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Escuela Normal para Educadoras de Guadalajara 19-9-2016

Historia de la Educación en México Soledad Salcedo Ramírez 1º D


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ITINERARIOS DE LA HISTORIA EN EL SIGLO XX PRÓLOGO PARA EL LECTOR CUBANO. En la etapa que se inicia con las grandes revoluciones europeas de 1848, comienzan a definirse tanto el estatuto que hoy posee la historia dentro de las culturas y dentro de las sociedades actuales como también los modos generales hoy imperantes. Esto significa que cualquier problema de historiografía que se plantee en la actualidad tiene que remitirse para su adecuada explicación. A ese contexto general de historiografía lo podemos clasificar de contemporánea y que nos lleva hacia ese universo de lo que han sido las transformaciones esenciales y los procesos más estructurales de los procesos occidentales, desde 1948 hasta la fecha. La intención general de estos ensayos en todos los casos, se trata de distintos esfuerzos encaminados siempre a reconstruir lo que consideramos algunos de los itinerarios esenciales de esa misma historiografía contemporánea. Itinerarios que nos proporcionan la clave de la evolución la cual nos permite ir configurando el mapa específico de ese mismo concepto general historiográfico. Recuperando de este modo, temas poco frecuentados por un enorme sector de los historiadores contemporáneos -- que continúan aferrándose a la anticuada idea de que la historia es solo el estudio del pasado humano, y que tienen, por tanto prohibido el análisis del presente, este conjunto de textos intenta alcanzar a la vez un doble objetivo. En primer lugar pretende ser una contribución original al proceso de reconstrucción del mapa global de lo que ha sido la historiografía contemporánea. En segundo lugar y a través del ejemplo mismo se trata de promover y estimular el desarrollo, en América latina de la rama particular de los estudios de la historiografía. Estos dos objetivos confluyen a la intención de propiciar tanto la investigación como el debate. Si observamos el paisaje completo que nos entrega esa historiografía contemporánea de los últimos 150 años, nos llamará la atención el hecho de que 1


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uno de los protagonistas esenciales es justamente el personaje de las muy heterogéneas

y

hasta

antitéticas

expresiones

del

marxismo.

Presencia

prácticamente ubicada dentro de la historiografía, de esos múltiples marxismos que han existido desde la publicación de las obras de Carlos Marx. Resulta imposible entender la cultura de las ciencias sociales en el siglo xx, sin considerar esas múltiples presencias del marxismo que nos dan desde una arqueología marxista y un feminismo de izquierda radical, hasta una psicología freudomarxista y un ecologismo inspirado en la herencia intelectual del autor de ''el capital''. Por ello una parte importante de los ensayos aquí incluidos van a abordar esas múltiples presencias y expresiones historiográficas derivadas legítimamente o no de la herencia de Marx. Conforme más nos acercamos a los tiempos actuales más se hace visible junto a estos varios marxismos, el conjunto igualmente diverso de los varios Annales que conforman a la mal llamada Escuela de los Annales. La excepcional difusión que han tenido en toda América Latina, tanto los varios marxismos como los diferentes Annales después de los últimos 30 años, no es un fenómeno exclusivo de nuestro subcontinente sino más bien un trazo universal compartido prácticamente por todas las historiografías del planeta. Al hablar del marxismo y luego de los Annales nos referimos a las dos más importantes perspectivas o tendencias historiográficas desarrolladas dentro de ese vasto universo de la historiografía contemporánea.

Con los cambios que vive el mundo entero desde el fin de ese breve ´´siglo xx´´ que culmina su existencia con la caída del Muro de Berlín - y que impactan a Cuba de manera más directa- la historiografía cubana ha comenzado a revisar de manera crítica y autocrítica su pasado más reciente. Así al revisar algunos de los trabajos recientes consagrados a la historiografía cubana de los años posteriores a 1959 resulta claro que en los años 70 ha florecido una muy viva y activa 2


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historiografía

que a la vez se construye conscientemente desde el horizonte

crítico del marxismo. Pero con el fin de ese ‘’breve siglo xx’’ y con el colapso concomitante del conjunto de sociedades llamado ‘’socialismo realmente existente’’ la situación ha vuelto a cambiar desatando un intenso trabajo de reflexión y replanteamiento respecto de los rumbos futuros de su propia evolución. La historiografía cubana, como todas las restantes historiografías del planeta se halla

ahora

confrontada

a

los

desafíos

intelectuales

y

políticos

más

contemporáneos.

