 5 de septiembre, en el domicilio de Catriel 321 de Bahía Blanca, personal del Vto. Cuerpo de Ejército entre los que se encontraban los integrantes de la “Agrupación Tropas”-

507 Causa nro. 103, caratulada “FO RNASARI, Pablo Francisco, CASTILLO , Juan Carlos, TARCHTITZKY, Manuel Mario, y MATZKIN, Zulma Raquel- abatidos en procedimientos por atentado y resistencia a la autoridad s/entrega de cadáveres a sus familiares. F.75. 508 Causa nro. 103, caratulada “FO RNASARI, Pablo Francisco, CASTILLO , Juan Carlos, TARCHTITZKY, Manuel Mario, y MATZKIN, Zulma Raquel- abatidos en procedimientos por atentado y resistencia a la autoridad s/entrega de cadáveres a sus familiares. F.5. 509 Declaración de Estrella MENA de TURATA en la causa nro, 86 (8), caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (IZURIETA María Graciela). Fs. 161164. 510 “Testimonio sobre el campo de concentración “La Escuelita” de Bahía Blanca”, agregado a la causa nro. 95, caratulada “GO NZALEZ Héctor O svaldo s/denuncia”. Fs. 88-105. 511 Declaración de María Felicitas BALIÑA en la causa nro. 86 (8), caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (IZURIETA María Graciela). Fs. 166168 512 Declaración de María Cristina PED ERSEN en la causa nro. 86 (8), caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (IZURIETA María Graciela). Fs.169173.

180


Ministerio Público Fiscal de la Nación

bajo la apariencia de un enfrentamiento armado intentó fraguar la masacre de cuatro personas. Las Francisco

FORNASARI,

víctimas Juan

fueron

Carlos

Zulma

MATZKIN,

Pablo

CASTILLO

y Manuel

Mario

TARCHITZKY a quienes para dar muerte, arrojaron al piso y luego ultimaron con ráfagas de proyectiles de armas de fuego de grueso calibre. Las cuatro víctimas habían sido secuestradas y se encontraban cautivas en el centro clandestino de detención “La Escuelita”. USO O F I CI AL

El intento de justificación de los cuatro asesinatos y consecuente encubrimiento de la mecánica de las muertes ocurridas, hizo que el Mayor BRUZZONE, a las 2.00 horas del día 5 de septiembre de 1976, desde el Centro de Operaciones Táctico (C.O.T.) del Comando del Vto. Cuerpo de Ejército comunicara al Subcomisario Félix Alejandro ALAIS de la Policía Federal Argentina que a partir de denuncias de la población

y

por

investigaciones

propias,

una

patrulla

militar

fuertemente armada fue comisionada para rodear y reducir a las personas armadas que con actitud sospechosa estaban en el inmueble de Catriel 321. 513 En radiograma,

los

la

versión

militares fueron

que

ALAIS

recibidos

con

hizo

circular

fuego

de

por

armas

automáticas y tras 30 minutos de repeler la agresión, “resultaron muertas cuatro personas, tres masculinas y una femenina y el secuestro de armas de guerra y explosivos”.514

513

Causa nro. 103, caratulada “FO RNASARI, Pablo Francisco, CASTILLO , Juan Carlos, TARCHTITZKY, Manuel Mario, y MATZKIN, Zulma Raquel- abatidos en procedimientos por atentado y resistencia a la autoridad s/entrega de cadáveres a sus familiares. F.7. 514 Causa nro. 103, caratulada “FO RNASARI, Pablo Francisco, CASTILLO , Juan Carlos, TARCHTITZKY, Manuel Mario, y MATZKIN, Zulma Raquel- abatidos en procedimientos por atentado y resistencia a la autoridad s/entrega de cadáveres a sus familiares. F. 8.

181


Los cadáveres fueron depositados en la morgue del Hospital Municipal local515 y el juez federal Guillermo Federico MADUEÑO, dispuso iniciar la diligencia judicial por “Atentado y resistencia a la autoridad y muerte de cuatro personas N.N. a identificar”516 El diario La Nueva Pr ovincia, el 6 de septiembre de 1976, bajo el título “Otra Eficaz Acción del Ejército. Cuatro Extremistas Fueron Abatidos en Nuestra Ciudad” realizó una extensa publicación referida al accionar militar del día anterior en Catriel 321. Dicha

publicación,

refirió

que

tanto

Pablo

FORNASARI como Juan Carlos CASTILLO eran “cabecillas de la organización ilegalizada en primer término”, y le asignó al primero participación en diversos hechos delictivos, al tiempo que se hizo eco de la revelación de futuras “acciones extremistas” que las víctimas llevarían a cabo. En la nota se transcribió un comunicado emitido por la subzona de defensa 51, Comando Vto. Cuerpo de Ejército, en el que se admitió que efectivos del Ejército efectuaron una operación en el domicilio de Catriel 321 y abatieron a cuatro personas catalogadas como “delicuentes subversivos”. La versión difundida en los medios de prensa y en los radiogramas, fue refutada por las evidencias que los fusilamientos dejaron en los cuerpos de las víctimas. El informe del médico legista Mariano CASTEX demostró que FORNASARI, CASTILLO, MATZKIN Y TARCHITZKY no

515 Según constancias obrantes en el libro de fallecidos de dicho nosocomio, los cuatro cadáveres ingresaron el 5 de septiembre de 1976. Causa nro. 103, caratulada “FO RNASARI, Pablo Francisco, CASTILLO , Juan Carlos, TARCHTITZKY, Manuel Mario, y MATZKIN, Zulma Raquel- abatidos en procedimientos por atentado y resistencia a la autoridad s/entrega de cadáveres a sus familiares. F.95.

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Ministerio Público Fiscal de la Nación

pudieron haber muerto en un enfrentamiento, el análisis de la autopsia reveló que “de todas las hipótesis barajadas, la única realmente posible, que no arroja contradicciones intrínsecas, es la de un fusilamiento de las víctimas estando arrojadas al piso, boca arriba y con los brazos indistintamente plegados unos sobre tórax y/o abdomen, y, otros, alejados del cuerpo”.517

Calificaciones legales de los hechos: Cada uno de USO O F I CI AL

los cuatro hechos descriptos resulta típico de la figura de privación ilegal de la libertad agravada por el empleo de violencia y prolongarse por más de un mes (artículo 144 bis, inciso 1°, último párrafo, en función del artículo 142, incisos 1° y 5°, texto conforme ley 14.616, todos del Código Penal)

en concurso real (artículo 55 C.P) con

tormentos agravados por ser la víctima perseguida política (artículo 144 ter, según Ley 14.616 C.P.) y en concurso real con homicidio calificado por alevosía, haber sido cometidos con el concurso premeditado de dos o más personas y con el fin de lograr la impunidad (artículo 80, incisos 2, 3 y 4 del Código Penal, texto según Ley 20.642). Procesados: En calidad de coautor mediato deberá responder penalmente por las cuatro víctimas Argentino Cipriano TAUBER, en tanto que Julián Oscar CORRES lo hará en el mismo carácter por los hechos que tuvieron como víctimas a Juan C. CASTILLO, Pablo F. FORNASARI y Zulma R. MATZKIN (art. 45 C.P).

516

Causa nro. 103, caratulada “FO RNASARI, Pablo Francisco, CASTILLO , Juan Carlos, TARCHTITZKY, Manuel Mario, y MATZKIN, Zulma Raquel- abatidos en procedimientos por atentado y resistencia a la autoridad s/entrega de cadáveres a sus familiares. Fs.7. 517 Causa nro. 103, caratulada “FO RNASARI, Pablo Francisco, CASTILLO , Juan Carlos, TARCHTITZKY, Manuel Mario, y MATZKIN, Zulma Raquel- abatidos en procedimientos por atentado y resistencia a la autoridad s/entrega de cadáveres a sus familiares. F.75.

183


3.2.9) Claudio COLLAZOS. Nacido el 17 de marzo del año 1942, en el año 1976 vivía en calle Azara 1325 de Bahía Blanca, estaba casado con Elba RODRÍGUEZ, se desempeñaba en la Tesorería de la Municipalidad de Bahía Blanca y formaba parte del sindicato municipal. El 19 de marzo de 1976, a las 6:30 horas, cuando salió de su casa para tomar un micro de la línea 509 rumbo a su trabajo, fue interceptado en la calle por dos vehículos (Ford Falcon y Fiat 1500), de los que bajaron aproximadamente diez personas con los rostros cubiertos con medias, que lo golpearon con el mango de una pistola provocándole un corte en su cabeza. Le ataron las manos en la espalda y le vendaron los ojos. Fue introducido a la parte trasera de uno de los rodados y luego de unos treinta minutos de viaje, llegó al centro clandestino de detención “La Escuelita”. Durante su cautiverio fue sometido a tormentos, consistentes en ser forzado a ingerir cantidades desmesuradas de agua, aplicación de picana eléctrica durante los interrogatorios y amenazas de fusilamiento. En ese lugar, escuchó a sus compañeros de trabajo Héctor NUÑEZ y Mercedes ORLANDO -Asistente Social- y a René BUSTOS -que pertenecía a la Unión Obrera de la Construcción-. El 24 de marzo de 1976, es liberado, a las 05:00 hs. en el centro de Bahía Blanca. Luego de su liberación, COLLAZOS recibió saludos de una

persona que se hacía llamar “Mario MANCINI”

y al

mes

aproximadamente fue visitado en la Municipalidad de Bahía Blanca por

184


Ministerio Público Fiscal de la Nación

esta persona, quien se interesó por su estado y trató de justificar la detención ilegal de COLLAZOS. El sujeto fue identificado años después como el torturador e interrogador de “La Escuelita” Santiago Cruciani518. Calificación legal: Los hechos descriptos son típicos de la figura de privación ilegal de la libertad agravada por el empleo de violencia (artículo 144 bis, inciso 1°, último párrafo, en función del artículo 142, inciso 1°, texto conforme ley 14.616, todos del Código Penal) en concurso real (artículo 55 C.P) con tormentos agravados por USO O F I CI AL

ser la víctima perseguida política (artículo 144 ter, según Ley 14.616 C.P.) Procesados: En su condición de coautor mediato deberá responder penalmente Argentino Cipriano TAUBER (art. 45 C.P.).

3.2.10) Patricia Irene CHABAT. Al llegar el año 1976, Patricia CHABAT, quien seguía sus estudios superiores en la ciudad de la Plata, por cuestiones de seguridad, regresó a Bahía Blanca. 519 En esta ciudad, vivía junto a sus padres Doris Elayne LUNDQVIST y Oscar CHABAT en el domicilio de Enrique Julio nro. 116. A esa vivienda llegará el grupo de secuestradores que la privó ilegalmente de su libertad, aproximadamente a las 23.00 hs del 15 de diciembre de 1976.

518

CFABB 86 (14) “Subsecretaría de Derechos Humanos s/DENUNCIA ( CO LLAZO S, Claudio)” fs. 1/4. CFA BB 216 “CO LLAZO S, Claudio víctima privación ileg. libertad en Bahía Blanca” fs. 1 519 Declaraciones de Doris Elayne LUNDQ VIST en la causa en causa nro. 11(C) caratulada “Presentación de la A.P.D.H. del Neuquén – Bahía Blanca y otros en causa N° 11/86 reclamando saber el destino de los desaparecidos y de los niños nacidos en cautiverio”, Bibliorato N° 15. 14/12/1999.

185


En el momento del secuestro Patricia CHABAT se encontraba sola en su casa y al acudir a un llamado a la puerta, tras abrirla, pudo ver a un hombre y detrás más personas en movimiento. Inmediatamente le asestaron un fuerte golpe en el pómulo derecho que la desestabilizó y arrojó al piso. La percepción de la víctima desde ese momento resultó una conmoción, mucha agitación, escuchó gritos y una fuerte presión en la espalda. En ese estado, pudo sentir que le envolvieron la cabeza con el fin de privarla de visión, la arrastraron hacia el interior de un vehículo, y la forzaron a permanecer con la cabeza baja entre el asiento de atrás y el respaldo del delantero. Este procedimiento fue observado por un vecino, que era suboficial enfermero del Hospital Militar – Felipe CAMPINI-520

a

quien la noche del secuestro de CHABAT un grupo de individuos le tocó el timbre de su casa, y le ordenó que cerrara todas las ventanas, que no saliera y le advirtió que si escuchaba tiros que nos interviniera. Al día siguiente CAMPINI se apersonó en la vivienda de la familia CHABAT, allí lloró y pidió disculpas por no haber podido hacer nada para evitar lo que había sucedido.521 El vehículo con Patricia CHABAT a bordo circuló por lapso de tiempo indeterminado, tras el cual, la víctima fue descendida del auto e introducida en el centro clandestino de detención “La Escuelita”. Allí fue dejada un largo rato de pie, y en aislamiento. Luego de ello, la hicieron sentar y procedieron a interrogarla, esta primera vez sin violencia. Le realizaron preguntas que de las que no

520 521

Declaración de Doris Ela yne LUNDQ VIST, loc cit. Declaración de Doris Ela yne LUNDQ VIST, loc cit.

186


Ministerio Público Fiscal de la Nación

conocía la respuesta, todo lo cual sumió a CHABAT en un gran estado de confusión. Seguidamente fue conducida a otra habitación donde la desnudaron y reiniciaron el interrogatorio, esta vez aplicándole picana eléctrica en su cuerpo. Tras ello, fue llevada a otro cuarto y allí la hicieron acostar en una cucheta. Al día siguiente fue nuevamente conducida al sitio de interrogatorio al que denominaban “quirófano” y a lo que llamaban la USO O F I CI AL

“silla de Tupac Amaru”, que era un elástico de cama o lago similar,522 le aplicaron intensamente picana eléctrica, notoriamente más fuerte que la vez anterior. Estas sesiones de tortura lo fueron durante los dos primeros días de detención, se alternaba el interrogatorio con la aplicación de la picana en diferentes partes del cuerpo, las yemas de los dedos de las manos y de los pies, el pabellón auditivo derecho, el pecho y los genitales produciendo dolor y una sensación indescriptible lo que la llevaba a desear la muerte.523 En medio de estas circunstancias los interrogadores se burlaban y se reían, le exigían constantemente que diera nombres de compañeros de militancia política de Bahía Blanca y la Plata. Uno

de

los

interrogadores

apodado

“El

Laucha”

aprovechándose de las condiciones del cautiverio de Patricia CHABAT, la

522

Declaración de Doris Ela yne LUNDQ VIST, loc cit. Declaración de Patricia Irene CHABAT en causa nro 11(C) caratulada: “Presentación de la A.P.D.H. del Neuquén – Bahía Blanca y otros en causa N° 11/86 reclamando saber el destino de los desaparecidos y de los niños nacidos en cautiverio”, Bibliorato N° 15. Audiencia del día 14/12/1999.

523

187


manoseaba

reiteradamente

y

en

voz

baja

le

decía

frases

intimidatorias.524 Durante

los días que permaneció secuestrada no le

permitieron higienizarse525, a excepción del día que la trasladaron a la cárcel. En esa oportunidad le indicaron que fuera al baño, se sentara en el inodoro y antes de ducharse se quitara la venda. No siguió tal indicación y se quitó la venda de pie, sufriendo de inmediato un gran mareo que la obligó a sentarse.526 Previo a ello, le hicieron firmar una declaración de la que desconoce totalmente su contenido. En la madrugada del 24 de diciembre fue trasladada a la Unidad Penitenciaria nro. 4de Villa Floresta, y puesta a disposición del Poder Ejecutivo Nacional, no sin antes advertirle en forma amenazante “no te olvides que tenés un hermano”.527 Junto clandestino

a

dos

a

Patricia

chicos

CHABAT,

adolescentes

sacaron y

un

del

centro

muchacho

de

aproximadamente su edad.528 La familia de Patricia supo de su traslado a la Unidad nro. 4, por varias vías. El Suboficial Principal del Ejército -Juan AMERIO- amigo de la familia, quien por entonces se desempeñaba en el Comando de Comunicaciones, siempre les aportaba noticias sobre su detención y en la madrugada del 24 les avisó que estaba viva, que sería traslada y que podrían verla en vísperas de Nochebuena. El mismo día, a las dos de la tarde un médico amigo del padre de Patricia, quien a su vez tenía mucha relación con el oficial del

524

Declaración Declaración 526 Declaración 527 Declaración 528 Declaración 525

188

de de de de de

Patricia Patricia Patricia Patricia Patricia

Irene Irene Irene Irene Irene

CHABAT, loc CHABAT, loc CHABAT, loc CHABAT, loc CHABAT, loc

cit. cit. cit. cit. cit.


Ministerio Público Fiscal de la Nación

Ejército Argentino Walter Bartolomé TEJADA, les hizo saber que

se

había enterado que su hija sería liberada. A las once de la mañana aproximadamente se apersonó en la casa de los CHABAT una monja que trabajaba en la cárcel

y

también los anotició de lo mismo 529. Los familiares que pudieron verla en la cárcel, hallaron a Patricia CHABAT en estado deplorable, abatida anímicamente, el brazo derecho descolocado, siete heridas en la boca, nueve en la cabeza USO O F I CI AL

provocados por la aplicación de picana eléctrica y con la glándula salivar agredida lo que la hacía babear del lado derecho. Tal visión resultaba tan impactante que su hermano no pudo tolerarlo y terminó descomponiéndose.530 En la Unidad Carcelaria CHABAT estuvo un año y cuatro meses (hasta el 6 o 7 de abril de 1978) período en que podía recibir visitas de su familia una vez por semana. Allí recibió a Juan AMERIO quien se hizo pasar por su padrino para poder visitarla. También fue a verla el religioso Vara a pocas horas de haber llegado, quien, sin consideración a su estado, entre otras frases que no fueron precisamente de consuelo, le dijo que lo ocurrido era culpa de sus padres.531 En otra oportunidad fue a la cárcel el Mayor DELMÉ, junto con otra persona

de mayor jerarquía a preguntarle si era su

interés irse del país. En esa entrevista DELMÉ hizo un comentario “de

529

Declaración de Doris Ela yne LUNDQ VIST, loc cit. Declaración de Doris Ela yne LUNDQ VIST, loc cit. 531 Declaración de Patricia Irene CHABAT, loc cit. 530

189


cómo había cambiado esta chica”, lo que le permitió inferir que la conocía de cuando estuvo detenida en el centro clandestino.532 En esa época, el Teniente Coronel TEJADA se oponía sistemáticamente a la liberación de Patricia sin explicitar fundamento alguno; a esta información los familiares de Patricia CHABAT accedían a través de Juan AMERIO.533 Al salir de Villa Floresta Patricia CHABAT no recuperó totalmente su libertad, pues durante ocho meses, hasta el 23 de diciembre de 1978 quedó condicionada a concurrir cada tres días a la Comisaría 2da. y hacer una exposición de sus actos.534 Se les hicieron saber que la familia y ella debía presentarse en la Regional de la Policía Bonaerense donde fueron atendidas por el Subjefe

quien luego de

darles una perorata

sumamente agresiva, les dijo a Patricia y a su madre, que Patricia quedaría bajo el control de un oficial de la policía de la comisaría 2da., que toda persona que fuera a su casa debía pasar y registrarse en la comisaría 1ra., y que no podría hablar con nadie. 535 Para

combatir

la

incomunicación en que la obligaban

angustiante a

permanecer a

situación

de

Patricia, su

madre solicitó permiso al comisario para que trabajara y puso un pequeño restaurante en el que ella misma cocinaba y Patricia atendía a los clientes – lo que le permitía salir de su casa y contactarse con gentehasta el mes de septiembre del 78 en que tuvieron un problema con el locador y debieron dejarlo. En este emprendimiento colaboró con ellas Juan AMERIO.536

532

Declaración de Patricia Irene CHABAT, loc cit. Declaración de Doris Ela yne LUNDQ VIST, loc cit. 534 Declaración de Doris Ela yne LUNDQ VIST, loc cit. 535Declaración de Doris Elayne LUNDQ VIST, loc cit. 536 Declaración de Doris Ela yne LUNDQ VIST, loc cit. 533

190


Ministerio Público Fiscal de la Nación

En el período que sufrió arresto zonal fue víctima de dos episodios degradantes. Uno ocurrió en la comisaría, en el momento en que concurrió a

cumplir con las presentaciones impuestas, fue

maltratada y manoseada, y el otro, en la guardia cuando una personaamiga de Juan AMERIO, por lo que resultó más inesperado aúnmediante una amenaza con arma de fuego, la obligó a subir a un auto y abusó de ella. Los tormentos de Patricia CHABAT no concluyeron ahí. USO O F I CI AL

Cuando ya se había casado y vivía en Ensenada, aproximadamente a mediados del año 1980, un grupo de personas entró en su hogar, tras dejar una guardia atrás del edificio y allí la interrogaron sobre supuestos espías chilenos. Lo acontecido la atemorizó, por lo que decidió mudarse a la ciudad de Trelew. La persecución continuó en su nuevo lugar de residencia. Al poco tiempo de llegar fueron interrogados tanto ella por su marido por quien dijo pertenecer a la Policía pero por el tenor de las preguntas supuso que sería del Ejército. En

una

segunda

ocasión,

Patricia

CHABAT

fue

trasladada hasta una casa de fotografías en la que la hicieron retratarse sin ningún tipo de explicación. El 23 de diciembre de 1981 recibió la última de las intimidaciones. Un hombre fue a buscarla a su casa y le indicó que debía acompañarlo, ante su negativa e indicando su situación de embarazo, la persona le respondió que si quería preservar a la criatura le convenía presentarse en la Comisaría en el término de dos horas.

191


Allí fue atendida por una persona joven ante la cual tuvo una

profunda crisis, pues sintió que le robarían a su hija por

nacer.537 Paralelamente a los padecimientos de Patricia se hallaban los de su familia que se desarrollaban en otro ámbito. Ante la situación de incertidumbre y temor pro ducido por el secuestro de su hija, la madre de Patricia CHABAT intentó utilizar todos los recursos que pensaba podían conducirla a encontrar a su hija. Así fue como sabiendo que el cura VARA -a quien conocía superficialmente- era Capellán, decidió hacer un paquete con ropa

y remedios para que se los entregara a Patricia. Llevó esto al

domicilio en el que convivía con su madre solicitando se los entregara a su hija que se hallaba detenida. Un día después, VARA fue a su casa y le manifestó que no había podido hacerle llegar las cosas a Patricia pero que no se preocupara porque estaba bien, bien atendida y era respetada.538 Eso sucedió a la mañana, ante la desesperanza que la invadió decidió presentarse en el batallón con las vituallas y allí fue atendida por un guardia militar que al conocer el motivo de su presencia, visiblemente incómodo se comunicó por teléfono interno y luego le informó que su hija no estaba allí.539 El peregrinaje de la Sra. LUNDQVIST continuó, realizó gestiones ante el Dr. ALFONSÍN y su socia quien se hallaba muy ligada a la Asamblea y poseía mucha información. Ante el obispo metodista GATINONI, quien en una oficinita de la iglesia de la calle Belgrano le mostró una importante pila de carpetas y le dijo que lo único que podía hacer era llevar los datos de Patricia a la Asamblea Permanente de los 537 538

Declaración de Patricia Irene CHABAT, loc cit. Declaración de Doris Ela yne LUNDQ VIST, loc cit.

192


Ministerio Público Fiscal de la Nación

Derechos Humanos de Buenos Aires, pero le adelantó que no se obtenían respuestas. Concurrió también a una oficina que debía funcionar clandestinamente atento las circunstancias, en la cual se reunía mucha gente que compartía la misma problemática y de las que escuchó historias horrorosas. También se contactó con políticos y con una señora que fue secretaria de la Cancillería, que era amiga de la familia y que a USO O F I CI AL

su vez se comunicó con la Asesoría de Policía de la provincia de Buenos Aires, pues el jefe, era amiga de ella. Allí expuso su terrible situación permanentemente con el afán de no silenciar el caso. Fue en ese momento que se sintió amenazada por cuanto un helicóptero gris, en reiteradas ocasiones hacía círculos sobre el patio de su casa, sobrevolando tan bajo que lograba ver las caras de sus ocupantes. Ello la amedrentó y comenzó a pernoctar en otro domicilio540. Durante la

extensa privación de libertad sufrida por

Patricia en la cárcel de Villa Floresta su familia continúo con las gestiones, orientadas a la posibilidad de lograr la autorización para la salida del país. En sendas oportunidades ello le fue negado mediante decretos – que sólo le permitieron leer- firmados por el general Videla, en

539

Declaración de Doris Ela yne LUNDQ VIST, loc cit.

540

Declaración de Doris Ela yne LUNDQ VIST, loc cit.

193


los que consignaba que era imposible otorgarle la salida al exterior porque era considerada peligrosa para la seguridad nacional.541 Estas vivencias por demás traumáticas a Patricia Irene CHABAT se le impusieron a los 21 años de edad. Calificación legal: Los hechos descriptos son típicos de la figura de privación ilegal de la libertad agravada por el empleo de violencia (artículo 144 bis, inciso 1°, último párrafo, en función del artículo 142, inciso 1°, texto conforme ley 14.616, todos del Código Penal) en concurso real (artículo 55 C.P) con tormentos agravados por ser la víctima perseguida política (artículo 144 ter, según Ley 14.616 C.P.) Procesados: En su calidad de coautores mediatos deberá responder penalmente Julián Oscar CORRES y Héctor Luis SELAYA; en tanto que en carácter de coautor deberá hacerlo Leonardo Luis NÚÑEZ.

3.2.11) Eduardo Mario CHIRONI. El 13 de diciembre de 1976, aproximadamente a las 18:00 horas, Eduardo Mario CHIRONI, tras tomar conocimiento de que probablemente se produciría su secuestro o detención y consultar la situación con personas de su confianza, se presentó ante el Jefe de la Delegación Viedma de la Policía Federal Argentina, Vicente Antonio FORCHETTI. En ese mismo momento, perdió su libertad. El 15 de diciembre de 1976, alrededor de las 6 horas, fue cargado en un automóvil marca Ford Falcón color verde claro que era conducido por personal de la Policía Federal.

541

Declaración de Doris Ela yne LUNDQ VIST, loc cit.

194


Ministerio Público Fiscal de la Nación

El vehiculo se dirigió al aeropuerto de Viedma. A mitad de camino personal policial vendó a CHIRONI impidiéndole así, tomar contacto visual con su entorno. Luego de esto, el vehiculo ingreso por un camino de tierra y trascurrido un corto tiempo estacionó. Posteriormente CHIRONI fue tirado en el asiento trasero y el automóvil partió rumbo al

Vto. Cuerpo del Ejercito con

asiento en la ciudad de Bahía Blanca542, mas específicamente al CCD “La escuelita”. USO O F I CI AL

Tras ser arrojado al interior del centro clandestino, CHIRONI fue reiteradamente torturado en forma brutal y salvaje por personal militar, con la finalidad de obtener datos de actividades políticas propias o de otras personas. Las torturas consistieron en pasar electricidad sobre el cuerpo de CHIRONI específicamente sobre su pecho, tetillas y testículos, sin

perjuicio

de

las

fuertes

golpizas

propinadas

durante

los

interrogatorios que efectuaban personal militar. En otra ocasión CHIRONI fue colgado durante 40 horas en un travesaño con los pies sin tocar el suelo lo que le produjo profundas cortaduras en sus muñesas543 CHIRONI permaneció en el centro clandestino, siendo destinatario permanente de sesiones de torturas y maltratos físicos y psíquicos que lo llevaban incluso a delirar, perder el conocimiento y nociones espacio-temporales. De ello han dado cuenta entre otros Jorge

542 543

“Subsecretaria de Derechos Humanos s/Denuncia Chironi, Eduardo Mario” fs.1 “Subsecretaria de Derechos Humanos s/Denuncia Chironi, Eduardo Mario” fs.2 y 3

195


Antonio ABEL, Mario CRESPO, Vilma Diana RIAL de MEILÁN, Oscar José MEILAN y Miguel GARCÍA SIERRA. El 24 de diciembre de 1976 CHIRONI fue sacado del centro clandestino y trasladado al Penal de Villa Floresta, donde debió ser internado en la dependencia de Sanidad de esa unidad, tiempo después, como consecuencia de los padecimientos sufridos que lo aquejaron durante toda su vida, le tuvo que ser extirpado un testículo, órgano que le destruyeron durante las sesiones de tortura de su cautiverio. CHIRONI fue puesto a disposición del Poder Ejecutivo Nacional mediante decreto 01/77 el 3 de enero de 1977 El 22 de agosto de 1977 Eduardo CHIRONI fue trasladado al Penal de al ciudad de Rawson, donde permaneció hasta el 8 de marzo de 1978 en que fue puesto en libertad. Calificación legal: Los hechos descriptos son típicos de la figura de privación ilegal de la libertad agravada por el empleo de violencia (artículo 144 bis, inciso 1°, último párrafo, en función del artículo 142, inciso 1°, texto conforme ley 14.616, todos del Código Penal) en concurso real (artículo 55 C.P) con tormentos agravados por ser la víctima perseguida política (artículo 144 ter, según Ley 14.616 C.P.) y en concurso real con lesiones gravísimas (arts. 91 y 92, en función del art. 80 inc. 2°, todos del Código Penal). Procesados: En su calidad de coautores mediatos deberán responder penalmente Julián Oscar CORRES, Héctor Luis SELAYA y Vicente Antonio FORCHETTI; en tanto que en carácter de coautores deberán hacerlo Héctor Jorge ABELLEIRA, Héctor Arturo GONCALVES y Leonardo Luis NÚÑEZ (art. 45 C.P.).

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Ministerio Público Fiscal de la Nación

3.2.12) Cristina COUSSEMENT, Roberto LORENZO, Luis Alberto SOTUYO y Dora Rita MERCERO de SOTUYO. Este grupo de cuatro víctimas, cuenta también con un desarrollo fáctico común en función a las circunstancias de los padecimientos de los que fueron objeto.

Cristina COUSSEMENT Cristina era hija de Marcelo Ricardo COUSSEMENT y USO O F I CI AL

Perla Catalina SEGUI, había nacido un 22 de febrero de 1955 en la ciudad de Ayacucho y tenía una militancia asociada a la Juventud Peronista. Al momento de producirse los hechos en descripción, contaba con 21 años de edad, estaba casada con Rubén Santiago BAUER y trabajaba en una tejeduría de la ciudad de Mar del Plata.544 En este lugar fue secuestrada el 6 de agosto de 1976. Ese mismo día un grupo de personas se hizo presente en su casa, la privó de libertad y sustrajo todas sus pertenencias, incluyendo el mobiliario del departamento. 545 Desde la ciudad de Mar del Plata fue trasladada, en avión, a esta ciudad y luego ingresada al centro clandestino de detención “La Escuelita” de Bahía Blanca.546

544

Declaración de Perla Catalina SEGUI en la causa nro. 88, caratulada “Zubiri de Mercero, Dora Angélica s/ dcia. presunta privación ilegítima de la libertad”. Fs. 123124. 545 Declaración de Perla Catalina SEGUI en la causa nro. 88, caratulada “Zubiri de Mercero, Dora Angélica s/ dcia. presunta privación ilegítima de la libertad”. Fs. 154155. 546 Declaración de María Cristina PED ERS EN ante la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, agregado en la causa nro. 86(8), caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (IZURIETA, María G raciela). Fs. 169-173.

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A continuación, miembros del Ejército Argentino la sacaron de este lugar y le dieron muerte. El homicidio de la víctima fue objeto de una operación montada desde las estructuras militares, ya que se pretendió encubrir el fusilamiento que pudo constatarse con el análisis de su cuerpo montando un escenario de enfrentamiento bélico, cuyo acaecimiento resulta de una verificación imposible, toda vez que COUSSEMENT en ningún momento recobró su libertad, con lo cual mal podría sostener un combate armado con sus victimarios que lo mantenían reducido, atado, tabicado y sujeto a cuanto interrogatorio, práctica o sesión de tortura decidieran someterla. La noticia de su muerte fue publicada en el diario La Nueva Pr ovincia, el día 19 de septiembre de 1976. En este artículo el periódico reprodujo un comunicado del Vto. Cuerpo de Ejército cuya divulgación

perseguía

encubrir

lo

sucedido

tras

un

pretendido

enfrentamiento bélico: “…el día 17 de septiembre, siendo aproximadamente las 20:30, una pareja que se desplazaba en un automóvil Fiat 128 pretendió eludir un control de vehículos que una patrulla militar efectuaba en la ruta 33 a la altura de la granja Darino aproximadamente a 10 kilómetros al norte de Bahía Blanca. El vehículo mencionado se acercó al lugar sin despertar sospechas, pero en el momento de de enfrentar el puesto de control, el conductor aceleró la marcha al mismo tiempo que su acompañante (la mujer) abría fuego contra el personal militar. Repelida la agresión, los ocupantes del automóvil fueron abatidos. La mujer fue identificada como Cristina Elisa Coussement (a) “Pichi”, “aspirante” de la organización declarada ilegal en segundo término… dentro del vehiculo había una pistola ametralladora (…) un

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Ministerio Público Fiscal de la Nación

revólver calibre 38 largo, munición para ambas armas y un portafolios conteniendo formularios en blanco de documentos de identidad (…) el conductor del vehículo de sexo masculino no había sido identificado hasta el momento de emitirse este comunicado…”.547 La versión del Ejército se completó con la elaboración de un acta que fue firmada por el Subcomisario de la Policía Federal Argentina ALAIS. Según la misma, el Mayor BRUZZONE habría llamado a la dependencia policial –desde el Centro de Operaciones Táctico del USO O F I CI AL

Ejército-,

para

informar

el episodio

en

el

que

habría

muerto

COUSSEMENT y una persona de sexo masculino que no había podido ser identificada.548 Posteriormente, se comprobó

que

el

hombre era

Roberto LORENZO549, otro cautivo del centro clandestino550 que había sido secuestrado el 14 de agosto de 1976 551. Del

operativo

de

montaje

de

un

enfrentamiento

inexistente con la aparición de cadáver de presuntos abatidos participó también el personal de la Agrupación Tropa del Departamento III “Operaciones” del Comando Vto. Cuerpo de Ejército, según fue admitido

547

La Nueva Provincia, 19/09/1976. Causa nro. 88, caratulada “ZUBIRI de MERCERO , Dora Angélica s/denuncia presunta privación ilegítima de la libertad”. Fs. 324. 548 Causa nro. 88 (89), caratulada ““Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas s/ ZUBIRI de MERCERO , Dora Angélica s/denuncia presunta privación ilegítima de la libertad. F. 121. 549 Roberto LO RENZO fue identificado por su padre el día 24 de septiembre de 1976. Causa nro. 88, caratulada “Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas s/ZUBIRI de MERCERO , Dora Angélica s/denuncia privación ilegal de la libertad. F.134. 550 Cfr, con: 1) Testimonio de María Cristina PEDERS EN ante la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, agregado en la causa nro. 86(8), ca ratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (IZURIETA, María Graciela). Fs. 169-173.2) Testimonio de Juan Carlos Monge en la causa nro. 86(13), caratulada “Subsecretaria de Derechos Humanos s/Denuncia (Rivera, Carlos Alberto)”. F. 218. 551 Causa nro. 88 (89), caratulada ““Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas s/ ZUBIRI de MERCERO , Dora Angélica s/denuncia presunta privación ilegítima de la libertad. F.31.

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por el jefe del grupo operativo, Mayor Emilio IBARRA, en ocasión de declarar en el marco del “juicio por la verdad”. Lo expuesto hasta aquí, junto al informe del médico Mariano CASTEX, refutan la versión dada por el Ejército y demuestran que LORENZO y COSSEMENT fueron sacados de “La Escuelita” y asesinados por personal militar del Comando Vto. Cuerpo. Las conclusiones del perito resultaron concluyentes: “se hace difícil aceptar el contraste entre la cantidad de disparos frontales que recibe el conductor

y

el

escasísimo

número

de

disparos

que

recibe

el

acompañante Roberto A. LORENZO; ello se dificulta aún más al no describir el autopsista lesiones cutáneas por estallido de cristales y/o ventanilla, limitándose al habitual formuleo reiterativo y carente de rigurosidad médico-legal. Por todo lo dicho, la hipótesis que se me ofrece de un enfrentamiento desde un automotor, no es aceptable, pues no se hallan con facilidad las variables que tornen congruentes todos los disparos entre sí”552. Desbaratada por inverosímil y tornarse una hipótesis absurda la versión oficial que pretendió imponerse a la verdad simulando un combate casual entre personal militar y algunos de sus prisioneros, se torna nítido el hecho del fusilamiento de Cristina COUSSEMENT mientras se encontraba reducida en cautiverio.

Roberto LORENZO Roberto había nacido un 24 de enero de 1950 en Capital Federal y era hijo de Adolfo Ángel LORENZO y Victoria Adelaida

552 Informe realizado por el médico legista Mariano CASTEX, causa nro. 88, ca ratulada Juzgado de instrucción N°27, causa ”ZUBIRI D E MERCERO , Dora Angélica s/ Denuncia presunta privación ilegitima de la libertad” . F. 450 451.

