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SOLSTICIO 2010

Edita: Sol Cultural Asociación Cultural Calle del Sol

Coordinación y diseño: Javier Vila y Aser Falagán

Portada: Fotografía Javier Vila

Textos: Aser Falagán, Javier Fernández Rubio, Beatriz Grijuela, Irene Sainz, Jesús Alberto Pérez Castaños, Ana Rodriguez de la Robla, Marta San Miguel, Lydia Gil, Marta Mantecón, Maxi de la Peña, José Ramón San Juan, Guillermo Balbona y Sol Cultural.

Fotografías: Sol Cultural: Javier Vila. Resto, firmas a pie de foto: Andrés Fernández, Araceli Gedack, Roales, Raúl Lucio y Fran Amo.

DVD: Grabación de vídeo, edición y montaje: Julián Diaz y Laura Pomposo

Imprime: Gráficas Campher

Depósito Legal: SA-962-2010


SUMARIO

07. La calle donde nunca se pone el sol Sol Cultural se constituye oficialmente.

11. La mejor carta de presentación La asociación se da a conocer a todos los vecinos de la calle del Sol y, por extensión, a los de Santander.

13. Fiesta de presentación En marzo de 2010 se celebró el primer gran evento organizado por Sol Cultural

20. Un icono de la cultura de calle Entrevista con Juan Carlos Calderón, un personaje íntimamente ligado a Santander y la calle del Sol que fue uno de los postamnistías de la fiesta de presentación.

26. Santander, vila morena La iniciativa SantandEuropa sirvió como contexto perfecto para la Fiesta de Portugal, en la que Sol Cultural se unió a la iniciativa de la Fundación Santander 2016 y sacó una vez más la cultura y el ocio a la calle y la ciudadanía.

30. SanarSantander Un proyecto diferente e innovador www.solcultural.com

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Demolden Video Project


46. Solsticio 2010 Durante cuatro días se celebró el Solsticio con un programa planteado como un ambicioso proyecto cultural, lúdico y de ocio.

62. Vecino de honor Cioli recibió el prime premio al personaje del año, representado por una insignia de plata que recibió durante los actos de junio.

70. El regreso de un poeta El cántabro-portugués Fernando Echevaria recibió en noviembre un cálido homenaje de su tierra de origen promovido por Sol Cultural.

78. Concurso de fotografía El certamen más veterano de cuantos organiza la asociación, nacido antes incluso de la constitución oficial de Sol Cultural como tal, celebra una nueva edición ligada a un nuevo concurso: el de carteles.

Fotos Sol Cultural: Javier Vila

88. Concurso de microrrelatos Un proyecto que cumple su tercer año.

113. Glosario Todos los participantes en los eventos

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FOTO: ANDRÉS FERNÁNDEZ

La calle donde nunca se pone el sol La calle del Sol es una calle de

la tratara. La más antigua del San-

Santander que concentra en

tander moderno y la más mo-

menos de 300 metros varias aso-

derna de la ciudad antigua. Una

ciaciones culturales, media docena

calle en la que siempre ha sido di-

de galerías de arte independien-

fícil estar descolocado y que, quizá

tes, una librería, un centro cultu-

por eso, fue durante años hogar

ral, un espacio teatral y una serie

de pescadores, acostumbrados al

de bares con programación cultu-

trasiego de la mar. Por eso y por la

ral propia. Apartada del bullicio de

calidad de su brisa nocturna acabó

lo paseos y las playas santanderi-

siendo el lugar predilecto de gene-

nas, la calle del Sol se ha conver-

raciones de creadores e inconfor-

tido en un punto de encuentro de

mistas en algún momento de sus

artistas, noctámbulos, bohemios,

vidas.

vecinos, soñadores, intelectuales y

Cuando el sol empiece a caer esta

curiosos que suele descolocar al

tarde, es posible que encontremos

forastero que llega con ideas pre-

a viejos amigos en el Sol. Viejos

concebidas de la ciudad.

amigos, como algunos de los que

En este entorno ha nacido Sol Cul-

hoy nos acompañan, que hacia

tural, o lo que es lo mismo, la cola-

1950, en Villa Asunción, la casa de

boración espontánea y libre de

la familia Calderón, lugar de reu-

galeristas, artistas, comerciantes y

nión de artistas, intelectuales y es-

hosteleros de la zona para celebrar

critores amigos de Fernando

y compartir acciones conjuntas

padre, donde los hermanos Fer-

abiertas a todo el mundo. Las pro-

nando, Ramón y Juan Carlos escu-

puestas culturales del Sol, similares

chaban con avidez discos de jazz

en objetivos e intención, se han

que se habían traído de sus viajes

nutrido siempre de la participación,

y comenzaban a hacer sus pinitos.

la implicación y la amistad de las

Admiraban lienzos de Quirós, Rian-

gentes de esta calle, los habituales

cho y Cossío, en un ambiente cul-

y los que están de paso.

tural , de librepensadores que se

La Calle del Sol nunca fue una

allegaban con asiduidad a la Villa,

más de Santander. Un día, la ciu-

impregnando a los hermanos de

dad terminó de hacerse aquí,

interés por las artes. Como niños,

donde se acabaron las casas. Al

los hermanos Calderón vivían y

día siguiente comenzó a cons-

participaban sin saberlo de la pri-

truirse de nuevo a partir de este

mera bohemia de la ciudad, un

punto. En medio del monte, mi-

grupo de amigos con ganas de reír,

rando al mar de la bahía. Muy

hablar, imaginar y emborracharse

arriba o muy abajo, según quién

en la Calle del Sol.


Testigo fiel de un trabajo colectivo

La Cultura en una de sus definiciones más auténticas, nace de la provocación, y en esa provocación la sociedad civil tiene un protagonismo esencial. No sólo como receptores sino, y es mucho más importante, como agente activo para ofrecer y promover acciones artísticas de distinta índole. En este modelo se ajusta a la perfección la inquieta asociación Sol Cultural que desde hace tiempo y de manera callada y tenaz, mantiene una serie de interesantes iniciativas como los concursos de fotografía y microrrelatos, y que en los últimos ha visto aumentada de forma notable sus actividades. Nace Sol Cultural de un grupo de personas con negocios radicados en esta típica calle santanderina que buscaba crear un ambiente amable y abierto a la creación y que pusiera un sello especial a una de las zonas más características de la ciudad. 8

info@solcultural.com

Gracias a esta asociación hemos recuperado para nuestro patrimonio literario a uno de los grandes poetas de Portugal, Fernando Echevarria que nació en Cabezón de la Sal y que atendiendo a una petición de este grupo, tuve la oportunidad de darle la bienvenida a su tierra y además nos abrió las puertas para descubrir la obra casi inédito en nuestro país, de uno de los escritores más galardonados en lengua portuguesa, reparando un olvido injustificado. Este anuario es testigo fiel de ese trabajo colectivo y generoso de los integrantes de Sol Cultural, el resultado de un esfuerzo común e integrador que cuenta con el aliento de la consejería de Cultura, Turismo y Deporte. Francisco Javier López Marcano Consejero de Cultura, Turismo y Deporte


Aquí nunca se pone el sol

La nueva cultura imita al viejo Imperio. En esta calle nunca se pone el sol de las propuestas culturales. Calidad y calidez en la vieja rúa que alguna vez pareció tener dos nombres. Primer Anuario de Sol Cultural. Incapaz de sintetizar lo que decididamente ha sido una revolución/revolcón de la cultura popular. Nunca fue ésta una calle más de Santander. Últimamente es una de las mejores. ‘Solsticio 2010’ llega en diciembre acompañado por el flamenco y el solsticio de invierno. Un mes después de que aquél fuese declarado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. A tiempo de celebrar dos buenas noticias. En la cultura no caben dirigismos. Ha de fluir y confluir desde dentro hacia fuera.

Como en Sol Cultural. En menos de trescientos metros conviven inquietos miles de kilómetros de viajes literarios. Se hospedan los más diversos lenguajes artísticos. Y florecen albergues para todos los ingenios. El Ayuntamiento de Santander lo celebra. Porque aquí nunca se pone el sol de la Cultura.

Íñigo de la Serna Alcalde de Santander www.solcultural.com

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EN FEBRERO DE 2010 SE PONÍA EN MARCHA LA ACTIVIDAD DE SOL CULTURAL, IMAGEN DE MARCA DE LA ENTIDAD CONSTITUIDA JURÍDICAMENTE COMO ASOCIACIÓN CULTURAL CALLE DEL SOL. ÍNTIMAMENTE LIGADA AL MOVIMIENTO CIUDADANO, SU PRIMERA INICITIVA FUE DARSE A CONOCER ENTRE SUS VECINOS PARA PRESENTARSE EN SOCIEDAD REPARTIENDO PLANTAS ENTRE

SUS CONVECINOS.

Fotos Sol Cultural

Los vecinos: la mejor carta de presentación Estimados vecinos de la Calle del Sol: Somos un colectivo de artistas, galeristas, video-creadores, actores, promotores teatrales y hosteleros del barrio que nos hemos implicado para organizar Sol Cultural, una iniciativa de actividades y propuestas culturales de implicación ciudadana en torno a esta histórica área de la ciudad, para mejorar nuestro entorno y beneficiar a todos los residentes de la zona, implicando al Ayuntamiento en su realización, así como en el enriquecimiento y mejora constante de nuestra calle. En este sentido queremos anunciaros a todos que el sábado, a partir de las 11 de la mañana, regalaremos a los vecinos plantas y flores de exterior para el embellecimiento de los balcones con motivo de la fiesta del próximo domingo. La entrega, hasta un máximo de 3 plantas por vecino, se realizará en el callejón, junto al nº 25, al lado de la iglesia, previa entrega del cupón de esta carta y hasta fin de existencias.

La Presentación del Colectivo Sol Cultural, que celebraremos el domingo 21 de marzo en toda la extensión de nuestra Calle del Sol, constará de una serie de actividades creativas en las que esperamos la participación de todos vosotros, desde las 6 de la tarde hasta las 10,30 de la noche. A los pasacalles musicales y representaciones teatrales se unirán inauguraciones de exposiciones en todas las galerías de arte, fotografía y vídeo de la calle, así como lecturas de poemas y sesiones de flamenco y jazz. Merece especial atención la muestra de fotografías antiguas de la zona que estamos preparando, así como las video-entrevistas a vecinos y cronistas de la ciudad con muchas historias que contar sobre nuestra calle. Os invitamos a todos a participar en esta iniciativa, tanto facilitando imágenes del barrio para su exposición, como contribuyendo contando nuevas historias. Para ello basta ponerse en contacto con cualquiera de los miembros del colectivo. www.solcultural.com

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Todo empezó en la calle del sol El mío, mi microrrelato, es auténtico. Ocurrió de verdad. ¿Te gusta el Jazz ? No lo sé, pero si sientes curiosidad te contaré como nació el Jazz en Santander. Allá por los años cincuenta del pasado siglo (¡uff!) mis primos Fernando y Ramón viajaron a Roma para curtirse como pintores. Ramón trajo unos discos de la ‘Roman Dixieland Jazz Band’ que entusiasmaron a mi otro primo Juan Carlos, estudiante de piano. Ramón, con un trombón de varas, Juan Carlos al piano y yo, Dito, con una rudimentaria batería, intentábamos ‘tocar’… y fuimos progresando… Así comenzaron las primeras ‘Jam Session’. En la Calle del Sol, concretamente en el número 37: Villa Asunción. En Drink Club donde iban agregándose otros santanderinos, se completó con José Luís, (bajo de ‘palo’) e Isidoro (saxo) la banda ‘Drink Jazz Cuartet’. Luego el tiempo siguió su curso… pero todo empezó en la Calle del Sol.

Dito Calderón Vazquez

La puesta de largo de un ambicioso proyecto


21 de marzo

Fotos Sol Cultural

Fiesta de Presentación La presentación del colectivo Sol Cultural supuso una gran fiesta, como no podía ser de otra manera, ni en fecha mejor que el domingo 21 de marzo. Todo comenzó adornando con flores y plantas los balcones de la calle, con la colaboración de la Concejalía de Parques y Jardines, para dar paso a una serie de actividades que, a tenor de la pos-

terior evolución, supusieron el punto de partida a uno e los movimientos culturales y ciudadanos más activos que ha conocido Santander en su historia reciente. Ese domingo alrededor de las seis de la tarde todos los locales de la calle participantes de la iniciativa abrieron sus puertas con actividades expositivas y culturales, al www.solcultural.com

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tiempo que en la calle comenzaba una explosión de música a cargo de alumnos y profesores del Conservatorio de Música Jesús de Monasterio. Sólo una hora después, y aún a la luz del día de la tarde, comenzaban las actividades musicales en algunos de los locales, con performances, DJ, cante flamenco, cantautores y música popular folclórica, que dieron paso a las dos actuaciones estelares en otros tantos escenarios montados a tal efecto en plena calle. A las ocho de la tarde comenzaba la actuación de uno de los nombres más significativos de la cultura cántabra: Juan Carlos Calderón, íntimamente ligado a la calle y al barrio y que accedió a ofrecer un concierto desde el jardín de la villa familiar en la propia calle del Sol que convirtió al jazz en protagonista absoluto. Porco después, ya a las nueve y media de la noche y en el otro escenario instalado junto al cruce de Sol con San Simón arrancaba el iconoclasta Show de Dodó, un derroche musical de una formación que, con Nacho Masstretta al frente, cerró con su actuación musical la fiesta... en lo que a actividades se refiere, puesto que la celebración se prolongó aún durante horas en los diversos locales. La puesta de largo había sido un éxito, si bien aún quedaba mucho camino por recorrer. Tanto que en poco tiempo el éxito que había supuesto esta primera iniciativa se quedó pequeño en comparación con las que la iban a suceder. 14

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Fotos Sol Cultural


Crónica de un nacimiento

Programa de mano de la fiesta de presentación de Sol Cultural, que se celebró el domingo 21 de marzo de 2010: 18:00 Música en distintos puntos de la calle con una actuación central de Garúa junto a la iglesia de los carmelitas, inauguración de exposiciones y actos en los locales. 18:30 ‘Aparente Desorden’ en la Galería Juan Silió. Taller de arte para niños de cuatro a diez años a cargo de Mundanalrüido en torno a la obra de Ruiz Ortega. 19:00 Eureka: Exposición y actuación de Cé Tomé. Colar…te: Exposición ‘Identidades’, proyección de ‘Home Disco’ y presentación del número 7 del fanzine ‘Pacífica’ Dolmen: Exposición de Beusual y recital de cante jondo a cargo de Kas y Meño Rubicón: Muestra ‘Instrumentos musicales del mundo’ y concierto de Saltabardales Urban Classics: Exposición de fotografías ‘Calle del Sol. Antiguo hasta hoy’ y presentación de la maqueta ‘Terminal 10’ de Chema Delia La Caverna de la Luz: exposición de fotografía de Javier Vila: ‘Luces de fado’ Demolden Video Project: Animación Europea de Diego Agudo Pinilla Roales: Homenaje a Pessoa. Lectura de poemas Espacio Espiral: Presentación a y muestra de su actividad en la calle. Galería Juan Silió: Exposición de Roberto Ruiz 16

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de Dito Calderón Ortega y actividades para niños Del Sol St: Concierto de música de cámara con percusión (vibráfono, xilófono y marimba). 20:30 Recital de Juan Carlos Calderón, en la puerta de su casa 20:00 Galería Juan Silió: Taller ‘Aparente desorden’. Laboratorio de arte para niños de ocho a 21:30 trece años en torno a la obra de Ruiz Ortega Espectáculo ‘El show de Dodó’ con Nacho Mastretta a cargo de Mundanalrüido. Actividades paralelas: 20:15 Lectura del escrito de presentación del colectivo Zapa: VJ enjambre y del microrrelato presentado al concurso 360º: Masaje terapéutico y musicoterapia