La publicación de este libro ha sido posible gracias a la iniciativa y al apoyo decidido que, en México, han dado tanto el profesor Raúl Vargas, de la Asociación Nacional de Profesores de la Historia y Ciencias Sociales, como el profesor Jorge Ocampo de la Universidad Autónoma Chapingo, por su parte, de lado que corresponde a Cuba, ha sido fundamental el apoyo del profesor Pablo Pacheco, director del Centro de Investigación y Desarrollo de la Cultura Cubana Juan Marinello, así como la profesora María del Carmen Barcia de la Universidad de la Habana.

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Repensando de las ciencias sociales actuales: el caso de los discursos históricos en la historia de la modernidad. Después de 1968, resulta evidente el hecho de que el entero sistema de los saberes, sobre los temas de sociedad que tuvieron presencia aproximadamente en el año 1870 y que en esa misma fecha 1968 ha entrado en una crisis irreversible. Concibió como una suma o agregado de espacios segmentados, distintos y hasta autónomos entre sí, que a su vez corresponde a las distintas ciencias o disciplinas sociales, crisis insuperable de la revolución cultural en 1968. Una crisis social que se ha expresado en los últimos 30 años proliferación y multiplicación de la división del conocimiento social con la incesante

búsqueda y debates metodológicos.

Búsqueda y debates que desbordan ampliamente el sistema de los saberes sobre lo social, abarca el dominio del sistema global de los conocimientos y de las ciencias. Crisis global del conocimiento en los últimos 130 años debate a la necesaria y urgente reorganización de nuestras ciencias y conocimientos actuales, como la revisión radical d los fundamentos se construyeron a segunda mitad del siglo XIX cuadriculando y automatizando las distintas esperas. Revisión

que

no

solo

se

interrogan

las

raíces

del

proceso

mismo,

correspondientes a las diversas ciencias sociales contemporáneas, acerca de las condiciones generales y las causas más profundas que explican el seguimiento de esta estrategia segmentada. Debate y revisión de las premisas no explicadas, para ser adecuados se ven obligadas a remontarse a la relación más general, el proyecto de la modernidad burguesa capitalista se despliega desde hace cinco siglos como el contexto más general cuyas modalidades históricas intentamos comprender y explicar. Los discursos históricos fundamentales nos proporcionan claves más generales para comprender curvas evolutivas tanto sistemas de los saberes sobre lo social, como del sistema de las ciencias y ciencias y los conocimientos en general-

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Existe un amplio debate en el momento en que deba ubicarse el nacimiento de la modernidad, con la concepción de Marx podemos constatar que nace en el siglo XVI como explicara Braudel se aproxima a 1450 hasta 1650. Los distintos discursos históricos analizan la evolución de estos discursos historiográficos, no nos es difícil reconocer los cambios que han sufrido después de este siglo XVII, frente a los discursos históricos medievales anteriores, a la doble vertiente que indaga elaboración de los resultados historiográficos. Dos variantes del discurso histórico, características de esta primera etapa de la modernidad: singularizan la modernidad distinguiendo de todas las estepas históricas, frente a todas estas sociedades que preceden a la existencia de la era capitalista, el capitalismo ha afirmado por primera vez, un universalismo abstracto y homogeneizado también nivelador y genérico en la órbita económica. Con la órbita económica de la vigencia general del valor y de su autor reproducción. El hecho de que la modernidad sociedad capitalista se construye en el entorno al objetivo de la incesante valoración al valor, hace posible y hasta necesaria la limitada expresión geográfica planteada de esta sociedad capitalista. Una conquista histórica de ese capitalismo construía una red de comercio mundial, una base genuina e inicial de la propia historia humana. Se impone como el intento de nivelación sub-nivelación a todos los pueblos a uno solo

particular proyecto civilización al localismo y limitación historias

marcadas por los particularismos religiosos, de sangre, territoriales, de vínculos. Apoyando este cosmopolismo van a edificarse distintas filosofías intentando englobar un panorama en conjunto de historias locales que concibe como unidad, por lo tanto, orgánica y verdadera. Historia humana que será vista como un proceso de desarrollo y de esfuerzos, en el intento de construir sistemas globales y coherentes para la explicación de este periodo universal establece esquemas. Modo en que el valor engloba bajo su dominio a todo el complejo y diverso mundo, y que la historia universal capitalista entrecruzándose y subsumiendo su lógica, así las distintas filosofías de los siglos XVII, XVIII XIX, se presenta como otros 5


