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Una vida en el río Yo llegué acá en el 91, cuando el río Meta era río y no ese caño que hay hoy. Venia de Villavicencio y me vine a pescar, sacábamos amarillos hasta de 5 arrobas, pero me daba cuenta que en realidad el que se ganaba la plata era el que compraba el pescado, no uno que lo sacaba del río. Un día le pedí trabajo a uno de los compradores y no me quiso recibir y yo me puse fue a trabajar duro y a ahorrar plata hasta que acondicione una pieza y mandé a traer de Villavicencio una nevera y el hielo, ahí fue que empecé a comprar el pescado, lo compraba 200 pesos más caro que el resto de personas, entonces me vendían el mejor pescado a mi y a los otros le daban los pequeñitos, los mas malos. Por ese pescado venia un socio mio de Villavicencio, un hijueputa, ese me robó mucha plata, es que imagínese que una vez se metieron acá los de el pueblo de abajo y nos dijeron que dejáramos de pescar los pescados de allá, yo les dije que cuando uno sacaba un bicho de esos no sabia si era del lado de acá o del de allá entonces que eso quedaba muy duro, mejor no hubiera dicho nada, me sacaron revolver y me iban a matar, pero gracias a los pescadores yo me pude volar, para ese momento ya llevaba mucho rato trabajando como recolector, ya tenia tres motores y las lanchas, contrataba pescadores y le vendía al socio, pero como a los 15 días llegaron otra vez y nos encañonaron, nos dijeron que les prestáramos los motores que a los ocho días nos los entregaban y vea eso fue hace mas de quince años y esos motores no los he vuelto a ver, se llevaron como diez motores y dentro de esos estaban los tres míos, yo no me puse tan mal porque mi socio me debía como trece millones de pesos en esa época, entonces cuando bajé por el pescado yo le conté lo que había pasado y le dije que me pagara la plata para poder seguir con el negocio y vea quedé en la quiebra porque ese se voló. En esa época este pueblo era chiquito, habían como cuatro casas en este lado y estaban los pescadores y la gente, pero eran poquitos, no como en estos momentos que este pueblo está creciendo tanto, acá al lado ese terreno esta esperando para 350 casas, gente que viene a trabajar en la cauchera o con bioenergy los de la caña, eso si está trayendo mucha gente al pueblo, está llegando mucha gente, yo volví hace como cuatro años, es que me fui cuando me quebré porque como no tenía plata y no quería decirle a nadie que me prestara, entonces preferí irme para los lados del Vichada, me fui a lo único que sabía hacer, pescar, me quedé mucho tiempo pescando y ahorrando plata, porque no he sido bobo cuñado y cuando ya tuve un poquito de plata de una me compré otro motor, así era mejor porque como el motor era mio ya podía decidir a quien le vendía y a que horas trabajaba. Uno por esos lados escuchaba hablar mucho del contrabando, que eso era muy rentable y mejor dicho que no había perdida por ningún lado y como he sido ante todo un negociante, me metí a ver como era eso, me fui para Venezuela, como 3 días de viaje en la lancha, había partes donde el río era tan ancho que uno no alcanzaba ni a ver los bordes, una cosa anchísima y a los lados pura selva, bajé hasta Venezuela y cargue la lancha enterita con cerveza, la compré a 100 pesos y acá en Colombia la vendía a 1100, era un negocio bueno. Pero la venida fue muy dura, uno solo podía navegar de noche


para que la gente de la guardia nacional o de la armada no lo pillara a uno, porque imagínese, pa' la cárcel y fuera de eso que se pierda la mercancía, no, así no son las cosas, yo estando en esas fue que aprendí que esos policías son unos hijueputas, yo no los quiero ni poquito por agrandados, es que ellos miran a los pobres por encima del hombro, como si fueran más, pero cuando uno llega con plata y armado hay si son amables y livianitos, unos hijueputas. Como le estaba contando tocaba viajar de noche, cuando por fin llegué lo difícil fue vender ese viajado de cerveza que tenia, uno llegaba y le preguntaba a los cantineros que si necesitaban cerveza, y no les podía decir que tenia mas de 3 o 4 cajas, porque si se daban cuenta ellos mismo le echaban