Fotos Sol Cultural

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Las aceras tienen orejas Las aceras tienen orejas, y los miradores, las cuestas y las baldosas. Son esa piel de cabra prensada y tensada sobre la que retumban los ecos del sonido de un mundo que habla aun sin darse cuenta. A la calle le tiemblan las cuerdas vocales cuando se abre alguna ventana, pasa el camión de la basura con las agujetas de sus elevadores, o un coche pone los cuatro intermitentes. Y el furgón del reparto descarga cajas, y el vidrio cristaliza el vacío de la mañana, y ruedan los barriles metálicos, entre bolsas de la compra y carteros repartiendo facturas a timbrazos. Se firman los albaranes, como si se rasgaran las cuerdas sin afinar, y los pitidos levantan las faldas a la segunda fila de vehículos, mientras los autobuses pasan insistentes y a destiempo, como el tubo de escape de una scooter en un encuentro feliz y casual a la puerta del estanco antes de comprar el pan. Habla la calle tras el bostezo inicial de la Bahía, y la gramática de Santander se pone en marcha. Acaso es necesaria una revisión de la misma, en estos tiempos retros y yeyés en los que la antigua ypsilón despierta 18

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instintos bélicos y pasiones en defensa del idioma de 450 millones de hablantes, amenazada por todo y por todos, hasta por sus propios académicos. Está en peligro el idioma, todos a una bajo la bandera de la corrección, la unidad, y el poder de los sofás mullidos. ‘Ye’ castallena, nada de griega, no sea que haya que rescatar más letras de la crisis. Y el idioma, único e incuestionable, identificable más allá del barrio o cuadra en el que pronuncie. Inquebrantable. No obstante, hay ciertos rincones de la ciudad que se abren, como párpados, hacia otro lenguaje, el de la palabra diversa, ecléctica y epicúrea, el idioma mestizo del encuentro y la reflexión, el recogimiento, la creación. Servido en versión original sobre las barras fijas o improvisadas al aire libre, ese lenguaje bien podría encuadernarse para salvaguardar la gramática de una población que se está acostumbrando a pronunciar sólo (o solo) un par de vocales. Ese otro lenguaje surge tras el calor que deja el sol; cuando una puerta se abre y tras ella se escapan los rumores de alguna conversación perdida, como se fuga el


humo que también está a punto de extinguirse; cuando la tarde deja paso a la noche y el debate se reencuentra más allá de las ventanas, los miradores, las cuestas y las acequias y asume el protagonismo como un altavoz de identidades individuales hechas una comunidad. Sin embargo, el abecedario de la actualidad sigue ganando soledades en la actualización constante de sus normas. Esos rincones de la ciudad no se limitan a las estrecheces normativas: en sus espacios conjugar las formas verbales del ser y estar ganan nuevas acepciones más allá de los límites legales establecidos por la norma. Regulada por la velada tiranía del ‘bien común’, todo debe sonar al unísono en un ejercicio de lingüística políticamente co‘Aparente desorden’ de rrecto en el devenir de la lenMundanalruido en la Galería Juan Silió gua colectiva, del sonido de una sociedad que engloba a guion) improvisado. muchas, sin ser tantas, aún ¿Cómo debe usar el mundo su siendo tan distintas. La ‘b baja’ lenguaje si su gramática es prosiempre servirá, aquí o allá, gresivamente más férrea? Las para desenfundar el verbo ‘vivir’, nuevas realidades sociales mosea cual sea la frontera invisible tivan, dicen, sus cambios pero en la que se pronuncie. Y la ‘ch’, cada vez quedan menos rincopobre diabla con los días contanes con orejas en esta ciudad, dos, qué mejor que separarla donde cada sonido y cada palapara que nadie nunca pueda bra suenan con la suficiente liconfundir ‘chillar’ con la ‘chiflabertad como para poder dura’ de elevar la voz ante ciercuestionarse su propia etimolotas calamidades, y conseguir así gía. Mientras siga saliendo el que ‘chismorrear’ sea el verbo SOL a la calle, no habrá acadede la primera conjugación que mia que pueda silenciar sus se equipare con hablar. Mejor cuerdas vocales. separarlas, como la ‘ll’; tener menos letras, que la unión hace la fuerza y a la fuerza ahorcan Marta San Miguel hasta ‘acallar’ cualquier guión (o Periodista www.solcultural.com

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JUAN CARLOS CALDERÓN

“Me siento como el último superviviente” 20

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Fotos Sol Cultural

JUAN CARLOS CALDERÓN NO ES SÓLO UNO DE LOS NOMBRES EMBLEMÁTICOS DEL JAZZ Y LA MÚSICA MELÓDICA ESPAÑOLA. NACIDO EN UNA FAMILIA DE ARTISTAS, MANTIENE UN ESTRECHÍSIMO LAZO CON SU SANTANDER NATAL Y CON LA CALLE EL SOL, DONDE RESIDIÓ HASTA BIEN ENTRADA LA VEINTENA Y DONDE CONSERVA LA CASA FAMILIAR, UNO DE LOS EDIFICIOS MÁS SEÑORIALES QUE SE CONSERVAN DEL SANTANDER AÑEJO.

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P.-¿A qué se dediaba su familia? R.-Mi padre a nada, gracias a Dios. Tenía una fábrica de coloniales que está ahora donde Feigón; ya no pertenece a la familia. Pero lo suyo fue sobre todo proteger a los artistas. Estaba siempre en el Centro de Estudios Montañeses, casi todos los días, y se le podía ver subiendo con su ABC por Lope de Vega. A Pancho Cossío casi le apadrinó, como a Riancho y a Otero. Y a muchos otros. P.-Y hacían reuniones en casa... -La reuniones que hacíamos en casa en sobre todo musicales. Hasta tuvimos al Ballet Ruso y llegué a conocer en esta casa al coronel que mató a Rasutin, un hombre ya muy mayor. Venían músicos clásicos de los que actuaban en La Porticada y que traían nuevas ideas. Por ejemplo, en aquella época fue la primera vez que oí la palabra canapé. Recuerdo una anécdota muy graciosa: un día vino de visita el padre de la duquesa de Alba, que solía llevar siempre una boinilla, y no entró por la parte noble, como se suele llamar, así las chicas del servicio le quisieron echar, porque pensaban que venía a pedir. P.-También recibían pintores... -También, pero sobre todo eran reuniones de músicos, porque mi hermano Fernando hacía decorados, entre otros para para el Ballet Ruso. Mis padres también organizaban reuniones con gente de la cultura, pero hubo épocas diferentes. Por ejemplo, mi padre tuvo que vender el mejor cuadro de Cossío porque la guerra nos dejó desplumados. En aquella época, con esta casa 22

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tan maravillosa, lo pasamos muy mal. Era un contraste, pero entonces tener cocinero, jardinero, costurero y doncella, que se decía entonces, costaba cuatro duros. P.-Habla de una sociedad muy distinta... R.-Mucho. Mi padre tenía la sana costumbre, cuando venían a arreglar algo o a algún recado, de sacar un vaso de vino y algo de chorizo. Era una costumbre muy sana, porque ahora el alcohol es más duro y la cultura es diferente, pero entonces eran sólo dos copas. Pero sobre todo lo que ha cambiado mucho es Santander. Por ejemplo, ya no está el bar El Marinero, que tenia las mejores rabas de pulpo. Ha cerrado y ahora es un bar de copas. También recuerdo todo lo que se quemó de Santander. Aquí, en la calle del Sol, había una zona con un glamour... ¿cómo lo diría? Popular. Pero todo eso se quemó. Y todo lo que se perdió de Santander era precioso. P.-Su casa se salvó... R.-Si, y toda la zona. Y además imagina lo que había aquí antes, sobre todo comparado con las construciones actuales. Se han cargado muchos edifcios preciosos para hacer bloques de casas. P.-Porque la suya era una zona de la burguesía santanderina. R.-Sí, claro, pero también gente no pudiente, poque los chalés eran la forma de construcción natural en Santander, al menos en las afueras. Y en el centro, las casas con miradores. Pero eso se ha perdido, como los cines que se han cargado, algo que nunca perdonaré a ningún alcalde. Recuerdo la sala


Nabón, el Gran Cinema y el Cine Cervantes, que tenía una rima muy graciosa... Eran cines de verdad, como el Coliseum, que era un cine auténtico. Puro art-decó. P.-¿Es una tendencia general en cuaquier ciudad? R.-Quizá sí, pero no del mismo modo. En Estados Unidos, por ejemplo, al no tener una historia tan larga, potencian todo eso. Conservan las casas con historia intactas. Aquí no; aquí ha habido una época destructora. P.-Por mantener ese Santander añejo, su padre incluso se opuso al cambio de nombre de calle del Sol a calle del Carmen... R.-Sí, sí, y después los hijos. Y no es porque me agarre al pasado. Lo que pasa es que se

ha perdido historia y clase. Santander era distinto. A las afueras, como los chalecitos que quedan en Menéndez Pelayo. Y en el centro, como las casas que están junto al monumento del Machichaco. P.-El incendio fue devastador.. R.-Pero cualquier europeo o americano lo que hubiera hecho es reonstruir quemado. Aquí hicieron otra cosa con peor calidad. Se han cargado lo mas típico del norte: los miradores, que se ven desde La Coruña hasta Francia. Hay una frase que dice: “Si algo no está estropeado, por qué arreglarlo”. Yo aquí, en esta casa tipo art-decó, aunque no tenga miradores, me siento un poco como el último superviviente al lado de esos edificios horribles. www.solcultural.com

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Hacia una cultura colaborativa Tres son las características básicas de la oferta cultural de Santander: atomización, raquitismo y, lo que yo denomino, el ‘pequeño pensamiento’. Este perfil que se arrastra desde hace décadas y del que sobresalen aisladas individualidades está reforzado por un derrotismo autocompasivo que limita cualquier alternativa y una política institucional, pública y privada, más encaminada a subvencionar sin criterios claros, por decirlo de una manera suave, proyectos a la mayor gloria del patrocinador que a la incentivación real de un foco de des24

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arrollo sobre la base de la cultura y la creatividad. El pequeño pensamiento de los creadores, mediadores y gestores limita, en una suerte de autocensura derrotista, cualquier iniciativa ambiciosa y, en contrapartida, cada cual basa en su solo esfuerzo el desarrollo de sus proyectos, es decir, los condenan de antemano al huerto del localismo, la cutrez de la falta de medios y la caridad de lo que merece pasar desapercibido. Y sin embargo, pocos lugares en España concentran tanto talento como Santander y Canta-


bria, un caladero creativo que no guarda proporcionalidad con los de otros territorios del país. Baste mirar en derredor para comprobar la existencia de un exilio creativo cántabro, bien en las grandes ciudades, bien en otros países inclusos. Si la respuesta es que quien tenga algo interesante que decir ha de Fotos Sol Cultural irse fuera a decirlo, la pregunta es, ¿por qué si hay tanto potencial son tan pobres los resultados? La experiencia de la candidatura de Santander 2016 permitió atisbar, más allá del lamento cultural tan entrañablemente cántabro, que la puesta en común de esfuerzos puede generar una oferta atractiva y una serie de oportunidades de desarrollo y crecimiento a los agentes culturales de la ciudad. Ello se hizo, y de ahí su interés, desde el protagonismo de asociaciones culturales y personas vinculadas a la cultura, relegando a un segundo plano, su auténtico lugar de estar, a las instituciones omnímodas, que arrasan, con todo el cariño del mundo, un potencial que merecería mejor suerte. Da igual si la experiencia de la candidatura era manifiestamente mejorable. Lo importante es que bajo su paraguas hubo experiencias atractivas, una focalización de energías que tuvieron básicamente una plasmación lúdica, pero que se hubieran ramificado con el tiempo hacia áreas más productivas en

todos los sentidos, desde el cultural hasta el económico. ‘Sol cultural’ fue una de ellas. ¿De verdad hacía falta el 2016 para descubrir a tanta gente con ganas de hacer tantas cosas? Si sólo sirvió para esto, bienvenida fuera la experiencia; pero no hay que engañarse, para una cultura relacional de este tipo se requiere de un modo de pensamiento distinto. Lo que ‘Sol cultural’ significa es el germen de algo nada nuevo bajo el sol cultural de otras latitudes. Fue y es una experiencia de cultura colaborativa y la cultura colaborativa requiere una participación activa, adopta un formato de red abierto y, en lugar de una estructura jerárquica con una cabeza clara, dispone del prestigio de aquellos que han demostrado más experiencia y conocimiento y por lo tanto pueden ayudar a desarrollar el conjunto. Es el reino de la creatividad, de la libertad, y del préstamo generoso del hallazgo que impulse al conjunto de la red. Yo creo firmemente en este tipo de desarrollo porque lo importante ya existe: la creatividad. Y del mismo modo que el ‘espíritu hacker’ empuja a la comunidad desde el prestigio, la pasión y la creatividad individuales, es posible aplicar un espíritu similar al campo general de la cultura en Santander y Cantabria. Unir a cuatro para montar una fiesta en la calle es relativamente fácil; pero unir a cuatro para que colaboren e intercambien experiencias y busquen fórmulas para desarrollarse y desarrollar requiere gente de otra pasta, menos dada al exhibicionismo de barra de bar y más proclive a participar activamente en redes que generen oportunidades y compartan en libertad y pasión, para así cambiar el raquitismo por el desarrollo, la atomización por la red y el ‘pequeño pensamiento’ por la ambición. Javier Fernández Rubio Periodista y editor www.solcultural.com

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COINCIDIENDO CON LA INICIATIVA ‘SANTANDERUROPA’ DE LA FUNDACIÓN 2016, QUE CONVERTÍA LOS BARRIOS DE SANTANDER EN PÍSES DE LA UE, SOL CULTURAL MORGANIZÓ SU PROPIA FIESTA PORTUGUESA, EL ESTADO QUE LE HABÍA TOCADO EN SUERTE. LA FECHA, EL 25 DE ABRIL, ANIVERSARIO DE LA REVOLUCIÓN DE LOS CLAVELES Y EXCUSA PERFECTA PARA EL SEGUNDO GRAN EVENTO DE LA ASOCIACIÓN

Santander, vila morena El 25 de abril de 1974, Rádio Renascença emitía por las ondas portuguesas con los acordes de ‘Grândola, vila morena’ y la voz de Zeca Afonso. Era la señal convenida para que el ejército portugués, agotado por una absurda y extenuante guerra colonial en África se levantara contra una dictadura que ya duraba medio siglo y aspiraba a continuar el salazarismo sin Salazar. Los jóvenes oficiales dieron un golpe democrático para terminar con los excesos del sistema y poco después caía la primera de las dictaduras ibéricas. En España la censura franquista consideró que no convenía que los es-

pañoles pudieran verse reflejados y RTVE silenció los hechos para evitar un posible efecto dominó en un Estado que aspiraba precisamente a lo mismo; a perpetuar el Franquismo sin Franco. Aquel 25 de noviembre el Ejército desfiló por las calles de Lisboa y de todo Portugal entre muestras de cariño de la sociedad civil, que los recibió con flores. En un gesto tan simbólico como elocuente, las bocas de los fusiles de los soldados llevaban prendido un clavel, y de ahí el nombre con el que uno de los escasos golpes democráticos de la historia ibérica: la Revolución de los Claveles. Casi cuarenta años después, Fotos Sol Cultural


Programa de actividades 17.00: Instalación de la exposición de dibujos sobre Portugal de los colegios Haypo y Menéndez Pelayo en la calle del Sol.