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tantos esfuerzos de ordenar toda la historia en función de la modernidad. La propia actualización concreta de ese movimiento

y su acción del mismo capital:

la del dominio limitado de la naturaleza atreves del desarrollo y explotación productiva de la nueva ciencia experimental. Pues la sociedad del capital con su valoración al valor, presupone que los productores y la sociedad en su conjunto hayan rebasado la auto-subsistencia y el auto-consumo elemental, resulta la productividad del trabajo social. Esa productividad solo ha sido posible por la domesticación de la naturaleza y convertirla en un ser productivo. Ciencia experimental, que en los últimos cuatro o cinco siglos se ha intentado construir verdades basadas. La filosofía hegeliana moderno burguesa llego a lo más alto, compleja y sutil, y es considerada la mejor de las filosofías. Con lo cual, las célebres lecciones sobre la filosofía de la historia universal, el más largo y el más rico de esos modelos de filosofía, fruto de la genialidad de un gran pensador, como simple ilustración de la vigencia de los principios generales que organizan esta filosofía y el correspondiente sistema de explicación universal. A partir de la segunda mitán de siglo XIX comenzó a tener un descredito y

evidente decadencia, e ha dado

también la culminación de la historia objetiva y empirista antes referida. La revolución francesa tuvo mucho que ver en esto pues dio a conocer los escritos de carácter privado de la realeza y la monarquía. Un proceso que desplego en el siglo XVX como el siglo de la historia. Pues bien si la historia a sobre vivido hasta el presente, en los últimos 100 años no hemos tenido cambios relevantes dignos d mención, doble culminación en este siglo, el termino del discurso filosófico y la erudición sobre la historia. Culminación que abarca el plano geográfico, el mercado mundial capitalista logra envolver en su red al planeta entero. Nacimiento del marxismo a la segunda mitad del siglo XIX “pensamiento crítico contemporáneo”. El marxismo va a construirse en la expresión intelectual del lado malo o negativo de esta sociedad, esa crítica des-constructora todos los discursos positivos de la modernidad burguesa, radica tanto del discurso moderno erudito 6


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como la discurso filosófica moderno sobre la historia. Doble critica el temprano texto “la ideología alemana ““que es una colección de hechos muertos” contra la filosofía hegeliana que solo “da rienda suelta a al potro de la especulación”. Este discurso marxista sobre la historia se ha desarrollado, reciclado, profundizado, debatido y también deformado y simplificado en los últimos 150 años. Marxismo: Construcción de la expresión intelectual principal del lado malo o negativo de esta misma modernidad, lleva dentro de sus propias entrañas y que está llamada a des-construirla y disolverla desde su propio interior, para luego superarla y trascenderla de manera radical. Modernidad: la modernidad ha sido el resultado de un vasto transcurso histórico, que presentó tanto elementos de continuidad como de ruptura; esto quiere decir que su formación y consolidación se realizaron a través de un complejo proceso que duró siglos e implicó tanto acumulación de conocimientos, técnicas, riquezas, medios de acción, como la irrupción de elementos nuevos: surgimiento de clases, de ideologías e instituciones que se gestaron, desarrollaron y fueron fortaleciéndose en medio de luchas y confrontaciones en el seno de la sociedad feudal. Filosofía hegeliana La filosofía hegeliana es un idealismo por considerar a la idea como base de todo conocimiento, para lograr la comprensión más auténtica de la realidad.

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Tesis sobre el itinerario de la historiografía del siglo XX. Una visión desde la larga duración Intentar explicar el enorme problema de los perfiles que ha tenido la historia de la propia historiografía del siglo xx, desde una perspectiva de larga duración, implica atender como propuso Braudel, a las grandes curvas evolutivas, a las grandes líneas que dibujan el conjunto de los progresos que los estudios históricos han ido concretando a lo largo del siglo xx. Para introducirnos en este problema, resulta pertinente preguntarnos que ha acontecido con la historiografía mundial en los últimos 150 años. Y así, la historiografía actual no ha empezado. Comenzó a definir sus perfiles fundamentales justamente en esa coyuntura crítica privilegiada de la historia europea, que se dio de 1848 a 1870. Cuatro etapas distintas que la historiografía contemporánea habría ido recorriendo a lo largo de su complejo periplo reciente y que nos darían, visitas en su conjunto, la totalidad de las “herencias” o de las tradiciones y formas de ejercer el oficio de historiador. Una primera etapa o ciclo de la historiografía contemporánea, que será seguido de un segundo momento, que abarcando desde 1870 hasta 1929, ha resultado el momento de la constitución de una primera hegemonía historiográfica. Una segunda hegemonía o modelo general que ha servido de inspiración y de referente obligado para todos los ámbitos historiográficos de aquella época, y que se ha terminado, a su vez, con esa profunda revolución cultural, que ha sido la revolución de 1968. Finalmente,

