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Universidad de Buenos Aires Facultad de Ingeniería Comité de Mejora de la Formación en Ciencias Básicas RÉGIMEN DE CURSADO El Comité de Mejora Permanente de la Formación en Ciencias Básicas tiene como preocupación central mejorar el aprendizaje de los estudiantes y, como consecuencia de ello, su rendimiento en las asignaturas del Ciclo Básico. Con este propósito, el Comité analizó la situación existente actualmente en las asignaturas de Ciencias Básicas, con particular referencia en esta oportunidad al régimen de cursada vigente; y, a partir de ello, generó una propuesta integral que se eleva para su consideración.

PRESENTACIÓN DE LA SITUACIÓN El propósito de esta Propuesta –que debe ser mirada como una totalidad- es mejorar las condiciones de cursada que se generan a partir de la implementación de la normativa y que inciden en las posibilidades de desarrollar metodologías de enseñanza más adecuadas a la situación de los estudiantes y de los cursos (al menos de los propios de las ciencias básicas). El régimen de cursado constituye uno de los elementos que, por consiguiente, pueden facilitar los procesos de aprendizaje y, por ende, los resultados obtenidos tanto en términos de rendimiento académico como de permanencia en la Facultad. Se trata, entonces, de proponer una normativa que permita mejores prácticas docentes y mejores logros en los estudiantes, en función del contexto en que los procesos de enseñanza y aprendizaje tienen lugar. Entre los rasgos de la situación en que se desarrollan las asignaturas correspondientes a los Departamentos de Matemática, Física y Química que se dictan en el Ciclo Básico de las distintas Carreras, hemos tenido especialmente en cuenta los siguientes (que se suman a las dificultades habituales en la enseñanza y la evaluación en la educación universitaria): - El perfil de los estudiantes. En tanto se trata de estudiantes de ingreso reciente a la Facultad, los mismos suelen presentar falencias en la socialización en el rol de “estudiante universitario”, lo cual se traduce en carencia o inadecuación de hábitos de estudio y de estrategias intelectuales para el aprendizaje. - Por ser asignaturas de fundamento ubicadas en el inicio de las carreras, a los estudiantes les exigen un trabajo intenso al que no están acostumbrados, les resultan de alto grado de abstracción y, además, les cuesta percibir su vinculación con el perfil profesional y, por ende, con sus intereses vocacionales. - Los cursos de las asignaturas de los primeros años se caracterizan por ser numerosos, lo cual dificulta el trabajo de los docentes y las posibilidades de aprendizaje de los estudiantes, dada la escasez de recursos que suele acompañar esta situación. Sin dudas, este problema se resuelve con la mejora en los recursos disponibles; no obstante, la situación de trabajo docente puede verse facilitada también por la normativa de cursado. A las dificultades mencionadas, se agrega la preocupación por información referida a algunos indicadores de rendimiento: • Bajos índices de rendimiento en las evaluaciones parciales: según las asignaturas, el porcentaje de aprobados oscila –según las materias y los cuatrimestres- entre el 30% y el 70% de los