Foto Araceli Gedack

18.00: Comienzo del reparto de claveles. SanarSantander(Urban Classics, La Caverna de la Luz, Espacio Eureka, Galería del Sol st., Galería Roales y Espacio Espiral) Portugal. Exposición fotográfica. (La caverna de la luz) Venta de libros antiguos y de segunda mano (Galería Roales) Videoartistas portugueses. Demolden Video Project. Degustación de vinho verde, bolas de bacalhao y cerdo asado. Ricardo Barbeito, artista plástico de Madeira, intervino en la callec n la colaboración de los integrantes de la beca de artistas y creadores europeos de la fundación 2016. Descubrimiento de la placa de la Avenida da Liberdade. 18.00: Recital de Aida Armenia. 18.30: Charla con Sandra Jorge: ‘Eurodisea sobre Viajar a Portugal’ (Espacio Eureka). 19.15: Joao de Castilho el más grande arquitecto luso del siglo XVI (V.O. portuguesa con subtítulos en castellano), en la Galería Del Sol st. Magia en la Calle, por la Asociación de Ilusionistas de Cantabria. ‘Portugal vecino, vecina Bulgaria’, Arte en escena. ‘Grandola, vila morena’. Interpretación a cargo del coro de Espacio Espiral en distintos lugares. Aida Armenia (segunda parte del recital de fados) 21.30: Cover Me y Chema Delia. recital en el Urban Classics ‘Portugal bajo la piel, mas allá del mar’. Recital en el Dolmen Luis Pastor. Recital con letras de Saramago en el Pub Rubicón. 28

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Sol Cultural recuperaba el ‘Grândola, vila morena’ para convertirlo en el eje orbital de su segundo gran evento: la fiesta de Portugal, que de nuevo llevó la cultura y la actividad a la calle. La iniciativa se inscribía dentro del programa de actividades de la Fundación Santander 2016, que vio cómo la Asociación Cultural Calle del Sol recogía en la primera oportunidad que tenía el guante lanzado meses atrás. Si la candidatura a la capitalidad cultural quería implicación e iniciativa ciudadana, la iba a tener. Desde primera hora de la tarde y hasta bien entrada la noche, aquel día no tuvo el ambiente frío que envuelve los domingo, sino que trasformó la calle en una fiesta con un éxito de convocatoria que


Fotografía Fran Amo

Foto Araceli Gedack

Grândola, vila morena

sorprendió incluso a los propios organizadores. Por primera vez las casetas salieron a la calle y la acogida les convenció definitivamente de que era posible sacar adelante nuevos proyectos. Si Sol Cultural había respondido, Santander hizo lo propio y se volcó con el aniversario del 25 de abril y con la fiesta portuguesa. Algunos por convicciones, otros por proximidad afectivas y otros, sencillamente, por saber qué se estaba fraguando es aquel barrio santanderino. Quien no conociera la historia de Zeca Afonso tuvo cumplida referencia de lo que ocurrió en Portugal hace casi cuatro décadas.

Grândola, vila morena Terra da fraternidade O povo é quem mais ordena Dentro de ti, ó cidade Dentro de ti, ó cidade O povo é quem mais ordena Terra da fraternidade Grândola, vila morena Em cada esquina um amigo Em cada rosto igualdade Grândola, vila morena Terra da fraternidade Terra da fraternidade Grândola, vila morena Em cada rosto igualdade O povo é quem mais ordena À sombra duma azinheira Que já não sabia a idade Jurei ter por companheira Grândola a tua vontade Grândola a tua vontade Jurei ter por companheira À sombra duma azinheira Que já não sabia a idade

Grândola villa morena Tierra de fraternidad El pueblo es el que más ordena En ti, oh ciudad En ti, oh ciudad El pueblo es el que más ordena Tierra de fraternidad Grândola villa morena En cada esquina, un amigo En cada rostro, igualdad Grândola villa morena Tierra de fraternidad Tierra de fraternidad Grândola villa morena En cada rostro, igualdad El pueblo es el que más ordena A la sombra de una encina de la que no sabía su edad Juré tener por compañera Grândola, tu voluntad Grândola, tu voluntad Juré tener por compañera A la sombra de una encina de la que no sabía su edad

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SANARSANTANDER

Fotografía Fran Amo

Una de las propuestas estrella de la Fiesta de Portugal fue, junto al recital de Luis Pastor, las actividades de calle y la interpretación coral del ‘Grandola, vila morerna’, el proyecto ‘SanarSantander’, una iniciativa transversal a las celebraciones e impulsada por la Fundación Santander 2016 en la que todos los interesados pudieron expresarse e incluso psicoanalizarse a través de dibujos. Con la Fiesta de Portugal como eje catalizador y a lo largo de toda una tarde, el Urban Classics, La Caverna de la Luz, Espacio Eureka, la Galería del Sol St.,

la Galería Roales y Espacio Espiral sirvieron de sede para este peculiar proyecto que abría aún más si cabe las fiestas y laspropuestas culturales y de ocio a toda la ciudadanía. A través de la interpretación con la ayuda de una serie de voluntarios, los ciudadanos dieron su particular versión de Santander y de sus propias inquietudes en una propuesta fuera de lo común y difícil de catalogar que, quizá precisamente por eso, contribuyó a dar más actividad aún a las galerías y otros locales de la calle del Sol.

EN SÓLO TRES PASOS

INTERACCIÓN Visitantes y voluntarios comparten una vición conjunta 30

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PROPUESTA Las conclusiones se plasman sobre papel

RESULTADO Los ‘pacientes’ regresaron con sus dibujos bajo el brazo


Foto Sol Cultural


Foto Sol Cultural


LA VECINDAD SOL CULTURAL HA COMENZADO LA RECOPILACIÓN DE LA MEMORIA DE LA CALLE CON LA ENTREVISTA A LAS HERMANAS CONCHITA Y MARTA PEREDO

“Todo el barrio era una piña” www.solcultural.com

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Conchita Peredo: Mis padres eran unas personas maravillosas y mi madre era la pescadera del bario, que la llamaban la Chata. Vine aquí a los seis años. Marta Peredo: Yo nací en Maternidad, pero al venir mi madre con el bebé, que era yo, mi padre y una prima vinieron a limpiar el piso del número 8, que era un almacén, porque antes vivían en una casuca que la llamaban así y estaba casi en ruinas. Conchita: En esa casa he vivido yo y la recuerdo, porque no había agua. Marta: En relación a la calle me gustaría hablaros por clases sociales, que es como la recuerdo en la primera infancia, en los cuarenta. Desde el bar de Vicente hasta el 19 estábamos los pobres, pero más pobres que nosotros había otros en la Corralada, que es donde está ahora una galería, una frutería y una carpintería... En el 16 la clase media, y hacia abajo los ricos. Pero todos hacíamos la vida en la calle y había mucha convivencia de balcón a balcón y de puerta a puerta. La cuestión política también estaba muy marcada en esta zona. Aquí cerca vivía una tal doña Lola, que era una delatora, y otra vecina que vivía de lo que le mandaban de Cuba y con la revolución se le habían acabado los giros. Y en la esquina donde están los juzgados estaba la comisaría. Conchita: Yo recuerdo que en casa de mis padres la puerta siempre estaba abierta para todo el que quisiera venir. Aunque había mucha pobreza, también vivíamos con mucha alegría, y recuerdo que mi padre hacía las chapuzas a toda la escalera. Como trabajaba en la Electra de Viesgo... Le preguntaban cuánto le debían y contestaba que nada, que para eso éramos vecinos. Mi mare era una gran conversadora y le contaban todas as confidencias, incluso las de los maridos. Y un 34

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recuerdo que guardo de la guerra es una señora que vivía en un tercero y ponía los colchones en el balcón cuando bombardeaban. Ya con la calle en silencio, después de bombardear, montaban unos follones que todos nos asomábamos a los miradores Marta: Este tramo es mi paraíso infantil, porque no nos dejaban ir a ningún sitio. La calle estaba muy mal, con la carretera llena de baches y el alcantarillado que muchas veces no funcionaba. Por eso me ha hecho tanta ilusión ver la calle nueva, porque aquí me siento con Dos vecinas de la calle, el día de la entrega de flores. / Sol Cultural

raíces. Cuando yo era niña y la calle estaba tan deteriorada los recuerdos son tan buenos y de tanta solidaridad que para mí este tramo de calle es un refugio. Conchita: De aquella época recuerdo a Cioli, que era mayor que nosotros. Vivía en el cuarto, y ya de mayor subí a su casa para ver las medallas que le habían dado. También me acuerdo de Pulguita, que iba cantando romances con su pandereta y otros que venían con una cabra. Marta: Pero eso es posterior, hasta que lo han prohibido. Conchita: Éramos como una familia, que es lo que ya no existe. Marta: Sí, porque también hay mucha gente que se fue. Había mucha gente deseando trasladarse para irse a unos pisos mejores. Pero todo el barrio era como una piña


Violonchelos en las rotondas Violonchelos en las rotondas, flodido más comprando toallas de res en los balcones, rapsodas en baño. Siempre queda una banla acera. Amália y Pessoa cruzan dera republicana en el Rubicón. El de la mano la calle del Sol en la solsticio de verano es aún más noche más corta de año. Huele a emocionante en estos tiempos en bolas de bacalao y vino verde. que los pastores alemanes escriSuenan los ecos de Grándola, vila ben best sellers. Las instituciones morena. Pululan fotógrafos, pinsiempre fagocitan los ritos pagatores, músicos y actores. Aspirantes a todo ello. Alumnos del Conservatorio Hambrientos de una ciuJesús de Monasterio. / Sol Cultural dad que se sacuda el moho y levante la vista. La vida toma aire. No ocurrió el mismo día, pero la Revolución de los claveles y el Solsticio de verano compartieron espíritu. La calle fue de quienes sufrieron y esquivaron las obras, de aquellos que robaron adoquines para hacer hueco a la arena, de los que cada nos. Celebrar el solsticio sin santo tarde de lluvia gris pisan las mises un alivio. Las hogueras debemas baldosas mientras esperan rían recordar sólo el fuego del sol. que vuelva mayo. De la gente que Siempre queda un formulario camina. La buena. para apostatar en el Rubicón. Sol Cultural alumbró después de Las dos celebraciones demostranacer dos fiestas no inscritas en el ron lo ya sabido. Nunca falta alcalendario nacional. No podía ser guien dispuesto a reclamar la de otra manera. El germen está calle para sí, pero el suelo, las paen el Rubicón. No sé desde redes y el trozo de cielo que micuando, el Rubicón siempre ha ramos es nuestro. estado ahí. La Revolución de los Irene Sainz Claveles debería haber servido de Periodista ejemplo. Ojalá hubiéramos aprenwww.solcultural.com

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Foto: RaĂşl Lucio

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TALLER DE PABLO HOJAS

El valor de la imagen como forma de expresión

PABLO HOJAS, UN NOMBRE DE REFERENCIA EN LA FOTOGRAFÍA CÁNTABRA Y UNO DE LOS FOTOPERIODISTAS MÁS RECONOCIDOS DEL PANORAMA NACIONAL, FUE EL ENCARGADO DE IMPARTIR UN TALLER SOBRE ‘FOTOGRAFÍA EN MOVIMIENTO’ EN EL QUE VARIAS DECENAS DE ALUMNOS TOMARON PARTE NO SÓLO EN UN CURSO MAGISTRAL, SINO EN UNA SERIE DE ACTIVIDADES TRANSVERSALES CON EL GRUPO CONTACT-URBAN IMPROVISATION DE ESPACIO ESPIRAL. www.solcultural.com

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Distintas maneras de ver una imagen Fotos: Sol Cultural


VARIAS DECENAS DE FOTÓGRAFOS CON DIFERENTES TRAYECTORIAS, EXPERIENCIAS Y EDADES SE UNIERON EN TORNO AL TALLER ORGANIZADO EN ESPACIO ESPIRAL, EN EL QUE LAS SESIONES, EMINENTEMENTE PRÁCTICAS, SE VIERON CORONADAS TRAS VARIOS DÍAS DE TRABAJO, CON EL URBAN CONTACT. LA FOTOGRAFÍA DE FAMILIA DE RAÚL LUCIO QUE APARECE SOBRE ESTAS LÍNEAS MUESTRA A TODOS LOS PARTICIPANTES EN EL TALLER JUNTO AL PROPIO PABLO HOJAS


El taller organizado en Espacio Espiral trascendió su propio espacio para invadir la calle una vez más con una colorista y llamativa propuesta: el Urban Contact. A caballo entre el posado, la performance, la intervención urbana, el teatro y el taller de fotografía en movimiento los alumnos de Hojas concitaron todo el interés al salir a la calle acompañados por actores que en una suerte de puesta en escena teatral pusieron rostro, cuerpo y movimiento a disposición de las distintas sensibilidades allí representadas para poner de manifiesto los múltiples modos en los que una cámara y un fotógrafo pueden llegar a interpretar la realidad. Como otras iniciativas, el Urban Contact constituyó un nuevo acercamiento a las artes, y la propuesta sirvió también como carta de presentación ante los santanderinos. Más adelante se convertiría iba en una de las múltiples actividades de la Fiesta del Solsticio, nombre elegido para la primera edición de las fiestas de la Calle del Sol, que se desarrolló durante el verano y consituía el proyecto más ambicioso de cuantos puso en marcha Sol Cultural en su primer año de existencia con esta denominación. Fotos: Raúl Lucio


Fotos: RaĂşl Lucio

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LA FOTOGRAFÍA DE JAVIER VILA MUESTRA UN MOMENTO DE LA INTERACCIÓN DEL TALLER DE PABLO HOJAS Y EL CONTACT-URBAN INPROVISATION A CARGO DE ESPACIO ESPIRAL


El Sol, la calle de la energía creativa Una noche otoñal, rompiendo la melancolía, llegó Raketa Brokovitx al Bar Rubicón. Parada y posta camino de Santiago de Compostela, pues esta mujer estrafalaria y genial está recorriendo el camino de Santiago desde el País Vasco, vestida de novia y montada en un burro. Esta performance catarsis responde a la contrariedad que le produjo que su novio la dejase plantada en el altar, se la dedica a todas las mujeres engañadas y maltratadas, y sabe que cuando finalmente llegue a su destino y se quite ese vestido de novia para siempre comenzará para ella una nueva vida y, seguramente, tras ese curioso periplo de ciudad en ciudad, de escenario en escenario, de vivencia en vivencia haciendo amigos, será quizás una mujer nueva también. Y todo esto lo pudimos saber porque Moncho se “engoriló” y dijo sí a prestar su bar para que Raketa nos lo contase la noche siguiente en un enloquecido espectáculo en el que se entregó al público actuando y cantando con una gran voz, una tremenda capacidad de improvisación y un divertido sentido del humor. Con todo el desparpajo del mundo nos hizo reír, imaginar lo que podía dar de sí esa gran aventura, metabolizar su suerte y vivir la sorpresa. A finales del 2009, La Ribot, prestigiosa bailarina y performer, ejecutó 44