todo

este

complejo

recorrido

de

los

estudios

históricos

contemporáneos, se ha desplegado una cuarta y última etapa, hija directa de las grandes y profundas transformaciones que 1968 ha traído en todos los mecanismos de la reproducción cultural de la vida social moderna. Los rasgos que caracterizan a estas cuatro etapas principales, se tratan de la definición de aquellos elementos fundamentales que permiten entender los distintos tipos de historia que hoy comparten el panorama historiográfico. 8


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El punto de partida de la historiografía que genuinamente podemos llamar contemporánea, se ubica de 1848 a 1870. Un momento de fundación de una nueva ciencia, o de apertura de un nuevo espacio dentro del sistema de los saberes científicos contemporáneos, que inaugura al mismo tiempo esta historia particular de lo que es hoy la historiografía contemporánea. El marxismo impregno profunda y radicalmente a toda la historiografía latinoamericana posterior a 1968. Es claro que la fecha de arranque del moderno proyecto de constitución de una ciencia histórica y, en consecuencia, de los perfiles de la historiografía hoy vigente. 1848 es el punto histórico en el cual, cambio el sentido de la curva global de la modernidad, el momento en que se agota la larga fase ascendente de esa modernidad, iniciada en el siglo XVI, para dar paso a la rama descendente de esa misma modernidad. Toda historiografía contemporánea se ha desarrollado, en sus distintos momentos, dentro de esa rama descendente de la modernidad, alcanza su punto de clímax de 1848 a 1870. Y del mismo modo que el marxismo en general, como cosmovisión del mundo y como doctrina que ha alumbrado diversos movimientos políticos y sociales, pero también corrientes y tendencias intelectuales en todo el campo de las ciencias sociales. El segundo momento se constituye después de 1870, en torno a la progresiva afirmación de una primera hegemonía historiográfica, la hegemonía del universo germanoparlante, una hegemonía que representa todos los progresos que los estudios históricos habían realizado entre la Revolución Francesa (1789) y esa coyuntura de 1848- 1870, en cierta medida una especia de regresión respecto del momento fundador. Los Annales franceses dominan el paisaje historiográfico entre 1929 y 1968, a partir de un proyecto que se constituye como contrapunto perfecto de la historiografía positivista. 9


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La historiografía positivista es la historia que, basándose en una sola fuente va también a concentrarse, limitadamente en el estudio y examen de sólo ciertas dimensiones del tejido social, de los hechos biográficos, políticos, diplomáticos y militares. Y es claro que en la historiografía positivista, se aborda solamente la línea dominante de la historiografía germanoparlante. Estamos entonces en la antesala de un cambio tan monumental que estaría provocando, la formación de un nuevo patrón de funcionamiento, no sólo en la historiografía y ni siquiera en todo el espacio de la cultura, sino del funcionamiento social en su globalidad.

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Los efectos de 1968 sobre la historiografía occidental La factura histórica de 1968 se manifiesta como un proceso cuya explicación nunca se agota, sólo a partir de los datos de la situación local correspondiente. Readaptándose a las condiciones del mundo capitalista desarrollado como el movimiento del mayo Francés, la revolución de 1968 recorre verdaderamente el mundo. 1968 no es un simple cambio menor, sino una verdadera revolución, y si es sobre todo de orden cultural viendo el problema desde una perspectiva mundial, es claro que la familia que existió en todo el mundo hasta los años 50 del siglo xx tiene poco que ver con la familia que hoy conocemos, y no solo porque con la revolución creada por la intervención de la píldora anticonceptiva se descubrió un método de control y planeación del tamaño de la familia, sino por el hecho de la familia de hace 35 años y la actual están de por medio todas las conquistas y los avances del movimiento feminista, y también todos los efectos de la difusión del psicoanálisis y de la psiquiatría contemporánea. Al mismo tiempo y secundario a esta revolución, también van a mutar las estructuras internas del aparato escolar lo que impugnaban era un claro esquema de transmisión del saber, esquema de relaciones jerárquicas en el cual, el maestro se asume como el único depositario del saber, mientras que los estudiantes se consideran solo receptores pasivos, cuyo modelo no sobreviviría al choque brutal de 1968. LA IRRURCION DEL PRESENTE EN LA HISTORIA Dado el cambio que se expresó en 1968, este movimiento significo una definitiva irrupción del presente y su vigencia total. “Vivir sin tiempo muerto y gozar sin trabas” consigna que expresó de modo enfático reasunción y actualización radical del presente, y que de manera significativa va a importar a los estudios históricos post-68. LA HISTORIA EN LA NUEVA CONSTELACION DE LAS CIENCIAS SOCIALES Después de 1968 se ha colapsado el “sistema de saberes” que se fue construyendo durante la segunda mitad del siglo xx, terminó por establecer como 11