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Ministerio Público Fiscal de la Nación

VILAR. A fines de 1974 había obtenido el título de Ingeniero Electricista en la Universidad Nacional del Sur.553 En el año 1976 había terminado de cumplir el servicio militar obligatorio y viajó a Bahía Blanca con la intención de visitar a algunos compañeros de estudio. Entre su círculo de amistades se encontraba el matrimonio SOTUYO,554 domiciliado por entonces en San Lorenzo 740. El 14 de agosto de ese año, personal militar del USO O F I CI AL

Comando Vto. Cuerpo de Ejército ingresó violentamente en el domicilio citado, y secuestró a Roberto LORENZO555, a Luis Alberto SOTUYO y a su esposa Dora Rita MERCERO de SOTUYO.556 Los integrantes de la operativa Agrupación Tropas, organizada en el departamento III “Operaciones” del Comando Vto. Cuerpo de Ejército y al mando del mayor Emilio IBARRA, estaba entre el personal que participó en la ejecución del operativo que incluyó el cercamiento de la zona aledaña al domicilio que atacarían, la irrupción por la fuerza, el secuestro de las personas que encontraron y su posterior traslado al centro clandestino al que los secuestrados ingresaban ya reducidos para ser interrogados acerca de sus vidas y sus actividades políticas.

553

Declaración de Adolfo Ángel LO RENZO en la causa nro. 88 (89), caratulada ““Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas s/ ZUBIRI de MERCERO , Dora Angélica s/denuncia presunta privación ilegítima de la libertad. F.136. 554 Causa nro. 88, caratulada “ZUBIRI de MERCERO , Dora Angélica s/denuncia presunta privación ilegítima de la libertad”. Fs 461 462. 555 Causa nro. 88 (89), caratulada ““Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas s/ ZUBIRI de MERCERO , Dora Angélica s/denuncia presunta privación ilegítima de la libertad. F.31. 556 Presentación de Dora ZUBIRI ante la Corte Suprema de Justicia. Causa nro. 88 (89), caratulada “Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas s/ ZUBIRI de MERCERO , Dora Angélica s/denuncia presunta privación ilegítima de la libertad. F.6.

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Tras su secuestro, los tres jóvenes fueron llevados a “La Escuelita” de Bahía Blanca, allí pasarían sus días en cautiverio.557 Los dos hombres fueron subidos en un vehículo marca Peugeot, al tiempo que la mujer era obligada a ingresar a un automóvil Fiat.558 El inmueble de San Lorenzo 740 permaneció ocupado por personal militar durante más de quince días559 y todas las pertenencias de la familia SOTUYO fueron robadas por sus captores.560 Inclusive, se apropiaron el contrato de alquiler suscripto por las víctimas y la propietaria del inmueble.561 Mientras los tres jóvenes eran encerrados en el centro clandestino de detención “La Escuelita”, ya el 15 de agosto de 1976 el diario La Nueva Provincia publicó una nota titulada “Abatieron en Nuestra Ciudad a 3 Sediciosos”. En el artículo se reprodujo un comunicado del Vto. Cuerpo de Ejército según el cual: “ante denuncias formuladas por la población sobre movimientos sospechosos que se observaban en la vivienda ubicada en la calle San Lorenzo 740 de esta ciudad en la madrugada

557

del

día

de

hoy,

14

de

agosto

de

1976,

siendo

Cfr, con: 1) Testimonio de María Cristina PEDERS EN ante la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, agregado en la causa nro. 86(8), ca ratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (IZURIETA, María Graciela). Fs. 169-173. 2) Testimonio de Juan Carlos Monge en la causa nro. 86(13), caratulada “Subsecretaria de Derechos Humanos s/Denuncia (Rivera, Carlos Alberto)”. F. 218. 558 Causa nro. 88 (89), caratulada “Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas s/ ZUBIRI de MERCERO , Dora Angélica s/denuncia presunta privación ilegítima de la libertad. F. 36. 559 Declaración de María Elena MO RALEJO en la causa nro. 88 (89), ca ratulada “Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas s/ ZUBIRI de MERCERO , Dora Angélica s/denuncia presunta privación ilegítima de la libertad. Fs. 66-67. 560 Véase la presentación de Dora ZUBIRI ante la Corte Suprema de Justicia. Causa nro. 88 (89), caratulada “Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas s/ ZUBIRI de MERCERO , Dora Angélica s/denuncia presunta privación ilegítima de la libertad. F.13. Esta persona pidió la restitución de los bienes al V Cuerpo de Ejército el 14 de septiembre de 1976, examínese el listado de objetos robados en la causa nro. 88, caratulada “ZUBIRI de MERCERO , Dora Angélica s/denuncia presunta privación ilegítima de la libertad”. Fs.472-473. 561 Causa nro. 88 (89), caratulada “Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas s/ ZUBIRI de MERCERO , Dora Angélica s/denuncia presunta privación ilegítima de la libertad. F.66.

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Ministerio Público Fiscal de la Nación

aproximadamente la 00:30 efectivos del Ejército y de la Unidad Regional Quinta de la Policía de la Provincia de Buenos Aires bajo control operacional, efectuaron un procedimiento en la finca mencionada. Al iniciarse la operación tres delincuentes subversivos pretendieron huir por los fondos de la casa, cubriendo su repliegue haciendo fuego con armas de grueso calibre. Los efectivos legales repelieron la agresión y como consecuencia del enfrentamiento, fueron abatidos tres delincuentes subversivos, dos hombres y una mujer, cuya USO O F I CI AL

identificación se procura establecer…”562 El carácter apócrifo de los datos publicados por el periódico local fue asumido por el propio Adel Edgardo VILAS, quien admitió la falsedad que contenía el comunicado y la publicación de La Nueva Pr ovincia y encuadró la noticia en una actividad “estrictamente operacional” prescripta por el “Reglamento de Operaciones Psicológicas”. Según sus palabras la “confección del texto del comunicado oficial no se ajustó a la realidad de una parte de los hechos (…) dado que el operativo en cuestión había fracasado parcialmente, puesto que al llegar los presuntos ocupantes habían huido, no produciéndose por tal causa enfrentamiento ni detenciones, ni muertos, aunque sí hubo algunos disparos al ingresar a una habitación, pero ello fue con objeto intimidatorio por sombras, que luego se comprobó eran de algunos elementos colgados”.563

562

La Nueva Provincia, 15/ 08/1976. Causa nro. 88, caratulada “SO TUYO , Luis Alberto s/recurso de habeas corpus solicitado por su padre Luis L. SO TUYO ”. F. 188. 563 Declaración de Adel Edgardo VILAS en la causa nro. 88, caratulada “ZUBIRI de MERCERO , Dora Angélica s/denuncia presunta privación ilegítima de la libertad”. Fs. 299-310.

203


En el mismo testimonio, el comandante de la subzona 51 no sólo reconoció que la casa quedó bajo custodia militar sino que también admitió el robo de los muebles y otras pertenencias de las víctimas. Después del operativo “personal militar de la del Comando Vto. Cuerpo de Ejército, quedó a cargo de la casa de la calle San Lorenzo que era donde funcionaba el frente territorial de la banda de delincuentes terroristas denominados Montoneros (…) la custodia quedó por un plazo de dos meses, estimándose que ese era el plazo prudencial para que el propietario tomara posesión de la casa nuevamente (…) los pocos muebles existentes, muy deteriorados y de casi ningún valor, fueron depositados en el Comando del V Cuerpo de Ejército, hasta tanto determinase quiénes eran los propietarios”.564 Mientras se montaban las operaciones de acción psicológica

Roberto

LORENZO

permanecía

cautivo en

el

centro

clandestino, del que fue sacado para ser posteriormente acribillado por impactos de armas de fuego. El homicidio de la víctima, al igual que lo ocurrido con su secuestro, fue objeto

de una operación montada

desde

las

estructuras militares, ya que se pretendió encubrir el fusilamiento que pudo constatarse con el análisis de su cuerpo montando un escenario de enfrentamiento bélico, cuyo acaecimiento resulta de una verificación imposible, toda vez que Roberto LORENZO en ningún momento recobró su libertad, con lo cual mal podría sostener un combate armado con sus victimarios que lo mantenían reducido, atado, tabicado y sujeto a cuanto interrogatorio, práctica o sesión de tortura decidieran someterlo.

564 Declaración de Adel Edgardo VILAS en la causa nro. 88, caratulada “ZUBIRI de MERCERO , Dora Angélica s/denuncia presunta privación ilegítima de la libertad”. Fs. 299-310.

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Ministerio Público Fiscal de la Nación

Luego de la publicación de la nota referida a la muerte de “tres sediciosos” en la finca de San Lorenzo 740, el mismo diario divulgó un artículo en el que daba cuenta del “abatimiento” de “dos extremistas”. El 19 de septiembre de 1976, La Nueva Provinc ia reprodujo un comunicado del Vto. Cuerpo de Ejército: “…el día 17 de septiembre, siendo aproximadamente las 20:30, una pareja que se desplazaba en un automóvil Fiat 128 pretendió eludir un control de vehículos que una patrulla militar USO O F I CI AL

efectuaba en la ruta 33 a la altura de la granja Darino aproximadamente a 10 kilómetros al norte de Bahía Blanca. El vehículo mencionado se acercó al lugar sin despertar sospechas, pero en el momento de de enfrentar el puesto de control, el conductor aceleró la marcha al mismo tiempo que su acompañante (la mujer) abría fuego contra el personal militar. Repelida la agresión, los ocupantes del automóvil fueron abatidos. La mujer fue identificada como Cristina Elisa Coussement (a) “Pichi”, “aspirante” de la organización declarada ilegal en segundo término… dentro del vehiculo había una pistola ametralladora (…) un revólver calibre 38 largo, munición para ambas armas y un portafolios conteniendo formularios en blanco de documentos de identidad (…) el conductor del vehículo de sexo masculino no había sido identificado hasta el momento de emitirse este comunicado…”.565 La versión que Ejército divulgó para encubrir lo ocurrido, se completó con la elaboración de un acta que fue firmada por el Subcomisario de la Policía Federal Argentina, ALAIS. Según la misma,

565

La Nueva Provincia, 19/09/1976. Causa nro. 88, caratulada “ZUBIRI de MERCERO , Dora Angélica s/denuncia presunta privación ilegítima de la libertad”. Fs. 324.

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el Mayor BRUZZONE había llamado a la dependencia policial –desde el Centro de Operaciones Táctico del Ejército-, para informar el episodio en el que habría muerto COUSSEMENT y una persona de sexo masculino que no había podido ser identificada. Del

operativo

de

montaje

de

un

enfrentamiento

inexistente con la aparición de cadáver de presuntos abatidos participó también el personal de la Agrupación Tropa del Departamento III “Operaciones” del Comando Vto. Cuerpo de Ejército, según fue admitido por el jefe del grupo operativo, Mayor Emilio IBARRA, en ocasión de declarar en el marco del “juicio por la verdad”. Lo expuesto hasta aquí, junto al informe del médico Mariano CASTEX, refutan la versión dada por el Ejército y demuestran que LORENZO566 y COSSEMENT fueron sacados de “La Escuelita” y asesinados por personal militar del Comando Vto. Cuerpo. Las conclusiones del perito resultaron contundentes: “se hace difícil aceptar el contraste entre la cantidad de disparos frontales que recibe el conductor y el escasísimo número de disparos que recibe el acompañante Roberto A. Lorenzo; ello se dificulta aún más al no describir el autopsista lesiones cutáneas por estallido de cristales y/o ventanilla, limitándose al habitual formuleo reiterativo y carente de rigurosidad médico-legal. Por todo lo dicho, la hipótesis que se me ofrece de un enfrentamiento desde un automotor, no es aceptable, pues no se hallan con facilidad las variables que tornen congruentes todos los disparos entre sí”567

566

Roberto LO RENZO fue identificado por su padre el día 24 de septiembre de 1976. Causa nro. 88, caratulada “Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas s/ZUBIRI de MERCERO , Dora Angélica s/denuncia privación ilegal de la libertad. F.134. 567 Informe realizado por el médico legista Mariano CASTEX, causa nro. 88, ca ratulada Juzgado de instrucción N°27, causa ”ZUBIRI D E MERCERO , Dora Angélica s/ Denuncia presunta privación ilegitima de la libertad” . F. 450 451.

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Ministerio Público Fiscal de la Nación

Desbaratada por inverosímil y tornarse una hipótesis absurda la versión oficial que pretendió imponerse a la verdad simulando un combate casual entre personal militar y algunos de sus prisioneros, se torna nítido el hecho del fusilamiento de Roberto LORENZO mientras se encontraba reducido en cautiverio.

Luis Alberto SOTUYO Luis Alberto SOTUYO era hijo de Luis SOTUYO y USO O F I CI AL

Mercedes PRIETO. En 1976, vivía

junto a su esposa –Dora Rita

MERCERO- en San Lorenzo 740 de la ciudad de Bahía Blanca. El 14 de agosto de ese año, personal militar del Comando Vto. Cuerpo de Ejército irrumpió en el domicilio citado568, secuestró al matrimonio569 y a Roberto LORENZO, un joven oriundo de Necochea que tenía una relación laboral y de amistad con Luis Alberto570. Los integrantes de la operativa Agrupación Tropas, organizada en el departamento III “Operaciones” del Comando Vto. Cuerpo de Ejército y al mando del Mayor Emilio IBARRA, estaban entre el personal que participó en la ejecución del operativo que incluyó el cercamiento de la zona aledaña al domicilio que atacarían, la irrupción por la fuerza, el secuestro de las personas que encontraron y su

568

Según Dora ZUBIRI “tanto su hija como su yerno, se encontraban en el domicilio el día del hecho, ya que habían concurrido al una verdulería vecina a efectuar compras”. Causa nro. 88 (89), caratulada ““Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas s/ ZUBIRI de MERCERO , Dora Angélica s/denuncia presunta privación ilegítima de la libertad. 569 Presentación de Dora ZUBIRI ante la Corte Suprema de Justicia. Causa nro. 88 (89), caratulada ““Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas s/ ZUBIRI de MERCERO , Dora Angélica s/denuncia presunta privación ilegítima de la libertad. F.6. 570 Causa nro. 88 (89), caratulada ““Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas s/ ZUBIRI de MERCERO , Dora Angélica s/denuncia presunta privación ilegítima de la libertad. F.31.

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posterior traslado al centro clandestino al que los secuestrados ingresaban ya reducidos para ser interrogados acerca de sus vidas y sus actividades políticas. A continuación del secuestro los dos hombres fueron subidos en un vehículo marca Peugeot, al tiempo que la mujer fue obligada a abordar un automóvil Fiat.571 Los tres jóvenes fueron llevados a “La Escuelita” de Bahía Blanca.572 La casa permaneció ocupada por personal militar durante más de quince días573 y todas las pertenencias de la familia SOTUYO fueron robadas por sus captores.574 Inclusive, se apropiaron el contrato de alquiler suscripto por las víctimas y la propietaria del inmueble.575 Mientras los tres jóvenes estaban encerrados en el centro clandestino de detención, el diario La Nueva Provinc ia publicó una nota titulada “Abatieron en Nuestra Ciudad a 3 Sediciosos”. En el artículo se reprodujo un comunicado del V Cuerpo de Ejército según el cual: “ante denuncias formuladas por la población sobre movimientos sospechosos que se observaban en la vivienda ubicada en la calle San

571

Causa nro. 88 (89), caratulada “Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas s/ ZUBIRI de MERCERO , Dora Angélica s/denuncia presunta privación ilegítima de la libertad. F. 36. 572 Cfr, con: 1) Testimonio de María Cristina PEDERS EN ante la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, agregado en la causa nro. 86(8), ca ratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (IZURIETA, María Graciela). Fs. 169-173 2) Testimonio de Juan Carlos Monge en la causa nro. 86(13), caratulada “Subsecretaria de Derechos Humanos s/Denuncia (Rivera, Carlos Alberto)”. F. 218. 573 Declaración de María Elena MO RALEJO en la causa nro. 88 (89), ca ratulada “Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas s/ ZUBIRI de MERCERO , Dora Angélica s/denuncia presunta privación ilegítima de la libertad. Fs. 66-67. 574 Véase la presentación de Dora ZUBIRI ante la Corte Suprema de Justicia. Causa nro. 88 (89), caratulada “Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas s/ ZUBIRI de MERCERO , Dora Angélica s/denuncia presunta privación ilegítima de la libertad. F.13. Esta persona pidió la restitución de los bienes al V Cuerpo de Ejército el 14 de septiembre de 1976, examínese el listado de objetos robados en la causa nro. 88, caratulada “ZUBIRI de MERCERO , Dora Angélica s/denuncia presunta privación ilegítima de la libertad”. Fs.472-473. 575 Causa nro. 88 (89), caratulada “Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas s/ ZUBIRI de MERCERO , Dora Angélica s/denuncia presunta privación ilegítima de la libertad. F.66.

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Ministerio Público Fiscal de la Nación

Lorenzo 740 de esta ciudad en la madrugada del día de hoy, 14 de agosto de 1976, siendo aproximadamente la 00:30 efectivos del Ejército y de la Unidad Regional Quinta de la Policía de la Provincia de Buenos Aires bajo control operacional, efectuaron un procedimiento en la finca mencionada. Al iniciarse la operación tres delincuentes subversivos pretendieron huir por los fondos de la casa, cubriendo su repliegue haciendo fuego con armas de grueso calibre. Los efectivos legales repelieron la agresión y como consecuencia del enfrentamiento, fueron USO O F I CI AL

abatidos tres delincuentes subversivos, dos hombres y una mujer, cuya identificación se procura establecer…”576 El carácter apócrifo de los datos publicados por el periódico local fue asumido por el propio Adel Edgardo VILAS, quien admitió la falsedad que contenía el comunicado y la publicación, al tiempo que encuadró la noticia en una actividad “estrictamente operacional” prescripta por el “Reglamento de Operaciones Psicológicas”. Según sus palabras la “confección del texto del comunicado oficial no se ajustó a la realidad de una parte de los hechos (…) dado que el operativo en cuestión había fracasado parcialmente, puesto que al llegar los presuntos ocupantes habían huido, no produciéndose por tal causa enfrentamiento ni detenciones, ni muertos, aunque sí hubo algunos disparos al ingresar a una habitación, pero ello fue con objeto intimidatorio por sombras, que luego se comprobó eran de algunos elementos colgados”.577

576

La Nueva Provincia, 15/ 08/1976. Causa nro. 88, caratulada “SO TUYO , Luis Alberto s/recurso de habeas corpus solicitado por su padre Luis L. SO TUYO ”. F. 188. 577 Declaración de Adel Edgardo VILAS en la causa nro. 88, caratulada “ZUBIRI de MERCERO , Dora Angélica s/denuncia presunta privación ilegítima de la libertad”. Fs. 299-310.

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En el mismo testimonio, el comandante de la subzona 51 no sólo reconoció que la casa quedó bajo custodia militar sino que también admitió el robo de los muebles y otras pertenencias de las víctimas. Después del operativo “personal militar de la del Comando V Cuerpo de Ejército, quedó a cargo de la casa de la calle San Lorenzo que era donde funcionaba el frente territorial de la banda de delincuentes terroristas denominados Montoneros (…) la custodia quedó por un plazo de dos meses, estimándose que ese era el plazo prudencial para que el propietario tomara posesión de la casa nuevamente (…) los pocos muebles existentes, muy deteriorados y de casi ningún valor, fueron depositados en el Comando del V Cuerpo de Ejército, hasta tanto determinase quiénes eran los propietarios”.578 Junto a la declaración de VILAS, se presentan otras pruebas que, en su conjunto, refutan el contenido del comunicado y demuestran la concreción del secuestro, encierro y posterior asesinato del matrimonio. En

primer lugar,

cabe

decir que María Cristina

PEDERSEN compartió cautiverio con la pareja en el centro clandestino de detención que funcionó en terrenos del V Cuerpo de Ejército y otro de los detenidos en “La Escuelita” que sobrevivió para testimoniar lo que ocurrió mientras estuvo cautivo, aportó datos sobre la forma en que fueron asesinados. Juan Carlos MONGE, declaró que tiempo después de haber sido liberado y mientras se hallaba viviendo en Bélgica, María Eugenia FLORES RIQUELME le comentó que cuando ella se encontraba secuestrada en ese centro clandestino, pudo escuchar que un guardia

578

Declaración de Adel Edgardo V ILAS loc cit.

210


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decía que JUNQUERA, GONZÁLEZ, SOTUYO y una chica apodada “Cortita” habían sido arrojados al mar desde un avión.579 El tercer elemento a ponderar resulta por demás contundente, es el testimonio de Norberto CEVEDIO, conscripto que oyó cuando el Sargento Primero NIEVAS aseguraba que “había limpiado” a SOTUYO y por ese motivo quería evitar ser visto por los familiares de la pareja que concurrían al Vto. Cuerpo de Ejército buscando información sobre su paradero.580 USO O F I CI AL

El cuarto elemento a tener en consideración, es que, según los informes dados por las municipalidades de Bahía Blanca581, Villarino582, Pringles583, Tornquist584 y Saldungaray 585; no existen registros que prueben la inhumación de los cuerpos de los tres “sediciosos” que habrían sido asesinados el 14 de agosto de 1976, en la finca ubicada en San Lorenzo 740. A los elementos reseñados, se suman los dichos del capellán Dante Inocencio VEGA. Este religioso recibió en la capilla del Comando Vto. Cuerpo de Ejército a familiares de las víctimas -Dora ZUBIRI de MERCERO y Mercedes PRIETO de SOTUYO- y les expresó

579

Declaración de Juan Carlos Monge en la causa nro. 86(13), ca ratulada “Subsecretaria de Derechos Humanos s/Denuncia (Rivera, Carlos Alberto)”. F. 218 580 Declaración de Norberto CEV EDIO en la causa 86 (22) , caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ, Gustavo Darío). Fs. 191/193. 581 Causa nro 88 ( 89), ca ratulada “Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas s/ ZUBIRI de MERCERO , Dora Angélica s/denuncia presunta privación ilegítima de la libertad. F.81. 582 Causa nro 88 ( 89), ca ratulada “Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas s/ ZUBIRI de MERCERO , Dora Angélica s/denuncia presunta privación ilegítima de la libertad. F. 87. 583 Causa nro 88 ( 89), ca ratulada “Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas s/ ZUBIRI de MERCERO , Dora Angélica s/denuncia presunta privación ilegítima de la libertad. F.102. 584 Causa nro 88 ( 89), ca ratulada “Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas s/ ZUBIRI de MERCERO , Dora Angélica s/denuncia presunta privación ilegítima de la libertad. F.106. 585 Loc cit.

211


que existía un lugar llamado “La Escuelita” y que allí estaban detenidos los jóvenes.586 Los

hechos

reseñados,

dieron

lugar a

múltiples

diligencias por parte de los padres de Dora Rita MERCERO y Luis Alberto SOTUYO. Todos los recursos de habeas corpus presentados fueron rechazados por el Justicia Federal de Bahía Blanca,587 también resultaron infructuosas las presentaciones ante la Corte Suprema de Justicia, instituciones religiosas, dependencias militares y policiales. Al presente, los cuerpos de Dora Rita MERCERO de SOTUYO y de Luis Alberto SOTUYO continúan desaparecidos. En las últimas noticias que de ellos se tuvo, como fue descripto, ambos permanecían secuestrados y recluidos en el centro clandestino “La Escuelita”, luego su muerte repercutió en diferentes ámbitos, inclusive en comentarios de quienes fueron sus compañeros de cautiverio, pero sus cuerpos sin vida no fueron entregados ni se brindó información acerca del destino que sus victimarios le dieron tras quitarles las vidas.

Dora Rita MERCERO de SOTUYO Dora Rita MERCERO había nacido un 31 de mayo de 1957 y era hija de Luís Alberto MERCERO y Dora Angélica ZUBIRI. En 1976, vivía junto a su esposo –Luis Alberto SOTUYO- en San Lorenzo 740 de la ciudad de Bahía Blanca.

586

Causa nro. 109 (2) , caratulada “Subsecretaría de derechos humanos s/denuncia s/ SOTUYO , Luis Alberto y MERCERO de SOTUYO ; Dora Rita. Fs. 3-4. 587 Véase la causa nro. 19, caratulada “SOTUYO , Dora Rita de MERCERO s/recurso de habeas corpus solicitado por su madre Dora Angélica ZUBIRI Vda. de MERCERO ., la causa 19 bis, caratulada “SOTUYO , Luis Alberto s/recurso de habeas corpus solicitado por su padre Luis L. SO TUYO , la causa nro, 355, caratulada “MERCERO DE SOTUYO , Dora Rita s/recurso de habeas corpus”. Causa nro. 10 ter, caratulada “Sotuyo, Luis Alberto s/recurso de habeas corpus solicitado por Luis Alberto SO TUYO . Causa nro. 10 quater, caratulada “SOTUYO ; Dora Rita de MERCERO de s/recurso de habeas corpus solicitado por Dora ZUBIRI de MERCERO , entre otras.

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El 14 de agosto de ese año, personal militar del Comando Vto. Cuerpo de Ejército irrumpió en el domicilio citado588, y secuestró allí a Roberto LORENZO y al matrimonio de SOTUYO y MERCERO 589. LORENZO era un joven oriundo de Necochea que tenía una relación laboral y de amistad con Luis Alberto590. Los integrantes de la operativa Agrupación Tropas, organizada en el departamento III “Operaciones” del Comando Vto. USO O F I CI AL

Cuerpo de Ejército y al mando del Mayor Emilio IBARRA, estaba entre el personal que participó en la ejecución del operativo que incluyó el cercamiento de la zona aledaña al domicilio que atacarían, la irrupción por la fuerza, el secuestro de las personas que encontraron y su posterior traslado al centro clandestino al que los secuestrados ingresaban ya reducidos para ser interrogados acerca de sus vidas y sus actividades políticas. A continuación, los tres jóvenes fueron llevados a “La Escuelita” de Bahía Blanca donde los secuestrados vivirían sus cautiverios.591 Los dos hombres fueron subidos en un vehículo marca

588

Según Dora ZUBIRI “tanto su hija como su yerno, se encontraban en el domicilio el día del hecho, ya que habían concurrido al una verdulería vecina a efectuar compras”. Causa nro. 88 (89), caratulada ““Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas s/ ZUBIRI de MERCERO , Dora Angélica s/denuncia presunta privación ilegítima de la libertad. Fs. 31. 589 Presentación de Dora ZUBIRI ante la Corte Suprema de Justicia. Causa nro. 88 (89), caratulada ““Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas s/ ZUBIRI de MERCERO , Dora Angélica s/denuncia presunta privación ilegítima de la libertad. F.6. 590 Causa nro. 88 (89), caratulada ““Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas s/ ZUBIRI de MERCERO , Dora Angélica s/denuncia presunta privación ilegítima de la libertad. F.31. 591 Cfr, con: 1) Testimonio de María Cristina PEDERS EN ante la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, agregado en la causa nro. 86(8), ca ratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (IZURIETA, María Graciela). Fs. 169-173. 2) Testimonio de Juan Carlos Monge en la causa nro. 86(13), caratulada “Subsecretaria de Derechos Humanos s/Denuncia (Rivera, Carlos Alberto)”. F. 218.

213


Peugeot, al tiempo que la mujer era obligada a ingresar a un automóvil Fiat.592 La casa permaneció ocupada por personal militar durante más de quince días593 y todas las pertenencias de la familia SOTUYO fueron robadas por sus captores.594 Inclusive, se apropiaron el contrato de alquiler suscripto por las víctimas y la propietaria del inmueble.595 Mientras los tres jóvenes estaban encerrados en el centro clandestino de detención, el diario La Nueva Provinc ia publicó una nota titulada “Abatieron en Nuestra Ciudad a 3 Sediciosos”. En el artículo se reprodujo un comunicado del V Cuerpo de Ejército según el cual: “ante denuncias formuladas por la población sobre movimientos sospechosos que se observaban en la vivienda ubicada en la calle San Lorenzo 740 de esta ciudad en la madrugada del día de hoy, 14 de agosto de 1976, siendo aproximadamente la 00:30 efectivos del Ejército y de la Unidad Regional Quinta de la Policía de la Provincia de Buenos Aires bajo control operacional, efectuaron un procedimiento en la finca mencionada. Al iniciarse la operación tres delincuentes subversivos pretendieron huir por los fondos de la casa, cubriendo su repliegue haciendo fuego con armas de grueso calibre. Los efectivos legales repelieron la agresión y como consecuencia del enfrentamiento, fueron 592 Causa nro. 88 (89), caratulada “Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas s/ ZUBIRI de MERCERO , Dora Angélica s/denuncia presunta privación ilegítima de la libertad. F. 36. 593 Declaración de María Elena MO RALEJO en la causa nro. 88 (89), ca ratulada “Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas s/ ZUBIRI de MERCERO , Dora Angélica s/denuncia presunta privación ilegítima de la libertad. Fs. 66-67. 594 Véase la presentación de Dora ZUBIRI ante la Corte Suprema de Justicia. Causa nro. 88 (89), caratulada “Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas s/ ZUBIRI de MERCERO , Dora Angélica s/denuncia presunta privación ilegítima de la libertad. F.13. Esta persona pidió la restitución de los bienes al V Cuerpo de Ejército el 14 de septiembre de 1976, examínese el listado de objetos robados en la causa nro. 88, caratulada “ZUBIRI de MERCERO , Dora Angélica s/denuncia presunta privación ilegítima de la libertad”. Fs.472-473.

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abatidos tres delincuentes subversivos, dos hombres y una mujer, cuya identificación se procura establecer…”596 El carácter apócrifo de los datos publicados por el periódico local fue asumido por el propio Adel Edgardo VILAS, quien admitió la falsedad que contenía el comunicado y la publicación, al tiempo que encuadró la noticia en una actividad “estrictamente operacional” prescripta por el “Reglamento de Operaciones Psicológicas”. Según sus palabras la “confección del texto del comunicado oficial no se USO O F I CI AL

ajustó a la realidad de una parte de los hechos (…) dado que el operativo en cuestión había fracasado parcialmente, puesto que al llegar los presuntos ocupantes habían huido, no produciéndose por tal causa enfrentamiento ni detenciones, ni muertos, aunque sí hubo algunos disparos al ingresar a una habitación, pero ello fue con objeto intimidatorio por sombras, que luego se comprobó eran de algunos elementos colgados”.597 En el mismo testimonio, el comandante de la subzona 51 no sólo reconoció que la casa quedó bajo custodia militar sino que también admitió el robo de los muebles y otras pertenencias de las víctimas. Después del operativo “personal militar de la del Comando V Cuerpo de Ejército, quedó a cargo de la casa de la calle San Lorenzo que era donde funcionaba el frente territorial de la banda de delincuentes terroristas denominados Montoneros (…) la custodia quedó por un plazo

595

Causa nro. 88 (89), caratulada “Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas s/ ZUBIRI de MERCERO , Dora Angélica s/denuncia presunta privación ilegítima de la libertad. F.66. 596 La Nueva Provincia, 15/ 08/1976. Causa nro. 88, caratulada “SO TUYO , Luis Alberto s/recurso de habeas corpus solicitado por su padre Luis L. SO TUYO ”. F. 188. 597 Declaración de Adel Edgardo VILAS en la causa nro. 88, caratulada “ZUBIRI de MERCERO , Dora Angélica s/denuncia presunta privación ilegítima de la libertad”. Fs. 299-310.

215


de dos meses, estimándose que ese era el plazo prudencial para que el propietario tomara posesión de la casa nuevamente (…) los pocos muebles existentes, muy deteriorados y de casi ningún valor, fueron depositados en el Comando del V Cuerpo de Ejército, hasta tanto determinase quiénes eran los propietarios”.598 Junto a la declaración de Adel VILAS, se presentan otras pruebas que, en su conjunto, refutan el contenido del comunicado y demuestran la concreción del secuestro, encierro y posterior asesinato del matrimonio. En

primer lugar,

cabe

decir que María Cristina

PEDERSEN compartió cautiverio con la pareja en el centro clandestino de detención que funcionó en terrenos del V Cuerpo de Ejército, y otro de los detenidos en “La Escuelita” que sobrevivió para testimoniar lo que ocurrió mientras estuvo cautivo, aportó datos sobre la forma en que fueron asesinados. Juan Carlos MONGE, declaró que tiempo después de haber sido liberado y mientras se hallaba viviendo en Bélgica, María Eugenia FLORES RIQUELME le comentó que cuando ella se encontraba secuestrada en ese centro clandestino, pudo escuchar que un guardia decía que JUNQUERA, GONZÁLEZ, SOTUYO y una chica apodada “Cortita” habían sido arrojados al mar desde un avión.599 El tercer elemento a ponderar resulta por demás contundente, y es el testimonio de Norberto CEVEDIO, conscripto que oyó cuando el Sargento Primero NIEVAS aseguraba que “había limpiado” a SOTUYO y por ese motivo quería evitar ser visto por los familiares de

598

Declaración de Adel Edgardo V ILAS loc cit. Declaración de Juan Carlos Monge en la causa nro. 86(13), ca ratulada “Subsecretaria de Derechos Humanos s/Denuncia (Rivera, Carlos Alberto)”. F. 218

599

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la pareja que concurrían al Vto. Cuerpo de Ejército buscando información sobre su paradero.600 El cuarto elemento a tener en consideración, es que, según los informes dados por las municipalidades de Bahía Blanca601, Villarino602, Pringles603, Tornquist604 y Saldungaray 605; no existen registros que prueben la inhumación de los cuerpos de los tres “sediciosos” que habrían sido asesinados el 14 de agosto de 1976, en la finca ubicada en San Lorenzo 740. USO O F I CI AL

A los elementos reseñados, se suman los dichos del capellán Dante Inocencio VEGA. Este religioso recibió en la capilla del Comando Vto. Cuerpo de Ejército a familiares de las víctimas -Dora ZUBIRI de MERCERO y Mercedes PRIETO de SOTUYO- y les expresó que existía un lugar llamado “La Escuelita” y que allí estaban detenidos los jóvenes.606 Los

hechos

reseñados,

dieron

lugar a

múltiples

diligencias por parte de los padres de Dora Rita MERCERO y Luis Alberto SOTUYO. Todos los recursos de habeas corpus presentados

600

Declaración de Norberto CEV EDIO en la causa 86 (22) , caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LO PEZ, Gustavo Darío). Fs. 191/193. 601 Causa nro 88 ( 89), ca ratulada “Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas s/ ZUBIRI de MERCERO , Dora Angélica s/denuncia presunta privación ilegítima de la libertad. F.81. 602 Causa nro 88 ( 89), ca ratulada “Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas s/ ZUBIRI de MERCERO , Dora Angélica s/denuncia presunta privación ilegítima de la libertad. F. 87. 603 Causa nro 88 ( 89), ca ratulada “Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas s/ ZUBIRI de MERCERO , Dora Angélica s/denuncia presunta privación ilegítima de la libertad. F.102. 604 Causa nro 88 ( 89), ca ratulada “Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas s/ ZUBIRI de MERCERO , Dora Angélica s/denuncia presunta privación ilegítima de la libertad. F.106. 605 Loc cit. 606 Causa nro. 109 (2) , caratulada “Subsecretaría de derechos humanos s/denuncia s/ SOTUYO , Luis Alberto y MERCERO de SOTUYO ; Dora Rita. Fs. 3-4.

217


fueron rechazados por el Justicia Federal de Bahía Blanca,607también resultaron infructuosas las presentaciones ante la Corte Suprema de Justicia, instituciones religiosas y dependencias militares. Al presente, los cuerpos de Dora Rita MERCERO de SOTUYO y de Luis Alberto SOTUYO continúan desaparecidos, en las últimas noticias que de ellos se tuvo, como fue descripto, ambos permanecían secuestrados y recluidos en el centro clandestino “La Escuelita”, luego su muerte repercutió en diferentes ámbitos, inclusive en comentarios de quienes fueron sus compañeros de cautiverio, pero los cuerpos sin vida no fueron entregados ni se brindó información acerca del destino que sus victimarios le dieron tras quitarles las vidas. Calificación legal: Cada uno de los cuatro hechos descriptos resulta típico de la figura de privación ilegal de la libertad agravada por el empleo de violencia y prolongarse por más de un mes (artículo 144 bis, inciso 1°, último párrafo, en función del artículo 142, incisos 1° y 5°, texto conforme ley 14.616, todos del Código Penal) en concurso real (artículo 55 C.P) con tormentos agravados por ser la víctima perseguida política (artículo 144 ter, según Ley 14.616 C.P.) y en concurso real con

homicidio calificado por alevosía, haber sido

cometidos con el concurso premeditado de dos o más personas y con el fin de lograr impunidad (artículo 80, incisos 2, 3 y 4 del Código Penal, texto según Ley 20.642).

607

Véase la causa nro. 19, caratulada “SOTUYO , Dora Rita de MERCERO s/recurso de habeas corpus solicitado por su madre Dora Angélica ZUBIRI Vda. de MERCERO ., la causa 19 bis, caratulada “SOTUYO , Luis Alberto s/recurso de habeas corpus solicitado por su padre Luis L. SO TUYO , la causa nro, 355, caratulada “MERCERO DE SOTUYO , Dora Rita s/recurso de habeas corpus”. Causa nro. 10 ter, caratulada “Sotuyo, Luis Alberto s/recurso de habeas corpus solicitado por Luis Alberto SO TUYO . Causa nro. 10 quater, caratulada “SOTUYO ; Dora Rita de MERCERO de s/recurso de habeas corpus solicitado por Dora ZUBIRI de MERCERO , entre otras.

