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Check-in Moda

¡A caminar como los reyes! Mientras algunas marcas de zapatos producen miles de piezas por día, en la fábrica austríaca Rudolf Scheer & Söhne dedican seis meses a cada par. El resultado ha sido, desde sus inicios, tan elegante y perfecto, que incluso la familia real del Imperio Austro-Húngaro los eligió. Por Sofía Bustamante

Igualdad en el calzado

En los 200 años de existencia de la fábrica

Scheer, se han confeccionado zapatos casi exclusivamente para hombres, aunque hoy las cifras se están equilibrando.

Rudolf Scheer & Söhne Bräunerstraße 4, Viena, Austria T. +43 (1) 533 8084 scheer.at

A finales del siglo xix, más puntualmente en el

adquirir otros productos made in Scheer, como

Austro-Húngaro, entre uno de sus muchos

y coloridos tacones de zapatos femeninos,

año 1878, el káiser Francisco José I del Imperio caprichos, inventó un concurso donde puso a

prueba a todos los zapateros de su reino para que

cinturones, maletas, billeteras y unos originales usados como percheros y manillas de puertas. Alrededor de ocho hombres elaboran

85% para hombre y 15% para mujeres. En

se utilizaron desde su inauguración, en especial

a 50% para ambos.

confeccionaran el mejor calzado para su pie. El

zapatos y botas con las mismas herramientas que

un taller de zapatos que su abuelo había creado

las pioneras máquinas de coser Singer, las cuales

ganador resultó ser Rudolf Scheer, heredero de en 1816, quien escogió éste como su nuevo oficio y declinó continuar a cargo de una tradicional

fábrica de vinos que pertenecía a sus antepasados. Hoy, dos siglos después, Markus Scheer

es el representante y continuador de esta

tradición artística, y pese a que ha incorporado

nuevos conocimientos de ortopedia y medicina

sigan en funcionamiento. También se conservan los escritorios, mesas de trabajo y otros muebles

que, sumados al fuerte olor a pegamento y cuero, “ayudan a conservar el ambiente y la energía de los tiempos de antaño”, confiesa Markus.

Durante un año se confeccionan 300 pares de

zapatos de cuero y, si se quiere adquirir uno, lo más

una apariencia que se conecta con el exterior

de que le tomen las medidas exactas de su pie para

y un diseño simple que posee la virtud de ser extremadamente confortable.

Además de conservar los diseños a lo

largo del tiempo, la familia Scheer sigue

confeccionando los calzados en el mismo

recinto donde se fundó el taller. Allí se pueden 36 Travesías

los próximos 20 años se pretende llegar

se cuidan como verdaderas reliquias para que

para su confección, no renuncia a utilizar las técnicas que se usaban desde su fundación:

En el inicio eran 95% para hombre y 5%

para mujer, actualmente corresponden el

usual es que el cliente deba viajar hasta Viena, a fin que le calce perfectamente. Su precio suele ser un

misterio que se devela sólo hasta “firmar contrato”, aunque Markus confiesa que el costo parece alto, pero en la práctica no lo es, pues una vez que se

conoce todo el proceso de fabricación, se entiende el porqué de la cifra final con varios ceros.

Durante las guerras mundiales hicieron

sólo calzado para hombres y en los ochenta retomaron diseños femeninos, ante la

necesidad de algo confortable. Ningún tacón supera los 5 cm, sin importar que la clienta más exigente así lo requiera.


A caminar como los reyes