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estrategia de aprehensión epistemológica de lo social a ese cúmulo de ámbitos especializados entre sí, supuestamente autónomos. Sin embrago, este sistema de saberes mostró con rapidez sus límites epistemológicos, siendo criticados y cuestionados prácticamente por todas las corrientes innovadoras. Nueva situación del saber sobre lo social, que en términos inmediatos ha redefinido la relación de alianzas y de vínculos con todas las restantes ciencias sociales. Pero también la historia va a impregnarse del legado de la antropología al intentar copiar sus métodos principales, los practicantes del Clío que le han dado vida a esa historia antropológica que tanto éxito y desarrollo ha tenido en las últimas décadas recién vividas.

De historia general a historia viva Al apoyarse en un nuevo sujeto social, contestaría en el sector de los estudiantes, el movimiento de hace tres décadas puso en cuestión la validez absoluta de los grandes modelos generales elaborados muchos años atrás. Pero al colocar en todo el mundo a ese nuevo sujeto estudiantil en 1968, ponía a prueba los viejos esquemas del cambio social. De este modo, 1968 es también una ruptura con esos modelos generales abstractos, rígidos y vacíos defendidos por la vieja izquierda. Con la crisis de la vieja izquierda vino la crisis de esos modelos generales incapaces de aprehender la realidad. Esta crisis de los modelos generales dio nacimiento a todos esos múltiples esfuerzos. Los historiadores post- 68 han re complejizado una vez más el oficio del historiador reintroduciendo de nueva cuenta el papel activo y creador de los sujetos históricos en la construcción de su propia historia, con lo cual se hace eco y dan sentido a esa consigna del 68. 1968:

¿APERTURA

DE

UNA

NUEVA

SITUACION

DE

BIFURCACION

HISTORICA? De un manera más general, 1968 ha cambiado también el modo mismo de funcionar y de interconectarse entre sí del conjunto de las historiografías 12


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nacionales. Porque antes de 1968, los estudios históricos han funcionado bajo el esquema de construir un centro hegemónico historiográfico. Un claro modelo del funcionamiento de un centro hegemónico en la historiografía, rodeado de múltiples espacios que giran en torno a él y que legitiman y reproducen esa hegemonía al reconstruir a su manera las propuestas metodológicas, los modelos de investigación y los nuevos campos problemáticos que ese centro genera. Múltiples expresiones de la renovación historiográfica post-68, que sólo atestiguan acerca de la constitución de una novedosa e inédita situación que definen centralmente a la nueva modalidad de funcionamiento y al nuevo modo de interconexión entre las historiografías locales y nacionales del mundo entero. Si abrimos de nuevo nuestra perspectiva de análisis observaremos que esta crisis que abarca la misma a los movimientos sociales consagrados y así después de los cambios fundamentales de 1968, 1972 y 1973 E.U.A ha dejado de ser el centro hegemónico de la economía y de la geopolítica mundial, perdiendo su antigua centralidad para dar paso a una nueva, en la cual, se enfrenta y combaten por el dominio los distintos bloques económicos trasnacionales en proceso de construcción. Entonces depende justamente de esas acciones colectivas y de ese trabajo de comprensión intelectual, el que 1968 pueda recordarse, tal vez en el año 2068, 160 años después, como ese momento de umbral que inaugura con su desarrollo. La etapa final del sistema histórico capitalista mundial y la clara transición hacia un mundo no capitalista, la opresión política y toda forma de discriminación social pasaron a ser sólo malos recuerdos de un pasado finalmente superado. 1968 sigue ahí con sus lecciones y efectos principales para continuar incitándonos día a día a que trabajemos activamente para que este sea el caso.