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Procesados: En su calidad de coautores mediatos deberán responder penalmente por los hechos descriptos Julián Oscar CORRES y Argentino Cipriano TAUBER (art. 45 C.P.).

3.2.13) Mario Rodolfo Juan CRESPO. Entre el 4 y el 5 de julio de 1976,

en ocasión en

que se dirigía hacia la casa de su madre, en la calle Mitre casi esquina Rivadavia de la ciudad de Viedma, Mario Rodolfo Juan CRESPO, fue USO O F I CI AL

secuestrado por un grupo de personas pertenecientes a la Policía Federal Argentina, delegación Viedma.608 Desde la vía pública, Mario Rodolfo Juan CRESPO fue cargado violentamente por personal policial en un vehiculo marca Ford Falcón de la dependencia. Inmediatamente después, el automóvil partió rumbo a la sede de la Delegación Viedma de la Policía Federal.609 En dicha dependencia Mario CRESPO fue golpeado e interrogado por agentes que no conocía.610 En estas circunstancias y por intervención de su suegro, el señor Jorge Atilio ROSAS quien era oficial de la Policía de la provincia de Buenos Aires, fue trasladado en compañía de éste y de un oficial de la Policía Federal Viedma, que le decían “Tano”, a la delegación Bahía Blanca de esa fuerza de seguridad. 611

608

Declaración de Mario Rodolfo Juan CRESPO , en causa caratulada “CRESPO , Mario Rodolfo Juan s/dcia. Privación ilegal libertad y torturas”, a fs. 10. 609 Declaración de Mario Rodolfo Juan CRESPO , loc cit. 610 Declaración de Mario Rodolfo Juan CRESPO , loc cit. 611 Conforme Declaración de Mario Rodolfo Juan CRESPO Fs.10 y Declaración de Manuel TANOS Fs. 45/6, en causa caratulada “CRESPO , Mario Rodolfo Juan s/dcia. Privación ilegal libertad y torturas”

219


En la Delegación Bahía Blanca de la Policía Federal, Mario Rodolfo Juan CRESPO fue interrogado y luego liberado el día 9 de julio de 1976. 612 Posteriormente, entre el 15 o 18 de noviembre de 1976, siendo aproximadamente las 22:30 horas, y en oportunidad de salir de la Escuela de Industrial de Viedma, sufrió un nuevo intento de secuestro que logra eludir.613 Nuevamente por intervención de su suegro, CRESPO fue anoticiado que era requerido por el Vto. Cuerpo de Ejercito de Bahía Blanca. Por tal motivo viajó acompañado de su suegro hacia dicha dependencia.614 En el Comando Vto. Cuerpo de Ejercito, Mario CRESPO fue interrogado y una vez finalizadas las preguntas fue trasladado al centro clandestino de detención “La Escuelita”, donde fue sometido a extensos interrogatorios y a toda clase de torturas.615 Las mas usuales eran pasar energía ecléctica sobre el cuerpo de Mario Rodolfo Juan CRESPO y sumergirlo en un recipiente con agua hasta casi perder el conocimiento por falta de oxigeno.616 El 17 de enero de 1977 fue trasladado a la cárcel de Villa Floresta.617 El 22 de agosto del mismo año fue trasladado a la cárcel de Rawson y a fines de noviembre de 1977 volvió a Bahía Blanca

612

Declaración de Mario Rodolfo Juan CRESPO , loc cit Declaración de Mario Rodolfo Juan CRESPO , loc cit 614 Declaración de Mario Rodolfo Juan CRESPO Fs.10. y Declaración de Jorge Atilio RO SAS Fs.62, en causa caratulada “CRESPO , Mario Rodolfo Juan s/dcia. Privación ilegal libertad y torturas” 615 Declaración de Mario Rodolfo Juan CRESPO , loc cit. 616 Declaración de Mario Rodolfo Juan CRESPO , loc cit 617 Informe del Servicio Penitenciario de la Provincia de Bs As U4, en causa ca ratulada “CRESPO , Mario Rodolfo Juan s/dcia. Privación ilegal libertad y torturas” Fs.203 613

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(Comando V Cuerpo de Ejercito) en razón de que su esposa estaba enferma. Finalmente a principios de 1980 se decretó su libertad definitiva por disposición del decreto nro. 141 del 18 de enero de 1980. Calificación legal: Los hechos descriptos son típicos de la figura de privación ilegal de la libertad agravada por el empleo de violencia y prolongarse por más de un mes (artículo 144 bis, inciso 1°, último párrafo, en función del artículo 142, incisos 1° y 5°, texto USO O F I CI AL

conforme ley 14.616, todos del Código Penal) en concurso real (artículo 55 C.P) con tormentos agravados por ser la víctima perseguida política (artículo 144 ter, según Ley 14.616 C.P.) Procesados: En calidad de coautores mediatos deberán responder

penalmente

Julián

Oscar

CORRES,

Vicente

Antonio

FORCHETTI, Andrés Reynaldo MIRAGLIA y Argentino Cipriano TAUBER, (art. 45 C.P.); en tanto que en carácter de coautores deberán hacerlo Héctor Jorge ABELLEIRA, Héctor Arturo GONCALVES, Leonardo Luis NÚÑEZ (art. 45 C.P.).

3.2.14) Simón León DEJTER. Nacido el 12 de septiembre de 1923, de nacionalidad argentino, casado, Simón León DEJTER vivía al tiempo de los hechos descriptos, en Algarrobo, provincia de Buenos Aires, y era militante del Partido Comunista. El día 9 de septiembre de 1976, iba a trabajar a su carnicería, cuando a las 8:00 hs. de la mañana se presentaron en el comercio, un soldado y un suboficial, diciéndole que debía cerrar el

221


negocio y acompañarlos. Lo llevaron en un camión del Ejército al Destacamento Policial de la ciudad y tras de bajarlo del rodado lo encapucharon, dejándolo en el patio de dicha dependencia. Luego pidieron a la víctima que señalara el camino que conducía al campo de los hermanos GUEPER y cuando estaban a punto de llegar a este lugar, lo acostaron sobre el piso del vehículo y lo cubrieron con una manta. Regresaron entonces al Destacamento y a las 6 o 7 de la tarde de ese día fue seleccionado junto a Israel GUEPER, Julio GUEPER, Israel RESNICOFF y Agustín SCHWENZEL. A todos ellos, los llevaron vendados y encapuchados a un lugar desconocido y cuando llegaron, los hicieron caminar hasta que tuvieron que subir una escalera que conducía a un 1er. piso. Permaneció tres días en la misma condición, sin poder ver ni saber dónde se encontraba, hasta que el 12 de septiembre -luego de haber sido interrogado- pudo levantar la capucha, quitarse las vendas

y ver que

estaba

en

un

ex-gimnasio

del

Batallón

de

Comunicaciones 181, donde los detenidos eran custodiados por los miembros de la Banda de Música. Entre

quienes

estaban

en

esa

condición

pudo

individualizar al Dr. GOLUB (abogado), al Dr. LEJARRAGA (fallecido), a los hermanos NAJT oriundos de Médanos, entre otras muchas personas. El 31 de septiembre de 1976 fue puesto en libertad y llevado en ómnibus del Ejército hasta Médanos, debiendo previamente firmar una constancia en la que negaba haber sido torturado, o maltratado618.

618

CFABB 109 (15) “Subsecretaría Derechos Humanos, s/ denuncia. DEJTER, Simón León” , presentación ante CO NADEP y declaración testimonial de Simón León Dejter.

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Calificación legal: Los hechos descriptos son típicos de la figura de privación ilegal de la libertad agravada por el empleo de violencia (artículo 144 bis, inciso 1°, último párrafo, en función del artículo 142, inciso 1°, texto conforme ley 14.616, todos del Código Penal) en concurso real (artículo 55 C.P) con tormentos agravados por ser la víctima perseguida política (artículo 144 ter, según Ley 14.616 C.P.) Procesados: Deberá

responder penalmente en su

USO O F I CI AL

condición de coautor mediato, Argentino Cipriano TAUBER (art. 45 C.P.).

3.2.15) DEL RÍO, Ricardo Gabriel y RIVERA, Carlos Roberto: Expondremos de manera conjunta los hechos que sufrieron las víctimas del acápite.

DEL RÍO, Ricardo Gabriel Ricardo Gabriel DEL RIO nació el 23 de mayo de 1949 en la ciudad de Tandil, Provincia de Buenos Aires. Era hijo de Gabriel DEL RIO y de Azucena Josefa BLANCO.619 Ricardo Gabriel DEL RIO a los 18 años de edad se trasladó a la ciudad de Bahia Blanca a los fines de comenzar a estudiar

619

Expte N° 108 CFA BB “Jefe Delegación local Policía Federal s/ comunicación de identificación y entrega de cadáveres (de delincuentes subversivos abatidos en finca sita en calle 17 de Mayo 1800) el 7-12-76. Identificados: RIVERO , Carlos Roberto y DEL RIO , Ricardo Gabriel)”, Fs.6 y Declaración de Gabriel del RIO , Fs. 12/13.

223


en la Universidad Nacional del Sur, la carrera de ingeniero electricista. Finalmente se recibió de ingeniero en el año 1974.620 Entre el día 18 y el 19 de agosto de 1976, Ricardo Gabriel DEL RIO, fue visto en el Vto. Cuerpo del Ejército, por Braulio Raúl

LAURENCENA al

momento en

que

este

ingreso

a

dicha

dependencia. Asimismo LAURENCENA manifestó haber leído un diario en donde constaba que habían matado a DEL RIO y a otro joven en la zona del barrio Maldonado de la ciudad de Bahia Blanca.621 Ricardo DEL RÍO fue mantenido en cautiverio desde su secuestro, hasta que sus victimarios decidieron matarlo. Con esa finalidad, el 5 de diciembre de 1976 junto a Carlos RIVERA fue sacado del centro clandestino de detención. Previo a su traslado, un subteniente del Ejército le comunicó que los llevarían a la cárcel, luego los hicieron bañar y afeitar, para mejorar sus aspectos. Después, en consideración a que Carlos RIVERA se encontraba sin prenda que cubra su torso, le fue sacada una camisa a Juan Carlos MONGE para que fuera utilizada por RIVERA.622 Al encontrarse tanto DEL RÍO como RIVERA reducidos, atados, vendados y totalmente expuesto a los designios de sus victimarios, estos cumplieron sus propósitos sin tener ningún tipo de resistencia, ni exponerse a riesgo alguno. Es así como, tras sacarlos del centro clandestino de detención, entre las últimas horas del 5 de diciembre de 1976 y las primeras de la jornada siguiente, ambos fueron fusilados.

620

Loc cit. Declaración testimonial de Braulio Raul LAURENCENA, en la causa “Subsec. Derechos Humanos, s/ denuncia, LAURENCENA, Braulio R.” Expte N° 109 ( 13) CFABB. Fs.1 622 Declaración de Juan Carlos MO NGE loc cit. 621

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La mecánica de las muertes producidas por disparos de armas de fuego que impactaron sobre las dos personas que se encontraban reducidas al cautiverio en un centro clandestino de detención, intentó ser burlada y reemplazada por una versión que pretendió presentar el acontecimiento como un enfrentamiento casual entre una patrulla militar y dos delincuentes subversivos que habrían atacado a los miembros del ficticio dispositivo militar. El intento de encubrir los homicidios hizo que el 7 de USO O F I CI AL

diciembre de 1976, el Comisario Ricardo BERNOTAS de la Policía Federal Argentina, labrara un acta haciendo constar que había recibido – a la 1:10 horas- una llamada del Comando del Vto. Cuerpo. Por medio de esta comunicación, el Mayor LOPEZ le solicitó su intervención en la calle 17 de mayo al 1800 “a raíz de haber abatido una patrulla militar, a dos delincuentes subversivos del sexo masculino, cuyos datos filiatorios se ignoraban, y los cuales se resistieron a dicha patrulla. 623 En la fecha en se hicieron aparecer los cuerpos acribillados624, Gabriel DEL RIO, padre de la victima, se enteró por medio de la radio, que una patrulla militar había dado muerte en un enfrentamiento armado a una persona de sexo masculino cuyo nombre coincidía con el de su hijo. Por tal razón el señor DEL RIO viajó a la ciudad de Bahia Blanca a fin de reconocer el cuerpo de su hijo.625

623

Causa nro. 108, caratulada “Jefe Delegación local Policía Federal s/ comunicación de identificación y entrega de cadáveres (de delincuentes subversivos abatidos en finca sita en calle 17 de Mayo 1800) el 7-12-76. Identificados: RIV ERO , Carlos Roberto y DEL RIO , Ricardo Gabriel)”. F.2. 624 Expte N° 108 CFA BB “Jefe Delegación local Policía Federal s/ comunicación de identificación y entrega de cadáveres (de delincuentes subversivos abatidos en finca sita en calle 17 de Mayo 1800) el 7-12-76. Identificados: RIVERO , Carlos Roberto y DEL RIO , Ricardo Gabriel)”, Fs.12. 625 Loc cit.

225


El día 9 de diciembre de 1976 el padre de DEL RÍO se dirigió al Comando Vto. Cuerpo de Ejercito donde le indicaron los tramites a seguir.626 Posteriormente a esto, el señor DEL RIO concurrió al Hospital Municipal de la ciudad de Bahia Blanca donde reconoció el cadáver de su hijo. Seguidamente se dirigió a la Delegación Bahia Blanca de la Policía Federal a los efectos de solicitar la entrega del cadáver de su hijo para su inhumación en el cementerio de la ciudad de Tandil.

RIVERA, Carlos Roberto Carlos Roberto RIVERA había nacido un 4 de diciembre de 1945 y desde 1970 se encontraba casado con Nélida Beatriz SCAGNETTI, con quien tuvo dos hijos. Al momento de ser secuestrado tenía 30 años y trabajaba en el Colegio “La Asunción” en esta ciudad. Era además delegado gremial, profesor de filosofía y psicopedagogía y preceptor en el Seminario Arquideocesano.627 En

el

año

1975

había

sido

suspendido

de

la

Universidad Nacional de Sur, junto a otras personas cuya permanencia en sede universitaria se consideraba opuesta a la ideología y los fines que luego encarnaría la dictadura militar.628 El 1 de octubre de 1976, mientras Carlos RIVERA se encontraba en su domicilio de Chiclana 1656, dpto. 1 de esta ciudad, aproximadamente a las 23.40 hs. personal militar y policial ingresó por 626

Loc cit. Causa nro. 86 (13), caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/ denuncia (RIV ERA, Carlos Roberto)”. Fs. 167-170. 628 Causa nro. 86 (13), caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/ denuncia (RIV ERA, Carlos Roberto)”, Fs. 162 -163 y 177-178 y 181. 627

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asalto al lugar. El grupo que irrumpió en el domicilio estaba constituido por 4 o 5 personas fuertemente armadas, las que contaban con el apoyo de una decena más que tomó posiciones en los alrededores de la vivienda, intimidando a los vecinos del lugar. Los captores actuaron a cara descubierta vistiendo ropa de civil y circulando en autos particulares, contaban con una edad estimada de entre 30 y 35 años. El que aparentaba dirigir el procedimiento tendría aproximadamente 53 o 54 años, en tanto que el USO O F I CI AL

más joven de ellos, contaba con alrededor de 19 años y fue el único que se cubría parcialmente el rostro. Tras identificar a Carlos RIVERA en la puerta exterior de su domicilio, los asaltantes redujeron a la esposa de éste y la retuvieron en la cocina del hogar, custodiada por uno de los captores. Desde allí pudo escuchar golpes, un disparo de arma de fuego y gritos de su marido.629 Tras ello, el grupo de captores se retiró del lugar, llevándose consigo a Carlos RIVERA. El intento de su mujer de seguirlos fue impedido por el más joven de los secuestradores quien amenazó de muerte a SCAGNETTI, en tanto que la persona que dirigía el operativo procedió a encerrarla bajo llave en su vivienda. Mientras ocurría el secuestro de RIVERA, tanto su casa, como los departamentos vecinos fueron registrados por los partícipes del operativo.630

629

Declaración de Nélida SCAGNETTI en causa nro. 86 (13) , caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s denuncia (RIVERA, Ca rlos Roberto)”. Fs. 256/260. 630 Declaraciones testimoniales de Raymundo CABRAL, Apolonia HILDMANN de CABRAL, Bernardina María ITURRIO Z-SO UBEL ET, Julia Zulema MO NDÓ N y Juana GIANNINO de DURINZI en causa nro. 86 (13) “Subsecretaría de Derechos Humanos s/

227


A partir del momento en que secuestraron a la víctima, su esposa y su padre comenzaron a realizar distintos tipos de gestiones a fin de dar con su paradero En esta búsqueda se comunicaron con el Vto. Cuerpo del Ejército, con resultado negativo; y posteriormente concurrieron a la Comisaría 1ra. Allí les dijeron que no correspondía a su jurisdicción, posteriormente se hicieron presentes en la Comisaría de Villa Mitre siendo informados que el operativo había sido efectuado en zona correspondiente al Ejército. En las jornadas siguientes concurrieron al Vto. Cuerpo del Ejército donde decidieron no suministrarle información acerca del paradero de RIVERA; tampoco fueron fructíferas las gestiones realizadas en la Base Naval “Puerto Belgrano”. Los familiares de RIVERA lograron entrevistarse con el Teniente Coronel DE LA SERNA quien ante preguntas sobre el paradero y detención de RIVERA, brindó respuestas evasivas y negativas. Por último, un Capitán de Fragata de la Armada Argentina les hizo saber que RIVERA tenía un pedido de captura recomendada en Salta, Jujuy, por ser “guerrillero”631 Mientras la familia lo buscaba, Carlos estaba cautivo en el centro clandestino de detención “La Escuelita” de Bahía Blanca. Su permanencia en este lugar fue corroborada por otros detenidos, entre

denuncia (RIV ERA, Ca rlos Roberto)” a fs. 280/280vta., 281/281vta., 282/282vta., 283/283vta., y 284/284vta. respectivamente. 631

Declaraciones de Simón Tulio RIVERA y Nélida Beatriz SCAGNETTI en la causa nro. 86 (13), caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/ denuncia (RIVERA, Carlos Roberto)”. Fs. 262-263 y 256-260,

228


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ellos

cabe

mencionar

a

Juan

Carlos

MONGE632,

Pablo

BOHOSLAVSKY633 y Julio Alberto RUIZ.634 El primero de ellos pudo mantener una conversación con RIVERA, quien le preguntó por su esposa e hijos y le manifestó que creía que podría salir con vida del CCD.635 Sus compañeros de cautiverio lo identificaban por las manifestaciones de su enfermedad respiratoria –asma-636. En reiteradas ocasiones oyeron que pedía medicación para atenuar los efectos de esta USO O F I CI AL

dolencia, padecida por Carlos desde 1968. Junto a esta enfermedad, presentaba un cuadro médico

que

fue

diagnosticado

como “Oligoespermía

acentuada

-

varicosele”. 637 Carlos RIVERA fue mantenido en cautiverio desde su secuestro, hasta que sus victimarios decidieron matarlo. Con esa finalidad, el 5 de diciembre de 1976 junto a Ricardo Gabriel DEL RÍO fue sacado del centro clandestino de detención. Previo a su traslado, un subteniente del Ejército le comunicó que los llevarían a la cárcel, luego los hicieron bañar y afeitar,

632

Declaración de Juan Carlos MO NGE en causa nro. 86 (13) caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/ denuncia (RIVERA, Carlos Roberto)”. Fs. 215221. 633 Declaración de Pablo BO HO LAVSKY en causa nro. 86 (13) ca ratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/ denuncia (RIVERA, Carlos Roberto)”. Fs. 288291. 634Declaración de Julio Alberto RUIZ en causa nro. 86 (13) caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/ denuncia (RIVERA, Ca rlos Roberto)”. Fs. 276-279. 635 Declaración de Juan Carlos MO NGE loc cit. 636 Declaraciones de Juan Carlos MO NGE y Pablo BO HO SLAVSKY en causa nro. 86 (13) caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/ denuncia (RIVERA, Carlos Roberto)”. Fs. 215/219, 288/291vta. y 309/309vta. 637 Declaración de Jorge H. BARTO LUCCI y de Emilio Juan PRIETO en la causa nro. 86 (13), caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/ denuncia (RIVERA, Carlos Roberto)”. Fs. 161-161 269- 269.

229


para mejorar sus aspectos. Después, en consideración a que Carlos RIVERA se encontraba sin prenda que cubra su torso, le fue sacada una camisa a Juan Carlos MONGE para que fuera utilizada por RIVERA.638 Al encontrarse tanto RIVERA como DEL RÍO reducidos, atados, vendados y totalmente expuesto a los designios de sus victimarios, estos cumplieron sus propósitos sin tener ningún tipo de resistencia, ni exponerse a riesgo alguno. Es así como, tras sacarlos del centro clandestino de detención, entre las últimas horas del 5 de diciembre de 1976 y las primeras de la jornada siguiente, ambos fueron fusilados. La mecánica de las muertes producidas por disparos de armas de fuego que impactaron sobre las dos personas que se encontraban reducidas al cautiverio en un centro clandestino de detención, intentó ser burlada y reemplazada por una versión que pretendió presentar el acontecimiento como un enfrentamiento casual entre una patrulla militar y dos delincuentes subversivos que habrían atacado a los miembros del ficticio dispositivo militar. El intento de encubrir los homicidios hizo que el 7 de diciembre de 1976, el Comisario Ricardo BERNOTAS de la Policía Federal Argentina, labrara un acta haciendo constar que había recibido – a la 1:10 horas- una llamada del Comando del Vto. Cuerpo. Por medio de esta comunicación, el Mayor LOPEZ le solicitó su intervención en la calle 17 de mayo al 1800 “a raíz de haber abatido una patrulla militar, a dos delincuentes subversivos del sexo masculino, cuyos datos filiatorios se ignoraban, y los cuales se resistieron a dicha patrulla. 639

638

Declaración de Juan Carlos MO NGE loc cit. Causa nro. 108, caratulada “Jefe Delegación local Policía Federal s/ comunicación de identificación y entrega de cadáveres (de delincuentes subversivos abatidos en finca sita en calle 17 de Mayo 1800) el 7-12-76. Identificados: RIV ERO , Carlos Roberto y DEL RIO , Ricardo Gabriel)”. F.2. 639

230


Ministerio Público Fiscal de la Nación

El día 10 de febrero de 1987, se dispuso la exhumación del cadáver de Carlos Roberto RIVERA.640 A tales fines se designaron peritos antropólogos.641 El cadáver se encontraba depositado en el cementerio de la ciudad de Bahía Blanca, ubicado en la sección 24, división 26, sepultura 206. 642 Según el informe pericial la causa de la muerte de Carlos RIVERA, obedeció a múltiples heridas con proyectiles de arma de USO O F I CI AL

fuego que afectaron fundamentalmente el tórax y miembros inferiores. Según las heridas producto de los proyectiles de arma de fuego, los disparos de arma de fuego se realizaron a corta distancia.643 Por último, cabe decir que Nélida Beatriz SCAGNETTI realizó múltiples gestiones tendientes a conocer el paradero de su esposo, una de las presentaciones fue ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Ante requerimientos de este organismo, el Estado Nacional informó que RIVERA no había sido detenido por las Fuerzas Armadas o de seguridad y concluyó que “sin temor a equívoco alguno que el causante se ha dado a la fuga para eludir su eventual sanción por parte de los Tribunales de la Nación y asimismo, demuestra con meridiana claridad que el falso y malicioso contenido de denuncia efectuada ante esa Comisión no persigue otra finalidad que lograr el desprestigio de la República. 640

Causa nro 86 (13) caratulada “Subsecretaría (RIV ERA, Carlos Roberto)”. Fs. 301. 641 Causa nro 86 (13) caratulada “Subsecretaría (RIV ERA, Carlos Roberto)”. Fs. 339 642 Causa nro 86 (13) caratulada “Subsecretaría (RIV ERA, Carlos Roberto)”. Fs. 367. 643 Causa nro 86 (13) caratulada “Subsecretaría (RIV ERA, Carlos Roberto)”. Fs. 379.

de Derechos Humanos s/ denuncia de Derechos Humanos s/ denuncia de Derechos Humanos s/ denuncia de Derechos Humanos s/ denuncia

231


Calificación legal: Ambos hechos son típicos de la figura de privación ilegal de la libertad agravada por el empleo de violencia y prolongarse por más de un mes (artículo 144 bis, inciso 1°, último párrafo, en función del artículo 142, incisos 1° y 5°, texto conforme ley 14.616, todos del Código Penal) en concurso real (artículo 55 C.P) con tormentos agravados por ser la víctima perseguida política (artículo 144 ter, según Ley 14.616 C.P.) y en concurso real con homicidio calificado por alevosía, haber sido cometidos con el concurso premeditado de dos o más personas y con el fin de lograr la impunidad (artículo 80, incisos 2, 3 y 4 del código penal, texto según Ley 20.642) Procesados: En su calidad de coautores mediatos deberán responder Julián Oscar CORRES y Argentino Cipriano TAUBER (art. 45 C.P.).

3.2.16) Nélida Ester DELUCHI. Durante el año 1976 Nélida Ester DELUCHI vivía con sus hijos en el domicilio de Podestá 1017 de esta ciudad al tiempo que trabajaba en la institución financiera Caja de Crédito bahiense En esa vivienda ocurrió su secuestro durante las vacaciones de invierno de julio de 1976644. El operativo de privación de libertad fue ejecutado por tres personas vestidas de civil, que portaban armas y declararon su pertenencia a la Policía Federal645. Al irrumpir en el domicilio de

644

Declaración de Nélida DELUCHIen la causa nro. 11”C” caratulada “Presentación de A.P.D.H. del Neuquén – Bahía Blanca y otros en causa N° 11/86 reclamando saber el destino de los desaparecidos”. Audiencia del día 07/07/00. En ella D ELUCHIrectificó la fecha de secuestro dada en la declaració ante CO NADEP, brindando explicaciones al respecto. 645 Declaración de Claudia Guerin en la causa nro. 86( 21) caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/ Denuncia ( Deluchi, Nélida Esther)” Fs. 212.

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Ministerio Público Fiscal de la Nación

DELUCHI, la obligaron a franquearles el ingreso, bajo amenaza de comenzar a balear la puerta de acceso. Una vez en el interior de la vivienda, le exigieron sus documentos y quien actuaba como jefe del operativo les ordenó a los otros que se dediquen a buscar correspondencias. Tras ello, le ordenaron a DELUCHI que levara ropa de abrigo, y le comunicaron que sería conducida a la Comisaría a declarar. Luego fue subida a un auto y allí ubicaron en el asiento trasero, USO O F I CI AL

apoyando la cabeza sobre uno de ellos. Ya durante el trayecto inicial que recorrió a bordo del vehículo que utilizaban los secuestradores, DELUCHI comenzó a ser interrogada y amenazada de muerte. El vehículo cruzó una especie de paso a nivel y luego recorrió un trecho por camino de tierra hasta que fue detenido. Al ser descendida, DELUCHI escuchó el ruido de una puerta grande que se corría y al mirar se encontró frente a un galpón donde fue introducida; en su interior la despojaron de la ropa que la vestía y la ataron a una cama. Inmediatamente le colocaron una toalla en la boca y comenzaron torturarla con aplicación de picana eléctrica. En el transcurso de la sesión le exigían con insistencia para que confiese su nombre de guerra. También fue amenazada con el secuestro de su hija a también torturarían. Cuando los verdugos decidieron dar por finalizada la sesión de torturas, la llevaron a otra habitación en la que DELUCHI perdió el conocimiento.

233


La descripta, no fue la única sesión a la que sometieron a la víctima, en otra posterior, que duró más tiempo, le aplicaron electricidad con un aparato distinto de mayor intensidad lo que le provocó mucho dolor; mientras tanto la amenazaban con que la despedirían de su empleo y la interrogaban sobre sus compañeros de trabajo y de teatro. La exigencia esta vez pasaba por la delación a quien fuera comunista. Casi en estado de inconciencia le vendaron los ojos, la hicieron subir a un auto y siempre bajo amenazas de muerte la golpearon hasta que perdió el conocimiento. Cuando Nélida DELUCHI logró despertar se encontró atada con una soga por la mano derecha a una cama. Durante su cautiverio en “La Escuelita”646 debió vivir con la percepción de las sesiones de torturas de sus compañeros de cautiverio. Aproximadamente al mes de su cautiverio, DELUCHI fue sacada del centro clandestino y vuelta a abordar un auto, el que recorrió un trayecto muy corto tras el cual la hicieron descender y entrar a un galpón, donde fue nuevamente interrogada por “El Tío” ante la presencia de aproximadamente diez ó doce personas. Durante todo el período en que estuvo secuestrada fue objeto de torturas físicas y psicológicas

646

647

las que le ocasionaron un

Declaración de María Cristina PED ERS EN en la causa nro 11(c) caratulada, “Presentación de A.P.D.H. del Nuquén – Bahía Blanca y otros en causa N° 11/86 reclamando saber el destino de los desaparecidos”, en audiencia del día 29/11/99, corrobora la presencia de Nélida Ester Delucchi en centro clandestino de detención “La Escuelita”. 647 Declaración de María Cristina PED ERS EN en la causa nro. 86(8) caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/ Denuncia (IZURIETA María Graciela)”. Fs. 170 , al referirse a “…una chica ya torturada que trabajaba en la Caja de Crédito Bahiense..” y luego corrobora la identidad en declaración en la causa 86/21, cuerpo II, fs. 249/ 250.

234


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cuadro de invalidez que la incapacitó en forma permanente para el trabajo. En las ocasiones en que DELUCHI podía ver al margen de su venda, por lograr su corrimiento o por permitírselo algún guardia, podía ver que había numerosas personas en la misma situación, en su mayoría jóvenes tirados en el piso, produciéndole gran impresión la presencia de una chica muy joven que se encontraba embarazada, a la que vio dormir tirada en el centro clandestino de detención. USO O F I CI AL

Nélida DELUCHI fue liberada entre el 18 y el 19 de agosto de 1976 648 y trasladada a su casa en auto por el interrogador al que apodaban “El Tío”. Como no le habían entregado los documentos, le reclamó la devolución de los mismos. Para sorpresa de la víctima, al día siguiente a las 11:00 hs. se los llevó a su domicilio, vestido con el uniforme de Ejército649. Tras ese incidente, las personas que en “La Escuelita” hacían las guardias, comenzaron a aparecer su domicilio, el que con alguna frecuencia utilizaban para cenar. De ellos, DELUCHI sólo

conoce los

apodos

que

utilizaban, en sus apariciones le comentaban sobre hechos que sucedían en el centro clandestino, las víctimas a las que habían matado, el bebé recién nacido del que se habían apropiado, y paralelamente a ello, le preguntaban con insistencia por su hija mayor logrando de esta

648

Nélida DELUCHIen la causa nro. 11 (C) ratifica la declaración ante CO NADEP aunque aclara que fue liberada entre el 18 y el 19 de agosto de 1976 y no el 13 como había manifestado con equivocación. 649 Declaración de Claudia Guerin en la causa nro. 86( 21) caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/ Denuncia ( Deluchi, Nélida Esther)” Fs. 212.

235


forma torturar psicológicamente a

la víctima.650 Es de relevancia

mencionar que la hija de Nélida DELUCHI se encontraba cursando estudios en la ENET nro. 1 de esta ciudad, cuyos alumnos, en un número mayor a la decena, fueron luego secuestrados y torturados en “La Escuelita”. La madre de Nélida DELUCHI, durante el cautiverio de ella, realizó gestiones en forma personal ante el Comando del Vto. Cuerpo de Ejército durante el cautiverio de su hija, siempre con resultado negativo.651 Las vivencias por las que tuvo que atravesar durante su secuestro, cautiverio e incluso con posterioridad a su liberación del régimen del centro clandestino produjeron secuelas en la salud psíquica de la víctima, los que fueron expuestos en ocasión de la testimonial en audiencia ante la Cámara Federal de Apelaciones local, en el marco del “Juicio por la Verdad”. Calificación legal: Los hechos descriptos son típicos de la figura de privación ilegal de la libertad agravada por el empleo de violencia y prolongarse por más de un mes (artículo 144 bis, inciso 1°, último párrafo, en función del artículo 142, incisos 1° y 5°, texto conforme ley 14.616, todos del Código Penal) en concurso real (artículo 55 C.P) con tormentos agravados por ser la víctima perseguida política (artículo 144 ter, según Ley 14.616 C.P.) y en concurso real con lesiones gravísimas (arts. 91 y 92, en función del art. 80 inc. 2°, todos del Código Penal).

650

Declaración de Nélida DELUCH Ien causa nro. 86(21), caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/Denuncia (Deluchi, Nélida Esther)”. Fs 1/5 y declaración testimonial de Nélida DELUCH Iratificada ante la CFABB en la causa nro. 86(8), caratulada “Subsecretaría de derechos Humanos s/ Denuncia ( IZURIETA , María Graciela)” Fs. 188.

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Procesados: Deberán responder penalmente en su carácter de coautores mediatos Julián Oscar CORRES y Argentino Cipriano TAUBER (Art. 45 C.P.).

3.2.17) Estela Clara DI TOTO En el año 1976 Estela Clara DI TOTO estaba casada con Horacio Alberto LÓPEZ, vivían en la calle Casanova 183, Planta Baja USO O F I CI AL

Departamento C. Ambos eran empleados municipales en la ciudad de Bahía Blanca, desarrollaban tareas sindicales y estaban afiliados al Partido Comunista. 652 El 7 de mayo de ese año, la pareja estaba en su casa con su hijo menor de edad y un matrimonio vecino –Eduardo Alberto Martín y Dora Rosa D´ Olivo de Martín-; cuando fue víctima de un operativo de secuestro concretado por varias personas encapuchadas y fuertemente armadas.653 El procedimiento tuvo inicio alrededor de las 23:30 horas, luego de hacer sonar el timbre y que les abrieran la puerta; dos o tres individuos irrumpieron en el lugar apuntando con armas de fuego a

651

Declaración de Juana María Villafain de Deluchi, en causa nro. 86(21) caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/Denuncia (Deluchi, Nélida Esther)”. Fs. 211/211 vta. 652 “Testimonio para ser presentado ante la Comisión de Derechos Humanos de la Unión Cívica RaDIcal” suscripto por Horacio Alberto LÓ PEZ PerdIel y Estela Clara DI TOTO y agregado en la causa nro. 109 ( 9), ca ratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia s/ LÓ PEZ Horacio Alberto y DI TOTO de LÓ PEZ, Estela Clara”. Fs. 4-5. 653 Denuncia de Estela Clara DI TOTO ante la Seccional Segunda de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, agregada en la causa nro. 256, caratulada “DI TOTO de LÓ PEZ Estela y LÓ PEZ Pedriel, Horacio Alberto víctimas de privación ilegal de la libertad”. F.1.

237


Horacio. Los hombres llevaban el rostro tapado con una media, vestían pantalones y camperas azules y llevaban boinas. 654 A continuación, LÓPEZ y DI TOTO fueron obligados a tirarse en el suelo, los captores les ataron las manos a la espalda y les vendaron los ojos. 655 Las otras tres personas fueron encerradas en una de las habitaciones de la casa, al tiempo que los dueños de la vivienda eran subidos a un automóvil656 para emprender un viaje con destino a “La Escuelita” de Bahía Blanca. Este lugar fue descripto por las víctimas como una “casona”

compuesta

por distintas

dependencias

–al

menos

dos

habitaciones y un comedor- en la que había alrededor de diez personas detenidas. Los prisioneros permanecían atados a camas metálicas la mayor parte del tiempo y estaban sometidos a la vigilancia permanente de guardias. 657 También recordaron que el CCD estaba ubicado en una zona descampada, y que desde allí se oían mugidos de vacas, sonidos del paso de vehículos por una ruta próxima, ruidos característicos de la existencia de una vía ferroviaria en las inmediaciones, entre otras cosas.658

654

Declaración de Horacio Alberto LÓ PEZ ante la Seccional Segunda de la Policía de Buenos Aires, agregada a la causa nro. 256, caratulada “DI TOTO de LÓ PEZ Estela y LÓ PEZ Pedriel, Horacio Alberto. Víctimas de privación ilegal de la libertad.”. F. 5. 655Declaración de Horacio Alberto LÓ PEZ , loc cit. 656 Denuncia de Estela Clara DI TOTO loc cit. 657 “Testimonio para ser presentado ante la Comisión de Derechos Humanos de la Unión Cívica RaDIcal” suscripto por Horacio Alberto LÓ PEZ PerDIel y Estela Clara DI TOTO y agregado en la causa nro. 109 ( 9), ca ratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia s/ LÓ PEZ Horacio Alberto y DI TOTO de LÓ PEZ, Estela Clara”. Fs. 4-5. 658 “Testimonio para ser presentado ante la Comisión de Derechos Humanos de la Unión Cívica RaDIcal” suscripto por Horacio Alberto LÓ PEZ PerDIel y Estela Clara DI TOTO loc cit.