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inscriptos definitivos (descontados los que se inscriben a la asignatura pero no inician la cursada). Por ejemplo, en Física I, el primer cuatrimestre suelen aprobar el 65% de los estudiantes activos, mientras que los segundos cuatrimestres este valor ronda entre el 45% y el 48% (datos suministrados por la cátedra correspondientes a los años 2008-09). • Altos índices de recursada: un número difícil de precisar –dado que en muchos casos asisten en calidad de oyentes sin haber efectuado los trámites formales de inscripción al curso- cursan más de una vez las asignaturas de ciencias básicas, incrementando así aun más la masividad de los cursos (y agravando la ya de por sí desproporcionada relación cantidad de estudiantes por docente) e incidiendo en el alargamiento de la carrera (lo cual demora la formación de los profesionales de la ingeniería que la actual coyuntura requiere en función de las necesidades del desarrollo nacional). Los datos promedio de los años 2009-2011, señalan que entre el 55% y el 75% de los estudiantes inscriptos en los 5 cuatrimestres considerados no registraban inscripciones anteriores (los valores más bajos corresponden a Álgebra II A -56.7%- y a Análisis Matemático II A -59.4%-; y los valores más altos a Química -73.5%- y a Física I A -70.5%-). Entre un 20% y un 27% de los estudiantes registraban una inscripción previa y entre un 5% y un 16% tenían 2 ó más inscripciones previas a la asignatura en cuestión. • Altos índices de deserción durante el primer tramo de la carrera: un 50% de los estudiantes que ingresan a FIUBA abandonan sus estudios antes de aprobar Física II. En los últimos 2 años (2009-2010) hicieron su trámite de admisión a FIUBA 1928 estudiantes; en esos mismos años aprobaron Física II 1034 estudiantes. Considerando ambos valores como flujo constante, con escasas variaciones a través de los años, se observa que aprueban Física II el 54% de los estudiantes ingresantes. Las dificultades mencionadas se vienen encarando sistemáticamente –a nivel de los cursos y asignaturas- a través de la mejora de las metodologías de enseñanza y de evaluación, la oferta de clases de apoyo, el desarrollo de materiales y de otras acciones que buscan favorecer los aprendizajes, trabajar con los errores conceptuales, reducir las ausencias de conocimientos básicos, etcétera. Por otro lado, en el último año, las tutorías de pares -con el apoyo del Servicio de Orientación Profesional y Educativa- comenzaron a trabajar para favorecer los procesos de socialización y de desarrollo de hábitos y habilidades de estudio. No obstante, se hace necesario encarar también otros cambios a nivel institucional, en tanto el Régimen vigente de cursado y evaluación no pareciera el más adecuado para encarar las asignaturas del Ciclo Básico en el marco de las dificultades ya enunciadas. El régimen de cursado y evaluación vigente no contempla las necesidades que las asignaturas de las Ciencias Básicas tienen actualmente para un desarrollo adecuado de los procesos de enseñanza y evaluación favorecedores del aprendizaje de los estudiantes y, por ende, de su mejor rendimiento. El régimen actual de una sola evaluación parcial con recuperatorios y un examen final integrador genera en los estudiantes una preocupación por la aprobación del parcial que termina tergiversando su sentido y obstruye las posibilidades genuinas de aprendizaje, en especial en el caso de los estudiantes que no aprueban el parcial en primera instancia en alguna de las asignaturas que están cursando.

PROPUESTAS En vistas a lo anterior, el Comité de Mejora Permanente de la Enseñanza en Ciencias Básicas, tras haber analizado el régimen de cursado vigente y sus alternativas, considera conveniente proponer

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algunas modificaciones al mismo para mejorar las condiciones de enseñanza y aprendizaje. Al respecto se proponen modificaciones en relación con: 1. régimen de evaluaciones parciales 2. evaluaciones integradoras 3. régimen de correlatividades 4. registro de la cursada y seguimiento de los estudiantes 5. normativa de inscripción a materias 1. Régimen de evaluaciones parciales El Comité sugiere flexibilizar la normativa de cursado en lo referente al régimen de parciales y recuperatorios, de manera de permitir que los Departamentos puedan proponer el régimen que consideren más adecuado para cada una de las asignaturas que lo componen en función de la cantidad de estudiantes, el momento de la carrera, la composición del cuerpo docente, etc. Los integrantes del Comité consideran que para las asignaturas del Ciclo Básico resultaría conveniente la existencia de más de un parcial, aun cuando entienden que el régimen actual pueda ser pertinente para otras asignaturas. De ahí que se propone flexibilizar la normativa actual permitiendo mantener al mismo tiempo el sistema de parciales vigente. Se propone que para cada asignatura el equipo docente a cargo establezca expresamente en su planificación cuatrimestral el régimen de evaluaciones parciales que regirá (cantidad y fechas de exámenes parciales y de recuperatorios, teniendo en cuenta el calendario académico establecido) y los requisitos exigibles para la aprobación de los trabajos prácticos (asistencia mínima, aprobación de trabajos prácticos, etcétera). Esta propuesta deberá ser aprobada por la Dirección del Departamento con el asesoramiento de la Comisión Asesora y elevada al Consejo Directivo en las fechas que se establezcan en el calendario académico. Esta solicitud se basa en las siguientes consideraciones. •