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La

historiografía

modernista

francesa

entre

1985

y

1995:

apunte

introductorio. Ruptura esencial en 1989. La historiografía se ha visto atravesada, por esos cuestionamientos, cambios y búsquedas de nuevos horizontes. La historiografía modernista de Francia, puede caracterizarse de 1985 a 1995 como una historia de transición. Cierra y declina los temas de 15 años anteriores explora y establece nuevos campos. Si nos situamos en el año de 1985, y como segundo plano el momento actual y tratamos entonces de reconstruir el paisaje historiográfico de Francia, podemos comprobar que nos encontramos dentro de la clara línea descendente del proyecto que se firmó en los años 70’, y 80’. Y que relanzo la historia de las mentalidades. En el arranque de los años 80 comienzan a multiplicarse las críticas, tanto internas como externas, dirigidas en contra de la célebre corriente de los Annales. Criticas que entonces ponen en cuestión la nueva historia. Los años de 1985ª 1989 son los años de un progresivo eclipsamiento de la historia de las mentalidades en Francia, y el periodo de una profunda crisis interna de redefinición de la corriente de los Annales. A la vez que una clara búsqueda de nuevos horizontes historiográficos (teóricos, metodológicos y problemáticos de perspectivas en general). Es decir nuevas alianzas, nuevos diálogos y nuevas incursiones en los progresos de otras historiografías.  Eclipsamiento de la hegemonía de los estudios de historia de las mentalidades, crisis de los paradigmas unificadores de este proyecto de la nueva historia y búsqueda tenaz de nuevos horizontes y perspectivas son la definición de esta área modernista de los años 1985 a 1995.

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Después de 1968, la historiografía francesa perdió su situación de historiografía dominante para convertirse en un protagonista importante de un nuevo esquema de

funcionamiento

de

historiografía,

caracterizado

por

un

desarrollado

policentrismo multiplicado de la innovación historiográfica, en el cual la afirmación de cualquier posible hegemonía de una historiografía nacional sobre las restantes desaparece y se vuelve imposible, dando lugar a un nuevo régimen de evolución de los estudios históricos. Si reconstruimos la historia de las mentalidades francesa, no será difícil reconocer, que esta represento en sus orígenes un enorme pasó adelante respecto de la habitual historia de las ideas a la que venía a remplazar. Pues esta última solo se ocupaba de analizar los sistemas de pensamiento siempre conscientes y elitistas de un gran pensador, literato, político, científico etc. La historia de las mentalidades propuso en cambio concentrarse en todo ese universo complejo de los elementos inconscientes y colectivos de la esfera mental de las sociedades que abarca lo mismo de todo el conjunto de creencias compartidas y de sentimientos generales de vastos grupos humanos. Esto permitió abrir nuevos campos y nuevos temas al análisis histórico. Después de 1985 va a consolidarse un nuevo proyecto alternativo y superador de esa historia de las mentalidades, obra de Roger Chartier. Proyecto de análisis de los fenómenos de la cultura dentro de la historia. Nueva historia de las prácticas culturales. La obra de la identidad de Francia, publicada en 1986, intenta ser una declaración de su propio autor, un estudio o un examen de esa identidad histórica conocida como Francia-y antes como la célebre “Galia”- se concentraba en una medida importante a ese periodo moderno. Esta obra aporta al modernismo el replanteamiento y la introducción dentro del debate de

las clásicas tesis y contribuciones braudelianas a las discusiones

tradicionales e ineludibles de toda historiografía seria de la época moderna,

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también el desarrollo de algunas nuevas interpretaciones e hipótesis entorno a la explicación general de la historia moderna tanto de Europa como de Francia. Otro trazo importante de la historiografía moderna, es haber desarrollado en su seno una vertiente que se inclina hacia una historia re-memorativa, hacia una historia, preocupada por el estudio y la recuperación de los distintos símbolos que dan sentido a las entidades nacionales, sociales, comunitarias o colectivas en general, se ha volcado en el examen acucioso de los “lugares de la memoria” francesa de la época contemporánea. Otro de los desafíos de la historiografía modernista del hexágono francés: es capaz de traspasar esta moda conmemorativa, mediática y que prolifera de manera abundante para restituir, en su justa dimensión y dentro de su seno, ese territorio de la memoria que conforma uno de los tantos y múltiples espacios del complejo y vasto universo de los estudios históricos contemporáneos. La historiografía sobre la época de moderna producida dentro del hexágono francés durante la última década constituye una clara historiografía de transición que, a la vez que salda cuentas con su pasado inmediato, intenta afirmar un nuevo perfil, propio y singular, para las etapas por venir.

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