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Ministerio Público Fiscal de la Nación

Durante el período que transcurrió en el centro clandestino,

Estela

padeció

“algunas

físicas”659

vejaciones

y fue

interrogada sobre temas relacionados con la “Municipalidad de Bahía Blanca” y el “Sindicato de empleados municipales”.

660

Según su

testimonio, en una oportunidad “se le aflojaron las vendas y pudo ver a personas uniformadas con borceguíes y uniforme color verde, propio del ejército así como también a otra un tanto bizca, semicano, con pequeñas entradas, 1,68 a 1,70 de altura, con campera de cuero color marrón y USO O F I CI AL

cuello color beige, creo sin bigotes, de ojos oscuros”.661 El

personal

de “La

Escuelita”

debió

asistirla en

distintas oportunidades por el padecimiento de síntomas propios de la epilepsia (convulsiones y descomposturas). Luego de pasar dos días de padecimientos, fue finalmente liberada662, los captores la obligaron a subir a un automóvil y la abandonaron luego de realizar un viaje de unos 10 o 15 minutos.663 La detención de Estela Clara DI TOTO y de su esposo fue reconocida por Adel Edgardo VILAS, Segundo Comandante del Vto.

659 “Testimonio para ser presentado ante la Comisión de Derechos Humanos de la Unión Cívica RaDIcal” suscripto por Horacio Alberto LÓ PEZ PerDIel y Estela Clara DI TOTO loc cit. 660 Denuncia de Estela Clara DI TOTO ante la Seccional Segunda de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, agregada en la causa nro. 256, caratulada “DI TOTO de LÓ PEZ Estela y LÓ PEZ Pedriel, Horacio Alberto víctimas de privación ilegal de la libertad”. F. 1. 661 Declaración de Estela Clara DI TOTO en la causa nro. 86 (20), ca ratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (LÓ PEZ, Horacio Alberto- DI TO TO , Estela Clara).”F.132. 662 “Testimonio para ser presentado ante la Comisión de Derechos Humanos de la Unión Cívica RaDIcal” suscripto por Horacio Alberto LÓ PEZ PerDIel y Estela Clara DI TOTO y agregado en la causa nro. 109 ( 9), ca ratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia s/ LÓ PEZ Horacio Alberto y DI TOTO de LÓ PEZ, Estela Clara”. Fs. 4-5. 663 Denuncia de Estela Clara DI TOTO ante la Seccional Segunda de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, agregada en la causa nro. 256, caratulada “DI TOTO de LÓ PEZ Estela y LÓ PEZ Pedriel, Horacio Alberto víctimas de privación ilegal de la libertad”. F. 1.

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Cuerpo de Ejército, Jefe del Estado Mayor y comandante de la subzona 51. Este militar admitió que “ambos figuraban en las listas de personas a detener por disposición de la Junta de Comandantes Generales, se las buscó y se logró su detención”. A continuación afirmó, que en el caso de Estela Clara DI TOTO, la liberación tuvo lugar dos días después por falta de mérito, dado que “pertenecía a un partido y advertimos que no tenía relación con la subversión”; la situación de su esposo fue distinta porque “tenían dudas” y por ello permaneció 15 días detenido en averiguación de antecedentes. 664 Calificación legal: Los hechos descriptos son típicos de la figura de privación ilegal de la libertad agravada por el empleo de violencia (artículo 144 bis, inciso 1°, último párrafo, en función del artículo 142, inciso 1°, texto conforme ley 14.616, todos del Código Penal) en concurso real (artículo 55 C.P) con tormentos agravados por ser la víctima perseguida política (artículo 144 ter, según Ley 14.616 C.P.). Procesados: Deberán responder penalmente en su carácter de coautores mediatos, Julián Oscar CORRES y Argentino Cipriano TAUBER (art. 45 C.P).

3.2.18) Elizabeth FRERS. Elizabeth FRERS, fue privada de su libertad en la calle Chiclana a la altura del 500 de Bahía Blanca, durante enero de 1977.

664

Declaración de Adel Edgardo VILAS en la causa nro. 11/86, caratulada ““Causa artículo 10, Ley 23.049, por hechos acaecidos en Provincias de Buenos Aires, Río Negro y Neuquén, bajo control operacional que habría corresponDIdo al V Cuerpo de Ejército”. F. 954.

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Tras ser secuestrada, fue trasladada e introducida al centro clandestino de detención “La Escuelita”, donde fue sometida a tormentos. El cautiverio de FRERS se extendió hasta abril de 1977. Precisamente, alrededor del 13 de abril de 1977 fue retirada de ese centro junto a otra víctima: María Angélica FERRARI. Una semana más tarde, el 21 de abril de 1977 los

USO O F I CI AL

cuerpos sin vida de FRERS y FERRARI aparecieron en la ciudad de La Plata, sin que conste que previo a darles muerte hayan sido liberadas. Calificación legal: Los hechos relatados resultan típicos de la figura de privación ilegal de la libertad agravada por el empleo de violencia y prolongarse por más de un mes (artículo 144 bis, inciso 1°, último párrafo, en función del artículo 142, incisos 1° y 5°, texto conforme ley 14.616, todos del Código Penal) en concurso real (artículo 55 C.P) con tormentos agravados por ser la víctima perseguida política (artículo 144 ter, según Ley 14.616 C.P.) y en concurso real con homicidio calificado por alevosía, haber sido cometidos con el concurso premeditado de dos o más personas y con el fin de lograr la impunidad (artículo 80, incisos 2, 3 y 4 del código penal, texto según Ley 20.642) Procesados: Deberá responder penalmente en carácter de coautor mediato Julián Oscar CORRES (art. 45 C.P.).

3.2.19) Héctor FURIA. Fue secuestrado el 24 de marzo de 1976 a las 5:00 hs. en su domicilio de la calle 1º Junta nº 488 de Bahía Blanca, tenía por

241


entonces 48 años de edad, era empresario metalúrgico y Consejero Titular de la Caja de Crédito Bahiense. Personal del Ejército Argentino, que no se identificó, despertó a la familia con fuertes golpes en las persianas de la vivienda y atendió la puerta Sonia Sandra Furia. Preguntaron por ‘Néstor Furia’ y al responderle que allí no vivía solicitaron a quien trabajaba en la Caja de Crédito Bahiense, llevándose entonces a Héctor en un camión, informando a la esposa que iba a ser trasladado al Batallón de Comunicaciones. Durante el transcurso del hecho, el teléfono de la casa no funcionaba. En la Unidad referida no podía recibir visitas. Una única vez su hija Sonia Sandra pudo tomar contacto con él. Estuvo alojado con Abertano Julián Quiroga, cuatro ingenieros de DEBA y el Sr. Valemberg (Presidente del Consejo Deliberante de Bahía Blanca). El 21 de abril de 1976 a las 18.30 hs. fue puesto en libertad sin que se le dieran explicaciones del porqué de su detención, aunque sí un certificado suscripto por el Teniente Eduardo HANSEN del Batallón de Comunicaciones 181. Héctor FURIA falleció el 22 de mayo del mismo año víctima de un infarto, presume su mujer -Odesa Darma DI GIULIANque las peripecias de su arbitrario cautiverio fueron las causantes de su pronta muerte665. Calificación legal: Los hechos descriptos son típicos de la figura de privación ilegal de la libertad agravada por el empleo de violencia (artículo 144 bis, inciso 1°, último párrafo, en función del

665

CFABB 109 (19) “Subsec. Derechos Humanos s/denuncia. FURIA, Héctor”. Presentación ante CO NADEP y testimonio judicial de O desa Darma DI GIULIAN.

242


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artículo 142, inciso 1°, texto conforme ley 14.616, todos del Código Penal) en concurso real (artículo 55 C.P) con tormentos agravados por ser la víctima perseguida política (artículo 144 ter, según Ley 14.616 C.P.) Procesados: En su calidad de coautor mediato deberá responder penalmente Argentino Cipriano TAUBER (art. 45 C.P).

USO O F I CI AL

3.2.20) Luis Miguel GARCÍA SIERRA. El 26 de noviembre de 1976, a las 22:00 horas, en ocasión en que se dirigía hacia la confitería “Comahue” en la intersección de las calles Colon y Laprida de la ciudad de Viedma, Luís Miguel GARCIA SIERRA fue secuestrado por un grupo de personas armadas vestidas de civil. Los secuestradores descendieron de dos vehículos y luego inmovilizar a Luís Miguel GARCIA SIERRA en la vía pública, lo tiraron dentro de un automóvil donde le colocaron una capucha en la cabeza. Seguidamente Luís Miguel GARCIA SIERRA fue golpeado en la cabeza con la culata de un arma de fuego corta. El rodado se dirigió a las afueras e la ciudad de Viedma, donde Miguel GARCIA SIERRA, fue cambiado de vehiculo. Inmediatamente a esto, Miguel GARCIA SIERRA fue trasladado a un descampado donde lo obligaron a descender. En dicho lugar Miguel GARCIA SIERRA preguntó a quien lo custodiaba cual iba a ser su destino, recibiendo como respuesta que iba a ser entregado a un pelotón de fusilamiento. Posteriormente

243


Miguel GARCIA SIERRA fue introducido en otro automóvil, sentado entre dos personas a las cuales le preguntó donde lo trasladaban las cuales le contestaron a Córdoba. Al culminar el viaje, fue llevado a un recinto cerrado, donde fue sentado e interrogado acerca de datos personales, allí mismo le quitaron el reloj, la cadena y algo de dinero que portaba. Asimismo Miguel GARCIA SIERRA fue advertido de que para salir vivo de dicho lugar no debía quitarse las vendas ni hablar con nadie y mantener las esperanzas. Luego le sacaron la capucha de la cabeza, lo vendaron los ojos, ataron sus manos y lo colocaron en el suelo de otra habitación. Refirió Luís Miguel GARCIA SIERRA, que en dicho lugar fue duramente interrogado sobre su militancia política y brutalmente torturado. Durante casi una semana cada noche era sacado del lugar donde lo habían colocado y llevado a una sesión de torturas la que debía afrontar estaqueado y en esa situación le aplicaban electricidad en su cabeza. A su vez destacó las pésimas condiciones de higiene y alimentación del lugar. Acerca de circunstancias de su cautiverio, han dado cuenta Mario CRESPO, Oscar José MEILÁN y Jorge Antonio ABEL. El 24 de diciembre de 1976, Luís Miguel GARCIA SIERRA, fue trasladado a la Unidad nro. 4 donde se enteró que el lugar donde había estado previamente se denominaba “La escuelita”, aunque durante su cautiverio ya supo que estaba en un centro clandestino de detención del Ejército Argentino.666

666

Declaración testimonial de Luis Miguel GARCÍA SIERRA en causa nro. 112/85 caratulada “GARCÍA SIERRA, Miguel s/desaparición”. Fs. 202/203 vta.

244


Ministerio Público Fiscal de la Nación

Calificación legal: Los hechos descriptos son típicos de la figura de privación ilegal de la libertad agravada por el empleo de violencia (artículo 144 bis, inciso 1°, último párrafo, en función del artículo 142, inciso 1°, texto conforme ley 14.616, todos del Código Penal) en concurso real (artículo 55 C.P) con tormentos agravados por ser la víctima perseguida política (artículo 144 ter, según Ley 14.616 C.P.)

USO O F I CI AL

Procesados: En su carácter de coautores mediatos deberán responder penalmente Héctor Luis SELAYA, Julián Oscar CORRES y Vicente Antonio FORCHETTI; en tanto que en condición de coautores deberán responder Héctor Jorge ABELLEIRA, Carlos Alberto CONTRERAS, Héctor Arturo GONCALVES y Leonardo Luis NÚÑEZ (art. 45 C.P.).

3.2.21) Alberto Ricardo GARRALDA y José Luis PERALTA. Ambos hechos serán descriptos de manera agrupada, en consideración al final común que la vida de ambos jóvenes tuvieron, por imposición de la intencionada voluntad de los victimarios:

Alberto Ricardo GARRALDA Alberto Ricardo GARRALDA había nacido un 11 de diciembre del año 1951 en la ciudad de Ayacucho, provincia de Buenos Aires y era hijo de Alberto Inocencio GARRALDA y de Mercedes Campos de GARRALDA.

245


Alberto

GARRALDA era

también

militante

de

la

agrupación peronista “Montoneros”, conforme el testimonio de su madre. En esta ciudad, último lugar donde vivió en libertad, se desempeñaba en la construcción civil. El 23 de julio de 1976 GARRALDA fue secuestrado, junto a su compañera María Graciela IZURIETA -quien se encontraba en estado de gravidez y permanece desaparecida, sin que haya sido recuperado su hijo apropiado en sede militar- en el domicilio de calle 11 de Abril Nº 331/333 de esta ciudad, Dpto. 10. Su madre Mercedes de GARRALDA tomo conocimiento del suceso gracias a las referencias que le hiciera una amiga de Alberto de nombre Emilce Truco 667, quien le manifestó que -aproximadamente a comienzos del mes de Agosto de 1976- su hijo había sido detenido por la policía en plena calle de la mencionada localidad. Es dable destacar que mientras él vivía en esta ciudad, para esa época la familia de Alberto residía en la localidad de Mar del Plata. El 25 de Mayo del año 1976 fue la última vez que Alberto visitó a su madre en la localidad costera -dejando la misma de tener noticias de su paradero a partir de Agosto de ese año-. Externalidades del procedimiento de secuestro de GARRALDA e IZURIETA pudieron ser percibidos por una vecina de lugar, la Sra. Ángela Luisa GOSLINO668, quien se domiciliaba en calle 11 de Abril Nº 331, en el departamento nro 12, lindante con el que ocupaba

667

Causa Nº 94, II cuerpo, ca ratulada “IZURIETA Lidia C. de s/formula denuncia: Homicidio o presunta privación ilegitima de la libertad”, donde consta declaración de Mercedes Campos de GARRALDA –madre de Alberto- ante el Juez Federal Dr. Eduardo Pettigiani de Mar del Palta , fs. 216.

246


Ministerio Público Fiscal de la Nación

la familia en aquel entonces. Mencionó que sólo los conocía de vista y que en una oportunidad, tras oír fuertes ruidos en el departamento de la pareja -como si se tratara de una mudanza- no volvió a verlos ni a saber de ellos. GOSLINO declaró que llegó a su conocimiento, por comentarios de otros vecinos, que IZURIETA y GARRALDA fueron vistos acompañados por gente joven de civil saliendo del domicilio. Agrego así,

USO O F I CI AL

que tras el suceso descrito el departamento fue dejado en total desorden. Luego

de

su secuestro,

Alberto

GARRALDA

fue

trasladado a un centro clandestino de detención "La Escuelita". Su presencia fue advertida y ratificada a través de la declaración testimonial que prestó una de las tantas victimas del proceso militar a quien mantuvieron en cautiverio en el mismo centro, Alicia Mabel PARTNOY669. De su testimonio surge reseñado que su paso por “La Escuelita” fue advertido por otros cautivos ya que la llegada de PARTNOY fue posterior a que sacaran a GARRALDA del lugar para darle muerte. Sin embargo, entre los cautivos en enero de 1977 se daba noticia de que tanto él como IZURIETA habían sido llevados a ese lugar. Alicia PARTNOY lo describe como un joven de unos 25 años de edad, de aproximadamente 1,85 metros de estatura, muy delgado, rubio y de anteojos.

668

Causa Nº 94, II cuerpo, caratulada “IZURIETA Maria G raciela s/habeas corpus”, declaración de la Sra. Angela Luisa Goslino, fs. 316. 669 Causa Nº 94, II cuerpo, ca ratulada “IZURIETA Lidia C. de s/formula denuncia: Homicidio o presunta privación ilegitima de la libertad”, declaración de la Sra. Alicia Mabel PARTNO Y luego de su cautiverio en el CCD “La Escuelita”, fs. 203 y siguientes

247


Cuando los funcionarios que disponían de GARRALDA decidieron matarlo, resolvieron hacerlo junto a José Luis PERALTA, ambos debieron afrontar el mismo propósito de sus victimarios. Para matarlos, fueron sacados de “La Escuelita” donde permanecían privados de libertad. Para ello, se

fingió la ocurrencia

de

un

casual

enfrentamiento armado entre las Fuerzas Armadas y los dos cautivos que fueron llevados sin libertad al sitio designado como escenario en el que se montaría el falso enfrentamiento. Fue en la intersección de las calles Lavalle y General Paz de esta ciudad donde personal armado, entre los que se encontraban quienes integraban la Agrupación Tropa del Comando Vto. Cuerpo de Ejército, tomó posesión de las arterias aledañas a ese sitio, desplegando allí el simulacro. Al momento de ser fusilado, Ricardo GARRALDA intentó instintivamente cubrirse con sus brazos de la balacera que le asestaban con armas de fuego de grueso calibre. Su defensa fue impotente ante la cantidad de disparos que recibió, en abdomen, tórax y cráneo, de los que dieron cuenta los informes de autopsia. También sus brazos y muñecas resultaron lacerados. El Jefe de la Delegación de la Policía Federal local -Félix Alejandro ALAIS670- dio cuenta por escrito del homicidio de Alberto GARRALDA, haciendo circular la versión falsa de un inverosímil enfrentamiento entre “elementos subversivos” que se resistieron a ser

670

Causa Nº 94, II cuerpo, caratulada “IZURIETA Lidia C. de s/formula denuncia: Homicidio o presunta privación ilegitima de la libertad”, declaración del Jefe de la Delegación de la Policía Federal local, Félix Alejandro Alais, a fs. 90.

248


Ministerio Público Fiscal de la Nación

detenidos por las Fuerzas Armadas. ALAIS desplegó un pormenorizado detalle de la ejecución de un operativo inexistente. El policía contó que fue comisionada una patrulla en las inmediaciones de las calles Dorrego y General Paz, a los efectos de proceder a la detención de dos individuos. Detalló luego el "supuesto enfrentamiento" e intercambio de disparos entre los mismos y los preventores intervinientes, y dijo que el incidente arrojó el desenlace de

USO O F I CI AL

muerte671 para los "delincuentes". Agrego

asimismo

que

uno

de

los

abatidos

fue

identificado como José Luis PERALTA permaneciendo en calidad de N.N. el restante, quien fuera identificado posteriormente como Alberto Ricardo GARRALDA672. ALAIS también anecdotó que no resultó herido el personal militar673. La versión de ALAIS fue la que utilizaron para defenderse

tanto el

General

de División

retirado

Osvaldo René

AZPITARTE 674 y el General de Brigada retirado Adel Edgardo VILAS675.

671

Causa Nº 94, II cuerpo, ca ratulada “IZURIETA Lidia C. de s/formula denuncia: Homicidio o presunta privación ilegitima de la libertad”, radiograma donde consta fecha y hora del supuesto enfrentamiento entre dos individuos y las fuerzas militares, fue recibido por Félix Alejandro Alais desde el Centro de O peraciones Táctico del V Cuerpo (COT), fs. 87 672 Causa Nº 94, II cuerpo, caratulada “IZURIETA Lidia C. de s/formula denuncia: Homicidio o presunta privación ilegitima de la libertad”, obra informe de división de antecedentes que el cadáver NN fue identificado como Alberto Ricardo GARRALDA, CI 9343509, hijo de Alberto y de Mercedes Campos, nacido el 11/12/51 en Ayacucho. Ultimo domicilio Santa Fe 1935, piso 5, Dpto E de M. Del Plata, fs. 105. 673 Causa Nº 94, II cuerpo, ca ratulada “IZURIETA Lidia C. de s/formula denuncia: Homicidio o presunta privación ilegitima de la libertad”, acta de la policía donde consta que en el enfrentamiento no resulto herido personal militar, a fs. 90. 674 Causa Nº 94, II cuerpo, ca ratulada “IZURIETA Lidia C. de s/formula denuncia: Homicidio o presunta privación ilegitima de la libertad”, declaración del Sr. General de División Don O svaldo Rene Azpitarte, fs. 242

249


Ambos fueron más allá al negar que Alberto Ricardo GARRALDA al momento de ser fusilado estuviera privado de libertad bajo su órbitas y mucho menos en un C.C.D. denominado “La Escuelita”, ya que adujeron “no tener conocimiento de la existencia de centros clandestinos de detención” y de ningún sitio en particular así llamado. Pasado un mes y medio de que tomara conocimiento de la detención de su hijo, Mercedes CAMPOS se anotició por los periódicos -en fecha 9 o 10 de Octubre de 1976- que su hijo Alberto GARRALDA había sido abatido en un enfrentamiento con fuerzas militares el día 18 de septiembre del mismo año. Tras el crudo escenario descripto, dado que las autoridades militares retacearon identificar a quien habían ultimado, el cuerpo de Alberto GARRALDA permaneció en calidad de N.N. en la morgue

del

Hospital

Municipal

Dr.

Leónidas

Lucero,

siendo

posteriormente reconocido por un familiar suyo. Hasta el instante en que identificara el cadáver, el familiar de GARRALDA advirtió que -en el Nosocomio mencionadohabía 27 cadáveres quemados a la altura del vientre y con las manos seccionadas676, no siendo Alberto GARRALDA la excepción, además de notar que el mismo poseía una herida de bala en la frente que la lógica indica, relacionando los distintos indicios reunidos, se trata de un “tiro de gracia” –como lo refiriera su Mercedes al testificar-.

675

Causa Nº 94, II cuerpo, ca ratulada “IZURIETA Lidia C. de s/formula denuncia: Homicidio o presunta privación ilegitima de la libertad”, declaración del Sr. General de Brigada Don Adel Edgardo VILAS, fs. 244. 676 Causa Nº 94, II cuerpo, caratulada “IZURIETA Lidia C. de s/formula denuncia: Homicidio o presunta privación ilegitima de la libertad”, declaración testimonial del inspector Jorge Castro donde consta la diligencia de seccionamiento de manos de cadáveres N.N. Testigo del procedimiento Boris Hernández., fs.96.

250


Ministerio Público Fiscal de la Nación

El 12 de Octubre de 1976 se hizo entrega del cadáver de Alberto Ricardo GARRALDA a su madre 677, quien se apersonó en la morgue del Hospital, tras haber tomado conocimiento -como ya quedara expresado supra678- de “su muerte en un enfrentamiento con personal de Ejercito Argentino”. Los informes679 de necropsia realizados por el medico legista Dr. Julio Silva de Murat al momento de efectuar la autopsia

USO O F I CI AL

sobre los cadáveres de José Luís y de Alberto Ricardo GARRALDA resultaron

contundentes,

determinándose

entre

los

diversos

lineamientos que las heridas de carácter mortal fueron las producidas en tórax y abdomen, todas ejecutadas por disparos de armas de fuego de grueso calibre, desde metros de distancia, con recorrido casi horizontal, de adelante a atrás, causando la muerte en forma instantánea, estimando como causa de la misma la hemorragia interna consecuencia de las heridas múltiples provocadas por las mentadas armas. Asimismo el Dr. Mariano CASTEX de manera precisa agregó respecto al análisis realizado sobre los informes periciales efectuados por el Dr. SILVA de MURAT que la posición de las heridas mencionadas laceraciones en antebrazos y muñeca sindicaban la clásica

677

Causa Nº 94, I cuerpo, caratulada “IZURIETA Lidia C. de s/formula denuncia: Homicidio o presunta privación ilegitima de la libertad”, oficio de la Policía Federal dirigido al Sr. Juez a efectos de informar que se hizo entrega del cadáver, fs. 110 y 111. 678 - Causa Nº 94, I cuerpo, caratulada “IZURIETA Lidia C. de s/formula denuncia: Homicidio o presunta privación ilegitima de la libertad”, declaración del Sr. Elmo O svaldo Peralta –padre de Jose Luís-, domiciliado en calle Moreno Nº 45, cuerpo C, piso 2, Dpto. 4 de nuestra localidad, donde se anoticia a través de un llamado anónimo que su hijo había sido detenido en Mar del Plata, fs. 149. 679 Causa Nº 94, I cuerpo, caratulada “IZURIETA Lidia C. de s/formula denuncia: Homicidio o presunta privación ilegitima de la libertad”, lucen los informes periciales efectuado por Julio Silva de Murat, designado perito ad-hoc -de profesión medico legista-, sobre el cadáver masculino N.N. y cadáver de José Luís Peralta, fs. 97 y 99.

251


posición de defensa que instintivamente uno adopta a fin de proteger las partes vitales del cuerpo ante los disparos que contra PERALTA y GARRALDA se efectuaron. Es decir que claramente –y a partir de los informes reseñados-

puede

traducirse

-de

manera

cierta-

el

supuesto

enfrentamiento contado por las Fuerzas Armadas y de seguridad como un “fusilamiento” de dos individuos desamparados. Respecto al la tragedia vivida por los familiares en el domicilio donde residían junto a la pareja de GARRALDA e IZURIETA, la agrupación “Abuelas de Plaza de Mayo” presento ante la CONADEP680 un relato pormenorizado de los sucesos acontecidos. La denuncia impetrada documentaba como “el día 23 de Julio de 1976 a las 22.45 hs. personal militar vestido de civil había irrumpido en el departamento en el que residían con el objetivo de secuestrar a Maria Graciela y a Alberto Ricardo. Tras amenazar con armas largas a los vecinos -que intentaron intervenir en defensa de la pareja- se llevaron por la fuerza a Maria Graciela y a Ricardo, para luego introducirlos violentamente en los

vehículos

militares

que

aguardaban

estacionados

–rodados

propiedad del Vto. Cuerpo de Ejercito-. El departamento fue saqueado en su totalidad sustrayéndose todo tipo de objetos de valor. Se

realizaron

innumerables

gestiones

oficiales

y

extraoficiales para localizarlos, con resultado negativo. En el mes de diciembre del mismo año recibieron carta de Maria Graciela donde los anoticiaba de su embarazo de 7 meses y su

680

Expediente 86(8), caratulado Subsecretaria de DDHH s/denuncia (IZURIETA Maria Graciela), fs. 5.

252


Ministerio Público Fiscal de la Nación

situación de detención –que esperaba ser trasladada en breve a la cárcel de Villa Floresta donde se legalizaría su detención y podría ser visitada”. Desde ya nada de ello ocurrió, a la fecha el cuerpo de Maria Graciela IZURIETA permanece desaparecido. A modo de conclusión y en referencia directa al relato expuesto, el episodio

donde

Alberto Ricardo

GARRALDA –y su

compañero PERALTA- perdiera la vida, fue uno de los tantos y repetidos

USO O F I CI AL

simulacros de confrontación armada entre las Fuerzas Armadas y civiles calificados por sus victimarios como “subversivos”, a partir de los cuales ponían término al circuito de vejámenes impuestos, tormentos iniciados a partir de los secuestros y posteriores privaciones ilegales de la libertad extendidas groseramente en el tiempo y sin intervención judicial alguna que las habilitara con legalidad, sometimiento a torturas y todo tipo de tratos inhumanos y degradantes desarrollados en centros clandestinos de detención, para finalizar con el posterior fusilamiento de los detenidos.

José Luis PERALTA José Luís había nacido un día 2 de Julio del año 1952 en la ciudad de Neuquén. Era hijo del Sr. Elmo PERALTA y de la Sra. Nelly Esther Paolorozzi. De estado civil soltero, fue militante de la Juventud Peronista (J.U.P.) -mención efectuada por su padre-. Tras su paso por la Universidad

se abocaría a las

labores de empleado en una empresa constructora.

253


Entre los días 6 y 10 de Agosto del año 1976 fue secuestrado en la localidad de Mar del Plata, Provincia de Buenos Aires. Su familia tomo conocimiento de tan desafortunado suceso gracias a un llamado anónimo que recibió su padre681. Ante la desesperación que lo embargaba, el padre de José Luis PERALTA decidió apersonarse ante la policía bonaerense a fin de cuestionar sobre el paradero de su hijo, haciéndolo asimismo ante su par Federal y en reparticiones militares, obteniendo como única respuesta de las dependencias todo tipo de evasivas. Luego

de

su secuestro

José

Luis PERALTA fue

trasladado a esta ciudad, concretamente a uno de los centros clandestinos de detención organizado en este medio, denominado "La Escuelita". Su presencia fue advertida y ratificada a través de la declaración testimonial que presto una de las tantas e innumerables victimas del la última dictadura militar, Alicia Mabel PARTNOY682. De su testimonio surge reseñado, que su paso por ese centro fue advertido no solo por ella sino por otros cautivos; adjuntando como dato ilustrativo que en su ingreso José Luís PERALTA ostentaba una herida de bala en su pie. Cuando los funcionarios que disponían de José Luis PERALTA decidieron matarlo, resolvieron hacerlo junto a Ricardo GARRALDA, ambos debieron afrontar el mismo propósito de sus

681

Causa Nº 94, I cuerpo, caratulada “IZURIETA Lidia C. de s/formula denuncia: Homicidio o presunta privación ilegitima de la libertad”, declaración del Sr. Elmo PERALTA ante el Juez Federal Jorge Francisco Suter, fs. 149.

682Causa

Nº 94, I cuerpo, caratulada “IZURIETA Lidia C. de s/formula denuncia: Homicidio o presunta privación ilegitima de la libertad”, declaración de la Sra. Alicia Mabel PARTNO Y luego de su cautiverio en el CCD “La Escuelita”, fs. 203 y siguientes.

254


Ministerio Público Fiscal de la Nación

victimarios. Para matarlos, ambos fueron sacados de “La Escuelita” donde permanecían privados de libertad. Para ello, se

fingió la ocurrencia

de

un

casual

enfrentamiento armado entre las Fuerzas Armadas y los dos cautivos que fueron llevados sin libertad al sitio designado como escenario en el que se montaría el falso enfrentamiento. Fue en la intersección de Lavalle y General Paz de esta

USO O F I CI AL

ciudad donde personal armado, entre los que se encontraban quienes integraban la Agrupación Tropa del Comando Vto. Cuerpo de Ejército, tomó posesión de las calles aledañas a ese sitio, y desplegó allí el simulacro. Al igual que GARRALDA, al momento de ser fusilado José Luis PERALTA intentó instintivamente cubrirse con sus brazos de la balacera que le asestaban con armas de fuego de grueso calibre. Su defensa fue impotente ante la cantidad de disparos que descargaban y recibió, en abdomen, tórax y cráneo, de los que dieron cuenta los informes autopsiales. También sus brazos y muñecas resultaron lacerados. El Jefe de la Delegación de la Policía Federal local -Félix Alejandro ALAIS683- dio cuenta por escrito del homicidio de Alberto GARRALDA, haciendo circular la versión falsa de un inverosímil enfrentamiento entre “elementos subversivos” que se resistieron a ser

683

Causa Nº 94, I cuerpo, caratulada “IZURIETA Lidia C. de s/formula denuncia: Homicidio o presunta privación ilegitima de la libertad”, declaración del Jefe de la Delegación de la Policía Federal local, Félix Alejandro Alais, a fs. 90.

255


detenidos por las Fuerzas Armadas. ALAIS desplegó un pormenorizado detalle de la ejecución de un operativo inexistente. El policía contó que fue comisionada una patrulla en las inmediaciones de las calles Dorrego y General Paz, a los efectos de proceder a la detención de dos individuos. Detalló luego el "supuesto enfrentamiento" e intercambio de disparos entre los mismos y los preventores intervinientes, y dijo que el incidente arrojó el desenlace de muerte684 para los "delincuentes". Agrego

asimismo

que

uno

de

los

abatidos

fue

identificado como José Luís PERALTA, permaneciendo en calidad de N.N. el restante, quien fuera identificado posteriormente como Alberto Ricardo GARRALDA ALAIS también anecdotó que no resultó herido el personal militar685. La versión de ALAIS fue la que utilizaron para defenderse

tanto el

General

de División

retirado

Osvaldo Rene

Azpitarte686 y el General de Brigada retirado Adel Edgardo VILAS 687. Ambos fueron más allá, al negar el C.C.D. “La Escuelita”, ya que adujeron “no tener conocimiento de la existencia de

684

Causa Nº 94, II cuerpo, ca ratulada “IZURIETA Lidia C. de s/formula denuncia: Homicidio o presunta privación ilegitima de la libertad”, radiograma donde consta fecha y hora del supuesto enfrentamiento entre dos individuos y las fuerzas militares, fue recibido por Félix Alejandro Alais desde el Centro de O peraciones Táctico del V Cuerpo (COT), fs. 87 685 Causa Nº 94, II cuerpo, ca ratulada “IZURIETA Lidia C. de s/formula denuncia: Homicidio o presunta privación ilegitima de la libertad”, acta de la policía donde consta que en el enfrentamiento no resulto herido personal militar, a fs. 90. 686 Causa Nº 94, II cuerpo, ca ratulada “IZURIETA Lidia C. de s/formula denuncia: Homicidio o presunta privación ilegitima de la libertad”, declaración del Sr. General de División Don O svaldo Rene Azpitarte, fs. 242 687 Causa Nº 94, II cuerpo, ca ratulada “IZURIETA Lidia C. de s/formula denuncia: Homicidio o presunta privación ilegitima de la libertad”, declaración del Sr. General de Brigada Don Adel Edgardo VILAS, fs. 244.

256


Ministerio Público Fiscal de la Nación

centros clandestinos de detención” y de ningún sitio en particular así llamado. Tras el crudo escenario descrito, el cuerpo de José Luís PERALTA fue identificado por familiares del mismo, permaneciendo el sujeto restante en calidad de N.N. en la morgue del Hospital Municipal Dr. Leonidas Lucero, siendo posteriormente reconocido como Alberto Ricardo GARRALDA.

USO O F I CI AL

El día 20 de Septiembre de 1976 se hizo entrega del cadáver de José Luís a su padre688, quien se apersono hasta la morgue del Hospital, tras haber tomado conocimiento –como ya quedara expresado por medio de la radio689- de “su muerte en un enfrentamiento con personal de Ejercito Argentino. Los informes690 de necropsia realizados por el medico legista Dr. Julio Silva de Murat al momento de efectuar la autopsia sobre los cadáveres de José Luís PERALTA y de Alberto Ricardo GARRALDA resultaron contundentes, determinándose entre los diversos lineamientos que las heridas de carácter mortal fueron las producidas en tórax y abdomen, todas ejecutadas por disparos de armas de fuego de grueso calibre, desde metros de distancia, con recorrido casi

688

Causa Nº 94, I cuerpo, caratulada “IZURIETA Lidia C. de s/formula denuncia: Homicidio o presunta privación ilegitima de la libertad”, oficio de la Policía Federal dirigido al Sr. Juez a efectos de informar que se hizo entrega del cadáver, fs. 88

689

- Causa Nº 94, I cuerpo, caratulada “IZURIETA Lidia C. de s/formula denuncia: Homicidio o presunta privación ilegitima de la libertad”, declaración del Sr. Elmo O svaldo PERALTA –padre de Jose Luís-, domiciliado en calle Moreno Nº 45, cuerpo C, piso 2, Dpto. 4 de nuestra localidad, donde se anoticia a través de un llamado anónimo que su hijo había sido detenido en Mar del Plata, fs. 149. 690 Causa Nº 94, I cuerpo, caratulada “IZURIETA Lidia C. de s/formula denuncia: Homicidio o presunta privación ilegitima de la libertad”, lucen los informes periciales efectuado por Julio Silva de Murat, designado perito ad-hoc -de profesión medico legista-, sobre el cadáver masculino N.N. y cadáver de José Luís PERALTA, fs. 97 y 99.

257


horizontal, de adelante a atrás, causando la muerte en forma instantánea, estimando como causa de la misma la hemorragia interna consecuencia de las heridas múltiples provocadas por las mentadas armas. Asimismo el Dr. Mariano CASTEX de manera precisa agregó respecto al análisis realizado sobre los informes periciales efectuados por el Dr. SILVA de MURAT que la posición de las heridas mencionadas -laceraciones en antebrazos y muñeca sindicaban la clásica posición de defensa que instintivamente uno adopta a fin de proteger las partes vitales del cuerpo ante los disparos que contra ellos se efectuaron, adunó por ultimo que era muy difícil que José Luís PERALTA estuviera disparando en el instante de recibir los disparos como aducían las fuerzas del orden-. Es decir que claramente y a partir de los informes reseñados

puede

traducirse

de

manera

cierta

el

supuesto

enfrentamiento narrado por las Fuerzas Armadas y policiales como un “fusilamiento” de dos individuos desamparados. A modo de conclusión y en referencia directa al relato expuesto, el episodio

donde

Alberto Ricardo

GARRALDA –y su

compañero PERALTA- perdiera la vida, fue uno de los tantos y repetidos simulacros de confrontación armada entre las Fuerzas Armadas y civiles calificados por sus victimarios como “subversivos”, a partir de los cuales ponían término al circuito de vejámenes impuestos, tormentos iniciados a partir de los secuestros y posteriores privaciones ilegales de la libertad extendidas groseramente en el tiempo y sin intervención judicial alguna que las habilitara con legalidad, sometimiento a torturas y todo tipo de tratos inhumanos y degradantes desarrollados en centros clandestinos

258


Ministerio Público Fiscal de la Nación

de detención, para finalizar con el posterior fusilamiento de los detenidos. Calificación legal: Ambos hechos son típicos de la figura de privación ilegal de la libertad agravada por el empleo de violencia y prolongarse por más de un mes (artículo 144 bis, inciso 1°, último párrafo, en función del artículo 142, incisos 1° y 5°, texto conforme ley 14.616, todos del Código Penal) en concurso real (artículo

USO O F I CI AL

55 C.P) con tormentos agravados por ser la víctima perseguida política (artículo 144 ter, según Ley 14.616 C.P.) y en concurso real con homicidio calificado por alevosía, haber sido cometidos con el concurso premeditado de dos o más personas y con el fin de lograr la impunidad (artículo 80, incisos 2, 3 y 4 del código penal, texto según Ley 20.642) Procesados: En su carácter de coautores mediatos deberán responder penalmente Julián Oscar CORRES y Argentino Cipriano TAUBER.