a uno a la policía, entonces uno negociaba las poquitas cajas y sacarlas de la lancha era difícil, imagínese que en el muelle eran dos policías a cada extremo y se venían para acá mientras los otros se iban para allá, entonces cuando medio alcanzaban a pasar los dos tocaba salir corriendo con la cerveza en una bolsa negra llena de basura y así la vendí toda. Y en esas seguí, el negocio era bueno, bajaba por cerveza, gasolina, comida, eso en Venezuela es muy barato y ya me venia y lo vendía acá en Colombia tres, cuatro veces más caro, así volví a conseguir plata, pero es que uno siempre con ganas de tener más plata, ahí fue cuando empecé a mover otras cosas por el río, yo andaba con una prieto beretta de 16 tiros, la mantenía al lado de donde me sentaba a manejar la lancha, siempre preparado, es que yo siempre he dicho que prefiero que me maten a que me metan a la cárcel, ya le dije que no quiero a los policías, pero me tocaba negociar con ellos, es que el patrón mio secaba mucha coca por estos lados, yo le traía el A.C.P.M, la acetona, la cal y todo eso de Venezuela, ese era el tal macaco, yo le movía las cosas, todo por el río, yo me conozco todos estos llanos pero no por la carretera, por el río todo, bajaba a Puerto Gaitán, Puerto Carreño que solo pueden entrar las tractomulas en verano porque en invierno son unos lodazales por los que no pasa nadie, entonces todo tocaba era moverlo por el río, bajaba hasta Venezuela, el Orinoco, todo eso por allá me lo conozco, como le estaba contando yo movía era todo esos insumos para que pudieran hacer la coca, no me metía con nada de paracos y nada de eso, me dedicaba a lo que me tocaba mover, las cosas en el río y listo, un negocio más como todos los que he tenido, yo dije alguna vez que a los 40 años iba a estar sentado sin tener que matarme trabajando y vea en esas estoy, tengo 47 años. Trabajar con esa gente era una cosa brava, a mi fuera de transportar me tocaba cuadrar con los policías para que cuando bajáramos un cargamento grande no nos fueran a molestar. Un día me llamó el patrón y me entregó un fajo grandísimo de billetes pa' que me fuera por todos los pueblitos al lado del río, eso si acaso se pueden llamar pueblitos eran caseríos, 10 ranchitos a punto de caerse y claro un puesto de policía, la tarea esa vez era pasar y hablar con todos los policías, decirles que íbamos a pasar algo grande y que cogieran cinco millones de pesos para que no nos molestaran, cuadré con todos, ninguno dijo que no, si les ponía la plata de una en el escritorio como iban a decir que no, haga las cuentas por puesto de policía eran 5 o 6 policías, les tocaba casi de a millón de pesos y por no hacer nada. Cuando empezamos a mover la mercancía, eso si era grande, cuñao no le digo mentiras, era una tracto mula llena de coca, eso es mucho, mucho, nosotros teníamos gente que miraba por todas partes que la cosa estuviera segura, que no hubiera ni policía, ni armada, ni nada de eso, cuando nos dicen que al otro lado estaba la policía esperándonos pa' quitarnos la mercancía, el patrón mio venía con la tracto mula, yo se lo comuniqué ahí mismo y el me dijo que lo dejara, que el cuadraba eso, apenas llegamos al otro lado fue que salieron un montón de policías apuntándonos con los fusiles, que nos iban a meter a la cárcel y un montón de cosas más, el comandante me dijo que no aceptaba el trato y en esas fue que se bajó el patrón y le habló duro, lo intimidó, le dijo que se llevara la mercancía, que estaba en la tracto mula que no había ningún problema,


pero que tuviera en cuenta que el conocía toda la gente de la región y que en menos de una semana toda la familia iba a estar picada en el río, entonces que decidiera si quería ganarse ese sufrimiento y una condecoración por el cargamento o si nos dejaba pasar tranquilos como si no hubieran visto nada, que iba a responder el pobre bobo ese, claro que nos dejó pasar, claro que no vio nada y nosotros coronamos. Ese día la vi cerca, me dio susto, yo nunca he querido que me metan a la cárcel, prefiero que me maten a que me guarden en ese hueco, por eso andaba con el revolver siempre al lado, pendiente de lo que fuera a pasar, una