En especial en las asignaturas del primer cuatrimestre en FIUBA sería recomendable implementar una evaluación parcial no muy avanzado el cuatrimestre. Ello permitiría a los docentes obtener información temprana sobre el rendimiento de los estudiantes hacia el comienzo del cuatrimestre con vistas a diseñar estrategias adecuadas de enseñanza y apoyo académico. A su vez, constituiría una instancia de retroalimentación a los estudiantes, central para mejorar sus maneras de estudiar y lograr así mejores aprendizajes. Es importante recordar que muchos de los estudiantes que cursan asignaturas de Ciencias Básicas no conocen ni la modalidad de evaluación que deberán enfrentar ni sus capacidades y ritmos de estudio y, por ende, tienden a no adecuar sus tiempos ni modalidades de trabajo académico a las necesidades de los aprendizajes exigidos. Una primera evaluación cercana a los comienzos del cuatrimestre, les permitiría conocer tanto la lógica de la evaluación de las distintas asignaturas que cursan como su propio desempeño y las necesidades de ajuste a sus estrategias y tiempos de estudio. Si bien las tutorías trabajan sobre estas situaciones, las mismas no pueden ofrecer el impacto y la retroalimentación de una instancia evaluadora especialmente diseñada con esta finalidad. Cuando las evaluaciones parciales son lejanas en el tiempo, muchos estudiantes retrasan el momento de comenzar a estudiar. Ante la cercanía del parcial, algunos alumnos toman conciencia de la imposibilidad de llegar con el estudio de todos los contenidos trabajados y deciden no presentarse o bien rinden sabiendo que no están en condiciones de aprobar; muchos otros ni siquiera son conscientes de las falencias de sus hábitos de estudio y desconocen sus posibilidades

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en relación con cada una de las asignaturas, por lo que recién obtienen alguna información al respecto con las devoluciones de los primeros parciales. •

Se considera conveniente evaluar durante la cursada la totalidad de los contenidos mínimos del programa, para lo cual se requerirían al menos dos instancias de evaluación parcial. Ello permitiría distribuir los esfuerzos a lo largo de todo el cuatrimestre. Este hecho facilitaría –en comparación con la situación actual- la recuperación del parcial que no fuera aprobado, dado que cada uno incluiría una cantidad de contenidos más manejable para su estudio. En tanto el examen ubicado hacia el final de la cursada incluye una cantidad significativa de temas, su recuperación supone un esfuerzo que los estudiantes no siempre están en condiciones de hacer (sobre todo, en tanto muchos de ellos perdieron un tiempo valiosísimo estudiando de manera inadecuada en cantidad y/o en calidad). Por otra parte, al tratarse de un sistema de evaluación integral permitiría que los estudiantes que aprueban se encuentren en mejores condiciones de prepararse para la evaluación Integradora. El bajo número de estudiantes que aprueban la asignatura en el primer turno de exámenes podría considerarse un indicador de la falta de preparación percibida por los estudiantes para presentarse a la instancia de evaluación integradora tras haber terminado de cursar. En agosto de 2011 sólo un 11% de los estudiantes ingresantes en marzo había aprobado al menos una de las asignaturas cursadas. Por otra parte, se espera que este hecho contribuya a que los estudiantes mantengan el estudio de la asignatura durante todo el cuatrimestre, no quedando el mismo limitado a los contenidos que entran en la evaluación parcial. De este modo, se estima disminuir el número de estudiantes recursantes, en particular de aquéllos que asisten como oyentes al cuatrimestre siguiente a haberla cursada. En especial, quienes deben rendir recuperatorio (sea de la misma o de otra asignatura que cursan en simultáneo) permanecen preocupados por los contenidos de las primeras unidades, dejando de prestar atención y de estudiar lo correspondiente a los contenidos posteriores. De allí que vuelvan a asistir a las clases de la asignatura en cuestión (en general como oyentes) al cuatrimestre siguiente.