3.2.22)

César

Antonio

GIORDANO

y

Zulma

IZURIETA. Se impone, en virtud de las circunstancias que tuvieron los hechos, el tratamiento conjunto de los mismos. Zulma Araceli IZURIETA, hija de Miguel Ángel y Lidia Celina CONFEGGI, nació el 24 de marzo del año 1954 en la localidad de General Belgrano, Provincia de Buenos Aires.

259


Al momento de ocurrir los hechos de los que fuera víctima contaba con 22 años de edad, era de profesión empleada, y militante política de la Juventud Peronista. César Antonio GIORDANO nació el 30 de octubre de 1965 en Coronel Pringles -Provincia de Buenos Aires-, era hijo de Pedro Antonio y de Mafalda Italia MORO. Estudió en la Escuela Nacional de Educación Técnica (ENET) n° 1 de Bahía Blanca691. Tenía 21 años cuando fue secuestrado. El 21 o 23 de diciembre de 1976, a las 19 hs. aproximadamente692, Zulma Araceli IZURIETA fue secuestrada en la ciudad de Córdoba donde residía -probablemente de su lugar de trabajo: un banco de sangre de ese ámbito-. Junto a ella fue secuestrado César GIORDANO, con quien compartirá el trágico destino que sus victimarios decidieron darle a sus vidas. En expresa referencia a su localización y secuestro se expidió la madre de Zulma al testificar que “... mi hija (…) al igual que Graciela, trabajaba en el Departamento de Humanidades de la Universidad Nacional del Sur y ambas militaban en la Juventud Universitaria Peronista. El 23 de diciembre de 1976 Zulma se encontraba trabajando en un banco de sangre en la ciudad Capital de Córdoba, siendo su jefe un Químico que en este momento no recuerdo su nombre, cuando en horas de labor y en presencia de este último, fue detenida por personas pertenecientes al Ejército, que vestían de

691

Expte. CFABB 94 “ IZURIETA, María Graciela s/Habeas corpus” testimonios de su tío Martín Argentino Moro 692 Expte. JFCórdoba 1-I-77 “IZURIETA, Zulma Araceli – Habeas corpus en su favor”, acumulado al expediente CFABB 94 cit. y testimonio de Lidia Celina Confeggi de fecha 26-3-84 en esta causa.

260


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uniforme; información sobre éste hecho fue publicada (en) los diarios de amplia circulación de la ciudad de Córdoba…”693 Tras ser secuestrados, Zulma IZURIETA y César Antonio GIORDANO permanecieron privados de su libertad en el centro clandestino de detención “La Perla”, en la ciudad de Córdoba. Luego, serían trasladados vía aérea a esta ciudad y sus días en cautiverio continuarían en el CCD “La Escuelita” bajo la

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autoridad del Comando del Vto. Cuerpo del Ejército. De su cautiverio en los centros mencionados dio testimonio la señora Alicia Mabel PARTNOY, compañera de Zulma y también secuestrada en el marco de la alegada “lucha antisubversiva” durante la última dictadura militar. PARTNOY expuso sobre el caso puntual de Zulma IZURIETA y su pareja César Antonio GIORDANO “... El día 14 de enero de 1977 después del almuerzo nos permitieron sentar, lo cual nos permite acercar más y además ver los pies de la gente que circula, entonces pudimos hablar y ella (Zulma) me comunicó que había sido detenida en Córdoba, mantenida en el campo de concentración “La Perla”, junto con su compañero Giordano, a quien yo también conocía; que ambos habían sido trasladados a “La Escuelita” en avión y que el encargado del traslado, que había sido realizado a cara descubierta, era el Jefe de turno de sobrenombre “Chiche” del que doy referencias en el documento primeramente reconocido (se refiere a una carta escrita por la declarante en abril de 1981) (…) En unas de esas conversaciones

693

Testimonio de Lidia Celina Confeggi, loc. cit.

261


realizadas alrededor del 10 de febrero de 1977, Zulma me manifiesta que uno de los guardias llamado “Chamamé”, le había comunicado que durante la detención de su hermana Graciela IZURIETA en “La Escuelita” él le había permitido escribir una carta a sus padres y posteriormente la habría entregado a éstos o se la había hecho llegar. El día 12 de abril de 1977 a Zulma la hacen vestir (...) lo mismo hacen con María Elena Romero que se encontraba también en la habitación (…) momentos después… viene el enfermero o el médico y les comunica que les va a tener que poner una inyección para regularizar el período menstrual (...) y Zulma temía estar embarazada al igual que Maria Elena Romero. Me trasladan a la otra habitación en donde escucho la respiración rítmica de la persona que se esta durmiendo y los intentos por hablar en ese estado de Giordano. A los pocos minutos los guardias entre bromas y risas los sacan de la habitación y escucho también que hablan de buscar frazadas para envolverlos y que le dicen a Zulma si estaba borracha. Esa noche los sacan de “La Escuelita”; esto es a grandes rasgos lo que conozco de Zulma...”694. En estrecha vinculación con los hechos de las dos víctimas que se acaban de describir, se perpetraron los que tuvieron como víctima a María Elena ROMERO quien era hija de Carlos y de Juana Lina GARAT y nació en el año 1958. Como ella, su novio, Gustavo Marcelo YOTTI, tampoco había cumplido 20 años 695, era hijo de Héctor Horacio y de María del Carmen MOYANO. Ambos vivían en una pensión ubicada en calle Caronti n° 43 de Bahía Blanca696.

694

Expte. CFA BB 94 cit. Testimonio de Alicia Mabel PARTNOY Fecha y edad aproximadas en base a los testimonios de sus hermanos en Expte. CFABB 94 cit. 696 Expte. CFA BB 94 cit. Testimonios de Juan Carlos Romero y María del Carmen Yotti 695

262


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Allí fueron detenidos por personal del Ejército y conducidos al centro clandestino de detención de “La Escuelita”. Como ha sido descripto, en las últimas horas del 12 de abril de 1977, Zulma IZURIETA, junto a César GIORDANO, María Elena ROMERO y Gustavo YOTTI, previo ser adormecidos para evitar cualquier tipo de resistencia por su parte, fueron sacados del lugar en que eran mantenidos cautivos en estado de total indefensión.

USO O F I CI AL

El 13 de Abril del año ‘77 los cuatro fueron ultimados, haciéndolos

sus

victimarios

aparecer

como

“abatidos

en

un

enfrentamiento”, en un operativo ejecutado en la Ruta 3 Sur, cerca del paraje conocido como “El Pibe de Oro”. En palabras del propio Jefe de la Delegación de Bahía Blanca de la Policía Federal, Comisario Alfredo Abel FERNÁNDEZ así fue declarado el 14 de abril de 1977 a las 11 hs.: “...Que en este acto se recibe procedente del Comando del V Cuerpo del Ejercito, comunicación telefónica por el aparato del estado Nº 25397, el que constatado, se estableció por intermedio del mismo, que dicha comunicación la efectuaba el Coronel D´PIANO697 el que informo que el día 13 de Abril de 1977 a las 02,00 hs. a consecuencia de tareas efectuadas por los organismos de inteligencia, fuerzas operacionales se trasladaron a la localidad de Daniel Cerri distante a 15 kms. de esta ciudad de Bahia Blanca, a 200 mts. de la ruta de acceso a la misma, donde se tenía conocimiento que elementos de la Organización Montoneros tenían lugar de cita y reunión. Que al advertir dichas personas la presencia del

263


personal emprendieron una defensa armada la que culmino con la muerte de dos personas del sexo masculino y dos personas del sexo femenino, que eran los que se habían reunido en el lugar. Que los cadáveres de los mismos sin identificar, fueron trasladados a la Morgue del Hospital Municipal de esta ciudad...”698. Los cadáveres de Zulma Araceli IZURIETA,

César

Antonio GIORDANO, María Elena ROMERO y Gustavo Marcelo YOTTI tras ser recibidos en la sede de la morgue del nosocomio referido- fueron examinados por el médico legista Julio Silva de Murat, profesional designado ad-hoc. En todos los casos, la violencia ejercida sobre las víctimas contrasta con la ausencia de constancias en el sumario judicial que den cuenta de la incautación de armas y también la falta de heridos en las ‘fuerzas legales’ que se pretende rechazaron una agresión armada. Esa violencia inusitada con quienes se encontraban objetivamente indefensos, se refleja en el informe suscripto por el forense sobre las causales del deceso de Zulma Araceli IZURIETA, cuando enumera la gran cantidad de impactos de bala recibidos y concluye que son “lesiones de carácter mortal, las de cabeza y tórax, todas

han sido

producidas

por proyectiles

de

mediano

calibre,

disparados desde metros de distancia, con recorrido sensiblemente horizontal, causando la muerte en forma instantánea, estimando como causa de la misma la hemorragia interna por heridas múltiples por

697

Probablemente Rafael Benjamín DE PIANO -G III O peraciones del Cdo. Vto. Cuerpo de Ejército en 1977- respecto de quien se suspendiera la sustanciación de esta causa conforme lo establecido en el art. 77 del C.P.P.N. 698 Expte. JFBB 230/77 “IZURIETA, Zulma Araceli; RO MERO , María Elena; GIO RDANO , César Antonio y YOTTI, Gustavo Marcelo abatidos en procedimientos por

264


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armas de fuego...”. En términos muy similares se expide en relación a los otros tres jóvenes. El Dr. Mariano CASTEX -perito de parte ofrecido por la Dra. Mirtha Mántaras- se expidió de manera tajante en cuanto a lo que realmente sucedió “...los tres individuos peritados -se refiere a Zulma IZURIETA, Gustavo Yotti y Maria Elena Romero- han muerto por disparo en

ráfaga,

por

arma

automática

USO O F I CI AL

posiblemente un sub-fusil

del

liviana,

de

tipo INGRAM o

mediano UZI,

calibre,

los cuales

corresponden a un calibre de 9 mm. ... En lo que respecta a Gustavo Marcelo Yotti, la ráfaga asciende presumiéndose que, el occiso, en el momento de recibirla, se hallaba parado, con los brazos en alza, tendiendo a cubrirse el rostro … En cuanto a María Elena Romero, puede hacerse idéntica observación, con la salvedad de que es difícil precisar la posición de los brazos en el momento de recibir ella la ráfaga ...En cuanto a Zulma IZURIETA, cabe señalar lo mismo que en el caso Yotti, con la diferencia que los brazos se hallan menos alzados, posiblemente recién llegando a la altura de los hombros si se analiza con cuidado la trayectoria del proyectil en el brazo izquierdo, el que puede tener relación con la herida del meñique derecho … En canto al tiro en la cabeza, es factible que hubiera sido parte integrante de la ráfaga disparada a ésta y no, un tiro de gracia como en otros casos observados (...) Por lo expuesto, se considera que: Zulma IZURIETA no pudo haber caído en un enfrentamiento portando un arma, ya que la trayectoria del tiro recibido en brazo izquierdo excluye tal posibilidad (al

atentado y resistencia a la autoridad s/entrega de cadáveres a sus familiares” acta de fs. 1. Acu mulado al Expte. CFA BB 94 cit.

265


tirar el brazo izquierdo no está elevado, sino vertical, lo cual hubiera exigido un tiro disparado desde el piso y hacia arriba). Tampoco hubiera podido estar conduciendo un vehículo, ya que presenta un impacto bajo abdominal, de frente, que hubiera debido atravesar el motor y chasis frontal. La hipótesis de que hubiera estado tirando con un arma liviana, con las dos manos extendidas, con lo cual podría haberse explicado el tiro del brazo izquierdo, no es coherente con los impactos de la extremidad del mismo brazo, ya que ello hubiera supuesto a un tirador lateralizado, productor únicamente de dos impactos que no lesionan sin embargo a la otra mano, supuestamente también aferrada al arma...” Luego de sostener también con respecto a ROMERO y YOTTI la imposibilidad de que hayan caído en un enfrentamiento, agrega que “...con respecto a los 3 casos comentados, es importante destacar que …el poseer un arma en la mano obliga a la presentación del dorso del antebrazo (sea diestro o zurdo quien la porte) estando siempre cubierto el otro antebrazo (la parte anterior) por el arma, o por el antebrazo que aprieta el gatillo; en arma corta, si se tira con las dos manos, no se ofrecen los antebrazos con facilidad, en tiro frontal, pero sí, en cambio, el dorso de éstos a tiros laterales. En todos los casos debió haberse practicado la prueba de la parafina para investigar pólvora, cosa que no se hizo, siendo ello de rigor en este tipo de informe. Se duda que una exhumación de restos, arroje en el momento actual (se refiere a 1987) datos útiles para aclarar la situación...”. Sobre GIORDANO dice el Dr. Mariano Castex que presentaba “una fractura por contusión, la que -en el panorama del conjunto- hace pensar en un golpe por culatazo … la violencia existente en el brazo derecho, permite desechar la hipótesis de que el muerto

266


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participara en un enfrentamiento, ya que el obductor médico nada dice de signos en la necropsia que implicaran tiros muy cercanos, inferiores a 40 cms. de distancia, como podría ocurrir en una lucha cuerpo a cuerpo … el occiso ha sido probablemente derribado por el culatazo, recibiendo los impactos de arma corta, una vez ya en el suelo … desde una distancia de entre 70 y 90 cms …”. Es por todo ello que la hipótesis de una confrontación

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no resiste ningún análisis. Al aludido testimonio de Alicia Mabel PARTNOY y los informes médicos mencionados -que en el caso del perito de parte incluyen croquis ilustrativos respecto a los disparos recibidos por las víctimas y la probable postura que tenían entonces-, deben sumarse los dichos de Sergio Andrés VOITZUK y Carlos Samuel SANABRIA699 que también hacen referencia a la presencia de los jóvenes en el centro clandestino de detención, para concluir que todos ellos fueron asesinados. Calificación legal: Los hechos descriptos que se perpetraron en perjuicio de IZURIETA y GIORDANO son típicos cada uno de ellos de la figura de privación ilegal de la libertad agravada por el empleo de violencia y prolongarse por más de un mes (artículo 144 bis, inciso 1°, último párrafo, en función del artículo 142, incisos 1° y 5°, texto conforme ley 14.616, todos del Código Penal)

en concurso real

(artículo 55 C.P) con tormentos agravados por ser la víctima perseguida política (artículo 144 ter, según Ley 14.616 C.P.) y en concurso real con

699

Exte. CFABB 86 (11) “Subsecretaría Derechos Humanos s/Denuncia (LO PEZ, Gustavo Darío) testimonio de Sergio Andrés Voitzuk fs. 284/296. Expte. CFABB 86 (16) “Subsecretaría de Derechos Humanos s/ Denuncia (CEREIJO , Nancy Gri seldaLO FVALL, Andrés O scar-IANARELLI, Estela Maris-ILACQ UA, Carlos Mario)” testimonios de Carlos Samuel SANABRIA y Alicia PARTNO Y, fs. 234/242.

267


homicidio calificado por alevosía, haber sido cometidos con el concurso premeditado de dos o más personas y con el fin de lograr la impunidad (artículo 80, incisos 2, 3 y 4 del código penal, texto según Ley 20.642) Procesados: Deberá responder penalmente en caráter de coautor mediato Julián Oscar CORRES (art. 45 C.P.).

3.2.23) Héctor Osvaldo GONZÁLEZ. En 1973 Héctor Osvaldo GONZALEZ estaba afiliado al partido

peronista,

había

participado

activamente

en

el

proceso

eleccionario de ese año y en los inicios del gobierno democrático. En los años siguientes, diversos acontecimientos y circunstancias como su casamiento con Delia Beatriz GIORGETTI, la realización de actividades comerciales y el cursado de la carrera Ingeniería Química en la Universidad Nacional del Sur, lo alejaron paulatinamente de la militancia política.700 El 19 de abril de 1977, él y su esposa se encontraban descansando en la vivienda que compartían en la calle Irigoyen 540, cuando irrumpieron varias personas vestidas de civil, a cara descubierta y armadas.701 El operativo de secuestro se inició a las tres de la madrugada. Al ingresar intempestivamente a la casa, los captores no se

700

Declaración de Héctor O svaldo GO NZALEZ en la causa 95, ca ratulada “GO NZALEZ, Héctor O svaldo s/denuncia”. F. 14-15. 701 Véase la denuncia de Héctor O svaldo GO NZALEZ, O scar Amilcar Bermúdez y Antonio Abel en la causa nro. 95, caratulada “GO NZALEZ, Héctor O svaldo s/denuncia”, Fs. 1-6, y el testimonio de Delia Beatriz GIO RGETTI en la causa 228, caratulada “GO NZALEZ, O svaldo denuncia privación ilegal de la libertad. Vict: GO NZALEZ Héctor O svaldo y GIO RGETTI de GO NZALEZ Delia Beatriz”. F.3.

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identificaron, obligaron al matrimonio a poner sus caras contra la pared y los encapucharon.702 A continuación la pareja fue obligada a subir en un camión que inició un recorrido de unos 45 minutos. Una vez concluido el viaje fueron sometidos a una sesión de tortura -que incluyó el uso de electricidad-, al tiempo que los interrogaban sobre el peronismo. Todos los objetos personales que portaban en el momento del secuestro fueron

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sustraídos por las personas que concretaron el hecho delictivo 703 Osvaldo GONZÁLEZ y su esposa permanecieron en este primer lugar de cautiverio por un lapso de dos días; transcurrido ese tiempo la detención ilegal continuó en “La Escuelita” de Bahía Blanca. En un primer momento fueron encerrados en una casilla rodante que estaba ubicada en inmediaciones del CCD704. La liberación de Delia Beatriz GIORGETTI se produjo un

día

después

de

su

llegada

al

centro

clandestino705;

los

secuestradores la subieron a un vehículo y la abandonaron en cercanías de Grumbein a las 23:30 horas.706 El cautiverio de su esposo fue mucho más extenso y tuvo distintos momentos, en la primera etapa fue llevado prácticamente todos los días desde la casilla rodante a una sala de interrogatorios con 702 Declaración de Delia Beatriz GIO RGETTI en la causa 228, caratulada “GO NZALEZ, O svaldo denuncia privación ilegal de la libertad. Vict: GO NZALEZ Héctor O svaldo y GIO RGETTI de GO NZALEZ Delia Beatriz”. F.3. 703 Denuncia de Héctor O svaldo GO NZALEZ, O scar Amil car Bermúdez y Antonio Abel en la causa nro. 95, caratulada “GO NZALEZ, Héctor O svaldo s/denuncia”. Fs. 1-6. 704 Denuncia de Héctor O svaldo GO NZALEZ, O scar Amilcar Bermúdez y Antonio Abel, loc cit. 705 Denuncia de Héctor O svaldo GO NZALEZ, O scar Amil car Bermúdez y Antonio Abel loc cit.

269


el objeto de someterlo a sesiones de tortura mediante aplicación de electricidad; en una segunda instancia permaneció encerrado en una habitación interior del centro clandestino, atado a la cama y con los ojos vendados. Entre

un

momento

y otro sufrió simulacros

de

fusilamiento con disparos de armas de fuego a corta distancia. 707 La permanencia de Osvaldo GONZÁLEZ en el centro clandestino se extendió por cuatro meses, en ese período de tiempo pudo advertir que el jefe del lugar se identificaba con el sobrenombre “Chiche” y era Teniente Primero del Ejército708, el interrogador se hacía llamar “El Tío” y, en general, el personal del centro clandestino rotaba cada 40 o 45 días, alternándose con efectivos procedentes de Neuquén. 709

Dentro del grupo de secuestradores había algunos que tenían nombres de pájaros –“Cuervo”, “Loro”, “Lechuza”, “Chouii”710-, mientras que entre los cautivos se encontraban Graciela TAURO, el matrimonio MAISONAVE, BONFIGLIO, LOVFALL y CEREIJO.711 Luego de pasar alrededor de 100 días en este lugar, los guardias le informaron que lo llevarían a la cárcel local. Seguidamente,

706 Declaración de Delia Beatriz GIO RGETTI en la causa 228, caratulada “GO NZALEZ, O svaldo denuncia privación ilegal de la libertad. Vict: GO NZALEZ Héctor O svaldo y GIO RGETTI de GO NZALEZ Delia Beatriz”. F.10. 707 Denuncia de Héctor O svaldo GO NZALEZ, O scar Amil car Bermúdez y Antonio Abel loc cit. 708 Héctor O svaldo GO NZALEZ supo que “chiche” era Teniente Primero del Ejército porque él mismo se lo contó. Denuncia de Héctor O svaldo GO NZALEZ, O scar Amilcar Bermúdez y Antonio Abel en la causa nro. 95, ca ratulada “GO NZALEZ, Héctor O svaldo s/denuncia”. Fs. 1-6. 709 Además, recordó que los guardianes concurrían frecuentemente a un “negocio de extipendio de bebidas y entretenimiento” ubicado en la calle San Martín –entre Alsina e Irigoyen- de Bahía Blanca. Denuncia de Héctor O svaldo GO NZALEZ, O scar Amil car Bermúdez y Antonio Abel loc cit. 710 Según Héctor O svaldo GO NZALEZ el hombre apodado “chouii” tenía “mayor jerarquía”. Denuncia de Héctor O svaldo GO NZALEZ, O scar Amilcar Bermúdez y Antonio Abel loc cit.

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le hicieron recorrer un trayecto breve en automóvil712 y cuando el oficial del servicio penitenciario bonaerense Leonardo Luis NUÑEZ le sacó la venda de sus ojos, ya se encontraba en la Unidad Penitenciaria Nº 4.713 A partir de ese momento, inició un extenso tránsito por distintas unidades carcelaria. La

larga

ausencia

de Osvaldo

hizo

que

algunos

miembros de su familia efectuaran diligencias tendientes a conocer su

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paradero. Una de ellas fue la presentación, realizada por Osvaldo GONZALEZ y Delia Beatriz GIORGETTI, de dos recursos de habeas corpus el día 5 de mayo de 1977. Los jueces intervinientes –Guillermo Federico

MADUEÑO

y

Francisco

BENTIVEGNA-

los

declararon

improcedentes luego de que la Policía de la Provincia de Buenos Aires, el Comando V Cuerpo de Ejército y la Policía Federal negaran tener antecedentes de la víctima en sus respectivas dependencias.714 A pesar de que el asesor jurídico del Comando Vto. Cuerpo de Ejército contestó negativamente los oficios enviados desde los juzgados locales715; el General Abel Teodoro CATUZZI –Segundo

711

Denuncia de Héctor O svaldo GO NZALEZ, O scar Amil car Bermúdez y Antonio Abel loc cit. 712 GO NZALEZ relató que el viaje desde “La Escuelita” hasta la Unidad Penitenciaria Nº 4 fue breve, pero incluyó varios cambios de vehículo. Uno de los automóviles usados fue un furgón de la cárcel. Denuncia de Héctor O svaldo GO NZALEZ, O scar Amilcar Bermúdez y Antonio Abel loc cit. 713 Denuncia de Héctor O svaldo GO NZALEZ, O scar Amil car Bermúdez y Antonio Abel loc cit. 714 Véase la causa 219, caratulada “GO NZALEZ O svaldo, GIO RGETTI de GO NZALEZ Delia interponen recurso de habeas corpus a favor de Héctor O svaldo GO NZALEZ en Bahía Blanca” y la causa 95, caratulada “GO NZAL EZ, Héctor O svaldo s/denuncia”. F.125-151. 715 Rodolfo Lucio Dapeña –asesor jurídico del Comando V Cuerpo de Ejército- contestó el oficio que le había enviado el juez federal Guillermo Federico MADUEÑO el día 6 de mayo de 1977, en el texto afirmó que “el citado ciudadano no registra antecedentes de detención en ninguna dependencia de este Comando de Cuerpo”. Causa nro. 95, caratulada “GO NZALEZ, Héctor O svaldo s/denuncia”, F. 132. El día 13 de mayo del mismo año, respondió un oficio al juez Francisco BENTIVEG NA. En esta oportunidad utilizó un texto similar: “el citado ciudadano GO NZALEZ no se

271


Comandante del V Cuerpo de Ejército, Jefe de Estado Mayor y comandante

de

la

subzona

51-

reconoció

que

Héctor Osvaldo

GONZALEZ fue detenido por personal del Vto. Cuerpo de Ejército716 y posteriormente alojado en “el lugar de detenidos de la subzona 51” situado en el edificio de la Jefatura del Batallón de Comunicaciones 181. 717 En la misma declaración indagatoria, admitió que él mismo ordenó su traslado a la Unidad Penitenciaria Nº4. La llegada de GONZÁLEZ a la cárcel se produjo el 26 de julio de 1977 y fue puesto a disposición del Poder Ejecutivo Nacional un día después.718 El padre de la víctima no sólo presentó un recurso de habeas corpus, también hizo una denuncia en la Seccional Primera de la Policía de la Provincia de Buenos Aires. En la misma informó que el día 18 o 19 de abril a la madrugada, ingresó a la casa de Osvaldo y observó los elementos de la vivienda desordenados y la puerta de ingreso abierta.719 Por “comentarios” supo que en el lugar habían estado

encuentra detenido en ninguna dependencia de este Comando de Cuerpo.” Causa nro. 219, caratulada “GO NZALEZ O svaldo, GIO RGETTI de GO NZALEZ Delia interponen recurso de habeas corpus a favor de Héctor O svaldo GO NZALEZ en Bahía Blanca”, F.6. 716 El General CATUZZI dijo no recordar específicamente quien participó en la detención pero que posiblemente fue realizada por “efectivos que dependían del Coronel Losardo”. Declaración de Abel Teodoro CATUZZI en la causa nro. 11/86, caratulada “Causa artículo 10, Ley 23.049, por hechos acaecidos en Provincias de Buenos Aires, Río Negro y Neuquén, bajo control operacional que habría correspondido al V Cuerpo de Ejército”. Fs. 1116-1177. 717 El General CATUZZI, en su defensa, no reconoció la existencia del centro clandestino de detención “La Escuelita”; pero si admitió que había un lugar de reunión de detenidos y que Héctor O svaldo GO NZALEZ estuvo allí. Declaración de Abel Teodoro CATUZZI en la causa nro. 11/86, caratulada “Causa artículo 10, Ley 23.049, por hechos acaecidos en Provincias de Buenos Aires, Río Negro y Neuquén, bajo control operacional que habría correspondido al V Cuerpo de Ejército”. Fs. 1116- 1177. 718 Declaración de Abel Teodoro CATUZZI en la causa nro. 11/86, caratulada “Causa artículo 10, Ley 23.049, por hechos acaecidos en Provincias de Buenos Aires, Río Negro y Neuquén, bajo control operacional que habría correspondido al V Cuerpo de Ejército”. Fs. 1116-1177. 719 Denuncia de O svaldo GO NZALEZ en la causa nro. 228, caratulada “caratulada “GO NZALEZ, O svaldo denuncia privación ilegal de la libertad. Vict: GO NZALEZ Héctor O svaldo y GIO RGETTI de GO NZALEZ Delia Beatriz”. F.1.

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varias personas armadas que se habrían movilizado en un automóvil blanco.720 Una vez presentada la denuncia, el comisario Alfredo Ernesto SASTRE designó al oficial Inspector Darío Antonio DIAZ como secretario e instruyó un sumario con la intervención del juez en lo penal Jorge Félix CONGET. Las actuaciones efectuadas por el personal policial se restringieron a la realización de una inspección ocular y a la

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recepción de la declaración testimonial de Delia Beatriz GIORGETTI. 721 El 17 de mayo el comisario SASTRE decidió dar por finalizado el sumario por considerar que habían sido practicadas todas las diligencias posibles.

722

Dos días después, el juez Jorge Félix

CONGET recibió las actuaciones y citó a declarar a la esposa de la víctima.723 Finalmente, sin que mediaren nuevas investigaciones, el 16 de junio de 1977 el magistrado sobreseyó provisoriamente la causa. 724 Calificación legal: Los hechos descriptos son típicos de la figura de privación ilegal de la libertad agravada por el empleo de

720 Causa nro. 228, caratulada “GO NZALEZ, O svaldo denuncia privación ilegal de la libertad. Vict: GO NZALEZ Héctor O svaldo y GIO RGETTI de GO NZALEZ Delia Beatriz”. F.1. 721 Véase la causa nro. 228, caratulada “GO NZAL EZ, O svaldo denuncia privación ilegal de la libertad. Vict: GO NZALEZ Héctor O svaldo y GIORGETTI de GO NZALEZ Delia Beatriz”. 722 El 17 de mayo de 1976, el sargento Evelio Courtout informó al comisario Sastre que no se había podido identificar a los autores del hecho, ni el paradero de la víctima. A continuación el comisario resolvió dar por finalizado el sumario. Causa 228, caratulada “GO NZALEZ, O svaldo denuncia privación ilegal de la libertad. Vict: GO NZALEZ Héctor O svaldo y GIO RGETTI de GO NZALEZ Delia Beatriz”. F.5. 723 Causa 228, caratulada “GO NZALEZ, O svaldo denuncia privación ilegal de la libertad. Vict: GO NZALEZ Héctor O svaldo y GIO RGETTI de GO NZALEZ Delia Beatriz”. F.7.

273


violencia y prolongarse por más de un mes (artículo 144 bis, inciso 1°, último párrafo, en función del artículo 142, inciso 1° y 5°, texto conforme ley 14.616, todos del Código Penal) en concurso real (artículo 55 C.P) con tormentos agravados por ser la víctima perseguida política (artículo 144 ter, según Ley 14.616 C.P.) Procesados:

Deberán

responder

penalmente

en

carácter de coautor Leonardo Luis NÚÑEZ; en tanto coautor mediato deberá hacerlo Andrés Reynaldo MIRAGLIA (art. 45 C.P.).

3.2.24) María Eugenia GONZÁLEZ y Néstor Oscar JUNQUERA. Ambos hechos, por idénticas razones a las ya dadas para los otros hechos conjuntos, serán expuestos agrupados. María Eugenia GONZÁLEZ y Néstor Oscar JUNQUERA tenían su hogar constituido en Paunero 629 de esta ciudad. Allí vivían con sus hijos Mauricio de dos años y Anahí de seis meses de edad. El 9 de noviembre de 1976, un grupo constituido por entre cuatro y seis personas vestidas de civil y portando armas de fuego de grueso calibre irrumpió, a cara descubierta, en el domicilio de JUNQUERA y GONZÁLEZ y a la vista de varios vecinos del lugar secuestró a la pareja. En

el

momento

en

que

los

secuestradores

se

replegaban y llevaban consigo a la pareja, un vecino de apellido

724 Causa 228, caratulada “GO NZALEZ, O svaldo denuncia privación ilegal de la libertad. Vict: GO NZALEZ Héctor O svaldo y GIO RGETTI de GO NZALEZ Delia Beatriz”. F.11.

274


Ministerio Público Fiscal de la Nación

BERLATO, les preguntó a ellos por la situación de los dos niños hijos del matrimonio. Tras ello, se los entregan. Los captores manifestaron ser de la Policía Federal y le suministraron a BERLATO un número de teléfono que resultó ser de la Brigada de Investigaciones de la calle Pueyrredon 30 de esta ciudad, desde donde negaron información acerca del lugar en que JUNQUERA y GONZÁLEZ se encontraban secuestrados.

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El día

posterior al secuestro, el señor Armando

JUNQUERA (padre de la víctima) se apersonó en el domicilio de Paunero 629 y constató allí que la vivienda había sido totalmente saqueada. Comentarios de vecinos le permitieron conocer que al atardecer

del

día

del

secuestro

llegó

al

lugar

una

camioneta

posiblemente de color verde tipo Fiat 1500 725 en la cual cargaron los elementos que se encontraban en el interior de la casa.726 El 11 de noviembre de 1976, Armando JUNQUERA interpuso una acción de Habeas Corpus a favor de su hijo y su nuera, en el que solicitó al Juez Federal Guillermo MADUEÑO que establezca e informe el motivo de las detenciones, la autoridad a cuya disposición se encontraban y el lugar en que se hallaban detenidos. La actividad más enérgica que desplegó el magistrado interviniente en la causa que contó con la intervención de los secretarios

725

Declaración de Armando JUNQ UERA, en causa nro. 255 caratulada “JUNQ UERA Néstor O scar. GO NZÁLEZ de J. María Eugenia, víctimas de privación ilegítima de libertad”, agregada a c. 86(9) “Subsecretaría de Derechos Humanos s/ Denuncia (GO NZÁLEZ; María Eugenia - JUNQ UERA, Néstor O scar)”. Fs. 12/ 13vta. y denuncia de fs.1/2. 726 Declaración de Horacio Alberto GO NZÁLEZ en causa nro. 86(9) caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/ Denuncia (GO NZÁLEZ; María Eugenia JUNQ UERA, Néstor O scar)”. Fs. ½.

275


federales Gloria GIROTTI y Hugo Mario SIERRA, fue la persecución del cobro de las costas a las que, tras rechazar por improcedente el recurso de Hábeas Corpus, condenó al padre solicitante. Previo a ello, toda la actividad judicial se ciñó al librado de los oficios de estilo por entonces, con las negativas de todas las autoridades a las que consultó. Tras su secuestro, Néstor JUNQUERA y María Eugenia GONZÁLEZ fueron vistos en el centro clandestino de detención “La Escuelita”, el que funcionaba en predios militares. Al cautiverio de Néstor JUNQUERA, se refirió Juan Carlos MONGE, quien permaneció en cautiverio entre el 1 de noviembre de 1976 y el 24 de diciembre del mismo año. MONGE relató que en una oportunidad lo llevaron a la sala de torturas y allí le sacaron la capucha para que reconozca a una persona a la que estaban torturando con la práctica denominada “Submarino”. El torturara era Néstor JUNQUERA a quien MONGE vio desnudo y encapuchado sobre una tabla. En uno de los extremos de la tabla había un tambor de 200 litros de agua, a JUNQUERA lo tomaban de los pies y lo sumergían cabeza abajo dentro del tambor durante unos segundos hasta que comenzaba a ahogarse, luego lo hacían emerger para castigarlo con bastones de goma e interrogarlo. Luego, volvían a sumergirlo y repetían la práctica. MONGE tuvo que observar esta práctica durante un cuarto de hora. Para entonces JUNQUERA se encontraba semi inconsciente producto de la tortura.

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Al mismo tiempo, María Eugenia GONZÁLEZ era sometida en otra dependencia de “La Escuelita” a una sesión de torturas que la dejó al borde la muerte, pues, mientras MONGE era obligado a ver cómo torturaban a JUNQUERA, una persona entró a la habitación y dijo “a la mujer de éste hay que traerle un médico porque sino se nos muere”.727 Esto ocurrió en “La Escuelita” durante la última

USO O F I CI AL

semana de noviembre de 1976.728 MONGE refirió también que tiempo después de haber sido liberado, cuando se hallaba viviendo en Bélgica, su compañera, María Eugenia FLORES RIQUELME le comentó que cuando ella se encontraba secuestrada en ese centro clandestino, pudo escuchar cómo un guardia comentó que a JUNQUERA y a su esposa GONZÁLEZ, junto con SOTUYO y una chica apodada “Cortita” la habían tirado al mar desde un avión. Doris Elayne LUNDQVIST, madre de Patricia CHABAT, otra de las víctimas alojada en “La Escuelita”, manifestó haber tenido conocimiento de que a las personas que iban a ser “trasladadas” les daban una pastilla para adormecerlas, pero que a dos de esas personas apellidadas JUNQUERA y GONZÁLEZ no se las dieron, y que al ser sacadas del centro clandestino se despidieron a los gritos porque conocían el destino que les tocaba, en alusión a la muerte.729

727

Declaración de Juan Carlos MO NGE en la causa nro. 86( 9) ca ratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/Denuncia ...”. Fs. 166/167. 728 Declaración de Juan Carlos MO NGE en la causa nro. 86(13) caratulada ”Subsecretaria de Derechos Humanos s/Denuncia (Rivera, Carlos Alberto)”. Fs. 218. 729 Declaración de Doris Ela yne LUNDQ VIST en la causa nro. 11(C) caratulada “Presentación de la A.P.D.H. del Neuquén – Bahía Blanca y otros en causa N° 11/86 reclamando saber el destino de los desaparecidos y de los niños nacidos en cautiverio”, Bibliorato N° 15. Audiencia del día 14/12/1999.