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en la galería Del Sol Street su pieza Laughing Hole, dentro de la 20ª Muestra Internacional de Teatro Contemporáneo de Santander. Durante más de cinco horas, tres bailarinas no pararon de reirse –¡no pararon!– mientras, jugando con el cuerpo y con el espacio, pegaban en las paredes carteles con cientos de sencillos y mordaces mensajes de no más de tres palabras que permanecían ocultos boca abajo en el suelo, formando un mullido colchón. La risa continua, que parecía ya físicamente imposible al final, la dilatación del tiempo, que acabó por desaparecer, entrando los participantes en un agradable remanso atemporal, y la creatividad tanto de los movimientos como de lo aleatorio en la formación de los mensajes y sus amplios contenidos a nivel personal, social o político, hicieron del acontecimiento una experiencia inolvidable y maravillosamente metafórica. Son tan sólo dos capítulos de los cientos que podrían llenar un libro sin duda infinito, multiplicando la cantidad de propuestas vertidas por la cantidad de vivencias de quienes las protagonizaron y aquellos que las recibieron. En la calle del Sol están emplazadas varias galerías de arte contemporáneo, estudios de artista, bares con su toque especial y programación de eventos, una librería de


viejo llena de magia, talleres de fotografía, un laboratorio escénico y de artes afines, un centro cultural europeo, un estudio de diseño… es una calle que amplía su espacio físico y virtual, y que ahora concreta sus aspiraciones culturales a través del asociacionismo en SOL CULTURAL, pues la unión hace la fuerza y el trabajo organizado posibilita que ocurran grandes cosas. Lo que empezó con un concurso de fotografía, ya un clásico, y siguió por otro de microrrelatos, se ha ampliado a fiestas de carácter popular con una sorprendente variedad de actos culturales, propuestas creativas y espectáculos de todo tipo, tanto dentro de los espacios como en plena calle, como pocas veces ha sucedido en Santander. La alegría generalizada en las fiestas de la calle del Sol es difícil de olvidar. Una dedicada a Portugal y otra al solsticio de verano, la calle se llenó en ambos casos de gente de todas las edades y todo se inundó de verdadera emoción por compartir tantos estímulos en dos días soleados que acabaron de madrugada. Juegos, concursos, talleres de arte, esgrima o percusión, recitales poéticos, conciertos de diferentes tipos de música, pinchadas, intercambios, raku, casetas, comercio justo, proyecciones, circo, teatro, danza, fue difícil participar en todo con tanta oferta. La toma de la calle es un exitoso descubrimiento en nuestra ciudad y las posibilidades son infinitas y beneficiosas. Un hecho histórico fue el pasacalles del Orgullo Gay en el que participaron Gran Nogara, Oky, Farruka, Brava, Nene, Kinny y Pepe Aro, habituales transformistas del pub Colilla que pasearon con gracia por el pavimento arte,

humor, música y color ofreciendo un espectáculo plural muy refrescante para el público santanderino. De la calle del Sol han salido dos festivales que crecen cada año y que esperemos, igual que las fiestas, que sigan teniendo una continuidad, más allá del empujón de la pretendida capitalidad europea: Desvelarte y Picnick Festival. El primero dedicado al arte urbano y alternativo, creado por el Grupo ACAI con sede en la galería Colar…te, y el segundo al cine y el videoarte, organizado por la videogalería Demoldem Video Project. Tanto la creatividad y las ganas de hacer cosas de quienes viven y trabajan en la calle del Sol, como su capacidad de convocatoria y la respuesta de los que llevamos tantos años acudiendo y participando en mayor o menos medida, son aspectos verdaderamente reseñables que aportan brillo y vida a una ciudad pequeña y limitada como la nuestra. Una mezcla de azar y procesos desencadenados que acaban formando redes fuertes y sólidas ha hecho que se hayan aglutinado numerosos efectivos culturales, artísticos y relativos al ocio creativo. Desde la calle del Sol el mundo se percibe y experimenta de muchas maneras diferentes, se generan continuamente dinámicas que mueven a las personas, que ensanchan la mente y el espíritu, que generan energías y sinergias, es una calle cuántica donde infinitos mundos conviven y donde las posibilidades de que algo ocurra son mucho mayores que en otros lugares. Larga vida al Sol Cultural.

Lydia Gil Crítica de arte www.solcultural.com

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CUATRO DÍAS DE JUNIO, JUSTO EN LA TRANSICIÓN ENTRE LA PRIMAVERA Y EL VERANO, TRAJERON LA PROPUESTA MÁS AMBICIOSA DE SOL CULTURAL. PLANTEADAS EN CIERTO MODO COMO LA RECUPERACIÓN DE LAS VIEJAS FIESTAS PATRONALES, UNIENDO LA CULTURA, LA MÚSICA, LAS ARTES Y LA VIDA CALLEJERA, LAS CASETAS VOLVIERON A SALIR A LA CALLE PARA CELEBRAR EL SOLSTICIO. O, LO QUE ES LO MISMO, LA PRIMERA EDICIÓN DE LAS FIESTAS DEL SOL.

Solsticio 2010 Fue el gran evento de la infinidad de propuestas de Sol Cultural durante su primer año de existencia. Las Fiestas de la Calle del Sol 2010; la celebración del Solsticio, recuperaron durante cuatro días el viejo espíritu de las fiestas patronales revisado y revisitado con propuestas culturales, musicales, astiísticas, grastonómicas y de ocio. Un gran espectáculo integral con innumerables actividades en el que se volcó no sólo el viejo barrio santanderino, sino la ciudad entera. La candidatura a capital europea de la cultura, aún en plena efervescencia antes de que Santander fuera descartada a fin de año, tuvo un gran prota-

gonismo en un movimiento integrador entre las dos propuestas. La incipiente Sol Cultural, en aquel momento ya plenamente consolidada y cada vez con más nombre en la sociedad cántabra, se ponía a prueba con el evento más complejo de organización, con una cantidad de actividades casi inabarcables desde la mañana hasta última hora de la noche. De nuevo la gran respuesta de público constituyó el mayor síntoma de éxito de una iniciativa nacida con afán de continuidad. Un recital de arpa ponía el miércoles 23 el prólogo al casi interminable programa de actividades de unas fiestas que se abrieron el jueves, día


Foto: Roales

24 de junio, a las 20.30 horas con un comercio justo) y exposiciones. Todo ello concierto de madrigales en la iglesia de mientras los locales sacaban pinchos a la los carmelitas y otro de Funky Station en calle en sus casetas y mantenían sus la galería Del Sol St. Dos propuestas hepuertas abiertas desde la mañana hasta terogéneas que simbolizan el carácter bien entrada la noche en una celebración abierto de esta celeque implicó a todo un bración. vecindario, a todo un Después, y a lo largo barrio y a toda una ciuLos cuatro días a lo de cuatro días, desfiladad. El domingo, alredelargo de los cuales se rosn por los distintos dor de las diez de la locales y por el escenoche, una serie de condesarrollaron las fiestas del ciertos en distintos locanario instalado en la calle una nutrida reles de la calle del Sol Solticio 2010 constituyen presentación de los ponía fin al Solsticio mejores músicos de 2010. Pero la huella que la consolidación Cantabria, innumeraquedó será difícil de bodefinitiva de Sol Cultural bles talleres, reprerrar en el recuerdo de sentaciones de teatro quienes estuvieron prede calle, casetas, essentes y constituye un pectáculos escénicos, acrobáticos, cómiexcelente punto de partida para el prócos y circenses, concursos de todo tipo ximo junio, cuando en la transición entre (desde tortillas a pintura rápida), juegos la primavera y el verano se celebre el tradicionales, mercadillos (incluido el de Solsticio 2011. 48

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DESFILE DEL ORGULLO GAY

Colilla Queens El Colilla Queens fue el encargado de organizar el Desfile del Orgullo Gay como parte de las fiestas del Solsticio.

Fotos: Sol Cultural


Foto: Sol Cultural


TALLER DE RAKU

Fotos: Sol Cultural

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El Raku se basa en la realización de un cuenco para la ceremonia y consumo del té. El términoproviene de Jurakudai, nombre de un palacio construido por Hideyoshi. Chojiro lo adoptó por tratarse de piezas cerámicas hechas exclusivamente para el palacio Juraku y a partir de entonces, Raku se convirtió en el nombre de la familia que producía este tipo de cerámicas. En occidente existen dos vías para el conocimiento de las técnicas de la cerámica, Bakú: la primera a partir de la publicación del libro ‘A Potter Book’ de Bernard Leach, y la segunda a partir de las experiencias de Paul Saldner en los Estados Unidos. Según B. Leachm el descubrimiento y desarrollo de la cerámica Bakú se debe a Chojiro (de 1573 al 1615), primer ceramista que utilizó esta técnica. Aunque no ha sobrevivido ninguna pieza, pruebas documentales sugieren que Ameya, padre de Chojiro, y originario de China según unos o de Corea según otros, fue el responsable de introducir dicha técnica en Japón. El Rakú original se cocía en hornos de baja temperatura, de construcción muy simple y básica-


mente en oxidación(*). Los colores eran dos: el rojo y el negro. El esmalte negro se hacía con una piedra molida del río Kamo, y el rojo con un esmalte transparente sobre engobe ocre amarillo. Posteriormente se añadió el color blanco a los anteriores. Paul Saldner popularizó el Bakú en reducción (**) en Estados Unidos en 1960. En Cantabria comenzó a celebrarse la fiesta del Bakú hace 16 años como una experiencia más de la Escuela de Cerámica de Miguel González y desde el principio se tuilizó el Bakú de reducción.

Ganadoras del concurso de tortillas

PINCHOS DE FERIA

(*)Oxidación: proceso de cocción con la presencia de oxígeno (**)Reducción: proceso en el que se elimina oxígeno de las piezas cocidas para conseguir un cambio de color, de tonalidad y presencia de metalizados.

Foto: Roales

La gastronomía en su faceta más popular también tuvo su lugar durante el Solsticio 2010. Además del concurso de tortillas, los restaurantes Subtil y Sixtina y la pizzería Pinocho elaboraron sus propios pinchos de feria para cada uno de los tres días (viernes, sábado y domingo) durante los que permanecieron abiertas otras tantas casetas en la Calle del Sol, dos de ellas entre el cruce con San Simón y Francisco Palazuelos y una tercera en el cruce con Lope de Vega. Todos ellos elaboraron recetas expresamente para la jornada en la que se conviertieron en protagonistas muy activos de las fiestas a través de sus pinchos. También Las Gildas se trasladaron de su habitual sede para su convocatoria semanal del domingo.

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Ingredientes 1 aguacate 2 tomates de rama 1/4 de cebolleta 1 oblea de torta de maíz 4 langostinos Cebollino, perifollo, aceite de oliva, perrins, tabasco, sal, comino, pimienta negra

Miguel Ángel Rodríguez, concinero del Restaurante Sixtina, junto a uno de los pinchos elaborados para las fiestas de la Calle del Sol. / SOL CULTURAL

Preparación Picar el aguacate en dados pequeños. El aguacate no debe estar muy maduro. Pelar y despepitar los tomates y picar en dados muy pequeños. Picar muy fino la cebolleta. Juntar estos tres productos en un bol y añadir sal, pimienta, perrins, tabasco, comino y aceite. Mezclarlo y probarlo al gusto. Cortar la torta de maíz en triángulo y freir salpimentada. Pelar los langostinos y cocerlos 20 segundos. Aliñarlos con cebollino, aceite picado y sal.

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Manuel Subtil, responsable de la Cafetería Subtil, muestra sus croquetas de bacalao, tambien protagonistas del Solsticio. / SOL CULTURAL

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artare de aguacate, nachos y langostinos

Ingredientes para cuatro personas 250 gramos de bacalao 250 gramos de patata 1 cebolla pequeña 1 cucharada de perjil muy picado 1 taza pequeña de vino de Oporto o limón (al gusto) 3-4 huevos Sal, pimienta blanca molida, aceite de oliva

Foto Roales

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roquetas de bacalao

Preparación Hervir las patatas con la piel y obtener un puré. Escaldar el bacalao, limpiar la piel y espinas, deshilarlo y escurrir bien el agua de cocción. En un bol, agregar el puré, el bacalao, la ebolla picada, el perejil, y el vino de Oporto o limón. Sazunar con sal y pimienta. Incorporar al puré los huevos uno a uno hasta obtener una masa sólida (no blanda). Moldear las croquetas con dos cucharas. Freir en aciete abundante y muy caliente.


Fotos: Roales

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EL DÍA Y LA NOCHE

Organizadores y colaboradores Las Fiestas de la Calle del Sol estuvieron organizadas por el Pab Dolmen, el Bar Rubicón, el Urban Classics, la Galería Colar...te, la Galería Juan Silió, La Caverna de la Luz, el Centro Cultural Europeo Eureka, Espacio Espiral, Demolden Video Project, el Taller de Fotografía Roales y el Estudio de Diseño Beusual, integrantes de Sol Ciultural. Contaron con la colabpración de Arruti, Mahou, Moondog, Carnicería Ona, Pub Niágara, Varona, Pizzería Pinocho, Pescadería manrique, El Diario Montañés, Pub Metropole, Colilla Queens, Bar Menéndez Pelayo, Restaurante Sixtina, Bar Factory, Academia Macaya, Cool Santander, Bokeh, Bar Vicente, Pub Zapa y la Asociación de Artistas Cántabros Siglo XXI.

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DESPUÉS DE LAS JORNADAS VESPERTINAS DEL VIERNES Y EL SÁBADO, LA ENTRADA DEL FIN DE SEMANA PERMITIÓ QUE TANTO EL SÁBADO 26 COMO EL DOMINGO 27 SE CELEBRARAN ACTIVIDADES DESDE PRIMERA HORA DE LA MAÑANA, LO QUE NO IMPIDIÓ QUE EL MOVIMIENTO SE PROLONGARA HASTA BIEN ENTRADA LA NOCHE. ESTAS TRES FOTOGRAFÍAS DE JAVIER VILA ILUSTRAN MOMENTOS DIFERENTES. SOBRE ESTAS LÍNEAS, EL CIRCO DE LO INSÓLITO. A LA DERECHA, DOS MOMENTOS DE LA NOCHE. EL PRIMERO DE ELLOS, EN PLENA CALLE, CON EL ESCENARIO PRINCIPAL DE FONDO. EL SEGUNDO MUESTRA UNA PAREJA EN EL URBAN CLASSICS, UNO DE LOS LOCALES ORGANIZADORES DE LAS FIESTAS.


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SOLsticio Artístico principales iniciativas de expresión artísitica que, al margen de la música -que como no podía ser de otro modo fue una de las grandes protagonistas- catalizaron la actividad durante los cuatro días festivos. Dos de ellas, en concreto el desfile circense y el concurso de pintura, ambas a la luz del día y al aire libre, se muestran en las dos imágenes de Javier Vila (La Caverna de la Luz) que acompañan a este texto.

El Taller de Raku, la proyección de cine en la calle, la primera edición del Concurso de Pintura Rápida, la representación del ‘tartufo’ de Moliere, la poesía urbana, el circo de lo insólito, el taller fotográfico y las exposiciones en todas las salas de la calle constituyen las 58

Paralelamente se habían puesto ya en marcha otras dos actividades ya más veteranas: el Concurso de Fotografía Calle del Sol, primer evento organizado por el núcleo inicial de la asociación (Rubicon, Urban y Dolmen), si bien no se falló en aquella fecha. Posteriormente se había puesto ya en marcha el concurso de microrrelatos, éste más joven y no coincidente en fechas con las fiestas del Solsticio. Fotos: Sol Cultural


Exposici贸n de los trabajos presentados al concurso de pintura r谩pida.