vez venia cargado de insumos y billetes, venia de noche, como le conté uno apagaba el motor donde sabia que estaba la autoridad para que no lo escucharan y como estaba de noche eso no se veía nada, baja tranquilo, me habían dicho que no había nada en el río, pero eso era mentiras, cuando menos pensé fue que se me montó un soldado al bote y de una apuntándome a la cabeza con ese fusil, que me iba a llevar para la cárcel, yo me quite la camisa, me preparé para tirármele al río que ha sido el que me ha dado todo, y era como intentando coger la prieto beretta pero no alcanzaba, no me daba la mano y el otro apuntándome que el sabia que llevaba un cargamento y que por eso le iban a dar una condecoración, me le paré y le dije que tuviera dos cosas muy claras, primero que a mi o me mataba o me dejaba ir, pero no me metía a la cárcel y segundo que la mercancía no se la robaba, que tenia que matarme, el hombre se puso como más bravo todavía y empezó a insultarme y yo a tirarme como para el borde de la lancha pa' tirármele al río, le decía que se tranquilizara que negociáramos, que tenia cinco millones de pesos, que me dejara ir y se los daba, pero el hombre era terco, o conchudo queriéndose ganar lo que no había trabajado, me tocó darle como veinticinco millones, pero al menos no me metió a la cárcel. Yo he hecho muchas cosas en esta vida y son poquitas de las que me arrepiento, entre ellas de no matar a dos guerrilleros que llevaban unos costalados de plata en una lancha, y yo con el revolver cargado, ellos eran solo dos y yo con 16 tiros en el cargador, me hubieran sobrado balas hasta pa' volarme, pero no se porque no lo hice, estuviera acá con dos guardaespaldas o quien sabe hasta no estuviera, es que a uno mucha plata lo enloquece, yo he sido negociante y véame, en la edad que tengo si he trabajado 4 jornales no he trabajado 5, vine a trabajar en tierra ya reciente, cuando volví acá a remolinos, llegue a trabajar con un putiadero, como acá ha llegado tanta gente a trabajar con la cañera o con la cauchera pues era un buen negocio. Yo bobo no he sido cuñao, cuando vi ese negocio me fui de una para Pereira por ese lado, tierra fría, pues al menos a comparación con esta que si es clima bueno, hable con las peladas y me las traje, acá acondicione una cantina y una casa y monté el putiadero, yo les decía que ante todo había que atender bien a los clientes, porque es que eso es un negocio, como todos los otros que he hecho en esta vida, con los paramilitares, con el contrabando, con el pescado, todo son negocios, las peladas eran unas vacanas cuando estaban sobrias, pero cuando empezaban a fumar marihuana era que se ponía la cosa maluca, se armaban unos baretos como de esta mano de grande y ya todas trabadas y bien borrachas empezaban a peliar y armar problema por todo, eso fue lo que me aburrió y por eso no seguí trabajando con eso, entonces segui trabajando con un planchón que tengo en el río, vendí el putiadero y ya me vine para este, comencé a construir este billar y pues vea, ya lo tengo hace como dos meses y me está yendo bien, sobre todo porque la gente por acá toma hartísima cerveza y eso lo mantiene a uno bien


y es que con estas sequías y estos calores, hoy está haciendo fresquito, pero hay días que esto calienta como un infierno, imagínese no llueve desde finales de noviembre y más o menos hasta mediados de marzo no empieza la temporada de lluvias. Cuando empieza a llover el río crece un poquito, pero ya no tanto, acabamos con el río, ese río en invierno es como hace veinte años era en verano, imagínese como lo hemos acabado que ese río pasaba aquí no más al lado del pueblo y hoy está como a tres kilómetros de distancia, se ha corrido demasiado y por ejemplo vea ese palito que tengo ahí sembrado para que me de sombra en la entrada del billar, ese palito se traga cinco litros de agua diario, imagínese cuanto se chupa esa cauchera o el sembrado de caña, porque eso pa sobrevivir necesita agua, como todos, y fuera de eso las empresas petroleras también, eso tiene que acabar el agua, yo pienso que lo que hoy hacemos buscando petroleo lo van a hacer nuestros hijos buscando agua.


Una vida en el Río