277


Por su parte, Patricia CHABAT manifestó que durante su cautiverio supo de personas que habían pasado por el centro clandestino de detención “La Escuelita” y mencionó entre ellos a Néstor JUNQUERA y a su esposa María Eugenia GONZÁLEZ, agregando que junto con ellos dos, fueron sacados la misma noche una chica jovencita y un muchacho que cree que era militante del P.S.T.730 Siete meses después del secuestro de su hijo y su nuera,

Armando

JUNQUERA

fue

citado

a

prestar

declaración

testimonial, en esa ocasión manifestó ante el Juez que había realizado numerosas gestiones ante distintas autoridades, inclusive mencionó a las del Vto. Cuerpo de Ejército, sin obtener datos concretos sobre ambas desapariciones.731 El 4 de julio de 1977 la causa iniciada por Armando JUNQUERA para que se investigue la privación ilegítima de libertad denunciada, fue sobreseída con carácter provisional.732 Los cuerpos de Néstor Oscar JUNQUERA y de María Eugenia GONZÁLEZ, continúan desaparecidos. Calificación legal: Los hechos descriptos son típicos de la figura de privación ilegal de la libertad agravada por el empleo de violencia y prolongarse por más de un mes (artículo 144 bis, inciso 1°, último párrafo, en función del artículo 142, inciso 1° y 5°, texto

730

Declaración de Patricia Irene CHABAT en la causa nro. 11(C) caratulada “Presentación de la A.P.D.H. del Neuquén – Bahía Blanca y otros en causa N° 11/86 reclamando saber el destino de los desaparecidos y de los niños nacidos en cautiverio”, Bibliorato N° 15. Audiencia del día 14/12/1999. 731 Declaración de Armando JUNQ UER en la causa nro. 255 caratulada “JUNQ UERA Néstor O scar . GO NZÁLEZ de J. María Eugenia, víctimas de privación ilegítima de libertad”, agregada a c. 86(9) “Subsecretaría de Derechos Humanos s/ Denuncia (GO NZÁLEZ; María Eugenia - JUNQ UERA, Néstor O scar)”. Fs. 24/ 24 vta. 732 Causa nro. 255, caratulada “JUNQ UERA Néstor O scar . GO NZÁLEZ de J. María Eugenia, víctimas de pri vación ilegítima de libertad”, agregada a c. 86(9) “Subsecretaría de Derechos Humanos s/ Denuncia (GO NZÁLEZ; María Eugenia - JUNQ UERA, Néstor O scar)”. Fs. 25.

278


Ministerio Público Fiscal de la Nación

conforme ley 14.616, todos del Código Penal) en concurso real (artículo 55 C.P) con tormentos agravados por ser la víctima perseguida política (artículo 144 ter, según Ley 14.616 C.P.) y en concurso real con homicidio calificado por alevosía, haber sido cometidos con el concurso premeditado de dos o más personas y con el fin de lograr la impunidad (artículo 80, incisos 2, 3 y 4 del código penal, texto según Ley 20.642). Procesados: Deberán responder penalmente en su

USO O F I CI AL

carácter de coautores mediatos Julián Oscar CORRES y Argentino Cipriano TAUBER (art. 45 C.P).

3.2.25)

Daniel

HIDALGO

y Olga

Silvia

SOUTO

CASTILLO. Los hechos de ambas víctimas, deben necesariamente ser expuestos agrupados, conforme lo aludido en casos similares. El día 14 de noviembre de 1976, personal militar del Vto. Cuerpo de Ejército llevó adelante un operativo en el edificio ubicado en Fitz Roy 137 de la ciudad de Bahía Blanca. En dicho procedimiento fueron asesinados Daniel Guillermo HIDALGO y Olga SOUTO DE CASTILLO733, militantes peronistas734 de 26 y 20 años respectivamente. Las víctimas se encontraban dentro del departamento número 1 -ubicado en el cuarto piso del complejo habitacional

733

Causa nro. 185, caratulada “Delia Esther GARCIA, HIDALGO Daniel Guillermo sobre identificación y entrega de cadáveres”. Causa nro. 387, caratulada “Dra. Mirta MANTARAS, apoderada de María Teresa O lga CASTILLO de SO UTO s/solicita identificación de cadáver”. 734 Declaración de Eduardo Alberto HIDALGO en la causa nro. 05/07, caratulada “Investigación de delitos de lesa humanidad cometidos bajo control operacional del Comando V Cuerpo de Ejército”. Fs. 8841-8843.

279


mencionado- cuando fueron objeto del accionar armado de fuerzas militares que, en su persecución, irrumpieron abruptamente en el lugar y las mataron. En horas de la noche, integrantes de la “Agrupación Tropa” y personal militar que revistaba en otras unidades; rodearon la manzana, establecieron un cerco perimetral en las calles aledañas, evacuaron el edificio y con un despliegue que incluía distintos niveles de cercanía

al

lugar

que

sería

centro

del

operativo,

atacaron

el

departamento en el que estaban HIDALGO y SOUTO DE CASTILLO. Entre

los

militares

armados

que encabezaron

la

ofensiva, se encontraban Julián Oscar CORRES735, Miguel Ángel GARCIA MORENO736, Carlos Enrique VILLANUEVA 737, Carlos Alberto ARROYO738 y Mario Carlos MENDEZ739. Esta tropa fue la que desde el palier del cuarto piso, acometió violentamente contra el departamento y acribilló a los jóvenes 735Julián

O scar CO RRES, obtuvo dos condecoraciones por su participación en las operaciones llevadas a cabo en Bahía Blanca el 14/11/76: “heroico valor en combate” y “herido en combate”. Boletín Público del Ejército Argentino, Buenos Aires, 18/05/1977. En los “Juicios por la Verdad”, relató haber participado en un enfrentamiento en el que fue lastimado por una granada. CASELA confirmó que este episodio ocurrió en Fitz Roy 137 y a gregó que vio salir a CO RRES lastimado del edificio. 736 Recibió una medalla “al heroico valor en combate”, por las operaciones llevadas a cabo en Bahía Blanca el 14/11/76. Boletín Público del Ejército Argentino, Buenos Aires, 18/05/1977. 737 Recibió una medalla “al heroico valor en combate”, por las actividades realizadas en Bahía Blanca el 14/11/76. Boletín Público del Ejército Argentino, Buenos Aires, 18/05/1977. 738 Recibió una medalla “al heroico valor en combate”, por las operaciones llevadas a cabo en Bahía Blanca el 14/11/76. Boletín Público del Ejército Argentino, Buenos Aires, 18/05/1977. MEND EZ en la declaración indagatoria prestada en la causa 05/07 afirmó que ARRO YO fue condecorado por el hecho de Fitz Roy y agregó: “creo que es uno de los primeros que sube”. Causa nro. 05/07, caratulada “Investigación de delitos de lesa humanidad cometidos bajo control operacional del Comando V Cuerpo de Ejército”, F. 3188. 739 Recibió una medalla “al heroico valor en combate”, por las operaciones llevadas a cabo en Bahía Blanca el 14/11/76. Boletín Público del Ejército Argentino, Buenos Aires, 18/05/1977. Reconoció haber actuado en el procedimiento en la declaración indagatoria que prestó en el expte. 05/07, caratulado “Investigación de delitos de lesa humanidad cometidos bajo control operacional del Comando V Cuerpo de Ejército”, F. 3184-3190. Asimi smo,

280


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bahienses. El Ejército consideró que las conductas que desplegaron en el lugar de la masacre eran -en el marco del aniquilamiento generalizado llevado a cabo por las Fuerzas Armadas-, dignas de ser destacadas de las del resto de los numerosos partícipes del hecho. Por ello los distinguió con medallas “al heroico valor en combate”. El cuerpo de Daniel G. HIDALGO sufrió fracturas en distintas zonas del cuerpo, destrucción de partes óseas y de la totalidad

USO O F I CI AL

del cerebro; heridas por entrada y salida de balas; extensas quemaduras de primer grado; ambos pulmones y corazón atravesados por proyectiles y una hemorragia apreciable en el tórax. De acuerdo a la información suministrada por el perito, todas las lesiones observadas fueron: “…producidas por armas de fuego de grueso calibre, desde metros de distancia, con recorrido ligeramente ascendente, causando la muerte de forma instantánea…”740. El

informe

correspondiente

a

Olga

SOUTO

DE

CASTILLO, por su parte, consignó la presencia de múltiples heridas originadas por la perforación de proyectiles: estallido óseo parietotemporal y pérdida del tejido cerebral; numerosas fracturas; pulmones y corazón atravesados por proyectiles; y ambos pies destrozados de forma completa.

fue mencionado por CASELA en la mencionada. 740 Informe pericial realizado sobre el Silva de Murat el 15 de noviembre de GARCIA, HIDALGO Daniel Guillermo 11-12.

declaración indagatoria que dio en la causa cuerpo de Daniel HIDALGO por el médico Julio 1976. Causa nro. 185, caratulada “Delia Esther sobre identificación y entrega de cadáveres”, F.

281


Al igual que en el caso de Daniel HIDALGO, la muerte se produjo en forma instantánea como consecuencia de los disparos de armas de grueso calibre que impactaron sobre el cuerpo de la mujer741. Según se desprende de la causa tramitada por el Juez Guillermo Federico MADUEÑO742, la patrulla del V Cuerpo abatió a los “delincuentes subversivos” a las 23 horas. Más de cuatro horas después de haber dado muerte a las dos víctimas, exactamente a las 3:10 del día siguiente, el Coronel SORZANO se comunicó telefónicamente con la Policía Federal solicitando su intervención en el lugar de los hechos.743 Al concurrir al edificio de Fitz Roy 137, el personal de la Policía Federal fue recibido por el Coronel Álvarez, quien se encargó de informar que el sitio se encontraba “bajo control y vigilancia militar”, en tanto que los cadáveres habían sido remitidos a la morgue del Hospital Municipal Leónidas Lucero. Los militares solicitaron la intervención de la Policía al sólo efecto de que concrete la identificación de los cadáveres y la entrega de los mismos a sus familiares. Estas tareas fueron diligenciadas por el Comisario Ricardo BERNOTAS -reemplazado temporariamente por el Subcomisario

José

FRANCO744,

el

Subcomisario

Félix

Alejandro

ALAIS745 y el Inspector Jorge CASTRO 746- quienes revelaron que los

741

Informe pericial realizado sobre el cuerpo de O lga SO UTO DE CASTILLO el día 15 de noviembre de 1976 por el médico Julio Silva de Murat. Causa nro. 185, caratulada “Delia Esther GARCIA, HIDALGO Daniel Guillermo sobre identificación y entrega de cadáveres”, Fs. 13-14. 742 Se trató de la causa 185, tramitada en la Secretaría Nº 2 a cargo de la Dra. Gloria Girotti. 743 Estos datos se encuentran a fojas 1, “Acta Inicial” de la causa 185, ca ratulada “Delia Esther GARCIA, HIDALGO Daniel Guillermo sobre identificación y entrega de cadáveres”. 744 Causa nro. 185, caratulada “Delia Esther GARCIA, HIDALGO Daniel Guillermo sobre identificación y entrega de cadáveres”, F. 15. 745 Causa nro. 185, caratulada “Delia Esther GARCIA, HIDALGO Daniel Guillermo sobre identificación y entrega de cadáveres”, Fs. 21. 746 Causa nro. 185, caratulada “Delia Esther GARCIA, HIDALGO Daniel Guillermo sobre identificación y entrega de cadáveres”, F.25.

282


Ministerio Público Fiscal de la Nación

únicos objetos personales en posesión de las víctimas al momento de sus asesinatos, eran dos relojes y algunos anillos de metal blanco. Las actuaciones realizadas no consignaron la incautación de armas de ningún tipo747, ni la presencia de testigos en el lugar de los hechos. Con

respecto

al trámite

de

identificación

de los

cadáveres, cabe decir que debido a que los padres de Daniel G. HIDALGO no se encontraban en su lugar de residencia desde el

USO O F I CI AL

15/11/76 748, la identificación del cuerpo fue realizada por un tío de la víctima: Enrique HIDALGO LOPEZ749. El reconocimiento de los restos pertenecientes a Olga SOUTO DE CASTILLO resultó más complejo debido a que el Ejército decidió divulgar información falsa de la persona que había asesinado. Esto explica

que en un

primer momento, fuera

inhumada bajo el nombre de Esther Delia GARCIA sin que mediaren diligencias tendientes a confirmar su verdadera identidad750. En el desarrollo de la declaración indagatoria de Adel Edgardo VILAS en la causa 11/86, quedó ratificado que el Ejército tenía 747

Con respecto a este tema, se debe destacar que según el PO N 24/75: “Todo elemento que sirva para demostrar la culpabilidad del acusado será secuestrado y registrado en un acta a labrarse de acuerdo al modelo (…). En el mismo se hará constar el máximo de detalles del material bibliográfico habido (características del impreso-pie de imprenta-título-autor-etc.), armamento (tipo y calibre), munición (calibre-características), explosivos (tipo) y estupefacientes (tipo), señalando en todos los casos la cantidad hallada.” (PO N 24/75, “Detención, registro y administración de delincuentes subversivos”, apartado 3 c, diciembre 1975) . 748 Según la declaración de Eduardo Alberto HIDALGO el día del asesinato de Daniel, sus padres habían sido detenidos la casa de Santa Fe al 700 y desde allí “fueron llevados hasta el cruce de la calle Fitz Roy y Saavedra en el momento en que se realizaba el procedimiento, para después para llevarlos a la Comisaría 1ra., donde permanecieron unas horas hasta ser trasladados al Comando Vto. Cuerpo de Ejército”. Causa nro. 05/07, caratulada “Investigación de delitos de lesa humanidad cometidos bajo control operacional del Comando V Cuerpo de Ejército”, F. 8841-8843. 749 Causa nro. 185, caratulada “Delia Esther GARCIA, HIDALGO Daniel Guillermo sobre identificación y entrega de cadáveres”, F. 16.

283


conocimiento de que el cadáver había sido identificado con un nombre incorrecto dado que, según los dichos del Segundo Comandante del V Cuerpo: “…siempre el delincuente subversivo de extrema izquierda lleva dos o tres documentos en su bolsillo, y a veces anda con el falso, y guarda el verdadero como en el caso de Olga Silvia SOUTO DE CASTILLO, que no lo tiene registrado en la lista -15 de noviembre de 1976- que se hacía llamar María Ester GARCIA, que había muerto en La Plata y ella tomó el documento de una muerta, pero (…) lo fundamental del reconocimiento de una persona es la ficha que tiene Inteligencia sobre su fisonomía sobre su estatura, sobre su peso, y alguna particularidad significativa notable en su rostro o en su cuerpo…”751 Sumada a las referencias que hizo VILAS respecto a la existencia de datos de Inteligencia que permitieron que Olga SOUTO DE CASTILLO

fuera

reconocida

por personal

militar,

la declaración

testimonial de Eduardo HIDALGO, hermano de Daniel, termina de confirmar que los ejecutores tenían certeza de las personas a las que se encontrarían en el departamento atacado. Pues, Eduardo HIDALGO, a la fecha de los hechos se encontraba secuestrado y detenido ilegalmente en “La Escuelita”, donde fue torturado insistentemente para que confiese el paradero de Daniel. Según su relato, en una de las sesiones de tortura a las que fue sometido le preguntaron por el departamento de Fitz Roy y él respondió que el lugar había sido alquilado por su abuela pero sabía que su hermano se quedaba allí estudiando o acompañando a la anciana.

750

Véase la causa nro. 185, caratulada “Delia Esther GARCIA, HIDALGO Daniel Guillermo sobre identificación y entrega de cadáveres”, Fs. 1-24. 751 Declaración de VILAS en la causa nro. 11/86, caratulada “Causa artículo 10, Ley 23.049, por hechos acaecidos en la Provincias de Buenos Aires, Río Negro y Neuquén, bajo control operacional que habría correspondido Vto. Cuerpo de Ejército”, Fs. 918919.

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Desde su lugar de cautiverio -cercano a la habitación de los guardias-, Eduardo Hidalgo oyó que el informativo nocturno de Canal 9 relataba el asesinato de dos personas en Fitz Roy al 100. 752 La versión que intentó justificar las muertes apareció publicada en el diario La Nueva Pr ovincia, donde se consignó la intervención de personal del Ejército en el procedimiento que puso fin a las vidas de Daniel HIDALGO y Olga SOUTO DE CASTILLO. La versión

USO O F I CI AL

de los hechos sustentada por el periódico apareció en una nota titulada “Fueron abatidos en pleno centro dos extremistas”; en la misma se comunicó que en un episodio de “intensidad poco común”, “dos elementos subversivos” fueron “abatidos por fuerzas del Ejército” luego de que intentaran resistir un allanamiento. En el artículo se afirmó que el departamento en el que se desencadenaron los hechos quedó considerablemente dañado, en el piso “había manchas de sangre y en las paredes podía notarse los impactos de numerosos proyectiles”. La versión que divulgó el diario coincidió con la del Ejército, plasmada en un comunicado. Según el periódico bahiense: “al ingres ar al depar tamento l as fuerzas leg ales estalló una bomba “c azabobos”, coloc ad a por los sediciosos, que no pr ovocó víctimas. Uno de los efectivos del Ejército logró al pequeño hall de entr ad a y desde allí abrió fuego contr a uno de los delincuentes que se par apetab a en una de l as habitac iones. Mientr as tanto, desde l a puerta de entr ad a y respondiendo con fuego cruzado, otr os soldados atac aban al restante

752

Declaración prestada por Eduardo HIDALGO frente a la A.P.D.H. que posteriormente fue ratificada en la causa nro. 86 (13), caratulada “Subsecretaría de derechos humanos s/denuncia (RIVERA, Ca rlos Roberto)”, Fs. 222-228.

285


subversivo –luego se comprobó que er a una mujer- quien dispar aba su ar ma desde un cuarto cuya ventana d a al exterior. Cuando uno de los extremistas arrojó una granad a, que estalló junto a una hel ader a, l a acción d e l as fuerzas leg ales se intensificó y pocos minutos después ambos delincuentes c aían abatidos. El hombre que resultó ser Daniel Hid algo, fue ultimad o por el militar que había logrado ingres ar al departamento mientr as l a mujer, c ayó ante el fuego de los restantes efectivos..” En la parte final de la misma nota se incorporó el comunicado mencionado, según este texto: “El Comando d el V Cuerpo de Ejército (subzona de Defens a 51)comunic a que en virtud de una d enuncia efectuad a por l a pobl ación y como consec uencia de investig aciones poster iores originad as en dicha denuncia, efectivos del Ejército efectuar on un all anamiento a las 22:30 de l a vísper a (por d omingo) en l a c alle Fitz Roy 137, piso 4°, departamento 1. Al intentar abrir l a puerta princ ipal estalló una tr amp a explosiva, de l as conocid as “c azabobos”, originándose inmediatamente un intenso tiroteo desde el interior de la viviend a, en el que inclusive se utilizar on gr anad as (…) este ataque fue repelido por l as fuerzas del Ejército en for ma enérgic a, lo que dio r esultad o l a muerte de dos de los delincuentes subversivos, que r esultar on ser Daniel Hid algo y su compañer a Delia Esther García, de l a org anizac ión decl ar ad a ileg al en segundo tér mino. La irrespons abilid ad de la par eja abatid a, al acumul ar gran c antid ad de explosivos y resistir a mano ar mad a l a orden de detención, puso en peligro la segurid ad del edificio y sus mor ad ores” De este modo, tanto el Ejército como La Nueva Provincia difundieron una versión de los acontecimientos esforzada por

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justificar el accionar militar y comunicar una victoriosa y arriesgada operación contra las dos víctimas mortales: La idea de un registro domiciliario resistido por HIDALGO y SOUTO DE CASTILLO que concluyó con un “enfrentamiento” armado entre los “subversivos” y las “fuerzas legales”.753 No obstante, las circunstancias relevadas demuestran que la pareja fue asesinada en un operativo en el que intervinieron diez

USO O F I CI AL

militares que han sido debidamente identificados, junto a muchos otros que también revistaban en el Quinto Cuerpo de Ejército. De ello es sugestivo que la acción no dio lugar a la elaboración de ninguna prevención sumarial754 que consignara la supuesta resistencia al accionar de la patrulla militar. La ausencia de actuaciones se sumó a otros elementos que en su conjunto desechan la hipótesis del enfrentamiento: la ausencia de testigos; el horario nocturno del operativo; la no incautación de armas de ningún tipo; la comunicación a la Policía cuatro horas después de ocurrido el hecho al sólo efecto de que identificaran y entregaran los cadáveres; las numerosas quemaduras, lesiones y heridas de bala de grueso calibre recibidas por las víctimas; el conocimiento que poseía el Ejército respecto del uso que Daniel Guillermo HIDALGO hacía del departamento de Fitz Roy 137; los antecedentes que VILAS reconoció disponer respecto del verdadero

753

La Nueva Provincia, 16/11/1976. Según VILAS la prevención sumarial debía ser efectuada por la auditoria del Vto. Cuerpo de Ejercito, y remitida al Juez Federal. Declaración de VILAS en la Causa nro. 11/86, caratulada “Causa artículo 10, Ley 23.049, por hechos acaecidos en la Provincias de Buenos Aires, Río Negro y Neuquén, bajo control operacional que habría correspondido Vto. Cuerpo de Ejército”, Fs. 919-920.

754

287


nombre de Olga SOUTO DE CASTILLO y la ausencia de registros que prueben las heridas que habrían sufrido algunos de los militares que participaron755. La suma de estos elementos demuestra, de un modo incontestable, que a Daniel Guillermo HIDALGO y Olga SOUTO DE CASTILLO se les quitó la vida en un procedimiento del Ejército Argentino que perseguía el objetivo prioritario de asesinarlos. Dado que los restos de Olga SOUTO fueron inhumados ocultos, bajo el nombre de Delia Ester GARCIA, -sin que hubiere un reconocimiento previo de los familiares, ni comprobación de las huellas dactilares-756, su familia, al padecimiento propio de una muerte en la juventud, de modo intencionado y violento a manos de ejecutores de las Fuerzas Armadas, se le sumó una situación de incertidumbre que se prolongó por más de veinte años.757 Recién en

1998,

tras

efectuar una

presentación

judicial, María Teresa Olga DE CASTILLO logró que se identificaran correctamente los restos de su hija.758.

755

Según la declaración de Mario Alberto CASELA, durante el operativo la explosión de una bomba “cazobobos” le produjo “un gran mareo y un acúfeno en los dos oídos”. Causa nro. 05/07, caratulada “Investigación de delitos de lesa humanidad cometidos bajo control operacional del Comando V Cuerpo de Ejército”, Fs. 2750- 2754. Julián O scar CO RRES, por su parte, adujo haber recibido lesiones de esquirlas en un operativo por el que luego fue condecorado. Véase la audiencia de Julián O scar CO RRES en los Juicios por la Verdad. 756 Véase causa nro. 185, caratulada “Delia Esther GARCIA, HIDALGO Daniel Guillermo sobre identificación y entrega de cadáveres”, Fs. 1-24. 757 Prueba de ello es que en el año 1984, María Teresa O lga CASTILLO DE SO UTO tuvo un encuentro con Doris CHABAT y le entregó una fotografía de su hija con la intención de que la ayude a buscarla. Testimonio de Doris CHABAT en la ex causa 11 “C” caratulada “Presentación de APDH del Neuquén y Bahía Blanca solicitando conocer el destino de los desaparecidos”. Audiencia del 14 de diciembre de 1999. 758 Este trámite fue realizado a través de la causa nro. 387, caratulada “Dra. Mirta MANTARAS, apoderada de María Teresa O lga CASTILLO de SO UTO s/solicita identificación de cadáver”. Testimonio de Doris CHABAT en la ex causa 11 “C” caratulada “Presentación de APDH del Neuquén y Bahía Blanca solicitando conocer el destino de los desaparecidos”. Audiencia del 14 de Diciembre de 1999.

288


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Calificación legal: Los hechos descriptos son típicos de la figura de homicidio calificado por alevosía y haber sido cometidos con el concurso premeditado de dos o más personas (artículo 80, incisos 2 y 4 del código penal, texto según Ley 20.642). Procesados: Deberá responder penalmente por ambos hechos en su carácter de coautor Julián Oscar CORRES; en tanto que Argentino Cipriano TAUBER deberá hacerlo en carácter de coautor

USO O F I CI AL

mediato de los hechos que afectaron a Daniel HIDALGO (art. 45 C.P).

3.2.27) Eduardo Alberto HIDALGO. Eduardo Alberto HIDALGO nació el 6 de abril de 1947 en Bahía Blanca 759 y en 1976 era empleado administrativo en la firma COIMPA y vivía junto a su esposa e hijo en el sexto piso de un edificio de departamentos ubicado en Chiclana 527.760 En los meses de septiembre y octubre de ese año comenzó a ser víctima del accionar ilegal de las Fuerzas Armadas y del terrorismo de Estado. El primer secuestro que sufrió tuvo lugar en la noche del día 24 de septiembre.761 El operativo fue iniciado aproximadamente a la una de la mañana, cuando los secuestradores llegaron al edificio en el que vivía HIDALGO y llamaron a la puerta de Emilio CABEZAS

759

Declaración de Eduardo Alberto HIDALGO en la causa nro. 05/07, caratulada “Investigación de delitos de lesa humanidad cometidos bajo control operacional del Comando V Cuerpo de Ejército”. Fs. 8841-8845. 760 Declaración de Eduardo Alberto HIDALGO en la causa nro. 187, caratulada “CAGGO SI de HIDALGO , María Julia den. Privación ilegal de la libertad: víctima: Eduardo Alberto HIDALGO . F.14-15. 761 Declaración de Eduardo Alberto HIDALGO loc cit.

289


identificándose como policías. Este hombre desempeñaba tareas de portería y fue obligado bajo amenazas con armas de fuego a abrir el portón de la cochera del inmueble para que ingresara un vehículo marca Peugeot 504 color blanco.762 Los captores obligaron a CABEZAS a permanecer en el interior del rodado; y mientras un hombre lo custodiaba763, el resto del grupo se dirigió al departamento de Dora GILARDI.764 Cuando

los

secuestradores

ingresaron

intempestivamente a esta casa, GILARDI se encontraba estudiando con dos compañeros del Instituto Juan XXIII -Pablo Esteban SALVATORI y Sivia Inés MONTANI-. Según sus declaraciones, los hombres se identificaron como miembros de la Brigada de Investigaciones y mientras los amenazaban con armas de fuego de grueso calibre les preguntaron si ese era el departamento “C”.765 Frente a la respuesta negativa dada por GILARDI766, los atacantes se dirigieron a la vivienda identificada con la letra “C”, donde se encontraban durmiendo HIDALGO, su esposa e hijo.767 En esta oportunidad, volvieron a afirmar que formaban parte de la Brigada de Investigaciones y forzaron a HIDALGO a que

762

Declaración de Emilio CABEZAS en la causa nro. 187, caratulada “CAGGO SI de HIDALGO , María Julia den. Privación ilegal de la libertad: víctima: Eduardo Alberto HIDALGO . F. 9. 763 Declaración de Emilio CABEZAS loc cit. 764 Declaración de Dora GILARDI en la causa nro. 187, caratulada “CAGGO SI de HIDALGO , María Julia den. Privación ilegal de la libertad: víctima: Eduardo Alberto HIDALGO . F. 7. 765 Cfr. con las declaraciones de Dora GILARDI, Silvia Inés MO NTANI y Pablo Esteban SALVATO RI en la causa nro. 187, caratulada “CAGGO SI de HIDALGO , María Julia den. Privación ilegal de la libertad: víctima: Eduardo Alberto HIDALGO . Fs. 7, 10 y 12. 766 Declaración de Dora GILARDI loc cit. 767 Declaración de Eduardo Alberto HIDALGO en la nro. 187, caratulada “CAGGOSI de HIDALGO , María Julia den. Privación ilegal de la libertad: víctima: Eduardo Alberto HIDALGO . F.14.

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saliera

de

su

hogar

ya

que

tenían

que

concretar

unas

“averiguaciones”.768 Desde la cochera del edificio, Emilio CABEZAS pudo ver cuando introducían a HIDALGO en el Peugeot 504. Al cerrar el portón advirtió que en el exterior había otros dos vehículos dando apoyo externo con varios ocupantes en su interior.769 El auto en el que secuestraron a Eduardo HIDALGO

USO O F I CI AL

recorrió las calles Chiclana y Falucho, para luego doblar en la Avenida Parchappe.770 Después de hacer unos metros, el conductor volvió a girar a la izquierda y detuvo el vehículo “posiblemente en algunos de los galpones ubicados en inmediaciones de la Estación de Ferrocarril”.771 Luego de hacer unos metros más, HIDALGO fue obligado

a

descender

del

auto

y

fue

conducido,

esposado

y

encapuchado, al interior de una construcción en la que había otras personas en su misma condición.772 En ese lugar lo ataron773 a una cama y fue sometido a sesiones de tortura con aplicación de electricidad. Además le hicieron preguntas de distinto tipo, algunas de ellas evidenciaron que tenían conocimiento de un episodio ocurrido tiempo atrás relacionado con su

768

Declaración de Eduardo Alberto HIDALGO loc cit. Declaración de Emilio CABEZAS loc cit. 770 Según Eduardo HIDALGO , pudo identificar la Avenida Parchappe por los sucesivos “cruces de vías ferroviarias”. Declaración de Eduardo Alberto HIDALGO , en la causa nro. 86 ( 13), caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (RIV ERA, Carlos Roberto). Fs. 222-228. 771 Declaración de Eduardo Alberto HIDALGO , en la causa nro. 86 (13), caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (RIVERA, Carlos Roberto). Fs. 222228. 772 Declaración de Eduardo Alberto HIDALGO loc cit. 773 Según HIDALGO le colocaron “gomas sobre muñecas y tobillos, y luego esposas tomadas al respaldo de la cama”. Declaración de Eduardo Alberto HIDALGO loc cit. 769

291


hermano Daniel y una garantía que le había solicitado para realizar una locación inmobiliaria. 774 Luego de pasar aproximadamente 15 días en este lugar, vendado y atado de forma permanente775, fue sacado del centro clandestino de detención y llevado a inmediaciones de la cancha “Las Tres Villas” del barrio Tiro Federal.776 Momentos antes de la liberación las mismas personas que lo habían secuestrado777 se presentaron en el lugar de cautiverio y lo golpearon porque no habían podido encontrar a Daniel HIDALGO en los domicilios que él había indicado.778 Al poco tiempo, personal de la inmobiliaria CIRONE se comunicó telefónicamente con HIDALGO para informarle que el Ejército había realizado un operativo en el departamento por el que había sido interrogado y la vivienda había sufrido daños de distinto tipo. Al concurrir al inmueble, HIDALGO comprobó que las habitaciones estaban sucias y desordenadas, además advirtió que los militares se habían llevado un botiquín y un trozo de parquet. 779 Eduardo HIDALGO, aconsejado por compañeros de trabajo, decidió consultar al Dr. CID, quien afirmó que trabajaba en el Ejército y le sugirió que no se presentara ante unidades militares con la intención de dar explicaciones sobre lo acontecido porque “si entrás ahí no salís”.780

774

Declaración de Eduardo Alberto HIDALGO loc cit. Sólo en una oportunidad le sacaron la venda por un instante para colocarle unas gotas en los ojos. Declaración de Eduardo Alberto HIDALGO loc cit. 776 Declaración de Eduardo Alberto HIDALGO loc cit. 777 Eduardo advirtió que se trataba de las mismas personas que lo habían secuestrado porque pudo identificar sus voces. Declaración de Eduardo Alberto HIDALGO loc cit. 778 Declaración de Eduardo Alberto HIDALGO loc cit. 779 Declaración de Eduardo Alberto HIDALGO loc cit. 780 Declaración de Eduardo Alberto HIDALGO loc cit. 775

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Ministerio Público Fiscal de la Nación

Esta operación inmobiliaria y los eventos asociados a ella, fueron objeto de la atención de los secuestradores de HIDALGO. Durante los interrogatorios no sólo le hicieron preguntas referidas a su hermano Daniel y a otros miembros de su familia, sino que también lo indagaron sobre el trámite de alquiler del departamento que luego fue allanado por el Ejército.781 Ante el secuestro la mujer de Eduardo HIDALGO

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presentó una denuncia ante la Seccional 1° de la Policía de la provincia de Buenos Aires782. De este modo, el Comisario Juan Pedro RUSEKAITE decidió instruir un sumario bajo la calificación legal de “Privación ilegal de la libertad, víctima EDUARDO ALBERTO HIDALGO”, e intervención del juez Francisco BENTIVEGNA.783 Las actuaciones policiales efectuadas en el marco de este sumario incluyeron una inspección ocular, la recepción de las declaraciones de los testigos del secuestro, la delegación de la investigación al “encargado de servicio calle” y la solicitud de informes a la Brigada de Investigaciones.784

781

Según Eduardo HIDALGO “el primer día, luego de aplicarme corriente sobre el cuerpo, me interrogaron acerca mío y de mi familia y aparentemente hicieron una ficha con todos los datos, los que eran pasados a máquina, ya que escuchaba el ruido característico de la misma. Luego me preguntaron acerca del domicilio de mi hermano, y luego todo lo referente a la operación inmobiliaria en la cual había salido como garante”. Declaración de Eduardo Alberto HIDALGO loc cit. 782 Denuncia de María Julia CAGO SSI en la causa nro. 187, caratulada “CAGGO SI de HIDALGO , María Julia den. Privación ilegal de la libertad: víctima: Eduardo Alberto HIDALGO . F.1. 783 Causa nro. 187, ca ratulada “CAGGO SI de HIDALGO , María Julia den. Privación ilegal de la libertad: víctima: Eduardo Alberto HIDALGO . F. 2. 784 El comisario Juan Pedro RUSEKAITE también dispuso que en caso de aparición de la víctima, se le debía tomar declaración testimonial y el médico de policía debía comprobar la posible existencia de lesiones. Causa nro. 187, caratulada “CAGGOSI de HIDALGO , María Julia den. Privación ilegal de la libertad: víctima: Eduardo Alberto HIDALGO . F. 2.

293


Durante el diligenciamiento de estas medidas y luego de que el Oficial Principal Pedro Mario ROSILLO informara que la Brigada de Investigaciones “no ha efectuado ningún procedimiento en el domicilio ubicado en la calle Chiclana nro. 525, piso 6°, departamento C”785; se produjo la aparición de Eduardo Alberto HIDALGO. El 19 de octubre de 1976 el médico de policía Santiago MIGLOZZI examinó a la víctima e informó que se encontraba en condiciones de prestar declaración dado que no presentaba ningún tipo de lesión.786 La recepción del testimonio de Eduardo fue la última medida tomada por el Comisario RUSEKAITE, luego de ello decidió dar por finalizado el sumario y elevarlo al juez Francisco Bentivegna.787 Al recibir las actuaciones, el magistrado se declaró incompetente, y remitió la causa al Juez Federal Guillermo Federico MADUEÑO y dar vista a la Fiscal Federal María del Carmen V. de MORONI.788 Según el criterio adoptado VALDUNCIEL de MORONI se debía tomar declaración testimonial a Eduardo HIDALGO y a otros para “determinar el sentido subversivo de las conductas conminadas, por afectar los intereses de la Nación”.789 Mientras la Justicia Federal de Bahía Blanca tramitaba la causa por la privación ilegal de la libertad790 y lo citaba para establecer si sus secuestradores habían intentado “incorporarlo o

785

Causa nro. 187, ca ratulada “CAGGO SI de HIDALGO , María Julia den. Privación ilegal de la libertad: víctima: Eduardo Alberto HIDALGO . F.11. 786 Causa nro. 187, ca ratulada “CAGGO SI de HIDALGO , María Julia den. Privación ilegal de la libertad: víctima: Eduardo Alberto HIDALGO . F. 13. 787 Causa nro. 187, ca ratulada “CAGGO SI de HIDALGO , María Julia den. Privación ilegal de la libertad: víctima: Eduardo Alberto HIDALGO . F.16. 788 Causa nro. 187, ca ratulada “CAGGO SI de HIDALGO , María Julia den. Privación ilegal de la libertad: víctima: Eduardo Alberto HIDALGO . F.19. 789 Loc cit. 790 Esta causa fue sobreseída –de forma provisoria- por el juez federal Guillermo Federico MADUEÑO , sin que fueran identificados los autores del hecho. Causa nro. 187, caratulada “CAGGO SI de HIDALGO , María Julia den. Privación ilegal de la libertad: víctima: Eduardo Alberto HIDALGO . F.32.

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alistarlo (…) en una organización subversiva”;791 Eduardo HIDALGO fue secuestrado por segunda vez, y seguía siendo objeto del accionar represivo de dictadura militar. Este segundo secuestro tuvo lugar en el departamento de Chiclana 527, a las 22:30 horas del día 9 de noviembre de 1976. En esta oportunidad llegaron a la casa tres personas vestidas de civil que portaban armas de fuego y se identificaron como miembros de la Policía

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Federal.792 Al abrir la puerta, Eduardo vio a un hombre joven, de baja estatura, vestido con un traje gris, de bigotes finos y cabello lacio de color oscuro.793 Los captores irrumpieron en el departamento de la familia HIDALGO y le exigieron que tomara los documentos y un saco porque lo llevarían con ellos. Al ser conducido hasta el ascensor, la víctima pudo advertir que había otras cuatro personas vestidas de civil portando armas.794 Seguidamente, fue esposado y conducido a la cochera del edificio, donde había 9 personas más vestidas de civil y con armas largas en un automóvil marca Ford Falcón de color verde y techo de vinílico negro. Uno de los secuestradores le dijo que “mirara bien el auto, así después escribís como es”, en alusión a ciertas referencias dadas por HIDALGO luego de su anterior secuestro.795

791

Causa nro. 187, ca ratulada “CAGGO SI de HIDALGO , María Julia den. Privación ilegal de la libertad: víctima: Eduardo Alberto HIDALGO . F.19. 792 Declaración de Eduardo Alberto HIDALGO loc cit. 793 Declaración de Eduardo Alberto HIDALGO loc cit. 794 Una de ellas era una persona mayor, de cabellos blancos, piel oscura y ojos claros Declaración de Eduardo Alberto HIDALGO loc cit. 795 Declaración de Eduardo Alberto HIDALGO loc cit.