Fotos: Sol Cultural


PERSONAJE DEL AÑO

JOSÉ SANZ TEJERA ‘CIOLI’

“Aprendí a nadar en San Martín” A LOS 88 AÑOS, CIOLI ES TODO UN SÍMBOLO DE SANTANDER. UN PERSONAJE EMBLEMÁTICO Y ENTRAÑABLE PARA UNA CIUDAD DE CUYA IDIOSINCRASIA FORMA ARTE POR DERECHO PROPIO. FUE EL ENCARGADO DE INAUGURAR EL ‘PALMARÉS’ DEL PERSONAJE DEL AÑO DE SOL CULTURAL, UNA DISTICINCIÓN QUE LA ASOCIACIÓN HA CREADO PARA RECONOCER CADA AÑO A UN VECINO DE LA CIUDAD CON ESPECIAL VINCULACIÓN A LA CALLE. 62

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Fotos: Sol Cultural


P.-¿Dónde aprendió a nadar? R.-En San Martín. Ya nadaba en Puertochico, pero una vez me cogió la Comandancia de Marina. Me acuerdo incluso del nombre del sargento: el sargento Cosme. Después ya aprendí yo solo a nadar en San Martín y fui conociendo los estilos y la técnica para coger velocidad. P.-¿Y dónde trabajaba? R.-Estuve en la panadería familiar hasta que fui a la mili. P.-Después, a la playa... -Sí. Y dormía muy poco. Dicen que iba a La Magdalena, pero en realidad era un poco más allá. En esa época conocí a unas turistas extranjeras que me enseñaron lo que era el ahogado azul y el ahogado blanco. El azul se pone así porque la sangre está poco oxigenada. El pálido, por estar al sol durante mucho tiempo y entrar rápidamente al agua; por el shock del cambio de temperatura. Esos pueden volver a la vida después de diez minutos. Lo he comprobado porque he llevado a varios con shock. P.-¿Durante tanto tiempo? -Alguna vez llegué hasta a perder el habla, de tanto hacer la respiración. Me lo explicaron en Valdecilla una vez que me ocurrió después de llevar a un ahogado y haberle hecho la respiración. P.-¿Y le daba tiempo a jugar en la playa? -A las palas. Era la moda y entrenaba mucho a las chavalas (ríe). Pero como la natación no hay deporte. Es el mejor que hay, porque trabaja todo el cuerpo. P.-¿Ha competido en travesías largas? -No, yo lo que he hecho es ir a su cuidado, por seguridad de los nadadones. Lo que más he nadado ha sido del Bario Pesquero a La Magdalena, después al Chiqui y volver. Travesías no he hecho porque tenía que trabajar y 64

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no tenía tiemo; eso es para gente que se dedique a ello. Sólo competí una vez y llegué tercero. P.-Sol Cultural le ha nombrado personaje del año. ¿Ha visto la calle remodelada? R.-No. He pasado cerca, por los Carmelitas, pero no he podido verla terminada. P.-Asi que en el homenaje la estrenará. R.-Sí, recuerdo a varios los vecinos. A los Calderón les conozco mucho. P.-¿De la infancia? R.-Si, de la época en que jugábamos a la jabila. P.-¿Jabila? R.-Se juega on tres o cuatro agachados y sataba uno. Y también jugamanos a otras cosasa de aquella época. A las canicas, a la trompa, a las chapas...


P.-Se le ve con muy buena salud... R.-Pues sí. Hasta ahora, al menos, pero como me dice el médico: “Cioli, con 88 años y te quejas porque te duele un pie”. P.-Ni siquiera ha perdido el apetito. R.-No. He llegado a comer hasta 14 sardinas, pero ahora sólo algunas, aunque en general estoy bien. P.-Lo que sí habra cambiado es la ciudad, en todos estos años. R.-Cuando llegué no estaban ni el balneario ni los Peligros, pero no sólo venía a donde

dicen que he hecho todos los salvamentos; no es como dice la prensa. En La Magdalena habré salvado unos 20, pero empecé en Somo, cuando allí no había nadie. Entonces no había aletas ni nada. Llegué a sacar del agua a tres personas en el mismo dia: dos con un neumático y otro con el que tuvimos que hacer cadena para sacarle. En otra ocasión rescaté a un camionero de Zaragoza que pesaba casi 120 kilos, y después tuve que atender a la mujer de un desmayo. www.solcultural.com

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Por una cultura integradora La palabra 'cultura' tiene la dudosa virtud de poner en guardia a mucha gente, precisamente a aquella que la interpreta como un patrimonio de conocimientos exclusivamente personal y que confronta al 'culto' con el 'inculto' y en última instancia al sabio con el necio. Ese concepto de cultura es, desgraciadamente, el más extendido y el más erróneo. Desde el punto de vista sociológico y antropológico que es el que aquí se plantea- no se concibe la existencia de una persona carente de cultura. En la medida en que tenemos una nacionalidad, una lengua, una historia, unos valores y unas tradiciones y disponemos de un conjunto de instrumentos comunes pertenecemos a una cultura y somos expresión de ella, independientemente de la acumulación de conocimientos que cada miembro de esa cultura haya realizado. En las últimas cinco décadas la cultura española ha cambiado de modo radical a nivel inmaterial o ideacional porque la democracia, la tolerancia y el diálogo han sustituido a la dictadura, la intransigencia y la imposición. Pero con ser ese un cambio esencial aún es más significativa la revolución que se ha experimentado en la cultura material, entendida como el conjunto de instrumentos tecnológicos que han cambiado no sólo nuestro 66

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modo de informarnos o evadirnos sino también de comunicarnos. La televisión e internet son ahora los medios a través de los cuales se vializa la cultura fundamentalmente. Obviamente, no se trata aquí de oponerse a un progreso tecnológico que, además de ser irreversible, tiene muchos más aspectos positivos que negativos para el conjunto de la sociedad. Si se trata, sin embargo, de considerar prioritariamente sus aspectos negativos porque, en primer lugar, están uniformando en lo más banal y perverso las culturas del planeta (en el caso de la televisión). En segundo lugar, pero no menos importante, están primando la comunicación virtual sobre la real (presencial) y promoviendo así el aislacionismo de los individuos, su soledad real. Las 'quedadas' y las 'flashmob' (multitud instantánea), significativamente nacidas dentro de la red, intentan combatirlo, pero son apenas gotas anecdóticas en un océano. Las ciudades, tanto más cuanto mayor es su tamaño, tienden a deshumanizarse y la 'nueva cultura' magnifica ese riesgo. Cada cual tiene una vivencia personal muy limitada y crecientemente solitaria de su ciudad, de su barrio, de sus vecinos de inmueble, de sus compañeros de aula. Nuestras trayectorias, aun las que


Foto: Sol Cultural

nos localizan geográficamente en el mismo punto, no coinciden, se cruzan. Luchar contra la uniformización y el aislamiento y combatir la deshumanización está en nuestras manos, en las del conjunto de la sociedad, pero no es una tarea fácil cuando los mayores y más tentadores estímulos empujan en dirección contraria. Construir una ciudad dinámica, viva, creativa y solidaria requiere que las

instituciones asuman ese propósito y sean coherentes con él más allá de planteamientos clientelares y cortoplacistas. Santander ha vivido, con ocasión de su candidatura a Capital Europea de la Cultura 2016, una experiencia inédita, que, pese al fracaso de su propósito, se ha revelado sumamente alentadora. La capital de Cantabria ha puesto de manifiesto la notable capacidad proactiva y www.solcultural.com

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participativa de sus habitantes y un potencial creativo que de otro modo hoy seguiría ignorado. Para ello ha bastado enunciar una meta ilusionante, ofrecer desde las propias instituciones el ejemplo de unidad que se demandaba a los ciudadanos y generar expectativas ambiciosas con base en estímulos eficaces. No se trata aquí de entrar a analizar los distintos aspectos del proyecto elaborado por la Fundación ni de debatir sus carencias, nunca especificadas por quienes lo rechazaron. Se trata, sobre todo, de valorar las iniciativas desplegadas por ‘Sol Cultural’ como ejemplo positivo de reacción ante unos estímulos y una actitud permisiva hasta ahora desconocidos. Esta publicación es suficientemente expresiva acerca del número, calidad e interés de las actividades realizadas en marzo, abril y junio de 2010. Incluso quienes estamos familiarizados con la calle nos hemos visto sorprendidos. Si lo ocurrido en la Calle del Sol se hubiera extendido a otras zonas de la ciudad difícilmente podría haberse denegado el pase de Santander a la siguiente fase, a no ser que se convirtieran en papel mojado los objetivos principales de la convocatoria, que priman ”la participación social y la capacidad del evento para transformar la ciudad elegida” por encima de 68

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su patrimonio y del mayor o menor número y calidad de sus actividades culturales formales. La transformación de la ciudad a través de la participación de sus habitantes debería ser un objetivo prioritario de la política municipal. Rehumanizar la urbe, hacerla más acogedora y estimulante es una contribución decisiva al bienestar y a la calidad de vida de quienes la pueblan. ‘Sol Cultural’ ha dado un ejemplo del que se debería tomar nota en otros ámbitos. Su capacidad para generar iniciativas y aunar, organizar y movilizar voluntades en variedad de terrenos es una prueba de que las inercias pasivas o negativas pueden ser superadas y que los personalismos pueden ser neutralizados. Otra ciudad es posible. Lo hemos visto. Esperemos que esa posibilidad no se frustre, que la creatividad y la energía que se han constatado no se instrumentalicen con fines partidistas o se diluyan por rencillas ridículas y, sobre todo, que no cesen la voluntad y el esfuerzo por construir una ciudad mejor, más humana, que invite a sus habitantes a salir a la calle para sumarse a una cultura integradora y participativa, a la altura del siglo XXI. José Ramón San Juan Periodista


Foto: Sol Cultural


El poeta portugués nacido en Cantabria Cuando Sol Cultural decidió en el mes de abril celebrar una fiesta que tuviera como referente a Portugal, pensamos en una de las personas de Santander que más aprecia la cultura de ese país: el periodista Maxi de la Peña. Inmediatamente tomó la propuesta con mucho entusiasmo y se puso a colaborar con nos70

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otros. Nos puso en contacto con otra de las personas que más trabaja por dar a conocer la cultura portuguesa en esta ciudad, desde su cafetería en la Calle Alta, con humildad y discreción: el portugués, ya casi cántabru, Manuel Subtil. Los dos coincidieron en que uno de los personajes más importantes de la cultura


FERNANDO ECHEVARRIA FERREIRA

Aquí, ahora

Fotos: Sol Cultural

portuguesa actual es un poeta nacido en Cabezón de la Sal, para nosotros desconocido: Fernando Echevarría Ferreira. En seguida nos dimos cuenta de que no éramos los únicos ignorantes de su existencia sino que ese desconocimiento llega hasta el punto de que es casi imposible encontrar algún libro de Fernando Echevarría en las librerías, no ya de Cantabria, sino de España y mucho menos traducido (sólo hemos llegado a encontrar una edición bilingüe de su libro “Aquí, ahora”).

Aqui. Ahora. Con todo el ahora aquí. Y todo lo demás desfallecido en torno de una concentración sin fin. Aquí agudo, incidiendo en la punta que señala por dónde su perfil ha sumido el cuerpo de explendor y de sombra. Mas que también nos llega por ahí. Y trae su transparencia a este ahora que la ve retirarse. Venir a la distracción con que se fue y que nos abre su estar e ir. www.solcultural.com

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No es de extrañar, la poesía nunca ha dado muchas glorias y menos todavía si viene de ese país siamés al que estamos unidos por la espalda que nos impide vernos y reconocernos. Sólo algunos como Fernando Echevarría, o el admirado José Saramago, han sabido desligarse de ese atavismo y hermanarse en esa Iberia común. Todo esto lo que hizo fue despertar nuestro interés y nos llevó a ponernos en contacto con el Consejero de Cultura, al que transmitimos nuestra idea de traer a Santander al poeta Fernando Echevarría. Encontramos una total receptividad y predisposición por parte del Consejero atendiendo incluso a la posibilidad de traducir alguna de sus obras. Nos reunimos también con el jefe de departamento de la Escuela Oficial de Idiomas, Andrés da Silva, que nos ayudó en los primeros contactos con el poeta al que le propusimos que estuviera con nosotros en la fiesta que Sol Cultural organizó con motivo del 25 de abril, día de la Revolución de los Claveles y fiesta nacional en Portugal. Muy gentilmente aceptó nuestra invitación pero un imprevisto problema de salud nos impidió contar con su presencia. Hoy es el día en que lo tenemos aquí: Fernando Echevarría Ferreira, nacido en Cabezón de la Sal, poeta ibérico que cuenta con una amplia producción literaria jalonada de premios entre los que podemos destacar: Premio de Poesía de la Asociación Portuguesa de Escritores (1991), Premio de Poesía Eça de Queiroz (1995), Premio Sophia de Mello Breyner Andressen (2007) por toda su trayectoria poética compilada en “Obra inacabada” y Condecorado por el Presidente de la República Portuguesa con la Orden del Infante D. Henrique. Hoy, con este reconocimiento, es un día importante para la cultura en Cantabria. Gracias a la Consejería de Cultura, a Javier López Marcano y a todos los que lo han hecho posible que Fernando Echevarría haya estado con nosotros.


Fernando Echevarria Ferreira, poeta portugués, nació en Cabezón de la Sal, Cantabria, en 1929.Hijo de padre portugués y madre española, estudió Humanidades en Portugal y Filosofía y Teología en España. Exiliado en París en 1961, parte a Argel a finales de 1963, para regresar a la capital francesa mediados de 1966, donde residió hasta su retiro definitivo en Oporto hace seis años. A lo largo de su carrera ha recibido prácticamente todos los premios de las letras portuguesas.

Manuel Llerena amenizó la velada con un recital de fados, tocados con su acordeón al más puro estilo portugués. www.solcultural.com

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Santander, vendedores de humo

Lo siento, pero la candidatura de Santander no tenía consistencia. Sólo la gente se estaba agarrando al factor Botín. Eso no es serio.Los políticos y los popes paniaguados de la cultura local vendieron humo. La candidatura de Santander no tenía ningún nivel, ni proyecto sólido para ser candidata para la Capitalidad Europea de la Cultura. Si se dependía de las influencias del presidente del Banco Santander, como bien dice mi amigo Rafa Fombellida, 'el Ferrari se gripó'. Toca retirada de las banderitas de los países de la UE y de la carpa de la Plaza Porticada. Con un Museo de Bellas Artes obsoleto, un Marítimo que palidece ante el Acuarium de San Sebastián o Coruña, las piezas del de Prehistoria en cajas y el siguiente paso es la chapuza pasajera del Mercado del Este, un FIS en decadencia que no tiene el tirón popular de un festival de 76

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jazz, con programaciones conservadoras. Sin nada potente que ofrecer en cine, con una UIMP que tiene réplicas por toda España en verano, un Artesantander para amiguetes, y con los gurús de siempre de la cultura ¿Qué queremos? La ciudadanía es autocomplaciente, pero el mundillo cultural se cree una élite y la gente de la calle no sintoniza. De este 'bluff' sólo se extraen como consecuencias positivas, los primeros pasos de una cultura urbana a pie de calle como la que ha asomado con aire fresco con la asociación Sol Cultural y la recuperación de un espacio emblemático de la ciudad como el Río de la Pila, y que tendrá en el futuro también una cierta resonancia cultural. Todo lo demás ha sido una mera improvisación, con mucho de realidad virtual. Con una ciudad sin espíritu 'olímpico', sin un casco histórico como el de Córdoba,


con políticas de baldosa y lifting ¿a qué jugamos, a las canicas? Burgos, Córdoba, San Sebastián, Las Palmas, Segovia y Zaragoza, con la excepción de la primera (yo hubiera seleccionado a Cáceres) son justas finalistas. Estuve hace un año en Segovia, y mi familia y yo los comentamos: Segovia nos pasa por encima. La cultura estaba en la calle, porque siempre lo ha estado en esta pequeña ciudad de ensueño.Y sin banderitas. La metáfora de la candidatura santanderina ha sido la carpa que protege los yacimientos de la muralla medieval. Ha presidido su cochambrosa presencia en la Plaza Porticada durante toda la campaña. A esto yo le llamo incapacidad. A quien corresponda. Lo malo es que los gestores Fotos: Sol Cultural políticos no aprenden y parece que quieren volver a incurrir en los mismos Maxi de la Peña errores. ¿Santander infinita? Periodista www.solcultural.com

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CONCURSODEFOTOGRAFÍACALLEDELSOL

Una calle, un lugar, un bar, un momento, una imagen El Concurso de Fotografía Calle del Sol cumplía en 2010 su octava edición, que sirvió a su vez para la convocatoria paralela del Concurso de carteles, del que iba a salir el anunciador de las fiestas del Solsticio. En estas páginas aparecen la fotografía ganadora y las finalistas de la convocatoria de aquel año, aunque ya a finales de 2011 se habían aprobado las bases de la novena edición. Con una gran participación en todas sus categorías, que han ido evolucionando en el tiempo, el cconcurso fotográfico es el más veterano de todos los eventos de Sol Cultural, anterior incluso al nacimiento de la asociación, si bien con su consolidación ha pasado a formar parte de su propuesta como una parte más del programa anual. Además, este ya veterano certamen sirve de base para el posterio de microrrelatos, cuyas bases contemplan que debe estar basado en alguna de las fotografías ganadoras en cualquier categoría.