Las evaluaciones parciales tienen un importante papel como herramienta de aprendizaje, la cual se pierde con la ubicación de la única evaluación parcial hacia el final de la cursada. De esta manera, el parcial cumple casi con exclusividad una función de acreditación, quedando totalmente opacada su función de retroalimentación de los aprendizajes, de seguimiento del desempeño y, por ende, reducidas sus posibilidades de actuar como una instancia de formación. La inclusión de otras instancias de evaluación a lo largo del cursado de la materia permitiría que las mismas sean recuperadas como herramientas de aprendizaje. El régimen de evaluación actual fomenta que los esfuerzos de los estudiantes se orienten a buscar las mejores estrategias para pasar los exámenes más que a aprender los contenidos esperados, reforzando el riesgo propio de toda situación de enseñanza formalizada de que la evaluación se transforme en un obstáculo para el aprendizaje.

Los Evaluaciones Integradoras han de constituir una verdadera oportunidad de síntesis de los aprendizajes alcanzados. No obstante, dado que el régimen de evaluación parcial actualmente vigente no supone la evaluación de la totalidad de los contenidos mínimos, se corre el riesgo de reducir las consignas de integración ante la exigencia de reforzar la evaluación de los contenidos no abordados en la instancia parcial.

2. Evaluaciones Integradoras Al respecto, el Comité sugiere: 4


Reducir la cantidad de fechas de Evaluaciones Integradoras mínimas exigibles por turno. Este Comité sugiere reducir la cantidad de fechas mínimas habilitadas por turno: de las 5 (cinco) actualmente vigentes a 3 (tres). Las tres fechas debieran ubicarse en distintas semanas dentro de este período, garantizando, por un lado, que tengan la mayor distancia posible entre sí y, por otro lado, que no se superpongan con las otras materias del mismo cuatrimestre según el Plan de Estudios. La disminución en la cantidad mínima exigible de fechas por turno no incidiría en los derechos actuales que tienen los estudiantes, ya que se mantendría la posibilidad de que se presenten en 3 fechas en un mismo turno.

Esta sugerencia obedece a distintas cuestiones: o La cantidad de fechas previstas de Evaluación Integradora para cada turno pone al docente ante la difícil exigencia de tener que diseñar exámenes distintos de nivel de dificultad similar para cada una de ellas. o La semana 17 se utiliza habitualmente para dictar clases compensatorias de feriados, así como para clases de consulta. Sería deseable que esta semana no se superpusiera –tal como sucede en la actualidad- con Evaluaciones Integradoras. De este modo, sería posible contar con más tiempos disponibles para implementar instancias de consulta, clases de apoyo, y otras modalidades que los docentes consideren pertinentes para reforzar los aprendizajes. o Pareciera conveniente que los estudiantes ya hubieran terminado de rendir al momento de inscribirse a las materias del siguiente cuatrimestre. Ello evitaría la sobre-inscripción consecuencia de no saber aun si deberán cursar una asignatura dada o su correlativa. •

Las solicitudes de prórrogas para rendir una asignatura tras haberse vencido la validez de la aprobación del cursado de la misma, debieran autorizarse sólo como excepción ante situaciones fundadas y verificadas. La prórroga sólo se otorgaría cuando el estudiante no se presentó las 3 veces que le corresponden y cuenta con causales que fundamentan dicha imposibilidad de presentación. En esos casos, se le podrá otorgar una prórroga por una única fecha más, y le quedará el insuficiente que le correspondía ante el vencimiento de la aprobación del cursado. Es decir que la prórroga no evita el insuficiente –que habrá sido pasado en Acta en la fecha correspondiente-, sino que autoriza a rendir el Coloquio en una fecha más sin necesidad de volver a cursar la asignatura.