295


Una vez en el auto, lo encapucharon y obligaron a efectuar todo el viaje recostado sobre las piernas de uno de los captores, con la amenaza permanente de un arma de fuego sobre su cabeza. El recorrido realizado por el conductor duró alrededor de 20 o 25 minutos e incluyó múltiples curvas, un giro a la izquierda y desde allí unos metros en desnivel por un camino de tierra.796 En un momento del trayecto el auto se detuvo y desde el exterior alguien dijo “ah si, este es”, luego se puso en marcha nuevamente en marcha para recorrer otros 300 metros y detenerse. Seguidamente, Eduardo fue obligado a ingresar en la construcción que funcionaba con centro clandestino de detención “La Escuelita”797 y una persona le comenzó a leer la carta que la víctima le había escrito a su hermano con el propósito de relatarle las circunstancias de su anterior secuestro. En la epístola, HIDALGO había dado detalles del auto en el que se había concretado el procedimiento de captura.798 Luego de leerle la carta e interrogarlo sobre su hermano, lo llevaron al exterior del centro clandestino, lo obligaron a sentarse -desprovisto de su ropa- en una silla y lo ataron a un palo o árbol. Los captores comenzaron a golpearlo con distintos objetos y a bañarlo con agua fría hasta horas del amanecer.799 Una vez que lo introdujeron nuevamente en el CCD, lo ataron a una cama de hierro con dos perros a su alrededor y lo hicieron permanecer dos días en esa posición, sin que pudiera hablar con nadie,

796

Declaración de Eduardo Alberto HIDALGO loc cit. Al ingresar al centro clandestino de detención, Eduardo debió levantar sus piernas para franquear un escalón. Declaración de Eduardo Alberto HIDALGO loc cit. 798 Declaración de Eduardo Alberto HIDALGO loc cit. 799 Declaración de Eduardo Alberto HIDALGO loc cit. 797

296


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ni ingerir ningún alimento o bebida.800 Luego fue trasladado a otra habitación en la que pudo advertir la presencia de otras personas en su misma condición y pasó los días durmiendo en una cama cucheta o sobre el piso.801 Su presencia en “La Escuelita” fue atestiguada por Juan

Carlos

MONGE802

y

Pablo

BOHOLAVSKY.803

Durante

su

cautiverio, HIDALGO fue sometido a distintas sesiones de tortura, en

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una oportunidad le aplicaron electricidad y entre insultos le advirtieron que llegaría el momento en el que finalmente decidiera hablar. En otros dos episodios recibió múltiples golpes, mientras lo interrogaban sobre su hermano y también fue sometido a simulacros de fusilamiento804. A fines de noviembre lo estaquearon atándole los brazos y las piernas a dos palos, uno cruzaba por debajo de sus extremidades superiores y el otro a la altura de las rodillas. Durante los dos días que pasó en esa posición, una persona apodada “Zorro” ingresó a la habitación y le infringió numerosos golpes –sobre todo en manos y pies- hasta dejarlo en “muy mal estado”.805 Según el testimonio de Juan Carlos MONGE:

800

Declaración de Eduardo Alberto HIDALGO loc cit. Declaración de Eduardo Alberto HIDALGO loc cit. 802 Declaración de Juan Carlos MO NGE en la causa nro. 86 (13), ca ratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (RIVERA, Carlos Roberto). Fs. 215221. 803 Declaración de Pablo BO HO LAVSKY en la causa nro. 86 (13), caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (RIVERA, Carlos Roberto). 804 En uno de esos eventos, uno de los secuestradores dijo “vamos a meterlo al tacho” y otro respondió “no, este es muy grande, muy pesado”. Declaración de Eduardo Alberto HIDALGO loc cit. 805 Declaración de Eduardo Alberto HIDALGO , en la causa nro. 86 (13), caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (RIVERA, Carlos Roberto). Fs. 222228. 801

297


“…Recuerdo que un día entró a los gritos el que llamaban el “zorr o”, y quién haciendo honor a su apodo aullaba c omo si lo fuer a en r ealid ad cuando entr aba en l as habitaciones. Ese día recuerdo que entró aullando y comenzó a golpear a este her mano de Daniel, y no dejó de hac erlo hasta q ue vio que ya no ag uantaba más, pero en ese momento entr ó otr a persona que según pud e imaginar er a el jefe de vigil ancia de ese lug ar, ya que mand aba a todos los que qued aban ahí de guardia. Ese día preg untó quién lo había golpeado as í, porque este muchac ho según pude oír estaba boqueando, ya casi muerto…” 806 A continuación se produjo una pelea entre el “jefe de vigilancia” y el “Zorro”,

quien en un momento de la discusión afirmó

“que tantas contemplaciones, si a estos habría que matarlos a todos”, agregando “a mi no me prepiés, ni me grites, por más subteniente que seas”.807 Frente a esta respuesta, el primero le informó que al día siguiente hablarían con “el general”.808 En otra oportunidad fue llevado al baño por una persona baja y gorda que se mantuvo encapuchada. Este hombre disparó su arma en ese lugar y fotografió a la víctima luego de que ésta se bañara y afeitara.809 Desde su lugar de encierro pudo oír los gritos de dolor de una persona que estaba siendo torturada “salvajemente”, advirtió la llegada de “alguien de mucha importancia”, percibió el ingreso de varios detenidos -posiblemente muy jóvenes- y escuchó a una mujer que

806

Declaración de Juan Carlos MO NGE, en la causa nro. 86 (13), caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (RIVERA, Carlos Roberto). Fs. 215221. 807 Véase la declaración de Eduardo Alberto HIDALGO y Juan Carlos MO NGE en la causa nro. 86 (13), caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (RIV ERA, Carlos Roberto). Fs. 215-221 y 222-228. 808 Declaración de Eduardo Alberto HIDALGO loc cit. 809 Declaración de Eduardo Alberto HIDALGO loc cit.

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hablaba mucho con los guardias. Además pudo reconocer la voz de la persona que lo había interrogado durante su primer cautiverio, y también notó la presencia de una de las personas que habían participado en su segundo secuestro. 810 Junto a estos episodios extraordinarios, HIDALGO reseñó sucesos habituales dentro del centro clandestino de detención. En los días que pasó encerrado advirtió que la comida era llevada al

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mediodía y a las 19 horas, se trataba de “un tipo de caldo, muy horrible”. También pudo determinar que los espacios interiores tenían piso de madera o baldosas, había una puerta metálica y el baño era un lugar muy viejo, sucio, con piso de baldosas de dibujos antiguos y paredes revestidas con azulejos de color verdoso811. Finalmente tras obligarlo a firmar una declaración de contenido desconocido, le permitieron bañarse y afeitarse y lo llevaron a la Unidad Penitenciaria Nro. 4812. El procedimiento de traslado fue realizado, en dos vehículos –un auto y un camión813- y en el desarrollo del mismo HIDALGO fue amenazado por un sujeto que le puso un cuchillo en el cuello al tiempo que le advertía “cuando salgas dentro de un mes, o dentro de un año, nosotros vamos a seguir estando acá”.814

810

Declaración de Eduardo Alberto HIDALGO loc cit. Declaración de Eduardo Alberto HIDALGO loc cit. 812 Al llegar a la cárcel fue alojado en la misma celda que Daniel VILLAR y recibió la visita de un oficial de apellido NUÑEZ. Declaración de Eduardo Alberto HIDALGO loc cit. 813 Durante el trayecto realizado en camión, HIDALGO fue custodiado por un soldado muy joven. Declaración de Eduardo Alberto HIDALGO loc cit. 814 Según Eduardo Alberto HIDALGO , la persona que lo amenazó tenía la voz parecida a la del “Zorro”. Declaración de Eduardo Alberto HIDALGO loc cit. 811

299


El 23 de diciembre de 1976 se produjo su ingreso a la cárcel 815 y 24 horas más tarde quedó a disposición del Poder Ejecutivo Nacional en virtud del decreto nro.3011. 816 Pocos días después, fue trasladado a la Unidad Penitenciaria Nº 9, donde permaneció hasta el mes de agosto de 1978. Desde allí volvió a ser llevado a la cárcel de Villa Floresta.817 Finalmente, el 23 de diciembre del mismo año fue liberado. No obstante, una semana después, su domicilio de Falcón 135 fue allanado por la Policía Federal, los efectivos que participaron del procedimiento estaban vestidos de civil, portaban armas cortas y se movilizaban en una camioneta doble cabina, color celeste metalizado.818 Los

hechos

reseñados

hasta

aquí se encuentran

relacionados con otros episodios que, en su conjunto, evidencian la existencia de una persecución/agresión prolongada y sistemática sobre familia HIDALGO. Durante el mes de noviembre de 1976, Daniel y su esposa –Olga SOUTO DE CASTILLO- fueron asesinados en un operativo concretado por personal del V Cuerpo de Ejército en un departamento ubicado en la calle Fitz Roy de esta ciudad.819 En ese momento Eduardo, estaba detenido ilegalmente en “La Escuelita”, lugar en el que fue interrogado insistentemente acerca

815

Legajo de la Unidad Penitenciaria Nº 4 , correspondiente a la Eduardo Alberto HIDALGO 816 Decreto nro. 3011, emitido por el Poder Ejecutivo Nacional el 24 de diciembre de 1976. Causa nro. 187, caratulada “CAGGOSI de HIDALGO , María Julia den. Privación ilegal de la libertad: víctima: Eduardo Alberto HIDALGO . F. 27. 817 Declaración de Eduardo Alberto HIDALGO loc cit. 818 Declaración de Eduardo Alberto HIDALGO loc cit. 819 Véase la causa nro. 185, caratulada “Delia Esther GARCIA, HIDALGO Daniel Guillermo sobre identificación y entrega de cadáveres” y la causa nro. 387, caratulada “Dra. Mirta MA NTARAS, apoderada de María Teresa O lga CASTILLO de SO UTO s/solicita identificación de cadáver”.

300


Ministerio Público Fiscal de la Nación

de la militancia política820 y el paradero de Daniel, quien militaba en el peronismo. En una de las sesiones de tortura a las que fue sometido le preguntaron por el departamento de Fitz Roy 137 y él respondió que el lugar había sido alquilado por su abuela pero sabía que su hermano se quedaba allí estudiando o acompañando a la anciana. Posteriormente, desde su lugar de cautiverio -cercano a la habitación de los guardias-, oyó que el informativo nocturno de Canal 9 relataba el asesinato de dos

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personas en Fitz Roy al 100. 821 Ese mismo día, sus padres habían sido secuestrados y llevados a la intersección de las calles Fitz Roy y Saavedra en momentos en que se realizaba el operativo que puso fin a la vida de Daniel HIDALGO y su compañera Olga SOUTO CASTILLO.822 A continuación los trasladaron a una Comisaría y desde allí al Comando V Cuerpo de Ejército.823 Esta persecución se extendió durante años, hasta 1983 un vecino de Eduardo –Pascual PARROTA- fue visitado por individuos vestidos de civil824 que decían pertenecer al Ministerio del Interior y hacían preguntas relativas a la conducta de HIDALGO.

820

Ambos eran militantes peronistas. Declaración de Eduardo Alberto HIDALGO en la causa nro. 05/07, ca ratulada “Investigación de delitos de lesa humanidad cometidos bajo control operacional del Comando V Cuerpo de Ejército”. Fs. 8841- 8843. 821 Declaración de Eduardo Alberto HIDALGO loc cit. 822 Según Eduardo Alberto HIDALGO “…la Comisaría es anterior en distancia a la dirección del departamento de Fitz Roy por lo que era más lógico llevarlos directamente sin pasar por ahí, entiendo que su traslado a la calle Fitz Roy y Saavedra fue como una forma de tortura psicológica…”. Declaración de Eduardo Alberto HIDALGO en la causa nro. 05/07, caratulada “Investigación de delitos de lesa humanidad cometidos bajo control operacional del Comando V Cuerpo de Ejército”. Fs. 8841-8845. 823 Declaración de Eduardo Alberto HIDALGO en la causa nro. 05/07, caratulada “Investigación de delitos de lesa humanidad cometidos bajo control operacional del Comando V Cuerpo de Ejército”. Fs. 8841-8845. 824 Según Eduardo el personal que visitaba a su vecino, generalmente viajaba en vehículos con chapa patente de la Capital Federal. Declaración de Eduardo Alberto HIDALGO loc cit.

301


Calificación legal: Los hechos descriptos son típicos de la figura de privación ilegal de la libertad agravada por el empleo de violencia y prolongarse por más de un mes (artículo 144 bis, inciso 1°, último párrafo, en función del artículo 142, inciso 1° y 5°, texto conforme ley 14.616, todos del Código Penal) en concurso real (artículo 55 C.P) con tormentos agravados por ser la víctima perseguida política (artículo 144 ter, según Ley 14.616 C.P.). Procesados: Deberán responder penalmente en su carácter de coautores mediatos Julián Oscar CORRES, Héctor Luis SELAYA y Argentino Cipriano TAUBER; en tanto que como coautor deberá hacerlo Leonardo Luis NÚÑEZ. (art. 45 C.P.).

3.2.28) Hijo de María Graciela IZURIETA nacido en cautiverio: El 23 de julio de 1976 a las 22.45 horas una joven de 23 años llamada María Graciela IZURIETA fue secuestrada, hecho que se produjo en su domicilio ubicado en calle 11 de abril Nº 331, Dpto. 10 de Bahía Blanca. En ese momento, ella se encontraba embarazada de 40 días825. Diversos

testimonios

dan

cuenta

de

que

ella

permaneció detenida estando embarazada en el Centro Clandestino de Detención “La Escuelita”: María Cristina PEDERSEN, que permaneció desde el 4 de agosto de 1976 hasta el 10 de septiembre de 1976 en cautiverio en ese centro clandestino, declaró que en la cama inferior de la cucheta que

302


Ministerio Público Fiscal de la Nación

ella ocupaba había una

persona que se identificó como Graciela

Izurieta, quien le comentó que estaba embarazada de tres meses y que la habían torturado aplicándole picana eléctrica en la vagina, por lo que temía perder a su bebé.826 También refirió haberla visto en algunas ocasiones cuando los guardias nocturnos apodados “Chamamé” y “Zorzal”, les permitían correrse las vendas. De ese mismo relato también surge que hasta la

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liberación de María Cristina PEDERSEN, Graciela permaneció en dicho lugar827. En diciembre de 1976 Graciela envió una carta manuscrita –por correo y certificada- a sus padres con fecha 1º de ese mismo mes y año, luego de “131 días de silencio” según les cuenta. Relata sobre el sufrimiento que había padecido, pero que a pesar de ello en ese momento se estaba recuperando; les informa que estaba embarazada

de

seis

meses

y

medio,

que

el

bebé

nacería

aproximadamente para su cumpleaños (15 de febrero) y que la trasladarían a la cárcel de Villa Floresta. En la misma carta les manifestaba acerca de su gran ilusión de verlos para las fiestas y les decía que tenía muchas cosas para contarles pero que por el momento era imposible porque la carta salía de “contrabando”

828.

825

Causa 94 “Izurieta, Lidia C. de s/ Denuncia Homicidio o presunta privación ilegal de la libertad”, fs. 1. 826 Declaración de María Cristina Pedersen, en causa 86 (8), Subsecretaría de Derechos Humanos s/Denuncia (Izurieta, María Graciela), fs. 170. 827 Declaración de María Cristina Pedersen en causa 86 (8), Subsecretaría de Derechos Humanos s/ Denuncia (Izurieta, María Graciela), fs. 170/171. 828

Causa nro. 94,” Izurieta, Lidia C. de s/ Denuncia de homicidio o presunta privación ilegítima privación de la libertad”, fs. 72/73.

303


Oscar MEILÁN, secuestrado desde el 1° de diciembre de 1976, refirió que durante su permanencia en el centro clandestino “La Escuelita” vio dos chicas embrazadas, creyendo que una de ellas era de apellido Izurieta-. Ellas, según su parecer, tenían mayor

libertad de

movimiento, ejemplificando ello con la circunstancia de que parecía que no usaban vendas.829 Lo anterior es coincidente con el testimonio de Doris Elayne LUNDQVIST, por cuanto advirtió que la chica en avanzado estado de embarazo –y que se hallaba muy contenta con él- no usaba vendas, se desplazaba por el lugar, hacía la limpieza, y según comentarios se decía que “la pastoreaban” hasta que tuviera a su hijo, quien sería destinado a un oficial del grupo. Deduce que esa chica podría ser Graciela Izurieta 830. Juan Carlos MONGE -que permaneció detenido en el centro clandestino “La Escuelita” desde el 01/11/76 hasta el 24/12/76 - declaró haber tenido conocimiento de que allí se hallaba una chica apodada “cortita” en estado avanzado de embarazo831. Vilma Diana RIAL de MEILÁN detenida junto con su marido el 1º de diciembre de 176 y liberada el 22 de ese mismo mes u año, durante su cautiverio vio una chica embarazada “en fecha d e parto

829

Causa nro.106 “Meilán, O scar José, Rial de Meilán Vilma Diana s/ dcia. Privación ilegal de la libertad y torturas, fs.47. 830 Causa 11(C) “Presentación de la A.P.D.H. de Neuquén – Bahía Blanca y otros en causa N° 11/86 reclamando saber el destino de los desaparecidos y de los niños nacidos en cautiverio”, Bibliorato N° 15; declaración testimonial Doris Elayne Lundqvist-madre de la detenida Patricia Chabat- prestada ante la Fiscalía General incorporada a la causa en la audiencia del día 14/12/1999. 831 Declaración de Juan Carlos Monge en causa 86(13) Subsecretaría de Derechos Humanos s/ Denuncia (Rivera, Carlos Roberto ), fs. 219.

304


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y cuando l a fecha se acercó, le dieron una inyección ‘c al mante’, pues la iban a llevar al hospital a tener familia” 832.. Alicia PARTNOY manifestó que mientras compartió el cautiverio en el centro clandestino “La Escuelita “ con Zulma IZURIETA, ésta le comentó que unos de los guardias apodado “Chamamé” le había contado que durante la detención de su hermana –Graciela IZURIETAél le había permitido escribir una carta a sus padres y luego se las había

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hecho llegar. Esa conversación ocurrió alrededor del 10 de febrero de 1977 833. Alicia PARTNOY referencia en una carta que Graciela Izurieta habría permanecido en “la Escuelita” hasta fines de diciembre de 1976 834. Nélida Esther DELUCHI -víctima que permaneció en cautiverio en el citado centro clandestino- manifestó que luego de su liberación fue visitada antes que finalizara el año 1976, en su domicilio particular, por el guardia apodado “Chamamé”; éste último le contó entre otras cosas- “que a una chica que estaba embarazada en el lugar de detención, habían procedido a matarla…”835. A la fecha el cuerpo de Graciela Izurieta continúa desaparecido y se desconoce el destino que a su hijo le dieron tras el nacimiento y la apropiación.

832

Causa 106 “Meilán, O scar José , Rial de Meilán Vilma Diana s/ dcia. Privación ilegal de la libertad y torturas, fs.9/12. 833 Declaración ante el Juzgado Federal de Alicia Mabel Partnoy en causa 94,” Izurieta, Lidia C. de s/ Denuncia de homicidio o presunta privación ilegítima privación de la libertad”, fs. 205. 834 Causa 94,” Izurieta, Lidia C. de s/ Denuncia de homicidio o presunta privación ilegítima privación de la libertad”, carta de Alicia Mabel Partnoy, fs. 46. 835 Causa nro. 86 (21), caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/Denuncia (DEL UCH I, Nélida Esther)”, fs. 4 vta.

305


Calificación legal: Los hechos descriptos resultan típicos de apropiación de menores (art. 146 C.P.). Procesados: Deberá responder penalmente en carácter de coautor mediato Julián Oscar CORRES (art. 45 C.P.).

3.2.29) Carlos Mario ILACQUA. Carlos Mario ILACQUA era hijo de Salvador y de Elbi Juana Soto, nacido el 28 de mayo de 1958. Vivía en Cervantes 162 Dpto. 2 de Bahía Blanca. Trabajaba a la fecha de los hechos relatados como repartidor de productos de panadería y confitería en un comercio ubicado en Darwin 536 de esta ciudad. A la fecha de su secuestro tenía 18 años y era pareja de Estela Maris IANNARELLI836 quien era hija de Alfredo y de Irma Wagner -nacida el 12 de septiembre de 1957- y que por entonces vivía junto a Nancy Griselda CEREIJO en un departamento alquilado en calle Pueyrredón n° 191 Dpto 2 de Bahía Blanca. En el año 1977, cursaba el primer año de la carrera de licenciatura de Economía en la Universidad Nacional del Sur, trabajaba como empleada de la confitería “SAVOY”. A la fecha de su secuestro contaba con sólo 19 años837 Carlos Mario ILACQUA fue secuestrado el 3 de febrero de 1977 en su domicilio laboral. Al mediodía de esa fecha, tres a cuatro personas armadas y vestidas de civil abordaron a su empleador -Víctor Mario KAMMERER-, lo interrogaron acerca del domicilio de Carlos Mario

836

Expte CFABB N° 155 “ILACQ UA, Carlos Mario s/ recurso de habeas corpus”, fs. 1; Expte CFABB N° 220 “ILACQ UA Carlos Mario Víctima: Priv. Ilegal de la libertad. En: Bahía Blanca” fs. 1; Expte CFABB 86 ( 16) cit. declaración de Víctor Mario Kammerer, fs. 178/ 178vta. Expte. CFA BB 222 cit. fs. 1. 837 Expte CFABB 86 (16) cit., contrato de locación de fs. 160/ 160vta. y presentación de Carlos Victorino CEREIJO ante la CO NADEP fs. 1/ 11; Expte CFABB N° 221 “IANNARELL I, Alfredo denuncia Privación Ilegítima de la libertad. Víctima: Ianarelli Stella Maris”,

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y éste los guió a la vivienda ubicada en Cervantes 162 Dpto. 2, donde ingresaron con una barreta, pero no lo encontraron. El secuestro se concretó poco después, cuando ILACQUA regresó de realizar un reparto y se encontró con los captores apostados para privarlo de libertad y trasladarlo a un centro clandestino de detención. Al enterarse por su madre de la detención, KAMMERER dio aviso de esta situación al padre de la víctima, que era operario de la Base Naval Puerto Belgrano838. USO O F I CI AL

El mismo día a las 17.30 hs. Estela Maris IANNARELLI fue secuestrada en el domicilio referido, que su novio compartía con Andrés Oscar LOFVALL. A los fines de establecer el paradero de su hijo, el 5 de febrero Salvador ILACQUA denunció la privación de su libertad en la Comisaría 1ra. de B. Blanca, relatando lo ocurrido e indicando que Carlos Mario había sido detenido por personal que se identificó como de la Policía Federal. La causa fue sobreseída el mismo día de ingresada al Juzgado en lo Penal n° 2 del Departamento Judicial Bahía Blanca a cargo del Dr. Francisco Bentivegna, el 21 de febrero de 1977. Salvador ILACQUA interpuso dos recursos de habeas corpus a favor de su hijo. Uno, el 16 de febrero y el otro el 8 de junio del mismo año. Ambos fueron rechazados por parte del Juez Federal de Bahía Blanca, Dr. Guillermo Federico MADUEÑO, luego de que las fuerzas de seguridad produjeran los informes que eran moneda corriente

838

Expte CFABB 86 (16) cit. declaración de Víctor Kammerer, fs. 178/ 178vta

307


entonces,

negando

la

condición

de

detenido

de

Carlos

Mario

ILACQUA839. El día 7 de ese mes y año el padre de Estrella Maris IANNARELLI tomó conocimiento del secuestro de su hija y desde entonces, al igual que los familiares de ILACQUA, CEREIJO y LOFVALL efectuó distintas averiguaciones para conocer su paradero. Entre ellas, se presentó en el Comando Vto. Cuerpo de Ejército, donde fue atendido al igual que su esposa por los ya mencionados Mayores Arturo Ricardo PALMIERI y Hugo Jorge DELMÉ quienes negaron que los jóvenes estuvieran detenidos a disposición del Ejército. El 8 de febrero, Alfredo IANNARELLI denunció el hecho en la Seccional 1ra. de Bahía Blanca. Al igual que en los casos de LOFVALL e ILACQUA, el escueto sumario policial fue remitido al Juzgado en lo Penal n° 2 del Departamento Judicial local y su titular cerró la causa en la misma fecha y del mismo modo que lo había hecho con Andrés Oscar LOFVALL. Finalmente, el 23 de mayo de 1977, IANNARELLI interpuso un recurso de habeas corpus y luego de los informes negativos de la Unidad Regional Vta. de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, la Delegación Bahía Blanca de Policía Federal y el Vto. Cuerpo de Ejército el Juez Federal -Dr. Guillermo Federico MADUEÑOresolvió con fecha 5 de julio rechazarlo840 Pese a las negativas recibidas de las fuerzas de seguridad y los juzgados mencionados, los testimonios de Héctor

839

Expte CFABB N° 155 cit. fs.. 1; Expte CFABB N° 220 cit. y Expte JFBB N° 278 “ILACQ UA, Carlos Ma rio s/ recurso de habeas corpus” iniciado el 8/6/1977. 840 Expte CFABB 86 (16) cit. presentación de Carlos Victorino CEREIJO ante la CO NADEP fs. 1/11; Expte CFABB N° 221 cit. y Expte CFABB N° 156 “IA NNARELL I, Estela Maris s/ recurso de hábeas corpus”.

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Osvaldo GONZÁLEZ, Carlos Samuel SANABRIA y Alicia Mabel PARTNOY dan cuenta de que Nancy Griselda CEREIJO, Andrés Oscar LOFVALL, Carlos Mario ILACQUA y Estela Maris IANNARELLI estuvieron alojados en el Centro Clandestino de Detención denominado “La Escuelita”, donde permanecieron hasta el mediados de abril de 1977, siendo retirados entre el 13 y el 23 de ese mes al igual que Elizabeth FRERS y María Angélica FERRARI841. Todos ellos fueron trasladados fuera de la jurisdicción y USO O F I CI AL

tras ser fusilados, la modalidad adoptada por los victimarios para hacer aparecer los cadáveres, fue al igual que en otros casos durante la última dictadura militar, simular un imposible

enfrentamiento armado.

Repugna al más mínimo sentido común sostener que personas alojadas en un centro clandestino en nuestra ciudad, en el que se torturaba sistemáticamente a los detenidos para extraerles información, que contaba con personal de guardia en forma permanente, hubieran podido escapar de allí y sostener un enfrentamiento armado pocos días después. Carlos Samuel SANABRIA dio cuenta de que el ‘el Mono’ NÚÑEZ, miembro

del

Servicio Penitenciario

Bonaerense

-

identificado como Leonardo Luis, actualmente cumpliendo prisión preventiva en estos autos- le indicó en la cárcel que a Carlos Mario ILACQUA “lo habían hec ho puc hero...”, lo que resulta descriptivo de la farsa montada para su eliminación. Los homicidios de Carlos Mario ILACQUA y Estela Maris IANNARELLI se habrían perpetrado, de acuerdo a lo anotado los

841

Expte CFABB 86 ( 16) cit. denuncia efectuada por Héctor O svaldo GO NZALEZ fs.

309


certificados de defunción correspondientes, el 16 de abril de 1977 en la ciudad de La Plata. En el mes de junio de ese año, sus padres fueron citados por personal de la Comisaría de Punta Alta para que concurrieran a la Brigada de Investigaciones de Bahía Blanca, a fin de comunicarles sobre la muerte de sus hijos en la ciudad de La Plata. Los cuerpos de Carlos Mario y Estela Maris fueron entregados en el Cementerio de esa ciudad (identificados con los nros. 663 y 661), donde se encontraban desde el 20 de abril, aunque el certificado de defunción indica como fecha de fallecimiento el 16 de abril de 1977 a las 02:30 hs. anotándose como causa de la muerte la destrucción de masa encefálica por herida de proyectil de arma de fuego842. Nancy Graciela CEREIJO, Andrés Oscar LOFVALL, Carlos

Mario

ILACQUA

y

Estela

Maris

IANNARELLI

militaron

brevemente en la Unión de Estudiantes Secundarios (UES) según los testimonios de Elvira Margarita CEREIJO y Alicia Mabel PARTNOY. De la irracionalidad de la represión da cuenta ésta cuando expresa: “La solución que los militar es dan a c ad a uno de los c asos que conozco de ‘L a Escuelita’ incluyend o el mío escapa a mi entendimiento ya que no guard a correlación ni con el gr ado de cooper ación del detenido c on sus interrog ad ores ni con el grado de compromiso o militancia polític a del detenido … hubo gente también muerta con tr ayectoria polític a breve, atento a su ed ad como ILACQUA, CEREIJO y otros”843 Calificación: Los hechos descriptos resultan típicos de la figura de privación ilegal de la libertad agravada por el empleo de

228/233, testimonios de Carlos Samuel SANABRIA y Alicia PARTNO Y, fs. 234/242. 842 Expte CFABB 86 ( 16) cit. acta de defunción fs. 153, testimonio de Carlos Samuel SANABRIA y de Irma WAGNER de IANNARELL I, fs. 175/ 176 y 236. 843 Expte. CFABB 86 (16) cit. testimonios de Elvira Margarita CEREIJO y Alicia Mabel PARTNOY fs. 176/177 y 238/242

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violencia y prolongarse por más de un mes (artículo 144 bis, inciso 1°, último párrafo, en función del artículo 142, incisos 1° y 5°, texto conforme ley 14.616, todos del Código Penal) en concurso real (artículo 55 C.P) con tormentos agravados por ser la víctima perseguida política (artículo 144 ter, según Ley 14.616 C.P.) y en concurso real con homicidio calificado por alevosía, haber sido cometidos con el concurso premeditado de dos o más personas y con el fin de lograr la impunidad (artículo 80, incisos 2, 3 y 4 del código penal, texto según Ley 20.642) USO O F I CI AL

Procesados: Deberá responder penalmente en su carácter de coautor mediato Julián Oscar CORRES (art. 45 C.P.)

3.2.30) María Graciela IZURIETA. Nació el 15 de febrero de 1953 y era hija de hija de Miguel Ángel y Lidia Celina CONFEGGI. Junto a su hermana Zulma Araceli militó en la Juventud Universitaria Peronista. Fue secuestrada junto a Ricardo Garralda el 23 de julio de 1976, a las 22:45 hs. en el domicilio en que vivían, ubicado en 11 de abril Nº 331, Dpto. 10 de Bahía Blanca. Al momento de ser privada de libertad, María Graciela IZURIETA se encontraba con un embarazo de aproximadamente 7 semanas de gestación. Permaneció detenida en el CCD “La Escuelita”, lugar donde fue sometida a tormentos. Distintos testimonios dan cuenta del cautiverio de María Graciela IZURIETA en ese centro clandestino. Lo declarado por

311


Alicia Mabel PARTNOY -si bien ingresada con posterioridad por el contacto con otros detenidos-, María Felicitas BALIÑA -a quien mayor CERDÁ (ya fallecido) le exhibió una foto de María Graciela y la interrogó acerca del conocimiento que de ella tenía-, Pablo BOHOSLVASKI, Juan Carlos MONGE y María Cristina PEDERSEN permite tanto sostener aquella circunstancia como su condición de embarazada, lo propio acontece con las declaraciones de Oscar José MEILÁN y Vilma Diana RIAL de MEILÁN. En el mes de diciembre de 1976, cuando se acercaba la fecha del parto de su criatura, María Graciela IZURIETA fue retirada de ‘La Escuelita’ y no la volvieron a ingresar. Desde entonces su cuerpo permanece desaparecido, y las pruebas que dan cuenta que fue ultimada, por tratarse de personas que compartieron su misma condición de víctimas en cautiverio, no han podido dar certera cuenta del destino que le dieron a sus restos, Tampoco se ha podido conocer hasta el momento el destino que los victimarios le dieron a su hijo tras el nacimiento y la apropiación. Calificación legal: Los hechos descriptos son típicos de la figura de privación ilegal de la libertad agravada por el empleo de violencia y prolongarse por más de un mes (artículo 144 bis, inciso 1°, último párrafo, en función del artículo 142, inciso 1° y 5°, texto conforme ley 14.616, todos del Código Penal) en concurso real (artículo 55 C.P) con tormentos agravados por ser la víctima perseguida política (artículo 144 ter, según Ley 14.616 C.P.) y en concurso real con homicidio calificado por alevosía, haber sido cometidos con el concurso

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premeditado de dos o más personas y con el fin de lograr la impunidad (artículo 80, incisos 2, 3 y 4 del código penal, texto según Ley 20.642). Procesados: Deberán responder penalmente en su carácter de coautores mediatos, Julián Oscar CORRES y Argentino Cipriano TAUBER (art. 45 C.P.).

3.2.31) Fernando JARA.

USO O F I CI AL

Fernando JARA, quien era nativo de la provincia de Río Negro, fue privado de su libertad a mediados del año 1976. Luego de su secuestro, JARA fue trasladado al centro clandestino

de

detención “La

Escuelita”844.

Allí,

además

de

las

condiciones de cautiverio que fueron descriptas, JARA padeció un tormento particular, pues, se le anunció con antelación la fecha en que sería ejecutado. La

“condena”

que sobre él

habían arrojado sus

captores, sería cumplida en el aniversario de la muerte del cabo Bruno ROJAS y del soldado René PAPINI, ocurrida el 15 de diciembre de 1975 en Casanova al 800 de esta ciudad. Hubo ocasiones en que los interrogatorios que se efectuaron en la sala de torturas del centro clandestino de detención en oportunidades versaron sobre la autoría de esas muertes845.

844

Declaración de Vilma Diana RIAL de MEILÁN en la causa nro. 13/86 CFABB caratulada “ABEL, Jorge Antonio s/ dcia. privación ilegal libertad y torturas”. Fs. 45/48. 845 Declaración de Gustavo Roth en la causa nro. 86 (23), caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia (López. Gustavo Darío). Fs, 196-198.

313


El 15 de diciembre de 1976, al ser introducido en el centro clandestino, Jorge Antonio ABEL pudo saber que ese día fusilarían a Fernando “Tito” Jara846. Esa misma noche, tras pasar unos seis meses en cautiverio, en cumplimiento de la amenaza que le habían reiterado, Fernando JARA fue sacado del centro clandestino “La Escuelita”, donde no volvió a ser visto. El

mismo

Jorge

ABEL,

dio

cuenta

de

un

gran

movimiento en la guardia y de la presencia de oficiales en el centro clandestino847 en el momento en que JARA fue sacado con vida del lugar. Esa noche, durante las primeras horas del 16 de diciembre de 1976, en la zona de Casanova al 800, cercana al puente y al paso de ferrocarril aún existentes en las inmediaciones, pudo verse un importante despliegue militar. El cerco perimetral dispuesto alrededor del lugar interceptó a una pareja que, mientras intentaba llegar a su domicilio en el barrio Palihue, fue ocasional testigo de algunas circunstancias relevantes cuando se les impidió el paso. Los testigos refirieron que en la madrugada del 16 de diciembre, trataron de ingresar al barrio Palihue por la calle Casanova y, al traspasar las vías del ferrocarril, una patrulla militar del ejército detuvo sus marchas. En el momento en que retrocedían con su automóvil para cambiar de rumbo, pudieron escuchar disparos de

846

Declaración de Jorge Antonio ABEL en la causa nro. 13/86 CFABB caratulada ““ABEL , Jorge Antonio s/ dcia. privación ilegal libertad y torturas”. Fs. 9/ 12. 847 Declaración de Jorge Antonio ABEL loc cit.