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“Marcelo”, de José Ramón Moreno Fernández. Finalista tema libre.

“Niebla”, de Gabriel Barajas Ojeda. Segundo premio tema libre.


“Noches de tango”, de Raúl Villaba. Finalista de tema libre.

“Comida para dos”, de Charo Celis Guash. Primer premio tema libre.


“La hora del paseo”, de Ignacio Cagigas Dos Santos Cruz. Finalista tema calle del Sol.


Sin título, de Darren Lee Marsh. Segundo premio tema calle del Sol.

“La herencia del agua”, de Máximo Rebollar Collado. Finalista tema libre.


“Yaiza”, de José Ramón Moreno Fernández. Finalista tema libre.

“25”, de RAúl Buenaposada Castillero. Primer premio tema calle del Sol.

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Las calles, una legítima manera de hacer cultura Las calles tienen la vitalidad de sus habitantes, de sus paseantes, pertenecen a quienes las disfrutan. Las calles se merecen gentes, que saben denominar sus esquinas y recovecos con nombres, de tahonas, bares, librerías, mercerías y comercios. Merodear por las calles, a la búsqueda de ocasiones y sorpresas, y recuperar su naturaleza esencial, su atmósfera de encuentros, es vivir la plenitud de la afinidad. También lo es saborear la expresión de sus tradiciones, las costumbres, sus onomásticas y festividades, paraje de los que vuelven a su pasado, para retornar a las voces familiares. Hasta el tiempo tiene su espacio en las calles: el horario diurno y nocturno, horario de trabajo, de diversión y de sueño. Un “no-lugar”, 86

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donde todo discurre y todo sucede, donde los niños crecen hasta hacerse adultos, transformando sus juegos en necesidades de esperanza, donde la memoria juega a perpetuar sonidos y olores y las personas olvidan sus rostros, en destinos no conjeturados, para volver a reiniciar sus ciclos vitales, con la confianza de estar entre conocidos y vecinos. Todas estas concurrencias, constituyen un territorio de reciprocidad social, de estrategias comunes para reflexionar sobre la comunicación y el entendimiento, estímulo de suma importancia en el desarrollo poblacional, en la estructuración de las ciudades que saben valorar en su justo término, los esfuerzos surgidos desde el mismo seno de la población: las calles.


Foto: Sol Cultural

Los barrios integran las ciudades y estas buscan su carácter, su personalidad en acciones colectivas, que promocionan los ambientes festivos y culturales. Ellas aportan la movilidad y el dinamismo que se precisa, para ser sociedades comprometidas con su diversidad, y su presencia, en un entorno más vivible y tolerante. Una calle creando herramientas sociales, desarrollando vínculos, cohesionando su solidaridad y revitalizando su pertenencia a un conjunto ciudadano, que promueve acciones de participación popular, facilitando intercambios, contribuyendo a su socialización y posicionándose en una metrópoli más armónica y justa. La gestión cultural, debe tomar en cuenta los protagonismos señalados anteriormente y hasta hace bien poco, no destacables. La crisis económica y el agotamiento de los actuales modelos productivos culturales, han propiciado una valoración crítica, más exigente de los recursos institucionales destinados a usos públicos. En manos de comisarios-curators, directores mediáticos y gestores estrella, los proyectos culturales hasta ahora, habían encontrado un destino en consonancia con la promisión para la que habían sido concebidos; el consumo es-

peculador del los bienes culturales, casi siempre mediatizados por el escenario del espectáculo elitista y alejado de la población. Su falta de compromiso general, ha creado un modelo claramente obsoleto y dilapidador de recursos, que interpretaba su utilidad en manifestaciones de escasa participación pública, siendo ésta un agente pasivo en su gestión y desarrollo y a la vez mera receptora de productos alejados de su propia dinámica y estructura. Acontecimientos mediáticos recientes en Santander, han demostrado como tales ejemplos, ocasionan más perjuicio que beneficio, derrochando capitales e ilusiones, convenciéndonos del provecho de su gestión, cuando en verdad solo ocasionan ficticias mejoras, basadas en propuestas irrealizables y alejadas de las necesidades verdaderas. En respuesta a ello, se viene produciendo desde hace algún tiempo, un movimiento natural de ciudadanos, que propicia la creación de espacios sociales, dónde buscar respuestas próximas, a las demandas de una cultura no dirigida ni estatalizada. Una corriente que favorece, la optimización económica de los presupuestos, destinados a la mejora estructural de los barrios, la estimulación de los patrimonios www.solcultural.com

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municipales y la perfección de las planificaciones creativas en el ámbito urbano. La necesidad de valorar algunas competencias corporativas, desde perspectivas donde el dinamismo ciudadano, puede mostrar sus aptitudes de esfuerzos conjuntos y programaciones solidarias, se convierte en una realidad perfectamente demostrada, en ciudades, cuyas dimensiones y población son semejantes a Santander. Este hecho también ha podido ser observado, en las recientes experiencias realizadas desde algunas calles de nuestra ciudad, donde iniciativas concebidas por los usuarios y habitantes de esas mismas calles, han logrado realizar actos culturales y fiestas populares, con un éxito que irradió hacía el resto de la población, creando expectativas tan ilusionantes, que se constituyeron en una manifestación novedosa y enriquecedora. Perspectivas atractivas para el futuro, demostración que evidencia, como las iniciativas conjuntas de los ciudadanos, pueden tener un efecto multiplicador de proporciones vitales para la ciudad. Con tales argumentos, es preciso incentivar y clarificar objetivos destinados a ampliar la diversidad de los espacios culturales, que surjan vivencias de calles, desarrollando locales y estableciendo circuitos, centros con medios 88

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destinados a recoger y encauzar, las propuestas estéticas producidas en los barrios. Incrementar la autogestión cultural desde las bases urbanas, para elaborar propuestas que repercutan en toda la ciudad. Una apuesta racional para los consistorios municipales, es renovar la confianza en la gestión de lo popular, potenciando plataformas ciudadanas, que apuesten por la calidad estética y la participación, en proyectos destinados también a la educación y el desarrollo de valores éticos, siendo ésta, la auténtica dimensión en la cual debe repercutir los eventos formativos. Destino soñado por una sociedad ávida, de expresiones culturales, donde su participación sea necesaria, no sólo como meros receptores de las mismas, sino que cuenten en su toma de decisiones, desarrollando áreas de integración y sinergias, para incentivar la creatividad social, sentando los fundamentos en la producción de una industria cultural realmente urbanita, impulso de las generaciones más jóvenes y solaz de toda la población que habitan las calles, los barrios de Santander. Jesús Alberto Pérez Castaños Artista


TERCER PREMIO: Ginés Mulero Caparrós LLORARÁS ÁCIDO ÚRICO Centenares de apasionadas citas virtuales en el Messenger, cruce de fotos y retazos de vida, sinceridades, soledades, sueños… Me decidí al fin por una velada física. Ilusionada, preparé para la gala un arsenal: centollos, percebes, ostras…, todo del Cantábrico. Él llegó precedido de un racimo de rosas, una botella de mensaje afrutado y una sonrisa embelesadora. Caí cautivada en sus brazos con promesas de amor eterno. Tras retozar hasta el delirio, una mina estalló en mis sienes: “Estoy bien casado, y tengo tres hijos”. Resignada mientras él fumaba, me levanté hasta el frigorífico y arranqué las pinzas del bogavante más grande para succionarlas de nerviosismo… Regresé al nido y dormidito como estaba, se las hundí en medio del corazón. Luego… una bacanal de marisco, obsesiva y solitaria, revolucionaría mis entrañas. Vertiginosas, afloraron a mis ojos unas lágrimas de ácido úrico que se suicidaron contra las costas filosas de los caparazones. Inspirado en la foto ‘Comida para dos’, que sirvió para ilustrar el cartel de la convocatoria


PRIMER PREMIO: José Quesada Moreno ALZHEIMER Tan espesa es la niebla que imagina para sus versos, y tan ligero y vaporoso se siente, que le parece habitar el interior de su propia metáfora, así que Abelardo, mientras escribe, toma a Cesárea de la mano y pasea con ella por la inefable atmósfera de puertos y barcos fantasmales que ha descrito en el papel. Es feliz así. Una felicidad —Abelardo no se engaña— sucinta y algo falaz, pues cuando ya no recuerde cómo se mezclan las palabras o cómo se descifran los símbolos del mar, se encontrará con ella en los ángulos de una noche aún más oscura y, como el barco imaginario que en la alta mar hace sonar su sirena al cruzarse con otro, se perderá para siempre en la bruma líquida del océano como si no hubiera convivido cuarenta años con ella, como si nunca la hubiera amado, como si nunca hubiera existido… Inspirado en la foto ‘Niebla’

SEGUNDO PREMIO: Juan Carlos Somoza García EL TANGO POR LA RUTA DE UNOS ARRUGADOS OJOS Ella mira y recuerda, en tanto él se desangra en el rellano. Es la milonguita que embelesa, luminaria, malvasía, palo santo… Cierra los ojos. Empuja la vida con el pie y empiezan los pasos del baile: “anillo”, ella en torno a él obligada por su gesto, yuyo de ilusión que se quiebra; “caminar”, él voltea con la palabra logrando que ella enfrente su mismo destino, mate de la persuasión; “corrida”, él la empuja mientras ella camina hacia atrás, y languidece la risa; “ocho”, están enfrentados, ella nota sus lágrimas hundiéndose en el líquido viscoso que resbala por sus labios... Se desata la garúa. En la “mordida”, tiemblan las baldosas del pasado con el eco de un mítico gemido de bandoneón, mientras clava la faca de sus soledades en el corazón del hombre. El sonido estridente de las sirenas de la policía le hace abrir los ojos. El baile ha terminado. Inspirado en la foto ‘Noches de tango’


La calle del arte o cómo provocar un eclipse de sol levantando un dedo En 1973 Georges Perec publicaba “Especies de espacios”, un delicioso libro donde disecciona los distintos espacios con los que coexistimos, desde la página, la cama, la habitación, el aparta92

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mento y el inmueble hasta la calle, el barrio, la ciudad, el campo, el país, el mundo y el espacio. En el capítulo dedicado a “la calle” propone un singular trabajo práctico: observarla de vez


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en cuando, con un esmero un poco sistemático, y anotar lo que veamos, aquello que sea importante. Las reglas del juego sugieren expresamente que es preciso tratar de describir la calle, de qué esta hecha y para qué sirve hasta agotar el tema, descubrir un ritmo, descifrar un trozo de ciudad, sus circuitos, deducir evidencias y continuar hasta que el lugar se haga improbable y se tenga la impresión, durante un brevísimo instante, de estar en una ciudad extranjera. El lugar elegido es el circuito artístico de la Calle del Sol, un espacio donde arte y cultura se dan

la mano con la vida de barrio, el ocio y la diversión. En apenas 450 metros de longitud se concentran varias galerías y espacios artísticos independientes, asociaciones culturales, una librería, un estudio de tatuaje y piercing, algunos comercios de barrio de toda la vida y también algunos de los locales de encuentro más queridos de la ciudad. En la misma calle y aledaños residen o trabajan pintores (Manu Fernández Saro), escultores (José Cobo), fotógrafos (Paco Roales, Javier Vila, Luis Otí, Araceli Gedack, Javi Lamela o el Equipo ACAI) y cineastas (Julián Díaz o Linker). Y antes de ellos, cabe referir a Puchi Incera y a los hermanos Ramón y Fernando Calderón o a poetas como Julio Maruri, Carlos Salomón y Arturo del Villar, entre otros muchos nombres. Hoy es, probablemente, la principal arteria cultural de Santander, no sólo por la cantidad y calidad de espacios artísticos que conviven en ella, sino también por la personalidad de algunas de sus propuestas. Siguiendo el juego planteado por Perec y en un recorrido desordenado que incardina el tiempo con el espacio, estos son algunos de los lugares que jalonan la rúa del arte: Sol, nº 16. En el año 2003 el fotógrafo Paco Roales, vinculado a la calle desde finales de los setenta, instalaba el Taller de Fotografía que lleva su nombre; un espacio lleno de encanto que alberga además una sala de exposiciones y una librería de viejo plagada de imágenes, publicaciones y objetos que, de alguna manera, conforman la que podría ser una versión posmoderna de los antiguos gabinetes de curiosidades o cuartos de maravillas. Sol, nº 45. Dos años después se trasladaba a esta calle, en agosto de 2005, la www.solcultural.com

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nueva sede de la galería que dirige Juan Silió, fundada en 1988 por su padre, Fernando Silió, uno de los grandes galeristas del país. Juan decidió dotar a este espacio de una proyección internacional, incorporando nuevos valores a los nombres de referencia que habían caracterizado la línea abierta por la galería. Asimismo, emprendía una batalla para concienciar a la sociedad de la importancia del coleccionismo artístico, organizando ciclos de charlas y encuentros con importantes coleccionistas, galeristas y responsables de centros de arte. Sol, nº 47. Con apenas medio año de diferencia, en febrero de 2006, se instalaba dos números más allá Del Sol St. Art Gallery bajo la dirección de Fernando Zamanillo, una de las personas más comprometidas con el mundo del arte en Cantabria. En un atractivo espacio de 300 metros cuadrados, la galería se centra en las últimas manifestaciones artísticas, compartiendo con Juan Silió una presencia constante en los circuitos nacionales e internacionales del arte contemporáneo, a la vez que ofrece veladas musicales y literarias, conferencias, performances e incluso una colección editorial (Documentos Del Sol St.). Sol, nº 12. Una de las estaciones más seductoras de este itinerario se encuentra en un espacio subterráneo situado en el corazón de la calle desde diciembre de 2008. Se trata de Demolden Video Project, heredero del desaparecido Pandemolden Laboratorio de Arte y concebido por Luis Bezeta, un artista implicado en la difusión de la creación audiovisual y el videoarte de calidad. Este centro, con su singular diseño de tintes underground, sin duda podría ser parte de la 94

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vida cultural de cualquier gran urbe contemporánea. Sol, nº 11. La relación del fotógrafo Javier Vila con esta calle se remonta al año 1997, cuando decide instalar su taller en el espacio que antaño ocupara la Librería Infantil. A finales de 2009, decide poner en marcha un original proyecto cultural en los escaparates que flanquean la entrada a su estudio. Bajo el platónico epígrafe de La Caverna de la Luz, en doce meses de andadura, han desfilado por este espacio una selección de autores y autoras que representan la diversidad de planteamientos del hecho fotográfico hoy, unidos por el interés común de utilizar la fotografía como “medio de expresión personal”. De forma paralela, se edita una carpeta que recoge las imágenes expuestas con el fin de impulsar un coleccionismo fotográfico de carácter alternativo. Sol, nº 20. La más joven de las iniciativas señaladas en este itinerario artístico nacía hace pocos meses en los bajos del antiguo Colilla. El bar-galería Bokeh, que toma su nombre de un término japonés utilizado en fotografía, acoge distintas actividades artísticas, especialmente aquellas que tienen que ver con la imagen, como la puesta en marcha del I Concurso de Fotografía Fiestas Calle del Sol o la creación de un estudio fotográfico a disposición del público. Sol, nº 4, nº 5 y nº 9. Cerrando el recorrido -aunque por tiempo y compromiso con la vida cultural de la calle bien podría haberlo encabezado- hay que destacar la actividad desarrollada por locales como el Rvbicón, el Dolmen y el Urban Classics, que constituyen algo más que puntos de encuentro donde tomar una copa, bailar o conversar, dada su permanente


apuesta por el binomio diversióncultura a través del impulso de múltiples manifestaciones artísticas, entre las que cabe señalar el Concurso de Fotografía Calle del Sol, con ocho años de andadura. A todos estos emplazamientos fijos, habría que sumar todo un repertorio de intervenciones efímeras en el espacio público o la proyección virtual de la calle en un sitio web diseñado por los artistas Gerardo Bezanilla y Antonio Fuente, de Beusual. Y próximos al eje vertebral Calle del Sol, tres focos más de acción artística que también son parte activa del proyecto aglutinante Sol Foto: Sol Cultural Cultural. Colar… te…Gallery (Macías Picavea, nº reparte de forma gratuita. Un 2), dirigido por la artista Laura Espoco más abajo se encuentra el callada, llega al barrio en 2006 Centro Cultural Europeo Eureka con el objetivo de crear un centro (San Simón nº 8), establecido en de arte independiente, apostando el barrio desde 2009 para converpor artistas menos ligados a los tirse en un significativo vivero de circuitos comerciales y, de mainformación, documentación, ennera especial, por los nombres locuentro e intercambio intercultucales. Paralelamente, nacía la ral surgido en el contexto de la Asociación ACAI, integrada por un asociación Cantabria@Europa, pequeño colectivo de artistas que que ofrece además un espacio han promovido iniciativas culturadestinado a la realización de exles de arte público, como La posiciones. Por último, el laboranoche en vela o Desvelarte, y un torio de investigación teatral y fanzine artístico, Pacífica, que se artes afines Espacio Espiral (Mewww.solcultural.com