3. Régimen de correlatividades Las modificaciones propuestas para el régimen de evaluaciones parciales permitirían revisar las correlatividades actualmente en vigencia. El Comité sugiere permitir que aquellas asignaturas que establezcan un régimen de evaluaciones parciales que garanticen el aprendizaje de todo el programa de la materia puedan habilitar a cursar las asignaturas correlativas con este sólo requisito aun debiendo la evaluación final. Esta condición será explicitada en el Programa de la asignatura y avalada por el Departamento que corresponda, ya que no se trataría de generalizar esta posibilidad, sino de habilitarla según el régimen de parciales propuesto. Esta habilitación resulta particularmente importante para el caso de asignaturas correlativas ubicadas en cuatrimestres sucesivos, ya que la exigencia de tener el final aprobado para iniciar el cursado de la correlativa contribuye al alargamiento de la carrera toda vez que no sea posible aprobarla en la primera fecha de examen. Para evitar la consiguiente acumulación de evaluaciones integradoras que pudiera derivar de esta medida, se sugiere establecer alguna limitación a la cantidad de estas evaluaciones pendientes. Una

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alternativa sería fijar que no puedan ser cursadas asignaturas previstas en el plan de estudios para un año dado sin tener aprobadas todas las correspondientes a dos años anteriores 4. Registro de la cursada y seguimiento de los estudiantes El Comité considera que sería altamente valioso contar con un sistema informático que permitiera registrar más información que la actualmente disponible de manera de poder contar con datos para efectuar análisis de seguimiento. •

Para ello se propone unificar el criterio para registrar el cursado, el cual debe quedar fehacientemente asentado en el sistema informático de la Facultad. Al respecto se propone: a. Indicar la condición del alumno: o Regulares: estudiantes que aprobaron la cursada y están en condiciones de presentarse a Evaluación Integradora o Libres: estudiantes que, habiéndose presentado a alguna instancia de evaluación no cumplimentaron todos los requisitos para aprobar la cursada o Bajas: estudiantes ausentes a todas las instancias de calificación. b. Registrar la calificación numérica o alfanumérica final de cursado obtenida, según la lógica propia de cada asignatura c. Registrar si la aprobación del cursado habilita o no a cursar la materia correlativa. Este registro tendría la ventaja adicional de que permitiría considerar como “recursantes” únicamente a aquellos estudiantes que han quedado en condición de “Libres”; los cuales podrían ser así identificados en las listas de inscripción. Los mismos podrían ser identificados en los listados de inscripción, incluyendo incluso las notas parciales obtenidas en la cursada anterior. Ello permitiría a los docentes diseñar estrategias para lograr el aprendizaje de los estudiantes con dificultades específicas

Se propone también registrar todas las calificaciones (numéricas o alfanuméricas) de los estudiantes que se presentan a rendir Evaluación Integradora: Se sugiere que sea posible completar las Pre-actas con la información correspondiente a todos los estudiantes inscriptos, indicando: fecha de presentación, calificación o ausente, e instancia en que se presenta (1ª, 2ª o 3ª). El sistema informático debiera prever un filtrado que permita que el Acta considere exclusivamente a: (1) los estudiantes aprobados, (2) quienes reprueban en la 3ª instancia; y (3) quienes ya no tienen más fechas para presentarse.

5. Normativa de inscripción a materias Al respecto, el Comité sugiere: - evitar inscripciones simultáneas en más de un curso de la misma asignatura; situación que, aunque no pareciera ser habitual, se ha detectado en algunas materias. - limitar la inscripción en una asignatura cuya cursada ya fuera aprobada y el estudiante estuviera habilitado para rendir la evaluación integradora. El Sistema de Inscripciones debería permitir la inscripción sólo una vez que el estudiante ya no se encuentra en condiciones de rendir coloquio. La posibilidad de recursar una asignatura aprobada y con habilitación para rendir la Evaluación Integradora debiera otorgarse sólo como excepción a solicitud fundada del estudiante. En estos casos, los estudiantes podrían ser autorizados a cursar nuevamente la asignatura tras renunciar a todos los derechos sobre la cursada aprobada (fechas pendientes para rendir, nota de cursada obtenida). 6


Propuesta Régimen de Cursada