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armas de fuego y gritos de una voz masculina que clamaba “no me maten, no me maten”. A las 2.15 horas del 16 de diciembre de 1976, el cadáver de una persona de sexo masculino, edad coincidente con la de Fernando JARA y abatida por las Fuerzas Armadas fue llevado a la Morgue del Hospital Municipal de esta ciudad por personal del Comando Vto. Cuerpo de Ejército848. El cadáver fue ingresado como de identidad

USO O F I CI AL

desconocida, pese a que sus victimarios tenían certeza de su identidad. Al día siguiente, el testigo Dardo AGUIRRE regresó al lugar del hecho y encontró allí capsulas servidas con la inscripción “Ejército Argentino”. En días posteriores escuchó, en referencia a este hecho, que allí había sido abatido por fuerzas legales un individuo perteneciente a una organización subversiva849. Medios radiales, en la mañana siguiente difundieron que un persona había muerto en un enfrentamiento armado, noticia que fue

escuchada

por

algunas

de

las

personas

que

permanecían

secuestradas en el centro clandestino y que habían percibido que Jara había sido sacado del lugar850. El 17 de diciembre de 1976, el diario La Nuev a Provincia conmemoró el aniversario de la muerte del cabo ROJAS y del soldado PAPINI, y señaló a quienes las fuerzas represivas consideraban autores del hecho. Entre otros se mencionó a Pablo FORNASARI, 848

Acta policial en causa nro. 106 caratulada “J EFE Delegación local Policía Federal s/comunicación e informe sobre entrega de cadáveres…”. Fs. 2. 849 Declaraciones de Dardo AGUIRRE y Angélica CLARO en la causa nro 109 (7) caratulada “SUBSECRETARÍA DE D ERECHO S HUMANO S s/ DENUNCIA s/ MO RAN, Mónica”. Fs. 81/84vta y 85/88vta.

315


Benigno GUTIÉRREZ y a Juan Carlos CASTILLO, los tres fueron víctimas del terrorismo de Estado y, al igual que JARA, asesinados. A Fernando JARA el comunicado militar que propagó La Nueva Provincia en la nota que tituló “No Eludirán La Justicia del Hombre y de Dios”851, le atribuyó participación en el hecho de ROJAS y PAPINI, adjudicándole el haber cumplido una función de apoyo, consistente en conducir una camioneta que se encargaba de cerrar las posibilidades de escape hacia el Barrio Palihue. En la misma edición La Nueva Provincia publicó que “un delincuente subversivo que pretendió eludir a una patrulla militar (...) fue abatido en las primeras horas de la madrugada de ayer en el sector de acceso...” agregándose en dicho artículo que “...cuando efectivos del Ejército que realizan patrullajes de rutina, detectaron la presencia

de

un sospechoso a

quien se le impartió

orden

de

detención...el extremista emprendió la fuga, cubriendo su huida con disparos de arma (...) El extremista (...) cayó en la intersección de las calles Cerrito y Casanova, a escasos metros donde hace un año fueran asesinados por la subversión el cabo primero Bruno ROJAS y el soldado René PAPINI...”852. Las publicaciones de inocultada fuente militar, no completaron la información que habría permitido conocer lo ocurrido, y mantuvieron silencio respecto a la identidad del abatido. Sobre el tema la nota transcripta, culminaba diciendo que “…fuentes allegadas a los círculos militares señalaron que se trata de una persona joven, sin que

850

Declaración de O scar José MEILÁ N en la causa 13/86 caratulada “ABEL, Jorge Antonio s/ dcia. privación ilegal libertad y torturas”. Fs. 65/70. 851 Expte CFABB N° 87 “PARTNO Y Alicia Mabel s/ denuncia presunta existencia de campo de concentración “La Escuelita” en B. Bca.” fs. 72/73 852 Loc cit.

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hasta el momento hayan podido determinarse otros datos sobre su filiación”. Casi un mes más tarde del ingreso del cuerpo de Fernando JARA a la morgue del Hospital Municipal de Bahía Blanca, el Subcomisario de la Policía Federal Argentina, José FRANCO, hace constar que llegó a su conocimiento que el cadáver de una persona abatida por personal militar permanecía en la morgue, desde el 16 de

USO O F I CI AL

diciembre de 1976853. Tras constatar la intervención del Ejército en el hecho lo cual le fue informado desde el mismo Comando de Cuerpo-FRANCO dio cuenta al Juez Federal Dr. Guillermo MADUEÑO, quien autorizó la sección de las manos del cadáver que ya se encontraba en estado de putrefacción. La instrucción judicial del caso, fue omitida. Recién en la causa 11 (c) caratulada “Presentación de A.P.D.H. del Neuquén – Bahía Blanca y otros en causa N° 11/86 reclamando saber el destino de los desaparecidos”, se cotejaron las huellas dactiloscópicas obrantes en el expediente 106/77 con las de Fernando JARA. En ese marco, el perito Ernesto ALBARIÑO concluyó: “…en forma indubitable que las documentaciones dactiloscópicas sometidas a estudio corresponden a una misma y única persona: JARA FERNANDO, M.I. 07.571.316…”854 A partir de los elementos que han sido reseñados, la Cámara Federal de Apelaciones local, resolvió que “…ha quedado 853

Acta policial en causa nro. 106 caratulada “J EFE Delegación local Policía Federal s/comunicación e informe sobre entrega de cadáveres…”. Fs. 2.

317


determinado que la persona abatida como consecuencia de un supuesto enfrentamiento con personal del Vto. Cuerpo de Ejército

en la calle

Casanova al 800 de esta ciudad, el día 12/16/76 aproximadamente a la hora 1.00, fue Fernando Jara.”855 Asimismo

concluyó

la

Alzada

que

“…ha

podido

acreditarse que los hallazgos efectuados en la sepultura pertinente (…) no son compatibles con la persona fallecida en la forma y modo indicado ´supra´, de modo que no se han encontrado aún los restos de Fernando JARA. III). Conclusión de lo expuesto es que el enfrentamiento no fue real (c. 106/86). Que allí fue muerto por disparos de armas de fuego, por personal del Ejército, Fernando Jara y que su cuerpo aún no fue hallado.”856. Las tareas de encubrimiento del homicidio de Fernando JARA llevadas a cabo por sus victimarios incluyó la desaparición del cuerpo, del que sólo dejaron las manos que permitieron la identificación que ratifica las circunstancias ya comprobadas. Calificación legal: Los hechos descriptos son típicos de la figura de privación ilegal de la libertad agravada por el empleo de violencia y prolongarse por más de un mes (artículo 144 bis, inciso 1°, último párrafo, en función del artículo 142, inciso 1° y 5°, texto conforme ley 14.616, todos del Código Penal) en concurso real (artículo 55 C.P) con tormentos agravados por ser la víctima perseguida política (artículo 144 ter, según Ley 14.616 C.P.) y en concurso real con 854

Bibliorato 23 de la causa nro. 11 (c) caratulada “Presentación de A.P.D.H. del Neuquén – Bahía Blanca y otros en causa N° 11/86 reclamando saber el destino de los desaparecidos”. Fs. sub 242. 855 Resolución de CFABB del 20/02/2003 en causa nro. 106 caratulada “JEFE Delegación local Policía Federal s/comunicación e informe sobre entrega de cadáveres…”. Fs. 51/52.

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homicidio calificado por alevosía, haber sido cometidos con el concurso premeditado de dos o más personas y con el fin de lograr la impunidad (artículo 80, incisos 2, 3 y 4 del código penal, texto según Ley 20.642). Procesado:

Deberá

responder

penalmente

en

su

carácter de coautor mediato, Julián Oscar CORRES (art. 45 C.P.)

3.2.32) Braulio Raúl LAURENCENA.

USO O F I CI AL

Braulio Raúl LAURENCENA era Ingeniero Químico, casado, docente de la Universidad Nacional del Sur de la que había sido dejado cesante. Fue detenido entre el 18 y el 19 de agosto de 1976, en su domicilio de Moreno 45 Piso 7 Dpto. 1 “A” de Bahía Blanca por personal del Ejército y conducido a su casa en construcción ubicada en calle El Divisadero 125 del Barrio Palihue, la que se encontraba rodeada por un gran despliegue de tropas armadas. En ambas viviendas, los militares efectuaron una inspección minuciosa, retirando diferentes pertenencias. En la requisa del departamento céntrico intervino el Mayor PALMIERI857. Permaneció privado de su libertad en el Batallón de Comunicaciones 181, sin ser interrogado, incomunicado. Durante su cautiverio, su esposa María Sebastiana Arozamena fue citada tanto a la Delegación Bahía Blanca de Policía Federal como al Comando Vto.

856

Resolución de CFABB del 20/02/2003 en causa nro. 106 caratulada “JEFE Delegación local Policía Federal s/comunicación e informe sobre entrega de cadáveres…”. Fs. 51/52. 857 O ficial de Enlace del Dpto. I Personal del Vto. Cuerpo de Ejército, hoy fallecido.

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Cuerpo de Ejército y en ambos lugares interrogada. En dependencias del Ejército, el Teniente Coronel Osvaldo Bernardino PÁEZ, entre muchas otras preguntas, inquirió por unas llaves de su esposo, para determinar qué ambientes o viviendas se abrían con ellas. Fue liberado el 06 de septiembre de 1976 a las 9 hs. Gran parte de los elementos que le fueran sustraídos no pudieron ser recuperados. Luego de quedar en libertad, el Teniente Coronel Osvaldo Bernardino PÁEZ lo citó para reintegrarle algunos libros de los que habían sido requisados. Le hizo saber entonces que de la investigación “a fondo” realizada, no se habían hallado evidencias incriminatorias en su contra858. Calificación legal: Los hechos descriptos son típicos de la figura de privación ilegal de la libertad agravada por el empleo de violencia (artículo 144 bis, inciso 1°, último párrafo, en función del artículo 142, inciso 1°, texto conforme ley 14.616, todos del Código Penal) en concurso real (artículo 55 C.P) con tormentos agravados por ser la víctima perseguida política (artículo 144 ter, según Ley 14.616 C.P.) Procesado: En calidad de coautor mediato deberá responder penalmente Argentino Cipriano TAUBER (art. 45 C.P.).

3.2.33) LÓPEZ, Horacio Alberto.

858

CFABB 109 (13) “Subsec. de Derechos Humanos s/denuncia. LAURENCENA, Braulio R”. Presentación ante CO NADEP y testimonio judicial de Braulio Raúl Laurencena.

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En 1976, Horacio Alberto LÓPEZ y Estela Clara DITOTO estaban casados y trabajaban en la Municipalidad de Bahía Blanca. Además desarrollaban actividades sindicales y estaban afiliados al Partido Comunista.859 El operativo de secuestro que los condujo a “La Escuelita” de Bahía Blanca, se concretó el día 7 de mayo de ese año en la vivienda que compartían en la calle Casanova 183 (Planta baja,

USO O F I CI AL

departamento C).860 Allí y entonces, un grupo de personas encapuchadas y fuertemente armadas, llamó a la puerta principal alrededor de las 23:30 horas861, en ese momento la pareja se encontraba acompañada por su hijo menor de edad y un matrimonio vecino -Eduardo Alberto MARTÍN y Dora Rosa D´ OLIVO-.862 Horacio

LÓPEZ

fue encañonado

por dos

o

tres

individuos que tenían el rostro cubierto con una media, usaban boinas y vestían ropa de color azul.863 A continuación, él y Estela DI TOTO fueron obligados a tirarse en el suelo, los captores les ataron las manos a la

859 “Testimonio para ser presentado ante la Comisión de Derechos Humanos de la Unión Cívica Radical” suscripto por Horacio Alberto LÓ PEZ PERDIEL y Estela Clara DITOTO y agregado en la causa nro. 109 (9), caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia s/ LÓ PEZ Horacio Alberto y DITO TO de LÓ PEZ, Estela Clara”. Fs. 4-5. 860 Testimonio para ser presentado ante la Comisión de Derechos Humanos de la Unión Cívica Radical” suscripto Horacio Alberto LÓ PEZ PERD IEL y Estela Clara DITOTO loc cit. 861 Declaración de Horacio Alberto LÓ PEZ PERDIEL ante la Seccional Segunda de la Policía de Buenos Aires, agregada en la causa nro. 256, ca ratulada “DITOTO de LÓ PEZ Estela y LÓ PEZ Perdriel, Horacio Alberto Víctimas de privación ilegal de la libertad”. F. 5. 862 Denuncia de Estela Clara DITOTO ante la Seccional Segunda de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, agregada en la causa nro. 256, caratulada “DITOTO de LÓ PEZ Estela y LÓ PEZ PEDRIEL, Horacio Alberto víctimas de privación ilegal de la libertad”. F. 1. 863 Declaración de Horacio Alberto LÓ PEZ loc cit.

321


espalda y les vendaron los ojos. 864 Las otras personas presentes en el lugar, fueron encerradas en una habitación del inmueble; al tiempo que los dueños de la casa eran subidos a un automóvil.865 Luego de recorrer un trayecto de unos 15 o 20 minutos llegaron a un lugar descampado e ingresaron a una “casona”. Esta construcción estaba compuesta por distintos ambientes -como mínimo tenía dos habitaciones y un comedor-, desde su interior se oía el sonido de un tren, el paso de vehículos por una ruta cercana, mugidos de vacas y –en alguna ocasión- ruidos característicos del despegue/aterrizaje de un avión. 866 Las condiciones de detención en el centro clandestino se caracterizaban por la permanencia prolongada de los cautivos sobre camas de hierro, atados con esposas. Horacio LÓPEZ podía abandonar esa posición sólo en los momentos en que era llevado al comedor o al exterior de la vivienda para hacer sus necesidades fisiológicas.867 En dos oportunidades fue sacado de “La Escuelita” y trasladado a un “galpón” o “casucha” ubicado a 15 metros del centro clandestino. Allí le infringieron “apremios leves” y lo amenazaron con someterlo a la “picana”, al tiempo que lo acusaban de pertenecer al “E.R.P.” y lo interrogaban por “otros integrantes de dicha organización que trabajaran en la Municipalidad”. Horacio intentó defenderse

864

Testimonio para ser presentado ante la Comisión de Derechos Humanos de la Unión Cívica Radical” suscripto Horacio Alberto LÓ PEZ PERD IEL y Estela Clara DITOTO loc cit. 865 Denuncia de Estela Clara DITOTO loc cit. 866 “Testimonio para ser presentado ante la Comisión de Derechos Humanos de la Unión Cívica Radical” suscripto por Horacio Alberto LÓ PEZ PERDIEL y Estela Clara DITOTO y agregado en la causa nro. 109 (9), caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia s/ LÓ PEZ Horacio Alberto y DITO TO de LÓ PEZ, Estela Clara”. Fs. 4-5. 867 “Testimonio para ser presentado ante la Comisión de Derechos Humanos de la Unión Cívica Radical” suscripto por Horacio Alberto LÓ PEZ PERDIEL y Estela Clara DITOTO loc cit.

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argumentando que pertenecía al Partido Comunista y el Coronel ÁLVAREZ podía certificarlo.868 La segunda vez que la víctima fue interrogada, las preguntas versaron sobre temas inherentes al partido al que pertenecía y tendían a determinar “el grado ideológico de su persona”. En este episodio, fue impelida a firmar la “declaración” que una persona había trascripto mientras duró el interrogatorio. Luego

USO O F I CI AL

de que signara el documento, Horacio A. LÓPEZ fue fotografiado. 869 Sesiones

inquisitoriales

como

las

reseñadas

se

sumaron a otros tormentos, tales como simulacros de ataque a la “casona”, amenazas de fusilamiento y la utilización de roedores para hacerlos caminar sobre el cuerpo y rostro de Horacio. 870 Las personas encargadas de infringir estos maltratos o cuidar de los cautivos, usaban apodos para designar a sus compañeros, “Calandria” y “Zorzal” eran dos de los términos adoptados para cumplir esta función.

871

Además, algunos de ellos, estaban vestidos con ropa de

868

Según Horacio Alberto LÓ PEZ, el Coronel ÁLVAREZ los conocía porque unos meses antes, habían participado de una delegación del Partido Comunista que se entrevistó con dicho oficial. “Testimonio para ser presentado ante la Comisión de Derechos Humanos de la Unión Cívica Radical” suscripto por Horacio Alberto LÓ PEZ PERD IEL y Estela Clara DITO TO loc cit. 869 “Testimonio para ser presentado ante la Comisión de Derechos Humanos de la Unión Cívica Radical” suscripto por Horacio Alberto LÓ PEZ PERDIEL y Estela Clara DITOTO loc cit. 870 “Testimonio para ser presentado ante la Comisión de Derechos Humanos de la Unión Cívica Radical” suscripto por Horacio Alberto LÓ PEZ PERDIEL y Estela Clara DITOTO y agregado en la causa nro. 109 (9), caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia s/ LÓ PEZ Horacio Alberto y DITO TO de LÓ PEZ, Estela Clara”. Fs. 4-5. 871 “Testimonio para ser presentado ante la Comisión de Derechos Humanos de la Unión Cívica Radical” suscripto por Horacio Alberto LÓ PEZ PERDIEL y Estela Clara DITOTO loc cit.

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color verde oliva, “del tipo de fajina de ejército, pero aparentemente sin insignias identificatorias”.872 Estas condiciones de vida fueron soportadas 10 días por Horacio LÓPEZ873 y 48 horas por su esposa.874 La liberación de LÓPEZ se concretó a las 23:00 horas del 17 de mayo de 1976, ese día fue obligado a entrar en un vehículo marca “Citroen” para iniciar un viaje de unos quince minutos que culminó en el “Parque de Mayo”. 875 Luego de transitar esta experiencia, Horacio sufrió “problemas psíquicos por haber permanecido recluido por espacio de diez días aproximados con los ojos vendados”. Por ello la pareja decidió trasladarse a una zona de campo con la intención de mejorar el estado anímico.876 Más de siete años después, LÓPEZ volvió a las dependencias del Vto. Cuerpo de Ejército en el marco de una inspección ocular realizada por la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas. Allí “pudo identificar los cimientos de donde existiera presuntamente un galpón donde era interrogado, coincidiendo al hacer esta evaluación, con la distancia existente entre dicho galpón y una casa cercana de la que guarda recuerdo de su detención en el año 1976. Asimismo reconoció un eucaliptus grande situado en dirección sureste 872

“Testimonio para ser presentado ante la Comisión de Derechos Humanos de la Unión Cívica Radical” suscripto por Horacio Alberto LÓ PEZ PERDIEL y Estela Clara DITOTO loc cit. 873 Véase la causa nro. 256, caratulada “DITOTO de LÓ PEZ Estela y LÓ PEZ PEDRIEL, Horacio Alberto víctimas de privación ilegal de la libertad”. Fs. 3-5. 874 “Testimonio para ser presentado ante la Comisión de Derechos Humanos de la Unión Cívica Radical” suscripto por Horacio Alberto LÓ PEZ PERDIEL y Estela Clara DITOTO y agregado en la causa nro. 109 (9), caratulada “Subsecretaría de Derechos Humanos s/denuncia s/ LÓ PEZ Horacio Alberto y DITO TO de LÓ PEZ, Estela Clara”. Fs. 4-5. 875 Declaración de Horacio Alberto LÓ PEZ PERDIEL ante la Seccional Segunda de la Policía de Buenos Aires, agregada en la causa nro. 256, ca ratulada “DITOTO de LÓ PEZ Estela y LÓ PEZ Perdriel, Horacio Alberto Víctimas de privación ilegal de la libertad”. F. 5.

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de la construcción, el que pudo apreciar en una oportunidad en que era llevado al exterior de la construcción para realizar sus necesidades fisiológicas”. 877 También reconoció otras coincidencias entre el lugar inspeccionado y el sitio en el que permaneció encerrado: la cercanía de la ruta y los sonidos característicos de la misma; el ruido del tránsito entre las vías férreas; los restos de materia fecal de vacunos; la

USO O F I CI AL

existencia de bebederos para animales. Otro aspecto consonante señalado por la víctima fue la distancia entre el centro clandestino y la ruta que tomaron los secuestradores al trasladarlo”.878 Debieron pasar muchos años para que la detención de Horacio LÓPEZ y de su esposa fuera reconocida por Adel Edgardo VILAS, Segundo Comandante del Vto. Cuerpo de Ejército, Jefe del Estado Mayor y comandante de la subzona 51. El militar admitió que “ambos figuraban en las listas de personas a detener por disposición de la Junta de Comandantes Generales, se las buscó y se logró su detención”. A continuación afirmó, que en el caso de Estela Clara DI TOTO, la liberación tuvo lugar dos días después por falta de mérito, dado que “pertenecía a un partido y advertimos que no tenía relación con la subversión”; la situación de su

876

Causa nro. 256, caratulada “DITOTO de LÓ PEZ Estela y LÓ PEZ Perdriel, Horacio Alberto Víctimas de privación ilegal de la libertad”. F. 3. 877 Inspección ocular realizada el 11 de julio de 1984, agregada en la causa nro. 86 (20), caratulada “Subsecretaria de Derechos Humanos s/denuncia (LÓ PEZ, Horacio Alberto- DITOTO , Estela Clara). F.1. 878 Inspección ocular realizada el 11 de julio de 1984, agregada en la causa nro, 86 (20) loc cit.

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esposo fue distinta porque “tenían dudas” y por ello permaneció 15 días detenido en averiguación de antecedentes. 879 Calificación legal: Los hechos descriptos son típicos de la figura de privación ilegal de la libertad agravada por el empleo de violencia (artículo 144 bis, inciso 1°, último párrafo, en función del artículo 142, inciso 1°, texto conforme ley 14.616, todos del Código Penal) en concurso real (artículo 55 C.P) con tormentos agravados por ser la víctima perseguida política (artículo 144 ter, según Ley 14.616 C.P.) Procesados:

Deberán

responder

penalmente

en

carácter de coautores mediatos, Julián Oscar CORRES y Argentino Cipriano TAUBER (art. 45 C.P.).

3.2.34) Susana Margarita MARTÍNEZ. El 6 de septiembre de 1977 en momentos en que ingresaba a su trabajo en las oficinas de I.P.P.V. (Instituto de Planificación y Promoción de la Vivienda), le notificaron que había quedado prescindida por una disposición en el marco de la ‘ley provincial de prescindibilidad’ vigente a la época, en razón de que era un elemento de perturbación potencial en su lugar de trabajo. A los pocos días, el 10 u 11 de octubre de ese mismo año en horas del mediodía, MARTÍNEZ fue detenida junto a su esposo Ricardo Horacio GAITÁN y sus dos hijos pequeños de 1 y 3 años por una comitiva perteneciente a la Policía de la Provincia de Río Negro, que

879

Declaración de Adel Edgardo VILAS en la causa nro. 11/86, caratulada ““Causa artículo 10, Ley 23.049, por hechos acaecidos en Provincias de Buenos Aires, Río Negro y Neuquén, bajo control operacional que habría correspondido al V Cuerpo de Ejército”. F. 954.

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irrumpió en su domicilio en la calle San Martín entre Las Heras y Alvear. Fueron trasladados a la Comisaría 1era en calle Alem, alojados en dos habitaciones, uno en cada una, siendo que los hijos de la pareja quedaron con la madre, hasta que unos amigos llegaron horas después a rescatar a los pequeños. Luego MARTÍNEZ y su esposo, fueron trasladados en

USO O F I CI AL

dos autos, por separado sin vendarles los ojos, por la ruta nacional Nro. 3 hacia Bahía Blanca. Antes de ingresar a dicha localidad, cerca del cruce de la ruta nacional Nro. 3 con la que se dirige al Alto Valle, los policías rionegrinos los hicieron bajar y seguidamente oficiales del Ejército los subieron a ambos en la parte trasera de un móvil, acostados en el piso y con los ojos vendados, para ser trasladados al Centro Clandestino de Detención conocido como la “Escuelita” dependientes del Vto. Cuerpo de Ejército con asiento en Bahía Blanca. MARTÍNEZ identificó a la persona que los recibe en el cruce de las rutas a la entrada de Bahía, como el suboficial Santiago CRUCIANI, alias “El Tío”, una persona canosa, alto y con voz gruesa. En dicho lugar, fueron alojados en forma separada permaneciendo con los ojos vendados y esposados de pies y manos en una cama permaneciendo todo el tiempo acostados durante unos diez días aproximadamente. MARTÍNEZ y su esposo fueron torturaron una vez, en el momento del ingreso, sin perjuicio de que luego hubo otro interrogatorio pero sin tortura física.

327


Mientras se

encontraba

detenida

el

el

CCD

“La

Escuelita, su padre, desde la localidad de Tres Arroyos, Pcia. de Buenos Aires, se dirigió a la Comisaría Primera de Viedma para averiguar la suerte de su hija y su esposo, en donde le entregaron una certificación de fecha 18 de octubre del año 1977 en donde se le hace entrega de un vehículo marca Fiat 128 Berlina, “en virtud de que su Titular el Sr. Ricardo Horacio GAITÁN se encuentra a disposición de la Justicia Militar”, declaración que lleva el sello del Comisario Miguel Ángel VAN DER SANDT880. El padre de Susana Margarita MARTÍNEZ se dirigió con dicha documentación a Bahía Blanca reclamando por el destino de su hija y yerno, sorprendiendo a los responsables del Ejército al exhibir la certificación mencionada. Cabe consignar que al momento de su detención el Jefe de la Comisaría Primera de Viedma estaba a cargo del Comisario VAN DER SANT y que el Jefe de la Policía de Río Negro era el Teniente Coronel del Ejército Felix Saturnino SOASES. Tras diez días desde el ingreso a ‘La Escuelita’, dos oficiales la llevaron junto a su marido en un auto hasta un camino vecinal y allí les dijeron que serán liberados. Efectivamente fueron bajados a la vera de la ruta. Al alejarse el automóvil, arribó otro con personas pertenecientes al Ejército y tras levantarlos los trasladó a la Cárcel de Villa Floresta, allí fueron alojados con presos comunes y luego de dos o tres días de aislamientos comenzaron a recibir visitas de sus familiares.

880

Certificación en causa n° 02/07 JFBB N° 1, caratulada “ Martínez, Susana margarita s/ denuncia privación ilegítima de la libertad y torturas” fs. 3.

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El oficial NÚÑEZ de Villa Floresta hacía de nexo con la gente de ‘La Escuelita’, concretamente, era el que pasaba información, el que amenazaba a los presos políticos, la mujer del mencionado NÚÑEZ era celadora donde estaba alojada MARTÍNEZ. El día 29 de octubre de 1977 fue liberado su esposo, permaneciendo MARTÍNEZ detenida allí hasta el día 30 de noviembre del año 1977, fecha en que recuperó su libertad. Calificación legal: Los hechos descriptos son típicos de USO O F I CI AL

la figura de privación ilegal de la libertad agravada por el empleo de violencia (artículo 144 bis, inciso 1°, último párrafo, en función del artículo 142, inciso 1°, texto conforme ley 14.616, todos del Código Penal) en concurso real (artículo 55 C.P) con tormentos agravados por ser la víctima perseguida política (artículo 144 ter, según Ley 14.616 C.P.). Procesados: Deberán responder penalmente en su carácter de coautor Leonardo Luis NÚÑEZ, en tanto que como coautor mediato deberá hacerlo Andrés Reynaldo MIRAGLIA (art. 45 C.P.)

3.2.35) Oscar José MEILÁN. El 2 de diciembre de 1976, entre las 0:30 y 1:00 hs, Oscar MEILÁN y su esposa Vilma Diana RIAL regresaban –en automóvila su casa, en las afueras de Carmen de Patagones,

junto a sus dos

hijos (Sebastián de 15 meses y Guadalupe de 4 meses), de una cena efectuada en la vivienda de la familia MAZZIOTTI. En ese lapso, un grupo de entre doce y quince personas vestidas de civil pertenecientes a la Policía Federal de Viedma, los interceptaron, y obligaron a la pareja a

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bajar del auto, luego los encapucharon e introdujeron en otro vehículo881; abandonando a los dos niños de 15 y 4 meses de edad, encerrados en el auto en el que viajaban junto a sus padres882. La razón de la cena efectuada en la casa de la familia MAZZIOTA, fue porque Daniel –hijo de este último matrimonio-, festejaba su cumpleaños. Oscar MEILÁN se había comprometido a regresar a la vivienda de MAZZIOTA, para llevar a Alberto Pascual Nardo y Angélica Muller hasta Viedma, luego de haber dejado en su casa a su esposa e hijos883. Esa noche entre las dos y tres de la mañana Daniel MAZZIOTA salio para llevar a Antonio ABEL a la casa de MEILÁN884, al acercarse a la casa de los MEILÁN, vieron que se encontraba su automóvil (Fiat 128) sobre la calle en la entrada de la casa con las luces encendidas y el motor en marcha, encontrando allí a los niños, a quienes llevaron a la casa de los abuelos885. Jorge

Antonio

ABEL

manifestó

que

encontró

a

Sebastián dormido en uno de los asientos delanteros del auto y a Guadalupe llorando boca abajo en el asiento de atrás886. La persona –perteneciente a la Policía Federal- que se acercó a MEILÁN

y le apuntó con una

pistola en la cabeza,

coaccionándolo de este modo a descender del auto es de apellido 881

Declaración de Vilma Diana Rial de Meilán, en causa N° 106/85 del Juzgado Federal de Viedma caratulada “Meilán, O scar José; Rial de Meilán, Vilma Diana s/ dcia. privación ilegal de la libertad y torturas”, fs. 9. 882 Declaración de José Miguel Mazziotti, en causa Nº 106/85 del Juzgado Federak de Viedma caratulado “Meilán, O scar José; Rial de Meilán, Vilma Diana s/ dcia. Pri vación ilegal de la libertad y torturas”, fs. 14. 883 Declaración de Alberto Pascual Nardi y Angélica Muller en causa N° 106/85 del Juzgado Federal de Viedma caratulado “Meilán, O scar José; Rial de Meilán, Vilma Diana s/ dcia. privación ilegal de la libertad y torturas”, fs. 21 y 22. 884 Declaración de José Miguel Mazziotti, loc cit. 885 Declaración testimonial de Gloria Zunilda RIAL de GO NZÁLEZ, en causa n° 126 CFABB ca ratulada “Meilán, O scar – Rial de Meilán, Vilma Diana s/ recurso de habeas corpus”, a fs. 1.

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GONCALES887.

La

víctima

también

pudo

reconocer

entre

los

secuestradores a FORCHETTI -Jefe de la Policía Federal de Viedma888-. Durante el viaje, GONCALVES interrogó a MEILÁN y lo golpeó con una goma en la cabeza. Atravesando caminos rurales, y en cercanías del Aeropuerto de Viedma hicieron bajar a la pareja para someterlos a un simulacro de fusilamiento. Luego, en el mismo vehículo, fueron trasladados hasta la Delegación de la Policía Federal de Viedma y desde allí continuaron el USO O F I CI AL

viaje en una camioneta doble cabina hasta el centro clandestino de detención ‘La Escuelita’ que funcionaba en el predio del Comando V Cuerpo de Ejército en la ciudad de Bahía Blanca. Oscar MEILÁN permaneció en ‘La Escuelita’ desde el 2 de diciembre de 1976 y hasta al 17 de enero de 1977, sufriendo todo tipo de vejámenes, subsistiendo en condiciones infrahumanas y soportando continuas sesiones de torturas, con golpes, patadas y picana eléctrica –en una ocasión Oscar BERMÚDEZ, compañero de cautiverio, contó 147 golpes que un guardia le propinó a MEILÁN-. Mientras permaneció detenido escuchó los gritos de dolor de su esposa cuando ésta era torturada en el mismo. A este suplicio se sumaba la incertidumbre de no saber qué había sucedido con sus hijos, ya que ellos habían quedado en el auto al momento del secuestro. 886

Declaración testimonial de Jorge Antonio ABEL, en causa n° 106/ 85 del Juzgado Federal de Viedma caratulado “Meilán, O scar José; Rial de Meilán, Vilma Diana s/ dcia. privación ilegal de la libertad y torturas”, fs. 85. 887 Declaración de O scar Meilán en causa n° 49708 CFABB caratulada “Ministerio Público s/ solicitud declinatoria en causa n° 106/85 cart. Meilán, oscar José s/dcia. priv. Ilegal de la libertad y torturas”, fs. 20. 888 Declaración de O scar Meilán, en causa N° 15/86 CFABB caratulada “Meilán, O scar José s/ dcia. privación ilegal de la libertad y torturas”, fs. 9.

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Durante su cautiverio en ‘La Escuelita’ supo que estaban también secuestrados Fernando ‘Tito’ JARA, Eduardo CHIRONI, Darío ROSSI. También fueron compañeros de detención Eduardo ÁLVAREZ y su esposa Ana María DAMIANI y dos mujeres embarazadas: Graciela ROMERO y María Graciela IZURIETA 889. Meilán

permaneció en ese

centro

clandestino

de

detención casi siempre con las manos atadas atrás de la espalda; por ello tenía las muñecas lastimadas por las correas, y poseía los ojos, nariz y oídos lesionados por la presión de las vendas. Por algunas de las torturas que le fueron propinadas contaba con una herida en el pie izquierdo –producto de las quemaduras-, una costilla fisurada –debido a una brutal patada en el pecho- y un dedo de la maño izquierda con infección890. Días después de su secuestro, lo llevaron a un pequeño cuarto donde una persona vestida de civil le tomó una fotografía. El 18 de enero de 1977 fue trasladado junto a otros detenidos en un automóvil, maniatado y vendado, en posición fetal hasta la Cárcel de Villa Floresta. En la puerta de la mencionada Unidad Penitenciaria fue recibido por el oficial Leonardo Luis Núñez. El 22 de enero del mismo año, Oscar Meilán fue trasladado a la Unidad Penitenciaria de Rawson, siendo brutalmente castigado durante su transcurso. Asimismo, una vez en su celda fue víctima de continuas torturas hasta el momento en que recuperó su libertad en 1979.

889

Declaración de O scar Meilán, en causa N° 15/86 CFABB caratulada “Meilán, O scar José s/ dcia. privación ilegal de la libertad y torturas”, fs. 38 890 Declaración de O scar Meilán, en causa N° 15/86 CFABB caratulada “Meilán, O scar José s/ dcia. privación ilegal de la libertad y torturas”, fs. 10.

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Calificación legal: Los hechos descriptos son típicos de la figura de privación ilegal de la libertad agravada por el empleo de violencia y prolongarse por más de un mes (artículo 144 bis, inciso 1°, último párrafo, en función del artículo 142, incisos 1° y 5°, texto conforme ley 14.616, todos del Código Penal) en concurso real (artículo 55 C.P) con tormentos agravados por ser la víctima perseguida política (artículo 144 ter, según Ley 14.616 C.P.) Procesados: Deberá responder penalmente en carácter USO O F I CI AL

de coautor mediato Julián Oscar CORRES, Andrés Reynaldo MIRAGLIA y Vicente Antonio FORCHETTI; en tanto que en condición de coautores deberán hacerlo Héctor Jorge ABELLEIRA, Héctor Arturo GONCALVES, y Leonardo Luis NÚÑEZ.

3.2.36) Estrella Marina MENNA de TURATA. Estrella MENNA fue secuestrada de su domicilio, sito de calle Fitz Roy 238, el día 20 de julio de 1976, aproximadamente a la hora 18.00, Entre las personas que llevaron a cabo el operativo de secuestro se encontraba personal uniformado del Ejército Argentino que portaba armas largas. A cargo del operativo se encontraba un teniente y además de él había catorce soldados, los que ingresaron y requisaron la vivienda de la víctima. Tras ser sacada de su domicilio, MENNA fue introducida en una camioneta, la que era conducida por un soldado conscripto y en

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la que también iba el teniente con una lista en la que había nombres de personas a las que había decidido secuestrar. Además del vehículo que le hicieron abordar, MENNA pudo observar dos camiones del Ejército que trasladan a otros detenidos y también que del operativo de su secuestro fueron testigos varios vecinos del lugar. Luego de transitar por la ciudad, recorrido durante el cual fueron detenidas más personas, alrededor de la hora 20:30 la caravana constituida con los vehículos que utilizaban los secuestrados, con las víctimas a bordo, llegó al Batallón de Comunicaciones 181 “Mayor Santiago Buratovich”. A medida que los captores descendían de los vehículos a los secuestrados, los iban encapuchando. La víctima se resistió a ello, y en consecuencia la envolvieron en una frazada, impidiéndole de todos modos la visión. Algunos de los detenidos en el procedimiento descripto fueron llevados a un lugar diferente al que fue confinada MENNA, ya que ella fue conducida a una sala al lado de la oficina de guardia, en la que había un cartel en el que se leía “CAPELLÁN”. Allí le quitaron la frazada que la cubría, fue entonces cuando MENNA pudo observar una chica que también había sido envuelta en una frazada y se encontraba atada. Después de la medianoche MENNA fue llevada hasta la oficina de guardia, sitio en que le tomaron los datos en presencia del capitán Raúl Oscar OTERO, quien revistaba en el Batallón de Comunicaciones 181.

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Fue OTERO quien le colocó algodones en los ojos para luego vendárselos. Al tiempo que hacía eso, le dijo sería sometida a un interrogatorio. A continuación fue trasladada a bordo de un auto que antes de detenerse circuló dando numerosos giros. Tras cesar su marcha, en un lugar aparentemente despoblado MENNA fue obligada a bajar del vehículo, y luego colocada contra una pared exterior de la edificación. Allí, pudo escuchar murmullos, voces, gritos de dolor, USO O F I CI AL

amenazas de muerte y simulacros de fusilamiento. En ese lugar, se le preguntó si conocía a Zulma MATZKIN y al responder afirmativamente le dijeron que escuchara y la nombrada la saludó, percibiendo que MATZKIN podía verla a ella, Luego la escuchó contestando preguntas a los guardias. MENNA fue retirada de ese lugar, atada de los tobillos y de las manos, permaneciendo en la intemperie un período de tiempo que no puede precisar ya que por el tormento se desvaneció. Al recup