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néndez Pelayo nº 8), una novedosa iniciativa que germinaba en 2009 al cuidado de los actores Cristina Samaniego y Miguel Meca. Su vocación, acoger distintas manifestaciones creativas bajo una perspectiva híbrida de formación, acción e integración social y cultural. Este modelo multidisciplinar basado en la creatividad salía a la calle durante las pasadas fiestas del verano, fusionando un taller de fotografía en movimiento dirigido por Pablo Hojas y Raúl Lucio con otro de acciones físicas en el espacio urbano (Contact-Urban Foto: Sol Cultural

Improvisation) impartido por Marc Torrens y Cristina Samaniego, de manera que fotógrafos, bailarines, actores, acróbatas y performeros trabajaron mano a mano, representando a pequeña escala el espíritu y la filosofía de Sol Cultural. Ninguna otra calle de la ciudad posee la densidad cultural de la Calle del Sol. Mientras los espacios urbanos van reduciendo cada vez más sus funciones sociales, por obra y gracia del consumo y los sistemas de control, esta calle se ha convertido en un nuevo centro “descentralizado” donde se practica la denominada cultura de base, generada en el seno de la sociedad civil, basada en la suma de fuerzas y la acción conjunta, y autogestionada de forma horizontal (frente al apego a lo vertical propio de las jerarquías del poder). La voluntad de difundir y contagiar cultura a pie de calle, compartiendo valores de convivencia y socialización, ha demostrado una extraordinaria capacidad para trascender el espacio físico de una calle, hacer barrio y, consecuentemente, hacer ciudad. Trabajando desde la complicidad y el apoyo mutuo, Sol Cultural constituye un hermoso ejemplo de civismo, competencia leal y respeto. Su apuesta por el arte y sus fiestas culturales, al ritmo de las estaciones, solsticios y equinoccios, nos invitan a participar, a interactuar y, en definitiva, a jugar abiertamente con el arte, igual que Georges Perec cuando nos propone pensar el espacio o algo tan sencillo como “suscitar un eclipse de sol levantando un dedito”. Marta Mantecón Gestora cultural


Foto: Sol Cultural


La caja de zapatos Dejó la puerta entreabierta y salió del piso con los dientes y los puños aún apretados sabiendo que acaba de echar la última palada de tierra sobre su propio ataúd. Echó la vista atrás antes de bajar las escaleras y vio la maldita caja de zapatos y todas las cartas revueltas en el suelo. Aquel día el viento soplaba furioso, dispuesto a llevarse la ropa colgada en los tendales. Martín deseó que el viento también arrastrara su locura. Si la tierra se hubiera abierto a sus pies, hubiera dado sin dudarlo un salto al vacío. Estaba solo y con el alma resquebrajada por los golpes de la vida. Se los había ganado a pulso y ahora no le quedaba más remedio que asumir que había perdido y que ya no tenía ases con los que jugar. Todo lo que le pasaba era un premio por ser un auténtico cretino. Bajó la vista y vio que sus zapatos estaban tan sucios que nadie hubiera dicho que eran negros. Su madre siempre le decía que los llevara limpios para causar buena impresión. Estaba convencida de que lo primero en lo que se realmente 98

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se fijan las mujeres es en los zapatos de los hombres. La verdad es que no le había ido muy bien con el sexo femenino. Todo habían sido zarpazos de esos que dejan heridas tan profundas que nada ni nadie pueden rellenar. Zarpazos que se daba él mismo. Con las mujeres también había sido un cretino. No la supo retener porque en realidad nunca la supo querer. Con Mónica todo hubiera sido distinto, pero dejó que en medio de los dos se colaran sombras, remordimientos y silencios hasta crear una insoportable atmósfera de la que ella salió de puntillas, pero dejando un rastro difícil de borrar que él jamás se atrevió a seguir. Un estúpido cobarde. Pero en lo último en lo que pensó Martín esa mañana fue en la caja de los zapatos. Así llamaba su madre a la caja de latón que siempre tuvieron en casa llena de botes de betún, trozos de camisetas viejas llenas de manchones de colores y cepillos para dar brillo. Se acordó de la canción de Palmera que su hermano mayor solía


Foto: Sol Cultural

cantar en el baño, canturreó el estribillo de su particular versión y se dijo a sí mismo que no hubiera estado nada mal decirle a Closas eso de devuélveme la caja de zapatos y quédate con todo lo demás. A lo mejor el muy capullo no estaría ahora muerto, pensó.

Se preguntó cómo había llegado a esta situación. Todo el barrio sabía que Closas estaba metido hasta las cejas en el oscuro mundo de las drogas. Consumía, trapicheaba, vendía, robaba. Siempre se le veía con sus gafas de sol negras y sus pitillos rojos ajustados. Tenía una notawww.solcultural.com

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ble cojera que le delataba. La cadena de su reloj de bolsillo chocaba contra su pierna derecha una y otra vez, así que era fácil saber si andaba cerca. La gomina adornaba su cabeza y la coca alimentaba su cerebro. No engañaba a nadie. Él mismo decía que era un hijo de puta que lo único que hacía era sobrevivir con la única compañía de ‘La Reina’. Empezó a meterse rayas en el instituto cuando ya no le quedaban chicas de la clase a las que tirarse ni asignaturas que suspender. A la primera le invitó su amigo Andrés. Él y su novia habían organizado una cena en un viejo piso que los padres de ella tenían en la calle Sol. A Closas le tocaba llevar el vino y las 3 botellas duraron poco. Los mismos recuerdos y anécdotas de siempre dieron paso a confesiones y perversiones. Andrés e Isabel llevaban meses consumiendo. Decían que sólo les servía para salir de la tediosa monotonía sexual, pero realmente era el polvo blanco lo único que les mantenía enganchados el uno al otro. Closas se los imaginó desnudos, enredados y sudorosos y se puso muy cachondo. Isabel era un enigma de poca carne y mucho hueso, de pocas palabras y ojos azules penetrantes. Su piel blanquecina y su pelo negro ondulado nunca habían llamado su atención hasta esa noche. Andrés fue hacia el dormitorio y volvió con una bandeja y 3 rayas. Una para cada uno, dijo. Y si os portáis mal, os doy otra que aquí no se ha venido a pedir la santidad. Esnifó la suya, Isabel fue detrás y Closas no lo dudó. Por qué no, se dijo. Los tres siguieron bebiendo e imaginándose el futuro, pero el presente pasaba en esos momentos por delante de sus narices y Closas no se lo quiso perder. Escuchó a Andrés decir que la que le habían pasado esta vez sí que era 100

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buena. Dos minutos después ella se levantó de la silla y se acercó al viejo y descolorido sillón en el que estaba sentado Closas. Se le clavaron los muelles escondidos bajo la floreada tela azul y sintió como el olor a humedad del piso se colaba por su nariz y circulaba por cada rincón de su interior. Isabel movía lentamente sus caderas y ladeaba la cabeza de izquierda a derecha siguiendo el ritmo de la música, pero sus pasos eran torpes como los de una principiante y aturdida bailarina. Se sentó en sus rodillas y se aproximó hasta que su pelo le rozó la cara. Olía a naranja. Cerró los ojos y le entraron ganas de chuparle los pezones. Ella comenzó a acariciarle la espalda y a sobarle por encima del pantalón. Ya no parecía la chica introvertida y reflexiva que era. Se quitaron la ropa y se lo hicieron delante de Andrés que no decía nada, sólo miraba y de vez en cuando torcía la cara hasta que se dibujaba en su rostro una mueca burlesca. Closas pensó que eso sí que era salirse de la monotonía. Fue un gran polvo. El ‘polvo real’ lo llamó porque en su delirio se imaginó a Isabel vestida como una reina, con su vestido brocado, su capa de terciopelo azul y su corona dorada. Poca historia de España había estudiado, pero los vestidos de Isabel la Católica siempre le habían fascinado y en homenaje al monarca, bautizó a la cocaína como ‘La Reina’. Fue la noche en la que empezó a dar los primeros pasos de su camino hacia el infierno a donde, entre fantasmas y remordimientos, rodeado de la sinrazón y el olvido, corroído por la angustia y la desesperación, también se dirigía Martín. Dónde estará ella. Hacía meses que se hacía esa pregunta, pero siempre la misma respuesta, la del silencio y la ignorancia. A veces oía un sonido casi impercep-


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tible, pero era el de las tinieblas que envolvían no sólo su cuerpo, sino también su alma y su corazón para sumirle en el más oscuro de los abismos. Qué analfabeto de los sentimientos, se dijo a sí mismo. Ahora ya no importaba la respuesta. Closas llevaba años dejando sus huellas por cada metro cuadrado. Al Faustino se lo encontraron un día en la escalera medio muerto con dos navajazos en el costado. Miguel, El Cañas, un día apareció con la nariz y la clavícula rotas y sin el dedo meñique de la mano derecha. Plaza tiene marcada la cara con una cicatriz en forma de zigzag desde la oreja derecha hasta el mentón. Raquel, La hilos, no se separa nunca de su muleta y de su pierna ortopédica después del atropello que sufrió una noche a las puertas de su casa. Pero era su padre el que más sufría sus zarpazos. Sus quejidos se colaban por las ventanas prácticamente a diario a la hora de comer. La madre de Martín, cuando los escuchaba, no podía llevarse una cucharada más a la boca. Era una agónica sintonía interpretada por un maestro cruel, la más repugnante de las partituras. Era un territorio en el que la única ley en vigor era la de la violencia, la crueldad y la venganza, pero siempre estaba del mismo lado. Martín también había experimentado en sus propias carnes esa brutalidad incisiva. Ese día más que nunca había recordado cuántas veces había sentido cómo su cuerpo se despedazaba, cómo sus vértebras salían disparadas y sus huesos se desencajaban. Jamás había un último golpe, detrás del más salvaje, más tarde o más temprano, venía otro aún más violento. Era una rata sin escrúpulos y Martín estaba convencido de que merecía morir, 102

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pero bajó la vista y al fijarse en sus nudillos ensangrentados entendió que realmente quien estaba muerto era él. Ahora ni siquiera escuchaba el sonido de las tinieblas. Empezaron a darse patadas pronto. Jugaban en distintos equipos de fútbol y desde pequeño Closas ya demostraba que no le gustaba perder. Gusano comemierda, te voy a romper los dientes para que los pongas debajo de la almohada. Gusano comemierda, te la voy a cortar en trocitos para que luego te la metas por el culo. Gusano comemierda, te voy a arrancar las orejas para que nunca más oigas tu asqueroso nombre. Era lo más suave que escuchaba Martín en el campo y a él no se le ocurría nada más original que llamarle payaso o mandarle a la mierda. Nunca supo defenderse y esa cobardía le había pasado factura durante toda su vida, sobre todo con Mónica. Ella siempre le recriminaba que no fuera capaz de hacerle un corte de mangas al destino cuando se torcía. Era la verdad, nunca fue capaz de plantarle cara a Closas. Sólo lo hizo antes de acabar con él. Quizá ni siquiera en ese momento. La madre de Closas murió nada más empezar el bachillerato y su padre nunca más encontró la lucidez necesaria para hacerle ver a su hijo dónde estaba la frontera entre el bien y el mal. La traspasó pronto. Empezó a faltar a clase y a pisar el patio del instituto sólo para pelearse con algunos de sus compañeros. Su lista de enemigos no paraba de aumentar. La de los amigos estaba prácticamente vacía. Un tipo como él no podía tener amigos de verdad. Martín desde luego no lo era aunque los dos tenían en común la marca de la derrota.


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Martín era un perdedor. Poco tenía en común con su hermano mayor. Alfredo era decidido, siempre marcaba los pasos y Martín se quedaba atrás. Atrás y en su cuarto donde tenía su particular universo de silencio que llenaba con sus dudas, sus indecisiones y sus pensamientos. La caverna de las dudas. Así llamaba su hermano a la habitación de Martín. Hablaba poco y cuando hablaba, una de sus frases más recurrentes era un tímido “No lo sé”. Nunca sabía nada y lo peor de todo es que nunca supo ser feliz. Sus incertidumbres y sus inseguridades crecían mucho más rápido que él y a ese ritmo vertiginoso crecía también la distancia con sus padres y con Alfredo. Jamás sabían

cómo se sentía, qué pensaba realmente, dónde estaba. Sólo el mar lo sabía. A él le contaba todo. Le gustaba pasear solo bordeando los acantilados, desafiando al viento y a la lluvia, asomándose peligrosamente hasta que llegaba a sentir el aliento de la muerte. En más de una ocasión estuvo a punto de hacerlo. Ahora más que nunca deseaba estar al borde de un acantilado. No lo hubiera dudado ni un solo instante. Se sentía en una isla de furia y desasosiego a la que nadie nunca había conseguido llegar. Tenía que reconocer que realmente él nunca quiso que Mónica lo hiciera, por eso ella se marchó. Alfredo tenía razón. Vivía solo en su propia caverna y era incapaz de deswww.solcultural.com

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pejar las incógnitas de su vida. La de la felicidad estaba claro que no la supo calcular. Un año sin ella, sin su mirada, sin su sabor, sin su cuerpo, sin su amor. Lo que le esperaba ahora iba a ser mucho peor. Maldita caja de zapatos, maldito hijo de puta, pensó. Había echado su vida a perder por una maldita caja de zapatos, pero en realidad no tenía nada que perder, ni siquiera su vida. La suya estaba perdida mucho antes de que acabara con la de Closas. Qué tramará, qué coño tramará, pensaba. Todas las semanas, desde hacía varios meses, Closas se acercaba a Ernesto, el cartero, cada vez que aparecía por el barrio repartiendo la correspondencia. Su encuentro duraba milésimas de segundo, el tiempo suficiente para ver que Closas le entregaba dinero y como moneda de cambio, recibía una carta. Habían sido muchos días, muchas semanas, muchos meses intentando descubrir en qué andaba metido, que se traía entre manos. Ese día no le había dado muchas vueltas porque el destino había entrado a tomar un café en el bar de José y sobre la barra le había puesto en bandeja las llaves del piso de Closas. Las guardará en casa, las tendrá en su jodido piso junto al resto de su mierda, pensaba. Subió las escaleras, abrió la vieja puerta de madera. Aguantó el picaporte con cara de ángel para que no hiciera ruido. Estaba corroído. Su alma no iba a tardar mucho en estar igual. Observó la casa. Estaba desordenada y sucia, apenas entraba luz por las ventanas. Olía a vino rancio. Así huele el cabrón, pensó. Recorrió la estancia rápido, no había mucho que mirar ni tampoco dónde mirar. Buscó en los cajones, en los armarios de la cocina, 104

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en los muebles del comedor. Donde las tendrá. Le faltaba la opción más recurrente, allí donde todos guardamos algún pedacito de nuestra vida. Debajo de la cama. Ahí estaba. Abrió la caja de zapatos y vio que escondidas entre pelusas y polvo, estaban vegetando las huellas de Mónica. Eran un puñado de cartas, no muchas, las suficientes como para saber que escondían el rastro de ella que nunca se atrevió a seguir. Closas, eres un grandísimo hijo de puta, dijo en voz alta. Sobres abiertos, folios rotos, párrafos pintarrajeados. Maldito seas, Closas. Empezó a leerlas sin leer, a escuchar a Mónica sin escuchar, a sentir su espíritu sin sentir. Decía que esperaba encontrarle al final del tortuoso camino por el que siempre había deambulado, cuando ya no estuviera su barco encallado en la isla de las derrotas, cuando saliera de su caverna ya sin titubeos ni vacilaciones ni miedos, que esperaba encontrarle con rumbo largo dirigiéndose hacia un puerto de esperanza, donde ella le esperaba. Escuchó un ruido, respiró hondo, giró la cabeza muy lentamente. No tenía prisa por descubrir lo que iba a ver, ya sabía quien se había colado dentro del cuadro de la derrota. Closas sostenía con su mano derecha el picaporte con cara de ángel. Martín pensó que a él nunca le había acompañado un ángel de la guarda. Ojala hubiera dejado que Mónica le protegiera. Sacó de su bolsillo una navaja, se acercó a Closas y mirándole a los ojos le dijo: A los dos nos acompañarán los ángeles hasta las puertas del infierno.

Beatriz Grijuela Periodista


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La cultura del otro: ¿Civilización o barbarie? Todavía en el recién pasado siglo XX, Constantinos Cavafis clamaba extrañamente por los bárbaros como solución a las íntimas contrariedades de la civilización. Los bárbaros son necesarios porque hacen de cada lugar un cruce de caminos, porque desmontan el ideal de la permanencia de los pueblos, de las naciones, de las culturas, de cualquiera de las dimensiones que pueda adquirir un conjunto de humanos que se reúnen para vivir en un lugar; los bárbaros actúan como martillo destructor de la hybris más recalcitrante y pérfida de toda población: ésa que pretende someter el paisaje a extrañas reglas de propiedad tan abstractas como eternas, ésa que hace que la tierra sea depositaria inmutable de unas casas, de unas tumbas, de un modo de vida, de una lengua… de una civilización que, inevitablemente, con el correr del tiempo, se degrada. Cavafis de esto debía de saber algo, porque era griego y además de Alejandría, la ciudad bella de todos y 106

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de nadie que logró barbarizar a Schèhadè y que tan bárbara era que Durrell le dio piel versátil de mujer. También es cierto que Cavafis, en su espera, lo que aguardaba era el fin del dominio británico en Egipto y la ayuda de los sudaneses –los bárbaros– para lograr este objetivo a sus ojos prioritario. El tema de los bárbaros aparece, pues, indisolublemente unido al curso de las civilizaciones o, para ser más exactos, al de la civilización: los bárbaros han surgido como contrapunto de lo civilizado en múltiples civilizaciones; un contrapunto no menos real que construido. Los culpables de la idea de lo bárbaro fueron los griegos quienes, extremadamente hábiles con el lenguaje y sensibles hacia él, denominaron con la onomatopeya “bárbaro” a todo aquel que no hablaba el griego o lo hablaba con evidente deficiencia. La traducción precisa del término resulta todavía oscura para los filólogos, a partir de la


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mención que Homero realiza en la Ilíada; incluso se ha pensado en la posibilidad de equiparar al bárbaro con el tartamudo. Para el griego, que concebía todo en clave lingüística, el tartamudo no resultaba un personaje ciertamente venerable; de hecho, el orador Demóstenes que no era bárbaro pero sí tartamudo, tuvo que arreglar su problema metiéndose piedras en la boca y yéndose a gritar a los acantilados.

Los bárbaros fueron inventados por los griegos en plural. Ellos mismos se denominaban a sí propios con el gentilicio personalizado: no eran Grecia, sino los griegos, a diferencia de Roma, que era Roma porque era el Estado. En todo caso, la designación de “bárbaro” encerraba, más que un concepto de maldad o inferioridad, el estigma de la diferencia. Al ser el bárbaro el distinto a mí, el que no es como yo, se hace desdewww.solcultural.com

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ñable. Desde esta peculiar estimación, bárbaros hay por todas partes. Estrabón los veía a manadas en España, sin ir más lejos: y es que no hemos cambiado demasiado desde entonces. En el transcurso de la historia griega, la utilización de los bárbaros tendrá ribetes políticos, alusivos a la construcción de la propia idea de identidad estatal. Entonces, en palabras de los exégetas oficiales del lenguaje (los escritores próximos a la línea del poder), bárbaros serán los persas –refinados como pocos– lo mismo que cualquier pueblo de hábitos más o menos salvajes que se encuentre más allá de las fronteras del que juzga. Esta idea se exportará después a los romanos, ahí ya con un tinte invariablemente despectivo. Todo esto lo detalla, y muy bien, Herodoto, el mal llamado padre de la Historia. Herodoto, que procedía de un lugar cercano al Mar Negro –era jónico, por más señas–, tenía sin embargo buenas relaciones con los atenienses, de modo que no resulta extraño que propague la ideología convencional concerniente a los bárbaros. Pero cuando Herodoto nos habla de los bárbaros, no lo hace sin una cierta equidad. Él mismo admite que “todos

sin excepción opinan que los usos de su patria son los más excelentes”, y a partir de ahí escribe sus nueve libros dedicados a las Musas. Herodoto, por tanto, no buscaba trazar con su obra una demonización de “los otros”, sino esencialmente mostrarlos, reflejar su existencia, decir que también están ahí. Todos los demás radicalismos son perversiones de la obra herodotea. Aunque no nos engañemos: Herodoto era griego y, como tal, no deja de construir su catálogo de otredades con una cierta perspectiva de entomólogo que va coleccionando rarezas y fijándolas con una aguja en un escaparate pintoresco. Con todo, el resultado de sus Historias es el de un contraste fascinador, un recortarse de la brillante civilización helénica contra la diversidad de los bárbaros en derredor; lo que el ensayista François Hartog ha llamado Le miroir d’Herodote, o la belleza impagable de reflejar a los demás para mejor apreciarse uno mismo. Tras Herodoto todo ha sido confusión. Los griegos posteriores, y los romanos más tarde, han dibujado bárbaros peligrosos e inexplicables, de ésos que acechan sin parar para quitarle a uno la tierra que le pertenece por derecho –o al menos, www.solcultural.com

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por el derecho que contempla el Derecho creado ex profeso para velar por los derechos propios. Más tarde aún, el concepto de los bárbaros se ha ido estrechando y concretando, de modo que bárbaros sólo había unos y con hache: los pueblos que, situados más allá de la frontera oficial de Europa, expoliaron el Imperio Romano y hasta lo asesinaron, si hemos de fiarnos de los bellos versos de Verlaine (quien pensaba al escribirlos en la Alemania criminal que acorralaba a Francia por entonces); aunque para Gibbon los bárbaros auténticos fueron los cristianos –pero esa es otra historia. Será esta, sin embargo, la última vez que se hable de los bárbaros personalizando y en plural. Todo lo posterior será simplemente “barbarie”, un amasijo temible pero sin especificar. Así nace un concepto que marcará la Historia para siempre, y en especial la historia intelectual de Occidente: la oposición “civilización/barbarie” determinará las formas de actuación y las estrategias de poder en Europa frente a todo lo que se encuentra más allá de ella. En la Europa de la Edad Moderna se da un cambio trascendental, que canalizará durante una parte importante de los siglos subsiguientes la localización geográfica de la barbarie: el descubrimiento del Nuevo Mundo hará a éste receptor de todos los estereotipos posibles definitorios de la barbarie. Este sentimiento acabará por calar en la idiosincrasia hispanoamericana; en el Facundo de Domingo Faustino Sarmiento se encuentra una de las enunciaciones más obvias de esta oposición secular (empapada a su vez de la teoría de los cuatro movimientos de Fourier). Al tiempo, desde la América norteña se creará un espejo alternativo, que arrojaría la bar110

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barie sobre el bastión tradicional de lo civilizado; de este modo nace el enfrentamiento cultural entre Norteamérica y Europa, que es un enfrentamiento de poderes. Henry James lo dibujará a la perfección, si bien trazando un peculiar estilo de barbarie: la barbarie está en lo excesivamente refinado, en la decadencia de tantos siglos sosteniendo la antorcha de la civilización; se impone así una nueva necesidad, la del retorno a la inocencia constructiva, tal vez con referentes lejanos en las teorías europeas del “buen salvaje” propias de la Ilustración. La imposibilidad de este modelo ha hecho precisa la búsqueda de bárbaros alternativos. La mirada se ha dirigido entonces hacia el sur y hacia el oriente. Éste es el modelo hoy predominante. Los bárbaros son en este momento los que carecen de código de barras. Hay quien se ha divertido con la posibilidad de invertir el esquema, de trastocar los conceptos de civilización y barbarie para demostrar lo relativo del espíritu esencial de esta extraña pareja: Juan Goytisolo ha presentado una corrupta civilización occidental súbitamente desplazada por el dinámico empuje de hordas meridionales, que al imponer su barbarie logran darle así naturaleza de civilización normalizada. Pero éstas son proposiciones que, por el momento, al menos, albergan escasas expectativas de realización. Máxime con lo que ahora mismo está cayendo. En el fondo, tal vez, esperamos a los bárbaros como a los tártaros de Buzzati: para que nos salven del aburrimiento, ese delicado monstruo occidental. Ana Rodríguez de la Robla Directora del Aula de Letras de la UC


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CONSERVATORIO JESÚS DE MONASTERIO

GORKA

ALUMNOS CONSERVATORIO

JESÚS DE MONASTERIO


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SALTABARDALES


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DIEGO AGUDO PINILLA (DEMOLDEN)

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MASTRETTA Y COMPAÑÍA

AVENIDA DA LIBERDADE

AIDA ARMÉNIA


LA CAVERNA DE LA LUZ

AMORES MEUS

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CONCURSO DE PINTURA

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TERRAZAS

LA PELÍA

EL CIRCO DE LO INSÓLITO


QUINTETO LÁSTIMA

JIMI CAN & THE PATO BAND EN LA CASA DE LOS CANTERA

DESFILE DEL ORGULLO GAY


Tres ejercicios de ciudad

Es el no lugar. El territorio reconocido. La huella de ese espacio que nos deslumbra cuando nos sentimos útero y fuga. Si una calle trasciende en historia personal asumimos el reto de contarla tanto cada vez que accedemos a ella como cuando la hacemos ausencia. La ciudad pasa a ser piel y cuerpo en el instante de ese espacio que nos reclama como una voz reconocible, familiar, serenamente inquieta por su transparencia, por su arrebato y su cobijo, por dar y quitar como todo lo que amamos. Tres ejercicios de ciudad: Un lugar en el mundo. La fotografía. Con nocturnidad y alevosía. Fragmentos de un tríptico de ciudad que la calle del Sol refleja y rubrica en terreno acotado pero no cerrado, en imagen pública y nocturno, musical y nostálgico. Sol Cultural ha aglutinado calle, fotografía y estado colectivo como una buena canción o un retrato emocional, cómplice, exento de artificios.

I. Un lugar en el mundo. Un espacio urbano, llamémosle calle del Sol. Asoma y nos hace habitantes nativos de ese lugar en el mundo ele-

gido, sin que nadie decida por nosotros. Evocaciones y retratos alimentan este encendido elogio de lo público. Una calle siempre es tal por su enigma, por su identidad, por su capacidad para generar historias, esos límites abiertos –del Rubicón a Espiral; de Roales a Eureka-, que devuelven la posibilidad y la certeza de una idea: las ciudades nos hacen como somos. Identidad y conciencia echan un pulso cada día pero para evitar el desastre reinventamos un espacio hecho carne como este Sol Cultural que ha alumbrado durante un año el ejercicio de la transformación, el eco de voces y de palabras que estaban ahí para escucharse, para decirse. Hay quien ha rescatado historias con Historia; quien ha adoptado la calle para practicar el exilio interior; quien ha perseguido fantasmas de lugar ideal; quien ha soñado ser niño de barrio; quien, en fin, ha desarrollado el boca a boca de la supervivencia existencial, etílica, literaria, urbana como ciudadano de soledades compartidas. Sentir la cercanía, bajo el volcán de las distancias con mala lava, para expresar la declaración vital de portales, es-


quinas, esperas, barras, semejantes, diferentes y muchos interrogantes. ¿De quién son las ciudades? Sol y sombra en asociación, en proyecto, en colectivo, en comandita, en amistad, en colaboración, en complicidad…,que nos obliga a responder y reflexionar.

II La fotografía En este año han existido muchas imágenes. Retratos, testimonios, crónicas. Detalles colectivos, abrazos participativos, convocatorias mediáticas. Gentes que habitan. Habitantes que revelan y rebelan su declaración de intenciones. Podríamos hablar de éxitos, de cifras, de tópicos y estadísticas. Hubo entusiasmo, respuesta a la atrofia y al desencanto. Muchos gestos frente a la ciudad embalsamada y malentendida de políticos y gestores de la cosa. Ellos han despertado, el dinosaurio de raíces, historias, pasado, creatividad, vitalidad, sintonía urbana, ganas de expresarse y comunión sin imposiciones, ya estaba ahí, sigue ahí y seguirá estando ahí. Pero sobre todo este periodo de iniciación y causa urbana ha sido también el anverso y reverso de una fotografía. El autorretrato único pero colectivo de muchos rostros que son uno, y viceversa. Callejeros de un sol, epidermis de ciudad de cientos de ojos que miran a la cámara. Objetivo y sujetos. Objetivados y subjetivos. Miríadas de una pasión por formar parte activa de un concepto de ciudad que levita en el blanco y negro de sus contrastes y en el color de una intención. Sol, calle y cultura, ha sido una imagen, un perfil, una silueta, una sensación de autenticidad y necesaria presencia, de verdad con vocación de cambio, de presente indicativo plural para conjugar muchas maneras de

estar en el mundo desde un territorio común.

III. Con nocturnidad Se trataba de detener la inercia de una despedida continua. Como si llegar ya fuera irse. El contorno de esta calle es también noche y microrrelato. Peregrinación y devoción a la madrugada. Memoria histórica y relatos orales de mayores. Se cumple un año con alevosía, de lucidez ciudadana y desafío de masa. Una ciudad está hecha de fragmentos robados al lugar común para hacerlos privadamente cómplices, refugio de un futuro que busca su construcción cotidiana. Hubo máscaras y fiesta. Solsticio en celebración, citas lusas, tiempo y espacio para propios y extraños, pero sobre todo un latido, una invocación de calle polisémica y diversa, una intención de rima en libertad, ajena a compartimentos estancos, etiquetas y estancias institucionalizadas. La renovación urbanística es algo más que un plan de efectos inmobiliarios y defectos de poder. Sol cultural encauza el espíritu de una transición "de solera", de espacios y ámbitos para crecer en ciudad. Un vínculo recíproco de aportaciones y participaciones, de vecindad cultural e inquietudes cercanas, de barrio y tacto, de portal y escenario, de barra y performance, de lectura y sonido. Ese pequeño universo que reclama continuidad, apoyo pero no secuestro, que pide gritar ciudad para seguir contando historias de todos, de cada uno. La naturaleza de un Santander con el lúcido acento de las cosas que nos instalan en el mundo.

Guillermo Balbona Periodista



Solsticio 2010